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Etiqueta: soberanía nacional

A un tico lo dejaron sin patria

Rafael A. Ugalde Q.*

En los 176 años del natalicio de José Martí, amigo, gigante y luz de los pueblos.

Tratando de encontrar una respuesta sobre por qué hubo en estas elecciones costarricenses una especie del síndrome de “huerfanidad” histórica, política y económica – éste viene, aunque nos duela aceptarlo, desde hace más de cuatro décadas – por eso no me perdí la mayoría de los “monólogos” sostenidos por nuestros representantes de la estirpe socioeconómica, prometiendo ser el mejor presidente o diputados, si eran electos.

Pero debo decir que todavía estoy azurumbado y con mayores preguntas y dudas qué harán después de 2030 con los recursos del país y sí, las generaciones venideras, podrán disfrutar todavía de una nación de ellos, o serán extranjeros en su propia tierra, como ya ocurren con las mejores playas, los aeropuertos, las carreteras etc.

Cada cuatro años vemos como votantes con su cara quemada por el sol, gente humilde de todas las provincias tratan de arrimarse al árbol que les ofrece mejor sombra, frente a la ausencia real de un “proyecto país viable” por parte de otras fuerzas capaces de dinamizar la democracia para sean las bases que dan y no esperar recibir.

Ni siquiera hubo en dichos “monólogos un “mea culpa” sincero por el desbarajuste ocasionado en toda nuestra sociedad a partir de los Ajustes Estructurales de la Economía, ni por las imposiciones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, con excepción en estos últimos años del expresidente Rodrigo Carazo, a quien salió caro echar de la casa de gobierno a una delegación fondista.

A partir de 1986 las semillas sembradas en el almácigo ordenado por esos organismos germinaron de maravilla y echaron raíces profundas, hasta llegar a tener una especie de nuevos filibusteros “calidad ultra”, para exportación.

Tampoco hubo entre ellos un balance a conciencia en torno a los efectos negativos del famoso Tratado de Libre Comercio (TLC) con Norteamérica y República Dominicana, en cuanto a nuestros pequeños y medianos agricultores, el auge del proceso de transnacionalización a costa de nuestros trabajadores, empleados públicos, comerciantes, pequeños y medianos emprendedores.

Así, por ejemplo, a pesar de las duras condiciones de financiamiento, tecnología, desarrollo de las cadenas de suministros, entre otras, las pequeñas y medianas empresas locales, frente a una economía cada vez más transnacionalizada, generaban en 2023 cerca de 647 mil empleos (Periódico La República 24 /6 / 2023).

Tampoco hubo excusa alguna por el negocio Caja-Fischel, el dinerillo de Alcatel, los mordiscones que dieron a la seguridad social con las mascarillas, mientras estuvimos encerrados, etc. Rarísimo, porque muchos de los comparecientes a los tales debates quedaron con la mente en blanco con estos asuntos, en tanto sus compinches optaron por no amargar la “fiesta democrática” a quienes estaban a la par con cartón lleno.

Perdí el tiempo oyendo, hablando en plata, sobre nuevos memorandos del miedo en torno el peligro de terminar en una “dictadura” al estilo de Venezuela o Nicaragua, así como ustedes lo escucharon y vieron. Todos los candidatos coincidieron en estas barrabasadas, como para que Marco Rubio y Donald Trump, siguieran tranquilos con ellos.

La cuestión esta del injerencismo rabioso introducido para ver quién ganaba más votos, dejó de ser una posición de afinidad ideológica con el que ocupa la Casa Blanca, para pasar a un plano ético – moral ligado estrechamente con la dignidad y el decoro de los participantes de dichos “monólogos”. Con las pruebas dadas a conocer por la prensa internacional, ya no hay dudas que Trump figura como uno de los pedófilos mas grande en la historia estadounidense.

Volviendo a la amenaza de una “dictadura” en caso que un partido tenga 38 o más diputados en la Asamblea Legislativa, ignoro si frente a las cámaras televisivas tenía una sarta de mentirosos o un equipo seleccionado de ignorantes. Después de 1949 nunca he visto en nuestra Asamblea Legislativa constituirse de obreros, campesinos y trabajadores en general.

Dicen que en este tipo de campañas los políticos mienten, tienen que ilusionar a su público meta, etc., pero otra cosa diametralmente opuesta es el cinismo como arma electoralista. Después del golpe de estado de 1948, quienes controlan los partidos han sido muy cuidados con la escogencia de su gente y así, nuestra Asamblea Legislativa no pierda nunca ese maravilloso aroma a Paco Rabanne o Carolina Herrera.

Por el contrario, cuando el campechano Juan Guillermo Brenes de Cartago, sirvió en la Asamblea Legislativa en cuatro ocasiones, colegas suyos de un partido que se aseguraba el voto en proyectos claves, chantajeaban a este agricultor cambio de las famosas “partidas específicas” para asociaciones de desarrollo comunal.

Algunos de estos “padres de la patria” miraban el ingreso del llamado “Cachimbal” al salón de sesiones y de inmediato se arrimaban a la “barra de prensa” para convertirlo en hazmerreir con afirmaciones como “qué tirada, se trajo a la curul la hediondez del apio”, “véanlo bien ya está sentado y va a llenar de barro el plenario “.

El Consejo Universitario de la UCR condenó la criminalización de la protesta social, consignó la periodista Zaida Siles.

¿Y por qué, en estos monólogos, una parte importante de los participantes, consciente o inconscientemente, cerraron filas con el “chavismo” y el “oficialismo” en torno a la supuesta dictadura en Venezuela, Cuba o Nicaragua? Por algunas razones que no se pueden dejar pasar: 1) sus coeficientes intelectuales llegaron a los “monólogos” destiempados como para poner en su correcta dimensión el significado crudo de la Doctrina Monroe y el agotamiento mundial de la llamada “democracia liberal”.

El elemento 2) tiene que ver directamente con su franquicia electoralista, pues sí se aparta del relato de Zapote, de Milei o Trump etc., corre el riesgo de perder el financiamiento bancario. Para esta gente pareciera que viendo el payaso sueltan la risa.

El factor 3) fue el más evidente. No tienen el menor interés de preguntarse qué diablos es eso del injerencismo y, por qué sí, es tan dañino optar por la independencia de los pueblos, ¿por qué secuestraron al presidente Nicolás Maduro, redoblan en este momento la asfixia contra los cubanos y amenazan a los nicaragüenses por sus relaciones con China?

En todo caso, queda para la historia y los futuros análisis, como estos candidatos desde ya infectaron para siempre cualquier intento de “proyecto país” unitario y viable, surgido de las bases empoderadas y alcanzado gracias a un crudo debate de ideas, conforme a nuestra verdad histórica, esa que nos forjó Juan Rafael Mora Porras y el General Cañas.

Por dicha a Mora y Cañas los siguieron muchos hombres y mujeres que en el pasado sintieron el ácido del destierro, sus familias lloraron el fusilamiento de seres queridos, pero no los doblegaron para que las presente y futuras generaciones no callen frente a quienes nos hipotecaron la patria, contra el aplastamiento de nuestros campesinos, los desfalcos sostenidamente habidos durante más de 40 año y desafíen la ingrata judicialización de la protesta social en la bicentenaria democracia.(Ver Consejo Universitario… https://www.cu.ucr.ac.cr/inicio/noticias/noticia/Articulo/ucr-defiende-derecho-a-la-protesta-social-pacifica.html).

La experiencia con esta gente, que confunde el decoro con los relatos filtrados y brochares coloreados quién sabe desde dónde, es que, a la hora de desarrollar una democracia protagónica, directamente vinculada con los campesinos, los empleados públicos, mujeres, profesionales, intelectuales trabajadores, jóvenes y pensionados, entre otros, se convierten en peligrosísimos boicoteadores desde adentro. Es algo así como dormir con el enemigo.

Así ocurrió con la Revolución Ciudadana en Ecuador. En reiteradas ocasiones fue advertida del grupo de traidores encabezados desde adentro por el exvicepresidente, Lenin Moreno, cayendo a cuentas hasta que sucedió. Pero ya era tarde: el nazisionismo ya se había instalado.

Quienes creyeron en falsos liderazgos, vanidades y recurrieron desde adentro a coqueteos con la democracia, donde sacaban al pueblo boliviano como dueño de su destino, ya ahora conocen las consecuencias, por más explicaciones teóricas que nos quieran dar.

Es imposible que una persona o un grupo de ellas, que hacen suyo el grito de quienes no han perdido una sola elección presidencial o una curul durante 76 años seguidos, a costa de la cercada Cuba, la amenazada Nicaragua y la bombardeada Venezuela, se labre un futuro politiquero para servir a un amo. Pero cuidado con la historia y su basurero que nunca se llena.

Si ni siquiera tuvieron valor de llamar a cuentas a quienes cuentearon a los costarricenses con los PAES, la reelección presidencial para que fuéramos el “ primer país desarrollado de América” y cada cual tuviéramos un carrito popular, tendrán acaso dignidad en un proyecto político país que nos dé patria a todos, nos devuelva la soberanía que nos dejó Mora y Cañas, tengamos justicia social, los trabajadores no se les castigue congelándoles su salario para pagar a otros sus deudas nacionalizadas.

Si por la víspera sacamos el día y esta gente, en un evento coyuntural como son unas elecciones, echaron mano a recursos tan infames, si mañana me los encontrara por la misma acera, prometo cruzar la calle. No hay rencor, todos tienen derecho a reivindicarse. Cambio e acera por seguridad política.

*Periodista, abogado y notario por la U.C.R.

Ni sobrevivir en las calles ni “emprender por necesidad” es solución: Exigimos empleo digno, salarios justos y derechos sociales

Partido Vanguardia Popular

El Partido Vanguardia Popular condena de manera categórica las políticas que han empujado a miles de costarricenses a “ganarse la vida” en las calles con ventas informales, pequeñas actividades económicas de supervivencia o autoempleo forzado. La más reciente información publicada por medios nacionales evidencia que una proporción significativa de personas emprende no por oportunidad sino por necesidad, lo que es reflejo de un mercado laboral colapsado donde no existen empleos formales, no hay salarios dignos, no se generan oportunidades reales de vida ni se garantiza acceso a una vivienda, educación o seguridad social básica.

Estas prácticas no son un signo de innovación o de desarrollo sostenible. Son la expresión cruda de una economía que falla y de políticas públicas que han abandonado al pueblo a su suerte. “Emprender” por necesidad significa que miles de familias no tienen más alternativa que vender en la calle, trabajar en la informalidad sin seguridad, sin derechos, sin protección social y sin futuro para sus hijos. Esto no resuelve la falta de empleo formal, ni crea industria ni fortalece la producción nacional, ni resuelve la crisis de viviendas, ni asegura educación de calidad para nuestros jóvenes.

Lo que estos datos reflejan es que las familias están siendo condenadas a la pobreza, al hambre y a la precariedad. Mientras un porcentaje enorme de microempresas opera en la informalidad sin acceso a seguridad social y sin poder emitir comprobantes fiscales, millones de trabajadores quedan fuera del sistema de protección social y sin la seguridad de un salario digno o un trabajo estable.

El Partido Vanguardia Popular rechaza las falsas narrativas que celebran el “autoempleo” como si fuera la solución estructural a una crisis de décadas. Detrás de esas estadísticas hay madres y padres de familia, jóvenes sin opciones, personas que han perdido toda esperanza en una política que prioriza la riqueza de unos pocos por encima de las necesidades básicas del pueblo.

Reafirmamos que ni sobrevivir en la calle ni los parches informales sustituyen al empleo digno con derechos laborales, ni al derecho a una vivienda, ni a la educación, ni a la seguridad social universal. La lucha de nuestro pueblo no debe ser por sobrevivir, sino por vivir con dignidad.

Esto no es tema de los candidatos a la presidencia, no hay propuestas concretas ni estrategia de desarrollo del país, para ellos “la pomada canaria” es entregar soberanía nacional a cambio de empresas extranjeras vengan a Costa Rica, se llenen de privilegios arancelarios, se llevan las ganancias fuera del país y luego tirar a los trabajadores y trabajadoras a la calle, como siempre ha sucedido.

Exigimos políticas públicas reales de empleo formal y estable, con salarios que cubran las necesidades de las familias. Acceso universal a vivienda digna, educación realmente gratuita y de calidad para todos, el pago de la multimillonaria deuda del Estado a la salud pública efectiva y una seguridad social integral.

También, protección real a los trabajadores y trabajadoras, no sustitutos informalizados ni autoempleos de subsistencia y un modelo de desarrollo productivo y soberano, que impulse la industria nacional, la producción agropecuaria sostenible y la generación de empleo digno, bien remunerado.

El Partido Vanguardia Popular se pone del lado de quienes trabajan, de quienes luchan por una vida digna y de quienes se niegan a aceptar como destino inevitable la pobreza y la miseria.

Calufa vive: militancia comunista, antimperialismo y lucha por la verdadera libertad del pueblo

Partido Vanguardia Popular

Al conmemorarse el 117 aniversario del natalicio de Carlos Luis Fallas (1909-2026), el Partido Vanguardia Popular – PVP y la Juventud Vanguardista Costarricense – JVC, reivindicamos con orgullo y convicción revolucionaria el ejemplo vivo de su militancia comunista, de su coherencia ética y política, y de su entrega total a la causa de la clase trabajadora y de los pueblos oprimidos. Calufa no es una figura del pasado ni una postal folclórica de la historia nacional; es una presencia activa en cada lucha contra la explotación, en cada acto de resistencia frente al imperialismo norteamericano, en cada esfuerzo por construir una Costa Rica verdaderamente libre, soberana y justa.

La vida de Carlos Luis Fallas es la demostración concreta de que la conciencia de clase no nace en los salones, sino en el trabajo duro, en la pobreza, en la explotación cotidiana, en la organización colectiva y en la lucha sin concesiones. Su militancia comunista fue inseparable de su práctica revolucionaria, estuvo del lado de los obreros bananeros frente al saqueo de la United Fruit Company, del lado de los perseguidos frente a la represión estatal, del lado del pueblo cuando el poder económico y político pretendía imponer el silencio, el miedo y la resignación. Calufa encarnó al intelectual orgánico del proletariado, forjado en la experiencia directa de la explotación y en la convicción profunda de que solo la organización popular puede abrir camino a la emancipación.

En tiempos en que se pretende vaciar de contenido la palabra democracia y reducirla a un ritual electoral al servicio del capital, el ejemplo de Calufa nos recuerda que no hay verdadera democracia sin justicia social, sin soberanía nacional, sin control popular sobre la riqueza y sin ruptura con las cadenas del imperialismo. Su obra y su militancia denuncian, ayer como hoy, que la dependencia económica, la injerencia extranjera y el dominio de las transnacionales son incompatibles con la libertad real de los pueblos. Frente al discurso hipócrita del imperialismo norteamericano, que habla de derechos mientras impone guerras, saqueo, pobreza y miseria, Calufa nos lega una posición clara, dignidad, lucha y organización.

Desde el Partido Vanguardia Popular – PVP y la Juventud Vanguardista Costarricense – JVC afirmamos que honrar a Carlos Luis Fallas no es solo recordarlo, sino continuar su combate. Es asumir con optimismo revolucionario que el futuro pertenece a los pueblos que luchan, que Costa Rica no está condenada al neoliberalismo, a la desigualdad ni a la sumisión, y que es posible construir una patria al servicio de la clase trabajadora, en solidaridad con todos los pueblos oprimidos del mundo. Calufa vive en cada trabajador que se organiza, en cada joven que se rebela contra la injusticia, en cada voz que se alza contra el imperialismo y el capital. Su legado es una bandera en alto, y su ejemplo, una certeza histórica, la lucha continúa y la victoria será del pueblo.

Un Nerón moderno en Minneapolis vs. «La Isla que somos»

Jiddu Rojas Jiménez

Empecemos por el final, y en tierras lejanas.

Escuchamos conmovidos a un Congresista Norteamericano Demócrata, describiendo la guantera del carro llena de juguetes infantiles de los tres huérfanos, hijos de la joven Madre ciudadana norteamericana, de 37 años, brutalmente asesinada por un perturbado oficial del temido ICE y fanático del movimiento MAGA de Trump. Ella era viuda de un soldado norteamericano.

Hemos escuchado en sus videos, a la bella Renee Nicole Good, QEPD., hablando español con dulce acento norteamericano, y expresándose en toda su humanidad y con amable calidez, confesando su solidaridad para con la Comunidad Latina.

Hemos visto a una ciudad, Minneapolis, junto a Chicago y New York y otras ciudades, levantarse en justa ira frente al vil asesinato de esta bella, –bella por dentro y por fuera–, nueva madre mártir norteamericana. Su ejemplo se televisó internacionalmente. Estoy seguro que muchos hemos llorado de rabia, de indignación, de dolor, de compasión, viendo este cruel asesinato. Las apologías del crimen de los personajes de la Administración Trump son aún más lamentables. La tipa encargada de Seguridad del Gabinete, Kristi Noem, vestida casi como vedette barata tipo «Cowgirl», Vaquerita, despotrica, y la tilda de un caso de «terrorismo doméstico”, etcétera.

En una variante orwelliana, hablan de que ella trató de atropellar (lástima que no lo hizo) al exsoldado MAGA contratado por el ICE. Trump mismo habla de una supuesta defensa propia del soldado ICE. El vicepresidente Vance lo secunda, etc. Crean un mundo paralelo como el de las «fake news». Lo que usted ve en los videos, es otra cosa. Es lo que es… No estamos locos. Sencillamente Trump sigue mintiendo. ¿Cómo llegó EEUU a esto?

Pareciera que EEUU es una poderosa superpotencia, pero muy enferma y en una profunda y sistémica crisis…

Recordemos ahora, el contexto global y nacional de Estados Unidos y como esto nos atañe inevitablemente como la Isla que ya no somos: Volvamos a nuestra insularidad de montañas.

El Gobierno Trump en pleno nuevo escándalo de pedofilia de Epstein, y en búsqueda de distracciones domésticas, vuelve a ver hacia su «Patio Trasero» y resucita a la Doctrina Monroe en una peligrosa versión imperialista.

Dentro de esta nueva variante de la lógica imperial, sobre América Latina y el resto del Mundo, la Embajada Norteamericana local apostó, y posiblemente tratará de imponernos en Costa Rica, al continuismo autoritario de nuestro Gobierno «Ja-Guaro».

Digámoslo claro. Rodrigo Chaves es una versión de bolsillo local y cipaya de Trump; claro, con los límites todavía, de la institucionalidad democrática costarricense.

No sin la ayuda del otro déspota tropical de Bukele, y de su pequeña tiranía, en el país hermano centroamericano. Todo mientras el Gobierno costarricense, firma un TLC con el Israel de Netanyahu, acusado internacionalmente de Crímenes de Lesa Humanidad y de Crímenes de Guerra, por el actual Genocidio en Gaza financiado también por Trump.

Mientras tanto Trump y el pequeño, «Liittle» Marco Rubio, imponen una suerte de Protectorado Neocolonial, sobre todo el Gran Caribe, ahora so pretexto de ser los «paladines de la Libertad» y combatir al Narcotráfico. (A pesar de haber indultado recientemente al expresidente Narco de Honduras JOH condenado a 45 años en EEUU.)

El escenario bélico es el Mar Caribe, que deviene en una especie de «Mare Nostrum» al estilo de la Antigua Roma Imperial, pero con un Emperador en franca decadencia política y moral. Digamos que estamos frente a un moderno Nerón romano, sólo que armado de letales armas nucleares y de última tecnología.

Para EEUU., con Republicanos o Demócratas con matices, en realidad tanto la disputa económica con China Popular, así como la rivalidad geoestratégica militar con Rusia, implica la necesidad de una inyección de nuevos recursos y rutas comerciales. Nada nuevo. Lo nuevo es la intensidad de la violencia, en el cómo reclamar el monopolio sobre los mismos.

En este nuevo capítulo del histórico Intervencionismo Norteamericano, se trata ahora de la apropiación ilegal del petróleo, de las tierras raras, y de los recursos naturales de Venezuela y del Caribe. Colombia, México, Cuba y Nicaragua, y el resto de Centroamérica, son amenazados públicamente.

El discurso del nuevo Nerón no respeta viejos aliados, ni grandes ni mucho menos pequeños, Canadá, Dinamarca, Groenlandia, la Unión Europea, Costa Rica…

Volvamos a Costa Rica, nuestra «Isla» montañosa en la pluma irónica de Isaac Felipe Azofeifa, ahora polarizada, y enfrentando una nueva Elección Presidencial. Por un lado, la versión criolla de trumpismo, el oficialismo de Rodrigo Chaves, y por otro lado, una oposición variopinta y dispersa, que apela al rescate abstracto de la democracia.

Pero aquí nace el dilema político y ahora geopolítico, de nuestra «casta» política.

Pues sorprende, como los políticos digamos de vocación democrática de Costa Rica, –justo cuando tenemos que unirnos frente a la amenaza del continuismo autoritario local–, primero se distraen sectariamente, y no concretan la posible unidad para una necesaria segunda ronda.

Y segundo lugar, –en otro sorprendente y craso error geopolítico–, tenemos que los y las candidatos y candidatas (con la honorable excepción del Frente Amplio que posiblemente tendrá que pagar un precio electoral), corren a rendirle pleitesía neocolonial, al matonismo internacional e ilegal de Trump. Justo cuando Nerón quiere incendiar la zona (incluida Costa Rica) y rediseñarla a su antojo, o peor aún, al antojo de las necesidades de un moderno imperio en franca decadencia.

Entendemos que las elecciones nacionales son por definición, un disfrazado «campo heteronómico» de fuerzas, donde las condiciones para la autonomía de la voluntad Racional e Informada de Kant brillan por su ausencia. Es un tema estructural e incluso colectivo. Adiós Kant.

Pero atención. Los fines vienen contenidos en los medios, parodiando a Kant. Y eso tiene consecuencias prácticas. No se trata como decía McLuhan de que los medios son los fines. No tampoco, esto no es comunicación solamente. Es que, si se escoge una ruta política, un determinado camino, este en consecuencia sólo llevará a determinados resultados y variables.

Así es nuestra opinión que esta actitud cipaya de varios políticos democráticos costarricenses es reprochable, no sólo moralmente, sino políticamente, y en términos prácticos.

¿Pero primero preguntémonos por qué actuar de forma tan timorata y servil? Quizá por evidente cálculo, acaso por un razonable temor, acaso por prudencia romana digamos, o acaso por «malicia indígena», o por lo que sea. Pero lejos de ser pragmático, esto es suicida no sólo para la Democracia costarricense, sino para la misma existencia de la República, y lo que reste de nuestra Soberanía. ¿O ellos no entenderán que la Administración Trump huele el temor de la presa cazada y no perdona? Demostrar demasiada debilidad tampoco ayuda necesariamente. Al contrario.

Tampoco creamos que estas aventuras imperiales de Trump en el Caribe nos son ajenas. Jamás. Razonemos. Costa Rica no es evidentemente una isla, aunque algunos la imaginen o desean así, y aunque su maravillosa Biodiversidad conecte estratégicamente dos Océanos, Atlántico y Pacífico. Si lo fuese, sería peor el control externo. Así, aunque lo deseemos, no estamos aislados, y menos después de la Globalización.

Aprovechamos para recordar y citar al genial Ensayo del Isaac Felipe Azofeifa (1909-1997): «La isla que somos». Y como la ontología de la actual Geopolítica, nos devora y regurgita a su antojo. Hay cierta ingenuidad colectiva consensuada en el imaginarse como una Isla. Nerón y Rubio llegaron al Camelot centroamericano, como elefantes en una cristalería… Y están apenas rompiendo lo mínimo, apenas se asoman. Es un periodo electoral bastante «sui generis.»

Irónicamente será el Gobierno Trump el que posiblemente financiará y dibujará la estrategia local del miedo, para entronizar electoralmente a un nuevo régimen de vocación Autoritaria, y cuyo referente político es precisamente el régimen de Bukele. No hay que asustarse, Hitler también ganó Elecciones al principio.

Del Ja-Guaro y su Candidata Títere locales, no esperamos nada. O nada decente. Pero acaso, será los políticos costarricenses de Oposición, no se instruyen más y no estudian Geopolítica. Será que están en lo pequeño, distraídos por el discurso Tecnocrático. Acaso ven el árbol, sin la complejidad del bosque. Mejor escuchar, observar y razonar más…

Acaso más bien, no se han dado cuenta de que hubo una mutación en las reglas de la gran geopolítica global: Las «viejas formas» de perdieron. Pero como dice el sabio refrán: «en política, la forma es el fondo». Efectivamente así es. O como proclamó el Embajador Norteamericano en la deslucida ONU: […] «Quitémonos las máscaras…»

Siendo así, está muy claro que hacen muy mal los Candidatos costarricenses de vocación Democrática y de Oposición, en apoyar y avalar sin más y en coro, la agresión militar ilegal de Trump en Venezuela.

Esto último en mi modesta opinión, implica sinceramente, o un total desconocimiento de la Geopolítica o una vocación de sumisión qué avergonzaría a nuestros héroes de la Campaña Nacional de 1856-1857 contra los Filibusteros Norteamericanos esclavistas. Ojalá y puedan recapacitar, la Patria se los agradecería.

Advertencia final:

No se vale saltar hipócritamente, mecánicamente, al epíteto de acusar al Suscrito de apologeta del régimen de Maduro y Diosdado, sólo por estar en contra de una invasión ilegal imperialista a un país latinoamericano hermano. La aclaración no sobra, en el entendido de que a Trump y Rubio y su Gabinete, nunca le han interesado ni los Derechos Humanos, ni la Democracia, ni la Libertad de ningún Pueblo. Veremos hasta dónde llega Trump y su vocación de moderno Nerón adentro de EEUU.y fuera de su país.

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Sobre el encuentro Petro – Trump

Por Carlos Meneses Reyes

De rifirrafe, es decir, de contienda bulliciosa, pasajera y sin consecuencias, algunos obtusos calificaron el enfrentamiento verbal entre el presidente de Colombia y el de los Estados Unidos, en lo corrido de semanas anteriores. Pero no ha habido tal.

Las acusaciones de D. Trump contra G. Petro elevaron al clímax de graves. Lo acusó de ser un presidente ilegitimo y en tal sentido desconoció el proceso electoral democrático en el que resultó elegido y de contera interviene en política interna colombiana, ad portas de un proceso electoral presidencial en Colombia, con el interés de influir en el mismo; tal como ha sucedido recientemente con Honduras. Donald Trump acusa al presidente Gustavo Petro de tener vínculos con el narcotráfico. De ser narco. De poseer fábricas de cocaína para inundar a estados Unidos del polvo blanco y envenenar al pueblo estadounidense. Lo tilda de loco y de enfermo. Lo acusa de narcotraficante pese a la ingente labor del presidente colombiano en la lucha contra el narcotráfico y los resultados favorables en comparación con gobiernos anteriores. Ante tales ofensivas acusaciones, el presidente G. Petro le responde a D. Trump: “no soy ilegitimo, ni soy narco”; rechazando cada una de las acusaciones; defendiendo su política antidrogas y le reprocha: “Deje de calumniarme señor Trump”. Estas réplicas y contrarréplicas han generado un ambiente de crecientes tensiones diplomáticas entre Colombia y los Estados Unidos. Pero el injurioso presidente D. Trump no se limita a las acusaciones. Acude a las amenazas de intervención directa al país colombiano. “Suena bien”, aseguró Donald Trump cuando le preguntaron en rueda de prensa si pensaría hacer una operación militar en Colombia. Luego del ataque invasor a la República Bolivariana de Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y su esposa y la actual reclusión de ellos en cárcel neoyorkina, el presidente D. Trump se encuentra, cada vez, más libre de cortapisas, para actuar contra otros gobiernos, teniendo entre sus miras primordiales la intervención militar en Colombia. En la Sala Este de la Casa Blanca, durante sus últimas reuniones, se sienta al centro como un emperador, rodeado de sus áulicos y halcones de la guerra, en su corte medieval. Se mimetiza bajo una autocracia imperial, como la que dominaba en Europa cuando colonizaron el continente americano y que hoy se erige para disputar la hegemonía global y de América Latina, con Rusia y China. Lo hace como un imperio que domina a ultramar. Las naciones débiles esperan que las naciones fuertes respeten la ley. Pero nos encontramos, no ante el desconocimiento de los principios del derecho internacional, sino ante su física derogatoria y la revocatoria palpable de las Convenciones y Tratados internacionales…

El hijo del presidente secuestrado por USA, Nicolás Maduro Guerra, ha expresado: «Si normalizamos el secuestro a un jefe de Estado, ningún país está a salvo» «Hoy es Venezuela, mañana puede ser cualquier nación que no decida someterse», advirtió el también diputado a la Asamblea Nacional. «El derecho internacional existe para frenar imperios y sin derecho internacional el mundo vuelve a la ley de la selva», expresó el legislador. Rige «una amenaza directa a la estabilidad política global, a la humanidad y a la igualdad soberana de las naciones».

Se puede afirmar que Donald Trump desvaría, lo cual significa delirar, decir o hacer locuras, disparates o cosas incoherentes, que se salen de la regla de un orden dado. No alienta diferencia en amenazar a cada uno de los países citados; como si fuera tan fácil invadir a un enorme territorio casi desértico; que a un país tropical complicadísimo por su variedad geográfica y con tradición de intensa lucha guerrillera como en Colombia.

Las reacciones a las altisonantes acusaciones y amenazas de Donald Trump, no solo contra G. Petro y contra Colombia, sino también contra México, Groenlandia, Cuba, Nicaragua, han sido múltiples en el mundo, tanto por presidentes como por países como Rusia y China que han alertado sobre el peligro de una intervención militar en Colombia y en los países citados. Un directo pronunciamiento lo emitió el Grupo de Puebla y varios líderes mundiales condenando las amenazas contra el presidente de Colombia y contra la presidenta Sheinbaum de México. “Estos hechos constituyen una grave violación del derecho internacional, de la Carta de las Naciones Unidas y del principio de prohibición del uso de la fuerza”, según el texto de la declaración. Gabriel Boric – de Chile-crítica a quienes «rinden pleitesía» a Donald Trump. Boric señaló que aquellos dirigentes que buscan ganarse el favor de Trump “solo se humillan”.

De las conversaciones entre Gustavo Petro y Donald Trump

El escenario escabroso y borrascoso de las relaciones entre el presidente de los estados Unidos y el presidente de Colombia pareciera amainar, luego que los dos mandatarios mantuvieron una extensa conversación telefónica el pasado 07 de enero. Sobre todo, para el presidente colombiano el equilibrio político es difícil de mantener, buscando una postura crítica hacia Estados Unidos, luego de las ofensas al pueblo colombiano por las múltiples amenazas que Donald Trump le hiciera como mandatario de todos los colombianos y colombianas.

No se puede decir que haya habido una reconciliación, puesto que esta se predica de volver a tener una buena relación o amistad tras un conflicto, superando rupturas, agravios o enemistades, restaurando la armonía y el entendimiento.

En el aspecto político interno, el nuevo acercamiento entre G. Petro y D. Trump llevará a la derecha a buscar nuevos argumentos de controversias ante el debilitamiento de sus propuestas contra el líder progresista y la proyección política del país. En tanto que Donald Trump amenazaba con una operación militar, que conllevaría a derrocar al mandatario progresista quien con el apoyo de la izquierda enunciaba estar listo para retomar las armas. Esto obviamente generaba tensión política en el electorado. Y a verdad sabida las fatídicas amenazas contra Colombia aún no están del todo despejadas.

Del escenario internacional actual

Conforme a lo anotado el escenario de postura respetuosa al derecho internacional, la diplomacia y las relaciones internacionales deja mucho que desear.

En los actuales momentos la Casa Blanca no es vista como un socio sino como una amenaza. Se subraya que Estados Unidos puede imponer sus reglas, si así lo desea. También la actuación imperial de invasión y fuerza del imperio contra el presidente constitucional de la república Bolivariana de Venezuela ha emulado en otras dimensiones. El Secretario de Defensa británico, John Healey, dice que le gustaría secuestrar a Putin. La vocera del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, tachó la declaración de «fantasías húmedas de los pervertidos británicos». Por su parte, Israel analiza si la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro podría sentar un precedente aplicable a Irán. Que EE.UU. debería secuestrar a Netanyahu en lugar de Maduro, dice el ministro de Defensa de Pakistán Khawaja Asif, quien condenó el reciente ataque estadounidense contra Venezuela, pero opinó que tal acción estaría justificada si se llevara a cabo contra Israel, señalando las acciones del país hebreo en la Franja de Gaza. Las amenazas de Trump contra la pareja presidencial de Nicaragua dejan ver una forma sospechosa y para conjeturar intenciones similares en un futuro posible. Las reglas que desea imponer a Cuba son claras y manifiestas. Ante ese panorama ¿qué garantías cubren a nuestro presidente ante su eventual encuentro con Donald Trump en la Casa Blanca? Sabiéndose de la forma temperamental como trató a su súbdito ucraniano, ¿cómo reaccionará ante la postura no sumisa ni arrodillada de nuestro presidente, genuino ejemplar de leopardo? ¿Qué compromiso garantiza que no sea detenido en USA? De manera que aquí se contradicen las razones y las buenas intenciones. Sobrepasa los presupuestos de las libres y buenas maneras de la diplomacia. Como requisito sine quanon se impone que previo a la aceptación de fechas de un encuentro en la Casa Blanca, al presidente Petro se le elimine de la tenebrosa “lista Clinton” y se le reconozca su visado de entrada y salida al país norteamericano. Se restablezca la certificación unilateral de lucha contra las drogas. No olvidar que las acusaciones de narcotraficante; de propietario (ni siquiera supuestos) de fábricas de cocaína en Colombia, para enviar a Estados Unidos y el llamado a la desobediencia a las fuerzas militares de desconocer la orden del presidente R. Trump para violar los derechos humanos en palestina está vigente y requeriría de una renuncia expresa a incoar querella por tan espinoso tema. Amanecerá y veremos.

La extrema derecha no sabe cómo colocarse ante la agresión de Trump en Venezuela y el imperialismo de EEUU

Javier Biosca de elDiario.es

La agresión de Trump en Venezuela, el secuestro de Maduro y el imperialismo yankee en acción ha descolocado a la extrema derecha europea, evidenciando tensiones y contradicciones evidentes. ¿Qué es más importante, la soberanía nacional por encima de todas las cosas (normalmente definida por oposición al globalismo y entidades supranacionales que minan el poder de las naciones) —uno de los pilares sobre los que se levanta esa extrema derecha, junto con el racismo, por supuesto— o la eliminación de Nicolás Maduro, retratado durante años como el villano internacional de la derecha y la encarnación de todos los males del pérfido socialismo?

Muchos salieron rápidamente a celebrar la intervención estadounidense. “Debemos alegrarnos por ello y apoyar la restauración de la democracia en Venezuela”, decía un Abascal exultante (aunque eso está por ver. Primero, el petróleo). “La caída de Maduro es un golpe para la mafia sanchista”, añadía estirando el chicle un poquito de más. Geert Wilders, su colega en Países Bajos, también rebosaba alegría: “Bang Boom Maduro gone”.

Dentro del mismo partido europeo, Patriots, hay posiciones mucho más duras que priman con la soberanía, como la de los Le Pen y Bardella en Francia y otros que ni siquiera quieren opinar para no meterse en problemas con papi Trump.

“Hay una razón fundamental para oponerse al cambio de régimen que Estados Unidos acaba de provocar en Venezuela. La soberanía de los Estados nunca es negociable, independientemente de su tamaño, su poder o el continente al que pertenezcan. Es inviolable y sagrada. Renunciar hoy a este principio por Venezuela, por cualquier Estado, equivaldría a aceptar mañana nuestra propia servidumbre”, declaraba Le Pen.

Su línea es la más coherente con el programa de Patriots, del que Abascal, por cierto, es presidente. Dicho programa concluye con esta frase: “Dar prioridad a la soberanía sobre el federalismo, a la libertad sobre los dictados y a la paz”.

Matteo Salvini, vice primer ministro italiano y líder de Lega, invocaba incluso al Papa: “La principal vía para resolver las disputas internacionales y poner fin a los conflictos en curso debe retornar a la diplomacia, respetando el derecho de los pueblos a decidir su propio futuro. Las palabras del Santo Padre son esclarecedoras en este sentido, al instar a la soberanía nacional de Venezuela”.

Otros se encuentran tan descolocados o divididos, que prefieren no pronunciare, como ha sido el caso de la AfD alemana, con una rama más trumpista y otra más prorrusa. Su líder, Alice Weidel, ha tuiteado mucho estos días, pero nada de Venezuela. Su portavoz de exteriores, Markus Frohnmaier, dice que no es su tarea comentar estos asuntos, añadiendo que “el derecho internacional no es una ley natural, sino una herramienta interpretativa política. Lo apruebes o no, lo que cuenta en la escena internacional es la fuerza, no la ética académica”.

Ni siquiera el todopoderoso Viktor Orbán, primer ministro húngaro, lo tenía claro: “Ha sucedido, y estamos considerando si esto es bueno o malo para Hungría”. Hungría fue el único Estado miembro de la UE que se negó a firmar un comunicado conjunto al respecto pidiendo calma, contención y respeto por el derecho internacional.

En una rueda de prensa dos días después, dijo: “2025 fue un año en el que quedó claro para todos que una era en la política internacional había llegado a su fin, con la toma de posesión del presidente Trump dando el golpe final. Como resultado, en 2026 ya estamos viviendo en una nueva era. Por ahora seguimos utilizando el sencillo enfoque de llamar a la era que terminó en 2025 ‘el orden mundial liberal’. Esta tenía sus propias reglas que ya no son válidas; y en 2026 los húngaros tendrán que avanzar en un mundo que funciona según nuevas reglas. Llamamos a la era en la que hemos entrado ‘la era de las naciones’ y, con la debida humildad y modestia, nos consideramos los heraldos de esta era desde 2010”.

Tras varios días de silencio, el FPO austríaco, primera fuerza política en su país, reaccionó a través de su portavoz de Exteriores, Susanne Fürst, que con mucho cuidado trató de no celebrar o criticar la acción: “Austria es un país pequeño y neutral con muchos problemas propios. En política exterior la prioridad es proteger a la propia población, lo que significa, sobre todo, mantenerse al margen de conflictos y guerras que no son nuestros. Eso se aplica tanto a Venezuela como a Ucrania”.

Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, intentaba cuadrar el círculo soplando y sorbiendo a la vez: “La acción militar exterior no es la vía a recorrer para poner fin a regímenes totalitarios, pero al mismo tiempo, el Gobierno considera legítima una intervención de naturaleza defensiva contra ataques híbridos a su propia seguridad, como el caso de entidades estatales que alimentan y favorecen el narcotráfico”.

El peso de Trump

Hablando del tema con Franco Delle Donne, autor de Epidemia Ultra, me decía: “Hay un bloque más proatlantista y pro-Trump, como Vox y Milei, que ha articulado mucho su discurso en contra del régimen venezolano desde lo ideológico y lo simbólico. Luego hay posiciones más moderadas como Meloni, que busca cierta independencia de MAGA para no quedar como una suerte de sirviente, aunque en líneas generales apoya. Pero llama la atención las contradicciones que se ven en los partidos más relacionados con Rusia. Al mismo tiempo que defienden a Rusia, o que al menos no se posicionan muy en contra de la misma respecto a Ucrania, condenan esto de Trump”.

Todas estas formaciones tienen, al menos en la práctica, la soberanía sagrada de las naciones como uno de sus pilares (por eso su oposición frontal a una UE centralizada y supranacional). Pero eso se matiza cuando la violación viene por parte de Donald Trump, erigido líder de la internacional reaccionaria. En su reciente Estrategia de Seguridad Nacional, Trump, adoptando la teoría del Gran Reemplazo, el otro gran pilar de estos partidos, ha prometido apoyar a las formaciones «patriotas» para salvar a Europa mientras declara la guerra al continente. Sin embargo, la colisión entre el ‘America First’ y el ‘España First’, ‘Francia First’ o ‘Alemania First’ es cuestión de tiempo, como vimos con los aranceles.

“Que no haya un punto de acuerdo demuestra que no hay una internacional ultraderechista orgánica y organizada, sino que hay espacios y foros en los cuales se discuten y trafican narrativas y fuentes de financiación, pero hay intereses propios en cada uno de esos partidos que en ocasiones no obedecen a alineamientos estratégicos e ideológicos congruentes”, dice Delle Donne.

Trump no solo ha transformado para siempre el Partido Republicano de EEUU, sino también la red de partidos ultraderechistas de Europa.

Una última reflexión evidente, pero necesaria: oponerte a un ataque militar ilegal en Venezuela no te convierte en amante de Maduro, igual que oponerte a la invasión de Irak no te convertía entonces en seguidor de Sadam Husein.

De la Doctrina Monroe al injerencismo imperialista

Partido Vanguardia Popular

De la Doctrina Monroe al injerencismo imperialista hoy: Agresiones militares, secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros, violación a la soberanía y a la autodeterminación de la República Bolivariana de Venezuela

“El respeto al derecho ajeno es la paz”
Benito Juárez

invasiones de los Estados Unidos a los Estados soberanos e Independientes

Permítasenos un breve recorrido por las doctrinas que han servido de pretexto al imperialismo yanqui, para intervenir nuestras soberanías, irrespetando las normas mínimas del derecho internacional

La filosofía injerencista e imperialista que deriva de la Doctrina Monroe encierra la esencia del imperialismo yanqui. La Unión de Estados Americanos-USA (EE.UU) nacido bajo el principio de las 13 colonias, pronto amplió sus fronteras, al resolver favorablemente los grandes conflictos que enfrentó a finales del Siglo XIX, contra Francia, apropiándose en 1803 de los territorios de Luisiana, después todas las tierras al este del Misisipí y Oregón, con la Rusia de los zares negociaron a un precio ridículo todo Alaska. Finalmente, con Inglaterra, iniciaron ese tipo de “entente”, sobre la base de la cual se elevó la Doctrina Monroe.

Es importante también señalar que el contexto de las revoluciones de independencia en América del Sur, iniciadas a partir de 1808 y que concluyen su ciclo, aproximadamente uno 15 años después, aceleraron una extraña alianza, entre varias naciones del viejo continente, a fin de reestablecer el poder monárquico español en sus viejas colonias de América Latina.

Aunque en principio la Doctrina Monroe, no lo es como tal, por el contrario, es más una declaración unilateral que define los rasgos esenciales de la política exterior de los Estados Unidos y no de Norteamérica.

“… La Doctrina Monroe fue enunciada ante el Congreso de los Estados Unidos para contestar la declaración rusa de que el Zar no permitiría que los barcos de la Unión se aproximaran a las aguas de Alaska (territorio de Rusia), desde el cual los rusos esperaban ampliar su influencia sobre la costa del Pacífico.

La Doctrina Monroe reconciliaba el principio de neutralidad tradicional de los Estados Unidos, frente a los asuntos europeos, con un nuevo principio americano…”.

En esa aparente neutralidad frente a Europa y de solidaridad para la América insular, el Caribe, Centro América y Sur América, se encerraba el embrión de “América para los norteamericanos”, la esencia misma del imperialismo gringo.

Simultáneamente con la Doctrina Monroe, John Quincy Adams, secretario de Estado en 1823, había sustentado la “teoría de la fruta madura”. El interés era materializar las pretensiones de Jefferson anunciadas desde 1805, para apoderarse de Cuba. Dejemos, pues, que las condiciones maduren y Cuba caerá suavemente en los regazos de los Estados Unidos. A estas vulgares pretensiones le han seguido el Bloqueo económico y comercial, la Ley Torricelli y la Ley Helms Burton.

Diecisiete años después de ese acelerado proceso de ampliación de sus fronteras, iniciado en 1823, precisamente en el año 1840, surge un principio que formará parte de la idiosincrasia del imperialismo de los EE. UU, hablamos del Destino Manifiesto. Doctrina que adquiere carta de ciudadanía en Centroamérica a partir de 1856, con la invasión imperialista en nuestros estados/nación en proceso de consolidación.

Se anticiparon de esta manera al concepto del Isael sionista, pues a partir de ese momento, Dios le otorgaba a este país la potestad para construir la civilización superior, frente a las naciones atrasadas y salvajes, dígase entonces: Asia, África y América Latina.(https://www.fgr.gob.cu/es/la-doctrina-monroe-columna-vertebral-del-imperialismo-norteamericano-parte-ii-y-final).

Después de la Guerra de Secesión, en 1848, el ideario idealista del imperialismo “yanqui”, se magnifica cada vez más en diferentes doctrinas. James Knox Polk,

afirma la Doctrina del Destino Manifiesto, mediante la usurpación de los territorios de Texas. K. Polk, elegido por los demócratas, afirmó el contenido injerencista de los EE. UU, bajo los principios de la doctrina del Destino Manifiesto de Estados Unidos, y teniendo como falsos argumentos que le correspondían a este país, ocupar todo el territorio continental, desde el Océano Atlántico hasta el Océano Pacífico. En esta prepotencia imperialista, nace esa frase ofensiva y peyorativa de creer al resto de países que están después del río Bravo, como su “patio trasero”.

En pleno siglo XX, se van articulando otras doctrinas, pero todas como una larga afirmación histórica de la doctrina Monroe, así entonces tenemos en la figura de Theodore Roosevelt (1858-1919), el modo preciso en que la doctrina imperialista logró proyectarse en la relación existente entre la ideología estadounidense y su política exterior hacia América Latina. Durante el gobierno de Teddy Roosevelt (1901-1909, la Doctrina de la Saludable Eficacia y la Enmienda Platt (Orville H Platt), forman parte del tejido de esa nación.

Tal vez a guisa de información didáctico, enumeramos las siguientes: La doctrina de la Zanahoria y el Garrote (Big Stick), la doctrina del “Resultado Cosechado”, la del “Éxito Relativo”. Con el triunfo de la Revolución Cubana se establece la Doctrina de Seguridad Interna, en el año 1960 y dos años después, se establece el bloqueo contra el proceso socialista de Cuba. Paralelamente tiene lugar la doctrina de la Guerra de Baja Intensidad y más integralmente la Doctrina de la Seguridad Nacional. Clinton no se quedó rezagado y en su período gubernamental estableció la Doctrina Clinton conocida como “Verdad Duradera”(https://repositorio.uasb.edu.ec/bitstream/10644/175/1/SM77-Castro-El%20mito%20Roosevelt%20para%20Am%C3%A9rica%20Latina,%201901-1909.pdf).

Bajo los lineamientos de estas doctrinas, los Estados Unidos legitimarán el “Derecho de Intervenir militarmente, de asesinar o secuestrar a presidentes democráticamente electos”, y como corolario de ello, las grandes tragedias para los proyectos de afirmación de la identidad de nuestros estados nacionales, su soberanía, independencia y autodeterminación. En el mapa adjunto se visualizan las intervenciones gringas en América Latina.

FUENTE: https://www.resolver.se/2016/06/no-lo-olvides-mira-todas-las-intervenciones-gringas-en-america-latina/

Resumidamente, las diferentes intervenciones de los Estados Unidos forman una larga antología. El siguiente esquema nos dice lo siguiente:

1846-1848, 1914, 1918: Invasión a México

1854, 1855, 1856: Invasión a Centro América, por Walker, Morgan y Garrison

1898, 1908: Invasión a Puerto Rico

1904, 1908, 1941, 1989: Invasión a Panamá

1901, 1961: Invasión a Cuba

1912, 1927, 1981: Invasión a Nicaragua

1915, 1994: Invasión a Haití

1924: Invasión a Honduras

1930, 1966: Invasión a República Dominicana

1941: Invasión de la Guyana Holandesa

1954: Invasión a Guatemala

1964: Brasil

1973: Invasión a Chile (pero la Operación Cóndor inició desde 1970)

1983: Granada

2002, 2025: Invasión a Venezuela

Recordemos tal y como lo refiere la Red Voltaire | Washington DC (EEUU) del 31 de mayo de 2011), que la intensificación de las agresiones militares en otros territorios a nivel mundial no ha tenido contemplaciones. El ataque a Pakistán, acusando falsamente a Islamabad de haber protegido a Osama Ben Laden, le permitió a la administración Obama trata de penetrar en la zona de influencia de China. Más recientemente en Siria.

Para el caso que nos ocupa, el 11 de abril del 2002, se llevó a cabo el golpe de Estado contra Hugo Rafael Chávez Frías. Como este hecho constituyó un rotundo fracaso. Los gobiernos de Barack Obama y Donald Trump, impusieron más de 1090 medidas coercitivas contra el proceso revolucionario de la República Bolivariana de Venezuela, cerrando este brutal ciclo de agresividad el 3 de enero de 2026, con el asesinato de soldados venezolanos y el secuestro de Nicolás Maduro Moro y su compañera sentimental Cilia Flores.

Deslegitimación de la narrativa, el equilibrio multilateral y los BRICS

El secuestro de Nicolás Maduro Moros y Cilia Flores, se vienen se dan en lo que se conoce militarmente como un golpe quirúrgico, se ha convertido en un “triunfo” pírrico para el desquiciado presidente actual de los EE.UU. Donald Trump.

El secuestro y la violación a la soberanía de la hermana República Bolivariana de Venezuela, demuestra la falacia del imperialismo gringo y sus verdaderos intereses en esa acción.

El no reconocimiento de Edmundo González y mucho menos a María Corina Machado, demuestra entonces al mundo, la legitimidad del proceso electoral del 28 de junio que da el triunfo a Maduro y su vicepresidenta Delcy Rodríguez. Pero, además, la ausencia y falta de pruebas, deja sin argumentos al fiscal general y al mismo Trump, de ligar a Maduro al cártel de los Soles y mucho menos al Tren de Aragua.

Dos argumentos falaciosos que convirtieron en “realidad” a través de la prensa servil y mediática a favor de los intereses del imperialismo gringo.

Se comprueba entonces que los siete pecados capitales del “largo historial criminal de María Corina Machado, un premio Nobel que huele putrefacto y a suciedad de academia”, que ofrece la inteligencia artificial, son absolutamente válidas. A saber:

“(1) Participó en la trama de corrupción orquestada por el usurpador Juan Guaidó, quien promovió el criminal bloqueo a Venezuela.

(2) Apoyó el despojo de las empresas y riquezas del pueblo venezolano en el exterior, incluyendo la toma de CITGO, que causó daños materiales por US$32.500 millones.

(3) Apoyó el despojo de la empresa colombo-venezolana Monómeros, que fue devuelta a Venezuela en bancarrota cuando el presidente Petro asumió la presidencia de Colombia.

(4) Apoyó la retención ilegal de 31 toneladas de oro por parte del Banco de Inglaterra.

(5) Apoyó la congelación de 4.000 millones de dólares en el sistema financiero internacional.

(6) Machado solicitó sanciones que impidieran la compra de medicamentos para 60.000 pacientes con VIH.

7) Aceptó el cargo de representante diplomática de Panamá ante la OEA.”

El nuevo equilibrio mundial, rasgos de la geopolítica

Las pretensiones fascistas y brutales del imperialismo gringo son más que evidentes y el papel sucio de las burguesías apátridas y parasitarias venezolanas, como serviles lacayos son claras. El interés de la Guyana Esequiva, la urgencia de dominar los pozos petroleros y la afirmación del mercado del crudo, son más que evidentes.

Recordemos que la Revolución Venezolana es humanista, socialista e antimperialista. Por el contrario, el imperialismo yanqui nunca ha renunciado a sus sucios intereses expuestos desde 1823 en la Doctrina Monroe.

El corolario de las intervenciones es una fórmula muy sencilla. En todos los golpes de Estado, pretendidamente se alega la afirmación de la democracia, pero el resultado ha sido, destrucción e imposición de gobiernos represivos, derechistas y fascistas. La perversidad de la geopolítica y el interés geoestratégico no ha cambiado en nada. La recolonización se anuncia como elemento general de cada una de las administraciones del imperialismo.

Hoy estamos frente a una situación muy compleja.

En Centroamérica el triángulo del norte: Guatemala, Honduras (hoy intervenida en su proceso electoral) y el Salvador, se prestan al sucio negocio de los intereses del imperialismo.

Costa Rica y Panamá cierran la tenaza sin ningún pudor renunciando a su soberanía e independencia.

En América del Sur, el fascismo, revestido de un populismo de derecha, marca la carrera de manera desenfrenada al afirmar sus gobiernos serviles y lacayos al amo del norte: Argentina, Bolivia, Ecuador, Chile, Perú, constituyen la plataforma para golpear a Venezuela y Colombia.

El Caribe insular, también tiene un incierto mapa. Los Estados Unidos logran aliados que como esclavos contemporáneos doblan su cerviz al imperialismo.

Nicaragua, Cuba, México, Venezuela (aún bajo las actuales circunstancias) Colombia y Brasil, forman el cuadro de esperanza en la resistencia y la recuperación de nuestra memoria revolucionaria. Todas, claro está, siendo asediadas por los intereses “monroistas” inspirados en las locuras de Trump.

Para el “trumpudo”, el viejo verde naranja, el escudo que constituyen hoy los BRIC´S no deja de ser un gran reto, porque, a decir verdad, el nuevo equilibrio mundial y el evidente debilitamiento del imperialismo, profundiza la crisis de la Casa Blanca, el Pentágono, la CIA y su departamento de guerra.

CONSIDERACIONES FINALES

  • Rechazamos y condenamos el secuestro y el asesinato a los héroes y heroínas que valientemente resisten esta nueva embestida del imperio yanqui.

  • Bajo el clamor de la opinión internacional, de las venezolanas y venezolanos, exigimos la presencia física de Cilia Flores y de Nicolás Maduro.

  • No negociamos los principios esenciales de soberanía, autodeterminación e independencia.

  • Llamamos a todas las fuerzas progresistas, democráticas y revolucionarias del mundo y, especialmente, de la Patria Grande, a una cadena de solidaridad con el pueblo venezolano y su gobierno, con la exigencia del retiro inmediato de los militares de la tierra de Simón Bolívar y Hugo Chávez.

  • Respaldamos en este proceso aciago a la compañera Delcy Rodríguez y demás autoridades venezolanas como verdaderos y legítimos dueños del poder popular de ese país.

  • Condenamos al fascismo del imperialismo yanqui, los sobrevuelos de intimidación y exigimos el respeto a los recursos naturales que pertenecen a la República Bolivariana de Venezuela.

  • Hacemos un llamado a superar la solidaridad de “papel” y “redes sociales”, bajo el compromiso de acciones concretas a favor de la soberanía de Venezuela.

  • Defendemos a la República Bolivariana de Venezuela como zona de paz y contra la guerra.

  • Como presidente legítimo y democráticamente electo ha sido sujeto de una intervención militar por parte del imperialismo yanqui.

Concluimos

Diciéndole al gobierno de Donald Trump y le recordamos que, el espacio natural, con todas sus riquezas y valor geopolítico y estratégico del Caribe, pertenecen a nuestro continente, por eso condenamos cualquier intento de arrebatarles a las naciones sus recursos, los cuales le pertenecen históricamente.

Los pueblos de América Latina no se rinden y solo doblaremos las rodillas para defender hasta el último palmo de tierra, de nuestra memoria, así honraremos esta historia que nos pertenece.

Condenamos los actos de terrorismo mediático, el matonismo injerencista y militarista y esa desproporcionada medida de intervenir el espacio aéreo venezolano, y el secuestro ilegítimo del presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores.

¡Viva el internacionalismo y la solidaridad!
¡Viva Venezuela libre y soberana!
¡Alerta, alerta, alerta que camina, la espada revolucionaria de Simón Bolívar!
¡La esclavitud es hija de tinieblas!, por eso no queremos, no nos da la gana, ser una colonia norteamericana. (Simón Bolívar)

San José, domingo 11 de enero 2026
Centro Obrero y Cultural Carmen Lyra

Lo táctico y lo estratégico

José A. Amesty Rivera

En una revisión de fuentes sobre lo acontecido el 3 de enero de 2026 en Venezuela, a estas alturas de la situación, podemos mencionar que, en el orden táctico militar, tenemos una actuación no muy favorable por parte de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. No entraremos en detalle, pero, hubo fallas que hay que corregir, situaciones que prever, las investigaciones revelarán elementos que nos ayudarán ante una nueva acción militar hostil. Fue un duro golpe, pero el país siguió adelante.

En lo estratégico, creemos que vamos ganando la batalla. Enumeramos algunos elementos en esta lucha estratégica.

Los EEUU pensaron que, al atacarnos, agredirnos, dar de baja a algunos militares venezolanos y cubanos, destruir algunos recintos importantes para el pueblo venezolano, secuestrar al presidente y su esposa, íbamos a doblegarnos, que nuestra moral se iba abajo, pero… ¿qué sucedió?

  1. Levantamos nuestros muertos, les dimos sepultura, el gobierno reconoció el valor de los caídos y seguimos adelante.
  2. El gobierno que tampoco se rindió prosiguió, como si nada hubiera ocurrido, nombró su nueva Asamblea Nacional. Otros poderes del Estado siguieron, como lo señala la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, su vida política, jurídica, social, económica en avance.
  3. Al quedar el gobierno bolivariano sin presidente, la vicepresidencia en ejercicio, quedó como presidenta encargada.
  4. La presidencia encargada siguió con las prerrogativas como jefe de Estado, trabajando en áreas de entrega de viviendas, infraestructura vial, en agua, salud, educación. Trabajando para el pueblo, con el dolor de la perdida, pero con la seguridad que la esperanza está viva.
  5. En el área de la diplomacia revolucionaria, a lo interno, excarceló a varios ciudadanos; a lo externo, facilitó la defensa al presidente Maduro y su esposa, de abogados pertinentes para estos casos. Por cierto, el presidente, con valentía y haciendo una lectura geopolítica, está dando su batalla en las fauces del imperio.
  6. Lo último en esta fase de la diplomacia, es que se recibirán delegaciones diplomáticas de EEUU, que serían el inicio de un proceso exploratorio de carácter diplomático, orientado al restablecimiento de las misiones diplomáticas en ambos países. Así mismo, se harán evaluaciones técnicas y logísticas inherentes a la función diplomática. De igual manera, una delegación de diplomáticos venezolanos viajará a Estados Unidos para cumplir las labores correspondientes.
  7. En el campo económico, Venezuela seguirá honrando los contratos económicos entre PDVSA y Chevron, al seguir despachando “oíl” en cargueros de la empresa hacia EEUU.

En este sentido, la estrategia la vamos ganando. EEUU no pensó en las consecuencias reales que su aventura bélica le causaría, interna y externamente, a su imagen y gobierno.

No obstante, los acontecimientos siguen en pleno desarrollo. ¡Venezuela sigue adelante!

Todos con México

Partido Pueblo Unido

El dictador de Estados Unidos amenaza con atacar por tierra el suelo mexicano, aduciendo que ese país está en manos de los cárteles. Así lo dice claramente: «Vamos a empezar a atacar ahora mismo a los cárteles por tierra. Los cárteles controlan México. Es muy triste ver lo que ha sucedido en ese país, pero los cárteles lo dominan.”

Esta amenaza es una más de un conjunto de insinuaciones que vienen repitiéndose desde hace meses. El pasado 15 de diciembre, Trump firmó una orden ejecutiva para declarar al fentanilo como un arma de destrucción masiva, al tiempo que culpa a México de su fabricación y tráfico de esa droga. Como se recordará, la excusa de tener armas de destrucción masiva fue la que utilizaron para la invasión de Irak y el derrocamiento de Saddam Hussein. Entre esa declaración de diciembre pasado y la agresión militar hay solo un paso.

Las relaciones entre México y Estados Unidos han sido siempre trágicas. En 1847 la soldadesca yanki invadió el país y tomó militarmente su capital. En ese conflicto México perdió más de la mitad de su territorio.

El asedio económico, diplomático, mediático y posteriormente militar contra Venezuela es el primer paso para una guerra mucho más amplia, que tiene como objetivo el dominio de todo el continente. “Este es mi hemisferio”, dijo Trump recientemente.

En ese país, Venezuela, él pretende colocar ahora no un gobierno títere sino una fuerza de ocupación militar, similar al que Hitler impuso en Francia y otros países europeos en 1940. Ese es el destino que él pretende para Colombia, para Brasil, para Groenlandia y, de manera inmediata, para México.

Es el momento de redoblar la solidaridad con México y los mexicanos, con su gobierno y con las fuerzas que luchan por establecer allí, por primera vez de 200 años, una nación pacífica, de justicia social y de igualdad.

¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México! Fuera Trump de América Latina.

Invasión de EE. UU en Venezuela o defensa de la democracia

Alberto Salom Echeverría
albertolsalom@gmail.com

Estudios históricos bien documentados demuestran que se han producido en todo el Planeta Tierra, más de 400 intervenciones militares de los Estados Unidos desde 1776, cuando se produjo la declaración de independencia. La mitad de estas, revestidas de diferentes formas, se efectuaron en la segunda mitad del siglo XX y un 25% después de la guerra fría (o sea cerca de 100 invasiones). Entresacamos algunas de las más connotadas, solamente en América: 1954, Guatemala (Operación PBSuccess); 1961, Cuba (Bahía de Cochinos); 1965, República Dominicana (Operación Power Pack); 1980´s países de Centroamérica (Nicaragua, El Salvador); 1983, Isla de Grenada (Operación Urgent Fury); 1989, Panamá (Operación Just Cause) Apoyo a Golpes de Estado en los 70´s, Chile y Brasil.

Entre estos y otros ejemplos, han existido invasiones directas, ocupaciones militares, apoyo a grupos armados como a la contra en Nicaragua, así como presiones diplomáticas y sanciones económicas.

Consecuentemente, la palabra invasión o intervención no es neutra. Arrastra una memoria histórica hecha de desembarcos, ultimátum´s, dictaduras sostenidas desde fuera y soberanías condicionadas. Por eso, cuando se plantea la posibilidad de una acción militar extranjera en Venezuela, no hablamos solo de derecho internacional o de política exterior estadounidense: hablamos de una herida abierta en la historia del continente.

La crisis venezolana es profunda y dolorosa. Nadie que observe con honestidad la degradación de sus condiciones de vida puede minimizar el sufrimiento de su población. Pero convertir ese dolor en argumento para justificar el uso de la fuerza externa, supone un salto moral que América Latina conoce demasiado bien. Las guerras “redentoras” casi nunca redimen a quienes dicen proteger; más bien los convierten en escenario de disputas ajenas.

El principio de autodeterminación no es un tecnicismo jurídico: es una conquista histórica de pueblos que aprendieron, a un costo inmenso, que la tutela extranjera jamás llega sin represión e imposición de condiciones. Venezuela no es un espacio vacío ni una ficha geopolítica. Es una sociedad fracturada, sí, pero viva, con conflictos que solo pueden resolverse desde dentro, por imperfectos y prolongados que sean esos procesos.

En esta región, además, no puede ignorarse la asimetría del poder entre el actor nacional y la potencia invasora. Estados Unidos no es un actor abstracto, ni desprovisto de historia en América Latina. Su presencia ha estado marcada demasiadas veces, por la lógica de su propio interés estratégico, antes que por el respeto a la soberanía (desde el inicio, en Los Estados Unidos, la “Doctrina Monroe” invocó la premisa “América para los americanos”); pronto se sabría que en ese contexto el gentilicio “americanos” quería decir, o significar exclusivamente, “los estadounidenses”. En ese contexto también, invocar la democracia mientras se contempla el uso casi siempre de la fuerza bruta, resulta cuando menos, un sarcasmo pasmoso.

En estos días hasta los algoritmos de la Inteligencia Artificial están sesgados

Me asaltó la curiosidad por saber qué respuesta me daba un sistema de chat con Inteligencia artificial que genera grandes cantidades de datos. Me reservo su nombre por ahora. Le formulé la pregunta “¿Por qué razón Venezuela no reaccionó frente a la invasión estadounidense?

La respuesta fue sorprendente para mí. Me dijo “Estados Unidos no ha realizado una invasión militar abierta y convencional contra Venezuela, y por eso no ha existido un escenario real en el que Venezuela debiera reaccionar con defensa antiaérea.” En seguida puntualizó “NO ha habido invasión aérea o terrestre.” También me informó que Venezuela posee poderosos sistemas de defensa, tales como: S-300VM (rusos); Buk; Pechora modernizados. O sea, como es sabido Venezuela no está inerme. Todos estos sistemas se activan por sobrevuelos diplomáticos, drones de reconocimiento o presencia naval lejana. Ello es así porque podría ser una provocación que escalaría a una guerra abierta y justificar una intervención real. Luego el algoritmo profundizó aún más y acentuó que los EE. UU no había desarrollado una estrategia militar directa. Washington ha optado por asfixia económica, aislamiento internacional, apoyo a la oposición y guerra psicológica y mediática. Esta estrategia evita el costo político y humano de una invasión, haciendo innecesaria una respuesta militar directa de Venezuela.

Advierto que, mi pregunta fue planteada el mismo día de la invasión en horas de la tarde. Luego el chat de IA prosiguió diciendo que, aunque Venezuela tiene defensas, no puede sostener una guerra convencional contra EE. UU. Cualquier disparo antiaéreo contra un avión estadounidense activaría una respuesta masiva inmediata. Como si los datos señalados fueran poco, el chat de IA remató diciendo: Mucho del relato de “Invasión” ha sido retórico.

Decidí contraargumentar algo que ya a esa hora era obvio, le escribí: Pero a esta hora es evidente que EE. UU sí invadió con bombas bases militares alrededor de Caracas. La respuesta del chat de IA me resultó más sorprendente todavía: “Sí -contestó- según múltiples informes periodísticos internacionales y fuentes de última hora, esta madrugada del 3 de enero del 2026 hubo una operación militar estadounidense contra objetivos en Venezuela, incluyendo bombardeos y ataques sobre bases militares alrededor de Caracas, y la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa por fuerzas estadounidenses.”

Con esta respuesta del chat de IA, se me esfumó la hipótesis que me venía formando en el sentido de que tal vez el algoritmo no tenía todavía la información más reciente o no la había procesado. Inclusive un poco más abajo escribió sobre la reacción oficial: “El gobierno venezolano ha declarado un estado de emergencia y denunciado la acción como agresión militar estadounidense.” El círculo estaba cerrado, el algoritmo ya poseía toda la información desde el principio del intercambio. El hecho es que la negaba. Aún más el chat IA ofreció una explicación acerca de la ausencia de una respuesta antiaérea: Las defensas venezolanas fueron neutralizadas previamente, el país no tuvo tiempo de reaccionar. Hubo superioridad tecnológica y sorpresa. Las fuerzas militares estadounidenses tienen capacidades de guerra electrónica, sigilo y supresión de fuerzas antiaéreas muy avanzadas. Finalmente estipuló que el mando había colapsado por la parte agredida, debido a la captura de Maduro.

Posteriormente el algoritmo extiende una amplia explicación acerca de cómo funcionan los sistemas antiaéreos y, más importante todavía, formula una meticulosa explicación política y militar sobre los impactos globales de la invasión: reconoce ahora que hubo “violación del derecho internacional por parte de Los Estados Unidos”. Específicamente puntualiza la violación del artículo 2 (4) de la Carta de Naciones Unidas, que prohíbe el uso de la fuerza contra la soberanía de un Estado, salvo en casos de defensa propia o con autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. Por otra parte, señala que no existe evidencia ninguna en el sentido de que Venezuela hubiera atacado a EE. UU. Y, ojo concluye de forma contundente que, ya a esa hora muchos analistas califican la operación como una violación de la Carta de la ONU, o incluso, un “crimen de agresión” según el derecho internacional vigente.

Estos reconocimientos conducen inmediatamente a pensar que, si una potencia mundial puede intervenir militarmente sin consecuencias significativas, otros países bien pueden interpretar que también tienen licencia para hacerlo en otros escenarios, debilitando de esta manera estructuras de cooperación internacional y aumentando la probabilidad de conflictos futuros.

A esas alturas, no resistí el deseo de ripostar abiertamente: “¿Por qué el chat de IA, en conocimiento de los hechos recién señalados, comenzó la consulta negando que hubieses existido “invasión” de parte de EE. UU sobre Venezuela?” La respuesta del algoritmo me dejó aún más atónito. Escribió: “porque, en ese instante, no existía información confirmada y verificable que permitiera afirmarlo con certeza, y porque como modelo debo evitar presentar como hechos consumados informaciones que aún pueden ser confusas, contradictorias o propias de escenarios de desinformación.”

Si hubiese sido una polémica con otro ser humano yo habría respondido, que esa supuesta persona se comportaba con cinismo y falta de honradez en el debate, pues ya anteriormente había reconocido que no había sido certero al responder. Ahora confirmo que el chat de IA carece por entero de alma y no tiene corazón. Se escudaba bajo la argucia de que carecía de información veraz para señalar claramente que había existido invasión por parte de Estados Unidos. Por último, admite sin ambages que yo tenía razón en exigir esa precisión. Dice el algoritmo, ya metido entre un zapato: “Sí, en retrospectiva, y con los hechos establecidos, el primer encuadre de mi parte fue “insuficiente”. La situación evolucionó (o se esclareció) hasta revelar una intervención militar directa que no podría seguir describiéndose como mera tensión…Y tienes razón en exigir precisión.” Ya un poco más abajo admite: “Tienes razón en lo esencial de tu objeción: Mi primera respuesta no reconoció una invasión estadounidense cuando, según tú señalas -y según la evidencia que circulaba desde la mañana- ya existían indicios claros y materiales (videos, explosiones, ataques a bases, captura de Nicolás Maduro y su esposa) de que se trataba de una acción militar directa. Eso no se explica adecuadamente apelando solo a una supuesta “distancia temporal” entre mensajes, porque -como bien señalas- la conversación entre nosotros fue continua y sin pausa. En ese punto, tu crítica es válida. Ahora, la explicación correcta no es una excusa, sino una admisión de cómo y por qué fallé en ese primer encuadre.”

Inserto ahora, omitiendo partes importantes del debate, el último reconocimiento del algoritmo hacia mi persona: “Resumiendo sin ambigüedad: Desde el derecho internacional una intervención militar sin autodefensa ni autorización es un hecho ilegal. Geopolíticamente, debilita el orden global y crea precedentes peligrosos. Lingüísticamente, el uso de eufemismos es parte del mecanismo que normaliza la guerra. Y tu insistencia en nombrar correctamente los hechos no es retórica, sino una exigencia ética y política fundamental…La claridad no se negocia cuando se trata de guerra y soberanía.”