Ir al contenido principal

Etiqueta: agricultura

Miles marchan contra Alianza del Pacífico

Foto: Frank Ulloa

Un primer aviso

Fuerzas sociales diversas se unieron en defensa de la producción nacional y el rechazo a la integración a la Alianza del Pacífico.

Gerardo Castillo

El miércoles 29 miles de personas marcharon por las calles de San José para mostrar su repudio al proyecto del gobierno de incorporar al país a la alianza integrada por México, Colombia, Perú y Chile.

“La Alianza del Pacífico atenta contra la producción agropecuaria de Costa Rica, menos agricultores, menos comida, más miseria para muchos”. “No a la Alianza, sí a la producción nacional”, se leía en algunos carteles.

Los agricultores recibieron el acompañamiento de partidos políticos, agrupaciones sindicales, estudiantes, la iglesia católica, lo que demuestra que el tema tiene la fuerza necesaria para superar divisiones e intereses.

Altos costos de los insumos; dificultades de financiamiento; tratados de libre comercio que ponen en peligro la sobrevivencia de los pequeños y medianos agricultores son algunos de los puntos que resaltaron los campesinos movilizados.

La denuncia de fondo es que la Alianza del Pacífico arruinará a los productores nacionales que hasta ahora han sobrevivido, más aún en un contexto de crecimiento de la pobreza, que afecta a un tercio de la población.

Esta marcha es un primer aviso y nuevas movilizaciones están en preparación.

 

Fuente: http://www.rel-uita.org/costa-rica/un-primer-aviso/

Al señor presidente de la República, con el respeto debido…

Mainier Barboza

Mainier Barboza Soto
Coordinador Movimiento Patriótico por Costa Rica

Señor presidente:

Este miércoles 29 de marzo de 2023 se realizó una marcha convocada por el sector del agro costarricense, con la presencia muy numerosa de los arroceros pequeños y medios, que como usted sabe la pasan mal; debería darse la vueltita a la zona de esta gente de la tierra y palpar la realidad por cuenta propia; digo esto porque se siente en sus acciones, su discurso, en su tono de voz y sus gestos, mucha intolerancia; misma que muchas veces raya en el irrespeto al pueblo trabajador y a los que participamos de otras organizaciones del sector público, cultura, mujeres, estudiantes, que para su conocimiento, el sector agrario fue directamente a las organizaciones sociales, sindicales y otras a cursar invitación, de manera que marchamos como costarricenses que conocemos las necesidades de nuestros agricultores, lo mismo que la crisis actual del modelo económico.

En una sociedad bajo el marco del sistema capitalista, la democracia no es solo representativa, es participativa, además, debe prevalecer la justicia distributiva, la cultura gregaria, la ética, conceptos y principios que se extraen entre otros de Adam Smith (Teoría de los Sentimientos Morales). El sistema está integrado de tal forma que todos participamos del proceso de producción, para el caso de la agricultura, los productos van al mercado (vendedores y compradores), serán para el consumo; toda la población entra en la cadena, ¿cierto, señor Presidente? En el intercambio, no toda la sociedad comprará, depende de su capacidad de ingreso, pero todos participan, aquí, entonces, mi pregunta: Si soy parte de la cadena de producción y soy académico, por ejemplo o empleado público, ¿por qué tengo que saber cosechar «rábanos o culantros»? Es la conciencia como miembro de la sociedad la que me mueve a ser solidario con otras personas.

La interpretación de la acción social, es deber de los políticos analizarla, con objetividad, a la luz de la realidad y, con mayor razón, los gobiernos, como el que a usted señor Presidente, el voto popular, lo eligió. «Lo cortés no quita lo valiente».

De usted con las consideraciones debidas:

«No es esperes a que te toque el turno de hablar: escucha de veras y serás diferente». Sir Charles Chaplin…

UCR: un nuevo pronunciamiento alerta sobre los momentos críticos que atraviesa el agro costarricense

El documento afirma que las familias campesinas han visto afectadas sus economías por el abandono de sectores y el vacío de políticas públicas

Un nuevo pronunciamiento divulgado el 28 de marzo del 2023 por el Programa de Economía Social Solidaria (Proees), y la Comisión Institucional de Segurida Alimentaria y Nutricional (CISAN), de la Universidad de Costa Rica (UCR), recientemente dio a conocer su apoyo a la movilización ciudadana por la seguridad y soberanía alimentaria que se realizará este miércoles 29 de marzo de 2023, a las 9:00 a. m. desde la iglesia de La Merced (San José).

El documento informa que actualmente existe una gran preocupación que rodea a las personas dedicadas a producir alimentos para el consumo interno de Costa Rica. Principalmente, las familias campesinas, quienes han visto afectadas sus economías familiares como consecuencia del abandono de distintos sectores y del vacío de políticas públicas adecuadas.

Según se explica en la postura, dicho abandono y desprotección producto de la ausencia de una política de Estado que procure el verdadero desarrollo y sostenibilidad del agro costarricense no ha permitido el avance hacia sistemas alimentarios sostenibles que faciliten los encadenamientos, los mecanismos de comercio justo, la asociatividad productiva y de consumo en los territorios, a nivel local y nacional.

Tampoco, han proporcionado “la existencia de una base productiva segura para la población costarricense, como las posibilidades de acceso a un nivel de vida digno para las personas productoras y las familias campesinas de Costa Rica”, se cita explícitamente.

De acuerdo con la Dra. Marcela Dumani Echandi, docente de la Escuela de Nutrición de la UCR, dicha situación social que se vive en la actualidad ya se percibía hace varios años atrás, pero la diferencia es que ahora se experimentan momentos críticos.

La desprotección estructural que afecta al agro costarricense, especialmente a las personas productoras campesinas, pequeñas y medianas, las coloca en una posición absolutamente desventajosa para participar en un tratado de libre comercio o afrontar sus consecuencias, retomó la académica.

Escuche la posición completa de la Dra. Dumani

Asimismo, el escrito puntualiza en que se “ha invisibilizado el importantísimo aporte de las mujeres campesinas a la producción de alimentos para el consumo interno y para la seguridad alimentaria de sus propias familias y comunidades, limitando sus posibilidades de acceder a tierra, a crédito y a capacitación. Esto ha dado como resultado que los hogares con jefas mujeres, en especial de las zonas rurales, presenten mayores y más profundos índices de inseguridad alimentaria”.

El apoyo a la movilización también fue mostrado por el Dr. Gustavo Gutiérrez Espeleta, rector de la UCR; el MGA. Enrique Montenegro Hidalgo, decano de la Facultad de Ciencias Agroalimentarias de la UCR; y Karen Marín Arguello, presidenta de la FEUCR, en un video divulgado el 27 de marzo.

Montenegro dejó claro “que es muy importante apoyar todas las acciones institucionales y de la sociedad civil que tengan como objetivo rescatar y fortalecer nuestra soberanía alimentaria, así como apoyar a los pequeños y medianos productores agropecuarios como una política académica pero, también, como una política de Estado”.

Por su parte, Marín destacó que las personas productoras han sido “un grupo históricamente excluido, esencial para nuestra supervivencia y cercano para muchas personas para la comunidad universitaria”. Por lo tanto, es importante reflexionar y dimensionar la importancia que tiene la defensa del agro.

En el video, el rector de la UCR puso a disposición de los poderes Ejecutivo y Legislativo el potencial de la Universidad de Costa Rica para ayudar a elaborar políticas que fortalezcan el agro nacional.

Puede leer con detalle el pronunciamiento aquí.

 

Jenniffer Jiménez Córdoba,
Periodista, Oficina de Divulgación e Información, UCR

Comunicado público en apoyo a nuestros agricultores

El sector agrícola nacional es, sin temor a equivocarnos, el más vital para nuestra economía

Sin importar que tan urbana sea nuestra vida, nuestros cuerpos viven de la agricultura; nosotros venimos de la Tierra y retornaremos a ella, y es así que existimos en la agricultura tanto como existimos en nuestra propia carne.

Wendell Berry

San José, 29 de March de 2023

La Soberanía Alimentaria en un mundo globalizado, pero convulso geopolíticamente, es la mejor estrategia de Seguridad Alimentaria. No debemos renunciar nunca a este horizonte regulador del Estado Social y Democrático de Derecho. Nuestra agricultura, nuestro Sector Productivo Agropecuario como un todo, nuestra soberanía y seguridad alimentarias, la institucionalidad democrática misma y ese Estado Social de Derecho están en peligro y bajo ataque sistemático.

Por décadas, un viejo y fracasado Modelo Neoliberal que ha sido impuesto al país ha venido, sistemáticamente, acorralando la vocación agrícola costarricense en beneficio de unos pocos, amenazando la Paz Social, nuestras conquistas sociales; y agudizando así la Exclusión Social y sus efectos, la desigualdad y la pobreza estructural. Hemos estado a merced de las élites económicas que se disputan entre sí, sólo su propio beneficio y han venido usurpando el poder político para lograrlo.

Las actuales políticas públicas en materia agropecuaria, en especial con la llamada Ruta del Arroz promovidas por esta Administración, se pretenden justificar en un discurso de un supuesto “beneficio en el precio al consumidor”, pero de paso sacrifican al pequeño y mediano productor agrícola y a las MIPYMES relacionadas, dejando a su suerte a decenas de miles de familias. A pesar de esto, la promesa de bajar los precios ha sido un fiasco, pues a pesar de la exoneración de casi el total de aranceles para los importadores, el beneficio nunca llegó al consumidor. Los productos alimentarios de la canasta básica suben día a día.

Peor aún, a pesar de ser un país con capacidad de producción agropecuaria histórica, la política pública del presente gobierno promueve el desmantelamiento del sector productivo agrícola, en beneficio de los importadores, agronegocios monopólicos y otras élites económicas; que ha tenido como consecuencia el hacernos dependientes de la especulación de los precios internacionales por parte de las grandes potencias.

Lo hace, este gobierno en el peor momento, dado el escenario que vive el mundo, con potencias enfrascadas en reacomodos geopolíticos y guerras, no sólo bélicas, sino comerciales. Esto lo han advertido, incluso, los mismos organismos internacionales que promovieron el fallido modelo globalizador neoliberal, como el propio Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial; considerando que hay ejemplos exitosos, incluso de países pequeños, dentro del misma lógica globalizada, como el de Países Bajos -mayor exportador de productos agrarios del Mundo- después de los Estados Unidos.

Desde el Foro Encuentro Democrático apoyamos la lucha del sector productivo agrícola nacional e instamos vehemente al gobierno a sentarse en una, real y abierta, mesa de diálogo que revierta su draconiana política para el Agro, que ha resultado nefasta para la gran mayoría del pueblo costarricense.

Proponemos, desde el Foro Encuentro Democrático, una alianza plural de los diversos sectores productivos del país, en torno a la defensa estratégica y patriótica del Sector Agropecuario, del Mercado Interno, del ambiente y de un nuevo Proyecto Nacional, justo, democrático y con Inclusión Social. Sólo así se garantizará el rescate inteligente del Estado Social y Democrático de Derecho, del Neoliberalismo y su nueva demagogia populista y neoconservadora.

Coordinación del Encuentro Democrático
Tamara Briceño Escalante
Tatiana Herrera Ávila
Alfredo Chocano Dobles
Jaime Cerdas Solano
Hernán Salazar Calderón
Johana Hernández Mora
José Solano-Saborío
Jiddu Rojas Jiménez

Nuestras chorreadas de maíz y la agricultura nacional

Omar Miranda

Mientras desgranaba este maíz criollo maicena, producido junto con Chino en Turrubares, se me han colado por ahí recuerdos gratos de mi madre, que en tiempos de vacas flacas nos sacó adelante con sus tortillas, y la verdad, también de otros tiempos más difíciles de digerir.

Si nosotros, en una pequeña parcela tuvimos la llegada de los pericos y para terminarla de hacer de un condenillo pizote, qué difícil será para las familias productoras sacar una milpa adelante y así tener a lo largo de los meses sus cosposas, chorreadas y el maíz para sus tortillas y engordar un chanchito.

Podríamos hablar largo y tendido sobre este tema, pero bueno, solo hablemos de las semillas criollas de maíz que las han ido desapareciendo a falta de políticas estatales de estímulo; y por supuesto, favoreciendo la supuesta modernización del agro con «semillas mejoradas» que funcionan, (¿faltaba más?) junto a su paquete de agroquímicos.

O sea, además de los riesgos que tiene la agricultura, hay que tener plata en mano.

En todos estos años pasados y ahora ni se diga con el tal Deschaves, la agricultura en general y ni se diga la familiar, han sido severamente desestimuladas por políticas estatales que desincentivan la producción nacional, en muchos productos bajo un supuesto mentiroso de libre mercado que hace bajar los precios.

Los ejemplos sobran con las mentiras del arroz, los aceites, huevos, etc.

UCR, Voz experta: Defendamos nuestra Patria, apoyemos nuestro agro

Luis Felipe Arauz Cavallini.

Por: Luis Felipe Arauz Cavallini, exdecano de la Facultad de Ciencias Agroalimentarias y exministro de Agricultura

Motiva y llena de orgullo escuchar el fervor de nuestros compatriotas al entonar el Himno Nacional en apoyo a nuestra Selección Nacional. En esta hora, es imperioso que ese fervor patrio se vuelque en apoyo de uno de los grandes pilares de nuestra nacionalidad: el agro.

El propio Himno Nacional, expresión de la vida de la Patria que entonamos con tanto orgullo, nos lo recuerda en varios de sus pasajes. Evoca el prestigio conquistado por sus hijos, a quienes llama “labriegos sencillos”, en clara alusión a las personas dedicadas a la labor agropecuaria. Algunos razonamientos superficiales señalan que esa expresión se refiere a personas atrasadas o ignorantes. Todo lo contrario: la palabra “labriego” viene del latín “laborare”, trabajar, esforzarse por algo. Por otra parte, una persona sencilla es aquella que no es ostentosa, que no pretende aparentar lo que no es. A veces uno se pregunta si mucho del impacto negativo que causamos los humanos en el planeta y en la sociedad se debe a estilos de vida alejados de ese ideal de trabajo honesto, y, por ostentosos, excesivamente impactantes sobre el ambiente.

El aporte del agro a nuestra nacionalidad no se debe reducir a las cifras en las que lo queremos enmarcar. Claramente, estas son impresionantes: 35 % de las exportaciones, 12 % del empleo directo (comparemos con el 5.5 % de las protegidas zonas francas), 7.4% del producto interno bruto, 70 % de la canasta básica. Pero más allá de eso, el trabajo fuerte, honesto, tesonero e inteligente de nuestro campesinado, y su actitud noble frente a la vida, son aportes profundos que no podemos medir en las cifras del agro. Esos aportes éticos son la base de nuestra nacionalidad.

Pero nuestro querido Himno Nacional evoca el agro de muchas otras formas. Cada vez más, nuestros productores se esfuerzan por mejorar el desempeño ambiental de sus actividades, y por aprovechar la capacidad de las plantas y los suelos de limpiar el aire de los gases que provocan el cambio climático, contribuyendo así a la limpieza de la atmósfera que nos rodea…el límpido cielo de que nos habla nuestra Canción Patria. Pensemos en ello cuando entonemos con fervor sus notas.

Cierra nuestro Himno, en su última estrofa, recordándonos que nuestro pródigo suelo nos da el sustento. Nuestro alimento, nuestra seguridad alimentaria, ha sido desde los albores de la Patria, fruto de nuestra tierra fértil y del trabajo de las personas que la labran poniendo en ello esfuerzo y conocimiento. Lograr que nuestros suelos produzcan alimentos en cantidad y calidad suficiente, y de manera sustentable, va mucho más allá del trabajo físico; es sobre todo un trabajo mental: saber cuándo y cómo sembrar, abonar, regar eficientemente, combatir las plagas, podar, cosechar, cuidar los pastos, alimentar las vacas, ordeñarlas, todo lo anterior cuidando del ambiente, el bienestar animal y la inocuidad de los productos. Y si eso fuera poco, deben conocer el mercado, los precios, las fuentes de crédito y demás servicios de apoyo. Deben conocer el clima y decidir las mejores prácticas en función de él. Deben mantenerse al día con las nuevas formas de producir, desde las técnicas regenerativas hasta la digitalización de procesos.

Hoy nuestro agro está amenazado por varias políticas públicas como la ruta del arroz y la adhesión a la Alianza del Pacífico. Por eso y por lo dicho en los párrafos anteriores, debemos apoyar la marcha de nuestro sector agropecuario del próximo 29 de marzo. Apoyar nuestro agro es un acto de patriotismo. Tengámoslo en nuestra mente y en nuestro corazón cuando entonemos nuestro Himno Nacional.

 

Luis Felipe Arauz Cavallini
exdecano de la Facultad de Ciencias Agroalimentarias UCR y exministro de Agricultura

La Política para el Sector Agropecuario 2023-2032: propuestas insuficientes y escasas soluciones

German Masís Morales

Este jueves 25 de enero, se presentó la política pública para el sector agropecuario, en las instalaciones del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), con la participación del Ministro de Agricultura y Ganadería, el Presidente de la República y representantes de instituciones y organizaciones del Sector agropecuario.

En la presentación e introducción se incluyen las características de la actividad agropecuaria, en el estado de situación del sector, la evolución y comportamiento del mismo y en la estrategia, los desafíos, ejes y acciones a ejecutar para los próximos 10 años. (MAG,2023,32 p.)

Menciona en la presentación, que “el sector agropecuario costarricense atraviesa una situación crítica, por lo que requiere de un esfuerzo interinstitucional que, bajo la rectoría del Ministerio de Agricultura y Ganadería; permita rescatar al sector productivo nacional”, en completa alusión a la realidad.

Agrega “durante muchos años, el Ministerio y las instituciones del Sector han reducido su presencia en el campo, por lo que la asistencia técnica, la investigación y el traslado de conocimiento se han visto reducidos, ocasionando afectaciones importantes en quienes se beneficiaban de dichos servicios, las personas productoras”, enorme verdad, el desmantelamiento de la institucionalidad ocurrido desde la década de los 80 y 90, ha tenido efectos negativos para los agricultores, que los distintos gobiernos han hecho muy poco por revertirlos.

Establece el Gobierno, que “con la presente Política, esperamos materializar una serie de acciones concretas, orientadas a la reactivación de un sector económico, que más que importante es indispensable para el desarrollo rural, haciendo uso de herramientas tecnológicas y generando más puestos de trabajo, calificados y no calificados, (orientadas) a recuperar el atractivo económico de invertir en el Sector Agropecuario nacional”, esta parece ser la gran aspiración de la propuesta.

Afirma que “estamos iniciando un cambio radical y asignando más recurso humano para potenciar las áreas de mayor impacto para las personas productoras. Acompañando las acciones antes mencionadas, debemos impulsar aquellos cultivos que a su vez podamos procesar en el país, exportar o vender localmente ya transformados; buscando el beneficio de las zonas rurales, mediante encadenamientos y agregando valor para generar riqueza”, perdiendo de vista la tradicional división de la actividad, en una actividad exportadora y otra para el mercado interno, que disponen de condiciones y recursos muy desiguales.

La pretensión del Gobierno es que “con esta política, se busca que las instituciones que forman parte del Sector Agropecuario respondan a las necesidades actuales del sector productivo, y repercutan en un sector más productivo, competitivo y sostenible, que cada día genere más y mejores retornos tanto económicos como sociales”, viejos propósitos que igual se quedaron en el discurso en anteriores Gobiernos.

Por su parte, en una práctica que ha sido común en todos los Gobiernos, se deja a la Secretaría Ejecutiva de Planificación Sectorial (SEPSA, la elaboración del Plan Sectorial para operativizar la política, la definición de las acciones concretas, plazos y los indicadores de seguimiento, labor por lo general sin la participación de los productores y sus organizaciones.

En la argumentación sobre la importancia y la situación de la actividad agropecuaria, se reconoce la gran relevancia económica y social del Sector agropecuario; en su participación en el Producto Interno Bruto (PIB), en las exportaciones y en su contribución al empleo, pero muy poco en cuanto a la mejora de las condiciones socioeconómicas de la población rural y en la producción de alimentos, que revela una de las grandes carencias de la política, su compromiso con la reducción de la pobreza rural y con la seguridad alimentaria y nutricional del país.

“Según datos del Banco Central de Costa Rica, la participación de la agricultura ampliada en el PIB fue de un 9,6% en el año 2021, de este porcentaje el 4,5% corresponde al sector primario y un 5,1% a la agroindustria. Con respecto al valor agregado agropecuario, el 69% corresponde a actividades agrícolas, un 21% a la actividad pecuaria y el restante 10% se compone de actividades de apoyo (6%), silvicultura y extracción de maderas (3%) y, pesca y acuicultura (1%)”, datos que invisibilizan la evolución descendente de la actividad agrícola en la economía, el aporte diferenciado de las actividades de exportación con respecto a la producción alimentaria para el mercado interno y el reducido papel de la pesca en la actividad en su conjunto.

“En cuanto al comercio internacional, el sector agropecuario es superavitario; con datos del año 2021 se registró exportaciones por USD 5.610,9 millones de dólares e importaciones de USD 3.156,9 millones, lo que significa una balanza comercial de USD 2.454 millones. El 39,1% del total exportado está vinculado con el sector agropecuario, e incluye productos agrícolas (21,3%), de la industria alimentaria (14,0%), el pecuario y pesca (2,7%) y otros de cobertura agropecuaria (1,1%)”. Los datos del comercio agropecuario, por su parte destacan el predominio de la agroexportación, el sector más dinámico y el principal motor de la actividad y el que a la postre resulta ser el prioritario en la política pública hacia el Sector.

La generación de empleo del sector agropecuario continúa siendo el indicador de mayor significado, pero soslayado cuando se trata de reconocer la importancia que sigue teniendo la actividad desde el punto de vista social, ya que” ocupa el segundo lugar a nivel sectorial como generador de empleos con unas 238.227 personas ocupadas, lo que representa un 11,7% de la población total ocupada. De este grupo de personas, un 87,7% corresponde a población masculina y un 12,3% a población femenina”.

No obstante, es inevitable mencionarlo “el Índice Mensual de Actividad Económica del sector agropecuario (IMAGRO) muestra variaciones interanuales negativas en el año 2020 y una desaceleración a partir del mes de abril del 2021, llegando a valores negativos desde el mes de febrero del 2022”, es decir la actividad agropecuaria, viene teniendo un crecimiento negativo desde hace más de dos años.

Lo anterior, (revela la introducción) “muestra la urgencia de reactivar el sector primario, pues es innegable que su desenvolvimiento impacta el desarrollo socioeconómico del país, en especial la periferia costarricense”, es decir el deterioro de la actividad agropecuaria impacta sobre todo las regiones periféricas del país, una realidad incuestionable.

Diversos elementos de la introducción de la política muestran algunas de las características del sector, que lo hace particular, diverso y heterogéneo y que por ello debiera demandar una política diferenciada y no una generalista.

Entre esos aspectos está “la coexistencia de micro, pequeño, medianos – donde un importante número de unidades productivas se enmarcan en lo que se ha denominado Agricultura Familiar (AF)- así como grandes productores, orientados hacia los mercados internacionales.  Este Sector presenta importantes asimetrías entre productores agroexportadores y productores para mercado local. Esto sumado a insumos agrícolas que no responden a las nuevas tecnologías y con una importante concentración de mercado”, en consecuencia, la heterogeneidad y diversidad de actores con condiciones y recursos diferenciados es una característica que define el sector.

Otra característica que también lo define, es la dualidad y diferenciación interna del sector, donde la política manifiesta que “de los beneficios de este modelo de apertura comercial, el sistema económico generó una dualidad productiva, por un lado un sector productivo dinámico y vinculado a cadenas globales de valor, y por otra parte, una estructura productiva dedicada al mercado interno con poco encadenamiento y dispersión de las instituciones llamadas a su fomento, asimismo, los programas de apoyo se han visto reducidos producto de la contracción del gasto para controlar el déficit fiscal”, otra enorme realidad, que pone en evidencia dos motores de la actividad agropecuaria, uno dinámico y estimulado y el otro apagado y desestimulado.

La tercera característica refiere a la pobreza, que “las zonas rurales enfrentan índices mayores. Por ejemplo, en el 2021 el Índice de pobreza ascendió al 26,3% en las zonas rurales, mientras que en las zonas urbanas fue de 21,8%, y la pobreza extrema se estimó en 5,5% para zonas urbanas y 8,3% para zonas rurales.   La desigualdad en los ingresos de la población total, medida por el Coeficiente Gini en la última década, presenta valores que oscilan entre 0,524 y 0,515.

Por otro lado, en el Sector Agropecuario las personas con actividad independiente tienen valores del coeficiente más altos (fluctúa entre 0,575 y 0,618 para los años 2015 a 2019) que para las personas asalariadas (entre 0,414 a 0,447)1.   (Además), en el tema de inclusión, las mujeres productoras presentan menores oportunidades que los hombres en cuanto a empleo formal, acceso a activos, asistencia técnica, financiamiento, entre otras condiciones. Asimismo, tienen un limitado acceso a tierras para la producción, lo que reduce aún más sus posibilidades de salir de la pobreza.”

El documento de política presentado identifica los principales desafíos y retos que enfrenta la actividad y Sector y propone ejes estratégicos, con sus respectivas líneas y acciones para los próximos 10 años

Entre los principales desafíos del sector se plantean:

-Respuesta institucional eficiente a las necesidades de la persona productora.

-Aumento de la competitividad y productividad.

-Producción sostenible y adaptación del cambio climático

-Tecnificación agroproductiva.

-Estímulo a una comercialización eficiente.

-Incidir en el mejoramiento de la calidad de vida en las zonas rurales

En los desafíos, pese a la validez y reiteración de algunos de ellos en varios Gobiernos como, la respuesta a las necesidades de los productores, la producción sostenible y la adaptación del cambio climático y el aumento de la productividad y competitividad, la retórica, debe estar acompañada de los mecanismos para hacer efectiva una acción institucional que garantice la forma en que se enfrentarán dichos desafíos.

Mientras que los demás desafíos, como la tecnificación productiva, el estímulo a una comercialización eficiente y el mejoramiento de la calidad de vida en las zonas rurales, son tibios señalamientos que carecen de profundidad y que debieran plantearse como verdaderas transformaciones tecnológicas y comerciales de la actividad y de los medios de vida en las zonas rurales.

Están ausentes grandes desafíos de la actividad agropecuaria, como la seguridad y la soberanía alimentaria de la población y el fortalecimiento institucional y presupuestario del sector agropecuario, esenciales en el futuro de un aparato institucional débil y deficitario, que no protege la producción alimentaria del país.

La política agropecuaria 2023-2032, incluye y está estructurada mediante 4 ejes de acción, llamados a ser los pilares y el soporte de la acción institucional del sector agropecuario para los próximos 10 años, sin embargo, es conveniente valorar los posibles alcances a la luz de planteamientos que en el pasado han tratado de articular una política más integral y consistente.

El primer eje es la Modernización de las instituciones del sector agropecuario, que se propone mejorar la gobernanza y reforzar la coordinación institucional, no obstante este cometido ha estado sujeto tanto a una reforma del sector, que redefina las competencias de las diferentes instituciones, como la posibilidad de disponer de mayores recursos financieros y humanos en el sector, no es posible que el Ministerio de Agricultura disponga menos de 1% del presupuesto nacional y que algunas instituciones sean deficitarias en su funcionamiento, como el CNP y que la articulación institucional entre el desarrollo agropecuario y el desarrollo rural(que realiza el INDER) sea un constante reto institucional no resuelto.

El segundo eje, el fomento de la competitividad, dirigida a generar información de interés para los productores, es una pujante realidad para la empresas agroexportadoras, pero una quimera para la producción para el mercado interno, porque las condiciones diferenciadas de ambas, provoca que las primeras mantenga y eleven su competitividad, mientras que la segunda, dependiente de una institucionalidad debilitada y de una asistencia intermitente presenta niveles de competitividad persistentemente bajos.  En este ámbito sería fundamental, crear un sistema de información más eficiente para los agricultores y un fondo de crédito agropecuario para los pequeños productores.

El tercer eje, la productividad y sostenibilidad, que busca la implementación de un modelo de asistencia técnica que maximice los beneficios de los diversos sistemas productivos, similar al caso de la competitividad es un tema diferenciado, ya que incorpora constantes avances tecnológicos en la empresa agroexportadora y presenta serias limitaciones en el desarrollo tecnológico de la producción interna muy ligado a las posibilidades de asesoría y asistencia de las instituciones del sector.

Con el propósito de mejorar la productividad y sostenibilidad de las actividades agropecuarias para el mercado interno, en el pasado un grupo de expertos en políticas agrícolas había recomendado establecer centros de innovación y difusión de tecnologías sostenibles para el pequeño agricultor, redefinir el INTA como una entidad de investigación en tecnologías sostenibles, promover un programa de formación y difusión de tecnologías para la adaptación al cambio climático de las actividades agropecuarias.

El cuarto eje, valor agregado y comercialización, que pretende promover la agregación de valor para lograr una oferta diferenciada de productos y generar nuevas oportunidades de acceso a los mercados, requiere establecer con claridad los mecanismos que implementará para lograrlo y en ese sentido, igualmente la propuesta de política agrícola alternativa había recomendado el impulso de un programa de fomento de la agroindustria, y el valor agregado y de productos de calidad con identidad territorial en apoyo a microempresas, mejorar el sistema de comercialización de productos agrícolas, que incluía la reestructuración del PIMA-CENADA, la modernización de las ferias del agricultor y el fortalecimiento del programa de abastecimiento Institucional(PAI).(Grupo de Políticas agrícolas,2014)

De acuerdo con lo anterior, la política agropecuaria 2023-2032, no sólo carece de mecanismos de ejecución concretos y apropiados a los ejes de acción que propone, si no que no parece ofrecer soluciones adecuadas a los grandes problemas de la actividad agropecuaria, especialmente la dirigida al mercado interno.  

En definitiva, las propuestas de la política son insuficientes tanto en sus contenidos frente a una realidad agropecuaria y pesquera, que demanda grandes transformaciones para alcanzar una agricultura y una pesca, más sostenible, equitativa e incluyente, como en sus pretensiones de cobertura para un plazo de 10 años.

Día Mundial Contra el Uso Indiscriminado de Agroquímicos

FENTRAGH:

El uso indiscriminado de agroquímicos en la agricultura, ha provocado la disminución de la biodiversidad, además del grave impacto negativo en la salud humana así como la contaminación del agua, suelo y aire.

El Día Mundial Contra el Uso Indiscriminado de Agroquímicos se celebra este 26 de noviembre.

Experto sobre las formas contemporáneas de la esclavitud visita Costa Rica

GINEBRA (10 de noviembre de 2022) – El Relator Especial de la ONU sobre las formas contemporáneas de la esclavitud, Tomoya Obokata, realizará una visita a Costa Rica del 16 al 25 de noviembre de 2022.

Durante la visita, el experto examinará casos de explotación laboral que pueden equivaler a trabajo forzoso o en condiciones de servidumbre en diversos sectores de la economía como la agricultura/agroindustria, el turismo, la industria manufacturera y el trabajo doméstico. Obokata también evaluará en qué medida prevalecen las peores formas de trabajo infantil en el país y qué medidas han tomado el Gobierno y las empresas para eliminar estas prácticas.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible exigen a los Estados de «adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a la esclavitud moderna y a la trata de seres humanos y garantizar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y para 2025 poner fin al trabajo infantil en todas sus formas.»

«Al convertirse en un país «Pathfinder» en el marco de la Alianza 8.7, Costa Rica se comprometió a acelerar la acción en este sentido y deseo evaluar qué progresos se han realizado para poner fin a la esclavitud en el país, cuáles son los desafíos restantes y qué más se necesita para poner fin a las prácticas similares a la esclavitud, incluso en el sector privado», dijo Obokata.

El Relator Especial pasará un tiempo en San José y Los Chiles, y se reunirá con funcionarios del gobierno, organizaciones de la sociedad civil, sindicatos, representantes de la ONU y del sistema interamericano de derechos humanos, organizaciones internacionales y miembros de la comunidad diplomática.

Obokata compartirá sus observaciones preliminares en una conferencia de prensa híbrida el 25 de noviembre en la Casa de la ONU, Oficentro La Virgen No. 2, Zona Industrial, Pavas, San José, a las 10 A.M hora local. El acceso estará estrictamente limitado a los periodistas.

El Relator Especial presentará un informe completo al Consejo de Derechos Humanos en septiembre de 2023.

FIN

El Sr. Tomoya Obokata fue nombrado Relator Especial de la ONU sobre las formas contemporáneas de la esclavitud en marzo de 2020. El Sr. Obokata es un estudioso japonés del derecho internacional y los derechos humanos, especializado en la delincuencia organizada transnacional, la trata de personas y la esclavitud moderna. Actualmente es profesor de Derecho Internacional de los Derechos Humanos en la Facultad de Derecho de York, y anteriormente enseñó en la Universidad de Keele, en la Universidad de Queen’s Belfast y en la Universidad de Dundee (todas ellas en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte).

Los Relatores Especiales forman parte de lo que se conoce como Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Los Procedimientos Especiales, el mayor órgano de expertos independientes del sistema de derechos humanos de la ONU, es el nombre general de los mecanismos independientes de investigación y supervisión del Consejo que se ocupan de situaciones específicas de países o de cuestiones temáticas en todo el mundo. Los expertos de los Procedimientos Especiales trabajan de forma voluntaria; no son personal de la ONU y no reciben un salario por su trabajo. Son independientes de cualquier gobierno u organización y prestan sus servicios a título individual.

 

Fuente: https://www.ohchr.org/es/press-releases/2022/11/un-expert-contemporary-forms-slavery-visit-costa-rica

Sobre la llamada “Agricultura 4.0”

Óscar Rivas Monge
Mojojoy Agri-Cultura Orgánica

Fuera del contexto político-histórico el nombre “Agricultura 4.0” resulta llamativo. De hecho, gobiernos y grandes sectores del poder han llamado al momento histórico actual como “la cuarta revolución industrial”, lo cual se traduce en un nuevo “salto productivo” que dé con la apertura de otros mercados para ampliar y abarcar aún más la reproducción de la ganancia. Sin embargo, ya desde el propio movimiento económico objetivo, esto es imposible en un mundo que mueve sus engranajes en la acumulación de la ganancia en pocas manos, y que estructural e históricamente conlleva a la pauperización de los medios de vida y a la poca capacidad de consumo de la población.

Ahora bien, los límites ecológicos son también un impedimento para los fines del capital y organismos financieros internacionales, entes gubernamentales, no gubernamentales, así como a grandes empresas tales como Microsoft, que ha planteado volver la mirada hacia la agricultura, pero no cualquier agricultura: la “Agricultura 4.0” que convenientemente para sus fines ha utilizado el discurso de la “economía verde” con la justificación de insertar la tecnología en el proceso productivo agrícola. La inserción de tecnología (tal como la conoce el discurso dominante) no viene sola, sino también ideológicamente bajo el supuesto de que esta podría ayudar en los procesos de una agricultura más “sostenible” (que ha sido insertado por el BM y la FAO) sin olvidar que este concepto viene aparejado de los fines desarrollistas de los grandes capitales.

Si bien, la tecnología per se no significa algo perjudicial, esta inserción se da bajo los parámetros de mayor productividad y no una mejor producción -cosas diametralmente distintas- y que esconden, dentro de la propia palabra “tecnología”, el socavamiento o cuando menos el desplazamiento e institucionalidad del conocimiento campesino con la “Revolución Verde” y que con esto también se ha despojado de herramientas al sujeto histórico agrícola. Lo anterior siempre con la idea de que la tecnología implica la necesidad de más máquinas, automatización de procesos y hacer cada día más prescindible al ser humano de la producción.

Quienes participamos de los procesos agrícolas o al menos los que creemos rescatar todos los procesos de lucha por la agricultura orgánica en América Latina nos situamos y posicionamos en la reproducción de los procesos campesinos y su ¿propia? tecnología, que distan de ser máquinas y más lejos aún –como posicionamiento político y de su compromiso con la conservación del suelo y el ecosistema- de la industrialización. La recuperación de las herramientas elementales no menos complejas del campesinado es la única forma de generar independencia y autonomía. La “Agricultura 4.0”, por el contrario, introduce y genera dependencia al mercado y en vez de mediar para que el campesinado recupere su conocimiento expropiado, es una ventana de negocio para lo que el discurso, la gran agroindustria y todo aquellos que plantean la agricultura orgánica como negocio trafican como “algo verde”, pero que no es más que la estrategia de “parchear” la actividad de la maquinaria económica general que tiene inmersa a la humanidad en la peor crisis ecológica de su historia.

Desde el sentido y el posicionamiento ético-político sabemos que plantear la “tecnologización” de la agricultura alejará aún más al campesinado de esta. Lo vulnera y lo vuelve un sujeto inútil y dependiente, cuando lo urgente es regresar y fortalecer a la agricultura familiar-comunal donde la conservación, el manejo de recursos a baja escala y el eje colectivo-comunitario, son esenciales para dar con una actividad productiva armoniosa con la naturaleza.

La “Agricultura 4.0” genera más analfabetismo en cuanto a la propia actividad campesina, aún más si consideramos que ya les expropiaron el conocimiento productivo. Si a esto se suma la imposición del manejo tecnológico como discursivamente inicia la imposición de estos nuevos modelos, estos no les serán familiares. No se puede olvidar que sin un campesinado consciente es imposible un cambio real en el sector agrícola, por más esfuerzos que hagan otros sectores de la población. Vale recalcar que más del 50% de la alimentación mundial cae sobre la espalda de la pequeña producción agrícola.

Desde lo personal me ubico por una agricultura orgánica situada en el reconocimiento y rescate de las tecnologías campesinas negadas por los discursos de quienes poseen y quieren sacar ganancia imponiendo la gran maquinaria. Me posiciono por el desarrollo agrícola desde lo local y con insumos locales más accesibles desde lo económico y que generan menos contaminación, en contra de la idea productivista que solo piensa vorazmente en la ganancia y que hoy ha llevado a lo ya expuesto. Me posiciono a favor de una agricultura que reivindica al ser humano y que, por lo tanto, ayuda a subsanar el gran desempleo en el país y en el mundo.

El fetiche construido por el modelo económico actual de que lo tecnológico (grandes maquinarias-digitalización) se auto-posiciona como algo “verde” esconde tras la llamada “era digital” otra de las formas en que el extractivismo y desarrollismo se expresa e impone, más contaminante y en términos humanos que se sostiene de la sobreexplotación de niños y niñas en Asia y África, así como de la destrucción de ecosistemas enteros para la obtención de los materiales necesarios para crear computadoras, drones, etc. Generando todo lo contrario a lo que dicen promover y llevando al máximo la lógica de destrucción de la naturaleza y el ser humano.

Les invito a la reflexión.

El capital es trabajo muerto que, al modo de los vampiros, vive solamente chupando trabajo vivo, y vive más cuanto más trabajo chupa”. – Marx