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Autor: Hector Ferlini Salazar

Casi pierdo la ocasión de hacer una amiga imperdible

Alberto Salom Echeverría

El extraordinario y recordado académico de la UNA Mario Oliva, recientemente fallecido de una larga dolencia, era director del IDELA. En tal virtud tuvo a bien organizar una actividad académica internacional, a la cual invitó a Beatriz Gutiérrez Müller, graduada en comunicación primero de la Universidad Iberoamericana, plantel Golfo Centro, en Puebla, México. Después obtuvo una maestría en letras de la misma UIA. Finalmente, en el 2013, sacó un doctorado en literatura en la Universidad Autónoma Metropolitana -UAM-en la ciudad de México. Beatriz se había casado con Andrés Manuel López Obrador -AMLO- en el 2006, para ella era su primer y único matrimonio, por lo consiguiente tuvo un hijo que, le pusieron de nombre Jesús Ernesto; en consecuencia fue el primogénito de ella, el cuarto de AMLO, cuya primera esposa había fallecido de una compleja enfermedad.

El evento patrocinado por el IDELA, tuvo lugar en la UNA, en el 2018, cuando AMLO ya había sido electo presidente de México, pero aún no había asumido.

Realmente, yo nunca la había visto antes, ni siquiera por foto. Aunque sí conocía que era una escritora célebre, que había incursionado en el estudio de la conquista y colonización de México por los españoles, y sabía además que tiene varios estudios sobre Hernán Cortés.

Quise conocerla antes del acto formal del evento al que fue invitada, con el objeto de tener quizás la ocasión y el privilegio de conversar y hasta intimar un poco. ¿Por qué no??? La verdad quería saber más de ella, por lo que una vez que concluí una actividad propia de mi cargada agenda, ya casi cerca del mediodía, me aproximé al auditorio de Filosofía y Letras, adonde se encontraba Beatriz Gutiérrez junto a su comitiva en otra actividad.

Al llegar, me encontré con otro académico buen amigo, German Chacón. Lo abordé y le pregunté por Beatriz Gutiérrez. German, desde la entrada al auditorio, me dio las indicaciones de una manera general, cosa que agradecí. Me dijo concretamente: Beatriz es aquella que está en primera fila con lentes oscuros. Dada mi agenda, un tanto apretada, decidí caminar lo más silenciosamente que pude.

Allí estaba Beatriz con parte de su comitiva; había varias señoras, por lo que siguiendo las señales de German, distinguí a una dama, de muy buen porte, muy bien ataviada con un vestido negro con ribetes blancos en el cuello. Avancé entonces, me presenté ofreciéndole la mano caballerosamente, hice una reverencia y en voz baja le solté una retahíla, corta pero enfatizando en el gusto que tenía como rector de la UNA de conocerla. Tuve el cuidado de no decir “primera dama”, porque sabía que Beatriz era enemiga de ese membrete, primeras damas, piensa ella, son todas las mujeres de México.

La elegante mujer, permitió que la entretuviera por un breve lapso. En cuanto hube concluido, solté su mano sintiéndome satisfecho de mi presentación. Hubo una pausa inquietante, y la digna señora, ya con su mano libre, alzó su brazo a la altura de su pecho y en un gesto algo desconcertante para mí, apuntó con el dedo índice hacia la persona que estaba sentada a la par de ella, vestida con unos “blue jeans”, sandalias y una ligera blusa blanca. Su único parecido con la anterior exquisita dama, eran sus lentes oscuros. Pero su pelo era rubio y con una cara muy fresca de facciones finas. Ella era Beatriz.

Quedé petrificado, sobre todo pensando en el enorme gasto de materia gris que acababa de despilfarrar haciendo una presentación inútil con alguien que no era Beatriz Gutiérrez. De momento no hubo hilaridad entre las damas de la comitiva ante mi flagrante yerro; ignoro si posteriormente se habrán reído a mandíbula batiente, como suele ocurrir, al recordar un episodio tan peculiar.

Naturalmente, me disculpé, sin intentar de nuevo hacer una presentación. Era ociosa, puesto que Beatriz había presenciado todo el sainete anterior.

Me despedí fingiendo aplomo, y después nos volvimos a encontrar en el acto formal.

Alberto Precht en reportaje de DW: la corrupción viola los derechos humanos

El abogado Alberto Precht, de Transparencia Internacional, señala en un reportaje del noticiario alemán DW que la corrupción viola los derechos humanos y llama a la acción ciudadana para erradicarla.

La producción noticiosa señala que “Costa Rica celebra elecciones en febrero y la corrupción y el narcotráfico están en el debate electoral. El país centroamericano, considerado una de las democracias más limpias de Latinoamérica, se ve sacudido por una ola de denuncias de sobornos y corrupción”. Le invitamos a ver el reportaje de DW:

Reportaje del noticiario alemán DW.

En política es preciso distinguir lo esencial de lo irrelevante

COLUMNA LIBERTARIOS Y LIBERTICIDAS (16)
Tercera época.

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense

Ni siquiera como un mero “entertainment”, en el más cabal y preciso sentido de la expresión anglosajona, es decir con una diversión, espectáculo o entretenimiento para las gentes, es que podríamos asumir, o definir la naturaleza singular de lo que ocurrirá en Costa Rica, el primer domingo del mes de febrero del año que tendrá su inicio, dentro de un par de semanas más. Nos encontramos ya ante el despliegue de los componentes de un espectáculo de dudosa calidad, diseñado para un público poco exigente, la que ha venido disminuyendo, de manera sostenida, con el paso de los años, y de las sucesivas décadas transcurridas, lo que considerado en los términos más castizos, de la lengua castellana de la que hacemos empleo cotidiano (la nuestra, la de las américas, no la de los veleidosos peninsulares), conduce a que la palabra “diversión” asuma la connotación negativa de alejamiento de la realidad, de oscurecimiento de nuestra capacidad de distinguir lo esencial de lo puramente accesorio, algo que se intensifica con el excesivo número de comediantes que viene tomando parte en la representación. De nuevo, nos encontramos con que Alberto Cañas Escalante tenía razón: la gradería de sol asaltó la cancha e incluso los palcos.

Tan grave es todo esto que no hemos podido darnos cuenta aún que las decisiones más importantes para el rumbo económico, político y social de este país centroamericano durante los próximos años ya fueron tomadas, en otro escenario y por otras gentes que permanecen, casi siempre en la sombra: esas que conforman los poderes fácticos. Lo único a lo que puede dar lugar el resultado del mencionado evento electoral es el nombre de quienes serán los encargados (as) de ejecutar lo que ya se decidió en otra parte.

Las decisiones tomadas y ejecutadas, a mansalva y contra todo intento de protesta, (la que puede ser sancionada hasta con diez años de cárcel, según ley impulsada por el diputado “liberacionista” Carlos Ricardo Benavides y aprobada en el transcurso del año de 2019) durante los últimos años por el gobierno de la coalición PAC, PLN, PUSC y FA, formada en abril de 2018, con el concurso entusiasta de los pseudocristianos de Restauración Nacional (vaya nombre, ¿serán reaccionarias estas gentes?) y Nueva República, como el non plus ultra del neopentecostalismo criollo, con su teología reaccionaria de la prosperidad, ya decidió el destino final o postrero de la Segunda República, inaugurada setenta años atrás, al igual que el pacto social de entonces que definió la existencia de nuestro estado social de derecho: en estos meses esperaban aprobar la nefasta ley de empleo público y consumar el saqueo de la Caja Costarricense del Seguro Social, cuya privatización sigue en camino (Ver editorial del diario La Nación del lunes 13 de diciembre de 2021).

El simple hecho de decir eso de que la “fiesta” se acabó, y por lo tanto el estado no tiene más plata cuando alguien se refiere, por ejemplo, al saqueo sistemático de que han venido siendo objeto los regímenes de pensiones, los programas sociales y las instituciones públicas por parte de los políticos de oficio que durante las últimas décadas han venido desmantelando la Segunda República, y el estado social de derecho, pilares de la vieja socialdemocracia costarricense, es algo que constituye no sólo un acto cínico per se, sino también la consagración de un régimen deshumanizado, cínico y mentiroso. Lo peor de todo, es que tales afirmaciones son omisas en cuanto a señalar a ¿quiénes son los que de verdad han venido saqueado las arcas públicas de este país? Y ¿cuál ha sido su modus operandi?

Hoy, están de moda y al uso corriente los odios más increíbles e irracionales, todo a la manera del universo totalitario del Londres de 1984, ese que George Orwell imaginó y delineó a mediados del siglo anterior como una especie de profecía maldita, la que vino a materializarse en este cambio de siglo. Son los tiempos del odio a la Costa Rica que crearon José Figueres Ferrer y Daniel Oduber Quirós, la que nos dio oportunidades a muchos costarricenses de la generación del Baby Boom, la de los que nacimos al concluir la Segunda Guerra Mundial. En estos días, los restos descompuestos de lo que fuera aquel PLN tan importante se unen al coro de los que odian su utopía originaria para abrazar la distopía de la insolidaridad social y el sálvese quien pueda. Ya no es sólo el odio a un “comunismo” que nunca existió sino también a aquella socialdemocracia criolla, aquella que le dio solución de continuidad la Reforma Social de los años cuarenta, con razón Daniel Oduber Quirós(de grata memoria) no soportaba a los mediocres y a los infiltrados que ya se preparaban para destruir ese partido…la plaga del PAC y otros amarillos diz que de izquierda se encargaron, en este cambio de siglo, de machacar los clavos del ataúd en la hora final de la Costa Rica democrática y social para darle lugar al falso liberalismo, a los monopolios privados de Riteve, Meco, APM y otros, todo en nombre de un libre mercado que no existe que siga la robadera, la fiesta fue ellos y nosotros la tenemos que pagar No habrá fuerza planetaria capaz de cambiar ese rumbo, impuesto e impulsado por una oligarquía, que ha visto culminar sus sueños restauradores en el tiempo histórico de la larga duración. Su gratitud hacia el joven Carlos Alvarado es inconmensurable, ha hecho el trabajo sucio con una vocación digna en encomio y con una devoción, a prueba de toda desviación “populista” (esa mala palabra que sirve para consolar a los incautos y reclutar a los tontos, a semejanza de lo que ocurría con el fantasmagórico e indefinible “comunismo”). El elegido o elegida se encargará de administrar lo que otros decidieron en escenarios diferidos, ya lo verán a partir de mayo de 2022, mientras tanto el andamio del PAC que tanta utilidad les prestó ya puede ser desechado.

Grupo Puerto Limpio realiza limpieza en San Lucas

El Grupo Puerto Limpio, de El Roble de Puntarenas, realizó una visita a la Isla San Lucas este lunes 27 de diciembre.

Juan José Piñar Chavarría informó a SURCOS que desarrollaron una recolección y monitoreo (registro, separación y pesaje) de residuos sólidos en dos áreas medidas en la playa. Con ello buscan hacer comparaciones sistematizadas en el tiempo.

“No es correcto ni conveniente tener un parque marino y turístico lleno de desechos”, señaló Piñar Chavarría, por lo que esta labor continuará indefinidamente.

Compartimos un video y una galería de fotos que muestra la tarea realizada por el Grupo Puerto Limpio.

Un cuento muy en serio

Alberto Salom Echeverría

Me tomo muy en serio la vida. Se sufre bastante, pero a la vez se disfruta. La rectoría de la UNA me vino a una buena edad, en el 2015 comenzó un trabajo arduo, cansado cada día, pero intensamente satisfactorio. Forjamos un equipo unido fuerte, hermoso. Primero junto a Luz Emilia Flores un emporio de talento y rectitud. Un segundo tiempo junto a Ana María Hernández, inteligente mujer, poseedora de un empuje y entusiasmo contagiosos.

Había de todo, planificamos la ruta lo mejor que pudimos, empalmando con los equipos institucionales de Juan Miguel.

Pero, no obstante, siempre surgían imprevistos. Una vez, recibí jubiloso a un equipo de académicas de Estados Unidos; una rectora -como se me dijo- y dos colaboradoras. El encuentro me interesaba especialmente para tratar de abrirle oportunidad a los estudiantes de intercambio y conseguir becas de posgrado, así como otras opciones académicas para el profesorado.

Todo se preparó meticulosamente, como siempre, siguiendo el estricto protocolo, que llegué a entender, pero con el que nunca simpaticé mucho, dada mi manera de ser tan desenfadada. Una tacita de café para cada una de las honorables académicas, un tostelito apenas, que normalmente lo costeábamos con nuestros recursos personales. Todo muy bien presentado. Y, como siempre hacíamos, un pequeño obsequio, nada suntuoso, pero digno de ser recordado, con el que la UNA galardonaba a sus invitados especiales. Eran tres obsequios, naturalmente un poco más significativo para la rectora que para sus dos colaboradoras. Ese era parte del protocolo.

Comenzó la reunión que, procuré que fuera afectuosa. Noté que las invitadas habían simpatizado conmigo, lo que me hizo sentir alegre porque, según mi criterio eso quería decir que estaba “parlando” más o menos bien mi rústico inglés.

Tres regalos, tres académicas y una buena conversación. Me sentía exultante en verdad.

A los treinta minutos de amena conversación, entró a la sala imprevistamente, una cuarta académica, otra rectora de feria. Perdí la tranquilidad por completo, porque la imprevisión nos descoyuntó totalmente lo planeado.

La saludé lo más amablemente que pude, procurando que no se me notara la preocupación que tenía, pues desde que la facultativa ingresó a la sala de reuniones, no solo hubo que correr con una taza más para el café y otro tostelito que, sabrá Dios de donde salió, sino que a mí me entró una obsesión de contar, unas veces en español, y otras en inglés, un, dos, tres regalos; one, two, three, four academic persons. My God.

No hubo manera de que me cuadrara la aritmética para ajustar regalos con académicas; hasta que, ¡oh Dios mío que alivio!!! entró Anabellita la secretaria, siempre atenta en estas cosas, y puso otro regalo que, hizo ajustar la aritmética como por arte de magia, lo que bajó simultáneamente mi ansiedad que, a esas alturas me había provocado palpitaciones aceleradas.

Ya calmado, platicamos un rato más en muy buen ambiente. Llegó el momento del intercambio de regalos. Yo, desde luego ya tranquilo empecé con la repartidera de nuestros obsequios: “this gift is from National University for you” le dije a la primera rectora, seguí luego con las dos colaboradoras. Enseguida procedí a entregar el último regalo a la rectora recién llegada, la verdad sentí un poco de pena porque la caja era bastante más grande que la envoltura del obsequio para la primera rectora. Sin embargo, no tenía opción había que entregar el obsequio. Entonces volví a repetir: “and, this is our gift for you”. No acababa yo de aproximarme hacia la autoridad, cuando ella, un poco sorprendida se sobresaltó y me dijo casi gritando: “oh no, no, no this is my gift for you”. Me recorrió un frío de la cabeza a los pies, en cuanto me percaté que el nuevo obsequio no era de nuestra parte, sino de ella para mí.  Quise que la tierra me tragara, pero opté por disculparme y salir en estampida de la sala, buscando denodadamente un regalo para la rectora que se había demorado. Apenas pude salir de aquella situación embarazosa. La suerte me acompañó esta vez y cada persona salió con su debido recuerdo de la UNA.

Cambio de modelo en Chile: ¿El norte estará en el sur?

Luis Fernando Astorga Gatjens

El triunfo electoral de Gabriel Boric sobre José Antonio Kast, en la segunda ronda de las elecciones presidenciales chilenas del 19 de diciembre anterior, tuvo su fragua en octubre del 2019, en un país marcado por un inesperado estallido social de alcances tsunámicos.

En ese octubre pre pandémico, cuando el gobierno de Sebastián Piñera decretó un aumento del valor de los boletos del Metro de Santiago, los estudiantes protestaron brincándose los molinetes de ese sistema de transporte. Lo que fue inicialmente una acción puntual de protesta derivó pronto en un movimiento generalizado en la capital y en otras ciudades del país austral.

El fuerte contraste entre una élite económica y política, beneficiaria directa del modelo neoliberal y que se rodeó golosamente de privilegios, frente a amplias mayorías empujadas a la pobreza, acumuló las condiciones propicias para el intempestivo estallido social.

El modelo chileno que los políticos y medios adeptos a esa doctrina, habían convertido en un referente internacional, se derrumbó como un castillo de naipes. El proyecto marcado por la reducción del rol del Estado y la expansión del papel del sector privado, que impulsó e impuso la dictadura de Augusto Pinochet, con la asesoría de Milton Friedman, no resistió la acumulación de injusticias y desbalances sociales.

Las protestas fueron duramente reprimidas por la policía con un saldo tan trágico como doloroso: 20 muertos, 233 heridos y más de 700 personas detenidas. Empero la represión fue más gasolina que agua. Y lo que fueron, inicialmente, reivindicaciones económicas y sociales (centradas en pensiones, salud, educación) se tornaron en exigencias políticas. Ganó fuerza el reclamo de una Convención Constituyente que pusiera fin a la camisa de fuerza que ha sido la Constitución, creada a imagen y semejanza de la dictadura de Pinochet.

La acción de la protesta social fue tan fuerte que el gobierno de Piñera no tuvo más remedio que convocar a un referéndum para determinar si la ciudadanía estaba de acuerdo con iniciar un proceso constituyente, para redactar una nueva Constitución y también para fijar el mecanismo del proceso. Originalmente, el referéndum fue convocado para el 26 de abril de 2020, pero a causa de la pandemia de la covid-19, hubo de ser pospuesto para el 25 de octubre del mismo año. El resultado aprobatorio fue contundente: Mas del 78 % de los que votaron dijeron que si aprobaban la Constituyente mientras menos del 22 % se inclinó, por lo contrario.

Así las cosas, el 15 y 16 de mayo de 2021 los electores chilenos acudieron a elegir a 155 constituyentes encargados de redactar la nueva Carta Magna. Más de 6,3 millones votaron. Los resultados representaron una abrumadora derrota para la derecha, ya que, de los 155 elegidos, 48 fueron independientes, 52 de la oposición, los pueblos originarios obtuvieron 17 puestos y el oficialismo tan solo 38. Una cifra a todas luces insuficiente para fijar la agenda y acuerdos de la Convención, que arrancó sus tareas el 4 de julio de 2021 y las completará a finales de junio de 2022.

El 21 de noviembre de 2021 se celebraron los comicios para elegir quien dirigirá, desde la presidencia, los destinos de Chile entre 2022 y 2026. También fueron electos los senadores, diputados y consejeros regionales. A raíz de las situaciones y procesos desarrollados a partir de octubre de 2019, se esperaba un claro triunfo del candidato de la coalición de izquierda, “Apruebo Dignidad”, Gabriel Boric, aun cuando los números no le alcanzaran para evitar el balotaje. Sin embargo, en un resultado inesperado, el candidato ultraderechista, José Antonio Kast se impuso sobre Boric por dos puntos.

Este resultado envalentonó a la derecha que esperaba ganar en la segunda ronda, que se celebró el 19 de diciembre. Para esta elección se confabularon todos los ingredientes para la polarización política. Se enfrentaban dos proyectos diametralmente opuestos.

Kast (55 años), neoliberal confeso, detractor de la Convención Constituyente, simpatizante de Pinochet, admirador de Trump y Bolsonaro, y con una serie de proyectos amenazantes para los imperativos avances sociales y los derechos humanos, frente a Boric (35 años), líder de la nueva izquierda chilena, madurado al calor de las luchas estudiantiles y sociales, adversario abierto del modelo neoliberal e impulsor de una Constitución que sea llave y matriz de la imperativa e impostergable justicia social para un pueblo marcado por lustros de desigualdad y pobreza, en medio de la concentración indignante de la riqueza de las élites.

El 19 de diciembre se jugaba entonces algo más que una elección entre dos candidatos presidenciales; se jugaba la perpetuación del modelo neoliberal frente a su progresivo desmantelamiento. Eso lo comprendió el pueblo de Chile que acudió a las urnas en un porcentaje mayor que en la primera ronda y le dio un contundente triunfo a Boric (55,87 %) sobre Kast (44,13 %).

El nuevo presidente tomará posesión del cargo, en marzo de 2022 y tendrá como desafío el cambio de modelo, con la abierta oposición de la derecha y las élites económicas, cuyo peso es significativo. Eso se puso de manifiesto al día siguiente de la elección de Boric, cuando esa abstracción denominada mercado (que no son otra cosa que empresas y personas de carne y hueso), mostró su descontento con la caída de la bolsa de Santiago mientras el peso sufrió una significativa depreciación.

La elección de Boric no solo es muy importante para Chile. Lo es para América Latina, región donde las fuerzas progresistas han ido ganando terreno.

Chile ha sido destacado como un “milagro económico” aunque ese milagro siempre fue para una minoría y algunas trasnacionales avariciosas. Las mayorías, mientras tanto, lo vieron desde muy lejos. En el presente, puede emerger un modelo alternativo que consolide la democracia y haga renacer un Estado Social de Derecho, robusto y fuerte como lo soñó Salvador Allende. Esto le dará sentido al propósito y consigna el Norte está al Sur.

Imagen: https://www.radioagricultura.cl

Escuela Indígena Curré inauguró pasillo peatonal y una nueva aula

Uriel Rojas

La escuela indígena de Rey Curré de Buenos Aires inauguró el pasado miércoles 22 de diciembre, varias obras de infraestructura entre los que se encuentra su nueva aula para los niños de preescolar, así como un extenso pasillo a aceras que comunica este recinto con el gimnasio y el comedor.

Para celebrar este acontecimiento, la Junta de Educación y padres de familia realizaron varias actividades con los niños como juegos infantiles, concursos, piñatas y muchas comidas y bebidas.

De abril a julio del presente año, se desarrolló la primera parte del proyecto general, el cual consistía en la construcción de la nueva aula y a mediados de diciembre se culminó con las aceras o pasillos internos, cuyas dimensiones son de aproximadamente 40 metros de largo por dos de ancho, que permitirá a los estudiantes caminar seguros dentro de su propia institución, especialmente para los pequeños de preescolar que deben trasladarse a una zona con algunos desniveles en la topografía del lugar.

Estas obras de construcción se lograron gracias a los aportes de algunos sectores de la comunidad civil, los cuales, se complementaron con los fondos recolectados en las distintas actividades sociales realizadas por los padres de familia de esta institución.

De acuerdo con Junier Varela, representante de la Junta de Educación de este centro educativo, “la construcción de esta aula ha sido un avance hacia el cumplimiento de nuestro deber como Junta Administrativa de facilitarles mejoras en su infraestructura física escolar y de paso facilitar el ejercicio del derecho que tienen los niños a esta fase de pre escolaridad.

Las aceras cuentan con dos pequeños puentes con techos y barandas protectoras que buscar evitar posibles riesgos de los niños a sufrir algún incidente. Es una obra diseñada con el mayor detalle en busca de lo mejor para esta comunidad estudiantil. Por su parte, el aula cuenta con un moderno sistema de electrificación, cielo raso, servicios básicos y con bastante ventilación. Este proyecto de mejoras a la infraestructura escolar tuvo un costo aproximado a los 8 millones de colones.

Entre coronavirus y cometas: el declive de la inteligencia

Marcos Chinchilla Montes

En “No miren arriba” (Don´t look up), protagonizada entre otras por Jennifer Lawrence, Leonardo DiCaprio y Meryl Streep, la humanidad se enfrenta al desafío de un enorme cometa que impactará contra el planeta Tierra, los denominados eventos de extinción.

Es una película que se distancia de otras producciones apocalípticas que pululan en el cine comercial hollywoodense, y viene a tender puentes con la actualidad política, económica y cultural que vive nuestra sociedad en torno a la pandemia generada por el SARS-Cov-2.

En primer lugar, la película permite destacar el abismo que se presenta entre tecnócratas, ciudadanía y ciencia, negando y hasta retrasando reconocer el riesgo que un cometa tiene para la existencia del planeta (situación de la que tenemos conocimiento con el impacto Chicxulub de hace poco más de 60 millones de años).

Sin bien en los medios de comunicación y en las redes sociales ha existido amplia información sobre el SARS-Cov-2, existe también un correlato desinformativo que lamentablemente ha generado y reforzado un negacionismo del más variado cuño: desde que el virus no existe, que las vacunas generan control vía chips, asociar vacunas y tecnología 5G, y el absurdo etc. que van ampliando a diario.

El posmodernismo no solo cuestiona abiertamente el conocimiento científico, sino que también ha instalado política y culturalmente prácticas donde se vale de todo, desde rezarle al virus para que desaparezca, enseñar en algunos centros educativos que la evolución no existe, o hasta esperar tres días para que un pastor fundamentalista resucitara de su muerte -cosa que nunca ocurrió.

El entramado político y económico que presenta la película si bien en algunos momentos parece un tanto caricaturesco, lo cierto es que refleja muy bien cómo piensan y actúan las élites políticas y económicas. No se le puede informar a las masas sobre el riesgo que implica el cometa por los efectos políticos que tiene para el gobierno de turno; y cuando se informa, se lo hace procurando obtener réditos políticos.
En materia económica, cuando finalmente se actúa contra el impacto del cometa, se lo hace en términos mercantiles: una élite empresarial que busca apropiarse de los caros y estratégicos minerales raros que se encuentran en el cometa.

El paralelismo que se establece con la situación de pandemia que vivimos en la actualidad es indiscutible: compañías farmacéuticas que hacen clavos de oro con las vacunas; transnacionales y empresas que se hicieron aún más ricas en estos dos años; empresarios, gobiernos, presidentes y ministerios de salud que antepusieron los intereses económicos en contraposición al derecho a la vida y la salud. El empresariado neoliberal de Lombardía es un buen reflejo de ello, el del alcalde de Texas que estaba dispuesto a morir por la economía, Piñera que se negaba a las restricciones, Bolsonaro con su gripecita, Duque que le pedía comprensión y solidaridad a los más pobres, Macrón que descubrió la importancia del Estado interventor, Trump recomendando ingerir cloro, un fugas ministro de Hacienda que también recomendaba solidaridad entre personas desempleadas o la solicitud reciente de las aerolíneas para rebajar la cantidad de días de incapacidad para las personas de sus tripulaciones que dieran positivo al contagio. Dos años después, la mayor parte de la población del planeta sigue sin un sistema de salario universal que le garantice poder enfrentar la pandemia con dignidad y calidad de vida.

“No miren arriba” también nos confronta con la simpleza, manipulación y chabacanería de los medios de comunicación y las redes sociales que tienen la virtud no solo de disociarnos de la realidad social, sino también de normalizar sus contradicciones y sembrarnos el individualismo en su máxima expresión. Se acerca un cometa, el riesgo de extinción está a la vuelta de seis meses, pero importa más la situación afectiva de dos estrellas de la farándula que se intercambian sus peluches, y que es seguida por millones de personas para quienes el cometa no existe pues solo se vive el hoy mediático.

Mejor no mirar hacia arriba, o hacia ningún lado, es mejor vivir en la más absoluta ignorancia y decadencia; el virus ya se acabó -aunque ómicron nos diga lo contrario, que la economía funcione a toda marcha, que las mascarillas se entierren para siempre.

Mejor no mirar hacia ningún lado, no usemos nuestra inteligencia; y para eso nos brindan el mejor soma, adosado con reality shows, influencers, fútbol, toros, redes sociales, socilités con el alma partida y la cuenta bancaria llena. A fin de cuentas, solo llevamos poco más de 5 millones de muertes, y muchas personas dirán con algo de algarabía, que dichosamente no están entre ellas.