
Cultura Kare exige acción binacional ante la crisis humanitaria de las familias ngäbe-buglé que migran para la cosecha de café
La organización Cultura Kare, con sede en el territorio indígena ngäbe de Conte Burica, emitió un comunicado público el 2 de octubre de 2026. Dirigido a las autoridades de Costa Rica y Panamá, a los medios de comunicación, a las agencias de derechos humanos y a la opinión pública, exige una acción binacional ante lo que califica como una crisis humanitaria transfronteriza del pueblo ngäbe-buglé. Según la organización, las familias recolectoras de café de este pueblo enfrentan condiciones inhumanas y una vulnerabilidad extrema durante cada temporada de cosecha.
Una exclusión con raíces históricas
El comunicado recuerda que durante milenios el pueblo ngäbe-buglé basó su subsistencia en una movilidad cíclica dentro de la selva para cazar, alimentarse y obtener medicina natural, en una relación de protección del entorno. Sin embargo, la colonización y el posterior despojo territorial por parte de transnacionales dedicadas a monocultivos como la palma aceitera y el banano confinaron a esta población en zonas montañosas reducidas, aisladas y fracturadas por las fronteras estatales. Hoy, para subsistir, centenares de personas ngäbe-buglé se ven obligadas a migrar temporalmente a Costa Rica.
Muertes de niñas y niños en las zonas cafetaleras
Cultura Kare cita una investigación del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), divulgada por el Semanario Universidad, según la cual entre 2016 y 2026 murieron 37 niñas, niños y adolescentes indígenas en la región cafetalera de Los Santos por enfermedades prevenibles, como la bronconeumonía. De ellos, 24 eran bebés menores de un año. Según el comunicado, académicos de la Universidad Nacional (UNA) y de la Universidad de Costa Rica (UCR) confirmaron que al menos 19 de esas muertes ocurrieron entre 2020 y 2026, lo que evidencia la persistencia de fallas en la protección institucional.
El flujo migratorio, compuesto por familias con niñas y niños, mujeres embarazadas, personas adultas mayores y personas con discapacidad, ingresa por puntos como Paso Canoas, Río Sereno (San Vito) y Sixaola. Según la organización, durante el trayecto las familias sufren violencia verbal, discriminación y trabas para obtener los salvoconductos, por lo que deben esperar y dormir a la intemperie, en lugares insalubres y sin alimentos. Al llegar a las zonas cafetaleras de San Vito, Tarrazú, Cartago, Heredia y Alajuela, varias familias han denunciado trato degradante, acoso laboral y alojamiento en albergues o viviendas precarias, sin servicios básicos ni seguridad social.
Lo que documentó el monitoreo en Río Sereno
El comunicado se respalda en un informe de monitoreo de campo de SEPROJOVEN, coordinado por su director, Roy Arias Cruz. Durante agosto y setiembre de 2026, el equipo de trabajo social de esa organización documentó la situación en el puesto fronterizo de Río Sereno, en Coto Brus, mediante fichas de observación, entrevistas, fotografías y video.
Según el informe, en esos dos meses ingresaron por ese puesto entre 100 y 300 personas por día, en su mayoría familias extensas de seis a diez integrantes, entre ellas mujeres embarazadas con tres o cuatro hijas e hijos de entre dos y seis años. Las personas llegan agotadas después de varios días de viaje desde las zonas montañosas de la comarca o desde Bocas del Toro, por caminos que muchas veces solo pueden recorrerse a pie o a caballo. El trámite migratorio en ambos países puede tardar entre dos y tres días. Después, algunos grupos se dirigen a Los Santos y otros a fincas de Sabalito, San Vito y Pérez Zeledón, ya sea en buses gestionados por las personas propietarias de las fincas o en transporte público, que supone un gasto considerable para familias de escasos recursos.
Mientras esperan, las familias permanecen en la calle o en las afueras de las aduanas, sin un lugar para descansar ni alimentarse y con servicios sanitarios escasos y deteriorados. Muchas duermen sobre cartones o en el suelo, con bebés recién nacidos. Según testimonios recogidos en la zona, en años anteriores han muerto personas que enfermaron durante la espera sin recibir atención médica.
El informe identifica cinco necesidades principales:
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Agua potable: los puntos de abastecimiento son insuficientes y no hay información sobre ellos.
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Alimentación: no existe ningún mecanismo general; solo algunas fincas proveen comida.
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Albergue: no hay un espacio seguro para descansar o pernoctar.
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Servicios sanitarios: las personas deben pagar por usar un baño o recurrir a lugares inadecuados.
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Vestimenta: se observó a madres que cubrían a sus hijas e hijos con bolsas plásticas, y a muchas personas sin calzado.
Entre los grupos más vulnerables señala a las mujeres embarazadas, las madres con bebés recién nacidos, la niñez, las familias numerosas y los hombres que viajan solos. El informe concluye que no se identificó asistencia ni protección de las instituciones públicas de Costa Rica o de Panamá, ni de organizaciones de la sociedad civil que brinden de forma general alojamiento, alimentación o apoyo económico durante la espera.
Las demandas
Cultura Kare denuncia que la indiferencia estatal vulnera los derechos más fundamentales de esta población. Exige a los ministerios de Salud, Trabajo y Migración de ambos países coordinar de inmediato la atención médica en las zonas fronterizas, inspecciones laborales rigurosas en las fincas cafetaleras y la entrega expedita de salvoconductos humanitarios. Además, insta a los mecanismos internacionales de derechos humanos a intervenir para garantizar el derecho a la salud, el trabajo digno y, sobre todo, la vida de las familias y la niñez ngäbe-buglé.
«El contraste es éticamente insostenible: mientras los países celebran la calidad del grano y el éxito de sus exportaciones, quienes lo recolectan con sus propias manos sufren una travesía marcada por el desamparo», señala la organización. «Reconocerles una estadía digna y segura no es un acto de caridad ni una concesión política; es una obligación humana, jurídica y moral de los Estados».
El comunicado completo, con el informe de SEPROJOVEN, puede descargarse desde SURCOS:
https://surcosdigital.com/wp-content/uploads/2026/10/Ngabe-bugle-vulnerabilidad-migratoria-y-laboral-CR.pdf
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