Ir al contenido principal

Etiqueta: Estado Social de Derecho

Ser radical

Adriano Corrales Arias*

            ¿En qué consiste o qué significa ser radical? Según la RAE (del latín tardío radicalis, derivado también del latín radisicis: “raíces”), es lo “perteneciente o relativo a la raíz”, mejor dicho, lo “perteneciente o relativo a las raíces” (de las palabras). En botánica es lo “dicho de cualquier parte de una planta que nace inmediatamente de la raíz: hoja, tallo radical”, en el campo de la química sería el “agrupamiento de átomos que interviene como una unidad en un compuesto químico y pasa inalterado de unas combinaciones a otras” y en matemática la “raíz cuadrada”. Posee también otros significados como “fundamental o esencial, “total o completo” (cambio radical) e, incluso –y, según mi criterio, forzado o sesgado– “extremoso, tajante, intransigente”, o “partidario de reformas extremas” (nótese la contradicción o paradoja: ¡o son reformas o son extremas!; no hay reformas radicales).

            De tal modo que ser “radical”, o actuar radicalmente, es ir a la raíz de las cosas, de los hechos y, naturalmente, de las palabras, de los conceptos. “A la raíz del cacho”, diría nuestra gente. Dicho de otro modo, implica no quedarse en la superficie, en lo aparente, sino bajar a lo que no se ve, a lo oculto, pero que, –como en el caso de las plantas– es lo nutricio para la existencia de la naturaleza, del cosmos y de todo fenómeno sociocultural e, incluso, “sobrenatural”. Ello conlleva una alta dosis de curiosidad humana y conduce a la búsqueda de saberes (conocer lo que se oculta, indagar en el enigma; de allí tal vez se derive el mito del árbol del conocimiento en el paraíso perdido), que son los acicates de la investigación científica y de la incesante actividad artístico/literaria y filosófica.

            En la época de la globalización bajo esquema neoliberal y de la contrarreforma que la misma impulsa para acabar con el Estado Social de Derecho (iniciada en nuestro país en los años ochenta del siglo pasado y extremada en la actual administración), asistimos al borrado histórico y sociocultural dado que, a la misma globalización (internacional) y a la contrarreforma (local, aunque también aplicada en otros lares, Europa, por ejemplo) no le conviene. Para acabar con las reformas sociales e institucionales de los años cuarenta del siglo pasado –luego de una corta pero cruenta guerra civil–, mismas que permitieron la erección del “Estado Benefactor”, es necesario desaparecer su historia. Pero, además, evitar que se hurgue en la misma –así como en la que hizo posible esto que conocemos como Costa Rica o América– y se divulgue. Es decir, obstaculizar la investigación y la enseñanza –extensión– de la misma y de todos los saberes que se agrupan a su alrededor: ciencia, literatura, arte, filosofía; humanidades en general. En radical: acabar con el conocimiento auténtico para que prolifere lo superficial, lo liviano, lo estrictamente necesario para la contrarreforma. En una palabra: acabar con el sistema educativo público (básico, secundario y superior) para privatizarlo y posibilitar el negocio con una formación básica destinada únicamente a la producción y al consumo.

            Quiero insistir en la naturaleza de la universidad, especialmente pública. La misma nace en Europa como expresión del desarrollo intelectual –iniciado en el siglo XI alrededor de la filosofía y la teología– y se desarrolla en la edad media europea como un conglomerado de profesores y estudiantes (universitās magistrōrum et scholārium) que muy pronto cuentan con el apoyo y el fuero de diferentes estados en Italia, España, Inglaterra y Francia, particularmente. Ya en siglo XVIII se van a decantar dos modelos: la napoleónica en Francia y la humboldtiana en Alemania. La primera subrayaba la docencia para graduar cuadros técnicos y profesionales al servicio del estado y la segunda la investigación científica como búsqueda de nuevos conocimientos. La universidad contemporánea conjuga ambos modelos agregando un tercero: la extensión universitaria, conocida también como acción social. Así la universidad debe investigar (producir conocimiento) para una docencia de calidad a la altura de los tiempos y de los nuevos saberes y tecnologías, pero, además, debe vincularse con la sociedad que la hace posible para compartir esos saberes en tanto aprende también de la comunidad donde se aloja. Así, la educación superior pública es una inversión social, cultural y científica integral y dialógica al servicio de la sociedad que la hace posible, para ello debe contar con un fuero especial –la autonomía– de tal modo que su quehacer y presupuesto no dependan de avatares y caprichos políticos, tal y como acontece en el presente. A cambio, la universidad privada lo que busca en esencia es el lucro, la ganancia; por eso privilegia la docencia y, salvo serias excepciones, sobre todo en países “desarrollados”, no realiza investigación ni extensión. De allí sus serias carencias académicas.

            Así entendemos, de mejor manera, los ataques desmedidos, arteros y cínicos al conocimiento, a la acción sociocultural, al arte y al pensamiento representados por la institucionalidad que los genera y promueve: la universidad pública y el sistema educativo (MEP), cuya cristalización ha conllevado un ingente esfuerzo nacional o, como dice nuestro pueblo, “ha costado un ojo de la cara”. Dichos ataques –que no son nuevos ni mucho menos– no se quedan allí, se extienden a la seguridad social y a la salud, a la banca nacional, a las telecomunicaciones, el comercio exterior y a otros ámbitos de acción estatal, en fin, a las actividades estratégicas del quehacer y ahorro nacionales; lo dicho: al Estado Social de Derecho construido con sangre sudor y lágrimas y el cual permitió, hasta hace poco, el ascenso social y la promoción de oportunidades socioeconómicas, educativas y culturales para miles de hogares costarricenses.

            Lo peor: además de ocultar, confundir, desprestigiar y poner en contra a una masa intoxicada ideológicamente por el discurso único de una “prensa canalla”, o lo que podríamos denominar como “dictadura en democracia” (término acuñado por quien sacudiera la institucionalidad con un “bazoocazo constitucional” –según uno de sus ex compañeros ya ido– para perpetuarse en el poder y profundizar la contrarreforma iniciada –vaya paradoja– en el gobierno del ex compa que lo acusaba de golpe de estado técnico), la cual ha logrado invertir los términos: los culpables del deterioro del país y sus finanzas son los educadores, profesores universitarios, estudiantes, funcionarios y trabajadores públicos, no sus mecenas políticos –creadores de franquicias y turecas electoreras según sus necesidades–, es decir, los evasores y elusores, esos grandes empresarios nacionales y trans-nacionales (tránsfugas), verdaderos culpables de la crisis actual inducida por la misma contrarreforma que impulsan a favor de sus grandes negocios corporativos y off shore –¡oh belleza!– con el apoyo del estado cooptado por ellos mismos a pesar de su vilipendio y desmantelamiento.

            Ser radical entonces es buscar la luz del conocimiento (Lucem Aspicio reza el logo de la Universidad de Costa Rica) para enfrentar las diversas y complejas problemáticas humanas y de la naturaleza. Ir a la raíz de los asuntos para comprender nuestro mundo con sus pluriversos y así tratar de develar y dilucidar los enigmas existenciales y cósmicos que nos rodean y nos implican. He allí la actitud de toda persona que aspire a la transparencia y a la honestidad intelectual con ánimo solidario. Ojalá que nuestro inteligente pueblo, hoy confundido y embaucado por el discurso único y los cantos de sirena neoliberales, se radicalice para que logre comprender lo que le están birlando desde hace mucho rato: su razón de ser; el Estado Social de Derecho que hizo la diferencia en un país pequeño cobijado por la reforma social y por las garantías sociales gracias a sus luchas, a su sangre vertida en el campo de batalla, mismas que hoy sus enemigos de siempre intentan, sin oposición alguna, arrebatarle.

            Seamos radicales pues. Vayamos hasta la raíz para conocer en profundidad el generoso, pero intrincado, árbol de la vida y así conseguir las herramientas necesarias para que la luz del saber, de la justicia social y de la auténtica democracia, brille para todos sin distingos de ninguna clase.

*Escritor

Crisis de la CCSS y del Estado Social en Costa Rica

El pasado martes 12 de setiembre a las 9:00 a.m., el Instituto Tecnológico de Costa Rica desarrolló un foro titulado “Crisis de la CCSS y del Estado Social en Costa Rica” como acción afirmativa en defensa del Seguro Social y de las instituciones públicas en general, las cuales atribuyen al bienestar de la sociedad costarricense. 

En esta actividad participaron: 

  • María Estrada Sánchez (Rectora del TEC).
  • Marta Rodríguez González (Directiva de la Caja).
  • Karen Marín Arguello (Presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica).
  • Álvaro Ramos Chaves (Expresidente Ejecutivo de la Caja y Rocío Sáenz Madrigal (Expresidenta Ejecutiva de la Caja).   

En aras de aportar en la lucha por el Seguro Social, el Consejo Institucional del TEC decidió designar una Comisión Especial para trabajar en un pronunciamiento en defensa de la CCSS, así como en la elaboración de un plan de acción que pueda ser ejecutado por parte de esta institución. Dicha Comisión está conformada por Osvaldo Durán Castro (Representante de la Cátedra de Agenda Nacional del TEC), Benjamín Campos Chavarría (Cátedra de Realidad Nacional Yolanda Oreamuno), Gabriel Masís Morales (Cátedra Elizabeth Odio), Jhony Gómez (Oficina de Comunicación y Mercadeo), y Kelly Chacón (Asociación de Funcionarios del TEC). 

La crisis del Estado Social de Costa Rica incluye ataques directos a cuatro pilares fundamentales que le han dado una calidad de vida aceptable a la población costarricense: la educación, la salud, la seguridad, la soberanía alimentaría y las garantías laborales. 

En este sentido, la Caja se encuentra bajo un ataque constante, el cual pone en peligro su existencia, pilar del desarrollo de la democracia y la paz social costarricense. No es posible pensar en un Estado de Bienestar, sin contemplar los aportes sociales que la Caja brinda al país. No debe ser aceptable, tal y como expresa la Rectora del TEC, que la sociedad costarricense considere que la Caja sea el problema: la realidad es que el Seguro Social enfrenta un fuerte endeudamiento por parte del Estado, quien no se ha visto comprometido a solucionar ni a disminuir este problema. 

Tal y como comenta Karen Marín, las distintas crisis que atraviesa el país son resultado de un periodo largo de años de ataques e intento de debilitamiento de la institucionalidad costarricense, sin embargo, durante el año de gestión del Gobierno Chaves Robles, estos ataques se han profundizado. En el caso de la Caja, el presidente Rodrigo Chaves ha insistido en hacerle creer a la sociedad civil que la Caja está quebrada y que ya no se puede hacer nada para salvarla, cuando la realidad es que, a partir de intereses privados y mercantilistas, ha buscado desmantelarla desde adentro. 

A pesar de estar atravesando un panorama complejo, expresa Marín, y a raíz de las distintas crisis que enfrentamos, las personas están generando diferentes formas de organización y movilización social en diversos sectores para buscar la unión y el consenso. l

Compartimos el video del foro:

Adicionalmente, otros foros que se estarán realizando: el martes 19 de septiembre en el Auditorio del Recinto Zapote del ITCR, el martes 17 de octubre en San Carlos a la 1:30 p.m. y, por último, se realizarán foros en Limón y Alajuela los cuales están por definir.

Gran protesta nacional contra las políticas del gobierno que destruyen el Estado Social de Derecho en Costa Rica

Comunicado
Miércoles 13 de septiembre, 2023.

  • Organizaciones sociales y productivas convocan movilización nacional el próximo 25 de octubre 2023.

  • Motivamos a otros sectores y frentes de lucha para que ejerzan el derecho a la protesta social

  • Nos movilizamos en contra las políticas que destruyen el Estado Social de Derecho, a su vez por la defensa de Por una Costa Rica próspera, libre, inclusiva y solidaria y en armonía con la naturaleza.

Diversas organizaciones sociales y productivas que participan en la ‘’Mesa Nacional de Diálogo Social y Productivo’’ convocan para el próximo 25 de octubre a una marcha nacional con expresiones regionales, contra las políticas que destruyen el Estado Social de Derecho en Costa Rica. La hora salida será a las 9:00 am, hacia casa presidencial, y oportunamente se darán a conocer los detalles del lugar de salida de la movilización en San José.

Esta convocatoria busca enmarcarse y ampararse a partir de lo establecido por al artículo 50 de la constitución política de Costa Rica, donde se señala que el Estado debe procurar el mayor bienestar a todos los habitantes, para lo cual debe organizar y estimular la producción y el más adecuado reparto de la riqueza, así como garantizar un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. También reconoce el legítimo derecho de las personas para denunciar los actos que lesionen esos mandatos constitucionales. (ART. 50)

Lideres y lideresas de las organizaciones, ven con preocupación la coyuntura política a nivel nacional, el cómo avanza desde el Poder Ejecutivo y Legislativo iniciativas que atentan contra los cimientos del Estado Social de Derecho costarricense, en particular, las garantías sociales y derechos laborales, afectaciones directas a los servicios sociales como es la Educación Pública, Salud Pública, Vivienda Popular y Seguridad Social, así como la Seguridad y Soberanía Alimentaria.

Asimismo, preocupa a las organizaciones sociales y productivas los temas en materia de transición y protección energética, crisis climática, la promoción de la venta de activos del Estado, el debilitamiento de las instituciones públicas del país, el alto costo de la vida, el alto costo de la canasta básica, precarización y pocas oportunidades de acceso a vivienda, el desempleo y el incremento de la inseguridad ciudadana e inseguridad alimentaria.

Otros temas que motivan la movilización nacional, es la crisis relacionada a los derechos humanos, reflejada en la crisis migratoria, la violación a derechos humanos claves a poblaciones históricamente excluidas y el retroceso en derechos laborales, culturales y artísticos que hemos alcanzado como país y que han contribuyen a la equidad social, algo que en muchas décadas nos llenó de orgullo ante el mundo.

La realidad en nuestro país es cada vez más adversa en términos de cerrar las brechas históricas de desigualdad social, según datos del Estado de la Nación (2022) el indicador del coeficiente de Gini alcanzó en el 2021 el nivel más alto desde 1987 (0,524), lo que nos muestra dificultades en el poder adquisitivo de los hogares, lo que representa el incremento de la pobreza frente a sectores que se hacen cada vez más ricos en nuestro país, no es para menos que la población en pobreza extrema creció de forma preocupante, pasando de un 6 % en abril a un 8 % en diciembre del año 2022, Según el informe Análisis del mercado laboral y pobreza en Costa Rica.(2022), este mismo informe indicó que una de cada cuatro personas en Costa Rica (el 24,9 %) se ubicó bajo la línea de pobreza.

El país enfrenta la crisis educativa más compleja de los últimos 40 años, se refleja con uno de los presupuestos más bajos en la historia, a pesar de que la constitución política establece debe ser de un 8% del PIB, generando mayor incertidumbre de cómo y con cuáles recursos se deberá enfrentar la alarmante estadística que reveló del Estado de la Educación (2023) indicando que solo 4 de 10 estudiantes logra ingresar a la universidad, así como la falta de habilidades básicas de lectura y escritura en estudiantes de tercer grado.

Lo anterior es solo una aproximación de la realidad nacional, ya que los sectores sociales y productivos reconocen que la crisis actual que enfrente el país es en términos democráticos, políticos, sociales, económicos y ambientales, por lo tanto dentro de sus componentes le lucha para la unidad nacional se encuentran muchas necesidades, amenazas y demandas alrededor de: Soberanía y seguridad alimentaria como la amenaza de la Alianza Pacifico, Salud Pública y sus listas de espera, Ambiente y Energía, Arte y Cultura, Democracia y Autonomías institucionales, Derechos Humanos, Acceso a Vivienda, Inseguridad Ciudadana, Creación de oportunidades, Justicia económica y Justicia tributaria.

Las organizaciones denuncian que el Gobierno de Rodrigo Chaves y sus alianzas en la Asamblea Legislativa buscan debilitar el Estado Social de Derecho mediante políticas ruinosas, sin fundamento científico, con altas violaciones democráticas y constitucionales, que favorecen solo a un pequeño sector económico en el país, además busca renunciar a las responsabilidades establecida para el Estado según el art 50 de la Constitución Política.

La Mesa Nacional de Diálogo Social y Productivo hace un llamado vehemente a todos los sectores políticos del país, en especial al Gobierno de la República, a reconocer la importancia del diálogo social efectivo en la solución de los diversos problemas que aquejan al país y afectan particularmente a los sectores sociales y productivos menos favorecidos en Costa Rica.

A continuación, se adjunta formulario de inscripción de organizaciones sociales y productivas que quieran unirse a la convocatoria e iniciativa nacional.

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSe9p5USksNejPfcKNyV1uUg4cV4PQBHtu_q7lQegGka7VEkfQ/viewformç

Para mayor información y contactos con vocerías de los sectores:

8400 3435
mesa.nacionaldedialogo@gmail.com

Foro de la Alianza por una Vida Digna en defensa de las instituciones públicas

A lo largo de muchas décadas, y gracias al esfuerzo y la lucha de amplios sectores sociales y políticos, Costa Rica ha desarrollado una institucionalidad pública robusta, que es base de su estado social de derecho. Esta institucionalidad, que funciona en muy diversos ámbitos de la vida nacional, incluyendo la educación, la salud pública y la energía entre otros, ha permitido forjar pactos sociales de gran importancia, que han contribuido a fortalecer el tejido social y la calidad de vida en nuestro país.

Pese a la relevancia de esta institucionalidad, en las últimas décadas sectores económicos, políticos y mediáticos hegemónicos han desarrollado una campaña sistemática de debilitamiento, lo cual ha tenido múltiples impactos negativos en la vida del país. Estas tendencias se han recrudecido con la gestión del actual gobierno, y somos testigos de una política de ataque sin precedentes hacia las instituciones públicas.

Esta crítica situación demanda una actitud alerta, proactiva y decidida por parte de amplios sectores de la sociedad costarricense, para forjar un frente común de defensa de las instituciones públicas y del modelo de país que ellas representan.

Precisamente para reflexionar críticamente sobre esta situación, la Alianza por una Vida Digna organizó un foro sobre la defensa de las instituciones públicas el pasado martes 5 de setiembre. Este foro se desarrolló en la plataforma de Facebook Digital de SURCOS.

En al foro participaron tres personas quienes, desde sus respectivas instituciones y colectivos, luchan denodadamente por la defensa de tres instituciones públicas fundamentales, como son las universidades públicas, la CCSS y el Instituto Costarricense de Electricidad.

Participaron en el foro Karen Marín Arguello, presidenta de la Federación de Estudiantes de la UCR, Sergio Ortiz Pérez, administrador de empresas y presidente del sindicato Acotel del ICE, y Natalia Solís Rojas, médica infectóloga de la CCSS y es parte del Movimiento Unidos por la Caja.

En el foro se presentaron diversos enfoques y perspectivas sobre cómo han sido y están siendo debilitada, por sectores hegemónicos, la institucionalidad pública en estos tres ámbitos esenciales de la vida nacional. Se discutió ampliamente las serias implicaciones que este proceso de hostigamiento y debilitamiento tiene para el estado social de derecho y para la convivencia democrática.

También se mencionaron diversos esfuerzos y luchas que los colectivos a los cuales pertenecen estas personas llevan adelante en defensa de la institucionalidad y se discutió cómo, desde la base social, comunitaria e institucional del país, se deben desarrollar formas de organización que incidan para defender y fortalecer este patrimonio.

Al concluir las exposiciones, hubo un espacio de preguntas y comentarios por parte de personas que acompañaron la actividad, espacio en el cual se plantearon inquietudes e iniciativas de suma importancia.

Las y los invitamos a ver el video de este foro en el siguiente enlace:

Anuncio de la conformación de un Frente de Lucha por la Defensa del Estado Social

Comunicado

Este miércoles 13 de setiembre 2023 se dará el anuncio de un nuevo Frente de Lucha en Defensa del Estado Social Costarricense y de sus Instituciones.

Hora: 3:00 p.m.

Lugar: Auditorio de la Facultad de Ciencias Agroalimentarias, UCR, Ciudad Universitaria Rodrigo Facio, San José, San Pedro de Montes de Oca.

Por este medio se invita a las estimables personas de la Prensa y a la población de Costa Rica en general a asistir al acto donde se anunciará la conformación de frente de lucha en defensa del Estado Social Costarricense y de sus Instituciones, y se informará los detalles de este proceso de lucha.

¿El mes de la Patria?

Adriano Corrales Arias*

            Con fanfarrias, desfiles, faroles, banderas, discursos baldíos y una gritería chauvinista que aprovecha la antipatriótica y fundamentalista entente neoliberal –en el poder desde los años ochenta del siglo pasado– se celebra en Costa Rica –y en el resto de Centroamérica (sin Panamá ni Belice)– el denominado “mes de la patria”, debido a la supuesta independencia de las pequeñas provincias ístmicas del imperio español.

            Para iniciar, debemos decir que, en el caso de nuestra provincia, el acta de independencia del reino de España se firmó un 29 de octubre de 1821 (el acta se conserva en el Archivo Nacional, una copia en la Municipalidad de la ciudad de Cartago; pueden consultarse). De hecho, el gobierno de Daniel Oduber Quirós (1970-1974) con la rúbrica de nuestra gran escritora Carmen Naranjo, entonces ministro de Cultura y encargada de la cartera de Educación, decretó que se celebrase dicha fecha como el auténtico día de la independencia nacional (el decreto continúa violándose sin razón alguna –solamente el municipio de Cartago lo acata, empero, paradójicamente, a su vez “celebra” el 15 de setiembre–; también puede consultarse). Recordemos que el 15 de setiembre de 1821 se firma en Guatemala el acta de independencia de la ciudad de Guatemala, que no de América Central.

            De tal modo que la supuesta fecha independentista es impostada. En otras palabras, desde hace más de un siglo la nacionalidad costarricense se funda sobre una descomunal falacia histórica. La misma se intensifica con otras fechas problemáticas y con la creación de héroes y antihéroes, caso de la emergencia de Juan Santamaría para ocultar el asesinato del héroe y libertador nacional Juan Rafael Mora Porras en 1860. O los crímenes impunes de la guerra civil de 1948 (Codo del Diablo) y más recientemente el golpe de estado técnico para reelegir al principal impulsor de la contrarreforma neoliberal en curso, en el aciago año de 2006. Son ejemplos, hay muchos más.

            Sin embargo, miles de ticos celebrantes del malhadado y comercial/turístico “mes de la patria”, con la sensiblería patriótica exacerbada también aplauden el intento de venta del Banco de Costa Rica, la quiebra y posible privatización de la nodriza madre de nuestras instituciones –la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS)– el desmantelamiento del sistema educativo –MEP y universidades públicas– la cancelación de las Garantías Sociales y, en fin, el derribo del Estado Social de Derecho erigido con sangre, sudor y lágrimas (Codo del Diablo) luego de una guerra civil y de un pacto social inédito en América y más allá. Ya no hay patriotismo que valga, ni defensa de instituciones fundamentales para nuestra democracia. La mayoría de ellos, cuando celebran sus fiestas, se desgañitan con una ranchera mexicana, un reguetón puertorriqueño o una cumbia colombiana, ignorando por completo la notable producción musical criolla. Son ejemplos –hay más– que indican la paradójica toxicidad chauvinista y mezquina propia del tico promedio, que no del costarricense informado respecto de las fortalezas y debilidades de esta provincia, por tanto, defensor de su patrimonio tangible e intangible.

            He señalado en diversos artículos y conversas que allí se incuba la diferencia entre el (o lo) costarricense y el (lo) tico. El primero –es otro ejemplo– no pierde su prosodia distintiva, el ustedeo y el voseo; mientras que el segundo es un imitador: tutea de manera impostada o se aferra a formas extranjerizantes, tanto en el habla como en sus hábitos culinarios y de vestimenta, para no ir muy lejos y hablar de su impronta descalificadora, pachotera y xenófoba. Es ese individuo que niega lo auténticamente propio, pero defiende lo menos representativo, tipo folclor paródico y advenedizo que hace mofa del campesino o de los sectores populares incluidos los migrantes. Entiende que esa es su “Costa Risa”.

            La patria es nuestra infancia y nuestra adolescencia. Allí se conforman nuestros valores y se modela nuestro aprecio por el verdadero terruño: el paisaje, la lengua, la culinaria, los ritmos y expresiones corporales, entre otras acciones y confrontas socioculturales. He allí la MATRIA, el solar de la Madre Tierra que nos acoge durante el paso por este planeta. Luego entendemos que hay dos: la “patria”, sesgada y tóxica; la “matria”, auténtica y prístina. La primera –la tica– nos contamina de patrioterismo y chauvinismo provenientes de la ideología de los sectores dominantes –en general antipatrióticos con sus falacias, corruptelas y sumisión a los poderes imperiales– pues son ellos quienes conducen la contrarreforma neoliberal, es decir, el desmantelamiento del estado social de derecho y nuestra historia sociocultural. La segunda –la costarricense– es la que portamos siempre: auténtica por emotiva, pero razonada; históricamente crítica, inclusiva, tolerante, pacifista, hospitalaria, internacionalista, solidaria. Esa que, como quien no quiere la cosa, ha venido siendo descartada por el “mes de la patria” y sus gestores para promover –léase imponer– de manera grotesca, chabacana y violenta, a la primera.

*Escritor

UCR Voz experta: En el acuerdo del FEES 2024 se logró mucho más que un presupuesto

Dr. Gustavo Gutiérrez Espeleta, rector de la Universidad de Costa Rica.

Por Gustavo Gutiérrez Espeleta, rector de la Universidad de Costa Rica

El acuerdo resguarda la autonomía universitaria. A futuro, el reto como universidad es el tema de la redistribución, en el cual hay una comisión trabajando en el seno de Conare

En el Acta 160 de la Constituyente de 1949, intervino el diputado Rodrigo Facio Brenes indicando lo siguiente:

Pues bien, en el momento de proyectarse el presupuesto nacional, ¿cómo suceden las cosas? Muy sencillo: cada ministro trata de atraer hacia su ministerio y a las oficinas dependientes del mismo, la mayor suma de caudales públicos posible. Cada ministro es el abogado de su ministerio y de sus dependencias”.

“(…) Solo la Universidad, señores diputados, solo la Universidad, ni tiene abogado ante el Fisco, ni produce por sí misma lo necesario para subsistir y progresar”.

“(…) Llegamos a la conclusión de que sólo un abogado puede haber para la Universidad; el propio texto de la Constitución”.

En esta tarde, me dirijo a ustedes al final de un proceso de negociación del FEES histórico, en un contexto desconocido hasta ahora para las universidades públicas y la comunidad nacional. El martes pasado, cerca de la media noche, en la décima sesión de la comisión de enlace y después de 10 horas de trabajo, llegamos a un acuerdo para el financiamiento del año 2024.

Sin embargo, este proceso fue más que una discusión fiscal y presupuestaria. A lo largo de estas semanas y de las 10 sesiones de la comisión de enlace, se colocó en la agenda nacional un debate mucho más amplio sobre la educación pública, la autonomía universitaria, la democracia y el Estado social de derecho que estamos llamados a defender desde la Universidad de Costa Rica.

En esa coyuntura, nos enfrentamos a un relato construido, según el cual las y los funcionarios públicos éramos la causa principal de una crisis presupuestaria, que se pretendió resolver con políticas profundamente severas en materia de austeridad, que iniciaron en el Gobierno anterior.

Teníamos entonces una avanzada de políticas que debilitaban el Estado, por un lado, y un funcionariado universitario golpeado, por el otro. Querían condenarnos a ver, desde la esquina del tablero político, el desmantelamiento del diseño constitucional de nuestro Estado.

Y entonces nos aferramos a lo que yo he denominado un hilo democrático, una reserva de conciencia lúcida que nos ha acompañado durante más de dos siglos y que ha sido tejida en nuestra República.

En ese sentido, nos dispusimos a realizar ajustes a nuestra estrategia y a apoyarnos en la inteligencia, la capacidad de análisis, la organización y la movilización que caracteriza a nuestra institución.

Este extraordinario esfuerzo de la UCR, sumado al trabajo de las demás universidades, nos permitió alcanzar un acuerdo que revierte la tendencia de debilitar el financiamiento de la educación superior pública mediante la pérdida del valor real del FEES.

Concretamente, sobre el acuerdo es posible enumerar los siguientes logros:

1. La primera propuesta del Ejecutivo no solo tenía un monto menor a la inflación estimada, sino que venía con un acuerdo que pretendía lesionar seriamente la autonomía universitaria.

Las pretensiones del Gobierno incluían desplazar los mecanismos constitucionales de financiamiento, organización, planificación y rendición de cuentas de las universidades en favor de los que determinara arbitrariamente el Ejecutivo. Incluso pretendían exigirnos aumentar matrículas e imponer una serie de investigaciones al antojo del Gobierno.

Ante este panorama, CONARE presentó una contrapropuesta que fue acogida prácticamente en su totalidad, asegurando que la autonomía universitaria permanezca intacta.

2. Se logró detener el decrecimiento del FEES en términos de valor real, proceso que se venía dando desde el anterior Gobierno con sus políticas fiscales y que se acentuó con el actual Ejecutivo.

3. Conseguimos un incremento que duplica la oferta inicial del Gobierno y se ajusta al promedio de inflación estimada por el Banco Central.

4. Incorporamos una salvaguarda de inflación novedosa, que obliga al Ejecutivo a un ajuste si la inflación supera lo estimado, no solo a la base del FEES, sino que en tal caso deberá presentar un presupuesto extraordinario para reconocer ese monto. Lograr esta novedad, en el contexto político actual, es algo digno de reconocer. Además, esta medida permite algo de suma importancia que fue discutido con el ministro de Hacienda, y está relacionado con la aplicación del artículo 85 de la Constitución Política. Cuando hablamos de un FEES que no decrece, no hablamos de términos nominales, hablamos de un valor real del FEES, traído a valor presente como dicta la Constitución. La salvaguarda incorporada en este acuerdo nos permitirá avanzar en esa línea.

5. Finalmente, logramos explicitar en el documento del acuerdo nuestro desacuerdo por el 1% pendiente, lo cual nos faculta para solicitar en la Asamblea Legislativa el reconocimiento de ese monto.

«Nos aferramos a lo que yo he denominado un hilo democrático, una reserva de conciencia lúcida que nos ha acompañado durante más de dos siglos y que ha sido tejida en nuestra República».

Como les mencionaba al inicio, este largo proceso significa mucho más que números. El proceso de lucha del FEES logró fortalecer la articulación que impulsa la administración con los movimientos sociales que buscan la defensa de la democracia y el fortalecimiento del Estado social de derecho. Que no les quepa duda de que seguiremos acompañando las manifestaciones en defensa del agro, la educación, la caja y la libertad de prensa, entre otros.

Nos parece indispensable la articulación de múltiples sectores para exigir el cumplimiento del artículo 78 de la Constitución y garantizar un financiamiento para la educación con el 8% del producto interno bruto. La crisis educativa actual exige ponernos metas ambiciosas como esta, que permitan a nuestra sociedad acceder a una educación de calidad y excelencia.

Este ciclo nos ha dejado una serie de aprendizajes que nos permitirán afinar y optimizar las estrategias para futuras negociaciones. Hemos construido mecanismos y dinámicas de trabajo que contribuirán a fortalecer el sistema universitario como un todo. Esto nos faculta para asumir en mejores condiciones la presidencia de CONARE, que estará a cargo de la UCR a partir del 1 de enero de 2024.

Los aportes brindados por el Informe de la Facultad de Derecho, construido a partir de los insumos de docentes constitucionalistas, nos permiten comprender con mayor amplitud los alcances de los artículos 78, 84 y 85 de la Constitución, y así tener un panorama más claro sobre los escenarios en la Comisión de Enlace y la Asamblea Legislativa.

Otro logro al margen del acuerdo, pero no menos importante, es que CONARE, y en particular la UCR, hemos demostrado que no es necesario ser complacientes con el Gobierno para lograr causas que son justas. Precisamente por eso el éxito del FEES es tan significativo, porque la justicia, la razón y la Constitución no pueden ser sometidas al cálculo politiquero y así lo demostramos. Así lo demostró la Universidad y así lo demostró la ciudadanía. Ese hilo democrático del que les hablo y que nos acompaña hace más de dos siglos está ahí, sigue vivo, y no vamos a renunciar a ese legado.

Tenemos un reto como institución que no es parte del acuerdo, y es el tema de la redistribución, en el cual hay una comisión trabajando en el seno de CONARE y donde estamos muy bien representados por don Gabriel Macaya, Karen Marín y Pedro Méndez.

Finalmente, quiero agregar que en la coyuntura regional, en medio del amedrentamiento y la eliminación de universidades centroamericanas por parte de gobiernos totalitarios, las universidades públicas están llamadas a dar la batalla cultural en contra de los fenómenos autocráticos latinoamericanos y de regímenes totalitarios como el de Nicaragua.

Quiero agradecer al equipo negociador, a los equipos técnicos, a las oficinas administrativas vinculadas a este proceso, a las profesoras y los profesores constitucionalistas de nuestra Facultad de Derecho, liderados por la Dra. Marcela Moreno, al Consejo Académico de Áreas, a nuestros profesionales en comunicación, a CONARE, a las fracciones legislativas que nos apoyaron abiertamente y, por supuesto, a toda la comunidad universitaria que se sumó a esta causa. Cada reunión, cada informe técnico, cada marcha, cada foro y participación de ustedes en el debate público fueron fundamentales para alcanzar los logros que hoy celebramos.

Agradezco especialmente a la compañera Karen Marín, presidenta de la FEUCR, que nos acompañó con la autonomía, alegría, entereza, seriedad, y no menos importante, el trabajo ad honorem que ha caracterizado al movimiento estudiantil durante décadas, un actor político fundamental no solo para esta Universidad, sino para este país.

Este proceso ha mejorado nuestro estado de ánimo, el orgullo de sentir que somos parte de la institución mejor valorada del país, de que vamos a cumplir el rol constitucional que nos asignaron las y los gigantes que forjaron nuestra Constitución y nuestra preciada Patria. ¡Que se eleve al máximo el orgullo de ser parte de la Universidad de Costa Rica!

Gustavo Gutiérrez Espeleta
Rector de la Universidad de Costa Rica

No es sólo un cambio de gobierno, es el inicio de un cambio social que podría cambiar el rumbo del país

German Masís Morales

La llegada al poder del nuevo partido Progreso Social Democrático y con él un nuevo grupo político y económico, la alianza de éste con otros partidos nuevos o emergentes, el desarrollo de la Administración Chaves en un año de su gestión y los cambios institucionales impulsados, el respaldo sostenido de buena parte de la población y las posiciones y el discurso polarizante de los nuevos líderes políticos, no son elementos casuales del acontecer político y económico del país, sino un fenómeno de cambio social que ha iniciado, impulsado por ciertos sectores sociales y económicos con propósitos muy definidos, que es necesario analizar y esclarecer en la coyuntura actual.

De acuerdo con la teoría y el desarrollo histórico del cambio social, del que se ha ocupado la Sociología, existen razones sociohistóricas objetivas, factores explicativos, características particulares y agentes de cambio que están interviniendo en el cambio social de la II década del siglo XXI en nuestro país.

Frente a la realidad actual, nos preguntamos si estamos ante un verdadero proceso de cambio social, surgido de contradicciones propias de la sociedad costarricense y de la lucha entre sus clases sociales y en particular del deterioro de los partidos políticos tradicionales y los sectores que los han apoyado.

El tipo de cambio social se origina en la pugna social entre un grupo económico y político nuevo y los grupos de la política y la economía tradicional, donde aquellos quieren imponer su visión de la sociedad mediante el impulso de cambios significativos a pesar de la oposición de otros sectores de la sociedad.

Los factores de cambio predominantes son factores político-ideológicos que responden a la aparición de nuevas corrientes de pensamiento político y económico, que se han manifestado en partidos políticos nuevos y emergentes en ascenso, que han aprovechado el vacío político dejado por los partidos tradicionales y por los gobiernos del PAC.

Se mencionan como agentes de cambio personas que han tenido la capacidad de incidir en la manera en que la sociedad costarricense está estructurada, porque poseen poder económico o han tenido capacidad de convocatoria política en las últimas elecciones nacionales, como los líderes y dirigentes surgidos en los partidos emergentes, encabezados por un político tecnócrata y antisistema y los empresarios que financiaron la campaña política de esos partidos.

De manera evidente, la ciudadanía votó por el cambio político, representado por esos partidos y esos líderes, pero ya en el poder la Administración Chaves, ha ido mostrando las propuestas del cambio, a saber:

-una lucha contra la corrupción y contra los sectores que el nuevo partido y los nuevos líderes identifican como responsables: los partidos tradicionales y el PAC

-la reducción en el costo de la vida, que según los nuevos grupos, se encuentra elevada por la acción de grupos económicos tradicionales e instituciones que se han favorecido de los altos precios de los productos.

-la reactivación de la economía, luego de la pandemia y de la crisis económica en que se encuentra el país, resultado según ellos, del mal manejo de la economía y de las instituciones por parte de los grupos tradicionales.

Pero esas fueron las razones aparentes o explícitas del cambio que se divulgaron en la larga carrera de la campaña política y que sedujeron a buena parte de los votantes a apoyar al nuevo partido y a los nuevos dirigentes.

Sin embargo, en el transcurso de la gestión de la Administración actual, han venido quedando en evidencia las verdaderas razones o las razones no explícitas del cambio propuesto, entre ellas:

-el cuestionamiento y las acciones desestabilizadoras contra el Estado Social de Derecho, surgido de la II República y de los gobiernos de los últimos 70 años, en sus postulados, en el irrespeto a las potestades de los otros 2 poderes (el Legislativo y el Judicial) y en los intentos de reducir la institucionalidad, que según sus detractores ha crecido de manera desmedida y distorsionada.

-la arremetida contra el sistema de partidos políticos y el golpe de gracia a los partidos tradicionales para lograr su desaparición definitiva y la de sus líderes históricos e invisibilizar los logros de estos partidos en el pasado.

-el recambio de los grupos económicos tradicionales, por grupos económicos emergentes, interesados en un mayor protagonismo y en aumentar sus ganancias, en actividades principalmente dedicadas a la importación, transporte e internalización de mercancías, como productos agrícolas, insumos, medicamentos, entre otros

-la nueva generación de políticas públicas, expresadas en las Rutas de la Educación, del Arroz, de la Seguridad, del Empleo, junto al cuestionamiento y redireccionamiento de los ministerios e instituciones autónomas, como el Ministerio de Salud, el de Vivienda, el de Ambiente, el de Obras Públicas, el de Agricultura y Ganadería e instituciones como la Caja, el ICE, el INS, Ay A, el INA, Recope, ya sea mediante modificaciones de sus leyes constitutivas o en sus estructuras de funcionamiento.

-la reducción del tamaño del Estado, a partir de la modificación de esas instituciones, en sus funciones esenciales, en la conformación de las juntas directivas, en la toma de decisiones y en los activos pertenecientes a todas ellas, incluyendo los bancos estatales.

-el aprovechamiento y profundización de las políticas aprobadas por gobiernos anteriores que podrían ir en la dirección de los intereses que convienen a los nuevos grupos políticos y económicos, como la reforma fiscal, la regla fiscal, la ley de empleo público, la ley antihuelgas, la ley de educación dual, la ley de jornadas extraordinarias, la reforma a la ley de la Caja, la reforma a la ley del INA, la reforma a la ley de pensiones del Magisterio y hasta la ley para modificar las fechas patrias y los feriados.

-la promoción de medidas liberalizadoras y desreguladoras de actividades económicas, productivas o de servicios, como la eliminación de restricciones o “cuellos de botella” en las gestiones institucionales, el cuestionamiento de la ARESEP por la aplicación de tarifas, la reducción del precio de la revisión técnica, la ampliación de los años de vigencia del transporte público, la modificación de las plataformas de transporte para favorecer a sectores económicos específicos.

-el nombramiento discrecional de autoridades de instituciones y diplomáticos cercanos a los líderes del grupo político y económico que manejó la campaña política o de sus aliados políticos durante la gestión, que justifica su defensa incondicional o su remoción según los resultados definidos por esos líderes.

-el cuestionamiento y restricción a los derechos humanos de sectores particulares de la sociedad, como población LGTBi, feministas, ambientalistas, pensionados y sindicalistas, que según los nuevos grupos y sus líderes, habían venido obteniendo logros en la reinvindicación de sus derechos.

-la descalificación y debilitamiento de la educación, la cultura y el conocimiento y de las institucionales encargadas de ejecutar esas actividades públicas, como los Ministerios de Educación, de Cultura y las Universidades Públicas.

-el discurso grandilocuente del Presidente y de las Autoridades institucionales en sus conferencias de prensa y actos gubernamentales, reiterando que todas las acciones son en beneficio del pueblo y sus necesidades, referencia innecesaria pero muy efectiva en la intención de mantener su popularidad.

Si algunos ciudadanos distraídos siguen pensando que este es un gobierno más, que lo que ha ejecutado en este año de gestión, no tiene gran trascendencia, debieran comenzar a entender que la Administración Chaves tiene una orientación definida y que los elementos antes mencionados son parte de un cambio social acorde con los intereses de determinados grupos económicos y políticos, que podría consumarse plenamente en los próximos 3 años.

Es innegable que hay un cambio social en marcha y que este cambio podría modificar seriamente la estructura social y económica del país, hacia una menos democrática, menos incluyente, menos equitativa y menos respetuosa de los derechos humanos.

Ser versátil en el error, persistente en el error

Jiddu Rojas

Jiddu Rojas.

Por favor agradecería que me recordaran más adelante, escribir un buen Ensayo minucioso, con casos, testimonios, análisis de tesis previas, delimitación temática, y ejemplos de campo, acerca del crecimiento geométrico de la peligrosa mezcla de la ignorancia con arrogancia, y su relación con el poder. ¿Se podrá?

O sea, del virus de la docta imbecilidad colectiva, y su inminente vocación de poder.

Hay ejemplos a todos los niveles, no sólo en el Gobierno de turno, también en la Sociedad Civil, en los gremios, en el ámbito de la viciada política municipal, o legislativa, en las empresas, entre los profesionales liberales, y hasta en la Academia.

Se puede disfrazar la falta de sabiduría (que no es sólo conocimiento), incluso de cultura e ilustración, con un barniz tecnocrático, o incluso con serias pretensiones científicas. Eso ya lo sabemos.

Veamos este caso hipotético con poco parecido a la realidad: Usted puede ser una buena doctora en la CCSS, incluso una buena científica y profesional, y hasta una buena ciudadana, y organizarse contra la privatización y los ataques a la Salud Pública del Gobierno…

Usted en su tiempo libre, hasta maneja colectivamente un caótico Chat de la Sociedad Civil, para contribuir a organizar esta justa lucha contra el Gobierno. Usted es casi una santa…

De repente, alguien manda a «su» Chat, la nota luctuosa del deceso de un famoso intelectual radicado en su país, pero que usted desconoce totalmente. Usted nunca le ha leído ni una página del famoso intelectual muerto. Y no tiene por qué. Qué tiene que ver la Filosofía, la Sociología, la Teología, y la Economía Política con su profesión. Aparentemente, nada. Las clases de Estudios Generales quedaron muy lejos. (Si es que es estudió en una buena Universidad Pública, sino llevó sólo algo como «Introducción a la Medicina» y que es un curso básico de Anticomunismo trasnochado contra la UCR.)

Prosigo con el caso imaginario: Usted como Administradora del Chat de Defensa de la CCSS, y antes de que el Post sea explicado, sencillamente lo borra. Usted no permite «distracciones» ahí… Usted vigila y cuida la «unidad», muy a su manera…

El que manda el Post, logra hacer una nota aclaratoria, explicando que el gran intelectual fallecido, fue además uno de los más comprometidos con la defensa de la CCSS, de la Salud Pública, y del Estado Social de Derecho. La nota termina con una frase de José Martí que dice: «Ser Cultos para ser Libres», y un llamado a formarnos juntos, etc. ¿Es acaso la nota algo ácida y propia de un intelectual menor, acaso posiblemente, de un Activista?

El ego de la distinguida Funcionaria y Tecnócrata reacciona mal, y se percibe súbitamente herido, y en medio de la usual tensión laboral y de la Luna Llena, toma control de la Funcionaria, y monta en una rabieta narcisa, y le manda un mensaje personal de reclamo, –sin conocerlo antes–, al presunto Activista/Intelectual, que de buena fe, mandó el Post invitando a las honras fúnebres de su admirado maestro, y luego la nota explicativa que resultó en un altercado. Porque atención, el intelectual fallecido en cuestión, no sólo era un notable académico, sino además, era muy comprometido con la labor sindical y de educación popular. Así, era muy querido no por la Academia, –que en realidad lo temía–, sino por los líderes comunitarios, sindicales y populares que frecuentaban sus Talleres.

En su furia y egolatría, la Funcionaria o Funcionario hipotéticos, le advierte personalmente por mensaje, al presunto intelectual y activista, de su insolencia al insinuar que si realmente, él creía que Ella era una «ignorante». La diligente Funcionaria se toma personalmente el tema, y se siente ofendida por la frase de Martí. Faltaba más.

El modesto intelectual y activista del Chat, –el que está vivo–, apercibiendo la situación, reacciona molesto, en un lenguaje apropiado, pero con una honestidad no muy «vallecentralina«, le escribe a la imaginaria Doctora/Funcionaria algo así como:

—Disculpe, no sé quién sea Usted compañera, pero yo no insinúo nada… Creo que todos tenemos que aprender de todos… Pero efectivamente, si me pregunta, creo que si Usted, que es la Administradora de este Chat para esta importante causa nacional (léase, no una trabajadora más de base), no sabe ni quién era este intelectual comprometido con la CCSS y el Estado Social de Derecho, es una ignorante. (Para qué le pregunta a la contraparte sino, diría uno.)

La reacción de la indignada doctora o funcionaria, en lugar de debatir en el Chat racionalmente, será sacar y bloquear al activista de todos los («sus») Chats políticos. Cancelado sin más explicaciones.

Pero además, con saña, se le prohibirá por escrito, la entrada física a la actividad convocada en el Chat, donde hizo el Post del deceso sobre el intelectual comprometido con la CCSS… Y más.

¿Tal grado de mezquindad no sería peligroso en términos de la organización popular? ¿Qué carácter del poder (Foucault) se está gestando en esta ‘praxis’ caníbal frente al monolítico eje Neocon/Neoliberal?

Así, gracias a su vanidad, al ser exhibida en su docta ignorancia, la hipotética Doctora o funcionaria contribuye más a la fragmentación política e ideológica, de nuestra subjetividad política.

Por dicha, y en principio, nada de lo narrado hipotéticamente antes en este triste caso, tiene la más mínima relación con la realidad nuestra.

Pongamos otro ejemplo hipotético, imagínese que Usted sea Vicepresidente de un Partido Municipal local emergente, y que la compañera sentimental del Candidato, la verdadera líder, considere que sus envíos, –usualmente artículos de su autoría o invitaciones a actividades significativas académicas, de formación o políticas–, al Chat son Spam porque… Bueno, porque a Ella le da la gana.

A continuación, Usted recibe un mensaje escrito, arrogante y molesto de la «Lideresa», trata de explicarse en vano, y luego procede a bloquearla después de una áspera y corta discusión digital. Usted podría pensar para Usted mismo:

—Francamente debí mandarla a leer más… Pero pobrecilla, ella cumple su función. Aunque calificar de «Spam» un artículo de fondo, ya es una importante diferencia política.

Pero Usted decide dejar ahí la hipotética situación, y habla fraternalmente con el Candidato, –que era su amigo y compañero de años–, para que no pase a más la situación, incluso le ofrece inmediatamente renunciar a su puesto, para el beneficio del partido mismo, etc. Se despide telefónicamente en los mejores términos, etc.

A los dos días, y después de hipotéticamente, invitar a una Conferencia sobre la Defensa de la CCSS, se da cuenta de que lo sacaron de todos los Chats oficiales, incluido el Comité Ejecutivo Cantonal, del Partido emergente. Etcétera. Usted reacciona y los saca a Ellos de sus Chats de formación política. Claro, todo esto es sólo imaginario.

Por dicha, esta segunda narración, es también sólo una situación hipotética e imaginaria. Y nunca, nunca, nunca, podría ser real, ni expresar las miserias de vida cotidiana. Pero se me ocurren una tercera y hasta más, situaciones hipotéticas de este tipo. Una tragedia cultural y humana, que nos hace gratuitamente más miserables nuestras vidas.

En fin, sirva lo anterior sólo para ejemplificar el «infierno tico» cotidiano, que reina en la construcción del tejido político y social que organiza la resistencia al ‘Tsunami’ de la Contrarreforma Neoliberal.

Todo este clima social necrofílico, –que habita y coloniza nuestra subjetividad social, en los diferentes niveles, desde lo individual, lo grupal, hasta lo estructural–, ayudaría a explicar parcialmente la elección de este actual Presidente, porque como dicen que sentenció un fabuloso personaje mítico, un tal Hermes Trimegisto: «Como es arriba es abajo».

Recordemos si no, que el eterno Candidato y hoy Presidente y su equipo de propaganda, son especialistas en canalizar para sus intereses, todo nuestro Tánatos social. Son especialistas en apagar los incendios con gasolina. Y en botar al agua sucia, pero con todo e hipotético bebé.

Leer o releer, el clásico texto freudomarxista de «Psicología de masas del fascismo» de Wilhem Reich, no es mala idea.

Ya estamos acostumbrados en Costa Rica a la nueva malacrianza del oficialismo y a la grosería de sus fanáticos, a la falta de rigor científico de El Presidente y sus Ministros, y a la orgullosa falta de diálogo político, al cinismo de la mentira, y al vulgar insulto que descalifica de parte del Ejecutivo. ¿No tiene acaso esta actitud antidemocrática efectos culturales colectivos?

¿No estarán reproduciendo estos mismos comportamientos autoritarios otros líderes dizque alternativos? ¿Qué hacer?

Esta subjetividad social enferma, es causa y efecto sin duda del Gobierno que padecemos. Porque vivimos en una especie de pirámide social de tontos mandados por tontos que no se saben tontos, y cuya base libidinal es la falta de empatía, de bondad, de sabiduría, de honestidad, y de racionalidad. La Ignorancia no sólo es atrevida, sino que puede ser soez y grosera.

Ésta, nuestra triste cotidianidad, es el tejido social apto para cualquier desgracia política. Y parece que la desgracia como República nos alcanzó, en la forma de un Autoritarismo Ultra-Neoliberal en Economía y Neoconservador en todo lo demás. Para agregarle más perversión, tenemos la variante de la mentada «Inversión Axiológica» (Hinkelammert, dixit), donde el culpable pasa por ser el inocente y viceversa. Al mejor estilo populista de El Presidente.

No podemos permitirnos semejante nivel tóxico, de arrogancia, de ignorancia, y de pequeñez, en la Sociedad Civil, porque deviene en una bomba social simbólica de irracionalidad. Hay que «curar la vida», escribía el psiquiatra francés Roger Gentis en su texto clásico de Antipsiquiatría.

Mi pasada experiencia en el Comité de Bioética del Colegio de Médicos, y la cual agradezco, a pesar de la ferocidad del debate al que fuimos sometidos los y las Librepensadores al final de una Administración, pues no contradice, sino que refuerza, mi pesimismo. Sigue privando el prejuicio tecnocrático de algunos, la irracionalidad absoluta de otros (como en el caso de los Antivacunas), y la arrogancia política.

Precisamente, – en momentos de oscuridad política-, y en donde debería prevalecer la unidad en la diferencia, no puede prevalecer el «ego» enfermo e inflado, el pequeño autoritarismo del microespacio (frente al gran Autoritarismo Neocon del Gobierno), la patología psicológica, y el Tánatos social (Freud/Marcuse) desbordado. Todo mezclado con una gran superficialidad discursiva, con el narcisismo de los autoproclamados líderes, altos, medios y bajos; y con una profunda falta de Ilustración y de cultura política.

Sumemos la manipulación de unos y otros, la falta de autenticidad frente a la levedad de los discursos convertidos en modas triviales; y la mentira sistemática como forma normalizada, casi estructural, de hacer política, y tenemos este resultado moral y político nacional. Léase, la total ausencia de condiciones para el ejercicio político de la ética; la permanente «Heteronomía» social. El «sálvese el que pueda», en una jungla social donde el Rey de la Selva es sólo el Becerro de Oro.

Es desgraciadamente, el reino de la irracionalidad como vocación y proyecto, y en plano personal, de la ambición híper-mercantil desmedida. Habitada esta jungla, por individuos híper-individualistas, y que se creen «únicos», pero que en realidad, son vulgarmente seriales, pues efectivamente, son producidos socialmente «en serie». Como en una maquila estructural de tontos, arrogantes y malos. Son calcados unos de otros, sin originalidad posible, y cargan dispositivos internos autodestructivos, propios de un mecánico canibalismo. Son «Individuos» que lo que tienen en común, es sólo su egoísmo extremo, por eso no pueden pensar el Universal-político, son pues más bien, «dividuos» sin el prefijo «in», al decir del filósofo Deleuze. No tienen ni universal, ni singularidad posible. Igual tienen derecho a votar y ser elegidos.

Y esta gran tragedia global de mercado incluye sin duda, a muchos liderazgos sociales en nuestro pequeño país, lamentablemente. La crisis, igual que la Crisis Climática, es nacional, regional, y mundial.

Si yo fuera un operador político de esta nefasta Contrarreforma social aplicada para Costa Rica, invertiría en crear no sólo Troles (esto ya lo hacen bien), sino en crear más desesperanza y dolor social innecesario estimulando la fragmentación de las voces disidentes, y así envenenar preventivamente sus nuevos liderazgos.

«Piense mal en política y encontrará la verdad», decía el maestro Arnoldo Mora Rodríguez.

Esta tragedia social, ética y humana, deviene concreta y política, en términos del futuro del modelo económico impuesto, y de nuestra crisis integral como República. Advertidos estamos.

P.S. Parece que la «forma- ensayo», al decir de Adorno, permite e invita a la catarsis. Al final, resulta en un abordaje cualitativo y jamás cuantitativo, de temas urgentes y necesarios. Pero se siente uno, curiosamente, mucho mejor. Y cualquier similitud con la realidad cotidiana y sus miserias, se desvanece. Al final creo que terminé escribiendo el tal Ensayo. Tal vez, ya no necesitaré de sus amables recordatorios al respecto. Queda la esperanza, su siembra y su búsqueda.

Y si llegó hasta acá leyéndonos, le tengo un pequeño regalo muy útil para la vida. Esta famosa cita de Kant de 1785: «Obra de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre al mismo tiempo como fin y nunca simplemente como medio» (AA IV: 429; en ´´Fundamentación de la metafísica de las costumbres´´, de I. Kant)

Gracias por leerme.