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Etiqueta: derechos humanos

Qué refleja el resultado electoral en Costa Rica

Jorge Coronado Marroquín (*)

La segunda ronda electoral celebrada el pasado 1 abril 2018 en Costa Rica, deja diversas lecturas, una es que el partido político hegemónico de nuestra segunda república del siglo XX (el que una vez fue socialdemócrata, el Partido Liberación Nacional) sufre un desquebrajamiento estructural al tener dos derrotas consecutivas 2014/2018 en ambos casos con las más bajas votaciones de su historia; su dirigencia demostró su desfase y desconexión total con la realidad, cuando en forma oportunista para esta segunda ronda salieron a respaldar al fundamentalismo religioso, basados en dudosas encuestas.

Sirvió también esta elección para que los grupos económicos y políticos históricamente dominantes, “salieran del clóset”, y mostraran abiertamente por primera vez su talante misógino, homofóbico, racista y excluyente, que por décadas no lo quisieron evidenciar, motivados por el discurso teocrático religioso del partido restauración nacional.

Se demostró también que años de avances sostenidos en alcanzar mayores niveles de igualdad de derechos humanos y de tolerancia a la diversidad, efectivamente han calado en el imaginario del conjunto de la sociedad, principalmente en las generaciones jóvenes, ello explica la altísima votación de esta segunda ronda, que incluso provocó que bajara el abstencionismo con respecto a la primera ronda. La prueba es que el hoy presidente aumenta en un 300% su votación, con respecto a los resultados obtenidos en la primera ronda, mientras que el candidato perdedor aumenta solamente un 60%. Es decir, la gente salió a votar masivamente por la igualdad y la tolerancia.

Pero, siempre hay un, pero, las regiones más pobres, las más excluidas, que son las zonas costeras/rurales no sólo fueron en donde hubo los mayores niveles de abstencionismo en ambas rondas, sino que además fueron las regiones en las que el fundamentalismo religioso ganó, y ello es resultado, del abandono de la acción estatal, de la lógica neoliberal de exclusión de polos de desarrollo y del crecimiento exponencial de las iglesias pentecostales que han construido tejido social.

Esta elección también mostró el desquebrajamiento de la estructura de clases sociales en el país en materia de concepciones y valores, los sectores medios urbanos del centro del país lograron imponer su visión más tolerante, los sectores urbanos y rurales más empobrecidos del centro y la periferia, demuestran que han sido ganados en la cultura de la intolerancia por parte del fundamentalismo pentecostal, esto último muy semejante al resto de América Latina.

La segunda ronda electoral no tuvo como eje movilizador la búsqueda de la igualdad económica, la lucha por la redistribución de la riqueza, la lucha contra la pobreza, contra el alto costo de la vida o por mejores empleos como es lo usual en una campaña electoral, como ya se ha planteado el eje central fue el tema de la igualdad en derechos humanos y contra el fundamentalismo religioso, ello permitió que alrededor del PAC para esta segunda ronda se nucleara un abanico multiforme de fuerzas políticas y sociales, el movimiento de mujeres, de jóvenes, los sindicatos a pesar de las reservas, parte de la izquierda política y también una parte de la derecha tradicional.

En síntesis, podríamos colocar como conclusiones de este proceso electoral, que se rompe ya en forma casi definitiva el sistema tradicional del bipartidismo político, ante ese escenario los sectores conservadores neoliberales migran y tratan de recomponer en las nuevas estructuras partidarias; los sectores religiosos fundamentalistas ganan espacio político y se convierten en actor fundamental en la Asamblea Legislativa con la segunda bancada mayoritaria, en general hay un giro a la derecha en el escenario político costarricense. En términos positivos, únicamente se ha logrado detener que la teocracia pentecostal asumiera la presidencia del país.

Como desafío, todo indica que se está fraguando una nueva alianza neoconservadora en materia económica, en afectación de derechos laborales, en política internacional, en materia fiscal, en materia de atracción de inversiones, lamentablemente en la reconfiguración de dicha alianza está jugando el gobierno recién electo, conjuntando al neoliberalismo tradicional y al fundamentalismo religioso que en materia económica es radicalmente neoliberal.

Se visualiza que el escenario de la confrontación, de movilización y de lucha de calles, por parte del movimiento social organizado y de los sectores perdedores del modelo, sea el escenario más seguro, es la constatación que la lucha por la igualdad de derechos humanos es fundamental, pero no es suficiente, hay que incorporar la lucha por la justicia social, la inclusión económica, la lucha contra la pobreza, revertir la desigualdad y redistribuir la riqueza. En ese escenario, ya no tenemos la misma homogeneidad que se tuvo el pasado 01 de abril, y, por tanto, regresa el escenario de la lucha de ganadores contra perdedores del modelo económico neoliberal.

(*) Red Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos (LATINDADD), Comisión Nacional de Enlace (CNE)

 

 

*Imagen con fines ilustrativos tomada de conozcasucanton.com

Enviado por el autor.

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Comunicado oficial de ACODEHU referente a solicitud de extradición por parte del gobierno de Honduras de dirigente estudiantil

La Asociación Costarricense de Derechos Humanos (ACODEHU) denuncia, ante la comunidad nacional e internacional, que el gobierno de Honduras ha solicitado al gobierno de Costa Rica la extradición del dirigente estudiantil y defensor de los Derechos Humanos, EDUARDO ENRIQUE URBINA AYALA, de 22 años de edad, estudiante de tercer año de la Carrera de Historia en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras – UNAH.

El joven ingresó a Costa Rica el 11 de diciembre de 2017, con documentos legales y con una visa de turista de 90 días, por recomendación del Comité de Familiares de Desaparecidos en Honduras (COFADEH), debido a la fuerte persecución política que sufre por parte de los aparatos represivos y militares de Honduras, corriendo riesgo su vida ante reiteradas amenazas de muerte. Persecución que es producto de un contexto de violencia institucionalizada donde, día a día, aumenta la represión, asesinato, judicialización, tortura y encarcelamiento arbitrarios contra quienes expresan su derecho a la protesta social y defensa de los Derechos Humanos; donde jóvenes y estudiantes hoy forman parte de 22 presos políticos; entre ellos, una joven. Así mismo, a partir del fraude electoral, suman más de 33 personas asesinadas por ejercer su derecho a manifestarse, y más de 100 personas judicializadas o criminalizadas.

Cuyos autores materiales son la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (FUSINA), la Policía Militar de Orden Público (PMOP), las Fuerzas Armadas de Honduras, la Secretaría de Seguridad, a través de la Policía Nacional, y Dirección Policial de Investigación.

Cuando el joven Urbina tenía 4 días de haber ingresado a nuestro país, el gobierno de Honduras, a través de la Fiscalía General de Honduras, montaron la historia falsa a fin de culparlo de la quema de un camión militar, efectuada el día 15 de diciembre de 2017. Posteriormente, solicitan al gobierno costarricense la deportación.

Ante este atropello a los derechos humanos –práctica sistemática del gobierno de Juan Orlando Hernández (JOH)- los organismos de Derechos Humanos de Honduras y Costa Rica, reiteramos a nivel internacional, que Eduardo Urbina Ayala es totalmente inocente de dichas acusaciones; en tanto, al darse dichos hechos, ya tenía cuatro días de permanecer en Costa Rica.

Lamentamos y condenamos que el gobierno de Honduras haya, además, interpuesto la orden de extradición. Procedimiento que ha hecho que el joven sea trasladado a la cárcel, en el Segundo Circuito Judicial de San José, Organismo de Investigación Judicial (OIJ); bajo la latente amenaza de ser recluido en un Centro Penal, por ser perseguido político, para luego ser extraditado a su país, conocido internacionalmente como dictadura con disfraz de democracia y en donde no se respetan las garantías constitucionales y los Derechos Humanos.

Proceso que afecta drásticamente al joven Eduardo Urbina, con suficientes pruebas de ser inocente de lo que se le imputa en Honduras.

El gobierno de Costa Rica ha sobresalido históricamente por tener una política de Estado de Respeto a los Derechos Humanos, con un marco Institucional y Normativo adecuado. En este escenario, apelamos a la sensibilidad y conciencia de sus autoridades competentes, para que, en congruencia con esta política, apruebe la solicitud de refugio en este país hecha por el joven Urbina Ayala; quien claramente es perseguido político del gobierno de Honduras; por lo que de ser extraditado, el gobierno hondureño atentará contra su vida e integridad física, donde significa prácticamente condenarlo a tortura y muerte, por ser un estudiante universitario que se opone a la pérdida de la «democracia en su país».

Agradecemos todos los esfuerzos emprendidos por organismos de DDHH, organizaciones y personas solidarias y conscientes, a nivel nacional e internacional, en aras de extender su apoyo al joven Urbina, y mantenerse vigilantes en este proceso.

 

¡Respeto a los Derechos Humanos del joven Eduardo Urbina Ayala!

¡Solidaridad y refugio para Eduardo Urbina Ayala!

¡Honduras no es un Estado de Derecho y se violentan sistemáticamente los Derechos Humanos!

 

Enviado por Marcela Zamora Cruz.

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Caída y ascenso del movimiento fundamentalista cristiano

Marcos Chinchilla Montes

 

Me conmovió de sobremanera leer sobre todas aquellas personas que hicieron el esfuerzo por regresar a Costa Rica, casi que con el fin exclusivo de votar y alzar su derecho a favor de una sociedad que continúe acogiendo un orden democrático que aunque imperfecto, brinda garantías de una institucionalidad y convivencia social orientada a la tolerancia, la justicia social, la integración y el respeto del derecho.

Si bien desde el gobierno de Monge (1982-1986) esas condiciones se han venido deteriorando con la intromisión del neoliberalismo, lo cierto es que la sociedad costarricense no ha claudicado en su anhelo y esfuerzo por alcanzar una sociedad donde todas las personas quepamos en condiciones de justicia, igualdad y equidad en la distribución de riqueza, y en los años recientes, con mayor nivel de armonía con la naturaleza.

Las últimas semanas, y particularmente con la presentación del Plan de Gobierno 2.0 del Partido Restauración Nacional, dejó en evidencia la odiosa confluencia de los intereses económicos de la burguesía nacional que parecieron tener muy buena sintonía con un discurso moralizante, evangelizador y discriminatorio de todo aquello que se aparta de la moral fundamentalista cristiana. Doloroso tener que reconocer como el odio, la intolerancia, la persecución, el fundamentalismo religioso y la violencia se visibilizaron y posicionaron con simpleza en nuestra sociedad; estábamos o estamos a un paso de que se instalara el pensamiento nazista que otrora acabó con la vida de millones de negros, judíos, gays y gitanos

Dichosamente, hoy le asistimos un duro golpe a esa visión de mundo que pensaba retrotraernos 2000 o 2500 años hacia atrás, heredándonos incluso tradiciones e instituciones del oscurantismo medieval y de la inquisición católica.

Muchas pueden ser las razones por las cuales la sociedad costarricense se volcó contra la propuesta del sequito de Fabricio y los neoliberales que posteriormente se le adhirieron; sin embargo, me voy a concentrar brevemente en las siguientes:

La ampliada indignación nacional que borró las fronteras de la pertenencia partidaria y que reconoció el riesgo de violentar un orden societal basado en la defensa, promoción, respeto, exigibilidad y disfrute de los derechos humanos.

Indiscutibles falencias intelectuales, profesionales y personales de Fabricio Alvarado que quedaron ampliamente demostradas en los pocos debates en que participó. Participar en política no es lo mismo que hablar en lenguas en un culto.

Incomprensión e irrespeto aberrante hacia la normativa internacional con la que el país se ha comprometido durante varias décadas, y que a su vez son garante de la promoción de los derechos humanos y las normas de convivencia internacional.

La relación personal y espiritual entre Fabricio y Rony Chávez (este último su padre espiritual) se tornó en un elemento de conflicto en la campaña en la medida que Chávez argumenta que la Virgen de los Ángeles es un espíritu demoniaco que debe ser combatido y desterrado. Este es un tema muy sensible para millones de católicos en el país y Fabricio nunca fue capaz de aclararlo o procuro desviar la discusión.

Un plan de gobierno que en sus diferentes versiones no demostró ni coherencia, ni una direccionalidad política nacional, y que más bien dejó la sensación de ser el plan de una iglesia que quería expandirse a nivel nacional e imponerse como orden moralizante.

Choque frontal y un cuestionamiento continuo hacia la institucionalidad electoral costarricense.

Adhesión oportunista de una serie de figuras ampliamente cuestionadas y mohosas del Partido Liberación Nacional, entre ellas Antonio Álvarez Desanti -candidato perdedor; lo que permitió dejar en claro que el Partido Renovación Nacional es sumamente poroso, que eso de las manos limpias es solo un eslogan de campaña, y que para hacer negocios, se lo hace desde cualquier partido político. A esto hay que sumarle la adhesión de Otto Guevara y otros candidatos presidenciales perdedores que más bien resultaron inconvenientes.

La sospechosa relación entre la campaña de Fabricio Alvarado, el diario digital el Mundo y OPol Consultores que generalmente le favorecía en las encuestas y que solía distanciarse con creces a las encuestas del CIEP de la Universidad de Costa Rica. Los resultados electorales dejan en amplio descredito a OPol y las personas que estaban detrás de esa empresa.

La indignación nacional se expresó no solo en el voto, sino en una sostenida campaña de memes, videos, comentarios, noticias y reflexiones en las redes sociales y en Whatsapp, las mismas debe asumirse como formas de participación social y de educación que permitieron conocer los riesgos que implicaba un posible ascenso de Fabricio Alvarado a la presidencia del país.

La derrota de Fabricio es a su vez una derrota para los hermanos Arias pues sus intereses económicos y políticos se posicionaron rápidamente detrás de éste; es una doble derrota para un deslucido Álvarez Desanti, sus seguidores y el sector más rancio del PLN; y es una humillación para la Iglesia Católica costarricense que le cedió espacio al fundamentalismo evangélico, perdiendo credibilidad social.

Sin embargo, deseo llamar la atención sobre el siguiente aspecto. En este round Fabricio resultó perdedor; no obstante, desde hace varios años el fundamentalismo cristiano aprendió a degustar las mieles del poder, y van por éste. Desde mi lectura, el fundamentalismo cristiano es ya un movimiento social (eso sí, de derecha), y han venido demostrando que tienen músculo político y que tienen capacidad para movilizarse y hacer temblar la institucionalidad costarricense; sino, recuérdese la cantidad de diputaciones que ganaron para la próxima Asamblea Legislativa, situación que avizora una situación especialmente delicada para el gobierno de Carlos Alvarado.

Finalmente, tenemos cuatro retos muy importantes y que no se deben de descuidar, a saber:

Carlos Alvarado debe hacer un excelente gobierno en términos de justicia social, distribución de riqueza, desarrollo de infraestructura, protección del medio ambiente y defensa de los derechos humanos; de no hacerlo, puede que no resistamos un nuevo embate del movimiento fundamentalista cristiano y su asociación con el pensamiento neoliberal.

El Tribunal Supremo de Elecciones debe revisar y modificar su normativa. Resulta inverosímil que ante tanta violación a la norma electoral, el tribunal se quede casi de brazos cruzados.

La vivencia espiritual debe complementarse con un pensamiento científico que permita enfrentar el pensamiento mecánico-mágico-religioso que está en la base del fundamentalismo cristiano. El desarrollo de una política cultural, educativa y participativa podría incidir en que recuperemos lo mejor de pensamiento de la ilustración, sin descuidar una relación constructiva y respetuosa con el medio ambiente.

La capacidad de reacción y acción social que asumió una buena parte de la sociedad costarricense contra la intolerancia debe mantenerse y fortalecerse. Como lo externé líneas atrás, el fundamentalismo cristiano es ya un movimiento social, con músculo y presencia en la Asamblea Legislativa; vendrán días aciagos en los que intentaran imponer su visión moral y excluyente de lo que es el ser humano, y debemos tener capacidad para cuestionarlos y enfrentarlos.

Dichosamente ganó la sensatez, el respeto a lo socialmente diverso, una agenda que garantiza los derechos humanos, y especialmente, la institucionalidad republicana que con sus evidentes limitaciones, aún permite la convivencia y la inclusión y existencia de la diferencia. Por el momento, con buen tino enterramos la intolerancia.

 

*Imagen tomada de https://semanariouniversidad.com/pais/fabricio-alvarado-presenta-su-plan-de-gobierno-2-0/

Enviado por el autor.

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UNIVERSALIS por una República Bicentenaria Incluyente

En compromiso con nuestros valores humanistas y en coherencia con lo establecido en el artículo 114 b del Estatuto orgánico de la Universidad de Costa Rica, y el Reglamento de la Escuela de Estudios Generales en su artículo 2, los aquí presentes docentes de la Escuela de Estudios Generales hacemos un llamado vehemente a reflexionar y votar en esta segunda ronda contra toda acción, expresión, o manifestación de intolerancia o exclusión a la diversidad y riqueza que conforma el género humano en sus diversas posibilidades de existencia (1).

Hacemos una llamada de atención al Tribunal Supremo de Elecciones para que, en su función de interpretar las disposiciones constitucionales y legales en material electoral e investigar las denuncias sobre el irrespeto al artículo 28 de la Constitución Política y al artículo 136 del Código Electoral —en los cuales se prohíbe explícitamente hacer propaganda electoral valiéndose de motivos religiosos o invocando creencias religiosas para promover la adhesión a un partido político—, hagan valer los derechos y garantías individuales establecidos en la Constitución Política de Costa Rica.

Es por lo anterior, que la autonomía universitaria y la institucionalidad del país deben mantenerse incólumes sobre todo ante la amenaza de una supuesta restauración de valores o principios alineados con sectores específicos de un movimiento religioso neo-pentecostal de corte teocrático. Ante esto, la educación humanista en la Universidad de Costa Rica necesariamente tiene que defender los logros alcanzados a lo largo de la historia social del conocimiento. El aporte de nuestra institución es invaluable para el ejercicio democrático y la defensa a la pluralidad en nuestro país.

Asimismo, quienes acá firmamos hacemos un llamado vehemente a toda la ciudadanía y demás habitantes de la República de Costa Rica a ser partícipes responsables de su presente. A lo largo de casi 200 años hemos podido conformar, con sus alcances y limitaciones, una de las democracias mejor equilibradas en la región latinoamericana. Esto gracias, a que en este tiempo se lograron grandes avances en el estado de derecho, los derechos humanos, la legalidad, la universalización del voto, la universalización de la educación, la universalización de la salud, la abolición del ejército y otras formas de violencia; estas son conquistas que nos han permitido forjar un destino propio, en el cual la inclusión y la paz para todos los habitantes del territorio han sido uno de los triunfos más destacables. Convocamos a la sociedad costarricense a ejercer su derecho al voto, no solamente un voto informado, sino un voto educado, un voto con amor al prójimo, incluso con amor hacia los que defienden, sin percatarse de ello, este movimiento religioso liderado por un candidato a la Presidencia de la República. A ellos les manifestamos nuestra cordial bienvenida al mundo de la política, a debatir y a pensar en el futuro de Costa Rica; pero no en esos términos, no enturbiando la política con la religión, no confundiendo al predicador con el candidato. Nuestra democracia bicentenaria no debe convertirse en una competencia por el dominio, sino en un ejercicio democrático de los deberes y derechos del ciudadano.

Sería lamentable y peligrosa la sola posibilidad de que el destino de la nación sea dirigido por un gobierno que no respete los derechos humanos, la libertad de información ni la transparencia —y que además realice alianzas con sectores económicamente poderosos, hechos que atentan contra los sectores más empobrecidos del país, sobre los cuales cae con mayor fuerza el peso de la manipulación política.

Desaprobamos las acciones contra el derecho internacional y aquellas prácticas que adversen la constitución política de nuestra República. El gran progreso de las Repúblicas democráticas del siglo XXI ha sido la comprensión de la condición diversa y universal de todos los habitantes del planeta.

Finalmente reafirmamos nuestro compromiso por una Costa Rica en la que todos podamos conmemorar dos siglos de un gran esfuerzo por sostener el modelo democrático; con la mirada puesta en el horizonte de un futuro incluyente, instamos al voto por un país debidamente incorporado en el mundo del siglo XXI, que pueda continuar siendo ejemplo de tolerancia y tenacidad contra las fórmulas políticas antidemocráticas o inconstitucionales.

 

Guiselle Marín Araya, Asdrúbal Marín Murillo, Ricardo Soto Espinoza, Diana Martínez Alpízar, Jerry Espinoza Rivera, Flor Eug. Solano Montenegro, Pablo Rodríguez Solano, Liliana Ureña Cascante, Ricardo Vargas Durán, Esteban Sánchez Solano, Melvin Campos Ocampo, Teresa Fallas Arias, Jorge Barrientos Valverde, Ileana D´alolio Sánchez, Jairol Núñez Moya, Abileny Soto Arguedas, Oscar Alvarado Vega, Jorge Arturo Montoya, Carlos Rojas Artavia, Esteban Rodríguez-Dobles, Marisol Gutiérrez Rojas, Leda Rodríguez Jiménez, Luis Adrián Mora Rodríguez, Minor Calderón Salas, Gabriel Rivel Pizarro, Mauricio Menjívar Ochoa, Maritza Marín Herrera, Lina Pochet Rodríguez, Ana Lucía Fonseca Ramírez, Carlos Cortés Zúñiga, Elvia Amador Rojas, Mario Salas Muñoz, Amadeo Cordero Hidalgo, Oscar Mario Molina Molina, Diana Senior Angulo, Arnaldo Moya Gutiérrez, Eduardo Madrigal Muñoz, Karen Poe Lang, Anacristina Rossi, José Miguel Arias Angulo, Ángela Ramírez Guerrero, Álvaro Carvajal Villaplana, Aysha Morales López, Patricia Fumero Vargas, William Elizondo Calderón, Juan Pablo Morales Trigueros, Mónica Perea Anda, Fabrizio Fallas-Vargas, José Daniel Jiménez Bolaños, Sindy Mora Solano

San José, Costa Rica. Viernes 23 de marzo de 2018

 

1 (Aprobado en sesión 2684-03, 05/05/1980) ARTÍCULO 2. Los fines de la Escuela corresponden a los propuestos para el Sistema de Educación General, a saber: a) Inspirar y desarrollar en el estudiante universitario interés permanente por la cultura general y humanística. b) Crear una conciencia crítica responsable sobre la problemática preferentemente latinoamericana, siempre dentro de una visión universal y humanística del mundo. c) Incorporar lucidamente al joven a la realidad costarricense y a su problemática concreta.

 

*Foto tomada de http://orientacion.ucr.ac.cr/case/case-estudios-generales/

Enviado a SURCOS por Esteban Rodríguez Dobles.

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Ser joven y la ruta costarricense con las elecciones como crisol

Héctor Ferlini-Salazar

Imágenes de jóvenes recorriendo calles y comunidades costarricenses para llevar el mensaje casa por casa y persona por persona, cuando el país se alista para votar en segunda ronda el 1 de abril inundan las redes digitales. Evidentemente esa no es una muestra de conciencia simple, sino de compromiso, la fase superior de la conciencia. Y es la juventud, gente de menos de cuatro décadas de vida quienes asumieron la tarea creando Coalición Costa Rica y sus agrupaciones en cada localidad; son decenas de grupos en todo el país que suman miles de personas. ¿Es un hecho sin trascendencia o algo pasajero? Creo que no; veamos:

  1. La conformación

Por iniciativa de gente joven, Coalición Costa Rica incluye a personas provenientes de distintas agrupaciones electorales y mucha gente independiente, que confluye en el objetivo de evitar el triunfo de una propuesta de partido-iglesia que pretende gobernar desde los preceptos del movimiento neopentecostal, esto es, desde una visión que habla de “guerra espiritual” contra quienes tienen otras creencias o cosmovisión, que utiliza una supuesta “teología de la prosperidad” para justificar el enriquecimiento de quienes lideran las congregaciones mediante el cobro del diezmo incluso por adelantado y la venta de “milagros”, donde sus líderes se auto-proclaman apóstoles y profetas, y recurren a cultos cargados de fuerza discursiva y notoriedad mediante la tecnología de la información especialmente la televisiva. Al rechazar esta propuesta, la Coalición Costa Rica adhiere la candidatura de Carlos Alvarado Quesada, cuya propuesta se centra en el respeto a los derechos humanos; la inclusión social, económica y cultural; la administración transparente; y especialmente, la idea de un gobierno nacional que incluya a personas de distintas tradiciones o militancia electoral.

  1. Las tareas realizadas

Después del 4 de febrero esta fuerza mayoritariamente joven ha visitado casas y personas, ha llevado el debate respetuoso y los argumentos a cada rincón del país, ha creado espacios digitales, ha impreso y distribuido volantes, ha propuesto estrategias, apoyado a su candidato en presentaciones públicas… y un sin fin de expresiones de la creatividad de que es capaz la gente joven.

  1. La base histórica que puede sustentar la preferencia electoral

Cuando desarrollamos el movimiento ciudadano La CCSS Que Queremos (2011-2014), en una de tantas reuniones comunitarias en todo el país, se puso de pie la recordada Myriam Zamora Solera (QEPD) y con su octogenaria sabiduría y compromiso, esta maestra de la lucha social costarricense dijo: “En Costa Rica tenemos escuelas para aprender a manejar carro o para aprender muchas otras cosas, pero también tenemos una escuela de solidaridad que es la Caja Costarricense de Seguro Social y no debemos dejar que nos la destruyan”. Esas palabras de la querida maestra social nos explican el rechazo que un importante sector del país expresa hacia una propuesta electoral del partido Restauración Nacional, que se basa en lo contrario a la inclusión y la solidaridad y apuesta por favorecer a las personas “elegidas” y las que “no viven en pecado” según su estrecho entendimiento. Este sector del electorado incluye a personas que no son de la dirigencia y que con sinceridad abrazan los postulados de la socialdemocracia y del socialcristianismo. Esa escuela de solidaridad mencionada por doña Myriam, la podemos ampliar a todo el sistema de seguridad social alentado por los movimientos sociales, especialmente de perfil laboral, y que desde el siglo diecinueve y especialmente en la primera parte del veinte dieron aliento a la alianza Mora-Sanabria-Calderón y sus fuerzas que lograron las garantías sociales, y así mismo, dieron la base para su continuidad con la Segunda República de Figueres Ferrer, Rodrigo Facio, Benjamín Núñez y otros pensadores socialdemócratas. A esa “escuela de solidaridad” que es nuestro sistema de seguridad social se suma, -y es parte del mismo entramado-, el modelo educativo costarricense (que con sus limitaciones) es universal. Esta conjunción es la tierra fértil para el trabajo que Coalición Costa Rica y toda persona comprometida hace para asegurar el triunfo electoral. Así, encontramos en esa “escuela de solidaridad” el elemento constructor de una sensibilidad especial del pueblo costarricense que hoy debemos levantar para convertir, -esta coyuntura electoral-, en el cuenco o crisol en el que se podrían fusionar los elementos para un camino costarricense que debemos re-construir.

  1. El nuevo pacto socio-político

Esta coyuntura ha provocado un espacio para el reacomodo político, pues ante la posibilidad de caer en una teocracia teñida además de incapacidad programática, distintas personas y fuerzas se han agrupado de uno y otro lado de las candidaturas presidenciales. Este fenómeno, que incluye a medios de información, representantes de los partidos políticos que formaron parte del bipartidismo, importantes sectores críticos dentro del catolicismo y de las otras iglesias históricas de un lado y el neopentecostalismo de otro, y más expresiones sociales, culturales, empresariales, académicas y políticas, podrían abrir el espacio para el desarrollo de un nuevo pacto socio-político que nos permita pensar la Costa Rica que queremos y acordar un programa para lograrla. Ciertamente para ello, es necesario dejar de lado dogmas, rencores, e intereses mezquinos.

  1. Las tareas del futuro y la permanencia de la Coalición

Uno de los valores principales de la Coalición Costa Rica es que no es un partido político, sino una alianza social con posibilidades de convertirse en movimiento, esto es, contar con objetivos de largo plazo, cohesión en torno a ellos y permanencia. Por ejemplo, ¿no podría esta Coalición impulsar una reforma mediante referendo u otra vía para lograr un mecanismo de elección legislativa que si haga honor a una democracia en su sentido de gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo? Este ejemplo propone abrir la posibilidad de pensar en otras luchas o procesos más allá del 1 de abril.

  1. El sentido de ser joven

Si bien es cierto Coalición Costa Rica tiene la agradable y conveniente marca de las juventudes, también es cierto que probablemente se cuentan por miles las personas que ya no clasificaríamos en ese concepto etario, pero si, como escribí en otro texto, en la propuesta de que ser joven es tener hoy metas nuevas para cumplir mañana. El elemento clave entonces es el compromiso, la fase superior de la conciencia que nos mostró doña Myriam. Y con base en ese compromiso, no importa la edad para asumir la tarea de contribuir en la construcción, o re-construcción, del camino costarricense hacia el respeto pleno a los derechos de todas las personas.

  1. La urgencia de un resultado electoral y el estrechamiento del espacio político

Más allá de concentraciones, encuestas o mediciones de fuerza, el resultado de la segunda vuelta electoral costarricense tiene una connotación política clave: el riesgo de un estrechamiento del espacio político. Igual que como ocurre en las sociedades dominadas por el ejército, con un gobierno basado en principios religiosos o sectarios el espacio político, -es decir, la posibilidad de disentir, proponer públicamente sin peligro de discriminación o condena, de organizarse para promover luchas sociales, y en general, para impulsar propuestas distintas a las del gobierno-, se vería limitado. El solo hecho de que la propuesta neopentecostal gane una elección, enviaría a toda la sociedad el mensaje de que existe por definición y con validación electoral lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, lo aceptable y lo inaceptable. Eso no lo podemos permitir y por ello la abstención no es una opción válida. Por esto, lo expuesto en el punto 3 en torno a la base histórica que puede sustentar la preferencia electoral, resulta clave. Para ejemplificar lo que esto significa, recordemos la idea propuesta desde el Partido Restauración Nacional de que “es necesario restaurar la universidad pública”, o bien, lo dicho por Arnoldo Castillo, representante de esa misma agrupación en entrevista con La Nación el 8 de marzo: » Yo esperaría que no coartemos la libertad cultural, yo esperaría que eso no lo hagamos, que no tengamos que llegar a eso».

  1. La construcción de ciudadanía y la ruta hacia la democracia participativa

La reforma del 2003 al Artículo 9 de la Constitución Política de Costa Rica que establece el “gobierno participativo” es una ruta a seguir. El gobierno participativo, como elemento administrativo, requiere de la construcción de una democracia participativa, esto es, que los distintos sectores aceptemos que ese es el modelo político en el cual deseamos vivir y que debemos construirlo. Lograr la democracia participativa como elemento que rige la sociedad junto al modelo representativo que hace viable el gobierno, implica desarrollar la capacidad de proponer desde la ciudadanía políticas públicas, participar en su ejecución, controlarlas y re-formularlas cuando sea necesario, es decir, desarrollar una cultura de ciudadanía, de compromiso con la comunidad, el cantón, la provincia, el país. Será un reto del movimiento social hacerse presente para impulsar este proceso. Será un reto también para un gobierno de Carlos Alvarado aceptar y promover esto en suma a las alianzas que ha hecho con otras fuerzas políticas.

Como vemos, el papel de esta Coalición Costa Rica no es algo de poca importancia, todo lo contrario, puede tomar mayor fuerza e influencia nacional si logra conservar su autonomía y alcanzar permanencia. Las tareas que vienen son de gran importancia estratégica, especialmente si se toma en cuenta que este proceso electoral ha servido para abrir a la luz pública algo que estaba semioculto a la conciencia: la existencia de un movimiento con alta estructuración y cobertura, basado en una lectura ahistórica de la Biblia, con evidentes móviles financieros y de poder político, que opera con base en la obediencia, y se alimenta de la desigualdad socio-económica y la urgencia de soluciones, reconocimiento y apoyo para la población marginada o que es presa de la injusticia social. En adelante, la vida de quienes lideran estas congregaciones, -ahora expuestas a la luz-, y sus alianzas de oportunidad podría no ser la misma; pero ello depende de que el compromiso del gobierno, de los movimientos sociales y de las personas conscientes se haga presente con base en ese camino que puede surgir de la confluencia de quienes no solo queremos votar y trabajar en contra de, sino, por una Costa Rica transparente, inclusiva y solidaria.

 

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Mi voto, mi llamado a votar

Por la democracia y la república

Contra la barbarie y el oscurantismo

Luis Paulino Vargas Solís

 

La Costa Rica de las grandes polarizaciones socioeconómicas no tiene –no por ahora al menos– esperanza de redención. Ese país donde centenares de miles –hasta sumar mucho más de un millón– de personas trabajadoras, viven negadas de un trabajo decente. La misma donde amplias regiones periféricas sufren al olvido y abandono que las condena a la pobreza y el desempleo perpetuos. Esa Costa Rica de contrastes groseros entre los súper-ricos, que viven escondiendo su miedo detrás de enormes murallas, y las amplias capas populares que deben sobrellevar la violencia de la carencia cotidiana. Con perplejidad despertamos a la realidad de que, lejos de la opción pacifista, igualitaria, dialógica e inclusiva, que presuntamente definía una “vía costarricense”, somos, en realidad, una sociedad que alberga en las profundidades de su siquis colectiva, perturbadores sentimientos de odio e intolerancia. En mucho mayor grado de lo que sabíamos, y con mucha mayor intensidad de lo que nunca imaginamos. Esa Costa Rica que renuncia incluso a lo que en el pasado fue su mayor fortaleza: unas clases medias vigorosas, hoy en pleno derrumbe bajo el asedio de la inseguridad económica y la incertidumbre ante el futuro.

Mucha gente creyó que el gobierno de Luis Guillermo Solís podría traer un cambio. No lo hizo, o, a lo sumo, solo lo intentó muy tímidamente. Decepcionó esas esperanzas, pero, en fin, he de reconocer que mi partido, el Frente Amplio, tampoco logró estar a la altura de lo que esperaban quienes le dieron su voto.

Pero, en realidad, nada permite anticipar que esto pueda cambiar. El proyecto neoliberal, fallido en muchos sentidos sustantivos, excepto en la generosidad y largueza con que premia los intereses de minúsculos sectores de gran poder económico, debiera dar lugar a nuevas propuestas y posibilidades. Es necesario, dadas las devastaciones que ha provocado, que nos llevan hoy al borde mismo del abismo.

Con perplejidad despertamos a la realidad de que, lejos de la opción pacifista, igualitaria, dialógica e inclusiva, que presuntamente definía una “vía costarricense”, somos, en realidad, una sociedad que alberga en las profundidades de su siquis colectiva, perturbadores sentimientos de odio e intolerancia. En mucho mayor grado de lo que sabíamos, y con mucha mayor intensidad de lo que nunca imaginamos.

La sucesión escalofriante de femicidios de las últimas semanas viene a ser como una especie clímax macabro, al cabo de tantas y tan encendidos discursos que agitan los fantasmas de una imaginaria “ideología de género”, y disparan una profusión patológica de violentas diatribas homofóbicas. Y, lo digo con toda convicción, que también mueren, hoy como antes, y morirán en el futuro cercano, muchos gais cuya muerte será atribuida a cualquier otra razón, pero jamás vinculadas a su homosexualidad, no obstante ser ésta la razón de fondo. Muertes que jamás serán reivindicadas ni jamás protestadas; que permanecerán silenciadas e ignoradas. Lo digo porque lo he presenciado reiteradas veces a lo largo de toda mi vida.

Pero, en fin, ese proyecto neoliberal, que por mil razones debiera cambiar, sin embargo no cambiará. La composición que tendrá la Asamblea Legislativa a partir del 1° de mayo próximo, augura más bien su profundización, incluso su radicalización, y, por lo tanto, mayores amenazas futuras para la democracia y la paz social.

Cierto, no cabe esperar que desde el Poder Ejecutivo se haga nada sustantivo por cambiar esa ruta al abismo. Pero, aun así, conviene reconocer que podría haber algunos matices no despreciables.

Fabricio Alvarado es un sujeto sin criterio, sin educación, sin convicciones y sin temperamento. Su trayectoria es la propia de un mercader de la fe que, en búsqueda del becerro de oro, sencillamente amplió los escenarios donde actúa: ya no solo las tarimas de los templos evangélicos, sino también las del ámbito político. Lanzado de forma imprevista al primer plano, ha quedado atrapado en las redes que le lanzaron las tecnocracias neoliberales provenientes de los partidos tradicionales: PLN y PUSC. Sin bases ni discernimiento, este señor no entiende una coma en materia de política económica; simplemente firmaría lo que los economistas venidos de esos partidos le pondrán ante los ojos, e intentará repetir, tan bien como sus escasas luces se lo posibiliten, lo que le digan que debe decir.

Carlos Alvarado es, claramente, un hombre mucho mejor educado, de inteligencia despierta, de ideas mucho más claras y capaz de pensar por sí mismo. Se podría admitir que tiene un cierto bagaje políticamente progresista. No es poca diferencia, aunque eso queda opacado, hasta casi desvanecerse, detrás de esos pactos que ha firmado con rancios representantes del neoliberalismo criollo.

Todavía podríamos albergar la expectativa de que Carlos abra siquiera pequeñas ranuras para posibles entendimientos que maticen un poco la tumultuosa ofensiva neoliberal que se nos viene encima. No es que esto sea la gran cosa, pero comparativamente a Fabricio es, siquiera, una tenue luz de esperanza.

Pero hay mucho más que eso, y de grandísima importancia. Es que Fabricio es portador de una visión religiosa de la política y el Estado, que conlleva una gravísima amenaza a la democracia, la república y la civilidad. Los acontecimientos de estos días –reuniones secretas para tramar la violación de la Constitución y las leyes– reafirman que este candidato representa una seria amenaza para la democracia.

Es que la fusión entre religión y política es un cóctel explosivo, porque la religión es espacio de dogmas y verdades reveladas, cuando la política democrática debiera ser espacio de deliberación abierta y equitativa, sin dogmas de ningún tipo, independientemente de la fe o creencias de cada quien.

Cuando la religión invade la política, exporta hacia ésta sus dogmas y, por lo tanto, establece un adentro y un afuera entre quienes aceptan esos dogmas y quienes no. El dogma religioso devenido principio político, legitima automáticamente a quienes los aceptan, como deslegitima a quienes no lo hacen. Porque los dogmas, recordémoslo, no son asunto sobre los que se delibere y decida. Simplemente es obligatorio aceptarlos. Cuando, todo lo contrario, la política en democracia es espacio para disentir, deliberar y decidir.

Claro que sí: la fe de cada quien, sus creencias religiosas, son asuntos respetabilísimos que cada persona debe poder vivir con absoluta libertad. Que cada quien, en el espacio de su iglesia y congregación, acepte los dogmas de su religión y guíe su vida según éstos ordenan. Eso es perfectamente respetable, pero de ninguna manera transferible al espacio público, donde gente con diversas creencias –o sin fe alguna– han de tener pleno derecho a expresarse, a participar y decidir.

Indispensable es esa ágora política donde principios democráticos universales garanticen para todas y todos los derechos fundamentales, inclusive aquellos que son propios de la libertad religiosa, en la plenitud de tal concepto: igual si la fe es católica, neopentecostal, luterana o bautista. O musulmana, judía, hindú o budista. O la que fuere, incluyendo el agnosticismo o el ateísmo. Todos y todas gozando de la misma libertad, receptores del mismo respeto.

Fabricio y su movimiento político no entienden nada de esto. Lo rechazan en términos viscerales: quieren trasladar al ámbito político los dogmas de su religión e imponérselos a todo el colectivo, independientemente de que las otras personas los compartan o no. Lo cual equivale a negar la democracia y el pluralismo, o, en otros términos, a desconocer todos los aportes de la filosofía iluminista, de la ilustración y del liberalismo político. Estamos hablando de avances civilizatorios que datan de los siglos XVII y XVIII. Retroceder, pues, cuatro siglos atrás, hacia la imposición de un orden político regido por dogmas religiosos que son inherentemente enemigos de los principios que fundan las nociones modernas de democracia y república.

Sería un orden político donde las leyes y la institucionalidad definirían derechos e inclusiones; negaciones y exclusiones según criterios religiosos. No la libre deliberación y decisión según principios de libertad de pensamiento y expresión. Solamente la aceptación o no aceptación del dogma y, sobre esa base, tener derechos o no tenerlos.

Fabricio y su movimiento representan una grave amenaza a la democracia y la república. Representan, asimismo, una apuesta a la involución a un ideario pre- moderno, oscurantista, intolerante. Es una convocatoria al odio y la intolerancia contra quienes se aparten de unos dogmas religiosos que, encima de todo, tienen como única base una interpretación literalista, completamente arbitraria, oportunista y acomodaticia, de textos bíblicos escritos hace muchos siglos. Pero, por ello mismo, todo esto representa una apuesta contra la razón y la ciencia; una convocatoria al pensamiento mágico y la hechicería, según se evidencia en la extrema ligereza con que proclaman milagros y sanaciones en masa, presumiendo incluso de tener el poder de controlar a voluntad las placas tectónicas de la Tierra.

Como hombre gay puedo sentirme justificadamente temeroso por la amenaza terrible que Fabricio representa para mí y para quienes, como yo, comparten una orientación sexual y/o identidad de género, distinta a la mayoritaria y hegemónica. Pero el asunto es mucho más grande que eso. Fabricio es una amenaza para las aspiraciones que alguna vez cultivamos de construir una patria realmente inclusiva, pacífica, democrática y justa.

Pregunto con todo respeto pero con el mayor énfasis: ¿realmente creemos en la república, la democracia, la paz, los derechos humanos y la igualdad o esas son tan solo palabras bonitas y vana demagogia, frases carentes de significado y respecto de las cuales no tenemos compromiso ni convicción alguna?

Votaré por Carlos, con todas las muchas reservas que puedo tener, votando por los valores civilizatorios de la democracia, la racionalidad, la ciencia, la paz, los derechos humanos y la civilidad.

Votaré entonces contra Fabricio, consciente de que representa la involución barbárica hacia un orden político intolerante y oscurantista.

Y, con todo respeto, pero con la urgencia y la alarma de quien está convencido de que los valores indispensables para la convivencia en paz y democracia están bajo gravísima amenaza, pido por favor: ¡votemos contra Fabricio!

O sea, e inevitablemente, ¡votemos por Carlos!

 

Tomado del blog http://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com

Enviado a SURCOS por el autor.

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UNA: La Planificación y la Promoción de los Derechos Humanos

El miércoles 14 de marzo de 2018, en la Sala de Conferencias de la Facultad de Ciencias Sociales se realizó el conversatorio titulado: “Planificación de proyectos vinculados a la promoción de los Derechos Humanos”: Experiencias de personas privadas de libertad.

Este foro fue organizado por la Asociación de Estudiantes ASOPPS con el apoyo de Escuela de Planificación y Promoción Social-EPPS.

La actividad contó con la participación de los expositores: Marco Feoli Ministro de Justicia y Paz, Mónica Rojas y Emanuel Calvo ambos del Proyecto UNA Pedagogía para el Rencuentro, así como las privadas de libertad Orlando Villanueva y Katia Mora. Antes del conversatorio un grupo de privados de libertad expusieron sus artesanías en la explanada de la Diversidad,

Allison Quintanilla, Presidenta de la Asociación de Estudiantes-ASOPPS agradeció la presencia de los panelistas y al público en general. Quintanilla resaltó la invisibilización del tema de los Derechos Humanos, por ello, mediante el foro se asume el compromiso de la promoción de políticas públicas que promuevan la garantía de los Derechos Humanos.

El M.Sc Fernando Morales, Subdirector de la Escuela de Planificación y Promoción Social, brindó un agradecimiento a la Asociación de Estudiantes como principales organizadores del foro. Para Morales esta actividad se enmarca tanto en la misión y visión de la Universidad Humanista y Necesaria declarando para este año el tema de la Autonomía, Regionalización y los Derechos Humanos.

Morales hizo referencia sobre los Derechos Humanos como un desafío y su implementación en las instituciones públicas, además de una apropiación de parte de la sociedad: “es importante que se tome conciencia de la importancia de los Derechos Humanos que también forma parte de un instrumento básico para hacer valer posiciones y contradicciones”.

La actividad cultural estuvo a cargo del grupo “yo no plus fusión”, quienes interpretaron dos canciones y además algunos versos creados por privados de libertad, su vocalista mencionó el aporte del arte como herramienta de trasformación social.

Mediante su intervención Don Marco Feoli expresó la diferencia que hay que hacer entre las personas, argumentando que no todas son iguales y ese elemento es importante a tomar en cuenta y no solamente hay que encarcelar por un tema de seguridad, la cárcel es una fuente de exclusión y marginalidad, tenemos una cultura castigadora.

A pesar de que siguen habiendo problemas y los esfuerzos de estos 4 años no son suficientes, para el Ministro se debe de alcanzar una transformación del sistema penitenciario ya que es perverso. También define al sistema penitenciario como útil, si garantiza en este la dignidad de las personas y el compromiso de los derechos humanos. Dentro de las acciones destaca la construcción de tres centros de unidad de atención integral, estilo residencias con plazas y talleres para impartir cursos, centros de acompañamiento a las personas que cumplen con la pena para volver a la vida en libertad.

El Ministro resaltó el trabajo y compromiso de diferentes instituciones como la Universidad Nacional con sentido común y sensibilidad, mostrando de esta manera la importancia de visibilizar el tema de Derechos Humanos, la solución no está en tener una cultura del garrote, sino más bien una cultura de paz, concluyo Feoli.

Mónica Rojas, estudiante de Derecho de la Universidad de Costa Rica, mencionó sobre los esfuerzos en la Política Carcelaria para que los privados se transformen y resaltó que el enfoque pedagógico utilizado en Costa Rica es de castigo “en relación a la pena, no se encuentra relación en la rehabilitación cuando la pena es estricta, más bien produce efectos contrarios”.

En cuanto a los enfoque pedagógicos transformadores son muy escasos y se basan solamente en que los privados de libertad se mantengan ocupados y muestren sus habilidades. Con la iniciativa “Una pedagogía del Rencuentro” se busca un espacio para la expresión libre y creativa promoviendo los Derechos Humanos.

Emanuel Calvo, quien explicó la idea de promover la inter relación y convivencia mediante “UNA Pedagogía para el Rencuentro”: al respecto indicó: “se promueven las virtudes civiles, donde se potencien, se capaciten y haya una transformación conociendo aptitudes, actitudes y competencias las cuales se manifiestan mediante conductas, habilidades y comportamientos”.

La androgogía, modelo utilizado, se basa en elementos modificadores, estímulos, emociones, sentimientos, percepciones y la forma en que se entienden los adultos. Se trabajan cinco áreas de la virtud civil correspondiente a resiliencia, asertividad, empatía, pro actividad, adaptabilidad

Orlando Villanueva, privado de libertad, relató un poco de sus vivencias dentro de la prisión, mencionó que la cárcel es la escuela de la delincuencia, existe el bien y el mal, está en uno mismo el salir adelante, la convivencia con los demás es una virtud, existe una dificultad para surgir y la sociedad generaliza a todos los presos de libertad calificándolos como iguales.

Katia Mora, otra de las privadas de libertad que asistieron al foro, calificó como difícil ser privada de libertad y ser mujer, pero de manera positiva mediante el enfoque del último Gobierno se da una nueva visión con los privados de libertad, al tratarlos como personas que hay que ayudar para que no regrese a la cárcel. Aunque las opciones de estudio son limitadas, concluye con que los privados de libertad también son seres humanos.

William Morris- Estudiante EPPS

Efrain Cavallini Acuña-Académico

 

Enviado por Msc. Efraín Cavallini Acuña, Asesor Comunicación, Rectoría UNA.

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Manifiesto de la Comunidad Universitaria de las universidades públicas por el respeto a los Derechos Humanos y a una sociedad diversa y justa

22/03/18

 

Las suscritas – personas vinculadas a la comunidad universitaria costarricense -, alarmadas por el rumbo imprevisto que han tomado las elecciones nacionales, sentimos la obligación de comunicar las siguientes reflexiones.

Las potestades del Estado, y en concreto del Poder Ejecutivo, en la conducción de numerosos asuntos públicos es enorme. También lo es su impacto en la vida diaria de una sociedad cada día más compleja y plural, como la costarricense. Es por ello que el gobierno debe estar constituido por personas con las más elevadas credenciales democráticas, de respeto a los Derechos Humanos, al Estado de Derecho y a las más elementales normas de convivencia social.

Consideramos que la elección de personas y partidos políticos con visiones excluyentes de la vida pública, que alimentan o validan la discriminación de grupos humanos, o que también lesionan su dignidad, conduce a un aumento de la polarización social, generadora de situaciones de violencia que los discursos discriminantes legitiman. Esta creciente intolerancia y polarización alimentan la implementación de acciones lesivas para los derechos básicos de diversos sectores de la población costarricense.

Lo anterior alimenta un clima de enfrentamiento y conflicto que amenaza nuestra paz social, y nos desprestigiaría y aislaría en los foros internacionales, en los que nuestro país ha sido un baluarte en defensa de los Derechos Humanos y la Paz, y de los que depende buena parte de la defensa de un país que optó por no tener ejército, caso de los recientes éxitos del país en la Corte Penal Internacional.

La historia ha sido testigo de siglos de sangrientas luchas religiosas, y de lo que ocurre cada vez que un gobierno ha basado sus políticas en una visión fundamentalista de la religión. Una situación que, al día de hoy, sigue generando enorme sufrimiento en donde se encuentra implantada. La enseñanza de la historia es clara: elegir un gobierno que mezcle fundamentalismo religioso y política sería un enorme retroceso para nuestro país.

No podemos confundirnos. Esta no es una elección ordinaria. En las circunstancias actuales, debemos elegir un gobierno que garantice la plena libertad para la expresión de las diversas convicciones religiosas, filosóficas, políticas y personales, que coexisten en el seno de la ciudadanía costarricense.

Debemos elegir un gobierno que reconozca y respete la diversidad y pluralidad que caracteriza a la sociedad costarricense. Un gobierno comprometido con el estricto respeto a la integridad y dignidad de todas las personas, y a sus diversas visiones de mundo. Un gobierno que se oriente por el conocimiento social, económico y científico, y que aliente y respete a las comunidades humanas que se dedican a obtenerlo y difundirlo.

Por todo lo anterior, y por encima de nuestras diversas afiliaciones partidarias y posiciones políticas, las personas abajo firmantes valoramos el compromiso que ha adquirido Carlos Alvarado Quesada con el respeto a los Derechos Humanos, a la construcción de un Gobierno Nacional basado en acuerdos resultado del diálogo con diversos sectores de la sociedad costarricense, que incluye el fortalecimiento de la educación en todos sus niveles como un instrumento fundamental para la construcción de una sociedad más justa y equitativa.

Por estas razones, por la magnitud de lo que se juega en esta elección, por Costa Rica, apoyaremos a Carlos Alvarado.

Acceda al siguiente enlace para ver los firmantes de la carta.

Manifiesto de la comunidad universitaria de las universidades públicas (1)

 

 

*Imagen tomada de Go Visit Costa Rica

Enviado por Juan Carlos Cruz Barrientos y María Elena López.

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UCR alerta sobre epidemia de femicidios

Eduardo Muñoz Sequeira

Vicerrectoría de Acción Social, UCR

  • En tan solo diez días del mes de marzo -irónicamente el mes que celebra los derechos de las mujeres- cinco mujeres fueron asesinadas a manos de sus parejas masculinas

 

UCR alerta sobre epidemia de femicidios
La UCR mantiene un vínculo cercano con organizaciones comunitarias en las que las mujeres tienen un rol protagónico en la consecusión de mejorar sus calidades de vida y el pleno disfrute de sus derechos. Foto archivo VAS, UCR.

Investigadoras y profesionales en ciencias sociales de la Universidad de Costa Rica (UCR) no han dudado en calificar esta situación como una epidemia de femicidios. De hecho, sin terminar el primer trimestre del año 2018 el total de femicidios ya asciende a ocho. El grado de violencia ha escalado a niveles inhumanos, incluyendo el asesinato con tubos metálicos, con fuego y ensañamiento con armas blancas. De acuerdo al Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres y Acceso a la Justicia, instancia del Poder Judicial, en la última década han muerto casi 300 mujeres por esta causa. El año pasado se contabilizaron 27.

Se habla de femicidio cuando una persona es asesinada por su condición de mujer, usualmente a manos de su pareja actual o pasada, o de otro hombre con quien no tuvo una relación de pareja. No es un homicidio común, sino producto normalmente de una violencia escalonada y una relación desigual entre la víctima y el femicida.

Según datos del Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu), entre 2014-2017 los albergues de esa institución atendieron a 1585 mujeres en riesgo de muerte, y solo el año pasado 7000 mujeres fueron abordadas en las Delegaciones de las Mujeres y sus oficinas regionales.

“Los escenarios en los que mueren violentamente las mujeres y los hombres en el mundo son completamente diferentes. Se estima que entre un 60 y un 70% de los homicidios de mujeres son cometidos por razones asociadas a su género y por hombres cercanos. Sin embargo, menos de un 8% de los homicidios de hombres son cometidos por razones asociadas a la violencia doméstica o sexual y todavía menos son cometidos por mujeres cercanas”, aseguró la Dra. Montserrat Sagot Rodríguez, directora del Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM).

Legitimación de la impunidad. Para la magister Teresita Ramellini Centella, directora de la Escuela de Psicología, “los factores psicosociales que pueden estar provocando este retroceso se relacionan con los discursos fundamentalistas (religiosos y no religiosos) que remiten al irrespeto de los derechos humanos y a las diversidades, al ´permiso` para discriminar y agredir y a la instalación de discursos totalitarios sobre lo ´correcto y lo incorrecto`”.

Ramellini acotó que “la sociedad patriarcal se reconfigura constantemente. Los avances en derechos humanos producen que los sectores conservadores se organicen para intentar que se retroceda»

“Cuando los discursos conservadores se legitiman y se convierten en parte del imaginario aceptado de que las mujeres son siervas de los hombres, entonces se incrementan los riesgos. Para aquellos que no encuentran formas alternativas de serlo, que no tienen oportunidades para ejercer masculinidades más positivas, que crecieron en ambientes violentos y sin otras opciones, estos discursos políticos sirven para exacerbarles esos rasgos y para justificar su sentido de posesión sobre las mujeres y llevarlo hasta su forma más extrema”, acotó la Dra. Sagot Rodríguez.

El magister Ariel Calderón González, sociólogo político, aclaró que “aunque la relación entre los discursos políticos y los femicidios no se puede demostrar sin hacer una investigación a profundidad, si es necesario tomar en consideración que las mujeres asesinadas recientemente son de zonas donde la religión tiene un arraigo cultural fuerte. Asimismo, y con la cautela del caso, más allá de ligar estos femicidios a una creencia en particular, es importante notar que el machismo imperante se basa en una noción socialmente construida de familia, feminidad y masculinidad que reproducen la sumisión, la obediencia y la violencia”.

Compromiso universitario. La directora Ramellini Centella enfatizó que el papel de la UCR es llamar a la reflexión, al debate y al uso de información veraz y científicamente sólida. “En la Escuela de Psicología hemos desarrollado debates y conformamos un Comité de Psicología por la diversidad, la inclusión y los derechos humanos, que está muy activo reflexionando sobre la coyuntura electoral, y produciendo materiales informativos y realizando acciones públicas dentro y fuera de la universidad.”

La Lic. Camila Ordóñez Laclé, coordinadora del Observatorio del sexismo en la publicidad: un enfoque de derecho de las mujeres (ED-3203), proyecto de la Vicerrectoría de Acción Social (VAS), hizo un llamado de atención a las industrias mediáticas en su rol en la construcción de nuevas masculinidades.

“Desde hace mucho tiempo se viene hablando que la publicidad no solo refleja la cultura, sino que ayuda a crearla. Y en ese sentido, entendemos a la publicidad y a los medios de comunicación como aparatos culturales socializadores que nos transmiten valores e ideales de lo deberíamos ser o hacer. Por tanto, en esos mensajes va mucha información sobre el rol de las mujeres en la sociedad”, comentó Ordóñez.

En ese sentido, destacó que el proyecto ED-3203 es un espacio importante porque la UCR tiene todo el potencial, y la responsabilidad con la sociedad, para convertir toda “esa información en algo que pueda ser traducido y aprovechado por la comunidad, por las mujeres y hombres todas las edades; que el conocimiento se acerque en los términos en que las personas lo necesitan para poder trabajar en la prevención de conductas o pensamientos nocivos para el desarrollo personal y humano en general, en un ambiente en el que las mujeres sean reconocidas como seres con los mismos derechos”.

Otros proyectos de Acción Social relativos al tema son: Hacia la eliminación del sexismo y la discriminación en la Universidad (ED-3300), Mujeres del campo: derechos, cuerpo – territorio (ED-3185), el Trabajo Comunal Universitario EMPODERO: Experiencias que posibiliten empoderamiento, dirigidas a mujeres trabajadoras del hogar (TC-672), entre otros.

 

Eduardo Muñoz, comunicador de la Vicerrectoría de Acción Social de la UCR.

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Manifiesto de escritoras y escritores costarricenses ante las cruciales elecciones presidenciales de 2018

«…Es prohibida toda forma de propaganda en la cual, valiéndose de las creencias religiosas del pueblo o invocando motivos de religión, se incite a la ciudadanía en general, o a los ciudadanos en particular, a que se adhieran o se separen de partidos o candidaturas determinadas«.

Código Electoral, Art.136

“No se podrá hacer en forma alguna propaganda política por clérigos o seglares invocando motivos de religión o valiéndose, como medio, de creencias religiosas”.

Constitución Política, Art.28

 

Los firmantes, escritores y escritoras, con seria preocupación ante los escenarios que ofrece la segunda ronda electoral en Costa Rica, nos manifestamos con el propósito de llamar la atención de la ciudadanía costarricense, sobre la posibilidad de que un gobierno de corte neopentecostal fomente la intolerancia y el irrespeto a las garantías fundamentales en que se asienta nuestro régimen democrático, negándose de ese modo las particularidades que nos han distinguido como país y produciendo un retroceso histórico de dimensiones incalculables. Por lo tanto, llamamos vehementemente a los ciudadanos y ciudadanas a reflexionar sobre las siguientes amenazas:

  1. La división de los costarricenses en grupos opuestos e irreconciliables, separados por dictados religiosos, por una parte; o por efecto de manipulación de los fantasmas de la Guerra Fría, por otra, creando la posibilidad de una confrontación que acabaría con la paz que ha distinguido a Costa Rica.
  2. La aparición de censuras respecto a las diferencias étnicas, culturales, ideológicas o sexuales y  la negación subterránea de las conquistas sociales de las mujeres.
  3. La pérdida posible del honroso papel de Costa Rica como defensora de los Derechos Humanos, en todos los órdenes.
  4. La pérdida de valores fundamentales de la nación costarricense como la solidaridad, la justicia social, el respeto a las diferencias, la educación con fundamento científico, el compromiso con la ciencia.
  5. La posibilidad de la instauración DE UN RÉGIMEN TEOCRÁTICO, donde los poderes del Estado sean guiados por los principios y valores de un grupo religioso particular, en detrimento del respeto de la libertad de credos.
  6. La pérdida de los activos del Estado y de las instituciones de bien social  y de protección de la naturaleza, por la imposición de un neoliberalismo, que acentuará aún más la desigualdad entre los que más y los que menos tienen. Lamentablemente, esa noción de neoliberalismo subyace en el movimiento neopentecostal.
  7. La posibilidad de la injerencia de sectas religiosas asentadas en el exterior, con lo que Costa Rica se convertiría en parte de la ola evangélica ultraconservadora que está azotando a otros países latinoamericanos.
  8. La imposición de una noción reducida y mercantil de la cultura, a la que se define en su función decorativa y superficial como recreación, deportes o actividad económica, con muy posible irrespeto a la libertad creativa de las artes.

Por todo lo anterior, ENFÁTICAMENTE MANIFESTAMOS:

  1. Que el irrespeto a los artículos de la Constitución y el Código Electoral que garantizan la separación entre religión y política parece ser lo que nos ha llevado a esta difícil situación. El TSE permitió que aparecieran partidos políticos asociados a las iglesias y ahora permite que uno de los candidatos utilice abiertamente creencias religiosas para obtener poder político. Llamamos la atención de todos los electores y de la comunidad jurídica internacional sobre el hecho de que la candidatura de quien está haciendo esta infracción podría ya ser inválida, pues habría desoído la Constitución de la República y el Código Electoral. Pedimos una investigación inmediata al respecto, a quien corresponda, y solicitamos que el TSE y la Sala Constitucional  tomen las medidas del caso, frente a la existencia de partidos políticos religiosos que, con su existencia misma, contravienen los artículos de la Constitución y del Código Electoral arriba citados.
  2. Que repudiamos a aquellos políticos políticos tradicionales que han fomentado la corrupción, el neoliberalismo a destajo, los manejos contra la ley y el favorecimiento al impacto de las trasnacionales económicas, y ahora culturales, para lo cual no han dudado en desfigurar lo que ha sido nuestra VÍA COSTARRICENSE».
  3. Que llamamos al pueblo de Costa Rica a dar un voto inteligente, que no entregue al país al mejor postor, pues lo nuevo por conocer puede extraviar para siempre nuestra democracia y crear un caos social de graves dimensiones.

 

Nombre y apellidos, correo

Anacristina Rossi, novelista, cuentista, ensayista, cristirossi@gmail.com

Magda Zavala, novelista, ensayista, poeta, mzavalagcr@yahoo.com

Tatiana Lobo, novelista, ensayista, cuentista, talowi@gmail.com

Arnoldo Mora, ensayista, mora_arnoldo@hotmail.com

José León Sánchez, novelista

Yadira Calvo, ensayista, yadicafa@gmail.com

Carlos Cortés Z, novelista, cuentista, ensayista

Adriano Corrales, novelista, poeta, cuentista, hachaencendida@gmail.com

Catalina Murillo, novelista, ensayista, catalinamurillo@hotmail.com

Habib Succar Guzmán, poeta, novelista, –hsuccar@gmail.com

Mía Gallegos Domínguez, poeta, miagallegosdom@hotmail.com

Ana Istarú, poeta, dramaturga

Julieta Dobles Izaguirre, poeta, julietadobles@yahoo.com

Warren Ulloa Argüello, novelista, etnosafari@gmail.com

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Rodrigo Soto, novelista, cuentista, ensayista, poeta

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Osvaldo Sauma, poeta

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Marlene Retana Guido, poeta, marsereno01@gmail.com

Laura Casasa, poeta, lingüista, laura.casasa@gmail.com

Ignacio Carballo Luján, poeta, igneo65@gmail.com

Carlos Rubio, poeta, cuentista, crítico literario

Teresita Aguilar Mirambell, poeta, tamirambell@gmail.com

Daniel Garro Sánchez, cuentista, garro8300@gmail.com

Isabel Cristina Arroyo Calvo, poeta, iarroyocalvo@gmail.com

Ronald Campos López, poeta, ronaldc84@yahoo.com

Luis Armando Gutiérrez, poeta, cuentista, luisarmandogutierrez@gmail.com

Mario Valverde, cuentista, mavalverdeuned@gmail.com

María Alejandra Solórzano Castillo, poeta ciudadmigrante@gmail.com

Laura Zúñiga Hernández , poeta y narradora, langelezluna@gmail.com

María Pérez Iglesias, narradora, mariaperez.yglesias@gmail.com

Leda García, poeta, ledagar@gmail.com

Paola Valverde Alier, poeta, paolavalverde@gmail.com

Marianella Sáenz Mora, poeta, nelsaenzmora@gmail

Carlos Enrique Rivera Chacón, poeta, carlosriverach@gmail.com

Rodrigo Zúñiga Araya, poeta, rodriazunigag@gmail.com

Ana Patricia Urrutia, literatura infantil, cuarzorosa15@hotmail.com

Ximena Paz Cedeño de la Cruz, delacruzximena9@gmail.com

Geovanny Jiménez Salas, narrador y poeta, jimenezsalas@gmail.com

Óscar Núñez Olivas, novelista y ensayista

Álvaro Vega Sánchez, ensayista, novelista y cuentista

 

*Imagen tomada de conozcasucanton.com

Enviado a SURCOS por Ana Cristina Rossi.

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