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Etiqueta: tipo de cambio

Caballo desbocado

Freddy Pacheco León

Freddy Pacheco León

El manejo imprudente y falso de un colón fuerte, pese a conocerse la cascada de dólares producto del ilícito lavado, y la ilusa estadística macroeconómica, que según los incompetentes Chaves y Nogui reflejaban una «economía milagrosa de nación próspera», cerró los oídos a las advertencias de experimentados economistas que sí vislumbraban lo que era obvio:

– Que el Ministerio de Hacienda y el Banco Central estaban, peligrosamente, «jugando de casita».

– Que las exportaciones pagadas con dólares artificialmente devaluados estaban golpeando los rubros de ingresos de múltiples empresas y personas «encadenadas» a procesos productivos otrora exitosos.

– Que el importante sector turismo, apenas recuperándose de las consecuencias de la pandemia del Covid-19, empezó a recibir dólares que se devaluaban todos los días, mientras el pago en colones de los empleados, así como de bienes y servicios, demandaban más dólares devaluados semana a semana, hasta obligarlos a hacer uso de sus reservas estratégicas.

Por otro lado, antes del ataque militar a Irán, el dólar barato solo se sentía en el pago de la importación de combustibles, pues Recope funciona sin fines de lucro, a diferencia de importadores de diversidad de artículos como automotores, medicamentos, productos alimenticios, maquinarias, etc., que, en aplicación de la normativa vigente, «no les da la gana» ajustar los precios hacia la baja.

En el caso de los empleados con salarios en dólares, como de servicios turísticos y «call centers», el golpe ha sido brutal, pues sus rebajas salariales ya alcanzan porcentajes casi criminales que rondan el 40 %.

La lista puede ser ampliada por muchos de los cientos de miles de afectados por esa «visión de estadistas» exhibida por «el mejor ministro de Hacienda del mundo», según los neoliberales salvajes de «The Banker», y exhibida también por el que dice tener «jugosas ofertas de trabajo en el exterior», gracias a sus muchos años en el Banco Mundial. ¡Así son de farsantes! Así se tiran aromáticas flores entre los dos, mientras los afectados por la incompetencia de ambos, solo quisieran despertar de esta pesadilla.

Y ahora el FMI, desde el trono supremo de la estadística macroeconómica, tira la toalla ante la evidente incapacidad de nuestros gobernantes de detener «el caballo desbocado» que ellos maltrataron para que así sucediera. Al FMI le disgusta que el Banco Central compre dólares para tratar de disminuir la velocidad de la carrera, pues quizá sus sabios estarán pensando en una dolarización forzada de nuestra maltrecha economía, aunque la inflación negativa (evidencia de un país improductivo) no puede ser manipulada como el usual argumento.

Cabe recordar que hace tan solo cuatro años el dólar costaba cerca de ¢700 (¡hoy cuesta ¢250 menos!). O sea, los asalariados en dólares están recibiendo casi un 40 % menos por su trabajo… ante la mirada complaciente de Nogui Acosta, Laura Fernández y la mirada «perdida» del ministro de Hacienda… que solo piensa en qué hará cuando se acabe el periodo presidencial que él está comandando, mientras el trote del caballo es cada vez más fuerte.

La Ilusión del dólar. Apuntes básicos de economía nuclear

Luis E Araya V.
Antropólogo (
sepulcravo1979@gmail.com)

: Al 27 de febrero del 2026 el Banco Nacional de Costa Rica (BN), se comunicaba con sus usuarios ya que el dólar alcanzaba ₡470,83 la compra y ₡475,68 la venta: “¿Qué significa realmente? Que hoy hay “aire” para algunas cuotas y compras, y es una oportunidad para revisar números y fortalecer el bolsillo.”

A las familias nos dicen: ¨use este “respiro” para amortizar (aunque sea poco) o para revisar un plan de conversión a colones que le dé estabilidad¨1. Invitan a considerar el riesgo de endeudarse en dólares. “El dólar bajo ayuda hoy, pero el riesgo está en comprometerse a largo plazo con una moneda que puede cambiar de dirección.” Me parece que una manera de salir de deudas futuras es nunca adquirir una. El 04 de mayo el dólar alcanzó ₡451,37 la compra y ₡457,782 la venta dejando vocablos como: “respiro” o “aire” como la tónica en la retórica oficial al minimizar el impacto.

No todo lo que brilla es oro: El 19 de mayo se mantiene una fuerte tendencia a la baja cotizando mínimos históricos entre ₡445 y ₡4593 en las ventanillas bancarias. A pesar de que Róger Madrigal, presidente del Banco Central (BCCR) apareciera una semana antes el 06 del mismo mes en los medios para decir que una subida ¨puede ocurrir en cualquier momento”4 recalcando el mensaje oficial cuando iba el dólar por ₡453,52 la compra y ₡458,97 la venta. ¿Por qué será que no les gusta prestar dolarines?

Hasta la IA puede decir que todo se debe a una sobreabundancia de divisas en el mercado nacional. Mencionemos nomás el impacto que el mercado informal de divisas que opera en la clandestinidad genera junto a sus negocios conexos parte del mercado negro. Intervienen delitos como: estafas, robo de tierras, lavado narco, contrabandos, etc. Contrapesando estos detalles podríamos estimar el verdadero impacto en la economía social.

La Tendencia: Además del mercado negro elementos como la abundancia de dólares por el ingreso masivo de divisas a razón de: exportaciones, las zonas francas junto a la inversión extranjera directa, aunados a temporadas turísticas que superan la demanda local también justifican su caída. El diferencial de tasas de interés hace que las tasas en moneda nacional sean más atractivas para los inversionistas motivando una mayor conversión a colones.

Además, las Reservas Internacionales Netas de Costa Rica alcanzaron los $20.907 millones5 la última semana del gobierno anterior lo que funciona como “escudo financiero” que permite enfrentar crisis globales y fluctuaciones de mercados internacionales con una economía estable.

Todas las proyecciones de analistas financieros que vaticinaban que el tipo de cambio estaría bajo, pero en un rango de entre ₡480 y ₡490 para lo que queda del 20266 se desmoronaron. Tomemos en cuenta las advertencias de los bancos estatales: “aunque la tendencia es a la baja el tipo de cambio podría revertirse”. Los expertos en mercados financieros indican que el impacto de la inflación global en Costa Rica es moderado ya que existen regulaciones sobre los combustibles y el traslado del costo para la población consumidora es “parcial y gradual”7 añadiendo una barrera extra para sostenernos.

Crisis Planetaria: A nivel global el dólar y el crudo tienen una correlación invertida8. Si el valor del crudo aumenta el dólar baja. Con un dólar fuerte el costo aumenta para compradores en otras monedas ralentizando la demanda global. Esto refleja la disputa de las potencias globales por el control del mercado mundial y la hegemonía de unos sobre otros. A nivel local el impacto del aumento del crudo debido a la guerra (Estados Unidos/Israel vs Irán, Yemen y las resistencias libanesa y palestina) no hace más que incrementar la caída del dólar a nivel nacional.

Mucha cautela familia, especialmente las personas que perciben ingresos en colones, pero mantienen deudas en dólares. Las proyecciones fallan mientras los bancos te piden prudencia, es comprensible el escepticismo, ya que la caída del dólar en Costa Rica ha sido tan abrupta que sigue rompiendo récords contradiciendo las proyecciones.

Al 6 de mayo, 2026 el dólar no detuvo su caída agresiva reflejada en los ₡50 por dólar que se han esfumado al pasar de ₡497 en enero a los niveles de mayo – junio. A la fecha el exceso de dólares es tal que hay saturación de divisas por exportaciones e inversión. El BCCR ha comprado más de $575 millones entre febrero y abril solo para intentar frenar la tendencia o para sostener al hegemón y financiar el genocidio.

El año pasado compraron $5 billones9. No ha funcionado. Mejor hubieran invertido ese dinero en inversión social, bienestar, planificación y prevención climática frente a la amenaza del Súper Niño10. El dólar nunca llegó a ₡500 en Mayo11 profetas. Así los oprimidos pagan el costo de guerras genocidas y los expertos cuales voceros del positivismo económico keynesiano fallan de nuevo mientras las medidas estatistas solo retrasan el desplome imperial.

Dólar vs Colón: La presión sobre quienes ganan en dólares solo aumenta mientras el colón se mantiene fuerte y se debilita el dólar. Del lado de los “expats”12 la situación refleja otro tipo de preocupaciones que no son atendidas por las autoridades nacionales.

…the debate is shifting from whether the exchange rate is falling to how much longer the slide will last and how much strain it will place on the parts of the economy that depend on dollar income”.13

La preocupación no es si el dólar cae o no sino más bien cuánto durará la caída debido a la fuerte presión que constriñe las partes de la economía que dependen de ingresos en dólares. ¿Se detendrá?

El dólar en la calle: Frente a proyecciones desconectadas que minimizan la caída diaria hay dos razones principales por las que los analistas siguen citando esos números. Primeramente, existe presión del sector productivo como las cámaras de exportadores y turismo ya que a la fecha 19 de mayo, 2026 se ha alcanzado el fondo por debajo de los ¢450 en que estos sectores advertían que dejarán de ser rentables. Las advertencias oficiales se interpretan como un intento de generar incertidumbre para que dejen de vender dólares masivamente, pero el mercado sigue empujando el precio hacia abajo14.

En el editorial gráfico del 20 de mayo Víctor presentador del canal independiente de YouTube “The Mexican Family” nos decía:

Luego hay otro factor muy muy delicado que es por supuesto el petróleo. Cada vez que Trump tensa las cuerdas del riesgo geopolítico, pues lo que hace es aumentar la tensión en Medio Oriente y los mercados energéticos reaccionan. ¿Los inversionistas empiezan a calcular escenarios de interrupción de suministro y saben que es lo que hacen? Queman sus bonos del tesoro porque no lo ven como algo estable y eso termina perjudicando al dólar estadounidense … En un momento donde muchas economías tienen una inflación elevada, incluyendo a Estados Unidos; una desaceleración económica incluyendo también a Estados Unidos; una nueva crisis energética que también la tiene Estados Unidos …15

Escenarios: Nadie tiene una bola de cristal, pero podemos inferir un poco de lo que puede pasar. Las proyecciones de entre ₡480 – ₡490 son «escenarios base» de consultoras asumiendo que el Banco Central intervendrá con más fuerza o que factores externos como el precio del petróleo eventualmente harán que salgan más dólares del país. Estuvo a ₡50016 a mediados de noviembre de 2025 justo antes de declinar aún más estrepitosamente.

En el mercado muchos sienten que el piso está lejos. Por ejemplo, un dólar a ₡350 representaría una apreciación del colón sin precedentes lo que sacudirá los cimientos de la economía. La gran duda para el cierre de año será qué tanto está dispuesto a dejar caer el Banco Central al dólar antes de que el sector turismo y los exportadores lleguen a un punto de quiebre total junto a quienes ganan en dólares.

Nadie hubiera creído que esto fuera posible hace apenas un par de años cuando rozaba los ¢700. Lo «increíble» es cómo Costa Rica pasó de preocuparse por las devaluaciones constantes a tener una de las monedas más apreciadas del mundo. Para el que gana en colones y compra dólares, es un alivio; pero para el que vive su día a día del turismo, la exportación o es asalariado de transnacional en una zona franca la situación es crítica.

Política Monetaria y Discurso: Existe un grado de manipulación mediática cuando los medios repiten constantemente un mensaje motivado por intereses meramente económicos y la política cambiaria. Desviar la atención del impacto al sector turístico y las exportaciones, e invisibilizar a las personas que trabajan en zonas francas y ganan en dólares al tiempo que se promueve el subempleo ha permitido sostener una idea de bonanza sin sacrificio social. La deshumanización política de la economía aún en tiempos de apreciación evidencia falencias organizativas y de gestión estatal generando inequidades reflejo de ineficiencia, corrupción, nepotismo, abuso y discursos de odio que se transforma en exclusión social.

La enorme brecha entre el discurso oficial de «estabilidad económica» y “bonanzas futuras” y la realidad del impacto en el bolsillo de miles de trabajadores no pasa desapercibida. El enfoque mediático suele centrarse en grandes cifras macroeconómicas, ignorando que detrás de esas estadísticas hay personas cuyo costo de vida ha subido mientras sus ingresos caen.

Lo que no quieren que sepas: Para validar mi punto me referiré a los efectos más obvios de la caída del dólar que no quieren que sepas. Estos son: el golpe en el bolsillo (pérdida de poder adquisitivo); el mito de las zonas francas y la deshumanización del análisis económico.

Para quienes trabajan en zonas francas, servicios compartidos o como freelancers y ganan en dólares, la realidad es brutal:

  • Pérdida del 30% al 32%: Se estima que, en los últimos dos años, quienes perciben su salario en dólares han perdido casi un tercio de su capacidad de compra.

  • Doble castigo: Mientras el valor del dólar cae (reciben menos colones), los precios de servicios básicos y alquileres en Costa Rica no han bajado en la misma proporción, creando un efecto tenaza sobre sus finanzas.

Mientras el gobierno destaca que las zonas francas aportan el 15% del PIB, los datos recientes muestran grietas importantes:

  • Desaceleración del empleo: El crecimiento del empleo en este régimen pasó de ser explosivo a desacelerarse significativamente entre 2024 y 2026.

  • Fuga de talento y despidos: Por primera vez en casi una década, el sector de servicios en multinacionales registró una caída en la cantidad total de empleados en 2025 (una contracción del -1,9%), en gran parte por la pérdida de competitividad que genera el tipo de cambio bajo.

Entonces el análisis económico trata a los trabajadores como «costos de producción» a pesar de ser estos quienes realizan las tareas que generan plusvalía ahora que el colón se aprecia tanto:

  • El trabajador es el «ajuste»: Las empresas multinacionales, al ver que sus costos de operación en colones suben (porque necesitan más dólares para pagar la misma planilla), frenan contrataciones o incluso cierran operaciones. Los procesos internos de capacitación desaparecen y no se trasmite valor al trabajo obrero se agota.

  • Invisibilidad: Se habla mucho del «beneficio para el país» al reducir el costo de la deuda pública, pero no se menciona que ese beneficio se está financiando, en parte, con el sacrificio del ingreso real de más de 200,000 familias que dependen directamente del régimen de zonas francas y muchas más del sector turismo y exportador.

La paradoja es dolorosa pues un país vendido al mundo como un éxito en atracción de inversión en la práctica está encareciendo tanto la vida que sus propios profesionales «exitosos» que están perdiendo calidad de vida.

El Abismo: Otra consecuencia de la caída del dólar es la fuga masiva de profesionales costarricenses al extranjero esperando en los próximos meses un incremento debido al estrangulamiento económico. Ya en el 2014 expertos de la UCR nos decían:

… el poco desarrollo que tiene el sistema productivo del país en términos de incorporación de valor agregado viene a ser una limitante para el desarrollo de la ciencia y la tecnología y especialmente para darle una proyección internacional a Costa Rica, al mismo tiempo que se proyecte lo que hace el país en investigación científica, tanto en las universidades como en otras instituciones.”17

La fuga de mentes en Costa Rica seguirá incrementándose ya que la política económica y social implementada en realidad no ha variado en su inmediatez. Quienes controlan la economía carecen de visión o no tienen motivación. Los costarricenses debemos blindarnos ante la violencia social, las desigualdades y la ineficiencia estatal pero sobre todo mirar al futuro con respuestas para vivir nuestra soberanía. El aumento en los combustibles aunado a la inestabilidad política en USA generan un impacto extra a la política nacional.

La crisis en los centros hegemónicos se irradia a los países dominados con efecto rebote por ejemplo cuando el hegemón implementa políticas antimigrantes en un ambiente violento profundizando la crisis capitalista y al mismo tiempo genera mayor pobreza en la periferia lo que incentiva el fenómeno migrante.

La premisa de la dominación presupone que estrujar a la población con medidas económicas les obliga a seguir una ruta que beneficia siempre al opresor. Se crea el problema para luego ofrecer la solución. Al fallar el modelo no hay paso atrás hasta el colapso total. Es posible que el abismo económico obligue a muchos a establecerse en el extranjero tal como sucede actualmente, sin embargo, el costarricense es creativo y así como durante el COVID19 muchos van a reinventarse con el apoyo de redes familiares, comunitarias y colaborativas.

Macroeconomía del éxito y Microeconomía de la supervivencia: Los analistas siguen sin darle al clavo. El 5 de Febrero, 2026 se publicaba en nota de prensa:

La experta sostuvo que los recortes de planilla realizados por empresas como el gigante tecnológico estadounidense Amazon Inc. y Viant, proveedor mundial de servicios de diseño y fabricación de dispositivos médicos, pueden verse como un problema coyuntural y no estructural.”18

Se preocupan por el flujo de inversión extranjera directa (IED) afectado por “factores” internacionales, nacionales y dinámicas empresariales. Este análisis economicista ignora el costo humano de la política monetaria. Moviendo el foco de atención de la política económica hacia las circunstancias del entorno empresarial. Existe un conflicto entre la «macroeconomía del éxito» y la «microeconomía de la supervivencia». La experta en su análisis olvida incluir elementos propios de un análisis macroeconómico en el que las tensiones geopolíticas y la economía social también intervienen.

Para el 26 de marzo las principales cámaras empresariales afectadas:19Canatur, Cadexco y Azofras pedían con urgencia la intervención del BCCR coincidiendo en que la apreciación del colón está afectando la competitividad, el empleo y la inversión. Solicitan mayor intervención en el mercado cambiario para contener la caída y reducir la tasa de política monetaria (TPM); hacer accesibles los créditos en colones, estimular la inversión productiva y mitigar los efectos de la deflación20.

Pero más allá de lo estructural refirámonos a la economía social y a lo nuclear, la del día a día. Aunque el costarricense históricamente ha preferido quedarse, los datos recientes muestran un cambio:

  • Intención de emigrar: Según estudios de opinión, el porcentaje de costarricenses que desean irse a trabajar al extranjero se ha duplicado en la última década21.

  • La Diáspora Científica: Un estudio de HIPATIA (2023) reveló que el 41% de los científicos e ingenieros ticos radicados en el exterior no tienen planes de regresar. El 93% de ellos ya ni siquiera mantiene vínculos laborales con el país22, lo que confirma un desprendimiento de esa «red de apoyo» nuclear por falta de oportunidades competitivas locales.

Mientras tanto para las familias que dependen de las zonas francas esa imagen «color de rosa» ya se desvaneció: Efecto en Zonas Francas: Para 2026, el FMI advierte que el cierre de varias empresas clave en zonas de libre comercio está frenando el crecimiento económico del país. No es solo que no contratan; es que la estructura de costos en colones las está volviendo inviables para competir globalmente. Por tanto, el caso de Amazon no es solo coyuntural. Al igual que en el sector turismo la realidad a la fecha muestra fisuras:

  • Contracción de empleo: El sector de hoteles y restaurantes (turismo) vio una caída del 9% en su población ocupada entre 2024 y 2025.

Crimen Económico: A través del velo de la desinformación la falta de profundidad en el análisis económico nos limita en nuestra comprensión del momento. Por esto no podemos obviar la violencia social que afecta nuestra sociedad y cómo ésta impacta distintas dimensiones de nuestras vidas. No necesitamos perder un inocente más para comprender la gravedad del asunto, sin embargo, su impacto no termina cuando se encarcela o cuando se judicializa. Las heridas sociales son más profundas y son difíciles de sanar.

En marzo, 10, 2026 un análisis reciente de la misión del IMF nos indica: “Domestically, worsening crime could weigh heavily on tourism, investment, and consumption demand. ”23 Es decir: “A nivel interno, el aumento de la delincuencia podría afectar gravemente al turismo, la inversión y la demanda de consumo.” Además, nos señala que la inflación se mantiene por debajo del objetivo del 3% del BCCR al caer a -2,7% (interanual) en febrero, 2026.

A la fecha 26/05/2026 llevamos 1 año dos meses en deflación y 38 meses por debajo del rango de tolerancia entre 2% y 4%. Esto se debe a la bajada de los precios de los alimentos, el combustible y la mayoría de los servicios, así como a la apreciación del colón, aunque existe un potencial aumento de precios en materias primas (petróleo) lo que impulsa la inflación al alza.

Es importante mencionar la importancia de blindarse ante la violencia ya que rompemos todos los récords en inseguridad. El 2025 cerró con 873 homicidios ganando la sombría mención de ser uno de los años más violentos de la historia reciente. Sin embargo, también existe la violencia económica que nos afecta a todos. Esto es reflejo de la desigualdad persistente ya que aunque la pobreza bajó ligeramente en 2024, el 60% de esa reducción no se debió a nuevos empleos, sino a transferencias familiares y ayudas temporales.

Con lo que se confirma la tesis de que la familia está actuando como el último colchón en la crisis. Mencionaré algunas desigualdades económicas que vienen a empeorar el panorama para la familia costarricense. Primeramente, la disparidad entre productividad y salarios, siendo que entre 2006 y 2022, los salarios reales apenas crecieron un 13% mientras la productividad laboral aumentó 20%. También el rubro alimentos sostiene aumentos superiores al promedio general de precios y justamente en él se concentra el 37% del gasto de las familias del estrato de ingreso bajo. En los estratos de ingreso medio y alto el gasto respectivamente es 28% y 18% reflejando cambios en sus hábitos de consumo. 24 Hoy día el oficialismo intenta sabotear la canasta básica excluyendo más productos básicos.

En estas circunstancias la creatividad del costarricense se convierte en estrategia de resistencia ante un sistema que prioriza indicadores de inflación y déficit sobre la estabilidad del ingreso real de su clase profesional. Una crisis diseñada para beneficiar a todos menos a las familias pues el opresor les intenta despojar de sus recursos.

Éxito a la Tica: Hemos observado superficialmente una estructura que bajo nombres modernos mantiene dinámicas de extracción casi coloniales. Nos encontramos en la trampa del ingreso medio combinada con un modelo de enclave tecnológico: la riqueza se genera aquí, pero no se queda aquí, y el trabajador especializado termina siendo un «obrero de cuello blanco» bilingüe que subsidia la rentabilidad de la transnacional con su pérdida de poder adquisitivo. El 27 de mayo observamos datos de la realidad sociopolítica sin encender alarmas.

Se está acabando el privilegio de Zona Franca ya que ser bilingüe o especializado no garantiza bienestar.

  • Salarios estancados: Mientras el costo de la vida en Costa Rica (medido en colones) sigue siendo uno de los más altos de la región, los salarios en dólares del sector servicios han perdido un 32% de valor real en los últimos 24 meses. Las transnacionales no sostienen el salario equivalente en dólares a colones y cada día sus empleados ganan menos. Las medidas para paliar el impacto en sus empleados suelen ser tardías o inexistentes.

  • Subempleo profesional: Profesionales con maestrías y certificaciones están aceptando puestos de nivel de entrada en centros de llamadas o soporte básico porque las empresas, ante el encarecimiento del colón, han congelado las bandas salariales superiores. (Subempleo)

Infraestructura para el Capital, no para la Familia: Existe una desconexión evidente:

  • Se priorizan inversiones en conectividad 5G y terminales de carga para el flujo de datos y mercancías de las corporaciones, mientras el bienestar y el sistema de salud pública (la CCSS) sufren recortes sistémicos.

  • El presupuesto público se utiliza para «formación a la medida» (programas cortos para necesidades específicas de una empresa) en lugar de fortalecer la educación técnica y universitaria integral que permitiría al tico innovar por su cuenta.

Erosión de la Seguridad Jurídica y Social: La estabilidad se está quebrando por dos frentes:

  • División Institucional: El conflicto constante entre el Ejecutivo y el Legislativo/Judicial genera una incertidumbre que, paradójicamente, también asusta a las multinacionales que antes veían en Costa Rica un «puerto seguro».

  • Violencia y deshumanización: Al no proteger el núcleo familiar y dejar que el narco-estado permee las zonas periféricas, la «paz social» —el activo más valioso para la inversión— se está evaporando. Las zonas francas se vuelven burbujas custodiadas en medio de barrios con cifras de criminalidad similares a las de países en conflicto.

Soberanía en Jaque: Esto nos lleva a preguntarnos ¿Qué hay más allá de las transnacionales? Las superpotencias ponen en jaque a la Humanidad con intervenciones militares y sanciones económicas que en geopolítica hacen manifiesto que Costa Rica, al alinearse estrictamente con la hegemonía occidental pierde margen de maniobra. La dependencia a las tarifas unilaterales y ciclos políticos de EE. UU. dejan al país sin un «Plan B» cuando el modelo de servicios terciarios entra en crisis.

El costo de aumentar las exportaciones ha sido la precarización de la clase media profesional. El país está exportando servicios de alto valor a precios de «maquila», mientras el trabajador tico absorbe el riesgo cambiario, la inflación y la inseguridad. ¿Soberanía económica? ¡Kapuff! No es fácil estimar si Costa Rica está a tiempo de pivotar hacia un modelo de desarrollo nacionalista y soberano, o si la dependencia al sistema de IED es ya tan profunda que el país no puede sobrevivir sin ese «oxígeno» transnacional.

Para sobrevivir esta debacle el Estado puede unir sus esfuerzos estabilizadores con otros países que sufren las mismas problemáticas de dependencia en la región y así evitar relaciones tóxicas aumentando sus posibilidades de navegar las crisis geopolítica, energética y climática agravadas por el vasallaje y la dependencia política y económica. La IED es un espejo hegemónico que difícilmente revierte su enfoque o la forma en que el hegemón instrumentaliza su dominación.

A nivel interno se instrumentalizan vocablos desde el ejecutivo que denigran el trabajo obrero y profesional especialmente de académicos e intelectuales en los campos del periodismo, ciencias sociales, cultura, educación y judicial; lo que llega a preocupar en círculos internacionales mientras la Nación involuciona hacia el totalitarismo.

Como antecedente tenemos la persecución política con la proscripción del partido comunista de 1949 a 1974 facilitando la intervención y el cipayismo; disminuyendo la capacidad organizativa de las comunidades.

En la retórica recalcitrante se utiliza el término “comunista” como componente del discurso de odio que desprestigia la obra social y justifica el desvío de fondos. A nivel de organización política termina por erosionar las bases del modelo democrático constitucional del Estado de Derecho abandonando el trabajo colectivo y con las comunidades para pasar a un modelo intervencionista sumamente arbitrario y politizado.

En geopolítica es característica de la insuficiencia del Estado-Nación pequeño frente a bloques hegemónicos y crisis globales interconectadas. La salida a la integración debe superar el latinoamericanismo como mecanismo de defensa ante una estructura que ha priorizado el extractivismo sobre el bienestar social.

Al 28 de mayo de 2026, la situación en Costa Rica y la región refleja precisamente estas tensiones sostenidas por el status quo global. La idea de consolidar relaciones con México, Centroamérica y Sudamérica no es solo una aspiración ideológica, sino una necesidad de supervivencia ante la crisis climática y energética:

  • Seguridad Energética: Costa Rica, a pesar de su matriz renovable, sigue dependiendo del mercado internacional de hidrocarburos. Una red regional permitiría mayor resiliencia frente a los choques de precios impuestos desde los centros de poder. Esto aunado a la transformación del modelo energético por la soberanía energética en armonía.

  • Poder de Negociación: La dependencia de la IED es una forma de dominación. Un bloque regional podría imponer condiciones mínimas de transferencia tecnológica real y salarios dignos, evitando que las transnacionales jueguen a «subastar» países para ver cuál ofrece la mano de obra más barata y menos protegida.

El sistema político actual parece incapaz de reformarse desde dentro debido a:

  • Persecución Ideológica: La estigmatización de cualquier visión política de oposición que priorice lo social o lo obrero es etiquetada de «comunismo» por el discurso de odio y ha servido para desmantelar el Estado Social de Derecho. Esto ha dejado a la familia costarricense sin defensa frente a las fluctuaciones del mercado.

  • Dependencia Unilateral: Costa Rica ha apostado tanto a la alineación con un solo eje que ha perdido la capacidad de diálogo con el Sur Global, donde se están gestando nuevas dinámicas económicas que no dependen exclusivamente del dólar.

Un cambio profundo requiere evitar el ruido mediático que hoy solo sirve para dividir a la población. Sin embargo, el reconocimiento del trabajo obrero (incluyendo al «obrero tecnológico» de las zonas francas) es el gran ausente. Mientras se siga viendo al trabajador como un costo operativo y no como el motor de la soberanía, la calidad de vida seguirá en declive. La gran incógnita es si la sociedad civil logrará articular su resistencia creativa para forzar un cambio de rumbo, o si el peso de la hegemonía terminará por fracturar definitivamente el tejido social antes de que ocurra la integración.

El surgimiento de bloques económicos globales (como los BRICS+) podría ofrecerle a Costa Rica esa alternativa de diversificación que tanto se necesita para romper su dependencia unilateral heredada del paradigma económico colonial español; es decir que desde la colonia a Costa Rica se le imponen condiciones y limitaciones comerciales extremas al comerciar con el centro del imperio y no tanto con otras colonias o naciones del planeta.

También fortalecer nuestras relaciones de cooperación tecnológica e intercambio cultural con socios estratégicos como la República Popular China que representa alrededor del 30% de las exportaciones costarricenses debe ser prioridad.

Si Costa Rica es capaz de desarrollar sus propios programas de desarrollo tecnológico con la colaboración de otras naciones no solamente del bloque occidental entonces sin duda la calidad de vida de los núcleos familiares mejoraría para todos. La soberanía económica no existe sino como una ilusión cuando el margen de maniobra comercial está dictado por la geopolítica de bloques y el «Pacto Colonial» 2.0 del s. XXI.

Al 7 de junio, 2026, esta realidad se manifiesta en varios frentes críticos e intentar mirar hacia la «periferia» (China, Rusia o los BRICS+) conlleva costos que el Estado costarricense ha sido históricamente incapaz de asumir:

  • Veto Tecnológico: Ya lo hemos visto con la implementación de la red 5G. Las presiones para excluir a proveedores que no sean del bloque occidental (el viejo discurso de la «seguridad continental») obligan al país a adquirir tecnología más cara, lo que encarece el costo de vida y frena el desarrollo tecnológico nacional.

  • Sanciones y Riesgo País: El simple gesto de buscar mercados alternativos para insumos clave (como fertilizantes o energía) activa alarmas en los centros financieros, lo que podría traducirse en un aumento del costo de la deuda y más impuestos para las familias.

La colaboración científica y tecnológica con naciones fuera del eje hegemónico permitiría a Costa Rica dejar de ser un «ensamblador de servicios» para ser un creador de soluciones. Sin embargo:

  • Las patentes y los marcos legales actuales están diseñados para proteger la propiedad intelectual de las transnacionales, no para fomentar el desarrollo autóctono.

  • Sin esa transferencia de conocimiento real, el profesional costarricense especializado seguirá en el subempleo.

El destino del país depende más de una decisión global según una lectura realista de la asimetría del poder:

  • Costa Rica es un laboratorio perfecto para el modelo de «democracia liberal alineada», y cualquier intento de autonomía económica se interpreta como una amenaza al equilibrio hemisférico.

  • El miedo a las sanciones —que hoy se utilizan como armas de guerra económica— actúa como un muro invisible que mantiene al país dentro del paradigma colonial: vendiendo barato a los centros de poder y comprando caro su tecnología y protección.

Al final, la «creatividad» y la red de apoyo familiar parecen ser los únicos escudos reales que le quedan a la población mientras el escenario macroeconómico se decide en oficinas muy lejanas a San José. Los burócratas y políticos seguirán pudriendo la función pública con partidismo y clientelismo en función de la disputa por el poder como monos peleando la banana dentro de una jaula.

Para romper con esa lógica del beneficio propio que domina la política actual es necesario una postura poderosa fundamentada en una ética de servicio en esencia una revolución ética: un liderazgo que no puede ser chantajeado ni comprado porque no le debe nada a las estructuras de poder tradicionales («redes de clientelismo»).

Hoy en día esta visión de «cambio desde adentro hacia afuera» se enfrenta a un terreno sumamente fértil, pero también hostil:

  1. La fuerza moral frente al bloqueo: La única forma de resistir presiones externas o sanciones es tener una cohesión social interna inquebrantable. Si el pueblo ve un liderazgo que vive el ejemplo de fraternidad y sacrificio (al estilo de la ética de Cristo), el costo social de un cambio de paradigma se vuelve soportable porque hay confianza y solidaridad real, no impuesta. Actualmente sucede en Irán con un pueblo que se manifiesta todos los días en las calles a favor de su causa.

  2. El fin del «Hombre-Masa» político: Nuestro enfoque sugiere que el cambio no vendrá de una nueva sigla partidista, sino de individuos que, al margen de la política tradicional, construyen redes de apoyo mutuo. Esto es lo que hoy mantiene a flote a muchas comunidades en el país ante la ineficiencia del Estado.

  3. La protección de la familia como acto de resistencia: Proteger el núcleo familiar no es un concepto conservador vacío, sino un acto de soberanía. Una familia fuerte y una comunidad solidaria son menos dependientes de las migajas del clientelismo estatal o transnacional.

Inspirados frente a un panorama de dominación hegemónica y colonialismo económico, la respuesta surge de la convicción personal de trabajar por el prójimo. Históricamente, los cambios más profundos en la humanidad no han venido de los centros de poder, sino de aquellos que actúan sin esperar nada a cambio y fuera del sistema de favores como Jesús en Palestina. Si esa semilla de liderazgo ético logra germinar en la juventud y en los sectores trabajadores, Costa Rica podría aspirar a una soberanía real, basada en la dignidad y no en la cotización del dólar.

1 Banco Nacional (27/02/2026). Dólar bajo: ¿Qué hacer hoy?; Recuperado 05/2026:

https://www.bncr.fi.cr/blog/dolar-bajo-costa-rica-consejos-presupuesto-2026

2 Costa, E. (04/05/2026). Dólar en Costa Rica: Tipo de cambio para este lunes 4 de mayo ; Telediario; Recuperado 05/2026: https://www.telediario.cr/nacional/dolar-costa-rica-tipo-cambio-lunes-4-mayo

3 Banco Central de Costa Rica (03/2026). Lista de intermediarios cambiarios autorizados y sus tipos de cambio vigentes de ventanilla /n3 ; Recuperado 04/2026: https://gee.bccr.fi.cr/IndicadoresEconomicos/Cuadros/frmConsultaTCVentanilla.aspx

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6 Arrieta, E. (30/04/2026). ¿Subirá el dólar en lo que resta del año? Este es el análisis de Mercado de Valores; La República; Recuperado 05/2026: https://www.larepublica.net/noticia/subira-el-dolar-en-lo-que-resta-del-ano-este-es-el-analisis-de-mercado-de-valores

7 Delfino. CR (30/04/2026). Costa Rica mantiene proyección de crecimiento e inflación, con variaciones en el tipo de cambio; Delfino. CR ; Recuperado 04/2026:

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8 Mitchell, D. (27/11/2025). Oil and the dollar: understanding crude and the USD’s inverse relationship

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9 Times, T. (02/02/2026). Costa Rica’s Dollar Exchange Rate Hits 17-Year Low ; The Tico Times ; Recuperado 05/2026: https://ticotimes.net/2026/02/19/costa-ricas-dollar-exchange-rate-hits-17-year-low

10 Odriozola, J. (19/05/2026). El Súper Niño: ¿Qué es, por qué viene y cómo prepararnos? ; Banco de Desarrollo de America Latina y el Caribe ; Recuperado 05/2026: https://www.caf.com/es/blog/el-super-nino-que-es-por-que-viene-y-como-prepararnos/

11 Gutiérrez Wa – Chong, T. (25/04/2026). ¿Fin del dólar barato en Costa Rica? El alza del petróleo pondrá a prueba el tipo de cambio en mayo ; El Financiero ; Recuperado 05/2026: https://www.elfinancierocr.com/finanzas/fin-del-dolar-barato-el-alza-del-petroleo-pondra-a/2CK52GFT5RHXVODFSFMIKB4CDE/story/

12 Término común utilizado dentro de la comunidad migrante estadounidense en Costa Rica especialmente para referirse a quienes han decidido establecerse en el país.

13 Times, T. (12/04/2026). Costa Rica Exchange Rate Keeps Falling as Colón Strengthens Against U.S. Dollar ; The Tico Times ; Recuperado 05/2026: https://ticotimes.net/2026/04/12/costa-rica-exchange-rate-keeps-falling-as-colon-strengthens-against-u-s-dollar

14 ICS (25/02/2026). Dollar reaches its lowest level in more than two decades in Costa Rica

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15 The Mexican Family (18/05/2026). ALERTA MÁXIMA! Trump Decide Bombardear Irán 🔴 Noticiero Completo MAYO 18 ; You Tube ; Recuperado 05/2026: https://www.youtube.com/watch?v=XWL8smAH8B0

17 Parral, C., (30/05/2014). País carece de estrategias para evitar fuga de cerebros; Portal de la Investigación; UCR; Recuperado 05/2026: https://vinv.ucr.ac.cr/es/noticias/pais-carece-de-estrategias-para-evitar-fuga-de-cerebros

18 Ramírez, A. (02/05/2026). Experta advierte sobre impacto del tipo de cambio en empresas de zonas francas

; CR Hoy; Recuperado 05/2026: https://crhoy.com/economia/experta-advierte-sobre-impacto-del-tipo-de-cambio-en-empresas-de-zonas-francas/

19 Ortega, G. et al, (26/03/2026).Turismo, exportadores y empresas de zonas francas piden al Banco Central frenar caída del dólar y bajar tasas ; La Nación; Recuperado 05/2026: https://www.nacion.com/economia/empresarios-turisticos-piden-al-banco-central/PSYX7CTTTRCXPFPKAZLHHFYBNI/story/

20 Disminución generalizada y prolongada de los precios de bienes y servicios en una economía.

22 Montero, G., (05/08/2023). Fuga de cerebros: 41% de científicos e ingenieros ticos en el extranjero no planea volver ; Teletica.com; Recuperado 05/2026: https://www.teletica.com/nacional/fuga-de-cerebros-41-de-cientificos-e-ingenieros-ticos-en-el-extranjero-no-planea-volver_339954

23 International Monetary Fund (IMF), (20/03/2026). Costa Rica: Staff Concluding Statement of the 2026 Article IV Mission ; International Monetary Fund; Recuperado 05/2026: https://www.imf.org/en/news/articles/2026/03/10/mcs-03102026-costa-rica-staff-concluding-statement-of-the-2026-article-iv-missiCosta Rica: Staff Concluding Statement of the 2026 Article IV Missionon

24Consejo Nacional de Rectores (Costa Rica), (20/03/2026). Carpeta de Prensa Estado de la Nación 2025 ; Programa Estado de la Nación, Consejo Nacional de Rectores (Costa Rica); Recuperado 05/2026: https://estadonacion.or.cr/wp-content/uploads/2025/11/CONARE_PEN_Carpeta-de-prensa_IEN_2025-1.pdf

Hay que detener la inestabilidad del dólar mediante una regla cambiaria

Francisco Esquivel V.
Economista

El mercado cambiario, denominado MONEX, funciona bajo un mecanismo llamado flotación administrada. Eso quiere decir que la flotación es regulada por el Banco Central. Se trata de una subasta, en donde el Banco Central puede intervenir para evitar oscilaciones excesivas. En el caso de una escasez de dólares, que genere un aumento desmedido del tipo de cambio, el Banco Central vende dólares para fortalecer la oferta, a un precio igual o inferior al vigente. En el lado opuesto, si hay exceso de la moneda extranjera, el Banco Central compra dólares para reducir la oferta, a un precio igual o superior al observado. Por lo tanto, MONEX no es un mercado completamente libre, está sujeto a la regulación estatal. El Estado, a través de su autoridad monetaria, pone límites al mercado cambiario para evitar fluctuaciones inconvenientes del precio de la moneda extranjera. Se trata de uno de los componentes más importantes de la política pública. Se comete frecuentemente el error de pensar que el simple movimiento de dólares, en abundancia o en escasez, determina el nivel del tipo de cambio, como si no existiera la regulación ejercida por el Banco Central. En realidad, el valor de la moneda extranjera es un resultado de la mayor o menor existencia de dólares combinada con la intervención de la autoridad monetaria. No comprender esto conduce a expresiones como la siguiente: “en los últimos años la abundancia de dólares hace que el tipo de cambio baje”. Esa es una afirmación imprecisa: no necesariamente el exceso de dólares se debe traducir en una baja del tipo de cambio; puede producirse una intervención del Banco Central que amortigüe esa caída, o incluso, la detenga.

Sin embargo, la intervención del Banco Central de Costa Rica en MONEX, en los últimos años, puede considerarse como extraña. Todos quisiéramos que dicho mercado funcione ágilmente como un mercado libre, regulado correctamente por la intervención del Banco Central. Pero, la realidad indica lo contrario. Desde hace tres años se transan anualmente unos US$9.000 a US$10.000 millones en MONEX, lo que son montos muy altos si se comparan con lo sucedido en años anteriores. Normalmente, el nivel de las operaciones anuales de este mercado cambiario oscilaba entre US$3.500 millones y US$4.000 millones. Por lo tanto, el nivel de las transacciones, a partir de 2023 revela el aumento extraordinario de la cantidad de moneda extranjera que entra al país. Ante esta situación el Banco Central tiene que comprar dólares. Efectivamente, desde 2023, el Banco Central ha comprado montos anuales superiores a US$6.000 millones. Esto significa que ha comprado, en promedio, dos terceras partes del valor de las operaciones realizadas. Ese es el promedio anual, sin embargo, en varios momentos el nivel de las compras ha superado ampliamente el 70%. Incluso, en algunos días la intervención ha llegado a superar el 90% de las operaciones. Aunque es necesaria la intervención, probablemente ha sido más fuerte de lo adecuado. En ese contexto, lo cierto del caso es que la intervención limitó excesivamente el libre juego de la oferta y la demanda. En ese sentido, se equivocan quienes afirman que la evolución del tipo de cambio fue el resultado de un mercado libre. Ningún texto de microeconomía calificaría como mercado libre, de competencia perfecta, a uno en donde un solo comprador adquiere el 70%, o el 80% del producto. Eso es, en buena teoría, un cuasi monopsonio. Un mercado que funciona como monopsonio tiene un solo comprador del producto transado; en este caso, además del Banco Central hay más compradores, por lo tanto, denominamos al MONEX de los últimos años como cuasi monopsonio.

La lógica de la flotación administrada del mercado cambiario

La figura 1 explica el mecanismo de intervención del Banco Central en un sistema de flotación administrada. A la derecha de la figura se representa una situación de déficit de dólares en el mercado cambiario: la demanda (D$) supera a la oferta (O$) de la moneda extranjera en un monto apreciable. En esa situación, si ambas fuerzas del mercado operan libremente, el tipo de cambio subirá debido a que los demandantes de dólares no encuentran suficiente oferta, lo que los obliga a aceptar un precio superior por la moneda extranjera. Si el Banco Central piensa que dicha tendencia al alza del precio es inconveniente intervendrá para detenerla. La intervención consiste en vender dólares para subsanar el faltante de la moneda extranjera. La venta se realiza al precio existente en el mercado, o eventualmente, a un precio un tanto más bajo. Así, se trata de estabilizar el mercado a un precio razonable de acuerdo al criterio de la autoridad monetaria. Esa acción se representa en rojo en la figura 1. Se venden dólares, al menos al precio pre existente de mercado, para que los demandantes de dólares compren con tranquilidad a un precio “normal”, estable, evitando que los oferentes se aprovechen de la situación para vender la moneda extranjera a un precio excesivamente alto. El Banco Central, en este caso, interviene en el mercado para garantizar un precio estable al que necesita dólares.

Figura 1

La flotación administrada

Dos ejemplos de Costa Rica resultan útiles para comprender cómo actúa el Banco Central ante un caso de faltante de dólares.

A finales de mayo de 2017 se experimentó una insuficiencia de moneda extranjera. Como resultado, el tipo de cambio experimentó un incremento importante, subiendo de un nivel inferior a 580 hasta un nivel cercano a los 600, aproximadamente. El Banco Central consideró inconveniente tal aumento por lo que intervino en MONEX, aplicando la lógica de la flotación administrada que contiene la parte derecha de la figura 1. Olivier Castro, presidente del Banco Central en ese momento, frente a la insuficiencia de moneda extranjera, intervino vendiendo dólares a un precio más bajo que el que se producía en el mercado. Con esa intervención, luego de pocos días, el precio bajó alrededor de 20 colones, regresando las transacciones de MONEX a un tipo de cambio cercano a 580. De esta manera, se evitó que el tipo de cambio subiera inconvenientemente, de acuerdo al criterio del Banco Central.

Rodrigo Cubero, presidente del Banco Central, posterior a Castro, hizo algo similar en noviembre de 2018. El tipo de cambio subió rápidamente de 600 a un nivel cercano a 630, presionado por una situación de escasez de dólares. Frente a esto, el Banco Central vendió dólares más baratos. La venta de dólares de cada día se hizo a precios más bajos que el establecido el día anterior. De esta forma, el tipo de cambio bajó cerca de 30 colones para volver al nivel inicial de 600.

Resulta interesante observar que dos presidentes de la autoridad monetaria, con enfoques diferentes de la política económica, operaron de manera similar. Castro, de visión intervencionista, y Cubero, de enfoque liberal, usaron de forma estricta la lógica de la fluctuación administrada.

La extraña intervención actual en un caso de exceso de dólares

La situación externa de la economía costarricense de este momento es diferente a la de los casos anteriores. Hay varios factores que se combinan para generar una mayor cantidad de dólares en el mercado cambiario. En tal caso, la intervención del Banco Central en MONEX debe ser diferente. A la izquierda de la figura 1 se muestra una situación de exceso de dólares en el mercado cambiario, como la que experimenta el país en los últimos años: la oferta (O$) supera a la demanda (D$) de la moneda extranjera en una proporción significativa. En tal caso, si ambas fuerzas del mercado operan libremente, el tipo de cambio caerá debido a que los oferentes de dólares no encuentran suficiente demanda, lo que los obliga a aceptar un precio menor por la moneda extranjera.

Si el Banco Central considera que esa tendencia a la baja del precio es inconveniente para el mercado cambiario, y para la economía en general, intervendrá para detenerla. La intervención consiste en comprar dólares para eliminar el exceso de la moneda extranjera. La compra se realiza al precio existente en el mercado, o eventualmente, a un precio un tanto más alto. Con esto se busca estabilizar el mercado a un precio razonable de acuerdo al criterio de la autoridad monetaria. Esa acción se representa en azul en la figura 1. Se compran dólares, al menos al precio pre existente de mercado, para que los oferentes de dólares sientan la tranquilidad de vender a un precio “normal”, estable, evitando que los demandantes se aprovechen de la situación para adquirir la moneda extranjera a un precio excesivamente bajo. El Banco Central, en tanto entidad estatal responsable de la regulación cambiaria, interviene en el mercado para garantizar un precio estable al “productor de dólares” que es el oferente de la moneda extranjera. Si no existiera tal regulación del Banco Central, el mercado cambiario operaría con la “ley de la selva” moviéndose estrictamente de acuerdo a la oferta y la demanda de los operadores privados, sin una política pública que lo regule. Sería un mercado completamente libre. Pero una flotación administrada no es eso, la intervención del Banco Central controla las oscilaciones inconvenientes del tipo de cambio.

Lo anterior es teoría. Porque el Banco Central ha hecho lo opuesto a lo que dicta la teoría de la flotación administrada. Estamos ante un importante excedente de dólares. Esto genera una presión hacia la baja del tipo de cambio. Por lo tanto, si el Banco Central actuara de acuerdo a la lógica de la flotación administrada, mostrada en la parte izquierda de la figura 1, debería comprar dólares a un precio igual o superior al que se observa en el mercado. Sin embargo, en los últimos años el Banco Central ha hecho lo contrario.

Un ejemplo se muestra en el recuadro A de la figura 2 que reporta el movimiento de MONEX en febrero de 2023. El 8 de febrero se registraba un tipo de cambio del día anterior de 585,8. Para estabilizar el precio correspondía comprar dólares por lo menos a 585,8 o un tanto superior. Pero se hizo lo opuesto. La banda de fluctuación, representada en gris, comenzó a bajar desde un máximo de 587 hasta llegar a un nivel de 561,3. Como resultado, el tipo de cambio bajó casi 25 colones, en pocos días. El Banco Central estimuló la tendencia ya que en la mayor parte de los días compró más del 70% de la moneda transada. Por ejemplo, el 14 de febrero compró el 93% de lo transado.

Figura 2

Intervención a la baja

Otro ejemplo, lo observamos un año después, cuando se produjo una situación similar, como lo reporta el recuadro B de la figura 2. El Banco Central compró cantidades altas de dólares a precios cada vez más bajos, con lo que continuó estimulando la tendencia a la baja del precio. La banda de flotación, dibujada en gris, continuó bajando rápidamente. Para estabilizar el precio correspondía comprar dólares por lo menos a 524,95 o un tanto superior. Sin embargo, se hizo lo contrario. El 15 de enero el Banco Central compró el 94% de los US$91 millones transados ese día. De esta manera, el tipo de cambio bajó de forma sorprendente.

Vale la pena analizar lo que sucedió hace unas semanas, en un día particular, para entender de manera más clara la lógica de la intervención del Banco Central en MONEX. La figura 3 muestra el movimiento del tipo de cambio el 19 de febrero. El día anterior MONEX cerró su operación con un tipo de cambio final de 479,54. MONEX es un mercado que opera de 12 mediodía a 1 PM. Así, el 19 de febrero el mercado comenzó su operación a las 12 PM con un tipo de cambio de referencia de 479,54, mostrado mediante un cilindro amarillo ubicado a la izquierda de la ilustración. Durante la hora que duró el funcionamiento del mercado se transaron US61,2 millones. El Banco Central intervino comprando el 65% del monto de esas transacciones. Se hizo evidente el carácter de cuasi monopsonio del mercado: un gran comprador acaparó la mayor parte de las compras. Al comprar la mayor parte de los dólares el Banco Central fijó la banda de flotación de ese día que tuvo un máximo de 480 y un mínimo de 474,50, los que se dibujan en rojo. Al fijarse esa banda de flotación se estimuló al mercado a que estableciera un precio más bajo que el del día anterior. Como resultado, al terminar sus operaciones a la 1 PM, el tipo de cambio de MONEX cerró en 474,95, representado en amarillo, a la derecha de la ilustración. En una hora el mercado, bajo la forma de cuasi monopsonio, disminuyó casi 5 colones el tipo de cambio.

Figura 3

Flotación a la baja: 19 de febrero de 2026

Fuente: Elaboración propia con datos del Banco Central de Costa Rica

¿Cuál debió ser la intervención del Banco Central ese 19 de febrero? De acuerdo a la teoría de la flotación administrada, mostrada en la figura 1, el Banco Central debió comprar todos los dólares que adquirió a un precio de 479,54. Si algún comprador de dólares ponía en pizarra una oferta para comprar a 477 o a 476, por ejemplo, nadie le hubiera vendido sus dólares a ese precio, porque el Banco Central estaría ofreciendo comprar a un mejor precio: 479,54. MONEX es una subasta, cada uno de los participantes busca el mejor precio. Nadie en su sano juicio vendería sus dólares a 477 o a 476, cuando el Banco Central se los compra a un mejor precio, que sería de 479,54. Así se frena la caída del tipo de cambio, no fijando una banda de flotación que induce a que el precio de compra baje.

Una cantidad importante de analistas afirman con frecuencia lo siguiente: “el Banco Central interviene para evitar una caída mayor del tipo de cambio”. El ejemplo de la figura 3 demuestra que están equivocados en su apreciación. Comprando el 60%, el 70% o hasta el 80% de las transacciones, y fijando una banda de flotación hacia la baja, el Banco Central es el que está generando una tendencia a la baja del tipo de cambio, en lugar de “evitar una caída mayor”. Podemos usar un símil del automovilismo para explicar aún más lo que ha estado sucediendo. Imaginemos que estamos bajando en un automóvil desde Tapesco hasta Naranjo. Recorrer este tramo de carretera supone pasar de 1.800 metros a 1.000 metros sobre el nivel del mar. Se trata de una carretera con pendientes y curvas pronunciadas (el equivalente al excedente de dólares). Una conducción prudente indicaría que debemos avanzar a una velocidad baja, sosteniendo el avance con el freno del auto (el equivalente a comprar dólares al precio del día anterior). Pero, repentinamente nos aburrimos del avance lento hacia Naranjo, y decidimos apretar el acelerador (el equivalente a la banda de flotación a la baja del precio). ¿Cuál es el riesgo de esa conducta?: vamos a tener un accidente grave pronto y probablemente caeremos en un precipicio al borde de la carretera.

Entonces, ¿qué hacemos?

Como el Banco Central ha demostrado una negación crónica de la teoría de la flotación administrada, no hay más remedio que poner un freno legal a los excesos de la acción de la autoridad monetaria. Proponemos la creación de una regla cambiaria que garantice una flotación apropiada del tipo de cambio. Tal regla debe permitir que en MONEX se expresen adecuadamente los desequilibrios entre la oferta y la demanda de dólares; pero usando un esquema de flotación que no arriesgue la rentabilidad del productor nacional y que tampoco ponga en peligro el abastecimiento de los productos básicos que necesita el consumidor nacional.

No pretendemos aquí agotar el detalle de esta regla cambiaria. Nada más esbozamos los trazos generales que deberían especificarse en el plano legal con la participación de expertos en los aspectos legales, legislativos y económicos. Evidentemente, la regla cambiaria debe establecerse mediante una ley que modifique el ordenamiento actual que regula la materia cambiaria. Por lo tanto, el esbozo que planteamos es una propuesta general que se sugiere a la nueva Asamblea Legislativa.

Figura 4

Tipo de cambio. 2006 – 2026

Fuente: Elaboración propia con datos del Banco Central de Costa Rica

La regla cambiaria tendría como antecedente histórico la evolución del tipo de cambio en los últimos 20 años. Ese es el período en el que ha operado la flotación del tipo de cambio, en sus dos modalidades básicas. La figura 4 muestra la evolución del tipo de cambio desde 2006 hasta el presente. En dos décadas de flotación el tipo de cambio ha oscilado entre 500 y 600, excepto en dos oportunidades. La primera fue en el período entre el final de 2021 y el inicio de 2022. El segundo momento en donde el tipo de cambio se ha salido de ese rango de flotación es la situación presente, experimentada en las últimas semanas. Este último momento ha estado influido significativamente por la intervención cambiaria del Banco Central en los últimos años que ha generado una tendencia sistemática a la baja del tipo de cambio, lo que en la figura se muestra mediante la línea roja. Tal tendencia ha creado una caída constante del tipo de cambio, que da como resultado un nivel inferior a 500. Esa situación es un llamado de atención que motiva a crear un mecanismo que detenga la caída exagerada del tipo de cambio (el peligro de accidente bajando a toda velocidad desde Tapesco).

Comprobado el rango de flotación representado en la figura 4, luce como aceptable el pensar en mantener tal margen de oscilación para el futuro. Por lo tanto, la regla cambiaria tendría como objetivo que el tipo de cambio se mantenga en el futuro fluctuando entre 500 y 600, dependiendo de la situación de oferta y demanda de dólares. Si hay un déficit muy fuerte de dólares (alta demanda y poca oferta de dólares) que lleva al tipo de cambio a tocar el límite superior (marcado en azul en la figura), el Banco Central “defenderá” ese límite vendiendo la cantidad de dólares que sea necesaria a 600. Si se produce la situación opuesta (un superávit muy elevado de dólares) que lleva al tipo de cambio a tocar el límite inferior (representado en morado), el Banco Central “defenderá” dicho límite comprando la cantidad de dólares que sea necesaria a 500. Desde luego, la regla cambiaria contemplará la posibilidad de modificar estos límites, en caso de que las circunstancias lo ameriten, como se expone a continuación.

Dado lo anterior, la regla cambiaria consistirá en lo siguiente:

a) Una ley establecerá un límite inferior de 500 y un límite superior de 600 para la flotación del tipo de cambio, comenzando en el período 2026 – 2030. Estos límites serán normas de vigencia en el mediano plazo (4 años); por lo tanto, se llamarán límites de mediano plazo. Tales límites podrán ser modificados al inicio de cada administración gubernamental por la Asamblea Legislativa, mediante mayoría simple, previo dictamen de la Comisión de Asuntos Económicos. La solicitud de cambio puede ser iniciativa del Poder Ejecutivo o del Poder Legislativo. Para emitir su dictamen, esta Comisión solicitará un informe técnico de la Contraloría General de la República, en tanto órgano auxiliar de la Asamblea.

b) Si las circunstancias de la Balanza de Pagos lo ameritan (entradas y salidas de dólares), el Poder Ejecutivo podrá solicitar a la Asamblea Legislativa la modificación de los límites de mediano plazo, como medida extraordinaria, en el transcurso de un período gubernamental. Para eso se repetirá el procedimiento indicado en a). Pero, en tal caso, el cambio de los límites necesitará de mayoría calificada.

c) Para el funcionamiento diario de MONEX, la Junta Directiva del Banco Central establecerá un rango de bandas cambiarias de corto plazo, respetando el rango establecido por los límites de mediano plazo. Esa instancia definirá la periodicidad con que se puedan revisar las bandas. Es decir, existirá un piso y un techo que definirá todos los días el rango de flotación del tipo de cambio. Tal rango no podrá exceder el 5% del nivel establecido para el piso. Por ejemplo, si el piso es 520, el techo podrá ser como máximo de 546. Desde luego, el techo no podrá exceder el límite superior de mediano plazo.

d) El Banco Central tendrá un plazo de tres meses, a partir de la aprobación de la ley, para iniciar un período de transición hacia los límites de mediano plazo. En ese período, la intervención del Banco Central en MONEX deberá modificar gradualmente el tipo de cambio hasta alcanzar el límite inferior de mediano plazo.

Más allá del chiste: ¡Bajo el imperio de los importadores, la escasez es ganancia!

Margarita Bolaños Arquín
Finca Agroecológica Hortalizas Girasol

El reciente aumento de precios de hortalizas, frutas y verduras es consecuencia de dos factores: uno, prolongados y fuertes temporales que afectaron múltiples paisajes agrícolas en Costa Rica y en Centroamérica y dos, la intermediación que favorece el alza desmedida de precios ante la escasez. Quienes producimos no necesariamente nos beneficiamos de los altos precios. A los productores no nos convienen esos desequilibrios porque los consumidores, simplemente no compran o los sustituyen por otros más baratos frescos o procesados.

¡Bajo el imperio de los importadores, la escasez es riqueza! Si no hay producto fresco, no importa, se importa. El bajo precio del dólar de por sí les favorece para adquirir productos a menores precios que los nacionales sin reparo de que cientos de personas se queden sin empleo y aumenten las deudas por consumo y producción.

Entonces, entre los ciclos de sequías y eventos extremos de precipitación, sin políticas de ordenamiento territorial, gestión integrada del riesgo y una institucionalidad pública que atienda los efectos del cambio climático, el sector agrícola nacional será cada vez más amenazado y vulnerable por deudas y sistemas de siembra poco o nada resilientes. Una agricultura convencional que para defenderse de los eventos hidrometereológicos extremos debe recurrir al aumento de agrotóxicos para atender las plagas y enfermedades es económica y ambientalmente insostenible.

Centrar la atención en los precios de los productos agrícolas es obviar las raíces que generan la desigualdad y el deterioro de la salud de las personas y los recursos naturales del país. Es necesario avanzar hacia formas de producción más sostenible y comercialización más justas que enfrenten los inevitables riesgos del cambio climático y el deterioro de los paisajes agrícolas. La protección del recurso hídrico en términos de calidad y cantidad debe ser una prioridad para el gobierno nacional y municipalidades. La recolección de agua llovida, el uso de invernaderos de bajo costo, prácticas de conservación de suelos y la correcta canalización de las escorrentías contribuiría a tener una producción de más bajo costo, menos dependiente de los agroquímicos y más intensiva, diversificada y accesible a un mayor número de consumidores.

Necesitamos mayor inversión en investigación y en tecnologías sostenibles para enfrentar la escasez y las distorsiones del mercado que abonan a la pobreza y a la mal nutrición. Sumado a eso, es esencial ampliar la red de recolección de datos climáticos a lo largo de todo el país para tomar decisiones de planificación bien sustentadas en el interés nacional.

Imagen: Semanario Universidad.

Mesa Nacional de Diálogo Social y Productivo comparte criterios de representantes sectoriales sobre el panorama del país y los desafíos

Hazel Hernández del sindicato SITRAPEQUIA: después de la ruta del arroz, existen amenazas a la producción nacional y se prevé nuevas rutas arancelarias a favor de las importaciones con afectaciones directas a las economías nacionales y locales. En el caso específico de la ruta del arroz, el sector ha avanzado en su proceso contencioso administrativo contra las decisiones del poder ejecutivo. La política de favorecer arancelariamente las importaciones de arroz ha provocado la ruina de miles de personas involucradas en esta industria. Es por esto que insistimos en la importancia de un estado social de derecho, donde los habitantes puedan recurrir a la institucionalidad para ejercer y defender sus derechos en pro del bien común frente a las amenazas directas.

Augusto Guerrero de la Universidad Nacional: según CONARROZ, la medida de la ruta al arroz llevó a la quiebra a más de 330 productores costarricenses, afectó al empleo de más de 18000 trabajadores y empeoró las condiciones económicas de muchas familias vinculadas a la producción nacional del arroz. Además, representó una pérdida de 20000 millones de colones al fisco, 39000 millones de dólares al tipo de cambio actual, debido a la reducción en los aranceles recaudados, lo que significa menos recursos disponibles para el desarrollo del país.

Vivian Rodríguez de la Asamblea de Trabajadores del Banco Popular: en este mismo contexto, la política monetaria del Gobierno también está impactando negativamente en la producción y la economía nacional, específicamente la política relacionada con el tipo de cambio, que ha experimentado una disminución significativa desde mediados del 2022, pasando de casi 700 colones a alrededor de 520 colones o menos en las últimas semanas. Es evidente que esta reducción en el valor del dólar 6,7 en 2022, 12,5 en 2023, y 1,1 hasta la fecha, está teniendo un fuerte impacto en la rentabilidad de las exportaciones, el turismo, las empresas locales que compiten con importaciones extranjeras.

Carlos Rivera del sector productivo nacional: desde el sector cafetalero que representa 27000 familias, de las cuales el 85% son pequeños productores, es decir, 23500 familias producen menos de 100 fanegas. Hacemos un llamado a las autoridades de Gobierno para que realmente corrijan la política monetaria y la política pública con referencia a la afectación que está viviendo el sector productor nacional con el tema de tipo cambio, que lo ha llevado a una verdadera crisis, una crisis que lo va a sacar del mercado, que va a causar un desempleo gigantesco en la producción, que va a atentar contra la comida de miles de familias y que realmente es imposible que hagamos una transformación como la que el presidente pretende. Así que llamamos profundamente a la reflexión a las autoridades del Banco Central para que corrijan el tema de la política monetaria.

Gilberth Díaz del SEC: es por esto y más razones que la Mesa Nacional de Diálogo Social y Productiva reitera su respaldo al sector agroproductor nacional, tal como lo ha manifestado en numerosas acciones. Este respaldo se evidenció con fuerza durante la gran marcha del 29 de marzo del 2023 en defensa del sistema agroalimentario nacional. En esta ocasión respaldamos la movilización del pasado 15 de mayo, que aunque sabemos que las afectaciones no son igual para todos en cuanto a las cámaras de agroexportación frente a las pequeñas y medianas organizaciones de producción nacional. Es un hecho que a todos afectará y quienes más sufrirán estas desventajas son los productores más pequeños y las miles de familias que dependen de un empleo sostenido por la economía nacional.

Para mayor información puede observar el video adjunto o las páginas web y de Facebook de las distintas instituciones que participaron en este video.

Mesa Nacional de Diálogo Social y Productivo a favor de la economía y producción nacional en Costa Rica

  • Después de la ruta del arroz existen amenazas a la producción nacional y se prevé nuevas rutas arancelarias a favor de las importaciones con afectaciones directas a las economías nacionales y locales.
  • Desde la Mesa Nacional de Diálogo apoyamos la movilización de hoy miércoles 15 de mayo en favor de la economía y producción nacional.

La Mesa Nacional de Diálogo Social y Productiva reitera su respaldo al sector agro productor nacional, tal como lo ha manifestado en numerosas ocasiones. Este respaldo se evidenció con fuerza durante la gran marcha del 29 de marzo de 2023 en defensa del sistema agroalimentario nacional.

En el caso específico de la ruta del arroz, el sector ha avanzado en su proceso contencioso-administrativo contra las decisiones del Poder Ejecutivo. La política de favorecer arancelariamente las importaciones de arroz ha provocado la ruina de miles de personas involucradas en esta industria. Es por esto que insistimos en la importancia de un Estado Social de Derecho, donde los habitantes puedan recurrir a la institucionalidad para ejercer y defender sus derechos en pro del bien común frente a amenazas directas.

En este contexto legal, el Grupo Organizado de Productores de Arroz de la Región Pacífico y Brunca Costarricense ha presentado una impugnación legal ante el Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda (TCA). Esta acción legal está dirigida contra el Decreto 43642 MAG-MEIC-COMEX, conocido como la «Modificación de los Derechos Arancelarios a la Importación del Arroz en Granza y Pilado», emitido el 3 de agosto de 2022 por el Poder Ejecutivo bajo la administración de Rodrigo Chaves Robles. Este decreto redujo significativamente los aranceles de importación para el arroz, lo que tuvo consecuencias desastrosas para el sector arrocero nacional.

Según CONARROZ, esta medida llevó a la quiebra de 331 productores costarricenses, afectó el empleo de 18,000 trabajadores y empeoró las condiciones económicas de muchas familias vinculadas a la producción nacional del arroz. Además, representó una pérdida de ¢20 mil millones al fisco ($39 millones al tipo de cambio actual) debido a la reducción en los aranceles recaudados, lo que significa menos recursos disponibles para el desarrollo del país.

En este mismo contexto, la política monetaria del gobierno también está impactando negativamente en la producción y la economía nacional. Específicamente, la política relacionada con el tipo de cambio ha experimentado una disminución significativa desde mediados de 2022, pasando de casi 700 colones a alrededor de 520 colones en las últimas semanas.

Es evidente que esta reducción en el valor del dólar (6,7% en 2022, 12,5% en 2023 y 1,1% hasta la fecha en 2024) está teniendo un fuerte impacto en la rentabilidad de las exportaciones, el turismo y las empresas locales que compiten con importaciones extranjeras. Esta situación está generando desigualdades comerciales entre las economías locales y extranjeras representadas en las importaciones, afectando la rentabilidad y la generación de empleo en Costa Rica.

En vista de este panorama, instamos al gobierno y al Banco Central a coordinar políticas con cambios estructurales que aumenten la productividad de los sectores nacionales afectados por el bajo tipo de cambio. Esto ayudaría a generar empleos formales con salarios más altos, fortaleciendo así la economía nacional y la producción interna en lugar de debilitarla.

Nos unimos al llamado de pequeñas, medianas y grandes empresas nacionales, especialmente aquellas que están sufriendo mayores impactos, así como a las empresas de economía social solidaria, medianos agricultores y agroexportadores que son fundamentales para el empleo nacional. Respaldamos la movilización hoy miércoles 15 de mayo, organizada por miles de trabajadores agrícolas y representantes de los principales sectores productivos del país. Esta movilización se llevará a cabo en el marco del Día Nacional de la Persona Agricultora en Costa Rica, comenzando en el Parque La Merced, San José, a las 9:00 am y culminando en la Plaza de la Democracia frente a la Asamblea Legislativa.

El objetivo de esta movilización es defender y evitar la pérdida de empleo de un millón y medio de trabajadores de zonas rurales y costeras de todo el país, cuya subsistencia depende del sector productivo nacional. Esto se realiza en respuesta a las amenazas directas contra la producción nacional, la falta de apoyo a las economías asociativas locales, la inestabilidad en la política monetaria del tipo de cambio y el favorecimiento del sector importador sobre la producción nacional.

Informe especial / La batalla por el tipo de cambio

Diversas organizaciones productivas y empresariales han convocado a una movilización en San José para este miércoles 15 de mayo, con el propósito de manifestar su enorme malestar por lo que consideran los perversos efectos de un tipo de cambio colón/dólar en extremo sobrevaluado (super apreciado).

Algunos de sus representantes claman por un tipo de cambio «neutro» que, sin precisar su significado, ciertamente implicaría una gran devaluación del colón.

Sin duda el tipo de cambio «bajo» de los últimos 18 meses ha ayudado a la estabilidad del nivel de precios, al tiempo que tiene a pequeños y medianos exportadores (y a los empleos que generan) contra la espada y la pared.

Para discutir sobre estos y otros temas relacionados, SURCOS ha invitado a cuatro connotados economistas del colectivo «Economía Pluralista» y no dudamos que sus aportaciones nos ayudarán a entender mejor los pormenores de este tema técnico y (¡quién lo diría!) político a la vez.

Le invitamos a seguir el enlace en el nombre de cada autor.

Daniel Vartanián

Fernando Rodríguez Garro

Luis Paulino Vargas Solís

Renzo Céspedes Vargas

Implicaciones para el sector productivo del manejo del tipo de cambio con la política monetaria actual

Renzo Céspedes Vargas.

Renzo Céspedes Vargas
Consultor en Comercio Internacional

Lo primero que hay que tener claro, es que en Costa Rica no tenemos mercados financieros, ni cambiarios, ni en muchos otros ámbitos que puedan llamarse competitivos. Esto les permite a los entes oligopólicos y al BCCR, ejercer un gran poder de mercado y fijar, por ejemplo, tasas piso, y otros mecanismos que afectan directamente a los clientes finales. Por lo que está claro, que a nivel del MONEX donde se determina el tipo de cambio del día, la capacidad de incidencia del BCCR ejerce un rol que hace esos mercados anticompetitivos, por lo que es evidente la celeridad con que actuó e intervino el BCCR para controlar el tipo de cambio cuando estuvo cerca de los 700 colones por dólar, para llevarlo a 600 colones por dólar en menos de 5 meses. Escenario que ante la prioridad obsesiva de controlar la inflación llevo al BCCR mayoritariamente por la vía de un elevado nivel de endeudamiento externo y de la lentitud en el manejo y nivel de reducción de la Tasa de Política Monetaria (TPM) de un 9% entre octubre del 2022 y abril del 2023, hasta llegar a una TPM de 5.75 a finales de enero del 2024, que bajo una situación de deflación, procedió a atraer capitales especulativos que vinieron a Costa Rica con el fin de derivar utilidades de altos niveles de rendimiento que aseguraba el BCCR respecto de los que podían obtener en el mercado internacional.

Este ingreso masivo de divisas, continuo con la presión de la tendencia a la baja del tipo de cambio, sin que el BCCR haya hecho lo suficiente al poder reducir más rápidamente la TPM, con lo cual hubiese buscado posicionar el tipo de cambio en niveles cercanos a los 600 colones por dólar, sino que más bien al reducir lentamente la TPM lanzo la señal a los agentes económicos de que la tendencia de apreciación del colon iba a continuar hasta llevarlo a niveles de 500 colones por dólar creando una imagen aún más superavitaria de divisas que no ha contribuido en nada a que esta situación cambie.

Otros factores que considerar:

La autorización de endeudamiento externo del Gobierno Central no tiene precedentes en los últimos 40 años. A ningún Gobierno en tan corto lapso se le ha autorizado emitir tanta deuda en dólares como a este Gobierno. A eso hay que sumarle los empréstitos de organismos multilaterales. Esto implica una entrada de dólares muy grande en un corto lapso, ajenos a la dinámica propia de crecimiento de las exportaciones de bienes o servicios e IED, que, si bien se han crecido, apenas muestran niveles similares a los previos a la pandemia, sin que eso afectara de manera significativa el tipo de cambio en el pasado.

Pareciera que la única variable extraordinaria en el mercado cambiario hoy es precisamente la abundancia de endeudamiento externo del Gobierno Central sumado a la captación de capital especulativo y muy posiblemente de lavado de dinero que ha provocado un cambio objetivo en las condiciones de los pseudomercados oligopólicos que tenemos, incidiendo de forma directa sobre la competitividad de múltiples sectores productivos y provocando que el costo de la mano de obra costarricense sea una de las más caras de todo Latinoamérica, según los parámetros de la OECD.

Si bien es cierto que al Gobierno le sirve un tipo de cambio bajo para pagar los intereses de una deuda en dólares creciente y de que, además, baja el monto de la deuda total en dólares al pasarla a colones, lo que mejora los índices de endeudamiento globales de cara al cumplimiento de la regla fiscal y de que al reducirse por debajo del 60%, liberaría recursos para gasto del Estado, la realidad es que la situación de deflación que esta política ha generado y el encarecimiento de nuestros costos de producción internos producto de la revaluación del colon viene provocando una contracción de las actividades económicas más importantes para contratar mano de obra no especializada, con una pérdida de recaudación de impuestos que superan los ahorros por revaluación del colon frente al dólar de nuestra deuda externa.

No es sino hasta que han empezado a bajar la TPM en colones a niveles del 4,75% que ha empezado a facilitarse la salida de capitales especulativos, con una muy leve tendencia a volver a depreciar el colón, pero esto tendría las consecuentes presiones inflacionarias, por lo que el Banco Central ha sido reticente a caminar en esa dirección, a pesar del evidente estado de agotamiento y contracción que ya confirman los sectores productivos que operan bajo régimen definitivo y que son los que pagan impuestos, así como las mismas Zonas Francas que han contraído sus niveles de creación de nuevos empleos en el periodo 2023, en más de un 73% respecto de los niveles generados en el periodo 2022.

La revaluación del colon cercana al 28% desde el periodo del mes de junio del 2022 al mes de abril del 2024, ha impactado sobre la competitividad de múltiples sectores productivos, a pesar de los reclamos casi unánimes sobre la apreciación cambiaria de actividades, tales como: Sectores Agroexportadores, Sector Turismo, Sector Hortícola, Sector Cafetalero y Productores nacionales agropecuarios, que enfrentan una pérdida de rentabilidad grave y/o sufren la amenaza de múltiples productos importados que hoy ingresan al mercado con bajos aranceles y a precios en colones más bajos para sustituir la demanda por la producción nacional.

Esta política monetaria y cambiaria, atenta contra el desarrollo futuro de una economía muy abierta a nivel global como la nuestra, porque presiona hacia un proceso de desindustrialización, de quiebra o contracción de múltiples sectores productivos por pérdida de competitividad en el mercado externo e interno, que, según los alcances que llegue a tener, podría ser muy difícil de revertir, provocando un derrumbe o contracción de los sectores productivos bajo régimen definitivo con masiva pérdida de empleos, que impactara en una reducción de los niveles de recaudación de impuestos, con lo que se va a agravar la crisis fiscal de este gobierno y se profundizara el nivel de pobreza, la crisis social y la perdida de bienestar de la población costarricense.

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Consecuencias de un dólar barato: El diablo se esconde en los detalles

Dr. Luis Paulino Vargas Solís
Economista

Este artículo se centra en el análisis y la explicación de las afectaciones derivadas de la baja del dólar, y omite la discusión de dos aspectos clave en relación con esa situación: primero, la posibles causas y factores desencadenantes detrás de la evolución que el dólar ha registrado, y, segundo, las posibles opciones de política para intentar corregir ese estado de cosas, incurriendo en el menor costo social posible. Espero abordar ambos aspectos en algún escrito o escritos posteriores.

Si bien en una primera y superficial mirada, la baja del dólar aparece como algo beneficioso, un examen más detenido podría revelar elementos menos satisfactorios e, incluso, aspectos francamente problemáticos. Es eso lo que, de la forma más sintética posible, intento dilucidar en este escrito.

  • Deflación de precios y “clavos de oro” para el negocio importador

En general, la baja del dólar favorece una inflación más baja. De hecho, durante ya más de año y medio -desde septiembre de 2022- venimos moviéndonos en territorios deflacionarios, o sea, de inflaciones negativas.[i] No por casualidad, esto coincide con la caída del dólar, si bien debemos comprender que no es el único factor que explica esa tendencia hacia la deflación. Pero no imaginemos, ni por asomo, que la caída del dólar se va a transmitir en una caída equivalente de los precios. La razón es que el comercio importador es un negocio oligopolizado, o sea, controlado por un pequeño número de grandes empresas, y estas se van a cuidar muy mucho de no bajar los precios más que en el monto justo para “robarle” mercado a los productores nacionales que compiten con las importaciones, o no bajarlos en absoluto en los casos cuando es inexistente esa competencia por parte de empresas nacionales, como podría ser el caso de muchos insumos agropecuarios.

Esto último nos advierte sobre otro aspecto importante: dado el predominio de poderosos oligopolios en los negocios vinculados al comercio importador, la caída del dólar les permite a estos hacer “clavos de oro”. O sea, el abaratamiento del dólar propicia un movimiento muy fuerte de redistribución del ingreso y la riqueza a favor de esos sectores.

  • Crédito en dólares

Claro que la baja del dólar favorece también a quienes tienen créditos en dólares y ganan en colones, por la obvia razón de que el monto de las mensualidades, expresadas en colones, disminuyen conforme el dólar baja. Cuando, de hecho, esto también favorece la colocación de nuevos créditos en dólares, ya que esta se ve como una opción más cómoda, relativamente a la que ofrecen los créditos en colones. Todo lo cual, por cierto, es una excelente noticia para la banca privada, cuyo negocio en gran parte descansa en ese tipo de créditos en moneda extranjera. He aquí otro sector al que la caída del dólar le resulta una buena noticia.

  • El diablo se oculta en los repliegues

Pero, por favor, que no nos pase inadvertido que, en los dos puntos anteriores, hay una trampa oculta.

El abaratamiento de las importaciones, aun cuando solo sea en el margen, o sea, apenas lo justo para que las importaciones capturen porciones crecientes del mercado, pone en aprietos a las empresas y productores nacionales que ofrecen productos que compiten con esas importaciones. Esas empresas y productores nacionales pierden participación en el mercado y sufren una reducción de sus ventas. Eventualmente, eso pondría en riesgo los empleos que generan. Las afectaciones de este tipo alcanzan a una amplia gama de actividades productivas, tanto del sector manufacturero como del agropecuario, incluyendo la producción láctea y la de alimentos para el mercado nacional.

Las ganancias para quienes tienen créditos en dólares -o para quienes deciden hoy tomar créditos en dólares- conlleva un riego -usualmente llamado “riesgo cambiario”- asociado a la posibilidad de una devaluación futura de la moneda, lo que incrementará el monto en colones que deberían entonces dedicar a cumplir con los pagos de la deuda.

  • Deuda pública en dólares

Un efecto similar ocurre con la deuda en dólares del Gobierno Central. En los dos años comprendidos entre diciembre de 2021 y diciembre de 2023, esa deuda, expresada en dólares, aumentó un 36,5%. Pero al pasarla a colones, y favorecida por la baja del dólar, el aumento solo fue de un 11,2%. Esto tiene importancia sobre todo a la hora de considerar el porcentaje del monto total de esa deuda externa, en relación con el Producto Interno Bruto (PIB), el cual es el referente usual a la hora de evaluar la sostenibilidad de la deuda. De tal modo, ese porcentaje, que era de 16,8% en 2021, se sitúa en 16,0% en 2023. Parece una reducción muy pequeña, pero el asunto adquiere una dimensión distinta cuando consideramos que, si tan solo se hubiese mantenido en 2023, el mismo tipo de cambio de 2021, ese porcentaje deuda-PIB, habría dado un salto al 19,7%.

Pero, de hecho, esa no es la historia completa, puesto que una porción de la deuda interna, que se supondría debería ser en colones, en realidad está en dólares, lo que, para todo efecto práctico relevante, la convierte en deuda externa. A diciembre de 2023, la parte de esa deuda interna en dólares, representaba un 7,4% del PIB. Bastaría con que el dólar estuviese en su nivel de diciembre de 2021, para que esa proporción pasara a ser del 8,8%.

Considerando todo lo anterior, resulta que, gracias a la caída del dólar, la deuda del Gobierno Central, expresada como porcentaje del PIB, está hoy 5 puntos porcentuales más baja de lo que potencialmente pudo haber estado.

  • Las riesgosas apuestas del presidente Chaves

Esto permite entender la irresponsable complacencia con que el presidente Chaves mira todo esto. Hay aquí dos ruletas en las cuales Chaves está apostando: la ruleta de la deuda externa expresada en dólares, y la ruleta de una tasa de cambio dólar-colón baja. Si esta segunda apuesta se malogra, si, por lo tanto, el movimiento del dólar se revierte y se da lugar a una devaluación del colón, la primera apuesta también se vendrá abajo: crecerá la proporción o porcentaje deuda/PIB, y crecerá el monto en colones del servicio de la deuda, lo cual nos traerá multiplicados problemas. Y aquí bueno es tener presente que el gobierno “gana” en colones, puesto que los impuestos que recauda son en colones.

  • Consecuencias para las exportaciones y las actividades turísticas

Esta es la problemática alrededor de la cual ha girado la mayor parte del debate público: los efectos para las actividades productivas vinculadas, sea a las exportaciones, sea el turismo.

Para mejor entender este punto, recordemos que, en las últimas semanas, el tipo de cambio ha oscilado apenas por encima de los ₡500 por dólar. Eso significa retornar a los niveles en que se situaba en febrero-marzo de 2014, hace más de diez años. En ese mismo lapso, la inflación -medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC)- ha alcanzado cerca de un 20,5%. Este último dato, nos da indicio aproximado de la evolución de los costos de producción -incluyendo los costos salariales- durante ese período.

No es el único factor a considerar, puesto que también influye el comportamiento de la inflación en los países con los cuales Costa Rica comercia o aquellos con los cuales compite en el comercio internacional, como también habría que tomar en cuenta la evolución de la productividad (o sea, la evolución de la capacidad productiva de los países medida con base en el valor que, en promedio, se genera en una hora de trabajo).

Pero, aún haciendo abstracción de estas últimas cuestiones, el evidente desajuste entre la tasa de cambio colón-dólar y la evolución de los costos de producción, nos ayuda a entender porqué la caída del dólar les trae problemas a las mencionadas actividades productivas. Pero, sin duda, las afectaciones no son homogéneas, seguramente varían de un sector a otro, dependiendo principalmente de dos factores:

  • el peso relativo de los costos salariales en colones dentro del total de la estructura de costos,
  • y la significación relativa del “componente importado” (o sea, el valor aportado a la mercancía producida, por los insumos, equipos, maquinarias, etc. que son importados).

Para actividades -como es el caso de muchas pequeñas y medianas empresas turísticas o empresas exportadoras del sector agroindustrial- en las cuales los costos salariales en colones son relativamente altos, el efecto negativo será más significativo. Para las empresas de alta tecnología de las zonas francas, fuertemente intensivas en el uso de equipos, máquinas e insumos importados, y para las cuales el costo salarial en colones es relativamente menor, las afectaciones son seguramente más leves. En cambio, lo perciben con más intensidad las empresas de zona franca del sector servicios, cuyos costos salariales en colones son más significativos.

  • Empleo es, a fin de cuentas, el nombre del juego

Ya veíamos los riesgos para el empleo, derivados del proceso de gradual arrinconamiento que sufren las empresas y productores nacionales que producen para el mercado interno, derivado de importaciones que se vuelven más competitivas gracias a la baja del dólar. Como es fácil de entender, ese mismo riesgo se presenta en relación con estas empresas orientadas a las exportaciones y el turismo.

Tener presente estas amenazas al empleo, es seguramente el mejor antídoto frente a los cantos de sirena de quienes proclaman las ventajas para el “consumidor” derivados de la caída del dólar ¿Tiene sentido alegrarnos por la posibilidad de que resulte más cómodo endeudarse para comprar un auto del año o viajar al extranjero, cuando los empleos de miles y miles de personas están en peligro? Para ser “consumidor” primero se necesita disponer de un ingreso, y para tener un ingreso la gran mayoría de la gente requiere tener un empleo (excepto las personas muy ricas, que, mientras toman el sol a la vera de la piscina de su mansión, reciben en sus cuentas bancarias los dividendos de sus acciones, los rendimientos de sus inversiones en bonos de la deuda pública, o los pagos por alquiler de sus edificios de apartamentos y de oficinas).

Si la situación de revalorización del colón frente al dólar se vuelve crónica y se prolonga por mucho tiempo, ello puede tener efectos en términos de un proceso de desindustrialización de la economía. “Desindustrialización” no en referencia tan solo a la industria manufacturera sino, en forma más amplia, respecto de las diversas actividades productivas. Estas, eventualmente, sufrirían una contracción importante, cuando, a su vez, nuestra economía viraría hacia un sesgo importador especialmente agudizado.

Les mencionaré una anécdota, para ilustrar este último punto. La empresa Gallito, hoy día propiedad de la Dos Pinos, y que tradicionalmente producía confites y chocolates, recientemente ha empezado a comercializar galletas. Si usted lee la letra menuda en los sobrecitos de las galletas se encontrará con que estas son producidas en República Dominicana, no en Costa Rica. Sin duda la baja del dólar lo propicia, puesto que hace más rentable producirlas en aquella isla caribeña que en nuestro propio país, no obstante que ese es un sector manufacturero en el cual poseemos experiencia y conocimiento. A eso se refiere el concepto de desindustrialización, que conlleva un traslado al exterior de empleos que muchos costarricenses desearían tener a su disposición.

A la larga, todo esto resultaría económica, social y políticamente insostenible.

[i] La percepción popular, acerca del “alto costo de la vida”, que contrasta con las estadísticas que demuestran un movimiento deflacionario, no andan descaminadas. Los datos del INEC son correctos, pero también es correcta la percepción popular, puesto que los mismos datos del INEC demuestran que, a lo largo de muchos años (desde 2010), el poder adquisitivo de la población no ha mejorado. De ahí que persista una justificada sensación de que “la plata no alcanza”.

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Más allá de un tipo de cambio

Fernando Rodríguez Garro.

Fernando Rodríguez Garro
Coordinador del Observatorio Económico y Social
Universidad Nacional

La manifestación convocada para el 15 de mayo por un grupo variado de gremios de productores pone de manifiesto algo que en las aulas de economía rara vez enseñamos: los procesos de ajuste no son, ni de cerca, asépticos. La mayor parte del tiempo la economía recita la misma lógica, que cuando se presenta un desequilibrio las variables se ajustan de forma libre y resuelven ese desequilibrio hasta el punto en que la estabilidad retorna. Esto no toma en cuenta la realidad de todos los participantes de las distintas actividades productivos y lo sucedido actualmente con el tipo de cambio no es la excepción.

En primer lugar, debemos de entender que está produciendo la marcada revaluación que venimos observando desde hace meses. Ahí empieza el problema, pues a la fecha no tenemos claridad sobre lo que está pasando en detalle y cómo los distintos factores pesan en la evolución actual del tipo de cambio. Una pista para entender el asunto podría ser que hay varias fuentes de liquidez en moneda extranjera, que colaboran con la revaluación que hemos visto, desde un mejor comportamiento de las exportaciones, hasta más inversión extranjera directa, más financiamiento del gobierno en moneda extranjera, dinero proveniente de actividades ilícitas y movimientos de capitales especulativos, todo eso podría estar jugando.

El problema que tenemos hasta el momento es que no tenemos una explicación clara del BCCR sobre el comportamiento actual del tipo de cambio, o una manifestación clara de que no pueden explicarlo (lo que sería una mala señal en el contexto actual). La insistencia de las autoridades monetarias de que es el resultado de las condiciones de mercado parece dejar de lado que nuestro mercado cambiario es imperfecto, poco profundo y muy concentrado. Además, ¿será que abandonaremos a su suerte la fijación del tipo de cambio, si la variabilidad se mantiene de forma indefinida? Es una pregunta compleja, porque genera otras inquietudes, en caso de decidirse a intervenir: ¿en qué momento se haría?, ¿cómo?, ¿hasta alcanzar qué valor?, ¿qué va a pasar cuando lleguemos ahí?

Esa es mi primera preocupación cuando se analiza la propuesta de los grupos que se han visto afectados y que se manifiestan en esta ocasión, pues piden un tipo de cambio neutro, que algunos fijan en 615 colones por dólar. Claramente no debimos llegar donde estamos, ni debemos suponer que el problema se arreglará solo y sin consecuencias, pero la dificultad actual es que ya estamos ahí y movernos hacia un tipo de cambio que implique una devaluación tan marcada no tiene nada de neutro, sería una devaluación de aproximadamente 20% y sus consecuencias se sentirán sobre otros grupos y personas en nuestra economía.

Segundo, ciertamente tenemos un problema con muchos sectores productivos, pero esto no se produjo solo con la revaluación cambiaria, ni saldremos de esto con una depreciación como la señalada. Ver los procesos de ajuste como historias abstractas de algún libro de texto, de los que usamos para enseñar economía, nos hace olvidar que los perdedores de estas situaciones son personas y familias que se dedican a actividades vitales en el día a día de nuestra sociedad. La capacidad productiva perdida debe dolernos de forma importante y obligarnos a reflexionar cómo evitar esas salidas, porque en la realidad no existe esa “elasticidad” de transformación inmediata para cambiar de actividad económica, el que sale de una actividad tal vez no regrese a producir de forma definitiva y eso nos afecta a todos.

Si nos preocupásemos de los productores agropecuarios afectados por crisis y procesos de ajuste, tanto como lo hemos hecho globalmente por los bancos y los intermediarios financieros, otra sería la historia que estamos contando. Pero lo cierto es que no tenemos ni una política de estímulo y rescate de actividades productivas, ni estamos sopesando de forma apropiada las consecuencias de ver desaparecer de la actividad productiva a personas y familias del sector agropecuario.

Estas falencia de una política pública dedicada al sector agrícola, o incluso para los pequeños negocios del sector turístico, no se solventa con una devaluación, requiere más acción y propuestas. Si bien le podemos exigir al Banco Central más claridad para entender lo que está pasando, y un desarrollo adecuado de nuestro mercado cambiario, que propicie más competencia, más profundidad y más control de los grandes jugadores y de los movimientos especulativos, no es en el Banco Central donde debemos plantear la exigencia de políticas productivas claras.

Desde que empezó con más fuerza el proceso de apertura comercial le debemos al sector agropecuario una política clara para enfrentar una competencia más fuerte, proveniente de nuestros socios comerciales, muchos de ellos con políticas de estímulo muy sólidas. El anuncio de Coopeleche en días pasados, por ejemplo, sobre la salida de los negocios que venían realizando, es una muestra clara que caminábamos sobre el filo de la navaja, con un desenlace propiciado por la situación cambiaria pero que no nació ahí.

Por último, respetuosamente creo que debemos evitar simplificar el problema a un solo dato, la cotización del tipo de cambio. Eso tal vez funcione para algunos sectores y para grandes negocios, pero el sector agropecuario y los pequeños negocios requieren de recibir respuestas a otros problemas que siguen sufriendo. Se vienen cambios importantes en los procesos de producción, a fin de contribuir con una economía verde y resiliente ante el cambio climático, en ese contexto urgimos una política clara para evitar la lamentable salida de personas y familias de las actividades productivas agropecuarias.

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