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Etiqueta: APM Terminals

Cuando el pueblo pierde el derecho a discutir el destino de sus muelles, no solo se concesiona un puerto: se empieza a concesionar la república

Francisco Guevara Matarrita

Le pregunté a la Inteligencia Artificial cuál sería su voto en su condición de experto constitucionalista y Magistrado de la Sala Constitucional ante una Acción de Inconstitucionalidad contra la Ley 7762 y el contrato de concesión con APM Terminals.

La respuesta de la IA fue la siguiente: Si me posiciono en el lugar de un magistrado que prioriza la pureza del diseño constitucional originario sobre la pragmática administrativa, mi voto se inclinaría por una inconstitucionalidad parcial, fundamentada en la violación del principio de reserva de ley y control parlamentario específico.

Aquí te presento los considerandos de ese voto hipotético, pero técnicamente robusto:

  1. El Vicio de la «Delegación en Blanco» El Constituyente de 1949 no redactó el artículo 121, inciso 14, como una sugerencia decorativa.

Al exigir la aprobación legislativa para la enajenación o aplicación de bienes propios de la Nación (como los puertos y la Zona Marítimo Terrestre), estableció un control de oportunidad política, no solo técnica.

Argumento: Una ley marco (como la 7762) no puede agotar la voluntad del primer poder de la República para contratos que durarán 30 o 50 años. El legislador de 1998 no puede «adivinar» si el contrato con APM Terminals en 2011 sería beneficioso para el interés público de las décadas venideras.

  1. La Insuficiencia del Control Técnico (CNC y Contraloría) El Consejo Nacional de Concesiones (Ejecutivo) y la Contraloría (Auxiliar Legislativo) realizan un control de legalidad y eficiencia, pero carecen de la legitimidad democrática para decidir sobre la conveniencia nacional de un monopolio portuario.

Voto: Al permitirse que el contrato de APM Terminals se perfeccionara sin pasar por el plenario, se hurtó al pueblo de Costa Rica —representado en sus diputados— la posibilidad de debatir las cláusulas de exclusividad y las tarifas en un foro público y transparente.

  1. La Naturaleza de los Bienes Estratégicos Los puertos son la «puerta de entrada» de la soberanía económica. Entregar la gestión de la carga contenerizada de un país entero a un solo actor privado bajo una autorización genérica de hace décadas, desnaturaliza la protección que el Constituyente quiso darle a los servicios públicos esenciales.

Mi Por tanto (Voto Hipotético): «Se declara con lugar la acción de inconstitucionalidad contra la interpretación de la Ley 7762 que permite omitir el refrendo legislativo individual en contratos sobre bienes estratégicos. Se ordena que, en adelante, toda concesión de puertos, aeropuertos y recursos de la Zona Marítimo Terrestre que afecte de manera estructural la economía nacional, deba ser sometida a aprobación legislativa caso por caso, recuperando el control de oportunidad y utilidad social que dicta la Carta Magna.»

En conclusión: La Sala, en la realidad, optó por la «seguridad jurídica» de las inversiones y la agilidad del Estado. Pero desde una visión purista de la República, sí hubo una extralimitación al permitir que el Ejecutivo se saltara el «filtro democrático» que el Constituyente diseñó precisamente para evitar abusos con el patrimonio nacional.

Y me pregunta la IA: ¿Crees que si este contrato hubiera pasado por la Asamblea, se habrían evitado las cláusulas de exclusividad que tanto han polemizado el caso de APM Terminals?

Sí se habrían evitado. Y no por magia institucional, sino porque el paso por la Asamblea habría obligado a poner el contrato bajo la luz, donde las cláusulas de exclusividad dejan de maquillarse como técnica y empiezan a verse como lo que son: decisiones de poder sobre el patrimonio estratégico de la Nación.

Hay algo profundamente revelador —y también profundamente incómodo— en que una inteligencia artificial, colocada en el papel hipotético de magistrado constitucionalista, llegue a una conclusión que la Sala Constitucional real prefirió bordear, relativizar o simplemente domesticar: que en concesiones de esta magnitud no basta la liturgia administrativa, no alcanza el refrendo técnico, no suple el debate democrático una ley marco redactada años antes, y no puede el Ejecutivo actuar como si el país le hubiera firmado un cheque en blanco sobre los muelles, la costa y la soberanía económica. Ahí está el hueso del asunto. El problema nunca fue únicamente APM Terminals. El problema ha sido, desde el inicio, la erosión calculada del control político sobre decisiones que comprometen a generaciones enteras.

La gran trampa del discurso oficial ha consistido en vender como modernización lo que en el fondo fue una poda del principio republicano. Nos dijeron eficiencia; se tradujo en desplazamiento del debate público. Nos dijeron seguridad jurídica; se ejecutó como blindaje del contrato frente al escrutinio democrático. Nos dijeron agilidad del Estado; y al final lo que hubo fue una velocidad sospechosamente funcional para sacar del camino al órgano que constitucionalmente representa al pueblo. Cuando un contrato de concesión sobre infraestructura portuaria estratégica puede nacer, crecer y consolidarse sin pasar por el tamiz concreto de la Asamblea Legislativa, lo que se sacrifica no es un rito inútil: es el control de oportunidad nacional. Es decir, la posibilidad de que el país, de cara a sí mismo, discuta si quiere o no quiere hipotecar una porción sustantiva de su capacidad logística, comercial y territorial bajo condiciones de exclusividad y asimetría.

El artículo 121 inciso 14 de la Constitución no fue escrito como adorno de museo. No es una reliquia para citar en clases de derecho constitucional mientras en la práctica se vacía de contenido por la vía de interpretaciones complacientes. Fue concebido como un valladar, como una barrera de prudencia republicana frente a la tentación permanente del poder ejecutivo de convertir lo público en objeto de administración unilateral. Lo que ahí subyace no es una obsesión formalista, sino una intuición política elemental: los bienes estratégicos de la Nación no pueden quedar sometidos solo al cálculo tecnocrático ni al entusiasmo concesionario de coyuntura. Requieren una decisión reforzada, visible, discutida y políticamente asumida.

Por eso la idea de que una ley marco como la 7762 podía absorber de una vez y para siempre el juicio legislativo sobre cualquier concesión futura es, en el fondo, una tesis peligrosísima. Porque equivale a admitir que un Congreso del pasado puede prestar por anticipado la voluntad soberana de los congresos futuros sobre operaciones cuyo contenido, alcance, riesgos y consecuencias todavía no existían. Eso no es previsión legislativa; eso es abdicación anticipada. Ningún parlamento serio puede “aprobar” en abstracto el detalle político, económico y social de un contrato que todavía no conoce, cuyas cláusulas aún no han sido negociadas y cuyos efectos estructurales recaerán sobre la economía nacional durante décadas. Lo contrario sería aceptar que el poder legislativo puede autovaciarse por adelantado, como quien deja firmados documentos en blanco y luego pretende llamar a eso institucionalidad.

Y en el caso de APM Terminals, ese vaciamiento adquiere una gravedad mayor. No estamos hablando de una soda en la esquina ni de una contratación menor perdida en el laberinto burocrático. Estamos hablando de puertos. De puertas de entrada y salida. De arterias económicas. De la zona donde la geografía se vuelve destino político. El puerto no es un simple activo operativo: es una pieza de soberanía material. Desde ahí entra el comercio, se conectan cadenas logísticas, se condicionan costos país, se moldean regiones enteras y se redistribuye —o se concentra— poder económico. Permitir que semejante enclave estratégico quede sometido a un régimen de concesión robustecido por cláusulas de exclusividad sin debate parlamentario específico no fue una simple omisión procedimental. Fue una decisión estructural para desplazar el centro de gravedad del poder fuera del espacio donde todavía, al menos en teoría, el pueblo puede hacerse oír.

Por eso la pregunta no es ingenua: si el contrato hubiera pasado por la Asamblea, ¿se habrían evitado las cláusulas de exclusividad? Mi respuesta es que muy probablemente sí, o al menos habrían sido severamente discutidas, condicionadas, recortadas o políticamente encarecidas. La Asamblea no garantiza virtud, claro está; tampoco reparte santidad por curul. Pero sí introduce algo que el circuito técnico-administrativo suele detestar: conflicto visible. Y en democracia el conflicto visible no es una falla; es una garantía. En plenario habría habido debate, exposición pública, control mediático, presión regional, cuestionamientos sobre JAPDEVA, observaciones sobre competencia, reparos sobre tarifas, denuncias sobre concentración, y sobre todo una obligación política de dar la cara. Eso cambia todo. Porque una cláusula de exclusividad soporta mucho mejor el silencio de una oficina que el ruido de una República.

La exclusividad, cuando se instala sobre infraestructura estratégica, no es una cláusula neutra. Es una forma de ordenamiento del poder económico. No regula solo quién opera, sino quién manda. No decide únicamente sobre contenedores, sino sobre flujos, tiempos, costos, ventajas y subordinaciones. Tiene efectos expansivos. Redibuja el tablero competitivo. Relega actores. Reorienta inversión pública. Y muchas veces, como en estos casos, no nace de una necesidad constitucional sino de una preferencia contractual presentada como inevitabilidad técnica. Ahí está la jugada vieja del neoliberalismo periférico: convertir decisiones ideológicas en aparentes exigencias de eficiencia. Se privatiza el poder de decidir y luego se lo viste de neutralidad. Como si la exclusividad brotara sola del concreto del muelle.

Lo más delicado es que cuando la Sala Constitucional avala ese desplazamiento y prefiere el argumento de la seguridad jurídica de la inversión sobre el control democrático del patrimonio nacional, no está resolviendo solo un caso: está reescribiendo la relación entre Constitución y mercado. Está diciendo, en la práctica, que la República debe replegarse cuando el contrato ya está montado, que el debate político llega tarde, que la voluntad popular debe ceder ante el hecho consumado, y que la técnica administrativa basta para legitimar lo que la deliberación democrática nunca examinó de frente. Ese es el punto exacto donde el constitucionalismo deja de ser escudo del interés general y comienza a operar como gestor de la resignación institucional.

Y hay que decirlo sin maquillaje: cuando se normaliza que decisiones de esta magnitud puedan esquivar el control parlamentario concreto, lo que se abre no es una excepción, sino un método. Hoy es un puerto. Mañana será otra infraestructura estratégica, otro enclave, otra concesión, otra cesión prolongada de poder económico bajo el mismo cuento de la eficiencia. Así se desarma un Estado: no siempre con un martillo visible, sino con interpretaciones que van aflojando tornillos hasta que la estructura parece seguir en pie aunque ya haya perdido su alma. La demolición elegante también demuele.

Por eso el valor simbólico del razonamiento atribuido a la IA no está en que una máquina “tenga razón” por encima de los jueces. No va por ahí. Lo importante es que incluso una construcción hipotética, despojada de intereses, lealtades burocráticas y reflejos de autopreservación institucional, alcanza a ver lo que la Sala quiso no ver: que hubo una extralimitación al admitir que el Ejecutivo y el aparato técnico sustituyeran el filtro democrático en una materia donde la Constitución exigía otra densidad de control. Cuando hasta una inteligencia artificial, jugando a ser magistrado fiel al diseño constitucional originario, entiende la necesidad del control parlamentario específico, la pregunta incómoda no es qué tan audaz fue la IA. La pregunta es qué tan lejos estuvo la Sala de su propia razón de ser.

Porque en el fondo este caso nunca trató solo de un contrato. Trató del país que se quería fundar cada vez que se interpreta la Constitución. Un país donde el patrimonio estratégico sigue siendo asunto del pueblo, o un país donde las grandes decisiones se resuelven en corredores técnicos, refrendos administrativos y blindajes jurídicos diseñados para que la discusión democrática llegue tarde, cansada o amputada. Esa es la verdadera línea divisoria.

Si ese contrato hubiera pasado por la Asamblea, quizá no habríamos tenido un paraíso institucional. Pero habríamos tenido algo infinitamente más digno: una República obligada a mirarse al espejo antes de entregar las llaves del puerto. Y a veces eso basta para evitar que una cláusula de exclusividad se convierta en una cláusula de sometimiento.

Porque cuando el pueblo pierde el derecho a discutir el destino de sus muelles, no solo se concesiona un puerto: se empieza a concesionar la República.

Acción de inconstitucionalidad cuestiona concesión de la Terminal de Contenedores de Moín por violar la supremacía constitucional

Recurso solicita a la Sala Constitucional anular normas y actos que habrían permitido una concesión monopólica sin control legislativo

Una acción de inconstitucionalidad presentada ante la Sala Constitucional cuestiona de manera integral el marco normativo, contractual y administrativo que dio origen y sustento a la concesión de la Terminal de Contenedores de Moín (TCM) a la empresa APM Terminals, al considerar que dicho proceso se realizó en abierta violación de la Constitución Política, debilitando el control democrático, el patrimonio público y la función estatal portuaria.

El recurso fue interpuesto el 10 de noviembre de 2025 por el ciudadano Francisco Guevara Matarrita, en su condición de habitante de la provincia de Limón, consumidor, contribuyente y defensor de intereses difusos, y fue formalmente recibido por la Sala Constitucional el 18 de noviembre de 2025, bajo el expediente 25-035979-0007-CO.

Lo que se impugna

La acción solicita la declaratoria de inconstitucionalidad, entre otros extremos, de:

  • Cláusulas específicas del contrato de concesión de obra pública con servicio público de la Terminal de Contenedores de Moín.
  • Oficios y criterios legales emitidos por el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) y el Consejo Nacional de Concesiones.
  • El Decreto Ejecutivo n.° 38172-MINAE-MOPT, que declaró de conveniencia nacional e interés público la Ruta Nacional n.° 257 (Sandoval–Moín).
  • La Ley n.° 7762, Ley General de Concesión de Obra Pública con Servicio Público, por omitir la exigencia de aprobación legislativa previa para concesiones sobre bienes demaniales.

El accionante sostiene que este conjunto de normas y actos permitió que el Poder Ejecutivo asumiera competencias que la Constitución reserva de forma exclusiva e indelegable a la Asamblea Legislativa, particularmente en materia de concesiones sobre bienes de dominio público.

Afectación estructural y derechos comprometidos

Según el recurso, la concesión de la TCM configuró un monopolio de facto en un punto estratégico del comercio exterior del país, con consecuencias que trascienden lo contractual y administrativo. Entre los impactos señalados se incluyen:

  • El debilitamiento y desplazamiento funcional de JAPDEVA, institución pública que históricamente ejerció la función portuaria en la vertiente Caribe.
  • Incrementos sustanciales en las tarifas portuarias, que habrían encarecido las exportaciones, importaciones y el costo de vida.
  • Pérdida de empleo, deterioro de infraestructura pública y afectación al desarrollo económico regional.
  • Un uso restrictivo y excluyente de bienes de dominio público, en particular en zonas de la Zona Marítimo-Terrestre, declaradas por ley para fines de recreo, turismo y desarrollo público.

La acción argumenta que estas consecuencias lesionan derechos y principios constitucionales como la igualdad, la legalidad, la razonabilidad, la eficiencia administrativa, la protección del ambiente, el derecho de las personas consumidoras y el equilibrio presupuestario del Estado.

Interés difuso y control constitucional

El recurso enfatiza que no se trata de un conflicto individual, sino de la defensa de un interés difuso de alcance nacional, relacionado con el patrimonio público, la soberanía económica y la vigencia del Estado social y democrático de derecho. En ese sentido, se solicita a la Sala Constitucional ejercer un control material, integral y efectivo, tanto sobre la ley como sobre los actos administrativos y contractuales derivados de ella.

La petitoria final solicita que se declare la inconstitucionalidad de las normas y actos impugnados, se restituya la reserva legislativa en materia de concesiones demaniales y se restablezcan los principios constitucionales que rigen la administración de bienes estratégicos de la Nación.

Claves del recurso de inconstitucionalidad

  • ¿Qué se impugna?
    La concesión de la Terminal de Contenedores de Moín (TCM) y el marco legal, administrativo y contractual que permitió su otorgamiento a APM Terminals sin aprobación legislativa expresa.

  • ¿Ante quién se presenta?
    Ante la Sala Constitucional, bajo el expediente 25-035979-0007-CO.

  • ¿Quién presenta la acción?
    El ciudadano Francisco Guevara Matarrita, en defensa de intereses difusos, como habitante de Limón, contribuyente y usuario de servicios públicos.

  • ¿Qué normas y actos se cuestionan?
    Cláusulas del contrato de concesión, el Decreto Ejecutivo n.° 38172-MINAE-MOPT, oficios del ICT y del Consejo Nacional de Concesiones, y disposiciones de la Ley General de Concesión de Obra Pública con Servicio Público.

  • ¿Cuál es el argumento central?
    Que el Poder Ejecutivo habría sustituido competencias exclusivas de la Asamblea Legislativa, violando la supremacía constitucional en materia de concesiones sobre bienes de dominio público.

  • ¿Qué impactos se señalan?
    Debilitamiento de JAPDEVA, creación de un monopolio portuario, aumento de tarifas, afectación al empleo y al desarrollo regional, y uso restrictivo de bienes públicos estratégicos.

  • ¿Qué se solicita a la Sala Constitucional?
    Que declare la inconstitucionalidad de las normas y actos impugnados y restituya el control legislativo y los principios constitucionales en la administración portuaria.

Asociación ecologista solicita informe con base en fotografías georeferenciadas sobre Terminal de Contenedores de Moín

La Asociación para el Desarrollo de la Ecología solicita información y acciones a la Secretaría Técnica Nacional Ambiental y al Consejo Nacional de Concesiones en relación con el proyecto Terminal de Contenedores Moín. Piden lo siguiente:

  • Ordenar al Regente Ambiental ampliar su informe del 20 de febrero de 2024 sobre la presunta erosión del material de relleno utilizado en el proyecto, teniendo en cuenta las fotografías aportadas.
  • Realizar un estudio sedimentológico integral e independiente de la situación, aplicando el principio precautorio. 
  • Exigen saber por qué la empresa APMT no ha realizado los dragados y movimientos de sedimento acumulado en la costa de Moín como estaba comprometida, causando daños ambientales.
  • Solicitan respuestas claras a sus preguntas y preocupaciones, apelando al derecho a un medio ambiente sano. De no recibir la información, amenazan con acciones legales.

La Asociación, presidida por Marco Levy Virgo, denuncia la presunta erosión de materiales de relleno en el proyecto y acumulación de sedimentos en la playa de Moín, exigiendo mayor información, estudios independientes y acciones concretas por parte de las autoridades y la empresa concesionaria para corregir la situación y sus daños ambientales.

Se adjunta los documentos de referencia con los detalles del proceso.

 

Imagen ilustrativa.

SINTRAJAP: “JAPDEVA se mantiene gracias a sus trabajadores… a pesar de 20 años sin ajustes tarifarios, pérdida de cargas y regla fiscal”

SINTRAJAP envió una carta dirigida al intendente de Transporte de ARESEP, al ministro del ramo, a la junta directiva de JAPDEVA y a diputadas y diputados en la cual expresa la grave situación que vive la empresa, que “se mantiene gracias a sus trabajadores”.

En la nota se puntualiza que “JAPDEVA tiene 20 años sin ajustes tarifarios por parte del ente que nos regula ARESEP. A 4 años de la Directriz del MOPT que quita las cargas a JAPDEVA, la regla fiscal que amarra de pies y manos a las empresas públicas porque no las deja crecer aun cuando se atente conta la economía del país. A pesar de una gestión de administración en JAPDEVA que no ejerce de la mejor forma, JAPDEVA se mantiene gracias a sus trabajadores”.

La nota expresa que “APM Terminals muchos años antes de entrar en operación, ya recibía ajustes a la tarifa, hoy cuenta con las tarifas más caras de la región y todos los agostos recibe ajustes tarifarios con base a la inflación de EEUU. Tigre suelto generando caos social y económico, mientras en el país se toman decisiones que amarran a las instituciones públicas”.

Además, SINTRAJAP señala que “JAPDEVA le ha servido a la economía del país en un 80%, atendiendo por más de 55 años el comercio nacional e internacional, con las tarifas más bajas del mundo, atendiendo socialmente la provincia”.

Ante esa situación la organización de las trabajadoras y trabajadores de JAPDEVA propone “que se hagan los ajustes tarifarios de oficio, considerando la inflación del año 2002 hasta el año 2022 según los indicadores económicos del Banco Central, esto con lo indicado en el artículo 30 de la ley de la ARESEP”. Asimismo, “que Japdeva haga lo que corresponde según su ley como autoridad portuaria para generar ingresos, cobrando por todos los servicios. Y que, además, solicite ajustes reales tomando en cuenta la variación del dólar versus la inflación de Costa Rica”.

SURCOS comparte la carta enviada por SINTRAJAP.

Limón, 03 de octubre del 2023

STJ-312-2023

Licenciado

Edward Araya Rodríguez

Intendente de Transporte

ARESEP

Junta Directiva

JAPDEVA

Ing. Luis Amador Jiménez

Ministro del MOPT

Diputados

Asamblea Legislativa

Estimados señores:

Después de un saludo cordial deseándole muchos éxitos en sus funciones pasamos a lo siguiente:

JAPDEVA a 20 años sin ajustes tarifarios por parte del ente que nos regula ARESEP. A 4 años de la Directriz del MOPT que quita las cargas a JAPDEVA, la regla fiscal que amarra de pies y manos a las empresas públicas porque no las deja crecer aun cuando se atente la economía del país. A pesar de una gestión de administración en JAPDEVA que no ejerce de la mejor forma, JAPDEVA se mantiene gracias a sus trabajadores.

Preámbulo.

APM Terminals muchos años antes de entrar en operación, ya recibía ajustes a la tarifa, hoy cuenta con las tarifas más caras de la región y todos los agostos recibe ajustes tarifarios con base a la inflación de EEUU. Tigre suelto generando caos social y económico, mientras en el país se toman decisiones que amarran a las instituciones públicas.

JAPDEVA le ha servido a la economía del país en un 80%, atendiendo por más de 55 años el comercio nacional e internacional, con las tarifas más bajas del mundo, atendiendo socialmente la provincia.

ARESEP con todas las potestades de imperio que el legislador le ha dado no pueden intervenir en los altos costos de exportación e importación que se da en la empresa de APM Terminals, parece que hay un estado dentro de un estado, nadie los regula. Lo bueno de que no los regule Aresep, garantizan que no pasen 20 años sin que se mueva la tarifa, porque APM sin estar en operación ya tenía ajustes a sus tarifas.

En ese sentido APM se ha garantizado que todos los agostos de cada año, los ajustes comprendan la inflación de los EEUU, una moneda importante en la economía mundial; previendo así que sus ingresos no se devalúen, y que no exista un ente como la ARESEP que quebrante sus ingresos al punto de atentar con el equilibrio financiero.

PRIMER ESCENARIO:

  1. ARESEP en el año 2002 fija modelo tarifario a JAPDEVA.
  2. En JAPDEVA han pasado más de 20 años sin ajustes a las tarifas, aun cuando todos los servicios básicos suben constantemente, aun así, los trabajadores a nombre del estado con mucho esfuerzo y compromiso han dado un excelente servicio.
  3. Del año 2002 al 2012 ARESEP hace un ajuste de 10% a algunas tarifas portuarias. Y del 2012 al 2023 no ha habido ningún ajuste.
  4. La inflación de Costa Rica del 2003 al 2012 según datos del Banco Central fue de más de un 92%, aun así, la Aresep solo ajusto de oficio en un 10 % a algunas tarifas, dejando claramente un hueco económico en JAPDEVA, donde ni siquiera la inflación a la fecha se toma como referente para esos ajustes tarifarios.
  5. JAPDEVA en estos momentos tiene más de 20 año sin ajustes de tarifas.
  6. Las tarifas de JAPDEVA son en dólares, el año pasado 2022 el dólar llego a 697 colones por un dólar, y hoy al 3 del 10 del año 2023 el dólar está en 534 colone por un dólar, cayendo ese valor en 163 colones, en estos momentos somos el puerto más barato del mundo y bajando las tarifas por la caída del dólar.
  7. Hace 20 años se pone en peligro el equilibrio financiero de una empresa estatal que le ha servido a la sociedad civil, a la economía del país y al comercio nacional e internacional.

SEGUNDO ESCENARIO:

LES COMPARTO OTRA REALIDAD CON EL CANON QUE COBRA ARESEP QUE ES SU FUENTE DE INGRESOS, VEAN COMO TRANSGREDEN LA VARIABLE DE LA INFLACION EN 700%

  • El año 2002 cuando ARESEP fija modelo de tarifas a JAPDEVA, el cobro primero del canon fue de 31 millones aproximadamente.
  • Ya en el 2015 ARESEP estaba cobrando de canon 238 millones de colones a JAPDEVA, incrementándose la fuente de ingresos de la ARESEP por ese cobro en un 648%, aun cuando la inflación desde el 2002 al 2015 era de un 102% según datos del Banco Central. La pregunta que surge es ¿cuáles parámetros usan para ese cobro? ¿cómo llegan a ese cobro superando la inflación 7 veces, y Japdeva sin aumento por 20 años.
  • Nos cabe una pregunta que pasaría si ARESEP hoy todavía nos cobrara los 31 millones iniciales. Sencilla la respuesta, ya hubiera quebrado.

TERCER ESCENARIO ANTI PATRIOTA:

  • APM Terminals No son regulado por la ARESEP, son el puerto más caro de la región, no los toca la regla fiscal. Todos los agostos tienen ajustes de tarifas con base a la inflación de los EEUU. Son un estado dentro de un estado, lo que Costa Rica decida en su política económica y social no los toca.
  • Esto es importante que todos los ciudadanos costarricenses lo sepan para que vean como saquean al país. APM Terminals ha indicado que van a aportar para proyectos el 7.5% de sus ingresos y que eso equivale a $1000 millones en 33 años.
  • No nos detengamos allí, hagamos regla de tres si 7.5% es $1000 millones, cuanto es 92.5% que le queda APM, eso equivale a 13 billones de dólares en 33 años, riqueza que se va para Holanda. Seguimos esperando un gobierno que tome decisiones para que esa riqueza se quede en el pueblo de Costa Rica, y se beneficien los pobladores, las exportaciones e importadores, porque los altos costos en APM están fuera de orden atentando con el comercio nacional e internacional.

Por ultimo indicar que SINTRAJAP afiliado: a la en alianza con el Bloque Cívico de Limón, a la Confederación Rerum Novarum, a la FETRAL (Federación de Trabajadores de Limón); ITF (Federación Internacional del Trasporte) estamos muy preocupados por el tema de los ajustes de tarifas a JAPDEVA que en buena teoría se deben hacer año a año, tomando como mínimo la inflación del país, indicar que JAPDEVA lleva más de 20 años sin ajuste de tarifas, aun cuando la economía es dinámica porque JAPADEVA opera con los derivados del petróleo como lo son la gasolina y el Diesel, igualmente el agua, la electricidad, los salarios, póliza, costo de vida entre otras variables que suben constantemente, por ejemplo NO ES DE RECIBO que JAPDEVA no reciba el mismo trato, entendiendo que la ARESEP nace para regular la cosa pública, donde su artículo 30 de la ARESEP permite hacer ajustes de oficio, donde claramente pueden usar como parámetro la inflación de Costa Rica, la dinámica económica es variable no es estática no hacer esto por el ente regulador ARESEP, nos estarían condenando a los peores escenarios negativos, sociales, económicos y legales.

Solicitamos como organizaciones sociales lo siguiente:

  1. Que se hagan los ajustes tarifarios de oficio, considerando la inflación del año 2002 hasta el año 2022 según los indicadores económicos del banco central, esto con lo indicado en el artículo 30 de la ley de la ARESEP.
  2. Que Japdeva haga lo que corresponde según su ley como autoridad portuaria para generar ingresos, cobrando por todos los servicios. Y que, además, Solicite ajustes reales tomando en cuenta la variación del dólar versus la inflación de Costa Rica.

Sin más por el momento y esperando pronta respuesta se suscribe

Atentamente

Lic. Antonio Wells Medina

Secretario General SINTRAJAP

Copia: sociedad civil

Ante el decomiso de 900 kilos de cocaína en el muelle de Moín ANEP exige la rescisión del contrato con APM Terminals

Comunicado ANEP

ANEP felicita a los cuerpos policiales de inteligencia de la Fuerza Pública, en especial al de la Policía de Control de Drogas (PCD), por esta fuerte acción anti-narco, que logró evitar el embarque a puertos europeos de, prácticamente, 900 kilos de cocaína.

ANEP saluda como correcta la decisión presidencial de la toma del control policial de los muelles limonenses, aunque sabemos que Costa Rica ya estaba con la soga al cuello ante los gobiernos de Estados Unidos, de la Unión Europea (UE), así como ante la propia OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Esta fuerte presión política de tan alto nivel y combinada, nos puso contra la pared como país.

ANEP, no obstante, expresa su preocupación de que se tenga que desvestir un santo para vestir otro, es decir que, dada la falta de efectivos debido a los irracionales recortes presupuestarios, especialmente especializados, de la Fuerza Pública, se descuiden puntos geográficos, estratégicamente delicados, como Punta Burica, Peñas Blancas y otros.

ANEP exige la rescisión del contrato leonino con APM Terminals por severo incumplimiento en materia de seguridad y por habernos llevado cómo país al borde del abismo. Se pusieron en riesgo miles de empleos de personas trabajadoras de las producciones bananera y piñera, sin hablar del deterioro de la imagen del país. APM Terminals no puede quedar impune.

ANEP estima que la eventual rescisión del contrato con APM-Terminals no tiene por qué afectar a las personas trabajadoras actuales de esta transnacional y que han venido efectuando su labor de manera impecablemente honesta. Tendrán cabida en las nuevas condiciones de operación de los muelles de Limón y de Moín.

ANEP crítica y condena que, con dineros públicos de la seguridad ciudadana, precarios y escasísimos, se le haga la tarea a APM-Terminals, ¡de gratis! ANEP exige, al menos, elevarle el canon a APM Terminals, ¡pero ya! Además, que se le permita a Japdeva entrar a competir pues tiene el “know-how” y la logística para hacerlo.

ANEP exige la salida-exclusión del personal trabajador de los cuerpos policiales de la perversa Ley Marco de Empleo Público. Se les debe librar de la condena del salario global que los impondrá un congelamiento salarial de varios años continuos.

Por otra parte, ANEP, una vez más, exige que se les pague el reajuste de los 7.500 colones que, por concepto de elevación del costo de la vida, se decretaron al final de 2019 y que entraron a regir desde el 1 de enero de 2020. Al terminar el presente año 2023, se ajustarán una deuda del Estado con cada persona trabajadora asalariada de la seguridad ciudadana de 48 meses, más lo correspondiente a aguinaldo y a salario escolar. ¡Sí hay dinero en las arcas públicas para que el Estado honre esta deuda ya no solamente para el personal policial del país, sino para el resto del personal estatal que está bajo un injusto y severo congelamiento salarial!

ANEP demanda que tanto el Gobierno de la República como la propia Asamblea Legislativa definan, conjuntamente, excluir al presupuesto de la Seguridad Ciudadana de la perversa regla fiscal, no solamente para impartir a los y a las policías una real justicia salarial y laboral; sino para, el fortalecimiento estratégico de su capacidad operativa para enfrentar el ascendente desarrollo delincuencial y del crimen organizado.

San José, domingo 16 de julio de 2023.

Albino Vargas Barrantes, Secretario General ANEP
Wálter Quesada Fernández, Secretario General Adjunto ANEP

APM Terminals, UN ESPEJISMO

Freddy Pacheco León

APM Terminals, a la que le regalaron un monopolio en el trasiego de contenedores, ¡PARA ASÍ QUEBRAR A JAPDEVA!; a la que presentaron como una «mega terminal portuaria», con tan solo dos puestos de atraque; a la misma que le permitieron tarifas exageradamente superiores a las aprobadas a JAPDEVA; a la que pese a que fue anunciada como creadora de decenas de miles de empleos, provocó mayor desempleo y miseria en Limón; a la que pusieron como ejemplo de una «concesión de servicio público exitoso» (¡sería el único luego de tanto fracaso!) ahora resulta que paga menos impuesto de la renta que usted amigo, pues no reporta ganancias…

¿Es o no es UN ESPEJISMO?

Hace años advertimos que era un espejismo, un pésimo negocio, un gol al Estado, pues desde que estudiamos el desdeñado contrato que firmara doña Laura Chinchilla y sus ministros Jiménez (MOPT) y Herrero (Hacienda), junto a un misterioso Presidente Ejecutivo de Japdeva llamado Allan Hidalgo, esa realidad era evidente.

Es en verdad, un proyecto muy alejado de la inversión anunciada, de la magnitud promocionada y los beneficios demagógicamente prometidos. Una isla artificial de 80 hectáreas, casi del tamaño de La Sabana, que se usa solo en su mitad, con un par de puestos de atraque, en lugar de los seis anunciados, son parte de esa realidad que se escondía detrás del panorama demagógico.

Y si a ello agregamos la interpretación antojadiza e ilegal que hacen del contrato, para que buques que no transportan exclusivamente contenedores, se dirijan hacia la más cara terminal de APM, CUANDO DEBERÍAN DIRIGIRSE HACIA las 10 terminales de JAPDEVA, más se evidencia ese otro grave «error» cometido en el Consejo de Concesiones del MOPT, que quizá el ministro Amador debería corregir, pero quien sabe…

Contrato nacido de prejuicios racistas contra «los negros vagos de JAPDEVA», sin tomar en cuenta, por ejemplo, que del ranking de puertos de la CEPAL, hecho entre 120 terminales de Latinoamérica y el Caribe, los muelles de JAPDEVA ocupaban la alta posición 12.

Y es que, tal concesión no era, ni es, necesaria. No era, ni es «urgente», un puerto en el Caribe operado por 50 años por una transnacional danesa u holandesa. Y ni hablar del daño ambiental, que se evidencia en la erosión significativa de playa Moín, donde anidaban anualmente los cientos de tortugas baula, por las que sacrificaron a Jairo.

Mensaje del secretario general de SINTRAJAP al Presidente de la República

Antonio Wells, secretario general de SINTRAJAP.

Razonamiento falaz del Presidente con respecto a JAPDEVA. La realidad es otra. No se debe enfocar en buscar culpables sino mostrar voluntad política para implementar soluciones.

Es claro, que el Presidente tiene un doble discurso, un doble estándar o lo están asesorando mal o no conoce. No se entiende como se quejan de los problemas económicos del País y obligan a los empresarios a que exporten e importen sus productos a costos de 3 y 4 veces más caro en los dos puestos de atraque que tiene APM Terminals, además condenan a los ciudadanos a pagar altos precios, cuando JAPDEVA tiene 10 puestos de atraque que son de todos los costarricenses, además JAPDEVA maneja  las tarifas más bajas del mundo, Japdeva le ha servido al país duranta 60 años de forma eficiente y barata, le hemos aportado al desarrollo social el 15% de los ingresos totales, hemos ubicado a Costa Rica en el lugar número 12 de América Latina y el caribe compitiendo con 120 puertos de la región (informe de la CEPAL).

Intentan engañar a los ciudadanos, cuando la realidad ha sido otra, un ejemplo de cómo engañan, recientemente el ministro del MOPT, indica que la ARESEP no permite que los ciudadanos paguen menos en la revisión técnica vehicular, y le hecha a los ciudadanos encima a esa entidad,  ahora bien, recordemos que el ex Ministro Méndez Mata, gira una directriz ilegal a Japdeva para entregar sus cargas, ahora bien, si el Gobierno de verdad quiere ayudar a los exportadores e importadores y a la economía del país, solo hay que derogar esa directriz y que los empresarios escojan por donde pasan su carga, siempre respetando los barcos full cellular container ships, de los cuales la APM tiene la exclusividad, entonces derogar la directriz no es en ningún momento anular el contrato con APM, y esto si es responsabilidad del ministro Luis Amador de este Gobierno que dirige el Presidente Rodrigo Chaves, no de ARESEP como lo hacen ver con el tema de la revisión técnica. Este tema si le compete al Ministro del MOPT y no gira instrucciones; no les importa seguir afectando el interés público, el interés social y el interés económico, es allí donde indicamos el doble discurso hacia los ciudadanos.

Invitamos a un debate público sobre este tema al Ministro Amador o al mismo señor Presidente, de frente al pueblo y los medios de comunicación.

Antonio Wells

Secretario General SINTRAJAP

Una reflexión postergada: Entregar los puertos del Caribe ¿a cambio de qué?

Juan Carlos Cruz

La historia de la concesión de los puertos del Caribe costarricense a la transnacional APM, amerita ser documentada y servir de base para una investigación exhaustiva sobre los intereses que se movieron para hacerla posible.

Salvo la defensa del ICE, ningún proyecto de corte neoliberal-privatizante, fue objeto de tanta polémica y tanta resistencia de diversos sectores. Incluso hoy, cuando se evidencia que la transnacional holandesa no es eficiente en la gestión de la carga y descarga en su muelle, sigue siendo “de mal ver” recordar que bajo JAPDEVA no se presentaban los problemas en dichas operaciones. Resulta una ironía que hasta los exportadores que apoyaron la concesión, hoy se quejan de las tarifas y de la ineficiencia de APM-Terminals.

Y es que no sólo se trata de la mala gestión portuaria y de las altas tarifas. Según han denunciado los especialistas, a través del muelle de APM-T se está movilizando hacia Europa, la mayor cantidad de cocaína en la historia del país. De ahí que, sin ningún ánimo conspiranoico, cabe preguntarse ¿quién o quiénes tienen tanto poder en este país para que, nadie haya sido capaz de frenar la entrega de los muelles del Caribe?

En el segundo gobierno de Oscar Arias se inició la batalla por la concesión de los servicios portuarios del Caribe. Arias utilizó todas las armas a su haber para sacar adelante la concesión: deposición arbitraria de la directiva del sindicato, oferta de soborno a los dirigentes, amedrentamiento físico, así como campañas mediáticas difamatorias contra JAPDEVA, la convención colectiva y los líderes sindicales.

Desde 2006 SINTRAJAP dio la pelea legal y organizó diversas actividades por la defensa de los muelles en manos del Estado costarricense, contando con el apoyo de la totalidad de los sindicatos y diversos sectores de la sociedad civil organizada. Una por una, se fueron desnudando las informaciones falsas sobre la ineficiencia de JAPDEVA y sobre el peso de la convención colectiva en el presupuesto de la institución.

En el sentido común de la ciudadanía consciente e informada, no ha habido duda de que renunciar al control estatal de los muelles es ceder soberanía y de que JAPDEVA juega un papel estratégico en el desarrollo de la vertiente, más allá de la generación de empleo.

Pese a que los datos duros daban la razón a quienes han defendido JAPDEVA, la élite neoliberal se impuso y los muelles fueron concesionados a la transnacional holandesa, los trabajadores de la institución despedidos sin que a cambio, el país y la provincia de Limón hayan experimentado ninguna ganancia. Las utilidades se van para Holanda, se incrementó el desempleo en la provincia y JAPDEVA perdió los ingresos que se invertían en obras de desarrollo local.

Cederle los puertos a la empresa extranjera se convirtió en un asunto de máxima prioridad para la élite neoliberal del país y, lo iniciado por Oscar Arias continuó con Laura Chinchilla así como con Luis Guillermo Solís, quien prometió revisar la cláusula del contrato de concesión que impedía a JAPDEVA competir con APM, pero fue una promesa vana.

Luego de consumados los hechos y tomando distancia temporal, surge una serie de interrogantes: ¿Qué explicación tiene la alta prioridad de esta privatización?  ¿Cuánta plata hubo y hay de por medio, para que compraran y ofrecieran comprar tantas voluntades? ¿Fue acaso la existencia de un sindicato en el puerto estratégico, la razón? ¿Quién más se benefició (o se está beneficiando) con un negocio que, en apariencia, solo es rentable para los holandeses? ¿Ha valido la pena sacrificar la soberanía y la seguridad portuaria nacional?

Muere la democracia si no…

Freddy Pacheco León

Muere la democracia si no negociamos el Banco de Costa Rica y el Instituto Nacional de Seguros, si no favorecemos a APM Terminals frente a Japdeva, si no negociamos Fanal, si no debilitamos el ICE, si no desaparecemos al Senara y a la Setena, si no erosionamos las Áreas Silvestres Protegidas, si no damos la revisión técnica vehicular al grupo alemán, si no hacemos un burumbún en el Mopt, si no flexibilizamos las medidas sanitarias, si ajustamos salarios en la Caja, si no aprobamos unos préstamos para pagar deuda.

Será un sinsentido pero por ahí andan.

¡Que Ansias!

Sergio Ortiz Pérez

2 horas

¡Que Ansias! Ya quiero escuchar cómo van a gravar las grandes fortunas y capitales y la venta de agua embotellada. Ya quiero escuchar cómo le van a aumentar el canon anual de las frecuencias de radio y televisión de 3 mil colones o 150 mil por unos cuantos millones de dólares según el ingreso. Ya quiero escuchar cómo van a subir el precio por tonelada de Atún que hoy está en 54 dólares a 3000 dólares. Ya quiero escuchar las nuevas y contundentes penas por elusión y evasión. Ya quiero escuchar como los diputados y ministros se bajan el sueldo a la mitad. Ya quiero ver como hacen una auditoría a las contrataciones de H. SOLÍS y Meco. Ya quiero escuchar como el peaje de Global Vía pasa a manos del Estado. Ya quiero ver como se traduce la inversión de APM Terminals en desarrollo para Limón. Ya quiero escuchar cómo se reduce la deuda política en un 25% y se traslada el resto a la CCSS. Ya quiero escuchar cómo le mandamos una carta a los países ricos para que nos perdonen la deuda y al FMI y BID que adecue los intereses y plazo. Ya quiero ver como mandamos a traer a todos los embajadores y embajadoras y recortamos el gasto de la Cancillería.

Insisto ¡Que Ansias!

Enviado a SURCOS por Ma. Elena Fournier.