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Etiqueta: política

Ser joven hoy

Por Arnoldo Mora

Arnoldo Mora
Arnoldo Mora

 

Fue un 24 de Abril en 1970 frente a la Asamblea Legislativa. Se acababa de aprobar un contrato con la trasnacional ALCOA, gracias al cual la mayoría de los diputados le entregaba a dicho monopolio canadiense el subsuelo de nuestra región Sur para que extrajera la bauxita, obteniendo el país como limosna un ridículo ingreso para las arcas del fisco nacional. Era una entrega de nuestros recursos naturales más preciados en los mercados mundiales al gran capital extranjero haciendo trizas la soberanía patria. Desde los lejanos días de la Colonia y desde los más cercanos de Mamita Yunai, la historia parecía no haber cambiado: los conquistadores imperiales, arrogantes y manipuladores, seguían pretendiendo cambiar espejuelos por oro. Ayer a eso se le denominaba eufemísticamente “evangelizar” porque la ideología dominante en esa época era la teología, impuesta por los Reyes “Católicos” a sus súbditos en aquellos inmensos territorios que, según el depravado Papa Borgia Alejandro VI , le pertenecían por derecho divino (¿¡) a los “cristianísimos” monarcas de España y Portugal. Hoy esa ideología neocolonial ya no se reviste con los falsos oropeles del dogma teológico, sino con los del desacreditado “neoliberalismo”.

Pero con lo que no contaban los apátridas de Abril de 1970 es que la juventud, apoyando a un grupo minoritario pero aguerrido de diputados y de otras destacadas figuras provenientes de la política, de las fuerzas sociales y de los círculos culturales e intelectuales, se rebelara frente a esa afrenta a la Patria de Juanito Mora. Y como nuestro héroe Juan Santamaría en la Batalla de Rivas al quemar el mesón, apedrearon el edificio parlamentario. Toda Cuesta de Moras ardió. Los abanderados de esa gesta patriótica eran jóvenes provenientes de los colegios josefinos y de la UCR. En realidad, lo que pasaba en nuestras calles capitalinas no era más que el eco de las protestas que los estudiantes iniciaron en Mayo del 68 en la Sorbona de París y que muy pronto se extendieron, como un incendio en un potrero en verano, a todos los rincones del planeta sin distingos de ideologías o nacionalidades. Ardió Berkeley en la California capitalista, al igual que Praga (”Primavera”) en la Checoeslovaquia socialista, o el México nacionalista (Tlatelolco)…Mayo del 68 ingresaba a los anales de la historia revestido con aureola de leyenda. Hoy el clamor de las protestas de entonces resuena con más vigor que nunca. En la Plaza Cibeles, el emblemático corazón de Madrid, los jóvenes se denominan “los indignados”. Prometen cambiar la historia de España cobijados bajo la bandera del movimiento “Podemos”. Pero “indignados” hay por todas partes, hasta el punto de que incluso ha alcanzado el centro del poder financiero del mundo: Wall Street.

Visto a la distancia que dan los años, lo hecho por los jóvenes de ayer fue algo más que un sobresalto momentáneo. Vino para quedarse. La juventud dejó de ser tan solo una etapa bio-psicológica de la vida y se convirtió en una manera de ser-en-el-mundo, en una cultura, en una sensibilidad colectiva, que le permite a hombres y mujeres no importa su edad cronológica, concebirse y vivirse como seres auténticamente humanos forjando su propia escala de valores. Pero el trasfondo político de ese grito de rebeldía, como fue el movimiento universal de protesta contra la guerra de Vietnam, los llevó a constituirse como un nuevo sujeto histórico. Desde entonces la historia no se hace sin ellos. Ya la juventud dejó de ser tan solo una etapa “iniciática” cuyo objetivo es ser reconocidos por la sociedad, y se hizo una opción de vida. Ser joven en el contexto cultural actual es tener un sueño (Martin Luther King), cultivar un ideal, forjarse un horizonte de utopía y emprender un camino, cada día como si fuera el primero, como si fuera el último. Lo cual es válido para los individuos al igual que para las generaciones y los pueblos. El clamor de la juventud hoy en día no es tanto por tener un lugar digno en esta sociedad, sino para crear desde sus cimientos una nueva cultura, un nuevo orden económico-político, un nuevo hombre, una nueva humanidad. Por eso, ser joven no es una cuestión de edad sino de actitud frente a la vida. Ser joven es mantener viva la llama de la esperanza.

 

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Pensamiento Del Día Para No Quedarse Dormido En El Bus VI

Macv Chávez

Macv Chávez - Delirios De Una Neurona
Macv Chávez.

 

Esta mañana, al escuchar a un congresista de la bancada nacionalista (Perú), recordé que nuestra política es un chiste mal contado, tan igual ¡cómo los míos!… y después de ello me puse a pensar que los emperadores romanos tenían el circo para entretener a la población… Luego, asimilando ello, decía que la realidad televisiva –la que hoy nos invade de tanta porquería- nos convierte en marionetas que se emocionan cuando ven los cu… y te… de las mujeres… y los mús… y cu… de los hombres… nutriéndonos, así, de un falso prototipo de belleza universal, la que hace que cada día las grandes colas aumenten en los arquitectos de cuerpos y rostros vacíos de amor…

Pues, esa sensación de recuerdo emocional me conduce a aquella película –Gladiador- donde la gente con el show de sangre y muerte se olvida que existen grandes problemas sociales -como el hambre, la pobreza, la falta de libertad- porque el emperador durante el espectáculo compraba sus mentes con violencia, con una falsa saciedad del hambre, digo falsa porque era momentánea, no constante… logrando así que la población sólo se alimentara el cuerpo –temporalmente- con pan y la mente –subconscientemente- con violencia y muerte… y, por tanto, el alimento espiritual, el humano, quedaba en absoluta hambruna… -cosa que al emperador o gobernantes les favorecía enormemente…

Si analizamos bien nuestra situación actual no está tan lejos de esa época… La sangre y muerte que ahí se aprecia aún siguen existiendo en el hoy; y ellos estarían compuestos por los placeres, la lujuria, el morbo que entran por nuestros ojos a través de tantos programas de televisión tan llena de motivación instintiva que venden a la mujer y al hombre como un pedazo de carne para devorar… y es así que, también, la muerte se convierte en aquello que entra por nuestro subconsciente a través de las noticias diarias sobre las olas de asesinatos, suicidios, accidentes, entre tantos otros, generando el pavor, el miedo… y desnutriendo así nuestro ser, nuestra humanidad, nuestra caridad… y convirtiendo así a nuestra sociedad en esa sociedad que vive envuelta en círculos viciosos –de mentiras, de odio, de cólera, de desilusiones, de miedos, de corrupción y más de más…

¿Cuántos años han pasado desde el fracaso de los imperios, de los reinados; desde la abolición de la esclavitud; desde la explotación del hombre por el hombre; desde la proclamación de la independencia; desde la declaración de los derechos humanos como muestra de la libertad del hombre? ¡Cuántos años han pasado desde aquello y, sin embargo, se sigue observando lo mismo! ¿Cuántos años más tendrán que pasar para dejar de observar todo ese círculo vicioso de la ambición inhumana del poder que no nos está conduciendo hacia la evolución de ser seres humano; sino hacia una involución, hacia el egoísmo, hacia la miseria, hacia el volver a las cavernas en el siglo XXI, en esta supuesta era del conocimiento… ¿Cuánto más tendrá que pasar para realmente evolucionar?

 

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Hacia el Multipolarismo

Por Arnoldo Mora

Arnoldo Mora
Arnoldo Mora

 

El mundo actual experimenta una vertiginosa e irreversible revolución en la hegemonía política, que se manifiesta en los movimientos que, a manera de un inmenso iceberg, se dan en el inmenso océano de la geopolítica actual. En la segunda mitad del siglo pasado las  superpotencias, grandes  triunfadoras de la II Guerra Mundial, la URSS y USA se disputaron el mundo. Formaron en torno suyo  sendos bloques, en cuyas fronteras la guerra fría se convertía en caliente; con ello  invertían la producción de armas.  Ambas basaban su economía en  la industria pesada, es decir, en la  producción de armamentos y  acrecentaban su ya descomunal poderío Sin embargo, ambas superpotencias al finalizar el siglo (URSS) y al iniciar el siguiente (USA) entrarían en una vertiginosa e irreversible decadencia.  El “campo socialista” en Europa de Este se derrumba y arrastra en su caída a la propia URSS. Europa, que ya había perdido sus colonias, busca unirse a regañadientes. Por su parte,  los Estados Unidos deben reconocer, por un elemental realismo, a la Revolución Cubana, mientras América Latina exige tener un papel protagónico en la escena mundial como un bloque autónomo y no como traspatio del imperio del Norte. Con ello aflora como fenómeno, uno de los mas significativos de la escena política mundial, una tendencia incontenible hacia la conformación de múltiples bloques de naciones, unidas por la geografía, la cultura, la historia, la religión y, a la base de todo,  por los intereses económicos y las necesidades sociales de las mayorías.

La razón de que la hegemonía de las súper potencias del siglo pasado se haya desmoronado en el presente  tiene las mismas causas: sus contradicciones internas, de origen político en el caso del socialismo histórico, de raíz económica en el mundo occidental . Los países de Europa del Este, cuyo “socialismo” provino no de una revolución doméstica sino de la ocupación del Ejército Rojo que heroicamente los había liberado del terror nazi, se sacudieron de los regímenes autodenominados “repúblicas populares”, al igual que los rusos lo hicieron con la URSS. En el otro lado,  ya en el siglo XXI  el sistema capitalista en sus actuales estertores se basa en el corrupto  poder del capital financiero especulativo (“capitalismo salvaje” de Juan Pablo II) que domina a Occidente, también se derrumba. Como consecuencia, hoy se forman bloques político-económicos como el BRICS, que podría llegar a ser un polo de poder mundial a pesar de sus inocultables contradicciones internas.  Respondiendo a esa tendencia que anima a la escena mundial, ha surgido como genial idea del desaparecido líder venezolano Hugo Chávez, la CELAC, cuya tercera cumbre acaba de realizarse en Costa Rica. Se plasma así el  ideal de Bolívar y Martí, de ver una América Nuestra unida y fraternal  con voz propia en el concierto de naciones del mundo, mas allà de sus diferencias reales. Por eso en nuestra política exterior  se debe priorizar el latinoamericanismo para honra de la Patria de Juanito Mora y Joaquín García Monge.

 

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Pensamiento Del Día Para No Quedarse Dormido En El Bus II

Macv Chávez

Macv Chávez - Delirios De Una Neurona

Una mañana encendí el televisor para ver las noticias. El ministro del interior del Perú –hoy ex ministro- contestaba unas preguntas a varios periodistas y, no sé si contestaba las preguntas según el orden o según su conveniencia pero, al menos, dijo una gran verdad: “No se puede desaparecer la delincuencia” –o algo así; lo cierto es que esto es verdad-…

Está claro que es evidente e histórico que no se puede ni se va a poder desaparecer la delincuencia -pero al menos sí se puede disminuir- porque siempre van a existir el flojo o los flojos, vagos improductivos y destructivos, esos que gustan de vivir su vida con los bienes ajenos, sin invertir nada (a los que llamaremos “ilegales” o delincuentes comunes y del que poco hablaremos) o invirtiendo un fuerte capital publicitario para llegar a la bolsa del pueblo (a los que llamaremos “legales” o politiligeros, porque son ligeritos para llenarse los bolsillos y flojos para hacer lo que les corresponde y de forma productiva).

En ambos casos, los dos tipos de flojos, realizan sus fechorías aprovechándose de la confianza de las personas para hacer desaparecer las cosas como si se tratase de un truco de magia; y este acto a los ilegales les toma sólo unos cuantos segundos y a los legales un tiempo bien planificado, sin tanto esfuerzo; y no como aquel hombre sencillo y trabajador, es decir, con tanto sacrificio y esmero, brindando parte de sus fuerzas y capacidades a la sociedad en lo que hace, porque quiere vivir lo más correctamente posible, dentro de su espacio de desenvolvimiento laboral o social, donde intenta llegar a un crecimiento personal mediante el logro de objetivos concretos, según ordena su ética y moral, las que aprendió como parte de su desarrollo para alcanzar una madurez personal.

Por tanto, si queremos encontrar paz y seguridad en la sociedad en la que vivimos, necesitamos cambiar de politiligeros a políticos –porque pienso que el gobierno fue cedido a los políticos por el pueblo porque se les consideró personas fiables –bueno esa es la idea o teoría de la representación política, aunque en la práctica casi no se cumple- para que ellos puedan ayudar a guiar, mejorar o cambiar a la sociedad, mediante el buen gobierno con impulso de la educación, salud y cultura, afianzado sobre las bases morales y éticas que la sociedad adopta como cultura, cultura que debe verse reflejada en los valores y virtudes, esos dos pilares que sólo son capaces de practicar las personas, porque las personas son las únicas entidades vivas que son capaces de practicar a libre elección el ser mejor, el elegir entre el bien o mal, entre lo correcto e incorrecto…

Pero como no podemos fiarnos del todo de los políticos, gracias a su la larga trayectoria histórica y de corrupción, pienso que como buenos ciudadanos y actores sociales estamos llamados y debemos obligarnos a ser parte del grupo de colaboradores del gran cambio, con la finalidad de alcanzar el desarrollo de nuestra sociedad y sino, en todo caso, siempre nos puede quedar cambiar de sociedad, de lugar de residencia, o formar una nueva o, simplemente, aislarse completamente del mundo…

Por tanto, si adoramos nuestro lugar de residencia y tenemos conciencia social, no podemos quedarnos con los brazos cruzados, porque es tiempo de dar un paso adelante y poner nuestro grano de arena en ese cambio social que nuestra nación o ciudad necesita; por eso, hay que hacer que ese cambio sea una obra concreta, una obra constante, una obra que va mejorando nuestro alrededor, que va dando buenos frutos en el pasar del tiempo, porque es tiempo lo que se necesita para poder contar con una buena conciencia sobre la importancia de ser agentes de cambio en nuestra vida diaria en la sociedad, para no estar esperanzados en los políticos, que muchas veces se olvidan para qué se les concede esos puestos representativos… simplemente, es tiempo de ser actores vivos y constantes en este mundo que necesita tanto de un encuentro consigo mismo, con su lado más humano, con la razón de las cosas, con el por qué, cómo y para qué de nuestra existencia.

 

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Sobre el conflicto armado colombiano

Uribe, El Disidente

Por Carlos Meneses Reyes

Carlos Meneses
Carlos Meneses.

 

Definitivamente, al senador Álvaro Uribe V. le gusta jugar con candela. Todo indica que sin permiso del congreso viajara a  Washington, acompañado de Paloma Valencia, Iván Duque, Alfredo Rangel y Federico Hoyos. La agenda sobre su gira está centrada en la oposición total y tajante a la terminación del conflicto armado interno colombiano; como quiera que no presenta una alternativa a los cuestionamientos por la consecución de la paz que impulsa el gobierno del presidente Santos. No solo aspira entrevistarse con el presidente Obama; sino a hacer presencia con su sequito de ungidos en el recinto del Congreso estadounidense, en franca alegoría a como logró sentar en el recinto del Congreso colombiano, durante su mandato, a los representantes del narco paramilitarismo colombiano.

En la zoología política colombiana, el ultraderechista senador es un sujeto político digno de analizar tanto por su pasado, presente y futuro incierto.

Al hacer carrera la gira del senador Uribe V. para atacar “con dardos almibarados” y con toda villanía una avanzada tarea de peso político interno y de logros y aceptación internacionales a la sazón; en razón al “obligatorio cumplimento” de la obtención de la paz como un derecho y un deber, pues incurre en conducta delictiva. Con su ufanado poder de sentarse al oído del presidente Obama para hacerle  virar en torno a sus expresiones de mirar con buenos ojos y a la expectativa del desarrollo de las Conversaciones en La Habana. En momentos en que el poderoso coloso del Norte, destensa las relaciones con el glorioso pueblo cubano y su régimen y en acto inconmensurable ordena la libertad de los 5 cubanos presos en cárceles del imperio; y que en el desarrollo de los hechos políticos, se coloca al orden del día un gesto humanitario del gobernante Obama en conceder la repatriación del combatiente colombiano SIMON TRINIDAD y sus compañeros de presidio; asome “Agachadito, solapado, ordenando alguna acción ilegal…” conforme a la buena descripción del periodista Antonio Caballero, el malévolo senador de angustiosa y pavorosa sombra que le cubre.

Puesto que lograr un viraje de la `política norteamericana en contra del proceso de conversaciones para la terminación del conflicto armado interno en Colombia, apunta en un flaco servicio de un senador contra la independencia nacional, en consonancia a cómo el constituyente colombiano radicó la soberanía de la nación. Por ello considero acertado, aunque aún tímida- como trataré de explicarlo-  la manifestación del Dr. Horacio Serpa, cuando califica la visita del senador Uribe como de una  traición a la patria.

 

Comencemos por distinguir entre oposición política y disidencia política

Al senador Álvaro Uribe V. no se le podría ubicar como un opositor político. Lo oposicionista  u oposición, se predica de una minoría o partido, que se comporta en los cuerpos legislativos, en  forma opuesta o contraria a los actos de gobierno. Así, el Polo- como partido- es verdadera oposición en Colombia. Su partido- el Centro Democrático-  actúa en co-gobierno con el actual régimen.

El tema de la terminación del conflicto armado interno en Colombia, no corresponde a la Agenda de la actual legislatura. Por ahora se está a la espera de obtener un tratado de  tregua o armisticio entre las fuerzas de la República y las fuerzas beligerantes de una parte de la Insurgencia colombiana. Para ello se designaron encargados plenipotenciarios, por parte del Gobierno colombiano y “personas” o “grupos de personas” que representan la contraparte beligerante y que asientan en la llamada  Mesa de La Habana. Esto corresponde a la puesta en práctica de los Principios Fundamentales de la Constitución Política de Colombia, que consagra entre los fines esenciales del Estado, defender la independencia nacional y el derecho fundamental a la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento (artículo 22  de la Constitución Política de 1991).

Cabe la ubicación del senador Uribe V, como en la de un disidente del establecimiento. Asume la actitud de contrario ante el oligopolio reinante en Colombia. Es un disidente, puesto que se separa subjetiva, individualmente, de una doctrina, creencia, deber, obligación, por no estar de acuerdo con sus creencias. Asume (y no me refiero a un partido político) una connotación auto-excluyente ante el establecimiento. Como disidente se enfrenta a un orden establecido en la sociedad, en cualquiera de los ámbitos derivados del acontecer social (político). Contrario a quien se opone al régimen dominante, sin dejar de ser su partidario y al que se enfrenta conteste. Como disidente se aleja; busca otros visos o espacios de legitimidad. Se sienta al otro lado. En esto encontramos diferencia entre  disidente y opositor y/o contestación que indica una confrontación al interior mismo del sistema existente. El disidente se va, se enfrenta, al sistema político en vigor. Gráficamente, el disidente es ave de corto vuelo. En Cuba, por ejemplo, no hay partidos opositores. Hay disidentes. Salvo guardadas proporciones, ejemplificaría lo sucedido con el senador Uribe V.

 

La ofensiva antipaz de Uribe

Está expresada en su posición individual subjetiva de ir contra el fin esencial del Estado en la búsqueda y logro de la paz. En eso, es enemigo de la paz. Disiente de toda forma de acercamiento con la contraparte insurgente. Si fuere opositor, presentaría formas alternas a la terminación del conflicto. Pero no. Impone la paz romana. La rendición y humillación del contrario. Como cualquier ciudadano y aún más como senador, está obligado a mantener la independencia e integridad nacionales. Es un agente de controvertida ética política y de dudosa conciencia personal. Al pretender inducir a la potencia extranjera a que intensifique la guerra interna en Colombia, y  dar al traste con lo avanzado, negando el carácter beligerante a la contraparte  en lucha contra el  establecimiento colombiano; menoscaba la independencia nacional y por ende nuestra soberanía.

Concluyo citando a la periodista Aura Lucía Mera (El Espectador 15 de julio de 2014), que describe al senador Uribe y para lo cual me instalo en la parte Alta de Las Escalinatas y relata:

“Curiosamente todos eran vasallos de un jefe supremo: un hombrecito de mirada sinuosa y gélida, de piel rosácea y manchada, de deditos cortos y tensos, de sonrisa rictus, de sangre fría como las víboras, de entrañas mesiánicas, domador de equinos, sometedor de mentes, experto con el látigo, fustigador de oponentes”.

 

Enviado a SURCOS Digital por el autor.

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Organizan II Congreso de Historia de la Iglesia en Costa Rica

Organizan II Congreso de Historia de la Iglesia en Costa Rica

El Instituto Arquidiocesano de Investigaciones Históricas de Costa Rica tiene el agrado de invitar a estudiantes, profesores y al público en general al II CONGRESO DE HISTORIA DE LA IGLESIA EN COSTA RICA, el cual se llevará a cabo en el mes de octubre del presente año.

 

Dentro de las líneas temáticas están:

1) Historia de la Iglesia Católica y otras agrupaciones cristianas

2) Religiosidad popular

3) Arte religioso

4) Iglesia y política

 

La fecha límite para la recepción de propuestas será el viernes 01 de agosto de 2014.

Resumen de ponencia: máximo 3 páginas.

El contacto al que se pueden dirigir tanto para el envío de las propuestas como para cualquier información es: historiaiglesiacr@gmail.com

 

Todos están cordialmente invitados.

 

Información enviada a SURCOS por Miguel Picado Gatjens.

¿Dónde estamos y hacia dónde vamos?

En el titular falta ¿de dónde venimos? Empecemos por ahí: venimos de un proceso de más de tres décadas de pronunciado y sostenido deterioro de nuestro sistema de seguridad social, destrucción del modelo socio-económico basado en el concepto de la solidaridad, y decadencia del entramado de representación política, que no se limita a partidos e instancias gubernamentales… incluye medios informativos tradicionales, religión, y relaciones humanas en general.

¿Dónde estamos? La jornada electoral de este 2 de febrero nos muestra cambios sustanciales:

– El bipartidismo conocido y sus alianzas continúa su pronunciada erosión. Según el nuevo mapa político de Costa Rica, destacan: a) la presencia del PAC como referente de adhesión política coyuntural para que sea retador directo del grupo que ha gobernado en los últimos años, -y que es más que el PLN-, y b) el Frente Amplio como partido político emergente que se coloca como tercera fuerza de manera contundente pasando de 1 a 9 asientos legislativos, pero superando una férrea anti-política. La evidente pérdida de credibilidad política del PLN se expresa en que ya no controla la mayor parte del país. Además, hemos presenciado el derrumbamiento de las opciones políticas retardatarias y fundamentalistas como el ML y el bamboleante y oportunista PASE. Agreguemos el empoderamiento comunicativo-político que potencia la transformación.

– En síntesis, tenemos un arrinconamiento electoral de los grupos responsables directos del deterioro de tres décadas, y de sus aliados. En contraste, una ruptura evidente que sitúa arriba a nuevas fuerzas (PAC y FA) que han propuesto transformaciones de distinto grado y fueron parte del esfuerzo de coalición que impulsamos desde el movimiento social. Esfuerzo que definíamos como diverso e inicial.

¿Hacia dónde vamos? Este nuevo panorama no ocurrió por simple cansancio, hay procesos de acumulación de luchas y propuestas sociales así como rupturas embrionarias con el sistema político imperante que abren posibilidades para algo nuevo.

Pero abren solo eso: posibilidades. Hacerlas realidad es la tarea en este momento.

Cada quien, desde su espacio y capacidad, podrá aportar a la necesaria suma o podrá facilitar que continúe la destrucción. Los acentos, condiciones y alcances de la suma los pone cada quien. Muy probablemente esa decisión tenga carácter personal y no grupal.

¿Cuál es el ancho de esa suma? Entramos quienes nos comprometamos en la recuperación y fortalecimiento del sistema de seguridad social, en la reconstrucción del modelo socio-económico basado en la solidaridad, y en el avance del sistema político en ruta hacia la democracia participativa. En el proceso de coalición esas eran las líneas de acuerdo.

El camino entonces es continuar acumulando luchas y propuestas así como generando y profundizando rupturas culturales. Ello implica no dejar de leer el nuevo mapa que hemos construido.

En ese proceso la ciudadanía comprometida, partícipe activa de los cambios vistos, debe seguir construyendo democracia y aportando rutas y vehículos para transitarlas. Porque queremos ir hacía ahí: una sociedad basada en la solidaridad, la transparencia, la democracia participativa, la justicia, la fraternidad.

Leer el mapa, compararlo con el anterior, poner la mirada en la nueva sociedad, y seguir caminando. Y para aportar efectivamente, cada quien puede escoger los valores que prefiera, hacerlos consejeros, y dar el ejemplo.

 

Héctor Ferlini Salazar.

2 de febrero: en una coyuntura crucial

Héctor Ferlini-Salazar

La vida humana transcurre mediada por cuatro dimensiones: la economía, que es la forma como satisfacemos las necesidades; la política, que se refiere al ejercicio del poder en todos los espacios; la construcción social, que es la forma como nos organizamos institucional o civilmente para satisfacer nuestras necesidades, y la cultura, que sintetiza mediante costumbres, tradiciones, valores o percepciones nuestra vivencia material en las otras tres dimensiones.
Las elecciones del 2 de febrero nos encuentra a las y los costarricenses, con una economía donde aumenta la desigualdad, persiste y se ahonda el desempleo, la pobreza se hace crónica, y las posibilidades del aparato productivo se dividen entre aquellas afincadas en la economía transnacional sin vinculaciones o encadenamientos nacionales, y la cada vez más agonizante agricultura, industria y servicios con arraigo costarricense.
En lo político, el poder se ejerce cada vez más con base en la desfachatez, la manipulación, el incremento constante del clientelismo, y la anulación absoluta del artículo 9 de la Constitución Política que define a nuestro gobierno como “popular y participativo”, además de representativo.
En el campo de la construcción social, padecemos la asfixia y el estrangulamiento de la institucionalidad del sistema de seguridad social (salud, educación, pensiones, vivienda, saneamiento, etc). Sin embargo, en cuanto al desarrollo de la ciudadanía comprometida hemos visto un movimiento social ascendente en los últimos años que actúa no solo como contención de aquella asfixia y estrangulamiento del sistema de seguridad social, sino especialmente como anunciador-constructor de una nueva etapa por venir.
En la dimensión de la cultura o conjunto de valores y percepciones, es importante destacar varios elementos.
Los cambios en las sociedades no son resultado de un instante glorioso sino de dos factores: acumulación y rupturas. Acumulación de luchas, reivindicaciones y propuestas sociales. En los años 40 del Siglo XX, por ejemplo, se logran las garantías sociales como producto de un pacto político, pero especialmente como resultado de una acumulación de luchas sociales que se sucedían desde la centuria anterior y tenían una concordancia en el plano internacional. Hoy ocurre lo mismo. En cuanto a las rupturas culturales, éstas se dan por contraste entre la imposibilidad de satisfacer las necesidades materiales y emocionales y la estructura de poder prevaleciente.
Desde este enfoque no podemos hablar de sorpresas en el plano electoral. Lo que estamos viviendo es resultado de la acumulación de luchas recientes nacionales e internacionales y de la ruptura con el sistema imperante: indignación convertida en conciencia y compromiso.
Por ello tenemos temas importantes para profundizar como es el caso de la población votante reflexiva (no indecisa que es un calificativo que la devalúa). Tenemos también un traslado de votantes no basados en la tradición familiar, pues ese patrón choca con la vergüenza que da correr el riesgo de que le pregunten: ¿ingenuidad o complicidad?
Tenemos también un amplio voto móvil vinculado a ese sector reflexivo, por ello el calificativo de “voto útil” tampoco hace honor a la realidad socio-política.
Y además, en esta dimensión de la cultura o síntesis de nuestras vivencias, tenemos que ese movimiento social ascendente generador de ciudadanía comprometida ha movido el eje del debate electoral hacia el campo social: ya no se atreven los candidatos del sistema que ha imperado a hablar de privatizaciones y similares, ahora tienen propuestas sociales… pero la cara conocida y el lastre de años no les ayuda.
En este proceso de la cultura, dimensión en la que se ubica la decisión que debemos tomar el 2 de febrero en la intimidad del recinto electoral, no podemos ignorar un factor clave: la comunicación.
La comunicación en experiencias anteriores tenía el carácter de un proceso con fuerzas detentadoras de los medios, que podían incidir de forma directa en las decisiones. Hoy eso no es posible. La presencia del elemento de la tecnología de la información y la comunicación ha provocado dos modificaciones: una de calidad y otra estructural. Usted puede buscar la información por su cuenta, puede profundizar, contrastar, compartir, debatir. Puede buscar y construir la calidad de la información que usted desea. Y eso nos lleva al cambio estructural: el empoderamiento… usted ya no depende de un medio para tener la información, la información depende de usted, se ha liberado. Ese cambio estructural en el terreno de la comunicación ayuda a liberar también políticamente.
La comunicación cambió y con ello el papel de los medios y de quienes trabajamos en ellos. Quienes no comprenden o no aceptan esta realidad liberadora chocan contra ella con la manipulación burda que les terminará hundiendo. Les hunde porque parten de que la gente es ignorante o tonta, pero nuestra realidad política demuestra todo lo contrario.
En ese marco cultural, y pensando en la sociedad que deseamos construir, no podemos renunciar al espíritu unitario, a la voluntad unitaria en cualquier escenario que se presente. Esa será siempre la tarea principal del movimiento social, porque su naturaleza es plural y diversa.
Los sueños son lo último que se pierde. Las convicciones profundas nunca se pierden.

 

Información de SURCOS.

Villalta o la bestia negra del populismo (Segunda Parte)

Rogelio Cedeño Castro

Sociólogo y catedrático de la Universidad Nacional de Costa Rica.

Calificar de populista o de populismo, dándole un sentido claramente negativo de adjetivo calificativo epíteto y no de sustantivo como debería ser, a todo aquel líder o política que no siga los dictados de la derecha totalitaria en este cambio de siglo, constituye una manera de falsear desde el inicio cualquier posibilidad de un debate serio sobre el tema.  Los dogmas neoliberales en este período histórico, al igual que los del estalinismo y el nazifascismo durante buena parte del siglo anterior, ni siquiera pueden ser puestos en duda y mucho menos rechazados por la inhumanidad subyacente en sus contenidos, pues ocurre también a diferencia de aquellas formas del totalitarismo bastante imperfectas, porque tuvieron que acudir a la violencia física y al terror masivo para imponerse, campos de exterminio incluidos, los del neoliberalismo se recubren de un disfraz presuntamente democrático, incluido un cierto culto a las formas jurídicas tal y como sucedió con el Código Penal en la Alemania Nazi (exterminio de gitanos, disidentes, socialistas, comunistas y judíos pero dentro de la ley, un cuerpo jurídico aparentemente neutro pero con un trasfondo de felonía y maldad impresionantes) o la Constitución Política de la Unión Soviética, dictada en 1936 por el padrecito Stalin y calificada como la más democrática del mundo, mientras empezaba una nueva oleada de terror y se llevaban a cabo los Procesos de Moscú, donde fue asesinada la mayor parte de la dirigencia bolchevique.

Hacer un culto de las formas jurídicas, cuando nos conviene (verdad que sí, don Alberto Trigueros, en el que caso de que ese sea su nombre), en un país en donde la constitución política y la ley constitutiva de la caja del seguro social son ignoradas todos los días, con indiferencia criminal y poniendo en peligro la vida de muchos miles de costarricenses, resulta ridículo pretender justificar por si misma la existencia de un curso lectivo de 200 días, basándose en un pequeño apartado del texto de un convenio centroamericano, del que el régimen imperante ha hecho interpretaciones capciosas e interesadas. Aún en el caso de que don José María Villalta y sus compañeros del Frente Amplio lo eliminaran, volviendo a los 175 días y empezando el curso lectivo el primer lunes de marzo, tal y como establece la Ley Fundamental de Educación, nunca derogada, ya sus detractores optaron por una visión negativa del populismo, ça sera toujours la bête noire, pero aun así ¿qué tiene que ver todo esto, adóptese la definición de populismo que se adopte, con la posición política del señor Villalta? El sí o el no al curso lectivo dentro de una modalidad u otra no autoriza para calificar de populista a un político o de populismo a una política. Las patológicas actitudes de la derecha fascistoide de nuestros días en la región centroamericana rayan en la obsesión paranoide, aunque sería bueno recordar que no estamos en la desdichada nación de Honduras cuya constitución, presuntamente democrática está plagada de normas pétreas, lo que viene a significar la imposibilidad cierta de ser modificada. El gran mérito de Villalta y sus compañeros, lo reiteramos una vez más, es que tuvo la decencia de poner en discusión en tema para que sea el soberano quien tome la decisión final sobre estas cosas. Si eso es populismo (en realidad democracia de verdad) pues populistas somos, le duela a quien le duela.

La discusión sobre el tema del  curso lectivo y otros muchos que hoy son objeto de satanización por parte de una derecha que por momentos para parece haber perdido el control, el que ahora intentará recuperar acudiendo a cualquier procedimiento. El socialismo y el populismo, esos fantasmas que tanto los asustan no dejarán de ser, sin embargo, más allá de nuestros deseos personales, más que una vuelta a un modelo social como el costarricense que fue exitoso, al recoger los anhelos de muchos glostoras y vanguardistas que se enfrentaron con las armas en la mano, en una cierta coyuntura, pero que terminaron por descubrir con el paso del tiempo histórico que sus más caros anhelos no los alejaban tanto como ellos creyeron en su juventud. De aquellas generaciones idealistas todavía hay mucho que aprender, sobre frente al triste panorama que nos ofrecen unas elites del poder que solo han llegado a servirse de la función pública saqueando sus recursos y olvidando sus deberes para con las grandes mayorías nacionales, pero sobre todo poniéndose al servicio de la banca internacional y otros tentáculos del totalitarismo neoliberal de este cambio de siglo.

Algunos están tan obsesionados con la figura del candidato del Frente Amplio y la importancia que ha cobrado en la encuestas (esto sin olvidar que han sido una fuente de manipulación de la opinión pública, tal y como ocurrió hace ocho años, dentro del juego para despojar a Otón Solís y al PAC de su triunfo electoral e imponernos así el  TLC con los Estados Unidos, con su vergonzosa entrega de la soberanía nacional y la traición que sigue representando a los más caros intereses del pueblo costarricense) que pierden el sentido de la realidad. No vamos a caer en la trampa de una discusión que no lo es de verdad, cuando algunos acuden a sus amados textos de los editoriales del diario La Nación no para someterlos a una hermeneutica o procedimiento riguroso para extraer los elementos estructurales subyacentes en ellos, evitando la trampa de asumirlos como dogmas de una pretendida verdad, sino evitando asumir que la eliminación de las funciones más importantes del Consejo Nacional de Producción, hoy convertido en un mero cascarón y la coogeneración eléctrica son la panacea a los males nacionales. Por cierto que en el caso de la última los dogmas del libre mercado no aplican (o aplican restricciones), dado el hecho de que sólo han podido beneficiarse algunos pocos amigotes, dentro de lo que no son otra cosa que prácticas monopólicas descaradas en beneficio de unos intereses privados bien particulares.

Más allá de lo puramente coyuntural, que no deja ver a muchos lo esencial dejando de lado lo momentáneo y lo accesorio, la presencia del Frente Amplio en esta campaña electoral rebasó con mucho las expectativas de sus actuales dirigentes. ¿Qué habría dicho mi recordado amigo don José Merino del Río (1949-2012), cuya dolorosa y prematura partida nos dejó mudos a muchos hace poco más de un año, ante todos estos hechos y este dinamismo del proceso social y político que está protagonizando un pueblo que está harto de tanta mentira e irresponsabilidad criminal de las elites del poder, el que llevó a cabo un gran esfuerzo por sacar a la izquierda del estancamiento en que la dejó aquel mundo falaz del blanco y negro de la mal llamada guerra fría y quizás por ello llegó a disfrutar del respeto  y la consideración de muchos costarricenses, más allá de la filiación política o ideológica de cada quien? Valgan estas líneas a su memoria, por parte de un ácrata que no le gusta quemarle chirraca a nadie, pero que también trata de ser justo y generoso con aquellos con quienes compartió innumerables luchas, tales como las que libramos juntos contra la aprobación del Combo  del ICE y  del TLC CAEU RD.

Enviado a SURCOS por el autor.

Villalta o la bestia negra del populismo

Rogelio Cedeño Castro

Sociólogo y catedrático de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA)

Los resultados arrojados por las más recientes encuestas acerca de las eventuales preferencias de los electores  costarricenses, con vistas a las elecciones generales de domingo 2 de febrero de 2014, en las que el candidato del Frente Amplio, José María Villalta aparece por encima del candidato liberacionista Johnny Araya o en estrecha competencia con el exalcalde de San José, no sólo han provocado un terremoto dentro de lo que queda en pie de ese ente que fuera alguna vez el Partido Liberación Nacional, sino que han resucitado dentro de las mentalidades de algunas gentes, cuyo pensamiento político se mueve al borde de la insignificancia más absoluta, algunos de los fantasmas de la guerra fría que libraron los Estados Unidos y la Unión Soviética entre 1945 y 1990. La vieja experiencia en la ejecución de campañas del terror, de corte totalitario, de cuyo uso ha sabido hacer con gran sabiduría la derecha criolla, vuelve a aparecer en el horizonte aunque con los componentes propios del cambio de siglo. Los antiguos fantasmas reaparecen, eso sí, con vestidos con los nuevos ropajes con que se representa la novísima comedia del juego político nacional y regional.

El diario, presuntamente independiente, La Nación que se edita en la capital costarricense ya comenzó la campaña de satanización dirigida hacia la figura del candidato del Frente Amplio, acudiendo al odio enfermizo que la dictadura mediática internacional ha logrado sembrar alrededor de la figura del recientemente fallecido presidente venezolano y líder de la revolución bolivariana, Hugo Chávez Frías, pero sobre todo en términos de la descalificación de la bestia negra del populismo, a la que consideran la síntesis de todos los males posibles en cualquier sociedad latinoamericana del nuevo siglo y Costa Rica, en modo alguno, constituye una excepción, según los editorialistas y redactores de ese medio, por lo que debe evitarse a toda costa el ascenso del populismo.

El viejo programa o modelo de sociedad puesto en ejecución por la centroizquierda, de filiación calderonista (la del doctor y no la del  oportunista Junior Calderón Fournier) y liberacionista de los años 1960, expresado en las políticas del estado benefactor, no ha podido resultar más subversivo después de treinta años de dictadura neoliberal, forjada a partir de los lineamientos del Consenso de Washington, a pesar del discurso anticomunista de guerra fría que manejaban los gobernantes y diputados de esa época.

Sucede entonces que todo lo que huela a keynesianismo, rooseveltismo o figuerismo de don Pepe (el de La Pobreza de las Naciones y otros escritos) con sus políticas de pleno empleo, fortalecimiento del mercado interno, expansión del gasto público e inversión social, viene a ser la expresión de políticas fracasadas según la opinión de los editorialistas de La Nación o de los jóvenes empresarios que han creado en las redes sociales una compaña contra Villalta (La Nación 13 de diciembre, página 10A). A José María Villalta se le llega a acusar de anacronismo, por parte de algunos liberacionistas que renegaron, desde hace mucho tiempo, del ethos originario de su partido(Humberto Pacheco La República 17 de diciembre página 16) por lo que ahora ya no es sólo es digno de descalificación absoluta todo lo que huela a Vanguardia Popular o comunismo criollo(o a la tica), sino también lo que provenga de la socialdemocracia de  los viejos muchachos glostoras del Centro de Estudios para los Problemas Nacionales, a partir de cuya plataforma ideológica se generó posteriormente el Partido Liberación Nacional, de la que no quieren saber nada sus actuales dirigentes y candidatos a puestos de elección popular. No es casual entonces que Dagmar Facio hija de Rodrigo Facio, la principal figura de aquel Centro de Estudios de los Problemas, de los primeros años de la década de 1940, figure como candidata a la Vicepresidencia de la República por el Partido Frente Amplio.

De esta manera, este diario que también justificó de manera sibilina el golpe de estado contra el presidente hondureño Manuel Zelaya Rosales en junio de 2009 y la (des)información sobre los resultados de las recientes y fraudulentas elecciones en Honduras, comienza a ejecutar otra de sus hazañas habituales, vendiéndole gato por liebre a buena parte de sus desaprensivos lectores, al decirles que constituye un delirio regular los precios de las medicinas y los alimentos, así como devolverle sus funciones originales y herramientas para la acción al Consejo Nacional de Producción u oponerse a los dogmas con que se pretende fundamentar el curso lectivo de 200 días en la educación costarricense, tal y como pretende en su programa  el Frente Amplio.(La Nación, op.cit).

Sin embargo, si nos atenemos a las estrategias informativas y a la línea editorial del diario más importante de nuestro país, ellos se preparan ahora para dar la gran batalla contra esa nueva bestia negra, con mucho de vieja, que son las políticas económicas y sociales de inspiración keynesiana, un modelo de suyo exitoso que redujo la pobreza, el desempleo y dio oportunidades a muchos miles de costarricenses a partir de la década de los 1940. El fracaso y la miseria de treinta años de neoliberalismo, a la luz de las políticas del Consenso de Washington no parece aun decirles mucho a los ideólogos y voceros de la derecha oligárquica y totalitaria de nuestro país.

Enviado a SURCOS por el autor.