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Etiqueta: racismo

Declaración de la Asociación Americana de Juristas tras el intento de golpe en los EE.UU.

La AAJ repudia los actos de violencia del 6 de enero en Washington DC, que resultaron en la muerte de cinco personas, lo cual pudiera repetirse durante o antes del acto de toma de posesión del presidente electo Joseph Biden. La insurrección ejecutada en el Capitolio fue impulsada por Trump esa mañana, mintiendo sobre un presunto fraude electoral. Una turba ultraderechista, fascista, antisemita y neonazi, y de supremacistas blancos, irrumpió y ocupó el edificio del Capitolio de los Estados Unidos y varios edificios del Capitolio estatal en un intento de interrumpir el proceso de certificación de las elecciones, encontrar, agredir, o inclusive secuestrar y asesinar a legisladores y legisladoras, aparentemente con la complicidad de efectivos de las fuerzas del orden y colaboración de legisladores como Ted Cruz y muchos otros. Así lo reflejan los medios de prensa. Incluso se documentó que algunos agentes de policía abrieron barricadas para dejar pasar a las turbas y se retrataron en “selfies”. Además, se informó que el Departamento de Defensa no dio aprobación para la entrada de guardias nacionales de otros estados hasta horas después. Resulta significativo que un buen número de los insurrectos fueron integrantes de las fuerzas armadas de los EE. UU.

La AAJ considera que los hechos acaecidos confirman una tentativa de golpe de estado con el objetivo de anular los resultados de las elecciones, certificados por el Colegio Electoral. El fracaso de la tentativa posibilitó la decisión de la Cámara de Representantes del 13 de enero, promoviendo un segundo proceso de destitución de Trump por incitación, y no pueden descartarse nuevos intentos.

Hay que analizar seriamente el comportamiento y complicidad de las fuerzas del orden al tratarse de manifestantes supremacistas y compararlo cuando se trata de manifestantes negros, latinos, progresistas, LGBTQ, naciones originarias, mujeres, y de quienes luchan contra la discriminación y el racismo.

Un ejemplo, es el del pasado mayo y posteriormente: la policía de Washington DC actuó con fuerza excesiva y detenciones masivas de miembros de Black Lives Matter (Las Vidas Negras Importan) y grupos en solidaridad, por protestar contra el racismo y la violencia policial a raíz del asesinato de George Floyd. Así mismo fue el comportamiento de las fuerzas policiales en eventos similares en todo el país.

Otro ejemplo es la respuesta policial a la violencia de la supremacía blanca en Charlottesville, VA en 2017, cuando operativos de extrema derecha y fascistas se congregaron con antorchas, símbolos del nazismo, para revertir la decisión de remover los monumentos racistas. La policía, en otra demostración de racismo, tuvo una actitud complaciente hacia los supremacistas, que tomaron represalias e irrumpieron en medio de una contra protesta anti racista, hiriendo a decenas y matando a la joven Heather Heyer.

Por tanto,

La AAJ llama a una investigación exhaustiva, rigurosa e independiente de los hechos, sancionar a los responsables y garantizar su no repetición tomando las medidas necesarias para desmantelar toda forma de racismo institucional y estructural.

16 de enero de 2021

Vanessa Ramos. Presidenta AAJ Continental
Luis Carlos Moro. Secretario General
Beinusz Szmukler. Presidente del Consejo Consultivo de la AAJ

Compartido con SURCOS por Walter Antillón.

“Una vaca importa más que un indio”

Por Osvaldo Durán Castro, Sociólogo/Profesor ITCR-FECON

“Yo no quiero que mi hijo escriba el mismo libro que yo escribo, yo quiero que mi hijo escriba otro cuento diferente, bonito y feliz”, dijo Roxana Figueroa Calderón del territorio Bribri Salitre, del clan Toriguak, ante la Comisión Permanente de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa de Costa Rica. Ella junto a Pablo Sivas Sivas, Vanesa Figueroa Calderón, Carlos Steven Vargas Figueroa y Lesner Figueroa Lázaro, volvieron a denunciar en sus exposiciones la negligencia, la inacción, el racismo y la complicidad del Estado y de toda la institucionalidad, con los autores y ejecutores de las más variadas agresiones contra los pueblos indígenas, incluidas las invasiones de sus territorios y los asesinatos siniestros de Sergio Rojas Ortiz y Jerhy Rivera Rivera; acribillados a quema ropa cuando estaban indefensos. Esa audiencia se realizó el martes 3 de noviembre de 2020, tras haber sido pospuesta por más de un año, y su objetivo fue dar seguimiento al Expediente 21.360 sobre el asesinato de Sergio Rojas Ortiz. A petición de los indígenas participamos en la audiencia quien escribe y la abogada Nathalia Ulloa Castillo de Forest People.

En la audiencia expusimos algunos elementos del contexto social histórico y actual de la violencia contra los pueblos indígenas y tareas o propuestas que la Asamblea Legislativa, y en particular la Comisión Permanente de Derechos Humanos, deberían realizar con otras instancias políticas, deliberativas y ejecutoras, que en nuestro criterio contribuirían a resolver efectivamente y con justicia, los problemas que le fueron impuestos a las poblaciones indígenas. Acá resumimos algunos de esos asuntos:

  1. Crear un registro de invasiones a territorios indígenas. Promover y realizar de inmediato en conjunto con otras entidades un estudio que permita actualizar los casos de invasiones por parte de no indígenas en cada uno de los territorios que pertenecen por ley a los pueblos originarios. Se trataría de establecer implicados no indígenas, extensiones y cambios realizados, fechas de inicio de esas invasiones, acciones realizadas y tareas pendientes que son responsabilidad de cualquier instancia e institución. Esa actualización debe hacerse respetando el hecho de que los conflictos deben resolverse de acuerdo con la Ley indígena, los Convenios internacionales firmados por Costa Rica y las resoluciones de organismos internacionales, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El acatamiento de la legislación que asegura los territorios y protege a las poblaciones indígenas es prioritario ya que hasta ahora se ha pretendido, sin ningún resultado positivo y de manera ilegal, atender los problemas en esos territorios aplicando la legislación agraria ordinaria o cualquiera otra, como si se tratara de casos comunes. Ésa es una carencia fundamental: juzgar las agresiones a los pueblos indígenas sin aplicar las leyes especiales que existen para ellos. Por eso es que concluimos con Pablo Sivas, y lo dijimos en la Comisión, que para el Estado costarricense “una vaca importa más que un indio”, dado que el Estado no cumple las leyes indígenas, no acata las medidas cautelares que se le dictan y cuando debe resolver sobre la violencia, los asesinatos y las invasiones de tierras, da prioridad a los rumiantes de lo.as usurpadore.as para que permanezcan en las tierras que son por ley, e irrestrictamente, de los pueblos originarios. Esta es una combinación de racismo, injusticia y negligencia por parte de toda la institucionalidad, empezando por el sistema judicial y la policía, que operan en colusión contra la gente indígena.
  2. Juzgar con justicia el crimen de Sergio Rojas Ortiz. Presionar en todas las instancias políticas y judiciales para la reapertura inmediata y resolución definitiva del asesinato de Sergio Rojas Ortiz, perpetrado el 18 de marzo de 2019, pues la decisión del Ministerio Público de archivar el caso, confirma el trato racista y negligente contra la gente indígena desconociendo la Ley indígena y los Convenios internacionales, y de manera específica las resoluciones y medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos vigentes desde 2015. Para los pueblos indígenas la muerte de Sergio y las agresiones permanentes, son una misma cadena de actos racistas en su contra. Roxana Figueroa Calderón lo resumió diciendo que “cuando queman nuestros ranchos humildes no es una quema simplemente de ranchos, es una quema de cultura, de vivencia, de historia, de compartimiento. Yo no veo por qué, sí los diputados dijeron en su momento que el territorio de Salitre era para los de Salitre y así sucesivamente cada uno de nuestros territorios iban a ser de sus habitantes, yo no lo creo porque yo tengo exponer mi vida para vivir en la tierra que es de nosotros”.
  3. Juzgar con justicia el crimen de Jerhy Rivera Rivera. Incidir en lo que corresponde en el sistema judicial para acelerar la resolución del asesinato de Jerhy Rivera Rivera ocurrido el 24 de febrero de 2020, pues tanto en este caso como en el de Sergio Rojas Ortiz se debe impedir la impunidad. Sobre la responsabilidad del Estado en ambos asesinatos, Lesner Figueroa Lázaro fue directo al señalar que “No hay duda que el asesinato del hermano Sergio es culpa del Estado, porque si hubiera llevado a cabo el saneamiento territorial con la ley que se promulgó en 1977, hace más de cuarenta años, el asesinato se hubiera evitado sí el Estado hubiera devuelto nuestras tierras. Igual el asesinato del hermano Jerhy Rivera se hubiera evitado sí el Estado lo hubiera hecho. Entre más antes lo hubiera hecho menos problemas hubiéramos tenido. Como dicen ellos ahora, ponen excusas de que hay un problema estructural, claro, pero un problema estructural también culpa de ellos mismos, no es culpa de nosotros”.
  4. Detener desalojos de indígenas de sus tierras. Interponer todos los recursos y esfuerzos posibles para detener de inmediato todos los procesos y acciones de desalojos de las personas indígenas de su propio territorio, como los de Kono Jú y Yuwi Senaglö, ambos en China Kichá, dado que se juzgan, como dijimos, con base en la legislación agraria ordinaria y no con base en la Ley indígena y los Convenios internacionales. Igualmente se debería exigir que cese cualquier proceso judicial, como las inspecciones dentro de otras recuperaciones como Crun Shurín, que responden a los intereses directos de las y los usurpadores, quienes cuentan con el acompañamiento de funcionarios judiciales y policiales, lo cual ha sido reiteradamente denunciado por la gente indígena.
  5. Exigir cuentas y sacar al juez Jean Carlo Céspedes. Pedir rendición de cuentas por las actuaciones del personal del Ministerio de Seguridad Pública y del Sistema Judicial dado que, como ha quedado demostrado, no tienen capacidades técnicas, voluntad, ni actitud humanística, para atender las usurpaciones en los territorios indígenas. En paralelo y como parte de esta urgencia, es indispensable exigir la sustitución inmediata del juez Jean Carlo Céspedes porque todas sus actuaciones atentan contra los pueblos originarios e irrespetan la Ley indígena y los Convenios internacionales. Además, este empleado judicial ya fue recusado en instancias judiciales y tiene ligámenes familiares con usurpadores de tierras indígenas. os indígenas lo han expuesto en muchísimas ocasiones, y repitieron en la Asamblea Legislativa por medio de Lesner Figueroa Lázaro y Pablo Sibas, que “hay muchos finqueros con muchos recursos en los territorios y hay que decirlo así: estas personas son amigos de diputados, son amigos de ministros, son amigos de jueces, o sea, dicen que el juez tiene una independencia absoluta, pero diay, el juez que dicta resoluciones en el agrario es el yerno de uno de los terratenientes (usurpadores) de los territorios”.
  6. Cumplir medidas cautelares internacionales. Exigir la protección efectiva de las personas indígenas de acuerdo con lo dispuesto por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en la Medida cautelar 321-12-2015, del 30 abril 2015, cuyo objetivo es “garantizar la vida e integridad personal de los miembros del pueblo indígena Teribe de Térraba y Bribri de Salitre”. En esa misma Medida cautelar, como se reiteró en el comunicado “Estado costarricense asesinó a Sergio Rojas Ortiz. Bicentenario está manchado de sangre”, firmado por 183 organizaciones de América y Europa el día del asesinato de Sergio, la Comisión insistió en “la gravedad de la situación, la urgencia de la situación y el daño irreparable” que ya era previsible. Otro aviso no atendido por el Estado fue el informe de la Décimo cuarta misión del Observatorio de Derechos Humanos y Autonomía Indígena, ODHAIN, del 28 de diciembre del 2016, en el que se acusó que “el Gobierno de Costa Rica no ha dado muestra de soluciones efectivas, ni demostrado ninguna voluntad política por resolver estos problemas”, refiriendo a la implementación de medidas cautelares a favor de los pueblos indígenas. Las mismas medidas de protección dispuestas para Sergio Rojas Ortiz, aplicaban para Jerhy Rivera Rivera y siguen vigentes para los pueblos indígenas en general.
  7. Exigir al Gobierno mediación internacional especializada. La Comisión Permanente de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa, daría una importante ayuda si insistiera vehementemente ante el Gobierno de la República para que éste solicite, de inmediato, mediación internacional especializada, dado que hasta ahora los resultados de las acciones realizadas por el Poder Ejecutivo, no han culminado en respuestas efectivas y no han impedido irreparables y trágicos desenlaces como los asesinatos de Sergio Rojas Ortiz y Jerhy Rivera Rivera. Esta acción, en conjunto con las otras planteadas, resultan indispensables para asegurar la integridad y la vida de todas las personas indígenas amenazadas de muchas maneras, incluidas las reiteradas intimidaciones y desafíos de muerte.

En la audiencia se le explicó a los y las diputadas que los problemas generados por las invasiones a territorios de los pueblos indígenas no son responsabilidad exclusiva de la actual ni de la anterior Administración gubernamental, si no que responden a un ejercicio del poder racista y colonial desde hace siglos, en el que se inscriben los asesinatos de Sergio Rojas Ortiz, Jerhy Rivera Rivera y también de Antonio Saldaña y Pablu Presberu. Esa violencia es responsabilidad de toda la institucionalidad costarricense, incluida la Asamblea Legislativa, donde también se registran actos vergonzosos e indignantes como el del fatídico del 10 de agosto de 2010 cuando en la madrugada, 50 antimotines de la Fuerza Pública sacaron del Salón de Beneméritos de la Patria, a empujones, a rastras y con golpes, a los y las 21 indígenas que pedían votar el proyecto de Ley de Autonomía de los Pueblos Originarios de Costa Rica. Si la Asamblea Legislativa no hubiese fallado, hoy tendríamos esa ley vigente y es por eso que como muestra de dignificación de los pueblos indígenas ese proyecto debería retomarse y aprobarse para darle seguridad a la población indígena.

Acciones claras, directas y contundentes de la Comisión Permanente de Derechos Humanos y de la Asamblea Legislativa en general, podrían impedir nuevos asesinatos, ya que la violencia contra los pueblos y personas indígenas ha bajado de intensidad desde el asesinato de Sergio Rojas Ortiz, porque las recuperaciones están detenidas. No obstante las amenazas son permanentes e incluyen agresiones verbales, quema de fincas, cultivos y casas, amenazas con machetes y otras herramientas/armas, armas de fuego, despliegues de grupos de matones, inacción de las autoridades policiales y actuaciones abiertamente en favor y protección de los finqueros usurpadores, sus empleados y personas violentas que ejercen presión de todo tipo contra la gente indígenas.

Según estaba previsto, planteamos a la Comisión Permanente la necesidad de que se desplace, y de ser posible que sesione en los territorios indígenas. En esa misma sesión del martes 3 de noviembre de 2020, se aprobó una moción de la diputada Nydia Céspedes y el diputado José María Villalta-Flores Estrada “Para que esta Comisión acuerde sesionar en los territorios indígenas en fecha a definir en la próxima sesión” (10 de noviembre). De realizarse esa actividad, sería una oportunidad muy valiosa para que los y las integrantes del foro legislativo dialoguen con personas de las comunidades indígenas in situ y tengan una idea cercana de la zozobra y amenazas bajo las cuales viven. En palabras de Vanessa Figueroa Calderón las amenazas mantienen en permanente sigilo y miedo a la gente de todas las edades: “mis hijos me dicen mami ya no siga en esto, porque le va a pasar las de Sergio, pero ellos no saben que si uno no lucha -como estamos luchando- el día de mañana esas tierras van a ser puestas en bandeja de plata a los no indígenas, porque hasta este momento hemos visto eso”. Pero también, si la Comisión realizara inspecciones en los territorios recuperados, podría confirmar los avances para vivir bien que los indígenas han logrado en muy poco tiempo. Como dijo Pablo Sivas Sivas, “a mí me gustaría que ustedes visiten las recuperaciones para que vean la vida que hay. En esas nuevas recuperaciones que hemos hecho hay vida, hay esperanza y hay seguridad alimentaria. Yo creo que desde ahí nosotros tenemos que trabajar y tenemos que esforzarnos para que este proceso siga”.

Las recuperaciones que son medios de hecho, pero con bases legales clarísimas que la institucionalidad no respeta ni aplica, van a seguir tarde o temprano, y si la violencia provoca más muertes, esa responsabilidad se cargará directamente al Estado costarricense. Hay mucha gente indígena con mente muy calibrada y pacífica, pero hay también muchísima gente que esta agobiada de soportar todo tipo de vejaciones, insultos, ultrajes contra sus hijos e hijas, madres y familiares, y contra sus propiedades. “¿Qué pasaría si un sikua/blanco muriera? ¿Harían lo mismo el Gobierno y los tribunales y archivarían el caso, como con Sergio?”, se pregunta la gente indígena. Ya hay decisiones tomadas e irrenunciables y así lo dijo Lesner Figueroa Lázaro en la Asamblea Legislativa: “me parece que se puede evitar nuevas muertes, porque así como la está viendo, ella (Vanessa Figueroa) está amenazada de muerte, yo también, el compañero también (Pablo Sivas y Carlos Steven Vargas) y si me tienen que matar me matan, a mí eso no me importa, pero callarme no me voy a callar, yo voy a seguir recuperando mis tierras, voy a seguir luchando y vamos a seguir adelante”.

Los conflictos que enfrentan los pueblos indígenas requieren soluciones urgentes, definitivas, efectivas y sobre todo justas y en medio de tanta incertidumbre las oportunidades para que el niño del clan Toriguak, hijo de Roxana Figueroa Calderón, pueda escribir “otro cuento diferente, bonito y feliz”, dependen de si el Estado costarricense y la sociedad en general, asumimos las condiciones de convivencia que nunca hemos asumido.

Enviado a SURCOS por el autor, publicado además en el Semanario Universidad.

¿Ocaso o aurora?

Arnoldo Mora

Dos acontecimientos, de origen y naturaleza diferentes pero que la historia y, sobre todo, la política, los ha ligado íntimamente en los últimos meses, razón por la cual este año pasará a la historia signado por los mismos, como son el inesperado surgimiento de una pandemia cuya universalidad planetaria y cuyas consecuencias económicas y sociales marcarán los rumbos que habrá de tomar la política mundial en el futuro; y, por otro lado, la derrota electoral de Donald Trump, un presidente norteamericano que evoca la figura y el abominable legado de Adolfo Hitler.

Ambos eventos, insisto, marcarán el futuro inmediato que tomará la historia de la humanidad, dada la repercusión que tienen debido, no sólo a su extensión planetaria, sino también a la revolución tecnológica de los medios de comunicación colectiva, que están haciendo desaparecer las barreras del espacio y del tiempo, convirtiendo de hecho a la humanidad en una sociedad, cuyas decisiones inciden directamente en el destino y la sobrevivencia de la especie sapiens. Como un invitado de piedra, el coronavirus se convirtió en el epicentro de ese terremoto electoral, que sacudió a la que ha sido considerada la mayor potencia política y económica del mundo en las últimas décadas, aunque hoy, como lo muestra la espernible figura de su presidente, da muestras de una creciente e indetenible decadencia, tanto política como moral; la incapacidad de contener las secuelas letales de esa epidemia, se han convertido en un factor determinante de la derrota electoral de esa detestable figura; como reza el dicho popular: no hay bien que por mal no venga.

La incidencia de la pandemia en las elecciones norteamericanas se comprueba en el hecho de que al inicio de año el triunfo de Trump parecía indetenible, como lo mostraban las cifras del crecimiento económico y de la disminución del desempleo; paradójicamente, el histriónico terrorismo con que el presidente ninguneaba a sus contendientes y a su propio entorno que osaba mostrarse mínimamente crítico, era del agrado de un vasto sector de una sociedad acostumbrada a ver en la conquista del Oeste la premonición de lo que debería ser el sojuzgamiento de todo el planeta.

Hoy la humanidad parece respirar con cierto aire de alivio ante la derrota de ese abominable sujeto… Pero no nos hagamos ilusiones; las causas que lo llevaron al poder hace cuatro años continúan; su presencia en la Casa Blanca no fue un accidente fortuito, sino un efecto cuya causa estructural sigue intacta; un 30% de la población norteamericana nunca reconoció a Obama como SU presidente debido a su ascendencia africana, incluso cuestionaron la autenticidad de su nacionalidad; el Partido Republicano fue controlado por una fanática secta religiosa, el Tea Party, violando el legado de los padres fundadores, que se refleja en una Constitución que establece el carácter laico o aconfesional del Estado; hoy ese partido alberga una peligrosa falange de energúmenos inspirados en una ideología pseudoteológica denominada “Destino Manifiesto”; jamás aceptarán el resultado de las elecciones, como lo prueba la violencia fascistoide que han desatado desenfrenadamente en las calles; el propio Trump, en el momento en que escribo estas líneas, se ha negado a reconocer el triunfo de sus adversarios; lo mismo ha hecho su Partido; ambos dicen que recurrirán a los tribunales y, eventualmente, a la Corte Suprema de Justicia, donde cuentan con mayoría. Pero aun perdiendo ampliamente estas elecciones, que han sido las más concurridas de la historia de ese país, los republicanos han mejorado su presencia en la Cámara Baja (representantes) si bien siguen siendo minoría, y parece que contarán con mayoría en la Cámara Alta o Senado. Todo lo anterior confirma que las tendencias fascistoides de un significativo sector de la población siguen incidiendo, de manera ominosa, en la escena política de ese poderoso vecino. Esto tiene raíces históricas; Franklin D. Roosevelt, el mejor gobernante yanqui del siglo pasado, no pudo declarar la guerra al eje nazi-fascista sino hasta después del ataque japonés a Pearl Harbor (1941) debido a la obstinada obstrucción del Partido Republicano, en cuyas filas abundaban los simpatizantes del Tercer Reich; el más admirado y más poderoso empresario industrial, modelo y emblema del éxito de la tecnología norteamericana, como era Henry Ford, se declaraba simpatizante de los nazis; otro tanto hacía Charles Lindbergh verdadero mito del imaginario colectivo de su pueblo…Los ejemplos podrían multiplicarse.

Pero lo realmente preocupante es que las raíces ideológicas siguen vigentes, hoy acrecentadas debido al apoyo reiterado de la Administración Trump; los promotores de crear esta atmósfera de odio y terror que se ensañan especialmente contra las minorías, como son los latinos y los afrodescendientes, son hordas de rubios supremacistas y policías racistas. Como consecuencia de este ambiente intoxicado de extremismos, el país se ha dividido en bandos hostiles, como sólo se había visto en tiempos de la Guerra de Sesión (1861-1865); hoy los “States” ya no son tan “United”. Eso explica las palabras del presidente electo, Joe Biden, llamando a la concordia y la unidad nacional. Pero más allá de las buenas intenciones del presidente electo, están las realidades políticas. Ese país sólo podrá despertar de esa espantosa pesadilla con ribetes neofascistas si surge un nuevo sujeto político jugando un papel protagónico, conformado por sectores progresistas de clase media y esas mal llamadas “minorías” que ya no lo son tanto y que, incluso, podrían llegar ser la mayoría; las estadísticas lo prueban: 18% de la población son latinos y 14% a afrodescendientes, que se caracterizan por tener el mayor crecimiento demográfico; lo cual explica, pero no justifica ni mucho menos, la criminal furia de los grupos racistas y supremacistas.

En las masas oprimidas radica su propia liberación; pero para ello deben crecer en conciencia política y conformar una organización que forje un proyecto nacional genuinamente democrático…Todo lo cual está por verse. De ahí que sigue flotando en el ambiente la gran interrogante que dio título a estas líneas: ¿estamos ante el ocaso que presagia una noche tenebrosa, o son los primeros rayos luminosos de la aurora que anuncia la llegada de un día radiante, no sólo para ese país sino para la humanidad entera?

UCR repudia orden de desalojo contra población indígena

Zaida Siles Rojas, Periodista

El Consejo Universitario hizo un llamado a la comunidad universitaria y a la sociedad en general a levantar la voz en defensa de los pueblos indígenas. (Fotos: www.surcosdigital.com)

El Consejo Universitario de la Universidad de Costa Rica (UCR) repudia la orden de desalojo que emitió recientemente el Tribunal Agrario de San José contra varias familias indígenas cabécares de China Kichá de una finca dentro de su propio territorio, en la zona sur del país.

Las tierras estaban ocupadas por personas ajenas a la comunidad y fueron recuperadas hace más de un año por esas familias.

El Órgano Colegiado le reiteró al Gobierno de la República su deber de garantizar la protección y reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas de Costa Rica, de respetar la legislación nacional e internacional sobre la materia y asegurar que no exista impunidad ante los atropellos y la violencia a la cual se encuentran sometidas estas poblaciones.

Además, le exigió al Gobierno y al Ministerio de Seguridad Pública tomar las medidas necesarias para que la Fuerza Pública no se exceda en sus competencias y se asegure que no existan actos discriminatorios y persecutorios contra las personas indígenas.

El acuerdo del Consejo Universitario contiene también una solicitud al Ministerio Público para que continúe la investigación del asesinato del líder indígena Sergio Rojas Ortiz, al considerar que la desestimación y archivo de este caso genera un ambiente de impunidad en las comunidades indígenas.

Para el Órgano Colegiado, “tanto la desestimación y archivo del caso de Sergio Rojas, como la orden de desalojo contra la población indígena China Kichá representan el racismo, la discriminación, la violencia física y simbólica, el asedio y la intimidación que viven los pueblos indígenas en sus territorios”.

Miembros del Consejo expresaron que, por más de 40 años, el Estado costarricense ha sido negligente en su obligación legal de garantizar la territorialidad indígena, de acuerdo con la Ley N.° 6172, de noviembre de 1977, tras el incumplimiento de las promesas de solución que han realizado las últimas administraciones y la inexistencia de una política pública eficiente en la materia.

En reiteradas ocasiones, el Consejo Universitario se ha pronunciado sobre la situación de violencia que se vive en los territorios indígenas con respecto a la tenencia, ocupación y recuperación de tierras, así como a los homicidios de líderes indígenas y al papel que debe asumir el Estado costarricense, de conformidad con las disposiciones de los instrumentos internacionales, la legislación nacional y los derechos humanos.

Este último acuerdo fue aprobado en la sesión N.º 6439, con base en una propuesta presentada por los miembros Valeria Rodríguez Quesada, Madeline Howard Mora, Teresita Cordero Cordero y Carlos Méndez Soto, la cual toma en consideración la solicitud que al respecto presentaron las escuelas de Antropología y Sociología.

Información del Consejo Universitario UCR.

Bolivia, el Macho Camacho: Golpista, Fanático Religioso, Violento, Corrupto y Próximo a ser Juzgado

Lic. José A. Amesty R.

Luego de la innegable y contundente victoria del MAS en Bolivia, y sus candidatos Luis Arce Catacora y David Choquehuanca, con el 55% de los sufragios a su favor, la oposición radical liderada por Luis Fernando Camacho, cual “pataleo de ahogados”, recurre a su vieja y anterior practica de golpista, no reconociendo la constitucionalidad de las elecciones en Bolivia, y desconociendo la transparencia del proceso electoral.

Además de llamar al viejo y recurrente paro cívico en Santa Cruz de la Sierra, ha declarado: “Lo que hicimos el año pasado, lo vamos a volver a hacer ahora”.

Mediante un decreto de la autoproclamada Jeanine Añez, que ordena una auditoria de los comicios, el “macho” Camacho, pretende evitar la posesión de la dupla Arce-Choquehuanca ganadores de las elecciones.

Ha arengado a sus seguidores en el paro cívico, con su tradicional referencia a “luchando con fe en Dios” y su repetitivo slogan de “queremos vivir en un país libre, en un país en el que se respete la pluralidad y la democracia”.

Más adelante agregaría: “Bolivia será la esperanza de toda América Latina, terminó el comunismo, tendremos libertad y democracia”, dijo el hombre que afirma querer luchar contra la izquierda en todo el continente. “Los bolivianos reanudaremos la lucha para restaurar la dignidad de Venezuela, así como a todos los países que han sido humillados”.

Perfil del excandidato Presidencial y exlíder Cívico

Luis Fernando Camacho Vaca, ha sido mencionado por Evo Morales, en varios de sus pronunciamientos como culpable, junto con Carlos Mesa, de lo que Morales denomina el golpe de Estado, que resultó en su renuncia, el año pasado 2019.

El líder cívico, en ese momento, ya había pedido no solo la renuncia del presidente, sino también de los parlamentarios y máximas autoridades judiciales, para dar paso a un gobierno transitorio, conformado por “notables” que llamen a nuevas elecciones. “No tumbamos gobiernos, liberamos un pueblo en fe”.

Censurado de racista y ultraderechista, que utiliza formas que hacen recordar a Jair Bolsonaro, el presidente de Brasil. Considerado carismático, histriónico, conservador y verborrágico.

Es abogado, con maestría en Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Barcelona-España, con 41 años de edad. En febrero del año pasado 2019, fue elegido presidente del Comité Pro-Santa Cruz, una organización cívica conformada por agrupaciones de empresarios de derecha y asociaciones “a favor de derechos sociales de esta ciudad”, la más rica y poblada de Bolivia, y bastión opositor al gobierno de Evo Morales, en ese momento.

La región produce el 70 % de los alimentos del país y tiene un enorme potencial energético e hidrocarburífero que, tras la nacionalización de Morales en 2016, está hoy en manos del Estado. Según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística de Bolivia, el PBI del Departamento de Santa Cruz representaba en 2016 al 28,9 % de la Economía total del país. «Santa Cruz representa un tercio del PBI».

Camacho, formó su liderazgo en el Comité Cívico Juvenil de Santa Cruz UJC, una organización de Derecha Radical, y en las “fraternidades”, y comparsas carnavaleras elitistas.

A su vez, la organización juvenil es una “especie de grupo paramilitar”, quien según la Federación Internacional por los Derechos Humanos, que la ha denunciado, junto al Comité Cívico de Santa Cruz, por sus “discursos secesionistas, gremialistas y racistas”, que terminaron en ataques contra indígenas.

Los “cambas”, como se definen, La UJC, de la que Camacho fue vicepresidente, fue una organización clave en la escalada de la violencia en Santa Cruz y luego en el resto del país.

Según el portal Primera Línea, forma parte de la logia Los Caballeros del Oriente, una de las dos grandes logias influyentes en Santa Cruz. Además, el opositor es reconocido por justificar siempre, sus acciones, basado en Dios y la Biblia.

Según la visión de Camacho, la llegada de Morales a la presidencia, este sacó a Dios del gobierno, y con su gesto logró un objetivo que venía anunciando desde que comenzó su campaña para exigir la dimisión del mandatario hace algunas semanas: “devolver la Biblia al Palacio de Gobierno”.

No obstante, recordemos que, pese a sus constantes invocaciones a la religión, éstas contrastan con una retórica muchas veces violenta. Hablando de sus rivales políticos, Camacho dijo que lo que había que hacer, “salvando las diferencias, era sacar la agenda como lo hacía (el narcotraficante colombiano) Pablo Escobar, pero solo para anotar los nombres de los traicioneros de este pueblo, porque queremos que el día de mañana vayan presos, pero no por rencor y odio, sino por justicia”.

Frente a ataques de partidarios suyos a seguidores de Morales, Camacho se negó a repudiar la violencia. Jamás ha pedido moderación, y no apoyó los pedidos de la OEA, para que haya una salida democrática a la crisis desatada en Bolivia. Organizaciones sociales y feministas lo han tildado de misógino.

De familia oriunda de Cochabamba, región central caracterizada por gente combativa, el líder, es además socio de una empresa familiar inmobiliaria y otra avícola. Las medidas de Camacho son acatadas masivamente en Santa Cruz, pero solo parcialmente en otras regiones como Cochabamba (centro), Tarija (sur) o Potosí.

Debajo de su fachada religiosa, como hemos señalado, se esconde un millonario ultracatólico, que afirma luchar “no con armas sino con Fe”.

Una parte no muy conocida de su vida revela que, según un informe elaborado por una Comisión Legislativa que investigó el asunto de, los Panamá Papers, a través de la creación de tres sociedades (Medis Overseas Corp., Navi International Holding y Positive Real Estates), Camacho habría operado como intermediario para “coadyuvar a personas y empresas a esconder sus fortunas en entidades offshore, lavar dinero y establecer esquemas de evasión de impuestos”.

La última perla del “macho” Camacho, es que en el contexto del triunfo y la asunción de Luis Arce, se están dando alertas sobre planes golpistas de derecha boliviana, contra la victoria del MAS, y según informaciones comprobadas detrás está Luis Fernando Camacho. Prueba de ello, es el reciente atentado con dinamita contra Arce en la Paz.

Finalmente, las posturas antidemocráticas de estos grupos, incluido Camacho, son el temor a la justicia, porque todo “macho” es cobarde.

Imagen ilustrativa tomada de: https://www.france24.com/

Represión a Vicente Vázquez Ruiz, compañero de la SextaDSL, Colectivo Autónomo Smalael A’maletik

San Cristóbal de Las Casas, Chiapas
4 de noviembre 2020

Acción urgente
Agresión a miembro de Colectivo Adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona.

A los organismos defensores de los derechos humanos
A los medios de comunicación
Al pueblo en general

El día de hoy, alrededor de las 5 de la tarde, el compañero Vicente Vázquez Ruiz, miembro del Colectivo Autónomo Smalael A’maletik, Adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, del municipio de Altamirano, fue hostigado y agredido por elementos de la policía en un retén en la entrada de San Cristóbal de Las Casas, cuando se dirigía al CIDECI, con prepotencia y abuso de autoridad violentaron sus derechos fundamentales al forzar y obligar a bajar del transporte público en el que viajaba, con tratos crueles y degradantes, revisaron sus pertenencias, le sustrajeron su celular y le obligaron a proporcionar la contraseña para desbloquearlo, invadiendo así su privacidad, actuando con alevosía y ventaja bajo el pretexto de su apariencia física fue retenido por varios minutos para luego dejarlo libre, dicho acto inadmisible evidencia la discriminación y racismo que aún impera, así como la criminalización a la juventud disidente y organizada.

Dicha acción violatoria de los derechos humanos no es un hecho aislado, una revisión de rutina más que pretende ser legal cuando a todas luces raya en la ilegalidad, puesto que en el Estado de Chiapas se criminaliza la protesta social, la lucha organizativa, la defensa por la Autonomía, por la Vida y el Territorio desde las altas esfera de este mal gobierno Morenista: No es más que muestra de la dictadura fascista que estamos viviendo, un cerco policíaco militar disfrazado de seguridad y protección contra la delincuencia y el crimen organizado, que sirve para intimidar al pueblo y sus luchas autónomas, todo para encubrir sus megaproyectos de “izquierda” muerte.

Denunciamos enérgicamente esta agresión a nuestro colectivo, responsabilizamos a los tres niveles del mal gobierno de la integridad física y psicológica de nuestro compañero Vicente Vázquez Ruíz.

¡Condenamos la violación sistemática a los derechos humanos!
Llamamos al apoyo y solidaridad de las organizaciones hermanas y solidarias.
¡Alto a la criminalización de los luchadores sociales!
¡Por verdad y justicia!
Colectivo Autónomo Smalael A’maletik (Montañas de Esperanza)

 

Compartido con SURCOS por María Trejos Montero.

Comisión internacional investigará la situación de violencia policial y racismo sistémico en EEUU

El Dr. Arturo Fournier Facio fue invitado a participar en representación de nuestro país y junto con otras personas de diversos países, en una Comisión Internacional de Investigación en relación con la escalada situación de violencia policial y racismo sistémico en la actividad policial que resulta en violaciones de las leyes internacionales de derechos humanos contra afrodescendientes en los Estados Unidos.

Anteriormente, varias familias y más de 600 grupos de derechos humanos solicitó al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas la conformación de una Comisión de Encuesta. Aunque la petición fue apoyada por los 17 miembros del Grupo Africano, el Consejo de Derechos Humanos sucumbió a la enorme presión diplomática de Estados Unidos y otros países aliados y se negó a establecer una Comisión de Encuesta para investigar a Estados Unidos.

Reconociendo que los asesinatos y mutilaciones de negros desarmados por parte de la policía y los grupos de autodefensa en los Estados Unidos continúan aumentando sin cesar y que cualquier recurso interno efectivo es inexistente o agravado por las políticas del gobierno federal de los Estados Unidos, la Internacional La Asociación de Abogados Democráticos (IADL), la Conferencia Nacional de Abogados Negros (NCBL) y el Gremio Nacional de Abogados (NLG) decidieron convocar una Comisión Internacional de Investigación compuesta por Miembros Expertos Distinguidos de África, Asia, Europa, América Latina y el Caribbean1 para realizar una investigación independiente sobre:

1) Casos de víctimas de violencia policial, ejecuciones extrajudiciales y mutilaciones de afrodescendientes y racismo estructural arraigado en las prácticas policiales en los EE. UU.

2) El racismo estructural y el sesgo en el sistema de justicia penal que resulta en la impunidad de los agentes del orden por las violaciones de la ley estadounidense y las normas internacionales de derechos humanos.

La Comisión llevará a cabo audiencias públicas de investigación en varias ciudades de los Estados Unidos manera virtual.

Aunque el Consejo de Derechos Humanos de la ONU se negó a convocar una investigación específica centrada en los Estados Unidos, el Consejo de Derechos Humanos en la resolución A / HRC / RES / 43/1 ordenó a la Oficina del Alto Comisionado que preparara un informe sobre el racismo sistémico y las violaciones del derecho internacional de los derechos humanos contra los africanos y los afrodescendientes por parte de los organismos encargados de hacer cumplir la ley a nivel mundial.

 

Imagen tomada de: https://apnews.com/

Racismo y Esclavismo en el contexto de la Campaña Nacional

(Conferencia dada por Vladimir de la Cruz de Lemos, Historiador, Secretario de la Academia Morista Costarricense, en la Biblioteca Nacional “Miguel Obregón Lizano”, con motivo de la celebración de la Semana Morista, el miércoles 30 de setiembre del 2020)

El Destino Manifiesto fue la manifestación política realizada por los Estados Unidos, desde sus inicios en el siglo XIX, durante este siglo e inicios del siglo XX, particularmente, para expresar sus afanes expansionistas, de manera especial sobre los territorios de la América hispana, desde que empezaban a surgir y desarrollarse los Estados y las Repúblicas en la América, y el Estado mismo de los Estados Unidos, aún con su débil estructura federal, desde una perspectiva geopolítica de la época, que se proyectó a partir de allí, sobre el continente, de diversas maneras hasta nuestros días.

Se justificaba esta doctrina en la idea de que la Providencia, Dios, había dado esa misión a los Estados Unidos. Era también la idea de llevar la “civilización” en punta de lanza por el continente, expandiéndose territorialmente, a la vez que era una forma de enfrentar, confrontar y debilitar las relaciones comerciales que se estaban estableciendo por los países recién independientes del continente con Europa, con Francia e Inglaterra particularmente, y mejorar las relaciones comerciales de los Estados Unidos con esos países.

Desde 1823 se empezó a perfilar la idea, en lo que se conoce como la Doctrina Monroe, que se le debe a John Quincy Adams, de que cualquier intervención europea en el continente se consideraría un acto de agresión, por parte de los Estados Unidos.

Lo que inicialmente era una política contra el colonialismo europeo en la región, frente a los procesos independentistas, se convirtió en la práctica en una doctrina geopolítica de proyección y control de los Estados Unidos en la región. El Presidente Jefferson señaló, luego, que América, los Estados Unidos, tenía un continente para sí misma, desembocando en la política expansionista de los Estados Unidos.

La Doctrina Monroe impulsaba a disponer de más territorio, de extenderse hacia el oeste, y de expandirse, si fuera del caso, con aplicación de la fuerza. Con la adquisición de Texas, 1844-1848, se puso de manifiesto esta intención.

Los líderes de la Independencia latinoamericana reaccionaron contra esta tesis. Al principio favorablemente respecto a la tesis de Monroe, y luego por el líder independentista centroamericano, José Cecilio del Valle, y el venezolano, Simón Bolívar, con el Congreso Anfictiónico de Panamá, de 1826, donde se empezó a esbozar el sentimiento panamericano, enfrentado a la Doctrina Monroe que empezaba a verse como un medio de expresión de la política de los Estados Unidos, lo que se manifestó, poco tiempo después, con la adquisición de los territorios de México, y en el conflicto de Estados Unidos con Inglaterra que también tenía intereses en Centroamérica. Igualmente, Francia tenía intereses en esta región. Al terminar esta década, de 1850 y 1860, se consolida más en la región la presencia estadounidense y se repliegan los ingleses.

Por su parte, los Estados Unidos realizaba las incursiones, como la de William Leslie Cazneau, en Bahía Samaná, en 1854, en República Dominicana, y la de William Walker en Nicaragua y Centroamérica. Anteriormente, en 1833, las había tenido Inglaterra con la ocupación de las Islas Malvinas, y la misma ocupación de la costa de los Mosquitos en Nicaragua. También las potencias europeas se proyectaban en la región, y en el Caribe, particularmente Inglaterra y Francia.

William Walker va a ser una expresión de la Doctrina Monroe. Ya en 1852 Francia e Inglaterra habían invitado a Estados Unidos a celebrar un Tratado para coordinar mejor sus intereses en el Caribe, especialmente hacia Cuba, donde tenían deseos anexionistas.

Parte de esta idea de expansión comprendía llevar también la esclavitud, como sistema de organización económica, a las regiones que fueran anexando o apropiando. La presidencia de James Buchanan, en Estados Unidos, desde 1857 a 1861, estimuló y favoreció el anexionismo.

También pesó en la época la idea de la construcción de un canal interoceánico, por Nicaragua o por Panamá, donde los franceses estuvieron interesados, proyecto que les fracasó.

Se planteó, frente al desarrollo de las explotaciones mineras de California, la posibilidad de un ferrocarril transoceánico en Panamá, entre 1850 y 1855, que resultó también importante para el intento de la construcción del canal. La idea del canal francés se materializó en 1839 con una concesión que se abandonó tras casi 30 años de pensarla, hasta que la retomó Ferdinand de Lesseps en 1879, sin poderla concluir, priorizando, a partir de ese momento, la idea del canal por Nicaragua, lo mismo que por el Istmo de Tehuantepec, en México.

El Canal por Panamá quedará para inicios del siglo XX, donde los Estados Unidos toman la iniciativa, e intervienen favoreciendo la Independencia de Panamá en 1903.

El canal era una necesidad para todo el mundo por el comercio internacional y por el acortamiento de distancias. Estados Unidos lo ve con Colombia, desde 1824 y luego en 1846 cuando tienen previsto Panamá, lo mismo que en Nicaragua desde 1849, cuando firman los Tratados Hise Squier, así como la renuncia, a realizar ese canal, por los Estados Unidos e Inglaterra establecida en el Tratado Clayton Bulwer de 1850, aunque era urgente buscar el paso rápido hacia California, considerada la tierra del oro. En su lugar, mientras no se tuvo el canal, fue que se organizó la Compañía del Tránsito.

La esclavitud se había impuesto especialmente en los Estados sureños de los Estados Unidos, con el desarrollo de las actividades agrarias, principalmente, mientras en los Estados del norte, que iban surgiendo en los Estados Unidos, poco a poco, se impusieron, por el desarrollo industrial de estos Estados, relaciones de producción de mano de obra libre.

Esta dualidad, de estos dos sistemas económicos, dentro del desarrollo político de los Estados Unidos condujo a la Guerra de Secesión, iniciada en 1861 que culminó, en 1865, al triunfar los Estados norteños y establecer la abolición de la esclavitud, y la XIII Enmienda Constitucional en Estados Unidos, que la garantizaba.

Los Estados del sur pretendían de esa manera fortalecer su relación interna con la expansión sobre estos territorios.

De los 34 Estados, que en ese momento formaban parte de los Estados Unidos, en 1861, siete Estados del sur eran esclavistas, e intentaron imponerse organizándose en los Estados Confederados de América, lo que produjo esta guerra interna. Algunos Estados que no formaban parte de esta Confederación mantenían la esclavitud legalizada.

Desde antes de la Independencia de los Estados Unidos los negros, que representaban casi el 20% de la población de las colonias inglesas, cuando se iniciaba el proceso de rebelión independentista, antibritánico, y que llegaban a los 600.000 esclavos, luchaban también por la abolición de la esclavitud, y había quienes, en su nombre también lo hacían, sin lograrlo de manera efectiva, a pesar de que también desempeñaron un papel importante en el proceso independentista norteamericano.

Los Estados del sur eran los que concentraban la mayor cantidad de negros y mantenían las relaciones de producción, sociales y políticas bajo el signo de la esclavitud. Se ha llegado a afirmar que el valor de los negros, considerándolos “propiedad”, o “bienes”, en ese momento, eran más de un cuarto de un billón de dólares, lo cual, desde el punto de vista esclavista era una gran inversión y negocio.

La lucha por la Independencia, y por la Libertad, en los Estados Unidos, por su naturaleza, por su esencia revolucionaria, se oponía, y atacaba la esclavitud.

La esclavitud era fuerte en la década de 1850 especialmente en los Estados del sur. Desde los días de la Independencia de las colonias inglesas se venía discutiendo sobre la esclavitud y su abolición, sobre todo por el papel que en esa lucha también desempeñaron los negros, muchos de ellos obteniendo su libertad por su participación en esa lucha, mientras los Estados que iniciaban tenían posiciones diferentes sobre la esclavitud sin que aún se impusiera una política federal.

En los Estados del sur era más fuerte el esclavismo. Dentro del proceso de Independencia estos Estados acentuaron los controles sobre los esclavos.

En el enfrentamiento de Inglaterra y las colonias inglesas actuaba a favor de los esclavistas la circunstancia de que Inglaterra no levantaba banderas anti esclavistas o abolicionistas en su lucha, porque era, a la vez, un gran traficante y comerciante de esclavos.

Históricamente en 1850 el Partido Republicano recién fundado fue antiesclavista, mientras el Partido Demócrata defendía la esclavitud.

La esclavitud era el tema central de la política interna de los Estados Unidos. El desarrollo económico de la dinámica interna de los Estados Unidos en gestación, se desenvolvía en dos dimensiones, el sur agrarista y esclavista, el norte industrial y antiesclavista. El desarrollo de la industria y del capitalismo moderno necesita mano de obra libre y asalariada, no esclavos, hombres libres.

Por ello, los Estados sureños, todavía a mediados de la década de 1850-1860, apoyaron las avanzadas esclavistas y anexionistas que quiso realizar William Walker, llegando a Nicaragua, el 16 de junio de 1855, al puerto de El Realejo, y estableciéndose allí, donde declaró de nuevo la esclavitud, ese año de 1855, provocando la llamada Guerra de 1856 y 1857, donde el ejército de Costa Rica, jefeado por el Presidente de la República, Juan Rafael Mora Porras, avanzó sobre el suelo nicaragüense para liberar a Nicaragua, e impedir la anexión de las tierras centroamericanas y que Walker sometiera a la esclavitud a los pueblos centroamericanos.

Exitosa, táctica y estratégicamente, fue la guerra desarrollada por Costa Rica, a la que se sumaron, en la segunda parte de esa guerra, superada la crisis provocada por la peste del cólera, después de la Batalla de Rivas, el 11 de abril de 1856, las fuerzas militares de los otros estados centroamericanos, siempre bajo la guía táctica y estratégica del Presidente Juan Rafael Mora, de su hermano el General José Joaquín Mora, y de su Estado Mayor.

Abraham Lincoln en 1858 propuso detener la expansión de la esclavitud. La Corte Suprema había declarado en 1857 que los esclavos eran inferiores y que no tenían derechos. La esclavitud fue el móvil por el control de territorios. Con el mantenimiento de la esclavitud se aseguraba la no igualdad racial y a los esclavos como factores económicos. En Texas se afirmaba que la raza negra era inferior y dependiente. En los Estados del sur se sostenía la tesis del derecho a mantener la esclavitud.

En la composición de los Estados que iban surgiendo se estableció un equilibrio entre estados esclavistas y no esclavistas para igualarse con los representantes, ante el Senado, donde había un número igual de senadores por cada Estado.

Mediante esta política se justificaba la expansión territorial, por la vía de la apropiación a la fuerza, la anexión y la compra de territorios. El proceso de expansión de las 13 colonias, hacia el oeste, en una dinámica paralela hacia el norte y hacia el sur, procurando equilibrio, condujo a que los Estados Unidos se volcaran sobre los territorios mexicanos, algunos de estos anexados por la complacencia del General Antonio López de Santa Anna, que facilitó la venta de territorios.

Así México perdió Texas, en 1845, que inicialmente declaró su Independencia, y California, en 1848. Por la llamada guerra México Estados Unidos, de 1846, se apropian de los territorios de Colorado, Arizona, Nuevo México, Nevada, Utah, los territorios de Wyoming, Kansas y Oklahoma, correspondiente todo esto a casi el 60% del territorio mexicano de esa época.

En la guerra mexicanoamericana de 1846-1848, que definió parte de la frontera, el problema de la esclavitud estuvo presente, por el reclamo que entonces hacía Texas, como estado esclavista que era, de territorios. De esta guerra con el Tratado Guadalupe Hidalgo Estados Unidos se aseguró los territorios mexicanos y se impuso la idea de que los mexicanos eran personas inferiores y la tesis de que cada Estado de la Unión definiría su situación respecto a la esclavitud. Esta expansión en 1848 también se quiso llevar a las Antillas.

En 1853 México vendió parte de sus territorios a los Estados Unidos para que se construyera la ruta ferrocarrilera hacia california. En 1867 Rusia vendió Alaska a los Estados Unidos, como parte de este proceso expansionista. Igual va a suceder con La Louisiana, en 1812, y la Florida, en 1845, compradas a Francia y a España respectivamente.

Por esta visión política los Estados Unidos, además, intervinieron en 1824 en Puerto Rico, en 1845 y 1847 en México, en Nicaragua en 1855, y en Centroamérica, bajo la sombra de los filibusteros de William Walker desde ese año hasta 1857, cuando fue derrotado y expulsado de Centroamérica, intentando regresar luego, hasta que en 1860 fue capturado en Honduras y fusilado.

En la ruta hacia California, en el Pacífico, se estableció la ruta de Oregón, en 1842, que facilitó el traslado de colonos, que se impusieron, hacia 1851, sobre las comunidades indígenas sioux y apaches. Los indígenas de New York, Michigan y Florida eran igualmente trasladados hacia el Medio Oeste, y en 1851 establecieron las Reservaciones Indígenas por ley.

El descubrimiento de las minas de oro y plata en California, a principios del siglo XIX, produjo un movimiento masivo de personas desde la costa este de los Estados Unidos hacia esa zona. Por tierra el proceso fue violento, lento y cruel.

El enfrentamiento con las comunidades indígenas, y su liquidación hasta donde se pudo, y la exterminación y cacería de búfalos fue parte de la leyenda, y de la historia, que se tejió alrededor de esa expansión hacia el oeste.

No se había aún construido el ferrocarril transcontinental, que atravesara los Estados Unidos, obra que culminó hacia 1865, lo que obligaba a buscar otras rutas. Así desarrollaron la ruta del Tránsito, que debe su nombre a la Compañía Accesoria del Tránsito, surgida con ese propósito, desde 1850, que hacía viajes desde la costa este, en el Atlántico, hasta California, en el Pacífico, bajando toda la costa de los Estados Unidos, desde New York, pasando por New Orleans, siguiendo el Golfo de México, continuando el recorrido por la costa mexicana y centroamericana hasta llegar a la desembocadura del Río San Juan, en ese entonces, una región dominada por los ingleses, hasta el puerto de San Juan del Norte, o Georgetown, donde se adentraban por el río San Juan hasta el Gran Lago de Nicaragua, para cruzar el Estrecho de Rivas, y desde allí, en San Juan del Sur, tomar de nuevo la ruta naviera hacia California. En este movimiento se llegó a movilizar alrededor de 1000 personas por mes. Cornelius Vanderbilt estuvo al frente de esta Compañía, que durante la presencia de Walker en la región no se prestó a servirle a sus intenciones, por lo que le anuló, siendo Presidente de Nicaragua, los derechos de la Compañía, de trabajo, otorgándoselos a otra empresa formada por Walker y otros, el 16 de febrero de 1856.

Desde 1847 gobiernos latinoamericanos como los de Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia y Perú se preocupaban por esta presencia de los Estados Unidos en la región.

En este contexto aparece William Walker, médico, periodista, abogado, norteamericano, organizador de filibusteros, a modo de mercenarios, que movilizaba para ocupar territorios en el continente. Sus primeras incursiones de conquista de territorios las hace en México, en Sonora y Baja California, donde llegó a fundar, en 1853, la República de Sonora.

Aprovechando conflictos internos en Nicaragua, llegó en 1855, para sumarse en las fuerzas que combatían al Presidente Fruto Chamorro Pérez. Su presencia y participación le llevó a asumir en 1855 el poder siendo electo Presidente de Nicaragua. Su condición de Presidente le fue reconocida por el gobierno de Estados Unidos.

En esta situación visualizó la idea que traía de impulsar el dominio de todos los territorios de Centroamérica, para desarrollar aquí la esclavitud y el anexionismo a los Estados Unidos.

Walker imbuido de la Doctrina del Destino Manifiesto justificaba la anexión de Centroamérica, por cualquier medio que fuera, incluida la lucha militar, aprovechando el poder que ya tenía en Nicaragua.

Para sus planes reclutó filibusteros, que entre 1840 y 1860 se desarrollaron como mercenarios, como grupos militares privados, que se contrataban para guerras particulares y privadas, no oficiales de gobierno alguno, que provocaban conflictos con Estados Unidos. Así, en 1852, 1854 y 1857 filibusteros operaron en Sonora, donde fueron derrotados y algunos dirigentes de ellos fueron fusilados.

Así, también, William Walker llegó a Sonora y Baja California, estimando que ante la ocupación francesa de México era mejor que fuera la ocupación norteamericana. En 1853 proclamó la República de Baja California, y luego en 1854 se proclamó Presidente de Sonora, ignorando los pactos realizados en 1853 por el General Santa Anna.

En su propósito arrastró a la organización de una lucha, contra su presencia en territorio nicaragüense, por parte de Costa Rica, a los países centroamericanos que también se sumaron contra él, por el peligro que para ellos también significaba.

Los países centroamericanos recién acababan de separarse de la República Federal de Centroamérica. Intentos de separación desde 1838 habían acabado con el proyecto unionista. Intentada de nuevo la Unión, en 1842, con Francisco Morazán, gobernando desde Costa Rica, fracasó nuevamente con su fusilamiento ese año.

En 1848 los países que se reunían en la República Federal prácticamente ya se habían separado, y declarado, cada uno, en República, totalmente independientes. Así empezaron a tener relaciones diplomáticas propias y reconocimientos oficiales como Repúblicas Independientes de la Federación, y proyectar también de mejor forma sus propias relaciones económicas y comerciales internacionales.

La separación de la República Federal agudizó, en algunos de los países, las contradicciones internas, como fue el caso de Nicaragua, situación que fue aprovechada por William Walker para llegar allí, a participar activamente del lado de uno de los bandos políticos, y hacerse con el Poder político en 1855, desde donde pretendía impulsar su sueño de control y dominio de todos los cinco países, y de establecer la esclavitud y la anexión a los Estados Unidos.

En noviembre de 1855 restableció la esclavitud en Nicaragua, la que había sido abolida desde el 17 de abril de 1824, por disposición de la República Federal Centroamericana, por impulso del prócer salvadoreño José Simeón Cañas y Villacorta, declarándose, en 1824, que en adelante nadie que naciera en Centroamérica sería esclavo.

La presencia suya, de gobernante extranjero, esclavista y anexionista, alertó a los países vecinos, principalmente a Costa Rica.

La capacidad militar de Costa Rica para enfrentar a los filibusteros norteamericanos de Walker resultaba de la preparación que el país venía haciendo, con su Ejército, para enfrentar un eventual conflicto militar con Nicaragua, que reivindicaba como suyo los territorios del Partido de Nicoya, que se habían adherido a Costa Rica el 25 de julio de 1824.

Las reclamaciones constantes de Nicaragua en los organismos políticos de la Federación Centroamericana siempre afirmaron los derechos de anexión del Partido de Nicoya y de Costa Rica. Por eso, los gobiernos de Costa Rica, especialmente, el de Juan Rafael Mora Porras, a partir de 1849, enfatizó en la preparación militar nacional para un evento militar de esa naturaleza.

Con William Walker renacía de nuevo la idea de la Unión Centroamericana bajo su dominio y bajo su esclavismo. A Walker en Estados Unidos lo veían como un patriota del sur, de los estados sureños. Quería introducir la esclavitud y el tráfico de esclavos, quería extender los territorios de la Unión Americana.

En ese momento, a inicios de la década de 1850, los países centroamericanos no solo estaban realizando sus primeros pasos en el reconocimiento diplomático internacional, como Repúblicas totalmente independientes cada una, separadas ya de la República Federal, sino que también estaban afirmando sus nuevas relaciones comerciales propias e insertándose de esa manera, independiente, en los mercados europeos.

La declaración de la esclavitud en Nicaragua, hecha por Walker, hizo que el Presidente Juan Rafael Mora llamara al pueblo a prepararse para la guerra, a finales de 1855, en su Primera Proclama, la del 20 de noviembre de 1855, en la cual advirtió claramente que “una gavilla de advenedizos, escoria de todos los pueblos, condenados por la justicia de la Unión americana, no encontrando ya donde hoy están con qué saciar su voracidad, proyectan invadir a Costa Rica para buscar en nuestras esposas e hijas, en nuestras casas y haciendas, goces a sus feroces pasiones, alimento a su desenfrenada codicia”, llamando, además, a los filibusteros, “horda de aventureros apóstatas de su patria”, e indicando que “aquí no encontrarán jamás los invasores, partido, espías ni traidores. ¡Hay del nacional o extranjero que intentare seducir la inocencia, fomentar discordias o vendernos!”, llamamiento que apoyó el Obispo Anselmo Llorente y la Fuente, que llamó a los católicos a prepararse para luchar contra el “bárbaro protestante”, y en defensa de la fe católica, con su Pronunciamiento, el 22 de noviembre de 1855, a apoyar al Gobierno en su lucha contra los filibusteros.

En enero de 1856 el Gobierno de Costa Rica rechazo emisarios de Walker, lo que hizo que Walker invadiera el territorio nacional afincándose en la Hacienda Santa Rosa, en Guanacaste. El Presidente Mora ya había tomado la decisión de ir a enfrentar en Nicaragua a Walker.

A principios de marzo, con la Segunda Proclama, del 1 de marzo de 1856, marcha hacia el norte del país. Claramente el Presidente Mora tenía el convencimiento de que Nicaragua estaba sometido y bajo la esclavitud.

Esa Segunda Proclama es contundente, en su llamado: “¡A las armas! Ha llegado el momento que os anuncié. Marchemos a Nicaragua a destruir esa Falange impía que la ha reducido a la más oprobiosa esclavitud. Marchemos a combatir por la libertad de nuestros hermanos.”

Con claridad igual advierte que los filibusteros “nos desafían audazmente e intentan arrojar sobre nosotros las mismas ensangrentadas cadenas” … “No vamos a lidiar por un pedazo de tierra: no por adquirir efímeros poderes; no por alcanzar misérrimas conquistas, ni mucho menos por sacrílegos partidos. No, vamos a luchar por redimir a nuestros hermanos de la más inicua tiranía: vamos a ayudarlos en la obra fecunda de su regeneración, vamos a decirles: Hermanos de Nicaragua, levantaos: aniquilad a vuestros opresores. Aquí venimos a pelear a vuestro lado por vuestra libertad, por vuestra patria.” … “Paz, justicia y libertad para todos. Guerra sólo a los filibusteros”.

Llamaba el Presidente Mora a combatir “por nuestra patria idolatrada y la independencia hispanoamericana”, para él claramente amenazada.

De allí la importancia de esta Guerra Nacional y Centroamericana, que de manera definitiva ponía en juego la rotunda Independencia, y afirmaba las independencias, establecidas desde el 15 se setiembre de 1821, detonadas por Guatemala, en El Salvador el 21 de setiembre, en Honduras el 28 de setiembre, en Nicaragua el 28 de setiembre y ratificada el 11 de octubre, en Costa Rica el 29 de octubre, afirmadas de nuevo por las Provincias Unidas de Centroamérica, pero amenazadas por Walker, desde Nicaragua, a la que ya tenía sometida.

La Guerra Nacional así se inscribe en la definitiva afirmación y consolidación de la Independencia, de la Soberanía y la Libertad de las Repúblicas de Centroamérica y en asegurar la Libertad plena de los pueblos de Centroamérica amenazados de ser sometidos a la esclavitud.

Los filibusteros después de su fracaso negociador con el Gobierno de Juan Rafael Mora, a principios de 1856, para someternos a sus designios, deciden invadir Costa Rica, empresa que realizan en marzo de 1856, donde llegan a instalarse en la Hacienda Santa Rosa, en Guanacaste.

La tropa costarricense movilizada desde principios de marzo, se empieza a concentrar en Liberia, el 17 de marzo, conociendo la situación de entrada de los filibusteros y preparando su ataque.

El 20 de marzo logran derrotar a los filibusteros en Santa Rosa infringiéndole una gran derrota moral. Se ordena limpiar toda la parte fronteriza con Nicaragua de la presencia filibustera y de tomar el Río San Juan, paralizándose durante la guerra, de esa forma, la vía comercial del Tránsito, que llegó a ser dominada por Costa Rica, al tiempo que los filibusteros trataban de dominarla como vía de abastecimiento.

El 10 de abril de nuevo se derrota a los filibusteros en la Batalla de Sardinal, donde confluye el Río Sardinal con el Río Sarapiquí. Con ello se terminó de expulsar a los filibusteros del territorio nacional.

Pocas horas después se produciría la Batalla de Rivas, del 11 de abril de 1856, donde nuevamente les infringimos a los filibusteros, una derrota demoledora, en una batalla de muchas horas y muy sangrienta, resultado de la cual se produjo unos días más tarde la peste del cólera, que obligó a la tropa y el ejército costarricense a replegarse al territorio nacional, con un efecto catastrófico por la diseminación y expansión de la peste del cólera, que también tuvo repercusiones a el Salvador y Honduras. Superada esa situación volvimos rápidamente al escenario de la guerra, para continuar el esfuerzo de expulsión y liquidación definitiva de los filibusteros en suelo nicaragüense y centroamericano, logrando su rendición el 1 de mayo de 1857.

En el curso de la guerra contra los filibusteros también se movilizaron, al lado de los ejércitos centroamericanos, junto a los diferentes grupos sociales que se integraron militarmente, o en el apoyo logístico, indígenas, ladinos y mestizos, de Nicaragua y El Salvador

Cornelius Vanderbilt, en este escenario de guerra, no se plegó a los intereses de William Walker, y tuvo apoyo del Presidente Juan Rafael Mora para sus proyectos en el río San Juan.

Inglaterra por su parte movilizó una escuadra a San Juan del Norte. Los ingleses no veían con buenos ojos a Walker, por lo que en su último intento de volver a Centroamérica, en 1860, cuando lo capturan los ingleses, lo entregan al gobierno de Honduras que lo fusila el 12 de setiembre de 1860.

Con la idea de la esclavitud William Walker también imponía el racismo, considerando que los estadounidenses eran superiores a los habitantes de estas regiones, para él de mestizos, y resultantes de las mezclas raciales que venían desde la colonia española.

De conformidad a estas teorías racistas los mestizos debían ser “regenerados” e imponerles los ideales de libertad y democracia que estaban en marcha en Estados Unidos.

Como práctica ideológica el racismo defendía y justificaba la superioridad de la raza blanca, en este caso, sobre las castas y manifestaciones raciales centroamericanas, consideradas por Walker como inferiores. La idea de raza superior también estaba determinada, según los filibusteros, por la Providencia, y destinada a desplazar a razas débiles, o asimilar y moldear otras.

Si en los Estados Unidos el racismo era una expresión de dominación, y de sometimiento a la esclavitud, sobre la población negra, aquí, para Walker, lo era sobre la totalidad prácticamente de la población, que incluía negros, indígenas y sus distintas mezclas raciales.

El racismo suponía una mezcla de sangres, puesto que la colonia española había posibilitado y permitido un amplio espectro de castas o grupos sociales resultantes de esas mezclas. Dentro del orden colonial español, en todo el continente, se llegaron denominar cerca de 20 grupos resultantes de estas mezclas, obviamente todos ellos en inferioridad social respecto a los españoles, fueran peninsulares o criollos, a los blancos, que ejercían el control de la vida política, económica y cultural en general.

Para la mentalidad esclavista de Walker la población era de sangre impura, aunque en la América española se podían considerar sangres puras la blanca, la negra y la indígena. Las mezclas de estos grupos humanos producían distintos grupos raciales o castas. Aun así indígenas y negros estaban en situación de inferioridad frente a los españoles y europeos.

La distinción racial impuesta por los españoles derivaba también de las distinciones que en España se habían hecho respecto a la presencia judía, musulmana y los grupos que resultaron de sus procesos de conversión.

Las categorías raciales reconocidas habían impuesto en la vida colonial una pirámide de relaciones sociales, donde en la cima estaban los grupos blancos, peninsulares y criollos, y hacia abajo la colocación del resto de los grupos sociales dependiendo el grado de mestizaje.

El racismo se impuso en América desde el momento mismo de la llegada de los europeos, desde 1492, y con el desarrollo de formas esclavistas que fueron dándose, distinguiéndose los europeos de los demás, e imponiéndose ellos como superiores y dominadores, y obligando por ello, también, a las relaciones de trabajo y de producción que caracterizaban esta distinción racial, de poder y de dominio, justificada desde ese entonces no solo por las leyes que los españoles impusieron, y obligaron a acatar, sino también por valores morales y religiosos que así, de igual manera, lo justificaron, y también impusieron.

En los Estados Unidos, los colonos ingleses cuando llegaron de igual modo actuaron. El racismo fue usado para justificar la esclavitud, que en el caso estadounidense, fue principalmente sobre población negra, y como se dijo en una ley de 1775, sobre aquella población que no fuera cristiana, y en la liquidación y sometimiento de las comunidades indígenas.

Aun cuando en 1865 se llegó a abolir la esclavitud permaneció por más de un siglo la segregación racial, una forma brutal del racismo en los Estados Unidos. Ese mismo año, 1865, surgió en los Estados Unidos, una de las organizaciones más tenebrosas y criminales de estas políticas racistas, el Ku Klux Klan, aún vigente en ese país.

Todavía hoy hay manifestaciones brutales y violentas hacia la población negra, afroamericana, por parte de sectores blancos de la sociedad norteamericana, donde parte de este racismo se expresa en las nuevas manifestaciones que se agrupan, entre otras formas, en las llamadas corrientes y grupos de supremacistas blancos, que sostienen la superioridad de las personas blancas sobre otros grupos sociales.

Bajo el racismo se agrupan todas las teorías que justifican la existencia de razas superiores e inferiores, que implica subordinación de unos a otros. Se agrupan también todas las formas de intolerancia racial entre personas, grupos étnicos y pueblos. En los sistemas coloniales sirvió para justificar la explotación despiadada de miles de trabajadores. Se expresa también el racismo con discriminación social, segregación social, exclusión y marginación social.

En el siglo XIX con el desarrollo de la ciencia y de la biología también se dio el racismo justificado en estudios biológicos, donde se llegó a establecer cuatro razas humanas, a partir del color de la piel, la raza blanca, la raza negra, la raza amarilla y la raza cobriza. Esto incluso llegó a servir para justificar el colonialismo, el jingoísmo o la violencia sobre otras naciones de una forma ultranacionalista y expansionista, como lo realizaron los británicos o ingleses en distintas partes de América, África, Asia y Oceanía, que permitió también la repartición de territorios por parte de las potencias europeas, especialmente en África.

También sirvió para desarrollar teorías de selección natural, siguiendo la selección de las especies, para distinguir cuáles grupos raciales están más evolucionados que otros, de manera que los estadounidenses se consideraban más evolucionados.

Incluso con los hallazgos arqueológicos y antropológicos se llegó a elaborar la teoría de la superioridad europea, blanca, en este sentido, sobre los otros grupos humanos, hasta que empezaron a descubrirse los restos humanos más antiguos en Africa, creando entonces nuevos enfoques sobre el origen del hombre, orientados a la posibilidad simultánea del origen en diversas partes del mundo.

Hoy estas corrientes están más debilitadas en la ciencia biológica y en las ciencias antropológicas, pero siguen teniendo sus seguidores.

Finalmente, en el aspecto coyuntural de la década 1850-1860, como marco en el que se desenvuelve la presencia filibustera de William Walker en Centroamérica hasta su fusilamiento, se producen, entre otros los siguientes acontecimientos:

En 1850 Inglaterra y Estados Unidos firman el Tratado Clayton Bulwer asegurándose mutuamente la ruta canalera en Centroamérica.

En 1852 se produce un grupo expansionista en Estados Unidos llamado La Joven América.

En 1852 Inglaterra invade islas hondureñas, dependencia de Belice, para impulsar una colonia en Bay Islands.

En 1853 Estados Unidos alega ante España derechos sobre la Isla de Cuba.

En 1853 William Walker es derrotado intentando adueñarse de territorios en México.

En 1853 un senador norteamericano señala que los Estados Unidos está destinado a hegemonizar a los países del continente y rechazan la presencia inglesa en Belice.

En 1854 se produce un enfrentamiento militar entre Estados Unidos e Inglaterra por disputas territoriales en Nicaragua.

En 1854 se prepara la expedición filibustera de William Walker.

En 1854 Estados Unidos bombardea San Juan del Norte, en Nicaragua.

En 1855 llega Walker a Nicaragua, lo que provoca un nuevo enfrentamiento de Estados Unidos con Inglaterra. Walker habla de la raza pura americana contrastada con la raza mestiza hispano india de México y Centroamérica. En San Juan del Norte dos militares norteamericanos, Kinney y Fabens, se adueñan por un corto período de San Juan del Norte, estableciéndose Kinney como Presidente de ese sitio.

Entre 1856 y 1857 se produce la Guerra Nacional Centroamericana contra la presencia filibustera en Nicaragua.

En 1856 con el Tratado Dallas Clarendon Estados Unidos acepta que Inglaterra se apropie del territorio guatemalteco de Belice.

En 1856 Walker cesa los contratos de Vanderbilt y se los da a los banqueros Morgan y Garrison.

En 1856 el representante norteamericano en Nicaragua, Wheeler, reconoce a Walker como Presidente de ese país.

En 1856 se le infringen a Walker las derrotas de Santa Rosa, Sardinal, Rivas y en la Hacienda San Jacinto.

En 1856 Walker se proclama Presidente de El Salvador y Honduras y restablece la esclavitud.

En 1856 Walker incendia la ciudad de Granada, en Nicaragua.

En 1856 el Presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce recibe al Presbítero Andres Vigil como representante oficial de Walker, en medio de una protesta del cuerpo diplomático latinoamericano en Washington.

En 1856 se hacen gestiones centroamericanas de ayuda ante Francia e Inglaterra.

En 1856 los esclavistas del sur de Estados Unidos atacan a los abolicionistas del norte, acusándolos de estar atados “al socialismo y al comunismo”.

En 1856 el Ministro de Guatemala en Washington propone una Conferencia Americana Defensiva, ante todos los diplomáticos latinoamericanos, a realizarse en Río de Janeiro, para evitar “ser oprimidos por Estados Unidos como por Inglaterra”.

El 18 de noviembre de 1856 se firma el pacto defensivo hispanoamericano en Washington, por representantes de Nueva Granada, Guatemala, El Salvador, México, Perú, Costa Rica y Venezuela.

En 1857 Perú denuncia la agresión de Estados Unidos a Centroamérica.

En 1857 un barco norteamericano bombardea San Juan del Norte y provocan un incendio en la ciudad.

En 1857 Chile, Perú y Ecuador firman un Tratado para protegerse de aventuras militares como la de Walker en Centroamérica.

1 de mayo de 1857 se rinde Walker, sale de Centroamérica, pero es recibido como un héroe en Estados Unidos.

En 1858 Estados Unidos le impone el Tratado Cass Irisarri con el cual asegura el libre tránsito por cualquier parte de su territorio, con derecho a la intervención civil, militar y económica.

En 1858 el Presidente Buchanan declara que Centroamérica caerá algún día por la gravitación natural de las cosas bajo la jurisdicción de los Estados Unidos. Buchanan consideraba que deberían intervenir los tres istmos, el de Tehuantepec, el de Nicaragua y el de Panamá.

En 1860 Estados Unidos interviene en Honduras.

En setiembre de 1860 William Walker es capturado por ingleses que lo entregan las autoridades hondureñas que lo fusilan el 12 de setiembre de 1860.

En 1862 Costa Rica propuso limitar el intervencionismo con un Tratado de respeto mutuo.

Con motivo de una fecha como la de hoy, 30 de setiembre de 1860, cuando fue asesinado el Presidente Juan Rafael Mora Porras, y dos días después, de igual manera, el General José María Cañas Escamilla, evocamos a los Héroes Nacionales, conductores, y grandes estrategas y tácticos, para exaltarlos como nuestros grandes defensores de la Independencia Nacional, de la Soberanía Nacional y de la Libertad del pueblo costarricense y de los pueblos centroamericanos.

De su asesinato de Estado está pendiente todavía en el país el Funeral de Estado que se les debe a estos Héroes nacionales.

Sus asesinos, quienes tomaron la decisión de su fusilamiento, fueron José María Montealegre, Julián Volio, Francisco María Iglesias, Vicente Aguilar Cubero y Máximo Blanco.

En la perspectiva de la celebración del Bicentenario de la Independencia debemos impulsar la realización de este Funeral de Estado, tarea que la Academia Morista Costarricense promoverá y mantendrá izada esta Bandera hasta su realización.

La Campaña Nacional de 1856 – 1857 es uno de los episodios más trascendentales de Nuestra Historia Patria, de nuestra Independencia, Soberanía Nacional y Libertad.

Un elemento importante de la Guerra Nacional contra los filibusteros, y sus afanes anexionistas y esclavistas, es que al término de la guerra, el 15 de abril de 1858, Costa Rica y Nicaragua firmaron el Tratado Cañas Jerez, poniendo fin a la disputa territorial que Nicaragua reclamaba sobre el Partido de Nicoya, al aceptarlo como parte integral costarricense de la frontera común que tenemos, pero hizo surgir otro problema constantemente alimentado por los nicaragüenses cual es el de la libre navegación por el Río San Juan.

La memoria que podamos rescatar de ella, de la Guerra Nacional contra los filibusteros, refresca nuestra visión cotidiana y nos permite estar alerta ante el porvenir.

Consejo Ditsó Iíria Ajkönuk Wákpa de Salitre rechaza la desestimación del caso de Sergio Rojas Ortiz

COMUNICADO PÚBLICO

Sábado 26 de septiembre 2020. Una vez más el Estado respalda la impunidad: el pasado jueves 24 de septiembre el Poder Judicial publica que desestima el caso del asesinato de nuestro compañero Bribri, del Clan Uniwak, Sergio Rojas Ortiz. Decisión que, supuestamente, se basa en la falta de pruebas y en la imposibilidad de realizar investigaciones judiciales.

Como Concejo Ditsö Iríria Ajkönuk Wakpa, autogobierno del Territorio Bribri de Salitre desde 1979, rechazamos la decisión del Poder Judicial. Decisión que más allá de imposibilidades técnicas, se debe a razones políticas: el racismo permanente en el Estado costarricense.

Es la voluntad política, la complicidad con terratenientes y usurpadores lo que arroja al Estado a esta decisión. Para este, las vidas de los Pueblos Originarios no son importantes y por ello, impulsan a la impunidad como la norma en nuestros Territorios.

Lastimosamente, el caso de Sergio no es el único. El Poder Judicial es diligente únicamente cuando se trata de violentar los derechos de los Pueblos Originarios. Por ello, es que en el Territorio Bribri de Salitre avanzan las medidas cautelares contra nuestros hermanos y hermanas recuperadoras que les imposibilitan habitar y trabajar las tierras que les pertenecen según las leyes nacionales e internacionales. Tal es el caso de Minor Ortiz Delgado, del Clan Túbolwak, quién no puede acercarse a su terreno recuperado y quién además debe lidiar con las amenazas de muerte en su contra por parte de Eliodoro Figueroa Uva, Rodrigo Figueroa Uva y Eliodoro Figueroa Díaz. Todos en libertad, a pesar de ser sujetos a investigaciones judiciales por las constantes amenazas y ataques contra Minor Ortiz Delgado y su familia. A pesar de que el 09 de febrero Eliodoro Figueroa Uva disparara a Minor en su pierna, en un intento de homicidio.

Ante ello, no queda más que la reafirmación de nuestra lucha: la recuperación de nuestras Tierras-Territorios, el fortalecimiento de nuestra identidad y cultura así como la profundización de nuestras formas autónomas de Autogobierno. Lejos de detenernos, de dispersamos, el Pueblo Bribri de Salitre continuará fortaleciendo el camino de la autonomía, la tierra y la libertad en memoria de nuestro hermano del Clan Uniwak, Sergio Rojas Ortiz.

Por tanto, el CODIAW EXIGE:

– Al Poder Judicial a que continúe las investigaciones para esclarecer el asesinato de nuestro hermano Uniwak, Sergio Rojas Ortiz. Esto como acción mínima ante el desacato de las medidas cautelares MC-321-12 dictadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en pro de los Pueblos Bribris de Salitre y Brörán de Térraba.

– La protección a los líderes y lideresas del Pueblo Bribri de Salitre y a los y las recuperadoras de Tierra-territorio; en acato REAL de las medidas cautelares MC-32I-12 que exige la protección de la integridad física y vida de los Pueblos Bribris de Salitre y Brörán de Térraba.

– Un compromiso REAL del Ejecutivo en el impulso de la paz en el Territorio Bribri de Salitre. Paz que solo es posible si las personas no indígenas son DESALOJADAS del Territorio Bribri; medida urgente para el saneamiento territorial. Medida que, reiteramos, es la PRIORIDAD para el Autogobierno de Salitre.

– Que el Ejecutivo tras la concreción de los desalojos, otorgue la posesión al Concejo Ditsö Iríria Ajkönuk Wákpa, Autogobierno del Pueblo Bribri de Salitre. Acción que debe ser extensiva a todos los Territorios y Pueblos Originarios: el Ejecutivo debe RECONOCER a las Organizaciones Propias de los Pueblos.

Para más información:
Lesner Tuadiwak
codiawdavedi@gmail.com

Y ahora la tercera muerte de Sergio Rojas Ortiz

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense.

Para los estados nacionales fundados por los criollos, hace un par de siglos, en esta parte del mundo, no se trata sólo de ignorar los derechos más elementales y la existencia misma de los pueblos originarios de Abya yala, nombre que le daban los kunas a este continente en que habitamos, sino de recurrir a su paulatina exterminación física y cultural como una serie de pasos previos para consumar su eliminación total o conversión postrera. Ese, y no otro, es y ha sido desde el siglo XIX el accionar y la intencionalidad manifiesta de quienes gobiernan todos estos países, de ahí su inacción y complicidad con los asesinatos de líderes indígenas que se cometen a diario en países como Colombia, Honduras, Guatemala e incluso en la pudibunda Costa Rica, un país este último donde los medios de comunicación apoyan, de innumerables maneras, a los terratenientes que se han apropiado de las tierras de los pueblos originarios, se trata de una nación que se declara blanca o caucásica por excelencia, una tan singular dentro de la que “esos otros desconocidos” no pasan de ser una molestia marginal, a lo sumo(que problema con esos “inditos” que no entienden todavía el valor comercial de la tierra), un estado costarricense que irrespeta el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre los derechos de los pueblos indígenas, uno cuyo Poder Legislativo se negó hace ya diez años a votar una ley de autonomía para estos pueblos-nación que quedaron territorialmente, dentro del estado nacional de Costa Rica, uno cuyas autoridades tanto del gobierno central como de los municipios o gobiernos locales se mantienen entre la indiferencia y la complicidad manifiesta frente a la violencia y el atropello, casi cotidiano contra los bribris, cabécares, brorán, teribes, gnäbe bugles y malekus en lucha por recuperar sus tierras usurpadas. La escalada de violencia, con bandas de matones y pistoleros pagados por los terratenientes en los territorios de esos pueblos, culminó con el asesinato de dos importantes líderes de esos grupos étnicos, en el lapso de poco más de un año: Sergio Rojas Ortíz y Jehry Rivera, líder entre los bribris el primero y de los brorán el segundo cayeron abatidos por la violencia homicida, ordenada por poderosos intereses económicos, los que necesitan esas tierras paras sus grandes negocios, y están decididos a quitarse esas gentes de su camino sin entrar en consideraciones humanitarias de ninguna clase, recurriendo incluso a aquellos que han renegado de sus orígenes para consumar el genocidio y el etnocidio simultáneos.

Dado lo anterior, estamos en capacidad de afirmar que no tuvo que transcurrir siquiera un lapso de dos años para que se consumara lo que me atrevo a calificar, sin tapujos ni bobadas de ninguna clase, como la tercera muerte de Sergio Rojas Ortíz. El atroz crimen ocurrido en Salitre del cantón de Buenos Aires, en la noche del 18 de marzo de 2019 fue apenas el inicio de un no tan lento proceso hacia la impunidad y el olvido del crimen cometido en la persona de uno de los líderes más importantes entre los bribris que habitan en el actual territorio de Costa Rica, casi de inmediato se ejecutó su segunda muerte cubriéndolo con una campaña de infamias a través de los medios comunicación más importantes del país, esa muerte consistió en censurar acremente, y recriminar de previo a quienes se atrevan a invocar su memoria como un luchador consecuencia por los derechos de los suyos, con lo que se buscaba no solo deslegitimar esa lucha sino abrir el camino para la impunidad y el olvido.

Cuando apenas ha transcurrido un año y medio del primero de esos asesinatos, el de Sergio Rojas Ortiz, su tercera muerte comienza a abrirse paso en los medios de comunicación social e incluso en las redes sociales, para ello el Poder Judicial declara cerrado el caso ante lo que llama la “imposibilidad” de identificar a los culpables (no se distingue entre autores intelectuales y ejecutores, desde luego) del crimen.

A diferencia de Ramón Mercader, el catalán que asesinó al líder bolchevique León Trotsky en la ciudad de México, cuya tercera muerte viviendo siempre bajo otro nombre, ocurrió en Cuba en 1978, después de haberse convertido en “otro” (Jacques Mornard- Frank Jackson) para cometer el crimen y pasar después veinte años encarcelado en México en esa misma condición enajenada, aquí no es el victimario (recordemos el libro de Jorge Semprún LA TERCERA MUERTE DE RAMÓN MERCADER) sino la víctima en la persona de Sergio Rojas Ortiz, la que es asesinada una vez más, al negar la posibilidad de establecer las responsabilidades de él o los asesinos, abriéndole paso a la impunidad y al olvido en un país sin memoria histórica. Para nosotros, Sergio Rojas Ortiz vivirá siempre en nuestros corazones y en nuestra memoria, su legado nos pertenece también a todos los que asumimos y respetamos su humanidad, al igual que la de todos sus hermanos de los pueblos originarios que habitan el actual territorio de Costa Rica, quienes merecen todo nuestro respeto y la solidaridad que podamos darles. Que así sea.