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Etiqueta: biodiversidad

Que la crisis del Covid-19 no se convierta en una crisis alimentaria

German Masís

La CEPAL y Oficina Regional de la FAO han hecho un llamado a los países latinoamericanos y del Caribe para evitar que la crisis del COVID-19 se transforme en una crisis alimentaria.

Estos organismos han presentado un análisis acerca de las vulnerabilidades socioeconómicas y alimentarias de los países y de las medidas aplicadas por éstos para atenuarlas, a la vez que han recomendado la adopción de un conjunto medidas urgentes para evitar la crisis y fortalecer la lucha contra el hambre.

Se considera que los efectos negativos de la actual crisis del COVID-19 sobre la seguridad alimentaria serán desiguales y más intensos en el caso de las regiones y los grupos poblacionales que parten de una situación de mayor vulnerabilidad (FAO, Boletín junio, 2020).

En el caso de Costa Rica, es posible establecer algunas vulnerabilidades ligadas al sistema de distribución de alimentos, a los trabajadores que participan en el sistema, además de vulnerabilidades ligadas a la condición socioeconómica de la población.

Tomando como punto de partida que el país ha mantenido funcionado sus mercados con relativa normalidad y de que los riesgos de desabastecimiento alimentario han sido limitados, se puede establecer que se han presentado algunas interrupciones en la operación de las cadenas internas de comercio y también en la cadena regional, con el cierre de la frontera entre Nicaragua y Costa Rica para el transporte de carga.

En el ámbito de los trabajadores vinculados a los sistemas alimentarios, se indica que dado que la agricultura es intensiva en mano de obra (este sector involucra un 11,7% de la población ocupada), frente al COVID-19, los trabajadores de todos los eslabones de la cadena están expuestos desde el punto de vista tanto físico como económico.

En las empresas productoras y exportadoras de alimentos en sus fases de transformación y empaque como ocurrió en la zona norte, el riesgo de contagio aumenta por la mayor proximidad física entre personas requerida para llevar a cabo las actividades y la necesidad de trabajar in situ.

Los trabajadores de los mercados mayoristas y minoristas (ferias, mercados y supermercados) siguen trabajando en una situación de alto riesgo de contagio y sus sueldos no compensan ese mayor riesgo y, en el caso de los repartidores de comida a domicilio, los ingresos también son bajos y la informalidad es elevada.

Mientras tanto, en la producción agrícola familiar y de pequeñas fincas, los trabajadores requieren un nivel de proximidad física con otras personas para llevar a cabo sus tareas; dichas tareas asociadas no pueden realizarse de forma remota y por ello los trabajadores siguen circulando e interactuando entre sí, incluso en los periodos de fuerte confinamiento.

Durante la pandemia, han ingresado a todas las ciudades de la Gran Área Metropolitana y centros poblados de las demás regiones, camiones con alimentos producidos por miles de agricultores y pescadores artesanales, que llegan finalmente a las mesas de los consumidores costarricenses.

Ellos se podrían haber refugiado en sus casas para evitar el contagio, pero optaron por no detener su actividad.  Es paradójico que la inseguridad alimentaria y la pobreza estén presentes en la gran mayoría de los hogares de estos agricultores, que no tienen derecho a la seguridad social, vacaciones o acceso a servicios de salud, además de que los trabajadores agrícolas presentan altos niveles de informalidad y sus ingresos son inferiores al promedio del empleo no calificado.

Con respecto a las vulnerabilidades socioeconómicas, teniendo en cuenta que la línea de pobreza extrema se determina a partir del costo de la canasta básica de alimentos, las personas que se encuentran por debajo de esta línea no cuentan con ingresos suficientes para cubrir los costos básicos de alimentación.  Esto significa que la caída económica pronosticada para este año (un 3.6%) repercutiría directamente en la seguridad alimentaria de miles de personas y que el hambre se deriva de la pobreza (en particular, de la pobreza extrema).

Esto indica que el nivel de pobreza del país que asciende al 21%, involucrando a 336.845 hogares y la pobreza extrema que representa un 5.8% y 93.542 hogares (INEC,2019), podrían aumentar, si se cumple el pronóstico de la CEPAL de que debido a la pandemia la pobreza en Costa Rica podría tener un crecimiento de 3 puntos porcentuales, es decir alcanzaría el 24% como mínimo.

En el país, la pobreza y la pobreza extrema han tendido a ser más elevadas en las zonas rurales, pero también la informalidad del empleo y el bajo acceso a redes de protección social, lo que genera una situación de gran vulnerabilidad. De manera que si la pobreza es del 24.2% en las zonas rurales (19.8% en las zonas urbanas), con los mayores niveles en las zonas Brunca y Pacífico Central, con el 30.3% y 29.8% respectivamente, el deterioro de la pobreza podría ser aún mayor en ellas y el efecto sobre la inseguridad alimentaria también.

La incidencia de la pobreza no solo es mayor entre las personas que viven en áreas rurales, sino también entre niños, adolescentes y jóvenes; indígenas; mujeres en edad de trabajar; personas con niveles educacionales más bajos, y quienes no alcanzan a cubrir sus necesidades básicas.

La pobreza rural se ha asociado tradicionalmente con la existencia de un gran contingente de pequeños productores agrícolas de baja productividad, con poca tierra y de baja calidad, y acceso limitado a bienes públicos.

Según la información de las organizaciones agrícolas, se estima que este sector se compone de entre 78 mil y 90 mil productores, a las que hay que agregar alrededor de 10 mil pescadores artesanales que son los que garantizan la producción de alimentos y la seguridad alimentaria del país. La agricultura familiar representa, más de 50 mil pequeñas fincas y el 55% de las fincas dedicadas a la actividad agropecuaria (Red Agricultura Familiar, 2017).   Los trabajadores agrícolas por cuenta propia y sus familiares no remunerados, en su mayoría agricultores familiares, tienen el nivel más bajo de ingresos de las diferentes categorías de inserción laboral en las zonas rurales.

Estas unidades de producción familiar, aportan, el 85% de la producción nacional de frijol, el 80% de la cebolla, el 75% de la de yuca, el 70% de la papa, el 70% de la de café, el 55% de la de leche y el 40% de la carne, siendo la principal y a veces única fuente de empleo e ingresos de la población rural. (Masís, G.2018, p.229).

La FAO y la CEPAL han realizado un registro de las medidas de política aplicadas por los Gobiernos para enfrentar la emergencia en el sector alimentario y en los territorios rurales de la región (FAO/CEPAL, 2020). Entre dichas medidas, se destacan:

La implementación de políticas macroeconómicas y sectoriales para estabilizar la economía y apoyar a los sectores productivos, especialmente a las pequeñas y medianas empresas, de modo que se asegure la disponibilidad de alimentos. Las medidas incluyen refinanciamiento, reducción o postergación de pagos, disminución de impuestos, flexibilización de contratos y aplicación de subsidios.

En nuestro país, se aprobaron medidas para que los bancos de brindarán una amnistía de 3 meses a las pymes y trabajadores en el pago de sus créditos y a la determinación del INDER de aplicar el no pago de los créditos en ese mismo período a más de 900 productores (Alterdes, cr,2020), medidas que ahora se solicita prorrogar por 3 meses adicionales.

El Fondo Nacional para el Desarrollo (FONADE) efectuó una condonación de obligaciones financieras de primer piso que mantienen con esa entidad para 2.705 microproductores y pequeños y medianos productores agropecuarios de las diferentes zonas agrícolas del país

Por su parte, el Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD) otorgó una Moratoria en el pago de capital e intereses por hasta 6 meses en créditos con recursos del SBD para empresas con grave afectación económica y un período de gracia de hasta 12 meses en el pago de capital de operaciones financiadas con recursos del SBD para empresas con mediana afectación económica.  También brinda refinanciamiento de operaciones de crédito con recursos del SBD para capital de trabajo de emergencia y fondos no reembolsables para 200 pequeñas y medianas empresas (pymes). (FAO, Boletín, 2020)

A nivel institucional se ha dado la creación de equipos de trabajo del Sector Agropecuario para superar la emergencia, compuestos por los Ministerios de Agricultura y Ganadería, el Consejo Nacional de Producción, el Instituto de Desarrollo Rural y otros organismos como el PIMA, el SENARA, la FAO, el (IICA) y el banco de alimentos.

En la adaptación de la logística de las cadenas de suministro y para que la agricultura siga funcionando han sido importantes las siguientes medidas: la adopción de nuevos protocolos sanitarios; la capacitación de la fuerza de trabajo, el ajuste del nivel de funcionamiento en las plantas agroindustriales, la reprogramación de siembras y cambios en la elección de rubros productivos, entre otras. Estas medidas han sido dirigidas a todo tipo de empresas, incluidas las fincas de la agricultura familiar.

También ha sido importante la articulación de los actores en redes y el fomento del comercio digital y otras opciones de circuitos cortos de comercio. En este sentido, se han establecido mercados virtuales institucionales en el Ministerio de Agricultura y en el Instituto Nacional de Aprendizaje) INA), así como mercados virtuales locales en Pérez Zeledón y la zona de los Santos.

En el reforzamiento de los programas de seguridad alimentaria estatales con el apoyo de organismos de las Naciones Unidas, se ha mantenido el programa de comedores escolares, mediante la distribución directa de bolsas de alimentos dirigidos a la población estudiantil más vulnerable, a la que se han efectuado 5 entregas de alimentos.

Ligado a la distribución de alimentos a los comedores escolares, es necesario mencionar la labor del Programa de Abastecimiento Institucional (PAI) que ha organizado la compra, acopio y envío de las bolsas de alimentos a las escuelas y comunidades.

Frente a la fuerte caída de la economía, los ingresos y las remesas, y al aumento de la pobreza extrema, el hambre y los precios de los alimentos, la CEPAL y la FAO han propuesto un decálogo de medidas para impedir que la crisis sanitaria se transforme en una crisis alimentaria.

La CEPAL y la FAO proponen un bono contra el hambre a toda la población en situación de pobreza extrema., como complemento al ingreso básico de emergencia propuesto por la CEPAL (CEPAL,2020).

En Costa Rica, el bono Proteger establecido para apoyar a los trabajadores desempleados o que han visto reducida sus jornadas e ingresos y que ha cubierto alrededor de 530 mil personas durante 3 meses, puede asimilarse al ingreso básico de emergencia propuesto. Este bono pretende ampliarse por 3 meses adicionales e incluir a una población mayor cercana a las 900 mil personas, pero en la actualidad depende de la obtención de financiamiento extraordinario por parte del Gobierno.

Para otorgar liquidez a las empresas agropecuarias se proponen dos medidas complementarias: i) créditos blandos a empresas del sector productivo agrícola que operan en condiciones críticas y ii) bonos de inversión productiva para aumentar la inversión productiva en las fincas de los agricultores más rezagados mediante un bono de 250 dólares por explotación, entregado una sola vez, para adquirir fertilizantes, semillas y otros insumos.

Entre otras medidas mencionadas, es importante destacar la de expandir y garantizar el funcionamiento de los programas de apoyo a la producción de autoconsumo.   Esta medida es crucial para los hogares de los agricultores familiares de subsistencia ante la disminución de sus ingresos no agrícolas, que en muchos casos representan más de la mitad de su ingreso total. (FAO, Boletín,2020).

La pandemia y el riesgo inminente de una crisis alimentaria recuerdan la importancia crucial de la agricultura y los sistemas alimentarios.  La agricultura es una de las pocas actividades imprescindibles, así como son imprescindibles los bienes que produce.

La pandemia obliga a reforzar la resiliencia y la inclusión social y a no olvidar los objetivos de una agricultura más sostenible y las prácticas de adecuación al cambio climático.  La sostenibilidad ambiental de la agricultura y los sistemas alimentarios y la integración entre la agricultura y la biodiversidad, son demandas de la sociedad que cobrarán más fuerza.

En una crisis sanitaria se valora más la calidad de los alimentos, la inocuidad, la trazabilidad, las certificaciones de calidad y los atributos ambientales, sociales o culturales. Los consumidores acelerarán el cambio de sus preferencias hacia alimentos sanos, saludables y con identidad.

Durante la pandemia, se ha establecido el comercio digital, este es el nuevo concepto de cadena corta de comercio.  Se va a acelerar el surgimiento de oportunidades para la digitalización de la agricultura y con ello se incrementará la influencia de los consumidores en la definición de los modelos productivos y de los bienes generados por la agricultura.  La digitalización será un gran desafío para la agricultura familiar y los pescadores artesanales, pues implica un modelo de negocio diferente de aquel al que están acostumbrados.

Con la emergencia se ha hecho evidente que se requiere de un Estado e instituciones públicas agroalimentarias y rurales fortalecidas, con mayores y mejores capacidades, circunstancia que ha vuelto a señalar la urgencia de la renovación de la institucionalidad pública agrícola, alimentaria y rural del país.

UCR: El 2020 nos urge a reinventar nuestra relación con la naturaleza

Día Mundial del Medio Ambiente

Las especies de vida silvestre están desapareciendo de diez a cientos de veces más rápido ahora que en los últimos 10 millones de años. Revertir esta tendencia depende del ser humano

La abeja es una de las especies más importantes para la sobrevivencia del ser humano, ya que se encargan de polinizar los cultivos para nuestra alimentación. Foto: Karla Richmond.

La ciencia, la tecnología y el conocimiento no bastarán para que la humanidad logre su supervivencia. Por el contrario, los seres humanos dependemos del aire, el agua y el alimento que nos proporciona el planeta.

Comprender esta relación es urgente para preservar la vida. Por eso, en este 2020, las Naciones Unidas han hecho un llamado por la naturaleza con el fin de que la humanidad, los Gobiernos, la instituciones y cada individuo tomen acciones para preservar la biodiversidad que nos sustenta.

La Universidad de Costa Rica se ha unido a este llamado, consecuente con los esfuerzos que realiza para mejorar su vínculo con el medio ambiente, a través de diversas investigaciones, iniciativas, programas y proyectos institucionales.

Así lo manifestó el rector de la UCR, Dr. Carlos Araya Leandro, en un mensaje dirigido a la comunidad universitaria, en el cual instó a reflexionar sobre el peso de nuestras acciones en el planeta.

“Llegó la hora de reaccionar. Hoy, que guardamos la distancia física como una manera de solidaridad social, cultivemos esa responsabilidad en nuestros hogares, con nuestras familias, para que desde los más pequeños hasta los mayores sepan reconocer el peso de sus acciones sobre las redes de vida en las que todos estamos insertos”, señaló el rector.

La UCR ha logrado ser una institución carbono neutral gracias a la conservación de su Red de Áreas Protegidas, distribuidas en cuatro provincias, que en conjunto protegen más de 8 000 hectáreas. Ha fomentado un cambio de cultura entre la comunidad universitaria, por medio del programa de Galardón Ambiental, (coordinado por la Unidad de Gestión Ambiental), en el que participan más de 60 unidades.

El planeta está en alerta

  • En el planeta Tierra coexisten 8 millones de especies de seres vivos.
  • Las especies de vida silvestre están desapareciendo de diez a cientos de veces más rápido ahora que en los últimos 10 millones de años.
  • Dentro de la próxima década, una de cada cuatro especies conocidas podría extinguirse.
  • Las actividades humanas han alterado significativamente tres cuartas partes de la superficie terrestre y dos tercios de los océanos.
  • Solo entre 2010 y 2015, desaparecieron 32 millones de hectáreas de bosque.
  • En los últimos 150 años, la cobertura de arrecifes de coral vivos se ha reducido a la mitad.
  • El hielo glacial se está derritiendo a velocidades extraordinarias, mientras crece la acidificación del océano.

Fuente: ONU Programa para el Medio Ambiente. https://www.worldenvironmentday.global/

El impacto de las acciones humanas sobre el equilibrio planetario es ampliamente conocido: calentamiento global, contaminación del aire y del agua, sobreexplotación de los suelos y acelerada extinción de especies. Estas son solo algunas de las consecuencias.

Según el Sexto Informe Nacional al Convenio de Diversidad Biológica de Costa Rica, las principales amenazas a la biodiversidad reconocidas para Costa Rica son la pérdida del hábitat, la sobreexplotación, la contaminación, el cambio climático y presencia de especies exóticas invasoras.

En Costa Rica, los científicos de la UCR han detectado cambios en el comportamiento de animales, como los monos y los murciélagos, debido a los cambios que implica la actividad de los seres humanos.

Desde el Cimar, se ha estudiado la pérdida de coloración de los corales, lo cual alerta sobre la contaminación de los mares. Asimismo, las investigaciones del CICA determinaron la presencia de contaminantes provenientes de actividades agrícolas en las aguas de la zona norte. Estos son solo algunos ejemplos de cómo la academia trabaja para proteger el equilibrio ambiental.

Costa Rica es el hábitat de más de medio millón de especies, alrededor del 6 % de la biodiversidad mundial (SINAC, 2014). En el país, se han registrado un total de 121 693 especies en los principales grupos taxonómicos. Foto: Cristian Araya.

Este año, la Universidad de Costa Rica ha dado un paso más en este sentido al crear el Centro de Investigación en Biodiversidad y Ecología Tropical (Cibet), una unidad de estudio que se dedicará a documentar la biodiversidad nacional, con el fin de comprender su función y vínculo con el entorno natural y las poblaciones humanas, así como para plantear soluciones a los riesgos y los problemas ambientales.

Sin embargo, los cambios aún son insuficientes para detener la pérdida de biodiversidad. Según, el director del Cibet, Dr. Bernal Rodríguez, la biodiversidad es bastante compleja, incluye distintos tipos de organismos con los que convivimos en este planeta y ha sido una tarea fundamental comprender cuál es el vínculo entre esas especies y la relación que tenemos con ellas.

“Hay una responsabilidad moral. Nosotros como una especie más de este planeta, que podemos modificar los ambientes y que tenemos un impacto sobre otras especies, tenemos esa responsabilidad, porque todos los organismos tienen un valor, sea conocido o no”, subrayó el experto.

El 2020, sin duda, es el año que ha demostrado el valor de todas esas cadenas de vida que conforman el planeta, donde animales, microorganismos y seres humanos entre otras especies convivimos bajo en delicado equilibrio. En el Día Mundial del Medio Ambiente, la invitación es a actuar ya.

 

Katzy O`neal Coto
Periodista, Oficina de Divulgación e Información
Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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La OCDE y el agro: algunas precisiones

Luis Felipe Arauz

Profesor universitario y exministro de Agricultura y Ganadería (2014-2018)

Con fecha 19/05/2020 se publicó en Surcos Digital, un artículo de Henry Picado, expresidente de FECON, titulado “La OCDE y la tercera reforma neoliberal del agro en Costa Rica”. En el mismo, luego de dar su opinión sobre las implicaciones políticas de la incorporación de Costa Rica en la OCDE, la cual no comparto, pero como cualquier opinión, se respeta, entra a analizar aspectos del agro. En este último tema, cae en una serie de imprecisiones que, por respeto a los lectores de Surcos Digital, me veo en la obligación de aclarar.

En primer lugar, el autor se refiere al tema de registro de plaguicidas sin conexión alguna con la OCDE, incluso omite la recomendación que nos hizo la OCDE de incrementar el área dedicada a la agricultura orgánica. El nuevo reglamento para el registro de plaguicidas se empezó a trabajar desde antes que la misión de la OCDE evaluara nuestras políticas agrícolas. Con OCDE o sin OCDE siempre habríamos cambiado el reglamento. ¿Por qué? Porque el reglamento de 2007 (aún vigente, ya que el nuevo está esperando el fallo a un recurso sin fundamento científico presentado ante la Sala IV) resultó en un entrabamiento tal, que en 10 años no se había podido registrar casi ningún producto de última generación, de menor toxicidad y de menor dosis que los anteriores. Este rezago ha resultado en la aplicación de grandes volúmenes de plaguicidas en nuestro país. Baste un ejemplo. El control de la sigatoka en el cultivo del banano, con los productos actualmente disponibles, requiere de aplicar 2,5 kg por hectárea de fungicida cada 6 días. Esto da 146 kg por hectárea por año. Con productos de última generación, con dosis de 0,075 a 0,375 kg por hectárea cada 10 días, se aplicaría entre 2,7 y 13,7 kg por hectárea por año. Esto representa una disminución de más de 90% en el uso de plaguicidas. Otro caso, de los pocos que se lograron registrar con el reglamento viejo, es un producto para combatir nematodos dañinos de las raíces, que se usa en dosis 30 veces menor y es 133 veces menos tóxico, o sea una carga tóxica 4000 veces menor, que el producto usado antes, que por cierto yo mismo prohibí. Por otra parte, es falso que con el nuevo reglamento no se evalúen los temas toxicológicos o ambientales. Ningún producto que se vaya a aplicar en el campo tiene una evaluación más laxa con el nuevo reglamento que con el vigente. El tema es amplio y complejo, da para un artículo exclusivo para ese tema para explicar los detalles, como lo he hecho anteriormente (ver, por ejemplo: https://www.larepublica.net/noticia/registro-de-plagu-icidas-modernizacion-impacto-ambiental-y-algunas-aclaraciones), pero don Henry lo toca con una gran ligereza.

Un segundo tema que se trata no solo con ligereza sino con evidente confusión conceptual en el artículo del Sr. Picado es el tema de la “agricultura climáticamente inteligente”, el cual erróneamente confunde con el tema de “Agricultura 4.0”. Empiezo por este último concepto: la llamada “Agricultura 4.0” se refiere al uso eficiente e integración de diferentes tecnologías para la obtención y procesamiento de información, aplicables a la agricultura. No tiene nada que ver con drones fumigadores, aplicación de más agroquímicos, o la promoción de biología sintética u organismos genéticamente modificados. Ese uso eficiente de las tecnologías de información más bien permite usar los insumos con precisión y disminuir el uso de insumos y agua, y al mismo tiempo aumentar la productividad. En resumen, busca reducir el impacto ambiental y mejorar el impacto económico y social de la agricultura, mejorando la sostenibilidad de la actividad. Este tema no se planteó en el proceso de la incorporación de Costa Rica a la OCDE.

La OCDE sí nos hizo recomendaciones en el tema de la relación de la agricultura con el cambio climático, que las podríamos resumir en que continuáramos por la ruta que ya habíamos iniciado como país, fortaleciendo los mecanismos financieros para extender a otras áreas las acciones que ya había empezado Costa Rica en ganadería y café. En el informe de la OCDE no se habla explícitamente de “agricultura climáticamente inteligente” (ACI), aunque al hablar de balancear productividad, mitigación y adaptación al cambio climático, está hablando implícitamente de ese concepto, pues efectivamente de eso se trata. El concepto, presentado por la FAO en 2010, se refiere justamente a una agricultura productiva, que capture carbono o reduzca emisiones de gases de efecto de invernadero, y que se adapte al cambio climático. Si uno ve el libro de consulta la FAO del 2014, que desarrolla el concepto (http://www.fao.org/climate-smart-agriculture-sourcebook/concept/es/), no se promueve una mayor aplicación de plaguicidas, ni la deforestación ni el uso de organismos genéticamente modificados (OGM). En Costa Rica, un ejemplo de ACI, es la estrategia de ganadería baja en carbono (http://www.mag.go.cr/bibliotecavirtual/L01-11006.pdf), en la cual no se materializa ninguna de las amenazas que menciona el artículo de don Henry. Por el contrario, aumenta la arborización en los potreros, reduce el uso de fertilizantes, aumenta la productividad, mejora el uso del agua y aumenta la biodiversidad. En otros países, en especial en los Estados Unidos, sí se ha incorporado el uso de los OGM en la ACI. Esta diferencia de enfoque con Costa Rica no pasó inadvertida en la conferencia de las partes (COP21) de cambio climático de París 2015, lo que motivó una publicación al respecto (http://www.iatp.org/blog/201512/the-clever-ambiguity-of-climate-smart-agriculture) por parte de la ONG Instituto para las Políticas de la Agricultura y el Comercio.

Concluyendo, tanto la modernización del registro de plaguicidas como la agricultura climáticamente inteligente son temas que el Ministerio de Agricultura y Ganadería venía promoviendo desde antes de las recomendaciones de la OCDE, simplemente porque hacerlo ayuda a la agricultura y al ambiente, como lo he demostrado con seriedad, aportando datos y documentos.

A planear conscientemente el futuro

Cristóbal Pérez-Jerez

De la vida espontánea hacia la planificación

Cada día que pasa nos trae incertidumbre, temor y aislamiento social escandaloso. Los humanos estamos sufriendo una resaca de casi 50 años de crecimiento acelerado y consumo siniestro de los recursos de la Tierra. El auge de la medicina, las telecomunicaciones, la productividad económica, las políticas sociales y los modernos transportes nos convirtieron en amos y señores del universo. Nuestro consumo y la búsqueda de propiedad es infinita. Hace 12 mil años éramos un millón de humanos, en 1800 éramos ya una muchedumbre de 107 millones, en 1900 133 millones; y hoy la increíble suma de 7,790 millones. Un crecimiento que implica exterminar los recursos de la tierra, eliminar todas las otras especies y contaminar atmósfera, ríos, lagos, mares y bosques.

Nuestra mayor esperanza es que el ser humano recupere su capacidad de ser consciente. Que en lugar de producir masiva, alegre e intensivamente bienes y servicios innecesarios, reconstruya la sociedad basándose en un ser humano que recupere su ser natural, que produzca para sobrevivir, respetando el derecho de animales, plantas y recursos a vivir libremente, sin presiones del humano, en por lo menos la mitad del planeta.

Las alternativas, sí el coronavirus es derrotado, serán una sociedad planificada para generar la existencia en el planeta de unos 4 mil millones de humanos, viviendo en paz, cooperación y respeto a la naturaleza; o continuar nuestra vida espontánea de crecimiento económico, poblacional y tecnológico que nos acerque siempre a nuevas pandemias, que naturalmente, eliminen a los humanos sobrantes.

Todos los países debieran de generar una estrategia conjunta, que permita la unidad regional y mundial, para enfrentar los siete problemas capitales mencionados:

Uno, el gran peligro de destruir la vida en los océanos, lo que sería el inicio del fin de nuestra vida, de lo cual es un triste ejemplo el mar de basura en las costas de Honduras y Guatemala.

Dos, el deterioro del agua disponible en el planeta, ya en todos los países de la región no existen ríos sin contaminación.

Tres, los conflictos por el agua, que empezarán a ser continuos y cada vez más peligrosos sí no avanzamos una propuesta de negociación y estrategia regional.

Cuatro, la degradación de los suelos, que ya no soportan cultivos intensivos, ni efectos de agroquímicos.

Cinco, la deforestación, los bosques húmedos tropicales, una delicia del alma de cualquier centroamericano en la época en que eran abundantes.

Seis, el consumo desquiciado de energías de todo tipo.

Siete, lo más triste, la pérdida de la biodiversidad, la aniquilación del resto de seres vivos de la creación.

Queda poco tiempo para actuar. Salvar la naturaleza mide el valor de una nación.

Una propuesta de solución imposible

Engels nos motiva a proponer una solución inalcanzable. Inalcanzable pues el humano es producto de sus instintos no de su inteligencia científica. Nuestro instinto sigue las leyes del desarrollo o evolución planteadas certeramente por Darwin y Smith. El humano es egoísta y en búsqueda de su propio placer no tiene límites para depredar todos los sistemas de vida y de recursos naturales.

Diría el filósofo Engels: “Si nos preguntamos… qué son, en realidad, el pensamiento y la conciencia y de dónde proceden, nos encontraremos con que son productos del cerebro humano y con que el mismo hombre no es más que un producto de la naturaleza que se ha formado y desarrollado en su ambiente y con ella.”  Podríamos interpretar que al ser el humano y su organización social productos de la naturaleza, tienen que seguir una lógica similar a cualquier otro ser de la naturaleza, es decir, los humanos tendríamos que comprender que nuestra sociedad y existencia nacieron en determinado momento, se han desarrollado y tienen que morir.

El asunto anterior es un problema de consciencia. El ser humano al comprender que tiene que desaparecer, en un momento dado, de la Tierra lo puede hacer de una manera benigna y cariñosa con el medio que le dio la vida, es decir podríamos construir sociedades con menor cantidad de humanos, con menor consumo y con espacios libres para que el resto de seres vivos puedan continuar su existencia. O, de acuerdo a las leyes de la evolución podríamos acelerar la muerte del humano y su sociedad, provocando el sufrimiento y desaparición del resto de seres vivos. Esa es nuestra disyuntiva.

La solución inalcanzable es:

  1. Detener el crecimiento de la población humana, determinando un porcentaje de humanos por cantidad de espacio en todo el planeta.
  2. Establecer que en la mitad del territorio de todos los países del mundo quede prohibido el acceso de seres humanos, para permitir la libertad, felicidad y vida del resto de especies que comparten el planeta con el depredador.
  3. Establecer la racionalidad en el consumo y la expectativa de vida del ser humano

Imagen: https://www.lavanguardia.com/natural/20190730/463772770926/consumo-cambio-climatico-sobreexplotacion-recursos-planeta.html

La agricultura 4.0: intensificación de un modelo fracasado

Comunicado

(24/03/2020). La agricultura está amenazada en la 4ta revolución industrial. Se plantea una vuelta de tuerca más para acabar con la agricultura real y desarmar las redes campesinas de alimentación. Impulsada por las corporaciones en un momento donde nunca antes la concentración del poder había llegado a las dimensiones actuales. La maquinaria, la semilla, los insumos agrícolas, los agrovenenos, el agua y la tierra son acaparados para alimentar un sistema agroindustrial que no da de comer, ni nutrir, a la humanidad.

El jueves 26 de marzo a las 10:00 am zona horaria Centroamérica/México se llevará a cabo el Webinario: La agricultura en la 4ta revolución industrial: impactos y concentración corporativa, a cargo de Silvia Ribeiro y Verónica Villa, integrantes del Grupo ETC o Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración.

Este Webinario estaba planeado como un foro a suceder en la Universidad Nacional, en el marco de la semana de actividades IMPACTOS SOCIALES Y AMBIENTALES DE LA CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL, gracias a la visita que las investigadoras estarían haciendo en Costa Rica. Sin embargo, debido a la emergencia sanitaria el foro se convirtió en este Webinario #QuédateEnCasa y Monitorea las Nuevas Tecnologías.

La convocatoria para el webinario fue un éxito y estarían participando 100 personas de distintos territorios de Latinoamérica.

Silvia Ribeiro es directora para América Latina de la organización internacional sin fines de lucro Grupo ETC. Investiga y escribe sobre temas de soberanía alimentaria, autonomía comunitaria, impactos ambientales y en la salud de los nuevos desarrollos biotecnológicos; así como sobre los impactos sociales, ambientales y económicos de otras nuevas tecnologías (transgénicos, concentración corporativa, propiedad intelectual, entre otros).

Verónica Villa estudió etnología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, y se ha enfocado en los temas de alimentación, agricultura campesina, defensa del maíz, soberanía alimentaria y economía campesina. Es coordinadora de proyectos en el grupo de ETC y participa de múltiples espacios con organizaciones sociales campesinas para fortalecer la soberanía alimentaria.

Esta conferencia es organizada por la Red de Coordinación en Biodiversidad, el Grupo ETC, Kioscos SocioAmbientales de la Universidad de Costa Rica, la Escuela de Filosofía de la Universidad Nacional, el Programa Interuniversitario de Bioética, el Instituto Regional en Estudios de Sustancias Tóxicas y la Maestría en Historia Aplicada de la Universidad Nacional de Costa Rica.

Contacto:
Mariana Porras. Presidenta Red de Coordinación en Biodiversidad.

red.biodiversidad.cr@gmail.com

Ilustración: http://www.biodiversidadla.org/Noticias/Construyendo_movimiento_por_la_soberania_alimentaria

UNA: Modelan rutas para conectar y conservar la lapa roja

Análisis de corredor biológico Paso de las Lapas, permite comprobar funcionalidad, priorización y ubicación espacial de los esfuerzos de conservación destinados al desarrollo sostenible y la conectividad del paisaje

Laura Ortiz C. /lortiz@una.cr

La pérdida de conectividad entre hábitats, generado por la pérdida de cobertura forestal y cambios en el uso de la tierra, se convierte en uno de los principales retos para la conservación de nuestra biodiversidad. Como una iniciativa para fortalecer las áreas protegidas estatales y privadas y garantizar su conectividad, Costa Rica establece dentro sus políticas, un programa de corredores biológicos.

Oscar Jiménez y Hellen Solís, egresados de la Escuela de Ciencias Geográficas, evaluaron en su tesis de licenciatura en Geografía con énfasis en ordenamiento territorial, una red de conectividad para la priorización de esfuerzos de conservación del hábitat de la Lapa Roja (Ara Macao), en el corredor biológico Paso de las Lapas, ubicado en el Pacífico Central del país.

En esta investigación, con sensores remotos y sistemas de información geográfica, se analizó la cobertura y uso de la tierra en el corredor, donde se logró determinar que este espacio no cuenta con un bosque primario, sin embargo, el 61.4% del corredor mantiene un área de bosque secundario, y el 34.9% pertenece a pastos para ganadería. “Si bien la cobertura no es de bosque primario, las características de la zona han favorecido el hábitat de las lapas. Una de las recomendaciones que consideramos importante, es la reforestación de algunas áreas como márgenes de ríos que favorezcan una mayor cobertura forestal. Asimismo, otra de las recomendaciones es que para la ganadería se utilicen sistemas agroforestales, donde se mantengan pastizales con árboles conocidos como gallinazo, espavel o árbol de ajo, los cuales sirven para la alimentación de la especie”.

El estudio modeló rutas de conectividad utilizando los parques nacionales Carara y la Cangreja como nodos de conectividad, para determinar la menor resistencia de estas aves a las diferentes variables del paisaje. La mejor ruta tiene una distancia de 15,45 kilómetros con suficiente cobertura boscosa, fuentes de agua y a mayor distancia de las vías nacionales de tránsito.

De acuerdo a variables físico geográficas y ambientales evaluadas en el estudio se determinó que la especie se puede observar a lo largo de todo el corredor. Si las condiciones se mantienen se podrían observar desde 600 hasta 900 individuos en las zonas de mayor altitud dentro del corredor, demostrando que con esas condiciones el corredor es funcional para la lapa roja.

Impulso

Para los egresados, la presencia de lapa en este corredor representa una oportunidad para su conservación, siempre y cuando las actividades sean participativas. “Es importante mantener la cobertura boscosa, pero también el desarrollo de actividades donde se involucre el sector estatal, privado y principalmente las comunidades. En la Cangreja y sus alrededores, cada año se realiza un conteo de aves donde participan las comunidades cercanas. Ahí se logra un registro de aves donde también se incluye a las migratorias, eso logra sensibilizar a las personas en cuanto la conservación de las especies, y son experiencias que se pueden replicar en otras comunidades a lo largo del corredor”, dijo Solís.

Asimismo, estas actividades podrían generar ingresos a los vecinos de la zona. “Es importante trabajar la educación ambiental con un enfoque participativo, el trabajo en conjunto con las Organizaciones no gubernamentales es fundamental para fomentar el aviturismo, una actividad que ayudaría mejorar los ingresos de las familias de la zona y por ende su calidad de vida”.

En cuanto a variables ambientales y climáticas, los estudiantes recomiendan la realización de investigaciones que ayuden a determinar los cambios de comportamiento de la especie y continuar con los análisis de conectividad que incluyan estas variables como parte de un monitoreo constante de la especie en el corredor y de los cambios espacio temporales.

Fotos crédito: Hellen Solís

Fotos crédito: Hellen Solís

Enviado por Laura Ortiz UNA.

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Sala IV ordena estudios sobre impacto de agroquímicos en abejas

El doctor Jaime García, integrante de la Red de Coordinación en Biodiversidad informó a SURCOS que la Sala Constitucional ordena realizar estudios sobre impacto de agroquímicos en abejas, esto, en defensa de la biodiversidad. La resolución procura proteger la salud pública y la seguridad alimentaria, según el comunicado.

La nota publicada de la Sala Constitucional indica:

“La Sala Constitucional, en garantía de un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, ordena al Ministerio de Agricultura realizar un estudio científico sobre los efectos en la salud, el ambiente y las abejas productoras de miel (especie clave para la biodiversidad) del uso de agroquímicos que contengan el insecticida neonicotinoides.

Por medio de la sentencia N° 2019-024513, votada por unanimidad el viernes 6 de setiembre, la Sala procura que se mejoren las prácticas agrícolas, así como resguardar la seguridad alimentaria de la población.

El estudio científico deberá hacerse en el plazo de un año –a partir de la notificación de la sentencia– y en coordinación con el Servicio Fitosanitario del Estado, el Laboratorio de Fitopatología y Biocontroladores de la Escuela de Agronomía del Instituto Tecnológico de Costa Rica y la Facultad de Ciencias Agroalimentarias de la Universidad de Costa Rica

La resolución señala que “de encontrarse (en el estudio) riesgos o daños graves en la salud, la biodiversidad o el ambiente, incluidas las poblaciones de abejas melíferas, el Ministerio deberá adoptar las medidas correspondientes para resguardar esos bienes constitucionales”.

El Tribunal advierte en el fallo que en la protección de los recursos naturales debe existir una actitud preventiva y precautoria para minimizar la degradación y el deterioro.

“Este Tribunal ha reconocido el riesgo que puede entrañar el uso de los plaguicidas y la trascendencia de adoptar medidas idóneas para regular su empleo. En el ordenamiento jurídico costarricense existe diversa normativa legal y reglamentaria de la que se deriva que la actividad de importación, fabricación, comercialización y empleo de los plaguicidas está fuertemente sometida a la potestad de policía del Estado, en aras de garantizar el derecho a la salud y al medio ambiente sano y ecológicamente equilibrado”, dice la resolución.

La sentencia se origina en un recurso de amparo planteado por el diputado José María Villalta, quien acudió al Tribunal garante de derechos y libertades luego de que el Ministerio de Agricultura le rechazara las gestiones formuladas contra el uso de neonicotinoides en los agroquímicos”.

 

Imagen ilustrativa.

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UCR: Plantas ancestrales, la alternativa para solventar nuestra mala alimentación

  • Todavía tenemos biodiversidad disponible y podemos beneficiarnos de ella. Sin embargo, si no la aprovechamos, se puede ir perdiendo poco a poco

Muchos de los problemas de salud que sufren las personas latinoamericanas se encuentran relacionados con la mala alimentación, de la cual se despliegan dos consecuencias graves: la desnutrición y la obesidad. Las alternativas para resolver estas situaciones existen desde hace miles de años, pero están guardadas en la memoria de nuestros antepasados y opacadas por las grandes industrias de alimentos.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el hambre, la desnutrición, la carencia de micronutrientes, el sobrepeso y la obesidad afectan más a las personas de menores ingresos, a las mujeres, indígenas, afrodescendientes y a las familias rurales. Entre las principales causas del incremento de la mala alimentación en estas poblaciones vulnerables se encuentra el cambio que han sufrido los sistemas alimentarios de la región, desde su producción hasta su consumo.

Precisamente, este fue el tema que se discutió en el VI Congreso Internacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CITA 2019). La actividad se desarrolló del 17 al 19 de septiembre y reunió a estudiantes e investigadores de tecnología e ingeniería de alimentos, así como a profesionales de la industria alimentaria nacional e internacional, para exponer trabajos y proyectos sobre el valor de los alimentos funcionales, la buena dieta y la protección de la biodiversidad.

El debate concluyó que una de las razones más importantes detrás de los hechos mencionados es el abandono de las costumbres de alimentación y de las tradiciones culinarias, ya que en una zona megadiversa como Mesoamérica —donde se encuentran frutas y verduras frescas en una enorme variedad— es imperdonable ignorar el valor nutricional y el gran aporte proteico que pueden dar especies ancestrales como los quelites, el ojoche, el maíz pujagua y demás plantas comestibles.

Estas especies —que han pervivido a pesar del dominio de los cultivos de gran importancia económica y al uso de herbicidas— son la base actual de movimientos internacionales de cambio de paradigma alimenticio, como el Slow Food, que propone una forma de vida distinta, en la cual la alimentación debe ser “buena, limpia y justa”. Muchas personas creen que la comida tradicional solo consta de platillos grasosos y altos en calorías, pero cuando se mira a fondo su composición, se descubre que pueden ser balanceados y también sabrosos.

Revalorizar las recetas locales es una forma práctica de recuperar posibilidades de mejorar la salud de las personas y, a la vez, de conservar los recursos genéticos, es decir, conservar las plantas que forman parte de los platillos tradicionales. La domesticación de estas plantas (como tener una huerta en el patio) permite la subsistencia de las familias rurales y, al mismo tiempo, la conservación de especies regionales amenazadas por las formas de la agricultura moderna.

Aprovechar la biodiversidad es un reto

La Dra. Amanda Gálvez es química de alimentos y profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ella fue un de las expositoras del congreso y enfatizó en la necesidad de rescatar las recetas tradicionales y la dieta a base de plantas ancestrales. Su hipótesis se centra en que «al mercado de alimentos no le gusta la biodiversidad, ya que representa un reto, porque es más fácil pagarle a las mismas empresas los mismos productos, que a pequeños productores sus cultivos artesanales».

«Los alimentos tradicionales tienen actualmente un boom en muchos restaurantes europeos y americanos, pues se está poniendo de moda comer algo hecho con las manos de un pequeño productor. El problema es que las grandes industrias y el consumo masivo de alimentos procesados ha hecho que los supermercados y distribuidoras prefieran pagar una sola factura a un gran acopiador, en lugar de comprarle a varios productores locales», aseveró.

«La biodiversidad es un reto que no va con la industrialización y nos hemos comprado la idea de que la industrialización es el modernismo y es a donde tenemos que ir. Ahora es más fácil consumir un producto empacado, ya que resulta más barato y disponible que una verdura fresca«, agregó.

Gálvez asegura que es necesario informarse sobre los nutrientes de los alimentos tradicionales. Las leguminosas como los frijoles, lentejas y garbanzos son las plantas que tienen la mayor fuente de proteína, muy similar a la de la carne. Además, contienen pigmentos naturales que son muy buenos antioxidantes y ayudan a combatir diferentes procesos que aceleran el envejecimiento del cuerpo. En el caso de los quelites, sus pigmentos proporcionan carotenoides, que son precursores de la vitamina A, la cual es muy importante para la vista.

«Nosotros no estamos diseñados para comer píldoras, estamos diseñados para comer alimentos. Hemos evolucionado junto con los alimentos, pero todavía no hemos evolucionado para comer alimentos ultraprocesados. Si comemos variado y saludable, no tenemos que estar tomando suplementos para darle fibra, lípidos, proteínas, vitaminas y minerales a nuestro cuerpo. Todo eso está en los alimentos y principalmente en estas plantas», señaló.

«Aparte de todo, tanto los frijoles como las hierbas y todas las verduras contienen pequeñas moléculas llamadas fitocompuestos, y como nosotros evolucionamos comiendo eso, nuestra microbiota intestinal también está acostumbrada a tenerlos que consumir para protegernos. O sea, también hay que alimentar bien a nuestros bichos, ya que nos ayudan a mantenernos saludables», finalizó.

Alimentos más nutritivos

El Dr. Emilio Álvarez, investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) y co-coordinador de la Red Iberoamericana de Aprovechamiento Integral de Alimentos Autóctonos Subutilizados (Red Cyted-ALSUB), expuso en el CITA 2019 sus estudios con el ojoche o «ramón» como se le conoce popularmente en México. El ojoche se caracteriza por tener un alto contenido en almidones, fibra y proteínas, lo que hace que sea un buen cultivo para enriquecer alimentos.

Desde la Red Cyted-ALSUB han formulado distintos alimentos usándolo, por ejemplo, una tortilla con harina de ojoche que aumentó dos veces el contenido de proteína, cinco veces el de fibra y diez veces el de compuestos fenólicos en comparación a la tortilla harina de trigo. Esta podría ser una opción bastante viable para personas con deficiencia nutritiva.

También han trabajado con bebidas y pastelillos a base de ojoche. Actualmente están llevando a cabo un estudio en el que le dan de comer estos 2 alimentos a personas de la tercera edad que tienen sarcopenia (pérdida degenerativa de masa muscular y fuerza al envejecer) y han observado que el aporte del ojoche – durante 30 días de consumirlo – se refleja en un incremento en masa muscular y fuerza motriz.

Álvarez considera que existe un problema de seguridad alimentaria muy severo en la región. Primero porque hay un porcentaje muy grande de población que tiene un déficit proteico, y segundo por el incremento de la obesidad por cambios en hábitos los alimenticios. Indica que desde la Red Cyted-ALSUB están buscando tener vinculación con el sector productivo para que sus investigaciones lleguen a la población y que los productos que estudian entren al mercado.

También afirma que hay que hacer estudios interdisciplinarios en donde participen antropólogos que ayuden a identificar cuáles son las tradiciones alimentarias de la región, para que luego los tecnólogos de alimentos analicen los cultivos que se utilizaban y vean cómo se pueden usar en la actualidad. Agrega que hay que investigar fuentes viejas que no se hayan estudiado y comprender que el cambio de los roles en el hogar también es un punto importante.

«Cuando cambian los roles tradicionales donde la mujer se encarga de cuidar a los niños y hacer la comida en la casa, y pasa ella al mercado laboral para llevar dinero a la familia, la forma de comer se modifica, ya que la mujer (o la persona que cocine en la casa) tiene menos tiempo para cocinar y entonces opta por consumir más alimentos procesados. Una buena alternativa para tratar este fenómeno sería producir alimentos procesados que tengan propiedades funcionales, que sean nutritivos», explicó.

Otra preocupación del académico es cómo los monocultivos han desplazado los cultivos tradicionales. «Para producir monocultivos como el maíz y el trigo, hay que talar regiones importantes para hacer las plantaciones. Sin embargo, el ojoche es una alternativa muy interesante, ya que hay estudios que demuestran que esta planta tiene una capacidad de intercambio de CO2 muy alta. Es un árbol que permite recuperación de agua, entonces cuando hay lluvia y se tiene árboles de ojoche, hay menor riesgo de escurrimientos de agua y mayor absorción de CO2«, concluyó.

Panorama costarricense

Toda esta dinámica cultural de consumo y producción es muy similar en Costa Rica. Ana Mercedes Pérez, docente e investigadora del Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CITA) de la Universidad de Costa Rica (UCR), ha estudiado a profundidad las propiedades y beneficios del maíz pujagua, otra planta de origen mesoamericano que desde 2014 es patrimonio cultural del país.

El maíz pujagua se conoce con este nombre —de origen náhuatl— en Guanacaste y Puntarenas. También se le llama maíz morado por su característico color. Es más susceptible a plagas y condiciones de sequía, por lo que tiene un complejo manejo agronómico que hace que su precio tienda a ser elevado. Aún así, se ha demostrado que este cultivo contiene propiedades biológicas muy importantes, como sustancias antioxidantes, antiinflamatorias, nefroprotectoras y antidiabéticas.

Para conocer los beneficios a la salud humana y el valor nutricional de esta planta, Pérez trabaja un proyecto llamado “Fomento del consumo del maíz pujagua cultivado en Guanacaste, un alimento ancestral de alto valor nutricional, y estudio de sus usos tradicionales”. Con este estudio, ella y su equipo del CITA, planean generar resultados que ayuden a los productores nacionales e incentive el cultivo del maíz pujagua en el país.

«Las muestras guanacastecas que hemos analizado tienen un alto contenido de fibra, importante para reducir la incidencia de cáncer colon en la salud. También tienen un alto contenido de proteína, lo que nos demuestra que la planta es una buena opción para preparar una gran cantidad de alimentos. Por esto, tenemos la idea de crear un recetario, para que las personas puedan consumir el maíz pujagua en platillos saludables y sabrosos», afirmó la docente.

Otras plantas como el chicasquil han perdido relevancia en el país y Pérez considera que el modo de vida actual no ayuda a devolverlas a la mesa. «Cada vez las casas tienen menos patios. Ya no hay tantos agricultores como antes y la oferta de cultivos ha bajado mucho. Somos un país biodiverso, pero hemos perdido mucha diversidad culinaria», destacó.

 

José Andrés Céspedes Campos

Asistente de Prensa, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: El Caribe sur es visto a través del valor de su biodiversidad y la conservación de sus recursos naturales

La Universidad de Costa Rica (UCR) funcionó como una especie de escaparate para que distintas instituciones, organizaciones de la sociedad civil y empresas, que trabajan en la región del Caribe sur de Costa Rica en el tema ambiental, se juntaran y dieran a conocer sus iniciativas de conservación, educación e investigación sobre los recursos naturales.

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¿Dónde está la plata para la compensación de Lomas de Barbudal?

  • Actas de la Junta Directiva de SENARA confirma que dinero para adquirir fincas no está en sus arcas
  • Presupuesto vigente del MAG 2017-2018 no contempla dinero para la compra de fincas

 

FECON, 4 de setiembre 2018. Es patente que el gobierno no tiene presupuestado el dinero para adquirir las más de 500 hectáreas que supuestamente compensaría la pérdida de biodiversidad que genera el impacto de inundar 113 hectáreas dentro de la Reserva Biológica Lomas de Barbudal. Este costo se estima entre ¢1.500 y ¢3.000 millones. El Gobierno planea adquirir tres fincas, para compensar las hectáreas a inundar. Serían 444,04 ha. de ASETREK Tres Azul S.A., 86,96 ha. De Brindis de Amor y 25 ha. De Hacienda Ciruelas SP S.A. (1)

En plena crisis fiscal el Poder Ejecutivo impulsa un proyecto que por su magnitud representa un alto grado de endeudamiento en tiempos de la crisis fiscal. El Proyecto PAACUME representa un endeudamiento de ¢300.000 millones. Un préstamo que incrementará en una tercera parte del hueco fiscal y acarrearía intereses por más de ¢16.000 millones anuales (a una tasa de interés de 5.4%).

En el Presupuesto Nacional queda claro que ni SENARA ni el MAG tienen presupuestado este dinero para la compra de tierras. (2). Consta que el presupuesto asignado a SENARA es de ¢5.789.000. Queda explicito que es solamente para cubrir gastos de operación de esta entidad y 8 plazas para el PAACUME. Por lo tanto los recursos con los que cuenta actualmente SENARA y el MAG no tienen como fin la compra de tierras para sumarlas a la Reserva Biológica Lomas de Barbuda.

La Federación Ecologista tuvo acceso al Acta 1139-2018 de la sesión ordinaria N°739-18 de la Junta Directiva de SENARA, en dónde se verifica que el Sr Renato Alvarado, Ministro de Agricultura y Ganadería quien preside esta instancia, menciona que los recursos para adquirir este dinero tiene que ser asignados en el próximo Presupuesto Extraordinario de la República y que la partida de los ¢3.000 millones debe ser incluida como una moción adicional. Con esto queda patente nuevamente que el MAG no tiene en este momento el dinero necesario para la compara de las fincas Brindis de Amor, Tres Azul, ASETREK y Hacienda Ciruelas.

Esto pondría en riesgo la integralidad de la Reserva Biológica Lomas de Barbudal debido a que se sabe que el Estado le debe unos ¢962.000 millones a particulares, por 48.898 hectáreas de propiedad privada dentro de los Parques Nacionales y las Reservas Biológicas. Lo que representa cerca de 7% de las tierras del SINAC, por lo tanto el SINAC tampoco se podría hacer cargo de pagar esta deuda. Esta ausencia de los recursos financieros hace ilegal el cambio de límites de la RBLB planteada en el proyecto de El Proyecto de Ley para Modificar los Límites de la Reserva Biológica Lomas de Barbudal (expediente legislativo N°20.465).

El Reglamente de la Ley de Biodiversidad, específicamente en su Artículo 71 inciso g que: (es necesaria la) “existencia de recursos financieros suficientes para adquirir los terrenos del área propuesta y asegurar su adecuada protección y manejo en el largo plazo.”

Por esta razón, en un contexto de crisis financiera y fiscal, no existe certeza de que el dinero estará disponible para adquirir las 556 hectáreas para compensar el área. Mientras la misma Escuela de Biología de la Universidad de Costa Rica ha señalado que el estudio de Compensación realizado por la OET es inexacto, incompleto y técnicamente débil, esto según consta en el expediente de D1-21601-2017-SETENA donde se alberga el Estudio de Impacto Ambiental.

Esto prende muchas alarmas y preocupaciones sobre el destino no sólo de esta Área Silvestre Protegida sino de su conjunto a nivel nacional, ya que este gobierno insiste en crear un precedente perjudicial en materia de cambio de límites de todas los Parques Nacionales, Reservas Biológicas y Reservas Absolutas.

 

Referencias:

1) http://www.vocesnuestras.org/2018-07-19/articulo/megaproyecto-paacume-afectara-unica-reserva-biologica-bosque-tropical-seco-pais

2) http://www.hacienda.go.cr/docs/5b887929ca14b_207_MAG.pdf

 

Imagen tomada de la nota titulada: Cuestionan quienes serán los verdaderos beneficiados del megaproyecto Paacume.

Enviado por FECON.

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