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Etiqueta: geopolítica

Mauricio Ramírez Núñez advierte sobre riesgos para la política exterior de Costa Rica ante el cambio del orden internacional

Mauricio Ramírez

El académico y analista internacional Mauricio Ramírez Núñez afirmó que el mundo atraviesa un cambio histórico marcado por la transformación del orden internacional y el surgimiento de una nueva realidad multipolar.

Según expuso, el escenario global actual refleja el fin de un modelo en el que una sola potencia definía las reglas del sistema internacional.

En ese contexto, Ramírez señaló su preocupación por el rumbo que podría tomar la política exterior de Costa Rica. A su juicio, hechos recientes hacen pensar que existe una estrategia orientada a deteriorar o incluso romper las relaciones entre Costa Rica y la República Popular China.

El analista advirtió que una decisión en esa dirección constituiría un error histórico. En su exposición indicó que apartarse de una relación estratégica con una potencia relevante en el actual contexto mundial sería comparable a que un país, durante la revolución industrial, hubiera decidido darle la espalda a quienes lideraban el desarrollo económico y tecnológico de ese momento.

Ramírez sostuvo que una política de ese tipo no respondería a una estrategia geopolítica adecuada, sino a lo que calificó como “miopía geopolítica”, e incluso “analfabetismo geopolítico y servilismo”.

El académico recordó que la política exterior costarricense se ha caracterizado históricamente por principios como la independencia, el equilibrio y la neutralidad, lo que ha permitido al país mantener relaciones con diversos actores internacionales sin subordinación a ninguna potencia.

En ese sentido, planteó que Costa Rica debe relacionarse con todos los países, pero sin “arrodillarse ante alguien”.

Según Ramírez Núñez, actualmente parecería existir disposición a sacrificar relaciones estratégicas con el fin de complacer intereses de terceros países, particularmente de potencias ubicadas en el norte.

El analista advirtió que un país pequeño no puede permitirse ese tipo de decisiones, especialmente en un escenario internacional cada vez más multipolar.

A su criterio, la defensa de la soberanía en este nuevo contexto global requiere inteligencia y pragmatismo en la política exterior, y no subordinación.

Por ello, sostuvo que Costa Rica debería retomar su tradición diplomática basada en el equilibrio, la visión estratégica y la independencia en la conducción de sus relaciones internacionales.

Finalmente, Ramírez Núñez señaló que cuando un gobierno renuncia a su soberanía y se subordina a una potencia extranjera, no está defendiendo los intereses nacionales, sino comprometiendo el futuro del país.

La Coalición militar anti-carteles de las Américas de Donald Trump

Alberto Salom Echeverría
albertolsalom@gmail.com

1. Propósito oficial (lo que declara Washington)

El siguiente fue el objetivo oficial anunciado públicamente: “Combatir militarmente a los carteles del narcotráfico en América Latina.

Los puntos centrales de la iniciativa son:

-Coordinación militar entre 17 países del hemisferio (más o menos)

-Compartir inteligencia. Vigilancia y operaciones.

-Permitir que los Estados Unidos apoye operaciones contra carteles en distintos países.

-Posibilidad de usar fuerza militar directa contra organizaciones criminales.

Debe tenerse presente que Trump ha declarado que los carteles son organizaciones terroristas y que la coalición busca destruirlas con fuerza letal”.

Expresemos sumariamente todo lo anteriormente escrito en un lenguaje sencillo: Lo que se ha pactado es la reedición de una especie de OTAN regional contra el narcotráfico.

2. Propósito estratégico de seguridad de EE. UU

Una buena cantidad de analistas han comentado que el verdadero objetivo va más allá del narcotráfico, ya que la iniciativa permite a los Estados Unidos obtener un alcance estratégico de mayor magnitud. En realidad, la nueva política de intervención de Trump pretende:

A. Militarizar la lucha contra el narcotráfico. Esto implica, cambiar el enfoque tradicional de carácter policial por otro militar y de guerra irregular.

Lo dicho abre la puerta a varios cometidos, tales como: ataques selectivos, operaciones especiales, despliegue de fuerzas estadounidenses en la región. Esto no es otra cosa para los países latinoamericanos aliados de los EE. UU que ceder o dar la autorización al imperio del norte para que pueda violar la soberanía de los países signatarios. En el caso costarricense la firma estampada por parte del ministro de seguridad, Mario Zamora, que implica la entrada en violenta contradicción con la Constitución Política costarricense en varios de sus articulados.

B. Justificar operaciones extraterritoriales

Si los carteles se declaran organizaciones terroristas, quedaría inmediatamente habilitado Estados Unidos para aplicar la misma doctrina que contra Al-Qaeda o ISIS. Es decir, ataques contra cualquier país donde se encuentren los carteles, inclusive sin que exista una guerra formalmente declarada.

C. Reafirmar el liderazgo geopolítico en América Latina

De modo que la coalición viene a reforzar la influencia militar de Washington en el hemisferio, así como refuerza en el más amplio sentido de la palabra, la coordinación con gobiernos aliados. Algunos analistas han interpretado que eso significa la reconstrucción del sistema de seguridad hemisférica, pero, esta vez, bajo el liderazgo estadounidense.

D. Contener influencias externas

La presencia extraterritorial más incómoda para los Estados Unidos en el continente americano es a todas luces la de la República Popular China. No es únicamente por razones ideológicas, porque China cuenta hoy con un mercado donde se compran y venden bienes y servicios, productos industriales, en una proporción que, se lo deseara cualquier país capitalista. Por lo que Los Estados Unidos teme a China es por el grado de desarrollo que ha experimentado en las últimas tres décadas, que le permite competir idóneamente con cualquiera de los países capitalistas desarrollados. En muchos campos de la actividad mercantil o industrial ha comenzado a competir con ventaja. Entre los socios comerciales clave con los que China tiene actividad mercantil citamos a Brasil, Colombia, Chile, México y Perú. Todos estos países juntos concentran cerca del 90% de la totalidad del intercambio comercial de todo el subcontinente.

Por lo demás, la República Popular de China tiene relaciones comerciales casi con la totalidad de las naciones de América Latina y del Caribe; se ha convertido en un socio comercial que ha llegado a desplazar a los Estados Unidos en casi todos estos mercados a los que nos hemos referido. Además de los citados tiene relaciones importantes con Costa Rica, Cuba, Panamá, República Dominicana, Argentina y ahora de nuevo, Venezuela. Gran parte de la motivación del señor Trump para estar promoviendo la “Coalición militar anti-carteles de las Américas” radica en esta preocupación de tener que encontrarse con el gigante asiático en su colindancia trasera en mayor medida que lo que desea.

La otra gran influencia objeto de la inquietud de los Estados Unidos son las redes criminales y los carteles de la droga que, de acuerdo con sus interesadas investigaciones y la información obtenida, las supone vinculadas con actores políticos en el Irán. Claro que, la potencia neocolonial, ni siquiera menciona la presencia de los carteles de la droga y las poderosas redes del crimen que operan dentro del mismo territorio estadounidense.

De esta manera, desde la óptica geopolítica, la coalición tiene cuatro objetivos cruciales que son concomitantes y simultáneos entre sí, a saber: reorganizar la seguridad hemisférica bajo el liderazgo de los Estados Unidos; aumentar la capacidad de intervención militar en la región; combatir las redes criminales y ampliar sus intereses comerciales y mercantiles en las Américas.

3. Otras Doctrinas expansionistas de los Estados Unidos que provienen del pasado

En realidad, la actual doctrina de Trump está enlazada con viejas pretensiones de otros presidentes estadounidenses que fueron esbozadas tiempo atrás.

3.1. Vale la pena mencionar primero a la muy famosa Doctrina Monroe, la cual fue proclamada por el presidente James Monroe en 1823. Se hizo célebre mediante la frase “América para los americanos”, un juego de palabras muy a conveniencia del naciente imperio del norte, mediante el que Los Estados Unidos pasaron de ser un país más que acababa de alcanzar su independencia de la Gran Bretaña unos cincuenta años atrás, a considerarse a sí mismos los dueños del continente y por ello se apodaron de la expresión “somos los americanos” convirtiendo el gentilicio que se usa para denominar a cualquier habitante de todo el continente, en una metonimia o sinécdoque, mediante lo cual se emplea el nombre del país (EE. UU), para referirse todo el continente. De ahí que cuando Donald Trump lanza su “slogan” de campaña “Let´s make America Great again”, se está refiriendo exclusivamente al territorio de los Estados Unidos.

Políticamente, la sinécdoque que convierte por arte de “birlibirloque” en sinónimos a una parte con el todo, busca consolidar el pretendido derecho de Estados Unidos a intervenir en el hemisferio para “preservar su orden como único”, es decir para impedir nuevas colonizaciones europeas en el continente y pretender proteger así a los nuevos estados latinoamericanos. Esa lógica, buscaba fallidamente, darle un halo de legitimidad a numerosas intervenciones de USA en América Latina.

3.2. Luego, entre 1900-1930, bajo el liderazgo del presidente Theodore Roosevelt se esbozó el llamado corolario Roosevelt que, se agregó a la Doctrina Monroe.

El corolario decía que los Estados Unidos podía intervenir en cualquiera de los países latinoamericanos que tuviera una de estas dos condiciones: 1. Que tuviese inestabilidad política. 2. Que no pagase sus deudas externas.

Mediante esos mandatos auto otorgados fue que intervinieron en: Cuba, Nicaragua, Haití y República Dominicana. Era una lógica policial y militar sobre todo el hemisferio.

3.3. Pero, al sobrevenir la Segunda Guerra Mundial, contando además y con el inicio de la guerra fría, cambió el objetivo, ya no se trataba de detener las intervenciones europeas, pues quedaban pocas posibilidades para que se produjeran; ahora de lo que se trataba era de detener el comunismo.

Para cumplimentar este nuevo objetivo se creó un sistema de seguridad hemisférica: 1.la Organización de Estados Americanos, que pronto excluyó a Cuba. 2. El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR). No obstante, la historia continuó registrando intervenciones directas o indirectas de parte de Estados Unidos: *Invasión de Bahía de Cochinos en Cuba (1961), *Golpe de Estado en Chile 1973, *Invasión de Panamá en 1989, entre las más connotadas. Se trataba de impedir la emergencia de gobiernos hostiles a Washington.

3.4. Desde los años 80, surge un nuevo énfasis por parte del gobierno de los Estados Unidos, “la Guerra contra las drogas”. Una nueva doctrina para combatir el narcotráfico como amenaza a la seguridad nacional.

Bajo el influjo de esta nueva doctrina, se produjeron: 1. El Plan Colombia y 2. La Iniciativa de Mérida en México.

Estas políticas implicaban:

-cooperación militar

-entrenamiento de fuerzas locales por parte del ejército estadounidense

-inteligencia compartida

-presencia de asesores estadounidenses

4. Conclusión

La nueva propuesta impulsada por Donald Trump.

Esta propuesta contine nuevos elementos:

4,1. Los Carteles de la droga como terrorismo. Como fue expresado supra, Si los carteles eran considerados terroristas, entonces EE. UU podría aplicar la misma doctrina utilizada contra Al Qaeda y El Estado Islámico.

Todo lo cual ha implicado, merced a la nueva tecnología: *ataques con drones, *operaciones especiales, *acciones extraterritoriales.

4.2. Una coalición militar hemisférica

Esta coalición ha implicado, en lugar de acuerdos bilaterales (como lo fue el caso del Plan Colombia), acuerdos multilaterales o una alianza regional de carácter permanente, como la que se ha propuesto. O sea, algo así como una OTAN hemisférica informal contra el crimen organizado.

Hipotéticamente, afirmo que se trata de Estados Unidos reconstruyendo una doctrina de seguridad hemisférica en pleno siglo XXI.

Trump en definitiva está buscando un renacer del imperialismo, apropiándose sobre todo del espacio en América Latina y desde ahí desplegar las alas del águila imperial por todo el orbe, para volver a consolidarse como una única potencia hegemónica política, militar, y económica.

Los datos incluidos en este texto fueron tomados de Wikipedia.

¿Daño colateral o el negocio de Wall Street? Nosotros ponemos los muertos, ellos lavan el dinero

Por JoseSo (José Solano-Saborío)

Hagámonos una pregunta incómoda, de esas que la mayoría prefiere evadir: ¿Qué va a pasar cuando un familiar suyo se tenga que enlistar en una fuerza armada? Peor aún, ¿qué hará cuando alguien que usted ama se convierta en el “daño colateral” de una de sus operaciones militares? ¿Empezará por fin a oponerse y a alzar la voz, o seguirá guardando el mismo silencio de ahora?

El oficialismo fue a Mar-a-Lago, el Club Privado de Trump que, junto a su propietario, aparece mencionado no una, ni dos, sino cientos de veces, en los “Archivos de Epstein”; para firmar un acuerdo, supuestamente “Anti Carteles” de la droga, junto a otros 11 países latinoamericanos más, que tienen en común el tener en el poder a grupos y presidentes Populistas y vasallos de extrema derecha neo conservadora, pero que en realidad fue otra cesión más de la soberanía a la decadente potencia del Norte, como una extensión más de su Doctrina Monroe.

Hoy nos quieren vender la idea de que la militarización es la varita mágica contra el narcotráfico. Nos piden que cedamos nuestra paz a cambio de una supuesta seguridad. Pero seamos racionales y veamos a nuestro alrededor. Colombia y México tienen ejércitos inmensos, equipados hasta los dientes. Honduras tiene una base militar de los Estados Unidos instalada en su propio territorio. ¿Qué diferencia real ha hecho todo esto para evitar el narcotráfico? Ninguna. La sangre se sigue derramando en las calles latinoamericanas mientras el negocio sigue intacto.

La cruda realidad es que, mientras los Estados Unidos no dejen de financiar este mercado y de enviar ríos de armas a los carteles de la droga, la guerra está perdida. No hacemos absolutamente nada con discursos de “amarnos” y con permitir absurdos como que lancen misiles a nuestro territorio soberano, si no se ataca la raíz del problema.

Y esa raíz tiene código postal. ¿Cuándo hemos visto grandes operativos de la DEA y el FBI en su propio país? ¿Cuándo hemos visto que tumben las puertas en los suburbios ricos donde se distribuye la droga? Y lo más crítico: ¿Cuándo hemos visto políticas reales, persecución y sanciones a los enormes capitales ensangrentados que se lavan, a plena luz del día, en Wall Street?

En esta región nosotros ponemos los muertos, el “daño colateral” y las lágrimas, pero el dinero se cuenta en el norte. No nos engañemos más: el problema del narcotráfico nace, crece y se fortalece en Estados Unidos, el país que tiene la mayor demanda de drogas ilegales del mundo.

Ya es hora de dejar de comprar recetas fracasadas y de exigir que quienes consumen y lavan el dinero, asuman su verdadera responsabilidad.

¿Quién lo mató?

Freddy Vargas Aguilar
Tel 8620 0780

En estos momentos de tensión geopolítica por incremento de guerras hay un peligro para el Capital que pasa desapercibido: La posibilidad del levantamiento de los pueblos en un Movimiento Popular Político, que sería universal.

En el caso de Costa Rica requiere Diálogo. Un Diálogo sobre la acción. En los hogares, en las oficinas, en las universidades, en los sindicatos, en los partidos políticos, ¿se dialoga? El diálogo requiere Coraje y Astucia. ¿Puede alguien explicar cómo consigue el sistema transformar al costarricense en tico, esto es, en Siervo menguado? Siervo menguado es una forma elegante de decir… ¿qué?

Sócrates, en la Grecia clásica se dedicó a provocar a sus contemporáneos con su mayéutica. ¿Qué no es, sino la mayéutica, que interrogar inquisitorio? Tuvo éxito, los jóvenes lo escucharon. Recordamos los nombres de Sócrates, Platón. ¿Se recuerda algún nombre de los que lo mataron?

¿Será que en Costa Rica lo que se hace es blablear, berrear? ¿Es a eso a lo que le ponen una plaquita dorada que dice “Pensar crítico”?

El tico estaba dormido cuando una pesadilla lo despertó. Oía gritos, “violencia”, “dictadura”, “los Tinoco”. ¿Hay algún Tinoco por allí? Se despertó sobresaltado, se vistió rápido y salió resuelto a la calle a defender la democracia. ¿Qué hizo? Fue a votar. Y, ¿después? Tranquilo por haber cumplido heroicamente con su deber, regresó a su casa, acomodó la cama, se volvió a dormir.

A todo esto, ¿Quién mató a Sócrates?

¿Lo mataron?

Una alianza militar contra Costa Rica

Oscar Madrigal

Óscar Madrigal

Hay que ser un ingenuo, un lacayo o un ignorante para creer que la alianza militar de Trump está dirigida contra el narcotráfico.

El reciente ejemplo de Venezuela y el conocido caso Irán-Contras cuando la CIA y la DEA intercambiaron cocaína por armas para la contrarrevolución nica, prueban que los principales promotores del negocio de las drogas son los gobiernos de EEUU. La guerra contra las drogas ha sido una mampara para buscar propósitos tan distintos como financiar a la contrarrevolución nicaragüense o apoderarse del petróleo venezolano. Está más que demostrado en múltiples documentos y una extensa bibliografía que esa llamada guerra contra las drogas de EEUU, desde Nixon que la inició hasta Trump, nunca ha tenido mayor interés en combatir el narcotráfico.

Trump acusa que los carteles mexicanos son más fuertes que el ejército de México, aunque los propios informes norteamericanos manifiestan que el 80% de las armas que los narcos poseen provienen de EEUU, incluso armamento propio de ejército estadounidense. ¿Qué hace USA para detener ese tráfico de armas? Prácticamente nada. Y las armas con las cuales los narcos ticos se matan y nos matan de dónde vienen, ¿de China o de Rusia?

Además, ¿qué hace EEUU para detener el consumo de drogas en su país (si no hay demanda, no hay oferta), o perseguir a los carteles de distribución y de lavado de dinero sucio? Prácticamente nada. ¿Entonces, a qué se debe esa exigencia con los países latinoamericanos cuando ellos no contribuyen en nada para controlar los otros componentes del narcotráfico?

Los objetivos de la Alianza Militar de Trump, a la cual se ha adherido entusiastamente el presidente Chaves y la nueva presidenta, son básicamente los siguientes: controlar con la amenaza militar a los gobiernos latinoamericanos, apoderarse de las riquezas naturales e impedir que otras potencias, especialmente China, haga negocios e inversiones en América Latina.

Sin ningún tapujo, Trump, Rubio y sus monaguillos, proclaman a los cuatro vientos que América (el continente) es para los americanos (EEUU) y solo para ellos. Y 12 presidentes, siervos del imperio, asienten obedientemente, compitiendo entre ellos a cuál más de lacayo.

Esta Alianza Militar de Trump a la cual se ha sumado este Gobierno es un ataque no al narcotráfico sino a nuestra democracia, a nuestra Constitución, al ser costarricense.

Este sábado Chaves y su sucesora tiraron al cajón de la basura la lucha en 1856 contra los filibusteros, nuestra tradición civilista, nuestro prestigio internacional de Nación pacífica y la dignidad soberana del país.

Lo que quedó en evidencia este fin de semana es que estos gobernantes están muy lejos de nuestra idiosincrasia y de nuestros más profundos valores patrióticos.

Fahrenheit 911…OTRA VEZ

Por Memo Acuña
Sociólogo y escritor costarricense

En una producción de 2004 dirigida por el cineasta Michael Moore se explicaban las razones subyacentes de los ataques a las torres gemelas tres años antes, las relaciones entre los entornos familiares de Osama Bin Laden y George Bush, así como las verdaderas intenciones comerciales y financieras tras las guerras de Estados Unidos contra Afganistán e Irak.

En la introducción del documental Moore habla con ironía sobre los países “aliados” de Estados Unidos, entre ellos Costa Rica, a la que le dedica carcajadas de humor al ridiculizarla como una de las grandes potencias en la industria de la guerra, mostrando de fondo una carreta típica.

Eran los inicios de un intenso, extraño y contingente siglo XXI. Un siglo en el que el país ha ido perdiendo proyecto, visión de futuro, fuelle diplomático. Esto último sin lugar a dudas ha convertido a Costa Rica en un simple e insignificante punto en el mapa en la distribución de poder desarrollado por Donald Trump y el emporio económico y simbólico que lo acompaña a escala planetaria, incluido el más terrorífico de los encuentros de los fascismos y autoritarismos del presente.

Como si no estuviera devaluada ya la imagen del país a escala internacional, la teatralización de los vínculos Washington-Zapote nos ha dejado en la perplejidad, esperando por la nueva edición de un documentalista que venga a reírse de nuevo en nuestras caras.

Hace pocos días Costa Rica fue uno de los 16 países firmantes junto a Estados Unidos del principio de “paz mediante la fuerza” para el hemisferio occidental. Se queda uno pensando en la paradoja más que en la contradicción y el por qué aparecemos en esa vergonzosa foto de familia.

Como si no bastara el gancho semiótico con que Trump ha “rejuntado” a sus amigos y les ha tirado del brazo para que le apoyen en medio de una escalada de violencia global propiciada por su gobierno y otros gobiernos ahí sí que aliados, mientras escribo estas notas los medios digitales informan sobre la presencia del presidente y su ministra de la Presidencia en la lacónica “Cumbre escudo de las Américas” convocada por Trump, en la que se “analizarán estrategias conjuntas de lucha contra el narcotráfico y la inseguridad”.

No tengo más palabras que agregar. El chiste se cuenta solo.

El porqué de la invasión de los Estados Unidos e Israel a Irán

Alberto Salom Echeverría
albertolsalom@gmail.com

Primera parte: El medio Oriente un hervidero explosivo

El origen de la confrontación: el ascenso de la República Islámica de Irán

Para comprender las causas que impulsaron a Estados Unidos e Israel a intervenir militarmente en Irán, es necesario retroceder al menos, al establecimiento del régimen de los Ayatolás, el cual se instauró formalmente con la victoria de la revolución Islámica en febrero de 1979. Este proceso de transformación se consolidó mediante el referéndum de abril del mismo año, que dio origen oficial a la República Islámica. El líder fundamental de este cambio fue el Ayatola Ruhollah Jomeini, quien logró derrocar al Shah Mohammad Reza Pahlavi y reemplazar la monarquía por un gobierno de carácter teocrático.

La revolución de 1979 significó el final de un régimen monárquico que había contado durante décadas con el respaldo de potencias extranjeras como Gran Bretaña y Estados Unidos. En su lugar, surgió un movimiento revolucionario liderado por los Ayatolás, basado en el islamismo y apoyado tanto por organizaciones de izquierda como por agrupaciones islamistas y también fueron fundamentales los sectores estudiantiles.

Tras la caída del Shah, éste se vio obligado a exiliarse y, antes de abandonar el país, dejó instaurada una junta provisional encabezada por un líder opositor para intentar mantener la gobernabilidad. Sin embargo, la situación interna se tornó cada vez más inestable, ya que rápidamente emergieron movimientos guerrilleros compuestos por grupos seculares y también religiosos, los cuales desempeñaron un papel decisivo en la eliminación final de los restos del antiguo sistema monárquico.

Durante los primeros años posteriores a la revolución, la política internacional respecto a Irán fue compleja. Al estallar la guerra entre Irán e Irak en 1980, la administración estadounidense dirigida por Jimmy Carter osciló entre apoyar a uno u otro bando, motivada por el hecho de que la Unión Soviética apoyaba al dictador iraquí Sadam Hussein. Finalmente, Carter optó por establecer un acuerdo con Hussein, suministrándole equipos militares e incluso autorizando el uso de armas químicas contra las fuerzas revolucionarias iraníes, con el objetivo de debilitar al nuevo régimen islámico.

Posteriormente, la orientación antioccidental de Hussein dio al traste con la relación que acababa de forjar con los Estados Unidos y Gran Bretaña, de manera que, cuando acabó la guerra entre los países árabes vecinos, se consolidó en Irak un curso de radicalización hacia la izquierda.

Por su parte, el gobierno estadounidense que sucedió al de Carter fue liderado por Ronald Reagan; un republicano que venció al mismo Carter en las elecciones de 1980 impidiéndole a este ejercer un segundo mandato. Ronald Reagan fue percibido por diversos sectores como un «outsider» en el ámbito político; sin embargo, a partir de 1967 había asumido ya el cargo de gobernador del estado de California. Con el advenimiento de Ronald Reagan a la presidencia se radicaliza la posición política del gobierno estadounidense en contra del gobierno revolucionario y teocrático de los ayatolas. Pero, de la misma forma se adversó a la República de Irak bajo el mandato de Hussein. Ronald Reagan en todo el período en el que ejerció la presidencia de los Estados Unidos, representó una línea política neoconservadora de gran presencia en el mundo entero, máxime que se asoció con la primera ministra del Reino Unido de entonces (1979-1990), de semejante signo ideológico neoconservador, Margaret Thatcher.

A pesar de que Irán e Irak compartieron un enemigo común en el imperio estadounidense, de momento no lograban reconstruir completamente las relaciones diplomáticas entre ambos estados. Durante el conflicto, estos países enfrentaron enormes desafíos y tensiones, las cuales dificultaron la reconciliación plena una vez finalizada la guerra. Sin embargo, después de casi diez años de enfrentamientos y una profunda conflagración, Irán e Irak consiguieron establecer un acuerdo, si bien precario en 1988 para poner fin a la guerra. Este acuerdo marcó el fin de la guerra, permitiendo a ambos países poner término a la hostilidad directa, aunque sin haber alcanzado un restablecimiento total de sus vínculos políticos y sociales.

Evolución de las relaciones entre Irán e Irak desde la revolución Islámica hasta la actualidad

-La influencia del partido Baas y el estallido de la guerra Irán-Irak

El partido Baas tomó el control político en Irak en la década de 1960, adoptando una actitud cada vez más combativa respecto a los conflictos fronterizos con Irán. Tras el triunfo de la revolución islámica iraní en 1979, Saddam Hussein, entonces líder iraquí, decidió invadir Irán ese mismo año, motivado tanto por disputas territoriales como por el interés en apoderarse de las zonas petroleras estratégicas ubicadas en territorio iraní. Sin embargo, la situación en el campo de batalla cambió a partir de junio de 1982, cuando el ejército iraní empezó a ganar terreno y logró recuperar todas las áreas que había perdido frente a las fuerzas iraquíes.

-El estancamiento del conflicto y el inicio de una nueva etapa. La normalización de relaciones tras la caída de Saddam Hussein

La guerra entre Irán e Irak se prolongó durante más de ocho años, finalizando en un empate sin un claro vencedor. Posteriormente, las tensiones no cesaron: Irán se opuso abiertamente a la coalición internacional encabezada por Estados Unidos en la guerra del Golfo de 1991 contra Irak, lo que marcó el inicio de una nueva fase en la relación bilateral.

Con la caída de Saddam Hussein en 2003 y el ascenso de facciones chiitas favorables a Irán en el gobierno iraquí, se inició un proceso de normalización en los lazos entre ambos países. A partir de ese momento, Irak permitió la entrada de peregrinos chiitas iraníes a los santuarios sagrados ubicados en territorio iraquí. Un hecho significativo ocurrió en marzo de 2008, cuando el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad realizó la primera visita oficial de un jefe de Estado iraní a Irak desde la revolución islámica de 1979. A su vez, el ex primer ministro iraquí Nouri al-Maliki realizó varias visitas a Irán a partir de 2006, mostrando simpatía por su programa nuclear.

Desde entonces, Irán se ha convertido en el principal socio comercial de Irak y ambos países han establecido una alianza sólida, colaborando estrechamente, especialmente en la lucha contra el Estado Islámico. Este acercamiento se ha visto facilitado por la afinidad religiosa, ya que ambos gobiernos están liderados ahora por musulmanes chiitas. Sin embargo, la creciente injerencia de Teherán en los asuntos internos de Irak ha generado malestar social, desembocando en protestas ciudadanas contra la intervención extranjera y la presencia de milicias respaldadas por Irán, que han llegado incluso a hostigar y atacar a la población civil.

Las causas de la invasión de Estados Unidos e Israel a Irán

Estados Unidos es la potencia militar más poderosa del Planeta. A la vez ha sido una de las naciones económicamente más fuertes y todavía, aunque a duras penas, mantiene esa primacía. Si bien, muchos críticos y analistas cuestionan que lo siga siendo, dado el portentoso desarrollo alcanzado por la República Popular China especialmente en este siglo XXI.

Por otra parte, el desarrollo no significa pura y simplemente crecimiento de la producción apoyada por la tecnología. Está visto que tales indicadores son insuficientes para reflejar el desarrollo de una nación. Ya que una nación puede haber alcanzado un alto crecimiento de su producto nacional bruto (PNB), pero tener sumido en el atraso y la pobreza a una gran parte de su población. Suele ocurrir este fenómeno en los países consumistas y capitalistas que no distribuyen la riqueza que producen. Bien se ha dicho que el mercado, el capitalismo puede tener crecimiento, pero distribuir muy mal la riqueza. Es lo común en el modo capitalista de producción, el mercado crea riqueza, incluso puede estimular la riqueza excesiva, pero se muestra incompetente para distribuir el producto socialmente creado.

El economista André Gunder Frank fue uno de los que insistió más en que el capitalismo es un sistema concentrador del producto social y por lo tanto, generador de una vasta desigualdad y también va dejando como sucedáneo pobreza y pobreza extrema. “El desarrollo del subdesarrollo” bautizó Gunder Frank al capitalismo de los países más pobres y atrasados del planeta.

Por otra parte, el capitalismo, como se sabe desde los estudios del teórico marxista alemán Rudolf Hilferding (léase su obra Das Finazkapital, publicada por vez primera en Viena en 1910), después de alcanzar una fase muy elevada de producción a base de capital industrial, pasa a una nueva fase en virtud de la cual se produce la fusión del capital bancario con el capital industrial, que da como resultado la creación de un nuevo tipo de capital: el capital financiero. Quiere esto decir que, los grandes jefes de las industrias fusionadas entre sí se convierten al mismo tiempo en los mandamases de los grandes bancos y viceversa.

Tal fusión deriva en la creación de este nuevo tipo de Capital, propio del capitalismo maduro que se conoce como capital financiero. De esta manera, del capitalismo liberal, competitivo y pluralista, se pasa al capital monopolista, superconcentrador de las ganancias y los capitales que, para continuar creciendo y desarrollarse, no le basta con mantenerse en los linderos del país donde se originó, sino que su destino es migrar constantemente allende sus fronteras para así explotar los recursos y materias primas de todas las naciones, hasta en los últimos confines de la tierra. Para seguir incrementando la cuota de plusvalía o ganancia, no respeta fronteras, ni legislación, ni cultura nacional alguna. Se transforma en un tipo de capitalismo avasallador y destructivo de la soberanía de las naciones. Es en esas condiciones en donde los dueños de los grandes bancos, que son los mismos dueños de empresas monopolísticas, se alían a la vez con los dueños de la industria armamentística, la cual aparece por todas partes, provocando invasiones por doquier y creando guerras, cada vez que lo considere necesario para explotar los recursos ajenos. Esta es una nueva dinámica, la dinámica del capitalismo monopolista.

Trump es uno de los exponentes más genuinos de un gobernante al servicio de este tipo de capital monopólico, como lo fue Hitler, motor de la segunda guerra mundial en el siglo pasado. En general, los gobernantes estadounidenses y de otros países representantes del capitalismo avanzado -ora en competencia despiadada, ora en alianzas siniestras- han venido denotando ese tipo de comportamiento colonial primero, neocolonial después. En términos generales, esto es lo que ocurre hoy en el medio oriente, en cuyos lares los gobernantes de los Estados Unidos se aliaron con su socio Israel, para amparar la supremacía creada y mantener la hegemonía regional. Tal es la lógica del capital monopolista de Estado, representada muy bien por Donald Trump y su vasallo Netanyahu, quienes han puesto todos los enormes recursos de sus países al servicio de los grandes monopolios y la supremacía belicista.

Hoy uno de sus verdugos no es otro que Irán, el tercer país con mayor existencia de recursos petrolíferos del mundo, apetecido por las grandes potencias, la principal de ellas hoy por hoy son los Estados Unidos.

Debate internacional analizará el papel de América Latina en la recomposición geopolítica mundial

Diversas instituciones académicas y centros de estudio convocan al debate político internacional titulado “Latinoamérica en la encrucijada de la recomposición geopolítica mundial”, espacio de análisis que reunirá especialistas de América Latina y España para reflexionar sobre los cambios en el escenario internacional y sus implicaciones para la región.

La actividad es organizada por la Universidad Braulio Carrillo de Costa Rica, la Universidad Interamericana de Educación a Distancia de Panamá, el Centro Iberoamericano de Ciencias Políticas y Estudios Sociales y el CENIEF-UPF (Universidad Paulo Freire).

El encuentro busca propiciar un diálogo académico sobre las transformaciones del orden mundial, las tensiones geopolíticas emergentes y el lugar que América Latina ocupa en este contexto de reconfiguración internacional.

Participación de especialistas internacionales

El debate será dirigido por el Dr. Eugenio Trejos (Costa Rica) y contará con la participación de especialistas de varios países:

  • Ing. Agustín Jarquín (Nicaragua)
  • Dr. Álvaro Ramos (Costa Rica)
  • Coronel retirado Luis Alberto Villamarín (Colombia)
  • Maestra Alba Rosa Pastora (Nicaragua)
  • Dr. Julián Chávez P. (España)

Las intervenciones abordarán perspectivas políticas, económicas y estratégicas sobre la situación internacional, así como los desafíos que enfrentan los países latinoamericanos en un escenario global caracterizado por tensiones geopolíticas, reconfiguración de alianzas y transformaciones en el sistema internacional.

Actividad virtual y abierta al público

El debate se realizará el miércoles 4 de marzo a las 12:00 del mediodía (hora de Costa Rica) en modalidad virtual.

La participación es gratuita, con acceso mediante inscripción previa.

Enlace para Inscripción

Una operación estratégica de alcance aun desconocido

Juan Carlos Cruz Barrientos para SURCOS*

La ofensiva lanzada este 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán marca un punto de inflexión en la crisis de Oriente Medio. No se trata de un episodio más en la prolongada tensión entre Teherán y Tel Aviv, sino de una operación de alcance estratégico que transforma un conflicto de fricción permanente en un escenario de confrontación abierta y regionalizada.

Según las informaciones disponibles, los ataques han tenido como objetivo infraestructura militar y capacidades estratégicas iraníes, con el propósito declarado de debilitar su potencial ofensivo y contener su influencia regional. La respuesta de Teherán no se hizo esperar: lanzamiento de misiles contra territorio israelí y contra instalaciones militares estadounidenses en varios países del Golfo. Este elemento es clave, porque desplaza el conflicto más allá del eje bilateral y lo convierte en un enfrentamiento multinivel.

La extensión geográfica ya es evidente. Se han reportado acciones o alertas en países como Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, donde existen bases militares estadounidenses. Esto implica que cualquier represalia iraní no solo golpea a Israel, sino también a la arquitectura militar occidental desplegada en la región. El conflicto, por tanto, deja de ser localizado y se proyecta sobre todo el sistema de seguridad del Golfo.

Un segundo nivel de riesgo proviene de los actores no estatales aliados de Teherán. Organizaciones como Hezbollah en Líbano y los hutíes en Yemen podrían activar frentes adicionales, abriendo una guerra por delegación que multiplique los focos de violencia. La experiencia de los últimos años demuestra que estas redes tienen capacidad de operar de forma coordinada o autónoma, lo que complica cualquier intento de contención rápida.

El impacto económico global tampoco es menor. Una escalada sostenida pone en riesgo el tránsito energético por el Estrecho de Ormuz, una de las rutas más estratégicas del comercio mundial de hidrocarburos. Cualquier interrupción significativa en ese corredor elevaría los precios del petróleo, afectaría cadenas logísticas y presionaría economías ya tensionadas por la desaceleración global. El cierre parcial de espacios aéreos y la cancelación de vuelos en la región son señales tempranas de esa perturbación sistémica.

En el plano diplomático, la crisis reconfigura posiciones. China ha llamado al cese inmediato de hostilidades, consciente de que su estabilidad energética y sus rutas comerciales dependen en buena medida de la región. Arabia Saudí, por su parte, enfrenta un dilema estratégico: equilibrar su rivalidad histórica con Irán con la necesidad de evitar una guerra total que desestabilice el Golfo.

En términos estratégicos, el alcance de este ataque radica en tres dimensiones. Primero, consolida una confrontación directa entre Estados con capacidad militar significativa, lo que eleva el umbral de riesgo respecto a conflictos previos de baja intensidad. Segundo, internacionaliza el escenario al involucrar bases, alianzas y corredores comerciales vitales. Tercero, introduce una variable de imprevisibilidad asociada a actores armados no estatales que pueden expandir el teatro de operaciones.

La pregunta central ya no es si habrá consecuencias regionales, sino cuán profundas y prolongadas serán. Si la lógica predominante es la de la disuasión limitada, podría abrirse un espacio para la negociación indirecta tras una fase de demostración de fuerza. Pero si se impone la lógica de la represalia acumulativa, Oriente Medio podría ingresar en un ciclo de confrontación abierta con implicaciones económicas y geopolíticas globales.

Estamos, en suma, ante un episodio que rebasa el plano táctico y se instala en el terreno de la disputa estratégica por el equilibrio de poder regional y por la arquitectura de seguridad internacional. Lo que ocurra en los próximos días definirá si esta ofensiva será recordada como un golpe puntual de alto impacto o como el inicio de una nueva fase de guerra extendida en el corazón energético del mundo.

*Resumen basado en varias fuentes.

Académico advierte que permitir bases militares en el país implicaría cesión de soberanía

Mauricio Ramírez

El académico Mauricio Ramírez Núñez cuestionó públicamente la posibilidad de reformar la Constitución Política para permitir bases militares extranjeras en el país, tras declaraciones atribuidas al nuevo asesor presidencial Fabián Silva Gamboa.

En sus declaraciones, Ramírez Núñez afirmó que la discusión debe plantearse con claridad: “Cooperación internacional, toda la que sea necesaria, bases militares ninguna”. Según indicó, una base militar extranjera no puede entenderse como un mecanismo de cooperación, sino como una cesión de soberanía y una forma de influencia permanente sobre las decisiones nacionales.

El académico sostuvo que la existencia de una base militar implica pérdida de capacidad de decisión real en materia de seguridad y política exterior, y señaló que las grandes potencias no permiten bases extranjeras en su propio territorio, precisamente porque comprenden que limitan la soberanía y condicionan el control territorial.

“No importa la bandera, las bases militares no son acuerdos entre iguales, son instrumentos de poder asimétrico”, expresó, al señalar que el país que alberga una base se convierte en plataforma de disputas geopolíticas ajenas.

Ramírez Núñez recordó que el país abolió su ejército con el propósito de evitar la militarización de la política y no convertirse en pieza de confrontaciones internacionales, defendiendo en cambio una tradición de neutralidad activa.

En ese contexto, hizo un llamado al jefe de fracción de la bancada del Partido Liberación Nacional, en su condición de fracción mayoritaria de oposición, para que no permita que una eventual iniciativa en esa línea avance en el ámbito legislativo.

El planteamiento abre un debate sobre soberanía, política de seguridad y orientación internacional del país, en un escenario global marcado por tensiones geopolíticas y reconfiguración de alianzas estratégicas.

📌 Invitación:
Puede ver el video completo con las declaraciones del académico Mauricio Ramírez Núñez en el enlace adjunto a esta publicación.