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Soluciones ante el calentamiento global derivado de la crisis civilizatoria

Alberto Salom Echeverría
albertolsalom@gmail.com

Como ya se ha advertido en los capítulos anteriores, la crisis climática contemporánea no constituye un fenómeno aislado ni una simple alteración temporal de las condiciones atmosféricas. Se trata de una transformación sistémica que compromete simultáneamente la estabilidad ecológica, la economía mundial, la producción alimentaria, la disponibilidad de agua, las migraciones humanas y la gobernabilidad política. Por ello, las soluciones no pueden ser parciales ni fragmentarias. Frente a un problema de naturaleza global, las respuestas deben ser igualmente globales, articuladas y sostenidas en el tiempo.

El calentamiento global posee un carácter esencialmente antropocéntrico. Aunque la historia geológica del planeta ha conocido variaciones climáticas naturales, la aceleración actual de la temperatura terrestre está directamente vinculada con la actividad humana desarrollada desde la Revolución Industrial. La expansión ilimitada de la producción, el uso masivo de combustibles fósiles, la deforestación, la destrucción de ecosistemas y los patrones de consumo intensivo han alterado el equilibrio climático del planeta a una velocidad desconocida en la historia reciente de la Tierra.

En consecuencia, las soluciones deben dirigirse a transformar las estructuras económicas, energéticas y culturales creadas por la propia humanidad. No basta con reducir algunos daños ambientales: es indispensable modificar las lógicas que los producen.

Uno de los principales factores del calentamiento global es la emisión de gases de efecto invernadero derivados de la extracción, transporte y consumo de hidrocarburos. El petróleo, el carbón y el gas natural continúan siendo la base energética de gran parte de la economía mundial. Esta dependencia energética ha permitido un extraordinario desarrollo industrial y tecnológico, pero al mismo tiempo ha generado una acumulación de dióxido de carbono y metano incompatible con la estabilidad climática del planeta.

Por ello, una de las tareas fundamentales de este siglo consiste en sustituir progresivamente la matriz energética basada en combustibles fósiles por energías renovables y menos contaminantes. La expansión de la energía solar, eólica, geotérmica, mareomotriz e hidráulica constituye un paso imprescindible para disminuir las emisiones globales. Sin embargo, esta transición energética no puede reducirse únicamente a un cambio tecnológico. Requiere enormes inversiones públicas, cooperación internacional y mecanismos de financiamiento que permitan a los países más pobres acceder a tecnologías limpias sin sacrificar sus posibilidades de desarrollo.

Además, la transición ecológica debe evitar reproducir nuevas formas de desigualdad. En ocasiones, ciertas economías industrializadas trasladan a los países periféricos los costos ambientales de la extracción de minerales estratégicos necesarios para las nuevas tecnologías verdes. La solución climática no puede construirse sobre nuevas formas de explotación humana y destrucción ecológica.

La crisis climática también revela los límites históricos de un modelo económico basado en el crecimiento ilimitado dentro de un planeta finito. Durante décadas, el éxito económico fue identificado casi exclusivamente con el aumento constante de la producción y de la inducción de patrones de consumo superfluos. Sin embargo, una economía sustentada en la expansión incesante del mercado y en el consumismo voraz permanente termina chocando inevitablemente con los límites ecológicos de la Tierra.

La contradicción es evidente: un sistema que necesita crecer infinitamente opera dentro de un mundo cuyos recursos naturales son limitados. De ahí que el problema climático no sea solamente energético, sino también civilizatorio.

Las soluciones deben orientarse hacia la construcción de una economía humanista y solidaria, sostenible y sustentable para las generaciones de hoy y las de mañana, donde la prioridad no sea únicamente la acumulación de riqueza, sino el bienestar colectivo, la equidad social y la preservación de la vida. Ello implica redefinir las nociones de progreso y desarrollo. El crecimiento económico carece de legitimidad cuando destruye ecosistemas, profundiza desigualdades y compromete las condiciones de existencia de las futuras generaciones.

En este sentido, una mejor distribución de la riqueza socialmente producida constituye también una política climática. Las sociedades profundamente desiguales suelen presentar mayores niveles de deterioro ambiental, porque amplios sectores de la población quedan excluidos de condiciones dignas de vida y sobreviven en medio de dinámicas de explotación y expoliación, así como del uso intensivo de los recursos naturales, más allá de lo que el planeta es capaz de proveer. Por ende, la lucha contra la pobreza y la desigualdad no es ajena a la lucha climática: ambas forman parte del mismo desafío histórico.

La complejidad del calentamiento global obliga asimismo a abandonar explicaciones simplistas. Los factores que originan la crisis climática son múltiples y están profundamente interrelacionados: energía, transporte, urbanización, agricultura industrial, deforestación, patrones culturales de consumo, concentración de riqueza, políticas públicas devienen completamente insuficientes, porque están basadas en formas de competencia voraz y desigual entre naciones y al interior de cada una de ellas; por eso mismo, este sistema fragmentado y fragmentario sabotea cualquier modelo de gobernanza, tanto internacional como al interior de cada sociedad, porque aplaca y desprecia la participación societal.

Frente a la complejidad, la falta de colaboración y la fragmentación de las sociedades, las soluciones deben apoyarse en enfoques inter y multidisciplinarios. Ninguna disciplina científica, por sí sola, puede resolver un problema de semejante magnitud. La ecología, la climatología deben dialogar permanentemente con la economía, la sociología, la ingeniería, la biología, la oceanografía, la agronomía, la ética y las ciencias políticas y sociales en general. Del mismo modo, el conocimiento científico necesita complementarse con saberes comunitarios e indígenas que históricamente hubiesen desarrollado formas más equilibradas de relación con la naturaleza.

El calentamiento global exige una nueva cultura de cooperación entre conocimientos, instituciones y sociedades.

Entre las políticas más urgentes destaca la necesidad de aumentar la captura y almacenamiento de carbono tanto en los ecosistemas terrestres como en los océanos. Los bosques, humedales, manglares, suelos agrícolas y ecosistemas marinos desempeñan un papel esencial como sumideros naturales de carbono. La destrucción de estos sistemas acelera la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

De ahí la importancia de impulsar vastos programas de reforestación y restauración ecológica, particularmente en regiones tropicales severamente afectadas por la deforestación. Sin embargo, no se trata simplemente de sembrar árboles de manera indiscriminada, sino de recuperar ecosistemas completos capaces de regenerar biodiversidad, proteger fuentes de agua y estabilizar suelos.

Igualmente, relevante es la protección de los océanos. Durante décadas, los mares han absorbido una parte significativa del exceso de calor y dióxido de carbono generado por las actividades humanas. Pero esta función tiene límites. La acidificación oceánica, el aumento de temperatura y la contaminación por plásticos y petróleo amenazan gravemente los ecosistemas marinos. La recuperación de manglares, pastos marinos y arrecifes coralinos puede contribuir significativamente a la fijación de carbono y a la protección costera frente a fenómenos climáticos extremos.

Otro eje fundamental consiste en transformar las ciudades y las formas de vida urbana. Actualmente, gran parte de las emisiones globales proviene de modelos urbanos dependientes del automóvil privado, del consumo energético excesivo y de una expansión desordenada del territorio. Las ciudades del futuro deberán priorizar el transporte público limpio, la movilidad peatonal y la ciclística, la eficiencia energética de las edificaciones y una planificación urbana orientada hacia la sostenibilidad.

Las guerras deben desaparecer de la faz de la tierra. El ser humano de todos los países debe ser capaz de encontrar mecanismos pacíficos para resolver sus conflictos y diferencias. Las dos guerras mundiales del siglo XX, más otras guerras regionales en el mismo siglo y en el actual, han dejado como herencia muertes por millones, desolación y más envenenamiento de la atmósfera de la tierra, mediante el uso de armas atómicas y otras de menor rango, pero letales también. Entre muertos y desaparecidos se cuentan no solamente los combatientes en los escenarios bélicos, sino también millones de niños inocentes, adultos mayores, mujeres abandonadas y personas con discapacidad. La humanidad debe sobreponerse a toda esa herencia y luchar cotidianamente por un mudo en el que predomine la paz y la capacidad de negociar soluciones pacíficas a sus diferencias. Esta es parte fundamental de la lucha por una nueva civilización en medio del caos generado por la crisis climática.

Nunca será suficiente insistir en que ninguna transformación será suficiente sin una profunda participación de una ciudadanía cada vez más educada en la protección de la naturaleza, de los ecosistemas, en una palabra, de la vida. La lucha contra el calentamiento global no puede quedar exclusivamente en manos de gobiernos, organismos internacionales o grandes corporaciones, que hasta el momento no atinan a encontrar una ruta segura que logre soluciones seguras para mitigar el cambio climático. Requiere, además, de sociedades activas, informadas y capaces de construir nuevas prácticas cotidianas.

Es crucial promover comunidades ecológicas y eco sustentables basadas en la participación democrática, la producción local, el consumo responsable y la solidaridad social. La educación ambiental desempeña aquí un papel decisivo. No se trata únicamente de transmitir información científica, sino de desarrollar una nueva conciencia ética sobre la relación entre humanidad y naturaleza.

Las transformaciones culturales son tan importantes como las tecnológicas. Una civilización organizada alrededor del hiperconsumo superfluo difícilmente podrá resolver una crisis derivada precisamente del exceso de consumo y la explotación. El desafío climático implica también revisar estilos de vida, redefinir necesidades y reconstruir vínculos comunitarios debilitados por décadas de individualismo extremo.

Por otra parte, la dimensión internacional del problema exige fortalecer los mecanismos de cooperación global. Ningún país, por poderoso que sea, puede resolver aisladamente la crisis climática. Las emisiones producidas en una región afectan al conjunto del planeta. De ahí la necesidad de acuerdos multilaterales vinculantes, financiamiento climático para los países más vulnerables y responsabilidades diferenciadas entre naciones industrializadas y países en desarrollo.

La justicia climática constituye un principio esencial. Las sociedades que históricamente más contribuyeron a las emisiones globales poseen una responsabilidad mayor en la financiación de soluciones y en la transferencia de tecnologías limpias. Resultaría éticamente inadmisible exigir iguales sacrificios a países pobres cuya contribución histórica al calentamiento ha sido mucho menor.

Finalmente, toda solución climática auténtica exige recuperar una visión ética de la relación entre humanidad y naturaleza. Durante siglos predominó una concepción basada en la dominación ilimitada del entorno natural. La naturaleza fue reducida a mera fuente de recursos disponibles para la explotación económica. La crisis actual demuestra los límites y peligros de esa visión.

La humanidad necesita reconstruir una relación más equilibrada con el planeta que habita. No se trata de renunciar al progreso científico ni tecnológico, sino de orientarlo hacia la preservación de la vida y el bienestar colectivo. El desafío del siglo XXI consiste precisamente en compatibilizar desarrollo humano, justicia social y sostenibilidad ecológica.

La lucha contra el calentamiento global no representa únicamente una tarea ambiental. Constituye una disputa por el tipo de civilización que la humanidad desea construir. De las decisiones tomadas en las próximas décadas dependerá no solo la estabilidad climática del planeta, sino también la posibilidad de una convivencia más justa, solidaria y sostenible entre los seres humanos y la naturaleza.

La lógica de la ganancia frente a la lógica de la vida

Alberto Salom Echeverría
albertolsalom@gmail.com

La crisis climática no es exclusivamente, en su raíz, un problema ambiental. Es el síntoma más visible de una forma de civilización que ha organizado la vida —y no solo la economía— en torno a la ganancia. Y es esta forma de vida, eminentemente consumista y en gran medida devoradora de todo lo que existe, la que ha dado lugar a la crisis ambiental que hoy padecemos, derivada del calentamiento global.

Por vez primera en la historia, no digamos de la especie humana, sino del Planeta, se ha desatado una crisis climática, que amenaza la vida misma en todas sus formas y manifestaciones, la cual tiene un origen antropocéntrico; es decir, esta crisis ha sido y cada vez más es un colapso que reviste un origen humano.

Es paradójico, pero es real. La especie sobre la tierra que ha sido capaz de desarrollar la mayor inteligencia; la que ha construido grandes civilizaciones desde hace entre 5.500 a 5.000 años (entre 3.500 a 3.000 años antes de la era cristiana); es también la que inventó la escritura, el arte, la música, el lenguaje, la que hoy visita el espacio exterior; es al mismo tiempo la que ha llegado a desatar las guerras más destructivas, la que ha creado la actual civilización de la era industrial consumista y, hoy tiene en vilo a la humanidad entera, merced a la producción de los hidrocarburos más contaminantes de la atmósfera de la tierra, de los océanos, de los bosques y, que ha logrado poner en riesgo la vida misma de la propia especie humana, así como las demás formas de vida del resto de las especies vivientes.

Durante más de dos siglos, una idea ha orientado el rumbo del mundo: crecer es siempre bueno, y crecer más es mejor. Bajo esa premisa se levantaron fábricas, se expandieron ciudades, se acortaron distancias y se multiplicaron los bienes materiales. Pero también, silenciosamente, se fue incubando un desequilibrio profundo entre la actividad humana y los sistemas naturales que la sostienen.

El carbón primero, el petróleo después, y el gas en tiempos más recientes, han sido los combustibles de esa expansión. No solo movieron máquinas: moldearon sociedades enteras. La abundancia energética permitió imaginar un mundo sin límites visibles. Pero esos límites no desaparecieron; fueron desplazados, ocultos, postergados.

Hoy regresan: se manifiestan en sequías que agrietan la tierra y comprometen cosechas en regiones enteras de Centroamérica; en inundaciones que obligan a comunidades a abandonar sus hogares en Asia; en incendios forestales que devoran millones de hectáreas en lugares tan distantes como California o Australia. Lo extraordinario se vuelve cotidiano. Lo improbable, frecuente.

La naturaleza, durante mucho tiempo tratada como un telón de fondo, irrumpe ahora como protagonista de desastres. Pero no lo hace de manera neutral. Su irrupción desnuda una lógica: la lógica de la ganancia.

Porque el problema no es solo cuánto producimos, sino cómo y para qué producimos. La persistencia del modelo basado en combustibles fósiles no responde a desconocimiento. La evidencia científica ha sido clara durante décadas. Lo que está en juego son intereses: estructuras económicas que han convertido la explotación intensiva de la naturaleza en fuente de riqueza y poder.

Sin embargo, reducir esta lógica a una mera cuestión económica sería insuficiente. La ganancia no es solo un resultado; es un principio organizador de la vida social. Define aspiraciones, orienta deseos, modela imaginarios. No se trata únicamente de un sistema que produce mercancías, sino de un sistema que necesita producir sujetos que deseen consumirlas.

Se nos ha enseñado, de múltiples formas, que vivir mejor es consumir más.

Basta observar un objeto cotidiano: el teléfono móvil. Diseñado para ser reemplazado en pocos años, incluso cuando podría durar mucho más, se convierte en símbolo de una cultura donde lo nuevo desplaza rápidamente a lo útil. La obsolescencia no es un accidente técnico, no desaparece porque se estropea; es una decisión económica que se traduce en más extracción de minerales, más energía consumida, más residuos acumulados.

Algo similar ocurre con el transporte en muchas ciudades. El automóvil individual, elevado a símbolo de progreso, ha configurado espacios urbanos extensos y fragmentados. Millones de personas pasan horas diarias desplazándose, quemando combustibles fósiles, respirando aire contaminado. No se trata simplemente de una elección individual: es el resultado de una forma de organizar la vida colectiva.

Las clases dominantes de ese sistema hiper dominante, el capitalismo, son las responsables de haber entretejido una trama política, social, económica y cultural, donde habitamos todos como individuos esencialmente adictos al consumo, un modo de vida del que nadie por sí solo puede escapar, pero, cuyos efectos van paulatina y progresivamente minando la vida misma y, por lo tanto, la vida social se consume, se fagocita a sí misma.

Un proceso destructivo o de autofagia que, en la naturaleza sólo se da cuando el proceso se desregula y el organismo termina devorándose a sí mismo. Se trata de una situación peculiar, extraña en la naturaleza misma, donde el mecanismo que debería sostener la vida, para reciclarse, se ha vuelto tan intenso o desregulado que tiende a su propia destrucción. Se trata por ende de una civilización (la nuestra por desgracia) que, expande su propio poder material mientras reduce las condiciones ecológicas, sociales y simbólicas que la hacen viable. La sociedad actúa como una especie de organismo que devora su propio sustento. El ejemplo más claro es precisamente la crisis del clima; el modelo energético que permitió el desarrollo es el mismo que hoy amenaza su continuidad. En psicología, Freud habló y estudió la tensión que se produce en la vida humana entre el principio de vida o Eros versus el Tánatos o, pulsión de muerte. Es en este ejemplo, como si dijéramos que, el Tánatos se impone sobre el principio de vida o Eros, acarreando la muerte del propio ser humano.

Desde luego, mi optimismo me lleva a pensar que la humanidad podrá sobreponerse a esta circunstancia tan adversa. Hablaré sobre esto en un próximo capítulo de mi trabajo sobre la crisis climática.

Ahora bien, esta “racionalidad auto devoradora” no ha sido exclusiva de las economías capitalistas.

Es cierto que experiencias históricas que buscaron construir alternativas viables para una forma de vida más justa, y en consonancia con la naturaleza, también reprodujeron, en buena medida, una relación instrumental con ella. La Unión Soviética impulsó una industrialización acelerada que, si bien logró avances sociales importantes, dejó tras de sí profundas huellas ecológicas. El caso del mar de Aral, reducido dramáticamente por decisiones productivas, es una de sus imágenes más elocuentes. Más recientemente, ya casi en los momentos de la implosión del sistema socialista conocemos el tremendo accidente, el desastre de Chernóbil. Este ocurrió el 26 de abril de 1986, cinco años antes de la disolución de la Unión Soviética acaecida en 1991; ha sido considerado el peor accidente nuclear de la historia. Fue un enorme desastre humano, ambiental y político, que además contribuyó a debilitar la legitimidad del sistema soviético en sus últimos años.

Por su parte, la República Popular China ha protagonizado uno de los procesos de crecimiento más intensos de la historia reciente, apoyado durante décadas en el uso masivo de carbón. Ese mismo proceso, sin embargo, ha comenzado a reorientarse en años recientes hacia energías renovables, mostrando las tensiones propias de esta transición.

Ahora bien, reconocer estos hechos no debe conducir a una falsa equivalencia.

Algunos ejes vitales para enfrentar el cambio climático y la lógica de la ganancia que le subyace.

La matriz histórica, estructural y expansiva del modelo que ha llevado al planeta a esta situación es indisociable del desarrollo del capitalismo.

Es en las entrañas de este sistema donde la ganancia se constituye el principio rector; donde la acumulación no encuentra límites internos; donde la competencia obliga a una expansión constante de la producción y del consumo; y donde la naturaleza es sistemáticamente reducida a condición de recurso.

A diferencia de otras experiencias, el capitalismo no solo ha desarrollado este modelo: lo ha universalizado. Lo ha convertido en norma global, integrando territorios, economías y culturas en una lógica que subordina la vida a la rentabilidad.

La presión sobre los ecosistemas no es, en este sentido, un efecto colateral, sino una consecuencia estructural. La necesidad de crecer para sostener la acumulación, de innovar para competir, de expandir mercados para sobrevivir, configura un metabolismo económico que tiende, de manera recurrente, a desbordar los límites ecológicos.

Por ello, aunque no sea el único responsable histórico, el capitalismo constituye hoy el principal vector de profundización de la crisis climática.

Y mientras esa lógica continúe operando como principio organizador dominante, cualquier esfuerzo por mitigar el cambio climático enfrentará límites severos.

Frente a esta racionalidad, comienza a perfilarse —todavía de manera fragmentaria— otra posibilidad: una lógica de la vida.

No se trata de una negación de la producción, sino de su reorientación. No se trata de idealizar la escasez, sino de cuestionar el exceso. En esta lógica, producir deja de ser un fin en sí mismo y se convierte en un medio subordinado a la reproducción de los equilibrios que hacen posible la existencia.

Algunas experiencias concretas permiten vislumbrar ese horizonte. La agroecología, por ejemplo, busca trabajar con los ciclos naturales en lugar de imponerles ritmos externos, reduciendo la dependencia de insumos químicos y fortaleciendo la resiliencia de los suelos. En ciertas ciudades, la expansión del transporte público y de la movilidad no motorizada comienza a desafiar el dominio del automóvil. En diversas comunidades, la gestión colectiva de recursos naturales demuestra que existen formas de organización distintas a la lógica puramente mercantil.

En América Latina, las propuestas asociadas al “buen vivir” han intentado articular estas intuiciones en un horizonte más amplio, aunque no sin tensiones frente a economías profundamente insertas en el mercado global.

Nada de esto ocurre en el vacío. La transición entre la lógica de la ganancia y la lógica de la vida está atravesada por relaciones de poder. Los sectores que se benefician del modelo actual no son abstractos: poseen nombres, instituciones, capacidad de decisión e influencia.

Por eso, la crisis climática es también una disputa.

Una disputa en la que las responsabilidades no están distribuidas de manera equitativa, ni tampoco sus consecuencias. Mientras algunos países construyeron su desarrollo sobre el uso intensivo de combustibles fósiles, otros enfrentan hoy los impactos más severos con menos recursos para adaptarse.

Aquí emerge la exigencia de justicia.

No como consigna moral abstracta, sino como condición práctica para cualquier solución duradera. Sin ella, las respuestas serán parciales; con ella, se abre la posibilidad de una transformación más profunda.

Nos encontramos, así, ante una encrucijada civilizatoria.

Persistir en el camino actual implica aceptar, de manera implícita, que la vida puede seguir siendo subordinada a la rentabilidad. Cambiar de rumbo supone reconocer límites, redistribuir poder y redefinir aquello que consideramos valioso.

No es un desafío menor. Es, quizás, el mayor de nuestro tiempo.

Porque en última instancia, la crisis climática nos confronta con una pregunta que trasciende lo ambiental y lo económico:

¿qué significa vivir bien en un mundo finito?

Mientras la respuesta siga anclada en la expansión sin límites, la vida continuará siendo negociable.

Y si no somos capaces de reorganizar nuestra forma de habitar el mundo, serán los propios límites del mundo los que terminarán imponiendo, con mayor dureza, esa reorganización.

Bibliografía de referencia

  • Leonardo Boff – Ecología: grito de la Tierra, grito de los pobres
  • Naomi Klein – Esto lo cambia todo: el capitalismo contra el clima
  • IPCC– Informes de evaluación
  • Jason W Moore – Capitalism in the Web of Life
  • Andreas Malm – Fossil Capital
  • Karl Polanyik – La gran transformación
  • Elinor Ostrom – Governing the Commons
  • Eduardo Gudynas – textos sobre extractivismo y buen vivir
  • CEPAL– informes sobre desarrollo sostenible
  • PNUMA – reportes ambientales globales

El estado del calentamiento global entre 2023 y 2026

Alberto Salom Echeverría
albertolsalom@gmail.com

Introducción

Con base en un examen de los datos sobre el Calentamiento Global y el Cambio Climático se ha realizado un diagnóstico general sobre el estado en que se encuentra el Planeta, desde el 2023 hasta el presente. Cualquiera que pretenda llevar adelante políticas públicas orientadas a explotar y extraer recursos naturales para obtener energía con el objeto de mover la economía, debe tener presente cuál es la situación de la carbonización hasta la actualidad en la atmósfera terrestre, responsable máximo del calentamiento de esta a nivel de todo el Globo.

Como se verá, desde los acuerdos tomados en la “Cumbre mundial de París” en el 2015, el cambio climático que padecemos, merced al efecto invernadero derivado fundamentalmente de los gases emanados por la energía fósil -carbón, petróleo, gas mineral y gas metano- el clima terrestre en lugar de mejorar, ha empeorado en forma significativa.

La enfermedad que padece el Planeta tierra ha recrudecido precipitando a éste a una situación extremadamente delicada que, lo deja en “capilla ardiente”, para usar esa expresión. El margen que teníamos, de acuerdo con la opinión del panel de científicos en el 2015, cual era no sobrepasar antes del 2050 el calentamiento de la temperatura global más allá de 1,5° (grados Celsius), respecto de la época preindustrial, o sea, 1850 a 1900, ya fue sobrepasado en muchas partes del Globo, acarreando los fenómenos extremos que estamos padeciendo. El continente americano es donde se han producido la mayoría de estos eventos extremos (en particular incendios) que nos azotan. Vamos al diagnóstico.

1.Temperaturas Globales siguen récords históricos

Según los datos globales extraídos del informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el año 2024 fue el año más cálido registrado y, el 2025 quedó entre los más calientes, consolidando una tendencia sostenida al calentamiento climático.

La temperatura media global se ha mantenido igualmente en niveles muy altos: en 2025 se reporta un promedio de 1.47°C por encima de los niveles preindustriales.

Los proyectos para el 2026. También apuntan a que será uno de los años más cálidos de la historia. De modo que, en términos prácticos el planeta está consistentemente más caliente que en cualquier época reciente y continúa acercándose o incluso superando temporalmente el umbral crítico de +1.5°C respecto al período preindustrial.

Debemos estar prevenidos y saber exactamente qué significa ese 1.5°C. El acuerdo de París al que aquí hemos aludido buscaba limitar el calentamiento a 1.5°C, por encima de los niveles preindustriales, justamente para evitar impactos más severos e irreversibles. Aunque muchos años individualmente considerados todavía rondaron ese umbral sin haberlo superado de manera estable, el promedio de los últimos tres años (2023-2025) superó por primera vez ese límite. Esto significa ni más ni menos que, el calentamiento no es solamente un pico aislado: por el contrario, ya se ha convertido en una tendencia climática marcada.

2. Los efectos acumulados en los océanos

En 2025 se registró un contenido de calor oceánico récord, el mayor en por lo menos los últimos años; esto muestra que los océanos están absorbiendo gran parte del exceso de calor de la energía.

Si bien, el ascenso en el nivel del mar se moderó un poco en 2025 debido a la fase de La Niña, sigue aumentando año tras año, y las proyecciones a largo plazo son de una elevación continua.

3. Los fenómenos extremos ya están aumentando

Investigaciones recientes muestran que el cambio climático ha casi triplicado los días con condiciones meteorológicas agrupadas propicias para incendios forestales, especialmente en las Américas.

Eventos con olas de calor extremo, inundaciones intensificadas y tormentas inusuales están siendo amplificadas por el calentamiento global en múltiples regiones.

4. Emisiones y perspectivas futuras

Los gases de efecto invernadero continúan asimismo aumentando globalmente, y los compromisos nacionales actuales siguen siendo insuficientes para limitar el calentamiento a niveles seguros a largo plazo.

Informes de la ONU calculan que, incluso si se cumplen las promesas climáticas existentes, el mundo se encamina a un aumento de 2.3°C a 2.5°C para finales de siglo, con escenarios basados en las políticas actuales cercanos a 2.8°C.

Concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) siguen en aumento. Con base en datos observados por especialistas de la ONU, se muestra que las concentraciones de gases de efecto invernadero (CO2, metano, N2O) están en sus niveles más altos registrados. El Índice Anual de Gases de Efecto Invernadero (AGGI) demuestra que la concentración de esos gases tendiente al calentamiento ha aumentado de forma sostenida desde 1990.

5. Eventos extremos y Patrones Climáticos

En relación con la tendencia global de eventos extremos, organizaciones meteorológicos y análisis del clima confirman que, olas de calor, incendios e inundaciones son cada vez más probables e intensos por el aumento de temperaturas globales.

6. Informes clave y documentos científicos. Informes oficiales compilados sobre el clima (ONU)

La página de informes climáticos del sistema de la ONU contiene reportes principales del cambio climático y sus efectos globales.

Para toda aquella persona que los quiera consultar, los remito a los siguientes documentos:

  1. El Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM)” son, hoy por hoy las dos fuentes institucionales más sólidas y sistemáticas para estudiar. el estado del clima global con rigor científico. Se puede descargar completo el informe IPCC AR6 WG1 Ciencia física del clima (Descarga oficial).

  2. También se ofrece el “Resumen para Responsables Políticos” (SPM). Es un PDF. (posee unas 40 páginas y es recomendado como el mejor lugar para empezar, porque sintetiza los principales resultados científicos sin necesidad de leer miles de páginas. Ahí encontrarás los hallazgos clave de forma clara y basado en evidencia.

7- Resumen global de la situación: (Estado actual del 2026):

-Temperaturas globales muy altas y sostenidas.

-Tendencia de calentamiento clara y persistente.

-Océanos absorben calor sin precedentes.

-Eventos extremos en aumento.

-Acción climática global aún insuficiente para evitar escenarios peligrosos.

NOTA OPTIMISTA: Aunque los objetivos como el límite de 1.5°C se han superado en promedios recientes, aún hay margen para superar impactos futuros, si las emisiones se reducen rápidamente y de forma sostenida.

Colegio de Geólogos organiza charla sobre el papel de Costa Rica frente al calentamiento global

El Colegio de Geólogos de Costa Rica invita a la charla “Calentamiento global antropogénico y comunicación social: El esfuerzo de Costa Rica para ser modelo y líder mundial”. La actividad se estará realizando el jueves 6 de noviembre de 2025 a las 7:00 p.m. en la sede del Colegio de Geólogos de Costa Rica.

El evento contará con las exposiciones de Sergio Mora Castro de ARX Consultores, y presidente del Comité Costarricense de Ingeniería Geológica y del Ambiente; y de Gerardo Javier Soto Bonilla de la Escuela Centroamericana de Geología de la Universidad de Costa Rica y consultor geológico.

Si es de su interés participar en la actividad, por favor confirmar asistencia con Natalia Obando Orozco al correo electrónico “secretaria@geologos.or.cr”.

Estado del calentamiento global en los últimos tres años

Alberto Salom Echeverría

Introducción

Aunque en los balances conocidos sobre el cambio climático en los últimos años, se admiten algunos progresos en países o regiones determinadas de nuestro planeta, nuestra “Casa Común”, como también la llamamos, veremos, de acuerdo con la investigación consultada, que la tendencia general al calentamiento global, la contaminación ambiental y la devastación de la naturaleza, ha tendido a desmejorar. En algunas áreas, los efectos nocivos del calentamiento global y la contaminación resultan preocupantes para los científicos, las principales organizaciones ambientalistas y agencias que impulsan el desarrollo sostenible y sustentable.

No es ocioso insistir en que es extremadamente corto el tiempo que tenemos para detener la producción de hidrocarburos -principal factor responsable del cambio climático y la contaminación- y, es muy breve también el tiempo del que disponemos para corregir las prácticas devastadoras del ser humano, sobre los océanos, mares, lagos y lagunas, y sobre la superficie terrestre de mesetas, zonas boscosas y selvas. He afirmado que, el tiempo del que disponemos para detener la producción de los hidrocarburos, es extremadamente corto, o ya no existe, por cuanto ya, en este momento, o para expresarlo mejor desde el año 2024 se sobrepasó el límite de 1,5 °C de temperatura promedio a partir del cual, se han comenzado a desatar fenómenos ambientales que al acumularse tornarán inviable la vida en el planeta.

El límite de 1,5 °C, que nunca debimos haber sobrepasado, fue sugerido por el panel de científicos que asesoran las reuniones de las naciones del mundo donde se han tomado los acuerdos más importantes o COP´s. (Conferencia de las Partes, un término empleado en las convenciones internacionales de las Naciones Unidas, especialmente en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático -CMNUCC-). El plazo que tenía la humanidad para hacer todo tipo de correctivos encaminados a limitar o eliminar la producción de hidrocarburos era el año 2050. Como puede deducirse lo traspasamos 26 años antes. Así lo he dejado patente en la primera referencia o cita que introduje en este artículo y que aparece unos renglones más abajo.

A pesar de que, en todas las conferencias mundiales sobre el clima, desde la de París en el 2015, hasta la última, que tuvo lugar en Bakú, Azerbaiyán entre el 11 y 22 de noviembre del 2024, se insiste en este punto crítico, no se ha conseguido orquestar los esfuerzos entre las principales potencias mundiales y el resto de las naciones que asisten a estos cónclaves, para definir las líneas estratégicas que conduzcan eficazmente a la descarbonización del medio ambiente, o sea que permitan reducir o eliminar las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros Gases de Efecto Invernadero (GEI) a la atmósfera. De modo que, en lugar de mejorar la situación mundial, se ha ralentizado o se ha retrasado la transición de una economía basada en combustibles fósiles, a otra sustentada en el uso de energías renovables y limpias, y por lo tanto baja en carbono, que mitigue el calentamiento climático y limite el aumento de la temperatura global.

Adelanto por ahora solamente uno de los datos al que deberíamos prestar mayor atención, es el siguiente: “Las señales claras del cambio climático inducido por [el ser humano] alcanzaron nuevas alturas en el 2024, que probablemente fue el primer año calendario en estar más de 1.5 °C por encima de la era preindustrial, con una temperatura media global cercana a la superficie de 1,55 +/- 0,13 °C por encima del promedio de 1850-1900.” (Cfr. https://wmo.int “Estado del Clima Global 2024” 19 de marzo,2025).

Estrategias más importantes que se han recomendado por el panel de expertos para impulsar la descarbonización del medio ambiente.

Reducción de Emisiones: Implica disminuir la cantidad de CO2 y otros GEI liberados a la atmósfera.

Transición a energías renovables: La descarbonización se basa en la sustitución de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) por energías limpias y renovables como la solar, eólica, hidroeléctrica y geotérmica.

Eficiencia energética: Implica mejorar la eficiencia de los procesos industriales y el uso de la energía en general.

Electrificación: Se trata de sustituir el uso de combustibles fósiles por electricidad, especialmente en sectores como el transporte y la calefacción.

Compensación de emisiones: Implica la absorción de CO2 de la atmósfera a través de proyectos de reforestación y otras tecnologías de captura de carbono.

Objetivos Globales: La descarbonización es un esfuerzo global, con acuerdos internacionales como el Acuerdo de París que buscan limitar el calentamiento global y alcanzar la neutralidad del carbono.

Impacto económico: La transición a una economía baja en carbono puede generar nuevas oportunidades de crecimiento económico y creación de empleo en sectores como las energías renovables y la tecnología limpia.

En resumen, la descarbonización es un proceso fundamental para combatir el cambio climático y construir de esta manera, un futuro más sostenible. (Cfr. https://support.google.com/websearch?p=ai_overviews&hl=es ctrl+clic para seguir el vínculo).

Datos que dan cuenta del estado del clima a partir del año 2023.

1- Algunos puntos álgidos positivos que se han alcanzado en regiones o en países desarrollados.

1.a. En varias regiones se ha producido un progreso en la transición energética renovable, donde éstas ya superan la energía a base de combustibles fósiles.

1.b. Rastreando la información se encuentra que tanto en EE. UU como en Europa se ha logrado descarbonizar una buena parte del “mix energético”, al mismo tiempo que conservaban el crecimiento económico. Por otra parte, se generaron millones de empleos en los sectores de energías limpias o verdes. En Europa ello fue debido en gran medida por la menor demanda de energía y el cierre de las centrales de carbón. (Datos de la Agencia Europea del Medio Ambiente -EEA-).

1.c. Europa en promedio logró por fin en el año 2025, que la energía solar se convirtiera en la principal fuente eléctrica, representando el 22% del total de la electricidad en el viejo continente. La información da cuenta de que, en este año en Europa, tres cuartas partes del “mix energético”, provienen de fuentes no fósiles. (El “mix energético” de un país o región, se conoce también como matriz energética, es la proporción de diferentes fuentes de energía -fósil, nuclear o limpia- que se utilizan para satisfacer la demanda energética total de una región, un país o un continente.) Dinamarca. Portugal y Suecia ya generan más del 50-70% de su electricidad con renovables. Alemania fue una gran consumidora de carbón, pero ya ha cerrado muchas de sus centrales y está planificando para cerrarlas definitivamente para el 2038.

1.d. En los Estados Unidos en marzo de este año, las fuentes limpias aportaron el 42% de la electricidad, frente al 27% en el año 2005. Las emisiones de CO2 del sector eléctrico han disminuido más de un 35% desde el 2005. Ello fue debido, igual que lo hizo Alemania, al cierre de plantas de carbón, aunque en los Estados Unidos emergió la producción de gas natural. Sin embargo, se reporta que en la última década las energías renovables, eólica y solar, crecieron con fuerza. Veremos si todo este esfuerzo se revierte en la actual administración de Donald Trump, amigo de emplear las energías fósiles.

2- Datos negativos más importantes sobre el cambio climático.

2.a. El primer dato relevante que revela una gran calamidad es que el presupuesto de carbono crítico para mantener el umbral de 1.5 °C se está agotando, el mundo ya ha cruzado este límite.

2.b. La adaptación no se está produciendo con la celeridad requerida, pues hay grandes brechas financieras. Ello es derivado a su vez de que los acuerdos financieros en el ámbito internacional no avanzan con la velocidad requerida y las distancias crecen entre el mundo desarrollado y el subdesarrollado.

2.c. Por otra parte, los impactos climáticos extremos se están intensificando. Ejemplos de ello, como lo constata la investigación lo constituyen el blanqueamiento de los corales en los fondos marinos que por eso pierden la capacidad de retener CO2, como ha quedado en evidencia, las olas de calor crecen año tras año y los glaciares se están perdiendo su tamaño y consistencia aceleradamente.

2.d. Como lo dejamos registrado supra, el año 2024 fue el año más cálido desde que se lleva registro. Se reportó un promedio global de 1.6 °C. El 2023 fue el segundo más cálido arrojando en promedio de 1.48 °C. Pero se dieron algunos picos de calentamiento que habían superado el umbral del 1.5 °C.

2.e. Las emisiones de CO2. son otro dato inquietante para la humanidad en la lucha contra el cambio climático, porque las emisiones de combustibles fósiles aumentaron en todo el mundo, en el año 2024 un 0.8% lo que constituyó un récord de emisiones fósiles. Se registran aumentos exorbitantes en países como India donde se registró un 5.3% de aumento y en China un 0.4%.

2.d.f. La investigación científica logró calcular que para limitar el calentamiento global a 1.5 °C se requiere un presupuesto global de carbono estimado en 130 Gta. (o sea Gigatonelas de CO2 ), las cuales se advierte que podrían agotarse aproximadamente en 3 años, en tanto no se hayan disminuido las emisiones actuales, equivalentes a 40 Gt/año. Para que se pueda apreciar mejor lo que esto significa, la equivalencia de una unidad de Gt de carbono es igual a mil millones de toneladas métricas; o sea una cantidad muy grande de gas de efecto invernadero. De este modo es que se puede evaluar si hubo progreso o no en la emisión de gases de efecto invernadero en un año, en una región, un continente o en el mundo.

Conclusión

En estos últimos tres años se han producido ciertamente progresos tecnológicos importantes, que han incidido favorablemente en el desarrollo de tecnologías limpias, especialmente en países del mundo desarrollado.

No obstante, se han producido también emisiones globales de dióxido de carbono récord; el mundo ha presentado umbrales críticos que se han superado, así como brechas en adaptación de los países al cambio climático que ponen en riesgo los objetivos climáticos globales, establecidos en las Conferencias de las Partes o COP´s. Por último, como lo hemos puesto en evidencia, la oportunidad que tenía la humanidad para limitar el calentamiento global a 1.5 °C respecto de la época preindustrial, cada día se torna más difícil de alcanzar, puesto que ya el mundo, colectivamente, traspasó ese umbral.

Principales fuentes consultadas

https://www.washingtonpost.com/opinions/2025/07/21/europa-china-america-renewable-energy/?utm_source=chatgpt.com
https://www.livescience.com/planet-earth/climate-change/were-within-3-years-of-reaching-a-critical-climate-thershold-can-we-reverse-course?utm_source=chatgpt.com
https://www.vox.com/future-perfect/410553/climate-change-clean-clean-energy-carbon-emissions-renewable-energy-progress?utm_source=chatgpt.com

El cambio climático en el capitalismo post industrial

Alberto Salom Echeverría

En los momentos que corren, la crisis climática derivada del calentamiento global y el cambio radical del clima es provocada fundamentalmente por la extracción-producción de materias primas como son los hidrocarburos (carbón mineral, petróleo, gas natural y por añadidura, gas metano).

Toda esta gigantesca producción, altamente contaminante, se obtiene merced a la existencia de las empresas multinacionales de alcance global poseedoras de tecnología extractiva y productora de combustibles fósiles.

Estas empresas han desarrollado un potencial productivo que, ha sido capaz de contribuir a multiplicar exponencialmente el capitalismo; convirtiendo así a este sector de la economía mundial, en uno de los más dinámicos. Algunas de las más grandes multinacionales de la industria petrolera son: ExxonMobil, Shell, Saudi Aramco, Chevron y BP, entre otras.

Las petroleras son de las empresas más rentables del mundo; en momentos de crisis o de guerras, como hoy en varias regiones del mundo, sus ingresos se disparan. La información obtenida señala a la multinacional Saudi Aramco, como la empresa más rentable durante varios años consecutivos. Es importante señalar que llegó a superar inclusive a la Apple en varios ámbitos significativos del giro económico de éstas.

Las petroleras se han convertido en agentes económicos, pero además en “agentes geopolíticos”. Por ende, ejercen una influencia directa en varias decisiones cruciales de políticas de Estado, como en las guerras, en las regulaciones ambientales, controlan infraestructura crítica como son los oleoductos, las refinerías y las rutas marítimas. Como si lo anterior fuera poco, ejercen un influjo determinante en los mercados financieros.

En lo concerniente al cambio climático, la información obtenida nos dice que estas firmas productoras de combustibles fósiles han logrado, como ningún otro sector desacelerar algo tan estratégico como la transición energética; no obstante, los Estados donde ellas radican les premian, dotándolas de subsidios estatales que ascienden a millones de dólares, a pesar de la crisis climática. Paradójicamente, son muy influyentes en organizar campañas contra la descarbonización.

En resumidas cuentas, aunque que no son las empresas más dinámicas en lo concerniente a innovación o reinversión del capitalismo, sí son de las más poderosas en inversión en capital constante (maquinaria y equipo tecnológico), por añadidura, están a la vanguardia en acumulación de capital, son estratégicas en decisiones geopolíticas, y en el sostenimiento del régimen energético productor de gases contaminantes que han enfermado la atmósfera.

Toda la producción de combustibles fósiles es altamente contaminante y solo es posible obtenerla mediante las gigantescas y poderosas empresas multinacionales.

Estas millonarias empresas han acelerado la producción capitalista, como ya se dijo, por medio sobre todo de la inversión en capital constante (maquinaria y equipo) y, aunque no son las que más alta inversión realizan en capital variable (los salarios de los trabajadores), sí han crecido significativamente en este rubro. De modo que, al aumentar la inversión en mano de obra, crece también la extracción de plusvalía, es decir la riqueza producida por la fuerza humana de trabajo, con ayuda de la tecnología o sea de trabajo acumulado, pero que es apropiada por los dueños de las empresas.

El resultado de esta actividad extractiva-productiva y su posterior conversión en mercancías por medio de la dinámica del mercado mundial de carbón, petróleo, y gas natural genera una doble contradicción:

-Por una parte, se agiganta enormemente la capacidad productiva del capitalismo mundial, específicamente en los rubros señalados. Pero se mantiene incólume el antagonismo entre relaciones de producción cada vez más privadas versus fuerzas productivas crecientemente socializadas. La explotación del trabajo humano también queda en pie, a base del pago en salarios de la fuerza humana de trabajo convertida por lo tanto en mercancía y creadora de riqueza que capitaliza la empresa multinacional y globalizada.

Al mismo tiempo, el capitalismo continúa operando, conservando la contradicción burguesía-proletariado al interior de cada país y crece la competencia en disputa de los mercados globales por parte de los gigantescos conglomerados de empresas multinacionales. En adición, como nunca en la historia humana, se ha desarrollado el antagonismo entre la super burguesía de países ricos desarrollados, frente a la llamada por algunos teóricos lumpen burguesía de los países subdesarrollados. Los sectores sociales más afectados son desde luego, la gran masa de trabajadores manuales e intelectuales, y sobre todo los trabajadores informales, los llamados subempleados, los desempleados, las mujeres solas mal pagadas o sin trabajo alguno, los ancianos que carecen de pensión y por supuesto las personas discapacitadas de estos hogares pobres y empobrecidos.

-Por otra parte, se ha abierto una inédita e ineludible contradicción en todo el mundo entre esta super burguesía transnacionalizada del régimen extractor y productor de hidrocarburos, contra la vida toda en el planeta, ya que el calentamiento global producido por los gases de efecto invernadero, socava a mediano o quizás a corto plazo, no solo las condiciones de vida de los más pobres de las regiones más devastadas del planeta, sino la vida de todos los seres humanos y de todas las especies que habitan la tierra.

En consecuencia, la nueva contradicción, hoy en un punto álgido, parece irresoluble en este contexto, a menos que los habitantes del orbe y las organizaciones que luchan contra el calentamiento global y el cambio climático, logren hacer imperar la sensatez en los organismos internacionales y en la mayoría de los Estados del orbe. De lo contrario, según lo han señalado los científicos, esta forma de producción de hidrocarburos continuará calentando y devastando el planeta, generando cada vez mayores eventos extremos como los que se viven en todas partes, ya sean los incendios incontrolables en selvas y bosques que, en ocasiones han alcanzado ciudades, o por oposición, los fríos intensos, tormentas, huracanes cada vez más continuos que invaden los litorales y aun zonas internas de los países en diversa regiones del planeta.

La nueva contradicción es en resumidas cuentas entre la expansión social y técnica de las fuerzas productivas (en una palabra, la riqueza) versus la tendencia a que dicha producción, por su efecto contaminante que genera calentamiento global creciente, cercene y torne inviable las condiciones materiales y ambientales indispensables para que haya vida en el Planeta.

En estas condiciones, esta gran y novedosa contradicción propia de la época post industrial, pero nacida en el industrialismo, jamás permitirá de continuar imperando, que se produzca una síntesis regenerativa que dé como resultado un nuevo orden social. Acabará con todas las formas de vida que conocemos.

Las gentes del mundo se reúnen y manifiestan para cantar una sola canción de justicia por el planeta

Carlos Manuel Muñoz Jiménez

El secreto

En el libro “El vendedor más grande del mundo” de Og Mandino, al final, el gran secreto de cómo vender es heredado a Pablo (de Tarso) que llega cansado y abatido por las peripecias que ha sufrido por parte del imperio romano como consecuencia de su mensaje cristiano. Resulta que el secreto del vendedor más grande del mundo únicamente está destinado a aquella persona que demuestre ser capaz de compartir un mensaje a pesar de todas las dificultades, pues la cualidad del vendedor más grande del mundo es -ni más, ni menos que esta-: la de ser capaz de compartir su mensaje de forma decidida.

Lo que la ciencia está revelando

Según la prestigiosa revista científica Nature Communications, el Ártico tendría su primer día sin hielo marino en 2027, por lo tanto, las generaciones futuras están a pocos días de no conocerlo, tampoco conocerán los osos polares que viven en el hielo marino.

Recientemente otra revista referente mundial como Bloomberg, alertó que el mundo ya superó los 1,5 grados de calentamiento global, lo que, como he expuesto en los artículos previos de esta serie (publicados en Surcos Digital, Costa Rica), implica una catástrofe climática y humana (ver en Bloomberg: El mundo ya habría superado meta de calentamiento global de 1,5 °C).

Los Acuerdos de París, consistían en no sobrepasar los 1,5 grados en 2030, pero este límite ya se ha superado debido a la falta de compromiso de los países y sectores industriales globales de disminuir el uso de combustibles fósiles. Y, además, por el hecho de que es un tema oculto para la opinión pública y la ciudadanía en los países del tercer mundo. Sin duda, si fuera de conocimiento público ya la sociedad habría dado un vuelco decisivo.

La revista Nature Communicatios, en la misma línea, el 10 de enero de 2025, comentó que: Hasta ahora, el umbral se ha superado sólo durante un año, pero la humanidad se acerca al final de lo que muchos pensaban que era una “zona segura” a medida que el cambio climático empeora.” (Earth breaches 1.5 °C climate limit for the first time: what does it mean? January, 2025)

El planeta cambió para siempre. Esto afectará la agricultura

En Costa Rica llovió a mediados de febrero, algo inhóspito, y, dicho en palabras de los campesinos que saben, -significa que la tierra no está bien-, esto provocará la disminución de la producción agraria de productos básicos.

Los ciclos de las estaciones son fundamentales para esta sociedad del siglo XXI, son los ciclos con los cuales los agricultores en todo el planeta siembran la comida que comemos, sin ciclos, sin estaciones, no se puede asegurar ninguna cosecha, como lo advierte Juan Bordera, científico español (¿El final de las estaciones?, 2024). Este año ya hemos visto los precios de la escasez en la papa, la cebolla, el tomate, la vainica, los huevos, entre otros.

Vivimos un tecnocidio. Mientras estamos alertas en los teléfonos a ver las actualizaciones de las redes sociales, las estaciones del planeta cambian dramáticamente. Son estas mismas las que permiten y han permitido que la agricultura se pueda sembrar año con año desde el Neolítico, lo que permitió la gran revolución agraria humana y la construcción de nuestra civilización, eso, como estamos siendo testigos, no volverá nunca más, la humanidad lo ha modificado para siempre. Pero en esto no estamos alerta.

Pronostican el inicio de una hambruna

Según la cadena Euronews, en el mes de enero de este año, más de 150 premios nobel y del premio mundial de la alimentación, solicitaron un esfuerzo para evitar una crisis mundial alimentaria e instar a que se tomen medidas para hacer frente a hambrunas., los más de 700 millones de personas que sufren de hambre en el mundo podrían aumentar como resultado del cambio climático y el crecimiento demográfico, a menos de que se hagan esfuerzos de producir más y distintos alimentos.

Inquietan las noticias de la producción mundial del maíz, en relación a la preocupación que existe por la disminución en la producción de este grano por mal tiempo y plagas (Bloomberg, 2024).

Las repercusiones de una caída del maíz son globales ya que su cadena es muy amplia e importante, desde su uso como alimento humano como la masa, las tortillas y todos sus derivados, hasta su uso fundamental como alimento para animales de producción.

Otro panorama alimentario, fue la escasez de huevos en Estados Unidos, como consecuencia de un brote de gripe aviar que provocó el aumento del precio del producto a casi el doble y enfrentamientos en supermercados (BBC News Mundo: Porqué se ha disparado el precio de los huevos en EEUU y hasta los supermercados racionan su compra).

Este año el clima está manifestando más fuertemente, debido al fenómeno la niña, y eso, con todo lo anterior podría causar grandes pérdidas de alimentos a nivel global.

La guerra

Con la Tercera Guerra Mundial en latencia, también, nos encontramos en un momento delicado respecto a una posible alza de los precios de los alimentos que se tranzan a nivel internacional (aceite, arroz, frijoles, maíz, trigo, etc.), pudimos ser testigos de las consecuencias de una guerra en Ucrania (uno de los grandes productores mundiales de trigo), con el aumento del precio del trigo, y del pan.

Pudimos ser testigos de lo que implica una guerra entre superpotencias militares como Irán, EUA e Israel, en tan solo 12 días, escalaron las tensiones internacionales, subió el precio del petróleo, con los respectivos peligros de una guerra atómica, y la respuesta estratégica declarada por parte de Irán del cierre del Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial.

Las fricciones diplomáticas entre grupos de países, políticamente, nos permite anticipar un futuro con menos ayudas humanitarias, y potencias interesadas en el negocio de la guerra, se hizo evidente el desenmascaramiento de países europeos como Alemania, Francia y Reino Unido desobedeciendo el Derecho Internacional Humanitario, brindando apoyos militares al estado de Israel liderado por el genocida Benjamín Netanyahu.

Las juventudes no pueden confiar su futuro a este presente

Los jóvenes que estarán viviendo en el 2045 no pueden confiar que esta sociedad, la que cambio el clima para siempre, les va a disponer de recursos básicos para su vida, sobre todo alimentarios, de vivienda o de trabajo, ni de justicia social, ambiental o política. Los científicos mundiales advierten que esta sociedad a la deriva, está malgastando los recursos del futuro cercano.

El crecimiento económico infinito en un planeta con límites finitos no tiene sentido, como lo ha demostrado el científico español Antonio Turiel, quién ha llevado un mensaje profético en los últimos años; también ha enviado un mensaje honesto a las juventudes españolas.

Muchos jóvenes alrededor del planeta, los vemos en las redes, están en contra de la explotación del planeta de forma indiscriminada, manifestándose en contra de leyes que justifican que el ser humano perjudique a las demás especies. Son testigos de un autoritarismo humano sobre la Madre Tierra, están en contra de la injusticia.

La flotilla Madleen fue una emisaria global de esta indisposición juvenil, jóvenes activistas arriesgando inclusive sus vidas en pro de romper el cerco en Gaza para la entrada de alimentos o “break the siege” como se dice globalmente.

El planeta, según los datos globales, posee cuatro veces el nivel de radiación que tenía la última extinción de los dinosaurios (Ver en Petrocalipsis: Antonio Turiel), el aumento continuo de la temperatura planetaria como consecuencia de una falta de compromiso humano nos podría llevar a escalas de extinción a 4° (cuatro grados) de calentamiento global, el último ser humano podría respirar en el año 2100.

Nuestro presente es común en todo el planeta

Voces de personas, organizaciones y pueblos del mundo se están reuniendo en una sola canción de justicia. A pesar de la embestida del desinterés climático, del autoritarismo y neo-fascismo mundial, millones de voces en el mundo de todas las edades, razas o creencias, se alzan en pro de un presente de esperanza para la humanidad y para el planeta.

En un sentido similar, en su escrito “De las democracias fallidas a Javier Milei”) el argentino Alberto Crocce (ver en albertocesarcroce.wordpress.com), educador popular, miembro de la Escuela Latinoamericana de Actoría Social y Juvenil, se expresa indicando lo siguiente:

La gran pregunta que me hago todos los días es qué podemos ofrecer nosotros, los que seguimos creyendo en algunos valores humanistas y sociales, para construir una realidad diferente que vuelva a hacernos soñar con los valores que la democracia nos había enamorado.”

Pareciera que es la gran pregunta a responder y la gran respuesta por accionar, sin duda, ¿cómo construir otro presente más justo que tenga raíz en las gentes y no en las élites políticas?

Diez consignas globales:

  1. Demandar Justicia, Igualdad y Paz para con la naturaleza como primer requisito indispensable para una vida justa y en armonía.

  2. Erradicar la guerra.

  3. Erradicar y sustituir por completo el uso de combustibles fósiles como fuente de energía, para así lograr sobrevivir al cataclismo planetario de la crisis climática (Ver Noticias ONU: COP 29, noviembre de 2024).

  4. Terminar con este sistema económico que explota irracionalmente los recursos del planeta, dañando al planeta y reduciendo peligrosamente los recursos para las generaciones futuras humanas y animales.

  5. Establecer un sistema de vida humano con valores verdaderamente justos.

  6. Establecer un sistema de producción agroalimentaria local, autónoma y solidaria capaz de adaptarse al nuevo clima.

  7. Impedir cualquier tipo de discriminación y violencia por motivo de nacionalidad, edad, género o creencias, al contrario, frente al éxodo que vive el mundo de poblaciones obligadas a dejar su hogar por causas como la crisis climática, las guerras, la hambruna, los conflictos sociales y políticos, etc., establecer nuevas formas de adaptación humana.

  8. Exigir la participación en la toma de decisiones climáticas locales y globales, exigir derechos climáticos.

  9. Construir movimientos sociales, que no tengan raíces en las élites políticas, que realmente representen al pueblo y tengan cupo en puestos de la dirigencia política de los países.

  10. Generar grandes movilizaciones a nivel mundial para obligar a los actuales gobiernos del mundo a tomar estas medidas de forma inmediata.

Lo que los gobiernos del mundo no pueden o quieren hacer, lo deberán hacer los pueblos.

Rosario, 7 de julio de 2025.

Los graves problemas que se afrontan a causa del cambio climático y las soluciones en camino

En el vídeo de Hope Piedras del Hambre se aborda una llamada de alerta, pero también de esperanza.

La sequía extrema que vive Europa es la peor en al menos 500 años, ha dejado al descubierto las llamadas piedras del hambre en el río Elba, cuando el río ha bajado a ese nivel ha provocado fracaso de cosechas y hambrunas, así quisieron dejarlo marcado los habitantes hace siglos. 

Y efectivamente, la sequía extrema y el calor inédito están haciendo fracasar cosechas por gran parte de Europa, habiéndose perdido en amplias regiones más de 50% de la cosecha de cereal, maíz , arroz y de frutas incluso ya peligra también el aceite de oliva en parte de España e Italia, vecinos haciendo fila para recibir botellas de agua porque no sale nada del grifo, situación que se repite en decenas de municipios ingleses, españoles, franceses, italianos y portugueses.

El mayor río de Europa está dejando de ser navegado, los incendios sin precedentes devoran España, Portugal y Francia, y al mismo tiempo las inundaciones catastróficas arrasan Turquía, Irán, Dubai o Corea del Sur cobrando decenas de vidas.

Nos toca ahora decidir el siguiente movimiento, la crisis climática provoca que eventos meteorológicos extremos catastróficos que deberían ocurrir una vez cada 1000 o 2000 años, empiezan a ocurrir cada 10, cada 5 o cada 2 años, el patrón es este, olas de calor y sequías extremas alternadas con lluvias torrenciales catastróficas, con este clima caótico y agresivo producir comida se convierte en misión imposible.

Esto no es la nueva normalidad a la que nos tengamos que acostumbrar, estamos en un 1,2°C de calentamiento y con cada décima de grado que aumente la temperatura global, los impactos aumentarán de forma exponencial. 

Aún podemos resolver esto, ya que tenemos toda las soluciones al alcance de la mano para reducir de forma rápida las emisiones de gases de efecto invernadero y a la vez regenerar la naturaleza para restablecer el equilibrio del que dependemos, por ejemplo, cientos de estudios científicos de las universidades más prestigiosas del mundo, certifica que es totalmente viable completar de forma rápida, una transición total a las renovables limpias, electrificar la industria del transporte y la calefacción, creando millones de empleos, salvando vidas y eliminando la principal fuente de emisiones de efecto invernadero, la quema de combustibles fósiles. Y además, las renovables ya son la fuente de energía más barata que existe

Otro ejemplo, la transición a la agricultura regenerativa, capaz de retener mucha más agua en el suelo, soportando mucho mejor las sequías, permite extraer gigantescas cantidades de CO2 de la atmósfera y almacenarlas en el suelo en forma de carbono, regenerando la fertilidad natural de la tierra y produciendo alimentos sin arar los campos, ni utilizar fertilizantes químicos o herbicidas, esta técnica que quita todavía no conozcas, ocupa ya 46,000,000 de hectáreas en todo el mundo y no para de expandirse, es una solución de primerísimo nivel que combinaba con una reducción en el consumo de carne podría marcar la diferencia. 

¡Podemos hacerlo!. Podemos elegir quiénes queremos ser la generación que regeneró el planeta para siempre, o la que lo convirtió en un lugar inhóspito.

Es la hora de movilizarse en masa para exigir acción climática de emergencia. Es la hora de cambiar nuestros hábitos, nuestro consumo de votar, de contagiar a nuestro entorno.

Es la hora de cambiarlo todo, es ahora. 

22 de abril, Día Mundial de la Madre Tierra

Alberto Salom Echeverría

Todos los días son Madre Tierra

No creo que exista un solo día en el que nos podamos desentender de nuestro afán por rescatar al Planeta en que habitamos del calentamiento global que padece. La afectación derivada del cambio climático nos concierne a todos; no solo porque como especie somos responsables de haber instaurado el modelo industrialista consumista, que ha resultado tan depredador de la naturaleza, y por lo tanto “insostenible en producción y consumo”, sino porque cada uno de los 8.000 millones de personas que habitamos este “Planeta azul y verde”, sufrimos de una u otra manera el impacto del calentamiento de la Tierra, en particular el agotamiento de los recursos naturales y la rápida degradación ambiental que estamos experimentando en todo el orbe.

Es cierto que hay una jerarquía de responsabilidades humanas en el daño provocado al medioambiente. No obstante, estoy convencido que, sin la participación organizada de todos o de la mayor parte de los seres humanos, no conseguiremos detener la producción de gases de efecto invernadero, tampoco podremos lidiar con el creciente amontonamiento de todo tipo de desechos, en especial, con el vertedero de objetos plásticos que fruto de la inacción humana ha quedado acumulado en las cuencas de los ríos, cuyo curso indefectible son los océanos, mares y lagos. Sin el concurso consciente de las comunidades en todo el orbe, no será posible cambiar ese estilo de vida frívolo que se nos ha enquistado en nuestro comportamiento, indiferente a las calamidades ajenas; no seremos capaces de modificar la cultura del desperdicio, del consumo y descarte, ni la voracidad con la que estamos destruyendo los océanos, e igualmente hemos arremetido contra el bosque y la selva, donde con frecuencia lo único que queda es tierra arrasada; si no nos unimos con el propósito de salvar al planeta sucumbiremos en nuestro deber de rescatar los ecosistemas y salvar la vida en todo el orbe. Por todo ello, todos los días son Madre Tierra, todos los días han de ser 22 de abril.

Con ese afán, para enfrentar el calentamiento climático debemos promover políticas públicas que impulsen los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) a diversos niveles:

En el nivel del hogar y de la interacción social más íntima e inmediata, se trata de alcanzar un comportamiento individual consciente y protector de la familia y de la naturaleza, así como también debemos encontrar una nueva manera de conducirnos hacia los demás, colocando el respeto a la dignidad de todos los seres humanos como guía, descartando la violencia y otras conductas inapropiadas frente a nuestros congéneres. La educación para formar seres conscientes, capaces de incorporar una nueva forma de conducta humanista, conducente a adquirir valores de solidaridad, del respeto a la vida en todas sus expresiones, debe comenzar desde la más tierna infancia, tanto en el hogar como en la educación formal. La ONU nos impele a ahorrar energía en casa, reduciendo al máximo posible, el uso de la calefacción y los aires acondicionados, sustituyendo los onerosos gastos en electricidad por bombillas “led”, usando electrodomésticos de bajo consumo, reemplazando el uso de la secadora de ropa por el tendido de esta para aprovechar el sol y el viento. En el lavado hay que usar el agua fría. En breve, nos recomienda la ONU en los ODS, debemos inspirar a las personas a adquirir “hábitos sustentables, reducir la huella de carbono y llevar adelante acciones individuales y colectivas para el cuidado del medioambiente. Nuestra misión -prosigue la imploración- es despertar al explorador que todos llevamos dentro, porque creemos que cuanto más nos relacionamos con la naturaleza y el planeta, más entendemos la importancia de preservarlo.” (Cfr. “Día de la Tierra” nationalgeographicla.com, publicación actualizada el 8 de abril del 2024).

Un segundo nivel es el comunitario, fuertemente entrelazado con el anterior. Las comunidades deben propender hacia la eco sustentabilidad (comunidades eco sustentables o comunidades ecológicas). Ello implica mejorar el clima de relaciones de los seres humanos que habitan una comunidad consigo mismos y con su entorno. Muchas de nuestras comunidades se han convertido en lugares donde concurrimos a dormir exclusivamente. En las grandes zonas urbanas, las comunidades se han visto fagocitadas, devoradas por las ciudades, perdiendo el sentido de ser para sí mismas. Se descuidan las áreas deportivas y culturales, se ha perdido el sentido estético de los barrios y ya casi no se trabaja por lograr que la naturaleza se conserve y prospere en el entorno urbano; en muchas partes se ha abandonado el cuido de los parques, mucho menos existe una preocupación por el paisaje urbano de común acuerdo con las municipalidades y, menos todavía se vela por crear buenos hábitos de convivencia entre los jóvenes y fomentar en ellos y en la misma población adulta el sentido de pertenencia a la comunidad. De ahí que, la niñez crece prácticamente a la deriva, a expensas de sí misma. Puesto que la energía es el sector que más contribuye a contaminar el ambiente con gases de efecto invernadero, es indispensable consolidar un riguroso programa de políticas públicas que impulse el uso de medios de transporte colectivos sustentables, las investigaciones para usar la locomoción por medio de hidrógeno están abriendo una amplia perspectiva que se debe continuar explorando. Es necesario insistir en la construcción del tren eléctrico metropolitano, para obviar tanta contaminación con diésel y gasolina. La población debe ser consciente de los desplazamientos que producen más contaminación para sustituirlos; por ello se debe, volar menos, hacer un mayor uso del tren eléctrico, y, donde se pueda, usar la bicicleta, e inclusive caminar. Es recomendable reemplazar, lo más posible, las reuniones presenciales por virtuales.

En las comunidades rurales se ha abandonado casi por completo el interés por rescatar, mantener, o recrear su sentido etnocultural, su origen, sus lenguas originarias, o sus costumbres ancestrales. Esto es de vital importancia para fomentar entre ellas el sentido de la identidad como descendientes de los pueblos originarios que, es lo que da fuerza y permite una relación más fecunda con otras comunidades aledañas, e inclusive con el conjunto de la sociedad nacional. Se debe fomentar entre las comunidades rurales el cuido de la naturaleza y en particular de las cuencas hidrográficas, no solamente las de su entorno inmediato, sino las del territorio más extenso; lo anterior implica una simbiosis, o una más intensa relación con su vecindario, o pueblos hermanos, tanto los que se alojan aguas arriba de la cuenca como en la parte baja, a fin de preservar, merced a su unidad, la salud de las aguas que los abastecen y de las que se sirven para todos los demás menesteres de la existencia. La unidad también favorecerá la capacidad de las comunidades para poder reforestar conjuntamente las cuencas y defenderse de la amenaza por parte de todos aquellos forasteros y ladinos que los invaden para arrebatarles las tierras que han sido suyas por tanto tiempo. En el ámbito del consumo sustentable, urge fomentar las dietas de origen vegetal, como frutas, verduras y legumbres. Se debe reemplazar el uso de la ganadería extensiva que roba terreno a los bosques y además, en el caso de la ganadería es productora de gas metano de efecto invernadero.

El tercer nivel es también concéntrico con los dos anteriores. Entre más progreso en el sentido de un desarrollo sostenible y sustentable con la naturaleza en los tres niveles, más fecunda será la relación entre ellos y mayor sentido se forjará para crear al fin, una nacionalidad con identidad propia y sentido de pertenencia a la Madre Tierra; ella cobijará y auspiciará en su seno, una multiplicidad de culturas que han pervivido a lo largo de los años dentro de un mismo territorio. La posibilidad de sentar bases sólidas para continuar prohijando una sociedad pluricultural, regida por una convivencia civilizada, con justicia social y equidad, pasa por afianzar entre todas las comunidades que cohabitan un mismo territorio, el respeto por la Naturaleza. Solo así se fortalecerá una consciencia plena acerca del imperativo de adoptar un desarrollo sostenible u sustentable que contribuya a mitigar los efectos perniciosos del calentamiento de la atmósfera y el cambio climático. En este nivel, es insoslayable avanzar en la sustitución de energía basada en el uso de combustibles fósiles por energías limpias. Insisto, como lo he explicitado en otros artículos, el período de transición debe querer decir que, el país gana terreno encaminándose hacia la neutralidad en carbono. En tal virtud, no resulta para nada conveniente invertir en la exploración y explotación de fuentes de producción basadas en hidrocarburos, en el caso de que las hubiere.

Conclusión

El mundo está atravesando por un período crítico en muchos aspectos. Desde luego que es deseable acabar con el mundo regido por la unipolaridad, basada en el dominio de una sola gran potencia, como ha sido el actual, donde los Estados Unidos ha sido esa potencia preponderante, que impera en solitario, al menos desde la caída de la Unión Soviética. Es mucho más ventajoso enrumbarnos hacia la multipolaridad; no obstante, estamos pagando un precio muy caro por la obstinada resistencia de los Estados Unidos y demás países de la OTAN a ceder en ese terreno.

En el mundo hay entre 720 y 811 millones de personas con hambre. Al mismo tiempo, hay un desperdicio de 1.100 millones de toneladas de alimentos vegetales al año, equivalentes a un 19% de la producción total de alimentos vegetales. Por otra parte, se desperdician 175 millones de toneladas al año de alimentos de origen animal.

Son intolerables las guerras y la tensión que vive la humanidad merced a la amenaza de que otros conflictos de la envergadura de los de Ucrania y Gaza, puedan estallar en un futuro cercano. Mientras tanto, las naciones del mundo no están logrando cumplir con las metas de los acuerdos de París del 2015 en materia de cambio climático, ni tampoco con las de la COP 28 más reciente de Dubái.

Un país pequeño como Costa Rica, pero grande en sus tradiciones civilistas, puede y debe seguir dando el ejemplo, en cuanto a la reducción de carbono, tal como se obtuvo en el 2019, en el gobierno de Carlos Alvarado, cuando se le otorgó al país por parte de la ONU, el premio de “Campeones de la Tierra”. De la misma manera, debemos seguir manteniendo una adhesión irrestricta al principio de resolución pacífica de los conflictos en la arena internacional. Nuestro país no debe perder esa ruta, que nos ha dotado de tanto prestigio a nivel mundial. Hay que persistir en ese camino, lo mismo que en cuanto a nuestro apego a cambios sociales sin violencia para obtener la justicia y la equidad. Es la mejor manera de celebrar el día mundial de la Madre Tierra.

Cooling the planet

Laura Montero Carvajal

Laura Montero Carvajal
Estudiante de la carrera Ingles como Lengua Extranjera
Universidad Técnica Nacional
Sede del Pacifico

Nowadays, our worst enemy is the global warming. Even though we have been trying to fight against that, it is almost impossible to be effective by ourselves. However, there is an ONG that leads this difficult fight. Its goal is to reverse the effects of the climate changes and improve the life quality of people in Africa by teaching an agricultural technique.

Justdiggit is an organization founded by Dennis Karpes and Peter Westerveld. It started as a small project and has become bigger in the past few years. It has as purpose to green up Africa in the next decade and cool down the earth. It would not be possible without the help of the African citizens, which play a particularly significant role.

This technique named Earth Smiles learned by the communities and local farmers, who use it in their own lands. It consists in dig a semi-circular hole on the ground that retains the rainwater, in that way rainwater would not drain in the dry and infertile soil. That process will help the seeds to sprout and recover the water cycle. As a result, the recovery of the vegetation in the area will speed up.

Thanks to this process, 9 million of trees have been planted, 8 banks of seeds have been made, and 300,000 acres have been restored in Africa. The communities which have implemented this plan of action had incredibly positive results such as: temperatures decreasing, improvement in the water access, and production of new crop yields. Those things improve peoples’ living conditions.

As a conclusion, the organization just want to restore Africa. But they have overpassed their own expectations. With this amazing cause they have helped people not only from Africa, but also thousand of people around the world. Because the continuity of this project is going to help the planet’s healing.  

Español

Hoy en día, nuestro peor enemigo es el calentamiento global. Aunque hemos estado tratando de luchar contra él, es casi imposible hacer una diferencia por nosotros mismos. Sin embargo, hay una ONG que lidera esta difícil lucha. Su objetivo es revertir los efectos del cambio climático y mejorar la calidad de vida de las personas en África mediante la enseñanza de una técnica agrícola.

Justdiggit es una organización fundada por Dennis Karpes y Peter Westerveld. Comenzó como un pequeño proyecto, y se ha hecho más grande en los últimos años. Tiene como propósito reverdecer África en la próxima década y enfriar la tierra. Esto no sería posible sin la ayuda de los ciudadanos africanos, que desempeñan un papel muy importante.

Esta técnica llamada Earth Smiles es aprendida por las comunidades y agricultores locales, que la utilizan en sus propias tierras. Consiste en cavar un semicírculo en el suelo que retendrá el agua de lluvia, que de otro modo sería arrastrada por el suelo seco e infértil. Ese proceso ayudará a las semillas a brotar y recuperará el ciclo del agua. Como resultado, la recuperación de la vegetación en la zona se acelerará.

Gracias a este proceso, se han plantado 9 millones de árboles, se han hecho 8 bancos de semillas y se han restaurado 300.000 hectáreas en África. Las comunidades donde se ha utilizado este procedimiento han obtenido resultados positivos. Por ejemplo, la pérdida de temperaturas, la mejora en el acceso al agua y la producción de nuevas cosechas.  Aspectos que mejoran las condiciones de vida de las personas.

Ellos inicialmente solo querían restaurar África. Pero en realidad, han sobre pasado sus propias expectativas. Con esta increíble causa han ayudado a la gente no solo de África, sino también a miles de personas en todo el mundo. De hecho, continuará y con suerte sanará el planeta.

Nota: Este artículo fue elaborado en el curso de Composición II, del 5to nivel de la carrera ILE, dictado por la académica MSc. Anais P. Quirós Fernández -UTN-IIC-2023