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Etiqueta: cultura

Voz experta UCR: El COVID-19 y el sector cultura: aplaudir no alcanza

Por Priscilla Carballo Villagra, profesora de la Maestría en Artes, UCR

La crisis económica actual ha afectado radicalmente al sector cultura. No obstante, este es uno de los grupos más solidarios en la crisis: pusieron a disposición sus películas, dan conciertos fines de semana, leen cuentos en línea, comparten sus montajes y espectáculos, escriben canciones sobre la crisis y, con su trabajo, nos hacen sonreír

Priscilla Carballo Villagra, profesora de la Maestría en Artes, UCR.

Las expresiones culturales son producto y reflejo de las dinámicas sociales, son espacios donde las personas de las artes se hacen preguntas sobre la condición humana. Temas como el amor, la muerte, las condiciones políticas y las guerras han estado presentes en las manifestaciones artísticas como preguntas inminentemente humanas.

Las artes en toda su diversidad están cada día en la vida de las personas. Por ejemplo, basta transitar una calle o tomar un bus, para estar expuestos a la música, a un texto, a una imagen y a otras expresiones del arte.

¿Pero qué pasa con el arte en periodos de crisis como los actuales? El contexto de crisis económica, que se ha generado con la pandemia del COVID-19, ha afectado radicalmente a este sector por la cancelación de actividades colectivas y por los problemas económicos de la población que limitan sus posibilidades de invertir en actividades culturales. Este es un sector que está siendo y va a ser profundamente golpeado por la crisis, y con tiempos venideros realmente inciertos.

La sobrevivencia económica de las personas que se dedican al arte siempre ha sido un reto. Attali, por ejemplo, nos recuerda el caso de Mozart, un personaje fundamental en la historia de la música, pero que en su vida no estuvo cerca de tener estabilidad financiera:

“Nadie vivió más que Mozart la inseguridad del músico empresario, víctima de la despiadada censura económica a todo lo largo de su vida, uno de los primeros prisioneros del dinero abstracto, anónimo, del dinero vestido de negro. Pocos meses antes de su muerte, escribía aún: ‘En vez de pagar mis deudas, ¡sigo pidiendo dinero! […] A causa de mi enfermedad, no he podido ganar dinero. Pero debo añadir que a pesar de mi estado lastimoso, he decidido dar conciertos por suscripción en mi casa para poder hacer frente al menos a mis gastos cotidianos, porque estaba absolutamente convencido de tu ayuda amistosa. Pero hasta eso ha fallado. El destino está tan puesto contra mí —de hecho, únicamente en Viena— que ni siquiera cuando pongo todo de mi parte consigo ganar dinero’” (Attali, 1977, p. 106).

Hasta el día de hoy el escenario no ha cambiado de manera significativa, mucho menos en economías pequeñas como las centroamericanas, donde pocas personas pueden gastar dinero en asistir a una obra, comprar un cuadro, ir a un concierto o comprar libros.

En el actual contexto de crisis económica se habla de sectores que están siendo afectados como el turismo, las pequeñas empresas o los restaurantes. Pero poco se habla de los grupos de teatro que estaban a punto de estrenar una obra, de músicas y músicos que tenían conciertos programados en restaurantes, festivales y hoteles, de las editoriales independientes que publicaron nuevos libros recientemente, de cineastas que iban a proyectar en el Festival de Cine, de los teatros y cines alternativos que tuvieron que cerrar o de la labor de docencia que realizan todos y todas estas artistas para complementar sus ingresos, la cual no puede ser realizada de manera virtual fácilmente. Estas personas trabajadoras independientes vieron paralizadas sus economías y no se vislumbran medidas claras para ellas.

Históricamente, en el país no han existido políticas de protección para las personas trabajadoras de la cultura, ni seguros de desempleo, ni subsidios, y en esto el Estado costarricense ha fallado. En esta crisis tenemos la oportunidad de vencer esta deuda histórica y tomar medidas para apoyar la materialidad de la existencia de estas personas. Del arte se vive y son obreros del arte, por tanto, sus condiciones deben ser atendidas como con cualquier otro sector laboral.

Justamente, esta omisión del Estado sobre la condición de las personas trabajadoras del mundo del arte se debe a dos elementos: en primer lugar, a una limitación estatal y social para comprender el arte como trabajo remunerado y base de subsistencia de las personas que se dedican a él. Y, en segundo lugar, por acciones estatales que jerarquizan y priorizan unos empleos sobre otros, así como un modelo de productividad sobre otro. Desde estos parámetros solo algunos empleos merecen ser protegidos. Es decir, se remite a la urgencia de “rescatar” de la crisis a sectores productivos y laborales prioritarios, y el sector del arte nunca lo es. Se asumen sus productos como bienes de segundo orden, y se deja a la libre del mercado la existencia o no de estos emprendimientos. En esta priorización existen premisas violentas que generan precarización de dicha población laboral.

Irónicamente, a pesar de la dureza de las condiciones, este es uno de los sectores más solidarios en la crisis y que ha estado más presente en la cotidianidad de las clases medias que se han podido quedar en casa. Estos y estas artistas han puesto a disposición sus películas, han dado conciertos fines de semana, han leído cuentos en línea, han compartido sus montajes y espectáculos, han escrito canciones sobre la crisis y el encierro, y nos han sacado una sonrisa moviendo recuerdos y vivencias a partir de su trabajo.

Algunas grandes empresas quieren capitalizar los esfuerzos de las y los artistas para hacer crecer sus redes sociales empresariales. Les proponen hacer presentaciones virtuales desde las plataformas de sus empresas, sin ofrecer nada más; ofrecen visibilidad, como si esto diera de comer. Hacer estas propuestas es irrespetuoso, es seguir sin entender el arte, verlo como el show gratis o como mero espectáculo, sin aportar nada a la dura situación que el sector enfrenta.

Este grupo va a ser posiblemente uno de los que va a retomar labores con más dificultad, por la necesidad de colectividad en su trabajo, porque trabajan desde y con su cuerpo, y en este contexto el contacto corporal es visto como un peligro. Entonces, ¿cómo se hace danza o música sin tocarse entre sí? ¿Cómo se hacen los montajes manteniendo la distancia? ¿Y cómo se agrupa al público para un espectáculo? Si ya generar taquilla es un reto en estos países, ahora con un aforo de 50 % esto resulta imposible.

Aplaudir no basta, nunca ha bastado. Para ellos y ellas el arte es una forma de vida, no es algo recreativo que se hace en el tiempo libre, es parte de lo que son y de lo que hacen. Se necesita una institucionalidad que asuma y comprenda las particularidades del sector, que contemple acciones concretas e inmediatas en elementos básicos de su condición laboral. Es urgente una legislación específica para el sector, la cual contemple formas de cobertura específicas en temas como seguridad social, seguros, subsidios de desempleo, licencias de maternidad. Pero, además, en esta coyuntura es urgente elaborar estrategias para invertir y dinamizar el espacio de la cultura cuando podamos retomar los espacios públicos.

Como ciudadanos y ciudadanas que nos nutrimos de las expresiones culturales, debemos exigir estos apoyos para el sector y no dejarlo solo en este proceso, pues las expresiones culturales construyen ciudadanía y dinamizan el espacio social. La cultura no es gratis y es un deber del Estado invertir en ella, pues con estas acciones se está garantizando un derecho humano: el derecho a participar en la vida cultural y a gozar de las artes.

Fuente
Attali, J. (1977). Ruidos: Ensayo sobre la economía política de la música (1. ed. En español). Siglo Veintiuno Ed.

 

Mtr. Priscilla Carballo Villagra
Mtr. Priscilla Carballo Villagra, socióloga, profesora de la Maestría en Artes, UCR

La agonía de un ministerio

Adriano Corrales Arias*

Cerca de su cincuenta aniversario, parece que la emergencia nacional por la pandemia pone a flote la crisis que arrastra el Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ), acumulada en los últimos treinta años y acelerada en los últimos diez. Gracias a la contrarreforma neoliberal iniciada en los años ochenta del siglo pasado con los tristemente célebres Planes de Ajuste Estructural (PAEs), dicho ministerio ha sido despojado de algunas de las funciones estratégicas para las que originalmente fue creado. Por eso carga con serias limitaciones para responder a una realidad cambiante y también en crisis, la cual se expresa en una sociedad trastocada por el cambio global y por una creciente y profunda desigualdad estructural.

De cara a su aniversario (y ante el opaco bicentenario de la “república”), muchas personas pensamos que bien valdría la pena realizar un balance colectivo del ministerio y de las políticas culturales en Costa Rica para repensar lo que se ha hecho y se ha dejado de hacer y, fundamentalmente, sobre el rol que debería jugar el MCJ en el futuro cercano, sin olvidar que, al menos simbólicamente, también es el ministerio de la juventud. Es una tarea pendiente y es de esperar que el mismo ministerio se aboque a ella con la presencia organizada de los sectores involucrados en el quehacer cultural y artístico del país.

En retrospectiva, es importante recordar que el 5 de julio de 1971, mediante la Ley No. 4788, se crea el Ministerio de Cultura Juventud y Deportes, de tal modo que la cartera involucraba también a la Juventud y al Deporte. (El pequeño ministerio se había incubado en la otrora Dirección de Artes y Letras del Ministerio de Educación, cuyo gran impulsor, entre otros, fue el artista y arquitecto Rafael “Felo” García). En los años setenta y parte de los ochenta, funcionó el Movimiento Nacional de Juventudes (MNJ) un vigoroso proyecto con casas de la juventud por todo el país. Por cierto, el actual Ministro de la Presidencia fue Director del MNJ por mucho tiempo. Más tarde eliminaron al “movi” (así lo llamábamos) porque estaba ayudando a crear dirigentes juveniles conscientes y críticos (¡con instructores israelíes!), muchos de ellos pasaron a la izquierda. Y, además era el ente rector del deporte; luego se creó el ICODER y le quitaron esa papa caliente al ministerio cuyo quehacer en esa rama era casi decorativo.

Es importante también recalcar que la creación del MCJ obedeció al objetivo estratégico del proyecto original promovido por los llamados “hombres de letras” del Partido Liberación Nacional, jefeados por don Alberto “Beto” Cañas Escalante, en un contexto marcado por la guerra fría y por las consecuencias de la guerra civil con sus persecuciones y su anticomunismo. Como en tantas otras acciones socialdemócratas y socialcristianas, el MCJD funcionó para institucionalizar conflictos y sectores “en pugna”. El Ministerio nace sin saldar la eterna disputa entre “Cultura” y/o “Bellas Artes”, es decir, entre la visión “bellaletrista y bellartística” y el concepto antropológico en el cual la cultura se entiende de manera más amplia e integral. Era una concepción difusionista: fortalecer las bellas artes y llevar la cultura a quienes no la “tenían”, ir a las comunidades con un proyecto de extensión patriarcal social demócrata. Para ello había que crear conjuntos artísticos (OSN, CNT, CND, TNT…) y museos entre otros entes; más tarde, cuando el concepto antropológico se fue imponiendo, se crearon direcciones regionales y Casas de la Cultura con un nuevo discurso acerca de “regionalización” ante el pudor de una conciencia vallecentrista asumida a medias. Eso hizo aguas muy pronto y el ministerio no se reactualizó sino que, al contrario, se recortó.

Ya entrado el nuevo milenio, el MCJ se fue adaptando a la contrarreforma y extendiéndose más al espectáculo (FIA, FNA, Feria del Libro, Festival de Cine, etc.) y apoyando las incipientes industrias culturales. Era claro, la actividad cultural pasaba de ser prioridad del estado (benefactor) a dejarse en manos de la iniciativa privada que, de todas maneras (rezaba el slogan) “produce libertad”. En los últimos años se le ha dado prioridad a los “pequeños productores de cultura” (artesanos y emprendimientos “artísticos”) e incluso los grandes proyectos de masas tipo FIA o FNA hicieron aguas, ya por la desidia, ya por la impericia de los tres últimos (des)gobiernos. Es claro que el ministerio transita a la deriva dependiendo de las administraciones o de las “personalidades” de sus ministros o ministras, así como de sus equipos de trabajo.

Ante la crisis algunos “artistas” pegan el grito al cielo (uno pregunta: ¿por qué no lo hicieron antes?, ¿por qué hasta los tiempos del Covid 19?) y amenazan con acusaciones y anatemas a la vez que lanzan un estentóreo SOS. Muchos de ellos comparan al ministerio con una suerte de CNP, ICT, INVU o IMAS, sin comprender la naturaleza del mismo ni la amplitud del concepto cultura. Otros, como quien esto escribe, pensamos que es demasiado tarde para pataleos, que hace muchos años le dieron el tiro de gracia. La contrarreforma neoliberal lo precarizó, los tres últimos gobiernos lo desmantelaron. Sin embargo, “del ahogado el sombrero”, algo se puede rescatar. Pero se precisa de una reforma total del estado que lo revitalice y lo coloque a la altura de los tiempos. En otras palabras, se trata de preservar y fortalecer el Estado Social de Derecho que la contrarreforma neoliberal ha venido debilitando y ahora quiere rematar. La pregunta es: ¿será posible?

Finalizo con la frase de un cantautor colocada en una de las redes sociales: “Muchos de los que reclaman ahora parece que han estado muy cómodos durante tantos años de silencio”.

*Escritor.
Cédula 2-332-689. Tel. 8373 6899.

 

Imagen: Presidencia.

Sí, Costa Rica también es racista

COLECTIVA AFROFEMINISTA:

Vemos en estos días como varias personas se están manifestando en contra de lo sucedido en los Estados Unidos, ante el asesinato de George Floyd, un hombre afroestadounidense, perpetrado por un oficial de la policía. Estas manifestaciones vienen a raíz de la acumulación de la ira, el cansancio y el enojo de la población afro ante el hecho de que la brutalidad policial en los Estados Unidos ha sido históricamente institucional y hoy, aún en el 2020 la policía continúa asesinando a personas Negras escondiéndose detrás de su insignia y protegidxs por su gobierno. LAS VIDAS NEGRAS IMPORTAN.

Adjuntamos el documento completo:

 

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Dos cartas a Canal 7 en protesta por expresión racista en programa

SURCOS recibió para su publicación dos cartas enviadas a la empresa Televisora de Costa Rica. En la misiva se protesta por expresiones racistas en uno de sus programas. Compartimos los documentos:

Universal Negro Improvement Association
Limón, Costa Rica

Primera carta:

Señores
Teletica Canal 7
Programa Buen Dia
Estimado Señores:

Reciban un saludo de la Junta Directiva de la organización centenaria Universal Negro Improvement Association (UNZA) Branch 300 en Puerto Limón Costa Rica, conocida popularmente como Black Star Line.

La presente misiva tiene como fin mostrar nuestra consternación, repudio, enfado e indignación debido a que en medio del Decenio Internacional de los Afrodescendientes, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución número 68/237 del 23 de diciembre del año 2013 donde se proclama el Decenio Internacional de Afrodescendientes por los temas: Reconocimiento, Justicia y Desarrollo, un medio nacional de tal renombre como el de la Televisora de Costa Rica Teletica Canal 7, presente en el programa Matutino Buen Día el 27 de mayo del presente año, el tema de la enfermedad conocida como Bromhidrosis, Osmidrosis y Acidosis con el doctor Mauricio Mora de Miranda quien hace uso de prejuicios racistas no fundamentados en la ciencia, para denigrar, estereotipar, menospreciar y menoscabar la dignidad humana de la población afrodescendiente, todo ello sin fundamentarse siquiera en datos estadísticos y explicando literalmente: «No tenemos claro que cantidad de población que sufre esto, lo que sí conocemos es que es por ejemplo más frecuente en personas afrodescendientes o personas que tienen una línea genealógica afrodescendiente…». Lo que nos parece más indignante aún ha sido ver que la conductora del programa la señora Nancy Dobles, mostraba un acuerdo tácito al asentir con el movimiento afirmativo de su cabeza lo dicho por el entrevistado, sin encauzar o cuestionar las bases para tal afirmación, lo que nos hace presumir que la empresa acuerpa este tipo de aseveraciones prejuiciadas sin importar el daño psicológico que las generaciones de afro costarricenses puedan sufrir por el mal manejo de esta entrevista y las nebulosas que dejaron en la psique de la población en general, que sabemos da pie a manifestaciones de discriminación.

Con fundamento en el artículo 1 de la Constitución Política, La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, La Declaración y Programa de Acción de Durban, La Declaración Universal de los Derechos Humanos, La Resolución 68/237 del 23 de Diciembre del 2013 proclamada por las Naciones Unidas, la Ley 7711 para la Eliminación de la Discriminación Racial en Educación y Medios de Comunicación, exigimos una disculpa pública en persona de ambos: La conductora y el entrevistado, en el mismo medio en donde se dio este atropello a la población afrodescendiente en el término de los siguientes 10 días hábiles, de lo contrario tomaremos las medidas que consideremos pertinentes.

A la espera de su pronta atención y respuesta.
Atentamente,

 

Lic. Winston Norman Scott
Presidente

Sharon Watson Waufht.
Tesorera

Laura Hall Moore
Vicepresidente

Segunda carta:

Viernes 29 de mayo 2020

Señores Canal 7
Programa Buen Día

Reciban ustedes un cordial saludo de parte del Movimiento Limonense en el Extranjero, una organización sin fines de lucro con sede en la ciudad de New York formada por un grupo de 30 profesionales limonenses, cuya finalidad es velar por el bienestar de los afro costarricenses y su área etnográfica original, Limón.

Costa Rica como signatario de la Asamblea General de la ONU proclamó 2015-2024 Decenio Internacional para los Afro-descendientes, Resolución 681237, citando la necesidad de fortalecer la cooperación nacional, regional e internacional en relación con el pleno disfrute de los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de las personas de ascendencia africana, y su plena e igualitaria participación en todos los aspectos de la sociedad. Que la Resolución 68/237 ONU declara que el tema del Decenio Internacional es Afro-descendientes: reconocimiento, justicia y desarrollo.

Como ciudadanos costarricenses solidarios con la comunidad afro, expresamos nuestro profundo malestar por los acontecimientos que se suscitan en Costa Rica y por lo tanto nos permitimos hacer un llamado de atención urgente.

Somos conscientes que más allá del hecho de que el racismo está ganando terreno, las formas y manifestaciones contemporáneas, moral e incluso legal en muchos sentidos a través de tecnologías modernas de comunicación como programas televisivos, periódicos, estadios de fútbol, se han convertido en escenarios con la mayor audiencia para demostrar la perversión social entendida como una inclusión falsa y una integración hipócrita, la forma más vulgar de mostrar racismo.

Las manifestaciones de racismo no son flagrantes y directas, sino más bien establecidas e indirectas y que se filtran profundamente en los prejuicios inconscientes y afecta la forma en que interactuamos con los demás.

Los profesionales de la salud, los periodistas y los medios de comunicación obedecen a principios éticos, normas profesionales y responsabilidad penal, civil y social. No son ruedas sueltas, sino que se adhieren a condiciones que respeten los derechos humanos v al autocontrol.

El día lunes Mayo 25, 2020 en su programa «Buen Día» en una entrevista con el Dr. Christian Mora de Miranda, se llegó a una conclusión atrevida y sin base científica sobre el tema ¿Cómo eliminar el mal olor en las axilas? por cierto de muy mal gusto para nuestra comunidad afro a nivel nacional e internacional cuando dijo:

«…es más frecuente en personas afro descendientes y se ve en personas de una línea genealógica afro descendiente…».

Debemos tener mucho cuidado a la hora de abordar estos temas a nivel de medio de comunicación, ya que varios estudios recientes, indican que la glándula apocrina de las personas, a las moléculas de olor en las axilas, son absorbidas y procesadas por nuestros cerebros y traducidas en reacciones psicológicas y conductuales, por lo que esa generalización es atrevida, racista y sin fundamento.

Vale la pena señalar que científicamente realmente no existe intrínsecamente «mal olor», más bien, solo hay olores y cómo los percibimos en gran medida es artefacto de nuestra herencia evolutiva particularmente humana. Decir que la carne podrida huele desagradable es similar a decir que la puesta de sol se ve hermosa: no hay una cualidad de «belleza» intrínseca a la puesta del sol, así corno tampoco hay una «repugnancia» intrínseca a la carne podrida; más bien, la carne podrida y los atardeceres solo son percibidos de esta manera por la mente humana; como cualidades «fenomenológicas». Los adjetivos como «hermoso» y «desagradable» simplemente describen cómo experimentamos subjetivamente el mundo natural.

Estamos convencidos de que en Costa Rica estamos frente a lo que la sociología llama «Micro Agresiones Raciales» que son breves y comunes cotidianas, verbales, de comportamiento o de indignidades ambientales, ya sean intencionales o no, que comunican desaires hostiles, despectivos o negativos e insultos hacia las minorías.

El primer paso para erradicar las Micro Agresiones Raciales es la voluntad de reconocer cómo cada uno contribuye al problema. Debemos reconocer nuestros propios privilegios, poder y prejuicios, y cómo estos influyen en la forma en que interactuamos con los demás.

La Constitución política protege la honra, el buen nombre y la vida privada de las personas, así como las normas internacionales sobre los derechos humanos. Si alguien se siente vulnerado por un periodista, está en todo su derecho de solicitar la rectificación de la información.

Por este medio le estamos solicitando una aclaración y rectificación pública.

Quedamos atentos a su respuesta.

Atentamente.
Marcia Robinson
Coordinadora ME

 

Imagen: https://twitter.com/OSUTI_OS

Información compartida con SURCOS por Gerardo Mora Burgos.

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deleFOCO ofrece plataforma Academy para reactivar medio cinematográfico costarricense

Cada día es más importante el cine y el audiovisual en la vida de los seres humanos, no sólo en la identidad cultural, el entretenimiento y la educación, sino también es una de las industrias más productivas y que genera gran cantidad ingresos y empleos, contribuyendo al desarrollo económico del país. Urge buscar las formas y definir los protocolos necesarios para reactivar la industria audiovisual y destacar ante el mundo a Costa Rica como un país apto para filmaciones y seguro en relación con el Coronavirus, por el excelente trabajo del Ministerio de Salud.

 

Josué Fischel, director de deleFOCO

La Comunidad Audiovisual deleFOCO está emocionada por presentar deleFOCO Academy, la nueva plataforma de formación en cine, producción audiovisual y actuación en línea.

Academy ya está al aire y se puede accesar en el siguiente enlace: academy.delefoco.com

“En estos tiempos de confinamiento, Academy quiere ofrecerle al público una herramienta para aprender desde casa. La plataforma es particularmente útil por la coyuntura actual, pero también es una herramienta valiosa que va más allá de la pandemia. El Internet se ha consolidado como una fuente académica importante y, tras 7 años de ofrecer talleres presenciales, queremos explorar las nuevas posibilidades de la enseñanza en línea”, dijo Josué Fischel, director de la Comunidad Audiovisual deleFOCO, con respecto al lanzamiento.

Clases de A a Z

El catálogo está compuesto por cursos, webinars, tutorías virtuales, clases maestras y conversatorios y el nivel de entrada va desde principiantes que quieren introducirse por primera vez al mundo del audiovisual, hasta profesionales avanzados que buscan especializarse en alguna materia.

La oferta abarca producción, dirección, guionización, edición, montaje, colorización, coproducción internacional, actuación, musicalización y muchos temas más. Actualmente hay 24 cursos, 4 webinars y 4 tutorías virtuales disponibles y en las próximas semanas se sumarán más.

Profesores experimentados en la región

Entre los profesores y conferencistas se encuentran figuras destacadas del medio iberoamericano como Amaya Izquierdo, productora de El despertar de las hormigas, primera cinta costarricense en ser nominada a los premios Goya; Laura Astorga, directora de Princesas rojas, primer filme tico en debutar en Berlinale; Mario Giacomelli, reconocido crítico de cine; Leonardo Fallas, colorista y postproductor de renombre Internacional; Catalina Murillo, premiada escritora y guionista, entre muchos más.

“Academy nació para facilitar la enseñanza audiovisual en todo Centroamérica. Aquí el público va a encontrar profesores de alto nivel que conocen de primera mano nuestra región, saben cuáles son los medios con los que cuenta nuestra industria y dónde y cómo aprovecharlos al máximo”, comentó Fischel.

Todos los servicios tienen una modalidad de enseñanza 100% virtual. Las lecciones de los cursos en línea se impartirán semanalmente en vivo con los profesores a través de una videollamada grupal y quedarán grabadas para el repaso de los estudiantes matriculados. La plataforma de Academy también cuenta con un aula virtual donde los estudiantes tendrán material de apoyo y un foro de discusión. Cada materia tiene su propio plan de estudios hecho a la medida de cada tema.

Las tutorías virtuales son las más personalizadas y acompañarán al usuario a enfrentarse a un objetivo en específico. Para los webinars y los conversatorios, el público tendrá la opción de interactuar con el conferencista en vivo o disfrutar de la grabación posteriormente.

Otros cursos que puede encontrar son por ejemplo Realización de Cine Documental con Alejandro Ferlini; Cámara, Luz y Sonido en Acción con Ana Lucía Jiménez; Locución para Cine TV y Radio con Cristibel Leandro.

Para ver la oferta completa puede acceder al sitio web academy.delefoco.com. También puede solicitar más información al correo academy@delefoco.com o al teléfono +506 8682-3430.

 

La televisión la radio y la Semana Santa, entre otras cosas

Por JLAmador

Cuando era niño, en los días de Semana Santa prácticamente desaparecía toda actividad que no fuera religiosa. Los autobuses dejaban de correr desde el Jueves Santo a medio día. Cerraban las pulperías y los restaurantes. De manera que si usted no comía en su casa se veía en verdaderas dificultades para encontrar un bocado. No había donde comprar, ningún negocio trabajaba. Algunas Iglesias tenían un comedor al lado, donde las señoras de la parroquia preparaban y vendían variadísimas viandas, y las cocineras se lucían haciendo deliciosos platillos, que por cierto se consumían después de las procesiones, sin faltar los dulces, arroz con leche, panecitos, dulce de chiverre y otros.

En las casas esos días las señoras no cocinaban formalmente, sino que previamente preparaban comidas frías y en conserva y en esa línea tenían además sardinas, atunes, encurtidos.

En el campo a los niños se les impedía jugar, ni subir a los árboles, ni hacer bulla y muchos no se bañaban el Viernes Santo, por temor a convertirse en sirenas.

Pero, así como apagaban las cocinas, también apagaban las emisoras de radio. Sólo quedaban algunas cuántas emisoras, que por lo general eran las emisoras noticiosas como Columbia, Reloj, Monumental, pasando programaciones radiales propias de Semana Santa, representaciones radiofónicas de los Evangelios y momentos culminantes de la historia de Jesús y sus Apóstoles teatralizados, el Mártir del Gólgota y todas estas historias bíblicas que siempre terminaban con un coro de gente gritando ¡Milagro Milagro!

Por supuesto que la televisión tampoco transmitía en Semana Santa. La televisión apagada totalmente.

Por aquel entonces yo era un fan de la radio y siempre estaba oyendo todo tipo de programas, como Woody Allen en “Días de radio”. En Semana Santa sintonizaba en la parte del dial donde no había emisoras locales funcionando y en ocasiones pescaba emisoras de otros países, que entraban al espectro nacional.

Por aquellos días de adolescente en mi casa había mucho rechazo hacia la música rock que era la que yo empezaba a escuchar “rupturando” el gusto y “estrideciendo” la paz familiar. Sobra decir que mi música, que sonaba a otros oídos como “tarros”, no era por aquel entonces valorada como música, ni como arte, en las altas esferas políticas de mi hogar, en resumen, no le gustaba a mi madre, y no la quería para nada. Me acuerdo que una vez iba caminando con mi radio de transistores cuando empecé a escuchar en una de esas emisoras que se colaban de no sé qué país por Semana Santa, un programa que explicaba la evolución de la música sacra. La narración empezaba desde el canto llano y quién sabe qué otras músicas, iba pasando por diferentes manifestaciones clásicas de la música religiosa y culminaba con la ópera rock Jesucristo Superestrella

No puedo describir la alegría que sentí cuando culminó aquella evolución con una ópera rock, porque eso era una valorización de la música que empezaba a descubrir, y con la que me identificaba.

Pero bueno, volvamos al tema acerca de cómo se fue dando la incursión de la televisión y de la música “profana” en la radio, durante la Semana Santa. Debo decir que la incursión de la televisión y la radio, y su tránsito hacia temas profanos en Semana Santa, fue así como de puntillas y con argumentos de que lo hacían por razones religiosas y para llenar las necesidades espirituales del “culto público”. ¿Y cómo no? Quién iba a pensar otra cosa. Casualmente recuerdo que una vez Teletica anunció que: 

“Este Viernes Santo, Teletica uniéndose al fervor religioso del pueblo costarricense, programará, – oiga usted- Las Sandalias del Pescador”. Una película que posiblemente todavía la esté pasando y que trata sobre la historia de un Papa. Y así fue como con este pretexto y con esta estrategia, esta emisora empezó a abrir la programación en Semana Santa, iniciando claro está, con temas religiosos.

Y es que hay que admitir que Teletica fue en el pasado una emisora terriblemente moralista y santulona, y no fue sino en los últimos tiempos que capituló con rumbo a las Narconovelas y otros temas más mundanos y escabrosos, pero también más redituables.

Un recorrido parecido tuvo la radio.

Recuerdo que radio Juvenil, que era la emisora de la música rock, también apagaba en Semana Santa. No obstante, en su momento, también empezó, incursionando de puntillas, programando, ¿qué creen?, un especial de Jesucristo Superestrella.

Pero igual ocurrió con otras empresas y establecimientos comerciales. Y un día de tantos, para servir a la comunidad religiosa, y esto y el otro, Pizza Hut decidió abrir solo por un rato, nada más, para ofrecer comidas para las personas que así lo requieran. Y de este modo como de puntillas, poco a poco, empezaron también las empresas y el comercio a abrirse paso hasta llegar al día de hoy, en que usted no se da cuenta que se está viviendo una Semana, que alguna vez fue de tanta trascendencia como aquellas que le estoy contando, y que los abuelos saben y recuerdan.

Hoy, en cambio, si usted se descuida, no se da cuenta que se está viviendo una semana de tanta trascendencia. Alguna vez leí las palabras de un Pastor, pero pudo haber sido también un antropólogo, que se refería a la importancia de que no todos los días sean iguales. Indicaba que es importante que haya momentos en el año, y en la vida, que sean distintos. Días que tengan un grado distinto de significado, para que el tiempo no sea idéntico, es decir, para que no sea homogéneo.

A lo largo del año el tiempo debe tener hitos, de lo contrario es como andar una carretera asfaltada donde todos los trechos son idénticos. Es lo que pasa cuando se han borrado todo día de celebración cívica o religiosa. Cuando todo resquicio de “tiempo sagrado”, es sustituido por el “tiempo profano”.

Esto lo he entendido mejor en los últimos años, estudiando la función de los ritos y el tiempo cíclico, a propósito, por cierto, de la tradicional fiesta boruca de los Diablitos. Y estudiando el eterno retorno y el sentido del tiempo sagrado en las fiestas rituales de los pueblos antiguos. Estas fiestas siempre fueron una manera de marcar el tiempo, de poner hitos y de darle sentido al tiempo y a la vida, para que no perdiera su circularidad antigua, quizá de origen agrario. Pero la mercantilización del tiempo, que incluso se vende como tiempo de trabajo, nos ha traído este tiempo homogéneo, idéntico, insaboro e incoloro, dónde lo mismo da Chana que Juana y viene a ser lo mismo un lunes de oferta que un Domingo de Pascua.

Escrito a vuela pluma un Viernes Santo de cuarentena por José Luis Amador, antropólogo.

10 abril 2020

A las personas que dirigen el fútbol de Costa Rica

José Meléndez*

Parece mentira que les cueste tanto entender que, en las actuales circunstancias de emergencia humanitaria mundial por la pandemia del Covid—19 y en un momento clave en Costa Rica en el comportamiento del coronavirus, ustedes le sigan quitando tiempo a las autoridades costarricenses en el empobrecido debate sobre reanudar o no los campeonatos nacionales de fútbol.

El ministro de Salud de Costa Rica, don Daniel Salas, está muy ocupado en cuestiones de verdadera importancia nacional como para que ustedes salgan con sus ocurrencias. Si están suspendidos los cursos en educación primaria, secundaria y universitaria, y si están suspendidas, postergadas o cerradas—total o parcialmente—las actividades de las instituciones públicas y de la iniciativa privada—comercio, educación, turismo, finanzas, gastronomía, transporte, industrias y muchos importantísimos etcéteras—por favor NO NOS VENGAN a incomodar con que ya están pensando en reanudar los torneos (que, por cierto, son de muy baja o pobre calidad).

El desempleo golpeará con fuerza en todos esos rubros de la economía nacional. ¿Desempleo en el fútbol? Sin duda, pero ahora se verá con mayor crudeza que el hoyo en las relaciones de los clubes de fútbol con la Caja Costarricense de Seguro Social es muy profundo. Los jugadores son trabajadores y merecen el mismo respeto.

Todos somos iguales ante la ley, pero es evidente que muchos debieron reclamar a tiempo para aclarar y definir con seriedad su nexo laboral con sus patronos. Como trabajadores, los futbolistas deben hacer valer su derecho a la salud y advertir que reanudar los campeonatos pondría en riesgo su salud por el contacto con otras personas (otros jugadores) que, sin saberlo, son portadoras de la enfermedad.

La realidad también está demostrando que el fútbol debe pasar, ya y en el futuro inmediato, a un segundo o tercer plano en los asuntos de discusión nacional. No nos molesten con cuestiones intrascendentes. (No puede ser que, en algunos medios de prensa, dentro y fuera de Costa Rica, sea más importante el color del vestido de la esposa de un jugador famoso en el exterior que la lucha de los biomédicos, también dentro y fuera de Costa Rica, para derrotar una enfermedad. El desastre de infraestructura en algunas escuelas y colegios es un asunto que parece un cometa que aparece cada 75 años. Y esto no es de ahora por el Covid—19: es una práctica de hace muchos años y con énfasis variable).

Hoy a una mayoría de costarricenses solo nos interesa estar al tanto de las instrucciones de las personas especializadas en atacar la enfermedad por diversos flancos. Los VERDADEROS HÉROES son todas las personas (desde el policía en un barrio y el custodio en un hospital y el personal de socorro en Bomberos y Cruz Roja hasta la enfermera y el enfermero, el médico y la médica, y el personal científico y administrativo en instituciones de salud) que están en la primera línea de batalla en contra de la enfermedad. A esas personas son a las que hay que apoyar sin ninguna clase de distracción estúpida e incoherente como la de pensar en reanudar los torneos de futbol. A esas personas hay que expresarles toda la solidaridad y el aplauso, pero hoy más que ayer y mañana más que hoy.

Los verdaderos héroes NO SON un poco de personas que, también es cierto, se creen ídolos intocables, son unos engreídos y juegan de poderosos, porque tienen alguna esporádica actuación más o menos destacable en un estadio de fútbol.

¿Es bonito el fútbol? Por supuesto, me encanta y soy saprissista empedernido. Pero entendamos una cosa. En algún momento escuché decir que los cinco cargos más importantes en Costa Rica son, -en el orden que se quiera-, el de Presidente de la República, director técnico de la Selección Nacional, Presidente de la Asamblea Legislativa, Ministro de Seguridad Pública y Arzobispo de San José. Se le pueden quitar uno u otro, pero el de entrenador de la Selección Nacional parecía esencial.

Pues NO. Los cinco cargos más importantes siempre debieron ser, sin importar el nombre y el sexo de la persona en turno en ese puesto, los de las presidencias de la República y la Asamblea Legislativa, pero en ese rango ya deben instalarse las jerarquías del Ministerio de Salud y Caja Costarricense de Seguro Social y, sin la menor duda, todo el cuerpo médico y personal de salud e investigadores biomédicos y disciplinas afines.

Así que, por favor, la dirigencia del fútbol de Costa Rica tiene que entender que es preferible que adopten una actitud seria y dejen de molestar. Más de una abuela les hubiera reubicado con un manotazo o un pantuflazo para que, como ellas decían, “se porte con fundamento”.

No estoy interesado en caer bien o caer mal. Es mi criterio que expongo con total libertad.

*Periodista.

Imagen: UCR

La UCR es pionera en el estudio y fortalecimiento de las lenguas indígenas de Costa Rica

Un concepto de investigación sobre lengua y cultura indígenas prioriza el trabajo con las comunidades y para las comunidades

Las enciclopedias se han elaborado en el marco de varios proyectos de investigación y tratan sobre temas cotidianos de las comunidades indígenas. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Desde hace siete años, la Escuela de Filología, Lingüística y Literatura, de la Universidad de Costa Rica (UCR), investiga en las comunidades indígenas del país bajo un nuevo paradigma. Además, desarrolla trabajos de acción social directamente con tales poblaciones y los resultados que se obtienen regresan a estas personas para su beneficio.

Lo anterior se ha logrado gracias a la trayectoria de dicha escuela, la cual durante más de medio siglo se ha dedicado, de manera pionera, al estudio de las lenguas autóctonas costarricenses.

Ese recorrido es la base del surgimiento reciente de nuevos proyectos, que se gestan desde la misma comunidad indígena y tienen como objetivo la documentación lingüística-etnográfica. Esto significa documentar aspectos de una cultura en su propio idioma, normalmente a solicitud de las mismas poblaciones indígenas.

“Nosotros ahora tenemos una perspectiva nueva, otra forma de pensar cómo se desarrolla el trabajo con las comunidades y para qué se documenta una lengua y una cultura (que es para el mismo provecho de las comunidades)”, dijo Carlos Sánchez Avendaño, investigador y coordinador de dos proyectos de acción social sobre esta temática.

Tales iniciativas son un trabajo comunal universitario (TCU), donde participan estudiantes de diferentes carreras, y un proyecto de extensión docente. Ambas tienen el fin de documentar y elaborar recursos didácticos para las comunidades, materiales que —basados en la investigación científica— contribuyan al fortalecimiento de la lengua y la cultura indígenas.

Larga tradición

El estadounidense Jack Wilson creó el Departamento de Lingüística de la UCR. Con su aporte y el de reconocidos lingüistas como Adolfo Constenla Umaña y Enrique Margery Peña, entre otros, se inició el estudio sistemático de las lenguas indígenas de Costa Rica.

Para Sánchez, la labor de estos académicos ha sido crucial y es la base de todas las investigaciones que en adelante se efectuaron.

Integrantes del equipo de documentación de la lengua y la cultura maleku muestran algunos de los objetos que se fabricaron para crear la Enciclopedia de las cosas. Foto: cortesía de Carlos Sánchez.

Uno de los grandes resultados de los primeros trabajos fue la descripción de los idiomas indígenas, tarea que en su momento partió prácticamente de cero. Según relató Sánchez, luego de esta generación de investigadores, vino otra compuesta por lingüistas como Carla Jara Murillo (quien es especialista en bribri), Mario Portilla Chaves y, recientemente, Haakon Stensrud Krohn.

Nuevo paradigma

La UCR se ha aproximado a las comunidades indígenas para realizar diversas iniciativas de trabajo conjunto, que permitan generar diferentes productos en sus lenguas autóctonas y, a la vez, fortalezcan su cultura.

“Se trata de hacer un trabajo de colaboración entre la Universidad y miembros de las comunidades, esa labor tiene que ver con las lenguas indígenas, hacer algo con ellas y, paralelamente, con aspectos de la cultura relacionados siempre con las lenguas. Entonces, son trabajos de colaboración de base comunitaria”, explicó Sánchez.

El cambio de paradigma consiste precisamente en el intercambio de conocimiento que se propicia en el proceso de investigación, en el que se parte de los intereses de las poblaciones y no de la persona que investiga. Asimismo, la participación de las comunidades es clave para alcanzar los objetivos deseados.

Por esto, se han conformado grupos de indígenas en los distintos territorios del país y se trabaja con ellos. El resultado es que estas personas son coautoras de los productos efectuados y, además, los materiales se escriben en la lengua respectiva. De acuerdo con Sánchez, han recibido solicitudes de las comunidades maleku, bribri, brunca, cabécar, brorán, térraba y ngäbe.

Materiales y actividades

Sánchez explicó que uno de los recursos más fuertes en los que se ha trabajado en los últimos años es en la creación de diccionarios temáticos y enciclopedias etnográficas.

Ya se han elaborado cinco de la lengua maleku, cinco de bribri, tres de brorán y una de brunca.

El investigador Carlos Sánchez Avendaño, de la Escuela de Filología, Lingüística y Literatura de la UCR, coordina los proyectos sobre lengua y cultura indígenas. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Las temáticas de las primeras cuatro fueron similares: el cuerpo humano, los animales, así como la agricultura y la gastronomía tradicionales. Luego, en idioma bribri, se expuso sobre la casa tradicional y, en maleku, se desarrolló el tema de los productos fabricados por sus comunidades. En cabécar, se abordó el sistema de clanes y, con los bruncas, se efectúa una enciclopedia sobre la producción de textil y el teñido.

Para construir cada uno de estos recursos didácticos, la comunidad conforma un grupo de personas, de acuerdo con cada tema, y se reúne con estudiantes e investigadores de diferentes disciplinas, tales como lingüistas y diseñadores.

El mismo proceso ocurre para crear otros materiales visuales que son parte del “paisaje lingüístico”. Entre estos se encuentran las impresiones en gran formato (lonas), de 1.50 metros por 1.55 metros, las cuales usualmente explican los mismos temas de las enciclopedias u otros tópicos específicos, pero de una forma más resumida.

Las lonas, por ejemplo, tratan sobre el cuerpo humano, animales, alimentación, casa, familia, clanes, entre otros, y son colocadas en las paredes del aula, por citar un lugar. Todos estos materiales impresos, además de los digitales, son donados por la UCR a las poblaciones indígenas.

Asimismo, se ha aprovechado la participación de estudiantes de la carrera de Informática para hacer la versión digital de las enciclopedias y diccionarios, así como para construir aplicaciones móviles y juegos que los jóvenes indígenas pueden utilizar en sus teléfonos. Igualmente, se llevan a cabo presentaciones artísticas en las comunidades, gracias a la colaboración de alumnos de Artes Dramáticas.

En las escuelas indígenas se imparten cinco lecciones por semana sobre la cultura y lengua autóctona correspondiente, que forman parte del currículo del Ministerio de Educación Pública (MEP). Sin embargo, Sánchez considera que estas clases no son suficientes para lograr una revitalización de los idiomas indígenas.

“Los recursos didácticos sirven para apoyar procesos de enseñanza, de aprendizaje de las lenguas y las culturas, para atraer a las nuevas generaciones y hacerles ver que su lengua y su cultura pertenecen al presente y participan de las nuevas tecnologías, como cualquier idioma de prestigio. Sirven también para fortalecer la seguridad, la identidad y para vincularse de una forma distinta con esa identidad y con su legado, el legado de sus ancestros”, manifestó el investigador.

Un caso de éxito

Para lograr un mayor impacto de los materiales didácticos se requiere que los educadores de lengua indígena puedan hacer una buena mediación pedagógica y utilizar esos recursos. A criterio del investigador Carlos Sánchez Avendaño, de la Escuela de Filología, Lingüística y Literatura, de la Universidad de Costa Rica (UCR), esto constituye un enorme reto, ya que los docentes no han recibido la formación adecuada.

No obstante, el académico mencionó un caso en el que se han obtenido muy buenos resultados. Se trata del maestro de cultura Leonardo Porras Cabrera, quien ha logrado utilizar dichos materiales para la revitalización del brorán.

Porras trabaja en Bijagual, una comunidad del territorio Térraba, donde este idioma no se habla desde hace muchos años. Incluso la niñez ni siquiera tenía conciencia del vínculo con la lengua y la cultura. No obstante, con su empeño e impulso del conocimiento del brorán, Porras ha conseguido que los escolares empiecen a decir algunas palabras en este idioma.

“Entonces ahí uno sí podría hablar de revitalización, porque no es solo interés, sino que ya dicen palabras. Después de que la lengua tenía no sé cuántos años de no escucharse en la comunidad, ahora se escucha. Obviamente de forma fragmentaria, no es que tengan una conversación en esta lengua, pero el brorán empieza a estar más presente otra vez. Entonces eso sí es revitalización”, finalizó Sánchez.

 

Nidia Burgos Quirós

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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