Implicaciones para el sector productivo del manejo del tipo de cambio con la política monetaria actual

Renzo Céspedes Vargas.

Renzo Céspedes Vargas
Consultor en Comercio Internacional

Lo primero que hay que tener claro, es que en Costa Rica no tenemos mercados financieros, ni cambiarios, ni en muchos otros ámbitos que puedan llamarse competitivos. Esto les permite a los entes oligopólicos y al BCCR, ejercer un gran poder de mercado y fijar, por ejemplo, tasas piso, y otros mecanismos que afectan directamente a los clientes finales. Por lo que está claro, que a nivel del MONEX donde se determina el tipo de cambio del día, la capacidad de incidencia del BCCR ejerce un rol que hace esos mercados anticompetitivos, por lo que es evidente la celeridad con que actuó e intervino el BCCR para controlar el tipo de cambio cuando estuvo cerca de los 700 colones por dólar, para llevarlo a 600 colones por dólar en menos de 5 meses. Escenario que ante la prioridad obsesiva de controlar la inflación llevo al BCCR mayoritariamente por la vía de un elevado nivel de endeudamiento externo y de la lentitud en el manejo y nivel de reducción de la Tasa de Política Monetaria (TPM) de un 9% entre octubre del 2022 y abril del 2023, hasta llegar a una TPM de 5.75 a finales de enero del 2024, que bajo una situación de deflación, procedió a atraer capitales especulativos que vinieron a Costa Rica con el fin de derivar utilidades de altos niveles de rendimiento que aseguraba el BCCR respecto de los que podían obtener en el mercado internacional.

Este ingreso masivo de divisas, continuo con la presión de la tendencia a la baja del tipo de cambio, sin que el BCCR haya hecho lo suficiente al poder reducir más rápidamente la TPM, con lo cual hubiese buscado posicionar el tipo de cambio en niveles cercanos a los 600 colones por dólar, sino que más bien al reducir lentamente la TPM lanzo la señal a los agentes económicos de que la tendencia de apreciación del colon iba a continuar hasta llevarlo a niveles de 500 colones por dólar creando una imagen aún más superavitaria de divisas que no ha contribuido en nada a que esta situación cambie.

Otros factores que considerar:

La autorización de endeudamiento externo del Gobierno Central no tiene precedentes en los últimos 40 años. A ningún Gobierno en tan corto lapso se le ha autorizado emitir tanta deuda en dólares como a este Gobierno. A eso hay que sumarle los empréstitos de organismos multilaterales. Esto implica una entrada de dólares muy grande en un corto lapso, ajenos a la dinámica propia de crecimiento de las exportaciones de bienes o servicios e IED, que, si bien se han crecido, apenas muestran niveles similares a los previos a la pandemia, sin que eso afectara de manera significativa el tipo de cambio en el pasado.

Pareciera que la única variable extraordinaria en el mercado cambiario hoy es precisamente la abundancia de endeudamiento externo del Gobierno Central sumado a la captación de capital especulativo y muy posiblemente de lavado de dinero que ha provocado un cambio objetivo en las condiciones de los pseudomercados oligopólicos que tenemos, incidiendo de forma directa sobre la competitividad de múltiples sectores productivos y provocando que el costo de la mano de obra costarricense sea una de las más caras de todo Latinoamérica, según los parámetros de la OECD.

Si bien es cierto que al Gobierno le sirve un tipo de cambio bajo para pagar los intereses de una deuda en dólares creciente y de que, además, baja el monto de la deuda total en dólares al pasarla a colones, lo que mejora los índices de endeudamiento globales de cara al cumplimiento de la regla fiscal y de que al reducirse por debajo del 60%, liberaría recursos para gasto del Estado, la realidad es que la situación de deflación que esta política ha generado y el encarecimiento de nuestros costos de producción internos producto de la revaluación del colon viene provocando una contracción de las actividades económicas más importantes para contratar mano de obra no especializada, con una pérdida de recaudación de impuestos que superan los ahorros por revaluación del colon frente al dólar de nuestra deuda externa.

No es sino hasta que han empezado a bajar la TPM en colones a niveles del 4,75% que ha empezado a facilitarse la salida de capitales especulativos, con una muy leve tendencia a volver a depreciar el colón, pero esto tendría las consecuentes presiones inflacionarias, por lo que el Banco Central ha sido reticente a caminar en esa dirección, a pesar del evidente estado de agotamiento y contracción que ya confirman los sectores productivos que operan bajo régimen definitivo y que son los que pagan impuestos, así como las mismas Zonas Francas que han contraído sus niveles de creación de nuevos empleos en el periodo 2023, en más de un 73% respecto de los niveles generados en el periodo 2022.

La revaluación del colon cercana al 28% desde el periodo del mes de junio del 2022 al mes de abril del 2024, ha impactado sobre la competitividad de múltiples sectores productivos, a pesar de los reclamos casi unánimes sobre la apreciación cambiaria de actividades, tales como: Sectores Agroexportadores, Sector Turismo, Sector Hortícola, Sector Cafetalero y Productores nacionales agropecuarios, que enfrentan una pérdida de rentabilidad grave y/o sufren la amenaza de múltiples productos importados que hoy ingresan al mercado con bajos aranceles y a precios en colones más bajos para sustituir la demanda por la producción nacional.

Esta política monetaria y cambiaria, atenta contra el desarrollo futuro de una economía muy abierta a nivel global como la nuestra, porque presiona hacia un proceso de desindustrialización, de quiebra o contracción de múltiples sectores productivos por pérdida de competitividad en el mercado externo e interno, que, según los alcances que llegue a tener, podría ser muy difícil de revertir, provocando un derrumbe o contracción de los sectores productivos bajo régimen definitivo con masiva pérdida de empleos, que impactara en una reducción de los niveles de recaudación de impuestos, con lo que se va a agravar la crisis fiscal de este gobierno y se profundizara el nivel de pobreza, la crisis social y la perdida de bienestar de la población costarricense.

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