Ir al contenido principal

Etiqueta: Juan Jaramillo Antillón

Sobrepoblar o subpoblar la Tierra

Hoy estamos ante una gran paradoja: hay demasiada gente en la Tierra.

El nuevo dilema demográfico

Juan Jaramillo Antillón

Desde el principio de la evolución en la antigüedad más remota, una ley biológica ha primado sobre las diferentes especies que pueblan la Tierra: “reproducirse a como dé lugar”. De hecho, inicialmente a eso, hay una orden genética desde los inicios de la vida en el planeta y cuando aparecieron los genes; estos al crear la primera cosa con vida, la célula le señalaron la necesidad de reproducirse como primera premisa para sobrevivir.

La Teoría de la Evolución de Charles Darwin dio a conocer que una de las bases de “la selección natural” para la conservación de las especies consistía en que las que más se reproducían tenían mayores posibilidades de subsistir, pues los ataques de los depredadores, aunque mataran a muchos animales de su especie, no lograban acabar con todos, y estos se volvían a reproducir. A la vez, si esos depredadores no existían y la especie –cebras o antílopes, por ejemplo– se reproducía incontablemente, entonces los pastos de las grandes sabanas se agotarían. De ahí que la naturaleza mantuviera un equilibrio entre el número de animales de las diferentes especies y sus depredadores tanto en la tierra como en el mar.

Pero en esos tiempos la naturaleza predominaba sobre las especies. En los últimos siglos apareció una especie animal, la más inteligente, la del Homo sapiens. Darwin insistía: “Los seres humanos no estamos por encima de la naturaleza, sino que, formamos parta de ella”; sin embargo, desobedeciéndolo, dicha especie comenzó por necesidad y/o por exceso, gracias a sus ideas y a la tecnología a destruirla con la deforestación o la tala masiva de árboles de bosques y selvas; con la explotación del carbón, y otros minerales, del petróleo y gas. Se contaminaron la atmosfera, los ríos y los mares. Se produjo un exceso de calor en todo el mundo, con tornados y huracanes. Todo eso contribuyó a agravar y acelerar uno de los periodos geológicos de la Tierra (que suelen aparecer cada ciento de miles de años) causando cambios climáticos severos y hasta terremotos.

En todo caso, los primeros homínidos, y posteriormente el Homo sapiens, tenían que reproducirse en gran cantidad, ya que en los tiempos primitivos la mortalidad de los niños y adultos era muy elevada y posiblemente la esperanza de vida no llegaba a los 40 años. Este problema subsistió hasta el siglo XIX, cuando en los diferentes países se requería para el campo y las ciudades suficiente mano de obra “barata” (creando pobreza en masa) para los negocios de todo tipo. Este proceso se aceleró bajo la llamada Revolución Industrial, donde millones de campesinos inmigraron a las ciudades para trabajar en la industria y el comercio.

Por esos tiempos, el número de hijos era de 5 a 7 en una familia; los niños también eran necesarios pues desde jovencitos ya eran mano de obra barata para diferentes trabajos, aportando dinero a las familias; pero sufrían de alta mortalidad como consecuencia de la pobreza, la insalubridad, la mala nutrición, las infecciones por el agua potable contaminada que ingerían, las parasitosis, la falta de vacuna para diversas enfermedades como el sarampión, la viruela, la escarlatina, la difteria, etc. Además, la falta de programas para evitarlas y para tratar sus enfermedades de parte del Estado.

Con los años y los avances económicos y sociales en diferentes países, se vio que existía una especie de relación entre el progreso social-económico y una menor pobreza: cuanto mejor estaba la educación y la salud de la población, más desarrollo económico se apreciaba. También este desarrollo económico hizo ver que conforme las familias de clase media tenían más recursos y educación, y la mujer se integraba a las fuerzas de trabajo, descendía el número de hijos. Además, que cuidar la salud de los niños o atender su enfermedad salía muy caro. Lo mismo sucedía en lograr una buena educación primaria y secundaria, y ni que decir la universitaria. Asimismo, la mujer que trabajaba requería encontrar una sustituta para cuidar a los hijos.

Se recomendó entonces mundialmente hacer descender la natalidad en los países pobres y en vías de desarrollo. Esto con el fin de disminuir el alto número de niños en las familias pobres y que estas familias con el número reducido de niños tuvieran una mejor oportunidad de subsistir.

China e India con sus enormes sobrepoblaciones y dificultades para alimentarlas, proteger su salud y educarlas, fueron las primeras en establecer programas formales nacionales de políticas de población para disminuir su rápido crecimiento demográfico. China incluso señaló un hijo por familia, política que suspendió en estos años del siglo XXI. Posteriormente muchos países con apoyo del Programa de Población de las Naciones Unidas establecieron programas de educación y control de la natalidad, incluyendo el uso de anticonceptivos de diversos tipos, todo aceptado universalmente, aunque rechazados por la Iglesia Católica y los seguidores del islam. Particularmente, los musulmanes en los últimos años del siglo XXI aumentaron el grupo religioso y el de sus seguidores (de familias numerosas), son la población de mayor crecimiento en el mundo y, a la vez, sus inmigrantes en Europa son el grupo de mayor crecimiento demográfico.

De hecho, hasta la mitad del siglo XX y después, se consideró una necesidad el control de la natalidad por diversos medios no impuestos, aceptados libremente por las familias en la mayoría de los países del mundo.

A su vez, los Estados, conforme mejoraron su economía se dieron cuenta que, para progresar, debían ofrecer a la población educación y cuidados de la salud. Como sus costos eran elevados, se aceptaba el control de la natalidad necesarios para que el Estado ofreciera esos cuidados a su población femenina.

Hoy estamos ante una gran “paradoja”. Sabemos que hay demasiada gente en la Tierra, más de 7 mil millones de seres humanos. Para muchos países, su elevada población significa una pesada carga económica y social, pues tienen porcentajes de pobres que varían entre el 20% y hasta el 60% o más. Y por otro lado aparecen problemas por la falta de un crecimiento adecuado de la población en otros, debido a su baja natalidad como veremos.

Además, en las megaciudades –como Tokio (Japón) con 32 millones de habitantes, Seúl (Corea del Sur) con 22,5 millones, Delhi (India) con 20,9 millones, Sao Paulo (Brasil) con 20.5 millones, México D.F. (México) con 20 millones y Nueva York (EE. UU.) con 19.7 millones, entre otras– las autoridades tienen serios problemas para suministrarles todo tipo de servicios a sus residentes, como: cuidado de la salud, educación, fuentes de trabajo estables, apartamentos o casa a precios razonable. Además, en zonas de esas ciudades campea la violencia, la drogadicción, la pobreza, debidas en parte a estar excesivamente pobladas. Las Naciones Unidas señalan que muchas ciudades están creciendo a un ritmo donde es imposible atender bien a sus residentes.

En muchos países del mundo (hay un total de 195 países reconocidos) se aprecia en los noticieros de la TV que campean la pobreza, las hambrunas, la falta de agua potable, la drogadicción, la violencia, la falta de educación y cuidados de salud y médicos. Entre esos países tenemos a: Nigeria (213 millones de habitantes), Bangladesh (169 millones), República Democrática del Congo (95 millones), Angola (34 millones), Somalia (17 millones), Sudan (45 millones), Chad (17 millones). Además, Pakistán (222 millones) y Haití (11 millones) en América Latina. Por supuesto hay muchos más, siendo la sobrepoblación un grave problema en ellos, incluso la India (con 1400 millones) tiene áreas de pobreza extrema, al igual que Brasil (con 220 millones), etc.

El Fondo para la Población Mundial de las Naciones Unidas indico que los 50 países más pobres del mundo triplican su población para el año 2050 sin que se vea que sus recursos económicos y sociales vayan a crecer a ese ritmo y poder así a estas nuevas poblaciones. Según algunos demógrafos, para el año 2050 el planeta Tierra tendrá más de 9.000 millones de personas.

Por otro lado, en muchos países desarrollados y en vías de desarrollo comienza a haber cada día una menor cantidad de niños. Se habla de “tasas de fertilidad” al número promedio de hijos que nacerían por mujer si estas (todas) vivieran hasta el final de sus años fértiles. Las tasas de fertilidad se han desplomado pasando de tener 5 hijos una familia a solo 1.5 hijos o menos, entre estos: Rusia, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Costa Rica, con solo 1.48 nacimientos; Uruguay e Italia con 1,3 nacimientos; España y China y Corea del Sur con 1.2 nacimientos por mujer.

En los países escandinavos algunos europeos, desde hace años dan incapacidad hasta tres meses después del parto a la madre que trabaja con salario completo y guarderías públicas o privadas para los niños subsidiadas por el Estado a partir de dos años, impuestos de la renta más bajos, servicios médicos gratuitos, entre otros beneficios. Debo señalar que mi país, Costa Rica, al igual que Uruguay, Chile y algún otro, ofrecen beneficios parecidos, lo mismo Australia, Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong, y otros con tasas de fecundidad inferiores al nivel de remplazo. Estas naciones ahora están ofreciendo muchos incentivos para que las mujeres (hogares) tengan más hijos. En América, países como Cuba, Costa Rica, Uruguay, México, etc., tienen tasas bajas de crecimiento de población.

Damos el ejemplo de Costa Rica: en 1990 tenía 3 millones de habitantes y hubo 82.000 nacimientos con una mortalidad infantil de 15,3 (número de muertes en niños menores de un año por cada mil nacidos vivos). En 2022, con una población de 5 millones de habitantes, hubo 54.800 nacimientos con una mortalidad de 8.54. La reducción en el número de nacimientos se dio pese al aumento de población y ayudaron a esto la educación sexual y el uso de anovulatorios, etc. La esperanza de vida al nacer era de 80 años en el 2023.

En cambio, tuvieron tasas muy altas de fertilidad de más de 6, pese a problema de pobreza: Nigeria, Chad, el Congo; más de 5: Somalia, Mali, Angola, Nigeria; más de 4, veinte países; más de 3, 10 países; etc. En América Latina hay problemas como: falta de fuentes de trabajo o mala remuneración. Los jóvenes que salgan de las universidades, si consiguen un trabajo, no querrán casarse ni tener hijos tempranamente, debido en primer lugar al alto costo de la vivienda y, sobre todo, el alto costo de educar y cuidar la salud del niño pequeño y a la falta de estabilidad de los trabajos de nuestro tiempo.

Es sabido que, para reproducirse bien, una población debe tener un mínimo de 2.1 hijos por mujer. Si lo anterior es correcto, en los próximos cuarenta años esos países podrían ver relativamente disminuida su población, en relación a muertes por nacimientos y habrá cada día más viejos y menos niños. Con el problema para sus sistemas de seguros sociales, de que un número menor de trabajadores sostendrá a un número mayor de ancianos en su régimen de pensiones, lo que hará que disminuyan los ingresos de ese sistema.

Los Estados Unidos, con 335 millones de habitantes, tiene ya problemas de baja tasa de fertilidad (1.6) y eso a pesar de que los latinos (que son un 15% de la población) tienen más de un hijo, lo mismo los afroamericanos y los inmigrantes de muchos países que acepta año con año. El problema: los padres temen no tener seguros médicos para ellos y sus hijos, al igual que la oportunidad de estudios y trabajos.

Como ya señalamos, los sistemas de salud o los seguros sociales universales de los países desarrollados o en vías de desarrollo van a tener el problema de una población que eufemísticamente se le llama de la “tercera edad”, que crece más rápidamente que los nacimientos necesarios para lograr posteriormente suficientes trabajadores para mantener cada vez más y más pensionados. Con los agravantes de los “ancianos” por su edad y el tipo de patología que presentan, requieren atención más especializada, como serian: hipertensión arterial, cardiopatías, ateroesclerosis en diversas partes, diabetes, senilidad con problemas mentales, problemas en las caderas, ojos, sorderas, etc.

Todo eso es la causa de una mayor cantidad de internamientos hospitalarios que otros grupos, con mayor duración de tiempo en el hospital y mayores costos, lo que tiende a desequilibrar la economía de esas instituciones de salud. Por eso, ya los sistemas de salud deben tratar de darles más años de vida a las personas, pero, eso sí, con más calidad de vida para que se enfermen menos.

En los países desarrollados se trata de aumentar en sus ciudadanos la esperanza de vivir más años, y sus mujeres tratan de disminuir los nacimientos. Mientras que en los países pobres se trata disminuir el número de nacimientos y buscan mejorar el acceso a agua potable y alimentos adecuados a su población, para lograr disminuir la mortalidad infantil, y por falta de educación sexual y medios para prevenir los embarazos (simples anovulatorios), las familias se llenan de hijos.

Hay un dilema muy difícil de resolver. A pesar de la pobreza, en decenas de países continúa creciendo su población, sin que al mismo tiempo crezcan los recursos económicos para darle una vida digna a sus gentes. Resultado: la pobreza continúa aumentando.

Los países ricos, al igual que la gente muy rica (con excepciones), no ayudan a paliar la pobreza de diversos grupos. China creció económicamente en los últimos 30 años, debido a que los países industrializados y muy ricos (el capitalismo salvaje) se llevaron para China sus grandes fábricas, que antes estaban en el propio Estados Unidos, Europa y hasta el resto de América. Esos traslados no se hicieron con el fin de ayudar a sacar de la pobreza a China, sino porque esta nación ofrecía mano de obra más barata, organizada y sin los disturbios de sindicatos o huelgas, y, por consiguiente, aumentarían sus capitales. No importo dejar en el aire, sin trabajo, a millones de trabajadores que estaban en los países mencionados. Resultado: por supuesto, China se aprovechó muy bien, sacó a cientos de millones de la pobreza y mejoró su economía. Lo mismo sucedió en Vietnam y Taiwán.

En los países ricos la población no crecerá o lo hará lentamente, pero eso sí, su riqueza seguirá en aumento y el sector de “los ricos” será cada día más rico, sin ayudar con sus recursos a paliar la pobreza del mundo.

De acuerdo con el “Fondo Monetario Internacional”, los Estados Unidos, con el 4.1% de la población mundial, es la nación más rica y posee el 25% de la riqueza del mundo. China en un salto gigantesco que representó aceptar el capitalismo en un país comunista y gracias a años de esfuerzo, pasó a ser hoy el segundo país más rico con un 18.4% de la riqueza. Le siguen Japón (4.2%), Alemania (4.1%), India (3.6%), Reino Unido (3%), Francia (2.8%), Italia (2.1%), Rusia (2%), Brasil (2%), Australia (1.6%) y México (1%). Estas 13 naciones (de los 195 países reconocidos) reúnen el 70% de la riqueza del mundo.

A su vez, la Revista Forbes recientemente nos mostró la lista de los billonarios del mundo en el 2024. A pesar de las crisis económicas, de la inflación mundial y de los recortes de trabajo que increíblemente ellos hicieron en muchas de sus empresas, las fortunas de todos ellos continuaron creciendo del 2023 al 2024. Hay 2781 billonarios, 141 más que hace un año, y entre todos tienen una fortuna inconcebible de $14,2 trillones de dólares. Los Estados Unidos tienen 813 billonarios y la sorpresa es China en segundo lugar con 472 billonarios. La India, pese a las grandes zonas de pobreza, tiene 200 billonarios.

Con la totalidad de ese dinero de los billonarios, bien empleado en crear fuentes de ingresos y trabajos estables en los países pobres, posiblemente no existiría la pobreza en el planeta Tierra. Sé que se dirá, que ellos invierten parte de sus ganancias en nuevos negocios, pero no lo suficiente.

Lo anterior nos deja ver “la relatividad” de en las acciones o actividades de los seres humanos, en el sentido de que “lo que puede ser bueno para unos” a la larga “no le sirve a otros grupos sociales o personas” pues podría ser perjudicial para la sociedad con el transcurso del tiempo. Lo que abunda en un país hace falta en el otro,; lo que sí es parejo es que hasta en los países con gran pobreza hay millonarios y los cambios políticos no logran en la mayoría de los casos, repartir mejor la riqueza o disminuir bien la pobreza.

  1. Madre e hija charlando. En la actualidad y desde las últimas décadas, las mujeres y familias se han replanteado la decisión de tener hijos
  2. Multitud por la ciudad. La sobrepoblación es un grave problema en diversos países del mundo
  3. Madre e hija ordenando la comida. Uno de los motivos para la baja en la natalidad es el costo de mantener y cuidad de la salud de un niño
  1. Joven en medio de una multitud. La sobrepoblación acarrea problemas económicos, sociales, ambientales, entre otros
  2. Madre e hija caminando de la mano. La natalidad ha bajado considerablemente en las últimas décadas
  3. Multitud cruzando la calle. En las megaciudades viven millones de personas y es muy difícil para los Estados cubrir todas sus necesidades

Bibliografía

Jaramillo Antillón, J. (2009). La cultura contra el mundo. San José, Editorial Universidad Estatal a Distancia.
La Franco, R., Chung, G., Chase P. (2024). Worlds Billonaires. List in 2024. USA, Ed. Forbes.

Compartido con SURCOS por el autor.

Fuente: https://www.meer.com/es/80223-sobrepoblar-o-subpoblar-la-tierra

El ser humano, sus errores y aciertos: ¿adónde nos llevarán? Reflexiones en torno a la conducta humana y sus progresos y retrocesos a lo largo de la historia

Muchos pensadores están preocupados porque, al parecer, los conocimientos adquiridos mediante el gran desarrollo cultural moderno están en contraposición con la conducta humana.

Juan Jaramillo Antillón

No es raro escuchar o leer, de tanto en tanto, la opinión de algún intelectual o disidente sobre que la cultura y los inventos creados por los humanos, en muchos aspectos, los han hecho retroceder a través de la historia en lugar de hacerlo progresar; y es que, cuando uno ve tanta pobreza, injusticias, corrupción y violencia en el mundo, eso parece darles la razón. Esta preocupación ya la había expresado en su época (1762) el filósofo de origen suizo Jean Jaques Rousseau en sus libros: El contrato social y Las confesiones. Para evitar enfrentamientos decía: «se debe celebrar un contrato por toda la comunidad y que señale que: ‘Las personas viven juntas en la sociedad, siguiendo un contrato que establece regalas de comportamiento social y político’”. En el mismo se señala que lo que pierde el hombre por el contrato es su libertad natural y un derecho ilimitado a todo cuanto tienta y medio alcanzara; pero en cambio gana en libertad civil y en la propiedad de todo cuanto posea. Con ello se trata de evitar las luchas entre las personas dentro de la sociedad organizada.

La realidad es que de una rama animal y a través de millones de años, ese ser llamado Homo sapiens se ha ido elevando con paso lento e inseguro desde su condición ínfima de prehumano, hasta el nivel más alto de este mundo, y ha logrado gracias a su capacidad mental, producto de su cerebro más evolucionado que el de los restantes animales, y sus experiencias a través de miles de años, un conocimiento que ha dado lugar a infinidad de creaciones materiales, artísticas e incluso hasta espirituales. Fue así como se convirtió en el ser superior de la creación para los religiosos y de la evolución animal para los científicos.

Definitivamente el progreso ha sido mucho mayor que el retroceso y muy positivo en muchos sentidos, pues ha ayudado a mejorar la calidad de vida de millones de personas, aunque esas conquistas no han estado exentas de riesgos, ya que el ascenso del humano a través del tiempo, pasando por todas las etapas de la evolutivas culturales hasta lograr su estado actual de organización social, ha estado lleno de éxitos y fracasos, subidas y caídas, como lo muestra la Historia y lo expone desde el punto religioso la Biblia. Este cambio social es un fenómeno que, como señaló Charles Darwin, se dio debido al proceso de la evolución en la Tierra, por selección natural y por mutaciones genéticas, conocidas luego y debidas a sus estudios sobe la herencia de Gregorio Mendel.

La Biblia, en el Antiguo Testamento, señala en el libro primero Genesis 1, 26-28:

Entonces dijo Dios. Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias,
en toda la tierra y en el mundo animal que se arrastre sobre tierra.
Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla.

El hombre aceptando ese mandato, comenzó a aprovechar la tierra. Con el tiempo, se le olvidó que su supervivencia y sus logros habían sido posibles gracias al uso racional de los recursos naturales de ésta. Su inteligencia, producto de la evolución a través de miles de años y de un cerebro privilegiado y diferente al de los otros, lo hizo no un dios, sino únicamente el ser superior de esa evolución. Lamentablemente, su conducta, desde la antigüedad, ha sido la de un irrespeto total por la naturaleza, ya que él se cree, por tradición religiosa, como citamos, e histórica por sus conquistas, dueño de la creación y con derecho a explotar los recursos de la tierra en forma desmedida; usando como trabajadores de la misma a seres humanos esclavizados por guerras de conquista con sus vecinos, no solo con el objetivo de llenar sus necesidades básicas, sino además, con eminentes fines utilitarios. Y en la actualidad, gracias a los avances en el campo de la genética, está tratando de crear vida, buscando incluso convertirse en un dios.

Pero el hombre no ha aprendido aún que las leyes de la evolución de los seres y las demás leyes naturales están vigentes y no pueden ser subestimadas ni trastornadas impunemente. Los graves cambios climáticos que el mundo está sufriendo son una muestra de ello. La explotación masiva de los recursos naturales, junto con la deforestación y el abuso en la explotación del petróleo y sus derivados, más la contaminación masiva de ríos y mares, entre ostros problemas, hará que a un corto o largo o plazo la naturaleza nos pase la cuenta con más intensidad que actualmente.

Por ello, en el futuro, el ser humano debe valorar los descubrimientos nuevos y el uso que haga incluso de los ya existentes mediante nuevas tecnologías, con sus pros y contras, y definir si su utilidad es vital para la supervivencia, según los peligros que su creación puede provocar.

Analizar las causas de la violencia en el mundo a través de los siglos parece confirmar que la especie humana es esencialmente guerrera, insensible incluso a los sufrimientos y muertes de sus congéneres, lo que nos hace creer que el ser humano persiste en ser “el más implacable enemigo de sí mismo”. En la antigüedad la población no era tratada como sujetos, sino como simples objetos, explotados por los reyes, la nobleza y los religiosos.

Además, usualmente, cuando una cultura superior en algunos aspectos descubría a una considerada de menor desarrollo (con sus miembros considerados “bárbaros”) veía en ella la oportunidad de obtener (mediante un enfrentamiento armado) riquezas y mano de obra barata, esclavizando a los derrotados, lo que terminaba por la imposición de una cultura por la otra. Esto era lo común en la antigüedad desde que aparecieron hace 6 mil años las ciudades-Estados sumerias, peleando entre ellas, seguidas luego por las babilonias, y las griegas, los nórdicos, los ingleses en la India, los franceses en África y Asia, los norteamericanos en la conquista y colonización de esa nación, los españoles con la conquista y destrucción de dos desarrolladas culturas, la azteca en México y la Inca en el Perú.

Las luchas entre pueblos y naciones ha sido la norma a través de los siglos hasta llegar a las dos Guerras Mundiales, con pérdida de cientos de millones de personas. Y las actuales de Rusia contra Ucrania y Israel contra los palestinos de Gaza (disque para destruir a los terroristas de Hamas), y los peligros de un enfrentamiento general en Europa o en una lucha por la isla de Taiwán entre China y los Estados Unidos, o el riesgo de una Corea del Norte siempre agresiva.

Y ni qué decir de la violencia urbana que afecta a todos los países, acompañada en muchos casos por el narcotráfico, ambos graves y universales problemas.

Muchos pensadores de épocas pasadas y del presente se encuentran preocupados porque, al parecer, los conocimientos adquiridos mediante el gran desarrollo cultural moderno están en contraposición con la sabiduría humana, en cuanto a conceptos morales y a la conducta ética que debe tener cada persona. Además, el avance de los conocimientos científicos y de los procesos de información, computación y de la inteligencia artificial, está llegando a tal grado de progreso que estamos dejando en manos de ordenadores el control vital de todo tipo de máquinas y de servicios en nuestra moderna sociedad. Todo ello incluido el abuso de los descubrimientos científicos no controlados como los de la Inteligencia Artificial (IA), en cuanto a los efectos colaterales nocivos, está generando puntos débiles en la cultura y puede llevarnos al derrumbamiento de la civilización.

Por esa razón en la actualidad muchos comienzan a pedir “una justificación social de la ciencia”, pues la repercusión de sus descubrimientos (una vez creada la tecnología adecuada para aplicarla en las actividades de la vida) si resulta acertada contribuye al crecimiento y desarrollo humano, pero de lo contrario puede repercutir negativamente en el progreso y poner en peligro muchos de los logros obtenidos hasta el momento e incluso provocar un holocausto mundial como sucede con el tipo de armas que ha creado.

Les corresponde ahora a los seres civilizados de nuestro mundo (a ratos parece que no existen éstos), gracias a su formación cultural y espiritual, decidir si los beneficios que un descubrimiento depara a una persona, o a un grupo, una empresa transnacional o una nación, están por encima del bienestar de algunos o todos los seres humanos, y en realidad de todos los seres de la Tierra (hemos eliminados miles de diferentes razas y especies de animales), ya que de eso depende que la humanidad busque y logre una meta o una finalidad superior, actitud indispensable para la supervivencia humana.

Bibliografía

Jaramillo, Juan. (1991). La aventura humana. San José, Editorial Universidad de Costa Rica.
Jaramillo, Juan. (1995). Las paradojas de la ciencia. San José, Editorial Universidad de Costa Rica.
Jaramillo, Juan. (2009). La cultura contra el mundo. San José, Editorial Universidad Estatal a Distancia.
Jaramillo, Juan. (2011). La conducta animal del ser humano. San José, Editorial Universidad de Costa Rica.
Rousseau, Jean Jaques. (2008). Las Confesiones. Barcelona, Alianza Editorial.

 

Fuente: https://www.meer.com/es/80787-el-ser-humano-sus-errores-y-aciertos-adonde-nos-llevaran

Compartido con SURCOS por el autor.

Qué es eso que llaman ciencia

Los libros han sido siempre fundamentales para la difusión del conocimiento científico.

Juan Jaramilllo Antillón

Al presente, es absolutamente válido afirmar que la ciencia ha dado lugar a la tecnología, desde las cavernas con la aparición del empleo del fuego y luego la rueda, hasta llegar a internet y la inteligencia artificial en el siglo XXI; desde la escritura en tabletas de barro a escribir en los papiros, pasando por la invención de la imprenta para difundir el conocimiento… la tecnología es la base que alimenta la industria, el comercio, la información, la construcción, la educación, la medicina, etc. Todo ello constituye una clave fundamental del progreso humano y la cultura universal.

Hace 50 mil años, nuestros antepasados los cazadores y labradores inventaron las técnicas de cacería y labranza; con ello permitieron a las tribus humanas asentarse y proliferar al obtener más fácilmente medios para alimentarse. Con eso se lograban mejores oportunidades para interacciones sociales, creándose, de este modo, el principio de la sociedad organizada y el inicio de la civilización. La ciencia primitiva había entonces colocado sus primeros ladrillos.

El ser humano a través de la historia ha tratado de buscar “la verdad” en los hechos de la naturaleza. Lo anterior se debe, en parte a su curiosidad, una cualidad especial de los animales superiores, muy desarrollada en los humanos. Desde que nace, el niño se convierte en un descubridor natural, comienza a reconocer la voz de su madre (ya escuchada por el feto en el interior de la matriz antes de nacer), su contacto con ella le da seguridad, continúa con los alimentos complementarios, luego lo existente en el medio donde lo sitúan, los sonidos que escucha, los sabores de lo que le ofrecen y posteriormente los colores, distingue ya a las personas y los animales, etc.; en realidad el niño desde que nace indaga para comprender. Es por eso que luego el ser humano busca entender por qué suceden las cosas e investiga entonces para comprender la verdadera causa de los fenómenos. Para lograr esto inventó la ciencia, como producto de su privilegiada mente, para que el descubrimiento científico supuestamente le informara, en última instancia de la naturaleza de las cosas que le rodeaban o de los hechos que lo afectaban.

La ciencia surgió de la observación de los fenómenos y de la explicación que algunas mentes privilegiadas de la antigüedad como Tales, Heráclito, Demócrito, Hipócrates, Aristóteles, etc., dieron a estos. Fenómenos que en esas épocas eran achacados a los diversos dioses o divinidades en que cada pueblo creía. Con el transcurrir del tiempo y al ver los humanos que diversas explicaciones o teorías que se habían dado para explicar un fenómeno eran sustituidas en el tiempo por otra más efectiva, se dieron cuenta de que no existen “verdades absolutas o últimas”, por lo que entonces asombra saber que la misma ciencia, el progreso humano y la civilización han sido logrados con “verdades relativas” y además, se dieron cuenta de una verdad y es que, “la ciencia no tiene respuesta para todo”.

En las diversas naciones que conforman nuestro mundo existen costumbres, modas, ideologías, religiones, alimentos y lenguas muy diferentes, e incluso, muchos de los valores morales, religiosos y estéticos son distintos según países y épocas. Pero la ciencia es igual en todo lado, con excepción del grado de su desarrollo. Al momento podemos decir que universalmente existe unidad en la ciencia, pero pluralidad en las culturas. Pero, debemos aclarar que no existe una ciencia norteamericana, china, rusa, inglesa o mexicana. Existe una única ciencia, pero el grado del avance de esta está en relación con la capacidad económica y de recursos que se poseen para desarrollarla y crear tecnologías que tienen diversos usos. Lamentablemente lo anterior es causa de un desarrollo humano diferente pues los países pobres no tienen capacidad de crear la misma tecnología, lo que acentúa las diferencias.

La ciencia ha entrado entonces a jugar un papel fundamental en el desarrollo social y económico de la humanidad. Ante el fracaso de las ideologías para dirigir el mundo y la aparente pérdida de poder de las religiones (aunque algunas como la del islam han continuado creciendo), la ciencia y la tecnología, junto con la expansión de la información y la educación, se están perfilando como las fuerzas generales que más parecen influir en el ser humano en estos momentos. A esas dos corrientes directoras de nuestro tiempo hay que agregar el proceso económico, ya que problemas de esta índole en un país o área geográfica inciden notablemente en los cambios y trasformaciones de los pueblos. Si la economía es estable, los cambios tienen más posibilidades de desarrollarse en forma positiva, pero suelen detenerse o dar lugar a una crisis político-social si la economía está mal. Ni la ciencia, la política, la religión o la educación escapan en muchos sentidos a los problemas de los recursos económicos de un país.

Pero, parece existir unanimidad en aceptar que la ciencia, bien conducida, se convierte en una fuente privilegiada de cambio, no solo tecnológico y económico sino también social. La esperanza es que, en el futuro, ese desarrollo sirva para lograr el progresos humano y no sea un elemento de guerra y destrucción, ya que no falta quien la califique –y no sin cierta razón– de ser, en muchos aspectos, la responsable de una posible declinación de la humanidad debido a la contribución al descubrimiento del petróleo y la gasolina, que han contaminado al atmosfera y los ríos, agravando el cambio climático o su participación en la creación de armas nucleares cuyo empleo puede ocasionar la desaparición de la vida de los seres humanos del planeta Tierra.

El problema es que la ciencia no es buena ni mala, simplemente es. Aunque el hombre debería utilizarla para lograr un mejor desarrollo humano, no es posible encontrar en la ciencia este fin, pues el hombre puede emplearla para fines buenos o malos, en razón de ser él quien establece en qué emplea cada descubrimiento científico. Podríamos decir sin temor a equivocarnos que la finalidad real de la ciencia es mejorar el conocimiento humano, de tal manera que las contradicciones que frecuentemente existen en cuanto a los hechos o las cosas puedan ser aclaradas.

Aunque la ciencia puede ayudarnos a lograr un mundo mejor, la búsqueda de una sociedad armoniosa y perfecta es una utopía; de hecho, lograr esto es imposible, ya que no se puede pretender una sociedad perfecta, constituida por una colección de seres o almas diferentes e imperfectas como las existentes. No podemos pedir entonces a la ciencia algo imposible.

Estamos llegando a un grado tal de complejidad de la ciencia que hemos inventado, que se están creando grandes paradojas en ella como aceptar que antes de la llamada Gran Explosión o Big Bang, momento en que se originó la materia, la energía, la luz, el espacio y el tiempo, dando lugar al Universo, no había nada. Entender eso es muy difícil ya que, si no había nada, cómo se produjo todo lo anterior, y aunque se nos diga que se cree que antes existían campos cuánticos, la verdad es que aceptar que de la nada surgieron las estrellas, los planetas, la luz, en fin, el Cosmos como lo conocemos, eso es un problema de gran complejidad para la mente. Sobre todo, si aceptamos el principio de la causalidad, o sea, que todo efecto tiene su causa, en lo que se basa la teoría de la gravedad de Newton y la relatividad de Einstein ya comprobados muchas veces para efectos del cosmos y el mundo que nos rige.

Y luego nos señalan que el principio de la causalidad está en contraposición con las leyes que rigen el microcosmos o mundo subatómico. Ahí no sirve la causalidad y en cambio el azar tiene su lugar. Entender esto es muy difícil, ya que la teoría cuántica reconoce que los constituyentes últimos de la materia son al mismo tiempo sustancia y no sustancia. Vemos pues que la ciencia está llena de paradojas.

El Homo Faber, ese ser con inteligencia superior producto de la evolución y que, gracias a su inteligencia, creó la ciencia, tiene al parecer como fin trasformar el mundo que lo rodea; y como siempre aspira a más, en la actualidad está la ciencia siguiendo dos caminos, o más bien dos aventuras. La primera se dirige a tratar de conocer al ser humano en su interior, para comprender los aspectos psíquicos que rigen su vida y, además, guía sus pasos hacia conocer el medio ambiente que le rodea, donde se desenvuelve y del cual depende para sobrevivir. La segunda aventura va hacia lo desconocido, rumbo a las estrellas, buscando conocer el Universo no tanto en su totalidad lo cual es imposible, sino investigar la posibilidad de vida inteligente en otras áreas del cosmos. Esos son los dos más grandes retos del futuro de la ciencia.

Habiendo el filósofo Jenofonte propuesto al Oráculo de Delfos le señalara
quién era el hombre más sabio de la época. La sacerdotisa respondió que
el hombre más sabio era Sócrates.
Éste al escuchar eso señaló que, él había sido escogido como el más sabio
solo “porque sabía que no sabía”
Sócrates sentó así las bases del carácter no absoluto del saber, fundamento
de la única y verdadera ciencia.

Fuente: https://www.meer.comhttps://www.meer.com/es/80131-que-es-eso-que-llaman-ciencia/es/80131-que-es-eso-que-llaman-ciencia

Compartido con SURCOS por el autor.

La sinrazón de los grupos antivacuna y el acuerdo de la -OMS- para que todos los países cooperen para afrontar colectivamente otra pandemia

Imagen: Ministerio de Cultura y Juventud

Juan Jaramillo Antillón

La Organización Mundial de la Salud (OMS) para afrontar mejor colectivamente a una futura pandemia viral o bacteriana o de otro tipo que ponga en peligro la salud y la vida de las personas en nuestro planeta Tierra, y en nuestro caso Costa Rica, va a solicitar a sus Estados miembros, firmen un acuerdo para tal efecto “TRATADO INTERNACIONAL CONTRA LAS PANDEMIAS”.

Al parecer eso se debe como lo manifesté en una publicación mía, ya desde octubre del 2021, a que, la pandemia viral que afectó al mundo desde el inicio del 2020 y, aún persiste atenuada y provocada por un diminuto virus llamado SARS-CoV-2, abundante en la naturaleza, huésped de los murciélagos sin enfermarlos así como a otros animales silvestres, virus que no se ve, no hace ruido y no huele y puso a los sistemas sanitarios, sociales y económicos del mundo “patas para arriba”durante los años 2020 a 2022 incluso, aunque aún nos afecta.

Esa pandemia además, probó que el mundo, incluso los países desarrollados y ricos, no estaban preparados ni sanitariamente, ni social o económicamente para atender problemas de esa magnitud, amén de que se comprobó que la OMS no tenía la autoridad para investigar adecuadamente los problemas sanitarios de los países miembros, como sucedió con la aparición de esta pandemia en China, dónde, ya desde noviembre del año 2019 existía una severa epidemia de neumonías entre la población de la ciudad de Wuhan cuyo origen era desconocido pero se propagaba rápidamente. Algo que lamentablemente China negó, y la OMS no pudo investigar. Esa falta de autoridad para poder investigar lo que estaba sucediendo sanitariamente permitió que esa epidemia China se convirtiera en pandemia al difundirse a los países vecinos sobre todo por la vía aérea, e impidió que la OMS diera un aviso mundial oportuno del problema. Y, no fue sino hasta marzo del 2020 cuando lo hizo, perdiéndose así meses preciosos de preparación para enfrentarla mundialmente y de prohibir viajes por avión a China y naciones aledañas ya afectadas ya que la propagación se hacía vía aérea por aerosoles.

Al parecer, un diputado, el señor Fabricio Alvarado se opone a que el país firme dicho acuerdo, y el sindicato del Poder Judicial de Costa Rica, desea que la Sala Constitucional dicte una ley o normativa que impida que, en caso de una epidemia o pandemia viral o bacteriana que afecte la salud y la vida de la población, las autoridades de salud puedan pedirle a TODA la población se vacune, como una prioridad necesaria, para evitar difundir la enfermedad y evitar así no solo la pérdida de la salud y la vida entre nuestro pueblo.

A fin de cuentas, este es un problema ocasionado por los grupos antivacunas, que no solo no desean vacunarse, sino que lo haga el resto de la población. Esto está sucediendo ya pues, muchas personas al ver o escuchar la tremenda desinformación que estos grupos difunden sobre las vacunas, hace que estas sean temerosas de ponérselas y no acudan a los centros de vacunación. Los argumentos principales de los antivacunas, es señalar que “obligarlos a vacunarse constituye una violación de la libertad individual y su derecho a rechazarla y que la vacuna es peligrosa.

Sin embargo, la sociedad como un todo desde hace años sabe que, la libertad para pensar y sobre todo de expresarse y actuar ante un problema en diferentes formas, tiene limitaciones, ya que es sabido que “la libertad de uno termina donde empieza la de los demás”. Si una persona no se vacuna se constituye así en una posible fuente de contagio para otras personas, pudiendo con eso poner en peligro la salud o la vida de ellas.

Cuando se estableció el uso de los cinturones de seguridad para los asientos de los automóviles, so pena de una multa. Pese a que es una medida violación de la libertad individual, se llegó a aceptar, pues se probó que salva millones de vidas en los accidentes. Con la vacuna es igual está probado que han salvado millones de vidas a través de los años e incluso ha ayudado a eliminar mundialmente enfermedades como la viruela, la poliomielitis, la difteria, y a disminuir otras como el sarampión, el tétanos, la tos ferina, etc., etc.

Toda sociedad bien organizada implica la existencia de diferentes prohibiciones de la libertad individual para funcionar. En ellas “El bien común está por encima de la libertad individual” en algunos casos cuando eso signifique evitar la enfermedad y la muerte. Los médicos sabemos y señalamos al público que, no hay medicamento o vacuna completamente inocua, en una pequeña cantidad de casos puede haber efectos secundarios, pero los beneficios están tremendamente por encima de lo anterior, por eso las recomendamos.

Los médicos, enfermeras y el personal de apoyo de las Unidades de Terapia Intensiva UCI de los hospitales que expusieron su salud y su vida, y la de sus familias, para atender a este tipo de enfermos tan contagiosos, saben muy bien que, una cantidad de enfermos de los que llagan ahí no ha sido vacunados y muchos de los que mueren también tienen esta distinción. Son ese personal el que escucha el arrepentimiento por no haberse vacunado. Es paradójico que ese personal pone su vida en peligro para salvar la de otros y, sin embargo, grupos de personas se niegan a recibir la vacuna y cuando enferman recargan sus servicios y en muchos casos retardan la atención de otros.

Así pues, todos como miembros responsables de una sociedad debemos vacunarnos en caso de enfermedades contagiosas; al no aceptar esto, nos convertimos en un peligro para los demás. Y, por cierto, contagiarse y enfermar tiene el problema de que, la mitad de los que se recuperan tienen molestias incapacitantes, en especial respiratorias, fatigas, insomnio, pérdidas de memoria, cefaleas y problemas renales o cardíacos por muchos meses, que requieren apoyo médico y hasta hospitalario un buen grupo de estos lo proporcionan los no vacunados, luego de infectados.

Esta pandemia nos mostró que en la Tierra no hay personas, pueblos o países “islas”, todos estamos interrelacionados y en menor o mayor grado nos necesitamos, sobre todo cuando vimos que el contagio no solo afecta a todos los países, sino que afecta, además, a ricos y pobres, mujeres y hombres, niños y ancianos, sanos y enfermos.

Además, mostró cómo los países que tenían sistemas nacionales de salud se enfrentaron mejor que los desarrollados o pobres que no lo poseían. La razón de lo anterior es que en los que tenían sistema de salud, este le hizo frente a la pandemia vacunando a su población y sus hospitales acogieron a todos. O sea, el Estado asumió con toda la responsabilidad y gastos, la empresa privada con ninguno, con la excepción de ganar miles de millones los fabricantes de las vacunas, pagadas por los gobiernos de los países, que se la proporcionaron a su población gratuitamente. Estas exageradamente absurdas ganancias persistieron aún a la fecha, debido a los famosos derechos de “Patentes”, que no deberían existir en este tipo de medicamento como las vacunas.

En Costa Rica nos jactábamos, que, siendo un país en desarrollo, teníamos un sistema nacional de salud basado en un seguro social universalizado, que asumió la responsabilidad de atender a la población, no solamente vacunando a todo el mundo, sino recibiendo en los hospitales a todos los enfermos si distinción alguna; sin embargo, por muchos meses el sistema estuvo colapsado debido a la enorme cantidad de enfermos que afectaban las Unidades de Terapia Intensiva incluyendo los grupos de enfermos NO VACUNADOS.

Los grupos antivacunas omiten hablar de las situaciones que causan los no vacunados y que se probó con la Covid- 19. Estas personas constituyen un riesgo a corto, mediano o largo plazo para todos. ya que, si no logramos en el país una vacunación lo más completa posible, estos serán focos residuales de contaminación y si enferman, ocuparán camas necesarias para otros pacientes graves con otras patologías, por lo que, se constituyen en otro problema más.

Además, la pandemia probó que, en los inicios, la OMS lamentablemente, tampoco tenía la experiencia para aconsejar medidas tan simples como la importancia del uso de mascarillas en todo lado para evitar la propagación del virus que causaba la enfermedad debido a la tos y su contagio aéreo por aerosol. Tampoco existían recursos suficientes para proporcionar mascarillas y vacunas a la población de ciertas áreas o de países pobres, que podrían convertirse en fuentes de contagio por esa razón vacunas que la OMS consiguió a precio más razonable de lo que costaba en los países ricos.

Fue así como durante muchos meses, este virus tuvo al mundo: sanitaria, económicamente, y socialmente, patas para arriba. Y aparte de que no existía en ese momento una vacuna contra el mismo. Esto no debe repetirse de ninguna manera. Lamentablemente la pandemia agravó las desigualdades sociales y económicas, ya que como se comprobó, los ricos se hicieron más ricos y los pobres más pobres y la clase media se redujo importantemente, desequilibrio que resiente nuestra sociedad.

Este virus que aún nos afecta, Y LOS QUE VENDRÁN EN EL FUTURO, son enemigos muy caprichosos, debido a sus frecuentes cambios llamadas “mutaciones” que sufre para adaptarse a las dificultades que encuentra para sobrevivir en el ambiente. Hay siempre el temor de que un nuevo virus sea más contagioso y letal y pueda evadir a las vacunas o las respuestas inmunológicas defensivas de las personas, ya que hay que hay que acordarse que la vacuna sirve en la medida que haya una respuesta inmunológica de la persona a la vacunación; entre más sana esté ésta mejor el efecto, además, debe tenerse en cuenta que, la respuesta inmune defensiva se debilita con la edad (ancianidad) y si hay enfermedad importante incluyendo la diabetes o se si es desnutrido u obeso.

Además, debido a ese constante mutar, se le dificulta a la ciencia poder predecir su comportamiento, y que acciones tomar para evitar su diseminación masiva. Con el temor, de que, si viene otra pandemia estando éste aún, afectándonos, no sabemos que puede resultar.

Lo anterior es la causa por la que el mundo no ha podido desembarazarse de este virus debido a sus constantes cambios (mutaciones) que hacen que las vacunas pierdan su efecto contra las nuevas cepas del virus, de ahí que haya persistido hasta el presente, pudiendo como se dice, convertirse en estacional, pero atenuado y por esa razón sobre todos los viejos, los enfermos o los niños deben volver a vacunarse.

La vacunación mundial ofrece la mayor esperanza para erradicar esta pandemia cuyo virus permanece infectándonos, aunque insistimos felizmente sus mutaciones no lo han hecho más agresivo. Pero, si continuamos como hasta ahora, destruyendo la naturaleza y dando lugar cambios climáticos, agregados a los problemas de hacinamiento y pobreza, otra pandemia nos espera a la vuelta de la esquina. De ahí porque la OMS desea con sus medidas prepararnos para enfrentarla mejor.

Los sistemas sanitarios del mundo, se entiende cada país, no podrán bajar la guardia nunca más y más bien hay que reforzarlos mundialmente para que puedan así, combatir pandemias virales o bacterianas y sobre todo continuar atendiendo con prontitud y eficacia a los pacientes de otras enfermedades en especial las graves, injusticia que se ha dado en los últimos dos años no sólo en Costa Rica, sino en todo el mundo.

*Ex ministro de Salud de Costa Rica 

*Ex presidente de la Academia Nacional de Medicina

*Catedrático de la Escuela de Medicina de la Universidad de Costa Rica

*Profesor Emeritus de la Universidad de Costa Rica

*Ex jefe de Cirugía del hospital Calderón Guardia

*Escritor y comunicador científico social.

Marco Aurelio Antonino: Emperador romano y filósofo estoico

Busto de Marco Aurelio. Museo Saint-Raymond, Toulouse, Francia

Vida, ideología y legado del autor de las Meditaciones

Juan Jaramillo Antillón

Nació en Roma en el año 121 y falleció a los 58 años en el año 180 en Panonia.

Hijo de personas de la alta nobleza romana, su padre era un político llamado Marco Antonio Vero y su madre Domícia Lucila, heredera de una enorme fortuna. Por mandato del emperador Adriano, se les nombró hijos adoptivos de Antonino Pio a Marco Aurelio y a Lucio Vero, con el fin de que al morir el emperador Adriano, ambos fueran nombrados los dos primeros co-emperadores del Imperio Romano.

Su sucesor fue su hijo Cómodo, quien era un parrandero irresponsable y sin ningún interés por lo militar. Por eso lo obligó a acompañarlo en sus últimas campañas militares tratando de educarlo. Marco Aurelio era un ser humano lleno de educación, sabiduría, cordura. Él sabía muy bien que su hijo no era un buen candidato a emperador, amén de que era muy raro que el hijo del emperador fuera su sucesor en el Imperio Romano. Pero no había buenos candidatos para su sucesión y temía que si su hijo no era hecho emperador eso diera pie a una guerra civil. Para que lo apoyaran en su decisión, él confiaba en que los ejércitos que lo admiraban y amaban respetarían su elección (así lo hicieron); además, lo estaba escogiendo como co-emperador, estando él aún en vida, para que aprendiera dirigiendo el gobierno y las campañas militares.

Todas sus acciones políticas y militares eran representativas de un hombre de y bien de su mente lógica llena de espiritualidad, acorde con la filosofía estoica que él practicaba; no abusaba de su posición y siempre escuchaba a todos ante los problemas del imperio.

Siendo por naturaleza una persona muy ordenada y pacifista, vio su cogobierno marcado por conflictos militares debido a alzamientos en Germania superior por tribus bárbaras y en otros lugares. Lucio Vero, su amigo y co-emperador, fue a luchar a una región y él se quedó en otra. Cuando murió Vero debido a una peste, cogobernó como dijimos el Imperio con su hijo Cómodo.

Marco Aurelio escribió sus Meditaciones mientras luchaba contra los bárbaros, buscando dejar en sus escritos una fuente de guía personal y de cómo es posible mejorar a las personas. Estas Meditaciones están consideradas un monumento literario y muestran cómo un gobierno cumple con su deber para con el pueblo, al que él amaba y cuyo amor era correspondido por su pueblo. El compromiso de Marco Aurelio de vivir una vida llena de sabiduría y virtud, enmarcada en una vida dedicada al servicio público, es un ejemplo para quienes les gusta la filosofía del estoicismo o estoica.

Esas personas, las estoicas, cultivan un sentido de paz interior lleno de ecuanimidad, lo que les permite resistir los desafíos más difíciles que se le pueden presentar en la vida. Uno de los principios del estoicismo que Marco Aurelio practicaba era la llamada ataraxia o imperturbabilidad del ánimo ante los problemas de la vida y sus frustraciones; a los enojos dejarlos de lado. Él tomaba todas las cosas con calma y las aceptaba como parte del destino de cada uno, razonando cada una de las dificultades para ver cómo las resolvía. Se caracterizaba sobre todo por el desarrollo y manejo del autocontrol.

Él le pedía a cada ciudadano, ya fuera noble o campesino, que se entregase a su tarea con la mente limpia y el ánimo bien dispuesto para trabajar.

La filosofía estoica busca que cada persona pueda controlar sus propios pensamientos, emociones y acciones con ecuanimidad, lo que le permite cultivar un sentido de paz interior, practicar la gratitud y darle resistencia para aceptar incluso la adversidad y encontrar un significado al sufrimiento. Con ello se logra vivir una vida plena y significativa. Es importante que el lector entienda que esta es una filosofía personalista, buscando mejorar a cada persona.

No debemos permitir que los eventos externos que están fuera de nuestro control, como las acciones de otras personas o las dificultades que surgen en el medio ambiente, nos causen ansiedad innecesaria o estrés. Uno puede tratar de controlar cómo responder a una situación difícil, pero no puede controlar las acciones de los demás. Una vez que uno identifica el problema hay que centrar la atención en este, buscar cómo resolver lo de uno o bien aceptar la adversidad si no lo puede hacer, pero no preocuparse por lo de los demás. Utilizar el infortunio como una oportunidad para desarrollar nuestra resistencia y nuestra fuerza interior.

Por cierto, en sus Meditaciones Marco Aurelio señala el deseo que muchas veces tenemos de quedarnos en la cama en la mañana, en lugar de levantarse e ir afrontar el día con lo que viene. Reconoce que le pasó muchas veces, pero que, cuales quiera sea nuestra posición, para lograr los objetivos a cumplir debemos comenzar el día temprano y con un propósito. A esto los estoicos le llaman “ser el dueño de la mañana”. Los estoicos recomiendan comenzar el día temprano con una caminata y trabajar profundamente (concentradamente), llevando un diario donde estén las metas del día y con eso incluso aumentamos la productividad.

Marco Aurelio en sus publicaciones señalaba la necesidad de estar siempre en el presente y no sufriendo problemas imaginarios del futuro, ya que usualmente nos preocupamos por inconvenientes muchas veces infundados o exagerados sobre nuestras familias, nuestro futuro o nuestra salud; eso nos impide vivir y disfrutar el presente.

Marcio Aurelio nos aconsejaba también sobre no desperdiciar nuestro tiempo y energía en asuntos triviales o dedicar tiempo a cosas que no son realmente importantes. Para eso debemos preguntarnos: ¿es esto importante o necesario? Los estoicos piensan que esta práctica de prestarle atención solo a lo esencial podría ayudarnos a alcanzar una mayor tranquilidad y paz mental.

El problema es que vivimos en una sociedad de consumo, cuya propaganda nos embarca a comprar siempre más de lo que necesitamos y a estar deseando cosas no esenciales. Por eso siempre debemos preguntarnos ¿es esto necesario? Cuestionando la necesidad de nuestros deseos o acciones podremos encontrar mayor claridad y propósito en nuestras vidas. Eso nos permitirá vivir una vida más significativa y plena.

Los estoicos creen en la regla de resolver un problema o hacer una acción cada día. Se puede entonces progresar cada día sin abrumarse con muchas tareas pendientes y agotarse mentalmente.

El estoicismo es una escuela de filosofía fundada por Zenón de Citio en el siglo III a. C. en Atenas, basada en una filosofía de una ética personal sobre la que ya hemos escrito. Los estoicos creían que todo a su alrededor operaba según una ley de causa y efecto o de la causalidad, como han señalado varias teorías físicas modernas incluyendo las de la Gravitación Universal de Newton o las de la relatividad de Einstein, pero concepto rechazado por la mecánica cuántica.

El estoico es una persona que logra el control de los hechos, cosas y pasiones que pueden perturbar su vida, valiéndose de la razón para analizarlos y decidir qué hacer, logrando así un autocontrol con la sabiduría de saber aceptar lo que se presenta, no dejándose dominar por el deseo de placer o por un dolor o por el miedo; tratando de comprender el mundo, prescindiendo de los bienes materiales incluyendo la riqueza o el placer y buscando la felicidad o bienaventuranza y la sabiduría de poder aceptar el momento como se presenta. Tratando a los demás de manera justa y equitativa.

Ellos consideraban que la verdadera filosofía que un individuo decía poseer no era lo que esa persona decía, sino cómo se comportaba.

Entre los estoicos estaban Séneca y Epicteto, quienes creían que la virtud era suficiente para lograr la felicidad y que un sabio sería emocionalmente resistente a la desgracia, aunque esto no suelen aceptarlo otros estoicos.

Bibliografía

Aurelio, Marco. (1994). Meditaciones. Madrid, Editorial Gredos.
Fernandez, Tomas y Tamaño, Elena. (2004). Biografía de Marco Aurelio. Biografías y Vidas. La Enciclopedia biográfica en vivo.
Grimal, Pierre. (1974). Marco Aurelio. México D.F., Fondo de Cultura Económico.
Wikipedia. (2024). Marco Aurelio. Wikipedia la enciclopedia libre.
Wikipedia. (2024). Reglas Del Estoicismo Para Cambar Tu Vida. Wikipedia la enciclopedia libre.

Fuente: https://www.meer.com/es/80036-marco-aurelio-antonino-emperador-romano-y-filosofo-estoico

Compartido con SURCOS por el autor.

John Dewey: el primer pedagogo moderno

Jonh Dewey, considerado el más grande educador de los Estados Unidos.

Vida, obra y legado del filósofo estadounidense más importante de la primera mitad del siglo XX

Juan Jaramillo Antillón

Nació en Burlington, Vermont, Estados Unidos, en 1859 y falleció a los 92 años en Nueva York en 1952. Provenía de una familia de comerciantes, desde niño se dedicó solo a los estudios. Se graduó en educación en la Universidad de Vermont y continuó su formación en filosofía en la Universidad John Hopkins. Se considera que fue, aparte de un gran pedagogo, un eminente filósofo y psicólogo, sin dejar atrás sus aportes a la democracia.

Es considerado el más grande educador de los Estados Unidos, e incluso el filósofo más importante de esa nación en la primera mitad del siglo XX. Lo interesante es que no se destacó de joven en los estudios y dos veces se le negó una beca para estudiar filosofía; sin embargo, llegó a ser, aparte de un gran psicólogo y filósofo norteamericano, el primer pedagogo moderno. Lo cual, como todo en la vida, lo logró a base de esfuerzo, estudio y perseverancia.

Escribió varios tratados sobre educación, democracia, filosofía, ética, etc. Se adhirió profesionalmente a una corriente filosófica del “pragmatismo”, que busca las consecuencias prácticas del pensamiento en su eficacia y valor, como una tesis de su trabajo en la vida. Pero, antes que él, Charles Peirce, famoso filósofo de la Universidad de Harvard e introductor del pragmatismo, decía que el hombre es una parte interesada que se vale del conocimiento como un instrumento, probablemente el más importante de todos para sobrevivir. Dewey opinaba que Peirce, ese gran filosofo, había presentado el pragmatismo como una teoría del significado y posteriormente William James lo hace como una teoría de la verdad, sosteniendo que una afirmación o una teoría son ciertas cuando responden de forma adecuada a lo que se espera de ellas, al mismo tiempo que se adecuan a los hechos conocidos. Dewey se encaminó por esta segunda.

John Dewey es considerado además el “filósofo de la educación”, con lo señalado se entiende eso. Para él, la filosofía es una reflexión cuyo contenido verdadero y último tiene que ver con educar a las personas. Aparte de filósofo, tenía gran fe en la ciencia. Creía que los grandes avances en la adquisición del saber sucedieron especialmente en este campo. La ciencia es más fiable que otras disciplinas y sin duda la más práctica, ya que gracias a ella se vive en una sociedad mucho más avanzada. Él la consideraba muy importante porque la ciencia es una modalidad del conocimiento enormemente crítica y metódica, basada en un esquema lógico, de manera que puede aplicarse sin problemas a cualquier otro campo del saber.

Dewey fue uno de los primeros en apoyar el método científico. Decía que el primer paso en una investigación consiste en formular un problema, presentándolo lo más claro posible, luego en buscar una solución, y si se encuentra tratar de probarla desde un punto de vista experimental. Si los resultados la refutan, volver atrás a buscar otra, pero si la experimentación la corrobora, el problema se habrá resuelto.

Publicó dos libros sobre eso: Lógica, teoría de la investigación y Reconstrucción en filosofía, que fueron muy populares. Por lo anterior, se considera fundamental su participación en el campo educativo en Estados Unidos para modificar los antiguos métodos de enseñanza. Y lo principal fue que él defendió un sistema educativo basado en la resolución de problemas prácticos, esto es, una enseñanza práctica, ya que esta fomenta el desarrollo imaginativo del alumno tanto en el plano teórico tradicional como en el práctico. Es bien sabido que, en el campo de la medicina, la educación está basada sobre todo en la enseñanza práctica, algo fundamental en cirugía y enfermería.

Dewey por supuesto aceptaba lo anterior, pero decía que el aprender-haciendo también era indispensable para lograr destreza y experiencia en otras áreas, como la educación y en cualquier profesión. Señalaba que en su tiempo, en muchos lugares, la educación se concebía como la imposición, mediante una severa disciplina, de una serie de conocimientos teóricos al alumno. Nota del Autor: En la actualidad más de un educador piensan igual.

Pero John Dewey vio que el tiempo le ha dado la razón y en muchos colegios y escuelas universitarias de gran categoría se propuso lo que él señalaba que era: encauzar la predisposición y capacidades naturales de cada alumno con el objeto de desarrollarlas al máximo y alcanzar resultados extraordinarios. Por eso se le ha catalogado como el primer gran pedagogo moderno.

En el libro Escuela y Sociedad señala como fundamental para la enseñanza, por ejemplo, el papel del profesor como guía y compañero, y no imponiéndose sino convenciendo; que el sistema escolar gire alrededor del estudiante y no al revés, y, además, la convicción de que todo proceso educativo debe basarse en los propios intereses del estudiante.

Se señala en sus libros que el aprendizaje tradicional se basa en la imposición de una serie de contenidos al alumno, el cual tiene un papel puramente pasivo, como mero receptor, cuando en realidad debería ser el verdadero artesano de su conocimiento. Para Dewey, la educación del carácter de los niños se basa en la adquisición de “hábitos”. El fin de la educación es mejorar la sociedad, por lo tanto, adquirir buenos hábitos es mejorar la sociedad. La educación es una construcción social, por lo que el currículum debe reflejar una parte de la comunidad y de la sociedad donde se educa al niño.

Dewey señaló que el individuo es un producto de la sociedad en la misma medida que la sociedad es un producto del individuo. Con eso él dejaba ver la enorme importancia que tiene lo aprendido, o sea, la herencia social sobre los niños y jóvenes, aparte de la herencia biológica. Ellos están expuestos a costumbres, convencionalismos, lenguajes, ideas y tradiciones existentes; listos para abalanzarse sobre el niño recién nacido, a fin de moldearlo de acuerdo con la imagen del pueblo y sus costumbres, en el medio del cual vive. De ahí la importancia de una buena educación para corregir las fallas que haya tenido en el proceso educativo en el hogar y su contexto.

John Dewey sostenía que la democracia, más que una organización política, es una forma de vida. En el orden político esta es sólo un medio para que mediante el sufragio universal se escoja a los gobernantes, pero también conlleva gran responsabilidad ante los electores por tratar de resolver en la mejor forma los problemas existentes en un país. Por otro lado, es democrática una sociedad que no sólo tiene elecciones políticas, sino que permite a todos, dentro de lo posible, participar en iguales condiciones en lo que la sociedad tiene de bueno, por ejemplo, dar servicios de educación y de salud para todos.

Para él, el fundamento de la democracia es la fe en la capacidad de los seres humanos que conforman una sociedad democrática para colaborar en resolver los problemas que se presentan y mostrar solidaridad, ofreciendo la contribución de que es capaz para mejorar.

El pensamiento es fundamentalmente una herramienta que permite actuar sobre la realidad que rodea a una persona, a la vez que se nutre de ella. Por eso, el conocimiento es el resultado de las experiencias con el mundo.

Bibliografía

Dewey, John. (1952). Democracy and education: An introduction to the philosophy of education. New York, Editorial Macmillan.
Durant, Will. (1986). “John Dewey”. Historia de la filosofía (pp. 575-586). México, D. F., Editorial Diana.
Magge, Bryan. (1999). “John Dewey”. Historia de la filosofía (pp. 190-191). Barcelona, Editorial Blume.
Salvater, Fernando. (2008). John Dewey, el pensador de la educación. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, S. A.

 

Compartido con SURCOS por el autor.

Fuente: https://www.meer.com/es/79888-john-dewey-el-primer-pedagogo-moderno

La poetisa Safo- La primera gran figura femenina literaria de la historia

Thomas Ralph Spence; Discípulos de Safo, 1896 (detalle)

Juan Jaramillo Antillón

La isla de Lesbos es una isla griega situada a pocas millas de lo que hoy es Turquía. Se encontraba en el año 600 a. C. bajo el tirano Mirsilo, un dictador malo y cruel y, por esa razón, sus súbditos, después de años de tiranía, lo desterraron y eligieron gobernante de Mitilene, la principal ciudad de la isla a un intelectual y poeta llamado Pítaco, quien gobernó la isla por diez años en paz. Luego de haberles devuelto todos los derechos a sus habitantes Pitaco se retiró y por eso fue elegido entre los llamados «Siete sabios de Grecia»; estos eran políticos e intelectuales que, en el siglo VI hicieron que Grecia comenzara a brillar y dieron lugar a que apareciera la tolerancia política en Grecia, lo que dio lugar al surgimiento ahí de grandes figuras del saber (acordemos que el primero fue Tales). En Lesbos, la mujer gozaba de los mismos derechos que los hombres (algo extraordinario para esos tiempos), aunque el poder siempre fue del sexo masculino.

No se conoce con exactitud la fecha de nacimiento y muerte de Safo. Al parecer nació por los años 600 a. C. No existen adecuadas biografías de Safo, y sus escritos y poemas, lo que hay son múltiples fragmentos. Se señala que su obra estaba guardada en la Biblioteca de Alejandría en nueve libros, pero el papa Gregorio VII en el siglo VII, ante el hecho de que el contenido de esos poemas, eran de amor entre mujeres y llenos de gran sensibilidad, como eso daba lugar a todo tipo de especulaciones sobre su autora, ordenó quemar sus escritos por considerarlos inmorales.

En la isla de Lesbos vivió por esos tiempos, una mujer llamada Safo la que sería la primera poetisa y figura literaria de su tiempo, se dice que su obra fue monumental, pero se perdió la mayor parte de sus escritos. Su familia pertenecía a la aristocracia local, su padre era un rico mercader y murió peleando cuando los atenienses se enfrentaron a los de la isla por la posesión de otra cercana.

Se conoce que, Safo y su familia fueron desterrados a Siracusa (Sicilia) por 15 años, por oponerse al dictador Mirsilo. Al ser desterrado este, ella regresó a vivir a la ciudad de Mitilene, fundando un círculo de estudios llamado «La casa de las servidoras de las Musas», lugar donde estudiaban y se preparaban las jóvenes de la sociedad de la isla e incluso de Grecia, en el campo de la poesía, a aprender a confeccionar arreglos florales, etc. Se dice que también atendían el culto a la diosa Afrodita, una de las divinidades de la mitología griega y diosa del amor, por la cual Safo tiene especial devoción. Existe un bello poema en el que Safo invoca a la diosa, para que acuda y sea su aliada en sucesos amorosos, que en el caso de ella es otra joven de la academia y de la que está enamorada. Safo, acostumbraba a tocar un instrumento musical parecido a la lira, pero más grande y recitaba además sus poemas. En Grecia era frecuente que la música y la poesía se relacionaran estrechamente.

Sus escritos están llenos de fragmentos de amor entre mujeres, celos, decepciones, alegrías, rivalidades, nostalgias, amores. Safo presenta la pasión amorosa como una fuerza irracional, situada entre el bien y el mal, que se apodera del ser humano y se manifiesta en diversas formas. El mundo de su poesía es puramente femenino. Y fue precisamente en este tipo de poemas en que el centro de ellos es el amor en el cual ella se expresa ahí, con sus sentimientos más íntimos, lo que le dio éxito y fama.

Platón, la definió como la décima musa. Su nombre y conducta y el de la isla dieron luego lugar al termino lesbianismo y al de mujeres bisexuales. Pues pese a que amó y tuvo relaciones con varias alumnas, se ha señalado que estuvo casada con un hombre llamado Ceriles, aunque otros historiadores niegan esto, pero se dice que tuvo una hija llamada Cleis (el nombre original de Safo era Cleis), no se sabe con quién la tuvo y si llegó a casarse.

Otros señalan que «La casa de las servidoras de Musas» era un lugar de libertinaje de esas muchachas de la sociedad del lugar y para sostener esto desde el punto de vista moral, se dice que basta con leer los poemas de Safo para saber lo que ahí sucedía.

Una leyenda dice que Safo, quien describe maravillosamente los efectos que la vejez causa a la belleza de las mujeres, siendo ya mayor se enamoró de un joven y bello hombre (un marinero) llamado Faón, del que incluso hasta la diosa Afrodita se enamoró, y, por eso esta indujo a Safo a suicidarse lanzándose desde una roca al mar cuando su amor no se vio correspondido. El poeta latino Ovidio popularizo esta leyenda en uno de sus escritos sobre «Heroínas» donde en una carta de amor relata este suicidio de Safo. En todo caso muchos niegan que ella se suicidara.

Inmortal Afrodita, la de policromo trono,
hija de Zeus, urdidora de engaños te lo ruego,
no me oprimas con penas ni fatigas,
señora, el ánimo.
(…) ¿Quién es, oh Safo, la que te agravia?
que si te huye, no tardará en seguirte;
(…) si no te ama, no tardará en amarte
mal que le pese.

Poema de Safo despedida a una amiga que deja la isla y su círculo

Deseo morir, sinceramente.
Ella me ha abandonado derramando
un arroyo de lágrimas. Y me dijo ¡Ay de mí!
¡Cuan terribles penas nos asolan!
Safo, con el alma lo digo, te abandono muy a mi pesar.
Y yo te respondí
Parte contenta y acuérdate de mí….

Notas

Calvo Santos, M. (2028). Safo de Lesbos. Vía Google. Edición digital. Rabanal Álvarez, M. (1968). Safo. Antología. Selección de sus obras. Madrid. Ed. Aguilar.
Miguez Baños, A. (2018). Safo de Lesbos: el gorrión entre las rosas. Vía Google. Editorial Zenda Edhasa Foro digital.
Rodríguez Tobal, J. M. (1990). Safo, Poemas y fragmentos. Madrid. Ed. Hiperión
Wikipedia (2023) Safo. Vía Google. Wikipedia la enciclopedia libre.

 

Fuente: https://www.meer.com/es/79243-la-poetisa-safo

Acortar los tiempos de espera en los servicios médicos. Ensayo del Dr. Juan Jaramillo Antillón abre el 7mo boletín de la Academia Nacional de Medicina

Por Sofía Jiménez Murillo

El médico cirujano Juan Jaramillo Antillón, quién también fungió como Ministro de Salud en el período 1982-1986, ha compartido con SURCOS la publicación oficial del séptimo boletín de la Academia Nacional de Medicina de Costa Rica y, con ésto, la publicación de un ensayo de su autoría. 

El ensayo, titulado Sugerencias para acortar los tiempos de espera en los servicios médicos del seguro social de Costa Rica, abre el boletín en la página cuatro. El Sr. Jaramillo, quién también fue docente en la Universidad de Costa Rica y Jefe de Cirugía del Hospital Calderón Guardia, plantea algunas dificultades que posee la CCSS para brindar sus servicios de salud de la manera más óptima posible, así como los diferentes tiempos de espera existentes para distintos servicios, como aquellos para obtener citas, someterse a cirugías o para estudios especiales.

Desde SURCOS, invitamos a leer el ensayo. Este pues, abarca de la página cuatro a la página dieciocho del documento. Puede acceder al boletín a través del documento adjunto a la nota. 

(Fuente imagen: Ministerio de Cultura y Juventud)

Compartimos el enlace de acceso al documento:

https://drive.google.com/file/d/1GaSnOn2X5k0JprZBSBSUUFkZ0pu1wH7x/view?usp=drive_link

Los griegos de la antigüedad – Su legado en la civilización de occidente

Rafael Sanzio; La escuela de Atenas, c. 1511

Juan Jaramillo Antillón

Se ha señalado, no sin razón, que la organización de lo que se llamó civilización occidental y su cultura descienden de la obra y realizaciones de los griegos de la antigüedad. Lo extraordinario es que Grecia, una pequeña nación, relativamente pobre, montañosa y árida, situada en la Europa Mediterránea del sur, con una población relativamente escasa si se compara con los pueblos que la rodeaban, haya dejado una huella cultural tan profunda. Los grandes pensadores griegos que vivieron hace 2,500 años dieron lugar a nuestras ideas modernas de medicina, política, historia, filosofía, ciencia, matemática, arte, teatro, comercio, deportes, etc.

Todo lo anterior, a pesar de que la sociedad griega era tremendamente belicosa. Estaba dividida en ciudades-Estado, que eran cada una, una unidad política con tierras de cultivo a su alrededor y cuyos campesinos sembraban y recogían la cosecha para alimentar a la ciudad. A la cabeza de cada ciudad había un consejo o gobernador y, en algunas, hasta un rey. El problema es que estas ciudades-Estado se pasaban continuamente guerreando entre sí, hacían componendas entre ellas para atacar a la que antes había sido su compañera. La conquista era una de las características de estas guerras, así como la obtención de esclavos como mano de obra barata. Incluso eran atacadas o atacaban a países vecinos. Por esa razón, sus ciudades estaban rodeadas de grandes murallas.

Si se analizan cuidadosamente los logros de las ciudades-Estado, se verá que entre más autoritaria y militarizada era, menos aportaba a la creatividad no guerrera y a la cultura general. Ejemplo de esto Esparta, donde los niños desde los 7 años eran aparatados de sus familias y entrenados para las guerras, de hecho, todos los ciudadanos eran guerreros. En cambio, Atenas, donde se fomentaba el conocimiento general entre la población, fue el crisol del conocimiento humano de su tiempo en la Tierra.

Todo lo anterior, dio lugar a una historia llena de triunfos y fracasos y, hasta se podría decir que, a fin de cuentas, la griega era una civilización inmadura e inestable. Pero, a pesar de lo anterior se impuso a civilizaciones más antiguas y llenas de tradiciones como es el caso de la existente en Persia, Babilonia, y Egipto, todas diez veces mayores en su tamaño geográfico y población. El Dr. Erwin Schrödinger, uno de los padres de la mecánica cuántica señala:

No es posible liberarnos de la aplastante influencia de los pensadores griegos de la antigüedad, ignorar el pasado es no sólo indeseable, sino simplemente imposible. Uno no necesita conocer las doctrinas y escritos de los grandes maestros de la antigüedad, de Platón o de Aristóteles, no necesita haber nunca oído sus nombres, para estar, sin embargo, bajo el hechizo de su autoridad. Su influencia no sólo se ha dejado sentir sobre quienes aprendieron de ellos en la antigüedad y en los tiempos modernos; todo nuestro pensamiento, las categorías lógicas en las que se mueve, los esquemas lingüísticos que utiliza (ya que por consiguiente lo dominan), es en cierto grado elaboración y, en lo fundamental, el producto de los grandes pensadores de la antigüedad.

La fantasía y la realidad de ese pueblo, sus dioses, sus gobernantes y guerreros, fueron descritas inicialmente por el escritor y poeta Homero, que vivió y escribió sus poemas heroicos la Ilíada y la Odisea, hace unos 900 años a. C., La primera trataba del rey Agamenón de Grecia, del guerrero Aquiles y la conquista de Troya (situada en lo que hoy es Turquía), en un lado del Helesponto y cobrando por el paso de todas las naves que viajaban al mar Negro. Dejando de lado el cuento del rapto de Helena, la esposa del rey Agamenón por Paris hijo del rey de Troya, la realidad es que la guerra los griegos la hicieron para apoderarse del estrecho que dominaba Troya y evitar los cobros y, al final, destruyeron a Troya en el año 1200 a. C.

El segundo poema, cuenta las aventuras que por diez años vivió el guerrero Odiseo (Ulises) después de combatir en Troya y tratando de regresar a su país.

Por la misma época, otro poeta, escritor y agricultor llamado Hesíodo, contemporáneo de Homero, en su libro, Teogonía, nos hablaba del origen del universo y de los dioses griegos. Y en Los trabajos y los días describía la Grecia de su tiempo; las dificultades para trabajar, en especial en el campo, y el gran valor del trabajo que mantenía a la ciudad. A diferencia de Homero, que le daba gran valor al estar guerreando, Hesíodo pregonaba la importancia de la paz para poder trabajar, producir y progresar.

Por siglos se consideró que los relatos homéricos eran solo cuentos y fantasías y que nunca había existido la ciudad de Troya y sus guerras. Sin embargo, el comerciante alemán Heinrich Schliemann, sí creía que esos poemas eran parte de la historia de los griegos. Estudió arqueología, aprendió griego y viajó a Turquía en 1870 y, excavando en un sitio, encontró las ruinas de Troya.

La realidad es que, posteriormente a estas figuras, un grupo de personas, inteligentes y audaces, se negaron a continuar creyendo en esos dioses peleones y los sacerdotes que decían representarlos en la Tierra, y trataron de encontrarle una explicación más lógica y racional a los fenómenos que naturales. Ellos llegaron a la conclusión de que el ser humano no tiene más que dos medios para conocer las cosas: mediante los sentidos, viendo los objetos, o deduciéndolos mediante la inteligencia; en ambos casos adquirir el conocimiento era un acto de razonar y por ello dieron tanto valor a la mente o cerebro. Ya el médico Alcmeón de Crotona miembro de la secta de Pitágoras, había señalado que el cerebro era el centro de la inteligencia. Algo que después el «padre de la medicina», Hipócrates, había confirmado ampliamente en el tiempo de Platón y Aristóteles, de quienes fue amigo.

Estas personas fueron llamadas pensadores y dieron lugar con sus estudios y análisis a lo que se llamó «Filosofía» del griego fileîn, amar, y sofía, sabiduría. Ellos trataban de encontrar con sus estudios la verdad de por qué suceden las cosas. Así pues, la filosofía dio lugar también a la ciencia. La filosofía con carácter de ciencia tiene como fundamento que el hombre no posee el conocimiento de las cosas, sino que tiene que indagarlo, lo que significó una búsqueda permanente por un grupo genial de pensadores griegos, comenzando con Tales, Anaximandro, Alcmeón, Heráclito, Jenófanes, Parménides, Leucipo y Demócrito, Sócrates, Hipócrates, Platón, Aristóteles, Epicuro y muchos más. Por supuesto, China tuvo pensadores de igual talla como Lao Tse, Confucio y la India con Buda, en lo que respecta a Asia, pero ninguna nación tuvo tantos y tan valiosos pensadores en un lapso de solo dos siglos, aproximadamente del VI al IV a. C.

Notas

Asimov, I. (1995). The Greeks: A Great Adventure. Boston: Ed. Houghton Mifflin, C.
Bochenski, J. M. (1986). Introducción al pensamiento filosófico. Barcelona: Editorial. Herder.
Bowra, C. M. (1967). La Grecia Clásica. Países Bajos: Time-Life International.
Bowra, C. M. (1983). La Atenas de Pericles. Madrid: Alianza Editorial, S. A.
Capelle, W. (1972). Historia de la Filosofía Griega. Madrid: Editorial, Gredos.
Coplestone, C. (1969). Historia de la Filosofía. Grecia y Roma. Vol. I. Barcelona: Editorial Ariel.
Durant, W. (1978). The Story of Philosophy. Nueva York: Ed. Simon & Schuster.
Werner, C. (1962). La philosophie grecque. París: Ed. Payot.

 

Compartido con SURCOS por el autor.

Thomas Alva Edison, el inventor más prolífico del mundo

Abraham Archibald Anderson; Retrato de Thomas Alva Edison, 1890, National Portrait Gallery, Washington.

Juan Jaramillo Antillón

Nació en el seno de una familia humilde en un pueblo de Ohio, Estados Unidos, en febrero de 1847 y falleció en Nueva Jersey, en octubre de 1931. Sufría de sordera debido a una infección que había sufrido en sus oídos cuando niño. Se casó dos veces. Tuvo varios hijos con sus dos esposas.

Es considerado el inventor más prolífico del mundo; inventó, o más bien se adjudicó, más de mil novecientas patentes. Decía que había perfeccionado el telégrafo automático de transmisión doble, inventado, además, una alarma contra robos e incendios, un termostato, una copiadora automática o mimeógrafo, el papel parafinado para ella, perfecciono el teléfono inventado por Gram Bell, que funcionaba muy mal, el fonógrafo y un disco de parafina para recoger y reproducir la voz y la música, el primer dictáfono. La lámpara (bombillo) eléctrica incandescente con filamento de carbón, el primer sistema eléctrico del mundo, el caucho sintético, y la cámara fotográfica y las películas, las baterías de níquel y hierro, entre otros inventos.

Increíble para una persona que no fue a la escuela, ya que, durante los tres primeros meses que estuvo ahí, la primera maestra creía que era un retrasado mental, pues preguntaba mucho y no estudiaba. Su madre que había sido a su vez maestra se enfrentó a la maestra y le dijo que lo educaría, y, demostró que esa maestra estaba equivocada. Ella dedicaba todas las mañanas a enseñarle los rudimentos de: redacción, historia, matemáticas, geografía, etc. Y sobre todo a leer mucho para que se cultivara, habito que tuvo Edison toda su vida.

A la edad de 11 años construyó su primer invento, un rudimentario teléfono para comunicarse con su vecino. Se inició como empresario a esa misma edad de los 11 años, al comenzar a vender diarios en un tren, así como verduras, mantequilla y moras. Como el tren en Detroit, donde viajaba vendiendo alimentos, hacía una parada de seis horas, las aprovechaba leyendo en la biblioteca de la Asociación de Jóvenes. Comenzaba con el primer libro del anaquel y seguía leyendo todos con todo tipo de información y así sucesivamente, en especial le agradaban los libros de ciencia. Incluso llegó a utilizar un vagón de tren vacío y viejo como laboratorio.

Se llegó a interesar por el telégrafo accidentalmente, ya que, salvó de morir a un niño en la vía del tren y este era hijo de un telegrafista de la estación que por agradecimiento le enseñó telegrafía. A los 16 años vagó de pueblo en pueblo obteniendo el puesto de telegrafista en Port Hurón. Lamentablemente era muy descuidado como telegrafista y por eso fue despedido ya que fue el responsable de que, chocaran dos trenes. Lo increíble, es que, pese a eso y después de ser telegrafista en Indianápolis, se fue a Nueva York, donde le fue posible conseguir un trabajo en la compañía telegráfica Western Unión, lo que logró debido a que pudo reparar el telégrafo que se había descompuesto y por ello, lo nombraron técnico de esa compañía.

Su primera patente fue un aparato para el conteo de votos del Congreso en 1868 que no fue usado. Dejó su trabajo y comenzó a trabajar por su cuenta. En 1877 inventó el fonógrafo.

Aunque muchos lo consideran un genio, él no se consideraba así, pero insistía en que nadie le ganaba en esforzarse para crear inventos, pues trabajaba 20 horas diarias, a veces sin salir del laboratorio o de su oficina y solo tomaba los domingos para estar con su familia. Obligaba a sus obreros y ayudantes a trabajar igual, pero los trataba bien y lo querían.

Por años, las grandes empresas abusaron de su inexperiencia como comerciante y lograban que les vendiera sus patentes muy baratas. Pese a no estar metido en el mundo de los negocios llegó a ser muy rico. Lo cual se inició cuando perfeccionó el teléfono, ya que dos compañías se peleaban ese derecho, la Western Union y la Automatic Telegraph. Él logró que el millonario Cornelios Vanderbilt, dueño de la primera, le prestara dinero para comprar ambas y fusionarlas en lo que terminó siendo la General Electric, de la que fue socio, además, otro poderoso banquero, el señor J. P. Morgan. Esta empresa llegó en una época a ser la más poderosa de Estados Unidos. Con ese éxito dejó de preocuparse por el dinero.

Edison se consideraba un científico industrial, pero se dice que no le gustaban las matemáticas y la física, esenciales para hacer inventos. De hecho, señala que el libro Experimental Researches in Electricity de Michael Faraday le había cambiado su vida a inventor eléctrico y ese libro completó su don natural de inventor. Cuando le preguntaban al respecto que títulos poseía, él señalaba que toda su vida se consideró un obrero que trabajaba con las manos y la imaginación, tenía, eso sí, una memoria prodigiosa y siempre se acordaba de todo lo leído en el campo de la ciencia. Para ayudarse con sus inventos, contrató un físico, un matemático y otros cerebros brillantes a los cuales les planteaba sus ideas y ellos le ayudaban a llevarlas a la práctica.

Edison construyó, cuando apenas tenía veintiocho años, el primer Centro de Investigaciones Industriales en el mundo en 1876 en el campo, en un lugar llamado Menlo Park. Construyó un edificio de laboratorio para investigar e incluso una casa para vivir al lado con su familia, y otras más para sus empleados. Ese lugar fue el primero que tuvo luz eléctrica en las casas y calles, y su central eléctrica se convirtió en un éxito y una atracción turística. Se podría considerar el primer Silicon Valley de Los Estados Unidos. Ahí con él trabajaba Nikola Tesla, quien por diferencias renunció. Tesla había inventado el generador de corriente alterna, diferente al inventado por Edison que era de corriente continua, pero Edison no lo aceptaba.

Recordemos que toda la materia está formada por átomos y estos tienen en su parte externa electrones, que se desplazan de un punto al otro generando una corriente eléctrica al hacerlo. Así pues, toda corriente eléctrica es un flujo de electrones que se desplazan de un lado positivo a uno negativo. Edison lo descubrió y patentó. La corriente continua fluye de manera estable en una sola dirección, es la corriente que especialmente se usa para las pilas y baterías. La corriente alterna descubierta y patentada por Tesla fluye de manera cíclica, fluctúa en su cantidad y dirección en intervalos de tiempo y se convirtió en la corriente eléctrica para casas y negocios. Durante años ambos se enfrentaron públicamente sobre las ventajas y desventajas de sus descubrimientos. Edison terrible polemista escribió artículos muy alarmistas en contra de la corriente alterna. Al final perdió, ya que la corriente alterna ganó la lucha para electrificar el país.

En 1885 Edison trasladó su laboratorio de Menlo para Nueva Jersey, y se convirtió en un centro tecnológico que daba trabajo a más de 5 mil personas.

El consideraba haber triunfado plenamente en vida, algo que no logran muchos inventores y representaba el sueño americano de quienes querían triunfar en la vida en esa nación, pues era un inventor que se había hecho a sí mismo, a base de estudio y trabajo.

Pese al poco tiempo que le dedicaba a su familia, era plenamente feliz con ella, ya que, estaba poseído por la obsesión de inventar cosas y tuvo la suerte de tener un matrimonio con una esposa amorosa, Mary Stilwell, persona sencilla que supo comprenderlo, quererlo y soportar sus abandonos; ella aceptaba que el trabajo era primero, pero a su vez, él la adoraba, así como a los hijos que le había dado. Ella murió joven y él se casó con Mina Edison.

No se consideraba un hombre culto pues no tenía tiempo para el arte, la música y ni siquiera para la literatura, por eso solamente decía que era un inventor y basta.

A Edison se le considera un genial inventor, pero un industrial sin escrúpulos ya que, arruinó a muchos inventores pequeños y a competidores, algo que él no negaba ya que así había logrado crear una especie de monopolio de empresas en cuanto a comunicaciones (el telégrafo, la radio, el cine, los discos, los artefactos eléctricos, etc.). Afectó a muchos, pero él decía que sus empresas e inventos podían actuar como agentes de bien y del mal, y ponía en guardia a la gente sobre eso.

En 1897 y por años, tuvo una guerra de patentes con los hermanos Lumiére, respecto al invento de la primera máquina de cine.

En 1927 fue nombrado miembro de la Academia Nacional de Ciencias de EE. UU.

Merecía con Tesla el Premio Nobel, pero al parecer no se los dieron porque ofrecido inicialmente a Tesla, este dijo que no aceptaba compartirlo con Edison.

Notas

Aragón, J. (1974). Thomas Alva Edison. Barcelona, España. Editorial Bruguera. S. A. 7; 135-159.
Clark, Ronald. W. (1977). Tomas Alva Edison: El hombre que inventó el futuro. México, D. F. México. Editores Asociados Mexicanos, S. A.
Endesa-biografías. (2023). Tesla contra Edison. La guerra que generó la corriente alterna.
Enciclopedia Britannica. (2001). Edison. DeLuxe Edition. CD-ROM.
Sahlman, R. (2009). Thomas Alva Edison.
Wikipedia. (2009) Thomas Alva Edison.

Compartido con SURCOS por el autor.