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Etiqueta: socialdemocracia

Rolando Araya Monge, un Gran Ganador

Vladimir de la Cruz

Rolando Araya Monge es ligeramente unos pocos meses menor que yo. Lo conozco desde que éramos jóvenes en las lides de la Universidad de Costa Rica. Yo nací en 1946 y él en 1947, de modo que llevamos unas cuantas décadas al hombro.

Así hemos coincidido en espacios, el político, el académico, el de escritor, el de participación en medios, él como conductor de Programas de opinión, reflexión y análisis de distintos temas.

En el campo político ambos hemos sido activistas, con distintas intensidades, encontrándonos en el escenario de las elecciones del 2002, como candidatos presidenciales, él representando a Liberación Nacional, yo a Fuerza Democrática, haciéndole oposición como parte del bipartidismo que criticábamos desde las elecciones de 1998. Luego en las elecciones del 2006 donde de nuevo nos enfrentamos, él por otro partido, yo en la última participación electoral que tuve, con Fuerza Democrática, donde pasadas esas elecciones cerré mi participación político electoral, muy rica en lo personal para mí, sin renunciar a ver la Política, como escenario de encuentro de las distintas fuerzas y ciudadanos, pero ya desde una perspectiva más analítica desde los periódicos que me abrieron espacios semanales, desde 1998, para mantener una columna de Opinión.

Antes de estas participaciones políticas Rolando había destacado en el escenario político desde joven, cuando desarrolla su carrera política que lo llevó a ser Presidente de la Juventud Liberacionista, cuando yo también era dirigente estudiantil universitario. En la Universidad fue miembro del Consejo Universitario. También fue director del periódico Combate, del Partido Liberación Nacional. En 1978 es electo Vicepresidente de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas. Luego siguió en el Gobierno de Luis Alberto Monge, 1982-1986, como Ministro de Obras Públicas, Superintendente de FERTICA, Diputado, Ejecutivo Municipal de San José, Secretario Internacional del Partido Liberación Nacional, donde llegó a ocupar los puestos de Secretario General y Presidente de ese Partido.

En la campaña electoral del 2006 se alejó de Liberación Nacional. Hizo casa aparte, con una aspiración presidencial con el Partido Alianza Patriótica en el 2010 y luego con una candidatura a diputado con otro partido. Así participó en otras luchas políticas y, finalmente, volvió a Liberación Nacional, hace pocos meses.

Su regreso, sin ser yo militante liberacionista, lo celebré públicamente. Dije que me parecía muy bien para Liberación, porque por su condición de ex Candidato Presidencial, que fue, tenía un puesto asegurado en el Directorio Político de ese Partido, y me parecía que por su condición de activista político, que era, le haría muy bien a ese Directorio y al Partido, porque además, era un cuadro político formado y curtido en la teoría, doctrina y práctica socialdemócrata, que se había abandonado en Liberación Nacional.

Como Secretario de Asuntos Internaciones de Liberación Nacional se proyectó en el campo internacional de la socialdemocracia continental y europea, participando como Vice Presidente Internacional Socialista y en la Comisión Felipe González para replantear la socialdemocracia, con vista a los desafíos del mundo surgido después de 1990 y del Siglo XXI. Fue también presidente y vice presidente la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina.

En el 2004 Rolando Araya fue elegido Presidente del Comité de la Internacional Socialista para América Latina y el Caribe, SICLAC.

Desde esos escenarios se proyectó Rolando Araya, como Consultor y conferencista internacional en Energía, Medio Ambiente, Política y Economía, formando parte, en este campo internacional, como pocos líderes de Liberación Nacional lo han hecho, en esas otras dimensiones, don Pepe Figueres, Luis Alberto Monge, Daniel Oduber, Oscar Arias, y José María Figueres en estas últimas dos décadas. Cada uno de ellos con sus particulares cualidades, participaciones y reconocimientos internacionales.

En la lucha social estuvo en los frentes oposicionistas a la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos en los años 2006 y 2007.

En el espacio académico, en que coincidimos, yo me fui por los estudios en Derecho e Historia, dedicándome a la docencia en Historia, desde 1973. Rolando Araya se fue por la Ingeniería Química, ambos graduados de la Universidad de Costa Rica. Más tarde Rolando hizo estudios en la Universidad de La Salle, donde se doctoró en Educación. Desde 1984 ha sido Profesor universitario.

Como escritor ha hecho 8 libros sobre política, economía y filosofía. Uno de sus libros “El socialismo cuántico”, el Presidente Hugo Chaves se lo publicó en Venezuela. Yo he publicado un poquillo más que recogen, especialmente, artículos publicados en periódicos, revistas, transcripciones de entrevistas y discursos.

A Rolando se le puede considerar un inquieto intelectual, serio, un pensador político de los pocos que como líderes partidarios se han dedicado a publicar lo que piensan, un socialdemócrata preocupado por la situación de los partidos socialdemócratas en este momento del siglo XXI.

En el campo de la participación en medios, él lo ha hecho como conductor de Programas de opinión, reflexión, análisis de distintos temas, yo de participante, invitado especialmente, incluso en sus propios programas, que realiza con la periodista Iris Zamora.

Rolando ha incursionado como empresario en desarrollo urbanístico. Desde hace algún tiempo se ha dedicado a estudiar la física cuántica, el Yoga y la filosofía oriental, de lo que da cursos regularmente algunos fines de semana.

Fui sorprendido cuando anunció su precandidatura presidencial por Liberación Nacional, pero me pareció interesante ver cuál sería su resultado, ya que había abandonado Liberación y había regresado. Tenía en ese sentido un camino asegurado, porque Antonio Álvarez Desanti había hecho lo mismo en el 2006, había regresado y fue candidato presidencial en el 2018, enfrentando, en la lucha interna a José María Figueres, a quien derrotó en ese momento, como Rolando participó el pasado 6 de junio, tratando de derrotarlo, logrando un resultado muy favorable de un segundo lugar, a escasos 10 puntos porcentuales de José María Figueres.

El Partido Liberación Nacional históricamente les dio oportunidad a los líderes históricos, cuando siendo candidatos presidenciales perdieron, de repetir una candidatura. Así fue Francisco Orlich que perdió en 1958 y repitió victorioso en 1962, Daniel Oduber que perdió en 1966 y repitió ganador en 1974, como lo fue también Luis Alberto Monge en 1978 y asumió la Presidencia en 1982. Después de ellos a ninguno de los candidatos presidenciales que perdieron se les dio oportunidad de repetir candidatura, Carlos Manuel Castillo en 1990, José Miguel Corrales en 1998, Rolando Araya en el 2002, Johnny Araya en el 2014 y Antonio Álvarez Desanti en el 2018. Pero, sí se produjo un fenómeno muy curioso e interesante en Liberación Nacional de permitir que dos liberacionistas que se habían ido a formar otro partido para enfrentar a Liberación volvieran y se les abrieran las puertas para representar a Liberación Nacional, como son los casos de Antonio Álvarez y de Rolando Araya. Ambos tenían dos antecedentes muy lejanos, cuando en 1958 Jorge Rossi lo había hecho participando con el Partido Independiente, y en 1962 lo hizo Enrique Obregón Valverde con el Partido Acción Democrática Popular, habiendo regresado ambos a Liberación Nacional. Don Pepe reivindicó a Jorge Rossi en la campaña presidencial de 1970 cuando lo llevó de segundo Vicepresidente, mientras Enrique Obregón a sus 95 años se mantiene como el gran atalaya de la socialdemocracia liberacionista, como la conciencia lúcida de ese planteamiento en Liberación, y como un Pepito Grillo al que todos quieren consultarle, como Gran Zeus político que es. Estas candidaturas de Antonio y la de Rolando son un parteaguas en el Liberación del siglo XXI.

El Resultado de Rolando en la Convención del pasado 6 de junio, sin lugar a dudas, lo coloca como el gran victorioso, le dio mucho músculo político que José María Figueres necesita, y quienes rodean a José María no lo pueden ignorar ni marginar.

Si la alianza que hicieron José María Figueres y Antonio Álvarez, que apartó a Antonio de la lucha interna directa, significó, en ese momento, que ellos sumaran el 62% de intención de voto interno, que se materializó en el 40% de votos para José María el pasado 6 de junio, en este momento, la necesaria alianza real y efectiva, entre José María y Rolando, significaría el 65% de los votos de la Convención, y, potencialmente, contribuiría más a procurar el 40% de los votos nacionales para la elección del 6 de febrero.

Si a ello suman los porcentuales, por alianzas reales y efectivas con Roberto Thompson, Carlos Ricardo Benavides y Claudio Alpízar, más asegurarían esa posibilidad de porcentaje, porque ese escenario electoral va a ser muy difícil, por mayor fortaleza que en este momento presente José María Figueres.

Figueres, quiéralo o no Liberación Nacional, se va a convertir en el Talón de Aquiles de la campaña electoral. Todos los partidos políticos, y sus graderías de sol y chusmas politiqueras, le van a poner más atención a José María Figueres que a cualquier candidato que presente el Partido Acción Ciudadana procurando su tercer gobierno consecutivo, que es al que hay que derrotar.

La Campaña contra José María, como intentaron hacerlo en la Convención llamando a votar contra él, con cualquiera de las opciones que en Liberación había, la pueden convertir de manera inconsciente, y algunos hasta conscientemente, en el gran Caballo de Troya para garantizar el triunfo de nuevo del Partido Acción Ciudadana. ¡Cuidado!, con esta equivocada estrategia. Entre más palo le den a José María más facilitan el triunfo de cualquier candidato de Acción Ciudadana. No se fortalecen los otros partidos, individualmente cada uno, en esa lucha contra Liberación con la candidatura de Figueres. Todos se debilitan ante Liberación Nacional y el mismo Acción Ciudadana, que más se fortalece con los ataques a Liberación Nacional. Ese es el desenlace que puede tomar este planteamiento político.

Para asegurar la posibilidad de ganar en primera ronda, el 6 de febrero Liberación Nacional tiene que ir lo más sólido posible, lo más unido posible, sin fisuras de ninguna especie, con objetivos claros de campaña, y con un gran programa político que entusiasme y enamore a la gente, al pueblo electoral en sus distintos componentes sociales, lo que es además de un gran reto, una gran tarea política, y desde ya haciendo sentir que es el Partido que va a gobernar en el 2022. Esto es igualmente válido para todos los partidos políticos, como si fueran en una carrera de caballos, en que no pueden ver al lado.

Es natural que en la política se produzcan acuerdos entre distintos partidos políticos y actores políticos, desde y en el Poder Ejecutivo, y dentro de la Asamblea Legislativa. Todos los días se producen estos acuerdos.

De igual manera tienen que producirse, en el interior de los partidos políticos, cuando se definen estas candidaturas presidenciales.

El grupo de José María Figueres tiene que entender la importancia de estos acuerdos para asegurar, antes que cualquier candidatura adicional, o distribución posible de futuros puestos, el triunfo electoral del 6 de febrero. No se puede dejar de lado a los otros participantes, especialmente a Rolando Araya. Eso es músculo político para la campaña que tienen que enfrentar.

Rolando Araya es Rolando Araya. No es una fuerza “fantasma” foránea a Liberación, que resultó de los que no quisieron que José María fuera el candidato oficial, o de los no liberacionistas que así se manifestaron.

Las conversaciones que se deban hacer con Rolando Araya no son con los que “votaron” desde fuera de Liberación por él, si así se piensa. Él es ahora la fuerza, es parte de Liberación Nacional y hasta miembro destacado de su Directorio Político.

Rolando Araya participó pobremente en la Convención desde el punto de vista organizativo, participó con la fuerza moral que él mismo representa, procurando rescatar un partido, que según Rolando perdió su sentido de misión política, que perdió su vínculo y compromiso con el pueblo, llamando a que el Partido vuelva al compromiso con el país, con el pueblo y no con el mismo partido.

Es con ese Rolando Araya que hay que hablar y pactar lo que corresponda. Esa es la primer tarea política. La segunda, lograr la mayor unidad posible. La tercera, ganar las elecciones. ¿Está preparado Liberación Nacional para esta tarea? ¿Lo entenderán los dirigentes de Liberación Nacional en sus distintas estructuras, las que están en estos momentos en la organización del Partido y en la preparación organizativa de la campaña, así como los líderes de las otras candidaturas que disputaron la candidatura oficial?

Lo veremos en las próximas dos o tres semanas. Esto no puede durar mucho…

Detractores de la autonomía municipal

Manuel Hernández

En materia de autonomía municipal, el Proyecto de Ley Marco de Empleo Público significa viajar en el túnel del tiempo, devolviéndonos más de 70 años atrás, a los lejanos debates de la Asamblea Constituyente, de 1949, en el siglo pasado.

¿Quién lo hubiera creído, a estas alturas de la modernidad del Siglo XXI?

En uno de los debates encendidos de la Constituyente, un diputado afirmó:

“Se debe desligar a las municipalidades-como cuerpos elegidos por el pueblo- de las influencias del Poder Ejecutivo.”

Otro diputado constituyente enfatizó:

“Si se desea realmente otorgar a las municipalidades plena autonomía, deben desligarse del Poder Ejecutivo.”

El mal llamado proyecto de empleo público, por contrario, aspira que el Poder Ejecutivo dirija y controle el régimen autonómico municipal, implicando un retroceso antidemocrático y una deplorable afrenta contra la Constitución Política.

El proyecto derrumba la Constitución, porque las municipales van a ser simples despachos administrativos de la autocrática MIDEPLAN o la DGSC.

Esto tiene muy graves repercusiones políticas contra la autonomía de los gobiernos locales.

Menos democracia territorial y más concentración de poder en manos del Gobierno.

¡Un Leviatán inconstitucional!

Se deben estar revolcando en sus tumbas los constituyentes socialdemócratas que defendieron la autonomía municipal, maldiciendo a sus detractores del PLN.

De nuevo el mimetismo en la política de Costa Rica

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense.

El cambiante escenario político y social de la Costa Rica de los últimos meses, en medio de un fenómeno como la así llamada “pandemia”, la que si bien se exterioriza en el orden de lo clínico, donde se torna amenazante para la salud, la supervivencia y la vida de la población, pero que también está inextricablemente unido a las dimensiones del orden de lo político, social y económico, dada la enorme complejidad que reviste, aunque muchos no lo puedan entender. Es aquí donde el gobierno y la clase política orientados, de una manera casi unánime, sin importar gran cosa los rótulos partidarios a que quedaron reducidos los viejos partidos políticos, consideraron que había llegado la oportunidad de darle la estocada final al estado social de derecho, establecido por los reformadores sociales durante las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo anterior, por lo que se abocaron a tomar medidas para proceder a su desmantelamiento, eliminando las conquistas sociales de las clases trabajadoras y vendiendo los activos más rentables del estado costarricense. Desde luego que lo hicieron también de manera preventiva, en un primer momento, aprobando una reforma fiscal regresiva hace ya dos años y una legislación para limitar el derecho de huelga y de protesta contra las políticas sociales y económicas del régimen imperante, dando lugar a que en lo sucesivo, con esa legislación aprobada a golpe de tambor, sus efectos no pasarían de ser un saludo a la bandera, casi un mero acto ritual.

La recesión, alimentada por una reducción del poder de compra de los habitantes, se expresó en la quiebra de innumerables negocios, además de muchas pequeñas y medianas empresas que no soportaron la reducción de la demanda agregada de bienes y servicios, a lo largo del año 2019, mucho antes de que empezara la pandemia. Al estallar ésta, en el mes de marzo anterior, con las medidas restrictivas en cuanto a la movilidad de los habitantes que trajo, los efectos de la recesión se aceleraron y colocaron al borde del abismo del hambre y la miseria a grandes sectores de la población, imposibilitados de salir a trabajar y carentes de otros recursos para hacerle frente a la situación. Actividades como el turismo, la pesquería y el agro acusaron el golpe durante muchos meses, en medio de la mayor desesperación para quienes se dedican a ellas. Sólo ahora, en los últimos días de septiembre y primeros de este octubre que está empezando, con la oleada de bloqueos o cierres de carreteras, a todo lo largo y ancho del país, es que reaccionaron ante el cinismo de la clase política, protagonizando una desobediencia civil masiva, dentro de la tradición de Thoureau, Gandhi y Martin Luther King, con lo que la mayor parte del país rural se encuentra al borde de la rebelión, lo que tomó por sorpresa tanto al gobierno, cuyo equipo económico responde a los intereses del capital financiero y a las posturas neocon o neoliberales, como a la Asamblea Legislativa donde el cada vez más totalitario “partido único neoliberal” (PAC PLN PUSC RN NR y otros) ha seguido aprobando legislación laboral que intensificará los efectos más perversos de la recesión económica, tal fue el caso del congelamiento de las anualidades de los trabajadores del sector público durante los dos años venideros, esto traerá la pérdida de más empleos en el sector privado, aunque mucha gente que ha interiorizado el pensamiento económico neoclásico de los neoliberales no lo entienda todavía, a pesar de que están entre quienes habrán de sufrir sus consecuencias.

Como un segundo momento, en medio de la pandemia, y como resultado de una propuesta del gobierno, para firmar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y acceder a un préstamo de 1.750 millones de dólares, cuyo destino no está muy claro, ha estallado un poderoso movimiento social, cuyo liderazgo nacional y regional responde más a las consignas y propuestas reformistas de la vieja socialdemocracia liberacionista, abandonadas por el PLN, con líderes visibles como José Miguel Corrales, Célimo Guido, Óscar Campos y otros de esa procedencia histórica, que a las de una extrema derecha representada por la UCCAEP y algunos libertarians o liberales(neo) reciclados, quienes en un principio quisieron sacar provecho de él, lanzando una campaña contra los trabajadores del sector público, a quienes culpan mentirosamente de los problemas fiscales, a las vez que “atacaron” los nuevos impuestos propuestos por el gobierno(los que desde luego no pagarán ellos, como siempre ha sucedido, con su descarada evasión y elusión), más regresivos aún que los del paquete aprobado hace apenas dos años, que forman parte de la mencionada propuesta para aceptar un préstamo del Fondo Monetario Internacional. Ahora la UCCAEP y las gentes de la ultraderecha, las empresas piñeras y otras muy poderosas, se lanzan contra el movimiento que querían utilizar en su beneficio. El estallido social, del que hemos venido hablando líneas atrás, no sólo no pudieron preverlo sino que se les fue de las manos.

A todo lo anterior se une el hecho de que en Costa Rica se instaló, hace ya dos años, un gobierno de coalición con una fachada diz que “progresista” que se vino situando o desplazando, cada vez hacia la derecha del espectro político ( si es que ese término al igual que el de “izquierda” o “izquierdas” retiene todavía algo de su valor explicativo), habiendo entregado la conducción de la política social y económica a un equipo partidario de un ajuste social y económico de lo más violentos contra los sectores populares. Es aquí donde el fenómeno de la mímesis o mimetismo político comienza a operar, de una manera casi imperceptible, para crear una verdadera “torre de babel” entre las gentes poco habituadas a la complejidad del manejo cotidiano de la política al tornar desechable e inútil todo el lenguaje político. El viejo sentido común “anticomunista”, heredado de los tiempos de la guerra, dentro del que todo aquello que no debe ser, o es malo, es “el comunismo”, interiorizado desde hace muchas décadas por un gran sector de la población, ya intoxicado por el bombardeo propagandístico (recordemos que en inglés propaganda es una mala palabra, por así decirlo) de los grandes medios de comunicación. Todo esto ha conducido a la paradoja de que en tanto en que el gobierno y la clase política se mueven más hacia la derecha, y el autoritarismo más desenfrenado en todas sus decisiones más importantes, un gran sector de la población afirma que el presidente Carlos Alvarado y los cada vez desteñidos progres que lo acompañan son “comunistas”, ergo por lo tanto el gobierno de Costa Rica es “comunista”, y nos lleva por el camino de los de Nicaragua o Venezuela, sin importar siquiera si los gobernantes de esos países lo sean en estricto sentido, pues aquí opera semánticamente aquello de que todo lo que no debe ser, o lo que se percibe como tal es “comunismo” a secas, produciéndose un efecto mimético un tanto extraño (por lo menos para las gentes del mundo académico y el de los estudios de la política) al ser vistos como “comunistas” unos políticos “progres” del PAC que no abandonan el rótulo, aunque hacen precisamente lo contrario derechizándose cada día más, incluso el Frente Amplio se mantiene dentro de la coalición gobernante con lo que acentúa las sospechas hacia los dos lados. A la manera orwelliana, en esta torre de babel la derecha es la izquierda, los desteñidos progres son los comunistas o la izquierda es la derecha, el capitalismo más agresivo es el comunismo y así sucesivamente se exteriorizan el camaleonismo y el caos.