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Etiqueta: UCR

Estudiantes de la UCR agilizan la entrega de prótesis a pacientes en espera

  • Los alumnos de la UCR realizaron 10 prótesis personalizadas de alta calidad. Todas ellas ya fueron entregadas a pacientes de la Caja Costarricense del Seguro Social

Los estudiantes abordaron a pacientes con amputaciones de carácter transtibial -por abajo de la rodilla-y transfemoral -por arriba de la rodilla-.Muchas de estas condiciones fueron originadas por cáncer, problemas vasculares o accidentes de tránsito. Foto: Karla Richmond.

En el 2015, con tan solo 22 años, Róger Solano Rojas tuvo un accidente en motocicleta frente a un vehículo liviano. A él solo le faltaban 700 metros para llegar a su hogar. Cuando despertó en el hospital, una nueva realidad lo acompañaría. Róger había perdido parte de su pierna izquierda.

“Al abrir los ojos no sabía lo que había sucedido. Estaba en la Unidad de Cuidados Intensivos y con una sábana a la mitad de mi cuerpo. Llegó el doctor y me explicó todo lo que había pasado. Estaba vivo de milagro”, relató.

La experiencia de Róger retrata tan solo una de las muchas historias que acompañan a los pacientes que están a la espera de una prótesis. Cada uno de ellos, con necesidades específicas según donde viven y el tipo de actividades que realizan.

Por este motivo, y por segundo año consecutivo, los estudiantes de Ortoprótesis y Ortopedia, de la Escuela de Tecnologías en Salud de la Universidad de Costa Rica (UCR), unieron esfuerzos para crear prótesis altamente especializadas que permitieran agilizar las listas de espera.

En total, fueron 18 jóvenes cuyo esfuerzo dio la posibilidad que 10 pacientes no aguardaran hasta el 2019 para recibir un aliado que mejorara su calidad de vida. Dicho aporte, gestado en coordinación con la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), es una iniciativa que lleva por nombre “Sumando Pasos” y se engloba como parte del curso de “Ortoprótesis de Miembro Inferior”.

La alianza entre ambas instituciones busca que los alumnos fortalezcan sus conocimientos en el campo práctico mediante la atención directa de los pacientes, siempre bajo la supervisión docente, mientras al mismo tiempo apoyan y aceleran el proceso de atención que brinda la Caja.

En esta ocasión, los alumnos concretaron 10 prótesis que ya fueron entregadas a los pacientes. Si se contabiliza los aparatos dados en el 2016 y en el 2017, el resultado es de casi 30 piezas entregadas; todas ellas, elaboradas a partir de materiales de alta tecnología.

“En los sockets -componente que conecta el miembro residual o muñón con el resto de la prótesis-, se aplican materiales con un alto nivel tecnológico que puede ser en carbono o en diferentes plásticos como polietileno, polipropileno y polímero. Por su parte en los módulos -que unen el socket con el terminal del pie- se usan materiales especiales como el titanium y el aluminio, que otorgan mejores alineamientos para los pacientes”, afirmó el docente Gerardo Montoya Valverde.

El último Anuario Estadístico de Accidentes de Tránsito del Consejo de Seguridad Vial contabilizó 11 120 accidentes de tránsito en motocicleta en el 2016. De esta cifra, 1 327 resultaron heridos gravemente.

Más allá del hospital

Para lograr el desarrollo exitoso de las prótesis, los estudiantes llevaron a cabo todo un proceso de conceptualización, diseño y construcción que implicaba tener una gran cercanía con el paciente.

En esa etapa, los alumnos salieron del hospital y visitaron los hogares de los usuarios. Algunos, incluso, fueron hasta los lugares de trabajo. El único objetivo era desarrollar un instrumento acorde a las necesidades reales de los usuarios.

“Para realizar la prótesis, nosotros nos debemos basar en las recetas que da el doctor. Lo que pasa es que las indicaciones no siempre son acertadas y el médico a veces solicita un material que el paciente no necesita o que no le funciona adecuadamente. Por eso, en las visitas lo que hicimos fue medir las limitaciones del paciente, lo que podía o no podía hacer, para elaborar una prótesis que en verdad le fuera funcional. Nos dimos cuenta, por ejemplo, que algunas personas debían subir muchas gradas, pasar por una calle con muchos huecos o subir una cuesta sin asfaltar”, dijo Irene Castro Lobo, estudiante de tercer año de la carrera.

Todas las prótesis de los estudiantes de la UCR fueron elaboradas en el Taller Nacional de Órtesis y Prótesis de la CCSS. “Cada vez más, en el taller estamos atendiendo a pacientes jóvenes por causa de accidentes en moto. Esto nos ha cambiado un poco el panorama de los pacientes que ahora tenemos”, indicó Gerardo Montoya, profesor de la UCR. Foto: Karla Richmond.

La diversidad de condiciones de salud, así como del entorno del paciente, hizo que algunos estudiantes realizaran hasta tres veces el socket.

“Uno se asombra de las condiciones en que las personas deben usar las prótesis. Cuesta mucho elaborar una prótesis y que el paciente se vaya de una vez con ella. Hay que hacer un socket de prueba para ver si lo acepta, si siente mucha presión o si no le gustó. En mi caso, el socket que hicimos al inicio no fue lo suficientemente bueno para soportar el peso del paciente todo el tiempo. Entonces, al final le tuvimos que hacer arreglos para adecuarla a sus funcionalidades”, manifestó Carlos Watson, también estudiante.

Esencia UCR

A nivel externo de la CCSS, una prótesis como las realizadas por los estudiantes de la UCR podría alcanzar un costo mínimo de ₡1 500 000. Las más especializadas superarían los ₡4 000 000. El precio final dependerá del nivel funcional de los pacientes.

En el caso de los jóvenes alumnos, ellos y ellas abordaron a personas con un alto nivel funcional quienes, por sus estilos de vida, poseen mayores exigencias. De igual forma, usaron materiales de gran durabilidad con un promedio de vida de hasta cinco años.

“Yo perdí mi pierna en 1991 por un desarreglo. Estaba calurosa y sumergí las piernas en la bañera. Cuando salí, mis pies no tenían movimiento. Sufrí siete operaciones y ya la última no pude. La primera prótesis que usé se amarraba alrededor del abdomen y la segunda fue peor. Ahora esta prótesis es súper práctica y hasta bailo con ella. El trato de los muchachos fue excelente, ellos tienen una gran paciencia”, señaló María Gabriela Meneses Hernández, una de las beneficiadas.

Para el próximo año, la actividad «Sumando Pasos» tomará un respiro, pues la UCR ejecutará una evaluación de la carrera a fin de aumentar la excelencia académica en la prepración de los estudiantes.Según Diana Fallas Rodríguez, Directora del Departamento de Otras Carreras, el proceso de revisión incentivará la mejora continua. También, se procurará instaurar un taller dentro de la universidad.

“La carrera de Ortoprótesis y Ortopedia es una profesión innovadora que está en constante cambio. Por eso, una de las responsabilidades de la UCR es hacer una revisión curricular cada cinco años que permita tener la carrera contextualizada y actualizada a nivel país y a nivel mundial” concluyó.

 

Jenniffer Jiménez Córdoba

Periodista Oficina de Divulgación e Información.

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: Apoyo a productores guanacastecos le valió premio de Acción Social a la Dra. Helga Blanco

La investigadora Helga Blanco recibió el premio de Acción Social Marí¬a Eugenia Dengo por su labor con pequeñas y pequeños productores para fortalecer la seguridad alimentaria en zonas vulnerables de Guanacaste. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Entre aplausos y aclamaciones, la docente e investigadora Helga Blanco Metzler de la Sede de Guanacaste recibió el premio “María Eugenia Dengo Obregón” por su labor y entrega en el ámbito de la Acción Social y el trabajo con comunidades de Guanacaste.

El galardón, entregado el pasado 28 de noviembre, pretende reconocer los esfuerzos del personal docente universitario por mejorar las condiciones de vida de las poblaciones del país mediante proyectos inscritos en la Vicerrectoría de Acción Social (VAS) de la Universidad de Costa Rica.

Este año se realizó la primera entrega del premio, que también da inicio a la conmemoración del 45 aniversario de la creación de la vicerrectoría y se le dedica a la memoria de su primera vicerrectora, la Licda. María Eugenia Dengo Obregón, impulsora del Trabajo Comunal Universitario y promotora de la trascendencia de la proyección externa y del concepto de extensión universitaria.

En el caso de Helga Blanco, su trabajo extrauniversitario como Entomóloga del Centro de Investigaciones en Protección de Cultivos (CIPROC) y docente se ha centrado en el combate de plagas de la mano de agricultores guanacastecos, trabajo con mujeres y jefas de hogar en el cultivo de hortalizas y capacitación en temas como producción sostenible y sustitución de agroquímicos.

El jurado le otorgó una mención de honor a la docente y directora del Recinto de Guápiles, Rosa Julia Cerdas González, por su trabajo de gestión cultural y construcción de políticas públicas en la Comunidad de Pococí Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

“Este premio representa un compromiso para continuar con mi trabajo transmitiendo los conocimientos necesarios para fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional de los grupos vulnerables de la zona rural y a la vez, aportar al desarrollo, prosperidad y bienestar de los agricultores, principalmente de los guanacastecos”, indicó Blanco durante su discurso de aceptación.

El trabajo de Blanco fue evaluado por un Jurado constituido por nueve integrantes de diferentes unidades académicas, sedes e instancias universitarias que tomaron en cuenta criterios como originalidad, innovación, trascendencia y el compromiso ético y social de las personas postuladas.

Esta primera entrega también coincidió con el año de la regionalización universitaria, por lo que los nominaciones se enfocaron en el área de sedes y recintos. Así lo explica la M.L.. Marjorie Jiménez Castro, vicerrectora de Acción Social, quien considera que el pensamiento de su predecesora María Eugenia Dengo, compagina perfectamente con esta visión debido al trabajo de Dengo en torno a la alfabetización de comunidades rurales, especialmente en Guanacaste.

“Este premio va a permanecer en la normativa universitaria a partir de este momento, por eso consideramos que es un hecho histórico para la Vicerrectoría de Acción Social”, reiteró Jiménez.

La Sra. Ana Isabel Vargas Dengo, hija de María Eugenia Dengo, estuvo presente en la actividad en la que se reconoció el trabajo de su madre Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

La comisión del jurado también le otorgó una mención de honor a la docente y directora del Recinto de Guápiles de la UCR, Rosa Julia Cerdas González, por su trabajo de gestión cultural y construcción de políticas públicas en la Comunidad de Pococí (EC-240).

Para Rosa Julia, el intercambio con las comunidades y la creación de un nuevo conocimiento dicta el camino que deben tomar para brindar un adecuado acompañamiento.

“Para mí, la Acción Social es un área sustantiva de la universidad, es la que nos permite estar ubicados con la comunidad. Qué pasa en nuestro entorno, cómo nos vinculamos con los problemas que tiene nuestra sociedad y a la que también nos debemos. No solamente formamos por medio de la docencia, sino que la Acción social nos permite ese acercamiento, una búsqueda conjunta” rescata Cerdas.

En la entrega del galardón también participaron el rector de la Universidad, Dr. Henning Jensen Pennington y el presidente del Consejo Universitario, Dr.Rodrigo Carboni Méndez, así como familiares de doña María Eugenia, personal de la VAS y coordinadores de proyectos de Acción Social.

El premio se seguirá entregando en forma anual. En 2019 se recibirán postulaciones de docentes de Ciencias Básicas y Ciencias Sociales.

Esteban Hidalgo Pena

Unidad de Comunicación Vicerrectoría de Acción Social

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: Estudiantes de la Sede de Occidente ofrecen apoyo a organizaciones comunales

El Sol Brilla para Todos, que atiende a adultos con discapacidad, es una de las organizaciones beneficiadas con este TCU. Foto Grettel Rojas Vásquez.

El TCU Apoyo a Entidades Comunales de la Sede de Occidente permite que los estudiantes pongan sus conocimientos al servicio de organizaciones no lucrativas y que trabajen de la mano con diferentes poblaciones.

Según la profesora Jeannette Morales, encargada del proyecto, actualmente se está colaborando con organizaciones sociales como “El sol brilla para todos” (para personas adultas con discapacidad) y “Hogar diurno coraje y esperanza” en San Ramón, con la “Asociación de cuidados paliativos de Palmares”, y con el hogar de ancianos y la biblioteca pública de Atenas.

Morales explicó que este proyecto ofrece en primera instancia apoyo administrativo “estas organizaciones en general carecen de recurso humano, muchas veces solo están las juntas directivas y no tienen el sustento administrativo para poder ordenarse”.

Señaló que los estudiantes inscritos colaboran con la definición de planes estratégicos, reglamentos, procedimientos, ofrecen asesoría legal y les ayudan a conseguir recursos. En el área de informática se colabora con sistemas de información y con sistemas para llevar el control de activos fijos, ya que estas organizaciones reciben donaciones y ayudas pero no cuentan con los sistemas adecuados para registrarlos.

El proyecto también ofrece capacitaciones a funcionarios y a la población atendida y sus familias. Por ejemplo, los estudiantes ofrecerán talleres sobre la ley 7600 a funcionarios de “El sol brilla para todos” y a los beneficiarios y sus familias.

Karen Rojas Rojas, Directora del El Sol Brilla para todos, calificó de “gigantesco” el aporte que ofrecen los estudiantes por medio del trabajo comunal.

Ahorita nos están ayudando con la promoción de la institución, con una página web y con talleres de psicología, son apoyos muy importantes porque son herramientas que nosotros no tenemos y es una forma de aprovechar el recurso”.

Los estudiantes inscritos también tienen la oportunidad de participar en actividades recreativas, lo que les permite interactuar con los beneficiarios.

Frida Xirinachs, estudiante de Informática Empresarial, está inscrita en este de TCU. Ella señala que su proyecto principal lo desarrolla con el “Hogar diurno coraje y esperanza”, organización con la que trabaja en la elaboración de una base de datos que permitirá registrar la cantidad de adultos mayores que tiene el distrito de San Juan de San Ramón, dicha base es un requisito solicitado por el IMAS a estas organizaciones para subir de categoría.

Además, Frida colabora con actividades recreativas que se realizan en diferentes organizaciones. “Me gusta mucho el TCU, me permite relacionarme con las personas beneficiadas y con los compañeros. Con el TCU he aprendido a mejorar la comunicación para trabajar con diferentes tipos de poblaciones”.

Frida considera que este tipo de proyectos le ayudan a tener un conocimiento integral de la sociedad, ya que muchas veces los estudiantes de Informática Empresarial trabajan en proyectos que requieren poca interacción social.

Grettel Rojas Vásquez

Periodista, Sede de Occidente

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR fomenta emprendimientos culturales y propuestas de economía social solidaria

  • Proyectos trabajan en Guácimo, Nandayure, Golfito y Ostional entre otras comunidades

Grupo de mujeres de Coopemolus Chomes reciben taller sobre mercadeo y turismo comunitario, como parte del trabajo del TC-491. Foto de Luis Castro.

Comunidades de Guácimo, Nandayure, Golfito, Ostional, Chomes, Nandayure y Zarcero, entre otras, implementan actividades socioeconómicas rentables y emprendimientos con enfoque de economía social solidaria y gestión cultural con el apoyo de proyectos de Trabajo Comunal Universitario (TCU) de las Escuelas de Administración Pública y de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Desarrollo sostenible: emprendimiento y economía social solidaria (TC-491) y Producción cultural y emprendimiento en las comunidades (TC-712) son dos proyectos de Acción Social que tienen como elemento en común el trabajo en conjunto con comunidades para el emprendimiento de negocios exitosos y la articulación de agentes culturales que promuevan y administren con éxito la producción cultural.

Acompañamiento a iniciativas de economía social

El proyecto TC-491 inició hace dos años para fortalecer actividades socioeconómicas de organizaciones, instituciones o grupos de personas. Según Georgenella Barboza, coordinadora del TCU, “la idea es acompañar a diferentes iniciativas de economía social que ayudan a personas que no tienen nivel académico en el uso de herramientas de Excel, vocabulario básico en Inglés y cómo mercadear su negocio”.

Mediante el trabajo interdisciplinario colaborativo, este proyecto genera conciencia social en la población estudiantil por medio del contacto de las y los estudiantes con personas de diferentes comunidades de Limón, Alajuela, Puntarenas, Guanacaste y sus realidades de vida.

Luis Castro, estudiante de Administración Aduanera y Comercio Exterior formó parte de este TCU y recordó cómo el proyecto apoyó a grupos de mujeres molusqueras en Chomes, Puntarenas en el proceso legalización e inscripción de sus negocios y promoción turística. “Se trabaja en el empoderamiento, liderazgo, la comunicación asertiva, trabajo en equipo y manejo de herramientas en informática, entre otras. Desde cómo utilizar el facebook, administrar la página web, técnicas de mercadeo”, mencionó.

Las y los estudiantes trabajan en conjunto con las comunidades, a partir de sus propias necesidades. En este proceso, no solo se comparten los aprendizajes académicos, sino que se adquieren conocimientos de las poblaciones y grupos con los que se articula.

Según Melany Valverde, estudiante de Administración Aduanera “[aprendió] sobre el procesamiento del arroz y cómo los productores en Nandayure no posee herramientas básicas de comercialización, contabilidad, ni apoyo en mantenimiento de maquinaria o en liderazgo”. Valverde destaca la capacidad de los arroceros de luchar y fortalecer nexos comunitarios con instituciones estatales como el INDER.

En el TC-712 las comunidades indígenas comparten saberes y generan vínculos e identidad. Foto: cortesía del proyecto.

Emprendimiento, cultura y desarrollo

El proyecto TC-712 busca formar agentes culturales capaces de promover y gestionar la producción cultural en las comunidades Golfito, Ostional, Guápiles y Buenos Aires. Según Xiomara Zuñiga, responsable de esta iniciativa, “el objetivo de este TCU es generar emprendimientos en las comunidades desde la cultura”. La idea es formar agentes culturales en las comunidades, que sean capaces de promover y administrar la producción cultural.

Por medio del TCU se desarrollan 4 líneas de trabajo que se fortalecen desde la gestión cultural: deporte, rescate cultural, biodiversidad y cultivos orgánicos.

Por ejemplo, en la comunidad de Salitre, Buenos Aires se ha trabajado con una red de mujeres para recolectar y reciclar la basura en un centro de acopio, que les permita generar ingresos económicos. Además se trabaja en un proyecto que incentiva el fútbol femenino y se brindan talleres de arcilla.

Por su parte, las asociaciones Bribri Pat y Bribri Pa Kaneblo trabajan en el rescate cultural por medio de talleres música, diseño para red de mujeres, emprendimiento, empoderamiento de las mujeres que trabajan la cerámica y el tratamiento de las arcillas como parte de la cultura y de la memoria colectiva. Este tipo de iniciativas busca trabajar la identidad cultural en el territorio indígena de Salitre.

Otra red de personas en Salitre incentiva cultivos orgánicos con huertas comunitarias y trabajan productos para elaborar abonos orgánicos. “ Las lideresas involucradas son personas claves que comparten saberes y generan vínculos entre estudiantes y comunidades para solucionar los problemas que afectan a los pobladores”, agregó Xiomara Zuñiga.

 

Alfredo Villalobos Jiménez

Periodista Vicerrectoría de Acción Social

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Laboratorio clínico de la UCR es el primero en Centroamérica con acreditación en bacteriología

  • Esta certificación de calidad favorecerá una más rápida atención de los pacientes del Hospital del Trauma, con padecimientos asociados a bacterias

La Dra. Cindy Sandí Villalobos, una de las coordinadoras de la Sección de Bacteriología utiliza uno de los equipos donde se hacen los cultivos para determinar el tipo de antibiótico adecuado para el tratamiento de una determinada bacteria. Foto: Anel Kenjekeeva.

El Laboratorio Clínico de la Universidad de Costa Rica (UCR), que brinda servicios exclusivos al Hospital del Trauma del Instituto Nacional de Seguros (INS), recibió el martes 27 de noviembre la ampliación de la acreditación en la Norma ISO15189, en el área de Bacteriología, con lo cual se ubica como el primero en Costa Rica y Centroamérica en recibir este reconocimiento.

De esta forma se podrá determinar de una manera más expedita el tipo de bacteria que podría tener un paciente y los antibióticos que serían necesarios para su tratamiento, lo cual ahorraría gastos en la póliza de seguro de las personas, por días cama en espera de los resultados.

Desde el 2006 el Laboratorio Clínico de la UCR, con sede en la Ciudad Rodrigo Facio, obtuvo su primera certificación de calidad que fue la ISO 17025, cuando acreditó seis pruebas de química clínica y ya en el 2012 obtuvo la acreditacón en la Norma ISO15189, específica para laboratorios. Ambas, fueron otrogadas por el Ente Costarricense de Acreditación (ECA).

Con el INS inició su relación desde hace 11 años, al establecer otro laboratorio clínico en el Albergue, para brindar un servicio primero con horario y a partir del 2013, cuando se inaugura el Hospital del Trauma, se atiende las 24 horas del día. También, desde el 2015 se estableció un Banco de Sangre para servicio de este nosocomio, el cual es totalmente autosuficiente.

A la vanguardia

Con la ampliación de la acreditación de la Norma ISO15189, en el área de Bacteriología, el Laboratorio clínico de la UCR es el primero que obtiene este reconocimiento a la calidad en el país, así como en Centroamérica, con la tecnología Maldi-toff.

En referencia a este logro, Henning Jensen Pennington, rector de la UCR expresó que “es un motivo más par enorgullecernos, de los esfuerzos por invertir en estas dos áreas fundamentales de nuestro estado social de derecho: la educación y la salud”.

Jensen destacó también que al ampliarse la cobertura a la sección específica de Bacteriología no solo queda demostrada la voluntad de ambas instituciones por formar profesionales expertos en esta área, sino también por invertir en el equipo necesario para asegurar que cada paciente, que son la razón de ser de esta alianza, reciba el mejor cuidado posible.

El Laboratorio clínico de la UCR recibió la ampliación de la acreditación con la Norma ISO 15189, en el área de Bacteriología. En la foto: Ilse Delgado Delgado, coordinadora de la Secretaría de Acreditación de Organismos de Inspección del ECA, Henning Jensen Pennington, rector de la UCR, Mainor Calderón Jiménez, jefe del Laboratorio y Gerardo Ortega, médico asistente de la Gerencia de Servicios Médicos Hospitalarios del INS. Foto: Anel Kenjekeeva.

Otro aspecto que mencionó el rector fue que el diagnóstico pronto y preciso de las bacterias que pueden estar afectando a quienes ingresan al Hospital del Trauma “es solo un paso más hacia contar con tratamientos más certeros, más prontos y más afectivos”.

También Gerardo Ortega, médico asistente de la Gerencia de Servicios Médicos Hospitalarios del INS, expresó que la ampliación de la acreditación en el área de Bacteriología “nos coloca a la vanguardia en la prestación de servicios de este tipo en nuestra Institución y en nuestro país”.

Tecnología de punta

El equipo con el cual el Laboratorio clínico alcanza la ampliación de su acreditación en el campo de la bacteriología permitirá realizar pruebas de ‘Tinción de Gram’ para ver las bacterias y clasificarlas y además se harán, mediante cultivos, pruebas de sensibilidad a antibióticos.

Estos estudios podrán hacerse a partir de hueso, tejidos, muestras de heridas e incluso en prótesis del paciente.

Según explicó Mainor Calderón Jiménez, jefe del Laboratorio clínico de la UCR, todo paciente que ingresa al Hospital del Trauma requiere de un examen bacteriológico, debido a que como son personas accidentadas usualmente primero se los remite a los hospitales del país, donde adquieren la bacteria ‘nosocomial’, propia de esos centros de salud.

Durante el acto de entrega de la ampliación de la acreditación en bacteriología, Calderón comentó que lo que a nivel nacional parecía imposible se logró. “Pero esto por supuesto no ha sido un camino fácil ni mucho menos corto, pero es la caracterización plena de lo que es un Sistema de Gestión de Calidad”, agregó.

Comentó asimismo que este Sistema tiene cuatro componentes que son la planificación, el aseguramiento, el control y la mejora y en este último aspecto prevé una futura acreditación del Laboratorio Clínico de la UCR en Anaerobios, así como del Banco de Sangre, por parte de la Autoridad Americana de Bancos de Sangre.

Nidia Burgos Quirós

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: Recinto de Paraíso impulsa turismo ecológico en Cartago

  • Propuestas plantean iniciativas sostenibles que generen beneficios económicos a las comunidades

Los cinco distritos que componen el cantón de Paraíso de Cartago, cuentan con diversos atractivos turísticos para ofrecer a sus visitantes. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Desde hace año y medio, 14 estudiantes del Recinto de Paraíso de la Universidad de Costa Rica (UCR) trabajan junto a las comunidades de Cartago en la creación de proyectos que intentan aprovechar el potencial turísticode la provincia de forma sostenible.

Los jóvenes cursan la carrera de Turismo Ecológico y como parte de su proceso de formación se dieron a la tarea de visitar comunidades aledañas a fin de detectar necesidades a las que es posible dar atención desde su campo de estudio.

Según la docente Marisol Mayorga, la iniciativa permite que los jóvenes pongan en práctica el conocimiento que han adquirido en las aulas y que a partir de propuestas de ecoturismo colaboren con el desarrollo de las comunidades.

La docente Marisol Mayorga guió el trabajo de los estudiantes del Recinto de Paraiso para consolidar seis propuestas que aprovechan el potencial turístico de la provincia de forma sostenible. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

“Los estudiantes trabajan con las comunidades para ayudarles a detectar un futuro más sostenible desde la perspectiva económica, pero también ambiental”, señaló la docente.

Los seis proyectos turísticos diseñados por los jóvenes fueron presentados en el Recinto de Paraíso el pasado 9 de noviembre durante el espacio “Simbiosis Cultural: VIII Encuentro de Ecoproyectos de la carrera de Turismo Ecológico”.

Propuestas atienden realidades locales

Los estudiantes Mariana Marín, Jairo Cedeño y Javier Barrantes se acercaron al cantón de Paraíso, donde detectaron la ausencia de espacios para la promoción del arte local, lo cual les motivó a proponer una feria creativa cultural.

Mariana Marín detectó la ausencia de espacios para la promoción del arte local en el cantón de Paraíso, lo cual la motivó a proponer una feria creativa cultural. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

La actividad se realizaría una vez al año y albergaría de forma exclusiva a los artesanos de los cinco distritos del cantón. El espacio permitiría que los asistentes aprecien el trabajo artístico de la comunidad, mientras consumen gastronomía local.

“El cantón de Paraíso fue declarado de interés turístico en 1993 y aún así no hay muchas iniciativas para atraer gente. Queremos que la gente conozca lo que hay aquí, porque tenemos mucha riqueza” señaló la joven, quien afirmó que la iniciativa ya cuenta con una valoración positiva de la Municipalidad.

Los estudiantes Yulicsa Zamora, Hilary Villalobos y Antony Solano se involucraron con el cantón de Turrialba, donde a pesar de que existen varios hoteles que reciben visitantes constantemente, la comunidad no ha dado a conocer los atractivos de la zona.

Antony Solano,Yulicsa Zamora y Hilary Villalobos trabajaron en la propuesta de una ruta turística que permita a ofrecer a los visitantes los atractivos de Santa Cruz de Turrialba. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

“Queremos mostrar los atractivos que tiene San Cruz de Turrialba, pues actualmente es vista como zona de paso o de producción de lácteos, queremos mostrar que tiene un equilibrio cultural y natural”, afirmó Solano.

Los jóvenes proponen la creación de una ruta turística que permitiría a los turistas disfrutar de espacios como el tour del queso en la Finca La Florita o realizar observación de aves en la Granja Turística Miravalles, mientras que las familias de la localidad se benefician con la generación de ingresos económicos.

Iniciativas impulsan educación ambiental

Según los estudiantes Anthony Padilla y Diego Ramírez, entre las problemáticas que experimenta el cantón de Paraíso se incluye la cacería de aves, situación que amenaza la existencia de las especies y limita el acercamiento de las nuevas generaciones a la fauna de la localidad.

Anthony Padilla y Diego Ramírez recabaron el conocimiento sobre aves de los adultos mayores del Cantón de Paraíso y lo conviertieron en una guía biocultural, por medio de la cual quieren promover la conservación y la educación ambiental. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Ante este panorama, los jóvenes idearon la creación de una guía biocultural que rescata el conocimiento de los adultos mayores sobre las aves y lo convierte en un producto didáctico atractivo y de fácil consumo, incluso para los niños.

La guía incluye las 21 especies más comunes de la localidad entre las que figuran aves como el Siete Colores, el Pecho Amarillo y el Chayotero. La información se complementa con ilustraciones y cuentos cortos.

“Con esta guía queremos llevar un mensaje de conservación y que al mismo tiempo, fomente la educación ambiental. Cuando se le da a pueblo la posibilidad de identificarse con una problemática, va a salvaguardar el recurso en peligro” afirmó Ramírez.

Jaqueline Herrera y Daniela Bejarano elaboraron una guía lúdico educativa para promover la concientización de los estudiantes de primaria sobre las problemáticas ambientales que aquejan a la comunidad de Ujarrás. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Las estudiantes Jaqueline Herrera y Daniela Bejarano también reconocieron la necesidad de impulsar la educación ambiental pero en su caso, en la comunidad de Ujarrás, localidad amenazada por la cacería, la desforestación y la contaminación del agua y el suelo.

Las universitarias crearon una guía lúdico educativa que a partir de diversas actividades intentaría concientizar sobre las problemáticas de la localidad a los estudiantes de cuarto, quinto y sexto año de la Escuela Clemente Avendaño Sáenz.

“Queremos que los niños aprendan a valorar lo que tienen alrededor y creemos que así se preocuparían por cuidarlo pero además, podrían aprovecharlo por medio del turismo sostenible” afirmó Herrera.

Sharon Hernández y Carolina Quirós detectaron en la finca Tres Equis, en cantón de Turrialba, una oportunidad para crear un modelo de interpretación ambiental que pueda ser replicado por la comunidad. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Una perspectiva similar es la que quieren promover Sharon Hernández y Carolina Quirós, quienes se acercaron a la popular finca Tres Equis ubicada en el cantón de Turrialba para plantear un modelo de interpretación ambiental.

Según Hernández, tras varios años de explotación ganadera, la finca fue recuperada y ahora puede aprovecharse como atractivo turístico y espacio de educación ambiental mediante la creación de un sendero que presente la historia del lugar y promueva la conservación.

“Queremos que la comunidad vea esta propuesta como ejemplo para desarrollar otros proyectos. Hay muchas familias que tienen finquitas pequeñas pero tal vez no saben cómo empezar a aprovecharlas.” afirmó la universitaria.

Adriana Orozco y John Lewis diseñaron una ruta de turismo rural comunitario para el cantón de Alajuelita, en San José, que permitiría a los visitantes conocer lugares con valioso atractivo cultural, histórico o natural. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

Impacto trasciende la provincia de Cartago

Pero el aporte de esta iniciativa del Recinto de Paraíso ha beneficiado incluso a otras comunidades, pues los estudiantes John Lewis y Adriana Orozco salieron de Cartago y trabajaron una ruta de turismo rural comunitario para el cantón de Alajuelita, en San José.

Los jóvenes diseñaron un recorrido que permitiría a los turistas que visiten la localidad conocer al menos seis lugares con atractivo cultural, histórico o natural, dentro de los que se incluyen el Parque Central, una fábrica de queso artesanal y la popular Cruz de Alajuelita.

“El cantón ha recibido un estigma que no se merece. El turismo rural comunitario visibiliza la riqueza del lugar. Queremos darle una cara diferente y que al pensar en Alajuelita la gente recuerde el sabor del chinchiví o las belleza de sus miradores” enfatizó el universitario.

La iniciativa ya fue presentada a la Municipalidad de Alajuelita y al igual que el resto de los proyectos, evidencia los valiosos resultados que es posible conseguir cuando el conocimiento académico es puesto al servicio de la sociedad.

Andrea Méndez Montero

Periodista, Oficina de Divulgación e Información.

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: El maíz del futuro sería más resistente a efectos del cambio climático

UCR Presente en foro científico mundial

El Dr. Pablo Villegas Bolaños presentará un estudio que identifica las variedades de maíz mesoamericanas más tolerantes a la radiación en la Asamblea General de la Academia de Ciencias del Mundo en Desarrollo (TWAS)

El maíz es un cultivo de gran importancia en América Central y el mundo, del cual dependen más de 800 millones de personas como fuente de proteína (foto con fines ilustrativos).

En la ciudad de Trieste, Italia, del 27 al 29 de noviembre, se reúnen destacados científicos y científicas de los países en desarrollo para intercambiar los avances de investigaciones que buscan resolver los grandes desafíos que enfrenta la humanidad en la Vigésimo octava Asamblea General de la Academia de Ciencias del Mundo en Desarrollo, TWAS por sus siglas en inglés, (The World Academy of Sciences).

Allí, el Dr. Pablo Bolaños Villegas, investigador de la Estación Experimental Agrícola Fabio Baudrit Moreno (EEAFBM) de la Universidad de Costa Rica (UCR), es el único representante de Costa Rica y uno de los pocos de América Latina, quien presentará en este importante foro mundial una muestra de la investigación de alto nivel que se realiza en el país, con su estudio sobre maiz.

“Es un orgullo representar a Costa Rica y a la UCR y dar a conocer nuestro trabajo ante instancias internacionales. El beneficio es que a partir de éstas reuniones salen colaboraciones con científicos de otros países lo cual permite trabajar más rápido y mejor” expresó el investigador desde Italia.

Encontrar las variedades de maíz resistentes a la radiación ionizante, es el objetivo que se ha propuesto el joven investigador Pablo Bolaños para contribuir a palear los efectos del cambio climático en este cultivo.

Maíz, un cultivo vital

El maíz es un cultivo vulnerable al cambio climático, ya que la radiación provoca daños en el ADN de las plantas afectando la división y el crecimiento celular, lo que a su vez disminuye las cosechas. Se estima que con el cambio climático podría haber una reducción en las cosechas, lo cual podría traer hambrunas y desnutrición, por lo que encontrar soluciones a esta amenaza es vital para los países en desarrollo.

Por eso, el Dr. Bolaños se ha enfocado en comprender el mecanismo por el cual las plantas de maíz se protegen de la radiación y ha determinado que hay diferencias entre las variedades de maíz en su capacidad de tolerar este daño, por lo que ahora está estudiando la respuesta a nivel celular y molecular.

Caracterizar las variedades de maíz mesoamericanas más tolerantes a la radiación ionizante será un paso fundamental para que, en el futuro cercano, se puedan realizar cruces y desarrollar materiales más fuertes y más productivos capaces de resistir los efectos del cambio climático.

“Si las plantas tienen mecanismos efectivos de reparación eso les da una ventaja y en términos científicos de ciencia básica es un tema muy importante poder detectar cómo ese ADN se repara para utilizarlo con fines de mejoramiento genético de cultivos”, comentó Luis Barboza, director del CIGRAS y colaborador del proyecto.

En el estudio se están analizando 26 líneas de maíz, en su mayoría originarias del altiplano mexicano, pues se piensa que las variedades de tierras más altas tienen mayor tolerancia. También se estudian otras líneas costarricenses y estadounidenses (foto cortesía Pablo Bolaños).

Ciencia de alto nivel

En esta investigación Bolaños ha contado con el aporte de otros científicos costarricenses; Carlos Echandi de la Estación Fabio Baudrit, Luis Barboza y Andrés Hernández del Centro de Investigación en Granos y Semillas (CIGRAS), Luis Alexis Jiménez del recinto de Tacares y Miguel Rojas del Centro de Biotecnología del ITCR.

Pablo Bolaños Villegas es egresado de la carrera de Fitotecnia de la UCR y obtuvo una maestría en horticultura en la Universidad de Pingtung y el doctorado en biología molecular de la agricultura en la Universidad de Hsinchu, ambas de Taiwan. En 2016 fue nombrado miembro joven en la Academia Mundial de Ciencias, puesto que ocupará hasta el 2020. Después de ese periodo puede ascender a alumno de la Academia y luego, si otros miembros lo postulan, puede pasa a ser miembro pleno.

La Academia de Ciencias del Mundo en Desarrollo (TWAS), auspiciada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es una academia de ciencias basada en el mérito, que reúne 1200 científicos (as) de unos 90 países. Su principal objetivo es promover la capacidad científica y la excelencia para el desarrollo sustentable en el mundo en desarrollo.

La Asamblea de TWAS aglutina a una gran cantidad investigadores e investigadoras por lo que al ambiente es multidisciplinario, multiétnico y con paridad de género. La Asamblea que se realiza en Trieste, Italia, el costarricense Pablo Bolaños (primera fila de derecha a izquierda) posa junto a sus colegas (foto cortesía Pablo Bolaños).

 

Katzy O`neal Coto

Periodista Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: Productores de frijol incorporan semillas de alta calidad en sus cultivos

  • Estación Experimental Agrícola de la UCR vuelve la producción local de frijol una realidad

Cultivos de frijol en Nicoya. Foto: Néstor Chaves.

De acuerdo con el censo agropecuario del 2014, en Costa Rica existen cerca de 19500 hectáreas sembradas de frijol. Es decir, una extensión equivalente a 270 veces el Parque de la Sabana.

El frijol que se siembra en Costa Rica suple la cuarta parte de la demanda nacional y brinda empleo a miles de productores a lo largo del país. Así lo afirma el agrónomo e investigador, Néstor Chaves, quien coordina la Estación Experimental Agrícola Fabio Baudrit (EEAFBM) de la Universidad de Costa Rica.

Fundada en 1955, con el nombre de «Finca San Fernando», la EEAFBM en San José de Alajuela, suple y reproduce las dos primeras categorías genéticas de semilla de frijol a nivel nacional por medio del proyecto de Acción Social Producción de semilla Genética y de Fundación de frijol (ED-158).

Única en el país, esta estación obtiene semillas de alta calidad por medio de un proceso llamado mejoramiento genético, la primera categoría que obtienen se conoce como semilla genética.

Esta semilla es el primer paso del sistema oficial de reproducción de frijol iniciado por la propia EEAFB, el cual permite obtener semillas de alta calidad que cumplen con cuatro requisitos fundamentales: alta pureza genética y física y alta calidad fisiológica y fitosanitaria. Dicho proceso es certificado por la Oficina Nacional de Semillas (ONS), ente fiscalizador de calidad a nivel nacional.

La EEAFB también lleva más de 30 años trabajando con asociaciones de pequeños productores organizados (ASOPROS) de diversas regiones del país, con los cuales ha generado un sistema alterno de producción local, en donde estas semillas genéticamente mejoradas son suministradas y repartidas entre los asociados para obtener frijoles de alta calidad a un menor precio.

El sistema está adaptado a las necesidades de los productores locales, permitiéndoles sembrar variedades criollas únicas de sus zonas, proceso que sería imposible dentro del sistema oficial. Gracias a la modalidad, las ASOPROS pueden autoabastecerse de semillas y procurar la comercialización del grano por parte de sus asociados.

Según Ana Yanci Fonseca, presidenta de la Asociación de Productores de Guajaral, el mayor reto de unirse al sistema de producción local ha sido reeducar a los agricultores para que utilicen las semillas fundación en vez de sus propias semillas, no obstante, gracias al sistema logran abastecer a todos los miembros y han establecido relaciones comerciales con cadenas como Walmart a quienes les venden los productos.

Alexander Fallas, líder de la asociación de productores de Chángena, afirma que gracias a las semillas que compran de la EEAFBM, sus granos son de mayor calidad y obtienen una mayor producción. Aunque la adquisición de estas semillas es pequeña en comparación con otras asociaciones debido a su cantidad de miembros, Fallas destaca que la capacitación que han recibido los productores por más de 6 años es invaluable.

A la fecha, la EEAFB se ha vinculado con asociaciones de productores en Veracruz y Águila de Pérez Zeledón, Guajaral, Concepción y Chángena de Buenos Aires, Sardinal de Carrillo, Pueblo Nuevo de Upala y Los Chiles.

Infografía del proceso de mejoramiento genético de semillas de frijol. Elaboración: Diana Mora.

Sistemas de producción

Una vez obtenida la semilla genética, ésta se vuelve a sembrar y cosechar obteniendo la semilla fundación. Esta nueva semilla luego es suministrada al Consejo Nacional de Producción (CNP) para que por medio de sus reproductores se obtengan las nuevas categorías, la semilla registrada y por último, la certificada.

A medida que se siembran las diferentes semillas, éstas aumentan en cantidad. La última de estas semillas dentro del proceso, la certificada, se utiliza para cultivar el frijol que todos conocemos e incorporamos dentro de nuestras dietas.

En el caso del sistema local, los productores reciben las semillas fundación y deben sembrarlas para obtener las dos últimas semillas.

Comités técnicos

Desde la EEAFBM, también se establecen Comités Técnicos en las diferentes localidades para garantizar la fiabilidad del proceso y la calidad del producto final. Estos grupos son fundamentales para que el sistema de producción local prospere, así lo afirma Chaves, quien ha colaborado con la capacitación de sus miembros sobre procesos de siembra, fiscalización y evaluación de lotes, inspecciones de campo, manejo del cultivo, enfermedades transmitidas por semilla y manejo post cosecha.

Estos comités fungen como entes certificadores, puesto que la ONS no puede fiscalizar todos los procesos en las diferentes comunidades. De acuerdo con Álvaro Ulate Hernández, coordinador del Programa de certificación de frijol de la OGS, las supervisiones en las etapas de floración, precosecha y cosecha de la semilla deben ser realizadas de 3 a 4 veces por ciclo.

Según indicó Chaves, los productores nacionales no solo deben enfrentarse a problemáticas ambientales como bajadas de temperatura que afectan la polinización de las semillas, sino también a un sistema de mercado que favorece a los grandes compradores sobre los propios agricultores.

Si bien el ámbito de regularización comercial es aún incierto, la EEAFBM permite una mejor distribución de semillas de calidad a nivel nacional para que todos los sectores puedan competir de cierta manera en el mercado. Asimismo, la estación también desarrolla nuevas variedades de frijol acorde con las amenazas o temporales que se detecten en el país.

Esteban Hidalgo Pena

Unidad de Comunicación Vicerrectoría de Acción Social

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: Sede del Occidente tiene su primer Feria de Gestión del Riesgo

  • El espacio brindó la oportunidad para concientizar sobre el manejo de emergencias

La feria ofreció una gran variedad de talleres para concientizar sobre la gestión del riesgo. (Fotografía facilitada por la Brigada de Atención Psicosocial).

Durante tres días llenos de charlas y talleres, la Sede del Occidente de la Universidad de Costa Rica (UCR) disfrutó de la primera Feria de Gestión del Riesgo organizada por la Brigada de Atención Psicosocial con apoyo del Módulo de Psicología y Atención de Emergencias y Desastres dado en la Sede de Occidente.

El evento tomó lugar desde el 6 al 8 de noviembre y presentó una gama de actividades que ahondaron en temas como primeros auxilios psicológicos, manejo de incendios, liberación de vía área, y otros asuntos pertinentes para la comunidad.

Uno de los coordinadores de la Brigada de Atención Psicosocial, Marco Carranza, destacó la relevancia que tiene llevar estas actividades a los distintos recintos del país, y concientizar a las comunidades sobre el manejo de situaciones de riesgo e incentivar su participación en estos procesos.

“Es importante que la gente se de cuenta que la gestión del riesgo no es un asunto de la Comisión, que no es un asunto nada más de la Cruz Roja, la Fuerza Pública y toda esta gente que es primera respuesta, sino que es un proceso estructural y social en el que participamos todas y todos”, afirmó Carranza.

El evento ofreció charlas que ahondaban en el manejo de emergencias. (Fotografía facilitada por la Brigada de Atención Psicosocial).

El objetivo descrito por Carranza se intentó lograr a través de una serie de talleres, de los que formó parte el espacio “Cartografías” a cargo de Willy Salazar, estudiante de Geología y participante del TCU-550, quien elaboró mapas de percepción de riesgo junto a los participantes de la actividad.

Salazar señaló la importancia que tiene este tipo de espacios para poder darle voz a la comunidad y entender las emergencias desde otros puntos de vistas que son ignorados en muchos protocolos.

“Muchas veces la misma población no sigue las directrices porque no toman en cuenta su opinión y tal vez tienen razón (…) al hacer este tipo de talleres, uno se da cuenta de estos aspectos que son muy importantes a la hora de tomar decisiones.” comentó el estudiante.

Amanda Núñez Chacón

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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UCR: Niños y niñas liberaron peces en el Pacífico

  • En el contexto del 40 aniversario de la Isla del Coco

  • Alevines de pargo manchado fueron liberados para devolver recursos al mar

El Parque Marino del Pacífico realiza liberaciones constantes de diferentes especies marinas, como tortugas y peces. Foto: Angélica Castro.

El Golfo de Nicoya se pobló con 500 nuevos alevines de pargo manchado, que fueron liberados como una forma de devolver recursos al mar. Los encargados de la liberación fueron niños y niñas de Puntarenas, Naranjo y Liberia, quienes pasaron todo el día aprendiendo sobre la vida marina en el Parque Marino del Pacífico.

La liberación de peces se realizó en el marco del proyecto de acción social Redescubriendo Puntarenas (EC-415) de la Sede del Pacífico de la Universidad de Costa Rica (UCR). Este establece un vínculo entre la universidad y el Parque Marino del Pacífico, enfocado en acercar a la población a la provincia y fortalecer la formación sobre la protección marina.

“Queremos que la población vea a Puntarenas desde otra perspectiva, con otros ojos. Que empiece a redescubrir qué elementos hemos dejado de lado y empiece a sentirlos como propios”, explicó Stefanny Fórester Delgado, coordinadora del proyecto. En esta ocasión se unieron con la ONG Misión Tiburón y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), en el marco del 40 aniversario del Parque Nacional Isla del Coco.

Las personas visitantes disfrutaron un recorrido por cuatro estaciones, en las que aprendieron sobre las manta rayas, tiburones, tortugas y peces que habitan la costa puntarenense. Se dio un énfasis especial a conocimientos generales sobre la Isla del Coco, aprovechando la exposición llamada “Travesía por la Isla del Coco”, que fue donada al Parque Marino por el Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar) y el Museo +UCR.

“La Isla del Coco es sumamente fascinante, porque es oceánica”, explica Geiner Golfín Duarte, guardaparques y encargado del Proyecto de Manejo de Recursos Naturales de la Isla del Coco. “El objetivo nuestro era traer información básica a los niños de puntarenas para que ellos entiendan y sepan la dimensión de tener el Parque Nacional Isla del Coco dentro de uno de sus distritos”. agregó.

Algunas de las cosas que las personas visitantes aprendieron es que la Isla del Coco amplía los límites terrestres, ya que nos permite tener como fronteras a Colombia y. Ecuador y está a 36 horas en barco de Puntarenas. También hay 14 especies de tiburones y abunda el tiburón martillo y es uno de los diez puntos de buceo más importantes del planeta. Además, ¿sabía usted que fue un centro penal?

Kiany Álvarez Vega está en sexto grado de la Escuela José Ricardo Orlich Zamora, en Chacarita y es parte del proceso educativo que lleva el proyecto de acción social. No es la primera vez que visita el parque y ha participado en otras liberaciones.

“Usted primero que todo tiene que ir rápido al mar, porque los peces quedan con poquito oxígeno porque es muy poquita agua. Hay que ir rápido a echarlos en el agua. Si le queda uno abre rápido la bolsa y le echa agua. Espera un ratito para que vuelvan a consumir el agua y después lo vuelve a tirar”, explicó Kiany.

Los peces que libera el Parque Marino son especies que se producen en su propia área de investigación y producción. Se liberan en el Golfo de Nicoya porque son de valor comercial muy alto y están siendo sobreexplotados en el área.

“Si uno quiere le pone nombre a los peces y se siente bello, porque uno va a saber que el Parque Marino está soltando animales que están sanos, que ya no están contaminados de nada, porque siempre cuando los traen vienen con algo dañado. Como una tortuga que está mala porque se le enredó lo que traen las cervezas y le tuvieron que cortar las aletas”, agregó Kiany.

“Hemos tratado de que la gente perciba esto de forma integral, perciba la importancia, se sensibilice sobre este recurso y también vea a la Isla del Coco como algo propio. La Isla es el décimo distrito del cantón central de Puntarenas y los porteños desconocen eso. Estas actividades permiten que la gente sepa a dónde pertenece la isla, que somos más grandes en el mar que en la tierra y sirve para evidenciar que existe una deuda importante en todo el sistema educativo con la temática de conservación y protección marina”, concluyó Fórester.

 

Angélica Castro Camacho

Unidad de Comunicación Vicerrectoría de Acción Social

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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