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Etiqueta: música

Abrazar la migración desde el arte comunitario

Entre septiembre y principios de noviembre, se llevó a cabo una gira nacional de cuentacuentos y música, en diferentes localidades donde se concentra población migrante en Costa Rica. Fueron ocho las localidades, mayoritariamente rurales o urbano-rurales: La Cruz (Guanacaste), Aguas Zarcas (Alajuela), La Carpio (San José), Puerto Jiménez (Puntarenas), Cuajiniquil (Guanacaste), Purral, Concepción Abajo y Alajuelita (San José).

Este proyecto artístico y comunitario se realizó gracias al apoyo de la Beca Proartes 2022 en donde se seleccionaron 26 proyectos y uno de ellos fue “Cuentos entre pasillos”, dirigido por Mirella Espinoza Lama, ecuatoriana residente en Costa Rica, cuentacuentos y filóloga española.

Este espectáculo tematiza la migración, la reconciliación identitaria cultural, local y comunitaria, además está dirigido a todo público, de 7 años en adelante. Se acompaña los cuentos con música compuesta por el guitarrista Yurguen Campos Otero. Pero, además, la gestión del espectáculo se proyecta de forma comunitaria.

Mirella, que es la cuentacuentos y además la encargada de la dirección del proyecto, eligió las comunidades mencionadas arriba no solo para presentarse allí, sino para construir la presentación a la par de los gestores y líderes comunitarios. Reconociendo así que el arte comunitario tiene sus propias particularidades, en contraste con las estrategias de difusión en el Gran Área Metropolitana; por ejemplo, el boca a boca proveniente de una persona líder de comunidad es más efectivo que la información divulgada en redes sociales.

También fue importante reconocer los proyectos de acción social y comunitaria que las personas están sosteniendo en dichos espacios y que, por lo general, son mujeres las que impulsan esas iniciativas.

La propuesta que realiza “Cuentos entre pasillos” está atravesada por el género, su perspectiva de las experiencias migratorias contempla que para hablar de migración es necesario ser migrante, en su caso, reconocerse como una mujer que migra y desde allí contar sobre los recuerdos de su tierra y dejar una semilla de esperanza. También para ella es importante hablar de esto con las niñas y niños, hablar en un lenguaje universal y desprejuiciado, y hablar para sensibilizar a personas no migrantes pero que conviven en una realidad migratoria.

“Quería que el espectáculo se construyera a partir de las experiencias, pero sin una visión dolorosa, porque el dolor está implícito. La gente que migra no necesita que se lo recuerden”, apunta desde sus reflexiones.

Este espectáculo lleva tres años presentándose en la GAM, pero en este año tuvo la oportunidad de sacarlo de las salas de teatro y hacerlo en otros espacios. “A veces comenzaba preguntándole al público si habían visto los pájaros en el cielo volando juntos, especialmente pájaros que no son propios de Costa Rica, y eso era suficiente para hablar de migración sin hacerlo directamente.”.

Otras de las instituciones que apoyaron de diferentes formas a este proyecto fueron Centro Municipal para Migrantes en La Cruz, a CENDEROS (en la región norte y San José), Sifais en La Carpio, Fundación Keme en Alajuelita, la Red de Mujeres Nicaragüenses en Costa Rica, Coopeemprendedoras en Cuajiniquil, la Asociación de Desarrollo Integral a cargo de lideresas de la zona, la Embajada Española y PiOsa de la UCR.


Mirella Espinoza Lama, ecuatoriana radicalizada en Costa Rica desde el 2014. Filóloga Española de la Universidad de Costa Rica. Cuentacuentos formada en el taller de Narrarte de la UCR y en diferentes talleres externos. Se enfoca en el trabajo comunitario y artístico a través de cuentos para todo público y talleres de creación de historias a través del juego. Organizó el grupo Círculo de Narradoras Orales en Costa Rica (proyecto en curso) y colabora actualmente con el Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas (Sinabi), Costa Rica.

UCR: Sede Guanacaste y del Sur enlazan actividades de investigación

De izquierda a derecha: Raziel Acevedo, Gregorio Duarte, Eduardo Villafuerte, Yennier Zúñiga, Maureen Briceño, Santos Leal, Jorge Madrigal, Abel Guadamuz, Breiner Acevedo y Rigoberto Tablada.

La Sede de Guanacaste y la Sede del Sur unieron esfuerzos para implementar una Conferencia – Concierto, fundamentada en la investigación del teclado en la marimba guanacasteca

En estos días, la Sede de Guanacaste y la Sede del Sur unieron esfuerzos para implementar una Conferencia – Concierto, fundamentada en la investigación del teclado en la marimba guanacasteca, desarrollada por la Etapa Básica de Música de Santa Cruz e inscrita en el Centro de Investigación sobre Diversidad Cultural y Estudios Regionales (Cidicer) de la Universidad de Costa Rica. 

La actividad se desarrolló en el Centro de Promoción Cultural de la Sede del Sur y contó con la participación de estudiantes, docentes y público interesado sobre el tema, dado que el instrumento tuvo mucha repercusión en la zona sur, durante la época de la bananera. La charla y concierto inició con un recorrido, sobre los diferentes tipos de teclados utilizados sea de 22, 24, 28 y 36 teclas. Estas cantidad de teclas se relaciona directamente con los diferentes tipos de marimba diatónica, es decir de un teclado: cuya cantidad repercute en el tipo de sonoridad, la música y la técnica utilizada,  debido a que de acuerdo con el número de ellas, puede ser ejecutada por uno, dos y hasta tres músicos por instrumento, por ende,  dependiendo de la cantidad de ejecutantes, así será su proyección sonora.

Ahora bien, históricamente la madera utilizada para construir el teclado en la marimba guanacasteca ha sido: Bálsamo, Ñámbaro o Cristobal y en su elaboración se realiza un proceso riguroso de selección del tipo de veta, el corte, preparación, cocción y finalmente, si la tecla responde acústicamente a una vibración determinada, se procede a barnizarla, para luego afinarla, de lo contrario se desecha.

Abel Guadamuz con la carraca, instrumento de acompañamiento.

Posterior a la charla, inició el Concierto para mostrar el funcionamiento del teclado y estuvo a cargo del Ensamble de Marimbas y Percusión, integrado por: Rigoberto Tablada Pizarro en el Bajo, Abel Guadamuz Mendoza en el tiple; Eduardo Villafuerte Jirón en la melodía; Santos Leal Obregón en la contramelodía; Yennier Zúñiga Rodríguez bajo tenor; Mauren Briceño Oviedo y Razziel Acevedo Álvarez, armonía; Breiner Acevedo Rosales y Jorge Madrigal Ruíz, percusión y Gregorio Duarte Castro, Saxofón. Durante el evento se interpretaron ritmos musicales tradicionales de Guanacaste y latinoamericanos, como: parranderas, pasillos, danzas, boleros y cumbias, los cuales fueron el deleite de los presentes. Un elemento importante de anotar radica en la técnica de la improvisación, pues en la interpretación de los músicos guanacastecos se encuentra muy presente en todos los eventos y tiene un alto nivel musical y artístico; en este caso varios de los músicos demostraron su capacidad técnica y musical, al interpretar improvisaciones con una exquisita técnica. También, tuvo su participación la carraca, con su sonoridad característica y el saxofón alto, con sus giros melódicos bailables.

Para cerrar las actividades de investigación entre ambas Unidades Académicas, se realizó  una visita al hogar de ancianos de Golfito, con el Ensamble de Marimbas y Percusión, a fin de brindarles un espacio para el goce estético y el recuerdo, mediante un concierto con la música tradicional de Guanacaste y la música latinoamericana, que duró más de dos horas. Tiempo en el cual los asistentes escucharon canciones de su época, cantaron y varios salieron a bailar al ritmo de la marimba.

A manera de cierre se puede afirmar que el éxito de los eventos de investigación y difusión del quehacer investigativo, tuvo su asidero en la organización rigurosa de la Coordinación de Investigación de la Sede de Sur y el trabajo de la Coordinación de Investigación de la Sede de Guanacaste, junto con el talento y trabajo de la Etapa Básica de Música de Santa Cruz.

 

Raziel Acevedo Álvarez
Investigación Sede Guanacaste UCR

JUNTANZAS Y APALABRAMIENTOS

Por Memo Acuña (sociologo y escritor costarricense)

Es sábado de un setiembre que ya empieza a envejecer. Lluvioso, pero con calor en el alma que es lo que importa. Subimos a un autobús que nos llevará al Barrio Kennedy, un suburbio popular ubicado en la periferia de Bogotá. Como es habitual en los servicios de transporte de esta ciudad hermosa y compleja, los viajes suelen ir acompañados por una persona que hace de su arte, su vida, su ley motiv para sobrevivir.

Marina es una de esas personas, personajes de la informalidad bogotana que subisisten y responden ante la atrocidad del sistema. Es una mujer que amplifica su voz y con su voz nos hizo un regalo, uno de muchos ese día, al brindarnos su música para que sintiéramos, bailáramos, cantáramos. Ahí Ángeles azules adquirieron otra dimensión: poco importaban nuestros títulos, nuestra academia. Esa mañana, en ese autobús, fuimos voz colectiva con otras personas que también apalabraron desde la música, su razón cotidiana.

A un lado mío viajaba una joven mujer que amamantaba a su niño recién nacido. Y lo hacía al compás de la canción hecha vida por Marina. ¿Cómo recrear la vida, el principio, el origen, desde esa maternidad absoluta y vital? ¿Cómo hacerlo desde la alegría de coincidir? En estos tiempos de transición hacia nuevas formas de vincularnos, la música, el arte, deberīan ser enunciados como política pública, como decreto, como ley. Porque nos permiten la importancia del afecto, de la convivencia, amamantarnos de vitalidad.

Llegamos a Barrio Kennedy con ese sabor a canción en nuestros cuerpos. Nos dirigimos a la Casa comunitaria de la organización Juntanza Techotiva, autogestada por un grupo de mujeres jóvenes con una combatividad absoluta. Allí conversamos y conocimos sobre sus luchas, que son las luchas de todos y todas en una comunidad popular asentada en las cercanías de un humedal histórico en la Gran Bogotá. Entonces hablamos, apalabramos sobre medio ambiente, derechos humanos, autonomía colectiva. Aprendemos. Nos escuchamos. Las escuchamos.

Psicóloga social Rosita Suárez, en su homenaje en el marco del Encuentro Cuerpo, Patología Social y Política, realizado en Bogotá, Colombia, el 16 y 17 de setiembre.

En una Colombia esperanzada por el cambio, por la posibilidad, hemos venido unos días intensos a hablar de procesos comunitarios, de migración, de psicología política, de ancestralidad. Y hemos cerrado el encuentro conociendo esa combatividad de Diana y sus compañeras de lucha. Nos cuentan lo que hacen para empujar ese proceso desde el territorio, desde allí. Nos comparten que aún antes de que se conociera la designación de Francia como Vicepresidenta, la primera mujer en ese cargo, afrodecendiente, las había visitado y su encuentro quedó tatuado en una pared de la casa que sostienen a todo pulmón y militancia.

Decir esto en una Latinoamerica dolida, profunda, desigual, es decir esperanza. Para eso son las juntanzas, como la que nos convocó unos días desde la hermandad de Cátedra Libre Martín Baró. Entonces creemos que si, que si es posible otro mundo donde podemos juntarnos y celebrar la palabra que transforma, el lenguaje que recrea la vida, que nos la devuelve en rituales y abrazo colectivo.

Renuevo mi militancia en estas posibilidades de hacer. Desde aquí hago política, la que importa, la que transforma. La misma que hace apenas dos semanas nos juntó a un grupo de poetas del mundo en otro lugar histórico de nuestra región profunda, San Cristóbal de las Casas, para apalabrar en homenaje a las mujeres que buscan a sus familiares desaparecidos. Hoy, en esta juntanza, nos hemos reunido para abrazar la trayectoria de nuestra querida Rosita Suárez, Psicóloga Social colombiana de la cual seguimos aprendiendo que pensar bonito sea quizá la principal declaración universal para que este mundo en que vivimos siga valiendo la pena.

Invitación al Festival de la Baula

Luego de dos años de pausar el evento por la pandemia, ¡vuelve el Festival de la Baula!

Se extiende la cordial invitación a este evento que tendrá lugar en Barra de Parismina, en Siquirres, del 29 al 31 de julio. 

Este festival se realiza en pro de la Conservación de la tortuga Baula y la educación ambiental.

Entre las actividades por realizarse se encuentran actividades artísticas, deportivas y recreativas, limpieza de la playa, patrullaje, venta de comidas y por supuesto, su tradicional baile.

Para más información al: 8732-2896

Programa:

Sesión acústica: Tatiana Flores y Oscar Espinoza

Se le invita a disfrutar el próximo sábado 30 de julio a partir de las 8.00 p.m., de la velada acústica con la presentación en conjunto de los artistas Tatiana Flores y Oscar Espinoza.

La actividad es organizada por el Restaurante, Bar y Café “Camerino Artbar”, Frente a la Plaza de la Democracia. El valor de la entrada es un aporte voluntario y disfrutará de una gran velada con música latinoamericana y original.

Talleres de vacaciones de medio periodo

Del 04 de julio al 16 de julio del 2022, de 9:00 a.m. a 11:00 a.m. o de 1: 00 p.m. a 3:00 p.m, se impartirán una serie de talleres, dirigidos a niños y niñas a partir de los 4 años, estos se realizarán en Bazar Estacte, 200 metros este de la entrada principal del Colegio Técnico en Santa Rosa, de Santo Domingo de Heredia. Dichos talleres tienen un costo de 13 mil colones e incluye el material; solo debe traer sus herramientas de trabajo según el taller. 

  • Lunes 4 de julio: dibujo artístico
  • Martes 5 de julio: globo en castapesta
  • Miércoles 6 de julio: curso iniciación a la música
  • Jueves 6 de julio: teñido de telas
  • Viernes 7 de julio: proyecto navideño # 1
  • Sábado 8 de julio: proyecto artesanal padres e hijos
  • Jueves 14 de julio: alcancías
  • Viernes 15 de julio: pintura en botellas
  • Sábado 16 de julio: proyecto navideño # 2 

Reserve su espacio 

Petición de benemeritazgo para Dionisio Cabal en la música y la cultura costarricense

En la plataforma Change.org, Adalberto Fonseca, como representante de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados, ANEP, compartió una petición para impulsar el benemeritazgo de Dionisio Cabal por sus aportes en la música y la cultura costarricense. Cabal fue cantautor, director, guionista, productor de radio y televisión, estudiante de Periodismo, filólogo autodidacta y autor de libros sobre la tradición costarricense, incursionando también en investigaciones históricas y culturales

Entre los argumentos expuestos para justificar esta propuesta se puede encontrar que la obra de Cabal conforma un prolífico recorrido en defensa y rescate de lo más profundo de la identidad costarricense.  Esto fue alcanzado mediante un rescate cultural a través de sus canciones y mediante la preservación de la tradición oral de Costa Rica con elementos como trabalenguas, juegos de palabras, refranes, bombas, coplas y leyendas. 

Además, se destaca la gran relevancia del aporte de Dioniso Cabal Antillón en la tarea histórica de reivindicación plena para el resarcimiento moral y ético que todavía tiene Costa Rica pendiente con la figura, con la obra de gobierno y con el legado del héroe nacional y libertador, don Juanito Mora; estos estudios le llevan a impulsar el  “sindicalismo Morista”, promovido por ANEP.

ANEP manifiesta que, como organización “morista” en su expresión política y social, impulsará a partir de este momento ante la Asamblea Legislativa, un benemeritazgo para Dioniso Cabal debido a su trayectoria, atestados a la cultura popular costarricense, lo amerita con creces. Asimismo, exponen que el benemeritazgo será un justo honor para un ciudadano ejemplar que hizo de su carrera un espacio para la cultura de nuestros autores de pueblos y una base inexorable de la cultura tradicional costarricense.

Si desea consultar y firmar la petición, puede hacerlo al acceder aquí

 

Compartido con SURCOS por Adalberto Fonseca.

Les presento al joven David Serrano González

Alberto Salom Echeverría

Deseo primero presentar a David Serrano y el contexto social y cultural en el que le correspondió desenvolverse en su niñez y juventud. David es un joven de 25 ó 26 años que nació en la provincia de Limón. Producto de una treta que le hice, para que no supiera que iba a escribir sobre su persona, ya que es de personalidad muy humilde (sospecho no obstante, que David no mordió el anzuelo), le arranqué la siguiente frase autobiográfica: “Pues yo nací en la “mera cepa” [me escribió] en el hospital Dr.Tony Facio Castro. Y me crié nadando en las playas de Cieneguita-Limón, donde la mayoría de mi familia vive. […Luego me agregó] Años más tarde, cuando ya estaba por salir de Limón al valle central, mi mamá se mudó al Barrio Envaco, muy cerca de la fábrica de cartón. Actualmente ahí vive con mi hermanita”.

Como la mayoría de los lectores deben saber, Cieneguita es un barrio enclavado en el cantón central de la provincia. El contexto en que este joven creció y se desenvolvió, hasta su ingreso a la universidad, fue muy pobre. Pero está muy lejos de ser el estereotipo que con frecuencia nos han pintado algunos medios de comunicación. El estigma que se ha difundido a partir de algunos hechos aislados es que en Cieneguita abunda el crimen y la descomposición social. Quien haya tenido la ocasión de entrar y conocer el barrio, venciendo el estigma y los prejuicios, sabe que Cieneguita está habitado por un conglomerado humano culturalmente heterogéneo de personas, la mayoría afrodescendientes. Estudiantes de la UCR hicieron sendos estudios de la comunidad, bajo la guía de profesores en trabajos de extensión docente. Una de estas investigaciones apareció con el título de “Aquí Cieneguita”. El otro se publicó el 23 de abril del 2018 con el hermoso título de: “Descubriendo Cieneguita: Un sitio pintado de diversidad y calor humano”.

El primero de ellos fue un trabajo combinado de estudiantes de diversas carreras iniciado en el 2016, una de las frases concluyentes de una estudiante de trabajo social nos legó el siguiente relato: “Conocer Cieneguita y a su gente fue una experiencia enriquecedora, pues, desde que pusimos un pie en esta tierra cálida fuimos recibidos y recibidas con mucho amor. Nos enseñaron el valor de compartir, crear espacios y oportunidades de luchar, a pesar de que a veces parece que el esfuerzo es más grande que la recompensa […] un barrio que ha sufrido manifestaciones de la violencia estructural, el olvido del Estado, los gobiernos y de la población costarricense en general, su gente ha decidido confiar en nosotros y nosotras y eso no tiene precio.” Sin embargo, como también lo reconocen los trabajos de estudiantes y profesores, hechos violentos que también ocurren borran de un plumazo el esfuerzo consciente de jóvenes y una mayoría comunitaria por atraer el turismo, a fin de compartir con la gente la arquitectura comunitaria, sus rincones y colorido, así como el espíritu de un pueblo aguerrido, que sueña con el bienestar social de la población.

Pues bien, en aquel contexto abigarrado, pictórico y muy humano, por un lado, abandonado y en parte sumido en la pobreza por otro, vivió nuestro David Serrano González. Estudió en la escuela primaria y en la secundaria en Limón en aquellas condiciones difíciles, pero, bajo la tutela de su madre, una mujer valiente y con la fuerza espiritual que da la decisión de criar a sus hijos sanos y dispuesta a inculcarles el amor por el estudio, el trabajo tesonero y la superación personal. Desde muy joven David incursionó en la música; a la edad de 12 años formó parte de bandas de “reggae y de rock” de la localidad. Todavía no imaginaba lo que le depararía el destino fruto del amor que desarrolló por la música. Fue por ello por lo que, en el año 2012, ingresó a la etapa básica de música en la sede de Limón de la Universidad de Costa Rica. Su salto cualitativo se produjo después de que ingresó a la escuela de música de la UNA, con el apoyo de una beca, como ocurre con tantos estudiantes de su condición social y mérito académico.

No fue sino a la edad entre los 19 y 20 años de David, que se decide por el piano como instrumento musical, para llevar adelante su carrera profesional. En lo medular antes de esa edad no había tocado el piano. Esto es clave para lo que van a conocer. David además del amor por la música, es poseedor de una tenacidad y un espíritu de superación poco común, tal como se lo inculcó su sabia madre.

Por añadidura, el joven pianista demostró tener unas condiciones innatas para el piano, me atrevo a decir, muy sobresalientes. Todo ello se vio fortalecido por la convivencia de David con ese elenco maravilloso de maestros de piano que tuvo en la UNA, algunos de los cuales fueron sus profesores. Cito a los siguientes (espero no olvidar a nadie, sería involuntario): el Máster Luis Monge Fernández, hoy director de la escuela de música, la Dra. Tamara Sklioutovskaia, el Dr. Gerardo Meza, la Máster Ludmila Melzer, la Máster Irina Kaufman-Brookes, la profesora Valentina Tumanova y el profesor de solfeo y flauta Msc. Jonatan Albuja. De manera muy especial, a David le tocó en suerte tener como tutor, a un hombre y pianista excepcional, proveniente de Rusia, graduado en piano en el Conservatorio Estatal de Moscú en 1986, el Dr. Alexander Sklioutovski.

La Universidad Nacional (sé que la Universidad de Costa Rica también), posee un elenco maravilloso de profesores en música. En piano son muy destacados, por lo que han promovido a varias generaciones de excelentes pianistas de origen principalmente costarricense, aunque también de otras nacionalidades; algunos empezaron desde su niñez y tuvieron la oportunidad de ir a Rusia o a Ucrania a estudiar piano desde su tierna infancia. En esta faena el egregio académico, profesor Alexander Sklioutovski, a quien Costa Rica le debe mucho, ha desempeñado una enorme labor. Un profesor extraordinariamente exigente, que descubre al instante aquellas personas estudiantes que poseen cualidades destacadas para el piano. Este fue el caso insólito de David Serrano, a pesar de haber principiado, como antes lo dije, cuando ya tenía 20 años. Pero ya veremos de lo que ha sido capaz este joven.

David fue nombrado por los profesores, al menos en dos oportunidades “Estudiante Distinguido” de la Universidad Nacional, máxima distinción académica que otorga esta universidad, gracias a su ejemplar rendimiento como estudiante. Además, se hizo acreedor de la “Beca Isabel”, beca con la que la universidad galardonaba a estudiantes con calificaciones sobresalientes. Por las mismas razones se ganó el derecho, siendo estudiante de bachillerato de representar a la UNA, junto a otras personas estudiantes de piano de la misma universidad, de participar en afamados certámenes internacionales. Tras sus excelsas presentaciones se ganó la admiración de los concurrentes, profesores y estudiantes del más alto nivel, además de haber obtenido también, destacados puestos en estos certámenes de muy alto nivel en los que participó. En el 2020, David presenta su Recital de Graduación para optar por la licenciatura en enseñanza y ejecución del piano, realizada en el auditorio “Clodomiro Picado Twight” de la UNA, ocasión en la que obtuvo mención de honor. Todo lo cual, deseo recordárselos ahora, lo hizo en un tiempo meteórico de tan solo cuatro años después de haber empezado a tocar el piano.

David Serrano, a causa de esa trayectoria ejemplar se ganó una beca para aspirar a la maestría en el prestigioso Instituto ”Gnesin Russian Academy of Music”, de Moscú. Para poder trasladarse, puesto que la beca no incluía los pasajes ni la alimentación, sino solo derecho al dormitorio y el pago de los estudios, el joven y talentoso Serrano debió realizar en Costa Rica algunas presentaciones suyas al piano, lo que le permitió obtener los recursos pecuniarios para sufragar los gastos no cubiertos.

David ha pasado ya un poco más de dos años en Rusia, llevando la vida en medio de un rigor propio del más disciplinado claustro religioso, dedicado a aprender el idioma primero y después a sacar adelante los estudios para obtener la maestría. En el momento en que escribo sobre él, David está a punto de presentar su recital para finalizar esta etapa y optar al doctorado. Hasta el momento su calificación es excelente, habiéndose convertido, por derecho propio, en alumno del mejor catedrático de piano de la mencionada Academia; un pianista reconocido en toda Rusia y a escala mundial, cuyo nombre es profesor Vladimir Pavlovich Ovchinnikov; a este distinguido profesor, la mencionada “Gnesin Russian Academy of Music” le otorgó el reconocimiento de “Artista Emérito de Rusia.

En el próximo recital para obtener formalmente la Maestría, que se producirá en estos días, David Serrano va a interpretar dificilísimas obras según me dijo el catedrático de la UNA, Alexander Sklioutovski, su tutor en Costa Rica. Las obras que interpretará el talentoso joven músico costarricense serán las siguientes: Sonatas de Ludwig van Bethoven N. 23 y 31 y, el concierto para piano y orquesta N. 3 de S. Prokofiev.

En el concepto de los buenos profesores de piano de la UNA con los que he conversado sobre David Serrano, estamos en presencia de un músico sumamente talentoso y en pleno desarrollo. Su mérito es producto de un trabajo sostenido, muy exigente de alta y excelsa calidad. Cuando corresponda Costa Rica entera, la UNA y demás universidades públicas, lo recibirán con gran cariño y admiración. Su lograda excelsitud al piano es en gran parte producto de la universidad pública, de sus profesores y desde luego de su grande y talentoso desempeño durante todos estos años.

 

Compartido con SURCOS por el autor.

Recital de piano: Música de los Árboles

El próximo miércoles 15 de junio del 2022, a las 10:00 a.m., en el Parque del Este, en Montes de Oca, se llevará a cabo el Recital de piano: Música de los Árboles. Se presentarán 12 composiciones de Ana Isabel Vargas Dengo 

  1. Scherzo Árbol de Guanacaste. Op. 333
  2. Elegía al Jacaranda. Op.282 
  3. Pasillo Malinches. Op. 273
  4. Romanza Eucaliptos. Op. 295 
  5. Scherzo Llama del bosque. Op.301 
  6. Ceibo. Andantino Op.370
  7. Pasillo Robles de sabana. Op. 286
  8. Scherzo Cortez amarillo. Op. 276
  9. Pasillo Poro. Op. 284
  10. Romanza Laureles. Op. 400 
  11.  Vals Tala. Op. 309
  12. La siembra. Op. 431 

Contacto: parquedeleste@montesdeoca.go.cr

Horario: De martes a domingo.

Valor de la entrada: 1000 colones por persona, adultos/as mayores y menores de 12 años entran gratis. 

Ubicación: Del Cristo de Sabanilla, 1.2km al Este, entrada mano izquierda, frente al Fresh Market.

SERRAT ES SERRAT

Adriano Corrales Arias*

Nuestra generación recibió, casi como leche materna, la benevolente influencia del cantautor catalán no solo como poeta y músico, pero, sobre todo, por su insobornable actitud ética y política como artista que dialoga con su tiempo sin concesiones y sin perder su calidad metafórica y sensible.

Recuerdo la primera vez que lo escuché en la radio allá por el año 72 del siglo pasado en Villa Quesada (¿Radio Cima, “El club de la juventud”?). Era su clásico “Cantares”, donde homenajeaba y conmemoraba la muerte de Antonio Machado. Una crítica indirecta al franquismo. Y recuerdo que, en mi clase de español (¿73?) cuando vimos a Machado, le dije a la profesora que ese poema lo cantaba Serrat. La profe no lo conocía, entonces me invitó a hablar sobre él. Para la siguiente clase conseguimos el disco y un tocadiscos y me explayé subrayando su lado político en contra de la dictadura fascista. (¿De dónde sacaba esas conclusiones? Aún lo ignoro). Ese año fue su célebre concierto en el Centro de Recreación de la Universidad de Costa Rica.

Lo cierto es que Serrat nos ayudó a ingresar a la poesía con sus musicalizaciones. Me invitó a leer a fondo además de a los dos Machado, a Miguel Hernández, García Lorca, León Felipe, Rafael Alberti y, por extensión, a las dos generaciones españolas: la del 98 y la del 27. Pero, además, nos alimentó la rebeldía que sobrevolaba en la época con la resaca hippie, nos hizo comprender el amor en su forma más poética y liberada: todos queríamos una novia que no necesitara bañarse en agua bendita y cuyo nombre nos supiera a hierba, con una señora madre que se asomara al espejo y diese vuelta para comprender a ese “soñador de pelo largo”, “casi un beso del infierno, pero un beso al fin”. Así, nos señaló variados caminos, entre la guitarra y la patria (“una es fuerte y fiel, la otra un papel”), todos comprometidos. Sin proponérselo de seguro, también fue una suerte de inducción hacia nuestra militancia en la izquierda revolucionaria.

Serrat nos conversó sobre lo que sentíamos y pensábamos cuando éramos “jóvenes e indocumentados”, nos invitó a vagabundear, pero con un sentido más que lúdico, existencial y rebelde, es decir, el vagabundeo como una crítica al sistema en tanto se podía “raidear” y acampar, por el país y más allá, sin harina en los bolsillos, atenidos al autostop y a la gran solidaridad humana(“No me siento extranjero en ningún lugar / Donde haya lumbre y vino tengo mi hogar”). Había que marcharse al mar, buscar nuestro propio Mediterráneo con las y los compas apropiados, los más mundanos. Por eso reaccionábamos de una al “Qué va a ser de ti” una vez perdida la inocencia y ya idos de casa (“Se le borraron las pecas / Y su mundo de muñecas / Pasó… pasó veloz y ligera / Como una primavera en flor”). Pero, igual, nos advertía sobre el final del raid: “Pueblo blanco”, uno de los mejores poemas de la poesía castellana del siglo XX, se inspira en Mojácar, un pueblo de Almería en el que no hay esperanza ni oportunidades, porque más que la prosperidad, lo único que aguarda es la muerte. El narrador solo puede soñar con huir a un lugar mejor (“si yo pudiera unirme a un vuelo de palomas / y atravesando lomas dejar mi pueblo atrás, juro por lo que fui que me iría de aquí / pero los muertos están en cautiverio / Y no nos dejan salir del cementerio”). Un canto a los migrantes que, con el tiempo y con esos versos que aluden a los muertos, al polvo, la piedra y a la guerra en ese “Pueblo blanco”, adquieren un significado especial para las víctimas de las dictaduras latinoamericanas, incluida la de Franco en una España aún medieval.

Su mejor disco, qué duda cabe, es “Mediterráneo”; en todo caso, es el que nos puso a vibrar y ahora, cargados de cabanga, nos saca más que lágrimas. Al parecer, la muerte de familiares rondaba a Serrat cuando escribió la canción “Mediterráneo” en su exilio mexicano; recorría algunos lugares donde ideó el disco una vez que regresó de México: escenarios de Calella de Palafrugell (Girona), también habla de Cala d’Or en Mallorca como lugar referencial en el desarrollo de una obra que nos pertenece a todos. Lo escucho y lo escucho y me queda claro que estamos ante un disco que sigue vivo. “Mediterráneo” es, además, ecologismo y feminismo; hay cierta sensualidad en algunos de sus versos: “eres como una mujer perfumadita de brea” y en “La mujer que yo quiero”, porque “la mujer que yo quiero es fruta jugosa / Prendida en mi alma como si cualquier cosa”. Al margen del erotismo en esas figuras, la segunda canción aboga por la independencia femenina, igual que en “Qué va a ser de ti” no se juzga a la mujer que ha decidido dejar a sus padres atrás. La mujer que Serrat quiere no puede ser devota (“La mujer que yo quiero no necesita bañarse cada noche en agua bendita”), aunque eso implique que sea tan libre que, finalmente, le haga sentir como un esclavo (el cantautor se refiere a sí mismo con lo de “pobre Juanito”). De hecho, el amor es secundario para ella: “la mujer que yo quiero no necesita / deshojar cada noche una margarita”. La pieza incluye la defensa de una de las críticas misóginas habituales en la época: dicen que la mujer que quiere “tiene muchos defectos y demasiados huesos”, pero a él no le importa.

“Mediterráneo” se defendió como el primer disco de estudio en castellano de Serrat, pese a ser el octavo en total – algunos de sus lanzamientos se consideran recopilaciones de singles –, se completa con canciones tan significativas como “Tío Alberto”, un aristócrata y mecenas barcelonés al parecer (Alberto Puig Palau), “Barquito de papel” (“sin nombre, sin patrón y sin bandera”), “Vencidos”, basada en un poema de León Felipe sobre El Quijote, pero que, obviamente, está hablando de la Guerra Civil y del exilio, y, claro está, la delicatessen “Aquellas pequeñas cosas”, una pieza menor a dos minutos de guitarra y cuerdas, con las que el autor quería “reflejar la ternura de lo cotidiano”. El poema “Las moscas” de Machado fue su inspiración última, es histórica su interpretación sin camiseta en la película “Mi profesora particular”.

Y después está “Lucía”, junto a “Mediterráneo” el gran clásico del disco (últimamente el público prefiere la versión acústica de Silvio Rodríguez), “la más bella historia de amor que tuve y tendré”. Mucho se ha escrito sobre su verdadera destinataria, quién sabe si una azafata de Iberia, quién sabe si una mujer cuya boda trató de impedir Serrat a la desesperada; lo que trasciende, sin embargo, no es la anécdota, sino su facilidad para atravesar el tiempo: el sentimiento hacia la mujer, cuya intimidad nunca se ha vulnerado, permanece cual recuerdo intenso, calando hasta los huesos: “tu sombra aún se acuesta en mi cama / con la oscuridad, entre mi almohada y mi soledad”. Resuena aún: “no hay nada más bello que lo que nunca he tenido”; todo un epígrafe para un poemario o novela; o tremendo epitafio.

Ni la censura de la época pudo contener el torrente del “Mediterráneo” serratiano. Fue un extraordinario éxito comercial, nombrado el disco más vendido de España en 1972 por el Promusicae de la época. Escaló al número 1 el 3 de enero de aquel año tras una edición subrepticia en 1971, y lo mantuvo durante veinte semanas permaneciendo en las listas absolutamente todo el año. A la censura franquista se le atragantó el artista, fue declarado persona non grata y no fue hasta 1976 que recibiría el indulto tras la muerte de Franco. Desde entonces Serrat jamás se cansaría de su hit. Agradecido por haber podido alcanzar semejante estado de gracia, indica que aún toca Mediterráneo “no solo por obligación sino por gusto”.

Desde entonces hemos crecido con él, desde que nos visitara aquel lejano año del 73. Desde entonces cabalgamos al lado de su “amoroso batallar”. Más de cincuenta años de rumiarlo y seguirlo desde este lado del charco, siempre subiendo y bajando la cuesta “ con banderas verdes, rojas y amarillas”, “bajo un manto de guirnaldas”, porque “cae la noche y ya se van nuestras miserias a dormir”. Sí, “se despertó el bien y el mal”, pero su calle siempre se viste de fiesta.

¡Gracias Joan Manuel!

*Escritor