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Etiqueta: fascismo

La inexcusable indiferencia frente a los autoritarismos: ¿ignorancia o estupidez?

La teoría de la estupidez de Dietrich Bonhoeffer.

Henry Mora Jiménez

Dietrich Bonhoeffer (4 de febrero de 1906 – 9 de abril de 1945) fue un teólogo y pastor luterano alemán y un activista contra el régimen de Adolf Hitler que pasó los dos últimos años de su vida en prisión, antes de ser ejecutado en un campo de concentración nazi.

Durante su encarcelamiento, una de las preocupaciones sobre las que reflexionó fue la siguiente: ¿cómo fue posible que uno de los pueblos más educados de Europa, que dio al mundo grandes filósofos, científicos y poetas, haya sido presa de la ideología y de la violencia extrema llevada a cabo por el fascismo nazi? Encontró una respuesta en la estupidez, pero vayamos con calma.

La teoría de la estupidez de Dietrich Bonhoeffer no es realmente una teoría (en el sentido científico del término), pero sí una reflexión profunda sobre la naturaleza humana y cómo la estupidez puede ser más peligrosa que la maldad y más extendida que la ignorancia.

Para Bonhoeffer, la estupidez no es simplemente una falta de inteligencia o torpeza para comprender las cosas, sino una condición humana que puede ser influenciada por factores sociales y políticos. Las personas estúpidas se vuelven manipulables, pierden su independencia y dejan de pensar por cuenta propia, lo que las hace especialmente peligrosas porque no pueden ser persuadidas con argumentos racionales. Entonces, la estupidez sería un problema sociológico más que psicológico, y se manifiesta cuando las personas son sometidas a la influencia de inmensos poderes externos o de ideologías extremistas que buscan la manipulación y el control total de la población, a través de medios como la propaganda y la desinformación, como ocurrió en la Alemania de su tiempo bajo el régimen nazi.

Hoy en día estas causas no son suficientes para explicar la estupidez a la que se refiere Bonhoeffer, pero aun así, sus reflexiones nos pueden orientar para explicar lo que está pasando en el mundo frente a líderes de extrema derecha como Trump o Milei, e incluso, en el caso particular de Rodrigo Chaves en Costa Rica.

Pero ¿qué causa esta estupidez socialmente determinada?

Bonhoeffer reflexionó sobre las causas de la estupidez, especialmente en el contexto del ascenso del nazismo en Alemania. Sus observaciones no solo son relevantes para entender ese período histórico, sino que también ofrecen pistas valiosas para analizar fenómenos similares en otras épocas y sociedades.

Bonhoeffer creía que la estupidez surge cuando las personas renuncian a su capacidad de pensar y actuar de manera autónoma. En lugar de cuestionar y reflexionar, se dejan llevar por opiniones mayoritarias, por alguna ideología o por algún líder carismático o con cierta autoridad. Esta renuncia no es tanto intelectual como moral: es una elección de no asumir la responsabilidad de pensar por uno mismo.

Además, en situaciones de crisis, incertidumbre, temor o desesperanza, muchas personas prefieren la comodidad de seguir a otros antes que enfrentar la dificultad de pensar críticamente. El miedo al aislamiento o al castigo puede llevar a la gente a actuar de manera estúpida, incluso cuando saben que están haciendo algo incorrecto.

De manera especial, Bonhoeffer observó cómo el régimen nazi utilizaba la propaganda a gran escala para manipular a las masas y cómo la estupidez se generaliza cuando las personas aceptan pasivamente los mensajes de líderes o medios de comunicación sin cuestionarlos. La propaganda aprovecha los prejuicios, los miedos y los deseos de las personas para anular su pensamiento crítico.

No menos importante, para Bonhoeffer, la estupidez florece en sociedades donde las relaciones humanas auténticas se han debilitado o fragmentado. Cuando las personas están aisladas o se relacionan de manera superficial es más fácil que caigan en la estupidez, porque no tienen una comunidad real que les cuestione o les ayude a pensar de manera crítica. Este elemento es mucho más importante hoy en día, cuando las llamadas redes sociales y los algoritmos pulverizan la convivencia real entre las personas, las vuelve adictas al entretenimiento superficial y las hace incapaces de cuestionar su propia realidad.

Como teólogo, Bonhoeffer veía la estupidez como un problema espiritual. Creía que cuando las sociedades pierden sus fundamentos éticos y espirituales, las personas se vuelven más susceptibles a la estupidez, porque carecen de un marco de referencia para discernir entre el bien y el mal. Un efecto similar ocurre cuando nos gobiernan antivalores como el individualismo exacerbado y la competitividad compulsiva del capitalismo globalizado.

¿Se puede enfrentar la estupidez cuando esta se generaliza?

Bonhoeffer creía que el primer paso para enfrentar la estupidez es recuperar la capacidad de pensar y actuar de manera autónoma. Esto requiere, entre otros: i) cuestionar las narrativas dominantes; ii) no aceptar pasivamente lo que dicen los líderes, los medios o las masas, sino analizar críticamente la información; iii) asumir responsabilidad personal, tomando decisiones basadas en principios éticos, incluso cuando esto implique ir contra corriente.

Y como la estupidez florece en entornos donde el pensamiento crítico es desalentado, para combatirla, es esencial: i) educar en la reflexión, enseñando a las personas a cuestionar, analizar y debatir ideas, en lugar de aceptarlas sin más (de ahí la importancia central de una educación que potencie el pensamiento crítico); ii) promoviendo el diálogo, creando espacios donde las personas puedan discutir abiertamente temas difíciles, sin miedo al rechazo o al castigo.

Como ya mencionamos, Bonhoeffer enfatizaba la importancia de la comunidad como antídoto contra la estupidez. Una comunidad auténtica fomenta la solidaridad, ya que las personas se apoyan mutuamente para resistir la presión del conformismo.

Además, en una comunidad sana, sus miembros se ayudan a reconocer y superar la estupidez, tanto individual como colectiva.

En situaciones donde la estupidez se generaliza, es necesario actuar con coraje y valentía. Esto exige: i) denunciar incansablemente la injusticia, no quedarnos callados ante lo que nos parece mal, incluso cuando esto implique riesgos personales; ii) resistir activamente, siendo el mismo Bonhoeffer un ejemplo vivo de esto, ya que participó en la resistencia contra el nazismo, a pesar de las consecuencias.

Y como para Bonhoeffer la estupidez es en última instancia un problema espiritual, enfrentarla también requiere reconectarse con principios éticos, volviendo a valores como la justicia, la compasión, la solidaridad y la dignidad humana.

Pero ¿puede esto funcionar en la práctica?

Bonhoeffer no solo teorizó sobre cómo combatir la estupidez, sino que también lo puso en práctica. Algunas de sus incansables acciones incluyeron:

– Educar y concienciar: como profesor y pastor, Bonhoeffer trabajó para formar a personas críticas y éticas.

– Crear redes de resistencia: participó en la Iglesia Confesante, un movimiento cristiano que se oponía al control nazi de las iglesias.

– Actuar con integridad: aunque sabía que su oposición al régimen nazi podía costarle la vida, Bonhoeffer nunca renunció a sus principios.

Bonhoeffer nos enseña que la estupidez no es invencible. Aunque puede generalizarse en ciertas situaciones históricas, siempre hay formas de combatirla: recuperando la autonomía moral, fomentando el pensamiento crítico, construyendo comunidades auténticas, actuando con coraje y reconectando con valores éticos y espirituales. Estas herramientas no solo son relevantes para el contexto del nazismo, sino para cualquier situación en la que la estupidez amenace con dominarnos.

Ciertamente, las formas actuales de dominación cultural que nos ciegan y nos llevan a la estupidez son hoy más complejas y diversificadas: la adicción al entretenimiento, el declive intelectual y cultural, el hedonismo y el individualismo radical, el populismo, el mesianismo, el ocaso de pensamiento crítico, la cultura del espectáculo y la distracción, la primacía de la inmediatez, la sumisión voluntaria, la mentira sistemática, el anonimato de las redes sociales, la censura y manipulación sofisticada de los algoritmos, etc. Aun así, las reflexiones de Bonhoeffer nos brindan un marco conceptual básico para comenzar a entender el problema y buscar soluciones.

De aprendices y absolutistas

Lic. Javier Fco Cambronero Arguedas

Lic. Javier Francisco Cambronero Arguedas, Tomada de: http://www.encuentromunicipal.com/

Faltan 247 días para que el Tribunal Supremo de Elecciones llame a elecciones al pueblo costarricense y podamos votar para la presidencia de la república y la elección de 57 personas diputadas. Si ha sido importante con el paso de la historia, que como costarricenses nos fijemos muy bien a quienes vamos a elegir como nuestros gobernantes y representantes; la actual coyuntura demanda que hagamos un mayor esfuerzo, pues pocas veces en doscientos años de historia, nuestro futuro enfrenta un panorama desolador. Habrá que escoger entre una ruta que permita que sobreviva nuestro régimen democrático, como lo soñaron y construyeron nuestros abuelos, o ante nuestra indiferencia y pereza dejarlo perder y que sea la mediocridad, la vulgaridad y el fascismo los que sustituyan a las buenas formas del entendimiento y de acometer la búsqueda de soluciones a los graves problemas que nos agobian. No dejemos que la desesperanza ahogue nuestra fe y no seamos capaces de discernir en medio del signo de los tiempos. La violencia en todas sus formas ha venido ganando espacio y ella no ha sido un rasgo distintivo de nuestra sociedad y nuestro estilo de cómo vivimos y hacemos cambios a la democracia.

Vemos a superricos intentar gobernar al mundo e inducirnos a adorar el becerro de oro. Ya no se conforman con lo que tienen; lo quieren absolutamente todo y para ello no han dudado en tomar el poder político también, o colocar ingenuos y ambiciosos títeres que se plieguen a sus intereses.

Me aterra ver las formas de concentración de riqueza que han emergido en los últimos tiempos. Semejantes tan sólo a los inicios de la revolución industrial o de la expoliación de los recursos de América por parte de algunas potencias europeas al inicio de la Era Moderna.

Dentro de este contexto me he encontrado con una gran obra que posiblemente pocas personas han podido leer en Costa Rica. Se denomina Frente al Poder, donde su autor, el extraordinario periodista Martin Baron y ex redactor de Miami Herald, Boston Globe y Washington Post. La obra en español tiene menos de un año de publicada.

En una entrevista televisiva efectuada en 2018, sagazmente la octogenaria y brillante periodista norteamericana Lesley Stahl, le preguntó a Donald Trump, por qué insistía en denigrar a la prensa, respondió_ “¿Sabes por qué lo hago? Lo hago para desacreditarlos y menospreciarlos; así, cuando escriban cosas negativas sobre mí, nadie les va a creer”. Ojo, esta cita que planteo, es clave para entender mucho de lo que está ocurriendo en nuestro país.

Durante la campaña política desde octubre 2021 hasta hoy en día, por parte del presidente Chaves y la diputada Cisneros Gallo, rara vez ha faltado un día donde no se haya desacreditado la prensa o apuntar sus baterías hacia algo o alguien; cualquier estrategia de distracción es justificada con tal de evadir los graves problemas que enfrenta el país y la necesidad imperiosa de abocarnos a la búsqueda de soluciones. El ejercicio del poder político no puede ser reducido a un insultante, vulgar y abominable lloriqueo, “de que no se puede hacer nada porque no me dejan”, “o que tales y tales problemas son culpa de…” esa repugnante y patológica forma de reducir el ejercicio del poder a una eterna y estéril campaña política.

En esa pirotecnia discursiva primero se atacó a la prensa, luego a la Asamblea Legislativa, después a la Contraloría, posteriormente a gobernantes anteriores, a la fiscalía y magistrados, presidentes de los supremos poderes… Aún falta posar su atención dislocada y estrambótica, en el TSE. Cosa que probablemente pronto ocurrirá.

En esa enfermiza y delirante conducta, de conducir al Estado de Derecho y el imperio de la ley al límite; el perseguir y catalogar como enemiga a La Nación, al cerrar el Parque Viva (08-VII-22) y al acusar al banquero Baruch de evasión de impuestos ante Tributación Directa (I-23) rayan con saltarse la institucionalidad con baladíes artimañas, y en el plano de la gobernanza política hacen gala de una incapacidad absoluta de liderar procesos de reforma política, no sólo enviando proyectos de ley defectuosos sino además desaprovechando los periodos de sesiones extraordinarias, donde el Ejecutivo posee la iniciativa de ley que la Constitución Política les concede. Allí también Chaves y sus adláteres han mostrado una asombrosa ineptitud. Pretendieron atacar al Grupo Nación y dañar sus inversiones.

Curiosamente desde la campaña política, antes de mayo de 2022, Cisneros y Chaves atacan a un sector de la prensa llamándoles “prensa canalla”. Observen la gran similitud de tal conducta con lo expuesto por Trump en su primera campaña y mandato en EEUU. La Nación, CRhoy, Teletica, son de lo peor para el chavismo; pero esa misma prensa canalla que atacan hoy y mañana también, es objeto de reconocimiento por parte del presidente Chaves cuando el 1 de diciembre de 2022, día de abolición del ejército, al hacer un homenaje a doña Olga Cozza, dueña de Teletica por su aporte a la democracia costarricense. ¿Entonces??!!. Más grave aún, el 12 de marzo de 2024 ante el recrudecimiento de la persecución de la iglesia en Nicaragua, Chaves se resiste de acusar de dictadura al régimen Ortega-Murillo.

Estos perversos deseos de torcer la verdad, de rodearse de secretismos y faltas a la transparencia, hacen que el lobo del fascismo asome sus puntiagudas orejas. Este es un buen momento para recuperar algunos pasajes del texto De Calderón a Figueres, de Eugenio Rodríguez Vega, donde describe algunas de las conductas más deleznables del Calderonismo, en la década de los cuarenta, sobre persecución política y, violación del marco jurídico vigente y atisbos de una especie de estado totalitario.

Aquí no podemos permitir que la democracia muera en la oscuridad. Esta temeraria conducta de violar las normas y soslayar la democracia, puede irremediablemente propiciar que otros se animen a hacer lo mismo, erosionando las normas más mínimas del respeto y la convivencia pacífica. El aumento de lenguaje violento en diversos espacios, de discursos de odio e intolerancia hacia ciertos grupos, como las mujeres o grupos de orientación sexual diversa, son señales de que vamos por mal camino y evidencia un serio retroceso en aspectos que considerábamos que la sociedad ya había superado. Hoy por hoy, los ticos estamos convencidos que el lenguaje utilizado por Cisneros y Chaves incentiva y genera violencia, cada vez vemos más funcionarios del ejecutivo envalentonados utilizando este tipo de violencia verbal.

Volviendo a Trump y su manera de enfrentar a la prensa, a finales de enero de 2020 en 346 preguntas que le fueron hechas en el contexto del avance de la pandemia ocasionada por el COVID-19 -pandemia que no reconoció sino hasta en forma tardía- en 113 de ellas atacó a alguien en sus respuestas. Ese mismo año antes del 2 de noviembre, los expertos habían comprobado 503 falsedades en sus declaraciones. Se constituía en una persona mitómana; en su primer año de presidencia promediaba 6 mentiras al día, pasó a 16 en 2019 y 39 diarias en 2020. Para muchos periodistas “sus mentiras constituían una amenaza cancerosa a la democracia americana”. En nuestro caso, en la tercera semana del mes de enero de este año, acaba el presidente Chaves de presentar un proyecto de ley para eliminar las denominadas pensiones de privilegio, cuando en honor a la verdad, ya la legislación existente contempla topes a las mismas y establece su extinción. ¿Por qué semejante muestra de cinismo?, pues él era ministro de Hacienda cuando en el gobierno anterior se dieron dichas reformas. ¿A quién pretende engañar? Vaya usted a saberlo.

Hoy, no seremos cómplices ni testigos mudos del aumento desmedido de la violencia. Vemos crisis en la Policía de Control de Fronteras, en Vigilancia Aérea, en el Servicio de Guardacostas. Por la terminal de APM en Moín sigue pasando droga en cantidades industriales hacia Europa, mientras la captura de cocaína ha caído en forma estrepitosa. No en vano medios como El País en España, Le Monde en Francia, New York Times en EEUU y El Universal en México, han publicado sendas notas, destacando penosamente en lo que se ha convertido nuestro país en los últimos años.

La renuencia a saldar deudas del estado con la CCSS y a impulsar un verdadero mejoramiento de servicios en salud desde la benemérita institución, es grave y calamitosa.

Los severos daños al financiamiento de la educación pública y la desprotección del agro en la producción de alimentos, alcanza niveles críticos.

Rara vez hemos visto tanta inutilidad e incompetencia juntas. Pareciera que hay una voluntad manifiesta de Cisneros y de Chaves de conducirnos hacia un estado fallido y generar un retroceso en los importantes logros sociales y económicos que hemos acumulado en los últimos cien años de historia. En ese pasado dudo que haya muchas cosas de las cuales debemos arrepentirnos los costarricenses y que sean causa de sonrojo. Todo lo contrario, nuestros sabios abuelos fueron capaces de heredarnos una patria sustentada en la justicia social, progreso y bienestar, donde el trabajo honrado y la preocupación de unos por otros han sido los pilares fundantes. Claro, en esa ruta ha habido imperfecciones, errores y corrupción. Pero esta administración ha perdido la oportunidad de emprender reformas de calado y ha desperdiciado el tiempo mirándose acaso el ombligo. Nuestro acervo moral nos dará la fuerza para emprender dentro del régimen de derecho, las reformas para retomar el sendero de un país más inclusivo, más solidario y que siga generando oportunidades para su juventud, mujeres, combatir la pobreza y la exclusión de forma más eficiente. Poder soñar y construir un futuro mejor para todos, sobre todo los marginados y excluidos a quienes la institucionalidad no puede fallarles; aunado a ello la existencia de partidos políticos que retomen la senda de la formación, capacitación y la generación de propuestas de largo y mediano plazo.

El matonismo, malacrianza y violencia verbal que son las formas que ha seleccionado esta administración para comunicarse, han de ser contrarrestadas con la verdad, las buenas maneras y la decencia. El anhelo de soñar con un pueblo más culto y educado no son negociables. Infamias como tomar recursos destinados a la formación tecnológica de niños y jóvenes de zonas marginales, para pagar una póliza que proteja a los jerarcas de sus torpezas, mentiras y ocurrencias, no debe tener cabida en un país que se precia de democrático y civilista.

La validación que hoy se hace desde varias partes del Ejecutivo para justificar y practicar violencia, agresiones contra ciudadanos, seguir contrarios políticos y agredir brutalmente a la naturaleza, hordas de troles en redes sociales financiados sabe Dios con qué recursos, alabando a ciertos funcionarios púbicos, elevándolos a condiciones de cuasi dioses; sólo evidencia una ruta fascista de pérdida de libertades y de constreñir el espíritu civilista y democrático que hemos cultivado por décadas, para que ahora una gavilla de advenedizos, liderados por un aspirante a monarca, pretendan borrar de un plumazo todo resabio de civismo y democracia, añorando una Carta Magna hecha a su medida, como ya lo han logrado Ortega y Bukele en El Salvador.

Hoy debemos preguntar a Cisneros, a Chaves y sus acólitos: ¿por qué ese morboso deseo de debilitar los cuerpos de seguridad del país? ¿Por qué sospechosamente debilitar la educación pública que ha sido orgullo mundial hasta hace poco? ¿Por qué debilitar la seguridad social al no proveer de más recursos y una adecuada y sana gestión de la CCSS? ¿Por qué temerariamente destinar cada vez menos recursos al combate de la pobreza y la desigualdad a través de limitar becas para estudiantes y reducir los bonos de vivienda?

Para bufones, arlequines e inútiles ya no hay espacio.

Dentro de 459 días habrá nuevos inquilinos en Zapote. Y es con movilizaciones, ideas y argumentos como podrán ser derrotados esos espurios, infames y sedientos deseos de quienes sueñan con más poder y que con ardid confunden lo púbico con lo privado. No olvidemos que Chaves fue electo con una menor cantidad de votos que Alvarado. Y que Alvarado Quesada fue electo con una menor cantidad de votos que Solís Rivera. La desafectación que siente esta generación por lo político debe conducir a una sacudida nacional que nos saque del conformismo, la indiferencia y de cierta modorra tropical, antes de que seamos despojados de nuestros derechos más elementales.

O tendremos allí sentada un persona lacayo de Cisneros y Chaves absolutamente inoperante e incapaz de reaccionar ante los desafíos que la patria demanda. O alguien capaz de reencontrar y renovar la ruta costarricense dentro de un marco democrático y que con sagacidad sabrá liderar, diseñar, discutir y proponer salidas a los atolladeros que hoy nos abruman.

26-I-25

La derecha costarricense siempre diligente al servicio del imperialismo y del fascismo venezolano

Comisión Nacional de Enlace

Los sectores de la extrema derecha latinoamericana y global se mueven de manera diligente, como siempre lo han hecho, para tratar de darle a las fuerzas fascistas de la extrema derecha venezolana algún nivel de protagonismo político ante la Juramentación Presidencial de Nicolás Maduro Moros el próximo 10 de enero 2025 en Caracas, Venezuela.

En tal sentido, el gobierno de derecha costarricense, servil a esas fuerzas, enviará a su canciller, Arnoldo André, para reunirse con sus homólogos y con Edmundo González candidato perdedor en las elecciones realizadas en julio de 2024 con el fin de levantar su imagen de este último. Lo mismo hace la expresidenta costarricense Laura Chinchilla que en conjunto con expresidentes derechistas y golpistas de América Latina articulados en IDEA se juntarán también en Panamá, con el propósito claro de articular una provocación contra el legítimo gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.

Hoy el escenario político regional es muy distinto al 2017 cuando los sectores conservadores crearon el Grupo de Lima para agredir a la Revolución Bolivariana. Para este próximo 10 de enero, ya han anunciado su presencia en Caracas, importantes gobiernos como el de Brasil y México, que se suman a muchos otros más, junto a decenas de representantes de movimientos sociales y partidos políticos de distintos países.

Es en ese marco de nuevas realidades que la situación económica mejora en Venezuela, la CEPAL anunció que es el país de mayor crecimiento económico de América Latina en el 2024, con control de la inflación y del tipo de cambio del dólar. La situación política interna es de absoluta normalidad, la oposición política que hace vida dentro del país llama a defender la institucionalidad venezolana, distanciándose cada vez más del golpismo y las corrientes fascistas internas y externas.

Sin embargo, el peligro de agresión e intervención imperialista persisten. Tanto el Partido Demócrata como el Republicano han sido bastiones de la derecha golpista venezolana y de la nueva administración Trump, que en su momento fue en extremo agresiva (apoyo al Grupo de Lima y acciones de desestabilización) y no se podría esperar otra cosa que las políticas de intervención y agresión. De hecho, ya lo están anunciando.

Desde la Comisión Nacional de Enlace de Costa Rica, saludamos la juramentación del presidente Nicolás Maduro Moros y condenamos categóricamente las acciones injerencistas del gobierno de Costa Rica y de algunos de nuestros expresidentes. La CNE hace un llamado al conjunto del movimiento popular y social costarricense a redoblar los esfuerzos de solidaridad y acompañamiento a la Revolución Bolivariana Venezolana y su dirección política.

San José, Costa Rica
07 enero 2025

La rebelión de los cabreados y el neofascismo

Álvaro Vega Sánchez
Sociólogo

El globalismo neoliberal y libertario (liberticida, Rogelio Cedeño) han enriquecido a un puñado de personas, el 1%, mientras han precarizado a los sectores medios y empobrecido a las mayorías, quienes pagan los platos rotos de sus extravagancias. Ninguna novedad, para quienes consideran que el mundo es de los audaces, y salados los que carecen de esa cualidad; sobrevivan o muéranse.

                Son estos sectores mayoritarios, los cabreados (molestos, enojados, indignados…), quienes en su desesperación se han convertido en la clientela electoral de una “nueva” clase política que les ofrece salir de su condición de marginalidad y precariedad a cambio de su adhesión incondicional. De esta manera, ha sabido aprovechar y capitalizar su enojo, desesperación y resentimiento, utilizando un discurso grandilocuente cimentado en una promesa de futuro próspero en lo económico, socialmente beneficioso y hasta pacífico. Está creando, así, las condiciones para legitimar su autoritarismo antidemocrático -revestido de una falsa democracia-, mostrándose como defensor y garante de derechos económicos y sociales de las mayorías.

                Al respecto, cabe destacar, el señalamiento de Benjamín Tijerina sobre la correlación entre los porcentajes de los electores protestantes, tanto en zonas rurales como urbanas, y a través de todas las capas sociales y generacionales, y los triunfos de Hitler. De ahí, se concluye que el Partido Nacional Socialista no era simplemente un partido de las clases medias radicalizadas, sino un partido popular de la protesta (Tijerina, B. 1998). Efectivamente, en la Alemania de posguerra, primera Mundial, el discurso racista y supremacista de Hitler, así como sus acciones genocidas se vieron favorecidos por las condiciones leoninas y precarias a que fue sometida (Tratado de Versalles). En ese contexto, se supo capitalizar el resentimiento social de las mayorías populares, incluidos por supuesto los protestantes que eran la mayoría religiosa. Un sector de la jerarquía católica y uno minoritario protestante: la Iglesia Confesante, mantuvieron oposición al régimen fascista de Hitler; incluso, uno de sus miembros, el destacado teólogo Dietrich Bonhoeffer, fue víctima y mártir de la causa antifascista.

                Hay un sustrato religioso popular en el apoyo que recibió Hitler de protestantes y católicos, así como por los rasgos propiamente religiosos que asumió el fascismo. Este fenómeno, con nuevos matices, tiende a replicarse en el neofascismo contemporáneo. Gravita con fuerza el factor religioso en su versión tanto secular como confesional. La economía se convierte en religión neoliberal (de mercado, Franz Hinkelammert) y la religión en economía neoliberal (pseudoteología de la prosperidad). Es el revestimiento religioso de la economía y económico de la religión. Por lo tanto, ahora, religión y política no requieren legitimarse recíprocamente, a la manera del régimen de cristiandad, vía lo ideológico, simbólico y ritual -aunque esta legitimación se continúe dando- sino que, manteniendo su “autonomía”, se ven integradas, haciendo causa común alrededor de un proyecto económico y cultural: el neoliberalismo, que se comporta religiosamente, favoreciendo un neoecumenismo de corte fundamentalista. Este fenómeno explica, en alguna medida, la emergencia de los partidos confesionales evangélicos en alianza, siempre, con aquellos sectores y partidos que impulsan el proyecto neoliberal, pero disputándose un espacio propio para acceder al poder.

                De esta manera, el neofascismo ha encontrado asidero político-electoral en esta nutrida clientela de cabreados sociales, que asumen como ideario las nuevas promesas mesiánicas de los “vendedores de prosperidad” (Paul Krugman) de la nueva religión neoliberal. Por lo tanto, no es casual el apoyo, por ejemplo, recibido por Donald Trump en la reciente contienda electoral, tanto por los sectores medios precarizados, también “radicalizados”, y los empobrecidos (contando ahora con un alto porcentaje del voto de afroamericanos y latinos), donde el factor que incidió e inclinó la balanza electoral fue, en buena medida, la promesa de salvación económica. Con un apoyo, desde arriba y desde abajo, avanza peligrosamente, por los derroteros del autoritarismo que induce a nuevos genocidios (hoy, particularmente, de rostro palestino) y ecocidios. El neofascismo neoliberal es intrínsecamente violento; se comporta como un cerco o gueto que está conduciendo al “suicidio colectivo”. A los cabreados se les ofrecerá “pan y circo” (también represión si se portan mal) y, mientras se entretienen, la riqueza seguirá fluyendo hacia arriba.

La prosperidad para todos, al igual que la “paz” que anunciaban los falsos profetas en tiempos de Jeremías, es la gran mentira del neofascismo, que resulta más digerible cuando asume los rasgos de la ficción literaria (la novela como la “mentira bien contada”, con la gran diferencia de que en la literatura esta “mentira” está al servicio de la bondad, la justicia, la belleza…) o se reviste de religiosidad, bajo el carisma de sus agentes (legitimidad carismática, Max Weber) y la fe de unos seguidores, cuyo fanatismo induce al odio y la violencia. El neofascismo se articula, así, desde un discurso de distracción, por lo consolador y lúdico, y socialmente polarizador, por lo confrontativo, apologético y violento.

Un análisis del régimen posfascista de Jair Bolsonaro en Brasil, señala, siguiendo los planteamientos de Antonio Negri, por un lado, que el posfascismo corresponde a una “fase dura” del neoliberalismo, propia de un período donde este se muestra incompetente para generar modelos de equilibrio político, atender las demandas sociales y enfrentar la fuerte resistencia social. Por otro lado, se trata de una transformación autoritaria del Estado para el salvataje del programa neoliberal; un período en el cual se da una “fuerte recuperación de soberanismo”, donde la multitud ocupa el centro de la lucha de clases como protagonista de los procesos históricos; una implosión de esta multitud “en términos de inseguridad económica o ambiental y de miedo al futuro” y de un repliegue sobre la “defensa de la identidad” (Diego Sztulwark https://www.revistaanfibia.com/lula-bolsonaro-neofascismo/)

Sí, estamos ante el avance político de un neofascismo o posfascismo de rasgos decididamente autoritarios y violentos, cimentado, en buena medida, en una religiosidad secular y confesional, que hace causa común alrededor de una promesa de salvación económica (el reino de Dios en este mundo) y de la seguridad que ofrece el retorno de los valores tradicionales para encarar las incertidumbres; desde ahí, utiliza y manipula la desesperación y el desencanto de las mayorías. La rebelión de los cabreados al servicio de sus victimarios.

Sin embargo, ahí donde está su fortaleza también está su talón de Aquiles. Como bien señala Paul Krugman en un reciente artículo, donde el resentimiento está conduciendo al poder a gente mala, este poder no se sostiene a largo plazo, pues cuando despotrican contra las élites la gente comprende que ellos también son elites; asimismo les cobrarán sus promesas incumplidas, y buscarán a quienes procuren decir la verdad. (https://www.nytimes.com/es/2024/12/10/espanol/opinion/elites-multimillonarios-tecnologia-gobierno.html).

                El gran desafío para enfrentar la creciente ola neofascista es continuar develando sus contradicciones, la inconsistencia de su discurso grandilocuente, cínico, demagógico y propiciador del odio y la violencia. “La verdad nos hace libres”.

La incursión del fascismo en las redes sociales nos arrebató el debate inteligente

Deivis Ovares Morales

Deivis Ovares Morales

Las redes sociales lejos, muy lejos de ser espacios seguros de intercambio respetuoso de ideas, de fomento del debate político e ideológico, de buscar crecimiento a través de la crítica honesta, transparente y empática, de discrepar sin menosprecio al que piensa diferente, se han convertido en abultados y saturados tanques de mentiras, odios viscerales y pugnas absurdas que conducen cada vez más a la polarización de quienes comparten dificultades comunes y que deberían redoblar esfuerzos por encontrar puntos de concordia m, esos en los que puedan realizar consensos que permitan luchar para que lo que experimentamos cada día sea vida y no un proceso permanente de supervivencia.

Para generar cambio debemos ser conscientes de que los astutos dueños del capital nos tienen muchísimo más estudiados de lo que realmente estamos dispuestos a aceptar. Ellos a través de múltiples estudios y recopilación de nuestros comportamientos históricos, tienen incluso una amplia variedad de posibles escenarios ante las decisiones que quieren tomar m, empujando al mundo a seguir en el tortuoso camino de la concentración de la riqueza.

Aún recuerdo que fue hace 20 años que escuché que menos del 5% de la población mundial concentra el 80% de la riqueza de todo el mundo y eso hoy en día no se ha dirigido a que ni siquiera un 1% se mueva a favor de la distribución de tan holgados recursos, lejos de ello se sigue en la ruta de una aberrante e ingrata concentración de los bienes comunes.

Es por ello que a quienes participan saturada y permanente del manjar, les conviene que el veneno fascista sea inoculado sistemáticamente en las mentes de las personas que cada vez más opinan como las élites lo indican, perdiendo lentamente la criticidad y peor aún aquello a lo que en mi pueblo llamamos malicia indígena.

Las élites dominantes y dueños de las redes saben que con ello distraen en lo que no es verdaderamente importante y ponen en el centro de las permanentes discusiones a través de maniobras de neuromarketing, lo superfluo, lo inútil, lo estéril, lo superficial.

Como olvidar parafraseando la célebre frase del fascista nazi Goebbels, miente, miente, miente que algo queda , repite una mentira mil veces y harás que la crean como verdad.

Esta táctica engañosa nos muestra claramente cómo actúa el fascismo, por eso no es extraño encontrar que a través de la IA y los troles con perfiles falsos plagados de odios irracionales en su gran mayoría pagados con fondos públicos, y con objetivos nada loables y muy torcidos, se quieran generar discusiones colocando como base una mentira, una verdad a medias (también mentira) o un prejuicio infundado, entre otros.

Es obvio que iniciar un proceso de intercambio de ideas con una base como esa, lo que genera es un sinfín de comentarios sesgados, infértiles, de muy bajo nivel intelectual y ínfimamente provechosas.

Es por ello que no podemos seguir cayendo en indiferencia para recuperar los espacios seguros mediante el diálogo inteligente, la discusión sensata , el debate honesto y transparente, en donde priven los principios, la educación, el respeto y la tolerancia.

Ser indiferente a esta urgente necesidad, nos conducirá cada vez más a una oscuridad en la que no queremos estar y de la que nos va a ser muy dificultoso salir sin dolor y sin sufrimiento.

Educación o Fascismo

La historia nos muestra que hay dos fuerzas en constante pugna: una que empodera a los individuos, promoviendo el pensamiento crítico y la libertad, y otra que los somete, utilizando el miedo y la ignorancia como herramientas de control. Esta dicotomía —entre educación y fascismo— no solo define los principios de una sociedad, sino que también determina su futuro. Hoy más que nunca, enfrentamos el desafío de decidir hacia cuál de estas fuerzas nos inclinaremos.

La Educación como Base de la Libertad

La educación ha sido siempre la clave para la emancipación humana. A lo largo de la historia, el acceso al conocimiento ha permitido a las personas liberar su pensamiento y cuestionar las estructuras de poder que las oprimen. Desde la antigua Grecia hasta los movimientos de liberación del siglo XX, la educación ha sido el arma de los oprimidos. Erik Fromm, en su libro El Miedo a la Libertad, señala que la libertad requiere de un acto consciente y que la ignorancia, alimentada por el miedo, es el obstáculo principal para alcanzar esa libertad (Fromm, 1941).

Una educación que promueva el pensamiento crítico no solo forma individuos con capacidad de reflexión y análisis, sino también ciudadanos activos que cuestionan el status quo y luchan por una sociedad más justa. Sin embargo, no basta con cualquier educación. Debe ser una educación crítica, que enseñe a pensar y no a obedecer ciegamente.

Ejemplos históricos como el movimiento de derechos civiles en Estados Unidos, liderado por figuras como Martin Luther King Jr., muestran cómo el acceso al conocimiento y la educación empoderó a millones para resistir la opresión sistémica (King, 1963). De igual manera, en América Latina, las dictaduras militares de los años 70 fueron desafiadas por movimientos estudiantiles que usaron la educación como un espacio para organizarse y luchar por la democracia.

El Fascismo: El Cultivo del Miedo y la Ignorancia

El fascismo, en contraste, se alimenta de la ignorancia. No necesita ciudadanos que piensen; necesita súbditos que obedezcan. La manipulación del miedo es su arma más poderosa. Desde los regímenes fascistas de Hitler y Mussolini, hasta las dictaduras modernas, el miedo ha sido utilizado para controlar, censurar y reprimir a las masas. El fascismo se sustenta en una estructura verticalista, donde el poder se concentra en unas pocas manos, y cualquier disidencia es castigada violentamente (Mudde & Kaltwasser, 2017).

El miedo, para los fascistas, no es una consecuencia indeseada, sino un objetivo buscado. Durante la pandemia de COVID-19, vimos cómo el miedo fue utilizado para incrementar las ganancias de empresas transnacionales y farmacéuticas, mientras la vida de millones quedaba relegada a un segundo plano (Baker et al., 2020). En este contexto, la ignorancia y la desinformación se volvieron herramientas clave. La manipulación mediática y la difusión de teorías de conspiración generaron un ambiente de confusión y polarización que favorecía a quienes buscaban el control total.

La Manipulación de la Educación por el Fascismo

Un aspecto clave del fascismo es su capacidad para controlar y manipular la educación. Regímenes autoritarios han transformado los sistemas educativos en herramientas de adoctrinamiento, eliminando cualquier posibilidad de pensamiento crítico y distorsionando la historia. La censura de libros y el revisionismo histórico son comunes en estos contextos, donde solo se permite una visión única, la del régimen (Zerubavel, 1996).

En la actualidad, vemos casos donde la educación sigue siendo un campo de batalla ideológico, en el que se decide quién tiene derecho a la verdad. En algunos países, se distorsiona la historia en los currículos escolares para promover visiones autoritarias, y se eliminan discusiones sobre derechos humanos y justicia social, elementos fundamentales para una educación integral.

El Rol de los Medios y las Redes Sociales

La educación ya no se limita a las aulas. Los medios de comunicación y las redes sociales juegan un papel crucial en la forma en que las personas acceden a la información y desarrollan su percepción del mundo. Sin embargo, estas plataformas han sido fácilmente manipuladas por quienes buscan promover el miedo y la desinformación. Las fake news y las teorías de conspiración se han convertido en armas poderosas, que permiten a los regímenes autoritarios manipular la opinión pública y sembrar confusión (Allcott & Gentzkow, 2017).

Es crucial que la alfabetización mediática sea parte integral de la educación moderna. Las personas deben aprender a discernir entre información veraz y manipulada, a cuestionar las fuentes y a desarrollar un pensamiento crítico frente a lo que consumen. La lucha por la verdad es, hoy en día, una batalla que se libra en las redes sociales, donde la información falsa se propaga con mayor rapidez que la verdad.

La Resistencia a Través del Conocimiento

A pesar de los esfuerzos del fascismo por dominar la educación y controlar la información, siempre ha habido resistencia. Movimientos sociales, intelectuales y ciudadanos han utilizado el conocimiento como una forma de combatir la opresión. Durante las dictaduras en América Latina, profesores y estudiantes arriesgaron sus vidas para mantener espacios de pensamiento libre y crítico. En la Alemania nazi, muchos intelectuales y académicos se negaron a plegarse al régimen, a pesar de la persecución (Mosse, 1966).

El conocimiento, el acceso a la información y la educación son las armas más poderosas que tenemos para resistir al fascismo. No se trata solo de enseñar hechos y cifras, sino de enseñar a pensar, a cuestionar, a resistir.

Conclusión: Un Futuro en Juego

Hoy, más que nunca, nos enfrentamos a una decisión crucial: elegir entre una sociedad educada y crítica, o una sociedad sometida por el miedo y la ignorancia. El fascismo prospera cuando dejamos de cuestionar, cuando permitimos que el miedo controle nuestras vidas. La educación es la única vía para garantizar una ciudadanía libre, empoderada y capaz de defender sus derechos.

Como sociedad, debemos exigir una educación pública y de calidad, accesible para todos, que fomente el pensamiento crítico y no la obediencia ciega. Solo entonces podremos aspirar a un futuro donde el fascismo no tenga lugar, y la libertad sea un derecho y no un privilegio.

  • Allcott, H., & Gentzkow, M. (2017). Social Media and Fake News in the 2016 Election. Journal of Economic Perspectives, 31(2), 211-236.
  • Baker, R., et al. (2020). COVID-19: Impact on Business and Economic Activity. National Bureau of Economic Research.
  • Fromm, E. (1941). El Miedo a la Libertad. Nueva York: Farrar & Rinehart.
  • King, M. L. (1963). I Have a Dream. Speech delivered during the March on Washington for Jobs and Freedom.
  • Mudde, C., & Kaltwasser, C. R. (2017). Populism: A Very Short Introduction. Oxford University Press.
  • Mosse, G. L. (1966). Toward the Final Solution: A History of European Racism. Howard Fertig.
  • Zerubavel, E. (1996). Social Mindscapes: An Invitation to Cognitive Sociology. Harvard University Press.

Nota sobre la autoría: Este texto es una revisión de mis ideas sobre el papel de la educación y el fascismo, y ha sido elaborado a partir de una síntesis de diferentes fuentes y referencias. No es un trabajo original, sino una recopilación y análisis de conceptos existentes en la literatura sobre el tema. Juan Arguedas Chaverri.

El fascismo que podría venir

Luis Britto García

Durante su intervención en el Congreso Mundial Antifascista, Delcy Rodríguez señaló que recientemente en América han aparecido 17 y en Europa 21 movimientos fascistas o protofascistas. Nada extraño: el fascismo surge de las crisis capitalistas, y las agrava.

Con Franz von Neumann, pensamos que el fascismo es el capital actuando en la más absoluta complicidad con el Estado. Recordemos la denuncia de Foxham según la cual sólo un 1% de la población posee casi el 50% de la propiedad global, y sólo un 10% acapara más del 80% de toda la propiedad del planeta. Las crisis económicas de 2008 y de 2019, esta última camouflada por las extremas medidas contra la pandemia, aceleraron exponencialmente esta hiperconcentración.

El fascismo no es más que uno de los disfraces del capital ante las situaciones socioeconómicas difíciles que podrían posibilitan la Revolución. Mientras ésta no triunfe, seguirá el capital reconcentrándose, hasta que una docena de megaempresas acaparen la casi totalidad de la propiedad mundial.

Hoy en día vemos una cuasi acumulación titánica del poder económico privado tanto entre los bloques del mundo unipolar como en los del multipolar: el Mercosur, el BRICS, el ASEAN, los No Alineados. En la medida en que el capitalismo avance en la tarea de eliminar a sus adversarios, bajo las más diversas máscaras y disfraces tendremos un cada vez más unitario bloque fascista de hiperconcentración política y económica golpeando con todas las tácticas y estrategias imaginables a la humanidad.

El fascismo es o intenta ser imperialista. Desde los comienzos de la Época Moderna este monstruo ha sobrevivido mediante el control planetario de los recursos naturales y humanos que posibilitan el modo de producción industrial. Pero el informe sobre los Límites del Desarrollo del Club de Roma ya en 1972 advirtió que los recursos naturales son limitados, y que no es posible una expansión industrial y demográfica infinitas en un planeta con recursos finitos.

En el último siglo la rebatiña se concentra sobre la energía fósil. Según la Agencia Internacional de Energía, British Petroleum, la OPEP y otros organismos competentes en la materia, las reservas de hidrocarburos al ritmo de consumo actual podrían durar sólo cuatro o cinco décadas más. El combustible fósil suple más del 80% del consumo energético global: su control es la clave del dominio planetario durante el venidero medio siglo.

Históricamente, los movimientos fascistas o protofascistas han adoptado una ideología elitista, racista y xenófoba: la propia clase, “raza”, nación, religión o cultura han sido elegidas por Dios, la selección natural o la competencia económica para dominar, explotar y exterminar a las restantes. La misma ciencia que permitió el desarrollo industrial avanzado proporciona ahora los medios para fabricar elites objetivamente superiores.

Así, las técnicas de edición de genes facultan a quienes puedan costearlas para predeterminar el grado de salud, longevidad, inmunidad contra infecciones y quizá hasta la inteligencia potencial de sus descendencias. A la oligarquía del capital o de la formación académica se podría superponer una oligarquía eugenésica que, como las anteriores, utilizaría sus capacidades para explotar y exterminar a quienes no formen parte de ella.

Pues al igual que el esclavismo, el feudalismo y el capitalismo, el fascismo se alimenta del saqueo de la naturaleza y de la fuerza de trabajo. O quizá los sobrepasa. Esclavo es quien no obtiene excedente económico, porque su remuneración se limita al mínimo que garantiza la subsistencia. La negación del excedente lleva consigo todas los demás.

El capitalismo y el fascismo avanzan un paso más, al empujar a la fuerza de trabajo por debajo del límite de la subsistencia. Ejemplo de ello, los campos de trabajo forzado en los cuales Albert Speer internó a tres millones de trabajadores para prolongar el esfuerzo armamentista del Tercer Reich, los regidos por otros imperialistas en su fase colonialista.

Quizá es esclava la inmensa mayoría de la humanidad cuyos salarios no igualan o apenas cubren el costo de la canasta básica. Con mayor razón, la condenada a tal situación por deudas contraídas, no por ellos ni sus padres, sino por sus Estados, deudas que en conjunto suman actualmente el 333% del Producto Interno Global Anual.

Por debajo de la subsistencia o del hambre no hay derechos culturales, sociales ni políticos. Ni los deseos ni la opinión ni el voto del pobre son considerados legítimos por los poseedores, quienes sólo tienen para los explotados un destino: el exterminio.

Pues se estima que la Inteligencia Artificial está por desplazar más del 40% de los puestos de trabajo humanos. Ello convierte a una considerable masa, asimismo privada de propiedad, en inútil para la acumulación de dividendos, objetivo final del capitalismo y del fascismo.

Bajo la lógica contable, unos 4.000.000.000 de personas resultarían sobrantes en el reparto de la energía, los alimentos y los recursos naturales bajo la dictadura del interés capitalista. Situación para la cual siempre Capitalismo y Fascismo tienen pronta una Solución Final.

Imposible parecería que se perpetrara semejante cúmulo de horrores. Sin embargo, tanto el capitalismo como su etapa superior, el fascismo, llevan tiempo ejecutándolos, bajo los más diversos disfraces: colonialismo “civilizador”, inversiones “modernizadoras”, privatizaciones “productivas”, entrega de recursos naturales a transnacionales “desarrollistas”, sistemas fiscales que exoneran de impuestos al capital y los gravan sobre el trabajador, abolición de todas las conquistas laborales, sociales y sindicales por regímenes “especiales”.

Todo se ha hecho, se hace y se hará en nombre de los más nobles y atractivos pretextos: libertad, progreso, democracia. El sistema comunicacional capitalista y fascista presenta sistemáticamente cada cosa como su contrario: monopolio como prosperidad, egoísmo como solidaridad, desprotección como oportunidad, miseria como abundancia, saqueo como progreso. Mecanismos de espionaje cibernético detectan, incrementan y anulan la disidencia. La falsificación mediática de la realidad presentaría como redención el exterminio.

El fascismo que describo podría venir, pero sólo si lo consentimos. No más de una décima parte de la humanidad mueve su espantable maquinaria. Los párrafos anteriores no describen una pesadilla, sino un alerta. Arrancar la máscara al fascismo es arrebatarle su fuerza.

¡Prohibido olvidar!… lo que empezó el 11 de septiembre de 1973

Freddy Pacheco León

»Se abrirán de nuevo las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor», dijo el Dr. Salvador Allende aquel tenebroso 11 de setiembre de 1973, instantes antes de morir.

El asesino vitalicio Augusto Pinochet, fiel a los deseos de Richard Nixon y los «aristócratas» chilenos que ante la presencia de «los rotos» veían perder el «señorío» palaciego del Palacio de La Moneda, cobardemente ordenó bombardear con aviones Hawker Hunters el palacio presidencial. Su objetivo: asesinar al Presidente Constitucional de Chile. Dignísimo «compañero» quien rechazó rendirse y refugiarse en una embajada de nación amiga, como la de Costa Rica, a la que don Pepe le instó asilarse.

¡Jamás! podríamos olvidar el momento de las firmes palabras del Presidente, a través de la radio, con interferencias provocadas por los fascistas, en medio del ruido macabro de las armas pesadas, los tanques y camiones por las calles y el vuelo de los aviones a reacción.

Para entonces vivíamos en un apartamento en calle Mac Iver con Huérfanos, a pocas cuadras de La Moneda, desde donde la pesadilla dejaba de ser tal; el anunciado golpe de Estado se estaba ejecutando. Fue el inicio de una larga y sangrienta dictadura militar, donde los asesinatos, la tortura, los desaparecidos y los robos al Estado, eran cotidianos. Ya Víctor Jara no cantaba en el Teatro Municipal, ni se escuchaba la voz grave y lenta de Pablo Neruda, el eterno poeta que murió de pena.

Pero un día la estrella de la bandera chilena volvió a brillar, y por fin, se abrieron de nuevo las grandes alamedas, se condenó a Pinochet y otros criminales uniformados, se expulsó a los que usurpaban el poder político y, por karma del destino, el siniestro Richard Nixon fue expulsado cual vil delincuente de la Casa Blanca…

“Muerte a la inteligencia, muerte a la intelectualidad”

Dra. Yamileth González G.
Exrectora de la UCR.

Hace 88 años, la voz del fascismo le gritó, en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, al rector Miguel de Unamuno, “muera la inteligencia, muera la intelectualidad”; y ese exabrupto, que parecía perdido en un ayer lejano, hoy ha vuelto a resonar con fuerza en Costa Rica, con el irrespeto y el desprecio, con que el actual gobierno, trata a las universidades públicas, y ante la forma en que conduce la discusión de un presupuesto que les permita a estas instituciones incidir apropiadamente en el desarrollo. Un comportamiento a todas luces inadmisible.

Nunca imaginé vivir en mi país con un gobierno con ínfulas autoritarias, que no respeta ni la Constitución, ni la legislación existente. Jamás pensé́ que podría ver en Costa Rica, un ataque sistemático hacia la educación superior, como el que hacen, en forma cotidiana, tanto el presidente de la República, como su ministra de Educación.

Entre el decir y el hacer existe una gran diferencia y las actuales autoridades del país dicen una cosa y hacen otra; dicen creer en la educación, pero la atacan y tratan de debilitarla, y un país que no invierte en educación está destinado a la pobreza y a la desigualdad.

Costa Rica ha brillado por su capacidad negociadora, y aunque se entiende que el presidente y su ministra de educación sean casi “extranjeros” no se justifica que desconozcan su historia, dados los cargos que ostentan.

Ante las profundas y constantes amenazas que vive hoy en día la educación superior, por parte del gobierno de la República, se impone una defensa sistemática e incluso la movilización en las calles. Es un imperativo, como decía Rodrigo Facio, “cuando el país está en calma, el estudiantado en las aulas, pero cuando hay crisis, en las calles” defendiendo la educación como un derecho humano. Por eso es necesaria nuestra presencia los días 28 y 29 de agosto en las movilizaciones convocadas por un Pacto Nacional por la Educación Pública, para decirle al gobierno que el pueblo de Costa Rica quiere mantener la educación como el motor del progreso y de la movilidad social.

De nosotros depende que esta no sea una etapa que empobrezca y divida más a Costa Rica.

El regreso de los hijos de Mussolini

Rafael A. Ugalde Quirós*

El excandidato presidencial Edmundo González y María Corina Machado, se distanciaron de los daños ocasionados en la República Bolivariana de Venezuela por sus seguidores, tras desconocer el Consejo Nacional Electoral (CNE) durante una “video llamada” realizada al presidente costarricense Rodrigo Chaves.

El gobernante dijo en conferencia de prensa el miércoles siete de agosto que lo habían llamado “llorando” para pedir apoyo para la causa de ellos.

Posteriormente se miran en un video “colgado” en redes sociales, donde ambos venezolanos dialogan con el mandatario, sin que en ningún momento asumieran responsabilidad alguna por la intentona de golpe de estado, los daños materiales y los muertos ocasionados en Venezuela, luego de desconocer el CNE y los datos oficiales emanados de éste en relación con las votaciones del 28 de julio.

Tanto el actual Jefe de Estado, como ocho expresidentes sobrevivientes desde 1986 a la fecha de los partidos Liberación Nacional, Unidad Social Cristiana y Acción Ciudadana, “desaparecieron” toda “oposición” y “profundas “diferencias” ideológicas y económicas, entre sí, cuando se trata de rechazar el proyecto de democracia participativa en Venezuela.

a). – La noche triste: Tras dos días de trifulcas, ella y él salieron para saludar a su público y evaluar “in situ” los resultados de otra “noche negra”, como en ocasiones pasadas, pero esta vez a causa de las elecciones del 28 de julio en la República Bolivariana de Venezuela.

No era para menos. González Urrutia y Machado habían posesionado el libreto escrito en Washington con las frases de “fraude”, “democracia” y “libertad”, replicadas decenas de veces acá y allá por las grandes cadenas de noticias. Solo vasta revisar la CNN, Tevé España, RCN de Colombia, sin faltar nuestros telenoticieros de canal 7 y Repretel.

Para González Urrutia y Machado esta vez las “protestas pacíficas” no dieron la sangre suficiente, como sí ocurrió en otras ocasiones, pues con bastante antelación el gobierno del presidente Nicolas Maduro sabía que estaban frente a un masivo “hackeo” para dañar la credibilidad del CNE, acelerar un “golpe de estado” preparado en Estados Unidos y coordinado internamente por la llamada derecha venezolana, denunció la vicepresidente ejecutiva, Delcy Rodríguez, en conferencia de prensa, el pasado 8 de agosto.

Según diversas fuentes consultadas, como El Tiempo de Colombia, ABC internacional de España, así como datos de la misma “oposición” venezolana, las “protestas pacíficas” nocturnas del pasado 28 de julio, solo tuvieron 24 muertos, en contraste, por ejemplo, con 43 fallecidos ocurridos durante la violencia desencadenada entre el 12 de febrero y el 29 de mayo de 2014.

Sin embargo, sumando datos oficiales y hechos reivindicados por los mismos opositores, hubo12 universidades atacadas en todo el país. 7 escuelas de educación inicial, 21 escuelas de primaria, 34 liceos, 6 centros de diagnóstico integral, un centro de salud de alta tecnología, 30 dispensarios médicos ambulatorios, una farmacia y 6 Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP.)

Además se reportó la destrucción de una radio comunitaria, 11 estaciones del Metro de Caracas, un tren incendiado en la estratégica ciudad de Valencia, al oeste de Caracas, 38 unidades de autobús, principalmente en la capital venezolana, 27 monumentos y estatuas en todo el país, incluyendo las del padre de la independencia de varios países de Suramérica, Simón Bolívar, del líder de la revolución bolivariana, Hugo Chávez, el cacique Coromoto, inspirador de la patrona de Venezuela, la virgen de Coromoto.

Intentaron acabar con la estatua del científico y filántropo del siglo XIX, José Gregorio Hernández, atacaron y quemaron en todo el país 10 sedes del gubernamental Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), devastaron un centro de aguas servidas en Nueva Esparta, en el noreste venezolano, destrozaron a bala o bombas molotov 10 sedes gubernamentales, entre puestos policiales, cuarteles y el Ministerio de Vivienda en la ciudad de Chacao, un municipio que pertenece al Área Metropolitana de Caracas.

Asimismo, dañaron 10 sedes del Consejo Nacional Electoral, cuando intentaron un asalto coordinado entre el 28 y el 29 de julio, además 60 de más de 600 veedores (observadores) del proceso electoral provenientes de Europa y Latinoamérica fueron trasladados de urgencia de sus carpas hacia las instalaciones más seguras del CNE. Quemaron las alcaldías en las localidades de Carirubana, al suroeste de la conocida península de Paraguaná, estado Falcón, así como la de la población de Quíbor, considerada la ciudad de la artesanía, en el estado Lara.

Destruyeron la plaza pública de El Valle y la estación del Metro de El Valle, en Caracas, atacaron al zoológico de Maracay, ubicado en la parte central de la república, siguen bajo amenazas 5 mil líderes y lideresas populares o sus familiares, asesinaron a sangre fría a 2 soldados que cumplían la orden de “no caer en provocaciones” e hirieron a 120 funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana, mientras la nación bolivariana permanecía toda la noche del 28 de julio bajo un ataque cibernético originado desde Macedonia del Norte, según la versión oficial.

(F. The News Times publicada el 29 de julio de 2024).

b). La doctrina del caos: A solo horas de iniciadas las “protestas pacíficas” en Venezuela los siguientes países consideraban que el “caso venezolano” no es un asunto para resolver internamente por sus autoridades y población, sino es necesaria la intervención de terceras fuerzas. Estos gobiernos fueron: Costa Rica Guatemala, Panamá, Perú, Paraguay y República Dominicana.

Los siete ejecutivos llamaron a una reunión urgente del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), con base en datos electorales dados a conocer por la Plataforma Unitaria (PU) en una página de la internet creada para esos efectos y ampliamente promocionada en el exterior por las siguientes multinacionales de la noticia: CNN, la VOA, DW, TV española, Francia Internacional, BBC, Univisión, entre otras, sin faltar el aporte criollo de Telenoticias y Repretel.

Los países citados lograron la reunión de dicho Consejo Permanente de la OEA y, desde él pretendieron imponer a un pais que no es miembro del organismo desde el 27 de abril de 2019, la revisión de las actas electorales con “observadores independientes”.

Esta activación de la alicaída OEA -un diplomático regional llegó a calificarla como “departamento de colonias” de Estados Unidos-, buscaba legitimar cualquier tipo de acción encaminada a desalojar del poder a los chavistas, para luego legalizar la intervención mediante un reconocimiento diplomático masivo del nuevo gobierno de Edmundo González Urrutia. ¡Perversión jurídica, pero eso no importa, cuando el fin justifica los medios, diría Maquiavelo!

Sin embargo, la “jugada” diplomática no salió. La política exterior de Costa Rica, Uruguay, Argentina, Ecuador, Guatemala, Panamá, Perú, Paraguay y República Dominicana deberá conformarse, a lo sumo, con memorizar el nuevo libreto de la segunda versión mejorada de Juan Guaidó, reconociendo el polémico González Urrutia, como presidente electo en Venezuela.

Controvertido, porque según un reporte atribuido al periodista francés, Ignacio Ramonet, publicado en su página de Facebook, compromete a González Urrutia y Leopoldo Castillo, quienes en el pasado estuvieron destacados en la embajada venezolana en El Salvador, con actos violentos en la región a favor de las causas estadounidenses. https://www.redbetances.com/home/1-latest-news/4142-2024-08-03-22-12-36.htm) El excandidato presidencial ha negado cualquier vínculo con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos durante su estadía en San Salvador.

En todo caso, el revés diplomático sufrido por Costa Rica, Uruguay, Argentina, Ecuador, Guatemala, Panamá, Perú, Paraguay y República Dominicana estuvo muy cerca de rozar en hazmerreir. Un cable de la agencia EFE reproducido, por el periódico “Perspectivas Suizas”, dio cuenta de que la resolución que exigía a las autoridades de Venezuela publicar de inmediato las actas de las elecciones no alcanzó los apoyos necesarios para ser aprobada por el Consejo Permanente de la OEA, luego de que se abstuvieran naciones como Brasil, Colombia y México.

Añadía, que el texto diplomático, contó con 17 votos a favor, ninguno en contra, 11 abstenciones y cinco ausencias, de manera que no logró el apoyo de la mayoría absoluta de los miembros del organismo panamericano necesario para ser aprobado”; (en edición electrónica al ser las 00:55 horas, https://www.swissinfo.ch/spa/fracasa-en-consejo-de-oea-una-resoluci%C3%B3n-que-exig%C3%ADa-a-venezuela-revelar-actas-de-votaci%C3%B3n/85619929

Es al investigador e intelectual francés, Thierry Meyssan (nacido el 18/51957), que atribuyen haber delineado la estrategia del “caos” o el “patear el tablero”, que pretendieron aplicar en cuestión de horas en todo el territorio venezolano, en ocasión de las elecciones pasado 28 de julio.

Hace 70 años, decía en la 2ª parte de un artículo aparecido en la Red Voltarie, titulado “El proyecto militar de Estados Unidos para el mundo” (consúltese https://www.voltairenet.org/article197560.html),que los estrategas estadounidenses sufren una obsesión que no tiene nada que ver con la defensa de su pueblo. Lo que les obsesiona es mantener la superioridad militar sobre el resto del mundo. Durante el decenio transcurrido entre la disolución de la URSS y los atentados del 11 de septiembre de 2001, estuvieron buscando diferentes maneras de intimidar a todo el que se resistía a la dominación estadounidense”, puntualizaba.

Citaba el almirante Arthur K. Cebrowski cuando predicaba que había que reorganizar los ejércitos de Estados Unidos de manera tal que fuese posible procesar y compartir una multitud de datos de forma simultánea. Eso haría posible algún día el uso de robots capaces de indicar instantáneamente las mejores tácticas, añadía.

El asistente del almirante Cebrowski, Thomas P. M. Barnet, afirmaba – según nos dice Meyssan en su artículo, tras hacer mención de los hechos del 11 de setiembre de 2001 – que, para mantener su hegemonía, Estados Unidos tendría que dividir el mundo en dos partes. Quedarían de un lado los Estados estables (los miembros del G8 y sus aliados) y del otro lado estaría el resto del mundo, considerado simplemente como un “tanque” de recursos naturales.

La observación realizada por el articulista de crear una especie de ejes buenos y ejes del mal son los que sustentan la “teoría del caos” y “botar el tablero”. “Barnett se diferenciaba de sus predecesores, nos va a decir el articulista, en un punto fundamental: ya no consideraba que el acceso a esos recursos fuese crucial para Washington, sino que afirmaba que los Estados estables sólo tendrían acceso a esos recursos recurriendo a los ejércitos estadounidenses. Para eso habría que destruir sistemáticamente toda la estructura estatal en los países que serían parte de ese “tanque” de recursos, de manera que nadie pudiese oponerse en ellos a la voluntad de Washington, ni tampoco tratar directamente con los Estados estables. La destrucción de las estructuras estatales equivale a regresar a los tiempos del caos…”, advertía.

(F. El País). El 80% de los participantes aprehendidos por las protestas del 28 de julio no votaron, según consignó la Fiscalía venezolana durante una comparecencia ante noticias Telesur

De lo que hay pocas dudas, independientemente de los cambios de paradigmas del imperialismo, de si recurre al “caos” o el “terror” como armas de subyugación, es que, tras caer la antigua Unión Soviética, el modelo de producción impuesto globalmente “despertó” y sigue despertando las células dormidas del nazismo y el fascismo, reforzado por el sionismo que arrasa con todo a su paso.

Recientemente el maestro y filósofo costarricense, Arnoldo Mora, en sendos artículos aparecidos en el Semanario Universidad y SURCOS digital, consideraba al fascismo como amenaza a tomar en serio. Sostiene que la característica fundamental de los movimientos fascistas actuales, donde quiera que hayan surgido y cualesquiera que hayan sido las circunstancias que los hayan provocado y alimentado, es que consideran las libertades democráticas y las instituciones que las sustentan, como el causante principal de todos los males que se ciernen sobre las masas populares; de ahí, que el demagógico lenguaje que emplean tiene como objetivo conquistarse el apoyo de esas masas gracias al carisma de un líder mesiánico en quien éstas depositan toda su confianza; todo lo cual se da dentro de un contexto de crisis de la democracia formal debido a que la democracia social ha sido socavada, advirtió. (Véase: https://surcosdigital.com/la-amenaza-del-fascismo/;https://semanariouniversidad.com/opinion/la-amenza-del-facismo/).

Por su parte, el investigador e historiador costarricense, Carlos Delgado Rodríguez, nos abría los ojos en cuanto el interés para que los pueblos no alcancen el nivel de masa política organizada.

Al ahondar sobre la situación en Venezuela nos va a recordar que la derrota del campo popular (clases subalternas interesadas en la construcción de un nuevo orden que supere al capitalismo) desde hace décadas, ha sido acompañada por la disolución de las organizaciones políticas que se planteaban las transformaciones revolucionarias dentro del capitalismo; lo que aún queda está disperso y debilitado en cada país y en el campo internacional, afirma.

La dificultades actuales – añade – son agravadas en nuestros países por masas que son precisamente un conglomerado de gente que no adscribe ningún proyecto político específico. Dejan de ser masas cuando suscriben un proyecto revolucionario para ser pueblo político, organizado, clasista, que aspira a una gran transformación social. (Consúltese artículo de 2/8/2024 “Venezuela y la crisis de las elecciones del 2024”, revista SURCOS: https://surcosdigital.com/venezuela-y-la-crisis-de-las-elecciones-del-2024/)

c.-) Los “tiempos difíciles”. A manera de conclusión. Son tiempos difíciles que a muchos nos llenan de optimismo. El horizonte nos emerge allá, en forma amplia, amplísima. Claro, las fuerzas del sionismo, el fascismo y el nazismo se mueven también recicladas, unas veces sin disfraz alguno, como supuestos “magos” de la economía o pentecostales que hablan en lenguas extrañas y tienen teléfono directo con Dios. Otras veces , con discursos paternalistas prestados por las ONGs y la Fundación Soros con tono de “progresismo”, “izquierda vegetariana” o “izquierda carnívora”, para que no haya pueblo articulado, precisamente, porque ambos enemigos saben que los pueblos, al que desde hace tiempo tiraron en un rincón, más temprano que tarde revertirán su despojo a ser dignos en conquista plena de libertad, regresarán al camino de sus orígenes y entenderán, por fin que, utilizarlos por unos pocos cada cierto periodo para recortar a sus viejos las jubilaciones, mal administrar sus dineros, dejar que mueran sus parientes por falta de sanidad y enceguecer más a la justicia tirándole más ácido sobre los ojos, eso no puede llamarse democracia en ninguna parte del planeta.

Odian, aunque bien disimulan, el olor a macana y pala de quienes tienen años de estrangular a lo largo y ancho del continente porque producían lo que nos comíamos, a esas madres que hoy dieron de mamar y mañana no saben si tendrán leche, porque durante el día no tuvieron nada para comer, el pequeño y mediano comerciante y empresario que ve cómo el gobierno de turno lo aconseja que inicie un nuevo emprendedurismo porque quienes tienen la contabilidad en sus países de origen, los dejaron en la calle.

Son tiempos difíciles, nada fáciles, por cierto, pero de victorias también para los pueblos. Desde América, pasando por África y Asia, sobran ejemplos. Un pueblo que conoce su libertad y la dignidad que le arrancaron, no necesita intermediarios ni caros “mesías” porque nunca más será esclavo de nadie, aunque los sionistas, los nazis y fachos llenen de bombas sus territorios o siembren el “caos” para seguir con su política de despojos y desprecios.

Ello me recuerda las palabras de un martiano de tal estatura política, moral y ética, que después de su desaparición física no podrán borrarlo de la memoria de los pueblos. Dijo: “En los tiempos difíciles el número de vacilantes aumenta; en los tiempos difíciles —y eso es una ley de la historia— hay quienes se confunden, hay quienes se desalientan, hay quienes se acobardan, hay quienes se reblandecen, hay quienes traicionan, hay quienes desertan. Eso pasa en todas las épocas y en todas las revoluciones. Pero también en los tiempos difíciles es cuando realmente se prueban los hombres y las mujeres; en los tiempos difíciles es cuando se prueban, realmente, los que valen algo. Los tiempos difíciles son la mejor medida de cada cual, del carácter de cada cual, del coraje y el valor de cada cual, de la conciencia de cada cual, de las virtudes de cada cual y, sobre todo, de las virtudes de un pueblo; y las virtudes patrióticas y revolucionarias no le faltaron ni le faltarán jamás a este pueblo”. (Ver Fidel Castro Ruz en: “La pupila insomne”, 10 /6 / 2020, https://lapupilainsomne.wordpress.com/2020/06/10/en-los-tiempos-dificiles-es-cuando-se-prueban-realmente-los-que-valen-algo-por-fidel-castro/)

¡Faltarán muladares para los pesimistas!

*Periodista, abogado y notario por la U.C.R.