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Etiqueta: biodiversidad

Débil diseño aumenta riesgos… en nuestra biodiversidad

El 21 de noviembre de 2020 SURCOS publicó la nota Cinco muertes de manigordos en Ruta 32, situación expuesta por Ma. Elena Fournier, presidenta de la Asociación Conservacionista YISKI.

Ahora SURCOS comparte la siguiente información enviada por Fournier en respuesta a un estudio enviado por la Contraloría General de la República y titulado “Débil diseño aumenta riesgos en proyectos viales”

Estimada señora Azofeifa, señores y señoras de la Contraloría:

Muy importante les faltó tomar en cuenta en este estudio acerca de los débiles diseños, lo relacionado al impacto, mitigación de los atropellos y muerte de animales silvestres, pasos de fauna aéreos, superiores (puentes ecológicos) e inferiores (subterráneos) con sus respectivas mallas o cercas, que se tiene que trabajar con el SINAC-MINAE y las comunidades que saben muy bien y mejor que los profesionales en la materia, por dónde es que pasan, se concentran las diferentes especies de animales silvestres que quedan, ya que como es conocido, hay un fenómeno que está sucediendo, la defaunización de los bosques, entre otros problemas como la cacería, deforestación, etc.

También el tomar en cuenta en los diseños, los reductores de velocidad en las «puntos calientes», la señalización vertical y horizontal, cámaras de control de velocidad (se recolectaría mucho dinero que se necesitan para el mantenimiento de los pasos de fauna), entre otras formas de mitigación obligada.

Como ha sucedido con la ampliación de la Ruta 32, que este tema quedó rezagado y ahora parte de los pasos de fauna los tiene que asumir el AyA, debe de trasladar a favor del CONAVI la suma de $ 9.026.617,22, aprovechando el alcantarillado para el paso de agua, que no es lo más conveniente, porque hay animales silvestres que no pasan por donde hay presencia de agua.

Como ustedes los señalan: el débil diseño aumenta riesgos en proyectos viales y esta vez en la gallinita de los huevos de oro, nuestra biodiversidad y el turismo que atrae.

La planificación, con la participación de las comunidades afectadas, SINAC-MINAE, CONAVI y empresas contratistas, está ausente y el Ministerio de Planificación debe de tomar este asunto seriamente. El Instituto Costarricense de Electricidad, ICE cuando realiza alguna obra de infraestructura lo trabaja bastante bien con las comunidades, independientemente de que estén de acuerdo o no, pero es parte del proyecto.

Atentamente,
Ma. Elena Fournier S.

Pronunciamiento UNED: Veto Pesca arrastre dirigido a Presidente Alvarado

La Escuela de Ciencias Exactas y Naturales, la Dirección de Extensión Universitaria, el Centro de Educación Ambiental y la Estación Experimental 28 Millas de la UNED enviaron un pronunciamiento dirigido al presidente de la República, Carlos Alvarado Quesada, solicitando de veto a la Ley 21.478 que reactivaría la pesca de arrastre.

(…)

En estricto apego a los argumentos abajo planteados y como ciudadanos (as) y académicos (as) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), le solicitamos de forma muy respetuosa pero vehemente, el veto a la Ley 21.478 que reactivaría la pesca de arrastre en Costa Rica. (…)”.

Compartimos el pronunciamiento en el siguiente enlace para descargar:

Compartimos el Manifiesto Ecológico Político sobre los Recursos Marinos Costeros de Costa Rica

Voz experta UCR: Reserva Biológica Alberto Manuel Brenes, academia y conservación en 45 años de manejo compartido

Por Ismael G. Guido y Manuel Alfaro, directores de RBAMB

Serie de artículos dedicados a la Reserva Biológica Alberto Manuel Brenes en su 45 aniversario

Ismael G. Guido y Manuel Alfaro, directores de RBAMB

La Reserva Biológica Alberto Manuel Brenes (RBAMB) es un área protegida estatal de 7 800 hectáreas, establecida el 9 de julio de 1975 y que, desde agosto de 1993, posee la categoría de manejo más alta que se emplea en Costa Rica, la cual prioriza en dos actividades: investigación y conservación. La RBAMB es el laboratorio natural más grande con el que la Universidad de Costa Rica (UCR) tiene el privilegio de contar y se destaca por ser un ejemplo de administración compartida entre esta institución y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac).

Ubicada en el extremo sur de la cordillera de Tilarán, su misión es contribuir, mediante la gestión coordinada entre el Sinac y la UCR, en la conservación de las zonas de vida del bosque pluvial premontano y montano bajo, y la biodiversidad presente en ella, con una labor enfocada en el manejo, la administración, la docencia, la investigación y la acción social de primer nivel. Entre sus objetivos destacan el gestionar la conservación del recurso hídrico; contribuir al mantenimiento del hábitat para las especies sobresalientes, tanto endémicas, raras o en peligro de extinción; así como contribuir con el desarrollo sostenible.

La RBAMB conserva el hábitat de un elevado número de especies, por ejemplo, 1 300 de plantas superiores, 92 de anfibios y reptiles, 65 de mamíferos y 308 de aves. Su rango de elevación va desde los 550 hasta los 1 650 msnm. Las temperaturas oscilan entre los 17-25° C; una precipitación promedio de entre 3500-5300 mm y se caracteriza por la enorme riqueza hídrica, representada por varios ríos que nacen en su territorio, entre estos el San Lorenzo, San Lorencito, Palmital y Jamaical, que aportan el agua con que se abastecen comunidades y centrales hidroeléctricas asentadas en su zona de amortiguamiento.

Para guiar la conservación de estos recursos, se cuenta con cuatro elementos focales de manejo que determinan el accionar, los cuales son considerados prioritarios para un manejo exitoso. Estos son, los ecosistemas lóticos y lénticos (recurso hídrico); el bosque pluvial premontano y montano bajo; las aves endémicas amenazadas y el puma (Puma concolor).

Durante estos 45 años de existencia, la UCR, a través de la Sede de Occidente, ha impulsado el desarrollo de las condiciones para la ejecución de investigaciones científicas, efectuadas por nacionales y extranjeros, de las que se han desprendido 280 publicaciones, junto con actividades docentes y de acción social, con lo que la RBAMB se ha convertido en uno de los proyectos que mejor representa el proceso de regionalización universitaria. Por su parte, el Área de Conservación Central del Sinac ha enfocado su esfuerzo en brindar la protección que requiere la reserva biológica, mediante una labor permanente de control y vigilancia, así como el ordenamiento de la tenencia de la tierra. Además de efectuar tareas de educación ambiental y fomentar proyectos en comunidades aledañas al ASP, como fue el programa “Removiendo barreras para la sostenibilidad”.

El resultado de esta labor, conjunta y coordinada, ha convertido a la RBAMB en la experiencia más longeva y exitosa de manejo compartido de una ASP en Costa Rica, la cual se sustenta en un modelo único, que ha permitido contar con las herramientas técnicas para su administración. Como lo son, el Plan General de Manejo, elaborado entre ambas entidades y que responde a las posibilidades organizacionales de cada institución. Así como planes específicos en investigación, educación ambiental, de prevención, protección y control.

Son muchos los aportes que brindan las ASP a la sociedad costarricense, por medio de los servicios ecosistémicos que generan. En el caso particular de la RBAMB, resalta la protección de uno de los últimos remanentes prístinos de una de las zonas de vida más amenazadas en el país, como lo es el bosque pluvial premontano, en conjunto con su biodiversidad y recursos naturales en general, donde sobresale la producción de agua y la ejecución de programas de manejo, conservación, docencia, investigación, acción social y el mejoramiento de la calidad de vida.

La complejidad que conlleva la administración y manejo de una ASP tan importante como la RBAMB, genera una serie de retos, entre estos, destaca la necesidad de mejorar las instalaciones empleadas para su protección y ejecución de labores de investigación y académicas, como son los casos de la estación biológica, administrada por la UCR, ubicada en el sector del río San Lorencito, que en la actualidad está en proceso de mejora y los dos puestos operativos del Sinac, en Cedral de Montes de Oro y en el sector de Bajo Jamaical. Existe otro reto de gran envergadura, el cual consiste en el fomento de investigaciones que permitan contar con el conocimiento sobre los recursos presentes en el ASP y que aporten el criterio técnico y científico que se necesita para tomar las decisiones de manejo. Para alcanzar esto, como complemento a los cada vez más reducidos presupuestos de las instituciones responsables, es necesario el impulso de alianzas público-privadas y con entes internacionales que posean objetivos, lo cuales garanticen la conservación de este espacio natural.

Finalmente, si bien las necesidades son múltiples y el personal escaso, cada día se trabaja para garantizar la existencia de la RBAMB y sus recursos naturales, así como para propiciar las condiciones que les permita, al SINAC y la UCR, mantenerse como ejemplo de instituciones que laboran de forma conjunta en procura de colaborar con la academia y la conservación.

 

Ismael G. Guido Granados
Director de la Reserva Biológica Alberto Manuel Brenes (RBAMB), UCR
Manuel Antonio Alfaro Alpízar
Director de la Reserva Biológica Alberto Manuel Brenes (RBAMB), Sinac

El ambientalismo del gobierno profundiza las crisis

COECOCeiba – Amigos de la Tierra CR

Este es un primer artículo de tres que analiza la actual coyuntura. En este primer artículo, daremos nuestra visión de qué tipo de gestión ambiental plantea el actual gobierno. En un segundo artículo, analizaremos algunas de las propuestas y políticas que el gobierno ha seguido o puesto en práctica. Finalmente, el tercer artículo hablará de soluciones reales a las crisis.

Costa Rica está viviendo una crisis profunda en la actualidad. El COVID 19 aceleró condiciones para que esa crisis se manifieste con la gravedad con que hoy la vivimos: una cuarta parte del país en condiciones de pobreza, las tasas de desempleo más altas de las últimas décadas, la situación fiscal, una violencia estructural cada vez más fuerte, son solo ejemplos que muestran que es necesario un cambio de sistema.

Lo ambiental no es ajeno a esta crisis: invasión de monocultivos en áreas protegidas, debilitamiento de la legislación y políticas ambientales, grave erosión y retroceso de espacios de participación ciudadana, criminalización de quienes defienden el ambiente, grave retroceso en derechos (de Pueblos Indígenas, de comunidades locales, del público en general) y el aumento de recetas que son presentadas como soluciones a las crisis, pero más bien profundizan sus causas. El cambio de sistema es más que necesario, de lo contrario la realidad que nos tocará enfrentar será más dura de la que estamos empezando a vivir hoy.

El COVID 19 a su vez, ha permitido que distintos actores, se refieran a dos realidades: la vieja que ha creado pobreza, grandes desigualdades, una enorme inequidad y un gran deterioro y destrucción ambiental. Y una nueva, que a todas luces debe ser distinta. Eso sí, en Costa Rica no se ha promovido un debate con amplia participación de todos los sectores, con relación a cuál debe ser esa nueva realidad.

El presidente Carlos Alvarado ha dicho que hay que “incorporar la protección de la naturaleza como centro de las decisiones comerciales y financieras para enfrentar la crisis que ha generado en el mundo el COVID-19 (…) En ese contexto, sostiene que la pandemia es una oportunidad para cambiar la forma en que comemos, vivimos, crecemos, construimos y potenciamos nuestras vidas para lograr una economía sana y resiliente, baja en emisiones de carbono y «positiva para la naturaleza» y detener así la crisis que se generará por la pérdida de biodiversidad para el año 2030.” (1)

La intención puede parecernos positiva: si el sistema de desarrollo dominante ha destruido la naturaleza y ha provocado la enorme crisis que vivimos, nada es más necesario que adoptar enfoques distintos que superen ese modelo y nos lleve a construir mejores condiciones de vida dejando de lado la destrucción y deterioro de la naturaleza. Es necesario un cambio de sistema. Sin embargo, debemos preguntarnos ¿será esa nueva realidad distinta a la vieja realidad?, ¿en qué lo será?, es cierto que hay que proteger la naturaleza, pero ¿para qué?, ¿quién lo hará y cómo tomará las decisiones?, ¿estaremos frente a un cambio de sistema promovido desde el gobierno?

Las declaraciones citadas líneas arriba del Presidente Alvarado nos da pistas de hacia donde él, su gobierno y sus socios nacionales e internacionales se dirigen. El Presidente Alvarado, dijo lo que señalamos líneas arriba en su condición de co-presidente de la comunidad Champions for Nature. Lo dijo además, durante la conferencia virtual del Foro Económico Mundial (que lanzó en esa misma reunión, el Nuevo Informe de Economía, el cual plantea Soluciones Basadas en la Naturaleza como motor de reactivación económica en el mundo) (2).

Para entender el carácter de esa intervención es importante recordar que el Foro Económico Mundial es lo que se conoce como el Foro de Davos. Este, es una reunión anual que se celebra en Suiza donde asisten las más grandes corporaciones, algunos presidentes y otros actores afines. Este Foro inició como reacción al Foro Social Mundial que se organizaba en Porto Alegre, Brasil como un encuentro anual de movimientos sociales a nivel global que se reunían para compartir, discutir y construir propuestas comunes en distintos niveles. Además, el Presidente Alvarado dio ese discurso no como un invitado más de ese foro corporativo, sino como presidente de Champions for Nature (3), una instancia del mismo Foro Económico Mundial donde Alvarado está en su presidencia (junto al presidente de Unilever y la subsecretaria del Programa Ambiental de Naciones Unidas). Es decir, Alvarado le estaba hablando a los de su casa que son quienes tienen una enorme responsabilidad en la creación de las causas que provocan la crisis que actualmente estamos viviendo.

Durante toda esta crisis, hemos visto cómo actúan los distintos actores. Las grandes corporaciones transnacionales -las mismas que van todos los años a la reunión del Foro Económico Mundial o Foro de Davos- siguen adueñándose de enormes cantidades de territorio para expandir el monocultivo, no han modificado en nada su forma de producción y más bien, utilizan falsas soluciones y promesas para expandir sus negocios (4). En Costa Rica hemos visto que el agronegocio sigue funcionando igual: en el monocultivo de piña, por ejemplo, en toda su cadena de producción, no solo se violentan derechos laborales, sino que se han convertido en foco de diseminación del COVID 19. Fomentan también la contaminación de acuíferos, invaden áreas de protección, fomentan el uso intensivo de plaguicidas, entre otros. Las amenazas al ambiente van más allá, se busca abrir legislación para volver a actividades altamente contaminantes como la minería de oro, la pesca de arrastre, la exploración y explotación petrolera mientras otra es debilitada. Y desde el gobierno, se continúa con la promoción de medidas y políticas neoliberales que impactan negativamente al país. Por lo tanto, esperar que las palabras del Presidente Alvarado, que inicialmente pueden sonar bien, conlleven un cambio de sistema o al menos, un inicio para construir cambios estructurales, es una ilusión irreal. Es claro que los discursos que desde el gobierno costarricense dicen que es necesaria una nueva realidad, lo que vienen a hacer es profundizar aún más el modelo de desarrollo vigente. Así, la crisis ambiental, se convierte en una oportunidad para que políticas oficiales, brinden mayores oportunidades y beneficios a quienes han venido destruyendo el ambiente.

[1]El País, 15 de julio del 2020: http://www.elpais.cr/2020/07/15/costa-rica-propone-incluir-a-la-naturaleza-como-eje-de-decisiones-economicas-frente-a-la-pandemia/

[2]En el segundo artículo de esta serie, analizaremos las soluciones basadas en la naturaleza.

[3]https://www.weforum.org/communities/champions-for-nature

[4]En el segundo artículo de esta serie, nos referiremos a las mismas.

Las organizaciones de mujeres firmantes solicitamos el veto presidencial a la ley sobre pesca de arrastre

Las organizaciones de mujeres abajo firmantes, unidas en el compromiso de aportar al cuidado de nuestra biodiversidad y la adaptación sostenible frente al cambio climático, enfocado en una economía para la vida y la inclusión social, manifestamos:

  1. La pesca de arrastre es depredadora del ecosistema y la fauna marina.
  2. La pesca de arrastre afecta la pesca artesanal y el ecoturismo.
  3. No existen estudios en el país que demuestren que esta modalidad sea sostenible.
  4. Nuestras comunidades costeras se merecen estrategias de desarrollo local que promuevan una maricultura que aporte a la economía de las familias pescadoras y cuide de manera responsable el mar y su ecosistema.

Sumamos nuestras voces a las de todas las personas y organizaciones que solicitan al presidente de la República vetar el Proyecto de Pesca de Arrastre

Agenda Cantonal de Mujeres de Desamparados
Agenda Regional de Mujeres del Norte
Alianza de Mujeres Costarricenses
Centro de Capacitación de Mujeres de Sarapiquí (ACEMUS)
Centro Feminista de Información y Accion (CEFEMINA)
Colectiva por el Derecho a Decidir
Comité de Mujeres Afrotalamanqueñas
Comité Nacional de Mujeres Cooperativistas
Concertación Interamericana de Mujeres Activistas por los Derechos Humanos (CIMA)
Cooperativa Autogestionaria de Mujeres de Manzanillo (MUDECOOP R.L)
Damas por el Ambiente, Chomes
Foro Autónomo de Mujeres
Grupo Cocorí de Llano Grande de Cartago
La Yunta Agroecológica
Mipyme de Mujeres COCREACIONES
Mujeres Agricultoras y Agroindustriales Rurales (ANAMAR)
Mujeres de Bioley de Buenos Aires (ASOMOBI)
Mujeres de Coopemoluscos, Chomes
Mujeres de Costa de Pájaros
Mujeres de Isla Venado (Izcande)
Mujeres de la Asociación de Pescadores de Subsistencia y Acuicultura de Cahuita.
Mujeres de la Montaña de Coyolito
Mujeres de Mujeres de Africa de Guácimo (AMUDA)
Mujeres del Chirripó, Pérez Zeledón
Mujeres Emprendedoras de Sámara
Mujeres Emprendedoras de Upala (MECUP)
Mujeres Emprendedoras DORCAS
Mujeres en Acción
Mujeres en Cooperación para el Desarrollo (AMUCOODE)
Mujeres en Transición
Mujeres Indígenas de Talamanca (ACOMUITA)
Mujeres por Costa Rica
Mujeres Soñadoras de Rincón Grande de Pavas
Mujeres Unidas en Salud y Desarrollo (MUSADE)
Red Feminista contra la Violencia hacia las Mujeres
Sector Org. de Mujeres del Consejo Consultivo Ciudadano de Cambio Climático (5CMujeres)

26 de octubre, 2020

UNA: Respetar vida silvestre prevendría una nueva pandemia

Desde años anteriores numerosos estudios científicos a nivel internacional, alertaban sobre las consecuencias que podría traer el tráfico ilegal de vida silvestre, y el mal manejo sanitario de la carne para consumo. Algunos, catalogan la llegada del SARS-CoV-2 como la venganza de la vida silvestre, sin embargo, para Víctor Montalvo, investigador del Instituto Internacional de Conservación y Manejo de Vida Silvestre (Icomvis-UNA), este virus es la consecuencia de las actividades agresivas e invasivas que el ser humano ha realizado en contra de la biodiversidad.

El pasado 24 de julio Namá Conservation en colaboración con el Icomvis-UNA organizó la charla “Vida silvestre en tiempos de pandemia”, donde participaron Shirley Ramírez, del Ministerio de Ambiente y Energía, Juan Carlos Cruz, investigador de Namá Conservation, Isabel Hagnauer, médico Veterinario del Zooave y Pablo Vásquez, encargado de Vida Silvestre del Área de Conservación Central del Sistema Nacional de áreas Protegidas (Sinac).

“Nuestra normativa sí ha previsto estas interacciones, y por eso tenemos un marco legal riguroso basado en la ciencia, que protege a la biodiversidad y a las personas. Nuestro objetivo es buscar un balance entre las actividades humanas y la vida silvestre, donde está establecido que el contacto directo está prohibido, y esto es precisamente para evitar que alguna enfermedad zoonótica pueda afectar a los animales o a las personas”, dijo Ramírez.

Un estudio realizado por World Animal Protection (WAP) de 2017 situó a Costa Rica como el país número 7 del mundo en fotografías y selfies inadecuados con la vida silvestre. Bajo este contexto, se impulsa desde el año anterior la campaña #stopanimalselfies, que pretende eliminar la incidencia de selfies crueles o inadecuados con animales silvestres, así como sus efectos negativos y los riesgos que implican. Sin embargo, la interacción con la vida silvestre no está solo en las áreas protegidas.

“La fauna silvestre habita en todo el territorio nacional. El Sinac no tiene un protocolo para las interacciones urbanas porque hay que evaluar muchos elementos como la situación, el lugar, la especie, no es lo mismo ver un puma en un área silvestre protegida a verlo en Tibás. Nosotros recibimos un promedio de cuatro llamadas diarias en la oficina de San José, y el 80% son interacciones de convivencia, de una queja de que el animal está ahí, aunque no haga nada, pero ese es su hábitat, lo que hace falta es información”, dijo Vásquez.

No todos los animales necesitan rescate

Hagnauer, es veterinaria en el Centro de Rescate Zooave, ella afirma que en tiempos de pandemia ha incrementado la cantidad de mamíferos neonatos, como mapaches y zarigüeyas, que llegan al Centro.

En el 2019, dijo la especialista, Zooave recibió 2790 animales, en su mayoría aves. En lo que va de esta pandemia ha recibido 1270, con un pequeño aumento de los mamíferos. “La percepción de las personas ha cambiado y ya no quieren tener un animal silvestre como mascota, pero sí quieren rescatarlos a todos y no todos necesitan ser rescatados”.

¿Cuándo rescatar un animal?

  • Cuando quedan huérfanos o heridos.
  • Cuando están en peligro inminente.
  • Incursiones en ambientes urbanos como un puma en la ciudad.

¿Cuándo no rescatar?

  • Pichones emplumados en época de crianza.
  • Cachorros de mamíferos en madrigueras.
  • Perezosos cruzando la calle.
  • Cuando se trata de animales en parques nacionales.

“Podemos evitar otra pandemia si tenemos un trato ético y respetuoso de la vida silvestre, no rescatamos por rescatar, eliminamos la tenencia ilegal, evitamos el contacto estrecho de animales domésticos con animales silvestres y no consumimos carne sin conocer su estado sanitario”.

Virus entre nosotros

De acuerdo con Cruz los virus siempre han estado presentes en el ambiente. “Tenemos más de 5 mil virus presentes en todos los ecosistemas de la Tierra, gracias a ellos ha habido una transferencia horizontal de genes que impulsa la evolución genética de muchos organismos, al virus no le sirve que su huésped muera, lo necesita para reproducirse, el problema es cuando el virus infecta a organismos que no son sus huéspedes naturales, y esa es la naturaleza de esta pandemia”.

Para el investigador, somos los humanos los que propiciamos esta transferencia. “La deforestación y la pérdida de hábitat en general, ocasiona que muchas especies entren en contacto con otras especies y compitan por recursos, se aproximan a zonas de actividad humana e incluso llegan a interactuar con animales domésticos, especialmente el ganado. Dice un estudio que en los últimos 80 años el 75% de las enfermedades infecciosas tuvieron como origen animales salvajes, que usaron como puentes animales domésticos como pollos, cerdos y ganado para consumo humano”.

La explotación a través de la cacería menciona Cruz, hace posible el contacto con otros patógenos. “Con la cacería las personas están en contacto con sangre, heces y orina, ahí van patógenos que nos podrían enfermar también”.

La Estrategia Nacional de Bioeconomía: buenas perspectivas para la Transformación productiva y el Desarrollo territorial

German Masís

El Gobierno de la República dio a conocer hace pocos días, la Estrategia Nacional de Bioeconomía, como un esfuerzo conjunto del Ministerio de Ambiente y Energía, el Ministerio de Agricultura y Ganadería, el Ministerio de Economía, Industria y Comercio y el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT), y con el apoyo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y del programa de cooperación con la República Federal de Alemania (Programa CEPAL-BMZ/GIZ).

La Estrategia es un marco para integrar políticas públicas y privadas y articular inversiones públicas e incentivos relacionados con lo productivo y lo ambiental y está prevista para implementarse en tres fases en las que se potenciará el uso de la riqueza biológica y aprovechamiento sostenible de los activos biológicos del país (ElPais.cr, Economía,7-8-2020).

El principal valor de esta estrategia se encuentra en la oportunidad de impulsar una transformación productiva y un desarrollo territorial equitativo e incluyente basados en los recursos de la biodiversidad del país y en la integración de nuestras olvidadas regiones periféricas.

El propósito según el planteamiento es, “hacer de la bioeconomía uno de los pilares de la transformación productiva de Costa Rica, al promover la innovación, la agregación de valor, la diversificación y la sofisticación de su economía, aplicar los principios de la bioeconomía circular y buscar la descarbonización de los procesos de producción y consumo”.

Al respecto hemos afirmado, que debe ser un objetivo del desarrollo nacional impulsar una transformación de la actividad productiva hacia una más sostenible e incluyente, a partir del uso y aprovechamiento de nuestra abundante biodiversidad y de una innovación apropiada y creativa, que garantice la generación de productos biodiversos de alto valor y empleo de calidad para la población local. (Alterdescr.com,2020).

Según el Ministro de Agricultura, “desde el sector agropecuario, vemos esta estrategia como una opción para alcanzar un mayor desarrollo de las actividades agrícolas, pecuarias, pesqueras y acuícolas de forma sostenible. Queremos fomentar la agregación de valor, el uso de biomasa para la producción de energía y la diversificación que hace a las personas productoras más competitivas, ya que se les genera mayores oportunidades de acceso a diversos mercados con nuevos productos y servicios y se crean nuevas fuentes de crecimiento económico y social equitativo” (ElPais.cr,7-8-2020).

Hace más de una década, se mencionaba la importancia del impulso de alternativas productivas que implicaran el uso y conservación de la biodiversidad y el paisaje, la generación de encadenamientos locales y el esfuerzo de las unidades de producción para gestionar oportunidades de comercio y servicios, entre esas actividades se ubicaban el biocomercio, la agricultura orgánica, el agroturismo (Masís, G,2007).

Asimismo, la estrategia señala que “La bioeconomía representa una gran oportunidad para impulsar el desarrollo regional, ya que sirve como complemento de las actividades productivas existentes, diversificándolas, fomentando el valor agregado y haciéndolas más sostenibles, al aprovechar de manera responsable los recursos naturales e incluso los desechos generados localmente”.

En ese sentido, la bioeconomía puede convertirse en la opción de desarrollo frente a la predominancia en las regiones periféricas costarricenses de dinámicas territoriales de poco crecimiento, inclusión social, y sustentabilidad ambiental, resultado de un modelo de desarrollo concentrador de las actividades en la Gran Área Metropolitana (GAM) y de condiciones de acceso a los recursos e inversión inequitativas que se han profundizado en los territorios rurales y costeros.

Se requiere una nueva gobernanza territorial de los recursos naturales y de la biodiversidad, la generación de nuevas oportunidades económicas y la vinculación con mercados dinámicos; que superen las estructuras productivas de enclave o donde predominan unas pocas empresas, muchas veces de origen extraterritorial, que generan poco o mal empleo, con pocos encadenamientos locales, y que finalmente resultan en la extracción del territorio de una enorme proporción de los excedentes y a la creación de relaciones desiguales entre los territorios y las ciudades intermedias (Alterdescr.com,2019).

Igualmente en la actual coyuntura, la Estrategia de Bioeconomía puede convertirse en un marco orientador para promover una recuperación económica sostenible en el período postpandemia, con sistemas productivos que enfrentan un enorme reto frente a una contracción económica mundial, que exigirá producir de forma más eficiente o reinventarse, mantener cadenas de valor que sostengan empleos y medios de vida, mientras se asegura el aprovechamiento sostenible y la rehabilitación de la naturaleza frente al cambio climático.

De acuerdo a lo dicho por el Presidente en la presentación, en este contexto de pandemia debemos acelerar el paso hacía la bioeconomía que busca construir una Costa Rica con producción sostenible de alto valor agregado, basada en el aprovechamiento justo y equitativo de su biodiversidad y lograr una transformación productiva, basada en el conocimiento.

La Estrategia Nacional de Bioeconomía es un paso en la dirección correcta hacia un desarrollo nacional endógeno, auto centrado y sustentable, que incorpore los sistemas agroecológicos, la agroindustria, la bioprospección, y la biotecnología agrícola y médica, ámbitos en los que Costa Rica tiene capacidades y potencial. (Ídem, ElPais.cr).

Que la crisis del Covid-19 no se convierta en una crisis alimentaria

German Masís

La CEPAL y Oficina Regional de la FAO han hecho un llamado a los países latinoamericanos y del Caribe para evitar que la crisis del COVID-19 se transforme en una crisis alimentaria.

Estos organismos han presentado un análisis acerca de las vulnerabilidades socioeconómicas y alimentarias de los países y de las medidas aplicadas por éstos para atenuarlas, a la vez que han recomendado la adopción de un conjunto medidas urgentes para evitar la crisis y fortalecer la lucha contra el hambre.

Se considera que los efectos negativos de la actual crisis del COVID-19 sobre la seguridad alimentaria serán desiguales y más intensos en el caso de las regiones y los grupos poblacionales que parten de una situación de mayor vulnerabilidad (FAO, Boletín junio, 2020).

En el caso de Costa Rica, es posible establecer algunas vulnerabilidades ligadas al sistema de distribución de alimentos, a los trabajadores que participan en el sistema, además de vulnerabilidades ligadas a la condición socioeconómica de la población.

Tomando como punto de partida que el país ha mantenido funcionado sus mercados con relativa normalidad y de que los riesgos de desabastecimiento alimentario han sido limitados, se puede establecer que se han presentado algunas interrupciones en la operación de las cadenas internas de comercio y también en la cadena regional, con el cierre de la frontera entre Nicaragua y Costa Rica para el transporte de carga.

En el ámbito de los trabajadores vinculados a los sistemas alimentarios, se indica que dado que la agricultura es intensiva en mano de obra (este sector involucra un 11,7% de la población ocupada), frente al COVID-19, los trabajadores de todos los eslabones de la cadena están expuestos desde el punto de vista tanto físico como económico.

En las empresas productoras y exportadoras de alimentos en sus fases de transformación y empaque como ocurrió en la zona norte, el riesgo de contagio aumenta por la mayor proximidad física entre personas requerida para llevar a cabo las actividades y la necesidad de trabajar in situ.

Los trabajadores de los mercados mayoristas y minoristas (ferias, mercados y supermercados) siguen trabajando en una situación de alto riesgo de contagio y sus sueldos no compensan ese mayor riesgo y, en el caso de los repartidores de comida a domicilio, los ingresos también son bajos y la informalidad es elevada.

Mientras tanto, en la producción agrícola familiar y de pequeñas fincas, los trabajadores requieren un nivel de proximidad física con otras personas para llevar a cabo sus tareas; dichas tareas asociadas no pueden realizarse de forma remota y por ello los trabajadores siguen circulando e interactuando entre sí, incluso en los periodos de fuerte confinamiento.

Durante la pandemia, han ingresado a todas las ciudades de la Gran Área Metropolitana y centros poblados de las demás regiones, camiones con alimentos producidos por miles de agricultores y pescadores artesanales, que llegan finalmente a las mesas de los consumidores costarricenses.

Ellos se podrían haber refugiado en sus casas para evitar el contagio, pero optaron por no detener su actividad.  Es paradójico que la inseguridad alimentaria y la pobreza estén presentes en la gran mayoría de los hogares de estos agricultores, que no tienen derecho a la seguridad social, vacaciones o acceso a servicios de salud, además de que los trabajadores agrícolas presentan altos niveles de informalidad y sus ingresos son inferiores al promedio del empleo no calificado.

Con respecto a las vulnerabilidades socioeconómicas, teniendo en cuenta que la línea de pobreza extrema se determina a partir del costo de la canasta básica de alimentos, las personas que se encuentran por debajo de esta línea no cuentan con ingresos suficientes para cubrir los costos básicos de alimentación.  Esto significa que la caída económica pronosticada para este año (un 3.6%) repercutiría directamente en la seguridad alimentaria de miles de personas y que el hambre se deriva de la pobreza (en particular, de la pobreza extrema).

Esto indica que el nivel de pobreza del país que asciende al 21%, involucrando a 336.845 hogares y la pobreza extrema que representa un 5.8% y 93.542 hogares (INEC,2019), podrían aumentar, si se cumple el pronóstico de la CEPAL de que debido a la pandemia la pobreza en Costa Rica podría tener un crecimiento de 3 puntos porcentuales, es decir alcanzaría el 24% como mínimo.

En el país, la pobreza y la pobreza extrema han tendido a ser más elevadas en las zonas rurales, pero también la informalidad del empleo y el bajo acceso a redes de protección social, lo que genera una situación de gran vulnerabilidad. De manera que si la pobreza es del 24.2% en las zonas rurales (19.8% en las zonas urbanas), con los mayores niveles en las zonas Brunca y Pacífico Central, con el 30.3% y 29.8% respectivamente, el deterioro de la pobreza podría ser aún mayor en ellas y el efecto sobre la inseguridad alimentaria también.

La incidencia de la pobreza no solo es mayor entre las personas que viven en áreas rurales, sino también entre niños, adolescentes y jóvenes; indígenas; mujeres en edad de trabajar; personas con niveles educacionales más bajos, y quienes no alcanzan a cubrir sus necesidades básicas.

La pobreza rural se ha asociado tradicionalmente con la existencia de un gran contingente de pequeños productores agrícolas de baja productividad, con poca tierra y de baja calidad, y acceso limitado a bienes públicos.

Según la información de las organizaciones agrícolas, se estima que este sector se compone de entre 78 mil y 90 mil productores, a las que hay que agregar alrededor de 10 mil pescadores artesanales que son los que garantizan la producción de alimentos y la seguridad alimentaria del país. La agricultura familiar representa, más de 50 mil pequeñas fincas y el 55% de las fincas dedicadas a la actividad agropecuaria (Red Agricultura Familiar, 2017).   Los trabajadores agrícolas por cuenta propia y sus familiares no remunerados, en su mayoría agricultores familiares, tienen el nivel más bajo de ingresos de las diferentes categorías de inserción laboral en las zonas rurales.

Estas unidades de producción familiar, aportan, el 85% de la producción nacional de frijol, el 80% de la cebolla, el 75% de la de yuca, el 70% de la papa, el 70% de la de café, el 55% de la de leche y el 40% de la carne, siendo la principal y a veces única fuente de empleo e ingresos de la población rural. (Masís, G.2018, p.229).

La FAO y la CEPAL han realizado un registro de las medidas de política aplicadas por los Gobiernos para enfrentar la emergencia en el sector alimentario y en los territorios rurales de la región (FAO/CEPAL, 2020). Entre dichas medidas, se destacan:

La implementación de políticas macroeconómicas y sectoriales para estabilizar la economía y apoyar a los sectores productivos, especialmente a las pequeñas y medianas empresas, de modo que se asegure la disponibilidad de alimentos. Las medidas incluyen refinanciamiento, reducción o postergación de pagos, disminución de impuestos, flexibilización de contratos y aplicación de subsidios.

En nuestro país, se aprobaron medidas para que los bancos de brindarán una amnistía de 3 meses a las pymes y trabajadores en el pago de sus créditos y a la determinación del INDER de aplicar el no pago de los créditos en ese mismo período a más de 900 productores (Alterdes, cr,2020), medidas que ahora se solicita prorrogar por 3 meses adicionales.

El Fondo Nacional para el Desarrollo (FONADE) efectuó una condonación de obligaciones financieras de primer piso que mantienen con esa entidad para 2.705 microproductores y pequeños y medianos productores agropecuarios de las diferentes zonas agrícolas del país

Por su parte, el Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD) otorgó una Moratoria en el pago de capital e intereses por hasta 6 meses en créditos con recursos del SBD para empresas con grave afectación económica y un período de gracia de hasta 12 meses en el pago de capital de operaciones financiadas con recursos del SBD para empresas con mediana afectación económica.  También brinda refinanciamiento de operaciones de crédito con recursos del SBD para capital de trabajo de emergencia y fondos no reembolsables para 200 pequeñas y medianas empresas (pymes). (FAO, Boletín, 2020)

A nivel institucional se ha dado la creación de equipos de trabajo del Sector Agropecuario para superar la emergencia, compuestos por los Ministerios de Agricultura y Ganadería, el Consejo Nacional de Producción, el Instituto de Desarrollo Rural y otros organismos como el PIMA, el SENARA, la FAO, el (IICA) y el banco de alimentos.

En la adaptación de la logística de las cadenas de suministro y para que la agricultura siga funcionando han sido importantes las siguientes medidas: la adopción de nuevos protocolos sanitarios; la capacitación de la fuerza de trabajo, el ajuste del nivel de funcionamiento en las plantas agroindustriales, la reprogramación de siembras y cambios en la elección de rubros productivos, entre otras. Estas medidas han sido dirigidas a todo tipo de empresas, incluidas las fincas de la agricultura familiar.

También ha sido importante la articulación de los actores en redes y el fomento del comercio digital y otras opciones de circuitos cortos de comercio. En este sentido, se han establecido mercados virtuales institucionales en el Ministerio de Agricultura y en el Instituto Nacional de Aprendizaje) INA), así como mercados virtuales locales en Pérez Zeledón y la zona de los Santos.

En el reforzamiento de los programas de seguridad alimentaria estatales con el apoyo de organismos de las Naciones Unidas, se ha mantenido el programa de comedores escolares, mediante la distribución directa de bolsas de alimentos dirigidos a la población estudiantil más vulnerable, a la que se han efectuado 5 entregas de alimentos.

Ligado a la distribución de alimentos a los comedores escolares, es necesario mencionar la labor del Programa de Abastecimiento Institucional (PAI) que ha organizado la compra, acopio y envío de las bolsas de alimentos a las escuelas y comunidades.

Frente a la fuerte caída de la economía, los ingresos y las remesas, y al aumento de la pobreza extrema, el hambre y los precios de los alimentos, la CEPAL y la FAO han propuesto un decálogo de medidas para impedir que la crisis sanitaria se transforme en una crisis alimentaria.

La CEPAL y la FAO proponen un bono contra el hambre a toda la población en situación de pobreza extrema., como complemento al ingreso básico de emergencia propuesto por la CEPAL (CEPAL,2020).

En Costa Rica, el bono Proteger establecido para apoyar a los trabajadores desempleados o que han visto reducida sus jornadas e ingresos y que ha cubierto alrededor de 530 mil personas durante 3 meses, puede asimilarse al ingreso básico de emergencia propuesto. Este bono pretende ampliarse por 3 meses adicionales e incluir a una población mayor cercana a las 900 mil personas, pero en la actualidad depende de la obtención de financiamiento extraordinario por parte del Gobierno.

Para otorgar liquidez a las empresas agropecuarias se proponen dos medidas complementarias: i) créditos blandos a empresas del sector productivo agrícola que operan en condiciones críticas y ii) bonos de inversión productiva para aumentar la inversión productiva en las fincas de los agricultores más rezagados mediante un bono de 250 dólares por explotación, entregado una sola vez, para adquirir fertilizantes, semillas y otros insumos.

Entre otras medidas mencionadas, es importante destacar la de expandir y garantizar el funcionamiento de los programas de apoyo a la producción de autoconsumo.   Esta medida es crucial para los hogares de los agricultores familiares de subsistencia ante la disminución de sus ingresos no agrícolas, que en muchos casos representan más de la mitad de su ingreso total. (FAO, Boletín,2020).

La pandemia y el riesgo inminente de una crisis alimentaria recuerdan la importancia crucial de la agricultura y los sistemas alimentarios.  La agricultura es una de las pocas actividades imprescindibles, así como son imprescindibles los bienes que produce.

La pandemia obliga a reforzar la resiliencia y la inclusión social y a no olvidar los objetivos de una agricultura más sostenible y las prácticas de adecuación al cambio climático.  La sostenibilidad ambiental de la agricultura y los sistemas alimentarios y la integración entre la agricultura y la biodiversidad, son demandas de la sociedad que cobrarán más fuerza.

En una crisis sanitaria se valora más la calidad de los alimentos, la inocuidad, la trazabilidad, las certificaciones de calidad y los atributos ambientales, sociales o culturales. Los consumidores acelerarán el cambio de sus preferencias hacia alimentos sanos, saludables y con identidad.

Durante la pandemia, se ha establecido el comercio digital, este es el nuevo concepto de cadena corta de comercio.  Se va a acelerar el surgimiento de oportunidades para la digitalización de la agricultura y con ello se incrementará la influencia de los consumidores en la definición de los modelos productivos y de los bienes generados por la agricultura.  La digitalización será un gran desafío para la agricultura familiar y los pescadores artesanales, pues implica un modelo de negocio diferente de aquel al que están acostumbrados.

Con la emergencia se ha hecho evidente que se requiere de un Estado e instituciones públicas agroalimentarias y rurales fortalecidas, con mayores y mejores capacidades, circunstancia que ha vuelto a señalar la urgencia de la renovación de la institucionalidad pública agrícola, alimentaria y rural del país.

UCR: El 2020 nos urge a reinventar nuestra relación con la naturaleza

Día Mundial del Medio Ambiente

Las especies de vida silvestre están desapareciendo de diez a cientos de veces más rápido ahora que en los últimos 10 millones de años. Revertir esta tendencia depende del ser humano

La abeja es una de las especies más importantes para la sobrevivencia del ser humano, ya que se encargan de polinizar los cultivos para nuestra alimentación. Foto: Karla Richmond.

La ciencia, la tecnología y el conocimiento no bastarán para que la humanidad logre su supervivencia. Por el contrario, los seres humanos dependemos del aire, el agua y el alimento que nos proporciona el planeta.

Comprender esta relación es urgente para preservar la vida. Por eso, en este 2020, las Naciones Unidas han hecho un llamado por la naturaleza con el fin de que la humanidad, los Gobiernos, la instituciones y cada individuo tomen acciones para preservar la biodiversidad que nos sustenta.

La Universidad de Costa Rica se ha unido a este llamado, consecuente con los esfuerzos que realiza para mejorar su vínculo con el medio ambiente, a través de diversas investigaciones, iniciativas, programas y proyectos institucionales.

Así lo manifestó el rector de la UCR, Dr. Carlos Araya Leandro, en un mensaje dirigido a la comunidad universitaria, en el cual instó a reflexionar sobre el peso de nuestras acciones en el planeta.

“Llegó la hora de reaccionar. Hoy, que guardamos la distancia física como una manera de solidaridad social, cultivemos esa responsabilidad en nuestros hogares, con nuestras familias, para que desde los más pequeños hasta los mayores sepan reconocer el peso de sus acciones sobre las redes de vida en las que todos estamos insertos”, señaló el rector.

La UCR ha logrado ser una institución carbono neutral gracias a la conservación de su Red de Áreas Protegidas, distribuidas en cuatro provincias, que en conjunto protegen más de 8 000 hectáreas. Ha fomentado un cambio de cultura entre la comunidad universitaria, por medio del programa de Galardón Ambiental, (coordinado por la Unidad de Gestión Ambiental), en el que participan más de 60 unidades.

El planeta está en alerta

  • En el planeta Tierra coexisten 8 millones de especies de seres vivos.
  • Las especies de vida silvestre están desapareciendo de diez a cientos de veces más rápido ahora que en los últimos 10 millones de años.
  • Dentro de la próxima década, una de cada cuatro especies conocidas podría extinguirse.
  • Las actividades humanas han alterado significativamente tres cuartas partes de la superficie terrestre y dos tercios de los océanos.
  • Solo entre 2010 y 2015, desaparecieron 32 millones de hectáreas de bosque.
  • En los últimos 150 años, la cobertura de arrecifes de coral vivos se ha reducido a la mitad.
  • El hielo glacial se está derritiendo a velocidades extraordinarias, mientras crece la acidificación del océano.

Fuente: ONU Programa para el Medio Ambiente. https://www.worldenvironmentday.global/

El impacto de las acciones humanas sobre el equilibrio planetario es ampliamente conocido: calentamiento global, contaminación del aire y del agua, sobreexplotación de los suelos y acelerada extinción de especies. Estas son solo algunas de las consecuencias.

Según el Sexto Informe Nacional al Convenio de Diversidad Biológica de Costa Rica, las principales amenazas a la biodiversidad reconocidas para Costa Rica son la pérdida del hábitat, la sobreexplotación, la contaminación, el cambio climático y presencia de especies exóticas invasoras.

En Costa Rica, los científicos de la UCR han detectado cambios en el comportamiento de animales, como los monos y los murciélagos, debido a los cambios que implica la actividad de los seres humanos.

Desde el Cimar, se ha estudiado la pérdida de coloración de los corales, lo cual alerta sobre la contaminación de los mares. Asimismo, las investigaciones del CICA determinaron la presencia de contaminantes provenientes de actividades agrícolas en las aguas de la zona norte. Estos son solo algunos ejemplos de cómo la academia trabaja para proteger el equilibrio ambiental.

Costa Rica es el hábitat de más de medio millón de especies, alrededor del 6 % de la biodiversidad mundial (SINAC, 2014). En el país, se han registrado un total de 121 693 especies en los principales grupos taxonómicos. Foto: Cristian Araya.

Este año, la Universidad de Costa Rica ha dado un paso más en este sentido al crear el Centro de Investigación en Biodiversidad y Ecología Tropical (Cibet), una unidad de estudio que se dedicará a documentar la biodiversidad nacional, con el fin de comprender su función y vínculo con el entorno natural y las poblaciones humanas, así como para plantear soluciones a los riesgos y los problemas ambientales.

Sin embargo, los cambios aún son insuficientes para detener la pérdida de biodiversidad. Según, el director del Cibet, Dr. Bernal Rodríguez, la biodiversidad es bastante compleja, incluye distintos tipos de organismos con los que convivimos en este planeta y ha sido una tarea fundamental comprender cuál es el vínculo entre esas especies y la relación que tenemos con ellas.

“Hay una responsabilidad moral. Nosotros como una especie más de este planeta, que podemos modificar los ambientes y que tenemos un impacto sobre otras especies, tenemos esa responsabilidad, porque todos los organismos tienen un valor, sea conocido o no”, subrayó el experto.

El 2020, sin duda, es el año que ha demostrado el valor de todas esas cadenas de vida que conforman el planeta, donde animales, microorganismos y seres humanos entre otras especies convivimos bajo en delicado equilibrio. En el Día Mundial del Medio Ambiente, la invitación es a actuar ya.

 

Katzy O`neal Coto
Periodista, Oficina de Divulgación e Información
Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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La OCDE y el agro: algunas precisiones

Luis Felipe Arauz

Profesor universitario y exministro de Agricultura y Ganadería (2014-2018)

Con fecha 19/05/2020 se publicó en Surcos Digital, un artículo de Henry Picado, expresidente de FECON, titulado “La OCDE y la tercera reforma neoliberal del agro en Costa Rica”. En el mismo, luego de dar su opinión sobre las implicaciones políticas de la incorporación de Costa Rica en la OCDE, la cual no comparto, pero como cualquier opinión, se respeta, entra a analizar aspectos del agro. En este último tema, cae en una serie de imprecisiones que, por respeto a los lectores de Surcos Digital, me veo en la obligación de aclarar.

En primer lugar, el autor se refiere al tema de registro de plaguicidas sin conexión alguna con la OCDE, incluso omite la recomendación que nos hizo la OCDE de incrementar el área dedicada a la agricultura orgánica. El nuevo reglamento para el registro de plaguicidas se empezó a trabajar desde antes que la misión de la OCDE evaluara nuestras políticas agrícolas. Con OCDE o sin OCDE siempre habríamos cambiado el reglamento. ¿Por qué? Porque el reglamento de 2007 (aún vigente, ya que el nuevo está esperando el fallo a un recurso sin fundamento científico presentado ante la Sala IV) resultó en un entrabamiento tal, que en 10 años no se había podido registrar casi ningún producto de última generación, de menor toxicidad y de menor dosis que los anteriores. Este rezago ha resultado en la aplicación de grandes volúmenes de plaguicidas en nuestro país. Baste un ejemplo. El control de la sigatoka en el cultivo del banano, con los productos actualmente disponibles, requiere de aplicar 2,5 kg por hectárea de fungicida cada 6 días. Esto da 146 kg por hectárea por año. Con productos de última generación, con dosis de 0,075 a 0,375 kg por hectárea cada 10 días, se aplicaría entre 2,7 y 13,7 kg por hectárea por año. Esto representa una disminución de más de 90% en el uso de plaguicidas. Otro caso, de los pocos que se lograron registrar con el reglamento viejo, es un producto para combatir nematodos dañinos de las raíces, que se usa en dosis 30 veces menor y es 133 veces menos tóxico, o sea una carga tóxica 4000 veces menor, que el producto usado antes, que por cierto yo mismo prohibí. Por otra parte, es falso que con el nuevo reglamento no se evalúen los temas toxicológicos o ambientales. Ningún producto que se vaya a aplicar en el campo tiene una evaluación más laxa con el nuevo reglamento que con el vigente. El tema es amplio y complejo, da para un artículo exclusivo para ese tema para explicar los detalles, como lo he hecho anteriormente (ver, por ejemplo: https://www.larepublica.net/noticia/registro-de-plagu-icidas-modernizacion-impacto-ambiental-y-algunas-aclaraciones), pero don Henry lo toca con una gran ligereza.

Un segundo tema que se trata no solo con ligereza sino con evidente confusión conceptual en el artículo del Sr. Picado es el tema de la “agricultura climáticamente inteligente”, el cual erróneamente confunde con el tema de “Agricultura 4.0”. Empiezo por este último concepto: la llamada “Agricultura 4.0” se refiere al uso eficiente e integración de diferentes tecnologías para la obtención y procesamiento de información, aplicables a la agricultura. No tiene nada que ver con drones fumigadores, aplicación de más agroquímicos, o la promoción de biología sintética u organismos genéticamente modificados. Ese uso eficiente de las tecnologías de información más bien permite usar los insumos con precisión y disminuir el uso de insumos y agua, y al mismo tiempo aumentar la productividad. En resumen, busca reducir el impacto ambiental y mejorar el impacto económico y social de la agricultura, mejorando la sostenibilidad de la actividad. Este tema no se planteó en el proceso de la incorporación de Costa Rica a la OCDE.

La OCDE sí nos hizo recomendaciones en el tema de la relación de la agricultura con el cambio climático, que las podríamos resumir en que continuáramos por la ruta que ya habíamos iniciado como país, fortaleciendo los mecanismos financieros para extender a otras áreas las acciones que ya había empezado Costa Rica en ganadería y café. En el informe de la OCDE no se habla explícitamente de “agricultura climáticamente inteligente” (ACI), aunque al hablar de balancear productividad, mitigación y adaptación al cambio climático, está hablando implícitamente de ese concepto, pues efectivamente de eso se trata. El concepto, presentado por la FAO en 2010, se refiere justamente a una agricultura productiva, que capture carbono o reduzca emisiones de gases de efecto de invernadero, y que se adapte al cambio climático. Si uno ve el libro de consulta la FAO del 2014, que desarrolla el concepto (http://www.fao.org/climate-smart-agriculture-sourcebook/concept/es/), no se promueve una mayor aplicación de plaguicidas, ni la deforestación ni el uso de organismos genéticamente modificados (OGM). En Costa Rica, un ejemplo de ACI, es la estrategia de ganadería baja en carbono (http://www.mag.go.cr/bibliotecavirtual/L01-11006.pdf), en la cual no se materializa ninguna de las amenazas que menciona el artículo de don Henry. Por el contrario, aumenta la arborización en los potreros, reduce el uso de fertilizantes, aumenta la productividad, mejora el uso del agua y aumenta la biodiversidad. En otros países, en especial en los Estados Unidos, sí se ha incorporado el uso de los OGM en la ACI. Esta diferencia de enfoque con Costa Rica no pasó inadvertida en la conferencia de las partes (COP21) de cambio climático de París 2015, lo que motivó una publicación al respecto (http://www.iatp.org/blog/201512/the-clever-ambiguity-of-climate-smart-agriculture) por parte de la ONG Instituto para las Políticas de la Agricultura y el Comercio.

Concluyendo, tanto la modernización del registro de plaguicidas como la agricultura climáticamente inteligente son temas que el Ministerio de Agricultura y Ganadería venía promoviendo desde antes de las recomendaciones de la OCDE, simplemente porque hacerlo ayuda a la agricultura y al ambiente, como lo he demostrado con seriedad, aportando datos y documentos.