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Etiqueta: política

Talleres de junio en el CEDI: el Fenómeno Neopentecostal y las Elecciones 2018 en Costa Rica

El CEDI le recuerda la continuación de los Talleres de la Serie Religión y Política, los días sábado 16 de junio de 9 a.m. a 4 p.m. y domingo 17 de junio de 9 a.m. a 1 p.m.

  • Taller el Fenómeno Neopentecostal y las Elecciones 2018 en Costa Rica, con la participación de los expositores Andrey Pienda y Alberto Rojas; moderador Juan Manuel Fajardo.
  • Taller Religión y Elecciones 2018 en Costa Rica, con los y las expositoras Esteban Arias, María Laura Fernández, Marielos Araya y Priscila Barredo; moderador Jorge Arturo Chaves.

 

Todos los detalles en el Flip, enlace siguiente:

https://www.flipsnack.com/jachaves/flip-talleres-16-17-junio-2o18.html

 

Enviado por CEDI.

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Cristianismo católico y cristianismo protestante. Religión y política en Costa Rica

  • Catolicismo y política – Protestantismo y modernidad

Cristianismo catolico y cristianismo protestante

El programa Eckhart del CEDI (Centro Dominico de Investigación) reanuda sus primeros dos talleres participativos de la serie «Religión y Política en Costa Rica«, los próximos días 19 de mayo de 9 a.m. a 4 p.m. y 20 de mayo de 9 a.m. a 1 p.m.

Para ver detalles del programa, profesores, horario y matrícula en el Folleto Flip, abrir el siguiente enlace: https://www.flipsnack.com/jachaves/flip-2018-mayo.html

 

Invitación de Jorge Arturo Chaves, CEDI.

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El problema fiscal: Lo que no debería hacerse pero insisten tercamente en hacer

Luis Paulino Vargas Solís

 

Sin duda nos conviene, incluso nos urge, encontrar una salida pronta al problema del déficit fiscal y la escalada ascendente sobre la deuda pública que trae consigo. Pero ello no debería de ninguna manera ser pretexto para la precipitación y la chapucería. De acuerdo con la evidencia empírica y la teoría más seria y mejor fundamentada, hay cosas que no deberían hacerse. Lo malo es que se insiste en hacerlas.

El problema fiscal, la economía y el empleo

El primer serio error es no captar la relación entre el problema fiscal y el desempeño de la economía y del empleo. Si en otras épocas, se decía que el “mejor ministro de Hacienda” era una buena cosecha de café, hoy, tiempos del gobierno de Carlos Alvarado, podemos afirmar que la “mejor ministra de Hacienda” es una economía boyante que genere muchos empleos de calidad. El dinamismo económico, que pone a caminar todos los engranajes de la maquinaria productiva y provee empleos abundantes con salarios al alza, automáticamente genera mayores ingresos al gobierno. En cambio, por ya casi diez años la economía tica crece claramente por debajo de sus estándares históricos, con el agravante –incluso mucho más importante– que ese mediocre dinamismo es sumamente deficitario en términos de su capacidad para generar empleos y contribuir al sostenimiento de las finanzas públicas.

Según como se haga, el abordaje de lo fiscal puede dañar la economía y el empleo

Si se opta por un abordaje que enfatiza el recorte de gastos del gobierno, y la imposición de impuestos que obliguen a los sectores pobres de la población y a los grupos medios a recortar sus gastos de consumo, lo que tendremos, con casi total seguridad, es un bajón de la economía que deteriorará aún más la de por sí lamentable situación del empleo. Es como si decidiéramos despedir a nuestra “mejor ministra de Hacienda”, para sustituirla por algún tipo inepto y descuidado. El problema podría empeorar en vez de mejorar, y resolverlo conllevará costos aún más elevados.

A mediano y largo plazo la factura podría ser muy onerosa

Tenemos entre manos propuestas fiscales que, claramente, se desentienden de los problemas del empleo. Se arriesga con ello agravar la anemia crónica de la economía y la masiva carencia de empleos decentes. Pero, además, son propuestas inequitativas, que recargan los costos del proceso sobre los sectores más pobres y, en segundo lugar, sobre los grupos medios. Ello agravará la de por si aguda desigualdad que hoy fractura nuestra sociedad. Y, para peores, se apuesta (por medio de la regla fiscal) a un debilitamiento de la institucionalidad pública que, por encima de todo, golpeará a quienes más necesidad tienen. Esto puede provocar inestabilidad social en lo inmediato y, en todo caso, es algo que daría combustible al hervor a fuego lento del malestar y el disgusto que siente mucha gente en Costa Rica, especialmente en las zonas periféricas empobrecidas y olvidadas, y en los barrios marginales de las ciudades del Valle Central. Es echar leña a una hoguera que eventualmente puede convertirse en una enorme conflagración. Ya lo vimos en esta última campaña electoral, cuando caminamos al borde del abismo. La próxima podríamos caer.

Las propuestas en discusión: ejemplo perfecto de lo que NO debería hacerse

La transformación del impuesto sobre las ventas en impuesto al valor agregado (IVA), generalizando su aplicación a muchos servicios que hoy están exentos, tendrá dos consecuencias principales: en lo inmediato obligará a un recorte de los gastos de consumo por parte de familias pobres y de clase media, lo que implicará un frenazo a la economía y, posiblemente, un deterioro en los pésimos indicadores de empleo que tenemos. Segundo, en el mediano y largo plazo, agudizará la desigualdad, ya que es un impuesto que pesa más fuertemente sobre el bolsillo de quienes menos tienen.

El IVA podría ser aceptable, dadas las ventajas que tiene como herramienta para el control del fraude en el impuesto sobre la renta, pero solo si fuese parte de una propuesta integral que hiciese que, en su conjunto, el sistema tributario fuese realmente justo y equitativo. No es lo que se propone. El impuesto sobre rentas y ganancias de capital, incluido en el proyecto en discusión, podría dar un aporte en ese sentido, pero en gran medida pierde ese cualidad, en vista del diseño que se le da (una tasa “plana” del 15%, que lo mismo sería pagada por el pequeño inversionista o ahorrante, que por los grandotes). El incremento en el impuesto sobre salarios por encima de 2,1 millones al mes, tiene cierto grado de progresividad o justicia (poquitas personas en Costa Rica reciben tal monto de ingresos), pero es claramente, un impuesto que afectará a los profesionales asalariados del sector público, y el cual no toca en absoluto a los ricos-realmente-ricos, propietarios de grandes patrimonios (como acciones de empresas; bonos del gobierno; mansiones principescas; edificios de alquiler; yates, autos de lujo y aviones privados, etc.).

La llamada regla fiscal (véase mi artículo Regla fiscal parte II: para entenderla y entender el disparate) es claramente un receta animada por una feroz ideología anti-sector público, que inevitablemente conducirá a un mayor debilitamiento de los servicios públicos, con graves consecuencias: para la población más pobre en primer lugar, así como para estabilidad social y política en su conjunto.

Por su parte, todo el discurso que insiste en el recorte del gasto público, y que en buena medida traduce un odio mal disimulado hacia los empleados y las empleadas públicas, confunde la mojigatería moralizante con las realidades de la economía. Eso sumará a los factores regresivos, dañinos en lo inmediato para la economía y el empleo, y, a mediano y largo plazo, para la desigualdad, la estabilidad democrática y la paz social.

Necesitamos una propuesta fiscal diseñada sobre la base de otros criterios. Sobre eso volveré en un artículo posterior.

 

En imagen de portada: Rocío Aguilar, nueva ministra de Hacienda.

Tomado del blog: http://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com

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Juventud beligerante adentro de la lucha de clases

Marlin Oscar Avila

 

En esta oportunidad hacemos un breve recorrido por el panorama mundial, tomando primero la decadencia de la política imperial, sus guerras militares en medio oriente, para luego, pasar rápidamente a señalar las luchas que se libran en el continente americano. En este corto espacio trata de hacer una apretada síntesis del complicado espectro, donde la juventud es la actora principal.

Así como ha sido imposible esconder los ciclos de crisis económica que ha tenido el sistema capitalista en la última década, le es imposible a la cabeza del sistema en Washington, esconder el declive en la política internacional.

En un informe que el mismo gobierno estadounidense publica, hace ver que, durante el examen de 93 resoluciones en la Asamblea General de la ONU en el 2017, solamente hay un 31% de coincidencia de voto de EUA con el resto de naciones. Este dato comparado con el año anterior es de 10 puntos menos. En los años 2014 y 2015 su popularidad tampoco era significativamente mayor a las de 2017, cuanto obtuvo un 38 y 37 por ciento, respectivamente. En el presente año, pareciera que esta tendencia se mantendrá a la baja.

Es muy conocido que las naciones donde EUA es menos popular son Zimbabue, Burundi, Irán, Siria, Venezuela, Corea del Norte, Turkmenistán, Cuba, Bolivia y Sudáfrica.(https://www.state.gov/documents/organization/281458.pdf). Además de otros países erráticos como Turquía. Y aun dudamos si Ecuador estará en la fila Trumperiana.

Podemos imaginar el disgusto que pasa la embajadora Nikky Haley, quien tiene como principal objetivo, obtener el mayor apoyo mundial de sus propuestas. Cómo es típico en las esferas políticas altas y bajas, el cinismo tampoco está ausente en la ONU. Según la Sra. Haley, “Esto se debe a que nos preocupamos más sobre estar en lo cierto que en lo popular».

La Guerra Fría II, sigue escalando más peldaños buscando beneficiar a la clase rica del globo terráqueo. La concentración de sus esfuerzos está allá adonde Washington decide apuntar sus baterías, aun cuando las condiciones actuales son menos favorables a sus caprichos por el crecimiento multipolar del poder mundial. Hay gobiernos que tradicionalmente han seguido las indicaciones de la Casa Blanca, sin cuestionamiento alguno, como es el caso de Alemania. Una potencia europea muy importante, quien ahora hace esfuerzos por soltarse de esas ataduras.

El panorama es de guerras convencionales, utilizando innumerables grupos terroristas y mercenarios en el Oriente Medio, donde hay oficialmente ejércitos del Occidente involucrados desde sus inicios. Mientras que, en el continente americano se libran constantes batallas entre gobernantes representando las burguesías y oligarquías, varios gobiernos de facto, enfrentados a sus pueblos compuestos por etnias, obreros, campesinado, mujeres trabajadoras y juventud buscando un mejor futuro. Europa central se asimila en esto, especialmente Francia, España e Italia, con otras formas y factores históricos, pero al final, en plena lucha de clases contra el neo liberalismo.

Mientras en Brasil se encarcela a Lula por haber sacado de la pobreza más de 36 millones de familias, en Honduras se libera a quien les ha robado los zapatos a miles de niños descalzos. Mientras en Costa Rica se sigue luchando contra el extractivismo de los recursos naturales y los derechos de las etnias. La clase trabajadora exige que las élites sociales y económicas también paguen por el déficit fiscal. En Nicaragua se envían bandas de maleantes para asesinar y perturbar la tranquilidad de un proceso de diálogo en su esfuerzo por reconstruir su herida democracia. En Perú, aunque sin PPK, se mantiene la imposición del modelo neoliberal y la “propuesta de Lima” para boicotear las elecciones y el proceso de alternativa financiera de Venezuela, sin excluir una posible invasión militar combinada entre ejércitos latinoamericanos, encabezados por Estados Unidos de Norte América. En Colombia llevan más de 350 lideres sociales asesinados y un proceso de paz cada vez es menos viable, por las acciones del Cartel del Golfo en coordinación con los paramilitares de la autodefensa, creada por las élites económicas y políticas. Su persecución contra las minorías étnicas es implacable. Argentina y Chile se han unido para “democratizar” a Venezuela, así que sus problemas internos con la clase trabajadora, la juventud estudiantil, las etnias y el magisterio en las calles, se dejan de lado, tal y como hace Enmanuel Macron en Francia, con los sindicatos del transporte.

El Ejecutivo de Argentina acaba de obviar el parlamento ingresando tropas militares del Pentágono, seguramente en preparación para la “democratización” de Venezuela. Así mismo ocurre en Panamá con el magisterio en las calles; en Perú con los trabajadores de la salud y la educación. Brasil está en todas las pantallas del mundo con miles de indígenas exigiendo respeto a sus derechos ancestrales; con ataques criminales a quienes custodian la integridad de Lula da Silva y, aun sin develar a los asesinos de la diputada negra Marielle Franco. Ni qué decir de México, con innumerables crímenes de Leza humanidad sin resolver, en medio de un proceso electoral que amenaza a la clase dominante con perder el control político. En Guatemala el pueblo, en una sola voz, exige la renuncia de su presidente Morales por corrupción, mientras que, en El Salvador, estamos por ver la “dulce venganza de Arena” contra el Frente Farabundo, y de paso, contra la clase trabajadora, al iniciar pronto su gobierno.

Hasta ahora los centros de mayor interés de Washington, como todos sabemos, son los países árabes de Oriente Medio, sub divididos en alianzas geopolíticas por intereses político- religiosos y de sus riquezas. Lo más lamentable han sido las escusas para invadir, destruir y asesinar a millones de sus habitantes, como los casos en Iraq, Libia, Afganistán, Palestina, Líbano, Yemen y Siria. El nuevo bombardeo realizado contra Siria entre EUA, Francia y la Unión Británica el 14 de abril, cinco días después que Israel había hecho lo mismo, se justificó por un supuesto ataque con armas químicas del gobierno sirio. El jueves 26, ya la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) dio a conocer que todo fue un montaje de la oenegé Cascos Blancos, con sede en Inglaterra. Además, este mismo organismo de la ONU, verificó que el veneno aplicado al ex agente doble ruso Sergei Skripal y su hija fueron pudo ser producido en el mismo Inglaterra, Estados Unidos u otro país, menos en Rusia.

En este marco de acusaciones, ataques, invasiones militares, ocurridas en este mes, se ha llegado a confirmar que el supremo poder militar del que gozaba EUA, aun en unión con Inglaterra y Francia, ha dejado de existir. El 14 de abril le lanzaron más de ciento tres misiles a Siria, de los cuales, se dice que solamente nueve dieron en el blanco. Los demás fueron destruidos por el ejército sirio, sin intervención militar, en su defensa, por parte de los rusos.

Como dijera recientemente el vicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera, con las derrotas que ha sufrido EUA en medio oriente, su atención cambiará hacia su propio continente. Es aquí adonde los halcones imperiales heridos van a buscar recuperarse.

Warren Edward Buffett – con una fortuna personal estimada por Forbes en 58 mil millones de dólares en el 2008 – expresó: “Por supuesto que hay lucha de clases y los ricos estamos ganando”. Por otra parte, el ex ministro de Justicia del Gobierno de España Ruiz-Gallardón sin inmutarse dijo: “gobernar es repartir dolor”.

Aun cuando es chocante escuchar tales expresiones, podemos aceptar que la clase empresarial- financiera, dueña de las riquezas mundiales no solamente está ganando, pero está dispuesta a destruir lo que no logra acaparar. No solamente juega con cartas marcadas, pero sin ningún escrúpulo moral. Da golpes de Estado militares, golpes técnicos, judiciales y legislativos. Utiliza las religiones y cualquier valor social para lograr escalar al poder político. El engaño, la intriga, el chantaje, el boicot y la mentira son sus principales antivalores. Utiliza las mafias, las maras, las bandas de narcotraficantes, los soldados de fortuna, el sicariato, los grupos paramilitares, los partidos políticos, las organizaciones de barrios, a pastores, las vírgenes y santos de las iglesias para sus objetivos lujuriosos, no conoce ética ni límite moral alguno. Sin ninguna pena utiliza la lucha contra la pobreza como “su causa” para lograr sus propósitos. Los derechos humanos son parte de su agenda para engañar a incautos. Es en la clase dominante adonde el principio de “los fines justifica los medios”, se aplica en toda su dimensión.

Mientras se dan esas batallas campales de ligas mayores en Medio Oriente, en nuestra región latinoamericana, la clase trabajadora libra importantes batallas. Se es consciente que la “espada de Damocles” sigue sobre las cabezas de Venezuela, Bolivia, Cuba y Nicaragua. No obstante, la administración Trump debe saber que, una invasión militar extranjera a uno de estos países conllevará consecuencias imprevisibles para el continente entero.

Es cierto que muchos gobernantes ahora reparten dolor en sus pueblos, como lo afirmara el miembro del PP español; probablemente los ricos estén ganando la lucha, pero eso no seguirá siendo así cuando hay una juventud trabajadora, estudiantil y militante, dispuesta a trazarse un mejor futuro.

 

Enviado por el autor.

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El gabinete económico del nuevo gobierno ¿Qué mensaje nos da Carlos Alvarado?

Luis Paulino Vargas Solís (*)

 

Para comprender mejor la cuestión, y poder contextualizarla apropiadamente, conviene empezar por explicar un poquito sobre las diversas corrientes de pensamiento que subyacen a la economía, en cuanto que ciencia social.

En particular, existe una corriente ampliamente hegemónica. Llámela perspectiva teórica o, si usted prefiere, digámosle paradigma. Alguna gente la llama la “teoría neoclásica”. Los economistas que se adscriben a esa corriente, eligieron hace ya más de 40 años, otra designación, aún más pomposa: “la nueva macroeconomía clásica”.

Es una teoría que recurre a un lenguaje matemático muy sofisticado, con lo que, a menudo, termina siendo simple gimnasia mental, con poquísima o nula relevancia desde el punto de vista económico. Si se examina más en profundidad lo que esta teoría plantea, queda en evidencia que, en lo fundamental, representa un retorno a las teorías que eran dominantes a finales del siglo XIX e inicios del XX, las cuales entraron en crisis y se desacreditaron gravemente a raíz de la Gran Depresión de los años treinta, y ante el ataque teórico proveniente del economista inglés John Maynard Keynes (1883-1946), en especial, aunque no exclusivamente, su “Teoría General” (1936).

Esas teorías prekeynesianas básicamente afirmaban una cosa: los mercados capitalistas poseen capacidades de autorregulación automática que garantizan que la economía siempre funcionará de manera óptima y con pleno empleo (una idea en mucho deudora al trabajo del economista francés, León Walras, 1834-1910). O sea, y con arreglo a tales teorías, la Gran Depresión jamás debió ocurrir…pero ocurrió. Keynes elaboró una crítica que, de diversas formas, torpedeaba la médula de tales teorías. Demostró que había rasgos de irracionalidad en los comportamientos propios de los mercados capitalistas, lo cual, en combinación con la incertidumbre y el peculiar papel del dinero, determinaba la posible emergencia de situaciones de crisis, como esa Gran Depresión.

Mientras en Carlos Marx (1818-1883), el problema principal detrás de la crisis capitalista era la tendencia declinante de la tasa de ganancia (o sea, de los índices de rentabilidad relativamente al monto del capital invertido), en Keynes el énfasis se ponía en el lado de la demanda.

Keynes, más incluso que el propio Marx, se ganó el odio de esa ortodoxia, precisamente porque la atacó desde dentro de ella misma. Luego, esa economía neoclásica intentó, con notable éxito propagadístico, apropiarse de Keynes reintroduciéndolo en su ortodoxia y limándole garras y dientes. Pero, en realidad, no lo lograron, porque sobrevivió y con el tiempo se ha fortalecido una corriente crítica –el poskeynesianismo– de la que casi nadie en Costa Rica parece saber nada. Fue desde ahí que se elaboraron críticas radicales a aspectos sustantivos de la teoría ortodoxa (en relación, por ejemplo, con su teoría del capital, la función de producción, la teoría de la distribución y la teoría del equilibrio en competencia perfecta, entre otros).

Pero, bueno, la ortodoxia neoclásica siempre ha tenido a su favor el poder económico, porque, a su vez, ese poder económico ha entendido que aquella ortodoxia le ofrece un inmejorable aparato de justificación de sus intereses, aparte que logra hermosear su ideología, al colgarle trajes de aparente cientificidad. No extrañe entonces ese resurgir que se da sobre todo hacia los setenta del pasado siglo (aunque con antecedentes en el decenio anterior). El “paraguas” que lo engloba es la ya mencionada (según designación elegida por los propios interesados) “nueva macroeconomía clásica”, a cuyo amparo florece toda una gama de teorías, aparentemente nuevas: expectativas racionales, mercados eficientes y ciclos reales, posiblemente la tres principales. De donde surge, además, una larga lista de galardonados con el llamado premio Nobel de economía.

Lo de “nueva” es más que discutible. Un examen detenido pone en evidencia que viene siendo básicamente lo mismo que se decía antes de Keynes (y que permanecía invulnerable a lo que el marxismo por entonces proclamaba), que luego Keynes desbarató con parricida entusiasmo, para enseguida recomponerse en una especie de “frankestein” teórico a medio camino entre Keynes y la ortodoxia neoclásica. Aunque pulverizado posteriormente por la crítica poskyenesiana, en todo caso sobrevivió tomando el atajo de decirse “aquí no ha pasado nada” y hacerse los desentendidos. Efectivamente, es teoría prekeyenesiana, pero maquillada con nuevos términos y una sobredosis de matemática.

Tal es el trasfondo teórico-ideológico que informa, guía y motiva al común de los y las economistas costarricenses. Por ello usted les oye decir: “la economía de Costa Rica no crece lo suficiente ni genera el suficiente empleo, por causa de las malas expectativas que el déficit fiscal le ocasiona a los empresarios”. O bien: “recortar el gasto público para reducir el déficit fiscal le devolverá la confianza a los empresarios, y así la economía crecerá más y creará más empleos”. Detrás de esta forma de razonar está la “nueva macroeconomía clásica”, sobre todo la hipótesis de las expectativas racionales. Ni más ni menos. O sea: lo mismo que los economistas habrían dicho 100 años atrás, aunque con términos parcialmente distintos.

De la gente que Carlos Alvarado está colocando en su equipo económico, conozco relativamente bien a Edna Camacho y a Rocío Aguilar. La primera era candidata vicepresidencial del PUSC, siendo yo el del Frente Amplio, cuando, con mucho honor, puse el pecho a las balas en debates económicos en los que a mí solito, frente a todo el resto de candidaturas vicepresidenciales, me tocó defender tesis económicas progresistas y alternativas. Con la segunda compartí en una comisión convocada por el Programa Estado de La Nación. Creo poder decir que sé bien cómo piensan y cómo miran los problemas económicos de nuestra Costa Rica. No conozco personalmente a Rodrigo Cubero, quien ocupará la presidencia del Banco Central, pero las referencias disponibles sugieren que hará equipo, con amplia coincidencia de criterios, con las señoras Aguilar y Camacho.

Desde luego, celebro que este par de mujeres, tan capaces y calificadas, ocupen puestos tan importantes en el ámbito económico, los cuales en el pasado siempre fueron asignados a hombres. Pero me temo que ellas dos, en conjunto con Cubero, formarán un poderoso tridente, que con gran vigor y energía, presionará por llevar adelante una agenda económica muy ortodoxa y conservadora: ajuste tributario severo y muy regresivo; restricción al gasto público, inclusive el gasto social; reducción de derechos laborales (y no solo en el sector público) y avance en la agenda de liberalización financiera.

 

(*)Director Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE-UNED)

 

Texto y foto aportados por el autor.

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Irresponsabilidad fiscal O de cómo ayudarle a Fabricio

Luis Paulino Vargas Solís (*)

 

Durante los días previos al sábado 20 de abril de 2018, La Nación publicó varios reportajes que resaltaban criterios emitidos por expertos o encumbrados representantes de dos influyentes organizaciones de alcance global: el Banco Mundial (BM) y la OCDE. El diagnóstico compartido era: el problema fiscal de Costa Rica es una grave amenaza. La propuesta era igualmente consensuada: realizar un severo ajuste que reduzca de forma pronunciada los desequilibrios fiscales, la cual debería llevarnos, en un plazo relativamente breve, a una situación de superávit, o sea, de exceso de los ingresos del gobierno sobre sus gastos. Todo lo cual ha culminado –al menos de momento– en el editorial de La Nación de este sábado 20 (https://www.nacion.com/opinion/editorial/editorial-banco-mundial-ocde-y-la-urgente/H5EGHLAMXVHPNJXX27OJRK7QDM/story/) con el que se pone la cereza sobre el pastel.

Irresponsabilidad fiscal O de como ayudarle a Fabricio

Los datos que el editorial cita, tomados a su vez de lo que el BM receta, habla de pasar de la actual situación de “déficit primario” a una de “superávit primario”. Aclaremos los términos: “déficit primario” hace referencia al exceso de los gastos del Gobierno Central sobre sus ingresos, pero sin considerar los pagos por concepto de intereses de la deuda. Alcanzar “superávit primario” implica, por lo tanto, pasar a un exceso de los ingresos sobre los gastos, pero siempre sin incluir esos intereses.

Pues bien, hoy día el “déficit primario”, como proporción del Producto Interno Bruto (PIB), o sea, del valor monetario total de la producción de bienes y servicios de la economía costarricense, se ubica algo por encima del 3%. En términos absolutos, ello significa alrededor de un millón de millones de colones, o sea, un billón de colones. Una cifra gigantesca que equivale a cerca de 3,5 veces el presupuesto del Ministerio de Salud, o más del doble del presupuesto de las universidades. Entonces, y de la mano con el BM, La Nación nos propone pasar a un superávit primario que, como mínimo, ha de ser del 4.5% del PIB, aunque lo más deseable, nos dice, es que alcance el 5,2% del PIB. Lo primero, según indican, estabilizaría la deuda pública, o sea, frenaría su crecimiento. Lo segundo nos daría un singular honor: las llamadas agencias calificadoras internacionales (Moodys, Standard & Poor’s, Fitch), nos concederían “grado de inversión”, que viene siendo como pasar a ser parte de las familias elegantes y de buena reputación.

Un superávit del 4,5% implicaría un excedente positivo de alrededor de 1,4 billones de colones. Llevarlo al 5,2% significaría aproximadamente 1,6 billones. Sume usted, entonces: partiendo del “déficit primario” actual, eso significaría un ajuste fiscal –vía aumento de impuestos y/o recorte de gastos– por un monto total de 2,4 billones en el primer caso y de 2,6 billones en el segundo. O sea, más de 8% como proporción del PIB.

Supongamos que fuera un ajuste “gradual” en tres años. O sea: a razón de 2,7 puntos del PIB por año. Si es vía recorte en el propio gobierno, ello significará menos compras públicas y despido de gente, y, por lo tanto, contracción del consumo público y privado. Si es vía impuestos sobre los ingresos de sectores pobres y medios (que es lo que esta gente privilegia), ello también contraerá el consumo privado. Y un recorte de tal magnitud, podría hacer que la economía caiga y entre en recesión, con lo que la situación del empleo, que ya es muy mala, se deterioraría aún más.

Todo lo cual sería simplemente desastroso: por el deterioro en las condiciones de vida de mucha gente, el agudo disgusto social que provocaría y el impacto negativo sobre el de por sí maltrecho prestigio del sistema político.

Suponer otra cosa es, sencillamente, pensamiento mágico. Y eso, según parece, es a lo que apelan el BM, la OCDE y La Nación. No hay forma posible de empujar el crecimiento de la economía, cuando ésta es sometida a un ajuste de tales dimensiones. Imaginar que ello devolverá la confianza al empresariado para estimularlo a invertir y generar nuevos empleos, pasa por alto un hecho objetivo simple y contundente: las empresas no se ven estimuladas por un mercado y una demanda en caída libre. Y ese sería el efecto directo que tendría un ajuste fiscal tan severo.

Por ello resulta risible esta afirmación de La Nación: “…si la economía del país alcanzara tasas de crecimiento superiores al 6 % anual, no solo ello coadyuvaría a reducir el endeudamiento público…sino que contribuiría a aumentar la recaudación fiscal sin necesidad de aprobar nuevos impuestos ni elevar las tasas impositivas”. Por supuesto: si la economía alcanzase tales niveles de dinamismo, y sobre todo si se logra que sea un crecimiento que genere muchos empleos, lo resolución de los problemas fiscales, sería muchísimo más fácil. Pero lo asombroso es que esta gente tan sabia no se entera que el violento ajuste fiscal que promueve funciona exactamente a la inversa: en contra del crecimiento y en contra del empleo. Es, con toda certeza, una fórmula para agravar los problemas fiscales.

Lo cierto es que todos estos expertísimos personajes, insisten unilateralmente en un severo ajuste fiscal, agarrados a un artículo de fe que la realidad ha comprobado reiteradamente fallido: que la austeridad fiscal genera dinamismo económico y empleo. Desde ese principismo dogmático, omiten toda propuesta para reactivar la economía, porque imaginan que eso se dará mágicamente.

Detrás de los proyectos fiscales actualmente en discusión –en particular la “mega-moción o texto sustitutivo del proyecto de ajuste tributario (expediente 20.580)– subyace el mismo error, la misma visión parcial y fragmentada. Miran el problema fiscal sin captar el contexto social, político y económico más amplio. No quieren saber nada del daño que sus propuestas podrían causarle a la economía, ni querrán admitir que por esa vía se arriesga agravar los problemas fiscales que dicen querer resolver. Y jamás aceptarán que esta es una vía regresiva e injusta, que agudizará el malestar ciudadano, generará inestabilidad social y profundizará el descrédito de la institucionalidad democrática.

Ottón Solís, por quien guardo gran respeto, ilustra el problema de estas élites políticas con particular claridad: esta es, según él, la única respuesta posible, y cualquier oposición que se exprese –por ejemplo esta que aquí planteo– es irracional y motivada por estrechos intereses gremiales (por ejemplo: https://www.elmundo.cr/otton-solis-critica-a-lideres-sindicales-y-populistas-de-derecha-por-oponerse-a-reforma-fiscal/). Tal grado de intransigencia contribuye a echarle más leña a la hoguera. No debería desestimarse tan a la ligera las críticas que plantean dudas sobre la equidad de todo esto, ni las reservas que, justificadamente, se puede tener acerca de su impacto en la economía.

Irresponsabilidad fiscal O de como ayudarle a Fabricio2

Todo lo cual resulta mucho más inoportuno en un país aquejado por niveles intolerables de desigualdad, y en el que hierve a fuego lento un profundo malestar ciudadano. El mensaje de la gente en la última campaña electoral, en que se estuvo a punto de elegir a un candidato fundamentalista, enemigo de la democracia y los derechos humanos, parece no haber sido captado por estas élites políticas. Siguen en lo mismo de siempre, como si nada hubiese ocurrido. La gente, furiosa y decepcionada, podría optar incluso por las apuestas más arriesgadas. Esta vez nos asomamos al abismo. La próxima podríamos caer. Urge enderezar la ruta, solo que estas élites políticas ni se enteran de ello.

(*) Director Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE-UNED)

 

Tomado del blog http://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com

Enviado por el autor.

Los Falsos Positivos en las Altas Esferas Políticas

Marlin Oscar Avila

10 de abril de 2018

 

La humanidad está en un momento delicado ante los conflictos creados por el tránsito de un mundo unipolar a uno multipolar. Así que un método utilizado inicialmente en Colombia, ahora se usa en las más altas esferas de la política mundial.

La hegemonía sustentada por EUA desde 1948, luego de concluida la segunda guerra mundial en 1945, a partir de la creación de las principales instituciones multinacionales, el predominio del sistema capitalista; de construir un ejército con multitud de bases en el mundo entero; del dominio del dólar como moneda de referencia mundial; ha conllevado a una dura resistencia para quebrarse en diversos poderes mundiales. En el primer trimestre del presente año, ha elevado sus constantes fricciones para convertirse en guerras políticas, mediáticas, financieras y escaladas militares.

Aunque este conflicto de poderes por las hegemonías mundiales en un cuadrilátero donde únicamente actúan pesos pesados, no deja de impactar a los pesos medianos y livianos. Además, la complejidad es grande y, en ocasiones confusa. Para comprender mejor habría que iniciar por lo más simple. Es decir, qué le proporciona poder económico, político y militar a una nación dentro de ese cuadrilátero.

Es interesante observar cómo la mentira es utilizada en estas dimensiones de la lucha por el control mundial. Ante el dominio de los principales medios de radio, televisivos e impresos en el mundo de las comunicaciones, como buenos maquiavélicos, los gobiernos de esas potencias lanzan campañas que aseveran hechos dramáticos que no son más que intrigas, pero que hacen creer que son verídicos. Como la tecnología de la comunicación, de última generación, convierte imágenes y monta videos como ensayos de una película fantasiosa creíble ante los ojos de cualquier espectador, las potencias están utilizándolas para desprestigio de sus contendores.

Las mentiras son utilizadas como grandes verdades. Ahora se han unido a esta inmoralidad política y jurídica los aparatos de justicia, así los vemos tanto en España como en Brasil, en Argentina como en Centro América; en la OEA, en la UE, ni qué decir del FMI y la banca internacional. Con sus mentiras y cooptación de los sistemas de justicia, han logrado convertir a sus víctimas en victimarios y, hasta en “delincuentes y corruptos” a sus principales oponentes. Pero lo espantoso y de alto riesgo, es como ahora se está mintiendo con todo descaro en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Al escuchar sus debates, es como una discusión entre sordos. Las justificaciones, exigencias y evidencias de un gobierno acusado públicamente, no es escuchado, admitiéndose como verdad absoluta lo dicho por la representante de los EUA, que no pasa de ser muy emotiva y ofensiva a sus colegas del Consejo. La decepción completa es cuando uno escucha a representantes de países como Holanda, Suiza, Francia e Inglaterra. No hacen más que secundar a la representante de EUA, sin más pruebas que su palabra.

Lo hechos que pudiera provocar un grave incidente hacia una guerra final es, en primer lugar, las grandes mentiras de las últimas semanas como ha sido el caso del envenamiento en Inglaterra del doble agente ruso Inglaterra, el señor Serguéi y su hija Yulia Skripal, del cual la primera ministra Theresa May acusa a Rusia de ser la causante, sin colocar evidencias sobre la mesa. En segundo lugar, ante el desprestigio mundial por tal falsedad, que condujo a un grave escándalo diplomático, la inteligencia de los históricos aliados, UB y EUA, produjo otro escándalo que cubra las espaldas de la PM May, como ha sido la resiente acusación del uso de armas químicas contra civiles en Siria, igualmente sin ninguna evidencia y su resistencia a una investigación de fondo.

El caso es delicado, puesto que los gobernantes de ambos países, Estados Unidos y Unión Británica, requieren de mejorar su popularidad local, ambos han bajado significativamente y buscan afanosamente lo que salva a gobernantes en muchos casos: provocar la euforia del patriotismo para cubrir con ese manto su mal gobierno. Theresa May ha actuado mal con el Brexit y Donald Trump, está amenazado con un posible juicio político, producido ante resientes evidencias de irregularidades en su administración. Si las grandes mentiras no logran convertirse en falsos-positivos, sus funciones pueden tener pronto final, pero si logran sus propósitos, la humanidad entera podría ingresar en el túnel del final de nuestra existencia.

No dejan de tener razón algunos dueños de las grandes corporaciones quienes están preparando sus maletas para introducirse en los búnqueres que tienen contra una guerra nuclear.

 

Enviado por el autor.

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Coalición Costa Rica agradece el respaldo y el trabajo de todos los y las costarricenses

COMUNICADO DE PRENSA

Movimiento ciudadano está listo para continuar trabajando

 

  • El grupo seguirá vigente como una plataforma para la generación de propuestas y la fiscalización ciudadana de la política costarricense
  • Movimiento celebra la contundente victoria electoral por el fortalecimiento de la democracia costarricense
  • En los próximos días se anunciarán estrategias y actividades relacionadas con los objetivos de Coalición Costa Rica

 

Luego de dos meses de trabajo intenso de miles de personas de distintas agrupaciones políticas, movimientos sociales y ciudadanía comprometida a lo largo y ancho del territorio nacional, el domingo 1 de abril, con la victoria contundente de Carlos Alvarado Quesada se culminó con éxito uno de los objetivos de la primera etapa de acción de Coalición Costa Rica.

“Hace 60 días fue una idea, pero era la idea que el tiempo estaba esperando. Esta gran primera etapa de Coalición Costa Rica ha sido maravillosa, por eso hemos trabajado con tanta pasión y compromiso, cada quien ha puesto sus talentos y recursos al servicio de los demás con quienes construimos Patria, porque Costa Rica merece esto y estamos aprovechando la oportunidad histórica para volver a empezar a hacer las cosas de manera distinta”, expresó Javier Ballesteros en representación de la Coalición.

Más allá del resultado, uno de los aspectos más rescatables de este proceso es el involucramiento de los ciudadanos en la política bajo la premisa de que es más fuerte #LoQueNosUne. Desde la movilización masiva para promover el voto informado, hasta donación de talentos profesionales, música o recursos para la impresión de volantes, alimentación de voluntarios y el transporte de votantes en el día E, entre muchas otras muestras de amor por Costa Rica.

“La marcha que emprendieron nuestros compatriotas desde el extranjero, trasladándose cientos de kilómetros para depositar un trozo de papel en una urna, los miles de hombres y mujeres que colapsaron ayer nuestros caminos, solo se pueden comparar con aquel momento en que nuestros antepasados marcharon a Santa Rosa para luchar por nuestra libertad en 1856”, comentó Esteban Salazar, integrante de la Coalición.

Coalición Costa Rica reconoce y agradece a todos los y las costarricenses por el liderazgo, el trabajo constante y la buena gestión, llevada con compromiso y siempre aportando lo mejor de cada quien para fortalecer la democracia.

En nombre del movimiento, extendido en todos los puntos de la patria, felicitamos al Señor Presidente electo de Costa Rica, don Carlos Alvarado Quesada, quien a partir del 8 de mayo asumirá la responsabilidad más grande de su existencia.

El futuro inmediato de Coalición Costa Rica

El Movimiento seguirá vigente como un protagonista en la generación de propuestas y acuerdos, así como un fiscalizador del nuevo gobierno nacional, pues uno de sus objetivos es seguir construyendo el proyecto de nación que unió a tantas personas, desde las más diversas circunstancias, en esta gran Coalición.

“Las y los costarricenses hemos acudido a la apertura de una etapa luminosa de nuestra historia. Jamás volverá a hablarse de la indiferencia de la población tica, Costa Rica sí nos importa. La participación cívica e inédita de todas nosotras y nosotros ha sido fundamental en la construcción de la victoria y es el ejercicio activo de nuestra ciudadanía el mensaje que enviamos a las autoridades políticas de este país, nada será igual de ahora en adelante con una ciudadanía vigilante y responsable que se lidera a sí misma”, comentó Karla Acuña, representante de la Coalición.

Desde el movimiento se hace un llamado a los y las costarricenses para que no olviden la razón de esta lucha. “Queremos recordarles que la historia nos ha escogido para ser protagonistas en ella, no es momento de bajar la guardia y mucho menos de esperar a que pasen cuatro años para volver a ejercer nuestros derechos” sentenció Rebeca Solano de Coalición Costa Rica.

En los próximos días se anunciarán las estrategias y actividades relacionadas con los objetivos de Coalición Costa Rica.

Coalicion Costa Rica comunicado

 

Para mayor información puede visitar la página http://www.facebook.com/coalicioncr o bien comunicarse con Marcia Jarquín Benavides al 8304-08-44.

 

*Imagen tomada de Coalición Costa Rica

Enviado por Marcia Jarquín.

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UCR: Costa Rica se convierte en uno de los pocos países del mundo en contar con una Política Nacional de Semillas

  • La iniciativa de la UCR y la colaboración de diversos sectores el país impulsa industria semillera, que es potencial fuente de empleo
16/07/2014, Centro para Investigaciones en Granos y Semillas,
“El potencial genético, la sanidad y el vigor de la semilla nos va a definir si un cultivo o una actividad agronómica es productiva o no, si va a ser rentable o no, si un agricultor va a salir adelante o no va a salir adelante, todo eso empieza desde la semilla y por eso hay un valor agronómico que debe estar reflejado en una Política Nacional de Semilla”, Dr. Luis Felipe Araúz, ministro de Agricultura y Ganadería.

Con el impulso del Centro de Investigaciones en Granos y Semillas (Cigras-UCR), Costa Rica se convierte en uno de los pocos países del mundo en contar con una Política Nacional de Semillas 2017-2030 que beneficiará a los agricultores y contribuirá a la seguridad alimentaria y nutricional del país, además, a la adaptación de la agricultura al cambio climático.

La política define los lineamientos en ocho ejes estratégicos que van desde el desarrollo de variedades vegetales, producción de semillas y aseguramiento de la calidad, extensión agrícola, mercadeo de semillas, desarrollo de empresas semilleristas, importación y exportación, seguridad en semillas, generación y fortalecimiento de capacidades y plataforma legal.

Esta política, declarada de interés público mediante el acuerdo ejecutivo N.º 003-2017-MAG, es un instrumento que permite al gobierno dirigir las leyes y los reglamentos actuales y futuros en esta materia, establece roles y relaciones más claras entre los diferentes actores del sector semillerista nacional.

El Ministro de Agricultura y Ganadería, Dr. Luis Felipe Aráuz Cavallini, explicó que con su ejecución se propone impulsar el sector semillerista con una visión articulada que asegure la provisión y acceso de semilla de alta calidad para consumo interno y exportación, así como propiciar un sistema que regule y fomente la producción y comercio de semillas, con estándares internacionales y variedades vegetales que contribuyan a incrementar la sanidad, productividad y competitividad agropecuaria.

La construcción de la política inició en el 2015 por una iniciativa del Cigras-UCR y de la Oficina Nacional de Semillas y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) a través de Secretaría Ejecutiva de Planificación Sectorial Agropecuaria (Sepsa) y contó con el apoyo técnico de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

El proceso arrancó con el Seminario «El valor estratégico de las semillas en la agricultura» realizado en la UCR con la participación de 35 personas vinculadas al sector. Por parte del Cigras-UCR participaron la Dra. Adriana Murillo y la Dra. Carolina Porras Martínez.

Centro de Investigación en Granos y Semillas (CIGRAS), detecto la presencia de micotoxinas producidas por hongos en granos para consumo humano como el arroz ,el maíz y los frijoles que se producen y comercializan en todo el país. En la foto la Dra. Adriana Murillo Williams,investigadora del CIGRAS.
El Centro de Investigación en Granos y Semillas (CIGRAS) analiza el la calidad de los granos de consumo humano como el arroz, el maíz y los frijoles que se producen y comercializan en todo el país. En la foto la Dra. Adriana Murillo Williams quien planteó la idea de crear una política nacional de semillas.

En total participaron más de 100 actores del sector semillerista incluyendo miembros la academia, diversas instancias del sector público, empresarios, productores agrícolas, entre otros. A lo largo de varios talleres todos ellos tuvieron la oportunidad de plantear sus propuestas, lográndose así un documento consensuado entre los diferentes sectores.

La política fue presentada oficialmente el 4 de abril en la sede del IICA con participantes de todo el sector semillerista nacional. Allí Manuel Otero, director general del IICA calificó el lanzamiento de la política como un hecho pionero y un acto que demuestra la madurez de Costa Rica, ya que existen muy pocos países que han definido un política nacional de semillas como esta.

Por su parte, Walter Quirós, director ejecutivo de la Oficina Nacional de Semillas, considera que la política ayudará al país a definir hacia donde queremos ir en materia de comercio, en materia de mejoramiento genético, en la participación y el rol del sector público y privado, entre otros aspectos relevantes para el sector agropecuario que enfrenta los embates del cambio climático y la necesidad de aumentar la producción de alimentos.

 

El comercio mundial de semillas genera anualmente $40 mil millones de dólares a nivel global. Según datos de la Oficina Nacional de Semillas al 2016 Costa Rica importó $40,489,491.38 principalmente en semilla de ornamentales y hortalizas, a su vez exportó $32,814,207.67 en semillas principalmente de flores.

Aportes desde la academia

En el marco de esta política la Universidad cumplirá un rol importante en el eje estratégico de generación y fortalecimiento de capacidades tanto en la formación de sus estudiantes de agronomía como en la capacitación y actualización de profesionales en ejercicio, extensionistas, empresas dedicadas a la comercialización de semillas en el país y los propios agricultores.

En el eje de desarrollo de variedades vegetales la UCR continuará contribuyendo a través de instancias como el Cigras-UCR y la Estación Experimental Agrícola Fabio Baudrit Moreno (EEAFBM) que junto con el Instituto Nacional de Transferencia de Tecnología Agropecuaria (INTA) ha realizado valiosos aportes a la investigación y desarrollo de variedades vegetales mejoradas en cultivos básicos como el frijol, el maíz, la papaya, el tomate, entre otros.

El Mag. Luis Barboza, director del Cigras-UCR, resaltó la importancia de hacer nexos entre la academia, entes públicos y entes privados del sector productivo que permitan incrementar el nivel tecnológico y lograr un valor agregado para el país “yo creo todo este tipo de políticas vienen a hacer esa unión que debe fomentarse y ojalá que la política se desarrolle y desde la Universidad de Costa Rica seamos activos en participar en varios de esos ejes estratégicos”.

Barboza además señaló el potencial que existe para Costa Rica en la industria semillera que genera una gran cantidad de empleos en países como Holanda, ya que implica toda una cadena de procesos que requiere tecnología e innovación desde el mejoramiento, la producción de semilla en cantidad, el aseguramiento de la calidad y la comercialización.

Centro para Investigaciones en Granos y Semillas (CIGRAS)

El CIGRAS funciona como laboratorio oficial para evaluar la calidad de los granos y semillas que se comercializan en el país. Además se dedica al desarrollo científico y tecnológico de los sectores agrícolas y agroindustrial en tecnología, poscosecha de semillas y granos, mejoramiento genético, biotecnología, micotoxinas.

http://www.cigras.ucr.ac.cr/

 

 

Katzy O`neal Coto

Periodista Oficina de Divulgación e Información

 

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Mi voto, mi llamado a votar

Por la democracia y la república

Contra la barbarie y el oscurantismo

Luis Paulino Vargas Solís

 

La Costa Rica de las grandes polarizaciones socioeconómicas no tiene –no por ahora al menos– esperanza de redención. Ese país donde centenares de miles –hasta sumar mucho más de un millón– de personas trabajadoras, viven negadas de un trabajo decente. La misma donde amplias regiones periféricas sufren al olvido y abandono que las condena a la pobreza y el desempleo perpetuos. Esa Costa Rica de contrastes groseros entre los súper-ricos, que viven escondiendo su miedo detrás de enormes murallas, y las amplias capas populares que deben sobrellevar la violencia de la carencia cotidiana. Con perplejidad despertamos a la realidad de que, lejos de la opción pacifista, igualitaria, dialógica e inclusiva, que presuntamente definía una “vía costarricense”, somos, en realidad, una sociedad que alberga en las profundidades de su siquis colectiva, perturbadores sentimientos de odio e intolerancia. En mucho mayor grado de lo que sabíamos, y con mucha mayor intensidad de lo que nunca imaginamos. Esa Costa Rica que renuncia incluso a lo que en el pasado fue su mayor fortaleza: unas clases medias vigorosas, hoy en pleno derrumbe bajo el asedio de la inseguridad económica y la incertidumbre ante el futuro.

Mucha gente creyó que el gobierno de Luis Guillermo Solís podría traer un cambio. No lo hizo, o, a lo sumo, solo lo intentó muy tímidamente. Decepcionó esas esperanzas, pero, en fin, he de reconocer que mi partido, el Frente Amplio, tampoco logró estar a la altura de lo que esperaban quienes le dieron su voto.

Pero, en realidad, nada permite anticipar que esto pueda cambiar. El proyecto neoliberal, fallido en muchos sentidos sustantivos, excepto en la generosidad y largueza con que premia los intereses de minúsculos sectores de gran poder económico, debiera dar lugar a nuevas propuestas y posibilidades. Es necesario, dadas las devastaciones que ha provocado, que nos llevan hoy al borde mismo del abismo.

Con perplejidad despertamos a la realidad de que, lejos de la opción pacifista, igualitaria, dialógica e inclusiva, que presuntamente definía una “vía costarricense”, somos, en realidad, una sociedad que alberga en las profundidades de su siquis colectiva, perturbadores sentimientos de odio e intolerancia. En mucho mayor grado de lo que sabíamos, y con mucha mayor intensidad de lo que nunca imaginamos.

La sucesión escalofriante de femicidios de las últimas semanas viene a ser como una especie clímax macabro, al cabo de tantas y tan encendidos discursos que agitan los fantasmas de una imaginaria “ideología de género”, y disparan una profusión patológica de violentas diatribas homofóbicas. Y, lo digo con toda convicción, que también mueren, hoy como antes, y morirán en el futuro cercano, muchos gais cuya muerte será atribuida a cualquier otra razón, pero jamás vinculadas a su homosexualidad, no obstante ser ésta la razón de fondo. Muertes que jamás serán reivindicadas ni jamás protestadas; que permanecerán silenciadas e ignoradas. Lo digo porque lo he presenciado reiteradas veces a lo largo de toda mi vida.

Pero, en fin, ese proyecto neoliberal, que por mil razones debiera cambiar, sin embargo no cambiará. La composición que tendrá la Asamblea Legislativa a partir del 1° de mayo próximo, augura más bien su profundización, incluso su radicalización, y, por lo tanto, mayores amenazas futuras para la democracia y la paz social.

Cierto, no cabe esperar que desde el Poder Ejecutivo se haga nada sustantivo por cambiar esa ruta al abismo. Pero, aun así, conviene reconocer que podría haber algunos matices no despreciables.

Fabricio Alvarado es un sujeto sin criterio, sin educación, sin convicciones y sin temperamento. Su trayectoria es la propia de un mercader de la fe que, en búsqueda del becerro de oro, sencillamente amplió los escenarios donde actúa: ya no solo las tarimas de los templos evangélicos, sino también las del ámbito político. Lanzado de forma imprevista al primer plano, ha quedado atrapado en las redes que le lanzaron las tecnocracias neoliberales provenientes de los partidos tradicionales: PLN y PUSC. Sin bases ni discernimiento, este señor no entiende una coma en materia de política económica; simplemente firmaría lo que los economistas venidos de esos partidos le pondrán ante los ojos, e intentará repetir, tan bien como sus escasas luces se lo posibiliten, lo que le digan que debe decir.

Carlos Alvarado es, claramente, un hombre mucho mejor educado, de inteligencia despierta, de ideas mucho más claras y capaz de pensar por sí mismo. Se podría admitir que tiene un cierto bagaje políticamente progresista. No es poca diferencia, aunque eso queda opacado, hasta casi desvanecerse, detrás de esos pactos que ha firmado con rancios representantes del neoliberalismo criollo.

Todavía podríamos albergar la expectativa de que Carlos abra siquiera pequeñas ranuras para posibles entendimientos que maticen un poco la tumultuosa ofensiva neoliberal que se nos viene encima. No es que esto sea la gran cosa, pero comparativamente a Fabricio es, siquiera, una tenue luz de esperanza.

Pero hay mucho más que eso, y de grandísima importancia. Es que Fabricio es portador de una visión religiosa de la política y el Estado, que conlleva una gravísima amenaza a la democracia, la república y la civilidad. Los acontecimientos de estos días –reuniones secretas para tramar la violación de la Constitución y las leyes– reafirman que este candidato representa una seria amenaza para la democracia.

Es que la fusión entre religión y política es un cóctel explosivo, porque la religión es espacio de dogmas y verdades reveladas, cuando la política democrática debiera ser espacio de deliberación abierta y equitativa, sin dogmas de ningún tipo, independientemente de la fe o creencias de cada quien.

Cuando la religión invade la política, exporta hacia ésta sus dogmas y, por lo tanto, establece un adentro y un afuera entre quienes aceptan esos dogmas y quienes no. El dogma religioso devenido principio político, legitima automáticamente a quienes los aceptan, como deslegitima a quienes no lo hacen. Porque los dogmas, recordémoslo, no son asunto sobre los que se delibere y decida. Simplemente es obligatorio aceptarlos. Cuando, todo lo contrario, la política en democracia es espacio para disentir, deliberar y decidir.

Claro que sí: la fe de cada quien, sus creencias religiosas, son asuntos respetabilísimos que cada persona debe poder vivir con absoluta libertad. Que cada quien, en el espacio de su iglesia y congregación, acepte los dogmas de su religión y guíe su vida según éstos ordenan. Eso es perfectamente respetable, pero de ninguna manera transferible al espacio público, donde gente con diversas creencias –o sin fe alguna– han de tener pleno derecho a expresarse, a participar y decidir.

Indispensable es esa ágora política donde principios democráticos universales garanticen para todas y todos los derechos fundamentales, inclusive aquellos que son propios de la libertad religiosa, en la plenitud de tal concepto: igual si la fe es católica, neopentecostal, luterana o bautista. O musulmana, judía, hindú o budista. O la que fuere, incluyendo el agnosticismo o el ateísmo. Todos y todas gozando de la misma libertad, receptores del mismo respeto.

Fabricio y su movimiento político no entienden nada de esto. Lo rechazan en términos viscerales: quieren trasladar al ámbito político los dogmas de su religión e imponérselos a todo el colectivo, independientemente de que las otras personas los compartan o no. Lo cual equivale a negar la democracia y el pluralismo, o, en otros términos, a desconocer todos los aportes de la filosofía iluminista, de la ilustración y del liberalismo político. Estamos hablando de avances civilizatorios que datan de los siglos XVII y XVIII. Retroceder, pues, cuatro siglos atrás, hacia la imposición de un orden político regido por dogmas religiosos que son inherentemente enemigos de los principios que fundan las nociones modernas de democracia y república.

Sería un orden político donde las leyes y la institucionalidad definirían derechos e inclusiones; negaciones y exclusiones según criterios religiosos. No la libre deliberación y decisión según principios de libertad de pensamiento y expresión. Solamente la aceptación o no aceptación del dogma y, sobre esa base, tener derechos o no tenerlos.

Fabricio y su movimiento representan una grave amenaza a la democracia y la república. Representan, asimismo, una apuesta a la involución a un ideario pre- moderno, oscurantista, intolerante. Es una convocatoria al odio y la intolerancia contra quienes se aparten de unos dogmas religiosos que, encima de todo, tienen como única base una interpretación literalista, completamente arbitraria, oportunista y acomodaticia, de textos bíblicos escritos hace muchos siglos. Pero, por ello mismo, todo esto representa una apuesta contra la razón y la ciencia; una convocatoria al pensamiento mágico y la hechicería, según se evidencia en la extrema ligereza con que proclaman milagros y sanaciones en masa, presumiendo incluso de tener el poder de controlar a voluntad las placas tectónicas de la Tierra.

Como hombre gay puedo sentirme justificadamente temeroso por la amenaza terrible que Fabricio representa para mí y para quienes, como yo, comparten una orientación sexual y/o identidad de género, distinta a la mayoritaria y hegemónica. Pero el asunto es mucho más grande que eso. Fabricio es una amenaza para las aspiraciones que alguna vez cultivamos de construir una patria realmente inclusiva, pacífica, democrática y justa.

Pregunto con todo respeto pero con el mayor énfasis: ¿realmente creemos en la república, la democracia, la paz, los derechos humanos y la igualdad o esas son tan solo palabras bonitas y vana demagogia, frases carentes de significado y respecto de las cuales no tenemos compromiso ni convicción alguna?

Votaré por Carlos, con todas las muchas reservas que puedo tener, votando por los valores civilizatorios de la democracia, la racionalidad, la ciencia, la paz, los derechos humanos y la civilidad.

Votaré entonces contra Fabricio, consciente de que representa la involución barbárica hacia un orden político intolerante y oscurantista.

Y, con todo respeto, pero con la urgencia y la alarma de quien está convencido de que los valores indispensables para la convivencia en paz y democracia están bajo gravísima amenaza, pido por favor: ¡votemos contra Fabricio!

O sea, e inevitablemente, ¡votemos por Carlos!

 

Tomado del blog http://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com

Enviado a SURCOS por el autor.

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