Dr. Sixto Bogantes Ledezma Especialista en Neurología Invitado de ACANAMED
¿Qué es la epilepsia?
La epilepsia es una condición de salud donde la persona tiene convulsiones a repetición de manera espontánea. No es lo mismo tener una convulsión que ser epiléptico. Aproximadamente, 1 de cada 10 personas tiene al menos una convulsión en la vida, pero sólo 1 de cada 100 personas son epilépticas, es decir que la mayor parte de las personas que tienen una convulsión en la vida no llegan a desarrollar epilepsia.
¿Qué tipos hay?
La epilepsia puede afectar solamente una parte del cerebro (convulsiones focales) o todo el cerebro al mismo tiempo (convulsiones generalizadas). La epilepsia puede ocurrir debido problemas genéticos, lesiones cerebrales, problemas metabólicos e inflamación en el cerebro, pero en algunos casos no se llega a descubrir la causa.
¿Qué exámenes se necesitan?
Se recomienda que los pacientes con epilepsia al menos tengan un electroencefalograma y una neuroimagen como TAC o resonancia magnética cerebral; estos estudios no siempre son de urgencia, pero sí son necesarios para la evaluación diagnóstica.
¿Cómo se cura?
No se puede hablar de curación en epilepsia, pero sí de tratamiento. Existe varias modalidades de tratamiento, pero la de primera línea son las medicinas anticonvulsivantes. La mayoría de las personas con epilepsia (2 de cada 3) se controlan con fármacos anticonvulsivantes y pueden llevar una vida normal.
Los pacientes que no se controlan con medicinas deben ser estudiados a profundidad para determinar si su epilepsia se debe a una lesión en una parte del cerebro que puede resecarse; en esos casos el tratamiento sería la cirugía de epilepsia. Cuando el paciente no se controla con medicamentos y no puede beneficiarse de la cirugía, se puede optar por otros tratamientos como los neuroestimuladores (marcapaso vagal) o la dieta cetogénica.
¿Es muy peligroso ser epiléptico?
En general, los pacientes con epilepsia pueden llevar una vida normal con una expectativa de vida similar a la de una persona sin epilepsia. Entre más tiempo pase el paciente sin convulsionar es menos probable que vuelva a convulsionar; por lo que, a pesar de que no se habla de curación, sí se puede llegar a suspender las medicinas de manera gradual cuando el paciente lleva muchos años sin convulsionar.
Excepcionalmente, algunas personas que tienen formas de epilepsia que no se pueden controlar y tienen crisis muy frecuentes, tienen un poco más de riesgo de sufrir una muerte súbita cuando se compara con las personas no epilépticas, especialmente si abandonan el tratamiento.
¿Qué riesgos hay en la vida diaria?
Como las convulsiones ocurren de manera espontánea y sin previo aviso, la persona puede sufrir algún tipo de accidente durante una convulsión como que se queme en la cocina, se golpee al momento de caer, o que sufra un accidente de tránsito. Si la convulsión dura más de 5 minutos, se considera una emergencia y se debe acudir al centro médico más cercano.
Los pacientes epilépticos pueden practicar deportes, y solamente requieren supervisión continua cuando se trata de deportes que pongan en riesgo la vida si la convulsión se presenta durante la práctica de este, como por ejemplo la natación.
Para poder manejar vehículos o maquinaria pesada, se recomienda que el paciente tenga al menos 6 meses libre de crisis.
Una mujer epiléptica puede quedar embarazada, sin embargo, se recomienda que el embarazo sea apropiadamente planeado. Idealmente, al momento del embarazo la mujer debe estar bien controlada de las convulsiones y recibiendo suplementación con vitaminas, principalmente ácido fólico, para disminuir el riesgo de que las medicinas puedan afectar al desarrollo del bebé.
Es importante concientizar a la población general que a los pacientes con epilepsia no se les debe restringir la posibilidad de que lleven una vida lo más normal posible de acuerdo con sus capacidades.
Carlos Villalobos Villalobos, ganador del Premio Nacional de Literatura en la categoría de novela 2024 de forma compartida
“Donde Nadie” expone la trágica historia del envenenamiento de comunidades enteras por el uso de un nematicida en las plantaciones de banano en Costa Rica
Carlos Villalobos Villalobos, ganador del Premio Nacional de Literatura en la categoría de novela 2024 de forma compartida.
Foto: Laura Rodríguez Rodríguez, UCR
Costa Rica se promociona en el mundo como el país del “pura vida” y amante de la naturaleza. Lo que no se dice en esa publicidad es que, contradictoriamente, es la nación que utiliza más plaguicidas por hectárea en todo el mundo, en una proporción de casi 24 kilogramos por hectárea cultivada.
De estas sustancias, un 90 % califican como altamente peligrosas para la salud humana, de acuerdo con los más recientes estudios del Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas (IRET) de la Universidad Nacional. De hecho, el uso de la mayoría de ellas ha sido prohibido por la Unión Europea y los Estados Unidos.
El uso intensivo de la tierra para monocultivos y la aplicación indiscriminada de plaguicidas para obtener más y mejores productos ha sido la apuesta del país desde el siglo XIX, lo cual lo llevó, en su momento, a ser uno de los mayores productores de café, banano y de piña. De hecho, actualmente Costa Rica produce la misma cantidad de piña que se producía en todo el mundo en la década de los setenta.
Pero ¿a quién le importa la vida de miles de jornaleros y sus familias que no tienen cama donde caer muertos frente a las ganancias millonarias que reporta la exportación de productos agrícolas? ¡A nadie! A nadie porque son vistos como nadie.
Por eso, Carlos Villalobos Villalobos, docente de la Escuela de Literatura, Lingüística y Literatura, decidió mostrar dónde vive nadie o, en el caso de muchas personas, dónde vivían, porque las enfermedades que contrajeron por su exposición al agroquímico conocido como Nemagón acabó con sus sueños y con sus vidas, lenta y dolorasamente.
Durante más de 10 años estuvo recogiendo las astillas de esta historia de destrucción y ruina que llevó a la tumba a miles de personas por diversas enfermedades, que dejó en estado de incapacidad a muchas otras y que cegó el sueño de cientos de parejas de conformar una familia. Una historia hecha a partir de trizas de vida solo puede contarse con trizas. De ahí, la forma que eligió el autor para narrarla.
“CATEGORÍA NOVELA: Se otorga el premio compartido a […] y a Carlos Villalobos por la obra “Dónde nadie”. Representa una problemática nacional que es necesario visibilizar en temas como monocultivos, la crisis ecológica, explotación laboral, complicidad y negligencia del Estado ante las actividades del capitalismo extractivo.”
Jurado del Premio Nacional de Literatura Aquileo J. Echeverría en la categoría de novela 2024
A continuación, Carlos Villalobos Villalobos, ganador del Premio Nacional de Literatura Aquileo J. Echeverría en la categoría de novela 2024, comparte algunos detalles de su obra y subraya a importancia de que las muertes ocasionadas por la aplicación del Nemagón no sean en vano, sobre todo porque el veneno sigue enterrado en muchos lugares y atenta con seguir enfermando a poblaciones enteras por los próximos 200 años.
¿Por qué el título de la novela?
CVV: La novela trabaja una situación histórica que yo llamo de lesa humanidad. Plantea el caso de muchas personas que fueron envenenadas literalmente por un nematicida. Estamos hablando de casi 50 000 personas que, desde el siglo pasado, iniciaron una serie de peticiones para que se les indemnice por sus afectaciones en la salud, sus afectaciones económicas y sus afectaciones psicológicas, pero en todo momento se les ha tratado como si no existieran.
Ese silencio que ha habido nos lleva a plantear que se trata de una comunidad que muchos quisieran que no exista. Entonces, la novela plantea esto, como si fueran alguien que no tuviera condición, por eso es Donde Nadie. La idea es llamar la atención precisamente sobre ese aspecto de olvido en el que ha estado este grupo social que, sin embargo, deberíamos tenerlo como uno de los casos más terribles de afectación social en este país y en otros lados, porque no es un asunto solo de Costa Rica. Entonces, el título Donde Nadie es para llamar la atención de que existe un grupo social que ha sido tratado como si no existiera.
¿Qué dice la forma de la novela en cuanto a su contenido?
CVV: Originalmente pensé que podía tratarse de un ensayo o un reportaje periodístico. Luego pensé que podría ser una novela y empecé a trabajarla siguiendo el orden lógico y cronológico de una historia que tiene un principio, que desarrolla un tema, una secuencia y tiene una conclusión concreta. Pero me di cuenta de que, si bien podía trabajar unos personajes, y efectivamente hay unos personajes que tienen una historia, lo que se está contando, lo que quiero contar, en realidad es la historia de una destrucción en todo sentido: una destrucción social, destrucción psicológica, destrucción moral, destrucción física, destrucción ecológica, etc.
Entonces, tal nivel de ruina pensé que se podía contar mejor con la destrucción también de la narrativa. Es decir, contar la destrucción con la destrucción misma. La novela está hecha de astillas, está hecha de pedazos, es una novela despedazada porque está tratando un tema que también, en la realidad, está hecho de esquirlas, está hecho de trozos. Es decir, las personas que han vivido estas experiencias literalmente han quedado destrozadas. Por eso la estructura de la novela también trabaja la ruina. Es decir, contar la historia de la ruina con una historia en ruinas.
Trizas
Me hubiera gustado narrar estas historias como se arma un edificio: ladrillo a ladrillo, con un plano que guíe cada pared y cada espacio, pero unas vidas hechas trizas no se pueden contar así. Es necesario mostrar el destrozo con el destrozo mismo. Las palabras se quebrantan, como se atrofia el ánimo, el futuro o la salud.”
Donde nadie, página 30
¿Por qué se hace necesario literaturizar estos temas en vez de exponerlos como una noticia?
CVV: Era una posibilidad, pero me encontré con que hay algunos reportajes que se han hecho. En Nicaragua hay un libro entero que se escribió, un trabajo muy minucioso que cito en la novela porque es uno de los documentos en los que me basé. Pero yo tenía una pila de informaciones, no solamente de noticias, que me suministraron las mismas personas afectadas.
La impronta del periodismo es mucho más inmediata. Es un discurso que busca más la inmediatez, mientras que la literatura suele tener una posibilidad más allá de la inmediatez. Si uno consigue crear una historia, esa historia tiene una doble posibilidad: es un género que entretiene, que tiene esa condición de la fascinación que puede generar la imaginación, pero, al mismo tiempo, la literatura permite la reflexión, permite el conocimiento.
Esa doble posibilidad que tiene el discurso literario me parece que resultaba más estratégico si la intención era dejar un documento que tuviera alguna oportunidad de ser más histórico, mucho más trascendental que un reportaje periodístico. No digo que un buen reportaje periodístico no lo logre, pero me pareció que era más estratégico la novela.
Por otro lado, la literatura costarricense no se había ocupado de este tema. Había una obra de teatro que en algún momento trabajó este asunto. La obra de teatro se llamaba precisamente Nemagón, estuvo en cartelera algún tiempo, pero luego dejó de presentarse, tuvo su intento de hacer consciencia, pero no había un trabajo ni en cuento, ni en novela, es decir, en narrativa, que trabajara este asunto. Entonces, los escritores teníamos una deuda con este tema y, de alguna manera, me propuse saldarla.
¿Cómo se dio tu acercamiento y tu interés por el tema que aborda la novela?
CVV: Precisamente, fue a través del periodismo. Yo había estado trabajando con el Instituto Nacional de Seguros en una asesoría. El trabajo consistía en hacerles una propuesta de análisis de discurso periodístico. Ellos me daban los textos que durante cada mes habían circulado con noticias que tenían que ver con el Instituto Nacional de Seguros y uno de los temas más recurrentes, justamente, era el asunto del Nemagón.
Me llamó mucho la atención porque no tenía tanta información sobre este asunto. Había escuchado, pero no tenía conciencia de que era tan grave lo que había pasado en este país. No me imaginaba que lo que había sucedido en Costa Rica y en otros países del mundo tenía una magnitud de afectación humana terrible.
Cuando empecé a ver noticias de que miles de personas habían perdido su fertilidad, que no podían tener hijos, me pareció muy grave. Pero, además, me di cuenta de que no era la única consecuencia que tenía este nematicida, que afectaba físicamente a las personas en una variedad amplísima de patologías y a esta altura han muerto miles por cánceres asociados al Nemagón, entre otras enfermedades.
Empecé a ver historias de personas que estaban solicitando indemnizaciones y que la compañía bananera responsable de estas fumigaciones se lavó las manos y se fue del país y nunca indemnizó a nadie. Luego, también supe que las acciones que se intentaron hacer en Estados Unidos fueron infructíferas. Es decir, no se pudo jurídicamente lograr nada en Estados Unidos, amén de que hubo una traición de un abogado acá.
¿Qué les quedó a estas personas? Recurrir al Estado costarricense. Pero ¿por qué el Estado costarricense si esto fue una transnacional? Es que esta transnacional operó en Costa Rica con el visto bueno, con la anuencia, con la irresponsabilidad de las autoridades costarricenses que no hicieron nada para impedir que estas compañías fumigaran estos productos que estaban prohibidísimos en otros lados y que aquí se utilizaron sin ninguna responsabilidad. Entonces sí, el Estado costarricense también tiene responsabilidad.
¿Y a qué instancia se estaría encargando de indemnizar a estas personas? Pues al Instituto Nacional de Seguros, que tampoco tenía responsabilidad, pero finalmente era una de las opciones que se encontró para intentar apoyar a estas personas de alguna manera.
Todo esto me pareció terrible. Fue cuando empecé a investigar más a fondo. Terminé la asesoría que estaba haciendo con el Instituto Nacional de Seguros y seguí con esta investigación por más o menos unos diez años. Durante ese tiempo sistemáticamente empecé a buscar información, a hacer borradores de la novela y, finalmente, se concretó el libro que ahora está circulando en las librerías.
¿Vivimos en un país que se contradice, que por un lado decimos “pura vida” y por otro sembramos muerte?
CVV: Eso lo digo yo en la novela. Nosotros nos vendemos como un país ecológico, vendemos al mundo que somos un país que protege la biodiversidad y que tenemos un porcentaje alto de reservas biológicas. Eso está muy bien, pero, por otro lado, somos uno de los países que, todavía hoy, sigue vertiendo productos químicos letales en plantaciones que tienen una afectación para los seres humanos y para el ambiente. Somos uno de los países que más envenena el ambiente gracias a estos químicos que están prohibidos en otros lados y que aquí se siguen utilizando. Se utilizaron en el siglo pasado, se utilizaron en las plantaciones y se siguen utilizando en las piñeras en este momento con el altísimo riesgo de todas las consecuencias que esto tiene.
En las investigaciones que he estado haciendo hay documentos científicos que muestran que estos químicos se han encargado de dañar seriamente los mantos acuíferos. En los riachuelos de estas zonas antes se encontraban una gran variedad de peces y animales que formaban parte de la biodiversidad que crecía alrededor de las aguas y que hoy ya no se ve.
La afectación sobre la biodiversidad es medible científicamente. Por ejemplo, las compañías enterraban estañones de Nemagón en algún momento, ya sea porque les sobraba o porque querían esconder la evidencia cuando las investigaban. Los expertos calculan que las aguas que están alrededor de donde están estos estañones enterrados estarán contaminadas por unos 200 años aproximadamente. Es decir, 200 años en que aquella persona que se le ocurra beber de estas aguas, sin darse cuenta, se estará tomando un veneno que va a tener consecuencias exactamente iguales a las consecuencias que tuvieron estas 50 000 personas que fueron envenenadas de manera directa y hablamos de más de 200 000 personas de manera indirecta, porque estas personas tienen su familia. Las consecuencias de todo esto son terribles y siguen siéndolo.
¿La prensa sigue callando estos temas?
CVV: Bastante, bastante. Frente a una tragedia humana tan terrible uno no encuentra reportajes de profundidad. Los únicos que he encontrado son los que ha publicado el Semanario Universidad. Aparte de este medio, es muy poco lo que uno encuentra.
¿Estamos condenados como sociedad a repetir una y otra vez la misma historia?
CVV: Lamentablemente, en sociedades de consumo donde impera la lógica del capitalismo, mientras sigamos con esta inconciencia de aprovechamiento de la naturaleza sin medir las consecuencias vamos a seguir por esta vía. Ya tenemos claro cuáles son las devoluciones de la naturaleza en relación con todo esto.
¿Qué estamos sembrando? Ya tenemos las primeras consecuencias de esto. ¿Qué estamos sembrando en cierto plazo en nuestras sociedades? ¿Estamos sembrando agricultura o estamos sembrando muerte? Cuando uno siembra muerte, finalmente recoge muerte. Es decir, las consecuencias de esto, las irresponsabilidades de los gobiernos actualmente van a tener consecuencias a futuro. Esta es una verdad científica.
Entonces, puede ser que hoy algunas empresas lucren, algunas empresas se hagan de mucho dinero, como las que ya vimos en el siglo pasado. Las compañías bananeras aquí sacaron mucha ganancia, pero nos dejaron pobreza y nos dejaron muerte. ¿Es eso lo que realmente queremos?, ¿ese es el camino que realmente queremos?
A veces falta levantar la voz y plantear que esto es grave. Lo que intenta esta novela es llamar la atención. Pensemos lo que estamos haciendo. Esa es mi intención al escribir esta novela.
Ante esta trágica realidad, ¿seguimos como sociedad comprando jorobados azules cada cuatro años?
CVV: El jorobado azul es una metáfora de otra estafa. En la novela no quise hablar de discursos religiosos porque no era el tema, pero la idea de que hay una especie de gurú que le promete salvación a las personas a través de unos talismanes de la buena suerte forma parte de otra gran estafa. Es decir, tras de cuernos, palos. Algunas personas creen que su desgracia se puede remediar con talismanes de la buena suerte, a través de unas creencias y de unos discursos de fe que nos venden.
Este tema es bastante sensible en sociedades donde se ha perdido la esperanza y muchas personas le apuestan a una creencia que, dependiendo de cómo se gestiona esa fe, a veces es otra manera de estafa. Ese es otro tema que no quise trabajarlo. Entonces, utilicé una metáfora de un vendedor de talismanes, de jorobados azules o jorobados de la buena suerte que, por cierto, no es una ficción, existen los jorobados de la buena suerte y se venden. Hay personas que compran estos jorobados de la buena suerte creyendo que con eso se les va a resolver todo, que el jorobado de la buena suerte va a dar salud, dinero y amor, pero sabemos que es otra estafa.
Al jorobado lo encontré escuchando radio, cuando sintonicé un programa de una persona que estaba vendiendo jorobados de la buena suerte. Esto tiene una larga historia, nació en Francia con el famoso jorobado de Notre Dame y la idea de que los jorobados pueden dar suerte y que tocarle la joroba a un deforme puede darnos suerte. No sé cómo se concreta esto y finalmente hay toda una industria de que los jorobados pueden ser talismanes. Me parece interesantísima esta idea y me pareció muy oportuna para meterla como algo medio jocoso dentro de la historia.
¿Visualizás que esta historia pueda llegar a tener un “final feliz”?
CVV: No lo sé, no lo sé. Yo no busco que haya un final. Es decir, no pienso que la historia tenga un final ni feliz ni no feliz, sino que mi trabajo es mostrar lo que está pasando. No puedo saber cuál podría ser el final. Obvio que a mí me encantaría que esto tuviera un final esperanzador. Temo que no es tan sencillo y menos cuando la historia se está repitiendo en otras plantaciones.
A principios del siglo XX la novela de las bananeras se desarrolló en toda América Latina en los países llamados Repúblicas Bananeras. Estamos hablando de Ecuador, Colombia, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Filipinas, incluso. Son muchos países los que participaron de la industria del banano.
En algunos países como Colombia, Guatemala, Costa Rica, se produjeron situaciones históricas asociadas con protestas. Incluso en algunos países se dieron masacres para acallarlas. En todo lugar hubo huelgas. Es decir, fue un movimiento social. Las bananeras desataron movimientos sociales que, de alguna manera, también incidieron en la constitución de la conciencia socialista. Por ejemplo, los partidos comunistas estuvieron muy ligados a la historia de las bananeras, a la defensa de la manera como las compañías bananeras explotaban a las y los trabajadores.
A finales del siglo XX pensábamos que la historia de la novela bananera era un asunto de la novela realista de principios del siglo XX, pero cuando yo encuentro que las compañías bananeras tenían un nuevo capítulo que no se había contado, había que contar este nuevo capítulo. Incluso, a veces me resulta curioso que yo haya tenido que contribuir con la historia de la novela bananera en Costa Rica cuando yo mismo creí que eso era un capítulo ya cerrado, ya saldado en la historia de la novela bananera en Costa Rica.
Es decir, este libro, Donde Nadie, es solo un capítulo más de una larga historia que empezó a principios del siglo XX y que se continúa en el siglo XXI con esta novela. Casi 100 años después hay otra novela bananera que está contando un capítulo como el que ya contó Calos Luis Fallas, o como el que ya contó Joaquín Gutiérrez Mangel, o el que contó Carmen Lyra. Hay una nueva novela bananera porque hay una historia que se sigue repitiendo.
Entonces, yo creo y temo que lo que sigue no se ha contado. Es decir, el final de esta historia no lo hemos contado todavía. No sé si será un final feliz o no, pero lo que sí sé es que todavía no hemos contado el final de esta historia. La historia de la narrativa bananera está abierta para que alguien más venga luego con otra novela, con otro texto y termine, quizá, o le agregue un nuevo capítulo a este largo cuento.
El pequeño Teo cruza sigiloso por donde estamos tallereando. En ese momento hablábamos de las dimensiones críticas en los procesos de movilidad humana en la región centroamericana.
Teo transita. Entre jaguares. Entre cabezas de jaguar. Su movilidad es otra: es la de la certeza de un espacio seguro, resistente, lleno de color. Estos si son jaguares de verdad y no los de la ignominia comercialoide y esquizoide de cierta figura presidencial centroamericana.
“Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos, sería el tenue faro buscado por mi niebla”.
Fueron dos días. 48 horas de una intensidad que no había experimentado en años. Abrazado por ese fuego profundo de la organización cultural salvadoreña denominada Cabezas de Jaguar, caracterizada por el ritual, la solidaridad, la colectividad, me dispuse a dejar sentir en mi cuerpo todas las emociones que se pueden experimentar, cuando arte y encuentro son una misma cosa.
Llegué a un país con muchas dimensiones y aristas durante estos días.
Converso entonces con un buen café en la mano, con mi querida amiga, poeta y artista plástica salvadoreña Liza Alas Posada sobre su trabajo desde el arteterapia como forma de acompañar subjetividades e historias.
Pero también miro otras preocupaciones durante mi breve estancia en este país. La discusión sobre la minería metálica está presente. Observo carteles con el “ No a la minería” y pienso en el destino común de nuestros pueblos, su defensa por el medio ambiente y la autonomía. Los negocios con los recursos de todos están a la orden del día.
Pienso en la minería metálica. Pienso en la defensa del Refugio de Vida Silvestre mixto Jairo Mora-Gandoca Manzanillo en el Caribe costarricense. Los intereses espurios son los mismos: solo cambian de territorio y de ropaje. Se vienen tiempos aún más duros en ésta Centro América que somos.
Y en ésta Centroamérica que somos cooperamos con el horror. En esas horas breves, altas horas de la noche vividas en ese pequeño país del mundo, escuché la indignación en la voz de Tania, que junto con Moisés pregonan la necesidad de juntarnos y abrazarnos en colectividad. Ellos empujan Cabezas de Jaguar con todo lo que tienen, que es poco pero mucho al mismo tiempo. Por eso el pequeño Teo es feliz. Y lo sabe.
Su indignación es la de muchos: los vuelos de la vergüenza con venezolanos deportados aterrizando El Salvador, la transacción de vidas, el alto precio con tan poco de dignidad. De eso, precisamente de eso mismo tuvimos nuestra ración en Costa Rica hace tan solo unas pocas semanas.
Que poco somos. Que desvergonzados.
Yo el iluso. Pensaba que viajaba solo por 48 horas, a presentar mi nuevo poemario publicado por el proyecto cultural y editorial salvadoreño “La chifurnia”. Pensaba yo que iba a buscar mis “Almas pequeñas” y lo que traje fueron palabras e imágenes grandes, detonadoras, epidérmicas.
Me traje el abrazo de Otoniel, que sigue creyendo en mi poesía, de Kike, de Alfonso. Con ellos, hermanos en la palabra, he crecido como poeta. Como cultivador de la palabra. Me traje el afecto de Melvyn, atrapasueños con su cámara y su particular forma de mirar la vida. Con él he crecido como comunicador. Me traje un nuevo amigo centroamericano en la calidez de Abrego y su servicial forma de mostrarse ante este poeta.
“Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio”
En el taller, aquel cruzado por el pequeño Teo, pregunto por la despedida. Qué hacer si me dicen que debo dejar mi hogar forzadamente. Diego Josué escribe. Escribe Amparo. Jaime piensa y escribe, Joel se contrae y escribe. La colega socióloga Remy lo mismo hace.
Luego de seis años de percutir músculos de sensibilidad a través del taller que ahora denomino “Hacia una pedagogía del yo migrante”, llegué a una estación fronteriza bizagra. Porque lo que ellos me dieron en una hora y media de conversación, poesía, lectura y reflexión ha sido de las cosas más conmovedoras que registra mi corazón al compartir este ejercicio.
Lo llevo, lo llevaré conmigo. Para siempre. Por si acaso, valgan las palabras de Diego Josué, que empezó a temblar no más empezado el taller:
“… esta carta no busca ser una despedida. Más bien un hasta pronto pues hago esto con el fin de volver con ustedes una vez me encuentre bien económicamente para ser yo, quien se supone que debo ser. Tengo poco tiempo pero mucho corazón, un corazón que late para ustedes”.
Este taller, espacio de emociones me confirma el camino correcto, trazado luego de 25 años de academia a la que empiezo a agregarle el arte como color para que sea útil, ayude a cruzar en los cuerpos y las racionalidades este tema que no se contiene en las estadísticas y las teorías.
El arte es ciertamente ese espacio que mueve, afina, desagrega, construye. Por eso la intensidad de 48 horas compartidas con el artista plástico costarricense Juan Carlos Chavarría, quien desarrolla un mensaje de paz a través de sus obras hechas a base de armas incautadas al crimen organizado en Costa Rica.
De Juan Carlos pertenece la obra de portada de nuestras “Almas pequeñas” denominada “plegaria con Luna” y tuvimos la posibilidad de hacer sinergia con nuestras creaciones. Con él viene pronto una maravillosa alegría de coincidir en la que piezas plásticas y textos tomaran distintos escenarios. Emocionados por eso. El arte hermana. Junto a Juan Carlos su compañera Jannid, la “macha” cómplice de todo cuanto crea, piensa e impulsa. Con ella vivimos esos momentos de profunda conexión.
Por eso también abracé la posibilidad de escuchar y unir trabajo durante esas pocas horas, con el cantautor salvadoreño Gilber Cáceres, creador de una de las piezas de culto en aquel país llamada “Sencilla y Frágil”. En su voz he escuchado una de las mejores versiones musicalizadas de “Poema de amor”, ese himno profundo que Roque Dalton le dedicara a sus compatriotas en exilio.
Casi en las últimos momentos de nuestro periplo, vivimos con intensidad absoluta una presentación de Gilber en San José de Verapaz, pueblo ubicado a dos horas de San Salvador. Previo a este concierto, Aldo y los muchachos y muchachas del proyecto cultural “Chavorrucos” organizaron un conversatorio sobre la experiencia creativa, en el que pusimos nuestra caja de herramientas a disposición de los asistentes. Fue un intercambio franco, distendido, con el corazón.
Al cierre de la actividad conocí a la artista salvadoreña Ana Miriam García, pintora, que desarrolla un proyecto taller con niños y jóvenes en su comunidad, San Vicente. Quédate con quien te mueva el corazón de la forma que ella lo hace con sus estudiantes. Allí donde el color llega y hace su trabajo, allí es.
En medio del concierto, Gilber me invita a leer el texto que da título al libro presentado. Al terminar, Aldo me acerca una de las tantas publicaciones hechas a la poesía de Dalton y me solicita, página abierta, que lea “Alta hora de la noche”.
Me conmueve la solicitud pero lo hago con respeto y devoción. Ese mismo respeto y devoción que siento por aquellos y aquellas que hacen del arte una militancia activa, profunda y honesta.
ALTA HORA DE LA NOCHE
Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre, porque se detendrá la muerte y el reposo. Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos, sería el tenue faro buscado por mi niebla. Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas. Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta. No dejes que tus labios hallen mis once letras. Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio. No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto, desde la oscura tierra vendría por tu voz. No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre, Cuando sepas que he muerto, no pronuncies mi nombre.
Dejo esa lectura de la misma forma que la hice esa noche. Dejo tantos desafíos por hacer, por impulsar. A eso quiero dedicar mis altas horas.
Hasta pronto y hasta siempre, querido El Salvador.
El PLN debe ser coherente con su aporte en la creación del ICE y archivar el proyecto de ley 23.414.
La electricidad pública de Costa Rica seguirá en peligro mientras esté en la corriente legislativa el proyecto de Ley de “Armonización”.
El expediente legislativo 23.414, que pretende profundizar la privatización de la electricidad pública del país sigue su curso en la Asamblea Legislativa, gracias a un texto sustitutivo del PLN. Ese texto fue aplaudido y acogido por el oficialismo chavista y el PUSC, y mantiene todos los peores objetivos de las versiones originales como desmantelar el sistema de planificación ordenada y centralizada, crear un mercado de subastas para someter la generación a la competencia y permitir la exportación de electricidad privada usando todas las redes del ICE.
De aprobarse, ese proyecto pondrá en riesgo todos los ecosistemas, empezando por los ríos para construir muchas más represas hidroeléctricas privadas y destruirá el modelo eléctrico público con sentido solidario para atender zonas remotas y a precio justo. En resumen, es sustituir un modelo universal por otro que garantizará los negocios privados a costa del servicio social de la electricidad. Con ese nefasto objetivo es que, en vísperas de la convención electoral verdiblanca la bancada del PLN y el chavismo se dan la mano.
Según el presidente del PLN “Cualquier proyecto de ley que genere conflictos entre sectores sociales y productivos puede afectar la credibilidad de nuestro partido en un momento tan sensible como este”. Para FECON ese cálculo político revela que el PLN olvidó su aporte en la creación del ICE, y niega que al menos dos expresidentes han disfrutado de negocios con la electricidad privada.
Si el PLN pretende tener alguna credibilidad lo que debe hacer es ayudarnos a eliminar el proyecto que pactó con Rodrigo Chaves para destrozar el ICE. Al PLN y a su presidente, señor Ricardo Sancho, les decimos que el país no necesita ninguna “tregua” ni negociar otro texto privatizador, si no el archivo definitivo del expediente 23.414. Les exigimos que dejen en paz al ICE y al servicio público de electricidad y de paso que recuperen algo de su memoria histórica
Para nuestras organizaciones y comunidades es urgente reforzar la organización, movilización e incidencia política ante el proyecto 23.414 que de aprobarse destruirá al ICE. En esa dirección hemos organizado el encuentro de organizaciones sociales y ecologistas “¿”ARMONIZAR” O DESMANTELAR EL MODELO ELÉCTRICO PÚBLICO DE COSTA RICA?, que se realizará el próximo 5 de abril de 2025.
Comunidad de Brasilito hace llamado urgente a las autoridades para que se proteja la integridad del patrimonio ambiental, social, cultural y paisajístico de su territorio.
Asociación de Desarrollo Integral de Brasilito Comité Punta Pelencho Bandera Azul Ecológica Brasilito Asada de Playa Brasilito
La situación actual de Playa Brasilito
La Sala Constitucional el 11 de marzo otorgó mediante una medida cautelar la prohibición a la empresa desarrolladora Cantomar Beach Club de la tala de árboles en Playa Brasilito; en el sector históricamente conocido como Punta Pelencho, a raíz de un recurso de amparo presentado por ciudadanos interesados en esta situación. Durante este proceso, han salido a la luz pruebas que sugieren la intención de privatizar el acceso público a la playa, estableciendo un control exclusivo para los miembros del club de playa. Accionar que no solo constituye una irregularidad administrativa, sino que también vulnera la normativa vigente en Costa Rica, que protege el dominio público marítimo-terrestre.
Contexto
Desde el 15 de enero de 2025, los vecinos de Playa Brasilito detectaron la etiquetación de árboles ubicados en la zona marítimo terrestre y la zona pública del sector norte de la playa, conocido como Punta Pelencho; lo que generó preocupación entre los habitantes sobre los posibles impactos de este actividad en su patrimonio cultural, ambiental y biológico, particularmente en relación con la tropa de monos Congo —especie en peligro de extinción— que habita la región. Ante esta situación, los vecinos de manera articulada solicitaron información, ante la relevancia ambiental que la zona representa como un importante corredor biológico aunado al valor trascendental tanto para las comunidades costeras como para el ecosistema local.
A partir de este momento la comunidad conoce que la etiquetación responde a un convenio de donación firmado entre la Municipalidad de Santa Cruz y Cantomar Beach Club sobre el camino público C503138. No obstante, hasta la fecha, no se ha revelado su contenido, a pesar de las repetidas solicitudes de información realizadas por diversos medios.
Cantomar afirma en su sitio web que los miembros del club disfrutarán de una playa exclusiva, privada y que, contarían con los mismos derechos de propiedad privada que en Estados Unidos, lo cual atenta contra el ordenamiento jurídico costarricense, su seguridad jurídica y el principio de soberanía territorial.
Cantomar, a través de la creación de la «Asociación Punta Loros Para La Sostenibilidad, Conservación y Promoción Responsable de la Zona Pública de la Zona Marítima Terrestre, Playa Punta Loros», solicitó al Instituto Costarricense de Turismo (ICT) la formación de un nuevo comité de Bandera Azul Ecológica para el sector tradicionalmente conocido como Punta Pelencho. Esta área, actualmente registrada ante el ICT por el Comité Bandera Azul Ecológica Brasilito, pretendía ser separada de Playa Brasilito bajo la premisa de la existencia de una playa denominada “Punta Loros”, un nombre desconocido para la comunidad local.
Vecinos de la zona notaron, además, que en días anteriores en la plataforma Google Maps dicho sector de Playa Brasilito había sido renombrado como «Playa Punta Loros». Cabe señalar que cualquier persona puede modificar los nombres de los lugares en plataformas como Google Maps. Según la legislación costarricense, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) es el único organismo autorizado para regular la nomenclatura geográfica, conforme a lo dispuesto en la Ley No. 26852-C, Reforma del Reglamento Nacional de Nomenclatura.
El día 24 de marzo, mediante el oficio DCR-0248-2025, el ICT indicó lo siguiente:
«El análisis cartográfico evidenció que la playa denominada ‘Punta Loros’ no existe como tal y que el área inscrita bajo este nombre forma parte de la Bahía Brasilito, cuya inscripción fue recibida antes que la de Punta Loros. Por esta razón, dicho sector continuará siendo parte de su área de gestión dentro del Programa Bandera Azul Ecológica.»
El intento de cambiar el nombre a «Playa Punta Loros» no solo carece de respaldo legal, por lo previamente mencionado, también vulneraría el nombre autóctono de «Playa Brasilito», en contradicción con lo establecido en la Reforma del Reglamento Nacional de Nomenclatura No. 26852-C, incisos “e. Se dará preferencia a los nombres autóctonos”; inciso “i. Un nombre no debe ser cambiado a menos que esté duplicado o resulte inapropiado” e inciso “l. No se asignará más de un nombre a cada elemento natural, artificial o accidente geográfico”.
La comunidad de Brasilito se opone firmemente a este intento de reconfiguración territorial y considera que la alteración del nombre y la identidad del lugar no solo ignora su historia y patrimonio, sino que también abre la puerta a posibles intentos de privatización. La comunidad defenderá el reconocimiento de Playa Brasilito y Punta Pelencho como parte de su identidad cultural, social y ambiental, asegurando que estos espacios continúen siendo de acceso público y respetando su verdadera esencia.
En virtud de lo anterior, reiteramos nuestra posición y respetuosamente hemos pedido a las autoridades competentes:
Respetar la legislación costarricense en materia de nomenclatura geográfica, específicamente en lo que se refiere a la prioridad de los nombres autóctonos establecidos en los artículos pertinentes de la reforma mencionada en el Reglamento Nacional de Nomenclatura No. 26852-C.
Cumplir con el ordenamiento jurídico costarricense, en especial con los principios que protegen el acceso público al dominio público marítimo-terrestre, y garantizar que no se promueva la privatización irregular de la playa.
Desestimar cualquier solicitud para la modificación o seccionamiento del sector norte de la Playa Brasilito, conocido como «Punta Pelencho», ya que ello constituiría un acto de privatización ilegal del patrimonio natural y público de la nación, contraviniendo los derechos de las comunidades históricas de Brasilito y las normativas nacionales sobre la propiedad pública.
Reconocer y fomentar la participación activa de las organizaciones comunitarias locales en el proceso de toma de decisiones que involucren bienes y espacios públicos, respetando principios de igualdad, no discriminación y equidad. En caso de presentarse nuevas solicitudes de cambio de nombre, solicitamos que las organizaciones comunitarias sean notificadas de forma oficial y participen de manera democrática y transparente en el proceso.
Que se cumpla la normativa ambiental y social vigente en el Artículo 17 del Decreto 40139-MOPT, que establece lo siguiente:
a) Aplicar los instrumentos de evaluación y gestión ambiental y social correspondientes.
b) Implementar la consulta socio ambiental para promover la participación ciudadana, como elemento fundamental para desarrollar los proyectos de manera sostenible.
c) Implementar medidas que faciliten la conectividad y desplazamiento de la fauna silvestre en las rutas cantonales con la finalidad de minimizar la afectación resultante de la fragmentación provocada por las carreteras y su flujo vehicular.
Este comunicado busca hacer un llamado urgente a las autoridades para que se proteja la integridad del patrimonio ambiental, social, cultural y paisajístico de las comunidades costeras de Brasilito y sus alrededores, que históricamente han sido excluidas de las decisiones que afectan su territorio. Exigimos que se respete su derecho al acceso público y la preservación de sus tradiciones, y se evite cualquier intento irregular de privatización o modificación de su identidad cultural.
Con apoyo de proyecto ED-3526 Geografía y Diálogos de Saberes: Análisis de la conflictividad socioambiental en territorios comunitarios de Costa Rica de la Escuela de Geografía y el Programa Kioscos Socioambientales de la Vicerrectoría de Acción Social Universidad de Costa Rica.
La Maestría Profesional en Estudios de Género de la Universidad Nacional invita al conversatorio «De la indignación a la acción: Respuestas ante el femicidio», que se realizará el próximo 26 de marzo.
La actividad, programada para las 10:00 a.m. en el Auditorio Cora Ferro Calabrese del Complejo San Pablo, contará con la participación de tres expertas en el abordaje de la violencia de género.
Expositoras
Entre las personas expositoras se encuentran:
Sylvia Mesa, de la Red Feminista contra la Violencia hacia las Mujeres
Adina Castro, coordinadora del Área de Violencia de Género del Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU)
Larissa Arroyo, académica del Instituto de Estudios de la Mujer de la Universidad Nacional
El conversatorio busca promover un diálogo sobre las estrategias para transformar la indignación social en acciones concretas contra el femicidio.
Las personas interesadas pueden confirmar su asistencia mediante el código QR incluido en la convocatoria.
Detalles:
Fecha: 26 de marzo
Hora: 10:00 a.m.
Lugar: Auditorio Cora Ferro Calabrese, Complejo San Pablo, Universidad Nacional, segundo piso
Hans Gamper cofundó el Fútbol Club Barcelona, fue su primer gran goleador y padeció el exilio. Su dramático final conmocionó a la sociedad de su tiempo. Esta es su historia.
Hans-Max Gamper Haessig, conocido como Hans Gamper o Joan Gamper, nació en Winterthur, Suiza, el veintidós de noviembre de 1877. Fue hijo de August y Rosina Emma y tuvo cuatro hermanos.
La madre de Hans Gamper, Rosina Emma, falleció muy joven y eso provocó que él, sus hermanos y su padre se trasladasen a Zúrich, lugar en el que había nacido este último.
En esa ciudad, Hans Gamper inició su actividad futbolística, militando en los clubs FC Excelsior, FC Zürich y FC Basel.
En 1897, Gamper se trasladó a Lyon, Francia, para formarse como comercial y estudiar francés y allí ingresó en el club de rugby Union Athlétique, añadiendo a su currículum otro deporte más a los que había practicado hasta la fecha.
En noviembre de 1898, Hans Gamper llegó a Barcelona y residió en principio en casa de su tío Émile Gaissert, el cual era delegado en la ciudad de una compañía suiza. Rápidamente, Gamper hizo amistad con miembros de la Iglesia Evangélica Suiza, a la que él pertenecía, y retomó la práctica del fútbol. El barrio de Sant Gervasi de Cassoles fue el escenario del retorno a su deporte preferido.
En este punto, cabe señalar que Gamper alcanzó la estabilidad económica en Barcelona, gracias a trabajar en la compañía de Tranvías de Sarrià, en la prensa deportiva suiza, etc.
El 22 de octubre de 1899, Hans Gamper publicó un anuncio en la revista Los deportes, invitando a reunirse a todos los aficionados al fútbol de Barcelona. Y, el 29 de noviembre de 1899, fruto de ese anuncio, se llevó a cabo la reunión fundacional del Fútbol Club Barcelona en el Gimnasio Solé de la ciudad condal.
El acta de la fundación del nuevo club fue firmada por Walter Wild (primer presidente), Lluís d’Ossó (secretario), Bartomeu Terradas (tesorero), Hans Gamper (vocal y capitán del equipo), Otto Kunzle, Otto Maier, Enric Ducal, Pere Cabot, Carles Pujol, Josep Llobet, John Parsons y William Parsons.
Varios de los cofundadores del Fútbol Club Barcelona eran extranjeros que se conocían previamente por pertenecer a las comunidades de culto protestante que había en la Barcelona de aquel momento.
Los colores elegidos por los cofundadores del Barça para la camiseta del club fueron el azul y el granate, existiendo varias teorías sobre el motivo que provocó esa elección. Lo más probable es que se escogieron por ser los del FC Basel, club en el que había militado Gamper durante su estancia en Zúrich. De aquella noche mágica en la que se fundó el Fútbol Club Barcelona, se cumplieron 125 años el pasado mes de noviembre de 2024.
Puesto en marcha el club, desde 1899 hasta 1904, Hans Gamper jugó en su primer equipo, destacando como delantero y goleador. Consiguió los títulos de la Copa Macaya de 1902 y de la Copa Barcelona de 1903. Y también se proclamó subcampeón de la Copa de la Coronación (Copa del Rey posterior) de 1902.
En esa etapa, Hans Gamper logró marcar más de 100 goles. Un registro excepcional. De hecho, aún posee varios récords de la historia del Fútbol Club Barcelona en cuanto a goles conseguidos. Por ejemplo, tiene el récord de goles en un solo partido con nueve, gesta que alcanzó en tres ocasiones: el 10 de febrero y el 17 de marzo de 1901 en la Copa Macaya y el 1 de febrero de 1903 en la Copa Barcelona.
Tras su retirada de los terrenos de juego, Gamper fue además presidente del club que él había cofundado en diversas ocasiones: 1908-1909, 1910-1913, 1917-1919, 1921-1923 y 1924-1925. La lista de títulos que alcanzó como presidente es muy larga. Fueron años de éxitos tanto para el Fútbol Club Barcelona como para él.
Más allá de su actividad deportiva, Hans Gamper se integró por completo en la sociedad barcelonesa y catalana de su tiempo, asumiendo como propia la identidad y la cultura catalanas. Aprendió el catalán hasta el extremo de que, incluso, todos sus discursos los hizo en dicha lengua. Hans pasó a ser Joan y, con el transcurrir del tiempo, tuvo un posicionamiento político catalanista.
El 14 de junio de 1925, en el Camp de Les Corts del Fútbol Club Barcelona, se disputó un partido entre el Barça y el Club Deportivo Júpiter como homenaje al Orfeó Català, acontecimiento que conduciría a Gamper a graves problemas y a su trágico final.
En los prolegómenos del encuentro, el público azulgrana abucheó el himno español, la Marcha Real, y aplaudió el himno británico, el God Save The Queen, interpretado por una banda de la marina británica que estaba en aquellos días en Barcelona.
Debido a lo ocurrido, la dictadura del general Miguel Primo de Rivera (1923-1930) que gobernaba España cerró el Camp de Les Corts, suspendió las actividades del Fútbol Club Barcelona e “invitó” a su presidente Hans Gamper a abandonar el territorio español. El ya expresidente del club se marchó al exilio en Suiza.
Pasado un tiempo, las autoridades de la dictadura permitieron que Gamper regresase a Barcelona, aunque prohibiéndole cualquier vínculo con su club, situación que le provocó una grave depresión. Problemas económicos posteriores derivados de la crisis económica que sacudió al capitalismo en 1929 agravaron aún más su estado.
Hans Gamper falleció finalmente por suicidio el 30 de julio de 1930 en su domicilio de la calle Girona número 4 de Barcelona. Su inesperado y dramático final causó una gran conmoción entre los seguidores del Fútbol Club Barcelona y en la sociedad de su tiempo, provocando un entierro multitudinario, según reflejó el diario La Vanguardia del 1 de agosto de 1930.
Los restos del deportista suizo que dio su vida por el Fútbol Club Barcelona fueron a parar al cementerio de Montjuïc, en concreto a la zona reservada a las personas de culto protestante. Gamper dejó atrás con su fallecimiento a su mujer Emma Pilloud, la cual era católica practicante, y a los dos hijos que tuvo con ella. Un brusco adiós. Un dramático final, provocado por un exilio injusto, un apartheid deportivo y una crisis económica.
En 1934, el Ayuntamiento de Barcelona republicano le dedicó una calle al malogrado Hans Gamper, pero en 1939 las nuevas autoridades de la dictadura de Franco le cambiaron el nombre. En 1947, sin embargo, aceptaron que la calle volviese a llamarse Gamper.
Ya en 1957, el Fútbol Club Barcelona quiso llamar a su estadio Joan Gamper. Y la dictadura de Franco lo prohibió. Gamper era extranjero, catalanista, protestante y se había quitado la vida. “Pecados” que el nacional-catolicismo franquista consideró como demasiado graves para que el estadio del Barça llevase su nombre. Nunca se corrigió esa anomalía, permitiéndose solo que, en 1966, el club fundase el torneo de verano Trofeo Joan Gamper como mal menor.
Terminada la dictadura franquista, la figura de Gamper tuvo más presencia dentro del Fútbol Club Barcelona, aunque no tanta como hubiese merecido. Una pequeña corrección a esa falta de interés ocurrió en 2006, cuando el club inauguró una nueva ciudad deportiva, la Ciutat Esportiva Joan Gamper, poniéndole su nombre. Poca cosa…
Hans Gamper ha sido la figura más importante de la historia del Fútbol Club Barcelona. Fue su cofundador, su primer gran goleador, su presidente en varias etapas claves de la entidad y su salvador en más de una ocasión y acabó pagando todo ese recorrido con su propia vida. Parece evidente que, sin él, el Barça no existiría a día de hoy.
Soy del bando de los que apoyan a Hans Gamper, a Joan Gamper, y su memoria. Y también de los que aplauden a los que han trabajado para que esa memoria permanezca. No acepto el olvido de un personaje de su dimensión. Este artículo está en esa sintonía y, por eso, rinde homenaje a Gamper, rinde homenaje al suizo que pasó de Hans a Joan e hizo enorme al Barça.
La fotografía no es solo una técnica, es una forma de mirar.
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Los humedales costeros de Talamanca se encuentran en el centro de una controversia ambiental que demanda intervención inmediata.
Marco Levy Virgo, presidente de la Asociación para el Desarrollo de la Ecología (AEL), solicitó formalmente la intervención de la Fiscalía Agrario Ambiental mediante un documento que detalla las afectaciones a estos ecosistemas.
Violaciones documentadas
La denuncia señala varios casos de degradación ambiental, entre ellos:
Drenajes y rellenos ilegales realizados por sociedades anónimas
Intervención sistemática en Playa Negra, con presunta utilización de maquinaria municipal
Posibles infracciones a la Ley Orgánica del Ambiente y la Ley de Biodiversidad
Antecedentes legales
El caso se origina en una resolución del Tribunal Constitucional del 16 de febrero de 2024, que ordenó:
Completar la certificación del Patrimonio Natural del Estado en la Zona Marítimo Terrestre
Incorporar el informe de caracterización de humedales al Plan Regulador Costero
Una resolución posterior del 13 de marzo de 2025 requirió a instituciones como el Sistema Nacional de Áreas de Conservación, el Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo y la Municipalidad de Talamanca presentar evidencia de cumplimiento.
Solicitud de acción
La organización ecologista ha requerido a las autoridades:
Presentar la información requerida ante la Sala Constitucional
Gestionar medidas cautelares para recuperar los humedales
La protección de estos ecosistemas se considera fundamental para preservar la biodiversidad regional.
Este 21 de marzo en celebración del Día Internacional de los Bosques, el Instituto de Investigación y Servicios Forestales de la Universidad Nacional (Inisefor-UNA) reafirma su compromiso con la investigación y la generación de conocimiento para una gestión forestal sostenible que potencie el papel de los suelos en la lucha contra el cambio climático
En el marco del Día Internacional de los Bosques, el Instituto de Investigación y Servicios Forestales de la Universidad Nacional (Inisefor-UNA) hace un llamado a fortalecer la acción climática en el sector forestal mediante la incorporación del carbono orgánico del suelo (COS) en las estrategias de mitigación del cambio climático.
Los suelos de los bosques almacenan más carbono que la biomasa aérea, lo que desempeña un importante papel en la regulación del ciclo del carbono y la estabilidad de los ecosistemas. Sin embargo, a nivel global, la medición y monitoreo del COS aún presentan desafíos metodológicos que limitan su inclusión en los mecanismos de financiamiento climático, como REDD+ y los mercados voluntarios de carbono.
“Desde el Inisefor-UNA, avanzamos en el desarrollo de una matriz integral de evaluación del carbono orgánico del suelo, la cual establece criterios técnicos para mejorar la precisión y confiabilidad de su cuantificación en distintos tipos de suelos y usos del territorio costarricense. Esta matriz incorpora metodologías rigurosas, como la corrección por pedregosidad y la eliminación de raíces, lo que garantiza estimaciones más precisas sobre el contenido real de carbono en los suelos forestales”, explicó Víctor Meza, investigador del Inisefor-UNA.
De acuerdo con el especialista, es incluir el COS en la acción climático, significa una mayor captura y almacenamiento de carbono, “porque los suelos de los bosques pueden retener carbono durante siglos, lo que contribuye a la reducción de gases de efecto invernadero”.
Asimismo, “se puede obtener un monitoreo más preciso de los ecosistemas, debido a que la medición del COS complementa los inventarios forestales y proporciona una visión integral del rol de los bosques en la mitigación del cambio climático”.
Para Meza, la inclusión del COS en los esquemas de créditos de carbono fortalece el valor económico de la conservación y manejo sostenible de los bosques.
Oficina de Comunicación Universidad Nacional, Costa Rica