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Etiqueta: Roxana Morales Ramos

Desaceleración del crédito se profundiza: cartera crece apenas 0.08% interanual

El menor dinamismo de la economía local, el deterioro del empleo formal, las restricciones en la capacidad de pago de los hogares y la apreciación del colón contribuyen a explicar la pérdida de dinamismo del crédito al sector privado.

UNA Comunica. OC-160-2026. Tras alcanzar una variación interanual de 6.86% en marzo de 2025, el saldo del crédito otorgado por el sistema financiero al sector privado no financiero inició un proceso de desaceleración que se prolongó durante los siguientes 14 meses, hasta registrar un crecimiento de apenas 0.08% en mayo de 2026.

Al desagregar la cartera por moneda, el crédito en colones registró un crecimiento interanual de 3.29% en mayo de este año, mientras que el crédito en dólares, expresado en colones, mostró una contracción de 6.54%.

Por tipo de intermediario financiero, los bancos públicos registraron un crecimiento interanual del crédito de 4.58%, impulsado por el aumento de la cartera en colones (6.50%), mientras que la cartera denominada en dólares disminuyó en un -2,78%. En contraste, los bancos privados registraron una contracción de 2.23% en el saldo total de su cartera crediticia. Este resultado se explica por la disminución de la cartera en dólares (-6,44%); en el caso de la cartera en colones esta mantuvo un crecimiento de 5.25%. Por su parte, el grupo de otros intermediarios financieros presentó la mayor reducción del crédito (-5.49%), debido a que tanto la cartera en colones (-3,57%) como la denominada en dólares (-28.07%) registraron caídas interanuales.

Es importante señalar que la disminución observada en la cartera en dólares responde, en gran medida, a un efecto contable asociado con la apreciación del colón; ya que, para elaborar sus estadísticas, el Banco Central convierte el saldo mensual de los créditos denominados en dólares a colones utilizando el tipo de cambio de compra vigente el último día de cada mes. Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, el tipo de cambio pasó de ₡509,9 a ₡456,2 por dólar, lo que representa una reducción de ₡53,8 (equivalente a 10,5%). Como consecuencia, aun cuando el saldo de los créditos en dólares hubiera permanecido constante, su valor expresado en colones habría disminuido.

De hecho, al analizar la cartera en su moneda original, es decir, sin convertir los saldos a colones, se observa que el crédito denominado en dólares aumentó 4,48% entre mayo de 2025 y mayo de 2026, lo que evidencia que la contracción observada en las estadísticas agregadas responde en buena parte al efecto de la apreciación del colón.

Este aspecto es particularmente relevante al analizar los resultados por tipo de intermediario. En los bancos privados, aproximadamente 60 de cada 100 colones del saldo total de la cartera de crédito (expresada en colones) corresponden a préstamos denominados en dólares. En los bancos públicos, esta proporción es de 20 de cada 100 colones, mientras que en el grupo de otros intermediarios financieros apenas alcanza seis de cada 100 colones.

En consecuencia, la apreciación del colón reduce en mayor medida el valor de la cartera total de los bancos privados, debido a que una proporción significativamente mayor de sus créditos está denominada en dólares. Por ello, la desaceleración e incluso la contracción observada en el crédito agregado de este grupo refleja, en buena medida, un efecto de valoración asociado al tipo de cambio y no necesariamente una disminución en la colocación efectiva de préstamos en dólares.

Crédito por actividad económica

Debido al rezago en la publicación de las estadísticas del Banco Central por actividad económica, la información más reciente disponible corresponde a febrero de 2026. Por esta razón, el análisis sectorial que se presenta a continuación utiliza esa fecha de corte, mientras que el análisis agregado del crédito se basa en la información disponible a mayo de 2026.

Entre febrero de 2025 y febrero de 2026, el saldo total del crédito aumentó un 1.3%. El crédito destinado al turismo registró el mayor crecimiento porcentual (12,5%). Este comportamiento podría estar relacionado con una mayor demanda de servicios turísticos, favorecida por la apreciación del colón —que redujo el costo en colones de adquirir dólares para viajes al exterior— y por la disminución del precio internacional del petróleo, que contribuyó a abaratar el transporte aéreo.

Costa Rica: Crédito al sector privado. Saldos a fin de mes en millones de colones. Variación interanual y participación relativa de cada actividad en la cartera total.

 

feb-25

feb-26

Var. Abs.

Var. %

Importancia relativa en feb2026

Agricultura

443.847

438.263

-5.583

-1,3%

1,7%

Ganadería

167.395

170.220

2.825

1,7%

0,7%

Pesca

8.200

7.986

-214

-2,6%

0,0%

Industria

937.030

914.205

-22.826

-2,4%

3,6%

Vivienda

6.486.037

6.518.860

32.823

0,5%

25,9%

Construcción

654.530

710.988

56.458

8,6%

2,8%

Turismo

653.253

734.611

81.357

12,5%

2,9%

Comercio

2.363.866

2.386.043

22.177

0,9%

9,5%

Servicios

4.033.971

4.106.377

72.406

1,8%

16,3%

Consumo

8.387.101

8.534.601

147.500

1,8%

33,9%

Otros

721.608

662.249

-59.359

-8,2%

2,6%

 Total

24.856.839

25.184.404

327.565

1,3%

100,0%

Fuente: OES-UNA con datos del BCCR.

En términos absolutos, el crédito para consumo, que representa aproximadamente el 33.9% de la cartera total, registró el mayor incremento interanual al aumentar ₡147.500 millones. No obstante, su ritmo de crecimiento ha venido en desaceleración desde que alcanzó su punto máximo en mayo de 2025, cuando registró una variación interanual de 10.6%. A partir de ese momento, la tasa de crecimiento se redujo de forma sostenida hasta ubicarse en apenas 1.8% en febrero de 2026.

A pesar de esta desaceleración, el crédito para consumo continúa siendo uno de los componentes más dinámicos de la cartera crediticia en términos absolutos, debido a que concentra la mayor participación dentro del crédito total. Además, suele mostrar una menor sensibilidad a las variaciones en las tasas de interés, ya que está compuesto principalmente por préstamos de corto plazo destinados a financiar el consumo corriente y las necesidades inmediatas de liquidez de los hogares.

El crédito para vivienda, segundo de mayor importancia dentro de la cartera crediticia (25.9% del total), alcanzó su saldo máximo en junio de 2022, cuando ascendió a ₡6,91 billones y registró un crecimiento interanual de 8.2%. Desde entonces, el saldo de la cartera se redujo en ₡397 mil millones (5.7%), hasta ubicarse en ₡6,52 billones en febrero de 2026. Parte de esta disminución puede atribuirse al efecto de valoración cambiaria derivado de la apreciación del colón descrito anteriormente, que reduce el valor en colones de los créditos denominados en dólares al convertirlos al tipo de cambio vigente. No obstante, el menor dinamismo del crédito hipotecario también refleja factores estructurales de demanda, entre ellos la limitada capacidad de pago de los hogares, los elevados niveles de endeudamiento y el alto costo de las viviendas, que restringen la contratación de nuevos créditos hipotecarios.

El crédito para servicios y comercio, que juntos representan el 29% de la cartera de crédito, también ha presentado una significativa desaceleración desde mediados de 2024.

Por su parte, el crédito destinado a actividades productivas como agricultura, pesca e industria, que en conjunto representan el 5.4% de la cartera total de crédito, registró reducciones durante el último año. Este comportamiento es consistente con el menor dinamismo observado en estas actividades. Como referencia, el Índice Mensual de Actividad Agropecuaria registró una variación interanual de apenas 0.45% en mayo de 2026, mientras que la producción manufacturera del régimen definitivo disminuyó 0.89% en términos interanuales en ese mismo mes.

En términos generales, la desaceleración del crédito en Costa Rica responde a la combinación de factores coyunturales, estructurales y contables:

  • Bajo dinamismo de la economía local. El crecimiento económico ha estado concentrado principalmente en las empresas del régimen especial (zonas francas), mientras que el régimen definitivo —que concentra la mayor parte de las pequeñas y medianas empresas y de la demanda de crédito bancario— ha mostrado un dinamismo considerablemente menor.

  • Deterioro del empleo formal. La disminución en el número de personas con empleo formal reduce tanto la demanda como el acceso al crédito. Entre el primer trimestre de 2025 y el primer trimestre de 2026, la cantidad de personas ocupadas con empleo formal se redujo en 56.202 (-4,1%), al pasar de 1.387.159 a 1.330.957 personas, según datos de la Encuesta Continua de Empleo (ECE) del INEC.

  • Restricciones en la capacidad de pago de los hogares. El elevado nivel de endeudamiento de los hogares limita la contratación de nuevas obligaciones financieras. Además, los ingresos reales han mostrado un crecimiento muy limitado debido a la ausencia de ajustes salariales significativos durante los últimos años. Esta situación responde, entre otros factores, a los bajos niveles de inflación y a las restricciones salariales establecidas en la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas (Ley N.° 9635) y en la Ley Marco de Empleo Público (Ley N.° 10.159) para el sector público. En conjunto, estos elementos pudieron haber reducido la capacidad de endeudamiento de una parte importante de los hogares.

  • Apreciación del colón. Además del efecto contable sobre la valoración de la cartera en dólares, la apreciación cambiaria reduce la competitividad de diversos sectores exportadores y de aquellas actividades que compiten con bienes importados, lo que puede desincentivar la inversión y, en consecuencia, la demanda por crédito productivo.

En este enlace pueden descargar el video con declaraciones de Roxana Morales, coordinadora del OES-UNA: https://we.tl/t-MeCYpzCZBWdRLCpx

M.Sc. Roxana Morales Ramos
Coordinadora, Observatorio Económico y Social
Escuela de Economía, UNA
20 de julio de 2026

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

Creación de empleo en el país se estanca, a seis años de la pandemia

Roxana Morales Ramos, M.Sc.
Economista, Coordinadora OES-UNA
Escuela de Economía, Universidad Nacional

Costa Rica no ha logrado crear empleo en términos netos en los últimos seis años, de acuerdo con los datos de la Encuesta Continua de Empleo (ECE) del INEC.

El nivel de ocupación se ha mantenido prácticamente estancado: en el cuarto trimestre de 2019, previo al inicio de la pandemia por covid-19, se contabilizaban 2.182.818 personas ocupadas, mientras que en el cuarto trimestre de 2025 la cifra apenas alcanzó las 2.183.473. En consecuencia, el aumento neto del empleo en el periodo fue de 655 personas, en un contexto de crecimiento poblacional superior a 294 mil habitantes.

Este estancamiento en el empleo se da en un contexto de contracción significativa del mercado laboral, reflejada en la caída de la tasa neta de participación. Este indicador, que mide la proporción de personas de 15 años y más que trabajan o buscan activamente empleo, se redujo en 8,4 puntos porcentuales, al pasar de 62.9% en el cuarto trimestre de 2019 a 54.5% en el mismo periodo de 2025. En otras palabras, cada vez menos personas están disponibles o dispuestas a integrarse al mercado de trabajo, lo que plantea riesgos importantes para el crecimiento económico, la sostenibilidad de los regímenes de pensiones y seguridad social, así como para el sistema de cuidados.

La contracción de la fuerza laboral afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque con mayor intensidad en estas últimas. Entre 2019 y 2025, la fuerza de trabajo masculina se redujo en un 5.4%, mientras que la femenina lo hizo en un 8.1%, profundizando las brechas de género existentes en el mercado laboral.

Un empleo que no crece, solo se redistribuye

Aunque el empleo total no aumenta, sí se observa una recomposición significativa de su estructura. Por nivel educativo, la ocupación crece entre personas con secundaria completa y educación universitaria, mientras que disminuye entre quienes tienen secundaria incompleta o menos. Algo similar ocurre por calificación: durante estos años únicamente se han creado empleos que requieren alta calificación, mientras que los de calificación media y baja se han reducido.

La redistribución también es etaria. El crecimiento del empleo se concentra en personas de entre 24 y 44 años, mientras que en el resto de los grupos de edad el número de personas ocupadas es inferior al observado en 2019.

Sectores ganadores y perdedores

La recomposición del empleo se manifiesta igualmente a nivel sectorial. Entre las actividades que más puestos de trabajo han perdido destacan la agricultura, ganadería y pesca (-64.795 empleos), los hogares como empleadores (-38.037), el comercio y reparación (-13.707) y hoteles y restaurantes (-12.181). En este último sector, el impacto ha sido particularmente desigual por sexo: mientras que entre las mujeres se perdieron 13.068 empleos, entre los hombres se registró un leve aumento de 887 puestos.

En contraste, algunas actividades sí muestran creación de empleo, entre ellas transporte y almacenamiento (28.300 nuevos puestos), comunicación y otros servicios (19.109), intermediación financiera y seguros (17.803) y actividades profesionales y administrativas de apoyo (16.980). La industria manufacturera también destaca, con la creación de 24.278 empleos.

Turismo: caída del empleo y mayor vulnerabilidad laboral en mujeres, jóvenes y microempresas

El sector turismo sintetiza con claridad las transformaciones recientes del mercado laboral. En términos netos, entre 2019 y 2025 se perdieron 6.216 empleos. No obstante, esta cifra oculta fuertes desigualdades: mientras se crearon 2.108 empleos para hombres, las mujeres perdieron 8.324.

La pérdida de empleo turístico se concentró en zonas urbanas (-13.730), mientras que en áreas rurales se crearon 7.514 puestos. Asimismo, afectó principalmente a personas jóvenes de entre 15 y 34 años (-15.255 empleos) y a microempresas de 1 a 9 personas trabajadoras (-14.648). En contraste, los establecimientos con 10 o más personas empleadas generaron 8.535 nuevos puestos, lo que evidencia que las microempresas han sido las más golpeadas por el ajuste.

Adicionalmente, la destrucción de empleos se dio principalmente entre personas en condición de subempleo y en la informalidad. En el caso de las mujeres, la mayor pérdida se registró en las actividades de provisión de alimentos y bebidas, con 11.274 empleos menos.

Menos desempleo, pero no por más empleo

En el cuarto trimestre de 2025 se registraron 147.453 personas desempleadas, casi la mitad de las observadas en el mismo periodo de 2019 (309.465). No obstante, esta reducción no responde a una mayor generación de empleo, sino a la salida de personas del mercado laboral.

Casi la mitad de la población desempleada (48,7%) cuenta con secundaria incompleta o menos, lo que evidencia las crecientes dificultades de inserción laboral para personas con menor nivel educativo, en un contexto donde las actividades más dinámicas de la economía demandan perfiles de mayor calificación.

En paralelo, la población fuera de la fuerza de trabajo aumentó un 32% en los últimos seis años, al pasar de 1.471.375 a 1.944.243 personas. Aunque el mayor incremento se observa entre quienes tienen 60 años y más (59.7%), el aumento se registra en todos los grupos etarios, confirmando un proceso generalizado de contracción del mercado laboral.

Un mercado laboral más pequeño y más excluyente

En síntesis, Costa Rica enfrenta un proceso sostenido de contracción del mercado laboral, acompañado de una creciente concentración en la creación de empleos. Cada vez menos personas participan en el mercado de trabajo y los nuevos puestos se generan principalmente en actividades de alta calificación, lo que profundiza las brechas laborales existentes.

Este patrón afecta de manera desproporcionada a las mujeres, a las personas jóvenes y a quienes presentan menores niveles educativos. En este contexto, la disminución del desempleo no puede interpretarse como una mejora estructural del mercado laboral, sino como el resultado de un proceso de contracción y recomposición excluyente. Esta dinámica no solo limita el crecimiento potencial de la economía, sino que también plantea la necesidad urgente de políticas públicas orientadas a ampliar la participación laboral —en particular de las mujeres— y a promover una generación de empleo más diversificada e inclusiva.

Fuente de los gráficos: OES-UNA con datos del INEC.
Nota: Las escalas de los ejes fueron truncadas para facilitar la visualización de los fenómenos analizados.

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica