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Autor: Hector Ferlini Salazar

El marchista de 10, 20 y 50 km Raúl López Guilles solicita apoyo para representar al país

El marchista de 10, 20 y 50 km Raul Lopez Guilles estará participando en el Campeonato Mundial Máster de Atletismo que se celebrará en Suecia del 13 al 25 de agosto del 2024.

Raúl pide ayuda económica para poder solventar los gastos de hospedaje, inscripción y alimentación. 

El atleta comenta: “Ahora les pido ayuda y los que practicamos un deporte competitivo o de representación sabemos que el gobierno, federaciones y demás nunca tienen recursos económicos para ayudar al atleta, siempre ha sido la parte privada a título personal o sea sufragando todos los gastos”. 

El costo de todo es de alrededor de $5000 dólares por atleta. Los marchistas piden una donación mayor a C 1.000 colones o más, y especifican que “todo nos sirve y es bienvenido”.

Por último, Raúl se despide con este mensaje: “Apelo a la buena voluntad de ustedes y  de mi daré mi máximo esfuerzo y si es posible traer una medalla. También como agradecimiento les estaré ofreciendo un Souvenir Sorpresa a todos los que nos colaboren.”

Las ayudas se pueden hacer con la siguiente información:

Fundación Caminantes de Costa Rica.

Sinpe Movil: 6226 2080

Cuenta Banco Nacional IBAN: CR30015100010012216135

Cedula Juridica: 3006514690

La interferencia desmedida de Washington enrarece el aire político en América Latina

Gilberto Lopes
San José, 11 agosto de 2024

Las expectativas eran enormes. Parecía que, ahora sí, la oposición venezolana, organizada alrededor de María Corina Machado, representaba una verdadera amenaza para el presidente Nicolás Maduro.

La oposición pensaba que su ventaja en las elecciones del pasado 28 de julio era tan grande que Maduro no podría falsificar los resultados, sobre todo frente a la Casa Blanca, que acompañaba de cerca el proceso y con quienes la oposición negociaba la eventual renovación de las sanciones económicas que desde hace más de una década se han venido aplicando al país, y la presión internacional, caso no se confirmase su triunfo.

Para los corresponsales del diario español El País en Bogotá y Caracas, Maduro llegaba a los comicios muy desgastado por la crisis económica. El diario mexicano La Jornada, en un editorial el día siguiente de las elecciones, se refería a esas sanciones de Washington a Venezuela. Pero lo hacía en un tono distinto. Le pedía a la oposición alinearse con los intereses nacionales para “exigir a Washington el levantamiento inmediato e incondicional del bloqueo comercial y financiero” que, en su opinión, era “la principal causa de las carencias que padece la población”. Una de cuyas consecuencias es la migración forzosa de unos siete millones de venezolanos, que inundan países vecinos, en busca de mejores condiciones de vida.

“Ninguna medida gubernamental resolverá las dificultades que padecen millones de venezolanos mientras el imperialismo estadounidense impida a Caracas la obtención de divisas y la adquisición de todo tipo de bienes, incluidos alimentos y medicinas”, decía el editorial de La Jornada.

Una semana después de las elecciones, cuando ya Estados Unidos había reconocido el triunfo del opositor Edmundo González, Manuel Domingos Neto, ex-presidente de la Asociación Brasileña de Estudios de Defensa (ABED), Roberto Amaral, ex-ministro de Ciencia y Tecnologíay el exdiputado y expresidente del PT, José Genoino, recordaban el escenario de la disputa: “un país que ostenta la mayor reserva de petróleo del mundo, que se proyecta sobre el Atlántico y el Pacífico, y es la puerta de entrada a la amazonia”.

Arrogancia desmesurada

Atribuyéndose poderes de la junta electoral, el Secretario de Estado Blinken declaraba “concluida las elecciones en Venezuela y proclamó electo a Edmundo González”. Para los tres políticos brasileños, esa “arrogancia desmesurada” termina alertando a los latinoamericanos contra la “profesión de fe democrática de los candidatos a dueños del mundo”. Están hablando, naturalmente, de los Estados Unidos.

Washington ha sido actor principal del escenario político venezolano, un país al que ha impuesto las más variadas sanciones económicas. Los efectos devastadores de esas sanciones han sido objeto de diversos estudios, entre ellos el de Mark Weisbrot, codirector del Center for Economic and Policy Research, y Jeffrey Sachs, director del Center for Sustainable Development de la Universidad de Columbia, publicado en mayo de 2019. (El estudio puede ser visto aquí:https://cepr.net/images/stories/reports/venezuela-sanctions-2019-04.pdf)

El estudio analiza algunos de los impactos más importantes de las sanciones económicas impuestas a Venezuela por el gobierno de los Estados Unidos, desde agosto de 2017 hasta 2019. Las sanciones ­–dicen Weisbrot y Sachs– “redujeron la ingesta calórica de la población, aumentaron las enfermedades y la mortalidad (tanto para adultos como para menores) y desplazaron a millones de venezolanos, que huyeron del país como producto de la depresión económica y la hiperinflación”. Estas sanciones “han infligido daños muy graves a la vida y la salud humanas, incluidas más de 40 mil muertes entre 2017 y 2018”, agregan.

En enero del 2019 Washington y sus aliados habían reconocido al opositor Juan Guaidó como presidente de Venezuela y renovaron las sanciones al país, adueñándose de recursos petroleros venezolanos en el exterior y del oro depositado en el Banco de Inglaterra.

Sanciones que han sido habituales en las políticas de Estados Unidos hacia Venezuela en las tres últimas administraciones norteamericanas. Las primeras, impuestas por Barack Obama, recrudecieron bajo el gobierno de Trump, que impuso restricciones a las operaciones comerciales entre empresas y ciudadanos norteamericanos y el gobierno de Venezuela. En 2019 se suspendió la compra de petróleo, ampliando las sanciones a instituciones de terceros países que proporcionaran apoyo financiero a Venezuela.

Sometido a esas presiones, renovadas en el gobierno de Biden, la economía de Venezuela sigue enfrentando severas restricciones. Biden, que había cancelado algunas de esas sanciones, los renovó en vísperas de las elecciones. A partir del 31 de mayo todas las empresas extranjeras debían cesar sus operaciones de producción y exportación de petróleo y gas venezolano. Para hacer negocios con la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) debían solicitar al Tesoro norteamericano autorizaciones individuales, que son evaluadas caso por caso.

¿Cómo celebrar elecciones libres bajo sanciones?

¿Se puede celebrar elecciones libres en estas condiciones? Como lo explicaba a sus estudiantes Madeleine Albright, Secretaria de Estado norteamericana durante el segundo gobierno Clinton (1997-2001) en su libro sobre el fascismo, el objetivo principal de la política exterior era convencer a otros países a que hagan lo que quieres que hagan. Para eso –agregó– disponemos de diversos recursos, desde una solicitud educada hasta enviar a los marines. El envío de marines se ha hecho inviable, como lo reconoció esta semana la general Laura Richardson, jefe del Comando Sur de los Estados Unidos. Pero las sanciones nunca fueron más populares en Washington y en las Naciones Unidas, dijo la revista Foreign Policy, en una serie de artículos sobre el tema, que publicó en diciembre de 2021. Transformadas en un “garrote diplomático y económico vital para hacer entrar en razón a los gobiernos recalcitrantes”, Estados Unidos ha redoblado su apuesta, multiplicando el uso de las sanciones como arma política.En 2012 el congreso había aprobado el Magnitsky Act, para sancionar a quienes Washington considerara violador de los derechos humanos o corrupto. Cuatro años después extendió a todo el mundo los alcances de la ley, aprobando el Global Magnitsky Act. El objetivo de la ley –dicen los comentaristas en Foreign Policy– no era cambiar el comportamiento de los sancionados, sino desmantelar la red financiera que los sustenta. Naturalmente, la definición de los enemigos responde a los criterios políticos de Washington.El caso de Cuba es el ejemplo más antiguo y más dramático de los efectos de esas medidas. No quiere decir que el gobierno no cometa errores, pero su margen de maniobra es prácticamente nulo, dada la gravedad de las sanciones, impuestas hace más de 60 años y que hoy cuentan con la oposición prácticamente unánime de la Asamblea General de Naciones Unidas. Sin que Estados Unidos haya hecho nunca ningún caso de esas votaciones. No son parte de las reglas de su mundo.Sometidos a sanciones devastadoras, esa vida política se torna imposible en el “patio trasero” de los Estados Unidos, apoyada por los representantes locales de esos intereses. Todo intento de derribar las cercas del patio ha sido enfrentado con la gama de armas descritas por Albright.

¿Cuál es el resultado de esa política? Con otras características, esa política se repite en Venezuela, con los efectos descritos por Weisbrot y Sachs. Salvo que se gobierne alineado a los intereses de Washington, la intervención norteamericana, ejercida por el gobierno o por sus ONGs, desequilibra el escenario, inclina la balanza hacia determinado sector de la sociedad, haciendo imposible que el peso de cada uno se refleje libremente en los resultados electorales.

Vean la situación de Nicaragua. Vayamos a las elecciones de 1990. Yo estuve allá. Fue impuesta tras una guerra organizada y financiada por Washington que hizo imposible cualquier esfuerzo por administrar el país que, en medio del conflicto, no tenía posibilidad alguna de garantizar a sus ciudadanos ni la vida. Menos la perspectiva de un desarrollo económico y social. ¡Nada! La guerra lo consumía todo. Como si fuera poco, con la amenaza de que, ante un eventual triunfo sandinista, Washington continuaría promoviendo esa guerra.

En ese escenario se celebraron las elecciones. ¿Se podía celebrar así una elección libre? ¿Podían los nicaragüenses expresar libremente su voluntad?

Ganó la oposición, pero la vida política del país no pudo volver a un cauce “normal”, donde los diferentes puntos de vista se expresan en igualdad de condiciones. Se sucedieron los gobiernos apoyados por Washington: Violeta Chamorro, Bolaños, Alemán; el pacto aberrante Ortega-Alemán, mientras el sistema político se desdibujaba, hasta llegar a los extremos de hoy.

El intento de una “revolución de colores”, en abril del 2018, enfrentada con las armas por el gobierno, extrajo todo oxígeno de la burbuja política, donde hoy nada sobrevive. No hay vida en el escenario político de Nicaragua.

En enero del 2018, contratistas de la USAID presentaron el informe final de un proyecto quinquenal (de abril del 2013 a febrero 2018) de “Capacitación para la Defensa de la Sociedad Civil”. Entre los objetivos del proyecto estaba “el desarrollo de las capacidades de USAID/Nicaragua para que las organizaciones clave/objetivo, muchas de las cuales reciben apoyo a través de otras actividades de democracia y gobernabilidad financiadas por la USAID, puedan alcanzar mejor los objetivos del programa acordados mutuamente”. Pretendían también “mejorar la capacidad de las organizaciones de la sociedad civil y de los individuos para coordinarse cada vez más y trabajar en red entre sí, con el sector privado y con los medios de comunicación, para promover la concienciación, la defensa y el activismo”, iniciativas que “llegaron directamente a más de 3.599 nicaragüenses”. (El informe puede ser visto aquí: https://chemonics.com/wp-content/uploads/2018/10/FinalReport.pdf)

¿No aprendemos nada de todas estas experiencias?

¿Es posible explicar estos escenarios sin la intervención de Washington? Es fácil imaginar los efectos que proyectos de esta naturaleza tienen en un pequeño y pobre país como Nicaragua y cómo afectan su desarrollo político. Y difícil imaginar que el intento de una “rebelión de colores”, en abril, no tenga relación alguna con estos proyectos. ¿Qué oxígeno puede haber para alimentar la vida en la burbuja política sometida a esos instrumentos? ¿Qué espacio deja para el desarrollo libre de la política nacional? Es el instrumento con el que se extrae todo oxígeno de esa burbuja política en los países latinoamericanos cuando fuerzas transformadoras, no alineadas con los intereses de Washington, aspiran a dirigir los destinos de una nación.

América Latina produce más de un tercio del litio mundial, cuenta con importantes yacimientos de cobalto, manganeso, níquel, tierras raras y otros minerales, recordaba en un artículo sobre las “grandes oportunidades en Latinoamérica”, Shannon K. O’Neil, vicepresidente de Estudios y Senior Fellow para Estudios Latinoamericanos del Council on Foreign Relations. En Venezuela están en juego enormes recursos petroleros y mineros. La disputa electoral se da, además, en el escenario de un gran reacomodo de los poderes mundiales.

“Si hay algo de cierto en la idea en que la geopolítica se está convirtiendo en una competición entre autoritarismo y democracia, América Latina se sitúa claramente del lado de Estados Unidos y Occidente. A pesar de la pobreza, la desigualdad, la violencia y el debilitamiento del Estado de derecho, hay más personas que eligen vivir bajo un gobierno democrático que en las sociedades europeas y norteamericanas”, agregó O’Neil.

De modo que el mismo lunes, menos de 24 horas de cerradas las urnas, el secretario de Estado, Antony Blinken, manifestó desde Tokio, donde se encontraba, “serias preocupaciones” por los resultados anunciados en Venezuela.

El presidente chileno, Gabriel Boric, estimó, por su parte, que los resultados publicados por la autoridad electoral venezolana “son difíciles de creer”. El caso del presidente chileno es particularmente llamativo. Su política exterior coincide con frecuencia, como en el caso de Venezuela, con la de los representantes de los gobiernos de una derecha históricamente responsable de las mayores violaciones de los derechos humanos en la región. Lo hace, naturalmente, en nombre de la defensa irrestricta de los derechos humanos.

El expresidente de Costa Rica, Oscar Arias, hizo un llamado a un golpe de Estado. Lo puso en Facebook el mismo domingo, 28 de julio: –Señor ministro de Defensa de Venezuela Vladimir Padrino, como ciudadano de un país democrático lo exhorto, respetuosamente, apelando a su patriotismo, a que defienda la voluntad popular del pueblo venezolano expresada el día de hoy en las urnas.

¿Y cuál era esa voluntad? ¿Cómo lo sabía Oscar Arias? No lo sabía. Ni importaba. Como agregó en esa misma nota, el resultado debía reflejar “lo expresado por las diferentes encuestas tomadas a los electores después de emitir su voto. Un resultado diferente solo tiene un nombre: fraude electoral”.

Pero la oposición no presentó prueba alguna de ese fraude. Eran las encuestas que manejaba, como lo decía Machado, el lunes después de las elecciones: “A lo largo del día, con los conteos rápidos, fuimos monitoreando cómo iba la participación, hora a hora”. “Cuatro conteos rápidos, autónomos e independientes, dieron los mismos resultados de las encuestas”. Eso era todo.

¿Se imaginan un golpe militar en Venezuela? ¿Alguien piensa que sería muy distinto al de Chile, en 1973? ¿Una traición de los militares, como la de Pinochet, a la institucionalidad y a sus juramentos? ¿María Corina Machado y Edmundo González gobernando Venezuela? ¿Es falsa toda la historia que vincula a González, entonces diplomático venezolano en El Salvador, con algunos de los crímenes más cueles en los años de la guerra en aquel país?

El mundo en el que Arias sueña con un golpe, ¿es el mismo de 1973, cuando Pinochet derrocó a Allende, con el apoyo de Hayek, Friedman o Kissinger? ¿O el mundo con el que soñaba Albright?

La derecha liberal puede ser extrema, cuando hace falta. O democrática, cuando les es suficiente. Por ahora, está en pleno desarrollo el proceso electoral en Venezuela, que debe culminar con un peritaje y resultados definitivos, que el Tribunal Supremo de Justicia deberá divulgar.

Pero hace falta que América Latina pueda disfrutar de una vida política sin la interferencia desmedida de Washington, que enrarece el aire político de la región.

FIN

El final de la saga noticiosa en relación con el director técnico de la selección nacional de futbol

José Luis Pacheco Murillo

Llegó el final de una saga noticiosa en relación con el director técnico de la selección nacional de fútbol, hoy exdirector, pues oficialmente quedó fuera de ese cargo.

Desde que finalizó el torneo de la Copa América se inició una novela en el sentido de que Paraguay quería hacerse con los servicios del señor Gustavo Alfaro, es decir, desde hace un mes que se viene planteando esa posibilidad y en todos los medios de comunicación fue una noticia diaria. Sin embargo, no se concretaba nada hasta que se definió el asunto con una “renuncia” del señor Alfaro de su cargo.

En realidad, ese tema podría pasar desapercibido si no fuera por el hecho de que en este asunto prevaleció un tema de dinero, y es aquí en donde pareciera que ese tema es el que se impone y resulta hasta chocante el escuchar los “salarios” que ganan en el ámbito futbolístico tanto jugadores como directores técnicos.

Aquí ganaba cerca de 50 millones de colones por mes y en Paraguay ganará más de 130 millones de colones por mes, tamaña diferencia que justificó para el señor Alfaro la decisión de “renunciar”.

Hubo opiniones románticas en el sentido de que había otros elementos más allá del dinero que harían que se quedara, pero no, estamos en tiempos en los que el dinero todo lo puede y así sucedió.

Desde hace un mes se sabía que esta sería la conclusión, y sin embargo, no se tomaron decisiones en el momento adecuado, es decir, desde hace un mes y ahorrarse muchos millones de colones o dólares.

Una prueba más de que hoy en día el dinero mueve voluntades y mueve las acciones que la gente debe tomar. “Todos tiene un precio” y así se mueve el mundo desgraciadamente.

Ya los factores ajenos al dinero no cuentan y, por lo general, la gente toma sus decisiones dependiendo del monto de dinero que se les ofrece sin importarles una palabra empeñada ni un compromiso asumido.

En realidad, durante todo el tiempo que estuvo como director técnico el señor Gustavo Alfaro la mayor enseñanza que dejó es que el dinero todo lo puede y por eso abandona su cargo sin más. No importa que se esté a medio camino para luchar por una clasificación al mundial, no importa los ofrecimientos que se le hicieron para que se quedara: “el dinero todo lo puede” y mejor decir adiós.

Ojalá y a los responsables de dirigir estas contrataciones entiendan que las negociaciones de contratación deben hacerse pensando en que no les importa nada de sentimentalismos, y que solo el dinero tiene preeminencia y por ello deben de restablecer cláusulas sumamente onerosas para que obliguen a permanecer, aunque sea tan solo para obtener una ganancia y actuar conforme a lo que ha hecho el señor Alfaro…solo por dinero.

Cancillería de Cuba comunica: “Es falso que especialistas nuestros viajaran a Venezuela para modificar resultados electorales”

Comunicado

Es absolutamente falso que desde Cuba habrían viajado a Venezuela especialistas en ciencias de la informática o de otra área, con el propósito de modificar los resultados de las elecciones presidenciales en ese país.

Esta acusación infundada y fabricada por el ex alto funcionario colombiano Francisco Santos no viene acompañada de evidencias, porque estas no existen.

El promotor de esta mentira es conocido por su participación activa en campañas de tergiversaciones y por su involucramiento en diversos escándalos políticos. En diciembre de 2021, inventó que el comandante de un grupo armado guerrillero colombiano Iván Márquez estaría en Cuba, lo cual fue rotundamente desmentido por la realidad.

La construcción políticamente motivada de una matriz de mentiras que atribuye a Cuba responsabilidades en los resultados alcanzados por los contendientes en las elecciones en Venezuela es asumida como una verdad por quienes tradicionalmente participan en las campañas de tergiversaciones sobre Cuba.

La Habana, 10 de agosto de 2024

Enlace del comunicado enviado a SURCOS:

https://cubaminrex.cu/es/comunicado-del-ministerio-de-relaciones-exteriores-de-la-republica-de-cuba-4

Grupo de apoyo emocional para jóvenes

El Instituto Wem invita al grupo de apoyo emocional para jóvenes varones de 14 a 20 años.

El proceso inicia a partir del jueves 08 de agosto de 06:00 a 08:30 p.m.

Se solicitará una cuota de ₡3.000.

La dirección es la siguiente: 100 metros norte y 100 metros este del IAFA, San Pedro de Montes de Oca.

Además, puede solicitar información adicional a los teléfonos: 8891-2977/ 8893-6936/ 2234-2730. 

Venezuela 2024 (3)

Manuel Delgado

(resumen de una intervención en la revista televisiva “En voz propia”)

Puede ver con estos enlaces la primera y segunda parte de esta serie.

Los presidentes de Brasil, Colombia y México hicieron una declaración en la que marcan un camino para la solución de la crisis venezolana. Ese camino contempla tres elementos esenciales: Primero y principalísimo, la defensa de la soberanía, la aceptación de que la salida corresponde solo a los venezolanos, sin intervenciones ni amenazas externas; segundo, que ese camino debe resguardar la vía pacífica y la renuncia de toda violencia; y tercero, que la solución debe ser transparente y democrática.

Los EEUU, por su parte, tenían y tienen otro guion, que consiste en una solución sin diálogo (ellos reconocieron a las 24 hora el supuesto triunfo de la oposición) y con la violencia interna y externa como método.

Fracasado el primer impacto de shock que tenían previsto los EEUU y la oposición interna, ahora han tomado un camino un poco más prudente, que consiste en presionar a esos tres países para que “intercedan” ante Maduro y los convenzan de rendirse pacíficamente. A cambio, está la intervención armada y el subsiguiente holocausto.

Una solución como la presentada por los presidentes de esos tres países es la vía de solución momentánea. El asunto es que el enemigo, EEUU y sus fichas, no están interesados en aceptarla. Ellos piden simple y llanamente la rendición.

Pero además de esa solución inmediata, debemos pensar en la necesidad de una solución de raíz, a largo y mediano plazo. Explico con un ejemplo: En 1990, luego de diez años de gobierno sandinista en Nicaragua, se realizaron elecciones con las condiciones impuestas por EEUU. Fueron elecciones en estado de guerra, guerra caliente, me refiero. Los gringos dijeron: si gana Ortega, seguimos con la guerra; si gana Chamorro, se acaba la guerra. Y el pueblo ya estaba harto de la agresión armada y entonces votó por Chamorro. ¿Fueron libres y democráticas esas elecciones? Por supuesto que no. El pueblo fue a votar con una pistola en la espalda.

Lo mismo ocurre en Venezuela. ¿Se puede declarar libre un proceso eleccionario? Por supuesto que no. Los venezolanos van a votar con un revolver a la espalda, que es el bloqueo, los embargos, las amenazas, la violencia derechista, las estrecheces que son producto de la agresión económica.

Para que haya elecciones verdaderamente libres, debe haber en Venezuela un proceso de normalización, proceso que solo puede comenzar por el cese del bloqueo y los embargos, así como el cese de las amenazas militares y de la violencia.

Y esto tiene que ver con todo el continente. La revolución bolivariana es parte en un fenómeno continental que revienta por partes y con diversa intensidad aquí o allá y que no se va a detener sino, al revés, se va a acelerar, y en este contexto América Latina solo pueden avanzar en paz y democracia si EEUU y las oligarquías locales aliadas suyas renuncian a las amenazas y a las sanciones.

Sin esa perspectiva no puede haber un abordamiento serio coherente de la crisis venezolana. Y eso lo olvidan muchos, entre otros algunos partidos progresistas y de izquierda del área.

Y es aquí donde debemos hablar del Frente Amplio, que ha asumido en esta crisis un papel lamentable y vergonzoso. La declaración de José María Villalta equiparando a Nicolás Maduro con el presidente Chaves es sencillamente un insulto a la inteligencia de todos los costarricenses, pero especial de aquellos que desde dentro o de cerca hemos colaborado con su partido y él sabe que pensamos diferente.

No es la primera vez que el Frente Amplio asume posiciones similares. En materia internacional, ese partido, más por acción que por omisión, ha asumido las posiciones del statu quo, que son las posiciones de Estados Unidos.

Desde hace años, lenta pero sostenidamente, el Frente Amplio se aleja de las posiciones de izquierda y asume posiciones de centro. Hoy es un partido de centro-izquierda, algo así como el Partido Socialista Obrero Español, el del presidente Pedro Sánchez. La diferencia quizá es que el PSOE tiene una gran estructura de base y un gran movimiento de masas (dirigen la principal central sindical obrera del país, la UGT) mientras que el Frente Amplio casi no tiene estructura de base y carece de todo lazo con el movimiento sindical. Es un partido parlamentario, que entiende la política como un pleito de palacio.

Ahora se ha montado en la ola reaccionaria contra Venezuela y lo hace pensando en las elecciones del 2026, que tenemos a las puertas. Pero esa política no va a tener resultados positivos. Creo que el Frente Amplio va a cosechar en el 2026 un fracaso similar al que obtuvieron en las pasadas elecciones municipales por la razón de que las causas de este fracaso no han sido estudiadas debidamente ni corregidas.

Pero bueno, hasta ahora yo he sido del criterio de que, en un medio tan derechista como el nuestro, un partido centrista es una buena noticia. Al tal partido se le pueden perdonar muchas insuficiencias. Pero deben de tener cuidado, porque tanto va el cántaro al agua que se quiebra. El mío, al menos, ya se quebró.

El doble rasero USA-Americano

José Luis Callaci
Colectivo Amistad con Rusia

José Luis Callaci

De manera sorpresiva Richard Grenell, uno de los principales asesores del expresidente estadounidense Donald Trump, acaba de proponer la creación de zonas autónomas en Ucrania (?).

Ante tal sugerencia la respuesta de la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajarova es contundente y lapidaria. En ella le pregunta al citado asesor dónde estaba él cuando precisamente en las largas negociaciones que duraron ocho años y durante los Acuerdos de Minsk, fue Rusia la que apoyó ante la comunidad internacional la creación en Ucrania de una Federación de autonomías y darle así una finalización al conflicto. Así existe en España, en el Reino Unido y en otros países, y así, se garantizaría la integridad del país.

Pero los planes eran otros. Luego del Golpe de Estado del Maidán en el 2014, que potenció en el poder a ultranacionalistas nazis matriculados con los planes agresivos de la Alianza Militar de la OTAN, era seguir rodeando a Rusia con bases militares y armas ofensivas, amenazando con ello la seguridad del gigante euroasiático.

Se cruzó así la advertida Línea Roja mientras se agredía con actos genocidas a la población rusa en el extenso territorio del sureste de Ucrania conocido como el Donbás en el que habitan millones de rusos. En su respuesta la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia también le recuerda al señor Grenell que cuando él era Embajador de Estados Unidos en Alemania le pidió a los alemanes que abandonaran la construcción del gasoducto Nord Stream, interfiriendo gravemente en los asuntos internos de Rusia y Alemania.

Ahora todo se les ha dado vuelta. Los alemanes tienen serios problemas de abastecimiento de combustible y su economía se encuentra tambaleando. El pueblo ucraniano sufriendo lo que pudo ser evitado.

El doble rasero de siempre, de los que quieren seguir sintiéndose dueños del planeta, y a sangre y fuego tratar de someter a pueblos y naciones que no les practican genuflexiones.

La manipulación mediática y política sobre Venezuela intenta imponer calumnias sobre Cuba

Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba

La Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores del 31 de julio de 2024, denunció que el pueblo venezolano enfrenta la manipulación mediática y política junto al acoso imperialista, la intromisión externa, y la arremetida oportunista de las oligarquías y sus representantes.

La Presidencia de la Unión de Periodistas de Cuba advirtió ese mismo día en una declaración, que se había desatado, una vez más, la campaña de acoso y manipulación comunicacional contra la República Bolivariana de Venezuela.

No tardó mucho tiempo para que, como parte de la manipulación mediática y política, se intentara imponer una calumnia que aludiera a Cuba.

Sobre la base de una burda fabricación del Diario de las Américas, en consonancia con su línea editorial sobre Cuba, se citó a una fuente anónima para maliciosamente transformar el tráfico regular de vuelos entre Cuba y Venezuela, en un supuesto movimiento extraordinario de personas y documentación, ligadas a los acontecimientos que se desarrollan en Venezuela desde el domingo 28 de julio.

Era de esperarse que otros medios de comunicación y cuentas en plataformas digitales, que trabajan coordinadamente en campañas de intoxicación sobre la realidad cubana, asumieran esta calumnia como una verdad, sin detenerse a comprobarla.

Las Autoridades del Instituto de la Aeronáutica Civil de Cuba han confirmado que entre el domingo 28 de julio y el 2 de agosto de 2024, no se han producido vuelos que no sean comerciales programados previamente.

La idea maliciosa de que un vuelo fue “rentado a Turkish Airlines” para cubrir la ruta La Habana–Caracas, es una tergiversación. La línea aérea aludida realiza cuatro operaciones semanales. La ruta se inicia en Estambul los lunes, martes, miércoles y sábados, por lo que no se alquiló avión alguno especialmente para un tráfico de urgencia o cubrir una necesidad imperiosa como insinúa un eje de la campaña de mentiras.

La parada que hace esta línea en Caracas es para recibir servicios de comisaría, combustible y sus propios pasajeros. Esta semana operó en el sector La Habana-Caracas de la siguiente forma: el 29 de julio, el TK183 con la aeronave B789 saliendo de La Habana a las 12:55 y arribando a Caracas a las 16:10. El 30 de julio, el TK195 con la aeronave B789 La Habana-Caracas en el mismo horario y el 31 de julio, con el vuelo TK183 y la aeronave B789 con el mismo itinerario.

La aerolínea CONVIASA cubrió su ruta regular Caracas-La Habana-Managua-LaHabana-Caracas en sus tres frecuencias semanales. Esta semana operó en el sector La Habana-Caracas de la siguiente forma: 30 de julio, el VCV3493 aeronave A342 salida de La Habana a las 05:30 llegada a Caracas a las 08:30. El 1 de agosto, el vuelo VCV3497 con la aeronave A342 salida de La Habana a las 05:30 llegada Caracas a las 08:30. El viernes 2 de agosto, el vuelo VCV3497 operó con la aeronave A342 saliendo de La Habana a las 05:30 y llegando a Caracas a las 08:30 horas.

CONVIASA realiza quincenalmente una operación regular en la ruta Caracas-La Habana-Moscú-La Habana-Caracas. Esta ruta se inicia en Caracas los viernes. Esta semana operó en el sector La Habana-Caracas el 29 de julio, vuelo VCV con la aeronave A346 saliendo de La Habana a las 14:00 y arribando a Caracas a las 17:00.

El 1 de agosto operó la ruta regular Santiago de Cuba-Porlamar, con salida a las 14:00 horas y llegada a Porlamar a las 16:30, el vuelo de Cubana de Aviación CUB314 con la aeronave TU-204. Este vuelo trasladó a colaboradores cubanos de la salud según la planificación previamente establecida de relevos y vacaciones.

Una de las mentiras de esta calumnia incluía el supuesto de que las aeronaves trasladaron personal para custodiar y proteger a dirigentes del gobierno venezolano y a personal especializado para imprimir nuevas actas electorales, y que trajo de regreso a Cuba a parte del personal médico y otros asesores cubanos para proteger sus vidas por temor a la violencia que se había generado.

Categóricamente se puede afirmar que no viajó a Venezuela desde Cuba personal cubano vinculado a operaciones de  seguridad y protección de dirigentes venezolanos ni para realizar labor alguna asociada al proceso electoral. En ningún caso se trasladaron a Cuba colaboradores cubanos que trabajan en Venezuela por preocupaciones de seguridad, por el contrario, se mantuvo el flujo normal y planificado de movimientos de los integrantes de la cooperación cubana en Venezuela.

Estas acusaciones sobre Cuba alimentan la campaña de la supuesta injerencia de Cuba en Venezuela, cuando es evidente de donde proviene la injerencia y el asedio a ese país.

El desafío democrático en Venezuela: fascismo o revolución – PVP

Resolución del Partido Vanguardia Popular ante el proceso electoral del 28 de julio 2024.

San José, 3 de agosto de 2024

“…En Venezuela, desde que ganó Chávez en el 98,
hay una batalla por el poder entre dos doctrinas:
la de Bol
ívar y Chávez o la de la Casa Blanca
(doctrina Monroe)

El continuum golpista

“…La jornada electoral del pasado 28 de julio para la elección presidencial del período 2025-2031 mostró la entusiasta participación cívica y ciudadana del pueblo venezolano, en lo que se advierte y reafirma su decisión de que la democracia se fortalece cuando la comunidad política se pronuncia y autodetermina en la elección de su destino”. (https://www.clacso.org/el-desafio-democratico-de-venezuela/).

La intentona del golpe de Estado en Venezuela y la narrativa de posicionar un discurso mediático de que hubo elecciones fraudulentas, no es nuevo.

Las guarimbas del 2017, los tranques del 2018 en Nicaragua y el golpe de Estado contra Evo Morales en Bolivia en el año 2019, forma parte de esta obscura novela de terror de los EE.UU. y sus testaferros locales, en contra de la afirmación de la democracia popular participativa y representativa.

Pero la República Bolivariana de Venezuela no se ha podido librar de estos ataques. Al contrario los operativos de sabotaje y de golpe de Estado contra esta triunfantes Revolución se fragua desde hace muchos años. “Los golpes suaves adquieren legitimación en una gran región que avanza hacia la unidad latinoamericana”.

Este proceso, por supuesto que no llega solo, viene acompañado por la guerra de cuarta generación y por medidas draconianas como las más de 960 sanciones contra Venezuela y el asqueroso bloqueo al cual es sometida la revolución “chavista-madurista”.

Cabe señalar, como lo hace uno de los veedores internacionales que: “La situación en Venezuela no es como la pintan en los medios /…/ Hasta ahora la oposición de ultraderecha no ha tenido la fuerza para para hacer algo de envergadura. Sus acciones son de propaganda, pequeños actos de terror, aislados y violentos, sin grandes manifestaciones. Quema de algunos edificios y ataques a policías y militares que se encuentran aislados. Un militar asesinado y varios policías e integrantes de las fuerzas armadas heridos”.

Conociendo el mundo entero que el sistema electoral venezolano está altamente blindado. Obviamente se ensaya formas sucias de ataque cibernéticos, campañas mediáticas de desinformación y redes sociales mintiendo las 24 horas. Por eso, la narrativa del fraude se les cae a cada momento

El contexto postproceso electoral

Con un nombre muy al estilo del lenguaje de las posverdad, Adam Schak habló de los golpes de Estado suave. Otros más lúdicamente crearon el término de revolución de colores. Pero lo cierto es que, después del triunfo contundente del Presidente Nicolás Maduro Moros, apoyado por el PSUV, la derecha no ha podido asumir la derrota.

Previo al voto popular dos agentes del imperialismo norteamericano, Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, habían ensayado una serie de narrativas para justificar su derrota y generar la desconfianza y el caos, en la República Bolivariana de Venezuela.

El calendario de actividades terroristas y de actos de vandalismo; desobediencia civil, enfrentamientos con las fuerzas armadas y la policía, la quema de edificios electorales, ataques de almacenamientos de alimentos, supermercados, quemas de autobuses y terminales de transporte, destrucción de hospitales, estaciones de policía y derribamiento de estatuas de Chávez, forman los ejes de una agenda perversa, alta y previamente financiada por la oligarquía reaccionaria de Venezuela y el imperialismo gringo.

Los actores de esta violenta comedia son muchos. Presidentes y expresidentes lacayos del imperio yanqui, el empresario Elon Musk, pero de igual forma “juegan un papel importante la USAID, OEA, UE el narcotráfico internacional y los dueños de las nuevas tecnologías etc.

Edmundo González Urrutia y María Corina Machado

Dos candidatos prefabricados por los Estados Unidos, pero que no fueron capaces de leer la realidad socio-económica de la Venezuela de hoy. Hoy en Venezuela tienen soberanía y autosuficiencia alimentaria, pero también ha apostado y evolucionado a favor del multipolarismo solicitando la incorporación a los BRICS. Por eso no es de extraña que China, Rusia, Irán y otros países, decididamente aceptan el triunfo de Nicolás Maduro y ofrecen su apoyo. Pero de igual forma Cuba, Nicaragua, Bolivia y Honduras, hacen público el reconocimiento a un proceso electoral que legitima la democracia participativa y da representatividad a las grande masas populares. (https://elpais.com/america/2024-07-20/venezuela-experimenta-una-recuperacion-economica-en-tiempos-de-incertidumbre-electoral.html).

Contrario ha sido el papel servil de otros países latinoamericanos, entre ellos Costa Rica. Por eso, compartimos la posición de la Comisión Nacional de Enlace-CNE, cuando argumenta lo siguiente:

“… *La Comisión Nacional de Enlace condena categóricamente la posición de la administración Chaves Robles que considera fraudulento el resultado electoral en Venezuela. Con esa posición Costa Rica manifiesta una vez más su agresión y su intervención en los asuntos internos de Venezuela. Costa Rica se suma a otros serviles del imperio como los gobiernos de Chile y Argentina que igual desconocieron el resultado y que favorecen las políticas intervencionistas del imperialismo”.

En un excelente artículo: “7 cosas básicas para entender porque Venezuela tiene este conflicto”, se demuestra de manera contundente los efectos de la guerra de cuarta generación y el papel de estúpidos serviles que le hacen. El juego como Edmundo González y M.C. Machado.

Se trata del criminal Edmundo González Urrutia, y candidato a la presidencia del principal bando opositor en estas elecciones que fue parte del Plan Cóndor un proyecto contra insurgente del también tenebroso Ronald Reagan contra el pueblo salvadoreño que tenía como fin impedir el avance de las fuerzas revolucionarias provocando y extendiendo la guerra civil con la intervención gringa.

Como lideresa creada bajo los estereotipos de la CIA y el Departamento de Estado, se reclama autoclandestina, toda vez que reconoce que sus propuestas antipatrióticas de llamar al ejército de los Estados Unidos, al Comando Sur y al ejército de Israel para que invadan su país, debe ser juzgada por sedición y traición a su nación. Por eso, como parte de sus facultades en ejercicio, el actual presidente Nicolás Maduro Mora, exige la cárcel para esa “dirigente”. Hoy ha incitado al levantamiento y a la violencia social, pero como parte de la derecha cobarde huye, a fin de no enfrentar los cargos.

RESOLUCIÓN:

Sobre el proceso electoral, pueden existir muchas y encontradas consideraciones y lecturas, nosotros por el contrario, aprobamos como resolución lo siguiente: Algunas consideraciones sobre los resultados electorales en Venezuela:

1.- Bajo la seguridad que brinda el sistema electoral de Venezuela y bajo el criterio emitido por la Comisión Nacional Electoral, decimos a la opinión pública nacional e internacional que no existió ningún fraude. El pueblo decidió entre fascismos y revolución por la paz, la soberanía y la autodeterminación de la República Bolivariana de Venezuela, por tanto, Maduro no tiene que salir a mostrar nada. Su mandato es legítimo.

2.- Al proceso electoral del 28 de julio 2024, le anteceden 31 procesos más. Siempre hemos tenido por parte de la derechas la narrativa del fraude, pero nunca han podido demostrar nada, precisamente por la transparencia y legitimidad del sufragio en Venezuela.

3.- Debe señalarse como lo han reconocido los voceros del PSUV que no lograron superar la abstención. En esta campaña fue del 40 % aproximadamente y el chavismo perdió millones de votos con respecto a la última contienda presidencial.

4.- Solicitamos a la opinión internacional el levantamiento de las sanciones económicas contra Venezuela. Estamos seguros de que una medida de esta naturaleza contribuiría decididamente a derrotar la migración; reconocemos asimismo que este es un hecho innegable, pero de igual forma reconocemos que este flujo migratorio ha sido VOLUNTARIO.

5.- El triunfo de Nicolás Maduro es la continuidad del proyecto que soñó Bolívar y Chávez. Es la afirmación del poder moral, del poder popular, y la afirmación de una consciencia latinoamericana que tiene como bandera el amor, la paz y la autodeterminación de los pueblos.

Finalmente:

Compartimos esta siguiente preocupación, la cual esta reunión asume como suya: “”…Llamamos a los actores políticos, afines al gobierno y a la oposición, a garantizar un clima de paz y convivencia democrática; en ningún caso se justifica el uso de ningún tipo de violencia para zanjar las diferencias sobre los resultados electorales. La paz y la democracia en la región se fortalecen con la amplia participación, el acceso ciudadano oportuno a los registros de votación y la contraloría social…”.

Hacemos nuestra también, la Declaración de los observadores internacionales en el proceso electoral ya descrito en los párrafos precedentes. (Adjuntamos).

Venezuela y la crisis de las elecciones del 2024

Carlos Delgado Rodríguez
2-8-2024

Carlos Delgado Rodríguez

El capitalismo mundial hoy está atravesado por profundas crisis: crisis ambiental, dificultades para convertir el dinero en capital, dificultades para convertir la fuerza de trabajo en mercancía, lo cual significa la creación de una población sobrante que ni siquiera puede ser explotada. Pero tal cosa no quiere decir que todo esto esté desembocando en procesos revolucionarios; no los hay de hecho. La derrota del campo popular (clases subalternas interesadas en la construcción de un nuevo orden que supere al capitalismo) desde hace décadas, ha sido acompañada por la disolución de las organizaciones políticas que se planteaban las transformaciones revolucionarias dentro del capitalismo; lo que aún queda está disperso y debilitado en cada país y en el campo internacional.

Lo que, si está sucediendo, ante nuestros ojos, como parte de la crisis del capitalismo sin procesos revolucionarios, es una reorganización del capitalismo mundial, que produce una gran fractura entre “oriente” y “occidente”. Estados Unidos al frente de occidente, como potencia hegemónica que no tiene ningún contrapeso en el G7, se enfrentan a dupla de China y Rusia más los BRICS (los BRICS son un grupo abigarrado que se articula para enfrentar la decadencia ya completamente palmaria del occidente hegemonizado por Estados Unidos, entre otras cosas). Esta lucha ha fracturado el capitalismo mundial, y se extiende por todas partes: Ucrania, Asia, África, Medio Oriente. El cuestionamiento al dominio imperial por potencias contra hegemónicas como Rusia y China se ha vuelto completamente explicito. La lucha es en el campo económico, militar, cultural y geopolítico.

China tiene un gran proyecto mundial para construir su propio entorno geoeconómico y se llama ruta de la Seda. Es la articulación de su propia área de influencia, que a su vez se acopla con otros procesos geoeconómicos en marcha promovidos en Asia Central, Medio oriente, Asia y África. Rusia acompaña este proceso y se vincula también directamente a la economía China. Este bloque se ha ido consolidando a partir del tenaz enfrentamiento de Rusia con Estados Unidos y la OTAN. China también ha sufrido el asedio del imperialismo en torno a Taiwán.

El imperio estadounidense no tiene nada que ofrecer, no hay ningún gran proyecto, no hay ninguna alternativa para articular el mundo capitalista en crisis, y menos aún su propia periferia. Gracias a esta debilidad de Estados Unidos, China ahora tiene una fuerte presencia en América Latina, incluso en países como Uruguay, Perú o Ecuador, gobernados por derechas que suelen ser incondicionales con los mandatos imperiales.

La estrategia imperial, como lo indican algunos analistas como Thierry Meyssan, es la estrategia del caos, que ha sido aplicada intensamente en lo que ellos denominan Medio Oriente. Tal cosa pasa por provocar un caos permanente que impida que los rivales y los países víctimas de estas acciones, puedan lograr alguna estabilidad. Siria, Irak, Afganistán son, entre otros, algunos ejemplos. Asimismo, Israel en Medio Oriente es el principal instrumento del imperio; los genocidas sionistas quieren hoy provocar una guerra total que involucre directamente a Estados Unidos contra Irán y cuyas consecuencias son imprevisibles.

Hoy el imperio no solo tiene al frente formidables adversarios (Rusia, China, Irán), sino que también profundas contradicciones internas. El estado profundo -esa estructura no visible y tampoco elegida “democráticamente”- es la que gobierna más allá de cualquier agenda partidaria. Ese estado profundo está exacerbando las contradicciones geopolíticas en aquellos lugares que considera relevantes para los intereses imperiales: Asia, África, América Latina. Mientras, por otra parte, ha reducido a Europa a una colonia sumida en un vasallaje total.

Venezuela

Desde que dio inicio el proceso bolivariano conducido inicialmente por Hugo Chávez, el imperialismo norteamericano intentó desestabilizar el proceso y sustituirlo por gobiernos vasallos como siempre lo ha hecho en América Latina. Se fue configurando también un discurso mediático contra Venezuela: Venezuela fue presentada como un modelo del mal, como una referencia de lo que no se debe hacer en ninguna parte. Esto el imperialismo siempre lo hace con sus enemigos. Esto ha llegado a un punto tal que no es necesario decir mucho contra Venezuela, lo único necesario es invocar su nombre, que se asocia con un modelo del mal. Chávez primero, Maduro después, son los jefes de ese modelo del mal que hay que extirpar. Las “masas”, la gente del común, no saben nada de Venezuela, pero no es necesario saber nada, puesto que es suficiente saber que Venezuela es un modelo del mal, con esto se obtiene un rechazo automático, que no está sujeto a ningún tipo de experiencia concreta, es un rechazo apriorístico que no está sujeto a ningún tipo de comprobación puesto que no es necesario hacerlo. Esa es la forma en que funcionan los procesos de modelación, manipulación y condicionamiento del pensamiento y la conducta, aplicados por los estrategas de la dominación.

Venezuela ha sido víctima de esto una y otra vez. Cuando hubo el golpe de estado en Honduras la gran prensa internacional no hizo mayor alboroto. No hubo un canciller gringo que le dijera a los golpistas que se tenían que ir. Los países aliados incondicionalmente de Estados Unidos guardaron silencio. Lo mismo ocurrió en Paraguay cuando echaron a Lugo. Igual pasó en Brasil con el golpe de estado que le dieron a la presidenta Vilma. Igual pasó con el golpe de estado en Perú. Esta ha sido la historia reciente.

El proceso bolivariano ha sido atacado de forma brutal por el imperio, de esto hay datos de sobra: el robo de Citgo, el robo de miles de millones de dólares que estaban en la banca de los Estados Unidos, los sabotajes, los bloqueos, el financiamiento de grupos de choque, normalmente procedentes del lumpen, que hacen un trabajo pagado. Las campañas interminables contra Venezuela. Trump lo expresó abiertamente: estuvimos a punto de derrotarlos y todo el petróleo hubiera sido nuestro.

En días atrás pude ver un video de Bukele refiriéndose a Nicolás Maduro. Decía que Maduro violaba los derechos humanos, que era un genocida, que era un dictador. Curiosamente, todo lo que dice Bukele de Maduro lo dicen sus adversarios políticos de él.

Los gobiernos bolivarianos han tratado de construir un proceso socialista en medio del asedio, y de una correlación de fuerzas francamente desfavorable. Como decía anteriormente, salvo Cuba y unos cuantos países más, las revoluciones no han sobrevivido luego de la década de 1990. Estamos en medio de una crisis capitalista sin revoluciones, y eso hay que tenerlo claro. Y no solo no hay revoluciones, sino que no existen las condiciones correspondientes para que estas sucedan, a pesar de lo terrible que es la vida para las mayorías sociales en el capitalismo actual. El factor subjetivo (el querer hacer una revolución), fundamental para cualquier revolución ha desaparecido. Hoy las grandes mayorías están sumidas en un sopor aletargante, tratando de resolver su insoportable vida cotidiana, y fascinadas con el consumo y el entretenimiento.

El proceso bolivariano asediado (y entender esto es fundamental) ha tenido una evolución cargada de contradicciones internas. Ha sido una lucha contra la parasitaria Oligarquías Venezolana, contra el imperialismo, contra sus propios errores, y contra un contexto internacional en el cual las revoluciones no existen, ni se toleran.

Hoy día este proceso mantiene una posición de tipo nacional, anti imperialista, y se pronuncia por la unidad latinoamericana. Internamente, se ha debatido en medio de una gran crisis económica que ha sido el resultado de errores propios, pero también de una política explicita de bloqueo y desestabilización impulsada sistemáticamente por Estados Unidos, apoyada por Europa y por varios países latinoamericanos, que han hecho lo imposible por tratar de derribar el gobierno bolivariano. Recuerdo cuando desde el lado de la frontera de Colombia el difunto presidente chileno y el presidente de Colombia, de aquel momento, le pedían al ejército de Venezuela que derrocara a Maduro, y al pueblo que se revelara. Ellos se fueron primero, cosas de la historia.

El Partido Socialista de Venezuela, al que pertenece Nicolás Maduro, es posiblemente el partido más grande de América Latina y uno de los más estructurados. Esto no dice necesariamente sobre su calidad, pero es sin lugar a dudas un instrumento poderoso, que la llamada oposición no tiene ni de lejos.

La oposición venezolana ha sido permanentemente un fiasco, y la corrupción y la ausencia de una visión estratégica de país la han acompañado siempre. Guaidó y María Corina, no han sido capaces de articular un discurso en el que se vislumbre alguna salida real y consistente para la crisis política inducida por el imperialismo norteamericano. Y resalto inducida: si, efectivamente, la crisis política de Venezuela no sería la misma ni a nivel local ni internacional sin la intervención de Estados Unidos, orquestando campaña mediática, tras campaña mediática contra Venezuela, manteniendo con millones de dólares a los políticos corruptos, serviles y apátridas como Guaidó o Machado, solo para citar a dos conocidos; financiando, como ahora mismo lo están haciendo, con millones de dólares, la desestabilización del gobierno Venezolano, sin tener de ninguna manera, una salida para el caos que están provocando. Esto es lo más terrible. La derrota, que tendría que pasar por una intervención militar de Estados Unidos, del gobierno venezolano, abriría un largo proceso de convulsiones sociales y guerra interna, y la destrucción completa de la economía venezolana. Esto no es una exageración, simplemente es el curso de los hechos conocidos que resultan de la intervención de Estados Unidos en donde sea.

También, hay quienes dicen que este gobierno de Maduro es represivo, bonapartista, burgués. Esto no son más que etiquetas que no están acompañadas del análisis concreto de los acontecimientos. Igualmente, cuando se habla de las masas que acompañan a la oposición ¿de qué masas estamos hablando? De las que acompañaron a Hitler, a Mussolini, a Milei en Argentina, a Shakira en el concierto del Estadio Nacional. Las masas son precisamente un conglomerado de gente que no adscribe ningún proyecto político específico. Y cuando suscriben un proyecto revolucionario dejan de ser masas para ser pueblo político, organizado, clasista, que aspira a una gran transformación social. Hoy día ese pueblo está con Maduro, a pesar de sus errores y debilidades, no con Guaidó, ni con María Corina, ni con el abuelito. Estos últimos son acompañados por un pueblo social (masa) que no es poseedor de ninguna conciencia política, ni siquiera nacional. No están ni siquiera dispuestos a defender los recursos estratégicos de Venezuela (que son muchos), porque son esa masa inconsciente que vive atrapada en la terrible alienación de la vida diaria. Que esas masas le fueron arrebatadas al Chavismo, en parte, esto puede ser cierto, pero tal explicación no hace más plausible la existencia de la oposición venezolana.

Hoy nuevamente todos los gobiernos de derecha de América Latina, las grandes cadenas de prensa internacional se vuelcan contra Maduro. Los mismos que reprimen y reproducen acríticamente el capitalismo dependiente; los mismos que siempre han puesto nuestros recursos y fuerza de trabajo al servicio de las grandes transnacionales de Estados Unidos. Nadie se plantea realmente verificar si hubo fraude o no; eso no importa, es irrelevante, el imperio y sus lacayos vienen nuevamente con todo para intentar destruir el proceso bolivariano, y hacerse con las grandes riquezas de Venezuela, y eliminar un incómodo gobierno que expresa una posición anti imperialista en el contexto latinoamericano, siempre considerado por los gringos como su patio trasero donde deben mandar ellos.

Hace unos días atrás el canciller de Estados Unidos decía que ya bastaba de seguir tolerando lo que pasa en Venezuela, y que hay que defender la democracia. Lo dice el representante del gobierno que está sosteniendo y alimentado el genocidio en Gaza. Que hoy sigue apoyando incondicionalmente al genocida y pirómano de Netanyahu, que está dispuesto a incendiar todo Oriente Medio sin tener tampoco una salida posible. Hoy el imperio se comporta demencialmente, y esa demencia y esa irracionalidad brutal también se descargan contra Venezuela.

Yo sí estoy con Maduro, sin vacilaciones. No porque crea que ahí hay una revolución perfecta. Simplemente reconozco gradaciones, y Venezuela con todas sus limitaciones es un estado de corte nacional, que defiende sus recursos estratégicos y aboga por la unidad latinoamericana, imprescindible para poder construir un futuro propio. Y todo esto sucede en un mundo en el cual hay una profunda crisis capitalista, pero sin revoluciones.