El Triángulo Virtuoso de Costa Rica: Tortilla, Tertulia y Territorio
Álvaro Vega Sánchez
Sociólogo.
La tortilla de maíz, herencia culinaria ancestral, es considerada uno de los componentes básicos de la dieta de los habitantes más longevos del país, pertenecientes a la tan celebrada zona azul nicoyana. Y hoy continúa siendo un componente fundamental de nuestras mesas. También, es símbolo de la salud (alimentaria, la más preventiva), uno de los principales pilares de un país que ha apostado por la justicia y el bienestar social.
Las tertulias, esas conversaciones informales entre amigos y vecinos en el patio de la casa o en un alero sentados en una banca, y también en los parques, iglesias, sodas y cantinas, han sido parte fundamental de la forma de vida del costarricense. Somos herederos de una rica tradición oral que se ha traducido en una sociedad que sabiamente ha optado por el diálogo, las convergencias y acuerdos, para dirimir diferencias y gestionar una mejor convivencia social y política. En este sentido, esas tertulias son símbolo de una Costa Ric que se ha distinguido y es reconocida por su paz social.
El territorio costarricense es una angosta franja de mesetas fértiles entre espléndidas cordilleras montañosas, dos mares con playas mágicas de arenas grises y blancas y una rica biodiversidad. Somos uno de los países ecológicamente más ricos del mundo. La Providencia nos premió no con la riqueza en el subsuelo, sino con la de los valles, ríos, mares, volcanes y montañas.
Estos tres pilares: tortilla, tertulia y territorio, símbolos de una identidad cultural, espiritual, social, económica, política y ecológica, tenemos que cuidarlos y fortalecerlos porque constituyen valores esenciales de un país con signos de identidad propios, y abierto para contribuir a construir un mundo donde prevalezca la justicia de la tortilla nutritiva y compartida, del diálogo para la paz y el cuidado de la naturaleza biodiversa para una convivencia planetaria digna y afectiva.
La salud, la paz y la protección de la naturaleza tienen que seguir siendo los pilares fundamentales del modelo de sociedad costarricense. Si bien es cierto, estos pilares se han visto más que amenazados y devaluados por políticas y acciones mal orientadas, en las últimas décadas, todavía estamos a tiempo de corregir el rumbo.
Nuestras hijas, hijos, nietas y nietos merecen heredar un país donde no falte la tortilla en la mesa, la violencia no amenace sus vidas y haya siempre un jardín para jugar sin miedo.
La misa buena
Vamos a celebrar
la misa del amor esta mañana
Haremos una hostia
con masa de maíz, harina y esperanza,
En un filo de roca,
sobre el vientre de un cerro,
consagraremos la hostia de la vida
y el vino del derecho…
Ninguno de nosotros
rezará arrodillado:
rezaremos de pie, listos para la vida,
con los ojos volando.
Jorge Debravo.
Álvaro Vega Sánchez, biodiversidad, diálogo, herencia cultural, identidad costarricense, identidad cultural, naturaleza, paz social, salud, territorio
