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Etiqueta: derechos humanos

El mito de la movilidad

Por Guillermo Acuña González
Escritor y Sociólogo
Costa Rica

Cientos de imágenes que atraviesan los territorios virtuales, muestran a la gente convencida de su encierro. Le cantan a su encierro. Le leen, leemos textos, conmovidos, sensibles, amorosos. Jugamos, planeamos, vivimos una extraña libertad entre cuatro paredes. El encierro nos ha devuelto, si, a la más originaria de las condiciones humanas: la de vernos a nosotros mismos.

Mientras nos miramos, ahí, afuera, en este preciso instante, la movilidad humana es sometida a prueba. Ante la inminencia de la pandemia global, los Estados, al decir de la colega mexicana Leticia Calderón Chelius, prefirieron una respuesta del medioevo: atrincherarse, cerrar sus puertas con picaportes, nadie entra, nadie sale. A esta hora, mientras se resuelven impuestos solidarios, despidos y acomodos para la empresariedad regional, cientos de migrantes centroamericanos continúan siendo deportados por las políticas desquiciantes y alucinantes de la administración en Estados Unidos.

Si bien para efectos de salud pública esta acción de los estados ha significado una respuesta homogénea, legitimada por los discursos de verdad sobre la actuación de prevención y mitigación del contagio, en las movilidades humanas seguimos observando procesos que comprometen los derechos humanos de las personas que se desplazan.

El cierre irrestricto de las fronteras implica, de golpe, la posibilidad de que las personas busquen cruzar por puntos ciegos, ahí donde los Estados no alcanzan a vigilarlos. Entonces, el remedio, ya lo han dicho colegas con quienes comparto espacio de intercambio a nivel latinoamericano, puede convertirse al corto plazo en una acción propulsora de más casos, más contagios, más muertes. La información proveniente de la frontera entre Colombia y Venezuela, así como la paradoja de la inversión de las trayectorias en la línea divisoria entre México y Estados Unidos (ahora son los mexicanos los que pancartas en mano exigen el cierre de fronteras ante la posibilidad de la portabilidad de casos en los cuerpos de quienes viven en territorio fronterizo del lado estadounidense) confirman lo que esta crisis humanitaria mundial ha supuesto para la comprensión del fenómeno migratorio en todas sus dimensiones. Se ha falseado, de pronto, el sistema epistemológico y conceptual con el que veníamos operando para abordar dichos procesos.

Desde el giro de la movilidad, que es un abordaje conceptual en construcción permanente, los desplazamientos humanos deberían verse como un proceso de normalidad, más cuando se cruzan las fronteras. Como los preceptos de los Estados modernos han puesto su atención en el músculo inquebrantable de las fronteras, cuando una persona las traspasa de las formas que sean, esos Estados entran en crisis, se aferran a su resguardo, se blindan, disparan a matar para que nadie entre (como se leyó en estos días en redes sociales por usuarios costarricenses que a toda costa desean que esta coyuntura termine por demostrar que la blancura y excepcionalidad ticas deben ser resguardadas de esos otros cuerpos, los cuerpos de los migrantes pobres que provienen del otro lado del río).

Mucho antes que la crisis sanitaria y humanitaria global fuera declarada, las narrativas de la gestión migratoria ya habían adelantado el lenguaje que ahora se antoja novedoso en el campo de la salud pública. Ya las movilidades centroamericanas de finales del 2018 habían sido “confinadas” en puentes, estaciones migratorias, centros de detención. Ya la distancia social había sido utilizada de forma criminal por el gobierno de Estados Unidos al separar familias enteras y darles trato de reos y delincuentes a niños y niñas centroamericanos que apenas podían balbucear su nombre. Ya antes, mucho antes que esta crisis nos dijera que hay cuerpos que si importan y cuerpos que no, muchas personas migrantes centroamericanas habían sido apedreadas cuando pasaban por comunidades de tránsito, fumigados sus cuerpos para prevenir males contagiables, golpeados y discriminados por sus identidades sexuales diferenciadas.

Estas horas, que nos toman a muchos con nuestra movilidad restringida por las indicaciones de las autoridades de la salud pública a nivel global, deberían servirnos para que el tema de las movilidades humanas, eso que los estados llaman migraciones, nos atraviesen nuestros cuerpos y nuestras percepciones. Estar con el derecho del desplazamiento comprometido es lo que cientos de personas centroamericanas han experimentado ya por décadas en su tránsito por México y en su ingreso a Estados Unidos. Pongámonos en sus pieles. Ellos han sido confinados, separados, reducidos, por las prácticas de resguardo y los enfoques de seguridad de los estados y las percepciones que los criminalizan, los encasillan, los cuestionan. Hoy el mito de la movilidad se derrumba. Hoy su cuerpo, el cuerpo del que lee estas líneas, es un cuerpo sospechoso, portador, posiblemente enfermo. Para ese cuerpo, los límites a su movilidad son una orden. Pensemos en esto y pongamos en perspectiva los desafíos para la comprensión de las movilidades humanas en la región centroamericana.

Imagen: http://historico.cpalsj.org/honduras-migracion-y-exclusion-social/

SERPAJ: Comunicado frente a la coyuntura del COVID-19

Servicio Paz y Justicia Costa Rica
«Querernos la Paz, Trabajamos por la justicia»
SERPAJ: Comunicado frente a la coyuntura del COVID-19

Dada la coyuntura que enfrentamos internacionalmente respecto al COVID-19, el Servicio Paz y Justicia Costa Rica comunica lo siguiente:

Consideramos que resulta fundamental tomar medidas de contención y saneamiento para evitar la propagación de esta enfermedad, así como promover el bienestar de todas las personas con las que nos relacionamos y no saturar el sistema de salud pública. Por esta razón, tomamos el acuerdo de suspender nuestra participación de todas aquellas actividades que impliquen la conglomeración de personas, así como el préstamo de nuestro local a las agrupaciones y movimientos que hacen uso de este hasta el 13 de abril de 2020, con posibilidad de prorrogar este período según cómo evolucione la situación del país respecto a este tema.

Esto no significa que dejemos de brindar nuestro apoyo político a los diferentes movimientos sociales. Es más bien un llamado a asumir otras medidas de cuidado colectivo en favor de la salud de todas las personas. Por ello:

1. Nos unimos a las recomendaciones preventivas globales respecto a los cuidados de higiene personal, el protocolo de tos y estornudo, la limpieza de los sitios que ocupamos, el no acaparamiento de productos, permanecer en el hogar y no realizar actividades en el exterior si no es estrictamente necesario, procurar el cambio de ropa y zapatos que han sido utilizados en la calle, evitar el contacto de ojos, nariz, boca y genitales sin un adecuado lavado de manos, y mantener el aseo de aparatos móviles y electrónicos que estén en uso constante.

2. Invitamos a buscar formas alternas de encuentro a través de distintos medios de comunicación virtuales que tenemos a disposición, para establecer canales de información y divulgación sobre lo que acontece socialmente respecto a los Derechos Humanos, y así mantenernos vigilantes antes las situaciones de malestar y violencia que nos puedan aquejar.

3. Hacemos un llamado a no soltar las causas y luchas sociales. Ante la coyuntura actual motivamos a hacer un uso permanente y responsable de redes sociales para informarse, difundir y denunciar cualquier hecho violento que se perpetúe aprovechando la situación actual.

Externamos nuestro deseo de paz y bienestar a todas las personas con las que estamos involucrados/as, así como a sus familias. Invitamos a tomar medidas para garantizar su cuidado y su salud a fin de afrontar de la mejor manera esta enfermedad, sin perder de vista las demás situaciones sociales que pueden afectar nuestros DDHH y nuestra construcción de bienestar personal, social y comunitario.

Servicio Paz y Justicia Costa Rica San José, Costa Rica.
Domingo 15 de marzo de 2020.
SERPAJ Costa Rica

«Queremos la Paz, Trabajamos por la justicia»

Cabildo ecologista indigenista

Cabildo Ecologista Indigenista en apoyo a los compañeros recuperadores indígenas, este próximo martes 25 de febrero en el Parque de San Pedro a las 6 p.m.

 

Imagen de portada ilustrativa. San Rafael de Cabagra, Puntarenas. Foto: Fabiola Pomareda.

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Pueblos indígenas en alerta por plantón de no indígenas. Actualización

COSTA RICA: NECESITAMOS SOLIDARIDAD URGENTE.

ALERTA TEMPRANA

• El No indígena Guadamuz, levantó hoy 3 campamentos con matones armados en la Finca que usurpa hace algunos años en Térraba. Dentro de esa finca está el Colegio de Térraba, el cual quedó prácticamente en “estado de sitio” por personas armadas No Indígenas

A LAS AUTORIDADES, MOVIMIENTOS SOCIALES, COMUNIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

Al ser las 5:07 de la tarde de hoy 23 de febrero del 2020, recibimos llamada de un miembro del Consejo de Mayoras/es de Cabagra, para informar que hay una movilización de No Indígenas (dijo sikuas) en dos grupos, van armados y según su criterio se dirigen a las últimas recuperaciones: en Térraba (imperio duro- catarata), Crun D’bonn y en Cabagra en Palmira.

Esta información proviene de un contacto de las “Alertas Tempranas” establecido, se está corroborando toda la información con otros contactos similares y en las zonas citadas

Desde la mañana de hoy, la ADI (entidad estatal conformada por indígenas, que funciona como Gobierno Local en los Territorios) de Térraba organizó una Reunión (concentración) con los NO indígenas usurpadores.

Según versiones la ADI les dijo que no “se metería” ante lo que hicieran para retomar las tierras recuperadas por indígenas.

El No indígena Guadamuz, levantó hoy 3 campamentos con matones armados en la Finca que usurpa hace algunos años en Térraba. Dentro de esa finca está el Colegio de Térraba, el cual quedó prácticamente en “estado de sitio” por personas armadas No Indígenas.

Las/os estudiantes están bajo régimen para ingresar. En la “concentración” de hoy se han visto camiones con cilindros de agua – alimentos y otros- que indican que los NO indígenas buscan instalarse entrando por la fuerza de las armas a las tierras recuperadas propiedad de los indígenas que las habitan.

Se avisó a la Fuerza Pública y al vice ministerio de la Presidencia, Encargado del Diálogo Nacional y del Tema Indígena.

Aparentemente hay patrullas (personas armadas) movilizadas al lugar, desconocemos más detalles. Hemos abierto las “Alertas Tempranas” también con contactos de la Comisión Interamericana de DDHH – CIDH y el Relator Especial para los DDHH de los Pueblos Indígenas.

Esta información es compartida desde la Coordinación Nacional del Frente Nacional de Pueblos Indígenas FRENAPI y el Comité Nacional de Apoyo a la Autonomía Indígena.

Esperamos que esta información sea una Alarma que no logre pasar a una situación de violencia grave. Todas las Recuperaciones realizadas hasta ahora, están hechas a NO indígenas usurpadores y poseedores de “mala fe”, según las leyes y las Resoluciones Judiciales.

Todas las familias recuperantes son indígenas de los Territorios en que se realizan y tienen los Títulos de Posesión legales, otorgados por los Consejos de Autoridades Propias (según nombre en cada Cultura).

El Proceso de Afirmación Territorial Autónoma (saneamiento) no se detendrá, los Territorios son exclusivos de los indígenas de esos territorios que las habitan.

¡QUEREMOS JUSTICIA PRONTA Y CUMPLIDA!

¡NO MAS IMPUNIDAD!

SERGIO VIVE

¡LA LUCHA SIGUE Y SE EXTIENDE!

SergioRojasVIVE

FRENTE NACIONAL DE PUEBLOS INDÍGENAS (FRENAPI)

Acompaña: Comité Nacional de Apoyo a la Autonomía Indígena

23 DE FEBRERO, 2020.

Necesitamos una acción urgente de su parte à



ÚLTIMA HORA

  • Solo falta retirar 6 reses de la recuperación de tierra-territorio en Nima Diköl de Cabagra

  • Primo del usurpador Espinoza Vargas que se mantiene atrincherado en la casa, saldrá esta mañana

Lunes 24 de febrero de 2020. Después de que el día de ayer domingo, se retiraran más de 100 cabezas de ganado que mantenía el usurpador Mario Espinoza Vargas en el terreno recuperado Nämú Di Kaskë (tierra de la quebrada del tigre) solamente hace falta retirar 6 reses que se encuentran en el corral; esto al sur de Costa Rica.

Miguel Espinoza, quien se mantiene atrincherado en la casa del terreno recuperado, primo de Espinoza Vargas y que ayer amenazó con arma de fuego a las familias Bribris recuperadoras, se comprometió a salir del lugar durante la mañana de hoy.

Desde que inició esta recuperación en el territorio Iriria Bribri Sá Ká (Cabagra) a las 8 de la mañana del pasado sábado 22 de febrero se ha contado con presencia policial y hasta ayer en la noche con un pequeño grupo de 4 personas que apoyan a Espinoza Vargas, quienes estuvieron en actitud intimidatoria y amenazante contra las familias recuperadoras y acompañantes, hasta que se fue fueron anoche, cuando se retiró la mayoría del ganado.

Las familias y organizaciones que suscriben, condenan enérgicamente los actos de violencia que se dieron anoche contra el Pueblo Brorán de Térraba, por grupos violentos que siempre han estado en contra de los procesos de reafirmación territorial que desarrollan los Pueblos Originarios del sur del país.

También, recordamos al Estado costarricense su obligación de garantizar la vida e integridad de estos pueblos y lo responsabilizamos por cualquier incidente de violencia, realizado por personas y grupos agresores.

¡Justicia para Sergio Rojas y los Pueblos Originarios!

¡Sergio vive, la lucha sigue!

Familias Bribris recuperadoras Aguirre Quiel, Ortiz Figueroa y Obando Delgado, de los clanes Uniwak, Duriwak y Tubolwak.

Consejo de Mayores Iriria Jtechö Wakpa.

Coordinadora de Lucha Sur Sur.

 

Imagen ilustrativa. Finca recuperada Crun Shurin, en territorio indígena Térraba. Foto: Fabiola Pomareda.

Enviado por Suyen Vega.

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Carta dirigida al señor Ignacio Santos, director Telenoticias, Canal 7

Mercedes de Montes de Oca, 20 de febrero de 2020.

Lic. Ignacio Santos

Director Telenoticias

Canal 7

CICDE_064_2020

Estimado señor director don Ignacio Santos:

Primero que nada, mi saludo respetuoso para usted, esperando se encuentre muy bien.

Le escribo en mi condición de director del Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo de la UNED (CICDE-UNED), para expresarle, a nombre propio y del equipo de nuestras investigadoras e investigadores, la preocupación que nos ha generado los reportajes que el medio que usted dirige publicó hace algunos días, en relación con los conflictos territoriales en el territorio indígena bribri de Salitre.

Nos respaldan diez años de investigación realizada sobre el propio territorio, enriquecida por la más profusa documentación y por las propuestas teóricas y metodológicas más avanzadas en esta materia, como asimismo una rica producción científica, académica y audiovisual, en la que se recogen los hallazgos de las investigaciones que nuestro equipo han realizado, bajo la coordinación de la M.Sc. Xinia Zúñiga Muñoz, con la participación de los investigadores M.Sc. Juan Antonio Gutiérrez Slon, Lic. César Moya Aburto, y nuestros investigadores comunitarios indígenas: Mariana Delgado Morales del clan Tubölwak y Pablo Sivas Sivas, Mayor Brörán.

Y puesto que sabemos que la voz de los pueblos indígenas ha sido sistemáticamente silenciada, al punto que incluso su existencia a veces es negada, y puesto que somos conscientes del cúmulo de prejuicios que alimentan los imaginarios populares en relación con estas poblaciones, nuestro trabajo, que persigue objetivos académicamente rigurosos, siempre ha partido de una premisa ética fundamental: respetar la voz y la cosmovisión de estos pueblos.

Desde ahí, y con todo respeto, he de decirle que los reportajes de Telenoticias son omisos en relación con las bases jurídicas en que se fundamentan los reclamos de los pueblos indígenas, como también lo son en cuanto a la caracterización de la evolución histórica de los conflictos. Al partirse de bases tan defectuosas, se termina invistiendo de legitimidad jurídica a actores que no la tienen, en desmedro de los legítimos derechos territoriales de los pueblos indígenas.

Hay en las notas periodísticas que ustedes ofrecen, groseras inexactitudes en relación con el papel de la fuerza pública, y una clarísima invisibilización de las manifestaciones de violencia que a lo largo de los años han sufrido las personas indígenas y sus familias. Quizá lo más grave de todo está en la imagen distorsionada que se ofrece, según la cual los invasores son los propios pueblos indígenas, no obstante tratarse de territorios indígenas así reconocidos por leyes y tratados internacionales. Y puesto que es responsabilidad de la institucionalidad pública de Costa Rica, darles plena validez a tales obligaciones legales, necesariamente ha de subrayarse que la negligencia de los sucesivos gobiernos a lo largo de muchos años ha suministrado combustible para el conflicto. Ni siquiera las Medidas Cautelares dictadas en abril de 2015, por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), están teniendo la aplicación correcta y rigurosa que la gravedad del problema hace urgente. El asesinato del líder indígena Sergio Rojas del clan Uniwak, hace un año, y el reciente atentado de bala contra Minor Ortiz Delgado del clan Tubölwak, lo atestiguan de manera contundente.

Es desde luego lamentable que la voz de las personas indígenas y sus autoridades tradicionales, que han buscado recuperar las tierras que legítimamente les pertenece, hayan sido silenciadas por lo reportajes de Telenoticias. Tampoco favoreció la calidad y equilibrio de esas notas, el haber ignorado a instancias gubernamentales y judiciales involucradas en estos asuntos, así como a la academia que, como es el caso del CICDE-UNED y de colegas de la UCR, han trabajado este tema por muchos años.

He de indicar con todo respeto, que este tipo de reportajes alimentan los prejuicios racistas en contra de nuestros pueblos indígenas, y dan pretexto para la violencia y la discriminación que padecen.

Adjunto un documento que fue preparado por nuestro equipo de investigación, y que presentamos como la posición de nuestro centro en relación con el asunto planteado. Posteriormente le haremos llegar alguna documentación adicional, derivada de nuestro trabajo investigativo. Espero que todo ese material le sea de utilidad a usted y sus periodistas, para formarse una idea fundamentada y seria de lo que acaece en el territorio indígena de Salitre.

Atentamente

Dr. Luis Paulino Vargas Solís

Director

Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE)

Vicerrectoría de Investigación

UNED

 

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Noticias que (en)cubren realidades y desvirtúan los hechos

CICDE _ 14 febrero 2020

Pronunciamiento del Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE UNED) sobre el conflicto por las tierras en el territorio indígena de Salitre y los reportajes de un canal de televisión

Luego de observar los reportajes presentados en los últimos días en uno de los medios televisivos de cobertura nacional (Telenoticias de canal 7), el Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE) de la Universidad Estatal a Distancia, considera necesario ofrecer a la ciudadanía costarricense otros elementos –contextuales, analíticos y empíricos– acerca de los hechos que vienen sucediendo en los territorios indígenas del Cantón de Buenos Aires de Puntarenas, especialmente en el territorio de Salitre. Nos parece importante hacerlo en vista de que esas realidades han sido desvirtuadas tendenciosamente por este tipo de reportajes televisivos. De esa forma, se criminalizan las luchas de los pueblos indígenas por su territorio, se incentiva la animadversión racista en contra de estas poblaciones tan vulnerables y discriminadas, y se lanza un manto de impunidad sobre los incumplimientos en que, como país, estamos incurriendo, respecto de diversas obligaciones legales, nacionales e internacionales.

Es importante tener presente que no es la primera vez que estos medios han incurrido en reportajes parcializados sobre la realidad del territorio de Salitre (véase el estudio realizado por CICDE con relación a este tema en siguiente vínculo https://investiga.uned.ac.cr/cicde/wpcontent/uploads/sites/37/2019/08/noticias_salitre.pdf). Estas noticias recientes, son entonces parte de un continuum, nuevas expresiones de un enfoque mediático sesgado, y carente de una fundamentación seria.

El CICDE-UNED desarrolla desde hace 10 años una línea de investigación sobre las luchas y reivindicaciones de los pueblos indígenas costarricenses, contando a la fecha con varios estudios concluidos, otros en proceso y múltiples productos académicos, que sustentan los datos y apreciaciones que enseguida ofrecemos. Todo ello está disponible en nuestro sitio web https://investiga.uned.ac.cr/cicde/informes/.

  1. Los derechos territoriales indígenas y la usurpación del territorio

Las 11 700 hectáreas que hoy componen el territorio de Salitre fueron declaradas territorio indígena en 1956 (Decreto Nº 34, reformado por el Decreto Ejecutivo Nº 13571 de 1982), fecha a partir de la cual dichas tierras quedaron protegidas jurídicamente como terrenos de propiedad exclusiva de la población indígena.

Los Pueblos Indígenas son titulares de derechos humanos colectivos, entre los que se encuentran los derechos territoriales, establecidos en diferentes instrumentos internacionales, aprobados y vigentes en Costa Rica desde 1993 cuando el país ratificó el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales de la OIT, el cual había sido aprobado en 1989; mediante la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007), y la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2016).

Es decir, el conflicto que se hace evidente con la recuperación de las tierras localizadas dentro de los propios territorios indígenas, obedece a una problemática creada, fundamentalmente, por la violación de los derechos de estos pueblos, tanto por parte del Estado costarricense, que no ha cumplido la función tutelar que le corresponde, como por la invasión ilegal de estos territorios por parte de personas no indígenas.

Esta situación de usurpación y apropiación ilegal alcanza en promedio, según estimaciones elaboradas a partir de nuestras investigaciones en el CICDE-UNED y otras fuentes, entre 40% y 50% de las tierras reconocidas por el Estado costarricense como tierras indígenas (Zúñiga et all, 2017; Vargas et all, sf; Guevara y Romagosa, 1987), llegando hasta un 80% y 90% en algunos territorios como Térraba y China Kichá. Hasta el momento, esta situación ha quedado cubierta por un manto de impunidad.

Los reportajes a que hacemos referencia no mencionan tales datos, las cuales son reconocidas oficialmente, no obstante que estudios técnicos adicionales son necesarios para precisar los hechos con mayor detalle. Estos medios presentan exclusivamente la versión de las personas no indígenas o de personas que siendo indígenas respaldan intereses ajenos a los de sus propios pueblos.

Resaltamos que las fincas que están siendo reocupadas por familias indígenas se hayan dentro de los territorios indígenas y pertenecieron anteriormente a familias indígenas.

En la memoria y en la historia de las familias indígenas se recuerdan y registran múltiples formas fraudulentas, engañosas e injustas de despojo que sufrieron sus abuelos por parte de personas no indígenas inescrupulosas, contando para ello con la ayuda de abogados y abogadas irresponsables que hicieron transacciones irregulares.

En el caso de Salitre es bien conocido que este conflicto por las tierras, que en su última etapa que lleva ya diez años, ha generado una verdadera crisis comunitaria, una dolorosa escalada de violencia. Ninguna persona no indígena ha sido agredida por indígenas mientras que varios indígenas si lo han sido a manos de no indígenas, sin que hasta el momento haya nadie detenido por este tipo de hechos, ni por otros como las balaceras, las amenazas e intimidaciones que se han vuelto el pan de cada día en Salitre.

La ausencia del punto de vista de quienes son víctimas de una situación histórica de injusticia y protagonistas de una lucha en situación muy desventajosa, resta validez y credibilidad a ese tipo de reportajes, pero sobre todo, y es lo más preocupante, abona a la justificación ante la opinión pública, de la violencia en este territorio, en un evidente respaldo a los finqueros no indígenas.

Algunos finqueros entrevistados argumentan que poseen muchos años habitando dentro del territorio indígena, aunque los estudios demuestran que la mayoría de ellos, quienes por lo general poseen varias fincas en uno o varios territorios indígenas, viven fuera de ellos. Estar en posesión de una de estas fincas por más de 20, 30 o 40 años no es en sí misma una prueba de legalidad, pues según la Ley Indígena las tierras indígenas son “inalienables e imprescriptibles, no transferibles y exclusivas para las comunidades indígenas que las habitan”. Por lo tanto, y desde el punto de vista legal, el finquero no indígena solo puede aspirar a ser indemnizado por parte del Estado, si logra demostrar que es “poseedor de buena fe”, es decir, si el adquirió esa posesión –valga decir, no hay escrituras individuales y si las hubiere en algún caso, son ilegales– antes de la promulgación de la Ley Indígena (1977).

Al respecto es ilustrativo el voto 4044-F-S1-2019 de la Sala I de la Corte Suprema de Justicia emitido el 21 de diciembre de 2019, en el cual se deniega la petición de una persona no indígena que reclama al Estado el pago de 300 millones de colones por indemnización, argumentando que era un poseedor de “buena fe”, debido a que adquirió la finca de otras personas no indígenas poseedores de “buena fe”. Es decir, que el derecho del poseedor de “buena fe”, aunque se dé si fuera el caso, no es transferible al realizar una compra.

Hasta el momento ningún no indígena ha logrado demostrar fehacientemente que es “poseedor de buena fe”, por lo que su permanencia dentro del territorio indígena es ilegal y la finca que mantiene en sus manos, susceptible de recuperación.

Los reportajes recientes sobre esta problemática apelan a un recurso que provoca desinformación, al darle vuelta a la realidad de las cosas e invertir al sujeto que lleva a cabo las “invasiones”. Así el usurpador no indígena es transfigurado en víctima y legítimo propietario, mientras las personas indígenas se las presenta como invasoras. Pero ¿invasoras de sus propios territorios? Nada más lejano de los hechos.

También es altamente imprecisa la afirmación o insinuación de que se han recuperado fincas que se hallan en manos de otros indígenas. Aunque se dan conflictos de diversa naturaleza entre indígenas dentro de Salitre, todas las fincas recuperadas hasta el momento estaban en manos de personas no indígenas. Claro que en algunas de ellas los finqueros contrataron peones indígenas, pero ello no significa que fuesen estos peones quienes ocupaban las tierras.

Ante este conflicto las últimas dos administraciones de gobierno propusieron la realización del Plan de Recuperación de Territorios Indígenas (PLAN RTI), el cual está a cargo del INDER. Su principal debilidad es que se queda en la conformación de expedientes acerca de la condición de “buena o mala fe” de la ocupación de las tierras por parte de los finqueros. No se ha previsto todavía un plan de acción, ni contemplados los presupuestos necesarios para hacer efectiva la devolución a sus legítimos dueños. Eso es lo que correspondería hacer, según la legislación vigente y los compromisos adquiridos por el Estado.

  1. La violencia, el papel de la Fuerza Pública y las Medidas Cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos

Con base en los dichos de los finqueros, los reportajes señalan a la Fuerza Pública como promotora o responsable de “sacar el ganado de la propiedad” de los finqueros. O sea, y de la forma más sorprendente, atribuyen a la Fuerza Pública ser “cómplice” de los indígenas recuperadores. Nuestros equipos del CICDE-UNED, quienes han investigado estos temas, y muchas veces han realizado giras de trabajo a los territorios, no conocen un solo caso que respalde tal aseveración. En ninguna ocasión desde que en el 2010 iniciaron las recuperaciones del territorio en Salitre, la Fuerza Pública ha intervenido “sacando el ganado”. Lo que sí ha ocurrido es que por disposición de la propia Fiscalía General de la República (según CIRCULAR 13-ADM 2011 de noviembre 2011) la Fuerza Pública está impedida de desalojar indígenas de sus propios territorios.

Se omite en este tipo de reportajes que las familias indígenas reclaman como su propiedad solo la tierra que se haya localizada dentro de su territorio y nada más. Por eso los recuperadores solicitan al finquero con antelación, que desmonte la infraestructura existente y saque todo tipo de enseres y animales. Cuando la persona no indígena decide mantenerse e ignorar tal solicitud es que se producen situaciones como las descritas en algunos de los reportajes de prensa.

Llama la atención la ausencia en las notas periodísticas, de las voces de las familias recuperadoras. El silenciamiento de esas voces, resulta más bien estridente. E igualmente llamativa es que no se tomen en cuenta a autoridades de gobierno e instituciones responsables de resolver este problema, las cuales poseen conocimiento verás acerca del conflicto. Esta ausencia despoja de todo equilibrio y objetividad a los reportajes.

Este conflicto por las tierras en Salitre ha generado un insoportable clima de violencia para las familias indígenas, quienes han sufrido más de 150 hechos violentos en los últimos años, incluyendo quemas de casas, quemas de cultivos, robo de pertenencias, agresiones físicas, persecuciones, uso o intimidación con arma blanca, uso o intimidación con armas de fuego y los intentos homicidio que reiteradamente se han venido dando entre 2010 y 2020. Esto alcanzó un punto culminante en el asesinato de Sergio Rojas Ortiz, su mayor líder político de los últimos años, y tiene continuidad en los hechos más recientes de agresión con arma de fuego a un indígena en Río Azul, lo cual vuelve a colocar a Salitre en el centro de la noticia.

Todo este caudal de violencia está ampliamente documentado en los informes de la Defensoría de los Habitantes, el CICDE-UNED, Observatorio de Derechos Humanos (ODHAIN) y las propias autoridades Estatales, formando parte del sustento que motivó la imposición de Medidas Cautelares a Costa Rica desde el 30 abril del 2015, por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) (MC 321-12, 15-16).

Estas medidas son una respuesta ante las agresiones que tanto el pueblo bribri de Salitre como el pueblo brörán de Térraba han venido sufriendo sistemáticamente por parte de finqueros no indígenas. Una reseña del proceso seguido para estas medidas puede ser consultado en esta dirección: https://investiga.uned.ac.cr/cicde/wpcontent/uploads/sites/37/2019/08/informe_salitre.pdf

Las Medidas Cautelares de la CIDH, fueron solicitadas por peticionarios de los territorios de Térraba y de Salitre en el año 2012 debido a una serie de agresiones y amenazas que incluyeron agresiones directas a líderes de ambos territorios, especialmente el atentado que sufriera ese mismo año el señor Sergio Rojas Ortiz, asesinado seis años después.

Estas Medidas Cautelares se componen de una serie de solicitudes, cuya ejecución requiere de un protocolo de implementación, que en el caso de Salitre tardó dos años para su definición. Dentro de ese protocolo, el gobierno se comprometió al saneamiento territorial mediante dos acciones prioritarias: ejecutar ocho desalojos que ya estaban aprobados por las autoridades administrativas y judiciales correspondientes, e implementar el Plan RTI, ya mencionado. En materia de seguridad, se comprometió además con una serie de medidas de protección para garantizar la vida y la integridad de las personas.

En relación con ambos compromisos, el nivel de cumplimiento es muy insatisfactorio, lo que ha facilitado la agudización del conflicto a niveles críticos. La presencia de la fuerza pública en estos territorios, responde a la esas medidas cautelares, así como a los constantes episodios de violencia.

  1. Las identidades indígenas y su apropiación indebida

Es importante que se comprenda que las culturas indígenas son diversas y que cada pueblo se organiza culturalmente de manera particular. En el caso del pueblo bribri, su sistema de parentesco y estructura organizativa tradicional se realiza mediante el sistema de clanes, los cuales poseen plena vigencia en la actualidad, a pesar de las pérdidas culturales que éste, como otros pueblos indígenas costarricenses, han sufrido a lo largo del tiempo.

El sistema bribri es matrilineal. Eso ha sido así ancestralmente, de manera que para que una persona sea reconocida naturalmente como bribri, su madre debe ser bribri. Este tema de las identidades indígenas ha sido también motivo de conflicto en los últimos años pues una de las estrategias de las personas no indígenas ha sido precisamente recurrir a autoproclamarse persona indígena y de esa manera evadir la aplicación de la legislación vigente, pues en ese caso las personas pueden alegar derecho de posesión sobre la tierra dentro de estos territorios. Con esa intensión personas no indígenas han obtenido certificaciones falsas otorgadas por personas indígenas afines a sus intereses, orquestando de esta manera toda una dinámica de reconocimientos que son ilegítimos, cuyo propósito es mantener posesión o apropiarse de fincas dentro de territorios indígenas y usufructuar de esta identidad ante instituciones públicas.

  1. Usos descontextualizados de materiales producidos por la academia

Otro aspecto que habla muy mal de los recientes reportajes televisivos es el uso manipulado de materiales académicos producidos por el CICDE y el Programa de Producción Audiovisual (PPMA) de la UNED, entre los que destaca la serie “Salitre.

La recuperación de un territorio”, que consta de cuatro cortometrajes. En este caso el noticiero utilizó imágenes o segmentos para la realización de su reportaje, los cuales aparecen así citados fuera de contexto, sin considerar la investigación que desde la UNED respalda estos videos y que es de acceso público desde julio del 2018 en las páginas web del CICDE-UNED y en el canal de YouTube de PPMA-UNED (para el caso de los audiovisuales).Tales reportajes usan este material pero no los datos producidos por los estudios académicos que representan la base sustantiva de tales materiales. Esto reitera el proceder tendencioso y sesgado, carente de rigor, e irrespetuoso a la hora de utilizar y citar productos resultantes de la investigación académica.

Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo – CICDE

Director Dr. Luis Paulino Vargas Solís

Contactos: lvargas@UNED.AC.CR, 8362-6681 / 2234 – 3236 ext. 6542.

 

Enviado por Luis Paulino Vargas Solís.

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En Salitre se siguen violando impunemente los derechos del pueblo indígena Bribri

Alberto Gutiérrez Arguedas, Universidad de Costa Rica

18 de febrero 2020

En días pasados hicimos una visita al territorio indígena Bribri de Salitre y pudimos constatar de primera mano el grave escenario de violación de derechos que este pueblo continúa sufriendo de manera sistemática. A casi un año del asesinato del líder Sergio Rojas Ortiz (18 marzo 2019), el cual permanece en total impunidad, las violencias en contra de la integridad física, psicológica y patrimonial del pueblo indígena Bribri de Salitre son una realidad de todos los días, demostrando, una vez más, el fracaso del Estado costarricense por salvaguardar los derechos fundamentales de este pueblo.

Estos actos de violencia, con altos niveles de crueldad y saña, son ejercidos principalmente por parte de finqueros y terratenientes no-indígenas, quienes con el pasar del tiempo se han apropiado de manera ilegal e ilegítima de estas tierras. Sin embargo, todo esto es posible debido a la negligencia, indiferencia y complicidad por parte de las autoridades gubernamentales que -se supone- deberían de velar por los derechos indígenas, comenzando por el derecho a la tierra y el territorio, el cual está en la raíz del actual conflicto que azota Salitre y otros territorios indígenas de la Zona Sur.

El pasado domingo 10 de febrero Minor Ortiz Delgado, de la comunidad de Río Azul, fue agredido con un arma de fuego en su pierna derecha, cuando se encontraba trabajando en las tierras que él y su familia han recuperado y que por ley les pertenecen. No es la primera vez que Minor es agredido gravemente por parte de finqueros y terratenientes: en su otra pierna, la izquierda, también tiene metida una bala producto de un ataque en 2013, en el cual también fue torturado con un machetazo en una oreja y quemado con un fierro incandescente en el pecho, el mismo que se usa para marcar el ganado. Producto de este último ataque, Minor sufrió una fractura ósea que probablemente le impida volver a trabajar por el resto de su vida.

¿Qué ha sucedido con los responsables de tan atroces actos de violencia? Absolutamente nada. A pesar que se conoce bien quiénes son estas personas (pues los indígenas conviven con ellos diariamente), todas las denuncias que se han interpuesto en la Fiscalía local han quedado desestimados por “falta de pruebas”. Los agresores andan libremente por el territorio; han amenazado de muerte a Minor y a otros recuperadores; amedrentan e intimidan a los hijos e hijas de los recuperadores cuando estos se dirigen a la escuela, inclusive con amenazas sexuales a niñas menores de edad. Mientras que Minor y su familia viven prácticamente prisioneros en su propio territorio, con profundo temor de salir de sus casas, sin conseguir dormir en paz, con una angustia constante de que en cualquier momento puede repetirse otra escena de terror.

¿Hasta cuándo las autoridades van a seguir permitiendo que esto continúe? Recordemos que el pueblo indígena Bribri de Salitre es beneficiario de medidas cautelares por parte de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), la cual ha determinado que el Estado costarricense es responsable por hacer valer los derechos de este pueblo. Esto significa, en primer lugar, mostrar voluntad política para resolver de una vez por todas la problemática de tenencia de las tierras, el Saneamiento Territorial como le llaman las personas recuperadoras. Pero además, es responsable por cualquier atentado en contra de la vida y la dignidad de estas personas. ¿Está el Estado costarricense dispuesto a que corra más sangre indígena? Si no se toman medidas urgentes y decididas, la violencia no cesará y corremos grave peligro de que haya otras personas con el mismo destino que Sergio Rojas.

 

Enviado por el autor.

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Pronunciamiento de hermanos y familiares de Marco A. Castillo Rojas – firme en apoyo

(Si el sistema le pide donación, no la dé; no la estamos pidiendo.)

http://chng.it/Q8ym6v4V

Somos los hermanos, hijo, sobrinos, nietos y familiares de Marco A. Castillo Rojas, luchador ejemplar en defensa de justicia, a quien admiramos y amamos con gran orgullo y defendemos, seguimos y respaldamos fielmente en sus luchas.

Marco es el mayor de ocho hermanos. Desde muy joven debió trabajar para apoyar a la familia, sacrificando su propio estudio. Se convirtió en el respaldo de nuestros padres en un hogar caracterizado por valores como la honradez, la solidaridad, la bondad y el gusto por la lectura y las inquietudes intelectuales.

Al crecer los hermanos, Marco pudo terminar sus estudios, luego de laborar en el Ministerio de Trabajo y de una carrera como dirigente laboral y sindical, en favor de los derechos de trabajadores, mujeres, campesinos sin tierra y los discriminados por orientación sexual y más. Siempre ayudó sin interés económico a grupos campesinos y personas que han visto amenazados sus derechos.

La justicia y la solidaridad han sido valores fundamentales que han guiado sus luchas, más allá de su interés particular, aun cuando este ha estado presente en el caso de los derechos de los grupos LGTBIQ+, al cual reconocemos su pertenencia y su derecho a la felicidad con su propia sexualidad.

Hemos sido testigos de las dificultades que Marco ha debido afrontar y conocemos de su sufrimiento desde la edad escolar, cuando se le ha discriminado, ofendido y aislado, mancillando sus derechos y su dignidad personal. Recientemente, cuando sus luchas se han evidenciado aún más por la repercusión que han tenido en la sociedad, hemos sido testigos de persecución, ofensas y ataques que también nos alcanzan a nosotros y vivimos con terror las amenazas contra su vida hechas por personas fundamentalistas o enceguecidas por prejuicios.

Hoy contemplamos con enojo y asombro el hecho de que el Juez Francis Porras León emita una sentencia abusiva contra Marco por haber actuado en forma coherente con sus obligaciones profesionales y con sus convicciones. Se sustenta el Juez en una racionalización de sus propios prejuicios. Descalifica para ello pronunciamientos de la propia Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, para basar una sentencia en su propia y particular visión, matizada en un todo por posiciones conservadoras que ignoran la diversidad que conforma a la humanidad.

Deploramos y condenamos lo actuado por el juez Porras León y reiteramos el cariño, amor y orgullo por todo lo que representa Marco en la familia, en nuestras vidas y en la sociedad costarricense. Las luchas de nuestro hermano, tío, abuelo, primo, quedarán para la historia y sus logros son un ejemplo para nuestros hijos y nietos y llenarán de orgullo no solo a nosotros sino a una sociedad que se perfila, en gran medida gracias a él, como una de las más hermosas, modernas y avanzadas.

MARCO, TENÉS TODO NUESTRO AMOR Y APOYO Y TE ADMIRAMOS CON GRAN ORGULLO. Como nos decís siempre, ¡Adelante, siempre adelante!

Diego Antonio Castillo Quesada

Ivannia Ramírez Beita

Marco Antonio Castillo Ramírez

Fiorella Castillo Ramírez

Jorge Castillo Rojas

Luis Fernando Castillo Rojas

María Elvira Sáenz González

Silvia María Castillo Sáenz

Roberto Castillo Rojas

Raquel de los Ángeles Picado

Santiago Castillo Picado

Lía Monserrath Castillo Picado

Carlos Roberto Castillo Mora

Dania Castillo Rojas

Juan Esteban Esquivel Castillo

Carolina Corrales López

Óscar Castillo Rojas

Flor Quesada Kikut

Mónica Castillo Quesada

María Paz Elizondo Castillo

Sebastián Elizondo Castillo

Federico Castillo Quesada

Adriana Montejo Ulloa

Andrés Castillo Quesada

Eduardo Alfonso Castillo Rojas

María del Milagro González Mora

Lourdes Castillo González

Estefanía Castillo González

José Antonio Castillo González

Lía Isabel Castillo Rojas

Rodolfo Eduardo Arias Castillo

Melania Vanessa Monge Coto

Ana Sofía Arias Castillo

José Pablo Hernández Pacheco

Gabriel Hernández Arias

José Daniel Arias Castillo

Rodolfo Eduardo Arias Solano

María del Rocío Brenes Silesky

Rita Victoria Rojas Dondi

Christina Rojas Dondi

Teresa Romero Rojas

Gina Marín Rojas

Rodrigo Rojas Dondi

Flora Barrientos Fallas

Flora Isabel Rojas Barrientos

María del Pilar Rojas Barrientos

Geovanna Rojas Barrientos

Mariam Antonia Rojas Astorga

Ana Patricia Rojas Brenes

Edgar Rojas Carro

Carmen Eugenia Monge Rojas

Alberto Román Castillo

Para firmar: http://chng.it/Q8ym6v4V

Compartido con SURCOS por Carmen Chacón.

Desde el DEI: en el Día Internacional de los Derechos Humanos

10 de diciembre

A 71 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, desde el DEI queremos traer al presente los diálogos colectivos que han tenido lugar en los espacios de formación, junto con personas integrantes de Comunidades Eclesiales de Base, movimientos sociales, defensa de territorios, procesos de defensa de derechos humanos y vida digna, comunidades afrodescendientes y originarias. Todas diversas y comprometidas con procesos de transformación social desde un enfoque comunitario.

Recordamos que sigue siendo un momento para repensar y asumir una mirada crítica en torno a la noción de «Derechos Humanos».

Reconocemos que siguen siendo una herramienta útil y necesaria para conseguir la justicia hacia los pueblos de Latinoamérica, aunque sigue siendo insuficiente.

Sigue quedando en el papel para muchas comunidades y personas el acceso a los derechos y libertades proclamados en la Declaración, precisamente porque ser racializadas, discriminadas, tratadas con violencia sexista, excluidas de los derechos humanos más elementales.

Un día como hoy reiteramos la urgencia de trabajar en conjunto por los derechos de las personas diversas, por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, por el cese de toda forma de violencia patriarcal.

Denunciamos el modo en que los sectores fundamentalistas religiosos contribuyen al vertiginoso aumento de la desigualdad social y la exclusión en Latinoamérica.

Desde el DEI venimos alertando sobre los retrocesos en conquistas sociales que trae consigo la presencia e injerencia de sectores fundamentalistas en espacios de toma de decisión, de políticas públicas. Insistimos en que los derechos deben ser para todas, todos, todes.

Nos enfrentamos a un panorama que nos llama con más urgencia aún a cuidar de la Tierra, de toda la red de la vida. Y a reconocer que somos solo parte de ella, y que no podemos bajar la guardia frente a los grandes responsables de la crisis climática.

Hemos aprendido de las comunidades originarias que esa apuesta política por la sanación integral de quienes somos, no es posible y no tiene sentido si no es en colectivo, como comunidad, si no es haciendo justicia a quienes cotidianamente les son violados sus derechos humanos más básicos.

Hoy creemos que es urgente mantenernos firmes en la defensa de los derechos humanos más elementales, como punto de partida, para que la vida sea digna y la justicia llegue a quienes más necesitan de ella.

Por los Derechos Humanos y de la Tierra.

DEI

Departamento Ecuménico de Investigaciones

 

Enviado por DEI Comunicación.

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Derechos humanos, igualdad de oportunidades, inclusión y equidad en educación

BREVES CONSIDERACIONES

Luis Muñoz Varela[1]

Tres décadas atrás, en Costa Rica dio inicio la promulgación de varias leyes y la creación de instituciones específicamente dedicadas a la protección y salvaguarda de los derechos humanos, la igualdad de oportunidades, la inclusión y la equidad en varias dimensiones de la vida en sociedad. Cabe mencionar las siguientes: a) Ley de Promoción de Ia Igualdad Social de la Mujer (1990); b) Ley de Aprobación de los Derechos del Niño (1990); c) Ley de creación de la Defensoría de los Habitantes de la República (1992); d) Ley Orgánica del Patronato Nacional de la Infancia (1996); e) Ley de Igualdad de Oportunidades para las Personas con Discapacidad (1996); f) creación del Instituto Nacional de las Mujeres (1998); g) Código de la Niñez y la Adolescencia (1998). Todas estas leyes e instituciones vienen a establecer en el país una plataforma a partir de la cual se busca asegurar y garantizar el cumplimiento de los derechos humanos, la igualdad de oportunidades, la inclusión y la equidad social, al menos en sus dimensiones más visibles y sensibles.

La formulación del concepto y perspectiva de los derechos humanos remite a situaciones y realidades en las que las libertades, la dignidad y la condición humana son transgredidas, restringidas o anuladas en su naturaleza esencial y en muy diversos sentidos. Cabe recordar, al respecto, que la Declaración Universal de Derechos Humanos -aprobada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 10 de diciembre de 1948-, tomó como marco de referencia para su fundamentación el contexto de abyecta y demencial destructividad humana caracterizado por los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial. Un momento en el que, de una manera inédita, la persecución y el exterminio programado – “asesinato administrativo” (Adorno, 1998, p. 17)- de millones de seres humanos alcanzó a tener calidades jamás registradas en toda la historia anterior de la humanidad. (Arendt, 1995).

La Segunda Guerra Mundial representó para la humanidad una experiencia atroz, en la que “el desconocimiento y menosprecio de los derechos humanos” originó “actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad” (Asamblea General de Naciones Unidas, 1948, p. 1); acontecimientos que llegaron a tener una “horrible originalidad que ninguna comparación histórica puede atenuar” (Arendt, 1995, p. 31). Con este marco de referencia como telón de fondo, la Asamblea General de la ONU dispuso proclamar la Declaración Universal de Derechos Humanos, estableciendo que se trata de un marco de referencia y de un conjunto de principios y finalidades:

[…] por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción. (p. 2).

Durante las últimas dos décadas, organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), han desarrollado definiciones amplias de los derechos humanos, a partir de un conjunto de principios básicos ordenado con la finalidad de precisar la naturaleza y el alcance de estos derechos. Este conjunto de principios básicos es el siguiente:

  1. a) universalidad e inalterabilidad;
  2. b) indivisibilidad;
  3. c) interdependencia e interrelación;
  4. d) igualdad y no discriminación;
  5. e) participación e integración;
  6. f) habilitación;
  7. g) rendición de cuentas y respeto del imperio de la ley (UNICEF, 2008).

Estos principios dan cuenta de una concepción ontológica, epistémica y axiológica de los derechos humanos, en la que queda implicada necesariamente una visión democrática de la sociedad y en la que el valor más elevado lo es el de la dignidad humana. Para asegurar que cada persona viva en la condición de dignidad que, en su calidad de ser humano, le es intrínseca, el Estado y la sociedad en su conjunto deben realizar las acciones que sean necesarias para atender y resolver todas aquellas situaciones que representen restricción, obstaculización, negación o ultraje de los derechos humanos y de la dignidad humana.

Característica fundamental de esta concepción de los derechos humanos, además de su carácter complejo e integral, es que se coloca en una línea de acciones políticas y programáticas ancladas en el presente y con proyección de futuro. Los derechos humanos, al tiempo que son inherentes a la condición humana y a la dignidad de cada persona, también deben servir como parámetros para avanzar de manera continua en la construcción de sociedades cada vez mejor articuladas y sustentadas en la institucionalidad de las libertades democráticas y en el desarrollo de capacidades para el logro del bienestar común y la justicia social.

Los derechos humanos son el lenguaje de las necesidades humanas básicas, de acuerdo con la noción de dignidad e igualdad de la persona humana. Contribuyen a articular las necesidades y la respuesta de aquellos que tienen que satisfacerlas. (ACNUDH, 2012, p. 11).

Los principios que definen la naturaleza de los derechos humanos vienen a representar, así, indicadores con base en los cuales es posible establecer, en cada momento, cuál es el estado en que un país se encuentra en materia de equidad, justicia social, igualdad, libertad; todas éstas, condiciones básicas que deben asistir a las personas en la sociedad para que puedan contar con una vida digna.

Partiendo de la situación constatada en la que se esté, los principios sirven para definir las acciones que corresponda llevar a cabo, a fin de garantizar el cumplimiento de los derechos humanos, lo mismo que para identificar a futuro las capacidades que deban ser desarrolladas para que la sociedad avance en la construcción de condiciones institucionales, económicas, sociales y culturales, que garanticen el fortalecimiento continuo de la institucionalidad de la democracia y la mejora del bienestar común con justicia social y dignidad humana.

En Costa Rica, a partir de 1994 existe una política en educación que ha sido declarada como política de Estado. En su formulación, esta política está contenida en cuatro documentos promulgados desde entonces: a) Política Educativa hacia el Siglo XXI (1994), b) El Centro Educativo de Calidad como eje de la Educación Costarricense (2008), c) Educar para una Nueva Ciudadanía (2015) y d) La persona: centro del proceso educativo y sujeto transformador de la sociedad (2016). Los tres primeros documentos presentan una misma fundamentación de principio, sustentada en tres “vertientes filosóficas”: humanismo; b) racionalismo; c) constructivismo. El cuarto documento adiciona a estas estas tres vertientes la del “Paradigma de la Complejidad” (Consejo Superior de Educación, 2016).

Las cuatro políticas tienen como punto de partida y de sustentación conceptual y programática, las diversas declaraciones que en el ámbito de la educación han sido aprobadas por los foros y conferencias mundiales celebrados por la UNESCO, a partir de la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos (Jomtien, Tailandia, 1990). Estas consisten en un conjunto de declaraciones que, hasta el presente, reiteran en la preocupación por el acceso universal a la educación, al menos hasta el umbral de superación del analfabetismo (terminación de la educación primaria), así como su ampliación a la preescolar y la secundaria.

Según se recalca, en la actualidad, en un mundo cada vez más intensamente determinado por los avances científico/tecnológicos, una productividad basada en estos avances, una realidad mundial de interdependencia, así como nuevas configuraciones de desigualdad social, exclusión, discriminación y vulnerabilización que afectan a diversos sectores sociales, la educación debe ser asumida como un instrumento fundamental para hacer frente y superar todas estas situaciones que vulneran la dignidad humana y que hacen emerger escenarios de agudas desigualdades, inequidad, injusticia social, vulneración de los derechos humanos. (Conferencia Mundial sobre Educación para Todos, 1990; Foro Mundial sobre la Educación (2000 y 2015). Ante ello, es imperativo que los sistemas educativos provean y aseguren una educación de calidad para toda la población; una educación inclusiva, equitativa y con base en el principio de la igualdad de oportunidades: “la educación es un bien público, un derecho humano fundamental y la base para garantizar la realización de otros derechos”. (Foro Mundial sobre la Educación, 2015, p. 7).

En Costa Rica, a la zaga de las orientaciones y directrices propuestas por la UNESCO, la política educativa también asumió como eje de su fundamentación y de su instrumentación pedagógico/didáctica, la educación de calidad en igualdad de oportunidades para toda la población estudiantil del país. Se impulsan acciones para ampliar la cobertura y el acceso en los niveles de la preescolar y la secundaria, a la vez que para reincorporar al sistema a la población joven y adulta que, por razones socioeconómicas o de cualquiera otra índole, no haya podido concluir sus estudios en al menos la trayectoria de la educación básica.

De manera especial, las disposiciones establecidas incluyen dar énfasis a la facilitación de oportunidades de acceso a la mujer, que por distintas razones (maternidad adolescente, trabajo doméstico, carencia familiar de recursos económicos, situaciones de violencia local en la comunidad donde residen y otras), resultan ser las más afectadas, no solo en lo que concierne a las oportunidades de acceso a la educación, sino también en muchos otros diversos ámbitos de la vida en sociedad.

Las políticas educativas promulgadas durante el último cuarto de siglo reiteran de manera sistemática en que, dadas las realidades de limitaciones múltiples que afrontan diversos sectores sociales y poblaciones, la prestación de los servicios educativos ha de llevarse a cabo con base en los principios de la equidad, la igualdad de oportunidades, la inclusión, la solidaridad y el respeto a las diversidades culturales. (Consejo Superior de Educación, 1994; Consejo Superior de Educación, 2008; Ministerio de Educación Pública, 2015).

De ahí que, para dar curso a la facilitación de las condiciones que conduzcan a la verificación de tales principios, se haya dispuesto la creación de programas como, por ejemplo, el de transferencias monetarias condicionadas Avancemos (2008), el Fondo Nacional de Becas (Fonabe, 1997), el Proyecto MEP-ProEDUCA (dirigido a favorecer la equidad en el acceso y la permanencia en el sistema educativo), “Yo me Apunto con la educación” (2015, para brindar atención a colegios con altos niveles de exclusión, infraestructura en mal estado, carencia de equipo y materiales didácticos y otros). Otros programas ya existentes desde antiguo, como los de comedores escolares y transporte estudiantil, también han sido fortalecidos con la finalidad de ampliar la cobertura, sobre todo hacia aquellas comunidades y centros educativos que presentan los mayores índices de pobreza y de desigualdad social.

Según señala UNICEF (2008), en muchos países, pese a los esfuerzos realizados por los gobiernos y los sistemas educativos, aún no se ha logrado asegurar el acceso universal y proporcionar una educación de calidad para toda la población estudiantil. UNICEF subraya que los enfoques de las políticas educativas basados en la ampliación de la cobertura resultan ser infructuosos, en la medida que no atiendan a profundidad las problemáticas complejas que representan la desigualdad, la inequidad y la exclusión social. No es suficiente con los esfuerzos que se realizan de manera principal en la universalización de la matrícula. Es preciso que las políticas y los programas de apoyo entiendan, tomen en consideración y asuman la globalidad de los diversos aspectos y factores que intervienen en los procesos educativos y en la prevalencia de situaciones de exclusión y desigualdad que afectan de manera significativa a diversos sectores sociales, poblaciones y comunidades.

No se ha reconocido la complejidad de los obstáculos que impiden el acceso de los niños a la escuela, ni se ha prestado oídos a las inquietudes expresadas por los propios niños acerca de su educación; tampoco se ha construido una cultura de la educación en la que se respete y valore por igual a todos los niños, ni se ha conseguido que los padres y las comunidades locales apoyen la educación, que se adopte un enfoque global de la educación, que se aborden los derechos de los niños en la educación, ni, por último, arraigar escuelas que sean centros acuciosos de acción comunitaria y desarrollo social. (UNICEF, 2008, p. 2).

Esta valoración de UNICEF constituye una llamada de atención crítica e interpela a los sistemas educativos a que asuman la educación en toda su dimensión de complejidad. Resalta aspectos que, siendo fundamentales, no acostumbran aparecer en los informes ministeriales de evaluación del sistema educativo, como tampoco en el seguimiento sobre la educación que realizan de manera periódica otras entidades; en Costa Rica, por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y el Ministerio de Planificación y Política Económica (Mideplan). Se trata de aspectos que, por su naturaleza cualitativa, no pueden ser ponderados por medio de los indicadores cuantitativos y tradicionales utilizados por el sistema educativo y esas otras entidades, referidos a tasas de matriculación, aprobación, reprobación, rezago, exclusión, entre los más comunes.

La medición estadística, sobra decirlo, es de importancia fundamental. Ésta representa una dimensión de información valiosa que permite a las instancias de gestión del sistema educativo tomar decisiones en materia de asignación de recursos, atención y mejora de infraestructura, control del desempeño de la administración local de los programas de apoyo económico o asistencia social a la población estudiantil y a las familias, reconocimiento de las diferencias de rendimientos escolares en los centros educativos; en fin, le permite a la gestión superior del sistema educativo contar con un mapa del estado de la cuestión sobre las deficiencias y necesidades existentes por localización geográfica (regiones, provincias, cantones, distritos), a fin de consolidar o bien redireccionar las acciones emprendidas y hacer una mejor gestión de los procesos y cursos de acción desarrollados.

Sin embargo, además de la información que facilitan los indicadores cuantitativos, es necesario contar con indagaciones cualitativas que provean de información en dimensiones de mayor complejidad y con una perspectiva integral de las problemáticas existentes. Las estadísticas disponibles, sobre todo las que ofrece la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) del INEC y los informes sobre el estado de la educación que elabora el Programa Estado de la Nación (PEN), muestran una situación en la que, en su comparación por zonas (urbana y rural) y por régimen de prestación de los servicios educativos (público, privado, mixto), la calidad de la educación y los alcances en materia de asegurar igualdad de oportunidades, inclusión y equidad exhiben diferencias importantes entre los distintos centros educativos, poblaciones y comunidades.

Al respecto, una iniciativa como, por ejemplo, la de “Yo me Apunto con la educación”, viene a prestar atención a las desigualdades existentes y a promover acciones concertadas entre diversos actores interesados en la calidad y la pertinencia de la educación. Sin embargo, este tipo de acciones requieren de mayores niveles de compromiso y, de manera especial, de una participación genuina por parte de los actores locales, sobre todo las familias y las propias comunidades estudiantiles. No parece ser apropiada, por infructuosa y carente de eficacia contextual, la norma según la cual se da por descontado que las propuestas diseñadas en las oficiales centrales especializadas del sistema educativo son las que deben ser puestas en marcha y las únicas que pueden venir a resolver los problemas, sin necesidad de realizar mayores consultas ni otorgar espacios para que las poblaciones afectadas puedan expresar también sus propias valoraciones, puntos de vista y recomendaciones.

Las cuestiones relevadas por UNICEF interpelan a fondo finalidades declaradas en las políticas educativas, tales como las de igualdad de oportunidades, equidad, inclusión, así como las de pertinencia y calidad de la educación. Finalidades que no se lograrán cumplir, en el tanto, por ejemplo, los programas de apoyo creados para extenderlas a los sectores sociales y poblaciones con limitaciones de acceso y permanencia en el sistema educativo estén basados en protocolos de aplicación estandarizada. Las posibilidades y condiciones (institucionales, económicas, sociales y culturales) de acceso y de vinculación con los servicios públicos no son las mismas para todos los sectores sociales y las diferentes poblaciones y comunidades. Varían de manera significativa de una zona a otra y entre las diferentes regiones geográficas.

Es recurrente en la política educativa costarricense, la referencia a la necesidad de realizar los mayores esfuerzos institucionales para brindar educación pertinente y de calidad a toda la población. De por medio está el desafío por hacer que la educación se constituya en la herramienta facilitadora de acceso al empleo, requisito indispensable para impulsar la mejora de las condiciones de vida y el bienestar social, tanto a escala individual como de la sociedad en general. No obstante, lo mismo en este aspecto que en el caso de los conceptos de equidad, inclusión, igualdad de oportunidades y de respeto a la diversidad cultural, las acepciones asignadas también remiten, en general, a una proyección programática de la educación fundamentalmente de índole instrumental.

Tanto la calidad como la pertinencia de la educación involucran una visión compleja del proceso educativo y de la prestación de los servicios educativos. Aun cuando, en un país como Costa Rica, se cuente con marcos jurídicos que regulan la protección y el cumplimiento de los derechos humanos y que obliguen a las instituciones del Estado a llevar a cabo las acciones que al respecto se requieren, los objetivos declarados no se llegarán a cumplir, en la medida que prevalezca un contexto social, económico y cultural que afecta a diversos sectores de la población, que por su condición social, económica, cultural, étnica, de género y otras, se mantienen en una situación en la que sus derechos humanos están siendo limitados, obstruidos o incluso negados.

Los programas de asistencia social son muy importantes, pero deben operar en el marco de una red interinstitucional de acciones, orientadas con base en una perspectiva que, más allá de lo paliativo o asistencial, se propongan resolver de manera genuina las realidades de exclusión, desigualdad, inequidad, vulnerabilización e injusticia social. Para el caso específico de la educación, esas acciones tienen que estar dirigidas a que las personas desarrollen las capacidades y las libertades que les son necesarias para dignificar su vida y avanzar en la construcción de condiciones de bienestar social, indispensables para la sana convivencia social, la mejora continua de la institucionalidad de la democracia y el respeto y resguardo de los derechos humanos para toda la población.

[1] Instituto de Investigación en Educación (INIE), Universidad de Costa Rica. C.e.: luis.munoz@ucr.ac.cr.

Referencias bibliográficas

-Adorno, Theodor W. (1998). Educación para la emancipación. Madrid: Ediciones Morata S. L.

-Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. (2012). Indicadores de Derechos Humanos. Guía para la medición y la aplicación. Nueva York y Ginebra: Naciones Unidas. Recuperado de: http://www.ohchr.org/Documents/Publications/Human_rights_indicators_sp.pdf

-Arendt, Hannah. (1995). De la historia a la acción. Barcelona: Paidós. Asamblea General de las Naciones Unidas. (1948). Declaración Universal de Derechos Humanos. Nueva York: Naciones Unidas. Recuperado de: https://www.ohchr.org/EN/UDHR/Documents/UDHR_Translations/spn.pdf

-Consejo Superior de Educación (1994). Política Educativa hacia el Siglo XXI. San José: Ministerio de Educación Pública. Recuperado de: file:///D:/4/politicaeducativasigloXXI.pdf

-Consejo Superior de Educación. (2008). El Centro Educativo de Calidad como Eje de la Educación Costarricense. San José: Ministerio de Educación Pública. Recuperado de: http://www.mep.go.cr/educatico/el-centro-educativo-de-calidad-como-eje-de-la-educacion-costarricense

-Consejo Superior de Educación. (2016). La persona: centro del proceso educativo y sujeto transformador de la sociedad. San José: Ministerio de Educación Pública. Recuperado de:

-Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. (2008). Un enfoque de la Educación para Todos basado en los derechos humanos. Marco para hacer realidad el derecho de los niños a la educación y los derechos en la educación. París: UNESCO. Recuperado de: http://unesdoc.unesco.org/images/0015/001588/158893s.pdf

-Foro Mundial sobre la Educación. (2000). Informe final. París: UNESCO. Recuperado de: http://iin.oea.org/Cursos_a_distancia/Lectura%2017_disc.Dakar.pdf

-Foro Mundial sobre la Educación. (2015). Declaración de Incheon y Marco de Acción para la realización del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4. París: UNESCO. Recuperado de: http://agoradeeducacion.com/doc/wp-content/uploads/2018/09/UNESCO-2015-Declaración-de- Incheon-y-Marco-de-Acción-para-el-ODS-4.pdf

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