El valor histórico de combatir la guerra neocolonial y abolir el instrumento terrorista de Israel
Óscar Barrantes Rodríguez
Vender la palabra y empeñar la dignidad, ya no digamos la consciencia, parece resultar un desliz gratuito de algunos sionistas regalados. Sobre todo, de aquellos, que, con careta rajada de comunista o izquierda reciclada, venden sus cínicos y repugnantes labores al imperialismo y al sionazismo.
Los encontramos a lo largo y ancho de Nuestra América con máscaras coloreteadas, cuando tratan de justificar la guerra de agresión imperialista contra un Irán. Ahora resulta que, como vivimos los verdaderos comunistas y revolucionarios 50 años atrás la Revolución cubana, acusando a su máximo líder _ el Comandante Fidel Castro Ruz _ de «comerse a los niños”; ahora resulta que los Ayatolas «desayunan y almuerzan con pobres niñas y matan a indefensas mujeres por no llevar velo». Sobre todo, es cuestión de revisar trayectorias de personajes en este medio siglo que, en Latinoamérica, alguna vez, se hicieron pasar como comunistas, socialistas o progres y hoy cantan loas a Soros, a Trump o Netanyahu, estos dos últimos auténticos criminales de guerra. Cinismo y labores repugnantes cuando defienden directa o indirectamente el sionazismo ocultando los bombardeos de hospitales y escuelas de niñas por una guerra impuesta al pueblo iraní.
El origen del Estado sionista teocrático, terrorista de Israel, se inscribe en la estrategia imperialista anglo-washingtoniana desde 1945.
Ese es el primer acto de la estrategia del absolutismo occidental hegemonista hacia la imposición del «gran Israel», punta de lanza o «proxi”; de la invasión.
El territorio Palestino ocupado por el Reino Unido, lo destinan desde las capitales del neocolonialismo sionista occidental hacia el «rediseño del Oriente Medio» como provincias neocoloniales del imperialismo.
Los adalides de la «democracia» decretan la esclavitud moderna en Asia occidental y territorios del Magreb.
Con la parafernalia del sionismo _ que no es lo mismo que judaísmo o cristianismo _ esparcen la mentira de que «Israel es el pueblo elegido de Dios».
La tragedia contemporánea para el pueblo palestino, las naciones árabes, Magrebíes, persas y de confesión judeo-cristiana _ entre ellas el islam _ inicia hace más de siete décadas. El occidente invasor siembra el cáncer de la guerra terrorista en la región; tras los recursos naturales como las reservas de Petróleo, tierras raras, agua y gas, la esclavitud de pueblos y dominio global hasta hoy.
Los episodios de barbarie, guerras y masacres en el Medio Oriente se urdieron en Washington y Londres, se perpetraron desde la cúpula degenerada del Estado implantado de Israel.
¿Por qué el poder financiero del Estado invasor de Israel?
¿Por qué un Estado artificial incrustado como un cáncer, aparece de la nada armado hasta los dientes y cómo potencia militar regional?
¿Por qué es el ejército israelí poseedor de ojivas nucleares y, no respeta ninguna regulación internacional sobre armas atómicas?
¿Por qué ostentan la prepotencia de tener las más avanzadas tecnologías de destrucción militar?
¿Por qué se presentan en la narrativa del dominio mediático de los pueblos de occidente, como supuestas víctimas de un “terrorismo” inventado en los cuarteles de la CIA y el Mossad, cuando los terroristas y genocidas los hemos visto desde 1945 con las bombas atómicas lanzadas a Japón y las guerras de exterminio en el Oriente Medio?
Como un tumor maligno incrustado deliberadamente, la casta sanguinaria de Israel y sus amos obviaron el acuerdo de la ONU y apresuraron un plan de tierra arrasada del territorio palestino, fuera de las marcas limítrofes asignadas.
Millones de miles de kilómetros cuadrados palestinos y árabes invadidos, colonos hostiles enclavados, genocidio de naciones completas, guerras terroristas, fuerzas mercenarias proxis, minado de la región con bases militares y todas las formas de sedición, tropelías y violencia irregular o abierta, para desestabilizar la soberanía y la autodeterminación de los gobiernos legítimos de la región.
El objetivo de occidente nazi-sionista y sus herramientas de coloniaje, de guerra multiforme, de pillaje, de ocupación de «espacio vital», es extender garras desde una oligarquía fundamentalista y supremacista profunda, para despojar territorios y someter pueblos en interés depredador de las corporaciones imperialistas y, potenciar super-ganancias; a Costa de los derechos y la sumisión de los pueblos del planeta.
Israel como Estado artificioso se trama con el propósito de extender los tentáculos de Europa Otanazi y EE. UU., en el Medio Oriente y el Golfo Pérsico. Por ello, las naciones de la región han adoptado una estrategia de resistencia, defensa y batalla existencial.
El Estado de Israel un instrumento útil y asesino del imperialismo occidental genocida. Lo que estamos viviendo es la soberbia enloquecida de la aristocracia absolutista occidental, secuaces y forajidos de época.
Recordemos las masacres de Sabra y chatila, los bombardeos sistemáticos a Líbano, Siria, Cisjordania y Gaza, el genocidio de más de cien mil y decenas de miles de niños palestinos en el último año y, apenas hace algunos días de 180 niñas en una escuela de Irán.
Esa ambición y delirio de una élite criminal es incompatible con las aspiraciones de la humanidad. El único camino de la especie humana en la actualidad es confrontar el terrorismo de Estado y sus proxis terroristas, (Al Qaeda, Desh- Estado Islámico, Al Nusra, entre otras) la humillación de las naciones, la negación de la soberanía igualitaria de los países, la decisión de los pueblos a vivir con dignidad, acorde a sus tradiciones y en paz.
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