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Etiqueta: derechos humanos

Experto en derechos humanos ofrece a Sala IV criterio sobre proyecto contra huelgas

Víctor Manuel Rodríguez Rescia es un abogado costarricense experto en derechos humanos, quien, entre otras labores, fungió como comisionado ante el Comité de DDHH de la ONU. Amparado en la figura del amicus curiae que permite que terceras partes ajenas a un proceso ofrezcan opiniones para mejor solución de un caso, el experto solicita a la Sala Constitucional que reciba y admita el escrito “en calidad de memorial de amicus curiæ en el … procedimiento de consulta legislativa facultativa de constitucionalidad del proyecto de ley” denominado “para Brindar Seguridad Jurídica sobre la Huelga y sus Procedimientos”.

El amplio y fundamentado documento de Rodríguez Rescia expone razones para considerar que “El proyecto de ley bajo consulta implica una temática crucial para la consolidación del Estado Social y Democrático de Derecho, como es la libertad sindical”. Agrega que “Costa Rica ha sido una nación caracterizada por hacer una convivencia armoniosa entre los factores humanos del desarrollo económico, reconociendo en la Constitución de la Segunda República la libertad sindical como un mecanismo de defensa de los intereses y derechos económicos y sociales de los trabajadores”.

El documento, cuya versión completa puede descargar más adelante, señala entre otros elementos los siguientes:

“La visión de conjunto permite entender al derecho a la huelga como un derecho inherente de la libertad sindical que le permite a la organización sindical de trabajadores emplear un mecanismo de presión legítima para la defensa de sus intereses económicos o sociales, estando dicho contenido explícito en el Artículo 61 de la Constitución Política de Costa Rica, así como en el Artículo 8.1.b del Protocolo de San Salvador y en el Artículo 8.1.d del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; pero implícito en el Artículo 3 del Convenio 87 y 16 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, y análogamente en el Artículo 22 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos”.

“Adicionalmente es importante destacar que la anterior Relatora Especial sobre los Derechos a la Libertad de Reunión Pacífica y de Asociación, MAINA KIAI, en su informe anual del año 2016, dedicado al ejercicio de los derechos a la reunión pacífica y de asociación en el lugar de trabajo, al referirse al derecho de huelga ha expresado:

Tanto los sindicatos como el derecho de huelga son herramientas fundamentales para hacer efectivos los derechos de los trabajadores, puesto que ofrecen mecanismos a través de los cuales los trabajadores pueden defender sus intereses de forma colectiva y dialogar con las grandes empresas y el gobierno en mayor igualdad de condiciones. El Estado está obligado a proteger estos derechos de todos los trabajadores. …

El derecho de huelga está establecido en el derecho internacional desde hace decenios, en instrumentos mundiales y regionales, y también se consagra en las constituciones de al menos 90 países. De hecho, el derecho de huelga ha pasado a formar parte del derecho internacional consuetudinario.

Consecuentemente, el derecho de huelga, además de ser un derecho internacional convencional, y un derecho constitucional, es también un derecho internacional consuetudinario, lo que convierte al derecho de huelga en un derecho universal, y a las obligaciones de respeto y garantía que le son consustanciales, en obligaciones erga omnes. Dicho lo anterior, el Código de Trabajo de Costa Rica plantea una definición no funcional sino descriptiva de la huelga, calificando como legal, la que se produce como resultado del acuerdo y realización que por lo menos tres personas trabajadoras —que representen más de la mitad de los votos emitidos conforme al Artículo 381 del Código de Trabajo— realizan para suspender concertada y pacíficamente el trabajo, ya sea en una empresa, institución, establecimiento o centro de trabajo.

En una reciente decisión el CLS ha afirmado:

Lo que se entiende por servicios esenciales en el sentido estricto de la palabra depende en gran medida de las condiciones propias de cada país. Por otra parte, este concepto no es absoluto puesto que un servicio no esencial puede convertirse en servicio esencial cuando la duración de una huelga rebasa cierto período o cierto alcance y pone así en peligro la vida, la seguridad de la persona o la salud de toda o parte de la población. El Comité toma nota asimismo de que el hecho de vincular las restricciones del derecho de huelga con las dificultades que provocan en el comercio y los intercambios abre las puertas a la prohibición de una diversidad de acciones reivindicatorias y de huelgas legítimas y que aun cuando las huelgas y otras acciones conexas tienen repercusiones perjudiciales para el comercio y los intercambios, tales consecuencias no convierten de por sí al sector afectado en un servicio esencial, y por ende, debería mantenerse el derecho de huelga en el mismo. Tomando nota de que se deben tener en consideración las condiciones propias de cada país, el Comité recuerda que en otros casos no consideró que el sector del petróleo constituyera un servicio esencial en el sentido estricto del término. (resaltado agregado).

Le invitamos a descargar, estudiar y compartir el documento completo enviado a SURCOS por la jurista costarricense Rosaura Chinchilla Calderón.

No juguemos con fuego

No juguemos con fuego

Por Arnoldo Mora Rodríguez

El (des)orden político mundial y su sustentación económica, basada en el neoliberalismo, arde en llamas, que se extienden desde la Amazonía y California hasta Australia pasando por diversos países de Europa, es decir, en el mundo entero. Nerón incendió Roma; hoy lo hace Bolsonaro, su émulo, con la complicidad y la retórica incendiaria y demencial de Ronald Trump, su cómplice. Con ello se hace patente, una vez más, lo que tantas veces he repetido, a saber, que la hegemonía de Occidente está llegando a su fin después 26 siglos; a partir del siglo XXI el mundo requiere de un nuevo orden político y económico, basado no en el despotismo imperial de una región, sino creando las condiciones materiales e ideológicas a fin de propiciar el surgimiento de un nuevo sujeto histórico que salve a la humanidad de sí misma; se trata de forjar un ser humano sin más, no importa su raíces étnicas, su cultura, su religión, su origen geográfico.

 Pero para lograr esa utopía, tan maravillosa como indispensable, se requiere de un nuevo orden mundial, que impulse un gobierno universal, basado en el respeto irrestricto a los derechos humanos. De eso no se escapa nadie, porque lo que está en juego (y en fuego) es la existencia misma de la especie irónicamente autocalificada de “sapiens”. Se requiere de un movimiento universal que genere una nueva y lúcida conciencia de nuestras responsabilidades, no sólo con nosotros mismos, sino con todos los seres viviente del presente y del futuro, que incluya también todo nuestro rico pasado cultural. Los adultos no dan signos de estar impregnados de esta ineludible responsabilidad; me refiero a los sectores dominantes y sus poderes fácticos, que fingen, por (sin)razones) ideológicas, no percatarse de que estamos jugando con fuego y que, como la mariposa que gira en torno a la llama de una vela, nuestras alas, es decir, nuestras vidas, se pueden achicharrar enteramente. Ya lo experimentaron los antiguos griegos, quienes tomaron conciencia de esta amenazante realidad y dejaron testimonio de ello en el relato del mítico Ícaro.

Dichosamente han surgido voces lúcidas y valientes, como la de una encantadora adolescente sueca, quien con su testimonio ha despertado conciencias en el mundo entero, secundando de manera muy original lo que científicos y grupos de derechos humanos y defensores de la naturaleza han venido advirtiendo de manera tan insistente como apremiante. Pero, como lo señalara el Papa Francisco – otro adalid de estas causas – en su encíclica Laudato Si, la causa de la destrucción de la naturaleza está en las violaciones a los derechos humanos provocadas por la aplicación inmisericorde de la “lógica” del capital, que reduce a la miseria a más de 850 millones de seres humanos, cuando el avance indetenible de la ciencia y de la tecnología podrían alimentar suficientemente a los casi 8 mil millones de seres humanos que pueblan hoy el planeta. La causa de todos estos males no radica en las leyes de la naturaleza, ni únicamente en los cataclismos que ella por sí sola produce, sino principalmente en los abusos éticos de las élites que acaparan el capital y el poder político y mediático, como ha sido demostrado ampliamente en el caso del recalentamiento del clima en todo el planeta y de la mayoría de los cataclismos, de la destrucción de innumerables especies vivientes y de no pocas enfermedades endémicas. Hoy el mayor peligro que tiene la vida bajo todas sus manifestaciones radica en la irresponsabilidad que los sectores poderosos tienen ante el poder que da la tecnología, basada en el conocimiento cada vez más profundo y riguroso de las leyes que rigen el devenir de la naturaleza, que nos suministra el método científico. Pero, insisto, eso no se debe al desarrollo de la ciencia ni de la tecnología, que ha hecho mucho para el bien de la humanidad, sino a la desenfrenada avaricia fomentada por el “capitalismo salvaje”. El capitalismo ya cumplió su función histórica, por lo que debemos hoy tenerlo como el causante de casi todos los males que azotan a los seres vivientes, como en la Edad Media lo hacían las pestes.

Por eso, como primer e ineludible paso para evitar la cercana extinción de la vida en la Tierra, se requiere de la conquista, por parte de los sectores populares, del poder económico y político a fin de poner todo el conocimiento y el poder que suministran la ciencia y el dinero, al servicio de los mejores y más auténticos valores. Pero, como no debemos ser luz de la calle y oscuridad de la casa, tenemos que comenzar por nuestros propios países de Nuestra América, ya que son nuestro vecindario inmediato y nuestra primera responsabilidad ciudadana. Ilustremos lo dicho con algunos casos recientes. El hermano pueblo argentino han experimentado lo que significan las consecuencias nefastas de la ideología neoliberal. También las sufren otros países como el Brasil del neofascista Bolsonaro y naciones centroamericanas como Honduras y Guatemala. Todo lo cual ha provocado la legítima reacción de otros países latinoamericanos, como lo demuestra el triunfo arrollador de Andrés Manuel López Obrador en la Patria de Emiliano Zapata. Tampoco debemos olvidar el significativo y esperanzador proceso que actualmente se incuba en los propios Estados Unidos, como es el crecimiento de movimientos de izquierda, cuya manifestación hasta hace poco parecía no ser más que un delirio de política ficción; lo cual tiene sus raíces históricas y sociales en lo que fue esa nación antes de la última postguerra y, en concreto, antes de la nefasta época del macartismo; entonces en los Estados Unidos los sindicatos y movimientos de izquierda tuvieron un papel protagónico en la escena política; aunque siempre hubo racismo y tendencias filofascistas, sobre todo, en el Partido Republicano, paradójicamente fundado por una de las figuras más progresistas de su historia, como fue Abraham Lincoln. En conclusión, en este panorama internacional, un tanto oscuro, brillan luces que animan sentimientos de esperanza para la liberación de los pueblos, como la derrota aplastante infligida al Presidente Macri, o las alianzas de centroizquierda que se forjan en países latinos de Europa, como Portugal e Italia; esperemos que otro tanto se dé en España y que tras la crisis de la derecha ultraconservadora en Inglaterra, la tendencia de izquierda del Partido Laborista asuma el poder. Todo lo cual me hace pensar que la humanidad está tomando conciencia de que con el fuego se pueden lograr cosas maravillosas, como luz en la oscuridad y calor en el invierno, pero que con el fuego no se puede jugar.

Enviado a SURCOS por el autor.

Foto: Laura Rodríguez – UCR

UCR: Son necesarios cambios en las personas educadoras para lograr una enseñanza basada en la empatía

El taller La aventura del cuerpo es un espacio enfocado en gestionar estrategias psicocorporales para abordar y comprender los cambios y transformaciones en la adolescencia. Se llevó a cabo el pasado 4 de septiembre, en el marco del V Simposio Internacional y IX Nacional sobre los Derechos de la Niñez y la Adolescencia, organizado por el Programa de la Niñez y la Adolescencia de la Universidad de Costa Rica (Pidena-UCR).

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Gran Concierto Andino por los Derechos Humanos Soy Costa Rica

El viernes 04 de octubre a las 6 p.m. la ANDE llevará a cabo el Gran Concierto Andino por los Derechos Humanos Soy Costa Rica en la Villa Olímpica de Desamparados

Juan Carlos Durán Castro nos comparte el siguiente comunicado: “Desde la Secretaria de Seguridad Social de CTRN nos enorgullecemos del aporte de la ANDE a la lucha patriótica e invitamos al pueblo a agendar esta actividad. Trabajando con el sector cultura para llevar el mensaje de la defensa de la democracia y la libertad de expresión en Costa Rica”.

A cambio de la entrada se recibirán útiles escolares para entregar a estudiantes de escasos recursos.

 

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Llaman a tender puentes y combatir xenofobia

A un año de la marcha por la solidaridad y la paz en la que muchas organizaciones y colectivos denotó que nuestro país quiere avanzar decididamente hacia el respeto de los derechos humanos. Sin embargo se debe trabajar conjuntamente para protegernos del odio, de la discriminación y de la xenofobia.

 

Enviado a SURCOS por Adilia Solís Reyes.

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No en mi nombre, estimado monseñor

No en mi nombre, estimado monseñor No formo parte de ese supuesto «clientelismo político» suyo.

Interpelación, respetuosa pero firme, de Pilar Ureña, laica católica, de larga andadura en luchas por la justicia, inspiradas en el Evangelio, al Obispo Manuel E. Salazar Mora, por su discurso del pasado 2 de agosto.

Monseñor

Manuel Salazar Mora,

Obispo de Tilarán y Liberia.

Estimado Monseñor

Como ansiada agua de mayo hemos esperado y finalmente escuchado, la homilía que ha dirigido usted a los costarricenses el pasado 2 de agosto. Homilía ansiada, pues se ha hecho costumbre que el pueblo de Dios siempre espera escuchar de sus hermanos obispos las orientaciones, la luz y la guía del Evangelio que nos ayuden a enfrentar los graves problemas que aquejan a nuestra sociedad costarricense y que día a día, en nuestro diario vivir, enfrentamos cuando tratamos de construir la sociedad más justa posible.

Efectivamente el pueblo costarricense se encuentra hoy día a merced de una serie de corrientes económicas, filosóficas, religiosas, que surgen, en síntesis, desde el más profundo egoísmo. Estas corrientes, todo lo pervierten confundiendo a todos, desde el más pequeño hasta el más poderoso. Sus palabras se esperan porque alientan y consuelan los anhelos más íntimos de todas las personas de buen corazón que se encuentran trabajando un día sí y otro también en la construcción del bien común. Nos invita a superar el egoísmo como raíz de todos los males para construir una sociedad de amor y de justicia.

Sin embargo, tengo la impresión de que su intento de brindar estas luces, se puede haber visto opacado por algunos conceptos que, en mi humilde opinión, generan confusión en este pueblo de Dios que habita la pequeña Costa Rica y desequilibran y desarmonizan el mensaje que ha querido dejarnos a los costarricenses.

Coincido con usted en que los católicos, ciudadanos también de este país, “tenemos el derecho inviolable a meternos en política”. Entendida la política, con usted muy bien señala, como “el esfuerzo para construir el Bien Común”. En ese sentido, como pequeños granos de levadura, los creyentes intentamos fermentar la masa. Intentamos ser sal de esta tierra bendita… sembramos día a día el grano de mostaza, la semilla que el sembrador nos ha dado, a la espera del gran Viñador, cuando venga a recoger su cosecha. Siervos inútiles somos, que trabajamos día a día en Su Viña. Y cuando hacemos esto, lo hacemos con la absoluta certeza de que construimos así su Reino.

Cada creyente, desde nuestros propios carismas y llamados personales del Señor. Cada uno, en nuestro diminuto espacio… grande o pequeño, ejecutando o dirigiendo, como ciudadano o como gobernante.

Sé que estando en el mundo, sin ser del mundo, y en el caso de Costa Rica, en el débil ejercicio de la democracia, los creyentes debemos enfrentar nuestras convicciones, contra viento y marea en un mar turbulento de ideas y de conflictos creados con oscuras intenciones. Sé que la mayoría de las veces saldremos maltrechos (eso se lo digo desde un corazón muchas veces herido y quebrantado). Como creyentes hemos sido vencidos en muchas de esas batallas…comenzando con la más dolorosa y gloriosa al mismo tiempo, la que terminó con Jesús colgado en una Cruz. Con Él y gracias a Él, hemos logrado resucitar, una y otra vez, de todas las experiencias de muerte o de desoladoras “noches obscuras”, consolados siempre por el Dios de la Vida.

Además, los creyentes, lentamente, hemos aprendido a discernir y reconocer las “semillas de Reino” presentes en el mundo… La presencia silenciosa y permanente del Dios Creador que descubrimos en el encuentro con todas las culturas y en todos los tiempos.

Quiero hacer una pequeña anotación sobre este espacio particular del Reino de Dios, donde el creyente participa en todas las esferas de la política (entendida como usted lo dice, como la búsqueda del bien Común). Ese espacio de la política ha sido asignado al pueblo de Dios en su estado laical, desde el Evangelio y desde la Doctrina Eclesial. Estoy convencida de que no es necesario que ahonde más en la esencia de la misión de los Obispos y de los sacerdotes, quienes, con una gran sensibilidad social, formación y claridad, deberán acompañar al laicado en esta gran tarea de la construcción del Bien Común con la acción política.

Es aquí donde siento yo que existe un desafortunado concepto expresado en su homilía: Hace usted afirmaciones muy serias sobre el derecho de los creyentes a participar en la política (cosa de lo que, en mi opinión, en Costa Rica nadie puede quejarse, pues hasta un Pastor Evangélico estuvo a punto de ganar las pasadas elecciones). Esta confusión nace, al terminar usted con una frase que perfectamente podría confundir a cualquiera que desconozca nuestra historia nacional y nuestra eclesiología católica. Dice usted “Y los clérigos políticamente tenemos derecho ¡a no ser ciudadanos de segunda categoría, minoría discriminada”

Antes de continuar, debo aclararle que no soy partidaria de don Carlos Alvarado. Tengo dificultades para defender su gestión y su capacidad de comunicación con los diversos sectores sociales del país. Tal vez esta aclaración me permita hacerle este comentario sin que lo considere usted que me mueven pasiones político-partidarias.

Ustedes, sacerdotes y obispos no han sido discriminados de la participación política en Costa Rica. En el momento de recibir y aceptar la llamada de Dios a tan maravillosa vocación renuncian voluntariamente a esa posibilidad, de igual manera a como asumen, por ejemplo, el celibato, la pobreza y la obediencia. Son decisiones personales de obediencia a lo interno de la vida eclesial. Estos conceptos son elementos básicos de nuestra formación catequética, documentada en nuestro básico Catecismo, pero además sustentados en infinidad de documentos doctrinales. Es igual a la renuncia que hacemos los laicos, a tener varios esposos, o a divorciarnos (aunque exista una ley que lo permita) o nuestras elecciones personales de llevar una vida austera. Son renuncias y opciones personales, tanto las suyas como las nuestras, las cuales asumimos porque creemos en ellas. En este tipo de decisiones, el Estado no participa, ni debiera participar nunca.

Es por eso, que, en esta pequeña Costa Rica, desconcierta escuchar en un documento eclesial, la frase con la que finaliza su párrafo: “Los creyentes tenemos derecho a la libertad religiosa, la exigimos.” Afirmar eso en la Costa Rica histórica y la Costa Rica actual me parece que hace exacerbar los ánimos en un pueblo confundido y que requiere de la mayor lucidez en este momento histórico.

Debo decirle, que como creyente, nunca me he sentido discriminada, en razón de mi fe o en el ejercicio de mi vocación laical, la cual trato de asumirla con la responsabilidad y la entrega que mis pobres limitaciones personales permiten. Creo que debemos tener mucho cuidado con las generalizaciones expresadas sin fundamento concreto. No es cierto que “Como católicos nos sentimos a veces marginados e invisibilizados, por autoridades civiles”. Victimizarnos a nosotros mismos, por asunto de nuestra fe, cuando muchos sectores sociales viven en la más absoluta y sistemática marginación e invisibilización, sin voz y en el absoluto abandono, para mí ha sido vergonzante, estimado Monseñor. Los pueblos indígenas, las mujeres pobres y marginadas, las personas migrantes, los pueblos despojados de su derecho a una nacionalidad, las personas asesinadas por defender la Naturaleza y a sus pueblos y a sus tierras, ¡cuántos rostros del Cristo sufriente, realmente marginados e invisibilizados por las autoridades civiles!… ¿con qué cara puedo presentarme ante ellos a decirles que he sido marginada e invisibilizada por mi fe?

El otro de los puntos que me ha generado un gran desconcierto, es su discurso sobre las personas sexualmente diversas. Sin ánimo de ofenderle, debo decirle que ha actuado usted como lo hace la típica persona homófoba: “Yo no soy homófobo… pero” Ese terrible “pero” que cae como losa pesada sobre las personas que viven en la más profunda angustia, porque no se entienden, porque no saben qué es lo que les pasa, porque no saben cómo amar a su hijo o hija amada, que buscan con desesperación una salida a lo que está viviendo. Algunas de estas situaciones, fruto de abusos que nacieron en nuestra amada Iglesia. Ese “pero” maldito, que termina condenando al otro: “Pero también es cierto, que tenemos derecho a exigir respeto a las creencias cristianas de la mayoría de la sociedad costarricense”.

No solo se ha contentado usted con borrar con el codo, la maravillosa lección cristiana de amor, nacida del mismo Maestro Jesús, sobre la acogida en el amor a las personas sexualmente diversas que señala al inicio del párrafo, sino que además, ha osado aglutinarnos a los creyente en un supuesto y “fuerte caudal político” para defender sus ideas, sean las que sean, que por cierto, según su texto, parecen ser la mismas que hemos escuchado a los fundamentalistas y recalcitrantes cristianos, ahora sus aliados .

No en mi nombre, estimado Monseñor. No formo parte de ese supuesto “clientelismo político” suyo, que reclama algún tipo de regalía. No desde mi fe en el Jesús del Madero y por su padre Resucitado. Mi obediencia, a prueba a lo largo de los años de trabajo en la Iglesia, no llega a tanto.

Los derechos humanos de las minorías no afectan de ninguna manera los derechos humanos de las mayorías. No se preocupe usted. Un derecho humano alcanzado por una persona beneficia a toda la humanidad. Un derecho humano violentado a una persona, violenta a toda la humanidad. Este principio básico, nos debe llenar de paz, Monseñor. Como creyentes no debemos temer: leyes que traten de humanizar los derechos (humanos y civiles) de una minoría no afectan a nuestra vida cristiana y nuestra libertad de vivirla. Es tarea nuestra, interna, de los cristianos, formar a nuestros hijos en el amor, en el respeto, en la tolerancia, en los principios de la justicia y de la paz, formarlos en la fe, y ser contrapeso, desde el amor, al egoísmo. Ahí tiene usted razón: a mis hijos los educo yo… pero agrego: en el Amor y la tolerancia.

Como lo dijo el Maestro: «Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al padre de familia que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo”.

Me encantó por cierto su frase: “La política es el arte de negociar: a veces ceder para ganar todos.” Con todo respeto, Monseñor, debería comenzar a ponerla en práctica.

María del Pilar Ureña Álvarez

Compartido con SURCOS por el Centro Dominico de Investigación (CEDI).

Por una Costa Rica donde todas y todos quepamos

1) Costa Rica hoy enfrenta serios problemas. Sobre todo enfatizamos aquellos que de forma directa afectan la calidad de vida y la dignidad de millones de personas e incontables familias: la carencia de empleo digno; el declive del poder adquisitivo de los ingresos; la inseguridad económica; la incertidumbre ante el futuro; la desigualdad social; los agudos desequilibrios entre regiones y territorios. Las mujeres, las personas jóvenes y las mayores sufren con mayor agudeza estos problemas. Lamentamos que no existan estadísticas que permitan corroborarlo, pero el conocimiento directo y vivencial de las realidades que enfrentan cotidianamente las personas LGBTIQ, nos hacen pensar que este grupo sufre con especial crudeza esas situaciones.

2) Todo esto incide muy negativamente sobre la legitimidad y confianza en la institucionalidad democrática y el sistema político, y es terreno fértil donde, con sobrada razón, germina y crece el descontento social.

3) Urge que el gobierno de Carlos Alvarado y los diversos partidos con representación parlamentaria, reconozcan esta realidad y avancen decididamente en la búsqueda de soluciones prontas y efectivas.

4) Sobre todo enfatizamos la urgencia de un verdadero diálogo nacional  que articule y trascienda los loables, pero insuficientes, esfuerzos de diálogo sectorial, gremial o regional.

5) El respeto a los derechos humanos y a la dignidad de todas las personas y grupos sociales, sin excepción ni distingo alguno, es una condición moral y ética indispensable, en ausencia de la cual, cualquier proceso de diálogo quedaría viciado, manchado por la marca ignominiosa de la violencia y la exclusión.

6) En consecuencia, condenamos enérgicamente las propuestas de negociación, cuyo punto de partida es la apelación a principios presuntamente religiosos, desde los cuales se quiere enmascarar el ataque contra los derechos de las personas LGBTIQ. Causa repugnancia y hastío que haya quienes pretendan hacer de nuestra dignidad, moneda de cambio para negociar.

7) También consideramos absolutamente condenables los llamados a la violencia y la desestabilización de grupúsculos extremistas, que convocan incluso a golpe de estado. Defendemos el legítimo derecho ciudadano a la protesta pacífica, como enfatizamos que es deber ineludible de quienes gobiernan, escuchar a la ciudadanía, rendir cuentas con transparencia y trabajar por soluciones prontas y efectivas. Reafirmamos nuestro compromiso con la democracia, la paz y el diálogo.

8) Queremos una Costa Rica donde todas y todos quepamos, donde la paz se alimente de la justicia y la democracia sea una efectiva vivencia cotidiana. Esa es nuestra propuesta y ése nuestro llamado.

Por el Movimiento Diversidad Abelardo Araya, Dr. Luis Paulino Vargas Solís, Presidente

 

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UCR: VIH y derechos humanos

VIH y derechos humanos" es un proyecto Trabajo Comunal Universitario de la Vicerrectoría de Acción Social que se enfoca en la promoción de los derechos humanos de poblaciones vulnerabilizadas...

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Costa Rica está en deuda con protección de defensores de Derechos Humanos

  • Urge que la Asamblea Legislativa apruebe el proyecto de Ley Expediente No 19.610

  • Expediente cumple su plazo cuatrienal y está en peligro de archivarse

  • Consejo de Derechos Humanos de la ONU exige a Costa Rica proteger defensores de Derechos Humanos

(San José, 20/52019). Ser defensores de Derechos Humanos y ambientales es una de las ocupaciones más peligrosas del mundo según el informe de Global Witness (1): “Durante 2017, América Latina mantiene el primer lugar en el ranking de asesinatos contra personas defensoras de la tierra y el medio ambiente. Sin embargo, la agroindustria ha sobrepasado a la minería como el negocio más vinculado al asesinato de activistas (ambas industrias juntas representan el 60% de las vinculaciones conocidas)”.

La resolución A/RES/53/144 de la Asamblea de las Naciones Unidas ha señalado la obligatoriedad de los Estados a proteger a los defensores y defensoras. Esta resolución obliga a adoptar todas las medidas necesarias para garantizar la protección de toda persona frente a toda violencia, amenaza, represalia, discriminación negativa, presión o cualquier otra acción arbitraria resultante del ejercicio legítimo de su rol como defensor o defensora de los Derechos Humanos (2). Pese a esta orden de la ONU nuestro país sigue incumpliendo esta disposición internacional, pero los jerarcas del Estado costarricense venden al país como uno que respeta los derechos de todas las o personas, cuando en realidad está muy lejos de esta meta, así lo dejó caro el Consejo de Derechos Humanos de la ONU recientemente en un informe (3).

El aumento de casos de agresión, amenazas, acoso, hostigamiento, judicialización y hasta asesinatos de defensoras y defensores de Derechos Humanos en Costa Rica. Lamentablemente no es ajeno a nuestro país y la mayoría de los casos quedan sin consecuencias para quienes comenten estos crímenes.

Recientemente el caso del indígena bribri, Sergio Rojas Ortíz, asesinado cerca de la medianoche en su casa de 15 disparos el pasado 18 de marzo en el Territorio Indígena de Salitre(4), debería de ser motivo suficiente para que los 57 diputados aprueben el expediente legislativo 19.610 para proteger la vida de activistas de los Derechos Humanos.

Otro ejemplo que existe es la impunidad que gozan los actores intelectuales del asesinato de Jairo Mora -hoy en su sexto aniversario- pone en perspectiva la urgencia de la protección legal de personas defensoras de los derechos humanos y de la naturaleza. Casos paradigmáticos como este crimen o las muertes aún no esclarecidas de Oscar Fallas, María del Mar Cordero y Javier Bustamante en 1994; posteriormente el hallazgo del cuerpo sin vida de David Maradiaga siete días y 7 meses después, son muchas veces condenados a la impunidad.

Para mejorar la seguridad jurídica de las personas que se dedican a la protección de la naturaleza es urgente que se apruebe la “Ley a favor de la protección de activistas de los Derechos Humanos”, la misma propone la inclusión de una serie de artículos que logren salvaguardar de mejor manera la vida de personas defensoras de derechos humanos que estén en riesgo. El proyecto ya fue dictaminado en la Comisión Especial Permanente de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa y está a punto de vencerse el plazo cuatrienal, por lo que está en peligro de ser archivada.

La reforma al Código Penal en el Expediente 19610 propone:

  • que a quien mate a una persona defensora o activista en amparo y promoción de los derechos humanos se impondrá prisión de veinte a treinta y cinco años
  • la pena de prisión será de cuatro a diez años a quien prive a otro de su libertad personal un defensora o activista en amparo y promoción de los derechos humanos
  • serán consideradas víctimas las personas que de manera pública y notoria sean reconocidas como defensoras o activistas de los derechos humanos establecidos y garantizados en los instrumentos del Derecho Internacional Público ratificados y vigentes en el país, cuando en los delitos contra uno o varios de sus integrantes el móvil sea su condición de activistas o defensores

En el mes internacional del ambiente solicitamos a los diputadas y diputados proteja a quienes protegen el ambiente y la gente. Que se salvaguarde la vida de aquellas personas que cuidan La Vida. Es urgente que se vote afirmativamente el expediente legislativo 19610 para dar protección a defensores de Derechos Humanos.

Notas:

1) Nueva información revela que 197 personas defensoras de la tierra y el medio ambiente han sido asesinadas en 2017. https://www.globalwitness.org/en/blog/nuevainformaci%C3%B3n-revela-que-197-personas-defensoras-de-la-tierra-y-el-medioambiente-han-sido-asesinadas-en-2017/

2) Resolución de ONU sobre protección de defensoras de derechos Humanos. https://www.ohchr.org/SP/Issues/SRHRDefenders/Pages/Declaration.aspx

3) Costa Rica hará un exhaustivo análisis de las recomendaciones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU informa-tico.com/17-05-2019/costa-rica-haraexhaustivo-analisis-recomendaciones-consejo-derechos-humanos-onu

4) Sergio Rojas: https://semanariouniversidad.com/pais/organizaciones-denuncianasesinato-de-dirigente-indigena-sergio-rojas/

 

Organizaciones interesadas en firmar esta petición comunicarse al WhatsApp: 87609800 o al correo electrónico incidenciafecon@gmail.com

Contactos:

Larissa Arrollo Navarrete, Acceder 8822 1364

Angélica Alvarado, Ríos Vivos: 8583 0253

Henry Picado Cerdas, FECON: 8760 9800

 

Enviado por Alberto Gutiérrez Arguedas y Alejandro García Valerio.

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Colegio de Periodistas solicita respeto a la dignidad de las personas

El Colegio de Periodistas de Costa Rica y Profesionales en Comunicación (Colper) manifiesta su indignación por un titular publicado en un medio de comunicación nacional en el que se dice que un diputado «cazó» a 30 migrantes. El verbo cazar significa buscar y perseguir animales por lo que no es correcto usarlo para referirse a personas.

También el Colper muestra su preocupación por el uso persistente de este tipo de lenguaje, el cual es inadmisible, incentiva la xenofobia y trae como consecuencia una mayor discriminación hacia un grupo determinado. Todas las personas merecen respeto, por lo que se les recuerda a los periodistas y directores medios que la ética debe privar a la hora de informar.

Comprendemos que el título es el gancho para atraer a los lectores, sin embargo, existen mejores formas de hacerlo sin tener que mancillar la dignidad de las personas.

Lamentamos las condiciones en que se está dando la migración y el abuso del que son víctimas quienes se ven obligados a alejarse de sus familias y sus raíces en busca de mejores condiciones de vida, pero terminan siendo blanco de negociantes del dolor humano que los tratan como animales al transportarlos en camiones de carga para evadir los controles fronterizos.

 

*Imagen ilustrativa.

Enviado por el Colegio de Periodistas.

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