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Etiqueta: centroamérica

Programa Radial El Telar: Arte, comunicación y resistencia en Centroamérica

SURCOS comparte la siguiente invitación:

Hoy jueves 29 de abril a las 6:00pm se llevará a cabo el Programa Radial El Telar “Voces del tejido comunitario”, edición #34, en el que se discutirá sobre las luchas que vivimos en la región, y cómo resistir desde el arte, la comunicación y la organización social. Contará con la participación de los siguientes invitados:

  • Lucía Ixchíu: Festivales Solidarios, Guatemala.
  • Heyling Marenco, Las Volcánicas, Nicaragua.

El evento se transmitirá por radiocronia y es producido por Guanared.

 

Enviado a SURCOS por Diego Molina.

Xenofobia y violación a DDHH de las personas migrantes

La Plataforma Regional de Organizaciones Basadas en la Fe (OBF) invita al foro virtual: Xenofobia y violación de los DDHH a las personas en migración en México y Centroamérica.

La actividad será este jueves 22 de abril de 2:00 a 4:00pm, vía Zoom. Y tendrá la participación de las expositoras Melissa Vertiz, Leslie Voguel y Tracey King.

Usted puede acceder a este foro en el siguiente enlace:

https://us02web.zoom.us/j/81645499938

En la Ruta del Acta: Yago

El pasado 27 de marzo en el marco del Día Mundial del Teatro, se realizó el lanzamiento oficial del proyecto «En la Ruta del Acta: Yago«, en el que varios grupos y profesionales del teatro a lo largo del istmo Centroamericano suman trabajo y gestiones para llevar a escena esta adaptación de Shakespeare de su gran pieza teatral Otelo.

Con esta iniciativa podrá conocer al equipo de trabajo artístico, de producción y las diferentes instituciones públicas y privadas que también están diciendo presente a esta iniciativa que se enmarca muy especial en este 2021 como es la Celebración del Bicentenario de la Independencia Centroamericana.

Más información:
https://www.facebook.com/En-la-ruta-del-acta-Yago-100114558805013

Crónica: Las fronteras que me cruzan

Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)

Es marzo de 2021. Ya se va, mejor dicho y continúo confirmando las sospechas que semanas atrás había adelantado en una observación participante, acerca de la pretendida tonalidad progresista con que alegremente se recibió en algunos círculos políticos y académicos al binomio Biden-Harris en cuanto a su política migratoria, especialmente la que interesa a la región centroamericana.

Es marzo de 2021 y tan pronto como se acaba, la primera gran coyuntura migratoria de la administración estadounidense entrante ha sido declarada.

La disuasión desde Estados Unidos hacia las movilidades humanas centroamericanas ahora no se realiza por medio de lacónicos tweets del tipo “aquí no vengan porque no serán bien recibidos”; no se hace así ahora, pero el discurso sigue siendo el mismo: no vengan, las fronteras para ustedes, pobres, desplazados de forma forzada, expulsados de sus comunidades, de sus países, están cerradas.

Pero la gente que no viaja en avión ni tiene condiciones materiales y subjetivas para contender con la pobreza, la exclusión, la violencia de los estados, las instituciones y las élites empresariales acumuladoras y despojadoras, sigue saliendo, sigue yendo a tratar de cruzar las fronteras. Y va. Y choca con discursos y puertas fortificadas desde las palabras hasta los operadores de las acciones de seguridad implementadas en las regiones de cruce entre países.

Hablamos de coyuntura y no de discursos. Es una decisión no solo semántica, sino política. Los discursos sobre las crisis migratorias, valga recordarlo, suelen colocar el acento en las personas que se movilizan. “Son muchos”, dicen. “Desbordan la capacidad de los Estados para atenderlos”, señalan. “Son incontenibles”, vociferan. «Vienen enfermos y sucios», murmuran.

Pero nada dicen esos discursos sobre las políticas de hambre y desigualdad, la rapiña de quienes buscan más para enriquecerse a partir de pactos de corrupción y silencio, la acumulación devastadora, racista y clasista que se contornea en todos los países centroamericanos. Por eso la gente se va. Por eso Biden-Harris disuaden. Y generan junto a los medios de comunicación hegemónicos la impresión de que la crisis la producen las personas que caminan. Para vivir. Para salvarse.

Es otro marzo. El de 2020. 15 de marzo para ser exacto. Llegamos con cierta urgencia a la línea fronteriza terrestre entre Honduras y Nicaragua llamada simbólicamente “Las manos”. Bajamos del autobús transnacional y una aguja que se levanta y baja al compás de las seis de la mañana en una frontera llena de polvo y pasos invisibles a vista y paciencia de todos, indica el corte: estar aquí, estar allá es cuestión de un solo movimiento del involuntario del dispositivo que flanquea los movimientos.

Nos anuncian que seremos testeados. Lo que posteriormente consistió en unas preguntas sobre las quince horas previas, monitorea el curso de mi vida en una Tegucigalpa que ya empezaba a cerrar sus puertas ante la pandemia. La urgencia de un país que solo meses después sufriría la devastación como consecuencia de dos huracanes seguidos en formación, una tras otros, como si hubieran sido planificados.

De un país así, de un escenario así, salpicado también por la corrupción y el crimen organizado como política de estado, sale la gente que Biden-Harris, los progresistas en materia migratoria, disuaden hoy bajo el discurso de la crisis y la contención militar en las fronteras de México y Guatemala.

Luego del testeo regresamos al autobús para continuar el viaje. En el camino leo el texto profundo y desgarrador de los hermanos Martínez (Oscar y Juan José) sobre la formación transnacional y compleja de las agrupaciones delictivas salvadoreñas llamadas pandillas. Debo la lectura a una de las pensadoras centroamericanas que más admiro y a quien tengo el gusto de conocer más allá de la academia. Para vos, Amparo Marroquín, va mi abrazo y agradecimiento por este libro que me regalaste.

 En una parte de la introducción de “El niño de Hollywood” (Editorial Debate, 2016) se lee lo siguiente:

“Este libro no es sólo sobre la vida de un sicario de la pandilla más grande del mundo, la única en la lista del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, la que recurrentemente vuelve a los incendiarios discursos de Donald Trump, la que tiene presencia en cada uno de los departamentos de El Salvador. Este libro es, en el fondo, nuestra forma de entender y explicar el patio trasero de Estados Unidos. “Shithole”, dijo Trump, hablando como algo lejano de lo que gobernantes como él ayudaron a construir, a destruir”

Al recordar esa introducción ahora, pienso en la continuidad y linealidad de la historia hegemónica, en la fuerza del lenguaje, en el rigor de las fronteras para determinadas poblaciones. Al cabo de más de un año de escenario pandémico global, las excusas de la soberanía y la protección sanitaria fueron instrumentalizadas por los estados y otros actores, para construir nuevas argumentaciones respecto a las movilidades forzadas en la región. Ese es quizá uno de los saldos más profundos que debemos revisar “cuando todo esto termine”.

Al regresar a casa el 15 de marzo de 2020, venía tras de mi como dominó inclemente el cierre de fronteras centroamericanas. La de Las Manos por ejemplo fue clausurada esa misma noche y así el resto. Hasta el día de hoy pienso en lo simbólico de ese viaje y mi paso por tres escenarios fronterizos regionales por aquellos días de cierres y suspensiones, comprobando su porosidad, observando sus condiciones para el rigor de las exclusas cuando los estados se resguardan con miedo, con temor.

Que aún persisten, hasta el día de hoy.

Imagen de cabeceras: https://www.conclusion.com.ar/religion-y-espiritualidad

Ideario: “La juventud centroamericana en el contexto del Bicentenario de la Independencia”

El Centro Agenda Joven en Derechos y Ciudadanía de la Universidad Estatal a Distancia (UNED). Por este medio queremos invitarle a participar en el Ideario: “La juventud centroamericana en el contexto del bicentenario de la independencia”. Este será conformado por ensayos escritos de extensión corta provenientes de diferentes países de Centroamérica. Las personas autoras cuyas entradas sean otorgadas con mención honorífica serán invitadas a realizar una presentación de estas durante una actividad a realizarse en el Día Internacional de la Juventud (12 de agosto) y a ser parte de una actividad en el Seminario Internacional Valores y Prácticas Democráticas para el Liderazgo Joven 2021.

¿Quiénes pueden participar?

La convocatoria se encuentra abierta tanto a organizaciones y colectivos, así como a personas particulares. No habrá restricción de edad y se recibirá una entrada por persona o entidad participante. La fecha límite de recepción de ensayos será el viernes 23 de abril del 2021.

¿Qué se necesita tomar en cuenta para participar?

1) Las personas participantes tendrán libertad respecto al área temática que se desee desarrollar (ecología, derechos humanos, participación política, economía, artes, ciencia y tecnología, etc.) pero se deberá tomar en cuenta como eje transversal la relación “Juventud/Bicentenario”.

2) Los ensayos deberán tener una extensión máxima de 10 páginas y una mínima de 5 páginas. Letra Arial 12. Interlineado 1.5 (espacio y medio), todos los márgenes alineados en 2.5 cm.

3) El formato del ensayo es libre, pero se debe cuidar el buen uso del lenguaje y la claridad de las ideas. Si se incluyen citaciones debe usarse Chicago Deusto en su versión: Autor y fecha.

4) La entrega del documento se hará por medio del siguiente formulario: http://bit.ly/3qpF3j7 5

5) La producción deberá ser inédita, de ser seleccionada para publicación, se le enviará un formulario de consentimiento informado.

6) El Centro Agenda Joven en Derechos y Ciudadanía notificará a las personas si el texto participante será publicado en el ideario.

7) La publicación de los materiales queda sujeta a revisión y criterio del Centro Agenda Joven en Derechos y Ciudadanía. Quedará descartada de manera previa cualquier entrada que apele a discursos de odio, deslegitimación de los Derechos Humanos o discriminación de cualquier índole.

8) Las opiniones e ideas expresadas en los textos participantes reflejan el punto de vista de las personas autoras, no así la posición del Centro Agenda Joven en Derechos Humanos y Ciudadanía o la Universidad Estatal a Distancia.

9) Cualquier consulta pueden contactarnos al correo agendajoven@uned.ac.cr o por nuestras redes sociales.

10) Las personas y entidades cuyos textos sean publicados recibirán un certificado de participación por parte del Centro Agenda Joven en Derechos y Ciudadanía de la Universidad Estatal a Distancia.

FORMULARIO: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSc9A9p1FbIJ7oQhGOfBwtRKzebLd6r42P4uJPAUazGkg0Hw_g/viewform?usp=pp_url

FORMULARIO (ENLACE CORTO): http://bit.ly/3qpF3j7

Publicación en Facebook: https://www.facebook.com/agendajovenuned/posts/2730281823950244

Precios del petróleo amenazan ya a centroamericanos

Por Rafael Ángel Ugalde Quirós*

Aunque parezca increíble, cuando el presidente venezolano Hugo Chávez convirtió su país en “la casa del petróleo” no había pandemia de Covid 19, pero divisaba ya que una Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decorativa agravaría las crisis cíclicas en las naciones pobres.

Veintitrés años atrás nacionalizó la producción de petróleo, procurando el desarrollo y la integración de la región como bloque, tratando de llevar a la realidad el sueño del libertador Simón Bolívar (1783-1830). Él visualizó, sintetizando un vasto pensamiento del prócer, la unidad continental como forma de enfrentar amenazas comunes que vendrían sobre los pueblos, tras liberarse del férreo yugo español.

Sin esta nueva triada de geopolítica, petróleo y desarrollo social de Chávez – fallecido el 5 de marzo de 2013- no existiría hoy el plan Petroamérica, un gigantesco proyecto de Gaseoducto del sur, o de Petrocaribe, ideados como iniciativa de unidad e independencia latinoamericana y caribeña, ausente siempre en la agenda de los reiterados gobiernos de tendencia socialdemócrata y socialcristiana de Acción Democrática y COPEI, respectivamente en la Venezuela pasada.

La crisis cíclica del capitalismo en 2007-2008, y consecuentemente, la elevación de los precios del petróleo por arriba de los $ 100 el barril, hizo estragos en las economías centroamericanas, dependientes casi en su totalidad del “oro negro” y las grandes compañías petroleras. Ellas controlan en la subregión la exploración, el suministro y las rutas del petróleo. Aunque en 2019 y 2020 los derivados del hidrocarburo registraron, en términos generales, una leve disminución de los precios al consumidor, ello no quiere decir que la tendencia se mantendrá una vez levantadas las restricciones por la pandemia de Covid.

El mes de agosto de 2019, por ejemplo, el mundo se mantuvo en vilo por los enfrentamientos entre Estados Unidos y la República Popular China por cuestiones comerciales. El petróleo ese mes aumentó en 2.4 millones barriles después de casi dos meses de pérdidas. Asimismo, las gasolinas aumentaron 4.4 millones de barriles, después de dos semanas de pérdidas, juntamente con los destilados como el diésel, presentaron un aumento de 1.5 millones de barriles. Los cambios en las reservas permitieron que los precios internacionales de los derivados del petróleo mostraran tendencia a la baja. (https://www.centralamericadata.com/es/article/home/Precios_de_combustibles_al_13_de_Agosto_2019). Adicionalmente a lo anterior debe reconocerse que el control del 90% de los pozos petroleros en Siria a vista y paciencia de la ONU y el derecho internacional por parte de Estados Unidos y sus aliados occidentales, hacen exista hasta ahora una especie de “ganancia para todos” en el consumo del hidrocarburo en tiempos de pandemia, evitando se disparen los precios, pues el hidrocarburo sale casi gratis a las compañías.

Una síntesis de los valores registrados para el 13 de agosto 2019 indica los siguientes precios para Centroamérica: galón de gasolina regular: Costa Rica $4,38, Nicaragua $3,78, Honduras $3,53, El Salvador $3,21, Guatemala $3,24 y Panamá, $3,03.

Para mediados de enero de 2020 los países centroamericanos registraron cierto alivio respecto al precio de los combustibles, sin imaginar que en marzo de ese año la pandemia debilitaría sus economías y, si bien es cierto bajo el consumo de petróleo por el virus y los encierros de las gentes, no significa ello que en los próximos meses los precios de los hidrocarburos se mantendrán a la baja. El siguiente recuadro ofrece una síntesis del tema.

Fuente: (https://centralamericadata.com/es/article/home/Centroamrica_Precios_de_combustibles_al_14_de_Enero e 2020)

CENTROAMERICA SIN INMUNIZACIÓN.

Una reciente protesta de conductores y amas de casas en la capital costarricense por los altos precios de los combustibles ofreció, desde ya, el panorama que se avecina en la subregión, una vez superadas las restricciones de la Covid 19.En este país centroamericano de poco más de 51 mil kilómetros cuadrados y 5 millones de habitantes, dependiente en gran medida de las importaciones de los derivados del petróleo (tiene una refinería que no refina, aduciendo los actuales tecnócratas que es más barato importar derivados ya procesados), cada vez que los combustibles elevan su precio por cambios en el mercado internacional, inflación o demanda interna etc., el impacto en el consumo, la agricultura, la industria, el comercio, los servicios etc, no se hace esperar. Precisamente el enfado causado por una sustancial alza en precios de todos los combustibles por parte de la Refinadora Costarricense de Petróleo (RECOPE) hizo que los “ticos” olvidaran la pandemia y se adueñaran de las calles.

Ya entre enero y marzo 2021 los precios de los combustibles en Guatemala aumentaron en más de 20%, reconociendo las autoridades locales que este comportamiento continuará durante los siguientes meses. Alberto Pimentel, ministro guatemalteco de Energía y Minas, según expresó al diario digital Prensalibre.com, «… se podría ver incremento todavía unas semanas más y se espera que haya estabilidad de precios en mayo, ya que disminuye el consumo por fin del invierno en otras partes del mundo, sin embargo, también se está a la expectativa de las decisiones de la OPEP respecto a la producción, entre otros». (Jueves 18 de marzo 2021). Consultar: https://www.centralamericadata.com/es/article/home/Combustibles_mercado_y_pronsticos).

Así, unos países centroamericanos más que otros, ya sufrieron elevaciones de precios de los combustibles, pues quiérase o no, el istmo forma parte de esa realidad en que el petróleo y sus suministros siguen siendo por excelencia el energético imprescindible en el mundo desde hace un siglo. Y lo seguirá siendo por muchas décadas más.

Dada la constante migración entre naciones del istmo, con exactitud no se conoce el número de habitantes, superando conservadoramente su población los 50 millones de personas. En contraste, se contabiliza en la región 50 % de la población en situación de pobreza, porcentaje que supera largamente el promedio de 33 % de América Latina y el Caribe; en tanto la FAO estima que 14,2 % de la población centroamericana sufre desnutrición, casi 6 millones de personas. Un porcentaje que supera en 6 puntos el promedio de habitantes con hambre de América Latina y el Caribe, que se sitúa en 9% (Fuente: http://www.fao.org/americas/noticias/ver/es/c/229460/#:~:text=En%20Centroam%C3%A9rica%20el%2050%20%25%20de,Am%C3%A9rica%20Latina%20y%20el%20Caribe).

Un ejemplo de la dependencia subregional del petróleo lo reflejó el año 2016, cuando las importaciones de hidrocarburos de los países del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), integrado el 13 de diciembre de 1991 (sin incluir a Belice), totalizaron 194,9 millones de barriles (Mbl), de los que 169,4 Mbl (87,3%) correspondieron a derivados del petróleo, 13,1 Mbl (6,7%) a petróleo crudo y 11,7 Mbl3 (6,0%) a gas natural. La factura de estas importaciones ascendió a 9,4 miles de millones de dólares, cifra que representó el 9,6% del valor de las exportaciones de bienes y servicios de la región. Más de la mitad (59,3%) de los hidrocarburos provinieron de puertos ubicados en los Estados Unidos. Los ocho Estados miembros del SICA, contando a República Dominicana, tienen una superficie territorial de 569.000 km2 y una población que supera los 57 millones de habitantes. Existen marcadas diferencias en la escala de mercados de hidrocarburos de los países, lo que a su vez está relacionado con el nivel y características de las economías y la población. El consumo promedio per cápita anual (barriles equivalentes de petróleo —bep— por habitante y año) de la región en 2016 fue de 3,0 (Fuente: Centroamérica y República Dominicana. (estadísticas: https://www.cepal.org/sites/default/files/publication/files/42711/S1800208_es.pdf).

Puede apreciarse que la producción de petróleo en Centroamérica es insignificante para satisfacer la demanda interna.

País

Petróleo – producción (barriles/día)

Año

Trinidad y Tobago

63,000

2020

Cuba

50,000

2020

Guatemala

9,600

2020

Belice

2,000

2020

Barbados

1,000

2020

Fuente: https://www.indexmundi.com/map/?v=88&r=ca&l=es.

Los esquemas de cooperación concebidos dentro de la Alternativa Bolivariana (ALBA) y Petrocaribe evidencian que objetivamente hay alternativas viables para que Centroamérica revierta las viejas relaciones de comercio del petróleo y de dependencia, en términos generales, de Estados Unidos, sino además que pueda contar con opciones reales para bajar los impactos de las alzas del hidrocarburo en sus economías post pandemia. Esta epidemia dejó ver que la subregión está a la intemperie en materia de planificación energética en el mediano plazo. La carencia de infraestructuras adecuadas como refinerías, vías férreas y tecnología petrolera aumenta la dependencia totalmente de Estados Unidos, a pesar de que el mundo unipolar pasó a dormir los sueños de los justos con el surgimiento de grandes economías emergentes como China, la Federación rusa, India, entre otras. Esta realidad insoslayable hizo que algunos gobiernos de la subregión, con las previsiones o el permiso del caso, tímidamente plantearan en los últimos años planes energéticos a largo plazo. Frente a una inminente reactivación económica en la zona después de la Covid 19, con el consecuente disparo del consumo de petróleo, es posible haya un impacto negativo sobre la empobrecida población que al calor del Covid 19 sufrió reducciones salariales, despidos, disminución de jornadas de trabajo, entre otras, en la mayoría de las naciones.

Así, los esfuerzos por cambiar la matriz energética no van orientados a constituirse en lo que son y tienen todo el derecho del mundo: en la Organización de Naciones Centroamericanas y el Caribe Consumidoras de Petróleo, ni a aprovechar las oportunidades que ofrece un continente con las mayores reservas del “oro negro”, sino que incluyen ahorro y uso “eficiente” de energía, construcción de centrales hidroeléctricas casi en todos los países del istmo, la contratación y construcción de plantas de generación de energía eléctrica con base en el carbón, en Guatemala y Honduras; a partir de la crisis de 2009, la obligatoriedad del uso de biocombustibles, con mezclas de 7% en Costa Rica y los programas de ahorro de combustibles, mediante la prohibición de circulación al día de cierto número de vehículos, como existe en Costa Rica, carriles reversibles y las primeras fases del metro de superficie en Guatemala.

(https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/25972/LCmexL908_es.pdf?sequence=1&isAllowed=y).

Como es público y notorio la República Bolivariana de Venezuela tiene reservas arriba de los 338 mil millones de barriles de crudo, aunque el Departamento de Energía de Estados Unidos afirma que estas reservas superan los 550 mil millones de barriles. Por menos reservas otras naciones como Libia, Irak o Siria son envidiadas y pagan un alto precio. ( https://www.indexmundi.com/map/?v=97&l=es).

Si bien es cierto la “libianización” de Venezuela – partición de los países en zonas petroleras, tras desembarco rápido de tropas- no se ha realizado en esa nación por su potencial defensivo encontrado en los modernos aviones Sujói0 Su 30 y el sistema defensivo antimisiles S400 , que hace inimpugnable y carísima una invasión relámpago; la retención empero de al menos $30 mil millones a Caracas y los daños violentos provocados a la economía y a instalaciones energéticas, menoscaba sin duda alguna el potencial de desarrollo socio económico que “la casa del petróleo” significa para todo Centroamérica y el Caribe.

Bien decía el experto en energía y administración, Miguel Jaimes, en el marco del XI diplomado Internacional en Geopolítica del petróleo, este hidrocarburo no solo trajo a la humanidad guerras para apoderarse de él, sino que nos dotó también como civilización de comodidades y ciencia para que nos encontremos unos y otros y hagamos de nuestras diferencias un nuevo continente de paz, dialogo y progreso.

 

Imagen de portada ilustrativa.

*Periodista, abogado y notario por la UCR.

El otro Navas

Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)

En los últimos días la industria futbolística que mueve miles de millones de dólares en todo el planeta mostró como hazaña la actuación de Keylor Navas en el partido de la Champions League escenificado en París, entre el equipo local y el flamante F.C. Barcelona, de España. Una y otra vez los medios televisivos globales reprodujeron el episodio entre el arquero costarricense y el que para muchos es considerado todavía hoy en día el mejor jugador de futbol del planeta, el argentino Lionel Messi.

Una y otra vez, las imágenes replican una gesta más del jugador costarricense, originario de Pérez Zeledón, según la prensa costarricense y mundial. El argentino se apresta a cobrar una falta de penal y el costarricense espera. El desenlace resulta en una estirada absoluta del arquero y la desviación del gol inminente. Ni el VAR por presunto movimiento irregular detuvieron el resultado: un penal desviado al mejor jugador de futbol del mundo.

Titulares de medios de comunicación reconocidos a nivel europeo como L’Equipe, Marca y Diario Sport, ubicaron la figura de Navas como trascendental en la clasificación del equipo parisino a los cuartos de final de la contienda futbolística por clubes más mediática a nivel global.

Sin embargo, las referencias de la prensa europea a Navas en términos positivos no han sido permanentes. Sus primeros pasos por el Club Real Madrid estuvieron salpicados siempre de constantes alusiones a su origen centroamericano. Un temprano artículo publicado por el sitio digital español «La Galerna» en el año 2015 titulado » Keylor Navas y la xenofobia de la prensa» señalaba que algunos medios españoles construían argumentos para lograr que la titularidad de la portería madridista fuera asumida por un arquero español.

El autor del artículo, Jesús Bengoechea, indicaba que no hacía falta proferir insultos racistas o construir argumentos directamente discriminatorios para considerar un discurso periodístico como xenofóbico. Aseguraba que incluso un periodista de uno de los medios se había preguntado (en privado) cómo un equipo como el Real Madrid estaba considerando dejar la responsabilidad de su arco en un «tipo» de un país como Costa Rica.

Luego de ese artículo, como recordaremos, muchas cosas pasaron con Keylor Navas y su desempeño en el Real Madrid, incluidas tres copas de la Champions League que difícilmente sean emuladas en lo inmediato por jugador alguno del entorno de CONCAFAF (Confederación Norte, Centroamérica y del Caribe de Futbol).

Pero también muchas cosas pasaron en la sociedad española luego de ese texto. Bengoechea señalaba que no podía atribuirse como generalización el que dicha sociedad fuera toda xenofóbica. Decía que la inexistencia de un partido político de corte racista o xenófobo con respaldo popular podría disuadir la prevalencia de tales actitudes. Ya todos sabemos cómo en los últimos años surgieron en aquel país iniciativas políticas con claros referentes nacionalistas como VOX y sus agendas claramente antiinmigrantes, por señalar solo un ejemplo.

La figura de Keylor Navas en el tema es central. Cuando la prensa costarricense habla de su desempeño como futbolista de élite en el contexto global, acostumbra siempre a referirse a su origen, buscando quizá un guiño con esas historias sobre el muchacho que nació en un lugar alejado del centro del país, que lo dejó todo para seguir sus sueños y cuyo sacrificio individual lo llevó a ubicarse en un escenario de exposición mediática, ingresos económicos altos y reconocimientos a su labor dentro y fuera de las canchas.

Sin embargo, esa referencia no pasa de Pérez Zeledón, cantón ubicado al sureste de la provincia de San José. Lo que no se dice, es el pasado Térraba de sus familiares directos, en particular su padre y su abuelo. No se señala tampoco esa relación entre rasgos físicos claramente contrahegemónicos que presenta Navas en relación con el resto de personas costarricenses auto adscritas como blancas en el último censo de población.

El pueblo Térraba tiene, por cierto, «otros navas» que libran quizá partidos más importantes que los que organiza la industria mediática y deportiva global. Al escribirse las notas finales de este artículo, se conoce de nuevos episodios de tensión entre personas recuperadoras de sus territorios ancestrales y personas no indígenas, usurpadoras, que contando con la complacencia de autoridades de seguridad y la inoperancia estatal a su favor, violentan, amedrentan y discriminan el derecho de los pueblos originarios costarricense a permanecer en sus territorios.

Quizá sea buen momento para recordar cada vez que se hable de Navas, el ídolo, que no es solo originario de Pérez Zeledón. Que su pasado y su presente está determinado por su ancestralidad térraba, que es imposible borrar sus marcas corporales, blanquear su identidad a través de discursos homogenizadores.

Pero sobre todo, recordar que otros Navas se enfrentan hoy a una lucha sin retorno: el reconocimiento de sus derechos por el territorio y por su autodeterminación. De ese partido, todos y todas deberíamos estar pendientes. Siempre.

Desplazamientos forzados en Costa Rica: pueblos indígenas, usurpación blanca, Estado omiso

Por Memo Acuña. (Sociólogo y escritor costarricense)

Entre el 28 y 29 de junio de 2014, mientras la mitad del país se entregaba a la euforia de la celebración por el triunfo de su selección de futbol en el Mundial de Brasil, otro tipo de euforia revestida de ira y odio racista circundaba los territorios indígenas ubicados en el sur del país.

Decenas de finqueros, hombres, blancos, armados, la mayoría de ellos con considerables rastros de ingesta de alcohol, arremetieron contra caseríos y personas del territorio Bribri de Salitre, quemaron sus ranchos, les golpearon, amedrentaron y persiguieron hasta perderlos en las montañas.

Días después de estos hechos fui invitado a participar en la Sétima Misión de Observación Independiente del Observatorio de Derechos Humanos para la Autonomía indígena (ODHAIN), en mi condición de director del Instituto de Estudios Sociales en Población de la Universidad Nacional en aquel periodo. Fuimos a observar y verificar nuevos actos de violencia y desplazamiento ocurridos solo una semana después del acontecimiento de junio. Conversamos, observamos, anotamos. Pudimos constatar en el campo las denuncias de los pobladores indígenas, pero ante todo sus temores, sus miedos fundados.

Se producía así un episodio más de una larga escalada, histórica, en que la legitimidad originaria por el derecho a la tierra y sus recursos ha sido recusada una y otra vez por la apropiación, la ocupación, el despojo y la violencia bajo la cual se escudan sectores de población no indígena para hacerse con sus territorios. La mayoría de estos eventos terminan con una expulsión violenta, inmediata y premeditada de las poblaciones indígenas, obligándolas a vivir fuera de los espacios que por ley ancestral les pertenece y sin que el Estado actúe de forma pertinente.

Es esta una dinámica no verbalizada en Costa Rica, como tantos hechos invisibilizados en su historia reciente, tales como las movilidades de población costarricense hacia el extranjero, las violencias contra poblaciones vulnerables y los desplazamientos forzados internos.

Hablar de desplazamientos forzados en una realidad como la costarricense, implica desmontar el mito sobre el cual se han construido discursos igualitarios y homogenizantes. Significa, reconocer la emergencia de un sujeto social con características particulares: des territorializado, despojado y obligado a dejar su lugar de origen y residencia. Al mismo tiempo, orienta miradas acerca de procesos que han experimentado otros países de la región centroamericana y cuyas manifestaciones vienen aumentando en Costa Rica.

Justamente violencia y despojo son dos rasgos distintivos que experimentan las poblaciones indígenas frecuentemente desalojadas de sus territorios. Por ello, entendemos la noción de desplazamiento forzado interno como una dinámica de movilidad causada por factores de expulsión y que merece ser discutida y reflexionada ampliamente en el contexto costarricense.

Por las constantes denuncias de riesgo y peligro que experimentan las poblaciones indígenas en Costa Rica, en particular las situaciones expuestas por los pueblos Teribe y Bribri de Salitre, el Estado fue apercibido con una medida cautelar impuesta por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el año 2015 en la que se le exhortaba a adoptar las medidas necesarias para garantizar la vida y la integridad personal de los miembros de ambos pueblos.

Pese a esta consideración planteada por el organismo internacional, el Estado ha actuado con dilación, lentitud y poca capacidad de respuesta. Entre 2019 y 2020, dos dirigentes indígenas de los territorios fueron asesinados sin que hasta la fecha el sistema judicial haya actuado en consecuencia. En la actualidad, varios dirigentes y líderes indígenas siguen siendo amenazados sin que la institucionalidad judicial costarricense intervenga para su protección.

Desde el año 2020 y en plena coyuntura pandémica, el territorio cabécar de China Kichá ha sido sometido a la continuación de las tensiones producidas por la ocupación-usurpación de personas no indígenas y la recuperación legítima de sus pobladores. Nuevos actos de violencia física y agresiones a personas recuperadoras han sido documentados.

La problemática en este territorio está lejos de resolverse, pese a las acciones de incidencia impulsadas por personas dirigentes, personas recuperadoras y organizaciones sociales y académicas que acompañan a estas poblaciones. Al momento de escribir esta columna se conoció que al menos el Poder Ejecutivo, dadas las presiones de muchos actores involucrados, había emitido la declaratoria de vulnerabilidad social estipulada en la normativa, en el caso de un inminente desalojo en Yuwi Senaglö, perteneciente a este territorio.

Es preciso que la comunidad internacional se pregunte por los mitos que han sostenido la imagen del Estado costarricense como defensor de los derechos humanos. Es necesario cuestionar esta lógica de producción inversa de discurso que alimenta una forma de reconocer un Estado, pero no de profundizar en sus prácticas. De igual manera, es necesario que, en la región centroamericana, en particular en su región norte, se considere el hecho de que los desplazamientos forzados internos son una realidad incuestionable que abarca prácticamente toda la geografía centroamericana, incluyendo Costa Rica. Esta visibilización es urgente para avanzar hacia una restitución real y permanente de las definiciones ancestrales en materia de territorios y derechos, que asisten a nuestras poblaciones indígenas.

Conflictos por generación privada y exportación de electricidad

SURCOS comparte la siguiente invitación:

El día jueves 11 de febrero a las 8:00am se llevará a cabo una transmisión por Facebook Live en las redes del Programa Kioscos Socio-ambientales para la Organización Comunitaria en la que se abordará la siguiente temática: “Conflictos por generación privada y exportación de electricidad”. Este será un programa especial para conocer el impacto y preocupaciones de exportar energía privada a Centroamérica.

Se tendrá la participación de los siguientes expositores:

  • Osvaldo Duran
  • Raquel Bolaños

Defensora de los ríos

  • Otto Méndez

Defensora de los ríos

  • Jiri Spendlingwimmer

Defensor de los ríos

Adjuntamos la invitación formal del evento:

 

Enviado por Mauricio Álvarez Mora.

Un país extraño

Memo Acuña, (sociólogo y escritor costarricense)

El día 2 de febrero el presidente estadounidense Joe Biden firmó una segunda ronda de órdenes ejecutivas vinculadas con la migración. En el marco de la estrategia para transformar la política migratoria impulsada por su antecesor, la administración Biden-Harris ha delineado un conjunto de disposiciones que proponen, al menos en teoría, cambiar la estructura institucional y normativa diseñada para disuadir la migración e implementar un enfoque punitivo y castigador en particular para aquellos que cruzan las fronteras en condiciones irregulares.

La retórica de las disposiciones, su lenguaje técnico y a veces, muchas veces, frío y distante, continúa superponiendo su sentido ante una realidad compleja, difícil, absolutamente dura para cientos de miles de personas que desde Centroamérica ven en la movilidad una acción urgente para salvar sus vidas, continuarlas.

Entre las directivas emitidas por el presidente estadounidense se encuentra » creando un marco regional para atender las causas de la migración, para atender la migración entre Norte y Centroamérica y para proveer un proceso de asilo seguro y ordenado en la frontera de Estados Unidos». En síntesis, emite un conjunto de acciones para «revisar», por ahora, políticas en materia de control fronterizo, expulsiones en frontera, el sistema de asilo.

En mucho, dichas orientaciones importan a las migraciones centroamericanas, que un día si y otro también continúan saliendo a pesar de la crisis sanitaria, las disposiciones de confinamiento, las prohibiciones administrativas y securitarias para cruzar las fronteras internacionales. Importan también porque las necesidades y las urgencias para básicamente ejercer el derecho humano de «vivir», no pueden esperar los acomodos, los lobbys políticos, los acuerdos y desacuerdos de las bancadas demócrata y republicana.

La pobreza, la desigualdad, el extractivismo empresarial, los impactos socioambientales, la corrupción impune, la relación trenzada y amañada entre élites y actores políticos y las múltiples violencias que campean en toda la región centroamericana, son determinantes como condiciones causales de la expulsión.

Contar estas dimensiones políticas y sociales de la movilidad humana en la región centroamericana ha sido una labor amplia y sistemática de la academia regional. Sus lecturas, sus reflexiones e interpretaciones son necesarias para ubicar motivos, efectos, implicaciones tanto desde el punto de vista subjetivo como estructural.

Pero esta labor no es suficiente, porque a la dimensión analítica debe complementarla otra narrativa posible. En anteriores columnas hablamos de esas otras posibilidades como la comunicación implicada y producida en la región, por ejemplo.

Al tiempo que Biden estampaba su firma en estas órdenes ejecutivas, desde la región se presentaban esfuerzos desde la «poética de los exilios» para decir, con imágenes certeras y profundas, lo que la perspectiva académica puede contar desde la teoría y la epistemología de los desarraigos. Una y otras son necesarias, complementarias, precisas.

Desde El Salvador, el recién lanzado proyecto editorial virtual «El escarabajo» (elescarabajo.com.sv) publicó un numero especial titulado «Vámonos patria a migrar, yo te acompaño», incluyendo una selección poética producida desde la región sobre el tema. El nombre de la edición proviene de un verso del poeta Chiapaneco Balam Rodrigo incluido en su «Libro Centroamericano de los muertos», publicado en 2018 por el Fondo de Cultura Económica y ganador del prestigioso «Premio Bellas Artes de Poesía Aguas Calientes» en México, ese mismo año. En este libro, el escritor precisa con maestría y crudeza la realidad del tránsito de las migraciones centroamericanas a través de territorio mexicano.

En el número especial de El Escarabajo confluyen voces, estilos, propuestas, narrativas diversas. Es el caso del escritor salvadoreño Vladimir Amaya, de quien consignamos uno de sus textos.

Viajar en bolsa plástica

Madre:
la mañana te recuerda
que anocheció en mi frente,
que muy poco de mí ha quedado en las fotografías,
que mucho de vos se ha gastado entre las noticias y el papeleo.

Tan escaso ahora todo mi cariño
que no alcanza a descubrirte el retozo;
perdió asombro y altura
entre los alacranes y la hierba seca del desierto.
Extranjeros mis días que ya no son míos ni son días.

Son los peces que tienen por ojos lenguas de niños
y que un ángel, en sueños, puso sobre tu mesa la madrugada en que me fui.

Aquí se echa de menos
lo cálido que fue tu vientre.

«Regresaré,
serán doce meses,
a lo mucho un año y medio», te dije.

Pero no me escuchaste,
todas mis palabras eran el devastador paso de un tren que aullaba.

Las lágrimas que ya no pude entregarte,
seguro las lloraste vos.

«Regresaré», dije.

No pude llegar. Jamás lo hice.

Hoy abrí esta placenta de nuestra muerte.

Abrí este útero donde los hombres pusieron mis pedazos
y me catalogaron en los imperios de la ausencia.

Hacé que el viaje termine, madre.

Abrí la noche de mis ojos cerrados.

Reconoceme,
deciles que soy yo,
y llevame a casa.

La misma semana en que esta selección vió la luz, fue presentado el Libro «Llévate los sueños, déjame los recuerdos» de la poeta mexicana Chary Gumeta. El libro, publicado por Coneculta-Chiapas, expone desde la poesía testimonial, las vivencias recogidas por la autora en una investigación en campo en la frontera entre México y Guatemala. De su libro, es el siguiente poema:

Un país extraño

Bajo el cielo azul de un país extraño
te busco en la profundidad de mis adentros,
en cada mujer que veo pasar por este bosque de miradas,
en cada olor, sonrisa o lugar, te busco.

Al final,
con la sal entre las manos
sé que te he perdido,
la sensación de vacío repasa mi mente,
tu rostro se desmorona,
hace un ruido silencioso
como un sollozo.

Aprenderé a no pensar
en tu larga cabellera con olor a duraznos
y en tu rostro, donde se posa la tarde.

El amor es un huérfano que camina solo por las calles.

Hoy más que nunca precisamos otras formas de acercanos a la realidad centroamericana, objetivarla desde las narrativas que nos atraviesen la epidermis y nos hagan abrir los ojos. En el tema migratorio, aguardaremos por el arte como recurso para no volver a cerrrarlos más.

Imagen: https://elescarabajo.com.sv/