Convocatoria abierta para la inscripción de personas que canten o toquen instrumentos de cuerda, viento o percusión menor para participar en la producción del encuentro musical “100 guitarras para Víctor Jara”.
San José, 9 de junio 2023
A 50 años del golpe de estado en Chile y del asesinato del cantautor chileno Víctor Jara, NEWEN Culturarte Producciones y el Colectivo Chileniticxs, organizan el encuentro musical “100 GUITARRAS PARA VÍCTOR JARA”, el cual tendrá lugar en Costa Rica en setiembre y octubre del 2023, teniendo como propósito cultural rendir homenaje al legado creativo, musical y cultural de Víctor Jara.
El objetivo principal de este ambicioso proyecto es rendir homenaje a la vida y el legado de Víctor Jara, uno de los exponentes más influyentes de la música y la poesía en América Latina. A través de la creación de este encuentro “100 GUITARRAS PARA VÍCTOR JARA”, queremos celebrar su espíritu artístico y su incansable lucha por la justicia social.
La convocatoria está abierta a artistas, músicos, músicas y a personas aficionadas de todo el país que toquen la guitarra, canten y estén interesadas en formar parte de este proyecto. Buscamos personas apasionadas y comprometidas con el arte y la música, que compartan los ideales de Víctor Jara y deseen contribuir de manera voluntaria a preservar su memoria a través de su música.
Para participar en la convocatoria, las personas interesadas deben completar el formulario de inscripción en línea, disponible en el siguiente enlace: https://forms.gle/MekH9NZsx6tuGr2s6
Animamos a todas las personas, músicos, músicas y artistas comprometidas a postularse y formar parte de este proyecto único. Con este hermoso encuentro musical, honraremos la memoria de Víctor Jara y promoveremos su legado de justicia, igualdad y amor a través del arte y la música.
Se le invita a participar del recital: “Vivamos nuestra raíz aborigen”, este miércoles 24 de mayo, a las 5:00 p.m, en la Biblioteca Pública de Atenas. Se contará con la participación del cantautor Oscar Espinoza.
Acompáñenos este próximo domingo 28 de mayo a las 5pm en el Teatro Eugene O´Neill a nuestro primer recital del año:
«Quetzal: Música Coral Contemporánea de México y Costa Rica»
El recital estará a cargo de UCR Coral, Ensamble de Percusión EAM UCR y Klio Coral.
Se estarán presentando los estrenos mundiales de las obras: «Se duermen los dedos» de Gustavo Servín, «El Tiempo Inexorable» de Fernando Cano, «Policromía del Tiempo» de Álvaro Ruiz y «Quetzal» de Armando Ramírez, dirigidas por el Maestro Didier Mora y con Sharon Villegas al piano.
También se tendrá el honor de interpretar obras del reconocido compositor nacional el señor Marvin Camacho Villegas.
Entrada general: ¢5100
Artistas invitadas:
Marcela Alfaro-Mezzosoprano
Klio Coral: Berverlyn Mora, directora
Más información: 8317-8869 / 7059-1111 / 8879-3666 / 8848-7200
El calypso limonense a lo largo de su historia, se ha desarrollado como una columna de resistencia cultural de la población afro limonense. En sus canciones se expresan las costumbres, los hechos históricos, las comidas y los múltiples rasgos típicos de la población, de su herencia y su presente afro caribeña y limonense.
El Día del Calypso fue declarado en el año 2018 y se conmemora cada 7 de mayo, más allá de saldar una deuda historica como reconocimiento a este patrimonio cultural inmaterial, tambien se honra el natalicio del Sr Walter Gavitt Ferguson Byfield, padre del calipso costarricense.
Ferguson es uno de esos maravillosos artistas que gracias a sus numerosas creaciones, a su humildad, al respeto a sus raíces, su comunidad y creatividad, registrando sus grabaciones en cassetes y compartiendolas con visitantes de todo el mundo. Unido a la admiración y perseverancia de muchas organizaciones como la Asociación de Desarrollo Integral de Cahuita, de muchas personas entre ellas Paula Palmer, Manuel Monestel, Epsy Campbell, familiares y público en general. El Señor Ferguson, es uno de esos artistas, que logró disfrutar en vida de merecidos homenajes.
Muchos de estos reconocimientos, motivados y acompañados por el artista, compositor, productor musical, investigador, etnomusicólogo y promotor del calypso, Manuel Monestel; quién además de afirmar que Walter Ferguson es uno de los grandes compositores populares de todos los tiempos, ha compartido, interpretado y difundiendo su música en su trayectoria como solista y durante más de 40 años con la agrupación Cantoamérica, donde además de interpretar las propias creaciones originales, re interpretan composiciones de varios calipsonians como del Sr. Ferguson.
Uno de estos homenajes se realizó con motivo de la primera celebración del Día del Calipso, unido al centenario del natalicio de Mr. Gavitt es la producción musical “Walter Ferguson 100 años de calypso” de Kaiso Music Costa Rica. Una interesante producción musical, sin precedentes con interpretaciones de Don Walter por artistas nacionales e internacionales como Perota Chingó (Argentina), Marcel Padey (Benin) Leandro Maia (Brasil), Inti Illimani (Chile), Guadalupe Urbina, Infibeat, Kawe Calypso, Amarillo, Cyan y Magenta (Costa Rica), Óscar Molina (El Salvador), Patricia Saravia (Perú), Jorge Drexler (Uruguay), Debora Dixon (Tica Argentina) entre otres. Que precisamente se presentó con muchos de los artistas que participaron en el disco, en el Teatro Eugene O´Neill (TEO) 2019.
Este es el primer año que se realizá esta conmemoración sin el calpsonian mayor, pero sin peros, como dicen por ahí, su aporte cultural, así como el de muchos calipsonians, el de Manuel Monestel y la agrupacion Cantoamérica, se ven reflejados en las nuevas generaciones como en los niños y niñas de la Casa de la Cultura en Cahuita con el Programa de Música Cahuita Playing for Change Foundation; así como en inumerables artistas, entre ellas y ellos: Diana Avellan, Ramón Morales, Mike Joseph, Andres Cervilla quién ademáslanzará la producción Cahuita el 7 de mayo del 2023, su mas reciente experimento musical.
Además como muestra de esa permanencia y expansión de ese legado, en está ocasión Kaiso Music Costa Rica, nos invita nuevamente al Teatro Eugene O´Neill (TEO) para vivenciar el lanzamiento en vivo, de la producción musical Queen of the Sea, composiciones de Manuel Monestel interpretadas por la jóven cantante afrolimonense Stephie Davis, acompañada de varios artistas nacionales como Daniel Solano, Marianela Cordero, Erasmo Solerti, David Vargas, entre otros. Además de la presentación de legendaria agrupación de música afrocostarricense Cantoamérica.
Así es Kaiso Music Costa Rica, nos invita a celebrar esta conmemoración con:
Elconversatorio: “Calypso limonense: canción de resistencia” impartido por el etnomusicólogo Manuel Monestel, busca mostrar el perfil de resistencia de las canciones del calypso limonense, con alusiones a la historia desde 1872 cuando los primeros migrantes de las Antillas, iniciaron su contribución nal desarrollo del país. Así mismo se conversará sobre el papel de las canciones en la narrativa y el imaginario de la población afro limonense, el miércoles 3 de mayo, a las 19h, en el Centro Cultural de España, El Farolito, Barrio Escalante. Entrada gratuita.
El concierto “Queen of the Sea Stephie Davis y Cantoamérica” Con la presentación de la producción musical Queen of the Sea, conformada por calypsos, modernos y tradicionales. Con canciones compuestas por el etnomusicólogo Manuel Monestel como Marcus Garvey´s Old Song, Breda Anansi, When a Woman Sings Calypso, Calypso Cabanga y el poema de la escritora Eulalia Bernard The Tragedy of the New World. Con la interpretación de: Stephie Davis, joven cantante afro limonense, acompañada de músicos nacionales.
Y Cantoamérica, agrupación de música afrocostarricense con más de cuarenta años de trayectoria, que combina el calypso, la rumba, el bolero, el son, el reggae, la salsa y otros ritmos caribeños, con un estilo propio del grupo: la percusión con cuerdas, vientos, teclados y voces que mezclan las raíces de la música con sonidos contemporáneos. Su repertorio está conformado tanto por creaciones propias como Afrolimón, María Calipso, Merry Woman, Wata, entre otras, así como por interpretaciones del padre del calypso como Calaloo, el clasico On Carnaval Day y otros calypsonians costarricenses como Mama come and take me home de Herberth Glinton “Lenky”.
Este concierto se realizará el sábado 6 de mayo a las 19h en el Teatro Eugene O´Neill, TEO. Entradas en preventa a (5000) cinco mil y (7000) siete mil colones el día del concierto. Más información, tiquetera electrónica https://teo.cr WhatsApp +506 8455-6666 o bien, al correo electrónico teatro@centrocultural.cr
Estas actividades se realizan en el marco del cierre del Decenio Internacional de Afrodescendientes (2015-2024) promulgado por Naciones Unidas, con el auspicio del Fondo de Población de la Naciones Unidas (UNFPA) en Costa Rica, el Centro Cultural de España en Costa Rica (CCE), Centro Cultural Costarricense Norteamericano, Teatro Eugene O´Neill (TEO), Sistema Nacional de Radio y Televisión, SINART Costa Rica Medios, del Programa Ibermusica, Boa Viagem Producciones y Kaiso Music Costa Rica.
El disco, la promoción y los conciertos, cuentan con la participación de artistas como: Abi Huertas en la flauta traversa y coros; Alfredo Chavarría-Fennell en el trombón; Andrés Cervilla en los arreglos, Daniel Solano guitarrista e ingeniero de sonido, David Vargas en la batería, Draxe Ramírez ingeniero de sonido, Erasmo Solerti en el violín, Ernesto Gallardo en los timbales, Jeana Guevara en los teclados, Momo Valverde en las congas, Las Tuckers en los coros, Leandro Maia cavaquinho, guitarra y arreglos, Manuel Monestel Ramírez en la voz, banjo, guitarra, arreglos, producción artística musical (Premio ACAM 2016), Marco Navarro en la percusión Marianela Cordero en el cello, Maricel Torres en el trombón, Marvin Brenes en el bajo, Roberto Garrigues en el trombón y Stephie Davis en la voz (Premio ACAM 2021). Así como con la colaboracion de los artistas visuales Sebastian Rivera, Livio Macchia y Elizabeth Argüello.
Con certeza, estas actividades contribuyen a difundir la expresión cultural del calypso, a promover la música como herramienta para la cooperación, así como fomentar el diálogo intergeneracional y motivar a personas jóvenes, mujeres, artistas, a expresarse desde la experimentación sonora con nuestras raíces musicales afrocaribeñas con nuestra multiculturalidad.
CONVERSATORIO
Miércoles 3 de mayo – 7 p.m.
Calypso Limonense: Canciones de Resistencia.
Facilitado por el etnomusicologo Manuel Monestel Ramirez
Centro Cultural de España, El Farolito, Barrio Escalante
AUDIOTOPIA Descripción de Audiotopia 1007: Stephie Davis y Manuel Monestel Entrevista con los artistas costarricenses Stephie Davis y Manuel Monestel. Transmitida el 20 de diciembre del 2022 en Radio Nacional de Costa Rica 101.5fm. Entrevistador: Randall Zúñiga https://open.spotify.com/episode/54NFFR7nS72RGUhXhHKXuM?si=e1bf6f6ab1f1489e https://go.ivoox.com/rf/101768124
INFORMA-TICO Producción musical disco Queen of the Sea de Kaiso Music Costa Rica. CANTOS DEL ALMA A LA MAR, UN HOMENAJE A NUESTRAS RAÍCES AFRO. Por: Mar Fernanda Schifani García. – Informa-Tico 8 de Diciembre 2022
NIAMAKALA FESTIVAL Afro Limón . Cantoamérica (2022) Vuela otra vez . Festival de Calypso Cahuita . Costa Rica Festival Niamakala . Afro Limón . Cantoamérica . Vuela otra vez . Festival de Calypso Cahuita . Costa Rica 2022 Canal YouTube: Festival Niamakala Fecha de estreno: 5/10/2022 Localizado en: https://youtu.be/438YBDulGEY
De una concha del mar a los mejores escenarios de Costa Rica.
Por Uriel Rojas
Oriundo de la humilde comunidad de San Pablo de Platanares, en Pérez Zeledón, don Gilberto Acuña Cascante asumió la responsabilidad de fundar este grupo musical e inyectarle responsabilidad, trabajo y, sobre todo, tocar la música 100% en vivo.
Su tierra natal es un pueblo de gente trabajadora que se ha dedicado al cultivo del café.
Don Gilberto es músico desde su cuna, pues desde los 5 años ya andaba en el mundo de la música con su padre y tocaba maracas. Su primer salario fue de 5 colones y su primera actuación lo hizo en Potrero Grande en el año 1972. Posteriormente aprendió a tocar guitarra, bajo, batería y a los 18 años el piano.
Antes de ser Nakar, el Grupo se llamaba Voltaje, pero en el a partir de 1984 decidieron cambiar de nombre y desde entonces se empezaron a llamar Grupo Nakar, el cual es una concha que se encuentra en fondo del mar y su vinculación con la agrupación se debe a que la mayoría de los integrantes vivían muy cerca del mar y se identificaban con las playas.
El debut oficial del Grupo Nakar sucedió el 23 de junio de 1984 en el Salón El Caporal, en Pérez Zeledón, siendo la primera agrupación pezetera del momento que llevaba una planta de poder o amplificador, una batería electrónica y una consola de 24 canales a los escenarios, para tocar la mejor música bailable, completamente en vivo.
Desde ese momento, el Grupo Nakar marcó la cancha en los mejores salones de baile, conciertos y demás escenarios, presentando lo mejor de sí mismo con el fin de satisfacer la exigencia de los bailarines.
Como experiencia internacional, han tocado en el zócalo de México en el 2005 (en el Monumento a la Revolución) ante una gran multitud que bailó sus canciones y ha viajado dos veces a Estados Unidos a compartir su música.
Para su fundador, el secreto del éxito del Grupo Nakar es tocar su música 100% en vivo, es genuino, y en cada presentación se entregan como si fuera su primera vez.
Muy cerca de cumplir 40 años de estar vigentes en los escenarios costarricenses, el Grupo Nakar se proyecta a seguir siendo los mejores del país en cada presentación, inyectando esa energía que les da la concha del mar desde sus orígenes.
Por el momento, la agrupación vive uno de sus mejores momentos artísticos y son pocos los salones que no han podido llevar el sonido de sus canciones como Andrea, Chiqui Chiqui, Ritmo Sonidero, el minutero, sonideros de corazón, solo es un hombre, Noa noa, mariachi en el cielo, Nakar romántico, recordando salones, entre tantos otros, 100% en vivo.
A sus 60 años, el fundador Gilberto Acuña Cascante se siente en su mejor momento para seguir llevando a todos los salones de Costa Rica, lo mejor del repertorio bailable de su Grupo Nakar, los que nacieron a partir de una concha del mar.
El pasado viernes 24 de marzo, el Programa Alternativas brindó un espacio para la conmemoración de las expresiones del arte, como lo es la música y la escritura, con el nombre “La letra y el pentagrama”. Entre las figuras participantes están Hector Chavarría y Danilo Chavéz y los presentadores Dayana Ureña Solís, Manuel Delgado y Álvaro Zamora.
Ambos invitados tuvieron la oportunidad de compartir su experiencias profesionales y su perspectiva sobre la cultura popular del país alrededor de las expresiones artísticas. Además de reflexionar sobre el esfuerzo necesario para el reconocimiento de escritores y músicos que han realizado trabajos valiosos para la academia.
Acompáñenos con su familia y pase una noche diferente.
El próximo sábado 25 de marzo del 2023, a las 5:00 pm en las instalaciones comunales de Los Ángeles, se llevará a cabo la “Lunada Los Ángeles».
Se contará con la participación de Óscar Espinoza; además se realizarán actividades artísticas como: show de talentos, bailes típicos, mascaradas y música en vivo.
La temporada 2023 «Música en el campus» ofrecerá conciertos con variedad de géneros musicales.
La Escuela de Artes Musicales ha preparado una programación muy variada para todos los gustos
La Temporada 2023 “Música en el campus” dará inicio el 15 de marzo, y cada semana hasta el 20 de julio, ofrecerá conciertos y conversatorios gratuitos para las personas que deseen escuchar y conocer diferentes estilos y géneros musicales. Se trata de un espacio de conciertos accesible que busca celebrar y visibilizar la diversidad de manifestaciones musicales.
En esta serie de conciertos participarán más de 60 intérpretes con propuestas musicales que incluyen jazz, música clásica contemporánea, canto lírico, música barroca, electrónica, experimental, rock, música de cámara, afrofusión y nueva canción latinoamericana; procurando ofrecer un espacio para diferentes gustos musicales de la comunidad universitaria y visitante.
Para la Escuela de Artes Musicales (EAM), la temporada es una forma de compartir con el público el talento musical de docentes y estudiantes, así como de intérpretes de la escena independiente e internacionales. Los conciertos serán los martes y jueves en la Sala Cullell de la EAM en la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio, en San Pedro de Montes de Oca.
Las personas que no puedan asistir tendrán la posibilidad de disfrutar los recitales en transmisión en vivo o posteriormente en el canal de Youtube Artes Musicales UCR.
El público puede consultar desde ahora la programación completa en el siguiente enlace.
Cuesta no conmoverse hasta las lágrimas cuando se visita la casa de Manuel de Falla en Granada. El compositor había venido a la ciudad en 1919 no solo huyendo del bullicio de París, sino sobre todo en una búsqueda del alma gitana de esta ciudad.
Y se instaló aquí, a la sombra de La Alhambra, en los altos del barrio del Realejo, en esta pequeñísima casa que hoy puede sonar hasta lujosa, pero que entonces era un carmen muy modesto (se llama carmen a esas casas árabes cerradas y con un jardín interior).
Desde su jardín, pequeño como todo, se disfruta de la vista de las murallas de la ciudad palatina de un lado y, por el otro, de la vega que se extiende allá abajo, anegada por el Genil. Entonces era, muy posiblemente, zona despoblada y de cultivo. Hoy es un populoso barrio de la ciudad moderna.
Todo en la casa, queda dicho, es pequeño y modesto y se conserva tal como él lo dejó cuando partió al exilio: su cama minúscula, su pequeñísima mesa, apenas para recibir algún invitado, su piano pleyel vertical. Cuesta creer que de estas teclas surgieran muchas de las mejores obras del compositor.
Hay en la casa un detalle que conmueve como un latigazo. Se trata de una pequeña despensa o cava excavada en la pared de piedra y cerrada con un enrejado de madera, donde el músico se guarecía cuando, en el cementerio cercano, los fascistas fusilaban a los republicanos capturados. Entraba allí para rezar (era profundamente devoto) y para tratar de olvidar el dolor de la guerra.
Falla vino a Granada con un propósito muy concreto: estudiar la música gitana. Con ese fin ideó un festival de lo que entonces se llamaba “cante jondo” y que más tarde derivó en “flamenco”. Pero para bien de la humanidad se le cruzó en el camino un huracán llamado Federico García Lorca, que en esa época tenía solo 20 años y que era un aprendiz de músico, dibujante, dramaturgo y poeta. Me imagino cómo sería ese encuentro entre aquel hombre maduro y tímido y este joven incontenible. Alberti, que lo conoció por esa época, recuerda que “había magia, duende, algo irresistible en todo Federico. ¿Cómo olvidarlo después de haberlo visto o escuchado una vez?”. Manuel Altolaguirre, poeta y también gran amigo, decía que donde estaba Federico no llovía, sino que federiqueaba. Desde entonces, juntos, poeta y músico, se dieron a la tarea de entrevistar, escuchar, recoger, ordenar la música y de organizar el festival, que se realizó en los jardines de La Alhambra en 1922. Aquello selló una amistad entrañable que duró hasta el asesinato del poeta.
En las colinas situadas al frente de la ciudad amurallada pero del otro lado de la casa de Falla, se encuentra el encantador barrio árabe de Albaycín. Más arriba, en la montaña, se ubica el barrio de Sacromonte, donde vivían los gitanos. Lo hacían en cuevas excavadas en la roca. En realidad, de siguen haciendo, solo que ahora las cavernas se disimulan con fachadas de casas.
Por esos montes y por esas cuevas anduvieron buscando la canción valiosa y, con ella, la tradición de un pueblo que hasta entonces aparecía oculto, ninguneado.
El festival resultó ser un éxito en todos los sentidos, pero más que el acto en sí, aquella reunión de talentos populares, representantes de una tradición de siglos, dejó una huella imborrable en la cultura de España, y es que desde entonces el festival se realiza de manera regular y, al menos hoy día, crece el interés por estudiar el flamenco.
Pero hay otras dos huellas. Una se ve reflejada en la música de Falla, imbuida de espíritu flamenco. La otra, más conocida, es la poesía misma de García Lorca. Se trata no solo del “Romancero gitano” (si bien el romance es forma popular más típica de la literatura castellana, no hay que confundirse; hay que recordar que el octosílabo de rima asonante o consonante es la métrica predominante en todo el cante andaluz, que lo combina con amplísima amalgama de medidas de arte menor). Se trata también de sus “Canciones”, “El diván del Tamarit”, “Poemas de cante jondo” y otros. Todos ellos se nutren de la tradición flamenca.
Muchas de los poemas tradicionales eran canciones de cuna, las nanas, y tienen la gracia de ser más simples y repetitivas y de mantenerse más amarradas a la tradición:
Mamá. Yo quiero ser de plata.
Hijo, tendrás mucho frío.
Mamá. Yo quiero ser de agua.
Hijo, tendrás mucho frío.
Mamá. Bórdame en tu almohada.
¡Eso sí! ¡Ahora mismo!
(Canciones)
Además de poeta y dramaturgo, Federico era pintor, dibujante y músico. En Granada vivía en la Huerta de San Vicente, la finca de su familia, situada en la Vega que por entonces, como dije, era una zona rural y agrícola, de allí su nombre, y una finca de cultivo. Allí vivió el poeta hasta su muerte y allí escribió el “Romancero gitano”, “La casa de Bernarda Alba” y otras obras. En esa finca compartía con los trabajadores agrícolas, los peones de su padre, y oía sus canciones.
En esa casa el poeta se esparcía en su piano de cola. La casa tiene una especie de sala que hoy guarda unos inmensos dibujos de Federico. Son los restos de una puesta dramática que el poeta escribió, dirigió y diseñó para su hermana Isabel, la más pequeña (por cierto, la otra hermana, Concha, murió igual que Federico, asesinada por los fascistas durante la Guerra Civil). En esa ocasión, el 6 de enero de 1923, el poeta dirigía todo el espectáculo, pero la música en el piano se la interpretaba… ¡Manuel de Falla!
Era una amistad formidable del hombre maduro (tendría entonces casi cincuenta años) con el jovencito, veintidós años menor, y que nada ni nadie, ni siquiera las diferencias de sus personalidades, pudo destruir. Por eso el asesinato del poeta fue para Falla tan definitivamente vital (o mortal, cómo sé cómo decirlo) y lo hundió en una situación de inmensa tristeza, soledad y miedo que pudo sostener un año más, hasta que partió con la sola compañía de su hermana y con lo que llevaba puesto y algo más rumbo al exilio. Se refugió en Argentina donde murió diez años después. Su casa del Realejo quedó abandonada hasta que muchos años después devino en lo que es hoy, un museo y un centro de cultura musical (sede de la Filarmónica de Granada).
Por los años en que se preparaba el festival de cante jondo, García Lorca realizó una compilación de canciones gitanas que él transcribió desde lo oral al texto y al pentagrama. Era la primera vez que se hacía. Este trabajo estuvo perdido muchos años y recientemente se ha publicado en forma de libro con el título de “Canciones españolas antiguas para canto y piano”. Allí se recogen coplillas tan famosas como “Los peregrinitos”:
Hacia Roma caminan dos peregrinos, a que los case el Papa, mamita, porque son primos, niña bonita, porque son primos, niña.
O el de “Las morillas de Jaén”:
Tres morillas se enamoran en Jaén: Axa y Fátima y Marién. Tres morillas tan garridas iban a coger olivas y hallábanlas cogidas en Jaén, Axa y Fátima y Marién.
¿Qué le hereda la tradición flamenca al arte español? Dos cosas fundamentales: la primera es la oralidad, “la línea hablada”, decía Alberti, con su forma sencilla, fluida, de una gravedad llana, que ya la tuvo el castellano en la poesía del Arcipreste de Hita, del Marqués de Santillana, de Jorge Manrique. También la vemos en Lope de Vega, aunque en esa época ya aparecía de segundona, opacada por los aires de un arte oficial pedantesco y extranjerizante.
Ese espíritu no ligero pero sencillo ya lo tuvo España, decíamos. Lo perdió con la introducción de formas extranjeras, en especial italianas. Un poeta andaluz recoge, sin embargo, ese pasado de oralidad, aunque lo hace en pugna perenne con las artes mayores oscuras, incómodas y, sobre todo, ajenas al sentir popular. Se trata del cordobés Luis de Góngora, que, al lado de los Polifemos, tan ajenos, nos muestra joyas del sentir popular que no se olvidan.
Váyanse las noches, pues ido se han los ojos que hacían los míos velar; váyanse, y no vean tanta soledad, después que en mi lecho sobra la mitad.
Dejadme llorar orillas del mar.
Aún hoy, Córdoba huele a árabe como el que más. Huele a judío y a gitano. Lo dicen los nombres de sus calles y de sus barrios, su arquitectura, su gastronomía, su música. Y de allí era Góngora, muy cerca de quien vibraban siglos de historia mora y gitana. Vibraban en las carnes vivas de ese pueblo, en los que hacían las faenas del hogar y del campo y negociaban dentro de la ciudad.
Y la segunda cosa es esa “angustia profunda del cante jondo” (otra vez Alberti), ese contenido pícaro y pizpireto, cargado de gracia aldeana y, al mismo tiempo, cargado del dolor trágico de pueblos oprimidos y discriminados. Es la luz y sombra que envuelven todos los poemas del “Romancero gitano”: el niño que quiere hacer joyas de la plata que la luna refleja en el agua y que termina por ahogarlo, las naranjas que ponen al agua del oro justo antes de la muerte, el terror de la guardia civil.
Después de Góngora, la poesía española entra en una sequía inexplicable. Los poetas importan el sentimiento del romanticismo. Lloran, se suicidan, se enferman de tifus. Su poesía está también enferma de esos males.
Quien viene a salvar la lírica en lengua castellana es otro andaluz, el sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, sin duda el mejor poeta en siglos, y lo hace con esa misma “receta”: la simpleza del verbo, la afirmación directa y serena, la sensibilidad nostálgica de lo que es nuestro y no se tiene o se ha perdido. Él decía: “El pueblo es y será siempre el gran poeta de todas las edades y de todas las naciones”.
¿Qué es la poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¡Qué es la poesía!, ¿Y tú me preguntas? La poesía… eres tú.
¡Eso es poesía, no los alambicados recovecos de la orfebrería verbal!
Medio siglo después, otro sevillano habría de seguir esos caminos. Es Antonio Machado, autor de una poesía igualmente sobria y serena, llena de una suave melancolía. Aquí y allá está la pieza de arte menor que parece recordar las letrillas del flamenco.
¿Quién me presta una escalera para subir al madero, para quitarle los clavos a Jesús el Nazareno? Cantar de la tierra mía que echa flores al Jesús de la agonía y es la fe de mis mayores. ¡Oh, no eres tú mi cantar! ¡No puedo cantar, ni quiero, a ese Jesús del madero, sino al que anduvo en el mar!
Pero es lo mismo que respiramos en su arte mayor.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno; y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
¿Tuvieron estos dos poetas la referencia inmediata de la coplilla cantada por la vendedora de flores, por el campesino moreno que recoge olivas en el campo y baila en la noche en el tablao? Posiblemente sí. Pero además la presencia viva del cante jondo la tienen allí al lado, en Triana, justo en la otra ribera del Guadalquivir. Juan Ramón Jiménez se pregunta: “Muchas de las rimas de Bécquer, ¿qué son sino peteneras, soleares, malagueñas, sevillanas mayores?” (petenera, soleá y sevillana son tres géneros—palos—del flamenco).
Juan Ramón Jiménez, el más joven de la generación literaria de Machado sigue, igual que este, ese rescate de la tradición de siglos del cante popular. Igual que Machado, él también es andaluz aunque no de Sevilla, sino de Huelva. Juan Ramón siempre lo repite: abrir las puertas de la poesía a la voz directa del pueblo, en eso reside la clase de este oficio del poeta.
Yo no soy yo. Soy este que va a mi lado sin yo verlo, que, a veces, voy a ver, y que, a veces olvido. El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio, el que pasea por donde no estoy, el que quedará en pie cuando yo muera.
También él, republicano y antifascista, se acogerá al exilio y vivirá primero en Estados Unidos y luego en Puerto Rico hasta su muerte.
Quizá haga falta recordar a otros monumentos de la poesía andaluza, en particular al gaditano Rafael Alberti (algo así como el hermano natural de García Lorca), a Miguel Hernández, de Jaén, y Manuel Altolaguirre, de Málaga. En todos, la misma huella. No es un llamado de sangre, no. Ninguno de ellos era gitano, ni siquiera Federico como algunos creen. No, no es el llamado de la sangre, sino de esa tierra áspera y soleada, poblada de olivares y anegada de lágrimas, cruce de culturas y de cantos, hogar de tradiciones desvanecidas en otras partes, la árabe y la judía, pero sobre todo la gitana, ero con gitanos de carne y hueso, que siguen viviendo en Triana y Montesacro y siguen cantando en sus patios y hogares al ritmo de la guitarra, el palmo y los tacones de los bailaores. Y es que lo que España y, por tanto, el mundo le deben a Andalucía no se puede expresar con palabras. En ese crisol se produjo la forja de una forma de vida, de una filosofía y de una poética. (No puede dejar de mencionarse que hay tradición gitana también en otras regiones, sobre todo el Cataluña, de donde provienen el Pescaílla y Peret, para mencionar solo dos.)
Además de la poesía impresa en libros, sobrevive una extensísima obra que se transmite en el lenguaje oral. Es la poesía del cante, que se extiende desde Córdoba hasta el Mediterráneo y que reúne a miles de cantaores y bailaores cuyas letras llenarían muchos tomos de poesía de primera.
Mira que dicen y dicen, mira que la tarde aquella, mira que se fue y no vino de su casa a la alameda.
Y así mirando y mirando así empezó mi ceguera, así empezó mi ceguera.
Así dice una de esas cancioncillas, titulada “A tu vera”.
Siempre he tenido la inquietud de que el espíritu andaluz abarca otras expresiones del arte. Pienso, por ejemplo, que Picasso, malagueño, con la simpleza de sus líneas y la pureza de sus trazos, y con esa tristeza y melancolía que siempre llevan en sus rostros sus personajes, tiene mucho de gitano. (Recuérdese que hicieron él y Falla una ópera juntos).
Y de la misma forma es posible que un estudio detallado nos lleve a comprobar que esa línea pasó a América y que se refleja en los corridos y las tonadas de todo el continente.
Aquí me pongo a cantar al compás de mi vigüela, que el hombre que lo desvela una pena estrordinaria, como el ave solitaria con el cantar se consuela.
(Martín Fierro)
Esa onda impacta también a Rubén Darío, al que le vino posiblemente por Góngora y Bécquer, y que se caracteriza por su musicalidad de raigambre popular y en el verbo sencillo, llano y directo que caracteriza su mejor obra.
En mi jardín se vio una estatua bella; se juzgó de mármol y era carne viva; un alma joven habitaba en ella, sentimental, sensible, sensitiva.
(Cantos de vida y esperanza)
Un buen tema, este último, para el futuro.
(Fotos: Manuel de Falla de Federico García Lorca en sus casas de Granada a comienzos de los años 20s).
Sé parte de la presentación de grandes artistas, en una noche de buena música por parte del violinista y cantautor Huberth Dan Arias, acompañado de Sebastián Espinoza.
Este evento será realizado en el Restaurante El Lobo Mestizo, especializado en la gastronomía mesoamericana, este viernes 27 de enero a partir de las 8:00 p.m.
No te pierdas de esta noche mágica, hacé tu reservación al Sinpe móvil 8618-4801.