¿Pandemia O Genocidio?

(Una Pregunta Para La Ciencia Ficción)

¿El virus se coronó como rey o es solo una conspiración para aniquilar a “la inservible” población mundial? Podría ser el inicio de una serie de preguntas que rondan mi cabeza y que todas me podrían conducir a una misma respuesta, debido a que todas tienen su origen gracias a -y en- la miseria del hombre: su propia malformación humana, esa que nos conduce a este momento de la humanidad, como a muchos otros, debido a que, a pesar de ser tiempos de “grandes avances humanos”, todavía seguimos siendo animales domésticos, animales que nos creemos superiores a las demás vida de la naturaleza y a la misma naturaleza, razón por la cual el Covid-19 que, desde un principio me sonó a nombre de laboratorio, tomó posesión de la tierra en el 2020, y todo gracias a una estúpida superioridad que no llega ni a los talones de las razas irracionales, quienes parecen ser más racionales que nosotros.

Durante estos dos meses de confinamiento -aunque para mí es normal estar en casa- he podido ir dando vuelta a una serie de reflexiones a través de diversas conversaciones o lecturas de la realidad, junto a otras meditaciones personales que vengo acarreando desde hace años. Estas reflexiones me llevaron a una incredulidad de la política e institucionalidad que “gobierna el mundo” o nuestras naciones, porque dichas entidades se parecen a los golpes de pecho dominical que vienen cargados de una semana de doble moral, apelando a la caridad disfrazada por la lástima y al aprovechamiento mismo estilo de un sinfín de ONGs que han lucrado con la pobreza de la humanidad, logrando continuar con el reinado de la miseria y los miserables a lo largo de la historia, es decir, de los opresores y oprimidos; motivos por el cual la “Pandemia” solo se ha dedica a aflorar dicha miseria, dando como resultado insultos para los opositores del gobierno que es gobernado por los grupos de poder para aplastar a los que no tienen ni el poder de hacer algo productivo con su vida o existencia, logrando inclinarse ambos bandos extremos: del pobre y rico, bajo o hacia el hambre del dinero, porque lastimosamente hoy la gente está más preocupada por formar una buena mesa financiera antes que su humanidad, al punto de que hay incapacidad para ver que cae en el juego miserable del opresor, dándose de libre e independiente para seguir siendo más de lo mismo, aliviando su pena con “la caridad” y “la lástima” por las personas que viven en la miseria, sin caer en la reflexión de que el problema de la miseria humana radica en que seguimos dejándonos cegar por las falsas ideas del vivir, sin darnos cuenta que estamos demasiado lejos del vivir realmente, porque simplemente estamos entre los sobrevivientes, los que buscan sobrevivir a cualquier costa, y los supervivientes, los que buscan vivir por encima de la gente y gracias a la ceguera de los explotados sobrevivientes.

Recuerdo que en una temporada atrás Frecuencia Latina venía lanzando una campaña de “concientización” para el cuidado del medio ambiente, no sé si otros canales lo hacía, ni tampoco si lo hacían en otros países, pero sería interesante que las personas que lean esto lo manifiesten si sí o si no, porque en dicho spot salía un tipo diciendo que pronto tendríamos que usar mascarillas todo el tiempo si no cuidamos el medio ambiente, spot que lo pasaban casi como disco rayado, hasta que llegó la “Pandemia”, donde lo quitaron y no sé si lo sacaron porque no querían competencia o qué, pero en el fondo dicho spot buscaba incitar a que la gente usara mascarillas sí o sí, más que a cuidar el medio ambiente, tanto que yo pensaba adquirir uno de tanto oídlo, como oía que nos íbamos a morir por Covid-19 si es que nos daba, por más que no se sea vulnerable.

Una temporada, después de dicho spot, el Coronavirus empieza a tomar protagonismo en la ciudad de Wuhan y comienza a acaparar todos los medios de comunicación a nivel mundial, donde poco a poco nos van dando a conocer que el virus mataría al 3% de la población mundial de convertirse en Pandemia, debido a que “China no controlaba el virus”, aunque curiosamente solo se hablaba de los contagiados de Wuhan, como si China solo fuese ese lugar, para luego trasladarse a España e Italia hasta presentar los miles de muertes, logrando asustar a la población mundial a tal punto que el mundo aceptó el confinamiento sin mayor problema, sin pensar en la ineficiencia del gobierno para gobernar y, por ende, para combatir el virus, ignorando la gran problemática socioeconómica que eso traería a los países, y todo gracias al gran pavor que nos introdujeron los medios de comunicación, tanto que en ese momento ya me siento morir por Covid y escribo esto como testamento, sin darnos oportunidad para reflexionar, porque tampoco es algo que se haga constantemente, debido a que solo somos animales domésticos que obedecemos al amo según cómo nos ordene él o los jefes del momento; porque, además, la mayoría de personas se aferran a la vida inútilmente, como si realmente vivieran, como si nunca se fueran a morir, una estupidez que se les debemos a las corrientes de la malformación humana, desde los grandes imperios -que mantenían ignorantes a los súbditos para que no se dieran cuenta de que son los que dan el poder a unos cuantos- hasta la fecha, donde seguimos los mismo patrones, solo que dibujándolos bajo los conceptos de empleador/empleado o gobierno/pueblo, por más que de cualquier forma ambos siguen siendo la cuna del opresor/oprimido, porque todavía seguimos siendo bastantes pobres de ser como para comprender lo que es la dignidad humana o lo digno del ser.

En la siguiente temporada el virus empezó a llegar de un país a otro hasta que finalmente los gobiernos empezaron a tomar el confinamiento como medida para salvar la vida de los más vulnerables, al mismo tiempo que nos metían miedo a todos, so pretexto de que los hospitales reventarían con los pacientes graves y bla, bla, bla, razón por la cual era necesario e indiscutible realizar dicha cuarentena o aislamiento social obligatorio, para que los hospitales y las ciudades no se llenasen de enfermos graves, al mismo tiempo que de muertos.

En el caso de Perú el aislamiento vino de dos en dos, como cervezas en un bar, cosa que “era necesario para salvaguardar la vida de la población, sobre todo de los más vulnerables”, según palabras del floro barato de Salvador Vizcarra. Decisiones que fueron buenas, pero mal gestionadas o accionadas, porque solo un mediocre o ladrón pueden pensar concientizar a un pueblo envuelto en la corrupción y miseria más de 30 años, donde las palabras de los políticos no son más que floro barato para seguir robando, cosa que hemos podido contemplar desde el primer momento, con la serie de inacciones que tuvo el gobierno de turno ante el robo descarado en las compras de mascarillas y otros implementos médicos y sanitarios, mostrando indiferencia a dicho tema a pesar que se empezaba a destapar el escándalo a nivel nacional por dichos robos, logrando afianzar esa indiferencia con la contribución a más corrupción al entregar dinero a las municipalidades para las canastas, sabiendo bien que ya hemos tenido serios problemas de corrupción en todo el país con el caso Odebrecht, el club de la construcción, reconstrucciones de desastres naturales, entre otros, al punto de que habíamos llegado a ocupar el quinto lugar de países más corruptos del mundo en algún diario internacional, siendo famosos por los presidentes “presos por corrupción”, algo que siempre dije que era mero show político, porque hasta ahora siguen chinos de risas, porque les seguimos pagando por ser expresidentes y jodernos el país.

Han pasado más de 60 días y sorprendentemente casi todo lo que he visto han sido medidas buenas mal ejecutadas, tanto que no he dejado de preguntarme: ¿tan imbéciles son esos profesionales que aplican buenas ideas como si fueran personas ignorantes? Al punto de que en mis disparos contra la descarada corrupción del gobierno he dicho que el cabecilla es un ladrón y mentiroso, además de andar rodeados de una sarta de imbéciles que no tienen ni la menor idea de cómo hacer bien las cosas, cosa que me ha ayudado a sacar a la luz el odio de muchísima gente que me ha denunciado, insultado y hasta amenazado solo por quejarme de la estupidez y mediocridad humana que albergan los políticos al tomar medidas tan paupérrimas de acción, como si estuvieran leyendo una manual para principiantes, mientras el mediocre pueblo seguía justificando la estupidez humana bajo frases que ayudan a contemplar mejor su nivel de lucha contra la corrupción, porque piensan matemáticamente, es decir, que corrupción más corrupción es igual a positivo, o sea, a “mediocridad humana”, porque son los mediocres los que terminan robando dinero al pueblo para sentirse poderosos y alcanzar “un nivel de vida digno”, uno que no es más que una ilusión, en autoengaño para no saber bien quién diablos es el ser humano, o qué implicar ser realmente persona, es decir, tener derecho a la vida, la dignidad, libertad, entre otros derechos constitucionales que al mismo tiempo también son universales y que en idea sirven para contribuir al desarrollo de la humanidad y no a su domesticación, como realmente lo sigue haciendo, y todo gracias al auspicio de la mediocridad que nos gobierna, porque humanamente todavía seguimos siendo mediocres, porque estamos muy por debajo de ser personas, es decir, de evolucionar de animal doméstico a persona.

Han pasado más de 60 días y hemos visto cómo cientos o miles de personas han naufragado entre sus lágrimas y la impotencia, como en la indiferencia e hipocresía de millones de seres vivos llamados animales racionales, entre los cuales están los malditos miserables que esperaban la muerte de la masa inservible para lograr sus fines, como los que pudieron estirar la mano para brindar un poco de ayuda por lástima o caridad, para sentirse buenos, para sentir que están haciendo algo bueno, como intentando limpiar su conciencia de la incontemplación de su ser que con su estilo o forma de vida contribuye a que esa miseria siga creciendo día a día, porque ¿cuántos se han puesto a pensar que si la corrupción y miseria existe en el país es porque hemos contribuido directa o indirectamente a ello? ¿Cómo? Fácil y sencillo: sabemos que el Banco para la Corrupción Peruana (BCP) apoya el robo al pueblo desde la política y los beneficios políticos de la corrupción, porque sabemos que la CONFIEP nos quiere explotar hasta que le seamos inservibles; porque sabemos que el Perú es 75%, informal (pequeñas y medianas empresas, como también comerciantes y ambulantes); porque sabemos el sistema de educación es miserable, tan miserable como para juntarse con la USIL a hacer un “aprendo en casa” que enseña que el juane se hace con hoja de plátano y no de bijao, solo por ser verde su envoltura; porque sabemos que el sistema de salud es nauseabundo, incapaz de atender bien en estados normales de vida; porque sabemos que tenemos millones de profesionales mediocres, que solo tienen una carrera para justificar su sueldo; porque sabemos que tenemos un poder judicial que merece ser escrito con minúscula porque es la cuna de la corrupción, motivo por el cual hay todas esas grandes obras de lucha contra la corrupción en el tacho de basura o el olvido; porque sabemos que hay grandes empresas que roban y oprimen al pueblo; pero, sin embargo, seguimos consumiendo la misma mierda como si fuéramos incapaces de darnos cuenta de cuánta basura nos entregan los grupos de poder en colusión con el gobierno, como si fuéramos incapaces de vivir sin ellos, a pesar de tener la noción de que ellos sin nosotros no existen, simplemente porque somos nosotros los que alimentamos su miserable ego o poder, simplemente porque naturalmente tendemos a ayudar al necesitado, razón por la cual existen un sinfín de ONGs como campañas de ayuda al prójimo o necesitado, sin preocuparnos en reformar el sistema en el que vivimos para que no sigamos necesitando dichas actividades de lástima, donde directa o indirectamente contribuimos a la corrupción, del mismo modo que lo hace el taxista o mototaxista cobrando de más una carrera, solo porque no conoces o porque él es vivo, tan igual como lo hace el comerciante acaparando productos para poder venderlos a más precio, comparando el producto al productor y a un precio menor del costo de producción, discriminando al agricultor que en esta pandemia se sacó la M para que no faltaran los productos en la mesa de toda la población, sin importar que su trabajo era uno de los más menospreciados por la cuestión económica, tan igual como lo hace aquel que vive aceptando recibir o pagar coimisiones por negociados personales, empresariales, laborales, permitiendo que las mafias del robo al pueblo (los políticos y trabajadores del estado) sigan robando, entre tantas otras cosas más que nos embriagan con tanta miseria y que han contribuido con la pandemia para el Genocidio deseado por un sinfín de grupos de poder como de mediocres, porque lastimosamente ahora que con los más de 60 días de confinamiento veremos el aumento del hambre y el terror que nos llevará a miles de muertes silenciosas que pasarán por Covid, y estas serán muertes que pudimos evitar de haber usado mejor la razón para aplicar las buenas medidas con bien, no con ases bajo la manga, pero bueno, ahora nos tocará limpiarnos las manos como los buenos Poncios Pilatos que somos, porque seguiremos buscando culpables para lavarnos la manos, no solo para protegernos del Coronavirus, sino también para sentir que somos personas diferentes: “mejores”, cuando no somos más que miserables que se encierran en su burbuja, esa misma que ahora seguro anda pensando -en mayoría, porque aquí no hablo de las excepciones que son muy pocas y que no pueden hacer mucho, porque lastimosamente están aisladas y cansadas de tanta miseria, pensando- que ahora es tiempo de hacer más dinero para guardar pan para mayo, porque hay muchas deudas que pagar, mucha competencia laboral, muchas oportunidades que no podemos dejar pasar, como las redes de mercadeo, esas que son una buena oportunidad para tener dinero fácilmente, sin caer en la cuenta de que es una estafa, porque ahí se vive estafando a los que no podrán negociar de la misma forma que tu bolsillo o labia de doble moral, porque no todos los ilusos que quieren tener dinero pueden juntar a los suficientes ilusos para darles ganancia fácil, con esa facilidad que me recuerda al método de trabajo que usaba nuestro emprendedor Manrique, solo que ahora dicha estafa lo usan con más poesía al momento de la venta, como para hacer volar a la gente por la imaginación de las alucinantes palabras enriquecedoras que nos brindan las campañas de las redes de mercadeo, sin dejar de ser otro sistema más de estafa opresora, esa que tarde o temprano termina mandando a la miseria a algunos para que los bolsillos de los pillos sigan engordando, esos que en algún momento necesitarán limpiar su conciencia con obras de caridad para no aceptar la verdad de su real indiferencia a la dignidad humana, razón por la cual creo que la mejor forma de medir el valor de las cosas es contemplando la realidad de la atención de las necesidades básicas, como alimento, salud, educación, trabajo y seguridad, para poder comprender realmente si es que estamos siendo indiferentes o no con la realidad sociocultural en la que “vivimos” o en la que creemos ser personas y vivir.

Pero bueno, ese es un asunto para viajes de reflexiones mayores, pero ahora solo quiero centrarme en ¿por qué digo que esta pandemia es un genocidio? Si analizamos del 6 de marzo al 19 vamos a ver que hemos tenido en 13 días 3 fallecidos por Covid-19 con 234 infectados, pero si a esos 234 le hacemos un cálculo de que cada infectado ha contagiado por lo menos unas 10 personas, antes de la cuarentena: del 6 al 15 de marzo, según nos informaban de la capacidad de contagio sin mascarilla, vamos a tener a unos 2340 infectados aproximadamente y con 3 muertos, un 0.13% de letalidad. Diez días después, con aislamiento social obligatorio, tenemos 852 contagiados -según registro del estado- con 29 muertos, es decir, 26 muertos más en 10 días de confinamiento, es decir, 618 más y si lo multiplicamos por 6, tendríamos un resultado de 3708 contagiados con 26 muertos (886 & de más, a comparación de los 13 primeros días de no confinamiento). Y si queremos comparar más allá: vamos a ir del 19 de marzo al 19 de abril, donde tenemos ya 15628 contagiados, dándonos 14776 desde el mes pasado, el que yo multiplicaría por 5, porque honestamente las mascarillas que se usaban en esa temporada eran malísimas, ya que no se tenía consciencia de que dichas mascarillas caseras permitían el pase del virus sin ningún problema, porque solo nos protegen entre el 5% o 10%, exagerando las mejores con un 20%, según pude contemplar en los videos que circulaban probándolos con spray o rociador, es decir, las mascarillas usadas en el primer mes solo servían para engañar a los policías y militares para que no nos jodan por no usarlas, no para no contagiarnos, por ende, teniendo en cuenta que el virus contagia desde que nos llega tenemos tendríamos 11368 contagiados nuevos, desde el 19 del mes pasado, monto proyectado en la realidad de la vida, no en las pruebas que realiza el gobierno, porque esas no llegará jamás a tener idea de la realidad, por ende, solo podemos creer más cercano a la realidad los números de muertos que nos dan: 371 (1279.31 & de más, en comparación con los 13 días de confinamiento). Y es aquí donde aparece el inicio del genocidio y ¿por qué razón? Durante 30 días de confinamiento hemos podido apreciar que los medios de comunicación nos han atormentado con el contagio, con el virus y su letalidad, y con las muertes desmesuradas en otros países, más una serie de tormentos mentales (dinero, comida, familia, injusticias sociales, hambre, éxodo, bono no entregado ni beneficiado, pago de deudas, alquileres, servicios y otros) que han contribuido a una serie de desórdenes alimenticios, fisiológicos, mentales, los que han contribuido sutilmente a que el cuerpo desgaste energía, al mismo tiempo que baja sus defensas, como también lo ha podido hacer en un sinfín de personas el hambre, la desnutrición, aparte del maldito bombardeo de la gente y sus antojos o gustitos alimenticios que no hacían más que contribuir a la humillación del más necesitado, porque lastimosamente con esto de la modernidad hasta el más pobre tiene acceso a las redes sociales, donde busca escapar muchas veces de su triste realidad para dejar de prestar atención a la preocupación y al hambre, para contemplar cómo muchos andaban pensando en el pollito a la brasa y sus tragos, sin siquiera comprender el dolor de la impotencia, del hambre, de la humillación, claro, porque no es culpa de ellos el que esa gente sea pobre, ni que tengan hijos que les arden las tripas, porque claro, no es culpa de ellos el hecho de que llevan más de treinta días sin poder trabajar para sobrevivir como lo hacían antes de la pandemia, porque claro, ellos no son de su familia ni de sus intereses diarios, pero en fin, es gente, masa, personas que deben morir por vivir en la miseria, por ignorantes, mediocres, delincuentes, borrachos, mujeriegos, cojudas que tienen un hijo tras otro, entre tantas otras cosas que las voces humanas disparan a quemarropa, tanto que por momentos comprendía mejor el tema hitleriano del campo de concentración, mientras veía como aumentaba el desprecio a la humanidad a flor de piel, porque la masa pudiente ya no solo se iba contra los extranjeros sino también contra sus propios compatriotas, mientras que los bellos discursos de doble moral religiosa, profesional o emprendedora apoyaban las medidas tomadas por el gobierno sin siquiera reclamar por esa gente que terminaba en la miseria por culpa propia y también por nuestra culpa, porque hemos sido miserables, porque solo nos hemos preocupado por tener un buen sueldo, un buen trabajo, una buena vida, para cumplir con los deberes cívicos y sociales para no sentirnos miserables como esa gente que está dentro del 75% de informalidad y que representa a la pobreza y extrema pobreza, a los delincuentes, choros, asesinos, borrachos, muertos de hambre, entre otros términos que suelen usar los grandes marginadores de la inferioridad de esta gente, gente que en mayoría está cargada de traumas históricos y familiares, y digo históricos porque viven repitiendo patrones de vida de los grupos sociales en los cuales se rodean por naturaleza, porque penosamente es la vida que conocen, esa misma vida que los ha llevado a conocer con mayor profundidad el hambre y la humillación durante esta pandemia, porque muchos de ellos, inocentemente, fueron golpeados por la pobreza y el sobrevivir día a día, sin tener una mano a quien acudir para levantarse, siendo juzgados incluso como la mayoría delincuencial, esos que son tan igual a los marginadores, porque de seguro son los que paran repitiendo incansablemente esa frase popular o religiosa que sirve para someter al hombre a sus ligas de oprimidos, para vestir una camiseta que dice: “de buenas intenciones está libre el infierno”, para aniquilar el buen deseo de cambiar las cosas, para no caer en la resignación de que así es el sistema, qué se puede hacer. Pero, bueno, del 19 de abril al 19 de mayo tenemos 2914 muertos por Covid-19, logrando tener 99483 según Perú en tus manos, siendo 84707 contagiados de más desde el 19 de abril, el cual podríamos multiplicar por 3 para tener 254121 una cifra más cercana a la realidad, eso sin tener en cuenta la gran inacción para las tomas de prueba del gobierno desde el principio, porque en ese caso, pienso que si agregamos a los asintomáticos podríamos multiplicar esta cifra por 5 y tendríamos 423535 infectados, de los que no me preocuparía, porque finalmente tarde o temprano todos nos infectaremos, ya que lo que se quiere evitar son las muertes, muertes que en un mes más de confinamiento improductivo aumentaron en 2514 (628.5 % en comparación a los 33 días de confinamiento), y que de seguro seguirán aumentando, porque a estas alturas tenemos una población bastante debilitada física y espiritual o mentalmente, motivo por el cual esta pandemia se transforma indiscutiblemente en un genocidio, porque las muertes no serían por el Covid-19 sino por la debilidad física y mental que ha sufrido el pueblo en este enfermizo confinamiento, el que no creo que nos haya servido de mucho, simplemente porque no hemos aprendido nada, solo a continuar con la supervivencia y la sobrevivencia, caso contrario, si yo me equivoco, veremos cómo el mundo se vuelve más racional y sensible con la vida que dejará su vida superficial para hacerla más profunda, más humana, luchando por los derechos de todos los hombres, por esa igualdad de vida digna para todos, hasta eliminar la miseria de la pobreza y extrema pobreza, como la de la explotación del hombre por el hombre, cosa que debería suceder si es que la humanidad ha aprendido algo, caso contrario: que se vengan más Coronavirus muchísimo más letales, hechos por el hombre o por la naturaleza, de cualquier nos sirve, porque somos el peor virus que tiene la tierra, mientras no aprendamos a vivir como personas, como seres trascendentales, porque nos seguiremos matando unos a otros y lavándonos las manos como Poncio Pilatos, porque como ya lo dije en un escrito anterior todos tenemos responsabilidad, pero si no lo recuerdan dejo aquí el porcentaje de responsabilidad: gobiernos anteriores (30%), 20% del gobierno actual, 15% de los grupos de poder, 15% del cuarto poder: la prensa, 10% de los directores médicos y colegios profesionales, 5% del pueblo “consciente” y 5% del pueblo irresponsable, porque todos hacemos que esta penosa realidad de la corrupción y deformación del hombre exista, porque esta pandemia no solo terminará cuando se acabe la cuarentena o se baje la curva de contagios y muertes por Covid, sino cuando no se sumen a las muertes por Coronavirus los muertos por hambre, por los delincuentes que aflorarán ante la crisis económica y por suicidio, los que se quitarán la vida por endeudamiento y vida dura que le tocará después de la cuarentena.

Lima, 18 y 21 de mayo de 2020 a las 02:04 y 20:40 horas

 

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