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Etiqueta: William Walker

Primero de Mayo: ¿por qué es feriado?

Los pueblos que no defienden lo suyo,
terminan siendo inquilinos en su propio país
”.

1.- Decreto que establece el 1 de mayo como día feriado

Para el Partido Vanguardia Popular-Partido Comunista de Costa Rica, es muy importante estar a la par de las grandes conquistas de la clase obrera, de los desposeídos, de los hambreados, los excluidos, los marginados por el sistema neoliberal, burgués y de derecha.

Solo la memoria colectiva, la resistencia de clase y la organización podrá darnos un mundo nuevo. Bajo el régimen cipayo y burgués de la administración que sale y el vulgar continuismo anunciado, solo vemos en el horizonte la profundización de la pobreza, el desempleo y la profundización de la burocratización del Estado.

Pero pasemos, sucintamente revista a la fecha que nos convoca.

Pocos costarricenses saben que el 1° de mayo es feriado en nuestro país desde 1857, pero no por motivo del Día Internacional del Trabajador.

En Costa Rica, el feriado fue establecido por el decreto número 35 del 29 de octubre de 1857. Se transcribe aquí parte del decreto cuyo ejecútese firmaron el presidente, Juan Rafael Mora Porras, y su ministro del Interior encargado del Despacho de Hacienda y Guerra, Joaquín Bernardo Calvo:

Artículo 8: “En recuerdo del triunfo completo de las armas de Centroamérica y de la rendición y expulsión de las fuerzas filibusteras, el día 1 de mayo será feriado, y se celebrará en toda la República con la solemnidad posible, saludándose el Pabellón (Nacional) en la aurora de dicho día con veintiún cañonazos”.

Este hecho se dio 29 años antes de los eventos de Chicago que dieron origen al Día Internacional de los Trabajadores. El Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889, designó el 1 de mayo como festejo del movimiento laboral en homenaje a los mártires de Chicago, sindicalistas asesinados por su lucha a favor de la jornada de ocho horas que se originó en la huelga del 1 de mayo de 1886, culminada a los cuatro días en la Revuelta de Haymarket.

El movimiento tuvo alientos socialistas y anarquistas, de corte esencialmente anticapitalista. En Chicago, en el 1° de mayo, la memoria de estos hechos suele pasar totalmente inadvertida.

II.- ¿Qué conoce respecto al Primero de mayo en Costa Rica?

En el año de 2013, se cumplió el centenario de la celebración del primer 1 de mayo que históricamente se realizó en Costa Rica. Los discursos más importantes en esa oportunidad correspondieron a la intelectualidad costarricense, que en su gran mayoría eran “ácratas”, es decir, respondían a las corrientes anarco-sindicalistas prevalecientes en el país. En dicha oportunidad se presentaron: Omar Dengo, Joaquín García Monge y José María Zeledón y Carmen Lyra.

Se saldaba así, una gran ausencia, pues el 1 de mayo es de mucho más larga data y ya se había establecido a nivel mundial, desde 1886 en honor a los mártires de Chicago. Por eso, más que un feriado, el 1.° de mayo, es una forma particular de recuperar la memoria de clase. Pues en la lucha de 1886, se tenía como reivindicación esencial la jornada de ocho horas, ocho horas de descanso y ocho de ocio. Estos héroes de la clase obrera fueron ejecutados en los Estados Unidos en el año citado párrafos precedentes.

Es importante referenciar aquel 1 de mayo del año 1913, citando los párrafos de aquellos discursos visionarios, permítaseme hacer lectura de este documento para ilustrar lo que señalo:

Decía don Omar Dengo: “Niego y califico de mentida y pobre la conquista que a la Revolución Francesa se le atribuye” (se refería a lo de “Libertad, Igualdad y Fraternidad”) … “La igualdad existe en cuanto a que existe el mismo contubernio que siempre ha habido entre el poder político y el poder del oro; la libertad en cuanto a que continúan impunes todos los atropellos con que la prepotencia viola los derechos del débil”… ¡Impresionante! Es como si el profesor, insigne educador, don Omar Dengo, estuviera hablándonos hoy, ¡cien años después!

Y el no menos insigne patriota, educador también, don Joaquín García Monge, indicaba: “Ya sabemos que las efemérides y los héroes del trabajo no resplandecen con el brillo de los del Estado o los de la Iglesia, ni sus renombres resuenan pomposamente en los largos corredores de la historia; todos ignorados, ni se recuerdan, ni son objeto de culto”. ¡Qué clase de enseñanza!: Solamente “los y las de abajo” han de reivindicar a sus iguales”.

La extraordinaria visión de don Joaquín García Monge indicó a quienes le escucharon ese Primero de Mayo de 2013 que esta histórica fecha constituía una doble celebración para los y las costarricenses y para el pueblo centroamericano:

Para el trabajador centroamericano el Primero de Mayo es doblemente significativo en lo que importa a su condición de hombre y artesano. En un día como este, hace 56 años, el filibustero yanqui desistió de su primera tentativa de conquista armada del territorio que nuestros mayores nos heredaron”. Don Joaquín García Monge, nos recordaba ese Primero de Mayo de 1913 que, precisamente el Primero de Mayo de 1857, el esclavista gringo William Walker se rendía ante las tropas costarricenses. Hoy, en el 2013, ya hace 156 años de tan grande acontecer/…/ Y nuestra querida Carmen Lyra, aquel histórico día Primero de Mayo de 1913 enseñaba ya la importancia de la fecha y el concepto de solidaridad proletaria internacional.

Más adelante se puede leer lo siguiente en el marco de aquella histórica conmemoración sobre el 1 de mayo:

Ella le dijo a aquel auditorio de zapateros, panaderos, obreros tipógrafos, sastres y otros costarricenses lo siguiente: “Y no creáis es sólo un día de fiesta para los obreros de nuestro país: hoy es el día de fiesta de casi todos los obreros del mundo. En este momento, en muchas grandes ciudades, miles de ellos desfilan por las calles, con los rostros y los corazones alborozados, sintiéndose como los nuestros, hermanos de todos los obreros de la tierra”.

(http://www.diarioextra.com/Noticia/detalle/5452/primero-de-mayo:-hoy-somos-omar-dengo-hoy-somos-carmen-lyra-hoy-somos-joaquin-garcia-monge)

Una foto de esas históricas manifestaciones, se nos ofrecieron en la prensa escrita nacional, en atención de los 100 años de celebración del 1 de mayo.

Fuente: Por Alberto Barrantes C. alberto.barrantes@nacion.com

http://www.nacion.com/nacional/comunidades/revive-anos-luchas-conquistas-trabajadores_0_1336866463.html

III.- 1 de Mayo

En la bajamar de sus tareas
el concierto de banderas
tiñen de consignas el día
del trabajador, la trabajadora.
Multitudinarias proclamas
agitan la placidez
de los brazos,
con su incendio de luciérnagas.
Marcha indeleble, insondable
donde el valor
y la solidaridad
son enigmas
a mano alzada.
Discursos en llamas
en la espalda del recuerdo,
historia inédita que se repite
de esperanzas
huelgas tibias rompiendo
el orden,
clase trabajadora de asombros,
equilibrio de fuego en el acento,
vientres de obreras
en la rebeldía extendida
de las calles,
en la sed abierta
de justicia
sin los códigos
pesados que dictan los manuales,
“arriba los pobres del mundo”
y en un coro sonoro
el asfalto cede al grito
de la proclama:

¡¡¡ VIVA EL 1 DE MAYO,
VIVA LA CLASE TRABAJADORA!!!

León Triba, 1 de mayo 2013

IV.- Caída de William Walker-Derrota de la Doctrina del Destino Manifiesto

4.1.- El 1° de mayo de 1857 se produjo la rendición de William Walker.

El triunfo en Rivas contra la falange imperialista encabezada por las hordas de William Walker define la ruta de nuestra Segunda Independencia y la afirmación de nuestro Estado Nacional. Es el principio de la constitución de una República Democrática, más tarde traicionada por las oligarquías nacionales y lacayas. Sobre el triunfo antimperialista de 1856, también se afirman los principios esenciales de la soberanía nacional y los derechos humanos.

Definitivamente, constituye esta victoria la afirmación de nuestra voluntad de consolidar las libertades políticas ganadas en 1821, al separarnos de España.

En el imaginario colectivo debemos de hacer de esta fecha, algo de mayor significación que la del 15 de setiembre. Sí, porque nominalmente fuimos “independientes”, pero los grilletes de las cadenas siguieron sujetando los pies descalzos de nuestro heroico pueblo.

Sin embargo, desde 1913, en un afán internacionalista de corte socialista y sindicalista, en Costa Rica se ha venido celebrando el Día del Trabajo.

La victoria de Costa Rica sobre la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto de los Estados Unidos se festejó si acaso en dos ocasiones. En la década siguiente, los regímenes hacen política de Estado el echar tierra sobre todo aquello que pueda recordar al presidente Mora Porras y el General Cañas.

A partir de 1915, las celebraciones se centran en el heroico soldado Juan Santamaría, el 11 de abril. La oligarquía nacional, bajo la presunción de la inocencia buscó siempre la forma de invisibilizar a Juan Rafael Mora Porras. El

mea culpa de su asesinato, bajo la figura de fusilamiento, pesaba como un saco de plomo en sus corroídas conciencias. Pero recordemos que, la libertad, no en el sentido de gloria propia, sino como valor supremo de afirmación de la autodeterminación, la defensa de la soberanía y de la memoria de clase; es sin duda uno de los grandes aportes de la gesta de 1856.

Los pueblos que no defienden lo suyo, terminan siendo inquilinos en su propio país”.

La breve pero significativa batalla de Sardinal

Luko Hilje Quirós
lukohilje@gmail.com

Publicado originalmente en la revista digital europea MEER.

Desembocadura del río Sardinal en el Sarapiquí. Foto: Luko Hilje.

Hace exactamente 170 años, en la mañana del 10 de abril de 1856, ocurrió la batalla de Sardinal, de la cual he escrito y hablado en varias oportunidades, pues me interesé en ella hace unos 15 años. No obstante, en las lecturas previas para mis alocuciones, había detectado grandes vacíos de información, así como varias contradicciones y errores, incluso entre historiadores.

Por tanto, hace un año decidí reunir toda la información disponible y escribir un artículo académico, que aclarara de la mejor manera posible todos sus pormenores; denominado La batalla de Sardinal en el contexto de la Campaña Nacional de 1856-1857, apareció hace apenas cuatro meses. Aunque resumirlo hoy aquí es una tarea imposible, los invito a leerlo en la revista Comunicación, del Instituto Tecnológico de Costa Rica.

Es por ello que, de manera resumida, lo que pretendo es resaltar sus hechos más relevantes. Veamos.

En primer lugar, el aspecto geográfico. Bien sabemos que las principales batallas de la Campaña Nacional contra el ejército del líder filibustero William Walker, convocadas por el presidente y líder militar Juan Rafael (Juanito) Mora Porras, ocurrieron en la vertiente del Pacífico de Costa Rica y Nicaragua, el 20 de marzo en Santa Rosa y el 11 de abril en Rivas. Es decir, la batalla de Sardinal tuvo lugar muy pero muy lejos de ahí, y fue la primera de carácter fluvial. Aún más, no estaba prevista en nuestros planes militares.

Surgió porque el ejército filibustero tenía bajo dominio total las aguas del río San Juan. Y un aciago día, el capitán John M. Baldwin decidió incautarle en La Trinidad —en la boca del Sarapiquí— la correspondencia al cartero costarricense que cada dos semanas se desplazaba desde San José hasta San Juan del Norte para llevar cartas y recoger las que llegaban del exterior. Eso encendió las alarmas pues, con este hecho, el enemigo había violado la privacidad de la correspondencia oficial, así como invadido el territorio nacional.

En segundo lugar, la naturaleza del enfrentamiento. Aunque era urgente responder, mandar batallones a confrontarlos era absurdo, pues no se tenían tantos recursos militares. Por tanto, se optó por una alternativa más juiciosa y prudente, que fue enviar una tropa para que vigilara los movimientos del enemigo nada más, y que lo atacara si y solo si resultara inevitable. Y así ocurriría.

En efecto, de tan solo 100 hombres, dicha tropa quedó conformada por dos destacamentos de 25 hombres cada uno, que estaban destacados en los puestos aduanales que había en Muelle y Cariblanco, más 50 soldados alajuelenses que conocían bien esa zona. Sus jefes eran el general Florentino Alfaro Zamora y el teniente coronel Rafael Orozco Rojas.

Reunidos en Muelle, a unos 45 kilómetros de La Trinidad en la desembocadura de este río, donde estaban los filibusteros, desecharon la idea de construir botes o balsas, para no exponerse a ser vistos mientras navegaban, y optaron por abrir una picada o trocha por la ribera izquierda del río Sarapiquí. Tenaces, recios e incansables, avanzaron unos 18 kilómetros abriendo montaña, hasta alcanzar la desembocadura del río Sardinal.

Uno de los playones típicos del río Sarapiquí. Foto: Luko Hilje.

Por entonces ignoraban que Baldwin y su batallón estaban enterados de su presencia en algún punto del río, y que ya venían a toparlos. Es decir, la idea de éstos no era penetrar hasta San José, sino tan solo repeler y desalojar del río a nuestros compatriotas. Hay que considerar —y esto es clave—, que los filibusteros tenían amplia experiencia en batallas a campo abierto, pero no para desplazarse y combatir en densas selvas, como las de Sarapiquí, colmadas de incomodidades y peligros.

Esa mañana, un grupo de los nuestros continuaba abriendo la picada, otros reponían fuerzas y desayunaban confiados en un pequeño estero en la desembocadura del río Sardinal, el cual hoy ya no existe, debido a la erosión. Como habían hecho una fogata para preparar sus alimentos, el humo que salía hizo sospechar a los filibusteros que ellos estaban ahí, por lo que poco después los atacaron por sorpresa.

En tercer lugar, el saldo militar de la batalla. En realidad, el cauce formado entre los dos playones que conformaban el estero impidió los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, lo que hubiera favorecido a los costarricenses, quienes eran muy hábiles en el manejo de las bayonetas de sus fusiles. Aún así, hubo fuego durante casi una hora entre ambos bandos. Como saldo de la escaramuza, en nuestras filas murieron apenas tres hombres y hubo siete heridos, mientras que de los enemigos fallecieron cuatro en tierra y varios en el agua, incluidos unos 25 que estaban en una piragua que se les pudo hundir.

Ubicación hipotética de los playones que conformaban el estero del río Sardinal. Foto: Luko Hilje.

Pero, más importante aún que estas cifras, es que los filibusteros no pudieron desalojar del río a nuestra tropa, y se vieron obligados a tomar sus embarcaciones y regresar a La Trinidad. Por su parte, nuestros combatientes se dirigieron a Muelle, para que el médico curara a los heridos. En los días posteriores permanecieron en Cariblanco, atentos a cualquier ataque filibustero, el cual nunca ocurriría.

Para concluir, aunque la batalla de Sardinal no tuvo un gran significado estratégico-militar, infundió mucho ánimo y confianza a nuestros soldados pues —sin saberlo ellos—, aún faltaba un año de confrontaciones, y había que saber soportarlo. Eso sí, librada también en el territorio de Sarapiquí, sí fue determinante la batalla de La Trinidad, el 22 de diciembre de 1856, que fue la que marcó el principio del fin de Walker, hasta su rendición en Rivas, el 1° de mayo de 1857.

De este modo, gracias a nuestros valerosos combatientes, se pudieron afianzar la libertad y la soberanía de Costa Rica, así como de los demás países centroamericanos, por lo cual, desde lo más profundo de nuestros corazones, hoy reverenciamos su memoria con gratitud infinita.

De William Walker, horda del hegemón y sistema capitalista, a un gobierno dirigido por un pedófilo: La esencia del destino manifiesto no cambia

Trino Barrantes Araya

El gringo de ojos celestes, abogado, periodista, médico y esencialmente un hijo predilecto de imperialismo, pisó tierras de nuestra hermana República de Nicaragua en el año de 1855. Su esquema era sencillo, dominar, por la vía militar y crear un nuevo estado. Su lema se sintetiza en un gran objetivo: “Five or None”.

Hoy el “pedófilo de la Casa Blanca”, amplía el yugo a site naciones más, bajo un adefesio político-militar llamado “Escudo de la Américas”. La frase de John Q. Adams, pronunciada en 1803, adquiere plena vigencia. Porque la Doctrina Monroe, sigue festinando con los cipayos y los lacayos de nuestro continente:

El mundo tiene que acostumbrarse a la idea de que el continente norteamericano es nuestro dominio”.

El primero soñaba con dominar a su antojo la “Vía del Tránsito”, el actual en someter la soberanía de nuestros Estados y apropiarse del petróleo, del litio, de las tierras raras, del agua, del oro. Sí, bajo el ideal de Cristóbal Colón, el oro sigue teniendo validez, ayer en la conquista y la colonización, hoy en el nuevo proyecto neocolonial-neonazifascista.

Nos siguen cambiando cuentas y vidrios, por autodeterminación, independencia y soberanía. Aquel sueño imperial del “Estrecho Dudoso”.

Durante los primeros meses del año 1855, la pasividad de nuestros hermanos nicaragüenses fue pasmosa. Bajo tales circunstancias Walker pensó que la nacionalidad era solo una cuestión decorativa. Solamente se habían recorrido siete quinquenios de haber declarado la independencia de España y el nuevo amo del norte, encontraba una tierra fértil para sus perversos intereses.

Tal vez sea por esa razón que, en la proclama dictada en San José el 20 de noviembre de 1855, JUANITO MORA (Juan Rafael Mora Porras), de manera transparente se refirió contra los imperialistas gringos, de la siguiente forma:

“Una gavilla de advenedizos, escoria de todos los pueblos, condenados por la justicia de la Unión Americana, no encontrando ya donde hoy están con que saciar su voracidad, proyectan invadir a Costa Rica para buscar en nuestras esposas e hijas, en nuestras casas y haciendas, goces a sus feroces pasiones, alimento a su desenfrenada codicia”.

Las mismas mentiras que se tejen hoy en las narrativas del hegemón, son parte del discurso de agente del Destino Manifiesto. Cuando hipócritamente le escribe a nuestro prócer y arquitecto de la Segunda Independencia, descarada y falsamente le dice a Juanito Mora que sus intenciones respecto a las repúblicas centroamericanas son para “mantener el orden y el gobierno”. Se reclama en la cartografía imperialista la “ilusión de construir y fortalecer la democracia y fijar las bases del desarrollo”; no importa el número de víctimas, la ruptura del orden constitucional y gobierno”. Todo sea por la “pax imperial”.

Mora fue un adelantado de la época, porque a esta sucia maniobra imperialista, en su proclama del 28 de febrero dejaba claramente su sentido y vocación nacionalista. Señala que está próximamente amenazada la independencia de esta República y la de las otras de Centro América, de tal suerte que, la más apremiante necesidad no solamente es defender los derechos patrios, sino arrojar de Nicaragua al enemigo común”.

Déjennos aquí, hacer un parangón con la guerra genocida del sionismo contra Gaza y la aventura fracasada de la guerra sionista-gringa contra el pueblo de Irán. Cercanos a la Batalla de Rivas del 11 de abril, de la manera más visionaria proclamó don Juan Rafael Mora Porras lo siguiente: Todos los filibusteros, de cualquier nacionalidad a que pertenezcan, que sean aprehendidos con las armas en la mano, sufrirán el rigor de la ley siendo fusilados”.

Las batallas, la del 20 de marzo de 1856 y la que se conoce con el nombre de Batalla de Rivas, el 11 de abril de ese mismo año, conocidas históricamente como la “Campaña Nacional”, forman parte del resultado del conflicto militar entre las fuerzas del ejército de Costa Rica, dirigidas por Juanito Mora, y como contraparte el ejército filibustero estadounidense conducido por William Walker.

Nuestra historia fue muy noble con los costarricenses. Hay dos grandes batallas que deciden el curso de nuestra soberanía y la primera derrota, de un país pequeño contra el imperialismo yanqui. La Batalla del 11 de abril, que dio lugar al triunfo de la toma del Tránsito y la Batalla del 11 de abril de Rivas.

La postura moral, combativa, decente y en función de la defensa de la soberanía de Juan Rafael Mora Porras, dista años de moral y decencia ante la forma servil en la que el actual mandatario dobla las rodillas ante el hegemón, rindiendo así culto a un pedófilo citado miles de veces en los archivos Epstein y animador vulgar del genocidio en Gaza.

¡Gran triunfo contra el cobarde invasor! La gran Batalla de Santa Rosa

Freddy Pacheco León

Un hecho histórico que hemos de valorar, y fortalecer cotidianamente, es la huella de la trascendental Batalla de Santa Rosa. Quince minutos que, a la postre, se hicieron eternos; que todavía resuenan en lo más profundo del alma nacional.

Patriotas soldados que, inspirados por las convincentes y muy sentidas palabras de su gran Presidente Juanito Mora, marcharon valientemente en defensa de nuestra libertad, nuestra sagrada soberanía, nuestra independencia, y la de los hermanos centroamericanos.

Así. todos los 20 de marzo, hemos de honrar a los hombres que ganaron la Batalla de Santa Rosa. La memorable, la de mayor trascendencia histórica, la que permitió expulsar del país, a los sucios militares invasores que actuaban bajo las órdenes del esclavista estadounidense William Walker, que, con sus mugrosas botas, profanaban el sagrado suelo Patrio; a los que pretendían arrebatarnos la preciada libertad, y que habiéndose adentrado como punta de lanza más de 50 km en territorio tico, se preparaban para recorrer los 42 km que les llevarían a Liberia.

Soldadesca extranjera que sucumbió ante el patriotismo de Mora y Cañas y los demás patriotas héroes que no dudaron en ofrendar sus vidas, en defensa de sus seres queridos y de la amada Patria.

Invitamos a reflexionar sobre cuál habría sido nuestro destino, si no se hubiese derrotado a las huestes criminales del maldito William Walker, en ese histórico lugar de Guanacaste.

Conferencia virtual «Nicaragua antes de Walker»

La Academia Morista Costarricense y el Ministerio de Cultura y Juventud, mediante la Benemérita Biblioteca Nacional del Sinabi, se complacen en invitarle a la conferencia Nicaragua antes de Walker por la Dra. Ana María Botey Sobrado.

La conferencia será virtual el viernes 27 de febrero a las 4:00 p.m. y se transmitirá por los Facebook Biblioteca Nacional Costa Rica https://www.facebook.com/bibliotecanacional.mcj.cr/ y Facebook Academia Morista Costarricense https://academiarorista.org/

1º de Mayo: Una doble conmemoración en Costa Rica y un corolario político

Jiddu Rojas Jiménez

A) ¡Se conmemora el Día Internacional del Trabajador/a! ¡Se conmemora la lucha por la Jornada Laboral de 8 horas diarias, ahora en peligro por la nueva ocurrencia Neoliberal de la Jornada 4×3! Mientras otros países «desarrollados» reducen las jornadas de trabajo, en Costa Rica se pretende imponer un esquema laboral de 4×3 para no pagar horas extras.

B) ¡También hoy en Costa Rica debemos conmemorar la rendición del líder invasor Norteamericano Filibustero y Esclavista, William Walker en 1857!

Este glorioso acontecimiento histórico, político y militar, definió nuestra construcción como Estado- Nación, y nos consolidó como República independiente. Se conmemora la inicial derrota militar del Expansionismo Norteamericano en Centroamérica, tras la Guerra que comenzó para Costa Rica en 1856 y para Nicaragua en 1855. Recordemos el caso de México que venía de una larga Guerra contra Estados Unidos, donde perdió gran parte de su territorio original.

El mismo Expansionismo, que se transformará décadas después en Imperialismo, hasta nuestros días. Se dice fácil ahora, pero esta gesta patriótica costó cerca de diez mil muertos, de una población estimada en un poco más de cien mil costarricenses. Obviamente, la gran mayoría fruto de la peste del Cólera, esparcida con los cadáveres contaminados (posiblemente adrede según algunos, pues el racista y despiadado Walker, además de abogado y teólogo, era médico), y que envenenaron los pozos de agua potable en teatro de guerra en nuestra hermana República de Nicaragua.

¿Se enseña en nuestra deteriorada Educación Pública, esta tragedia histórica?

C) Por supuesto hoy 1° de Mayo en Costa Rica hay más:

Hoy, como todos los años, se elige al Directorio Legislativo.

Para hoy deseamos, que el Gobierno Autoritario y Populista de Extrema Derecha que nos gobierna, sea derrotado en esta elección del Directorio Legislativo.

No será fácil hacer las complejas alianzas legislativas necesarias, pero es imperativo que las fichas del modelo autoritario de Pilar y Rodrigo Chaves sean derrotadas en la Asamblea Legislativa.

D) Reflexión política actual necesaria:

La defensa estratégica del Estado Social de Derecho pasa por la defensa del Estado de Derecho y de nuestra imperfecta (pero perfectible) democracia representativa. Por lo tanto, hay que negociar y construir nuevas alianzas sociales y políticas, en torno a la Asamblea Legislativa y en torno a las próximas Elecciones Nacionales. Habrá que conversar, reflexionar, dialogar y ceder.

Pero, atención, nuestras conquistas sociales y laborales, así como, el detener a la constante agresión y amenazas de privatización de nuestras instituciones (ICE, CCSS, RECOPE, BCR y en Banca Pública en general, INS, AYA, SINART, Parques Nacionales, Universidades Públicas y FEES, Sector Agro, Sector Cultura, la Educación Pública, y la Seguridad Ciudadana, etc.), no pueden ser en lo esencial, negociables.

La eficacia y eficiencia en la Administración Pública, no implica necesariamente privatización. Basta de pretextos tecnocráticos, sin sustento real y científico.

El ataque, la Desinformación irracional, y el debilitamiento a nuestras instituciones, deben cesar, y lejos de ningún dogmatismo, no deben ser negociables. Igual que nuestra Soberanía Nacional, y nuestras Libertades Públicas y Derechos Humanos. De lo contrario, no habríamos aprendido bien esta dramática lección política…

El gran sector empresarial nacional y sus operadores políticos deberán tener una visión más patriótica, y entender esto último también. Son los que más tienen que perder, más aún que los Sectores Populares. Las capas medias deberán ser más solidarias y también, salir de su torre de marfil. Y el sector público, sus organizaciones sociales, y en particular, las Universidades Públicas deberán promover, acompañar, y orientar los futuros diálogos políticos y sociales.

Los Sectores Populares necesitamos volver a creer en las posibilidades y esperanza ontológica (Bloch) de la inclusión social, con un modelo económico más inclusivo, y esto sólo logra políticamente en democracia: Libertad e Igualdad.

El viejo modelo económico Neoliberal impuesto, ya fracasó, y sus efectos sociales y económicos, nos tienen en esta crisis integral como país.

La Desigualdad social creciente, –fruto del modelo de exclusión económica–, es la base de la peligrosa crisis de Legitimidad Democrática de la Segunda República; es también, una natural invitación a la Corrupción sistemática, y es la causa directa de la normalización social del Narcotráfico.

Advertidos/as estamos.

¿Qué tenemos para mañana Primero de Mayo?

Vladimir de la Cruz

Mañana Primero de Mayo se concentran cuatro eventos en el Calendario de la Patria muy importantes.

El Primero, el 168 aniversario de la Rendición de William Walker, el filibustero estadounidense que quiso apropiarse de Centroamérica, de las cinco repúblicas y convertir a nuestros pueblos en pueblos esclavos de los Estados sureños de los Estados Unidos. Walker durante su estancia y ocupación en Nicaragua, estableció por un breve periodo la esclavitud, habiéndose declarado presidente de ese país.

La rendición de William Walker es lo que motiva la celebración del Primero de mayo como día feriado nacional. Así lo estableció el presidente Juan Rafael Mora quien dirigiera como gran estratega y conductor táctico al Ejército Nacional en esa lucha, librada en los territorios de Costa Rica y de Nicaragua. La celebración obligatoria la estableció a partir de 1858 en todo el territorio nacional.

Lamentablemente en el día feriado ni en la celebración del día Primero de mayo se usa, o se acostumbra a relacionarlo con esta fecha que da su origen de día feriado y Fiesta Nacional. La prensa y los medios de comunicación no acostumbran a recordar esta fecha, con este contenido.

Los filibusteros eran en leguaje contemporáneo mercenarios, que con ejércitos privados, se prestaban o servían a gobiernos para iniciar o desarrollar guerras con objetivos económicos y políticos.

El segundo evento es la celebración del Primero de mayo como día internacional de los trabajadores. Se originó en las luchas que se dieron a partir de 1880 en Estados Unidos y Europa, que culminaron en los sucesos y grandes huelgas de trabajadores de 1886, en la ciudad de Chicago. En Estados Unidos se acostumbraba que cada primero de mayo los trabajadores y sus empleadores, en asambleas directas, pactaban los contratos de trabajo para el siguiente año.

La Federación Americana del Trabajo, sindicato que todavía existe con sede en Washington, y la Organización de los Caballeros del Trabajo, que agrupaba trabajadores inmigrantes en Estados Unidos y amplios sectores obreros, plantearon en sus Asambleas y Congresos realizados que el primero de mayo de 1886 se realizara la petición en los contratos de trabajo de la ocho horas diarias, como cláusula fundamental. Casi un millón de trabajadores se mantuvo en huelga por varis meses. En los primeros días de mayo la tensión fue muy grande y en la ciudad de Chicago se produjeron importantes disturbios, con heridos y muertos. A los principales dirigentes obreros de la huelga los capturaron, les siguieron un juicio totalmente amañado y los condenaron a muerte. En 1890 judicialmente corrigieron el juicio indicando que no habían tenido responsabilidad en aquellos incidentes, pero ya los habían matado. A esos dirigentes de les recuerda como los Mártires de Chicago. Ellos fueron August Spies, George Engel, Samuel Fielden, Adolph Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, Albert Parsons y Oscar Neebe. Su lucha fue por la jornada de ocho horas, el hacer valer la máxima «ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa». Las mujeres en esas luchas pedían el mismo sueldo por igual tarea y la reducción de la jornada laboral.

Las huelgas de 1886 lograron la jornada de ocho horas que se impuso, en términos generales, para el 80% de los trabajadores de los Estados Unidos. En 1888 la Federación Americana del Trabajo volvió a convocar para que el primero de mayo de 1890 se volvieran a realizar huelgas y manifestaciones para lograr la jornada de ocho horas de manera obligatoria en todos los Estados Unidos. Con este motivo dos congresos obreros socialistas, que se realizaron en París en 1889, acordaron sumarse a estas luchas, de manera internacional, a partir de 1890, y el Congreso reunido en la Sala Petrelle, acordó declarar el Día Primero de Mayo, como un día que debía celebrarse a partir de esa fecha de manera perpetua, para que cada primero de mayo, de cada año, los trabajadores se movilizaran demandando esta jornadas, hasta que así se aprobara definitivamente y para que, cada primero de mayo, se hiciera un balance de las luchas realizadas en el año transcurrido y se hiciera un planteamiento de luchas sociales y obreras para el año venidero. Así se estableció esta fecha, que en Costa Rica, con ese contenido se empezó a celebrar desde 1913. En el desfile de ese año, el discurso realizado por Joaquín García Monge ligó la fecha de la rendición de Walker con la de las luchas de los trabajadores.

La jornada de ocho horas de trabajo se empezó a a luchar en esa década. Desde 1918 se intensificó. A inicios de 1920, en febrero, se logró ganar para el sector público y se mantuvo un estado de huelgas y protestas que hicieron que en diciembre de 1920, el gobierno estableciera la jornada de trabajo en el país en ocho horas diarias, con cuarenta y ocho horas semanales.

En 1919, al terminar la Primera Guerra Mundial se constituyó la Organización Internacional del Trabajo, OIT, que hoy forma parte de las organizaciones de las Naciones Unidas, a la que años después se integró Costa Rica. El Primer Convenio de Trabajo aprobado por la OIT fue el del establecimiento de la jornada de ocho horas diarias. Hoy la OIT, fortaleciendo los derechos de los trabajadores ha aprobado jornadas de seis horas diarias, sin disminución del salario, para trabajadores de algunos países europeos que han rebajado la jornada diaria y semanal de trabajo, como conquistas sociales de los trabajadores, avaladas por sus gobiernos.

En Costa Rica desde inicios de este siglo ha habido tendencias y presiones en la Asamblea Legislativa para elevar la jornada de trabajo a doce horas diarias, por cuatro días consecutivos, manteniendo la jornada de 48 horas a la semana. En este momento el proyecto de Ley de esta jornada de trabajo esclavista se encuentra en trámite legislativo, por impulso del actual gobierno y presidencia de Rodrigo Chaves Robles.

La manifestación convocada para mañana debe servir para presionar a los diputados para que no aprueben esta jornada de trabajo.

El tercer evento, asociado a esta fecha, es la elección del Directorio Legislativo, del grupo de diputados que debe dirigir la Asamblea Legislativa en su última Legislatura, período de tiempo que va desde el primero de mayo del 2025 al 30 de abril del 2026. La elección cobra relevancia porque el presidente Rodrigo Chaves Robles ha venido atacando despiadadamente a la Asamblea Legislativa, como institución y como Poder de la República, y a sus integrantes, los diputados, como lo peor del ambiente político institucional, y pintando a algunos diputados, entre ellos al presidente Legislativo, Rodrigo Arias Sánchez, como un malhechor o delincuente. A ellos se refiere con los peores adjetivos, con insultos y ofensas a sus cargos y a sus dignidades personales.

El presidente Chaves ha hecho de su enfrentamiento con la Asamblea Legislativa una invasión y una intromisión a la autonomía, independencia y soberanía que la Asamblea debe tener. Ha hecho de su enfrentamiento un problema biliar, hepático, personal, de lucha de rufián callejero, sin ningún respeto ni decoro. Ha amenazado a la Asamblea Legislativa, a sus diputados de que no deben reelegir al presidente Rodrigo Arias Sánchez, como presidente legislativo, advirtiendo que si lo hacen no nombrará ministro de la Presidencia, y que romperá vínculos institucionales con el Poder Legislativo. Está llamando a los diputados a votar contra Rodrigo Arias Sánchez, a apoyar a cualquier otro diputado que se le enfrente. Esta semana postuló a uno de los diputados de lo que se conoce como la fracción oficialistas, que son ocho diputados rebeldes del Partido Progreso Social Demócrata, que llevó a la presidencia de la República a Rodrigo Chaves Robles.

El presidente Chaves logró penetrar las estructuras de los partidos “no oficialistas” impulsando tendencias divisionistas frente a la candidatura de Rodrigo Arias Sánchez. Así en la Unidad Social Cristiana en un momento logró desarrollar la tendencia feminista, también en el partido Nueva República, que postularon mujeres, manteniendo la tesis de que una mujer es la que debe dirigir la Asamblea Legislativa. La candidata de la Unidad Social Cristina se retiró de su postulación, pero se mantiene dividido el partido por los burros, caballos y yeguas de Troya que logró introducir en esos partidos.

Impulsó el presidente Chaves la tesis de que hay que renovar la presidencia legislativa, como parte de un mecanismo democráticos. Sin embargo, en el grupo “oficialista” de diputados sostienen la tesis de que es necesaria la jefatura por cuarto año consecutivo para la diputada mentirosa Pilar Cisneros. Igual ha sucedido con el partido Nueva República, en que su principal diputado y dirigente, también aspirante presidencial, Fabricio Alvarado, de nuevo asumirá la jefatura de su fracción de diputados. Pareciera que el diputado Eli Feinzaig también repetirá su jefatura de fracción y de candidatura a la Presidencia. Estos personajes objetan, como necesidad de cambio en la dirección, que Rodrigo Arias Sánchez repita la jefatura presidencial de la Asamblea Legislativa, pero ellos defienden su relección continúa. ¡Vaya farsa e hipocresía!

La sorpresa ante esta decisión, ante esta elección parlamentaria, en este momento tan importante para el país, la da la fracción legislativa del Frente Amplio, que ha señalado que apoyará al candidato que está ofreciendo el presidente Rodrigo Chaves Robles, que está tratando de dinamitar todo el aparato institucional y democrático del país y que arreciará con la intención de aprobar la jornada esclavista de las 12 horas diarias de trabajo. Esto, sí es así, va a ser un error político enorme en la fracción legislativa del Frente Amplio, que hasta ahora se ha desempeñado con buena imagen pública.

En esta elección legislativa no caben posiciones intermedias, ni neutras, de ir a votar los votos. Provocar en este momento una presidencia pro gobierno chavista es lo peor que le puede ocurrir al Poder Legislativo y al país, y al proceso democrático nacional. En juego están muchas cosas, que pueden caer en el ámbito parlamentario para su trámite legislativo, entre ellas el posible trámite de levantamiento de la inmunidad política al presidente de la República para que se le sigan procesos judiciales, o el apoyo legislativo para un estado de excepción, de fuerza, que está preparando el presidente Chaves, que viene amenazando con un posible fraude electoral y con una necesaria defensa de la democracia, de su democracia.

No es el momento de valorar sentimientos o resentimientos personales de Rodrigo Arias Sánchez. Si se le ha elegido tres veces para que dirija la Asamblea Legislativa hay las mismas motivaciones para que así continúe al frente. Motivaciones más fortalecidas por cuanto es quien ha dado la cara y ha puesto el pecho en defensa de la institucionalidad nacional, y la independencia legislativa y sus diputados, frente a los ataques despiadados del pachuco inquilino de Zapote.

Aquí, en esta elección, no exagero decirlo, se está decidiendo el futuro de la próxima elección, no para que la gane Liberación Nacional sino para que no la gane el partido político que Rodrigo Sánchez apoye. Eso es lo que está en juego, la primera derrota, de Rodrigo Chaves Robles en su camino a la toma de la Casa Presidencial, en el 2026, y su posibilidad de que a quien él apoye tenga también 40 diputados.

Ya Natalia Díaz, anunciando su no doble postulación, avisó que ella podría ser la ungida presidencial de Rodrigo Chaves, y que su partido podría ser el que le abra la puerta la postulación a diputado de Chaves, para lo cual de paso, anunció, que ella espera elegir 20 diputados. En las elecciones municipales dio una gran sorpresa al dominar diez alcaldías. De manera que hay que ponerle atención. NO deja de ser una buena y atractiva candidata ante el electorado. A Laura Fernández, la otra candidata cercana al presidente Chaves también la están presentando como en una pasarela a Miss Presidenta. Ya avanzan los partidos jaguares en su proceso de inscripción. El resto de los partidos están bastante dormidos, sin presencia pública, sin mensajes al electorado, sin definiciones claras.

El cuarto evento asociado al primero de mayo, es la obligatoriedad presidencial de entregar un informe a la Asamblea Legislativa, en esta fecha, sobre el “estado” de su gobierno, sobre el “estado” en que se encuentra el país. El informe presidencial debe indicar cuál es el rumbo que tiene el país, qué ha logrado, qué tiene pendiente.

El informe debe ser presentado el primero de mayo. Para su lectura se habilita la siguiente sesión parlamentaria. Por la naturaleza de este fin de semana, con el viernes atravesado, que no es de trabajo parlamentario, salvo que excepcionalmente así lo establezcan los diputados, cosa que no hicieron, corresponde ser leído en la sesión parlamentaria del próximo lunes.

No es obligatorio que el presidente lo tenga que ir a leer. Es lo que se ha usado tradicionalmente con un acto solemne y protocolario del mayor nivel, con todo el cuerpo diplomático invitado, y las altas autoridades de gobierno y eclesiásticas. Pero, como el presidente esta “agarrado” y “berrinchoso” con la Asamblea Legislativa, bien podría suceder que si nombran a Rodrigo Arias como Presidente del Poder Legislativo, y en el acto de lectura o presentación del Informe presidencial, también estarán los “enfermos” de la “metástasis cancerosa” de los presidentes de la Corte Suprema de Justicia, del Tribunal Supremo de Elecciones, de la Sala Constitucional, de la Sala Tercera de la Corte, la Contralora General de República y otros posibles “enfermos” que el presidente quisiera “curar”, o “enterrar” si pudiera hacerlo, para gobernar sin controles, el presidente para “no contagiarse” de las pestes que les menciona que tiene, puede no asistir a leer el Informe, lo que tendría que hacer el Secretario de la Asamblea lecto el primero de mayo.

El presidente también se burló y habló mal de la Asamblea y sus diputados por no haber habilitado el viernes para la presentación de su informe. En este asunto de traslado de fecha pinto a los diputados como “vagabundos”.

Esto es lo que tenemos a la vista frente al jueves Primero de Mayo próximo.

Compartido con SURCOS por el autor.

La batalla de Sardinal y nuestra soberanía

Dos vistas de la celebración del 169 aniversario del triunfo en la batalla de Sardinal, realizada este jueves en Sarapiquí. Foto: Luko Hilje

Luko Hilje (luko@ice.co.cr)

Alocución, en la celebración del 169 aniversario del triunfo costarricense en la batalla de Sardinal, que permitió expulsar del territorio nacional a los filibusteros invasores, el 10 de abril de 1856

Era febrero de 1856. Costa Rica vivía en un estado de zozobra y tirantez, ante la presencia en Nicaragua del ejército filibustero liderado por William Walker, que no era un simple y ocurrente aventurero, sino médico, abogado y periodista, quien tenía muy claro lo que quería.

Para sus aviesos fines, contaba con el sólido apoyo político y económico de grandes terratenientes, dueños de latifundios de algodón, caña de azúcar y tabaco, imposibles de cultivar sin la mano de obra de los esclavos negros. Por tanto, en su afán expansionista y sus fines comerciales, ellos y Walker coincidían en el objetivo de tomar el poder en los cinco países centroamericanos, implantar la oprobiosa esclavitud, y anexarlos a lo que, a partir de 1861, serían los Estados Confederados de América, o la confederación de estados sureños.

Atento a las ambiciones de Walker, el presidente don Juan Rafael (Juanito) Mora llamó a nuestro pueblo a las armas y, nomás empezando marzo, 4000 hombres y mujeres habían marchado hacia Puntarenas y Guanacaste para defender la integridad territorial, ante la amenaza de invasión de las fuerzas filibusteras.

Antes de continuar, debe recordarse que Walker tenía su cuartel general en la ciudad de Granada, a orillas del lago de Nicaragua. Y, desde ahí, contaba con unos 10 vapores, que en febrero le había incautado al magnate Cornelius Vanderbilt, otrora dueño de la Compañía Accesoria del Tránsito, empresa muy próspera durante la llamada “fiebre del oro”, cuando miles de aventureros cruzaban Nicaragua por el río San Juan y el citado lago, para llegar a California. Dicha flota le permitía a Walker el dominio pleno del río, donde había establecido cuatro posiciones estratégicas: el fuerte de San Carlos, el Castillo Viejo, Punta Hipp —frente a La Trinidad— y San Juan del Norte, en la costa del Caribe.

Para retornar a la marcha de nuestro ejército, consciente de que, mientras el grueso de las tropas estaba cerca de la costa del Pacífico, los filibusteros podrían invadir el Valle Central, don Juanito tomó una oportuna decisión.

En efecto, mandó a llamar a San Ramón al botero Francisco Martínez, para que se reunieran en Atenas, donde le otorgó el grado de capitán y le asignó una misión especial: dirigirse con un batallón al río San Juan, a través de la región de San Carlos, que él conocía muy bien. Martínez se dio a la tarea de organizar su tropa, y ya el 21 de marzo salía de la capital hacia San Ramón, para desde ahí llegar al río San Carlos y navegar hacia el San Juan. No obstante, por razones que sería muy extenso relatar, permanecieron en Muelle de San Carlos, y nunca se enfrentaron a los filibusteros.

Con el país en vilo, sobrevino una situación urgente, a la que había que hacerle frente. Ocurrió que cinco días antes, el 16 de marzo, el cartero Manuel Gutiérrez, quien traía consigo los fardos del correo oficial que habían llegado a San Juan del Norte desde Inglaterra, fue retenido en La Trinidad por una tropa de 25 hombres, a cargo del teniente John M. Baldwin. Este grave hecho activó las alarmas, pues se temía una invasión por Sarapiquí a ciudades clave, como Alajuela, Heredia y San José. Además, como esa era la Semana Santa, la gente estaba distraída, dedicada a los cultos religiosos propios de esas festividades católicas.

Antes de proseguir, es importante indicar que, al revisar con cuidado la documentación existente, no está tan claro que se temiera una invasión hasta el Valle Central. Más bien, se percibe que la intención de nuestro batallón no era enfrentarse a los filibusteros, sino tan solo acercárseles, para atisbar sus movimientos. Es decir, tenía carácter preventivo. Eso sí, si éstos penetraban a Costa Rica por el río Sarapiquí, sí habría confrontación armada, lógicamente.

Como era urgente actuar, se optó por un plan expedito. Por entonces se contaba con dos destacamentos de 25 soldados, que estaban en los puestos aduanales de Muelle y Cariblanco —establecidos para evitar el contrabando desde San Juan del Norte—, a cargo de los capitanes Pedro Porras Bolandi y Francisco González Brenes, respectivamente.

Fue así como, para conformar el batallón necesario, se decidió que a ellos se les sumarían otros 50 hombres, provenientes de Alajuela; éstos venían al mando del general Florentino Alfaro Zamora y del teniente coronel Rafael Orozco Rojas. La escogencia de alajuelenses se basó en que se consideraba que eran quienes estaban más familiarizados con dicha región, tan montañosa y colmada de peligros. Y fue así, poco a poco, pero rápido, que se fueron congregando en Muelle todos los soldados.

Ahora bien, de Muelle a La Trinidad —que era el punto a vigilar, tomado por los filibusteros—, hay una distancia de unos 45 kilómetros. Y, aunque ese trecho se podía navegar en pocas horas en balsas y botes, era muy riesgoso hacerlo pues, al aproximarse a la desembocadura en el San Juan, la tropa nuestra podía ser detectada y atacada de inmediato. Fue por ello que se eligió avanzar a pie por la ribera izquierda del río Sarapiquí, machete en mano, para abrir una picada o trocha en la tupida montaña.

En la mañana del 10 de abril, nuestra corajuda tropa ya había avanzado unos 18 kilómetros, hasta la desembocadura del pequeño río Sardinal. Sin embargo, es posible que alguien delatara la presencia de nuestra tropa ahí, por lo que Baldwin vino a toparla y enfrentarla, al mando de unos 100 mercenarios, en seis embarcaciones; ellos dicen que eran apenas 20 hombres y dos lanchas.

Desembocadura del río Sardinal, en cuyo estero —hoy inexistente—, se libró la batalla contra los filibusteros. Foto: Luko Hilje

Eran cerca de las ocho de la mañana. Al notar que desde el pequeño estero que había en la boca del río —hoy eliminado por la erosión— se elevaba el humo de una fogata de nuestros combatientes, Baldwin decidió atacarlos.

Estaban desprevenidos y confiados, pues mientras una cuadrilla trabajaba en la continuación de la trocha, la mayoría reponía fuerzas en un playón del estero que estaba aguas arriba.

De súbito, desde un recodo de la ribera, sobre un playón del estero localizado aguas abajo, de manera sorpresiva desembarcaron los filibusteros y de una vez empezaron a disparar sus fusiles. Nomás iniciada la refriega, el general Alfaro fue herido en el brazo derecho, por lo que debió retirarse del combate, al punto de que ni siquiera pudo dirigir su batallón.

Ante tal escenario bélico, había razones de sobra para estar pesimistas. Aún más, en un parte de dicha batalla, el jefe militar Orozco expresaba su impotencia al ver a los soldados enemigos desembarcando con soltura, “porque desgraciadamente el Estero de Sardinal, que nos separaba de una parte de ellos, nos impedía entablar lucha con otra arma”. Con esto, él quería decir que el hondo caño que corría en medio de los dos playones del estero los distanciaba de los filibusteros, lo cual anulaba la posibilidad de acometer luchas cuerpo a cuerpo y matarlos con sus filosas bayonetas y machetes, técnica en la cual los costarricenses eran muy diestros, como lo atestiguaron las batallas de Santa Rosa, Rivas y La Trinidad.

Además, una vez iniciada la escaramuza, los nuestros escucharon el silbido de disparos desde la ribera del río donde ellos estaban, pues Baldwin ordenó a una columna que avanzara por tierra, hacia el estero. O sea, los filibusteros los estaban atacando por dos flancos.

Ante tales adversidades, el fervor patrio se convirtió en llamarada, y de los pechos de nuestros héroes brotó la bravura necesaria para defender la patria agredida. Al percatarse de esto, sacando fuerzas de flaqueza, los soldados de la cuadrilla que trabajaban abriendo trocha aguas abajo regresaron hacia el estero y empezaron a disparar, protegidos por la densa vegetación de la ribera.

En pocos minutos se suscitó el fuego cruzado entre las dos tropas, de manera intensa e incesante. Y, tras una hora de enfrentamiento, los filibusteros recularon hacia La Trinidad, dejando abandonados cuatro muertos en tierra, entre ellos el teniente William Rakestraw, además de que —según lo dicen algunos informes—, unos 25 se ahogaron, pues la piragua en la que estaban se hundió.

Aunque, según Walker, en su libro La guerra en Nicaragua (1860), en nuestras filas murieron más de 20 hombres, eso es absolutamente falso, pues perdimos apenas tres: Salvador Alvarado, Salvador Sibaja y Joaquín Solís, por desaparición los dos últimos. Además, hubo tan solo seis heridos, aparte del general Alfaro: Manuel Arias, Manuel María Rojas, Manuel Cabezas, Manuel Morera, Joaquín Arley y Desiderio Quesada; todos eran alajuelenses, excepto Cabezas y Arley, de San José y Cartago, respectivamente.

Después de trasladar los heridos a Muelle, para que los curara el médico Lucas Alvarado Quesada, en las semanas subsiguientes el batallón permaneció en Muelle y Cariblanco, por si sobrevenía un contraataque filibustero, el cual nunca ocurrió.

De esta manera, al igual que en Santa Rosa el 20 de marzo anterior, en Sardinal los filibusteros fueron expulsados del territorio nacional el 10 de abril, y se les derrotaría al día siguiente en la memorable batalla de Rivas, en Nicaragua. Y ocho meses después, el 22 de diciembre, se les expulsaría por tercera vez, en la batalla de La Trinidad—, la cual marcó el principio del fin de Walker, hasta su rendición en Rivas, el 1° de mayo de 1857.

Es decir, la batalla de Sardinal —acaecida hace 169 años aquí—, marcó un hito indeleble en la senda que, rubricada con la generosa sangre de sus heroicos hijos, nos permitió recuperar la libertad y la soberanía nacional cuando estuvieron amenazadas por los ominosos sueños imperiales de Walker.

Y confío en que este ejemplo represente un inextinguible faro, que nos ilumine y aliente siempre para emularlos, y defender nuestra patria cuando haya que hacerlo.

Tributo por parte de miembros de nuestra Fuerza Pública a la bandera izada en el hito de la Ruta de los Héroes, en Sardinal, Sarapiquí. Foto: Luko Hilje

Óscar Aguilar Bulgarelli llama a recordar la Batalla de Rivas y reflexionar sobre la importancia de las celebraciones patrias

En ocasión del 169 aniversario de la Batalla de Rivas, el historiador Óscar Aguilar Bulgarelli expresó su preocupación por la disminución de las celebraciones públicas que conmemoran esta fecha histórica en Costa Rica.

«Hoy conmemoramos el 169 aniversario de la batalla de Rivas, de la gesta heroica del ejército de Costa Rica, de la gesta heroica de Juan Santamaría, de la gesta heroica de Juan Rafael Mora y todos los que en aquel ejército nacional lograron derrotar a la banda de William Walker», manifestó Aguilar Bulgarelli.

El historiador señaló que, en contraste con épocas anteriores, la conmemoración actual se caracteriza por ser «un día silencioso», donde ya no se observan «aquellas celebraciones de desfiles, de trompetas, de algarabías, celebrando un hecho patriótico indiscutiblemente importante».

En sus declaraciones, Aguilar Bulgarelli expresó que este olvido de las celebraciones patrias tiene consecuencias para la sociedad costarricense, asociándolo con «una indiferencia hacia nuestras instituciones y hacia nuestra historia» y lo que describe como «una esclavitud por el consumo y una esclavitud hacia la ignorancia».

El analista también comentó sobre la limitada cobertura mediática de la fecha, mencionando que «los medios de comunicación hoy, salvo alguna referencia en algún noticiero de la mañana, no dicen absolutamente nada» sobre el 11 de abril.

Para Aguilar Bulgarelli, la conmemoración de las fechas patrias tiene un propósito fundamental: «reverdecer el amor a la patria», pero aclaró que esto no significa «pararse en una tarima en un parque de pueblo a pegar cuatro gritos estridentes, llamando al odio entre hermanos».

El historiador hizo referencia al Pacto de Concordia, primera constitución costarricense, indicando que la verdadera celebración de estas fechas debería orientarse a crear «ese cariño, esa concordia, ese respeto entre hermanos costarricenses».

En su reflexión final, Aguilar Bulgarelli hizo un llamado a recordar «con respeto la gesta heroica de nuestros héroes de Rivas, de Juan Santamaría y de tantos otros de los cuales heredamos esta patria».

La Batalla de Rivas: Grito de libertad en Centroamérica

5 minutos o menos

El 11 de abril de 1856 se libró una de las batallas más significativas en la historia de Costa Rica y de toda Centroamérica, la Batalla de Rivas, en la ciudad del mismo nombre, en Nicaragua. Fue allí donde el ejército costarricense, liderado por el presidente Juan Rafael Mora Porras, se enfrentó con valentía a los filibusteros de William Walker, un militar estadounidense que buscaba imponer un régimen esclavista en la región.

William Walker no era un simple aventurero militar, era parte de un movimiento estadounidense que pretendía conquistar territorios latinoamericanos para extender su dominio y la esclavitud. En 1855 tomó el poder en Nicaragua y amenazaba con expandir su influencia por todo el istmo.

Costa Rica no se quedó de brazos cruzados. El presidente Mora, libertador de Costa Rica, movilizó al país y formó un ejército decidido a defender la soberanía nacional y centroamericana.

Durante la batalla, los militares norteamericanos se atrincheraron en el mesón de Guerra, desde donde repelían los ataques costarricenses.
Fue entonces cuando surgió uno de los actos heroicos más recordados. Después de varios intentos fallidos y soldados heridos, Juan Santamaría, logró prender fuego al edificio, sabiendo que perdería su vida también.

Y así fue. Logró su misión, y su sacrificio inclinó la balanza a favor de Costa Rica. Ese acto de entrega ha convertido a Santamaría en símbolo nacional de heroísmo y de lucha por la soberanía, libertad y dignidad nacional, algo de lo que carecieron la inmensa mayoría de los gobernantes costarricenses, excepto Rodrigo Carazo y su intento por enfrentarse al FMI.

La victoria en Rivas no solo frenó las intenciones de los Estados Unidos y Walker, sino que inspiró a otras naciones centroamericanas a unirse para expulsar definitivamente a los filibusteros de la región. La batalla demostró que, incluso una nación, unida por una causa justa, puede resistir amenazas imperiales. También demostró posteriormente que la unidad de los pueblos centroamericanos, como soñaba Francisco Morazán, podía lograr enfrentar al enemigo de la humanidad, los EEUU.

Cada 11 de abril, Costa Rica celebra este día, recordando no solo a los héroes y heroínas, sino también el espíritu de libertad, dignidad y valentía que definió aquella batalla.

Aunque a lo largo de los años, los diferentes gobiernos lo han minimizado y convertido en una fecha de propaganda de sus malos gobiernos, es un día para honrar la historia, pero también para reflexionar sobre la importancia de defender los valores democráticos y la soberanía de los pueblos.

La Batalla de Rivas no fue solo un momento bélico, fue un grito de libertad, soberanía e independencia, que aún resuena en los corazones de los costarricenses, centroamericanos y de muchos latinoamericanos.

Martín Rodríguez Espinoza
10 de abril de 2025