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Etiqueta: Río Sereno

SEPROJOVEN alerta sobre la situación humanitaria de familias ngäbe-buglé en la frontera de Río Sereno

  • Familias ngäbe-buglé esperan días a la intemperie en Río Sereno para llegar a la cosecha de café

La organización SEPROJOVEN alertó públicamente sobre la situación de urgencia humanitaria que enfrentan las familias indígenas ngäbe-buglé en el puesto fronterizo de Río Sereno, en Coto Brus, al sur de Costa Rica, mientras esperan la documentación para ingresar al país a trabajar en la cosecha de café. Roy Arias Cruz, de SEPROJOVEN, envió a SURCOS un informe de monitoreo de campo y llamó a las instituciones públicas a dar “un abordaje integral, que mejore las condiciones del tránsito migratorio de las familias ngäbe y buglé”.

Cada año, durante el segundo semestre, personas indígenas ngäbe-buglé se desplazan desde la comarca Ngäbe-Buglé, en Panamá, hacia Costa Rica para trabajar como recolectoras en fincas cafetaleras de distintas regiones del país. El movimiento se intensifica en agosto y septiembre.

El monitoreo

Durante agosto y septiembre de 2026, el equipo de trabajo social de SEPROJOVEN documentó la situación en el puesto fronterizo de Río Sereno mediante fichas de observación de campo, entrevistas a las personas indígenas, fotografías y videos tomados de día y de noche.

Según el informe, en esos dos meses ingresaron por Río Sereno entre 100 y 300 personas por día, aproximadamente. La mayoría viaja en familias extensas de seis a diez personas, con personas adultas, jóvenes, niñas, niños y bebés. Es frecuente que en un mismo grupo viajen mujeres embarazadas que, a la vez, son madres de tres o cuatro hijos de entre dos y seis años.

Las personas llegan a la frontera con un marcado agotamiento físico y emocional. El viaje dura varios días, porque la mayoría proviene de zonas montañosas de la comarca o de Bocas del Toro, comunicadas por caminos en mal estado, muchos transitables solo a pie o a caballo.

Días de espera a la intemperie

Para salir de Panamá e ingresar a Costa Rica, las familias deben esperar la documentación en los puestos oficiales de ambos países. El trámite puede tardar entre dos y tres días, según la cantidad de solicitantes, y con frecuencia se prolonga por un tiempo indeterminado.

Durante la espera, según el informe, las personas permanecen a la intemperie, en la calle o en las afueras de las aduanas, sin un lugar para descansar, dormir o alimentarse. Las aduanas de ninguno de los dos países ofrecen alimentación ni alojamiento. Muchas familias pasan la noche sobre cartones o directamente en el suelo, con niñas y niños muy pequeños, mujeres embarazadas y bebés recién nacidos. El informe recoge además testimonios de personas de la zona fronteriza según los cuales, en años anteriores, han muerto personas que enfermaron durante la espera sin recibir atención médica.

Necesidades identificadas

El informe señala cinco necesidades principales:

  • Agua potable: los puntos de abastecimiento son insuficientes y no hay información ni gestión para mejorar el acceso, por lo que las familias no siempre pueden obtener agua segura y gratuita.

  • Alimentación: muchas personas llegan sin dinero para comprar alimentos durante la espera. No existe un mecanismo general de alimentación; solo en algunos casos las personas propietarias de las fincas les dan comida.

  • Espacios seguros: no hay albergue ni refugio en el puesto fronterizo, y quienes esperan duermen en la calle.

  • Servicios sanitarios: las personas deben pagar por usar un baño o recurrir a lugares inadecuados. Los pocos servicios públicos están deteriorados, sin limpieza, sin papel higiénico ni jabón.

  • Vestimenta: mujeres, niñas, niños y bebés llegan con frecuencia con poca ropa y, en muchos casos, sin calzado. Se han observado madres que cubren a sus hijos con bolsas plásticas.

Los grupos más vulnerables

SEPROJOVEN identifica como grupos en mayor riesgo a las mujeres embarazadas, a las mujeres con bebés recién nacidos, a la niñez de todas las edades y a las familias numerosas, que deben asumir mayores gastos de alimentación y transporte. También a los hombres que viajan solos, con recursos muy reducidos y sin apoyo durante la espera.

El traslado hasta las fincas es otra dificultad. Los grupos grandes suelen contar con un bus o buseta gestionado por las personas propietarias de las fincas. Otras familias deben usar el transporte público, con trayectos largos, varios niños y niñas, todas sus pertenencias y un costo considerable. Una vez en el país, algunos grupos se dirigen a la zona de Los Santos y otros se quedan en fincas de Sabalito, San Vito y Pérez Zeledón.

Sin protección institucional

El informe concluye que no se identificó asistencia ni protección por parte de las instituciones públicas de Costa Rica ni de Panamá, ni de organizaciones de la sociedad civil que den de forma general alojamiento, alimentación o apoyo económico durante la espera. Según SEPROJOVEN, las personas ngäbe-buglé realizan el recorrido “en condiciones de gran vulnerabilidad y precariedad, sin protección estatal ni institucional de ningún tipo”. Entre los riesgos destaca “la espera forzada y de duración indeterminada en los puestos fronterizos de ambos países”.

Nuevas evidencias confirman la situación de vulnerabilidad que enfrentan familias Ngäbe-Buglé durante la cosecha de café

La Clínica de Derechos Humanos Ambientales del IDELA-UNA da seguimiento a la denuncia pública y llama a fortalecer la respuesta institucional

San José, Costa Rica. Nuevas investigaciones, observaciones de campo y pronunciamientos de organizaciones indígenas y sociales confirman y amplían las preocupaciones planteadas en julio de 2026 sobre las condiciones que enfrentan las familias indígenas Ngäbe-Buglé que se desplazan desde Panamá hacia Costa Rica para participar en las cosechas de café.

En julio de este año, la Clínica de Derechos Humanos Ambientales del Instituto de Estudios Latinoamericanos (IDELA) de la Universidad Nacional (UNA), junto con el Programa Kioscos Socioambientales de la Universidad de Costa Rica, el Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE-UNED) y el Observatorio de Relaciones Laborales de la Facultad de Derecho de la UCR, participó en un pronunciamiento público que alertó sobre la situación de esta población.

Una investigación del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) divulgada por Semanario Universidad, informó que entre 2016 y junio de 2026 habían fallecido 37 niñas, niños y adolescentes en la zona cafetalera de Los Santos, en su mayoría pertenecientes al pueblo Ngäbe-Buglé. De estas muertes, 23 correspondían a menores de un año. La investigación señaló además que 32 fueron clasificadas como muertes por causas naturales y que 23 estuvieron asociadas con bronconeumonía. El OIJ identificó que las muertes se concentraron entre septiembre y enero, coincidiendo con la temporada de cosecha, y llamó la atención sobre factores relacionados con el acceso a la salud, las condiciones de traslado y las condiciones de alojamiento. (Semanario Universidad)

Esta información se suma ahora a nuevos pronunciamientos y observaciones de organizaciones vinculadas con los pueblos indígenas y con la defensa de los derechos humanos.

Desde el territorio Ngäbe: la voz de Cultura Kare

El comunicado de Cultura Kare, organización agro-ecoturística de carácter familiar vinculada al territorio indígena Ngäbe de Conte Burica, aporta una perspectiva desde el territorio y coloca la situación actual dentro de una historia más amplia de desplazamiento, pérdida territorial y movilidad transfronteriza del pueblo Ngäbe-Buglé.

En su comunicado, Cultura Kare señala que: “Cada año, miles de familias de la población indígena Ngäbe-Buglé se ven forzadas a abandonar sus comunidades. No viajan por elección; se mueven empujadas por la necesidad económica, convirtiéndose en la mano de obra esencial que sostiene la recolección del café, un motor agrícola vital para la región.”

La organización también advierte sobre las condiciones que enfrentan las familias durante este recorrido y sobre la presencia de niñas, niños, mujeres embarazadas, personas adultas mayores y personas con discapacidad.

Dentro de su propio comunicado, Cultura Kare incorpora como documento de respaldo un informe elaborado por Roy Arias Cruz, director de SEPROJOVEN, a partir de un monitoreo de campo realizado durante agosto y septiembre de 2026 en el puesto fronterizo de Río Sereno, en Coto Brus.

El informe de Arias documenta, mediante observación de campo, entrevistas, fotografías y videos, las condiciones que enfrentan las familias indígenas Ngäbe-Buglé mientras esperan la documentación necesaria para continuar su viaje hacia las zonas cafetaleras.

Según ese monitoreo, durante agosto y septiembre ingresaron por Río Sereno aproximadamente entre 100 y 300 personas por día. Muchas viajaban en familias extensas, con niñas, niños, bebés y mujeres embarazadas. El informe registra esperas de dos o tres días y la permanencia de familias a la intemperie, sin espacios adecuados para descansar, alimentarse o acceder a servicios sanitarios.

Entre las necesidades identificadas se encuentran el acceso insuficiente a agua potable, la inseguridad alimentaria, la ausencia de espacios seguros para dormir, las deficiencias de los servicios sanitarios y la falta de vestimenta, particularmente para niñas, niños y bebés.

Estos elementos permiten ampliar la mirada sobre la problemática: las condiciones de vulnerabilidad no comienzan necesariamente en las fincas cafetaleras, sino que pueden presentarse desde el desplazamiento y los pasos fronterizos.

La voz de Prilaka

A esta información se suma el pronunciamiento de Prilaka, organización de base comunitaria que trabaja por los derechos colectivos de comunidades indígenas de la Mosquitia de Nicaragua.

Prilaka expresa su solidaridad con el pueblo Ngäbe-Buglé y llama la atención sobre las barreras burocráticas y los obstáculos que enfrenta esta población para tramitar y obtener salvoconductos en distintos puntos fronterizos.

En sus propias palabras: “Denunciamos las graves barreras burocráticas y los constantes obstáculos que enfrenta esta población para tramitar y obtener salvoconductos en los puestos fronterizos de Paso Canoas, Río Sereno, Sabalito en la zona sur y Sixaola en la zona del Caribe. La falta de documentación transfronteriza oportuna vulnera sus derechos fundamentales y condiciona el acceso a los servicios de atención médica y de salud integral en los cantones cafetaleros.”

Prilaka también plantea que la situación debe ser comprendida desde una perspectiva de derechos colectivos y dignidad indígena, y no únicamente como un problema administrativo o migratorio. Su pronunciamiento denuncia que, mientras se anuncian reformas y medidas relacionadas con los derechos indígenas, persisten situaciones de persecución, despojo territorial y afectación de la autonomía, las lenguas, las culturas y las tradiciones ancestrales de los pueblos indígenas.

Una denuncia que debe traducirse en acciones

Para la Clínica de Derechos Humanos Ambientales del IDELA-UNA, los nuevos elementos conocidos durante estos meses refuerzan la necesidad de una mayor respuesta institucional coordinada entre Costa Rica y Panamá.

Los informes y pronunciamientos recientes muestran que la problemática abarca mucho más que la atención posterior a una enfermedad o a una emergencia. Incluye las condiciones de movilidad, los trámites fronterizos, el acceso a alimentación y agua, el alojamiento, la atención sanitaria, la protección de niñas y niños y las condiciones laborales en las fincas cafetaleras.

Por ello, la Clínica reitera el llamado formulado en julio de 2026 para que las instituciones responsables fortalezcan la atención primaria en salud, la vacunación, el seguimiento epidemiológico y la atención materno-infantil; realicen inspecciones efectivas de las condiciones de alojamiento, transporte y trabajo; garanticen el acceso a la seguridad social y a los servicios públicos; y establezcan mecanismos permanentes de coordinación con las organizaciones indígenas y las comunidades involucradas.

La producción de café no puede desvincularse de las condiciones de vida de quienes realizan la cosecha. Las personas Ngäbe-Buglé son pueblos indígenas con derechos reconocidos por el ordenamiento jurídico costarricense y por instrumentos internacionales de derechos humanos.

La información conocida durante estos meses confirma la necesidad de que las instituciones públicas y los distintos actores vinculados con la actividad cafetalera adopten medidas efectivas que garanticen condiciones dignas, seguras y culturalmente pertinentes para las familias indígenas que participan cada año en las cosechas.

La Clínica de Derechos Humanos Ambientales del IDELA-UNA continuará dando seguimiento a esta situación y llama a que las nuevas evidencias y testimonios se traduzcan en acciones concretas de protección y garantía de derechos.

Imagen: Minor Jiménez / Cultura Kare

Cultura Kare exige acción binacional ante la crisis humanitaria de las familias ngäbe-buglé que migran para la cosecha de café

La organización Cultura Kare, con sede en el territorio indígena ngäbe de Conte Burica, emitió un comunicado público el 2 de octubre de 2026. Dirigido a las autoridades de Costa Rica y Panamá, a los medios de comunicación, a las agencias de derechos humanos y a la opinión pública, exige una acción binacional ante lo que califica como una crisis humanitaria transfronteriza del pueblo ngäbe-buglé. Según la organización, las familias recolectoras de café de este pueblo enfrentan condiciones inhumanas y una vulnerabilidad extrema durante cada temporada de cosecha.

Una exclusión con raíces históricas

El comunicado recuerda que durante milenios el pueblo ngäbe-buglé basó su subsistencia en una movilidad cíclica dentro de la selva para cazar, alimentarse y obtener medicina natural, en una relación de protección del entorno. Sin embargo, la colonización y el posterior despojo territorial por parte de transnacionales dedicadas a monocultivos como la palma aceitera y el banano confinaron a esta población en zonas montañosas reducidas, aisladas y fracturadas por las fronteras estatales. Hoy, para subsistir, centenares de personas ngäbe-buglé se ven obligadas a migrar temporalmente a Costa Rica.

Muertes de niñas y niños en las zonas cafetaleras

Cultura Kare cita una investigación del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), divulgada por el Semanario Universidad, según la cual entre 2016 y 2026 murieron 37 niñas, niños y adolescentes indígenas en la región cafetalera de Los Santos por enfermedades prevenibles, como la bronconeumonía. De ellos, 24 eran bebés menores de un año. Según el comunicado, académicos de la Universidad Nacional (UNA) y de la Universidad de Costa Rica (UCR) confirmaron que al menos 19 de esas muertes ocurrieron entre 2020 y 2026, lo que evidencia la persistencia de fallas en la protección institucional.

El flujo migratorio, compuesto por familias con niñas y niños, mujeres embarazadas, personas adultas mayores y personas con discapacidad, ingresa por puntos como Paso Canoas, Río Sereno (San Vito) y Sixaola. Según la organización, durante el trayecto las familias sufren violencia verbal, discriminación y trabas para obtener los salvoconductos, por lo que deben esperar y dormir a la intemperie, en lugares insalubres y sin alimentos. Al llegar a las zonas cafetaleras de San Vito, Tarrazú, Cartago, Heredia y Alajuela, varias familias han denunciado trato degradante, acoso laboral y alojamiento en albergues o viviendas precarias, sin servicios básicos ni seguridad social.

Lo que documentó el monitoreo en Río Sereno

El comunicado se respalda en un informe de monitoreo de campo de SEPROJOVEN, coordinado por su director, Roy Arias Cruz. Durante agosto y setiembre de 2026, el equipo de trabajo social de esa organización documentó la situación en el puesto fronterizo de Río Sereno, en Coto Brus, mediante fichas de observación, entrevistas, fotografías y video.

Según el informe, en esos dos meses ingresaron por ese puesto entre 100 y 300 personas por día, en su mayoría familias extensas de seis a diez integrantes, entre ellas mujeres embarazadas con tres o cuatro hijas e hijos de entre dos y seis años. Las personas llegan agotadas después de varios días de viaje desde las zonas montañosas de la comarca o desde Bocas del Toro, por caminos que muchas veces solo pueden recorrerse a pie o a caballo. El trámite migratorio en ambos países puede tardar entre dos y tres días. Después, algunos grupos se dirigen a Los Santos y otros a fincas de Sabalito, San Vito y Pérez Zeledón, ya sea en buses gestionados por las personas propietarias de las fincas o en transporte público, que supone un gasto considerable para familias de escasos recursos.

Mientras esperan, las familias permanecen en la calle o en las afueras de las aduanas, sin un lugar para descansar ni alimentarse y con servicios sanitarios escasos y deteriorados. Muchas duermen sobre cartones o en el suelo, con bebés recién nacidos. Según testimonios recogidos en la zona, en años anteriores han muerto personas que enfermaron durante la espera sin recibir atención médica.

El informe identifica cinco necesidades principales:

  • Agua potable: los puntos de abastecimiento son insuficientes y no hay información sobre ellos.

  • Alimentación: no existe ningún mecanismo general; solo algunas fincas proveen comida.

  • Albergue: no hay un espacio seguro para descansar o pernoctar.

  • Servicios sanitarios: las personas deben pagar por usar un baño o recurrir a lugares inadecuados.

  • Vestimenta: se observó a madres que cubrían a sus hijas e hijos con bolsas plásticas, y a muchas personas sin calzado.

Entre los grupos más vulnerables señala a las mujeres embarazadas, las madres con bebés recién nacidos, la niñez, las familias numerosas y los hombres que viajan solos. El informe concluye que no se identificó asistencia ni protección de las instituciones públicas de Costa Rica o de Panamá, ni de organizaciones de la sociedad civil que brinden de forma general alojamiento, alimentación o apoyo económico durante la espera.

Las demandas

Cultura Kare denuncia que la indiferencia estatal vulnera los derechos más fundamentales de esta población. Exige a los ministerios de Salud, Trabajo y Migración de ambos países coordinar de inmediato la atención médica en las zonas fronterizas, inspecciones laborales rigurosas en las fincas cafetaleras y la entrega expedita de salvoconductos humanitarios. Además, insta a los mecanismos internacionales de derechos humanos a intervenir para garantizar el derecho a la salud, el trabajo digno y, sobre todo, la vida de las familias y la niñez ngäbe-buglé.

«El contraste es éticamente insostenible: mientras los países celebran la calidad del grano y el éxito de sus exportaciones, quienes lo recolectan con sus propias manos sufren una travesía marcada por el desamparo», señala la organización. «Reconocerles una estadía digna y segura no es un acto de caridad ni una concesión política; es una obligación humana, jurídica y moral de los Estados».

El comunicado completo, con el informe de SEPROJOVEN, puede descargarse desde SURCOS:
https://surcosdigital.com/wp-content/uploads/2026/10/Ngabe-bugle-vulnerabilidad-migratoria-y-laboral-CR.pdf

El Evangelio según Renacimiento

Angie Barrantes Rodríguez*

Quiero contar lo que vi al sur de la frontera entre Costa Rica y Panamá, en el distrito de Renacimiento. El Reino de Dios es semejante al fuego que esas comunidades encienden para compartir su mesa: la tierra que trabajan les da frutos y sus manos generosas los comparten.

Hace un tiempo, desde Panamá, recibimos una invitación para encontrarnos con esas comunidades y fuimos bien recibidos por ellas. Fuimos saciados y “no solo de pan”, sino de su ejemplo, de sus palabras y la Palabra de Dios en boca de ellos.

Visitamos unas 16 comunidades de Renacimiento donde es posible reconocer a Jesús de Nazaret en los rostros y la alegría. En Renacimiento, un distrito panameño que alberga a poco más de 22 mil habitantes, nos reencontramos con el Evangelio de Jesús en amorosa construcción, a manos de quienes eligieron seguirle en cada acto, en la sencillez diaria.

Sé que muchas veces buscábamos ese mismo tono de amor y ese júbilo de hermandad en otros lugares y, puedo decir con certeza: allá lo encontramos, lo vimos, lo vivimos. Comimos y bebimos juntos sus frutos, y por sus frutos les conocimos.

“(…) Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”: Río Sereno

Si el obispo Pedro Casaldáliga hubiera conocido Río Sereno, corregimiento del distrito de Renacimiento, también les habría llamado “pueblo profético”, como hizo con otros. En esa multitud de corazones anidó la palabra de Dios y fue fecunda: renació como amor al prójimo.

Desde 15 países llegamos a Renacimiento en julio de 2024, provenientes de unas 28 organizaciones, por invitación de la Iglesia Católica (misioneros vicentinos en la zona fronteriza).

El padre Eric Obaldía Félix nos convocó al Encuentro Continental de Educadores y Animadores Comunitarios: una reunión necesaria entre gente de distintas regiones del mundo y las comunidades renacentistas. Ahí, las comunidades eclesiales de base continentales y la Escuelita Bendita Mezcla encendieron una chispa en cada corazón presente, despertaron conciencias y cuerpos, juntaron ramitas para hacer una gran hoguera que aún arde.

Me he tardado mucho en escribir esto. Quisiera hacerle justicia a lo que atestigüé. Sé que será poco y breve lo que narre aquí, para la magnitud de lo vivido. ¿Cómo fue posible reunir a tanta gente en convivencia fraterna y preciosa? Diría que, en los hechos como estos, se muestra la bondad divina con resplandor. Es Dios quien se manifiesta a través del equipo de trabajo que integran jóvenes y mayores.

Como si de su propia familia se tratara fuimos recibidos en los hogares de varias familias en Río Sereno, siendo nosotros extranjeros desconocidos. Nos reconocimos luego todos como familia, hermanada por el mismo Padre y la misma Madre. Todos con sed del mismo amor de Jesús. Hoy lo sé.

Tampoco se trata de idealizar y perder la capacidad crítica sobre los procesos comunitarios de transformación social; se trata de reconocer dónde, en ese campo, hay un tesoro oculto.

Recuerdo a Río Sereno y vienen a mí las palabras de Jesús: “El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas”.

Río Sereno nos enseña a ser iglesia en salida permanente, sobre todo cuando más urge y más se necesita, cuando es más incómodo caminar. Y a caminar como caminaba Jesús con sus amigos y amigas: dando a luz al Evangelio en cada acto. Río Sereno nos enseña a ser “astutos como serpientes, sencillos como palomas”.

Y sí: sabemos que todas las comunidades cargan siempre sus propias cruces: también sufren, temen, son tentadas por el poder en vez del Reino de Dios, como fue tentado Jesús. Y hay en ellas “sepulcros blanqueados” que acechan buscando la paja en el ojo ajeno sin quitar primero la viga del propio. Son los menos, frente al gentío que quiere ser leal al mensaje de Cristo.

Río Sereno es como encontrar un “tesoro oculto en un campo”: es necesario dejarlo todo e irse a aquel campo, trabajar por él, ararlo y sembrarlo.

En medio de las cruces que cargan, vi a mujeres y hombres entretejidos con hebras de ética y Fe cristiana, les vi a todos como un solo corazón latiendo. Así como se levanta el Sol en Río Sereno, levantamos el corazón hacia Dios Padre-Madre. Allá compartimos el pan en las parcelas, y compartimos sacramentalmente, también, en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, que es parte de la Diócesis San José de David. Supimos de otro Obispo valiente, Fr. Luis Enrique Saldaña, quien camina y opta por la gente con la que caminaría hoy Jesús.

Siguiendo el espíritu pastoral del Papa Francisco, hoy de feliz memoria, recuerdo lo que decía: “Recuerden que la unidad es superior al conflicto, y la realidad es superior a la idea”. Justo como en Río Sereno: unidad y realidad. Dificultades tendrán, claro, pero tienen el amor del Maestro, que es la más alta forma de medicina social.

Hoy pienso a menudo a las familias que nos recibieron: en nuestras vidas hay “un antes” y “un después” de Renacimiento. Encontrarnos allá, desde tantos países, fue como colocar un horcón de madera preciosa y nueva en la vida de quienes fuimos para sostenernos juntos. ¿Cómo agradecerles su ejemplo? ¿Cómo contarlo todo si, aún hoy, sigo repasando cada hecho vivido allá hace casi un año?

“(…) Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos,
o sediento, y te dimos de beber?”

¿Dónde está Jesús si no en esos que peregrinan por su vida bajo Sol y lluvia? La frontera se muestra abierta como una herida, o como flor a veces, y muestra las necesidades humanas de nuestros hermanos migrantes empobrecidos en tránsito de explotación, y de cientos de familias ngäbes que caminan con sus niños para ofrecer su fuerza de trabajo en Costa Rica. Acuclilladas bajo un sol de mediodía hacen fila para recibir un sello de Migración donde, paradójicamente, es casi indistinguible dónde empieza Costa Rica y dónde Panamá, excepto por un par de banderas, una cadena metálica y las oficinas de control. Y ahí están muchos, sin territorio propio. “El Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza”. Jesús de Nazaret hoy sería uno más caminando con ellos.

“(…) Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es”.

¿Qué es, hoy, el Reino de Dios? ¿Dónde está, quiénes y cómo lo construyen? Diría que el Reino se construye también en los actos que dignifican la vida comunitaria. Se edifica ejerciendo la autoridad del poder eclesial para el bien, multiplicando los recursos con ternura: “al que te pida, dale”. Se edifica uniendo a las comunidades, animando a los hogares a celebrar en ellos la alegría de Dios y animando a la gente a ser iglesia fuera de la parroquia, en cada casa, con todos.

En Renacimiento, la iglesia católica ha reconocido a la niñez, las juventudes, los adultos, los mayores y la Tierra desde un lugar digno, con una autoridad que “manda obedeciendo” y escuchando a la gente. Es por eso por lo que desarrollan proyectos que promueven la salud integral, la agroecología, la soberanía en la producción de alimentos y el trabajo mancomunado en las parcelas. En las “peonadas agrícolas”, por ejemplo, se comparte la fuerza de trabajo: unos trabajan en la parcela del vecino para luego recibir, de ellos, trabajo solidario de vuelta.

El trabajo que realizan es innumerable, incansable, constante. Además, desarrollan proyectos de educación financiera con enfoque de educación popular, invitan a las comunidades a recibir formación tecnológica con enfoque crítico. La comunidad aprende sobre inteligencia artificial y entornos digitales a la luz del Evangelio. Realizan jornadas para adultos mayores, jóvenes, hombres, mujeres, donde no se excluye a nadie. Dan al Cuerpo de Cristo un lugar precioso: la comunión se vive en el cuerpo que es la iglesia, y los sacramentos acercan, invitan a servir; no excluyen ni alejan. Hay un lugar para la pintura, danza, poesía, campamentos juveniles, ejercicios espirituales, lectura comunitaria de la Palabra de Dios y de la Casa Común, toda la belleza de Dios en la historia.

“Ahora tenemos un pastor que huele a oveja”, escuché decir a una mujer sabia renacentista. Esta es una iglesia que toma posición frente a las amenazas y cuida a las comunidades como se cuida a quien se ama. No se queda callada frente a la minería y los negocios mal habidos que son enemigos del Reino. Esta iglesia sale alegre de las cuatro paredes del templo y llega hasta comunidades a las que el Estado no ve: van y alfabetizan, acompañan, evangelizan siendo ejemplo de misericordia; no de juicio.

En Río Sereno me acerqué a Jesús, y encontré agua para la sed que tenía. Creí antes de ver, y fui. Si Río Sereno existe, si esa forma de ser Pueblo Profético de Dios existe, nada está perdido. Hemos venido a ofrecer nuestro corazón porque todo está aún por construir.

Jesús de Nazaret nos lo dijo ya: “A la verdad, la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies”.

“Bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron”.

*Madre, periodista independiente. Autodidacta en teologías liberadoras, exégesis bíblica y evangelios apócrifos. Aprendiz Jesús de Nazaret.