Al pensar en escribir esta crónica me doy a la tarea de buscar evidencia audiovisual que complemente mi observación, realizada al mediodía del viernes 21 de agosto en el propio pretil de la Universidad de Costa Rica.
Mientras hago la búsqueda, doy con un zafarrancho grabado en una actividad festiva en el centro del país.Una batalla campal que involucraba hombres adultos y policías. Todos trenzados en golpes, patadas, insultos. Se volvió viral.
Mientras observo el material, vuelvo a la mañana del 21 de agosto y la pregunta que me hago es si son comparables ambas “batallas” y si habría que buscar entonces otra forma de denominar eso que se ha dado en llamar en español “la batalla de aura”, traducción libre y conveniente del inglés “aura farming”.
¿Por qué estuve allí justo a esa hora?
Fui convocado a la segunda reunión de la recién creada Red Interuniversitaria en Movilidades Humanas (RIMHU), que aglutina diferentes profesionales trabajando en este tema. La reunión se celebraría en las instalaciones del recordado Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) ubicadas en el Campusde la Universidad de Costa Rica, en San Pedro de Montes de Oca.
Debo reconocer que mi viaje al pasado fue inmediato.Al cruzar la Plaza 24 de abril se me activó en la memoria los vivos recuerdos de las jornadas de lucha por el presupuesto de la educación superior pública en 1991 y las largas horas de clase y estudio en sociología, en el antiguo edificio de la Facultad de Ciencias Sociales.
Todo eso mezclado con la emoción de una extraordinaria sesión de trabajo en la que delineamos los primeros bosquejos de una figura que propone incidencia y acompañamiento en el tema de las movilidades humanas en Costa Rica.
Al salir de la reunión me dispuse a volver al camino que me llevara de vuelta a los recuerdos. Al cruzar de nuevo la 24 de abril noto y escucho un intenso barullo cercano. Mi percepción me lleva a voltear inmediatamente la mirada hacia el Edificio de Estudios Generales, convertido en una inmensa tribuna con sus dos pisos superiores abarrotados de espectadores, a los que la altura les daba un lugar privilegiado en la observación.
Camino unos pasos más y me encuentro con un redondel humano improvisado, a un costado de las tribunas que se levantan expectantes. El barullo proviene de una voz colectiva que reacciona y traduce la emoción: del rechazo a la aprobación, todo en cuestión de segundos.No veo violencia, no noto inseguridad en la actividad. Veo juego, expresión y un espacio abierto dispuesto para el encuentro.
(Pienso en el video del zafarrancho y vuelvo a preguntarme por el correcto nombrar de las cosas como un acto político)
Trato de inmiscuirme entre el grupo. No tengo éxito.Trato de erguirme lo más que puedo para mirar al interior del redondel, lo que ocurre allí.
Lo que logro observar, son tres o cuatro jóvenes protagonistas de la contienda de turno.Es cierto que los gestos son lo importante, pues con ellos se logra la aprobación-desaprobación del colectivo. Entre líneas leo-veo actitudes, expresiones, reacciones corporales y gestuales.
Trato de mirar y sentir lo más que puedo, cuando al lado dos jóvenes se colaboran levantando uno al otro en sus hombros. Ahora los privilegiados son ellos.Aprovechando el momento de apoteosis, le solicito al “de arriba” que tome unas fotos con mi teléfono. No sé en qué momento logró cerca de 10 imágenes. – “le tomé algunas”- me dice mientras sigue con su vista fija en el centro del redondel.
Estar ahí, en ese momento, me confirma varias reflexiones y apuntes hechos de previo: se trata de un juego.Dicho esto, me permito recordar que para nuestras generaciones jóvenes fue pulverizada la noción de futuro y es el presente el que ahora es incierto. Por eso las posibilidades de ser, en estos momentos, deben considerar “el derecho al delirio”, al decir de Eduardo Galeano. Jugar en estos tiempos y de la forma que lo hacen, debe ser considerado una estrategia de resistencia contra la inmovilidad y la aprehensión del presente.
La otra reflexión que me surge es de naturaleza conceptual: lo que observo es una acción de presentación del yo, de acuerdo con Erving Gofman. Entonces me pregunto qué condiciones distancian estas competencias a todas luces formadoras de una colectivización inmediata, de las diatribas violentas y peligrosas que un día sí y otro también observamos en medios de comunicación y redes sociales.
¿Cuál yo está tras la violencia y el insulto?
Hace sol y un poco de calor.Mi observación ha concluido y me retiro con sigilo entre la muchedumbre que sigue aprobando-rechazando en coro. Mientras me alejo pienso en la metáfora del redondel que decide: el circulo, en perfecta sincronía.Tal vez esa sea la próxima acción que nos permita reconstruirnos como proyecto social.
Que el juego y la alegría colectiva nos señale el camino.
Confieso que cuando vi por primera vez los videos tuve una reacción bastante poco sociológica: «¡Qué estupidez!», pensé.
Un grupo de jóvenes se enfrentaba mediante movimientos extraños, poses, miradas, caminatas, gestos exagerados y actitudes cuidadosamente despreocupadas. Todo ello para determinar quién poseía más «aura». No había premio, aparentemente tampoco una finalidad demasiado clara y, para empeorar las cosas, aquello ocurría en el Pretil de Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica.
Mi siguiente pensamiento tampoco fue particularmente profundo: «¿Hasta dónde hemos llegado?».
Afortunadamente, antes de escribir alguna barbaridad en redes sociales cometí el error —o quizá la virtud— de hacerme una pregunta:
¿Y si aquí estuviera ocurriendo algo más interesante de lo que parece?
El problema comenzó entonces, porque una pregunta condujo a otra y, cuando quise darme cuenta, aquellos muchachos que aparentemente estaban perdiendo treinta minutos de su vida me habían hecho perder varias horas de la mía intentando comprender qué diablos estaban haciendo. Tal vez, después de todo, habían ganado la primera batalla de aura.
Primero había que entender de qué estábamos hablando
«Farmear aura» no tiene, al menos en este contexto, ninguna relación con energías místicas, chakras ni campos electromagnéticos humanos. “Farmear” procede de la jerga de los videojuegos y alude a realizar determinadas acciones para acumular recursos o puntos. El «aura», en cambio, funciona en la cultura digital como una suerte de marcador imaginario de carisma, seguridad, estilo o presencia.
Una entrada espectacular puede significar «+1000 de aura». Tropezarse cuando todos están mirando podría significar perder unos cuantos miles.
La expresión circuló primero como meme en redes sociales y posteriormente dio un salto bastante interesante: salió de las pantallas y se convirtió en competencia presencial. En las llamadas «batallas de aura» dos personas se enfrentan mediante gestos, movimientos, poses o pequeñas actuaciones, mientras quienes observan reaccionan y terminan decidiendo, sin reglamentos demasiado sofisticados, quién ganó.
En Costa Rica el fenómeno adquirió notoriedad después de una batalla realizada el 17 de agosto de 2026 en el Pretil de la Universidad de Costa Rica. Los videos se hicieron virales y, casi inmediatamente, también lo hicieron los comentarios: vagos, ridículos, mantenidos, adoctrinados, estudiantes del Frente Amplio, muchachos que desperdician el dinero de sus padres y, por supuesto, el inevitable «¿para eso pagamos impuestos?».
El asunto se volvió todavía más curioso porque uno de los participantes contó después que originalmente había ido solamente a observar y que el encuentro, que comenzó tímidamente, terminó reuniendo, según su estimación, a unas 300 personas. Además, ya comenzaron a anunciarse nuevas batallas en otros lugares.
De pronto, el sinsentido estaba convocando gente, y esto merece atención.
Cuando una tontería produce demasiada indignación deja de ser solamente una tontería.
Podríamos aceptar, por un momento, la hipótesis más severa. Supongamos que farmear aura es una estupidez; bien, pero el problema sociológico no desaparece. Por el contrario, apenas comienza: ¿Por qué una estupidez provoca semejante reacción social?
Los seres humanos hacemos diariamente cantidades considerables de cosas perfectamente inútiles. Bailamos, coleccionamos objetos, vemos durante horas a veintidós personas persiguiendo una pelota, discutimos con desconocidos en Facebook, pagamos por escuchar a otras personas cantar canciones que ya tenemos grabadas y algunos incluso pasamos madrugadas enteras escribiendo artículos para tratar de explicar por qué unos muchachos hacen movimientos raros en el Pretil.
La inutilidad, por sí misma, difícilmente explica la indignación.
Johan Huizinga (2007) sostuvo hace décadas, en Homo ludens, una tesis bastante más seria de lo que su título podría sugerir: el juego no es simplemente una actividad residual que realizamos después de las cosas importantes. Constituye uno de los espacios desde los cuales se produce cultura. La cultura también se juega.
Quizá convenga entonces dejar de preguntar únicamente qué «utilidad» tiene farmear aura y preguntar ¿qué relaciones, símbolos, aprendizajes y significados produce mientras se juega? La respuesta empieza a complicar el asunto.
Hay que salir de Internet para farmear aura
Aquí aparece una primera paradoja. Nos hemos acostumbrado a escuchar que los jóvenes viven encerrados en las pantallas, que ya no conversan, que no salen, que perdieron contacto con el mundo real, que TikTok destruyó sus capacidades de socialización y que pronto habrá que enseñarles mediante un tutorial cómo mirar a otro ser humano a los ojos. Y entonces ocurre algo inesperado: Una práctica nacida y difundida en la cultura digital los obliga a encontrarse físicamente.
Para participar en una batalla de aura hay que estar ahí.
Hay cuerpos, miradas, gestos, proximidad, espectadores, risas, vergüenza, reconocimiento y competencia.
El circuito ya no es simplemente digital. Funciona más bien así:
red → encuentro presencial → performance → grabación → red → nuevo encuentro
La cultura digital, paradójicamente, termina produciendo presencialidad.
Erving Goffman (2009) habría encontrado el espectáculo delicioso. En La presentación de la persona en la vida cotidiana explicó la interacción social mediante una metáfora dramatúrgica: nos presentamos ante otros, actuamos, administramos impresiones y necesitamos una audiencia capaz de reconocer aquello que intentamos proyectar.
Pues bien: no se puede farmear aura completamente solo. El aura necesita ojos ajenos. Sin espectadores no hay reconocimiento y sin reconocimiento el capital acumulado resulta bastante inútil.
Bienvenidos al capitalismo áurico
Porque, además, los muchachos no se reúnen únicamente para cooperar: “Compiten”, y aquí la práctica se vuelve todavía más interesante. Durante unos minutos parecen escapar de las exigencias productivas del mundo adulto, pero inmediatamente inventan otra competencia. No compiten por dinero, por créditos universitarios, por una beca ni compiten por promedio académico; compiten por algo absolutamente inexistente y, simultáneamente, perfectamente real dentro del juego: el aura.
Bourdieu (2008) probablemente nos permitiría cometer aquí una pequeña travesura conceptual y hablar, con todas las precauciones del caso, de una especie de “capital áurico”: un capital simbólico efímero cuyo valor existe porque otros participantes reconocen que existe.
No se puede depositar en un banco, tampoco sirve para pagar la matrícula y menos para mejorar el currículo. Pero durante treinta minutos organiza jerarquías, produce reconocimiento y establece quién ocupa la posición dominante dentro de aquel pequeño universo. Los jóvenes suspenden momentáneamente una sociedad competitiva para construir…otra competencia. Nada mal como metáfora involuntaria de nuestro tiempo.
El Pretil no es cualquier lugar
Ahora imaginemos exactamente la misma escena en una universidad privada. Los mismos movimientos, la misma ropa, las mismas risas, la misma cantidad de jóvenes, el mismo tiempo perdido. ¿Habría provocado idéntica indignación?
No podemos responder científicamente sin realizar la comparación. Pero la pregunta constituye un magnífico experimento mental. Porque desaparecería inmediatamente una acusación: «¿Para eso pagamos impuestos»? y probablemente resultarían bastante más difíciles otras: «adoctrinados», «comunistas», «Frente Amplio».
Entonces aparece la sospecha de que parte de la controversia no tiene como verdadero objeto el aura farming. Tiene como objeto la Universidad de Costa Rica, y no cualquier espacio de ella: el Pretil.
Los espacios también poseen memoria y significado. Henri Lefebvre (2013) insistió en que el espacio social no es simplemente un recipiente dentro del cual ocurren las cosas: las prácticas sociales producen espacio.
El Pretil posee una extraordinaria densidad simbólica en la historia universitaria costarricense. Allí esperamos encontrar estudiantes conversando, manifestándose, organizándose, protestando o haciendo eso que solemos considerar propio de estudiantes de una universidad prestigiosa.
La UCR, además, no es una institución académica cualquiera. En la clasificación QS correspondiente a 2026 aparece como la universidad número uno de Costa Rica y de Centroamérica, número 16 de América Latina y 499 del mundo.
Y de pronto algunos de «los mejores estudiantes del país» aparecen haciendo visajes para determinar quién posee más aura. La escena rompe el guion. Pero ocurre algo todavía más interesante: Si los estudiantes de la universidad pública protestan, para algunos están adoctrinados, si se organizan políticamente, son izquierdistas, si cuestionan al Gobierno, son revoltosos y si durante el receso hacen movimientos absurdos para divertirse…son vagos.
Entonces surge una pregunta bastante incómoda:
¿Qué se supone exactamente que deben hacer para comportarse como buenos estudiantes de una universidad pública?
Quizá el problema no sea lo que hacen. Quizá algunas personas ya habían decidido qué significa «estudiante de la UCR» antes de mirar el video.
Cada generación fabrica sus propios demonios
Nada de esto es completamente nuevo, antes fueron los hippies, después los punks, los metaleros, los emos y más recientemente, los therians.
Cambian las estéticas y los códigos, pero permanece cierta estructura de reacción:
Stanley Cohen (2017), llamó “pánicos morales” a procesos mediante los cuales determinadas personas, prácticas o grupos llegan a ser representados como amenazas para valores e intereses sociales. Su obra Demonios populares y «pánicos morales resulta sorprendentemente actual para comprender la velocidad con que una conducta minoritaria puede transformarse en síntoma de una supuesta decadencia colectiva.
Unos muchachos hacen visajes, después «los estudiantes de la UCR hacen visajes», poco después «esto es la UCR», finalmente: «Esto demuestra lo que está pasando con la educación pública». La escalada semántica merece más atención que el movimiento de brazos que inició la discusión.
También hay una pequeña pedagogía del sinsentido
Pero hay otra dimensión que fácilmente pasa inadvertida: Para farmear aura también hay que “aprender”, observar, imitar, ensayar, interpretar códigos, reconocer movimientos, comprender cuándo una pose funciona, leer las reacciones de quienes observan, modificar la actuación, competir y evaluar.
No hay profesor, no hay programa, no hay examen, no hay créditos, pero hay aprendizaje.
Estamos ante una forma elemental de educación informal: el grupo enseña, el cuerpo enseña, la observación enseña, la imitación enseña y la reacción de los demás funciona como evaluación inmediata.
Pero quizá quienes más estamos aprendiendo somos nosotros. Mi propia experiencia resulta ilustrativa:
Primero:
«¡Qué estupidez!»
Después:
«¿Qué están haciendo?».
Luego:
«¿Por qué lo hacen?».
Más tarde:
«¿De dónde salió esto?».
Después:
«¿Por qué me pareció estúpido?».
Y finalmente:
«¿Qué dice mi propia reacción sobre las categorías mediante las cuales juzgo a los jóvenes?»
En algún momento dejé de observar únicamente a quienes farmeaban aura y tuve que comenzar a observar al observador; esto también es educación y constituye, además, una saludable lección metodológica: el científico social no contempla el mundo desde ninguna parte. También lleva prejuicios, expectativas generacionales y categorías de normalidad dentro de su mochila.
Colonizar el espacio con algo que no sirve para nada
El desplazamiento de estas prácticas hacia parques, plazas y universidades agrega otra dimensión. Los jóvenes ocupan temporalmente territorios cuyo uso estaba previamente codificado. Una plaza sirve para caminar, un parque para descansar, un Pretil para… bueno, aparentemente ahora también para farmear aura. Durante treinta minutos el espacio cambia de significado.
No hay barricadas, no hay manifiesto, no hay programa político. No hace falta convertir la práctica en una heroica resistencia juvenil que probablemente sus participantes jamás imaginaron, simplemente ocurre algo mucho más modesto: Un grupo de jóvenes decide que durante media hora ese lugar servirá para otra cosa y al hacerlo produce encuentro, espectadores, reconocimiento, competencia, conversación y posteriormente conflicto público.
Una práctica puede carecer de intención política y, sin embargo, producir consecuencias culturalmente transgresoras. Esta distinción resulta fundamental.
Afirmar que aquellos jóvenes están protestando conscientemente contra el capitalismo, el Gobierno, la precarización laboral o la sociedad disciplinaria sería poner en sus bocas un discurso que probablemente nunca pronunciaron.
Tal vez, si les preguntáramos, alguno respondería: «Mae, solo estábamos vacilando» y tendría razón.
Pero nosotros tampoco estaríamos necesariamente equivocados al preguntarnos por las condiciones sociales que permiten que ese «vacilón» adquiera determinados significados.
El sentido que atribuye el actor a su conducta y los efectos sociales producidos por esa conducta no tienen por qué coincidir.
Una juventud obligada a tomarse el futuro demasiado en serio
Existe además un contexto que no deberíamos ignorar.
En el primer trimestre de 2026, el 56,6 % de la población desempleada costarricense estaba concentrada entre las personas de 15 a 34 años. Los jóvenes reciben simultáneamente mensajes que les exigen estudiar, competir, capacitarse, emprender, dominar tecnologías, aprender idiomas, construir una marca personal y prepararse para profesiones algunas de las cuales quizá serán radicalmente transformadas por la inteligencia artificial antes de que terminen de consolidarse.
Les pedimos certezas mientras les entregamos incertidumbre.
Les exigimos planificar el futuro mientras les describimos ese futuro mediante crisis climáticas, guerras, precarización laboral, polarización política, automatización y catástrofes diversas que reciben diariamente desde una pantalla.
Y en medio de todo eso algunos se reúnen durante treinta minutos para determinar quién posee mayor cantidad de una cosa que no existe. Tal vez no sea tan irracional. O quizá lo sea exactamente en la medida necesaria.
Y entonces apareció Camus en el Pretil
Albert Camus planteó en El mito de Sísifo (2021) que el absurdo surge precisamente del encuentro entre nuestra necesidad humana de comprensión y un mundo que no ofrece necesariamente las respuestas que reclamamos.
Nosotros miramos a los muchachos y preguntamos:
«¿Pero qué sentido tiene esto?»
Quizá alguno responda: «Ninguno».
Y allí comienza nuestro problema, no el suyo.
Porque somos nosotros quienes necesitamos que la conducta tenga explicación, finalidad, utilidad, proyecto y sentido. Ellos juegan, nosotros interpretamos. Ellos hacen una pose, nosotros convocamos a Huizinga, Goffman, Bourdieu, Lefebvre, Cohen y Camus.
Francamente, no tengo completamente claro quién está haciendo la cosa más extraña.
Pero quizá esa sea precisamente la enseñanza: No todo comportamiento necesita constituir una protesta para revelar algo sobre la sociedad en la cual ocurre. No toda rebeldía necesita manifiesto. No toda práctica cultural necesita convertirse en identidad permanente. Y no todo sinsentido carece de efectos sociales.
Tal vez farmear aura sea solamente un juego. Pero es un juego que consigue sacar jóvenes de las pantallas, reunir cuerpos, producir códigos, generar aprendizajes, organizar competencias, construir reconocimiento, apropiarse temporalmente de espacios públicos, provocar conversaciones entre generaciones, activar prejuicios políticos y obligar a algunos adultos a preguntarnos por qué demonios nos molesta tanto que unos jóvenes pierdan media hora haciendo algo completamente inútil.
Y entonces regreso a mi reacción inicial. Sí. Quizá farmear aura sea una estupidez.
Pero después de pensar durante varias horas sobre aquella estupidez, ya no estoy tan seguro de que los muchachos sean los únicos que estaban farmeando algo.
Ellos acumularon aura, los demás acumulamos indignación y algunos, con un poco de suerte, acumulamos preguntas.
En una sociedad obsesionada con respuestas rápidas, certezas absolutas, productividad permanente y explicaciones simples, quizá aprender nuevamente a hacerse preguntas no sea una pérdida de tiempo. Aunque para conseguirlo haya sido necesario que varios jóvenes hicieran visajes en el Pretil.
Y queda todavía una última pregunta, probablemente la más camusiana de todas:
¿qué sentido tiene el sinsentido en una sociedad que, mientras exige que todo tenga sentido, se vuelve cada día un poco más absurda?
Tal vez no tengamos que responderla.
Por ahora podríamos simplemente sentarnos en el Pretil, observar la siguiente batalla y —por qué no— imaginar a Sísifo soltando por unos minutos la piedra.
Después de todo, hasta él tendría derecho a farmear un poco de aura.
Referencias
Bourdieu, P. (2008). El sentido práctico. Siglo XXI Editores.
Camus, A. (2021). El mito de Sísifo. Debolsillo.
Cohen, S. (2017). “Demonios populares y «pánicos morales» delincuencia juvenil, subculturas, vandalismo, drogas y violencia*. Gedisa.
Goffman, E. (2009). La presentación de la persona en la vida cotidiana. Amorrortu.
Huizinga, J. (2007). Homo ludens. Alianza Editorial.
Lefebvre, H. (2013). La producción del espacio. Capitán Swing.
El Programa de Posgrado en Sociología de la Universidad de Costa Rica realizó la conferencia “Entre continuidad y ruptura: ¿Hacia dónde se encamina Costa Rica con la administración Fernández Delgado?”, un espacio de análisis de coyuntura nacional.
La actividad se llevó a cabo el jueves 14 de mayo de 2026 a las 5:30 p.m., en modalidad presencial, en la Sala Multimedia, piso 1, Torre C de la Facultad de Ciencias Sociales, en la Ciudad de la Investigación de la UCR. Puede verla en YouTube (enlace al final de la nota).
La conferencia contó con la participación de:
Randall Blanco Lizano, profesor jubilado de la Escuela de Sociología y exdirector del Posgrado Centroamericano en Sociología de la UCR.
Viviana Guerrero Chacón, filósofa y politóloga por la UCR, docente de la Escuela de Filosofía e investigadora del Centro de Investigaciones en Estudios de la Mujer (CIEM-UCR).
La moderación estuvo a cargo de Nancy Piedra Guillén, directora del Posgrado Centroamericano en Sociología y profesora-investigadora de la Escuela de Sociología de la UCR.
La actividad fue organizada por el Sistema de Estudios de Posgrado, el Programa de Posgrado en Sociología y la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica.
El Posgrado Centroamericano en Sociología de la Universidad de Costa Rica realizó la conferencia virtual “La paz fragilizada: Hipótesis sobre la vigencia y posibilidades de los acuerdos de paz en Guatemala (1996-2026)”, un espacio de reflexión sobre los alcances, tensiones y perspectivas de los acuerdos firmados hace tres décadas en ese país centroamericano.
La actividad contó con la participación del sociólogo guatemalteco M.Sc. Luis Raúl Salvadó Cardoza, magíster del Posgrado Centroamericano en Sociología de la UCR y consultor del Instituto Mesoamericano para la Gobernanza (IMAG), Guatemala, quien abordó los principales desafíos que enfrenta actualmente la construcción de paz en Guatemala y las posibilidades de vigencia de los acuerdos suscritos en 1996.
Como comentaristas participaron el Dr. Guillermo Navarro Alvarado, docente de Sociología y del Posgrado Centroamericano en Sociología e investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UCR, así como la M.Sc. Valeria Solano Chavarría, docente del Posgrado e investigadora del IIS-UCR.
La moderación estuvo a cargo de la Dra. Nancy Piedra Guillén, directora del Posgrado Centroamericano en Sociología de la Universidad de Costa Rica.
La conferencia se realizó este 7 de mayo de 2026 a las 5:30 p.m. en modalidad virtual y abierta a todo público.
El Programa de Posgrado en Sociología de la Universidad de Costa Rica (UCR), en conjunto con la Facultad de Ciencias Sociales y el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), invita a la conferencia inaugural del I ciclo 2026 titulada “Las derechas en América Latina y las protestas sociales”, que será impartida por el reconocido economista e investigador argentino Claudio Katz.
La actividad se realizará de manera virtual el próximo viernes 10 de abril de 2026, a las 4:00 p.m. (hora de Costa Rica) y 7:00 p.m. (hora de Argentina), con transmisión en vivo a través de los siguientes canales:
La conferencia propone una reflexión sobre el papel de las derechas en América Latina y su relación con las dinámicas de protesta social que han marcado la región en los últimos años. Este tema adquiere especial relevancia en un contexto caracterizado por tensiones políticas, desigualdad social y movilización ciudadana en distintos países latinoamericanos.
El espacio busca aportar elementos de análisis crítico desde la academia, contribuyendo a la comprensión de los procesos políticos contemporáneos y de las respuestas sociales que emergen frente a ellos.
Trayectoria del conferencista
Claudio Katz es economista y doctor en geografía, profesor catedrático de la Universidad de Buenos Aires e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina. Cuenta con una amplia trayectoria en el estudio de la economía política, el pensamiento crítico y los procesos sociales en América Latina.
Invitación abierta
La actividad forma parte del inicio del ciclo académico 2026 y está dirigida a estudiantes, personas académicas y público interesado en el análisis de la realidad latinoamericana. La modalidad virtual permite la participación amplia desde distintos territorios.
Por esas gratas casualidades de la vida, las Horas Beca 11 de la Universidad de Costa Rica, me tocó realizarlas con la profesora Laura Guzmán, lo que a la postre se convertiría en un ventanal insospechado de oportunidades de conocimientos.
Realizamos muchas giras, pero también mucho trabajo de oficina; mismo que se concentraba en el cubículo A del antiguo edificio de Ciencias Sociales. Esto me permitió relacionarme no solo con asistentes de otras carreras, sino también con docentes de quienes no tenía la menor noticia de su existencia; entre ellas, Tita Escalante, socióloga, quien me resultaba una mujer muy seria, severa, pero en extremo interesante, reflexiva y crítica.
Gracias a Laura, Tita, Emilia Molina y otras docentes de la Facultad de Ciencias Sociales, tomé nota de las discusiones y reivindicaciones de género y feminismo, temas que para 1989 no estaban en nuestra formación profesional de Trabajo Social. Tita era brillante, sobresaliente; con frecuencia la invitaban a debates académicos y aprovechaba para ir a escucharla, lo que implicaba que tenía que ausentarme en algunos casos de mis clases, pero las ganancias eran indiscutibles.
Si bien Tita junto a otras compañeras le dio forma a ese pensamiento crítico feminista que se iba arraigando en la academia (sin dejar de lado que fue cofundadora del PRIEG, hoy CIEM), también tenía la virtud de analizar con enorme capacidad la realidad social, fuera nacional o internacional. Para mí ella fue todo un referente, primero como estudiante, luego como docente; nunca olvidaré las conversas que dábamos entre las y los “profes” del cubículo A, cultivando una comprensión interdisciplinaria, en la cual el criterio de ella siempre tenía un enorme peso.
Su fallecimiento me ha dejado consternado; pero para alegría de ella, tengo la certeza que su semilla intelectual y su compromiso político quedó ampliamente extendido entre una gran cantidad de cientistas sociales. Honrado por haberla conocido, la recuerdo con mucho cariño.
La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional (UNA) invita a la comunidad universitaria y al público en general a la transmisión en vivo de la charla “Therians: un análisis desde la sociología”, a cargo del Dr. Guillermo Acuña González, vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales.
La actividad se realizará el viernes 20 de febrero a las 9:00 a.m., mediante transmisión en vivo a través de la plataforma Facebook Live, en el espacio de UNA Comunica, Oficina de Comunicación de la Universidad Nacional.
El conversatorio propone una aproximación académica al fenómeno conocido como “therians”, abordándolo desde la sociología y el análisis de las dinámicas culturales contemporáneas. La participación del Dr. Acuña González, académico e investigador en el ámbito de las ciencias sociales, permitirá situar el tema en un marco reflexivo y crítico, propio del debate universitario.
Desde la Facultad de Ciencias Sociales se promueve este tipo de espacios de diálogo público que permiten comprender fenómenos emergentes desde perspectivas científicas, contribuyendo así a la formación de criterio y al análisis informado.
La transmisión estará disponible en vivo a través de la página oficial de UNA Comunica en Facebook.
SURCOS comparte el siguiente comunicado enviado a nuestra redacción:
El Partido Frente Amplio lamenta el fallecimiento deJohn Saxe-Fernández
Sociólogo, investigador, profesor universitario y articulista.
John, costarricense con nacionalidad mexicana, fue una figura esencial en la interpretación de la realidad geopolítica, la economía y la historia de América Latina y del Caribe, dejándonos un legado invaluable.
Su obra, profundamente anticolonial, antineoliberal, antimperialista seguirá acompañando la construcción del pensamiento transformador y colectivo para el estudio de nuestras luchas sociales y los problemas que permean nuestro presente.
De parte de toda la militancia frenteamplista enviamos un solidario abrazo a su familia y seres queridos.
La Asociación Centroamericana de Sociología condena la invasión militar de Estados Unidos a Venezuela, desconociendo el derecho internacional contemplado en la carta de las Naciones Unidas.
Como profesionales de la sociología nos manifestamos en contra del uso de la fuerza para dirimir cualquier tipo de conflicto. No existe ningún motivo para justificar el uso de la violencia cuando los fines son saquear los recursos naturales de un pueblo soberano.
Nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y nuestro repudio a esta agresión que causa muertes, destrucción e inestabilidad en el país y en la región latinoamericana.
La Universidad de Costa Rica (UCR), a través del Programa de Posgrado en Sociología, organiza el seminario “Movilidad humana y migración: cuerpos, fronteras, luchas y resistencias en el siglo XXI”, que se llevará a cabo del 18 al 21 de noviembre de 2025, en modalidad presencial y con transmisión por redes sociales.
El encuentro, coordinado junto con la Asociación Centroamericana de Sociología (ACAS), el Colegio de Profesionales en Sociología de Costa Rica y el Servicio Jesuita para Migrantes, busca analizar críticamente los procesos de movilidad humana y sus implicaciones sociales, económicas y políticas en el contexto de las transformaciones geopolíticas actuales.
El documento base del seminario plantea que las múltiples crisis del capitalismo contemporáneo —guerras, violencia estructural, cambio climático y endurecimiento de las fronteras— han situado la movilidad humana en el centro de los debates globales. Frente a visiones que reducen a las personas migrantes a víctimas o “problemas a gestionar”, se propone un enfoque que reconozca sus luchas y resistencias como sujetos políticos.
Un campo crítico de estudios migratorios
El seminario propone la construcción de un campo crítico que:
Reconozca los saberes situados desde el Sur Global.
Ponga en el centro las luchas migrantes y su papel político.
Analice la movilidad como proceso histórico, desigual y atravesado por clase, género y raza.
Aborde las fronteras como espacios de disputa y resistencia.
Visibilice cómo los discursos securitarios alimentan racismo y xenofobia.
Programa del Seminario
Martes 18 de noviembre – Inauguración 🕒 3:00 p.m. | Sala Multimedia, Facultad de Ciencias Sociales Conferencia inaugural:Reconfiguración de los corredores migratorios en América Central: Movilidades y sistemas globales desiguales, a cargo del Dr. Guillermo Navarro Alvarado (UCR). Palabras introductorias: Dra. Nancy Piedra Guillén, directora del Posgrado en Sociología. Modera: Lic. Jesús Alberto Chavarría Cuadra.
Miércoles 19 de noviembre – Mesa 1: Subjetividad, cuerpo y fronteras 🕔 5:00 p.m. | Sala del Posgrado en Sociología
Agencia emocional y resiliencia de juventudes migrantes nicaragüenses en Costa Rica – Lic. Fabián Chavarría Calderón.
Autonomías y luchas por la permanencia de personas migrantes nicaragüenses – Lic. Jesús Alberto Chavarría Cuadra.
Cuerpos narrados, cuerpos dibujados: movilidades contemporáneas en Centroamérica – Dr. Guillermo Acuña González. Modera: Dra. Nancy Piedra Guillén.
Jueves 20 de noviembre – Mesa 2: Derechos humanos y protección internacional 🕑 2:00 p.m. | Mini auditorio 609, Facultad de Ciencias Sociales
Movilidad forzada en Costa Rica en contexto de desprotección y deshumanización – Lic. Adam Álvarez Calderón.
Movilidad humana y políticas públicas – M.Sc. Harold Alejandro Villegas Román.
Defensa de derechos humanos de migrantes como deber y derecho – Br. Jhoswel Antonio Martínez. Modera: Mtra. María José Chaves Groh.
Jueves 20 de noviembre – Mesa 3: Discursos mediáticos y percepción pública 🕠 5:30 p.m. | Actividad virtual por Zoom
Discurso mediático en República Dominicana: otredad e identidad nacional – Lic. Estefany Viviana Polanco Matos.
Hacer música es hacer comunidad – Mtra. Ceshia Ubau Molina. Modera: M.Sc. David Mora Castillo.
Viernes 21 de noviembre – Clausura 🕥 10:30 a.m. (Costa Rica) | Actividad virtual Conferencia de clausura:Violencia racializada en la geografía fronteriza – Dr. Ignacio Mendiola Gonzalo, Universidad del País Vasco. Modera: Dra. Laura Paniagua Arguedas, directora del Doctorado en Ciencias Sociales sobre América Central, UCR.
El seminario será transmitido por las redes sociales de la WebTV de la Facultad de Ciencias Sociales, el Colegio de Profesionales en Sociología de Costa Rica y la Asociación Centroamericana de Sociología (ACAS).
📍 Inscripción: mediante el código QR del afiche o en las redes institucionales. 📅 Fechas: del 18 al 21 de noviembre de 2025 📲 Transmisión: Facebook y YouTube
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