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Etiqueta: trabajo

UNED: EMPRENDE Rural brinda oportunidades de desarrollo en Talamanca

  • Trabajo articulado del Programa EMPRENDE Rural y la Fundación Otto Solera ha incidido con éxito en la zona
  • El CEU de Talamanca fue el escenario ideal para la presentación de las iniciativas de los emprendedores

Por Evelyn Gutiérrez Soto, UNED

 

El programa EMPRENDE Rural de la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) concluyó con éxito su segundo módulo del componente de formación en Shiroles, Talamanca. El programa ha contado con los aportes de la Fundación Otto Solera, quien ha sido un aliado importante en el logro de las metas y objetivos del programa junto con los encargados del mismo Adrián Bonilla y Edgar Castillo.

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Durante la gira realizada al CEU de Talamanca y sus alrededores los estudiantes presentaron a los miembros de la Fundación Otto Solera y a los funcionarios de la UNED, sus productos que han potencializado de la mano de EMPRENDE Rural y que incluye, la elaboración de productos lácteos como queso crema y helados, comercialización de productos derivados de chocolate artesanal, confección de ropa, artesanías, así como iniciarse en el negocio de la panadería entre otros.

La Administradora del Centro Universitario (CEU) de Talamanca Lilliam Marbelly Vargas señalo que el trabajo que han realizado los emprendedores brinda una oportunidad de superación a las personas. Es por esta razón que el programa EMPRENDE Rural ha sido una oportunidad de estudio, que se materializado en la zona contribuyendo a que los estudiantes puedan mejorar sus condiciones de vida. Vargas indicó que dentro de la visión de la UNED, el Centro Universitario a su cargo tiene como meta convertirse en una sede intercultural que permita salvaguardar las tradiciones en territorio indígena.

Por otra parte Oscar Méndez, Presidente de la Fundación Otto Solera manifestó que el ejemplo que han mostrado los educandos de querer surgir y mejorar sus condiciones de vida, convierte cada oportunidad en un reto que se transforma en ideas creativas. La fundación ha venido colaborando con EMPRENDE Rural desde el 2015 y ha financiado el proyecto de Santa Cecilia en La Cruz y en la actualidad está apoyando la iniciativa que se lleva a cabo en Shiroles.

También es importante señalar los aportes que ha brindado la Red de Mujeres para el Desarrollo, quien ha brindado acompañamiento técnico al programa, siendo un aliado y facilitador estratégico.

En esta misma línea, Adrián Bonilla quien es uno de los encargados del Programa EMPRENDE Rural, acotó que la educación transforma y esto ha permitido que los estudiantes se conviertan en personas exitosas. Gracias a la Fundación Otto Solera, y al equipo de trabajo del CEU de Talamanca EMPRENDE Rural está dejando una huella en la zona a través de las diferentes iniciativas. Consecuencia de esto, los estudiantes han abordado sus proyectos de forma positiva, con la guía de los académicos del programa.

Durante la gira la tradición fue parte importante de las actividades artísticas y entre ellas destacan la «Pela del Banano”, y los cantos y alabanzas en lengua Bribri.

Escuchar los aportes de los estudiantes comprobó una vez más la razón de ser de la universidad: Generadora de conocimiento a través de las oportunidades educativas que se brindan a la comunidad costarricense. En este contexto, Judith Almengor cuyo emprendimiento es la elaboración de los productos lácteos, señalo que los cursos llevados la han enseñado a valorarse más. Agradece a la UNED la oportunidad que le brindando de ser mejor y superarse.

En el segundo día de la gira se visitaron varios proyectos de los emprendedores en las cuales mostraron sus productos en sus lugares de trabajo. Además se presentó un informe académico del programa a cargo de Dalia Rodríguez, Facilitadora del programa EMPRENDE Rural del CEU de Talamanca y Julia Selles quien es el Enlace Local del Programa.

 

Tomado de la página www.uned.ac.cr

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Nuevos espacios psicosociomotrices en la UNA

Nuevos espacios psicosociomotrices en la UNA
Dra. Ana María Hernández Segura.Vicerrectora de Vida Estudiantil.

En el marco de la promoción de Ambientes de Trabajo Saludables (ATS-UNA), de la Universidad Nacional-UNA, se están habilitando y creando espacios para la expresión psico-socio-motriz del colaborador universitario.

Lo que tradicionalmente conocemos como espacios para hacer deporte, los entendemos desde la perspectiva de ATS-UNA, como locaciones para la expresión del individuo humano, en su condición de unidad bio-psico-social.

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Autoridades de la UNA comparten con un grupo de funcionarios que se hicieron presentes este miércoles a la inauguración de la Iluminación de la Cancha Futbol 5 UNACTIVATE.

Esto significa que, cuando hablamos de un espacio deportivo cualquiera sea, estamos refiriéndonos a un escenario para la promoción de la interacción social entre las personas, para la expresividad emocional y para la acción motriz.

De manera que, la integración del trabajador universitario en cualquiera de las actividades que tienen lugar en los diferentes espacios denominados “de expresión psico-socio-motriz”, implica la manifestación holística de emociones, afectos y cogniciones, por medio del movimiento humano en un contexto de dinámica social.

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El Rector de la UNA Dr. Alberto Salom Echeverría brinda un mensaje a los funcionarios del Campus Omar Dengo-Heredia UNA.

En este caso, el ejercicio físico se convierte en el vehículo mediante el cual se expresa la integridad del ser Unidad Bio-Psico-Social en un momento determinado.

Para el Dr. Pedro Ureña, Vicerrector de Administración como consecuencia de la participación en estos espacios de expresividad holística, se promueve en el trabajador universitario el encuentro consigo mismo y con los demás, reconociendo en ese espacio relacional debilidades y fortalezas propias y ajenas, construyendo un Yo y un Nosotros mucho más saludable, potenciando así las posibilidades de auto-realización en el contexto laboral universitario: “Celebramos con gran entusiasmo y optimismo la creación de dichos espacios e instamos a toda la población laboral universitaria UNA a participar de las dinámicas que ofrece la iniciativa ATS-UNA” comentó el Vicerrector.

Nuestra apuesta en la UNA es por un trabajador más satisfecho consigo mismo, con su lugar de trabajo, con esta hermosa comunidad UNA.

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El Programa Promoción de Ambientes de Trabajo Saludables (ATS-UNA), es dirigido por la Vicerrectoría de Administración-UNA.

 

Colaboración: Gustavo Rivera, Vicerrectoría de Administración UNA.

Fotografía: Eliécer Berrocal Sánchez, Oficina Relaciones Públicas.

 

Enviado a SURCOS por Msc. Efraín Cavallini Acuña, Asesor Comunicación, Rectoría UNA.

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SEC y OIT firman acuerdo de cooperación técnica

Comunicado SEC

  • El objetivo es desarrollar un programa de formación en trabajo decente y derechos fundamentales

 

Cumpliendo con su lema “SEC junto al pueblo” y comprometido con la lucha contra las actuales tendencias de precarización del trabajo, el Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación Costarricense firmó un acuerdo con la Oficina Internacional del Trabajo OIT, para desarrollar en el 2017 un programa de formación en el área de trabajo decente y derechos laborales fundamentales.

Gilberth Díaz, Presidente del SEC, destacó la importancia de este proceso de capacitación que va en consonancia con el interés del sindicato de apoyar la lucha por la erradicación del trabajo infantil, del trabajo forzoso, de las formas de esclavitud moderna y de la trata de personas. Así mismo, este programa complementa los contantes procesos de formación con los cuales se busca que la comunidad educativa conozca sus derechos laborales para poder ejercerlos y defenderlos.

Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación Costarricense, SEC

Secretaría de Promoción y Relaciones Públicas

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Enviado por SEC CR.

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IV Festival Barra del Colorado consolida su lugar en la zona

  • Actividad logró avances en organización y apoyo gubernamental

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El Festival Barra del Colorado se convirtió en una actividad de peso, que captura la atención de las instituciones públicas y privadas, y para muestra es que en el marco de su cuarta edición, del 14 al 16 de octubre pasado, los miembros del consejo municipalidad de Pococí realizaron su sesión solemne.

“El Festival acercó a los regidores a estas comunidades, que también pertenecen a ese gobierno local”, contó Rafael López encargado del proyecto Empoderamiento de los grupos comunales de Barra del Colorado, del Programa Gestión Local de la Dirección de Extensión Universitaria, UNED.

Además, en la sesión solemne municipal que marcó la inauguración de la festividad, la alcaldesa Elbeth Venegas prometió que para junio del año 2017 se involucrará a las comunidades organizadoras del Festival en la consulta para establecer un presupuesto participativo que colabore con los proyectos de estas localidades.

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El Festival de esta manera atrajo este año al señor diputado Gerardo Vargas Varela que representa a la provincia de Limón, así como al director regional del Ministerio de Cultura, el señor Jaime Chacón, a representantes de la fuerza pública, guardacostas y representantes de la empresa privada.

“También contamos con la participación de la señora Vivian Solís, hermana del presidente de la República, Luis Guillermo Solís y quien colabora con Coopesolidar, cooperativa que promueven la pesca responsable. Ella participó en el Foro de la Mesa de diálogo social comunitaria: La situación actual de la pesca del camarón y su impacto en la economía local de Barra del Colorado. La cooperativa llevó a pescadores de Guanacaste y del Pacífico Sur y Central para que compartieran su experiencia”, explicó López.

El Festival

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El Festival de Organizaciones Barra del Colorado es una actividad que nació en el año 2011 y ha sido una herramienta para que las comunidades aledañas construyan procesos y puentes para el desarrollo. También el Festival ha servido de pretexto para la articulación del trabajo entre organizaciones locales y asimismo los jóvenes tienen un espacio para incidir en la gestión local.

“En aquel año, jóvenes, organizaciones, su gente pidió la colaboración de la Universidad Estatal a Distancia y empezamos un proceso de fortalecimiento de capacidades organizativas, que dio como resultado el desarrollo del Festival, que hoy cuenta con el apoyo y la colaboración de diversas instituciones públicas y privadas”, finalizó Rafael López.

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Enviado a SURCOS Digital por Rafael Eduardo López Alfaro.

Fuente original de información: http://www.uned.ac.cr/

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Ensayo sobre la Humanidad Observable: la alimentación y su desinterés laboral

Macv Chávez

 

Después del don de la vida el ser humano necesita alimentarse para poder continuar con su desarrollo natural; por ello, en el conjunto de prioridades humanas para el desarrollo personal, se encuentra como prioridad la alimentación.

En los últimos tiempos, con la tendencia de modernidad que el ser humano y el sistema de gobierno ha adoptado, se puede observar que la agricultura ha ido perdiendo su valor, los jóvenes del campo ya no aspiran a seguir el ejemplo de sus padres por ese amor a la tierra, por ese cariño de tener la dedicación profesional de labrar la tierra para que puedan llegar los alimentos a otros hogares y así poder preservar la existencia humana, a través de la satisfacción de esta necesidad primaria y de forma tan natural y no científica.

De este modo es que pienso que con el tiempo, los jóvenes o próximas generaciones han perdido este amor por la tierra; y no porque sus padres no fueran grandes ejemplos de lo que es ser un agricultor sino porque el sistema financiero para un agricultor no es satisfactorio, es decir, no sabe valorar la importancia del trabajo agrícola para la existencia humana.

Esta falta de valorización del trabajo del agricultor ha conllevado a que con el pasar del tiempo y la modernidad el hombre vaya viendo nuevos campos de desarrollo, donde pueda ganar más dinero y ocupando menos tiempo que en la agricultura, sin siquiera caer en la cuenta que este abandono del trabajo agrícola ha conllevado a que las empresas dedicadas a ella empiecen a producir productos transgénicos o –para términos más sencillos- de laboratorios, algo que tarde o temprano termina atentando contra nuestra salud por aquellas composiciones químicas que alteran la naturaleza de los productos y por ende la biología del hombre.

Creo que no necesito una explicación científica de lo que implica comer un producto adulterado o alterado por el laboratorio, ya que su efecto es similar a la que producen los minerales cuando son extraídos de su habitad natural, es decir, simplemente es contaminante de por sí, con la única diferencia que los alimentos transgénicos se consumen, ingresan al interior del hombre como alimento para la subsistencia de su cuerpo y los minerales solo a través de un acto de vida, la respiración y su contacto directo con ellos en bruto.

Quien ha tenido la suficiente capacidad como para detener los procesos de su vida cotidiana para empezar a trascender del dejarse llevar, animal, al análisis o la observación de la vida a través de la contemplación de los sucesos por medio de la razón, humana, es capaz de darse cuenta aquella diferencia abismal que existe en la producción de los alimentos naturales y transgénicos, uno tienen un tiempo determinado de producción natural, porque su desarrollo depende de ciertos climas y ambientes, y el otro constante o continua, porque su producción se puede dar en cualquier momento del año o por todo el año sin interrupciones, gracias a que las alteraciones de laboratorio que sufren los productos para adecuarse a ambientes o climas que naturalmente no contribuyen para su desarrollo.

Para comprobar la diferencia entre un producto natural y un transgénico o de laboratorio, yo aconsejaría que busquen la forma de visitar a algún amigo, conocido o granjero y puedan probar un huevo de gallina y luego otro huevo del mercado, freírlo o cocinarlo y contemplar la diferencia de la textura y consistencia de uno y otro, para poder darse cuenta de la diferencia alimentaria que existen entre uno y otro. Aunque, si bien es cierto que con esta contemplación no podrían comprobar científicamente la deficiencia alimentaria del transgénico ni la consistencia alimentaria del natural, creo que el conocer la naturaleza de las cosas ayuda a saber distinguir entre lo bueno y lo malo, por no decir, entre lo excelente y lo pésimo, entre lo que es en sí y lo que aparenta ser sin ser en sí mismo.

Por otro lado, me preocupa mucho la política de gobierno actual, aunque ni es tan actual, porque es un problema que se viene dando a lo largo de la historia, pues, el hombre con el pasar del tiempo ha ido restando a la importancia del cultivo de los alimentos debido a que las ambiciones sociales se han visto envuelto de los lujos de la modernidad, de las piedras preciosas, de los títulos, de las casas y cosas de última tendencia, minimizando cada vez más el valor de la alimentación, a tal punto que hemos llegado a la actualidad al boom de la comida chatarra y a la del juguete o bien llamada gourmet, y nos han infectado con tanta publicidad sobre cientos de miles de enfermedades que produce el comer, tanto que hemos cambiado nuestro sistema alimentario de tal forma que la hemos adecuado a los tiempos modernos de alimentación, al punto que cada día mueren cientos de personas infectadas de alguna enfermedad que se deriva de la mala alimentación actual.

Si bien es cierto que la duración de la vida suele ser muy relativa y por tanto no podemos saber cuándo se puede morir una persona, también es cierto que en la actualidad las personas mueren más jóvenes que en la antigüedad. Muchos dicen que el ciclo de vida en la actualidad se ha acortado debido a los cambios climáticos y demás cuestiones que hemos logrado alterar los hombres en la naturaleza gracias a nuestro afán de endiosamiento; pero esta no es la verdad en sí sobre el acorte de la vida en los seres humanos. Yo me atrevería a decir que la vida del ser humano se ha acortado gracias a la forma de alimentación que tenemos en la actualidad, porque nuestra comida hoy en día suele tener como uno de sus ingredientes de producción la alteración genética de laboratorio o de algún producto químico para su preservación, y todo esto es gracias a que se necesita cierto número de producción para poder abastecer los diferentes mercados para que el pueblo pueda alimentarse, y como la agricultura cada vez ha ido teniendo menos feligreses, ha sido necesitado la ayuda de algún instrumento de producción en masa “rentable” para abastecer el mercado. Pero esta producción “rentable” para abastecer el mercado no es lo que necesitamos en sí, porque la alimentación cumple un papel importante en el desarrollo de las defensas genéticas que hacen frente a las enfermedades que pueda desarrollar el organismo desde lo psicológico hasta lo biológico; y si no le damos o alteramos el alimento necesario al cuerpo, no le estamos permitiendo obtener el desarrollo de sus defensas para un buen funcionamiento orgánico o biológico; llevándole así a la vulneración ante el desarrollo de ciertas enfermedades antiguas como modernas, biológicas como químicas, razón por la cual el ciclo de vida de una persona se ve alterada con el pasar del tiempo; afectando no solo a la persona en sí sino también a su generación venidera porque su producción genética se alterará y reproducirá en otra vida con ciertas características obtenidas en este ahora, donde es que consume productos naturales alterados científicamente.

Una de las soluciones modernas ante la problemática de la mala alimentación no es la preocupación de la producción de alimento saludable sino, por contrario, de promover el aumento de los salarios para que las personas puedan tener más para la atención de sus necesidades primarias, pero esta promoción del aumento de los salarios es un bello acto de magia, porque produce cierta ilusión en las personas, una ilusión que se ve atentada, golpeada, saboteada, cuando en la realidad los precios de los productos sufre un aumento, a veces similar al de los sueldos y otras por encima de ellos, al punto que el poder adquisitivo actual es solo una mera ilusión, ya que se adquiere menos cosas que antes por los mismos ingresos, solo que maquillados con algunos números más.

Yo no sé cómo pensarán los economistas ni cómo lo verán los políticos, pero la cuestión alimentaria no es un problema de monedas, es un problema de producción, de valoración; por ende, el problema de la capacidad adquisitiva no se soluciona con un aumento de salario sino con la estabilidad de los productos y con el aumento de la capacidad adquisitiva, es decir, lo que se gana debe permitirnos adquirir lo necesario para vivir dignamente, y en esta vida digna intervienen la adquisición de productos de calidad, la calidad no es la manzana roja y brillante que te venden en los supermercados y a las cuales el gusano no es capaz de invadir mientras no ha llegado a su estado de descomposición… sino aquel producto que tiene corto tiempo de duración pero que no alterará la composición orgánica del ser sino que, por contrario, lo alimentará con los nutrientes necesarios para obtener las defensas y energías para el buen funcionamiento del cuerpo y de la mente.

En resumen, una de las obligaciones de una buena política de gobierno, pensado en las personas, debe velar por la salud de su pueblo, esta salud debe ser atendida desde la alimentación hasta la seguridad social, caso contrario, estamos simplemente maquillando las necesidades del ser humano con los vacíos modernos que no son más que engaños, falsedades que no hacen otra cosa más que poner en riesgo la salud del ser humano, su supervivencia y su desarrollo saludable, razón por la cual el ciclo de vida se va alterando cada vez más y más, disminuyendo así la proyección de vida a lo largo del tiempo, creando así la proliferación de las enfermedades modernas y mortales. Razón por la cual es muy importante que se revalore la importancia de la producción de alimentos saludables y, por ende, se valore la agricultura como una de las más grandes e importantes actividades humanas.

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Cooperativa propicia la inserción social y la rehabilitación

  • Pacientes con enfermedades mentales o discapacidad intelectual ofrecen hortalizas orgánicas en una tienda abierta al público
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Unas 3000 lechugas al mes son producidas de manera hidropónica por los asociados de la cooperativa de Servicios Múltiples de Usuarios del Hospital Nacional Psiquiátrico (COOPESI R.L.).

Las barreras que impiden el acceso a la educación y al trabajo digno son difíciles de derribar para las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental. Conscientes de esas dificultades, un grupo de pacientes del programa diurno en el Hospital Nacional Psiquiátrico (HNP) se unió durante el año 2011 para crear una cooperativa que favorezca su desarrollo inclusivo.

Lilia Uribe, actual directora médica del HNP, fue la promotora de este proyecto, después de que, junto a un grupo de profesionales de Terapia Ocupacional como Gustavo Vargas, Olger León, Maura Briceño y Melisa Lizano, intentaran durante años apoyar a los usuarios para que desarrollaran destrezas laborales que les permitieran encontrar empleo.

“Tuvimos cero éxito por el estigma existente hacia ellos”, comentó la doctora. Así que sus esfuerzos se dirigieron a convertirlos en sus propios empleadores mediante una cooperativa.

De esta forma hoy cuentan con un proyecto de invernadero donde producen lechuga, cebollino y apio hidropónicos de alta de calidad, crujientes y orgánicos. Entre las camas de piedra y arena no solo crecen nutritivas lechugas, sino también sus deseos de superación. En una pizarra grande llevan el control de lo que se siembra en cada cama, el riego con sales y nutrientes, el lavado y el empaque.

Daniel Jaén, quien siembra y cuida las lechugas durante su mes y medio de crecimiento comentó que tuvo una enfermedad mental fuerte, ataques de pánico, ansiedad y un historial de medicación psiquiátrica, pero desde hace dos años que pertenece a la cooperativa ha tenido resultados muy positivos. “Me he sentido muy bien, hemos aprendido de disciplina y buenos hábitos de trabajo”, comentó.

Dentro de la finca del Hospital también tienen una gran diversidad de cultivos como: albahaca, maracuyá, maíz dulce amarillo, vainica, culantro, berenjena, papaya, y frijoles. El gerente de la cooperativa, Álvaro Gutiérrez, menciona que también producen lombricompost y tierra arreglada, así como plantas ornamentales y medicinales

Jorge Alonso Campos, otro de los asociados, ha tenido la oportunidad de representar a la cooperativa en distintas ferias del país. “Aquí he aprendido sobre el compañerismo, tener confianza en los compañeros y uno mismo. Lo que más me gusta es la hidroponía”, explicó.

Gracias a la cooperativa los pacientes han aprendido sobre hábitos laborales como autocuidado, puntualidad y cumplimiento. Saben que es una ocupación que les genera ingresos así que se les ha visto más independientes, con mejor capacidad de tomar decisiones, le encuentran un sentido a la vida y eso hace que se sientan mejor, expuso la terapeuta Francini Jiménez.

Desde sus inicios la cooperativa ha sido apoyada en el proceso de conformación y formalización por el área de Promoción del Instituto Nacional de Fomento Cooperativo (INFOCOOP) y ahora recibe asesoría en identidad cooperativa por parte del departamento de Educación y Capacitación.

Apertura de la tienda

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A pesar del duro trabajo aún falta para que pasen de percibir ganancias simbólicas a un salario digno. Por eso están expandiendo su negocio. Anteriormente los frutos de su esfuerzo los estaban vendiendo entre los pacientes y el personal del Hospital.

Pero desde mediados de año decidieron abrirse al mercado local mediante una tienda ubicada en el parqueo del Hospital. Allí el visitante es atendido por Mariana Abarca, a quien su carisma la convierte en toda una experta en servicio al cliente; ella le ofrecerá las más frescas hortalizas al mejor precio. La tienda está abierta de lunes a viernes de 8:00 a.m. a 2:00 p.m.

*Para mayor información comuníquese con la periodista Lucía Ramírez al 2256 2944 ext. 2758 / correo electrónico: lramirez@infocoop.go.cr

 

Enviado a SURCOS Digital por INFOCOOP.

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Ensayo sobre la humanidad observable:¿Derechos Humanos o Ironías Constitucionales?

Macv Chávez

 

¿Derechos Humanos o Ironías Constitucionales? Es la pregunta que me hago al pensar en la persona dentro del sistema democrático actual -y según la dignidad humana en sí-, haciendo de este modo un pequeño recorrido por la historia de momentos importantes que permitieron este hoy.

El inicio de este “gran cambio” de la historia humana –según algunos grandes “intelectuales”- se da en la revolución francesa, ya que aquí es donde se inicia el derecho del hombre a través del término ciudadano como un reconocimiento de sí mismo. Seguidamente años más tarde se vuelven universales los derechos del hombre, logrando de esta forma “abolir” la esclavitud del hombre por el hombre dentro de las ciudades civilizadas, salvo las diferencias socioculturales que generan el régimen o gobierno político de turno.

Según estos sucesos fue así que se dio el “gran cambio” de la humanidad pero si analizamos profundamente la situación podríamos llegar a comprender que a pesar de ello seguimos viviendo tiempos de esclavitud.

Hoy en día la forma de esclavitud es laboral y de gobierno, y esto sucede porque el sistema de vida de los seres humanos consiste en pasar más tiempo en el trabajo que en casa, para poder ganar el dinero suficiente, con la finalidad de atender las necesidades básicas, debido a que el gobierno es incapaz de regular, modificar o cambiar el sistema de vida para que las personas puedan vivir lo más digno posible con una calidad de vida más humana que maquinista.

Si nos ponemos a leer el artículo primero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos encontraremos que dice una cosa muy simpática: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Por ejemplo, en la Constitución Política del Perú su artículo primero es también muy simpático porque dice que “la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado”; artículo que se complementa con el segundo artículo e inciso primero, donde dice que “Toda persona tiene derecho: a la vida, a su identidad, a su integridad moral, psíquica y física y a su libre desarrollo y bienestar. El concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece”.

Con estos tres artículos, los que son muy sencillos, básicos y esenciales, podemos hablar del ser humano en sí, es decir: la persona, gracias a su propia naturaleza, está dotada de razón y conciencia que le concede el gozo de la dignidad humana, por lo que esta dignidad merece el respeto –en primer lugar- a la vida, -seguido de lo demás:- identidad, integridad moral, psíquica y física –porque el ser humana es un ser biopsicosocial- para que pueda desarrollarse libremente en bienestar de sí mismo como también de los demás, ya que el hombre no es un ente aislado sino un ser social, debido a que está compuesto de dos materias, corporal y espiritual, y estas dos materias podríamos dividirla en tres partes indispensable para su desarrollo humano, porque este desarrollo no sólo se da por la simple unión del óvulo y espermatozoide sino que necesita del vientre materno para que la vida pueda prosperar; del mismo modo sucede con el desarrollo de la materia espiritual, porque si analizamos el proceso de la vida: el alma empieza su desarrollo en el estado vegetal, aquel estado lo vive estando en el vientre materno; una vez que el ser humano sale del vientre materno pasa a vivir su estado animal, y en este estado el ser humano desarrolla la comunicación no verbal y la comunicación instintiva, es decir, es capaz de formular mensajes pero no es capaz de razonar; y esto sucede hasta que su cuerpo o biología logra alcanzar el desarrollo evolutivo para albergar el estado humano, es decir, ahora la persona es capaz de formular razonamientos, es capaz de cuestionarse la realidad, de saber expresar sus propias ideas, de oponerse a la realidad que otros le cuentan desde su punto de vista.

De este modo es que pienso que los derechos humanos y las ironías constitucionales han sido dadas para legislar al ser humano como una raza animal, como un todo; y no están hechas para el gobierno de las personas; es decir, las normas y leyes están hechas para las masas de un rebaño y no para la persona en sí, porque si estuvieran hechas en favor de la persona deberían comprender las etapas del ser humano según su desarrollo individual y debería guardarse el respeto y el valor de la vida desde su estado vegetal hasta la extinción de la propia vida, comprendiendo a la persona según el desarrollo de su biología y psicología, debido a que no todas las personas nacen con las mismas habilidades y desarrollos fisiológico y psicológico, porque cada persona es única e irrepetible, razón por la cual es importante saber comprender a las personas por ser la persona en sí y no solo por ser una persona, por ser una persona individual y no parte de una masa; pues la naturaleza no es lo que define lo que el hombre es en sí mismo sino sus capacidades físicas o mentales, según cómo es que se haya desarrollado física y psicológicamente.

Pero como sabemos –si es que nos ponemos a analizar la realidad de las sociedades- las legislaciones constituciones no están preparadas, de tal forma que su utilidad no es para el gobierno de las personas sino de las masas, razón por la cual uno se pone a preguntar: ¿hasta cuándo vamos a estar atendiendo al hombre como un animal más y no como una persona? Hoy en día se supone que el hombre ha evolucionado tanto; pero, sin embargo, seguimos viviendo como si estuviéramos en la era cavernaria, seguimos viviendo la vida por un dejarse llevar, por la opresión del hombre por el hombre, por la marginación, por la humillación, por la miseria humana; por la ironía de las constituciones políticas que están casi pintadas solo porque las personas –el pueblo- no ha aprendido a ser persona y, por tanto, vive tan solo su supervivencia aislado de las otras personas, en su mundo, en su vida, en sus problemas, en su comunidad familiar y no social; razón por la cual los políticos pueden hacer lo que quieran con las normas y leyes, llevando así a la ironía constitucional.

 

Lea también:

Ensayo Sobre La Humanidad Observable: Introducción

Ensayo Sobre La Humanidad Observable: Democracia Y Dignidad Humana

 

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Ensayo Sobre La Humanidad Observable: Democracia Y Dignidad Humana

Macv Chávez

 

En la introducción a este ensayo he dicho que para una vida digna se requieren atender cuatro necesidades importantes (alimentación, salud, seguridad y trabajo) y una optativa (educación) para el pleno goce de una vida libre y digna para el ser humano.

Ahora, la libertad es una cuestión tan indispensable como el respeto a la dignidad humana. Según lo poco que he leído y conversado -y también según lo que he escuchado a algunos profesionales de educación superior-: la libertad no es como la dignidad, porque la primera se pierde y la segunda dicen que no, algo que discrepo en ambos casos, porque considero que ambos son iguales si lo vemos desde los dos puntos básicos de la vida, porque si lo vemos desde el punto de vista social: se pierde; pero si lo vemos desde el punto de vista personal: no se pierde; pero ¿por qué se podría y por qué no se podría perder la libertad y la dignidad humana?, esta sería la cuestión a resolver o tratar en este punto.

Según nuestra actualidad la democracia moderna es aquel sistema político que nos permite gozar de la libertad como nunca antes se ha gozado, algo que yo podría discrepar y para ello usaré las palabras de un amigo historiador –aunque en sí aquellas palabras las sacaré de foco, porque él lo decía dentro de un contexto temporal y no literal como yo lo plantearé aquí-: “La democracia es un invento del siglo XX”, por tanto, no podríamos afianzar la libertad al sistema político en sí, porque de una u otra manera –pienso yo- a lo largo de la historia ha existido libertad en el hombre, una libertad que quizás socialmente era reprimida por el poder, debido a que antiguamente lo que nos caracterizaba a los seres humanos era que éramos súbditos y no –como hoy- sujetos de derecho.

Por tanto, creo que la libertad del hombre está inherente al mismo hombre, en su propia naturaleza humana, en su ser, debido a su capacidad de razonar; ahora, que el poder económico o cultural limite el gozo de la libertad de tal forma que el ser humano se sienta oprimido o impotente para ejercerla con total libertad es otra cosa; pero esto no quita la libertad sino que la limita, tan igual como lo limita el derecho a gozarla, porque el derecho a nuestra libertad conlleva a un respeto de la libertad de los otros; por ende, la libertad es una característica del hombre irrenunciable, tan igual como lo es la dignidad humana; razón por la cual su respeto es un derecho y deber.

Por ello quisiera agregar a este punto unos ejemplos que me parecen extremadamente graciosos por la ironía que representan en la realidad, en el uso de ambos términos (“libertad y dignidad”) dentro de los sistemas democráticos modernos.

Primeramente, no puedo negar que el sistema democrático moderno es el sistema político que considero –dentro de todos los peores sistemas existentes a lo largo de la historia de nuestra “evolución civilizada”- como el mejor sistema; pero no es un sistema perfecto debido a que la realidad nos ha demostrado que todavía tiene muchas deficiencias, tantas como que las personas no hemos aprendido a ser personas aún.

Segundo, si bien es cierto que biológicamente la vida del ser humano empieza con la concepción –científica y legalmente quizás se discrepe pero como no he venido a tratar aquí las justificaciones del hombre sino a hablar del ser humano desde su naturaleza y de forma sencilla, es decir, anulando toda “evolución o descubrimiento evolutivo” que desde mi parecer muchas de ellas no son más que la búsqueda de la justificación del hombre para no saber asumir las responsabilidades humanas que representa el valor de la vida en sí misma, solo para seguirse limitando dentro de un torpe conocimiento humano, por no decir, dentro de una mediocridad humanidad-; también es cierto que –para algunos- el hombre no es sujeto de derecho hasta que salga de la protección interior de la madre, es decir, hasta que nazca a los ojos de este mundo, o sea, hasta que se desprenda del cordón umbilical. Aunque sabemos bien –y no es necesario ser Dios ni científico para saber- que el hombre pasa por varios procesos evolutivos durante su ciclo de vida (cigoto, embrión, feto, niño, adolescente, joven, adulto, anciano, cadáver); razón por la cual deberíamos decir que la persona es sujeto de derecho desde sus inicios hasta su final, desde la fecundación hasta su muerte, puesto que dentro o fuera no será más que una persona puesto que ese es su destino: se persona.

Tercero, nuestra naturaleza no es ermitaña sino sociable, por tanto, el derecho tiene esa tendencia de sociabilidad, ya que empieza cuando termina y termina cuando empieza de otra persona, algo que podría parecer irónico en la cuestión de la libertad y la dignidad humana, porque aquello nos limitaría y para algunos nos limitaría casi como nos limita la opresión o manipulación social; pero ¿qué libertad podría existir sin responsabilidad? Definitivamente ninguna, todo sería un constante vivir o una constante supervivencia, la ley del más fuerte o poderoso, como sucede con los demás animales.

Entonces, ¿dónde es que se encuentra la ironía de la vida democrática para la libertad y la dignidad humana? En la insatisfacción de las necesidades básicas de todo ser humano (alimentación, salud, seguridad y trabajo). Pero, ¿por qué razón podría estar aquí la ironía de la libertad y dignidad humana? Pues eso es lo que quiero demostrar con este ensayo; así como también intentaré reflexionar cómo es que existen instituciones que profesan la defensa de la libertad y la dignidad humana y solo se dedican a contribuir a que se siga dando semejante injusticia y atentado contra estos dos derechos naturales y en algunos casos constitucionales.

Lea también:

Ensayo Sobre La Humanidad Observable: Introducción

 

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Analista de la UNA: Estancamiento en la tasa de desempleo esconde un problema mayor

Greivin Salazar Álvarez*

 

Días atrás el Instituto de Estadística y Censos (INEC) dio a conocer los resultados de la última Encuesta Continua de Empleo (abril – junio 2016), con material de provecho para “optimistas” y “pesimistas”.

Primero, ¿qué paso con la tasa de desempleo?, de junio del año anterior a junio de este año se redujo de un 9,5% a un 9,4%, es decir, por cada 1.000 personas de 15 años y más que buscaron activamente un empleo, anteriormente 95 no encontraban trabajo, mientras que ahora son “sólo” 94.

¿Qué dirían los optimistas? Que el resultado es satisfactorio, se redujo la tasa de desempleo y además, la cantidad de personas que no encontraban trabajo (desempleadas) se redujo, en ese periodo, en cerca de 15.000, al pasar de 217.933 a 202.563. ¿Y los pesimistas? Argumentarían que el panorama es alarmante, que en cuestión de un año se perdieron 132.000 puestos de trabajo, ya que en junio del 2015 habían cerca de 2.087.000 personas con trabajo y ahora sólo 1.955.000.

Con estos datos, parece que alguno de los dos está mintiendo ¿optimistas o pesimistas? En realidad ambos están en lo correcto, la tasa de desempleo abierto disminuyó, la cantidad de desempleados también y, además, se perdieron puestos de empleo. ¡Toda una paradoja!

Para aclarar esta situación, se tiene el siguiente ejemplo: José, Pedro, María, Pablo y Ana, todas estas cinco personas desean trabajar, las primeras tres encuentran trabajo, pero las dos últimas no (Pablo y Ana), en consecuencia, la tasa de desempleo abierto sería de un hipotético 40% (dos de cinco). Sin embargo, tiempo después, Pablo, una de las dos personas desempleadas, desmotivado por su situación, decide no seguir buscando trabajo; por su parte, María, quien sí se encontraba empleada, por alguna circunstancia deja su puesto y ya no desea laborar, se sale del mercado laboral.

Por tanto, ahora son sólo tres las personas que desean trabajar (José, Pedro y Ana) y de éstas una no encuentra en que laborar (Ana), en consecuencia, la tasa de desempleo se reduce a un 33% (uno de tres), esto a pesar de que existen menos personas empleadas (dos, ya no tres como antes) pero también, menos personas desempleadas (una, ya no dos como antes).

Así las cosas, existe una pregunta obligatoria ¿qué pasó con Pablo y María? Bueno, técnicamente son personas que no desean trabajar, es decir están “Fuera de la Fuerza de Trabajo”; en el caso de Pablo, su nivel de desmotivación llegó a tal punto, que ahora no busca trabajo, no estudia y piensa vivir “de lo que pueda” (sí, literalmente). En cambio María, con una mejor visión, retomó sus estudios universitarios con la firme idea de que más adelante cuando los concluya, podrá obtener un mejor puesto de trabajo en comparación al que ostentaba hasta hace poco. La diferencia entre ambas decisiones es abismal.

Ahora bien, la realidad nacional no dista mucho del ejemplo anterior y en consecuencia esconde un problema mayor. Es así que la disminución en la tasa de desempleo abierto en el último año se debe a una contracción de la fuerza de trabajo y no a una mayor cantidad de personas ocupadas en el país. En el último año, la cantidad de personas en edad de trabajar -de 15 años y más- pero que por alguna razón no desean hacerlo (están “fuera de la fuerza de trabajo”), aumentó en cerca de 210 mil, en su mayoría adultos mayores y jóvenes, por cuanto de estas 210 mil personas, 68 mil son mayores de 60 años (el 32%) y 57 mil son jóvenes entre los 15 y 24 años (el 27%).

¿Y por qué razones podrían estar saliendo algunas personas del mercado laboral?

  • Una respuesta estaría relacionada con el proceso de envejecimiento de la población que ha hecho que una parte de la fuerza de trabajo acuda a su jubilación, presionando aún más los sistemas de pensiones (otro gran tema país).
  • Otra respuesta podría ser la dificultad que tienen muchas personas de encontrar un empleo en una economía que a pesar de que genera puestos de trabajo, estos requieren cierto nivel de cualificación y/o especialización. Problemas estructurales.
  • Y por último, siendo esta la razón que se desea enfatizar, porque hay una mayor cantidad de jóvenes que se dedican sólo a estudiar, lo cual desde luego está muy bien (en el último año la cantidad de jóvenes entre 15 y 24 años que sólo estudian aumentó en cerca 31.000); pero también, porque hay un aumento en la cantidad de jóvenes que no estudian ni trabajan (23.292 jóvenes más en el último año).

En síntesis, la mejora relativa en algunos indicadores del mercado laboral responde a una reducción en el tamaño de la fuerza de trabajo, lo que esconde un problema de gran importancia, como es el incremento en la cantidad de jóvenes que no estudian ni trabajan, ya que de mantenerse este panorama, el país está empeñando seriamente su futuro y desde luego el de todos estos jóvenes; así como propiciando el caldo de cultivo para acrecentar las desigualdades sociales.

*Observatorio de la Coyuntura Económica y Social, Escuela de Economía UNA.

 

Imagen con fines ilustrativos tomada de www.centralamericalink.com

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De pensamiento es la guerra

Nils Castro

 

Desde finales del siglo pasado, en América Latina experimentamos un proceso por el cual varios partidos o liderazgos de izquierda han llegado al gobierno por medios electorales. Esto abrió un panorama de originales oportunidades políticas y socioeconómicas de carácter democrático, pese a las restricciones que los sistemas políticos y electorales vigentes en cada país tenían establecidas para asegurar el mantenimiento del régimen ya instalado por la clase dominante.

Como era de prever, la emersión de este proceso despertó el fenómeno opuesto: la contraofensiva regional de la derecha en los planos político, mediático, sociocultural y económico, que ha explorado varias modalidades. Aunque algunos de esos gobiernos más tarde fueron defenestrados o han sufrido reveses electorales, nada impide que los movimientos que los impulsaron se rehagan, ni que en otras naciones latinoamericanas afloren opciones de izquierda que también ganen elecciones. Pese a los afanes de algunos “críticos” que pretenden que dichos reveses ya significan la aniquilación de ese proceso, este todavía es un fenómeno en desarrollo: sus causas no han cesado, ni tampoco las expectativas y nuevos escenarios que ellas movilizan.

Precisamente por esto, transcurridos tres lustros el conjunto de esa experiencia debe ser evaluado. No solo por sus valiosas aportaciones, sino porque ello contribuirá a superar la multiforme contraofensiva de las derechas que, pese a haberse advertido a tiempo, pilló impreparados a muchos liderazgos de izquierda. Por ello, esa evaluación demanda tanto honestas autocríticas como conclusiones dirigidas no sólo a revertir dicha contraofensiva, sino a elevar los objetivos del proceso.

La demora en hacerlo favorece la proliferación irresponsable o maliciosa de cierto periodismo sensacionalista que recicla “teorías” como las del péndulo y el “fin de la historia”. Su pertinacia busca negar legitimidad y hasta subsistencia a las izquierdas que militan en los respectivos países, en paralelo con la contraofensiva de las derechas.

  1. El nombre

Antes de abordar algunos aspectos del asunto conviene recordar algunos antecedentes del actual “progresismo” y los alcances que la palabra ha tenido. Discutir el nombre ayuda a acordar cómo ocuparnos del fenómeno.

Me parece inapropiado referirse a la diversidad de formas nacionales de ese proceso con el nombre de “socialismo del siglo XXI”. Más que proponer un proyecto articulado, esa noción expresa el anhelo asignado a una gesta nacional, pero difícilmente puede caracterizar a las emprendidas en otros países. En estricto sentido, el país donde hoy se construye y debate un proyecto socialista para el siglo XXI es Cuba.

Para abarcar ese variado conjunto de experiencias prefiero el veterano calificativo de “progresistas”, comodín lingüístico de larga historia latinoamericana. En los años 60 y 70 incluyó a corrientes, líderes y gobiernos que fueron desde Lázaro Cárdenas y Jacobo Árbenz hasta la revolución boliviana, Jango Goulart y Salvador Allende, sin omitir a Torres, Velasco y Torrijos, entre tantos otros. Esto es, designó a movimientos patrióticos y populares con los cuales la izquierda podía colaborar, que aportaron justicia social, impulsaron la producción nacional, fueron solidarios y procuraron rescatar la soberanía y autodeterminación conculcadas por el imperialismo.

Ese vocablo no requirió definición doctrinaria pero brindó un ancho alero para juntar a esa rica gama de corrientes efectivas en nuestras ciudades y campos, para compartir demandas y metas sin desconocer las diferencias que coloreaban sus respectivas identidades.

En aquellos años se emplearon otros términos afines, como los de movimientos o gobiernos de liberación nacional, nacional-populares, democrático-revolucionarios, etc. Pero la noción de “progresistas” conserva la ventaja de ser más indeterminada que otras con las cuales se intenta sustituirla pero son menos flexibles ante el heterogéneo panorama regional. Por ejemplo, la de “pos neoliberales”, que sugiere que el neoliberalismo pereció, o los gobiernos progresistas pudieron ignorar todas sus imposiciones. Como tampoco las de gobiernos de “centroizquierda”, reformistas o socialdemócratas, cascaron es cuyo sentido el oportunismo europeo vació al entregarse al neoliberalismo, y que en Latinoamérica omiten las controversias que cada día animan la vida interna del progresismo.

  1. Sus antecedentes

Pese a la represión macartista al movimiento democrático de la posguerra, durante los años 60, en significativos sectores populares y medios tomó cuerpo una cultura política afín a las aspiraciones emancipadoras, latinoamericanistas y reformadoras. Además de sus propias reivindicaciones, esa cultura asumió repercusiones de la quiebra del estalinismo, las realizaciones de la Revolución cubana, las revoluciones del 68, los movimientos anticolonialistas afroasiáticos y la lucha del pueblo norteamericano por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam. El progresismo que maduró en aquellos años, tuvo la virtud de compaginar toda esa gama de experiencias.

En menos de 30 años, en América Latina esa cultura política alcanzó un auge significativo, sobre todo en sectores urbanos populares y medios. El brío que el acontecer sociopolítico regional le imprimió a la misma se plasmó en una aceleración significativamente reflejada en dos hitos: entre el momento en que Fidel Castro enunció el Programa del Moncada[1]y aquel cuando proclamó La II Declaración de La Habana mediaron apenas 10 años[2].

No obstante, en el fragor de los siguientes años más de una vez el vanguardismo idealista de algunos de sus líderes excedió los términos de esos hitos, al postular como punto de partida al segundo ‑‑la revolución socialista continental‑‑ a poblaciones que aún no habían llegado a reclamar aspiraciones como las planteadas en La Historia me absolverá. Su fervor sobre pasó los alcances temporales de lo que el grueso de la columna de millares de potenciales rebeldes latinoamericanos ya estaban listos a hacer suyos.

Después, al cabo de su tiempo aquel robusto fenómeno padeció el desgaste de la demora del éxito de los proyectos revolucionarios emprendidos, de la frustración de las esperanzas inicialmente cifradas en la renovación del “socialismo real” ‑‑y a la postre su desaparición‑‑, así como la “apertura” de China y el cambio de su política internacional. Por añadidura, de los efectos del “periodo especial” cubano, que retrajeron temporalmente las esperanzas latinoamericanas en la posibilidad de repeler al imperialismo y de acceder al socialismo, y que motivó dudas y controversias sobre la naturaleza y las posibilidades del propio socialismo.

  1. Expansión y crisis

Esa cultura política latinoamericana tuvo un repliegue. Así, cuando en tiempos de la señora Tatcher y el presidente Reagan el imperialismo desató la contraofensiva neoliberal, en el campo revolucionario las fuerzas ideológicas requeridas para enfrentarla no estaban en su mejor momento. Eso le facilitó a la derecha imperial y sus cómplices locales no solo lograr una rápida implantación de sus “reajustes estructurales” en los ámbitos institucionales y económicos, sino también en el campo ideológico, moral y cultural.

El ímpetu contrarrevolucionario de la ofensiva neoliberal reformuló las normas e instituciones económicas internacionales en beneficio de la gran burguesía financiera y la privatización des nacionalizadora de los recursos y empresas públicas. En términos generales, pese a que la pesadilla de las dictaduras militares quedó atrás, se reorganizó el ejercicio de la política y las prácticas electorales a favor de los liderazgos dispuestos a justificar e implementar los correspondientes “reajustes” institucionales y normativos. Aunque se menciona con menor frecuencia, esa ofensiva igualmente invadió el campo ético, cultural y educacional. Alineó los grandes medios periodísticos, restringió las universidades públicas y multiplicó las privadas, eliminó los subsidios a múltiples centros de investigación, cooptó a intelectuales y formadores de opinión, etc.

Aquella ofensiva fue adonde sabemos: achicar el Estado y sus atribuciones, desproteger las empresas y la producción nacional es, precarizar el trabajo y el salario, marginar las organizaciones laborales y sociales, insolidaridad, consumismo, etc. Pero a la postre eso provocó irritaciones sociales que remataron en insurrecciones urbanas y pérdidas de gobernabilidad. Al cabo, la política y los procesos electorales reordenados por las agencias neoliberales perdieron legitimidad y eficacia, y la supervivencia del sistema requirió rehacerse.

Aun así, incluso tras la crisis económica que afloró en 2008, es excesivo pretender que el neoliberalismo colapsó. Aun teóricamente desacreditado, sigue asociado al gran capital y continúan vigentes sus reglas, que regulan el comercio y las finanzas internacionales, y gran parte del funcionamiento institucional de la mayoría de los organismos internacionales y países, así como las formas de pensar de millares de funcionarios públicos y privados. A esto contribuye el hecho de que el neoliberalismo es blanco de múltiples críticas, pero aún no ha tenido que enfrentarse a una contrapropuesta ideológica sistematizada.

  1. Al gobierno, pero no al poder

Como sabemos, en ese escenario de rechazo social a las política neoliberales, varias candidaturas procedentes de la izquierda mejoraron sus posibilidades al coincidir con el crecimiento del voto de castigo contra quienes las sustentaron. Con diferencias según las particularidades de cada país, algunas izquierdas mejoraron su representación municipal y/o parlamentaria, o directamente ganaron elecciones presidenciales aún sin haber logrado significativas victorias locales y legislativas.[3]

El análisis y comparación de procesos nacionales deberá ser parte de la evaluación que tenemos pendiente hacer y compartir. No obstante, sabemos que estas victorias fueron viables gracias a la combinación de unas promesas de campaña deliberadamente poco radicales, con la votación de repudio a la políticas y los gobiernos precedentes. En otras palabras, gran parte de esos votos no reflejó una identificación ideológica de la mayoría ciudadana con un proyecto enfilado a emprender la Revolución, ni con el supuesto de que sus candidatos realizarían un gobierno más revolucionario que el prometido en su oferta electoral.

Por lo tanto, mutatis mutandis, esas izquierdas obtuvieron una oportunidad de gobernar asociada a una mayoría electoral que reclama mejorar sus condiciones de vida, pero que no por ello ya está dispuesta a asumir ‑‑al menos todavía‑‑ las tensiones y riesgos de emprender un salto revolucionario. En otras palabras, de gobernar para cumplir determinadas promesas electorales, no para sobrepasarlas. Además, para hacerlo respetando la institucionalidad prestablecida, sin modificarla por medios distintos de los que ella misma dejaba establecidos. Esto es, para llegar al gobierno, pero no al poder.

Solo donde grandes insurrecciones urbanas habían abierto la posibilidad de cambios mayores, algunos de esos gobiernos pudieron realizar reformas constitucionales que ampliaran su campo de acción aunque, aun así, esas reformas más tarde resultarían insuficientes.[4]

  1. Cuánto ya se pudo

La devastación del Estado por el tsunami neoliberal y sus dolorosas consecuencias en cada población y soberanía nacionales, hizo indispensable emprender rectificaciones, a riesgo de llevar países y economías al caos. La aparición de gobiernos progresistas se insertó en ese contexto, cuando urgieron políticas correctivas pos neoliberales, sin que aún fuera viable sostener alternativas pos capitalistas. Pero eso permitió reconstruir un sistema socioeconómico con el cual reparar muchos de los daños sociales infligidos por los “ajustes” neoliberales, y restablecer las funciones sociales del Estado, lo que también implicó avanzar en la construcción de una comunidad latinoamericana de naciones.

Pese a la diversidad de los procesos políticos que los caracterizan, estos gobiernos coinciden en varios rasgos que originaron importantes efectos regionales: restablecieron la responsabilidad del Estado antela economía, el mercado y la redistribución del ingreso; reorganizaron servicios públicos para atender las funciones sociales del Estado, principalmente las de acceso a la salud y la educación; crearon programas de lucha contra la pobreza y el hambre, y por la alfabetización y la ciudadanización; y, además, ampliaron las inversiones en infraestructura para el desarrollo y para la solución de problemas sociales.

A la par, desarrollaron importantes proyectos de solidaridad e integración latinoamericana e incluso caribeña, que rediseñaron y fortalecieron, o crearon, organismos como el Mercosur, la Unasur, el Alba y finalmente la Celac. Eso incrementó notablemente el peso político y diplomático de Latinoamérica frente al mundo, y su capacidad de negociación. Ni siquiera los críticos más biliares de este progresismo desconocen tales adelantos de la integración regional.

Un buen aprovechamiento del período de alza de los precios internacionales de las materias primas en varios países facilitó financiar los programas de asistencia social sin castigar impositivamente a la clase adinerada. Sin embargo, esa opción apaciguadora no se aprovechó para ampliar y diversificar la capacidad productiva de esos países, y fortalecer sus reservas financieras, para cuando volvieran las vacas flacas, como ocurre tras la crisis mundial emergida en 2008.Además, por efecto del carácter correctivo y asistencialista pero no revolucionario –pos neoliberal pero no pos capitalista‑‑ de estos gobiernos, algunas acciones necesarias, como reformas agrarias y tributarias de mucho mayor aliento, dejaron de acometerse.

En la mayor parte de los casos, tampoco se realizó la indispensable reforma política, ni la debida reforma del campo de las comunicaciones sociales. Estas inconsecuencias, que cabe computar como falta de coraje político y de confianza en el potencial de las organizaciones populares, pueden registrarse como victorias de los grandes medios de comunicación que ahora implementan la contraofensiva de derecha.

Con todo, en estos quince años los gobiernos progresistas ampliaron extraordinariamente el campo de la ciudadanía y la participación popular en el debate de los asuntos de interés público, además de mejorar las condiciones de vida y concretar derechos civiles de decenas de millones de ciudadanos. Por muchas reconquistas que ahora las derechas puedan lograr, ese patrimonio cívico no será fácilmente arrebatado a los sectores populares. De allí en adelante, ahora hay una masa crítica más robusta con la cual discutir y movilizar mejores proyectos de futuro, opción que las organizaciones de izquierda deberán saber ganarle a las derechas.

Pero, tras la el surgimiento de los gobiernos progresistas las realidades y expectativas latinoamericanas quedaron cambiadas. No cabe suponer que toda esta experiencia ha sido un fiasco, ni dejó de legar relevantes consecuencias. Cualquier propuesta latinoamericana de mejor futuro sostenible deberá alzarse a partir de sus resultados, porque el punto al que hemos arribado no es de agotamiento sino de evaluación y relanzamiento

  1. La siguiente disyuntiva

Luego de que los proyectos revolucionarios de los años 60 y 70 del siglo XX ‑‑ ya fueran proyectos guerrilleros, del nacionalismo militar o el socialismo allendista ‑‑dejaron de lograr los objetivos previstos o concluyeron en reformas negociadas con el gobierno existente, y de que Latinoamérica fue blanco de la ofensiva neoliberal, no ha vuelto a darse otro auge ideológico de esa talla. El movimiento político e ideológico que posibilitó las victorias electorales progresistas de los albores del siglo XXI fue expresión de mayorías sociales más resabiosas, que deseaban revertir los efectos del tsunami neoliberal pero temían recaer en luchas civiles o dictaduras militares, o sufrir nuevas tribulaciones económicas.

Ninguno de estos accesos de liderazgos de izquierda al gobierno fue producto de una revolución y, en consecuencia, ellos asumieron gobiernos previamente estructurados y normados por la clase dominante, en las formas dispuestas por el sistema político preestablecido. Con lo cual los progresistas pasaron a ser parte del grupo gobernante, pero sin desplazar a la clase dominante.

En teoría, para superar esta situación hay dos medios: uno consciente de que en tales condiciones solo se puede ir más allá si el proceso es capaz de formar bases políticas que lo exijan, que ayuden a implementarlo y que defiendan las iniciativas gubernamentales que sobrepasa en las restricciones iniciales. Impulsar el proceso exige formar nuevos destacamentos de cuadros y movilizar organizaciones populares ‑‑transformar indignaciones sociales en movimientos políticos‑‑, misiones que por su carácter corresponden principalmente a los partidos y organizaciones de izquierda, más que al aparato gubernamental, que constitucionalmente debe servir a toda la sociedad.

Y un segundo medio, según el cual para ir más allá será necesario lograr sucesivas reelecciones del gobierno progresista, a cada una de las cuales acudir con un programa más avanzado, con base en la simpatía y confianza políticas idealmente obtenidas a través de una buena gestión gubernamental y la satisfacción de importantes demandas y necesidades sociales. Este supuesto es más engañoso de lo que parece, pues generalmente esos gobiernos no compiten por la reelección proponiendo desarrollos más radicales, sino opciones reculadas a la defensiva.

  1. Del revés a la contraofensiva

Ese supuesto ha conllevado repetidos autoengaños, al subestimarlas reacciones que las derechas enseguida de su derrota electoral pasan a impulsar. Aunque pierdan uno o más comicios, ellas conservan su poder económico, su red de articulaciones y auspicios internacionales, el control de sus grandes medios de comunicación y su influencia cultural. La perplejidad inicial de su primer revés puede desconcertar a las derechas temporalmente, pero antes de acudir a la siguiente campaña ellas realinearán sus recursos y medios, e invertirán en renovar su imagen y eficacia.

Desde hace algunos años varias fundaciones y universidades privadas estadounidenses pasaron a ofrecer cursos de organización, encuesta, publicidad y marketing políticos para capacitar jóvenes cuadros de derecha. A su vez, algunas fundaciones españolas se han dedicado a surtir giras y charlas de veteranos dirigentes de la reacción hispanoamericana.

Con estos respaldos y otros más inconfesables, las derechas han remozado su capacidad de cambiar estilos, lenguajes y liderazgos visibles. Como también de apropiarse de algunas de las temáticas suscitadas por las izquierdas, y de culpar al gobierno progresista de los problemas sensitivos que sus antecesores de derecha dejaron en el terreno y las izquierdas hayan demorado en resolver. Sobre todo eso ya he escrito en extenso en estos años y me sacaría de tema repetirlo aquí.[5]

  1. Las enajenaciones del electoralismo 1

Cuando un gobierno progresista vuelve a elecciones, por muchos que hayan sido sus méritos eso ocurrirá sobre un campo sistemáticamente asolado por la oposición económica y los medios periodísticos de mayor audiencia. Esto es, los logros del progresismo habrán sido omitidos o demeritados, sus deficiencias habrán sido sobre dimensionadas y muchos de sus recién pasados votantes estarán desorientados.

En ese contexto, ante cada período electoral el progresismo volverá a encarar una de las aberraciones propias de la democracia capitalista: cada campaña será cada vez más publicitaria y costosa, y los modos de sufragarlas serán más esquivos. Si, como es probable, el sistema electoral no ha podido ser reformado por el proceso progresista, las campañas estarán cada día más sujetas al marketing y más permeadas por la cultura y las prácticas del consumismo y el mercado.

Ante cada reto electoral la primera será que los recursos económicos no alcanzan. Salen los candidatos y dirigentes a buscar donaciones ‑‑a subastarse al mercado, diría Brecht‑‑ y no falta quien incurra en desviación de fondos públicos, lo que, aparte de sus implicaciones legales, bajo el sigilo también puede triturarla moral de algún involucrado. Por mucha buena fe que haya de por medio, inevitablemente la plata de los donantes implica reciprocidades que enajenan a dirigentes, candidatos y partidos, aunque las justifique un “realismo” del que después no hay escapatoria.

A la par suele admitirse el supuesto de que ser de izquierda es un inconveniente electoral; se acepta el prejuicio de que vale “correrse al centro” para suavizar imagen, tranquilizar donantes y buscar una incierta reserva de votantes moderados. Abandonas las posiciones que antes permitieron reconocerte y ser electo como quien eres, pero a los ojos de quienes antes te creyeron irás dejando de serlo. Al cabo, los votos que allá tal vez consigas podrán dejarte lejos de compensar los que pierdes en el campo que dejaste al agotarse la credibilidad que te restaba.

  1. Izquierda y moral

Cuando estos vaivenes se aceptan en una agrupación comprometida con transformar al país, lo que empieza como una falla ética circunstancial se convierte en daño mayor: la confianza perdida se vuelve escepticismo y la credibilidad se esfuma la suspicacia popular concluye que “estos ya son iguales que los otros”, voz que los medios “objetivos” enseguida entran a festinar.

Este fenómeno es asimétrico. Si en un partido conservador se cometen triquiñuelas el público lo cree “natural”, considerando que su moralidad es funcional al capitalismo salvaje. Pero si eso ocurre en un partido que promete otro horizonte ético, asumir comportamientos del repertorio moral capitalista es una aberración.

Para la militancia revolucionaria la calidad de cierta ética, por cuyos principios se está dispuesto a perder la libertad y hasta a dar la vida, es definitoria. Porque en última instancia se va a la contienda política por una de dos razones: porque el sistema es miserable y hay sobradas razones para luchar por transformarlo; o porque se busca disfrutar de las mieles de ese sistema miserable aunque sea a expensas de los demás.

  1. Las enajenaciones del electoralismo 2

Cuando la obsesión electoral se toma la vida partidaria, sus demás soportes lo resienten: si, por ejemplo, el partido merma la formación de líderes comunitarios, pierde dinámica de inserción y liderazgo locales, pierde el liderazgo político que se construye al luchar por las reivindicaciones diarias del ciudadano, que no son parte del escenario electoral. Es decir, al convertirse prioritariamente en grandes máquinas electorales, partidos de reconocidos méritos pueden perder influencia sociocultural porque las energías invertidas en campaña se sustraen a las demás actividades de construcción de contra hegemonía.

Por lo tanto, vale preguntarse: si en las campañas electorales es inevitable competir sin los recursos financieros necesarios, ¿solo podemos participar en desventaja? Si nos dejamos seducir por las campañas a la norteamericana, embriagadas por la estética del consumismo, siempre estaremos en desventaja, aunque tengamos recursos. Pero así como en la guerra revolucionaria solo el ejército de la clase dominante puede alinear el armamento más costoso, mientras las fuerzas populares deben apelar a la inventiva guerrillera, en las contiendas electorales la izquierda debe crear sus propias alternativas, desplegando las capacidades comunicativas de la creatividad popular y juvenil, cónsona con la condición social y moral que sustenta su credibilidad. En ambos casos la capacidad de sorprender con iniciativas inesperadas será decisiva.

  1. Partido permanente vs partido coyuntural

Eso exige volver a preguntarse: ¿cuáles son las misiones esenciales de un partido de izquierda? Decimos que impulsar a los sectores populares a organizarse y formar cuadros políticos, asumir un programa de transformación social, movilizar a las organizaciones y masas sociales para enfrentar los retos políticos por superar, para crear contra hegemonía popular y convertir masas en fuerza política. En ese marco, la participación en campañas electorales para darles mejor contenido es una parte de dichas misiones, más ahora cuando esto puede incluir hasta la posibilidad de llegar al gobierno.

No obstante, debemos distinguir entre el partido permanente y el coyuntural. Cuando la posibilidad de ganar elecciones se hace efectiva, esa parte de las misiones puede tomarse la mayoría de las previsiones, energías y recursos de la vida partidaria, incluso en detrimento de las demás actividades. Pero solo se gana mayor fuerza y poder para vencer los demás retos cuando  se han cumplido las misiones del partido permanente. En especial, las de enraizamiento comunitario, organización participativa y formación ideológica arraigada en la vida y memoria nacionales, para recatar a los millares de compatriotas que el reinado neoliberal sumió en el consumismo y la banalidad culturales.

Para darnos mejor futuro toca construir otro apogeo de la propuesta ideológica y la cultura política comparables al alcanzado en los años 70.

  1. Objetivos y medios no electorales

Para la oligarquía el objetivo es recuperar al gobierno como instrumento de poder; las elecciones son un medio para ese fin y si por este medio no lo consigue hay otros a los cuales apelar. En cada campaña, más que ganar las siguientes elecciones, para la derecha la prioridad es desacreditar y deslegitimar la gestión de cualquier izquierda en el gobierno, para darle sustentación social al propósito de remplazarla lo más pronto posible.

En tanto logre debilitara sus principales adversarios progresistas, la clase dominante querrá ganar comicios, pero a condición de que eso no limite el poder que ella requiere para obtener sus fines. El objetivo principal de la derecha no es volver a Palacio, sino encauzar un proceso contrarrevolucionario de gran alcance. Su propósito es revertir las conquistas populares acumuladas durante las últimas décadas y tomarse otras adicionales. Si eso puede asegurarse por medios no electorales como los llamados golpes “blandos”, la cuestión medular es la de las formas de deslegitimar al gobierno progresista y legitimar al que lo remplace. Ya sea esto mediante unas elecciones auténticas, espurias o reñidas, o de una operación extra electoral.

En estos años, la contraofensiva de las derechas ha introducido novedosas formas de seleccionar y presentar candidatos, discursos y promesas programáticas, para darles mayor charm mediante el marketing y las técnicas de pesquisa y manejo de la opinión ciudadana, y de las llamadas campañas sucias. Pero lo esencial no son sus estilos rutilantes, sino su capacidad ‑‑principalmente mediática‑‑ para degradar la imagen moral y política de las opciones progresistas, no apenas para justificar su defenestración, sino para crear una supuesta urgencia de remplazarlas y fomentar una demanda de cambios que tenga este sentido.

En la práctica, los medios sustituyen a los partidos una vez que las derechas, a través de los suyos, fijan su agenda para un gobierno contrarrevolucionario. Este se enfilará tanto a revertir las conquistas sociales logradas durante más de un siglo como a reinstalar las políticas neoliberales de privatizar recursos nacionales, incrementar capacidad de financiamiento y endeudamiento externos, reducir los avances en materia de integración a meros acuerdos de liberalización comercial, eliminar capacidad de negociación a las organizaciones laborales y comunitarias, judicializar las controversias con los dirigentes progresistas y sacarlos del escenario político orquestándoles procesos legales.

Para las derechas, usar el sistema electoral para recuperar el gobierno como instrumento de estas políticas tiene sentido si permite tomarse la facultad de ejecutarlas. Darse cierta imagen de legitimidad para justificar el atropello a las normas de la institucionalidad democrática en tanto eso convenga a su objetivo final.

  1. Ahondar el proceso democrático

Así las cosas, ante la presente contraofensiva reaccionaria, quienes hoy son los defensores reales de las instituciones democráticas y del proceso democratizador son la izquierda y los sectores progresistas. Pero esta condición no debe distraernos de tres cosas:

La primera, que la institucionalidad que estamos defendiendo es aquella misma que antes fue estructurada por los gobiernos de la derecha tradicional para restringir el juego democrático, mediante una coexistencia política norma da para mantener las cosas como están, no para cambiarlas. Por lo tanto, la cuestión es salva guardar una institucionalidad que al propio tiempo es imperativo democratizar erradicando los arcaísmos y privilegios que benefician a los partidos y candidatos de la oligarquía, y que encarecen el juego político a favor de los grandes financiadores de campañas. A la vez, para ensancharle el campo a la participación popular. Defender la institucionalidad no tiene sentido si no es impulsando un nuevo proceso democratizador.

La segunda, que es preciso tener presente en nuestra vida política cotidiana, en el análisis del acontecer diario y en la producción teórica, que es un imperativo de la misión de las izquierdas y los sectores progresistas, desarrollar su capacidad de convertir la inconformidad e indignación sociales en conciencia y militancia organizada para derrotar a la contrarrevolución para transformar al país.

Y la tercera, que para materializar esta misión es indispensable una permanente formación y acumulación de fuerzas en los ámbitos del trabajo material, de la vida comunitaria y de las diversas expresiones de la convivencia humana. Que es indispensable compartir ideas, proyectos y expectativas que los distintos sectores progresistas puedan hacer suyos, puesto que solo al arraigar en masas organizadas las ideas se convierten en fuerza material.

Sin embargo, lo más importante es que estas tres cosas no son solo exigencias a las organizaciones que luchan en la oposición, sino sobre todo para las fuerzas progresistas que llegan al gobierno. Porque no solo se  trata de generar mayores fuerzas para desenmascarar y derrotar la contraofensiva reaccionaria, sino también para sacar de la modorra a los cuadros y funcionarios adocenados dentro de los gobiernos progresistas. Los partidos y movimientos progresistas que van al gobierno no deben hacerlo para servir como sus justificadores, sino para exigirle a sus integrantes cumplir sus deberes políticos y morales.

Tener mejores gobiernos progresistas no es el fin de esta historia, sino una oportunidad de completar condiciones que faltan para emprender la siguiente. Entre ellas, rejuvenecer y fortalecer nuestras capacidades para derrotar a la contrarrevolución en el campo de la cultura política, la confrontación ideológica y la comunicación persuasiva porque, como apuntó José Martí, “de pensamiento es la guerra mayor que se nos hace, ganémosla a pensamiento”.

Panamá, abril de 2016.

[1]. La Historia me absolverá, de 1953, donde se plantea el objetivo de lograr un régimen democrático progresista, sin mencionar al socialismo.

[2].En 1962, en la cual pasó de reafirmar al socialismo cubano a convocar a la diversidad de las fuerzas que podían emprender la revolución latinoamericana.

[3]. Obviamente, tales procesos han sido diferentes donde una fuerza de izquierda llegó a Palacio sin obtener mayoría parlamentaria, lo que mediatizó los alcances de su victoria (como Lula), o donde triunfó en ambos cotejos (como Chávez). Y tampoco es igual cuando previamente unas insurrecciones urbanas defenestraron al anterior gobierno complaciente con el neoliberalismo (Correa), que donde triunfó ganándole a la derecha unas elecciones reñidas (Rousseff), o cuando la izquierda triunfó pero su victoria le fue robada (Cárdenas).

[4].Como en Bolivia, Ecuador y Venezuela.

[5].Ver “Una coyuntura liberadora… ¿y después?” en Rebelión 23 de julio de 2009, “Una liberación por completar” en Alai del 17 de agosto de 2009 y, particularmente, “¿Quién es la “nueva” derecha?” en Alai del 14 de abril de 2010 y Rebelión del 15 de abril del mismo año.

 

*Imagen del autor tomada de http://www.cubaminrex.cu/

Enviado a SURCOS Digital por el autor.

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