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Autor: Hector Ferlini Salazar

ANEP crea primera Comisión Política de Asuntos Socio Ambientales

ANEP. La creación de esta comisión busca potencializar la participación en temas ambientales de nuestra organización, como ya se hizo con el Frente Ecologista Eco Cipreses en la defensa del agua en la zona norte de Cartago, donde se logró la prohibición a nivel nacional del agroquímico clorotalonil por la contaminación a mantos acuíferos.

Campaña Solidaridad con Julian Assange

El Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos solicita su apoyo y solidaridad con Julian Assange, víctima de persecución por los gobiernos de Estados Unidos y de Reino Unido en el caso WikiLeaks.

Culpado por difundir verdades ocultas, penado porque enfrentó a los que quieren imponer el oscurantismo a toda la humanidad.

Desde hoy y hasta el 15 de septiembre pueden adherirse, a nivel personal o como organización o colectivo, a la carta solicitando su liberación.

Solicitamos que se sumen a la causa mediante este enlace.

La Dialéctica de la Naturaleza de Engels: Un Manual de Consulta Permanente

Mauricio Ramírez Núñez
Académico

Dialéctica de la Naturaleza es una obra escrita por Friedrich Engels, publicada de forma póstuma en 1925. En este libro, Engels aplica los principios de la dialéctica materialista a la comprensión de la naturaleza y la ciencia. Engels busca establecer una concepción científica del mundo natural que esté basada en el materialismo dialéctico. Para ello, explora diferentes campos científicos, como la física, la química, la biología y la geología, y analiza las leyes y los procesos que rigen estos ámbitos.

Este filósofo defiende que la naturaleza es un sistema complejo e interconectado, en el cual los diferentes fenómenos están interrelacionados y se desarrollan a través de contradicciones internas. Engels también critica la visión mecanicista y reduccionista que reduce la naturaleza a una serie de partes aisladas, y enfatiza la importancia de comprender las interacciones y las contradicciones que existen en el mundo natural. Una visión nada alejada de la realidad y mostrada por la ciencia en los últimos años, cuando hace énfasis en la interdependencia existente entre todas las especies y formas de vida que habitan el planeta.

En un mundo caracterizado por cambios rápidos y constantes incertidumbres, la política parece estar paralizada, tomada por intereses particulares, incapaz de descifrar las complejidades de las nuevas sociedades y los desafíos que enfrentamos. Sin embargo, en medio de esta confusión, la dialéctica de la naturaleza ofrece una lente a través de la cual podemos comprender la relación entre el ser humano y su entorno, y las consecuencias de nuestras acciones sobre la naturaleza. Como ser social y creador, el ser humano tiene la capacidad de transformar la naturaleza y crear nuevas condiciones de existencia. A través del trabajo y la tecnología, hemos alterado profundamente el medio ambiente y hemos modificado la forma en que vivimos, a tal nivel que hemos pasado a ser una fuerza geológica capaz de alterar todos los ciclos naturales de la Tierra. No en vano, los científicos han bautizado esta época actual con el nombre de Antropoceno.

Esta transformación del entorno no es unilateral como el pensamiento lineal occidental lo creyó por siglos, de ahí lo valioso y disruptivo del aporte de Engels en su libro; la injerencia del ser humano en el ambiente es una interacción mutua entre éste y la naturaleza. Nuestras acciones tienen una compensación recíproca con la naturaleza, lo que implica que nuestras decisiones y actividades impactan tanto en nosotros como en nuestro entorno. Esta perspectiva dialéctica desafía la idea de una acción unilateral del ser humano sobre la naturaleza. Reconoce que nuestras acciones no solo tienen consecuencias para nosotros mismos, sino también para el equilibrio natural. A menudo, nuestra búsqueda de beneficios y desarrollo material puede tener efectos negativos en el medio ambiente, como la destrucción de ecosistemas y la pérdida de biodiversidad, según Naciones Unidas, al 2022, por año se talan cerca de 10 millones de hectáreas de bosque.

Es crucial comprender que nuestras acciones en el medio natural no pueden separarse de las consecuencias que generan. La dialéctica de la naturaleza también plantea cuestiones sobre el valor y el precio de los recursos naturales. Estos recursos no son simplemente fruto del trabajo humano; tienen un valor intrínseco que va más allá de su utilidad económica. La naturaleza es un sistema complejo y diverso que sustenta la vida en todas sus formas. Por lo tanto, el valor de los recursos naturales debe ser apreciado y respetado, y no reducido a un mero precio determinado por las fuerzas del mercado. Además, el trabajo humano no solo crea valores positivos, sino que también puede generar consecuencias negativas. Por ejemplo, la obtención de tierras cultivables puede ir acompañada de la destrucción de bosques y otros ecosistemas naturales.

Por su parte, en un estudio sobre minerales y acción climática del año 2020, el Banco Mundial expuso que un futuro bajo en carbono requiere de tecnologías con energías limpias, en particular solar, eólica y geotérmica, que son más intensivas en consumo de minerales con relación a tecnologías a base de combustibles fósiles. Para esta transición se necesitarán alrededor de 3 mil millones de toneladas de minerales y metales, entre los cuales se encuentran; cobre, litio, grafito, cobalto, níquel y tierras raras. Es importante reconocer y evaluar los impactos negativos que nuestras acciones pueden tener y buscar un equilibrio que minimice dichos efectos adversos.

La dialéctica de la naturaleza de Engels nos recuerda que nuestra relación con el medio natural es compleja y multidimensional. No podemos separarnos de la naturaleza; somos parte integral de ella. Nuestras acciones tienen repercusiones que trascienden nuestro propio bienestar, y es nuestra responsabilidad considerar y abordar las consecuencias de nuestras elecciones y acciones. Además, Engels destaca la importancia de la historia natural y la investigación científica en la comprensión de la naturaleza, algo de una vigencia absoluta, en especial con el auge de movimientos políticos de carácter anticientíficos, fanáticos y negacionistas, muchas veces impulsados por intereses económicos egoístas. Sostiene el filósofo que el conocimiento científico debe ser un proceso acumulativo, en el cual las nuevas teorías y descubrimientos se basan en los logros y las contradicciones superadas de generaciones anteriores.

Este libro poco conocido de Friedrich Engels y muchas veces menospreciado por prejuicios ideológicos, resulta ser hoy un texto de consulta vigente, que se adelantó a su época y muestra una claridad absoluta sobre el camino que emprendía la humanidad con la revolución industrial y el modelo económico que la sustentó. Hoy vivimos los tiempos accidentales de dichas épocas, como lo expone el filósofo francés, Paul Virilio. La dialéctica de la Naturaleza nos invita a reflexionar sobre nuestra relación con la Tierra de una forma adecuada y científica, pero además, con una profunda conciencia de que toda la naturaleza, de la cual somos parte, forma un solo sistema indisoluble y único, concatenado donde la acción de una de las partes tiene efectos diversos en la totalidad del sistema.

En un mundo lleno de incertidumbres y una política aparentemente paralizada, esta perspectiva nos permite comprender que nuestras acciones tienen consecuencias recíprocas con la naturaleza y que es necesario pasar a la acción real. Reconocer el valor intrínseco de los recursos naturales, evaluar los impactos negativos de nuestras acciones y buscar un equilibrio entre el desarrollo humano y la preservación del entorno son fundamentales para navegar en este complejo entramado. Solo a través de una comprensión dialéctica de la naturaleza podemos abordar los desafíos actuales y construir un futuro sostenible y en armonía con nuestro entorno natural.

“Las leyes de la dialéctica se extraen, por tanto, de la historia de la naturaleza y de la historia de la sociedad humana”. Engels

La Marcha de la Diversidad, el naufragio de los millonarios y el de los migrantes, y Laje con su “generación de idiotas” – en Saber Vivir

Saber Vivir

Radio 870 UCR

Organización Interseccional Pro Derechos Humanos-Costa Rica

Lunes 10 de julio, 8 a 9 am.

La Marcha de la Diversidad, el naufragio de los millonarios y el de los migrantes, y Laje con su “generación de idiotas”.

Dirige: Gloriana Rodríguez, participan Marco Castillo y Rodrigo Campos.

Se transmite por Facebook Live Radio 870 UCR u OIDH CR

Podés participar por el WhatsApp 86941745

Plan Regulador Costero del Caribe Sur presenta graves irregularidades que amenazan con desaparecer Patrimonio Natural del Estado

Comunicado de Prensa

En los próximos días, la Municipalidad de Talamanca aprobará un Plan Regulador Costero (PRC), el cual permitirá la sobreexplotación masiva de infraestructura en la costa caribeña, arrasando con humedales, bosque costero y el paisaje existente del Caribe Sur, en una zona tan frágil como lo es la Zona Marítimo Terrestre (ZMT).

Caribe Sur, Limón- Costa Rica – Hoy nos encontramos frente a una nueva amenaza contra el ambiente y el derecho de los habitantes de vivir en un lugar sano y ecológicamente equilibrado.

Para el próximo 04 de agosto, la Municipalidad de Talamanca tiene programada la Audiencia Pública con la finalidad de cumplir con el último requisito para la aprobación del PRC. A escasos días de su aprobación, dicha municipalidad elaboró un calendario de “charlas informativas”, las cuales en su mayoría fueron programadas en días de trabajo y en lugares de propiedad privada que obstaculizan la participación ciudadana. Dichas “charlas”, lejos de ser informativas, fueron más bien de carácter impositivo.

Este PRC presenta graves irregularidades, por ejemplo, ignora el gran faltante de agua para las comunidades, así como los largos períodos de sequías. La municipalidad no da abasto con las montañas de basura que se mantienen acumuladas por semanas producto del turismo masivo que visita la zona, así como la gran cantidad de hoteles y cabinas ya existentes, y casas habitacionales. Puentes obsoletos de un solo carril colapsan frecuentemente la circulación vial en la comunidad. Tampoco hay un programa adecuado de manejo de desechos sólidos y el tema de reciclaje brilla por su ausencia.

Por décadas, tanto la Municipalidad como el Área de Conservación Amistad Caribe ACLAC, han otorgado permisos de uso de suelo así como de construcción en Patrimonio Natural del Estado en zonas tan frágiles como lo son los humedales y el bosque costero, provocando un enorme caos territorial y de destrucción al ambiente.

El PRC pretende otorgar más permisos de construcción, sin haber subsanado los errores del pasado, y peor aún, omite un importante documento de demarcación de humedales en el cual hay contemplados cerca de 18 de ellos, y lo sustituye por un documento del 2017 que solo muestra un par de humedales.

Este PRC no cuenta con la actual demarcación del Refugio Nacional de Vida Silvestre Gandoca- Manzanillo REGAMA, ya que al día de hoy, el Sistema Nacional de Áreas de Conservación, y el Área de Conservación Amistad Caribe SINAC-ACLAC, solamente han presentado un borrador al SINAC, con la propuesta final de la delimitación del REGAMA, mediante Oficio SINAC-ACLAC-DR-138-2023, el cual reza:

Asunto: “remisión de la propuesta final de la delimitación del REGAMA”. Atención de la Resolución de la Sala Constitucional No 2019-012745. Oficio SINAC-SE-DE-177-2023.

Asimismo, este PRC tampoco cuenta con los límites costeros definidos de devolución al Territorio Indígena Kekoldi, ya que el Instituto de Desarrollo Rural INDER, no ha terminado de hacer esta demarcación, y se encuentra en proceso en el “Plan de Recuperación de Territorios Indígenas”.

Otra de las problemáticas que enfrenta este PRC es que no contiene planes de contingencia ante los efectos de la erosión costera, la cual cada día hace más estrecha la costa. La llamada zona pública demarcada es obsoleta e incorrecta en muchos casos y más bien está desapareciendo.

“La Loca de Gandoca” de la escritora nacional Anacristina Rossi se ha repetido por años en el Caribe Sur y hoy está más viva que nunca, próxima a llegar a su capítulo final. Hoy nos enfrentamos nuevamente a un modelo de desarrollo destructivo e irracional que cierra oportunidades a un futuro más equilibrado con el ambiente.

Ante ello, las comunidades se organizan para asegurar una mejor participación de todos los actores clave en este proceso. Adicionalmente, se estarán tomando todas las acciones legales necesarias con el fin de defender los derechos de los costarricenses. Por último, se lanzó una campaña de comunicación y una de recolección de firmas en apoyo a la solicitud presentada el martes 20 de junio del 2023 al Concejo Municipal para solicitar información adicional y que se suspenda la convocatoria a audiencia pública programada, hasta tanto no se subsanen las carencias evidentes y las irregularidades del proceso que se han señalado.

Si usted desea apoyar, puede leer y firmar la solicitud presentada al Concejo Municipal en el siguiente enlace: https://forms.gle/EmkbyKpLmdQ8qt186. Adicionalmente, podrá informarse de otras acciones siguiendo las redes sociales de Covirenas Caribe Sur, Earth Stewards, Covirenas Costa Rica, y el Bloque Verde.

Para consultas o información adicional, puede contactar:
Comunidad Organizada del Caribe Sur plan.regulador.comunitario@gmail.com

Barrio que resiste es barrio

Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)

Es recurrente la imagen de la fila de casitas de madera que se levantan en la entrada histórica de la provincia de Heredia.

Hay quienes desean un proyecto de intervención para “pintarlas de colores”, otros se preguntan por las condiciones que produjeron su construcción, algunos hacen referencia a un viejo y nuevo proyecto para derribarlas y construir una mega entrada a la provincia, con el único inconveniente de que esa megaentrada imaginada al mejor estilo de las carreteras privadas (8 carriles, peajes, quick pass) desembocaría en un embudo monumental que no resolvería los problemas de tráfico en esa zona.

Esa zona, por cierto, es denominada como en referencia al Río del mismo nombre que la cruza. Durante mucho tiempo fue un caudaloso afluente que hoy no es más que un canal de transmisión de desechos y basura de muy diverso origen.

Este barrio, debo decir mi barrio, ha sobrevivido con heroicidad el paso del tiempo. Probablemente su fisonomía actual, incluidas las casas de madera a las que hice referencia al inicio del artículo, datan de unos 60 años aproximadamente, sino más.

Mucha gente que conocí en mi infancia se ha ido ya. Pero sus recuerdos quedan. Muchos de ellos vivieron en esas casas de madera.

Y me pregunto si las personas que quisieran “gentrificarlas” con colores posmodernos se habrán cuestionado por quienes viven allí ahora, sus condiciones, su biografía, su historia.

Barrio que resiste es barrio. Probablemente en unas décadas no estemos por acá físicamente, pero nuestra energía recorrerá estos sitios como lo hicimos de niños.

Se dice que este lugar guarda un significado originario fundamental, como asentamiento de los primeros pobladores de la provincia. Es posible entonces que su resistencia ancestral sea la que haya protegido de los proyectos destructivos este espacio social que se erige como tótem del tiempo.

Prefiero pensar que así es.

El porqué de nuestro quehacer colectivo y solidario

Ítalo Fera Fallas. Escuela Nacional Socioambiental.

Recientemente un texto de Luigi, teólogo de esa teología de la liberación de los 60s y 70s, me volvió a cargar de energía y me inspiró para fundamentarme con su concepción y sentido de vida.

Junto con la riqueza del conocimiento y la metodología de vida, la formación en y con el nuevo Movimiento Humanista, M.H., que inició en la cuna de la Patria Grande de la Argentina de los 60s, con Mario Rodríguez Cobos, conocido como Silo.

Esas dos Escuelas de VIDA han sido la mía y la de muchos jóvenes y adultos de entonces, desde finales de los 60s del siglo pasado y en todo el mundo.

Quiero argumentar histórica y sociológicamente del porqué mi razón de lucha por la Paz, no violencia activa, la justicia social y ambiental.

Lo que pienso que nos une a nuestro sector de sociedad civil social, laboral y ambientalista en el mundo.

Porque y nuestras raíces para sobrevivir la humanidad con justicia entre nosotros y con la naturaleza, en esta «casa de todos».

Vivimos en una sociedad que incentiva el tener y el poseer. Cuando el espíritu comunitario se pierde, con todas sus necesidades materiales exacerbadas por la publicidad y demás, se nos convierte en consumidores insaciables. Sabemos que muchas de esas necesidades, sino todas, son inducidas por la economía del mercado publicitario, la comunicación subliminal, los efectos de patrones de referencia y de demostración conductual que transmite la publicidad y las imágenes/audios de estas pantallas.

De hecho, estamos presenciando una desintegración progresiva de las colectividades, de tejidos sociales y de articulaciones entre pueblos y comunidades en casi todas las sociedades del globo. Crisis y colapso del voluntariado histórico quo nos hizo diferentes, nos hizo fraternos, solidarios y cooperativos. Incluso de esa célula social, aún fundamental, que es la familia y su procreación natural.

Todo esto es parte de una específica estrategia de mercado neoliberal que inicia desde el inicio antes del capitalismo.

Individualiza las necesidades para vender más.

Nos hacen creer que para vivir bien, ser exitoso y feliz, no se puede prescindir de un teléfono celular, un automóvil, una computadora propia, etc… Y así, llenan nuestras vidas de cosas materiales, vendiéndonos el sueño de una felicidad que siempre depende del último objeto que podamos comprar.

Ya desde principios de esta civilización occidental, el humanismo con la naturaleza y con los seres humanos, enseñó desde las comunidades de pueblos (los subversivos de entonces) perseguidos por el Imperio romano, a aprender a vivir tres actitudes que son complementarias:

La capacidad de perder, de acoger y de dar.

Son disposiciones exigentes para vivir contracorriente.

A nadie le gusta «perder», especialmente cuando se trata de seres queridos y de su propia vida.

Al inicio de esta civilización, hace unos dos milenios, seguir una causa contra el sistema socio político dominante, era causa de deshonor para la familia, que corría el riesgo de perder los beneficios y derechos adquiridos dentro del Imperio romano. También requería coraje para romper con todo y unirse a una causa de justicia social, enfrentando malentendidos, persecución e incluso tortura y hasta muerte en el circo romano

Sin embargo, el perder está relacionado con la capacidad de amar y entregarse a la causa de la armonía, la justicia socio ambiental y el bien común.

Sólo se puede perder en nombre de un proyecto mayor y que descubre lo esencial de la vida.

Aún atrás de esta civilización occidental cristiana, nuestros pueblos originarios le llamaron a esa esencia de VIDA, el Buen Vivir, así con mayúscula. Consiste en encontrar la verdadera felicidad, un significado diferente para la vida, una nueva familia con el todo natural y social de los pueblos.

Los que aprenden saben perder y no acumular también son capaces de acoger y de dar un vaso de agua y compartir el pan con los necesitados. Renunciar a uno mismo es, por lo tanto, la condición que abre a la capacidad de acoger y dar: esta es la lógica del amor, que se preocupa más por el bien de los demás, qué incluso por lo propio.

La lógica de acumulación del esclavismo/capitalismo, es poseer muchas cosas para desarrollar el poder. Acumular para uno mismo o en colectivo, es un obstáculo insuperable para el encuentro y la acogida mutua: lleva a cerrar las puertas, por ambición sin límites, por la por avaricia, la codicia enfermiza, el miedo y disfrute de las «mieles» del poder económico y político.

Las mejores tradiciones populares nos enseñaron a juntarnos, de ahí las primeras «Juntas» de beneficencia, etc.

Nos enseñaron a dar y recibir en colectivo, en comunidad y en el barrio/pueblo.

Al contrario, el sistema socio político, desde temprana edad, nos ha acostumbrado a recibir, guardar y acumular.

Y así, desde la infancia nos vuelve egocéntricos, egoístas e incapaz de convivir y de compartir. Sino para qué el negocio multimillonario de los seguros público y/o privados, la economía multinacional de hegemonía financiera bancaria y demás que hoy se impone en el mundo.

Actualmente, más que nunca, los niños están en el centro de las atenciones de sus familias, TV, Cine, videos, etc. quienes los educan llenándolos de cosas materiales y haciéndolos depender de lo que tienen. Se vuelven incapaces de una vida comunitaria, de resiliencias y de lucha personal y colectiva. Ciegos por la competencia desenfrenada, egoístas a las necesidades de los demás e indiferentes a las relaciones sociales, preparados a desechar y comprar lo nuevo, (residuos por el mundo).

Tal como lo enseñan las leyes del mercado.

Para nosotros los socio-ambientalistas el sentido de las cosas materiales no es de ser acumuladas como garantía de un futuro que no sabemos cómo será, sino de ser compartidas con todos los seres vivos Llámese todos los bienes y servicios de flora y fauna.

Las cosas no nos pertenecen. «Venimos sin nada y sin nada nos vamos».

Los socio-ambientalistas disponemos de ellas como instrumentos para el bienestar agro alimentario saludable, de la, actividad silvopastoril, de una agro industria sostenible, del eco turismo, turismo rural y urbano, uso y disfrute de los espacios públicos, construcción y manejo de corredores socio biológicos, con nuestras mejores tradiciones históricas y populares, los valores e identidades no depredadoras.

Es otra lógica, otra visión de vida que lleva a eliminar de nuestro de vocabulario los pronombres «yo», «tú», en favor del «nosotros socio ambiental»: Pensar, sentir y actuar en plural, y ya no en singular.

Porque somos las relaciones socio ambientales que construimos.

Como dijo ese célebre y testimonial obispo qué recorrió las favelas y precarios en Recife, Brasil, esa práctica no utilizada y abandonada hoy día por esa jerarquía eclesial:

«La madre de todas las violencias es la injusticia»

O sea, la única alternativa para que este mundo sobreviva en una paz duradera y real, es la distribución de las enormes riquezas acumuladas por unos pocos en el mundo y con sus «socios» menores de cada país y sus gobiernos.

Invitación a unirse a la campaña para financiar Altamar, documental sobre la pesca semi-industrial de Costa Rica

Campaña para financiar el largometraje documental dirigido por Ernesto Jara Vargas y coproducido por Producciones La Pecera de Costa Rica y Galaxia 311 de Colombia. Altamar propone un viaje inmersivo en el mundo de la pesca semi-industrial de Costa Rica, que hasta este momento nunca había sido retratada con tanta cercanía.