Ir al contenido principal

Etiqueta: resistencia checoslovaca

Abogado costarricense rinde homenaje en Praga a los combatientes de la Operación Anthropoid

El abogado costarricense Arturo Fournier Facio, quien da seguimiento a temas de derechos humanos, rindió este 29 de agosto homenaje en Praga a los patriotas checoslovacos que integraron la Operación Anthropoid, la misión que en 1942 logró ajusticiar al jerarca nazi Reinhard Heydrich, conocido como «el carnicero de Praga» por las masacres cometidas bajo su mando como jefe de la ocupación nazi del Protectorado de Bohemia y Moravia.

La operación fue planeada por el gobierno checoslovaco en el exilio, con el apoyo del Ejecutivo de Operaciones Especiales (SOE) del Reino Unido, y ejecutada por los paracaidistas Jozef Gabčík y Jan Kubiš, entrenados por los británicos y lanzados en paracaídas sobre el territorio ocupado en diciembre de 1941. El 27 de mayo de 1942, ambos emboscaron el automóvil descubierto de Heydrich en una curva cerrada de Praga: el arma de Gabčík falló al momento de disparar, pero Kubiš logró lanzar una granada antitanque modificada que hirió gravemente al jerarca nazi, quien murió a causa de esas heridas el 4 de junio de 1942.

Tras el atentado, Gabčík, Kubiš y otros cinco paracaidistas del grupo —Adolf Opálka, Josef Bublík, Josef Valčík, Jaroslav Švarc y Jan Hrubý— se refugiaron en la cripta de la Iglesia Ortodoxa de los Santos Cirilo y Metodio, en la calle Resslova de Praga. Permanecieron ocultos allí durante varias semanas, hasta que fueron delatados por un colaborador. En la madrugada del 18 de junio de 1942, cerca de 750 soldados de las SS cercaron el templo. Tras un enfrentamiento de varias horas, tres de los combatientes murieron combatiendo o se quitaron la vida en el coro de la iglesia, mientras los otros cuatro, refugiados en la cripta, hicieron lo mismo antes de ser capturados.

La represalia nazi por el atentado fue brutal: además de la ejecución de miles de personas, los pueblos de Lidice y Ležáky fueron arrasados y sus habitantes asesinados o enviados a campos de concentración, en uno de los episodios de represalia colectiva más recordados de la Segunda Guerra Mundial.

Hoy, la fachada de la iglesia conserva aún los impactos de bala del asedio de 1942, y el templo alberga un museo dedicado a la memoria de los combatientes de la Operación Anthropoid.