Ir al contenido principal

Etiqueta: centroamérica

Una ficción en clausura

Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)

Centroamérica se debate hoy, una vez más en su historia, en una hora compleja. Los escenarios en Guatemala y Panamá dan cuenta de procesos en los que aparece su población como protagonista.

Al tiempo que se escriben estas notas se conoce del ataque del Ministerio Público guatemalteco a la institucionalidad académica, clara cuestionadora de los arreglos y amaños colmados de corrupción e impunidad, que las élites políticas han impulsado durante décadas en detrimento de las condiciones de vida de amplios sectores de la población.

En Panamá durante días la manifestación pública en contra de la instalación de un proyecto minero (uno más que la racionalidad neoliberal ha intentado imponer a toda costa) ha sido constante, multisectorial y resistente.

A prueba de una agenda mediática repleta de espectáculos, superficialidades y cortinas de humo, las redes de comunicación horizontal que por suerte hoy están en nuestras manos nos hacen conocer los pormenores de la situación panameña. Colegas como los sociólogos Briseida Barrantes y Olmedo Beluche han sido nuestros interlocutores en estos días y por medio de sus constantes mensajes nos enteramos de la persistente dignidad que presenta el pueblo panameño en estos momentos.

Precisamente Olmedo Beluche compartió recientemente una reflexión sobre esta coyuntura a la cual habría que prestarle atención, desde mi perspectiva, en dos aspectos: el primero, reconocer el rasgo estructural que origina las manifestaciones cuyo hecho visible es la oposición tajante al funcionamiento de una empresa minera, pero que en el fondo devela una profunda crisis del modelo social, político y económico en aquel país. Por eso la conformación de un sustrato de actores amplio, como lo menciona Beluche:

“Movilizaciones masivas como no se habían visto nunca en la historia de la república de Panamá, un país donde cada tanto la gente se tira a la calle a protestar. Decenas de miles de jóvenes autoconvocados por las redes sociales que se reúnen y marchan por las principales avenidas de la ciudad capital. Miles de pobladores de comunidades indígenas, rurales y urbanas pauperizadas que espontáneamente salen a bloquear la carretera Panamericana, en tantos lados a la vez, que es imposible para la policía reprimirlos a todos. Miles de activistas sindicales y gremiales que marchan y cierran calles convocados por una alianza de organizaciones populares con carácter asambleario, compuesta por docentes, obreros de la construcción, trabajadores de la industria, estudiantes, etc.”

El segundo rasgo apela a reconocer una especie de “desujección” que la subjetividad política popular panameña ha realizado: el “descreimiento” hacia la institucionalidad, la política, los grupos patronales y los medios de comunicación. Es efectivamente un tajante cuestionamiento al orden social promovido por las élites panameñas y sus referentes políticos y financieros transnacionales.

En Costa Rica no ha detonado así el descontento popular, aunque hay suficientes motivos, porque aún persiste un saldo en el pensamiento colectivo sobre esa institucionalidad que sostuvo la vía costarricense durante buena parte del siglo XX. Aún quedan ciertos mitos fundacionales, aunque débiles, que sostienen una supuesta comunidad de iguales. Aunque nunca lo fuimos.

Uno de estos mitos, me parece, el de la comunidad horizontal e inclusiva, ha empezado a clausurarse. Solo así se entienden las incomprensibles reacciones de buena parte de aficionados durante el último partido de la selección costarricense, casualmente contra su homóloga panameña. Si ya las ficciones que sostenían ese pacto social (lo político vía la representación y lo colectivo vía la apelación a la comunidad por medio de figuras de identidad como la selección) no contienen. entonces estamos observando posiblemente el cierre técnico de esa comunidad que fuimos alguna vez. Si el cierre propiciara “el grito”, como mencionaba John Holloway alguna vez, bienvenido sea para el caso costarricense.

Aguardemos.

Avancemos hacia CA-5

Vladimir de la Cruz

Antes de 1821 la región de Centroamérica era una unidad política, fragmentada en provincias, que se extendía desde la provincia de Costa Rica hasta la Provincia de Chiapas, al sur de México. La cabecera central estaba en Guatemala; y se denominó, en distintos momentos, Capitanía General o Reino de Guatemala, como parte de la gran división del Virreinato de México o Nueva España.

Los sucesos de la Independencia desde Chiapas, a finales de agosto y principios de setiembre de 1821, hasta Costa Rica, el 29 de octubre de ese año, fragmentaron toda la región, provocando las independencias de las provincias, que intentaron reunirse de nuevo, a partir de 1823 en lo que se llegó a llamar Provincias Unidas de Centro América, a partir de 1823, y República Federal de Centro América, en 1824, unidad política en la que desde el principio Chiapas no estuvo presente por haberse agregado al Imperio mexicano de Agustín de Iturbide, como también lo habían manifestado sectores en las restantes provincias sin que eso se materializara.

Así, ese proceso de reunificación se dio desde ese final de 1823 hasta 1838 cuando de la República Federal se retiraron Nicaragua, Honduras y Costa Rica. En 1839 Guatemala declaró su separación federal. En 1841 lo hizo El Salvador.

En aquellos años el territorio actual de Belice se consideraba parte de Guatemala, aunque bajo control de Gran Bretaña, situación proyectada hasta adentrado el siglo XX, cuando se logró la Independencia de Belice. México disputó a Guatemala esta región hasta ese momento.

El proyecto centroamericano fue ambicioso en diversos aspectos sin que lograra materializarse. Las luchas internas en cada una de las provincias debilitó el proyecto unionista. Independentistas, imperialistas, en los días inmediatos a la Independencia de 1821, criollos, liberales, conservadores, federalistas, anexionistas, unionistas, y otras denominaciones fueron la expresión de estas contradicciones.

El esfuerzo final que desde Costa Rica quiso hacer Francisco Morazán en 1842 ahogó esa esperanza unionista de ese primer período centroamericanista.

A mediados del siglo XIX fueron los intereses imperialistas, de Inglaterra y Estados Unidos, principalmente, los que se movieron sobre Centroamérica, interesados en el control de la posible ruta canalera que podría haberse hecho utilizando el Río San Juan, el Gran Lago de Nicaragua y el Estrecho de Rivas, fracasado el proyecto canalero francés en Panamá.

La Compañía del Tránsito, que operaba desde la costa este hasta la costa oeste de los Estados Unidos, aprovechaba esa ruta, debido a que no se había construido el ferrocarril de costa a costa de los Estados Unidos. Dicha compañía, en 1865, fijó “idealmente” la extensión del territorio de los Estados Unidos en el proyecto imperialista colonizador de William Walker, que quiso apropiarse de las cinco repúblicas, lo que produjo la Guerra Nacional de Centroamérica contra él, su falange, sus intereses esclavistas y anexionistas a los estados sureños de los Estados Unidos. Derrotado Walker el 1 de mayo de 1857 y fusilado en setiembre de 1860, en Honduras, cuando de nuevo intentó regresar a Centroamérica con igual propósito, la idea de la centroamericanización unitaria no había desaparecido. Inglaterra se había establecido con un protectorado en la costa caribeña de Honduras y Nicaragua prácticamente hasta finales del siglo XIX, en la llamada Mosquitia.

Internacionalmente la región se conoció como República Federal de Centroamérica. A finales de la década de 1840 e inicios de la década de 1850, los países, o Estados centroamericanos, empezaron a ser reconocidos de manera independiente cada uno de ellos, bajo la forma de Repúblicas. Aun así, a finales de la década de 1840 el General Rafael Carrera de Guatemala intentaba mantener la Federación.

El sentimiento unionista se mantuvo en diversos sectores de la sociedad centroamericana, en cada una de sus Repúblicas. Así, por ejemplo, en junio de 1895 se produjo el Pacto de Amapala, con motivo de las reformas liberales de El Salvador, Honduras y Nicaragua, con el cual intentaron reunirse nuevamente, sin éxito al no estar Costa Rica ni Guatemala. Esta República de Centroamérica se trató de reconstituir en 1898 bajo el nombre de Estados Unidos de Centroamérica, proyecto también abortado.

La Independencia de Panamá de Colombia, en 1903, colocó a Panamá desde el punto de vista geopolítico en la región de Centroamérica, en la que se le sigue considerando. Panamá es partidaria de una integración a todo nivel.

Se avanzó en otros niveles, cuando en 1907 fue creada la Corte de Justicia Centroamericana, con sede en Costa Rica, proyecto que se suspendió en 1917 cuando Nicaragua se retira y la Corte fue disuelta en 1918. El proyecto político unitario no avanzó.

El unionismo centroamericano se mantuvo e hizo surgir el partido político del unionismo, más como una aspiración de sectores, que como una realidad concreta. En Guatemala estuvo el Partido Unionista activo en la caída del dictador Estrada Cabrera, y en Costa Rica el escritor y ensayista Vicente Saénz fue uno de esos líderes unionistas, a partir de la década de 1920. En 1922 El Salvador, Guatemala y Honduras intentaron de nuevo constituir la República Federal de Centroamérica.

Los siguientes proyectos unionistas fueron impulsados más al calor de los intereses imperialistas y hegemonistas de los Estados Unidos en la región. Así se dieron entre otros intentos, después de la II Guerra Mundial, bajo un nuevo esquema mundial de alianzas estratégicas, en el marco de la Guerra Fría, el 14 de octubre de 1951, la creación de la Organización de Estados Centroamericanos, ODECA, que fue un impulso para la integración centroamericana, al mismo tiempo que en Europa se daban los primeros pasos de la Unión Europea. El Salvador celebra el 14 de octubre como el Día de la Integración Centroamericana, junto con la SICA.

Con la ODECA se avanzó en proyectos comunes centroamericanos, como la unificación de las señales de tránsito, de procesos aduanales, de políticas culturales, de programas educativos y de libros de textos, cubiertos con el sello de ODECA.-ROCAP, más al calor de la Unión Centroamericana de la década de 1960, textos que fueron combatidos por la Escuela de Educación de la Universidad de Costa Rica. La ODECA también impulsó el Convenio sobre el Régimen de Industrias Centroamericanas de Integración, del Tratado Multilateral de Libre Comercio e Integración Económica Centroamericana, firmado en 1958, que fueron los antecedentes directos del Tratado General de Integración Económica Centroamericana, suscrito en Managua, el 13 de diciembre de 1960, donde surgió el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). Todo esto reforzado con la Carta de San Salvador de 1962.

La ODECA se superó con el surgimiento del Sistema de la Integración Centroamericana, SICA, que estableció un nuevo marco jurídico y político de relaciones entre los Estados centroamericanos, marco que se ha proyectado en múltiples niveles, y en otras instancias que se han creado, como el Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE.

Las guerras en Centroamérica, en el período 1970-1990, provocaron cambios importantes en la región. El Mercado Común Centroamericano, de la década de 1960, se debilitó. En plena guerra, a principios de la década de 1980, el gobierno de Estados Unidos impulsó el Plan de la Cuenca del Caribe, bajo el Gobierno de Ronald Reagan, con el fin de establecer tratados bilaterales y abiertos con cada una de las repúblicas centroamericanas. El ascenso de gobiernos revolucionarios en Nicaragua, y del auge de la guerrilla en El Salvador y Guatemala, especialmente, impulsaron el Plan de Paz de Oscar Arias Sánchez y los acuerdos de Esquipulas I y Esquipulas II, creando las bases de la reconstrucción democrática de las repúblicas centroamericana, tan gobernadas por dictadores, satrapías, militares, tiranos, gobiernos golpistas y antidemocráticos, estableciendo un procedimiento firme para establecer la paz y la democracia en Centroamérica, que ha funcionado con algunas debilidades.

Resultado de estos acuerdos se dio impulso al Parlamento Centroamericano, PARLACEN y a la Corte de Justicia Centroamericana, organismos de los cuales Costa Rica no es parte, ni los ha reconocido. Ambos organismos fueron creados desde 1990 y 1991, todo con la intención de restaurar la vieja unión política. Guatemala. República Dominicana y México están allí como observadores regionales. Panamá suscribió el PARLACEN en 1993 y hace varios años inició un proceso de separación del SICA.

En las Constituciones Políticas centroamericanas, excepto en la Costa Rica, hay un sentimiento unionista, centroamericanista. El Presidente Abel Pacheco, 2002-2006, fue claro al señalar que era muy difícil para Costa Rica abrazar este proyecto mientras existieran ejércitos en Centroamérica, que los expresidentes de las Repúblicas se convirtieran en diputados vitalicios del PARLACEM, y los integrantes de la Corte de Justicia Centroamericano obedecieran a los poderes ejecutivos de sus países y no fuera un órgano absolutamente independiente. Del mismo modo, consideraba que los diputados del PARLACEN debían ser representantes de los Congresos de cada país, sin los altos salarios que se les paga, y sin elección particular para elegirlos.

En la práctica Guatemala, Honduras y El Salvador, desde hace bastantes años, desde el 2000, han constituido lo que se llama o reconoce con el nombre de Triángulo Norte de Centroamérica. Son países que tienen condiciones similares en diferentes aspectos económicos, políticos y sociales, además de su cercanía y posición geográfica.

Este triángulo reconoce la región de esos tres países de manera que sus fronteras tienen un mismo punto de triangulación de sus capitales. Es una región que opera como un Tratado de Libre Comercio, de libre tránsito de sus ciudadanos y de unión aduanera, que permitan desarrollar ventajas competitivas en bloque. También como región firmaron un Tratado de Libre Comercio con México el 29 de junio del 2001, de similares condiciones. Este Tratado procura la integración de mercados financieros y de capitales.

El Triángulo Norte de Centroamérica no tiene a la vista problemas migratorios internos, más allá de los de ser paso obligado de quienes transitan todo el territorio centroamericano, desde el norte de Sudamérica, con la intención de trasladarse hacia los Estados Unidos. Casi no se producen problemas migratorios intra centroamericanos. El más relevante, quizá, es el de nicaragüenses hacia Costa Rica, que históricamente se produjo, en comparación con esos otros países, por la estabilidad económica nacional, por las condiciones de vida que el país siempre les ha ofrecido; y, sobre todo por la estabilidad y seguridad política que siempre les ha dado Costa Rica.

Los países del Triángulo Norte Centroamericano tienen tratados comerciales firmados con Colombia, Estados Unidos y México, con resistencia de algunos sectores sociales y económicos que sienten afectados por ellos.

La situación política de Nicaragua la ha tenido separada del Triángulo Norte. Sin embargo, para efectos de tránsito de ciudadanos y de actividades comerciales, Nicaragua se ha integrado, en lo que han llamado CA-4 (Centroamérica 4, por la incorporación de Nicaragua a los otros tres países). Costa Rica sigue al margen.

La situación particular de las relaciones de Costa Rica con Nicaragua no son las más deseables ni las mejores. Constantemente hay problemas de críticas por el régimen nicaragüense y la violación de derechos humanos en ese país. De parte de Nicaragua cuando artificialmente levantan el viejo conflicto de la incorporación del Partido de Nicoya a Costa Ria, en 1824, o el derecho de libre navegación por el limítrofe río San Juan. Nicaragua tiene la llave que cierra la frontera con nosotros creando problemas graves del transporte de mercancías con nosotros y el resto de Centroamérica. Esto ha llevado a la necesidad de impulsar el ferry desde Puerto Caldera hasta El Salvador para solucionar este problema, con la ventaja que acelera el intercambio comercial en muchas horas, pero con la desventaja de que el Ferry no ha tenido el apoyo gubernativo que merece.

A esto se ha sumado, recientemente el problema, que ha creado el gobierno de Costa Rica, con los hondureños, de solicitarles visa a sus ciudadanos con una serie de requisitos, que dificulta la obtención de la misma. Por esta razón, y en reciprocidad el gobierno de Honduras ha procedido de igual manera, como era de esperar, y según se estila en las relaciones diplomáticas.

La razón principal que se ha esgrimido para la actuación del gobierno de Costa Rica es que estaban entrando hondureños, en carros de alto nivel de blindaje, dirigidos especialmente a la zona caribeña, a la región de Limón, con armas, con drogas, y con sumas altas de dinero, insinuando claramente que eran personajes ligados a los carteles mafiosos de ese país.

En lo que recuerdo de las noticias periodísticas no se ha dicho nada de capturas de este tipo de personajes o de este tipo de situaciones. Así como supuestamente han entrado, y los han seguido, seguramente los han dejado salir, o los han sacado, en silencio. Lo que hizo detonar la situación fue la reacción hondureña contra los costarricenses con iguales exigencias de visa. Que Honduras cuide sus mafiosos es un problema de Honduras. Pero, que Costa Rica cuide mafiosos y sus territorios es un problema nacional.

Lo que pareciera en la práctica, por lo que se ve y se percibe en la prensa, es que el gobierno de Costa Rica, y su Ministerio de Seguridad, lo que están haciendo es proteger territorios de mafiosos. No entran al país mafiosos hondureños a alterar o disputar los territorios costarricenses en manos de grupos similares. Esta es la película que se está exhibiendo. Creo no exagerarla. Pero, lo que aquí ocurre no se da sin la complacencia de autoridades nacionales, de todos los niveles institucionales involucrados en esta lucha.

Se denuncia el costo de los daños ocasionados a los escáneres de Limón, con 15 días de instalados y paralizados varios meses, sin que haya acciones punitivas ni resarcitorias, económicamente, contra los responsables, no solo los choferes, sino los dueños y empresarios involucrados en ese trasiego de droga que es regular en esa zona de Limón; los que empacan la droga en los contenedores; desde donde la empacan y quienes la transportan hasta los muelles; y en los propios muelles quienes la reciben y la trasladan a los barcos. Tampoco se habla de detenidos cuando el proceso de acarreo de esos contenedores es bien detallado en sus fases de almacenamiento, carga y transporte.

Finalmente, el visado de los ciudadanos en general es el tema. Pareciera que si en el Triángulo Norte, CA-3, Guatemala, Honduras y el Salvador, la liberación de los trámites migratorios de visas está superado, sin graves problemas a la vista, ni alborotos públicos, sin procesos migratorios complejos entre esos países; ni escándalos relacionados con transporte de drogas, y de armas, que es otro problema que debe atenderse, porque se mueven por mismas rutas de la droga, ¿o por otras?, ni crea problemas de libre tránsito, no interrumpe el flujo comercial, no obstaculiza el movimiento turístico, ¿por qué Costa Rica no libera a los centroamericanos de estos trámites de visa?

La verdad es que para pasar las fronteras se requiere siempre presentar el pasaporte, la cédula de identidad o de residencia, de los ciudadanos habitantes y residentes en esos países. Y, en esos puestos fronterizos están las máquinas migratorias que pueden corroborar los fichajes internacionales de interpol, de las policías locales y cualquier otro mecanismo de control que se tenga para ello.

Nicaragua, se me ha informado, forma parte de este engranaje centroamericano, que ellos llaman CA-4, Nicaragua más los otros tres países del Triángulo Norte, sin que oficialmente Nicaragua forme parte de ese Triangulo, situación que permite a nivel de ciudadanos y residentes un libre flujo migratorio en toda esa región.

¿Por qué no valorar nacionalmente, con serenidad, con visión política, el avanzar y liberar a todos los centroamericanos y los residentes en esos países de estos requisitos migratorios? ¿Por qué no propiciar el CA-5, con Costa Rica inmerso en ese proceso de unidad centroamericana, al menos en este terreno?

La lucha contra la droga, el narcotráfico nacional y regional, y el control de sus actores, se seguirá realizando de la misma forma que se hace hoy, comprometiendo más, en este sentido, a las autoridades centroamericanas en la lucha que desde Costa Rica se realiza.

Liberando, en este sentido, el flujo migratorio centroamericano no vamos a tener más problemas de migrantes centroamericanos o nicaragüenses de los que ya existen. El flujo turístico o de entrada de centroamericanos no es mucho, pero es superior al de muchos países europeos. Solo Hondureños son casi 15.000 mensuales, cifra nada despreciable. Mas que suizos, holandeses, austríacos, belgas e italianos.

Es necesario agilizar el tráfico de mercancías por vía terrestre, para fortalecer las cadenas de suministros y las relaciones intrarregionales. Los sectores empresariales de Centroamérica claman por esta solución, porque se han paralizado las cargas de toda la región, no solo de Honduras y Costa Rica. El problema no es solo de choferes y ciudadanos en general, es de la economía regional. Es también un problema de incremento en los costos que todo esto provoca. De Costa Rica están afectados, con esta situación provocada por el gobierno d de Rodrigo Chaves, los sectores de la industria alimentaria, de químicos y agroquímicos, de equipos y materias de construcción, de servicios logísticos y de los importadores de materias primas. Además, se afectan los plazos de entrega de mercaderías, y directa e indirectamente, se afecta el empleo relacionado con todo este engranaje.

Este problema ha adquirido la forma de una crisis migratoria. Ayer 24 de octubre llegó al país una delegación hondureña compuesta por el ministro de Seguridad, Gustavo Sánchez; el vicecanciller, Gerardo Torres, y el director de Migración, Allan Alvarenga, para una reunión con sus homólogos costarricenses, en busca de soluciones a la actual crisis migratoria, de la que se espera salga humo blanco.

Hay que resolver urgentemente esta situación. Avancemos hacia el CA-5. Fortalezcamos el comercio y las exportaciones nacionales hacia Centroamérica. Atrevámonos a romper viejos esquemas que nos encasillan y amarran económicamente. Avancemos.

 

Enviado SURCOS por el autor.

La Universidad de Costa Rica ofrece doctorado único en la región

En el marco de este doctorado se realizan investigaciones sobre las élites centroamericanas, la acumulación de riqueza y desigualdad de la región, las violencias y las migraciones (foto Archivo ODI).

Profesionales investigan las problemáticas sociales de Centroamérica, para ser capaces de generar estrategias y polítias públicas que las solventen

Con el objetivo de analizar y dar solución a las principales problemáticas de la región, el Sistema de Estudios de Posgrado de la UCR abrió la segunda promoción del Doctorado en Ciencias Sociales sobre América Central.

Diez personas profesionales de psicología, trabajo social, geografía, sociología, historia, y estudios latinoamericanos, y provenientes de países como Colombia, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica forman parte de la nueva generación que cursa este doctorado, el cual se ofrece en modalidad híbrida (presencial-virtual).

El Doctorado en Ciencias Sociales sobre América Central tiene como objetivo principal consolidar una comunidad académica y profesional a escala regional, que potencie la formulación de estrategias y políticas públicas de desarrollo de mediano y largo plazo en la región.

Según el Dr. Carlos Sandoval García, Director del programa, esta novedosa opción de estudio es clave para la región, en un momento en el cual América Central se enfrenta a fenómenos sociales cruciales.

“Estamos en contexto centroamericano muy complejo, en donde hay amenazas al presidente electo en Guatemala, en donde hay dificultades por elegir fiscal o fiscala en Honduras, y ni qué decir de lo que ocurre en El Salvador, Nicaragua e incluso en Costa Rica. De manera que hay un enorme reto para las Ciencias Sociales de tratar de entender por qué las circunstancias sociales y políticas en Centroamérica se han vuelto tan particularmente difíciles. Nuestros retos son regionales, por ejemplo, las migraciones forzadas, la emergencia climática, la violencia, el narcotráfico. Podemos plantear soluciones a nivel regional para esos desafíos” aseguró Sandoval.

En la foto aparecen los estudiantes que forman parte de la segunda promoción del Doctorado en América Central (foto cortesía Carlos Sandoval García).

Desde su perspectiva, el principal aporte y propósito de este doctorado es constituirse, desde la academia, como una apuesta regional por el bienestar en Centroamérica.

“En medio de las dificultades de diferencias de criterio con los gobiernos vecinos, tenemos el gran reto de proponer políticas públicas regionales, para contribuir a que haya menos inequidades y menos injusticias. Es como la promesa con la cual se consolidaron las Ciencias Sociales en la década de 1960, y es lo que estamos tratando de recuperar modestamente, con este doctorado que se impulsa desde la Universidad de Costa Rica” aseguró Sandoval.

Por su parte, Daniela Vásquez Pino, estudiante del Doctorado manifestó que la experiencia de cursar esta oferta de estudio ha sido muy enriquecedora.

“Gracias a este oportunidad he comprendido cuál es el impacto de las Ciencias Sociales en la región, y he logrado entrecruzarlo con la discusión de vincular la realidad de Centroamérica y Suramérica, más en mi caso porque estudié en Colombia y Ecuador, y me interesa estudiar y analizar la situación de las costas del Caribe Centroamericano, entonces el Doctorado en la Universidad de Costa Rica me ha permitido delimitar, detallar y entender cómo ha sido la construcción social en este territorio” manifestó Vásquez.

Asimismo, Anthony García Marín, estudiante del doctorado destacó la importancia del aprendizaje colaborativo que ofrece este posgrado.

Es importante destacar que el Doctorado en América Central impulsa el análisis del contexto regional, así como las soluciones a los principales desafíos, desde una perspectiva multi, trans e interdisciplinar, y desde una metodología de análisis comparado, es decir desde la contrastación de casos y fenómenos sociales.

Para cumplir con este objetivo, el Doctorado cuenta con docentes e investigadores de reconocida trayectoria de toda la región, Estados Unidos y países europeos. Asimismo, cuenta con apoyo del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo (IRD) de Francia.

Algunos de los principales ejes temáticos que están siendo investigados por esta nueva generación de doctorandos son: las élites centroamericanas, la acumulación de riqueza y desigualdad de la región, las violencias y las migraciones.

Si usted está interesado en obtener más información sobre esta oferta de estudio puede ingresar al siguiente enlace: https://www.sep.ucr.ac.cr/pdcsac-inicio

 

Tatiana Carmona Rizo
Periodista de la Oficina de Comunicación Institucional, UCR

Istmo Común – Caminando por las rutas de Centroamérica

Caminando por las rutas de Centroamérica

Istmo Común es la nueva organización civil profesional, surgida con el propósito de trabajar en proyectos de gestión territorial y comunitaria en diversas áreas: fortalecimiento de procesos educativos, apropiación para la toma de decisiones comunitarias y la defensa de derechos humanos, así como, apoyar en la construcción de capacidades comunitarias para la gestión de riesgos y colaborar con iniciativas económicas que potencien a las comunidades para que se encaminen hacia el Bienestar común.

Somos Istmo, porque la motivación organizativa es vincularse con procesos comunitarios en toda Centroamérica.

Común, porque nos enfocamos en articular proyectos para la gestión de los territorios y bienes comunes, como base para la construcción del buen vivir en nuestra región.

Istmo Común sueña con aportar a la transformación de realidades locales traspasando las fronteras.

Correo-e: rutasdelistmocomun@gmail.com

La Cumbre UE – CELAC, análisis con Vladimir de la Cruz

El 18 de julio #LaMesaRedonda se realizó un conversatorio con el historiador y analista costarricense Vladimir de la Cruz, sobre la importancia de la Cumbre UE – CELAC. ¿Cuál ha sido el desempeño de la región centroamericana con las oportunidades brindadas por la UE? Toda una sesión dirigida al análisis y discusión sobre la situación de Centroamérica y la UE.

Compartimos el video de Vladimir de la Cruz con Sergio Marín, en la Mesa Redonda:

Viernes de catedra: El asedio a la libertad de prensa en Centroamérica

La Cátedra Centroamericana y la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica invita al próximo Viernes de Cátedra: “EL ASEDIO A LA LIBERTAD DE PRENSA EN CENTROAMÉRICA”

Este se realizará el viernes 9 de junio a las 5 p.m. en la Sala de Audiovisuales, primer piso de la Facultad de Ciencias Sociales. Se podrá observar por medio de Facebook Live en la página de la Cátedra.

Contará con la participación de: Carlos Salamanca (Periódico El Faro), Álvaro Montenegro (periodista guatemalteco) y Yanancy Noguera (presidenta COLPER). Además, contará con la moderación de Edipcia Dubón, estudiante del Doctorado en Gobierno y Políticas Públicas.

Seminario Internacional «Brechas de desigualdad en México, Centroamérica y el Caribe»

Mehmet Turgut Kirkgoz

CEPAL – México

El seminario internacional “Brechas de desigualdad en México, Centroamérica y el Caribe” es organizado por la sede subregional de la CEPAL en México, con el apoyo de la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional, y tendrá lugar en San José de Costa Rica desde el 20 al 21 de junio del 2023.

La sede subregional de la CEPAL en México, ha emprendido la tarea de realizar investigaciones específicas sobre las desigualdades que afectan de manera particular a los países que atiende (Costa Rica, Cuba, Guatemala, El Salvador, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y la República Dominicana). En el período 2022 -2023 se realizaron más de 17 estudios en el marco del proyecto «Nueva ruralidad y brechas estructurales”, con el apoyo financiero del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).

Los temas abordados fueron pobreza y desigualdad de ingresos, protección social y acceso a servicios públicos, agricultura y sistemas alimentarios, innovación, productividad e inversión, así como datos para la medición de la desigualdad.

Con el propósito de acompañar a los países de la subregión en acelerar la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, estos estudios han derivado propuestas para cada tema analizado que contribuyan a mejorar la forma de hacer políticas públicas e incorporen el componente de la reducción desigualdad como un eje central de su quehacer.

El objetivo del seminario es analizar los desafíos que enfrenta la subregión de Centroamérica, México y el Caribe hispano en cuanto a la desigualdad y las brechas estructurales entre países y grupos de población, y proponer estrategias para abordarlas. En esta actividad se expondrán los resultados de estudios, realizados por funcionarios de sede subregional de la CEPAL en México y otros expertos , junto con experiencias y buenas prácticas del país anfitrión.

El temario provisional del seminario es el siguiente:

  1. Brechas de desigualdad en Centroamérica, México y El Caribe
  2. Pobreza y desigualdad de ingresos
  3. Bienestar y brechas de protección social
  4. Brechas rurales de desigualdad
  5. Brechas de innovación y sostenibilidad
  6. Brechas de inversión y productividad
  7. Datos para medir las brechas de desigualdad
  8.  Conclusiones

Calendario y más detalles en este enlace.

 

Fuente: https://www.cepal.org/es/eventos/seminario-internacional-brechas-desigualdad-mexico-centroamerica-caribe

Compartido con SURCOS por German Masís Morales.

«Ser la mamá que se levanta a la hora perfecta, que hace 50 tareas del día, que va al trabajo, le va bien y además es amorosa, tiene un costo personal enorme»

Diana Massis

Marcia Aguiluz

«Tengo 47 años, nací en Costa Rica, producto de una relación entre mi madre tica (de 35 años) y mi padre hondureño (de 63 años). De pequeña me decían que era «hija natural», porque mis padres no se casaron y no convivían juntos. Soy la menor de 13 hermanos y hermanas, la mayoría de los cuales no conocí por ser hijos de diferentes mamás», cuenta la abogada costarricense Marcia Aguiluz en el artículo «¿Qué significa ser mujer en Centroamérica?»

Como feminista y defensora de los derechos humanos, Aguiluz da un panorama crudo y certero de los muchos males, discriminaciones y violencias que azotan a las mujeres de la región.

Pero también pregunta y se pregunta, no solo en busca de respuestas sino para intentar empoderar a las mujeres y generar cambios. Sociales y personales.

Si pudiera desbaratar el patriarcado, dice, lo primero que desbarataría sería «la culpa que tenemos las mujeres y que llevamos en el cuerpo. La culpa de no ser perfecta. La culpa de no ser amada si no soy de tal manera. La culpa de tener hijos. La culpa de no tener hijos. La culpa de irme de mi casa. La culpa de quedarme. La culpa de trabajar fuera de casa. La culpa de quedarme en casa».

¿Cómo las violencias determinan a la mujer centroamericana?

En términos de homicidios, feminicidios, robos, los delitos tradicionales, Centroamérica claramente es una de las regiones más violentas del mundo.

A las mujeres la violencia nos cruza, nos atraviesa en el alma y lo vivimos de miles de formas.

Las cifras son escandalosas. Algunos ejemplos: sólo en 2022 hubo 1.128 feminicidios a nivel regional; en Guatemala entre enero y abril de 2022 se documentaron 1.013 casos de violación de niñas y adolescentes, y en Nicaragua cada 2 horas ocurre un caso de violencia sexual, alrededor de 15 por día.

Está además, la violencia del rol que se nos impone.

Lo digo siempre con mis amigas: ¡qué jodido!, ¿verdad?: cuando sos niña le debés obediencia a tus papás; cuando te casás, se la debés a tu marido; cuando eres madre a tus hijos y cuando envejecés, a tus papás porque tenés que regresar a cuidarlos.

¿Cuándo es el momento en que las mujeres somos libres?, ¿por qué siempre tenemos que estar al servicio de alguien más? Es tremendamente violento si lo ves en una línea de tiempo: ¿cuándo es el momento de nosotras?

Al hacer ese análisis en una mujer rural, en una que vive en Honduras, en una mujer lesbiana o trans, en una mujer migrante o con discapacidad, el panorama es aún más tremendo.

¿Y qué pasa con el estereotipo de la centroamericana voluptuosa, alegre, colorida? ¿Existe, convive?

Uno de los grandes problemas de los estereotipos es que nos imponen una forma de actuar.

Que se diga que la mujer centroamericana es alegre, que siempre está contenta, nos pone en un pedestal en el que es difícil caminar, aún cuando sea un estereotipo positivo. Tampoco nos da libertad, porque no tenemos derecho a enojarnos o a quejarnos.

El estereotipo de que la mujer centroamericana siempre está contenta también puede ser perjudicial, opina Aguiluz. Getty Images

Durante algunos años nos han hablado de que Costa Rica es el país más feliz del mundo y eso tiene su carga. Las trabajadoras de maquilas en Honduras ganan un salario que ni siquiera paga la canasta básica, pero aún así tienen que estar alegres.

¿Tenemos las condiciones para ser verdaderamente felices? ¿o se nos encasilla para que no rechacemos lo que nos está haciendo infelices?

Dices que te sientes profundamente centroamericana, ¿cómo es esa identidad?

Una identidad que hemos construído a lo largo de las amistades, de la lucha, los afectos, las rabias que nos da la injusticia de ver los comunes denominadores de los gobiernos, no importa si son de derecha o de izquierda.

Tenemos tantas raíces en común, a la vez tantos desafíos y una élite muy mezquina, ¿verdad?

Muchas veces hemos llorado. Yo conocí a Berta Cáceres (líder y activista indígena), trabajé con ella y recuerdo cuando me llamaron el día que la asesinaron en 2016 para decirme «mataron a Berta» y vos decís, pero ¿qué es esto?

Para mí ser centroamericana es sentir en la piel el dolor, los desafíos, las luchas y también las alegrías de mis hermanas y hermanos centroamericanos. Yo los siento en mi corazón y los vivo en mi piel.

De niña te decían que eras hija natural, ¿cómo te marcó?

Muchísimo porque siempre me hizo sentir menos.

Tenía una hermana mayor y ella era la hija del matrimonio, era la importante y todos los demás hermanos y hermanas hijos de mi papá, éramos de otra categoría.

Crecí con el inconsciente de que necesitaba ser más y debía destacar para ser digna de ser hija de papá. Por supuesto, una de pequeña no racionaliza, pero cuando lo veo en retrospectiva, sin duda alguna marcó muchísimo.

¿Se cuestiona aún que las mujeres que podamos tomar decisiones respecto de nuestra vida, sexualidad, maternidad?

Hay tres claves que guían mi trabajo como defensora: la lucha por la dignidad, por la igualdad y por la libertad, que no son iguales para todas las personas.

Como feminista no puedo decirle a una mujer «usted tiene que salir a trabajar y no hacerle la comida a su marido». Es una imposición violenta.

El tema es que las mujeres sean libres para decidir. Si su libre elección es quedarse en casa y tener diez hijos, aplaudo esa elección. Si quieren ser madres es maravilloso, pero de una manera consciente, no con la carga, la culpa y la señalización de que tiene que ser de esa manera.

La muerte de Berta Cáceres en 2016 tuvo un impacto regional e hizo que surgieran muchas preguntas sobre lo que estaba pasando en Centroamérica. Getty Images

Que las mujeres decidan lo que quieren para sus vidas, démonos esa posibilidad.

¿Cómo te has liberado en tu vida personal?

Es una lucha diaria. No llega un momento en el que uno dice: me liberé de todo esto.

Quizás empecé a transformarme hace unos 20 años, pero hace unos diez me convertí al feminismo y lo digo con orgullo: soy feminista.

Creo que es la primera liberación: reconocerme como una persona que cree en ciertas cosas.

Y antes que eso, la liberación de mí misma. He sido tremendamente estructurada, con metas muy claras y roles asumidos, y me llegó el cuestionamiento interno de decir, ¿qué es lo que hace que quiera esto?, ¿por qué cuando tenía 29 años dije es hora de formar una familia o me voy a quedar solterona? Y en efecto, lo hice.

Luego llegó el momento en el que pensé, esto no es lo que yo quiero.

Así que tomé decisiones que he considerado liberadoras, como un cierto estilo de vida familiar, criar a mis hijos bajo ciertos valores, crear una relación distinta con mi mamá.

Las mujeres tenemos esta cuestión con nuestras madres, donde les ponemos un peso muy grande.

Mi mamá era servidora doméstica, no tuvo acceso a la educación y yo crecí cuestionándola. ¿Por qué permitió esto? Una de mis liberaciones ha sido honrar eso, reconocer su fortaleza y que hizo lo mejor que pudo con lo que tenía.

¿Y con los hijos cuál ha sido la liberación?

Tengo mellizos, un niño y una niña, y hoy los crío equivocándome todo el tiempo y pidiéndoles disculpas, que no es cosa fácil, porque en los primeros años de sus vidas tenía que ser la mamá perfecta.

Era mi concepción, y el mensaje que les estaba dando les generó ansiedad porque en ese nivel de perfección también era tremendamente exigente.

¿Qué estoy haciendo colocándoles un ideal de mujer que no existe?, me pregunté.

Ser la mamá que se levanta a la hora perfecta, que se acuesta a la hora perfecta, que cumple las 50 tareas del día, que va al trabajo, le va bien y además es amorosa, tiene un costo personal enorme.

Entonces fue rebobinar y decir no, no, perdón, perdón, no soy la mamá perfecta. Y conversar con ellos desde la imperfección, algo tan simple como decirles, bueno, resulta que yo también tomé licor cuando era adolescente, también me enamoré de una persona, hice estupideces.

Creo que la peor trampa que nos ha jugado el patriarcado a las mujeres es este ideal de perfección que también estaba transmitiéndole a mis hijos y que no existe.

En el artículo te refieres al aborto en Centromérica, donde es ampliamente penalizado, ¿el cuerpo de las mujeres le sigue perteneciendo a otros?

Nunca ocurrió de otra manera en Centroamérica. Ningún país permite el aborto libre, solo en algunos está permitido en situaciones extremas.

Hace poco en Costa Rica tuvimos el caso de una niña de 12 años que tuvo una bebé y el presunto violador, que era su padrastro, parece que la secuestró. No solamente hay una bebé desaparecida, sino una niña de 12 años con una hija y el sistema no detectó que había un problema.

El aborto es un tema que genera divisiones y debates en Centroamérica. Getty Images

Los datos de violencia sexual son atroces. Decir que se quiere proteger la vida del feto es el discurso fácil.

Las estadísticas donde existe aborto seguro muestran que se hacen en etapas tempranas, que bajan las cifras de mortalidad materna, ocurren menos en mujeres adultas y si se acompaña de educación sexual y políticas de prevención, disminuyen.

Si el objetivo fuera reducirlos, las políticas serían de otra naturaleza, pero en Centroamérica son punitivistas, y la penalización es claramente castigadora: ¿cómo se atrevió usted a desafiar el mandato de maternidad?.

Cuando algunas personas dicen ‘es que las mujeres lo van a agarrar como deporte’, yo digo: ¿qué te hace pensar que las mujeres somos tan estúpidas, tan irresponsables?, porque si las creyéramos sujetas pensantes, tendrían la inteligencia para decidir qué es lo mejor para sus vidas.

Los grupos que se oponen al aborto se han apropiado de los conceptos de protección de la vida y de la familia, ¿cómo lo han logrado?

Es uno de los de los grandes desafíos, las narrativas que estos grupos han creado, porque quién va a estar en contra de la vida. Han tenido la habilidad de desarrollar en palabras sencillas temas muy complejos.

Recientemente aprobaron en Perú un proyecto de ley que le otorga protección al feto, derecho a la vida, a la salud, al desarrollo de la personalidad, una serie de cosas que uno dice, pero ¿qué es esto tan absurdo?, ¿en qué momento empezamos con estos retrocesos tan fuertes?

Y por lo menos en Centroamérica lo vinculo a la presencia fuerte de grupos fundamentalistas en la política y al desdibujamiento del Estado laico.

Antes podíamos tener a las Iglesias, la católica y algunas evangélicas, manifestando sus opiniones, pero ahora los tenemos en los partidos, están construyendo política pública. Y las élites políticas entendieron que tienen mercados cautivos y han generado alianzas fuertes con estos grupos, donde ellos también han pedido sus cuotas.

También hablas de la violencia que sufren las mujeres defensoras de los derechos humanos y las mujeres políticas, ¿se las ataca en su escencia más que en su labor?

Tiene que ver con con su identidad de mujer, con su cuerpo, con las palabras que usan. Los ataques son personales, se les va a cuestionar en relación a su personalidad.

Menciono el ejemplo de una diputada costarricense que es gordita, que decía que se lo pensaba antes de sacar una foto comiéndose un postre, porque si la mostraba iban a venir cientos a atacarla, a decirle que por ser gorda no tenía derecho a comerse ese postre.

Hay un impacto psicológico distinto, y es difícil desprendernos cuando están atacando lo central: nuestro cuerpo o nuestra familia.

En el caso de mujeres defensoras, la mayoría de los ataques son amenazas: ‘le vamos a hacer esto a tus hijos’ ¿Y qué hace uno cuando le dicen eso? Deja lo que sea.

Planteas que en las labores de cuidado la brecha sigue siendo inmensa y mencionas «la carga mental», ¿cómo la describirías?

Es toda la labor de gerencia y logística que hay que hacer para lograr algo. Ese tiempo que gastás en pensar y coordinar.

Algo tan sencillo como la entrada a clases de los hijos en febrero; pues desde que salen de vacaciones en diciembre, estoy pensando en qué fecha necesito pagar la matrícula, comprar los útiles, a dónde voy a conseguir los uniformes, si tienen el bulto escolar, y lo tengo que pensar dos meses antes para que estén listos, a diferencia del padre que sabe que van a entrar a clases en febrero.

Esto está completamente invisibilizado y las mujeres somos parte del problema, de cómo lo asumimos y cómo nos cuesta soltarlo también.

Si pudieras desbaratar algo del patriarcado, ¿qué sería lo primero en echar abajo?

Desbarataría la culpa que tenemos las mujeres y que llevamos en el cuerpo. La culpa de no ser perfecta. La culpa de no ser amada si no soy de tal manera. La culpa de tener hijos. La culpa de no tener hijos. La culpa de irme de mi casa. La culpa de quedarme. La culpa de trabajar fuera de casa. La culpa de quedarme en casa.

Imagínate un mundo libre de culpas para nosotras, es que sería maravilloso.

Esta entrevista fue elaborada para la versión digital de Centroamérica Cuenta, un festival literario quese celebró en República Dominicana entre el 16y el 21 de mayo.

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-65603764

UNA: Letras brillan con la fuerza de la voz

10 textos de la Edad de Oro de la literatura centroamericana son llevados a la voz con una propuesta rítmica e interpretativa que busca provocar una respuesta emocional y reflexiva en el oyente.

Como parte de un proyecto donde se buscaba la recuperación en formato impreso y digital de las obras publicadas en la Edad de Oro de la literatura centroamericana, liderado por el Instituto de Estudios Latinoamericanos (Idela)y la Editorial de la Universidad Nacional (EUNA), surgió la idea con el apoyo del programa de Investigación, Arte y Transmedia (IAT) de producir textos sonoros a partir de textos literarios.

“Cada vez son más los consumidores que buscan este tipo de formatos para ser utilizados en el autoaprendizaje, como recursos lúdicos o pedagógicos en las clases virtuales o presenciales. Este es un trabajo creativo que implica destrezas artísticas técnicas y tecnológicas, para generar contenido que impacte al oyente y provoque una respuesta emocional y reflexiva perdurable en el tiempo”, dijo Nuria Rodríguez Vargas, coordinadora del proyecto.

El objetivo trazado fue lograr en formato de podcast, 10 textos sonoros, en este caso cuentos infantiles, unos originales, otras adaptaciones y algunas traducciones, de escritores centroamericanos nacidos en la última mitad del siglo XIX. La producción se realizó en el estudio de audio del Programa IAT y contó con la participación de docentes y estudiantes de la Escuela de Arte Escénico, a cargo de Daniel Solano Ulate, músico productor del IAT y docente de las escuelas de Música y Danza, el resultado se denominó: La Edad de Oro de García Monge: textos que saltan al sonido.

Para Solano, a propuesta hecha por Rodríguez les hizo imaginar esta literatura en otro medio. “El trabajo con los textos de La Edad de Oro consistió en traer la palabra escrita a su dimensión oral. Conjurarla con la pronunciación. Darle corporalidad a través de un timbre, una interpretación. Hacer ese cambio de medio es también en términos artísticos: hacer una traducción”.

Para esto, se contó con la colaboración de los académicos Reinaldo Amién y Mabel Marín, y las ahora egresadas de la Escuela de Arte Escénico Sofía Sandoval, Verónica Montero y Bárbara Alpízar.

“Con este elenco buscamos una interpretación posible desde la voz, sí, pero también desde la acción con la voz. Esto quiere decir que las personas que interpretan los textos desde su lectura, lógicamente, tienen la libertad de componer y recrear para ellos un ritmo en la oralidad y también desde ahí caracterizar personajes cuando correspondía, ir detrás de las imágenes poéticas y el relato usando el sonido articulado desde la palabra”, detalla Solano.

Asimismo, cita el artista, el “diseño sonoro del texto está caracterizado por cierta sencillez en su intervención para que esta no pecara de invasiva ni estuviera cargada de sonido ilustrativo y así dejarle el protagonismo a la voz”.

Cuentos literarios

“Martí y don Joaquín (García Monge) fueron visionarios y apelaron a una educación que respondiera a la época en que se estaba, tomando en cuenta los cambios sociales y tecnológicos. Así, en las reflexiones educativas de sus épocas sobresalen temas que hoy nos suenan familiares, por ejemplo, la inclusión de género, de etnia, la diversidad cultural, el valor y la protección de la naturaleza, la importancia de las nuevas tecnologías y la formación interdisciplinaria”, dijo Rodríguez.

Asimismo, resaltó la académica, que esta “Edad de Oro costarricense es una propuesta editorial, pedagógica y literaria, heredera del ideario martiano, por muchas razones, pero quizás la más importante es, la reflexión de tratar con respeto a las identidades infantiles, y no subestimar la capacidad interpretativa, analítica y creadora de estas”.

Susana Jiménez, académica de la División de Educología del Centro de Investigación y Docencia en Educación (Cide), y especialista en tecnología educativa, afirmó que el lenguaje sonoro como recurso educativo tiene múltiples ventajas, entre ellas el aprendizaje personalizado, proporciona una experiencia más entretenida y significativa, puede ser utilizado en diferentes temas y áreas de conocimiento y facilita el acceso a la información.

“El lenguaje sonoro es un medio que nos permite comunicar de una manera diferente a la que estamos acostumbrados. Cuando escuchamos un podcast, no solo estamos recibiendo información verbal, sino que también podemos experimentar diferentes emociones gracias a la música, los efectos de sonido y la entonación del locutor. Esto nos permite conectar con la información de una manera más profunda y significativa”.

Puede escuchar los textos completos en el YouTube del IAT e el siguiente enlace: https://bit.ly/3NaNE7A Las ilustraciones estuvieron a cargo de María José Sabaten.

Lista completa

  1. La resurrección de la rosa. Rubén Darío
  2. La doncella heroica. Ricardo Fernández Guardia.
  3. Los hermanitos de San Francisco de Asís. Rafael Heliodoro Valle.
  4. El naranjo. María Leal de Noguera.
  5. La granada. Khail Gibrán (traducción de Roberto Brenes Mesén).
  6. El perro sabio. (traducción de Roberto Brenes Mesén).
  7. El escorpión y la tortuga. Juan Ramón Uriarte.
  8. La raíz y el gusano. Blanca Milanés.
  9. Los caminos después de las lluvias. Azarías H. Pallais.
  10. Nevando. Alberto Masferrer.

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

Escenario geopolítico centroamericano el sueño frustrado de una integración regional

Elaborado por: Marco Zamora, Pablo C. Quirós, Luis Gómez

A lo largo de la historia, ha habido territorios bajo el control de una misma forma gobierno, proyectos de conquistas y expansión territorial que han trascendido las fronteras actuales que hoy conocemos como países independientes; y que, por diversos factores asociados, llegaron a desestabilizarse, generando disputas, guerras o acuerdos, por la legitimidad de pertenencia, soberanía y control sobre un mismo territorio a lo largo del tiempo. Esos escenarios de conflicto fueron los caldos de cultivo para el surgimiento de nuevos estados y formas de gobierno, trastocando las fronteras políticas hasta la actualidad.

En el contexto Latinoamericano, la llegada de los españoles marcó el inicio de un proceso de transformación y control por el territorio. Lo cual dio paso inicialmente a los virreinatos de Nueva España, de Nueva Granada, de Perú, y de La Plata. Estas formas de gobierno tenían por objeto, el dominio de estos territorios, debiendo obediencia a la corona española y cuyo representante, era un virrey; cuya encomienda le daba legitimidad para gobernar desde el norte de México, hasta el sur de Argentina. Posterior a este gobierno, nuestra región se vio envuelta en un movimiento independentista en el virreinato de Nueva España, del cual dio por resultado, el Imperio Mexicano. Mismo al que se anexó la Capitanía General de Guatemala, a la cual pertenecía nuestro país, y posteriormente se desintegró en los estados que conocemos hoy.

Desde entonces, la región Centroamericana ha tenido algunos intentos por reintegrarse como un solo país, unificando la región en su totalidad. Uno de los primeros precedentes de unificación fue impulsado por Francisco Morazán <El Simón Bolívar de Centroamérica>, guerrillero hondureño, quien incluso fue presidente y jefe de estado de varios países centroamericanos, entre ellos Costa Rica. Lo cierto es, que la visión de Morazán no rindió frutos, el istmo centroamericano en vez de unión, experimentó cada vez más, diferencias que determinaron su desarrollo, su historia y a su población.

Granados (1985) cuenta cómo era que posterior a la independencia de España, Centroamérica era considerada solamente como un puente que conectaba a América del Norte con la del Sur. Sin embargo, con el pasar de los años, con el desarrollo de sus diversos países, ha despertado interés a nivel geopolítico por su posición estratégica y su condición de istmicidad que favorece las redes de comunicación en el mercado logístico del comercio. Esta característica no pasó inadvertida para los Estados Unidos, que en su época, con la retirada de los colonialistas europeos, fijó su interés por el control del Panamá, y el aprovechamiento de su acortada línea de costa, para dar lugar al día de hoy al canal de Panamá.

Parte de los propuestos que defienden una posible reunificación entre los estados centroamericanos, se ha valido de estas características para resaltar las bondades con las que cuenta este territorio, para el aprovechamiento y explotación de otras obras para el comercio transcontinental. Aunado, a la exploración de otros recursos naturales, que siendo administrados por un solo estado, supondría el ingreso de una economía potente, con mayores oportunidades, que estando dividida en los países que componen la región.

Pero ¿por qué no ha podido este proyecto desarrollarse y convertirse en una realidad? Centroamérica, y Latinoamérica en general, recorren un largo trayecto en la historia atravesando dificultades en los intentos de cooperación para el comercio regional e internacional. ¿Qué aspectos nos hacen diferentes de países con organizaciones que han alcanzado el éxito?, y en la actualidad lideran estándares de calidad respecto a cooperación y desarrollo económico. En Sudamérica, un claro ejemplo integración y cooperación regional, es la Unión de Naciones Suramericanas, (UNASUR), dentro de los cuales, tiene por objetivo, la construcción participativa y consensuada de espacios culturales, sociales, económicos, educación, y políticos que beneficien a los países miembros. Sin embargo, esta organización, como otras en la región, se ha caracterizado por tener poco impacto en el desarrollo de sus objetivos; y por consiguiente, su incidencia que pueda tener en el clima socioeconómico de la región, es poco relevante.

¿En Centroamérica repetimos ése mismo esquema?, nuestra organización regional, el Sistema de Integración Centroamericano, (SICA) como organismo tiene el objetivo la integración de Centroamérica tomando como base la paz, la libertad, la democracia y el desarrollo económico de la región. En la realidad, de las funciones e incidencias del SICA en la toma de decisiones vinculantes en los países miembros, se perciben como poco influyentes. Nuestros países, aunque cada uno se mueve a su ritmo y crece en medida, cada país ha construido realidades distintas de su sociedad. Tenemos estructuras construidas en la mente y en el tiempo, que en lugar de integrarnos, parece profundizar aquellas distinciones.

Este escenario da paso a conflictos con los que no todos los miembros del SICA parecen querer lidiar en una flexibilización del control del poder político y sobre su territorio. En aspectos de seguridad, Centroamérica a está sumada en territorio de paso para el narcotráfico, con escándalos de casos de corrupción que salpican a sus gobernantes y una lamentable influencia en la reputación de la región para la atracción de inversión extranjera.

¿Será este un reto para la integración de Centroamérica? ¿Será que nuestro clima de inestabilidad y ausente cooperación entre las partes no influirá en el aprovechamiento de nuestra posición geográfica en la geopolítica? ¿Qué desafío nos hace falta por enfrentar? La intención de Francisco Morazán parece persistir en el tiempo, ya que la visión por ver a Centroamérica unida ha sido promovida por algunos políticos contemporáneas, que subrayan la necesidad y potencial que tiene nuestra región, por querer explotar recursos en un desarrollo en conjunto que defina el rumbo bajo una misma forma de gobierno. La cual incluya a todos los países de Centroamérica, desde Guatemala hasta Panamá.

Desde la geografía, resaltamos nuestras perspectivas y tratamos de describir las realidades que se viven en nuestro territorio. Unir el Mar Caribe con el océano Pacífico continúa en la palestra de desarrollo de cada país centroamericano, y es un desafío individual que cada uno de los estados tiene como proyecto en una competencia que proyecte mayores oportunidades para dinamizar nuestra posición en el mundo. La clave es, si alcanzaremos este y otras visiones en conjunto o continuaremos el camino individualizado que hemos hecho hasta ahora.