Este 21 de marzo del 2024 se celebró en México el segundo encuentro universitario y popular por Palestina en el marco de la semana contra el apartheid israelí. Durante dicho encuentro, que fue publicado por el Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos, se presentaron diversas expresiones artísticas en favor de la población y el derecho de Palestina.
Las presentaciones variaron desde el canto y los bailes típicos hasta la actuación y la lectura de conmovedora poesía.
Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)
Es difícil dimensionar la respuesta a la pregunta ¿A qué huele la cultura? En tiempos de inteligencia artificial, las múltiples posibilidades de resultados seguramente arrojarían una materia indeterminada, sin corazón, sin músculo.
Decir a qué huele el arte y la cultura es hoy, en este minuto en Costa Rica, un acto de absoluta resistencia, un acto político, que contiene al mismo tiempo todas las herramientas juntas de la expresión, la felicidad, el disfrute y la sensibilidad.
Si. Porque la cultura y el arte huelen a teatro. Al Teatro Arnoldo Herrera González. Ese “si” lugar en el que por más de 70 años generaciones de artistas de este país hemos entrado y salido siendo seres humanos completos, absolutos y dichosos: Alegres en la vida.
En este momento, en tiempos de rapiña empresarial, leo absorto en una publicación compartida por un grupo inmobiliario, la siguiente declaración de razón instrumental voraz, rampante, perversa:
“Teatro del Castella ya fue vendido y eso nos da más seguridad de que se aproxima el inicio de lo que podría ser el primer rascacielos de #CostaRica
Este viernes algunas personas molestas por la venta se reunieron para llevarse algunos objetos de valor de la propiedad donde se ubica el teatro Arnoldo Herrera en Sabana Norte.
Portafolio Inmobiliario”
En el país de los no lugares, los si lugares del corazón están siendo aniquilados. El arte y la cultura son borrados sistemáticamente del contorno social sin contrato en el que nos hemos convertido.
Tendremos el primer rascacielos, pero nos habremos quedado para siempre sin el olor de las butacas, el crujir del escenario, la luz que se proyectaba absoluta sobre quiénes amábamos estar allí creyendo, creando, creciendo. Esto, hay que decirlo, es la estocada final de un período iniciado hace más de 20 años por un grupo que se arrogó la auto representación de la institución benemérita de la patria y ha querido entregársela a intereses espurios.
Más allá del proscenio del Si lugar hay almas dispuestas a pulsionar desde el arte y la resistencia. Hay un olor a un lugar que debe ser remozado, cuando las herramientas jurídicas lo permitan, pero jamás destruido.
Ahora, a quienes amamos ese si lugar, nos toca representar y defender en carne viva el relieve de contornos hecho mural escultórico creado por Felo García y Néstor Zeledón que forma la fachada y está a punto de ser derribado junto con todo el teatro, por un tractor.
Más allá del proscenio, nos toca estar. Estaremos.
La Asociación Internacional de Críticos de Artes – Costa Rica y la Benemérita Biblioteca Nacional le invitan a la actividad del ciclo Aula Encendida Conversatorio Estado del arte y restricciones del entorno cultural, con la participación de Rolando Faba, Jorge Villalobos, Álvaro Gómez, Roberto Murillo, Luis Chacón. Comentarista y moderador Juan Carlos Flores
La actividad se realizará el miércoles 6 de marzo a las 4:00 p.m. en la Benemérita Biblioteca Nacional. También se transmitirá en el Facebook: Biblioteca Nacional Costa Rica https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/
El 10 de febrero de 2024 tuvimos una tarde de artes planeada en la esperanza, con el cielo de un verdadero azul pastel con nubes pintadas con un blanco resplandeciente.
El sol brillaba en un jardín con un generoso espacio verde con una bella huerta casera, en las instalaciones del Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI) en Sabanilla, generosamente prestadas. La música empezó a las 12:30 md y no terminó hasta las 7:30 de la noche. Este fue el Festival por la Paz para Palestina con entrada gratis.
Hablando en nombre de la organización, la Red de Solidaridad con Palestina – Costa Rica, – con 38 años de solidaridad – Isabel Macdonald nos invitó a disfrutar de la música y comida árabe, la poesía, danza y artesanía. Lo recaudado se destinaría a las necesidades médicas de los niños y de las niñas de Palestina, atrapados en un atroz genocidio en Gaza. La directora del Departamento Ecuménico de Investigaciones, Silvia Regina de Lima, nos recordó que la actividad de solidaridad de la tarde es una de varias actividades de solidaridad que apoya el DEI, entre ellos la atención a refugiados y emigrantes que buscan refugio en Costa Rica.
La idea del Festival fue inspiración de la joven estudiante judía Mia Fink, quién quería mostrar que hay judíos que reconocen la importancia de apoyar a los niños y a las niñas, que no tienen nada que ver con los políticos que causan el actual genocidio en Gaza. Como parte de su solidaridad, los asistentes – alrededor de 300 – se sentaron en el jardín, muchos permaneciendo de pie, disfrutando la actividad y el reencuentro entre amistades, durante toda la tarde. Con esa motivación, 20 artistas y músicos donaron sus talentos, y las cocineras, sus deliciosos platos árabes. Había malabares, un payaso que deslumbró a niños y adultos, títeres y poetas y una bailarina vestida en un traje de color con cascabeles.
Músicos llegaban y músicos salían como si fueran dirigidos por un director invisible, con sus guitaras, baterías, bongos y teclado. Los mensajes de las portavoces fueron intercalados entre actos y la poesía, recitada con mucha pasión por la situación candente en Gaza. Panelistas, Wajiha Sasa, cónsul de Palestina en Costa Rica y Jorge Barrientos, profesor de la UCR nos recordó de los últimos 76 años de la Nakba palestina, desde el imperio Otomano hasta la masacre de hoy.
Lo más perturbador fue un testimonio dado por un palestino que vive en Costa Rica, quién nos relató de sus contactos en Gaza. Uno había perdido 50 miembros de su familia, 50 miembros en una sola familia. ¡Qué horror! El silencio en el Festival en ese momento de su testimonio era palpable.
En contraste, había una vista sobresaliente de unas tres niñas palestinas en trajes típicos, de negro y bordados rojos. Por dicha ellas viven en Costa Rica, no en Gaza.
Había varias mesas donde los vendedores ofrecieron joyas, dibujos de arte, aretes con el motivo de la sandía, -un nuevo símbolo de la bandera de Palestina, con sus colores rojo, negro, verde y blanco- y más.
En una sola mesa, un vendedor se especializó en libros pequeños, tamaño de bolsillo. En otra mesa, los niños pintaron con tiza.
Durante toda la tarde, el público también pudo comprar unas muestras de comida árabe, como falafel en pan pita -, del restaurante O’Libano cerca de la UCR -, humus, babaganoosh, aceitunas verdes y negras y tabbouleh (sin el trigo molido). Para bebidas se ofreció té de rosa de jamaica y sangría, más la especialidad de postre árabe conocido como baklava, de la panadería Istanbul en Plaza Víquez, entre otros postres y café.
De las ventas, los cinquitos al fin llegaron a un total de c1.000.000 de colones para gran sorpresa de los organizadores. Se donarán a dos entidades que lleven ayuda humanitaria a Gaza, la UNICEF y la UNRWA.
Cuando la gente pregunta si la ayuda de vedad llega a los necesitados en Gaza, lo que sabemos es que antes de este recién genocidio, entraban 500 camiones a Gaza por día. Hoy en día, entran 95 camiones por día, con dificultades y tardío, pero si llegan.
Luego la noche cayó y la música continuó, acompañado por las estrellas.
La tarde y la noche fueron un derramamiento de amor… en medio de la tristeza…Fue un acto de resistencia que nos dio esperanza.
Este sábado 23 de febrero, de 12 – 2 p.m, la Red de Solidaridad con Palestina estará realizando un plantón en el reloj de la Plaza de la Cultura para recoger réplicas de llaves (estilo antiguo, 15-30cm, material liviano) confeccionadas por las personas que desean asistir, esto con el fin de incluirlas en una exposición sobre la historia Palestina que pronto estarán anunciando.
Esta Red menciona que desde 1948 miles de familias palestinas han venido siendo expulsadas injusta y violentamente de los hogares y tierras que les pertenecieron por generaciones. Además, que muchas de estas personas solo han alcanzado llevar consigo la ropa que andaban puesta, y que otras han logrado llevar documentos y llaves de sus casas, esto con la esperanza de regresar algún día a ellas. Por lo tanto, si bien este sueño del retorno no se ha cumplido todavía, las llaves se han convertido en un poderoso símbolo del pueblo palestino.
El juego de los diablitos, es parte de la expresión cultural que aportan las regiones. Foto con fines ilustrativos. Territorio Indígena Boruca, enero 2024. Marcia Silva Pereira.
Entre protestas, mociones y rendición de cuentas, el sector cultura logró evitar el recorte presupuestario de 855 millones de colones en la Comisión de Asuntos Hacendarios de la Asamblea Legislativa, para este 2024.
La reducción estaba justificada principalmente en la falta de ejecución sostenida por más de 10 años. Ada Acuña, diputada oficialista y gestora cultural de amplia experiencia en el medio, expuso en la Comisión de Asuntos Hacendarios de la Asamblea Legislativa, que el Ministerio de Cultura ha subejecutado 8 mil millones de colones en la última década.
El recorte se logró evitar gracias a una propuesta presentada por el Movimiento del sector cultura, liderado por el activista Alejandro Méndez, quienes promovieron el arte y la cultura como herramienta para evitar la violencia en los jóvenes. Esta idea fue apoyada por la mayoría de los legisladores de dicha comisión, por lo que el presupuesto no fue reducido.
Ante esta coyuntura, el programa de televisión de la Universidad Nacional, UNA Mirada, invitó a miembros del ámbito cultural costarricense para conversar sobre los principales retos que enfrentan. Los panelistas coincidieron en que el sector tiene muchas limitaciones en la ejecución de los presupuestos anuales por lo que resolver este aspecto administrativo es fundamental para sostener del financiamiento a corto y mediano plazo.
“Es cierto, es un reto enorme ejecutar cada una de nuestras instituciones, los diferentes puestos y presupuestos para cultura, con las limitaciones contenidas en la ley de ejecución y ahora con los nuevos requisitos de la ley de contratación administrativa”, explicó Vera Vargas León, viceministra de Cultura y Juventud.
Méndez apoyó a la jerarca. “Si tuviéramos más recursos, por supuesto, tendríamos más programas, pero no podemos hablar de tener más dinero si no mejoramos la capacidad de ejecución del mismo. Por dicha logramos recuperar esos 855 millones de colones, que van orientados a programas para prevención de la violencia; ahora depende del Ministerio Cultura y del Ministerio de Hacienda ejecutarlos”, sostuvo el activista.
Ante esta iniciativa, Guillermo Acuña, vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales UNA, considera que el arte es una herramienta muy efectiva para prevenir la violencia y rescatar a los jóvenes que están expuestos a pandillas, drogas y narcotráfico. Acuña puso como ejemplo el Festival de Poesía de Medellín, espacio cultural que la ciudad decidió utilizar para atacar la violencia que se vivía en este territorio. Por lo tanto, la ejecución del proyecto propuesto por el sector cultura es muy positivo para el país y podría tener excelente resultado, que repercutirían en la seguridad ciudadana.
Pablo Solís Barquero, decano del Centro de Investigación, Docencia y Extensión Artística (Cidea-UNA), agregó que la eficiencia de la ejecución debe ir acompañada con una visión de futuro, del país que deseamos ser y la cultura que queremos rescatar, construir y promover. De ahí que la inversión también debe estar en la educación y formación de artistas, eje vital para el desarrollar personas sensibles y críticas. “El gobierno tiene que brindar la oportunidad para que la sociedad pueda desarrollarse; tiene que haber una inversión en lo humano porque como seres humanos no nos puede faltar arte en la vida”, acotó.
Otro reto que se planteó en UNA Mirada es la dificultad implícita que tiene la diversidad territorial, artística y cultural del sector y los desafíos que conlleva adaptar los programas y proyectos a dichas poblaciones.
“Hay un reto mayor, que aunque seamos un país pequeño en extensión, somos diversos y las necesidades están en el territorio y su gestión la hacen desde su experiencia; como un campesino y su conocimiento ancestral y patrimonial, quien está en la costa, quien vive en un territorio indígena o quien está en la capital. Están gestionando y haciendo cosas e impulsan sus proyectos. El reto es cómo nosotros, como instituciones, entendemos esta diversidad de culturas y cómo facilitamos las mejores opciones de servicios y oportunidades para que esas personas puedan acceder a los recursos que vamos a gestionar, a defender y a demandar del presupuesto” expresó la viceministra Vargas.
Paralelamente a la diversidad cultural de los productores y promotores artísticos, la descentralización es otra de las trabas que se debe resolver con urgencia. “Es vital que hagamos mejores y mayores esfuerzos por desconcentrar nuestros recursos y la oferta. Dar mejores opciones a quienes están en la periferia y fortalecer los gobiernos locales”, señaló Vargas. La jerarca considera fundamental el trabajo que realizan los centros cívicos por la paz, las sedes universitarias y los gobiernos locales en la promoción cultural y el desarrollo artístico de las poblaciones.
El decano Solís exaltó el trabajo de las universidades públicas en todo el territorio nacional, pues aportan a la gestión cultural en las regiones y con diversos actores y promotores artísticos. “Tenemos que entender que las universidades públicas son un bastión fundamental en que exista ese derecho al arte y la cultura. Formamos a profesionales que nutren todo el país, son como hormigas que andan por todas partes y han generado pluralidad dentro del arte contemporáneo costarricense”, concluyó.
Oficina de Comunicación Universidad Nacional, Costa Rica
La Benemérita Biblioteca Nacional y la Embajada de Italia en Costa Rica se complacen en invitarle a la inauguración de la exposición de pintura Crucificatur, del artista Álvaro Bracci. También se presentará el libro sobre esta exposición que será comentado por Juan Carlos Flores.
La actividad se realizará el martes 20 de febrero a las 4:00 p.m. en la Benemérita Biblioteca Nacional y se transmitirá por el Facebook Biblioteca Nacional https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/
La exposición estará abierta al público del 20 de febrero al 30 de marzo, en horario de lunes a viernes de 8 a.m. a 6 p.m.
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