Ir al contenido principal

Etiqueta: historia del arte

Ralph Stackpole: el héroe del Realismo Social

Gabe Abrahams

Ralph Stackpole fue un escultor y un pintor importante del Realismo Social. A pesar de no ser aceptado por un sector de la sociedad estadounidense, dentro del mundo del arte su obra fue reconocida, valorada y preservada. El presente artículo repasa su biografía.

Ralph Ward Stackpole, conocido como Ralph Stackpole, nació el 1 de mayo de 1885 en Williams, Oregón, Estados Unidos. Tras la temprana muerte de su padre, empezó a trabajar para mantenerse, aunque, al final, emigró a San Francisco, California, y comenzó a estudiar arte.

Después del terremoto de 1906 que asoló la ciudad, sin embargo, Stackpole se marchó a París y prosiguió sus estudios artísticos en la École des Beaux-Arts. Durante un tiempo, residió en la capital francesa, entablando amistad con el pintor mexicano Diego Rivera.

Ya en 1912, Ralph Stackpole regresó a San Francisco y se casó con Adele Barnes, una de las primeras graduadas en la Academia de Artes y Oficios de California. Y, un año después, ambos tuvieron un hijo, Peter, el cual llegó a ser un reconocido fotógrafo. En diciembre de 1912, Stackpole también fundó la Sociedad de Grabadores de California, junto a otros artistas.

En las mismas fechas, Ralp Stackpole recibió su primer encargo importante. Le solicitaron esculpir elementos arquitectónicos para la Exposición Internacional Panamá-Pacífico de San Francisco, que debía celebrarse en 1915, creando el artista una serie de esculturas muy notables para dicha Exposición.

Tras vivir unos años en Estados Unidos, en 1922, Stackpole regresó a Francia con su familia, aunque unos meses después volvió a su país, para divorciarse de su primera mujer Adele y casarse con Francine Mazen, quien le acompañó hasta sus últimos días.

Asentado de nuevo en su tierra natal, Stackpole se convirtió en profesor de la Escuela de Bellas Artes de California y, en 1926, construyó en Sacramento la Fuente William Coleman.

En 1929, Ralph Stackpole recibió el segundo encargo de peso de su carrera: realizar las esculturas de la Bolsa de Valores de San Francisco. El encargo le llegó a través del conocido arquitecto Timothy Pflueger. Y, así pues, entre 1929 y 1932, el artista creó para la Bolsa de Valores varias esculturas imponentes que mostraban una realidad social, unas obras propias del movimiento denominado Realismo Social.

Concluido el edificio, Stackpole convenció a Pflueger para que su amigo el pintor Diego Rivera fuese el muralista de la pared y el techo de la escalera del Club de la Bolsa. Y, raíz de eso, Rivera pintó el mural The Allegory of California (La Alegoría de California), en el que destacaba como figura central Calafia, una reina mítica de California. El mural mostraba a esa reina con la imagen de la tenista Helen Wills, junto a un hombre con un compás, un hombre con un modelo de aeroplano, buscadores de oro y obreros en las entrañas de la tierra. La obra de Rivera estuvo a la altura de las esculturas de Stackpole y todo el conjunto se convirtió en un clásico del Realismo Social.

Durante gran parte de 1931, Stackpole además colaboró con otros artistas en la decoración del Teatro Paramount de Oakland, California, una obra excelente del Art Déco. Y, en 1933 y 1934, participó en el proyecto de Obras de Arte Públicas, encargándose de pintar junto a otros artistas una serie de murales para la Torre Coit.

Los murales de la Torre Coit tuvieron mucho que ver con el mundo de los obreros, mostrando imágenes del comunismo, lo que provocó una campaña de los anticomunistas estadounidenses. No obstante, fueron rápidamente considerados obras maestras del Realismo Social. El mural Library del artista polaco y judío Bernard Baruch Zakheim, por ejemplo, incluía una imagen del artista John Langley Howard portando El Capital de Karl Marx.

A finales de la década de los años treinta, Timothy Pflueger le encargó a Ralph Stackpole una nueva obra. En este caso, una escultura para la Exposición Internacional Golden Gate de los años 1939-1940, una feria mundial celebrada en Treasure Island, la isla artificial de la bahía de San Francisco. Y este creó para la ocasión una imponente escultura de 24 metros de altura, hecha de madera y estuco, que representaba a una figura femenina de otro tiempo llamada Pacifica. La escultura fue situada frente a una gran “cortina de oración persa” con la posición de sus brazos y manos hacia el cielo, lo cual recordaba a las posiciones de oración de algunos cultos. La Exposición Internacional Golden Gate recibió a 16 millones de visitantes. Y la escultura de Stackpole, tras finalizar la misma, terminó siendo demolida, contra su criterio.

En medio de todo eso, el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt igualmente le solicitó a Stackpole que reprodujese su escultura Reverence (1915), encargo que cumplió el artista rebautizando su antigua obra con el nombre Kneeling Woman. Al verla finalizada, Roosevelt la rechazó por entender que reivindicaba posiciones izquierdistas y la escondió en un bosque. Hasta el año 2015, la escultura no fue reubicada en la Biblioteca Roosevelt.

En 1949, Ralph Stackpole abandonó Estados Unidos por no sentirse cómodo en un país que demolía o vetaba algunas de sus mejores obras y se fue a vivir con su mujer a la localidad de Chauriat, situada en el departamento de Puy-de-Dôme de la región de Auvernia, en el centro de Francia.

Bastantes años después, a principios de 1964, Stackpole regresó a San Francisco de vacaciones y se reencontró con su amigo el poeta y escritor Kenneth Rexroth, al cual la revista Time denominó el “padre de la generación beat. En su columna del periódico San Francisco Examiner, Rexroth relató el encuentro y recordó a sus lectores que Stackpole había sido “durante más de veinte años, el artista más importante de San Francisco”.

Terminadas sus vacaciones, Stackpole regresó a Francia y, acompañado de su mujer, allí permaneció hasta su muerte, la cual se produjo el 10 de diciembre de 1973. El artista californiano falleció lejos de su país y sin el reconocimiento que hubiese merecido por parte de este, dejando varias de sus creaciones más excepcionales esparcidas por el Estado de California. El mundo del arte, por el contrario, sí reconoció su gran talento y preservó su legado.

Ralph Stackpole fue un escultor y un pintor muy destacado del Realismo Social que padeció el rechazo de un sector de la sociedad estadounidense por su posicionamiento artístico e ideológico, aunque, dentro del mundo del arte, su obra fue reconocida, valorada y preservada. Gracias a eso, todavía hoy bastantes de sus mejores creaciones se pueden visitar y admirar, tanto en museos como por las calles de las principales ciudades de California. Sin duda, un privilegio, un enorme privilegio, ya que no fueron precisamente poco.

Vera Mújina: la escultora de la URSS

Gabe Abrahams

Vera Mújina fue una artista genial del Realismo Socialista. Su figura y sus esculturas han trascendido en el tiempo. Esta es su historia.

Vera Mújina nació el 1 de julio de 1889 en Riga, una ciudad perteneciente por aquel entonces al Imperio ruso, en el seno de una familia de ricos comerciantes.

Mújina pasó su infancia y juventud en Feodosia, en la península de Crimea, lugar en el que recibió sus primeras clases de dibujo y pintura. Vivió allí hasta la muerte de su padre ocurrida en 1904.

Tras esa etapa, Vera Mújina y su hermana mayor, María, fueron acogidas por sus tíos y tías en Kursk. Y allí la futura artista cursó la escuela secundaria.

Acabados esos estudios, Mújina se trasladó a Moscú y estudió arte. Y, ya en 1912, se marchó a París, donde prosiguió sus estudios en la Académie de la Grande Chaumière, siendo uno de sus profesores el escultor Émile Antoine Bourdelle. En la capital francesa, descubrió los movimientos de la vanguardia de la época, gracias a la artista rusa Liubov Popova.

Después de su etapa parisina, Vera Mújina viajó a Italia por su deseo de conocer la pintura y la escultura del Renacimiento, finalizando su periplo europeo en el verano de 1914 con su regreso a Moscú, justo dos semanas antes del comienzo de la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

A partir de entonces, Mújina trabajó en un hospital militar por culpa de la guerra, conoció a su futuro marido Alexey Zamkov, con el cual se casaría en 1918, y fue asistente de la artista Aleksandra Ekster en el Teatro de Cámara de Aleksandr Taïrov.

En esos años, Vera Mújina apostó por el diseño de vestuario para proyectos teatrales, siguiendo la estela de los movimientos de vanguardia que había descubierto en París. Y el más impactante de entre sus diseños fue el que realizó para el Teatro de Cámara de Taïrov, es decir, el diseño del vestuario de la obra La Rosa y la Cruz del poeta y simbolista ruso Aleksandr Blok. La acción de La Rosa y la Cruz es caballeresca y se desarrolla en los tiempos de la cruzada contra los albigenses.

En esa etapa de su carrera artística, Mújina, además, vivió con entusiasmo por su condición de comunista el estallido de la Revolución Rusa de 1917 y el posterior triunfo de los bolcheviques. Al consumarse este, el nuevo Estado soviético realizó encargos a los artistas y ella fue una de las escogidas.

En la década de 1920, gracias a esa apuesta por el arte de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), Vera Mújina dejó atrás el diseño para el teatro, la pintura que también había cultivado y los movimientos de vanguardia y se decantó por la escultura y el movimiento conocido como Realismo Socialista, dedicado a mostrar la realidad y el socialismo.

En cierta ocasión, Iósif Stalin declaró que el Realismo Socialista era el arte de la URSS, describiendo a sus artistas como “ingenieros de las almas humanas”.

En 1922, centrada en ese movimiento, Mújina creó la escultura La llama soviética. Y, en 1927, la escultura Mujer campesina, una figura de bronce por la que recibió el primer premio en la exposición dedicada al décimo aniversario de la Revolución Rusa.

En 1937, Mújina tocó techo con la estatua El obrero y la koljosiana, que adornó el pabellón soviético en la Exposición Internacional de París de ese año. La prensa francesa definió la escultura como “la mayor obra escultural del siglo XX”, mientras que Pablo Picasso, que se encontraba en París pintando su célebre cuadro Guernica, elogió su hermosura.

El obrero y la koljosiana es una estatua de gran altura que representa a un hombre y una mujer sosteniendo una hoz y un martillo, símbolo de la alianza de los obreros y los campesinos en su camino hacia el socialismo. La escultura se convirtió en un icono de la URSS y en una de las obras más relevantes del Realismo Socialista e, incluso, del arte del siglo XX. Hoy, se encuentra en el Centro de Exposiciones de Moscú.

Otras obras importantes de Vera Mújina fueron las estatuas de Máximo Gorki de 1939 y 1952, situadas en Moscú y Gorki (actual Nizhni Nóvgorod), y la estatua del músico Tchaikovsky, que se colocó delante del Conservatorio de Moscú en 1954, a los pocos meses del fallecimiento de la artista.

Aparte de su obra más clásica, Vera Mújina experimentó con el vidrio, creando bustos figurativos de ese material, y desarrolló una técnica de escultura policromada. Decoró exposiciones, diseñó ropa, etc.

Entre 1941 y 1952, Mújina ganó el Premio Stalin cinco veces y, en 1943, fue nombrada Artista del Pueblo de la URSS. Recibió otras condecoraciones, tanto a lo largo de su vida como tras su fallecimiento.

Después de la muerte de Stalin en marzo de 1953, Mújina cayó en desgracia, porque no agradó a los nuevos dirigentes soviéticos. Pero sus penurias duraron poco, ya que falleció el 6 de octubre de 1953.

Pasado un tiempo, su figura fue reestablecida, trascendió al final de la Unión Soviética (1991) y acabó siendo reconocida en todo el mundo. En la actualidad, sigue igual.

En definitiva, Vera Mújina fue una artista genial del Realismo Socialista que dejó un legado para la posteridad, un testimonio de una escultura que, como afirmó la prensa francesa durante la Exposición Internacional de París de 1937, no conoció igual en el siglo XX.

Haig Patigian: el escultor armenio

Gabe Abrahams

Haig Patigian fue un gran escultor armenio. Una de sus obras más destacadas fue la que le dedicó a la tenista y doble campeona olímpica Helen Wills. Este artículo aborda su apasionante biografía.

Haig Patigian nació el 22 de enero de 1876 en Van, una ciudad que pertenecía por aquel entonces al Imperio Otomano y que, hoy, es parte de Turquía. En la actualidad, Van cuenta con más de 300.000 habitantes y es la capital de la provincia del mismo nombre.

Los padres de Haig Patigian, Avedis Patigian y Marine Hovespian, eran armenios y trabajaban de maestros en la Escuela de la Misión americana en Armenia. Su padre además se dedicaba a la fotografía. A raíz de eso, fue acusado por las autoridades del Imperio Otomano de espionaje y traición, lo cual provocó su huida a Fresno, California, un lugar de acogida habitual para los armenios perseguidos.

Pasado un tiempo de estos hechos, en 1891, el resto de la familia Patigian emigró a Fresno y se reunió con Avedis, para después en 1899 irse a vivir a San Francisco, California.

Asentado en esa ciudad, el joven Haig Patigian empezó a dedicarse al arte, estudió en el Mark Hopkins Institute of Art y, ya en 1906, se marchó a París para colaborar con el escultor René Paul Marquet. En la capital francesa, pudo presentar al año siguiente la estatua Ancient History en el Salon des artistes français.

Después de regresar de nuevo a San Francisco, Patigian afianzó todavía más su prestigio artístico con esculturas como Creation of Man (1909) o Diana (1915), al igual que con alguna pintura no exenta de calidad, y eso conllevó que le encargasen varios trabajos importantes.

Entre las obras públicas que realizó Patigian a partir de entonces, destacaron especialmente la estatua del general John Joseph Pershing (1922), quien encabezó junto a otros generales el ejército de los Estados Unidos y los Aliados en la posterior Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la estatua de Abraham Lincoln (1926) y el Volunteer Firemen Memorial (1933), tres esculturas ubicadas en San Francisco.

De las obras arquitectónicas que llevó a cabo Haig Patigian, sobresalieron otras esculturas como las que realizó para los palacios de Bellas Artes y Maquinaria de la Exposición Panamá-Pacífico de San Francisco (1915), el edificio de la Metropolitan Life Insurance de San Francisco (1920) y el edificio Richfield Tower de Los Ángeles (1929). Cuando en 1968 se demolió esa torre, tres esculturas de Patigian que había en ella (Navigation, Aviation e Industry) fueron a parar al Museo de Arte de la Universidad de California, ubicado en Santa Bárbara.

Una parte de las obras de Haig Patigian como la escultura Volunteer Firemen Memorial pertenecieron al Realismo, un movimiento artístico dedicado a mostrar con precisión la realidad. Otras como las magníficas esculturas del edificio Richfield Tower fueron puro art déco. Como movimiento artístico de una época vinculada al triunfo de las máquinas (décadas de los años 1920 y 1930), el art déco utilizó en sus formas las innovaciones de estas, recogiendo influencias del constructivismo, el cubismo, el futurismo y el modernismo.

En todo caso, la obra cumbre de Haig Patigian fue el busto que le dedicó en 1927 a la tenista Helen Wills, considerada por la mayoría de expertos del mundo de la raqueta la mejor tenista del siglo XX. Wills fue doble campeona olímpica en los Juegos Olímpicos de París de 1924 y venció en los torneos de Estados Unidos, Wimbledon y Roland Garros, siendo además una reconocida artista.

Tras asistir la tenista a varias sesiones con el escultor Haig Patigian, este la inmortalizó con el busto Helen of California, hoy expuesto en el Young Museum de San Francisco. Definir esa obra resulta difícil, porque cuesta encontrar las palabras adecuadas para expresar su calidad. Pero se podría decir que es excepcional, ya que la imagen de la tenista Wills adquiere una enorme fuerza y belleza al tomar forma, sin dejar de ser un retrato fidedigno de ella (ver imagen que encabeza este artículo).

La obra Helen of California ha sido considerada por no pocos expertos en arte una de las más logradas, por no decir la más lograda, de Haig Patigian.

Concluida la obra, Patigian y Wills mantuvieron una amistad duradera, definiendo el artista a la tenista como “una mujer atlética e intelectual” con una belleza que “surge desde dentro”.

En definitiva, después de padecer la persecución de su padre por su condición de armenio y de abandonar su Armenia natal tras sus pasos, Patigian creció como artista en San Francisco y París, logró desarrollar una forma personal de entender el arte a base de unir diferentes movimientos artísticos y su genio y llegó muy lejos con sus esculturas.

Aparte de su carrera artística, el escultor Haig Patigian también tuvo otros intereses a lo largo de su vida. Tuvo afición al deporte e hizo de juez en la competición de arte de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1932. Y sintió una atracción hacia las fraternidades y, por eso, fue miembro y presidente en varias ocasiones del Bohemian Club. El escultor diseñó para ese club o fraternidad el imponente Santuario del Búho, una estructura hueca de hormigón y acero de doce metros de altura.

Sobre el ámbito más personal de Haig Patigian, se puede añadir que, en 1908, se casó con Blanche Hollister; que tuvo dos hijos con ella, Hollis y Haig; y que, durante el Genocidio Armenio (1915-1923) cometido por el Imperio Otomano, recaudó dinero sin descanso para apoyar a sus compatriotas perseguidos.

Transcurrida la difícil década de los años cuarenta, envuelta en la Segunda Guerra Mundial y sus secuelas, Haig Patigian finalmente falleció el 19 de septiembre de 1950 en el Hospital de la Universidad de Stanford de San Francisco, siendo enterrado en el cementerio Cypress Lawn Memorial Park de Colma, California. Nueve días antes había fallecido también su esposa.

Al día siguiente del fatal desenlace, el New York Times publicó la noticia de este, repasando con detalle la biografía de Patigian. Y provocó que algunos de sus amigos y admiradores se quedasen consternados por el adiós del escultor armenio que tanta huella había dejado atrás.

Un siglo después del mejor momento de Haig Patigian, su memoria permanece intacta y casi todas sus obras se encuentran todavía en pie. San Francisco es el principal testimonio de ello.