Ir al contenido principal

Autor: María José Ferlini Cartín

Nicaragua: El camino doloroso por la justicia y la democracia

El próximo lunes 25 de octubre del 2021, a las 6:00 p.m. se transmitirá el documental “Nicaragua: El camino doloroso por la justicia y la democracia». Este retrata la lucha de Nicaragua en su búsqueda de la democracia.

La transmisión se realizará vía Facebook Live de Cejil y Expediente Público.

 

Compartido con SURCOS por Juan Carlos Cruz Barrientos.

Foro Social Panamá II: Minería, Ambiente y Desarrollo Social

A partir del próximo jueves 21 de octubre del 2021, hasta el viernes 23 de octubre se llevará a cabo Foro Social Panamá II, el cual será desarrollado bajo la modalidad virtual.

El foro se desarrollará en tres fechas. Para el jueves 21 a las 5:00 p.m. se desarrollarán conferencias internacionales que vinculen a los participantes a la experiencia latinoamericana; los temas a desarrollar son:

  • Desarrollo Social, con la participación de Jaime Borda, (República del Perú), Secretario Ejecutivo de la Red Muquí
  • Agua y la minería metálica a cielo abierto, con Rodolfo Calles, de la República de El Salvador, Miembro del Foro Nacional de Salud de El Salvador 
  • Las afectaciones por contaminación, con la participación de Karen Luque de la República del Perú, Bióloga con especialidad en microbiología y laboratorio clínico 

La transmisión será vía streaming: por medio del canal de YouTube https://youtu.be/cHt08NaM9hg o por Facebook Live en:  Bayano digital / bayanodigital.com

El viernes 22 a las 5:00 p.m., se desarrollarán conferencias nacionales que fijarían posiciones desde lo económico político y ambiental, con los temas:

  • El agua como fuente de vida, con la participación de Alfonso Waterman
  • Carácter de la sociedad y del Estado en relación con la explotación minera en Panamá, con la participación de Guillermo Castro Herrera
  • Afectaciones Ambientales, con la participación de Evidelio Adames
  • Impacto de la minería metálica en la Salud Pública, con la participación de Carlos Gálvez  

Véalos en streaming: por medio de la plataforma de YouTube:  https://youtu.be/cHt08NaM9hg o por Facebook live en Rayano digital / bayanodigital.com

El sábado 23, a partir de las 8:30, se desarrollará el tema de la minería metálica y Desarrollo Humano Sostenible, con la participación de Juan Antonio Jované. Se llevarán a cabo 4 mesas temáticas:

Mesa 1: Ambiente y extractivismo de minería metálica

  • Subtemas:
    • Biodiversidad
    • Agua 
    • Cambio Climático
    • Seguridad y Soberanía Alimentaria 

Mesa 2: Economía y extractivismo de minería metálica. 

  • Subtemas:
  • Desarrollo Económico
  • Control Soberano de Recursos Económicos
  • Tecnología Limpia 
  • Energía 

Mesa 3: Desarrollo Social. Cultural y extractivismo de minería metálica 

  • Subtemas:
  • Salud
  • Educación
  • Desarrollo Sociocultural
  • Empleos Dignos 

Mesa 4: Política y extractivismo de minería metálica

  • Subtemas.
  • Refundación de la República.
  • Democracia participativa
  • Movimientos sociales.
  • Gobiernos y comunidades locales 

Para realizar las inscripciones a las mesas, contactar a los correos: 

  • Mesa 1: forosocialpanana2mesa1 @gmail.com
  • Mesa2: forosocialpanana2mesa2@gmail.com
  • Mesa 3: forosocialpanana2mesa3 @gmail.com
  • Mesa 4: forosocialpanana2mesa4 @gmail.com

Diálogos Comunitarios en Gestión del Riesgo de Desastres

Este mes de octubre 2021 inician los Diálogos Comunitarios en Gestión del Riesgo de Desastres el día 20 de octubre 2021 a las 6:00 pm.

Los diálogos se darán por medio de modalidad virtual por Zoom:

Número de reunión: 848 3509 9692

Código de acceso: 732905

¡Acompañanos y participá!

Seguridad ciudadana y segregación urbana en contextos de emergencia. Una reflexión a la luz del bicentenario

El Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo invita al “Bicentenario: Foros CICDE” con el tema “Seguridad ciudadana y segregación urbana en contextos de emergencia. Una reflexión a la luz del bicentenario” este miércoles 20 de octubre, a las 9 de la mañana 

La transmisión será por el Facebook Live del CICDE: https://www.facebook.com/CICDEUNED

Autoritarismo y Estallido Social en América Latina: casos de Nicaragua, Colombia, Argentina y Chile

Este miércoles 20 de Octubre a las 5 p.m se estará realizando el conversatorio “Pensando en la región: Autoritarismo y Estallido Social en América Latina: casos de Nicaragua, Colombia, Argentina y Chile”. Se contará con la participación de personas expertas en el tema y el evento será transmitido por medio de la página de Facebook y la WebTV de la Facultad de Ciencias Sociales de la UCR.

Ante un inmediatismo político vacío

Vladimir de la Cruz

Estamos a pocos días, el próximo 22 de octubre, cuando se cierre el plazo de inscripción definitivo por parte del Tribunal Supremo de Elecciones, de saber con exactitud cuántos partidos políticos participarán a nivel presidencial y cuántos a nivel legislativo. Del mismo modo, cuántos con sus dobles candidaturas, a nivel presidencial y a nivel de diputados, y cuántos solo a nivel de diputados.

Lo que para algunos sobresalta es el número de partidos a nivel presidencial con relación a los procesos anteriores, en tanto habrá, finalmente, alrededor de 20 partidos cuando el promedio de los últimos procesos electorales fue de 13. De esto destaca la cantidad de candidatos presidenciales que postulan doblemente a la candidatura de diputados, poco más de la mitad de ellos.

A nivel presidencial solo uno de todos ellos ganará. A nivel de diputados pocos de ellos, los doble candidatos, tienen la posibilidad real de ser electos diputados. Si eso sucede puede empezar a tener resultados positivos si no llegan, por este camino, “populistas”, y lleguen dirigentes serios, que entiendan bien el arte del Gobierno, y del buen gobierno construido con pactos y acuerdos legislativos de cara a la población y el electorado.

Hasta hoy la campaña electoral ha mantenido un bajo nivel. Poca presencia de los candidatos y de los partidos. Probablemente ante la duda de la cantidad real han preferido no empezar a gastar dinero en vallas ni en publicidad hasta tener la certeza de cuántos efectivamente son, y dentro de estos cuáles perfilan como principales o punteros. También, porque ante tantos partidos y candidatos es mejor concentrar todos los recursos propagandísticos al final, para que los partidos que tienen más recursos provoquen mayor impacto publicitario, y no gastar esos recursos ahora, que sería, para usar el refrán popular, como gastarlos en zopilotes.

Se está ante una táctica no militar sino propagandística al estilo de un blitzkrieg, ante una guerra relámpago, de atacar enemigos e influir sobre todo el electorado de una manera rápida, simultánea y constante durante los días finales de la campaña, desde enero hasta el día de las elecciones. Quizá sea la mejor manera de hacerse sentir, de visualizarse y de distinguirse ante tantos candidatos y partidos.

Incluso un partido como Liberación Nacional, que tenía en sus manos la fecha del 70 aniversario de su fundación, el pasado 12 de octubre, y el ejercicio de nueve gobiernos de los 17 que ha habido desde 1953, desaprovechó esa oportunidad para haber hecho un gran escándalo sobre ese aniversario, de los logros que pueden atribuirse a Liberación Nacional en estos 73 años de Segunda República, considerando el Gobierno de Facto de 1948-1949. En este caso la sensación que me produce es que este partido se desmemorió, su edad de 70 años lo tiene olvidando constantemente sus principales momentos. Padece de un mal, ¿un alzheimer político?, que no le permite ni siquiera recordar bien los hechos y eventos de su pasado, de su “glorioso” pasado como algunos lo podrían ver, como lo exalta constantemente el “único” liberacionista que queda de ese estilo, Francisco Morales Hernández, y de vez en cuando le acompaña Fernando Berrocal Soto, porque del presente prefieren no acordarse conscientemente por las políticas que han venido impulsando, que probablemente continuarán, que chocan violentamente con el Estado Social de Derecho que contribuyeron a impulsar, y que contribuyen a desmembrar y acabar. Más se mantiene a flote Liberación Nacional por el escándalo familiar alrededor de la ex Primera Dama y ex Diputada, madre del actual candidato, que es un asunto interno de familia, que se presenta, por otra parte, como la defensa de una adulta mayor.

Los otros partidos tradicionales, todos, los grandes y los pequeños, los que han entrado compactos a la Asamblea Legislativa y los que allí se han dividido, los que han venido participando en elecciones desde 1998, que todavía están jugando, no tienen memoria política pública porque no tienen eventos que lucir como parte de su patrimonio político y electoral de estos años.

Lo que hasta ahora se nos presenta en el panorama electoral es un inmediatismo político vacío. No hay caminos recorridos por esos partidos que puedan verse con dignidad e importancia en sus resultados ante los ciudadanos. No es la discusión de grandes temas. Es la discusión fundamental de lo que se está acabando, el Estado Social de Derecho, lo que debe interesarnos a los ciudadanos. Es el conjunto de leyes sociales y laborales que se han venido afectando y que están en la mira de limitarlas, debilitarlas y eliminarlas hasta donde se pueda. Es el conjunto de políticas orientadas a eliminar la autonomías institucionales existentes, para desde el Poder Político, del Poder Ejecutivo principalmente, con el Ministerio de Planificación de ejecutor, golpear definitivamente los rasgos democráticos que aún existen institucionalmente. Quienes así están actuando, e impulsando estas medidas restrictivas de esas instituciones, y concentrando estos poderes, de esta manera distorsionada, o están impulsando un modelo fascista de Estado, que pareciera ser, o están creando las condiciones para que cualquier líder populista que pueda llegar al Gobierno con esos mecanismos tenga todos los poderes para actuar a lo Maduro, a lo Ortega o a lo Bukele. ¿Eso es realmente lo que quieren quienes impulsan estas políticas? No se quejen después si esto llega a suceder, sea por la izquierda o por la derecha, pero las condiciones institucionales que se están creando, en ese sentido, hacia eso se orientan.

¿La clase política y gobernante se está dando cuenta realmente de este camino institucional que están creando hacia el fascismo “a la tica”, hacia el “totalitarismo” institucional? ¿O son tan tontos o retontos?

Ningún populista tiene nada que alterar, del sistema político, para desarrollar sus políticas populistas, cuando ya le han dado en bandeja de plata toda la institucionalidad y legalidad para actuar de esa manera bien servida.

Hasta ahora no han aparecido, en sus discursos y mensajes estos líderes populistas. Pero pueden resultar y salir, y saltar, como si surgieran de un sombrero de mago, que las elecciones dan para todo. Veo esto con asombro, pero no dejo de preocuparme por la Democracia costarricense.

Homenaje a Dionisio Cabal Antillón: un humanista

Entrevista a Dionisio Cabal, realizada por Erika Henchoz/ Fotografía: Alba Solà Pagès (+Cultura)

Esta entrevista se realizó el 26 de noviembre de 2012.

Del distinguido abedul, conocido también como el árbol de la sabiduría, extraemos la savia sabia, por lo demás dulce, de un artista consecuente con su vida y con su obra, incólume a pesar de la -a veces – desidia oficial. Un artista que se ha abierto camino por más de 50 años en nuestro medio cultural.

Dionisio Cabal Antillón es un cantautor costarricense, nacido un 13 de agosto de 1954; compositor, poeta, investigador, promotor cultural y activista político. Un renacentista.

De su savia, da vida y vitalidad a su íntegro concepto de la conciencia social. Aquí, algunas de sus improntas que deja al final de la entrevista:

Que me llamen artista profesional es como si me llamasen obrero o soñador de profesión. Sueño y hago, hago y sueño”.

De la gigante Emilia Prieto dice: Fue ella quien me puso claridad en la cabeza y rumbo en los pies para que pudiera descubrir con gozoso asombro la identidad poético musical.

Era imposible no endiosar a mi padre, y fue mi Dios.

Me causa estupor e incluso ira ver tanto petimetre auto consagrado “poeta” a los veinte años, como si Rimbaud naciera todas las semanas.

La primera sensación de estar frente a un buen poema me la da la piel, algo eclosiona en ella cuando unos versos me conmueven, me cambia el ritmo de la respiración, se me corta la voz.

En estos tiempos uno no puede confiarse porque se maneja mejor el mercadeo que la disciplina sobre el papel.

Soy hijo de iconoclastas y formal heredero de muchas luchas cabales y antillones.

De ideas propias, poco o nada proclive a cambiarlas. Le gusta debatir, pero quien le refute debe hacerlo con mucha propiedad, del tema que sea, pues Dionisio es suficientemente docto. Quienes le conocemos sabemos que es duro en el combate intelectual, consecuente como pocos; puede lucir distante o fuerte contra sus contendientes, aunque al mismo tiempo resulte jovial y dicharachero.

Su mirada, teñida a leguas por las tonalidades del océano, conoce de las profundidades del alma; de mareas altas y bajas.

Hijo de poetas, salió poeta.

Al final de la entrevista, se estrenan en vídeo dos de sus composiciones más emblemáticas. La primera es ‘A Fabián’ (Fabián Dobles), y la segunda ‘Oh Musa impertérrita’, dedicada a la recordada Yolanda Oreamuno. Un homenaje a dos grandes figuras de las letras nacionales.

EH- ¿Cómo nace su relación música-literatura, ¿cómo se origina y qué representa en su vida personal y profesional?

DC- La literatura llegó a mí mucho antes de que yo llegara al banquillo escolar. A mis cuatro años mi abuela Daysi Montealegre me inició en la literatura oral, cosa al parecer muy común en la Costarrica de antaño, tal como cumplía a un pueblo auténtico en donde era normal la transmisión de cuentos y leyendas de boca a oído. Me parece importante decirlo. La cuentística silvestre, cimarrona, amañada por el gusto y el sentimiento popular fue puesta en mi horizonte por aquella amada mujer que me presentó a Uvieta, a Pedro Urdemales, a Los Compadres Güechos, La Cucarachita Mandinga y al mismísimo Tío Conejo con aquel pareado que me hacía reventar de risa: “adiós Coyote culo quemao, por amigo de ser casao”.

Los cuentos que no me contó mi abuela me los contó Chepa, una barveña que ya para entonces tenía todas las arrugas del mundo y liaba sus propios cigarros con tabaco comprado en el Mercado Borbón. Luego, cuando supe leer conocí las versiones de Carmen Lyra. Tengo un imborrable recuerdo de mi madre, leyéndome, durante varias noches, antes de dormir, los tremendistas y maravillosos Cuentos de la selva, de Horacio Quiroga. Hoy, la sensiblería barata de algunos psico-pedagogos les hace decir que tales lecturas no son convenientes para un infante. A los cinco años yo tal vez hacía un trazo parecido a una letra, entonces, sin saber que la cosa me venía de respirar la densa atmósfera de la poesía de mis padres (Ana Antillón y Antidio Cabal), yo inventaba poemas que mi madre copiaba, por ahí anda uno en papel sobreviviente que comienza diciendo “Un credito (pequeño credo) fue el marciano que a las nubes fue a parar…” de donde podía inferirse que el nihilismo nunca iba a ser mi fuerte.

Después me tocó ir a la escuela, con maestras de verdad costarricenses, normalistas con hálito de Omar Dengo. Rememoro la Escuela Nueva Laboratorio de la U.C.R -recién inaugurada-, y dos maestras, la gran actriz Ana Poltronieri que infundía miedo con su vozarrón virtuosamente histriónico y la niña Emma Gamboa. Recuerdo que después de un paseo a la Fosforera Nacional, en Heredia, se asignó a cada quien hacer una composición sobre lo relevante del caso. Fui entonces objeto de la primera crítica literaria de mi vida, por cierto despiadada, la niña Poltronieri tomó mi texto para ejemplificar sobre el vicio del “queismo”. Cada cuatro palabras enlazaban imágenes, frases y verbos con el “que” a guisa de conjunción. Me sentí humillado, sobra decir, pero algún provecho saqué a la lección y hoy siento gratitud. Pero también por compensación inefable me susurra en la memoria la voz de la niña Emma, leyendo al final de cada día de clase el Pinocho de Collodi, en medio de un silencio absoluto que de pronto era roto por risas o exclamaciones de asombro. ¡Que belleza! Todavía no estábamos contaminados por la prostitución de las grandes obras de la literatura infantil universal, a cargo de Walt Disney.

Fue en 1963, cuando con mi hermana Ana Lucía llegué a Caracas a vivir junto a mi padre y su segunda esposa, la poeta Mayra Jiménez, cuando la literatura entró a mi vida de forma total. Nunca tuvimos aparato de televisión, sabiamente mi padre la vetó, pero a cambio disponíamos de una biblioteca fabulosa de miles de ejemplares escogidos. A pesar de la estrechez económica, raro era el mes que Antidio y Mayra no llegaban con uno o dos libros para nosotros. Así fuimos iniciados de forma envidiable en la gran literatura del mundo, cuento, novela incluso breves ensayos, de todas las procedencias imaginables. La poesía no fue la excepción. Mayra tomaba un cuaderno y a manera de títulos sugestivos escribía diez o doce imágenes, a partir de tal impulso escribíamos-describíamos cuanto nos vibraba entre corazón y cerebro. Posteriormente leíamos y comentábamos lo escrito. Muy tempranamente nuestra sensibilidad fue tañida por Lorca, Juan Ramón, Lope, Machado, Hernández y Darío. En esa época, maravillosa y dura, fui iniciado en la lectura de las literaturas mágicas, cuentos maravillosos, de hadas, sagas y epopeyas de los pueblos de las cinco partes del globo. Ese bagaje no se compra en ninguna academia.

En cuanto a la música, es moneda corriente escuchar que se hereda por predisposición genética, porque quien no hereda un buen oído musical, afinado, no tiene nada que hacer, la voz es súbdita del oído. No puedo presumir de tener un gran oído, pero me defiendo. Mi abuelo Antidio Cabal Fernández, asturiano de cepa, tenía tan bella voz que la gente lo detenía en la calle: “Antidio, cántenos”, le decían y él no pocas veces entonaba con su diáfana voz alguna vaqueirao canto de arrieros diríamos aquí, que son particularmente lucidas cuando las canta alguien que, como mi abuelo Antidio, poseía un buen vibrato. De sus labios aprendí canciones de la guerra civil española. Quedaron tatuadas con fuego de amor y dolor y me rondan siempre, inevitables.

Por la otra parte, una de mis bisabuelas maternas, doña Eva Castro, tocaba muy bien el piano y la mandolina y cantaba. Siendo novia de mi bisabuelo Juan Antillón, cuando éste partió un día hacia el Guanacaste, en aquellos tiempos, albores del siglo XX, sin verdaderos caminos, un viaje azarozo, ella, que no podía dormir de congoja le escribió una canción que he logrado conservar transmitida por mi abuela materna Daysi, nuera de don Juan y doña Eva.

Mi abuelo Francisco Antillón tocaba piano, igual que su hermana, mi tía abuela Haydée que gustaba ejecutar Schubert y Chopin. En mi infancia recuerdo a Marina, hija de Chepa la barveña, cantar alabados, a mi madre cantando “el Diablo se fue a pasear y le dieron chocolate” e incluso hacer falsete cantando La Malagueña, canción mexicana. Luego, durante mi estadía en Venezuela, el asunto se acrecentó, como es obvio. Con mi padre me asomé a la música española, al cante hondo, al jazz, a Luis Armstrong, Benny Goodman, a los boleros de Los Panchos, al maravilloso Mozart y su gran fuerza solar -sin duda lo más grande que ha producido el talento musical de la humanidad, me perdonen Beethoven, Bach y Wagner-.

Mi padre no era sordo musical mas no cantaba “ni los pollitos” aunque a veces pienso que él creía lo contrario y nos daba la lata. Lo que sí hacía -digamos que aceptablemente- era bailar mambo. Admiraba a Pérez Prado. Por su parte Mayra cantaba algunos boleros y tangos, canciones populares y patrióticas de Costarrica y, muy importante, fragmentos de poemas de Rubén Darío, que había aprendido de su madre doña Blanca Rodríguez, herediana raigal. Valga el paréntesis para decir que en Nicaragua nunca tuvieron y posiblemente nunca tengan noción de la admiración patente que el pueblo tico ha rendido a este gran poeta, hermano de nuestro gran Aquileo Echeverría.

Venezuela me abrió su mundo musical, que, sin exagerar, supera con creces al cubano, lo cual es mucho decir. Sus variedades rítmicas, melódicas, tonales, los tópicos líricos, épicos, zumbones, su impresionante organología, la calidad de sus letras, de su lirismo popular vertido en versos que se pasean por todas las formas estróficas conocidas y que solamente México puede igualar o vencer.

La música temporaria de Navidad o de faenas, de fiestas, parrandas y carnavales, sus intérpretes tan completos, lo anónimo, lo culto, lo popular.

Toda Venezuela es cada día un inmenso pentagrama vital, donde la música se respira. Me marcó, me enfermó, me definió. El amor y el respeto por lo propio en el campo musical que ostentan los venezolanos no tienen parangón. Luego la suerte me permitió conocer en persona a Soledad Bravo, a Alí Primera e incluso -en una visita que hizo al Liceo Andrés Bello- al argentino José Piero. Ellos fueron ejemplos nada abstractos en el momento en que di mis primeros pasos.

Al regresar a Costarrica en noviembre de 1969 me aguardaban asuntos determinantes. La huelga contra la ALCOA en abril de 1970, en donde balbuceé parodias de las canciones españolas de mi abuelo. El periodista Luis Fernando Mata Araya y mi compañero de estudios secundarios, Luis Alberto Azofeifa, con quienes fundé el grupo Gente en 1971, primer grupo de Nueva Canción Costarricense. Mi entrañable amiga y maestra, Emilia Prieto a quien conocí a finales de 1973 o principios de 1974, durante la campaña electoral del Partido Acción Socialista, el famoso PASO de don Marcial Aguiluz Orellana, fue ella quien me puso claridad en la cabeza y rumbo en los pies para que pudiera descubrir con gozoso asombro la identidad poético musical de la Meseta Central y los veneros de la historia de las culturas populares, materia a la que he dedicado prolongados tiempos e ingentes esfuerzos.

Jamás imaginé que llegaría a ser eso que llaman cantautor y mucho menos cantante, pero heme aquí, casi 40 años después, sin soltar la guitarra ni el agobio de las urgencias y premuras que nos mueven a cantar lo que cantamos. Hoy no puedo imaginarme sin cantar, sin escribir, sin beber agua. De tal manera, música y literatura, sin ser yo excelso en ninguna, son mi adarga y mi espada. Quiero creer que con ellos me muevo, a lomos del humanismo. Que me llamen artista profesional es como si me llamasen obrero o soñador de profesión. Sueño y hago, hago y sueño.

EH- ¿Cómo explicar la influencia que ejercen sus padres-poetas en su vida?

DC- Definitiva. Por muy lejos que yo crea que alcanzo, individualmente, nunca logro ir más allá del jardín, por demás denso y extenso que delimitaron mis padres alguna vez. Es curioso, porque como padres los perdí a ambos en mi más temprana niñez. Niño me hizo mi abuela, y redondamente feliz, desde mi primer año y hasta los cinco. Me crió ella mientras Ana y Antidio vivían otro mundo y otra casa para poder dedicarse a tiempo completo a la poesía. Lo mismo ocurrió con mi hermana Ana Lucía.

Así que la gran poesía de mis padres tuvo el auspicio de la incondicional solidaridad de mi abuela materna. Luego los recuperé, por separado y en distintas épocas. Ya iba a la escuela y hasta me sabía el Credo cuando llegué al mundo “antidiano”, estaba ubicado en una ciudad semi neurótica, llamada Caracas, por entonces con millón y medio de habitantes, muy lejos de los potreros, pozas y cafetales de nuestra inefable Costarrica de los sesentas, aquella donde, como dice mi padre, las vacas cruzaban la avenida central de San José pasando frente a Chelles.

En cuanto a mi padre, debo decir que conforme fui conociendo su sapiencia, su cultura enciclopédica, su discurrir y transcurrir en la cotidianeidad, su coherencia entre el pensar y el actuar, me hizo imposible, natural, endiosarlo. Y de verdad fue mi Dios. Hubo tanto amor como admiración de mi parte, aunque era un burro en pedagogía. Estricto en grado sumo, trasladó a nuestra convivencia los efectos del rigor vivido durante la guerra civil, era evidente. Y a su manera, pura y dura, templó mi carácter. Como resultado, a los catorce años me fui de la casa. Por aquello de no ser yo menos español que él. Si se entiende. Lo amé con pasión cada día de su existencia, pero, calcando su modo de ser, nunca fui bueno para mercadear afectos.

Después de siete meses en la calle, de donde me sacó la policía para ponerme en manos de Mayra, volví a Costarrica en un vuelo con pausa en Panamá, en el bolsillo izquierdo un ejemplar de “El coronel no tiene quien le escriba” y en el bolsillo derecho el pasaporte al mítico paraíso de las bucólicas ensoñaciones. Tenía quince años cumplidos. Ya en Costarrica enfrenté a mi madre, si es que vale usarse ese vocablo que puede inducir a error. Enfrenté su actitud de palmera ante los vientos, su suavidad pertinaz capaz de horadar una roca de forma imperceptible, su generosidad sin límite, su cultísimo culto al esoterismo, su sentimiento de culpa por tantos años de distancia de sus hijos mayores.

Durante mi estancia en Venezuela, llegué a sublimar la imagen de mi madre biológica. La puse, como diría cualquier campesino meseteño, muy, pero muy en alto. Justo allí donde ningún epíteto la alcanzaba, la imaginaba rodeada de un coro de pariguales: Sor Juana, Góngora, Lope, Garcilaso, Mistral, Ibarbourú. La idealicé y construí en mi mente un espacio donde visitarla. A ella acudía para consolarme en la distancia, a pesar de que mi correspondencia sufría censura previa. Le escribía poemas que aludían a su condición de potencia etérea que desde lo insondable protegía mi ser. Por supuesto, me costó mucho bajarla de ahí, no sé si lo he logrado, todavía en estos días cuando la abrazo, debo luchar contra la sensación de tener entre mis brazos a una mezcla de Santa Bernardita y Teresa de Ávila.

Rescato de ambos el que nunca me hablaron mal el uno del otro. Mi padre decía que mi madre debía tener algún desajuste químico entendido como amable variante de la naturaleza respecto de los demás seres, para poder entender cómo escribir como escribía, le parecía imposible que alguien tan de natural escribiese de la manera en que ella lo hacía, desde los dieciséis años, en un mundo literario como el de la Costarrica de entonces. Repetía con frecuencia una anécdota, cuando José Coronel Urtecho le dijo: “Anita, no me diga que su poesía gusta en Costarrica” y ella “No, para nada” y él concluyó “Me habría extrañado mucho lo contrario”, y así al tiempo que Laureano Albán se mofaba de la poética de mi madre, los poetas de Nicaragua decidieron regalarle el río San Juan.

Y aquí, nobleza obliga, también está, claramente perfilada, la imagen de Mayra Jiménez, que sudó mis fiebres, firmó mis cuadernos escolares, y bailó un son difícil de llevar en la escasés material, mientras se comprometía con las luchas sociales, con su carrera de literatura y con el riguroso empeño de aprender a desbastar el verso. Ciertamente Mayra se hizo poeta trabajando en el irrepetible taller de Antidio, y de allí fueron saliendo, en las noches caraqueñas, sus primeros libros, Los trabajos del sol, Volumnia, Carta al padre, y supimos que ella era ella y que era poeta, mujer y revolucionaria. Mayra, siempre elegante, coqueta incluso, como aquellas jóvenes maestras de la Normal, serias, calificadas y a la vez tan enamoradas de la vida y del amor, Mayra con su escenografía de volutas de humo de cigarrillo, también fue mi madre-poeta, mi poeta-madre.

Como consecuencia de intentar ser objetivo con el mundo de la poesía, que, al cabo es el mundo mismo, nunca he publicado poesía mía, que escribo desde los ocho años, porque a nada le tengo más respeto en la vida que a la poesía, y si uno no tiene calidad, si uno solo va a ser un repetidor, un pajarito más, lo mejor es no publicar. Me causa estupor ver tanto petimetre auto consagrado “poeta” a los veinte años, como si Rimbaud naciera todas las semanas.

La primera sensación que tengo al estar frente a un buen poema me la da la piel. Algo eclosiona y pareciera romperla. Cuando unos versos me conmueven, me cambia el ritmo de la respiración, se me corta la voz, releo para gratificarme en la misma sensación. Puedo llorar y reír de emoción cuando me siento enlazado por la belleza y la inteligencia de un poema cierto. Comparto con Francisco Umbral la idea de que, si bien Cervantes es el más importante autor de la lengua española, Quevedo es el mejor. No obstante, es Lope de Vega, redescubierto a mis cincuenta años, quien logra abrirme la boca con los gestos del asombro. Quevedo es absolutamente genial, pero hay veinte poemas de Lope que son hueso irreductible de la gran poesía española del Siglo de Oro.

Mis padres-poetas, mis poetas-padres me privilegiaron para que no viese la poesía desde los balcones. Para embarrialarme con ella. Poder entender que la subjetividad, viento que impulsa el barco de la estética, también es herramienta para entender-nos, afirmar-nos y construir-nos. Es la intelección que el corazón tiene en relación con la materia, sin lo cual, la vida no tendría sentido y lo humano sería una vulgar charada.

EH- Dionisio, ¿cuál es el poeta más cercano a usted (de cabecera), y por qué?

DC- Aunque reconozco que Miguel Hernández me resulta absolutamente imprescindible, no tengo un poeta de cabecera, tal vez sí una cabecera de poetas. La poesía es una, digamos, la buena, que es la única que cuenta. Nos ladra, nos canta, nos grita, nos pule, nos hiere, nos fragua. En ese sentido tengo tal vez unos cincuenta libros de poesía por cabecera, y de cada libro algunos poemas, Maiakovski, Evtuchenko, Sor Juana, Guillén, Martí, Quevedo, Homero Aridjis, Dulce María Loynaz, Eunice Odio, Blas de Otero, Nazim Hikmet, El Eclesiastés y el Cantar de los cantares, Nicanor Parra, todos los de Nicaragua, Dalton, Safo, Píndaro, Marcial, Leopold Senghor, Bécquer, Lope de Vega, Baudelaire, Whitman, Emily Dickinson, Pound, Ginsberg. William Charles William, Robert Frost, Sandburg, Bob Dylan, Nervo, Storni, Petrarca, Benedetti, Neruda, Vallejo, Lorca, Hernández, John Keats, Blake, Milton, Machado, Gabriel Celaya, Virgilio y Horacio, Rilke, Aquiles Nazoa, Alberti y dejemos la lista hasta aquí.

Hay algunos poetas como Nervo, Neruda y Huidobro, por ejemplo, a los que mi padre les hacía “mala prensa” por razones distintas, más de él aprendí que justamente había que leerlos porque es saludable entender lo que tienen de objetables, la cursilería de Nervo, la inconsecuente relación estético-ideológica de Neruda o la absurda dialéctica del creacionismo de Huidobro.

Amado Nervo, por Fernando Lezama

No puedo dejar de apuntar, tampoco creo que deba justificarme si digo que el libro más importante que leído en los últimos cuarenta años se llama Campo Nublo, de Antidio Cabal. Estoy seguro de que, en años venideros, tal cual empieza a ocurrir, los más calificados poetas, críticos y estudiosos corroboraran mi aserto. De alguna manera sería injusto que yo me abstuviese de opinar sobre el poeta, solamente porque resulta ser mi padre.

EH- ¿Ha musicalizado cientos de poemas, no obstante, hay alguno que desee musicalizar? ¿Cuál sería?

He musicalizado decenas de poemas, pero me falta publicar una buena antología de poetas costarricenses. Ana Istarú, Alfonso Chase, Eunice Odio, Arturo Echeverría, Adilio Gutiérrez, Isaac Felipe Azofeifa, Carlos Rafael Duverrán, Mayra Jiménez y obviamente Debravo a quienes algunos consideran el mejor poeta de Costarrica tal vez por lo que tiene de enunciativo en lo social. Pero uno nunca sabe cuál poeta planetario te va a tumbar la puerta del pecho, inesperadamente, y de pronto se te meta entre las cuerdas de la guitarra.

EH- Quisiera nos comente de su apego maravilloso, pasión si se quiere, con la poesía española de la Generación del 27.

DC- Aunque Machado es de la llamada Generación del 98 ( siglo XIX), por arte de birlibirloque en la conciencia de la corriente poética contemporánea lo tenemos integrado a un movimiento posterior, la llamada Generación del 27, que nos ha marcado superlativamente a quienes nos dedicamos a esto de cantar de vez en cuando la gran poesía; tal vez, Lorca, Hernández, León Felipe y Alberti, nos llaman con fuerza conmovedora porque su destino individual estuvo dramáticamente ligado al gran trauma del principio de la entronización del fascismo en Europa, mismo al que estos poetas se opusieron de manera militante y radical, y justamente esto incluye a Machado de quien parafraseando a Celaya podríamos decir “tomó partido hasta mancharse” y así fue, manchó su prosa y sus versos en defensa apasionada de la República Española, para finalmente morir exilado en Francia en 1939. La campana de la poesía española enfrentando los bordes de la bestialidad resonó en todo el orbe y particularmente en nuestra América.

Y a mí me tocó en herencia algo de ese espíritu y de esa impronta dolorosa del destino de España porque de ese mundo emergieron directamente mi abuelo y mi padre, Antidios ambos, el primero huyendo de la condena a muerte y el segundo del servicio militar franquista que resultaba oprobioso para las conciencias lúcidas y libérrimas como las de Antidio Cabal. Eso puede explicar esa identificación mía con esa poesía.

EH- Dionisio, ¿qué representa Fabián Dobles en su repertorio? ¿Ese poema-canción cuándo y en qué contexto lo escribió?

DC- Fabián Dobles es quien más me ha inspirado en la búsqueda de lo costarricense. Solamente Emilia Prieto ha tenido en mi trabajo una influencia tan directa. La búsqueda del lenguaje, la semblanza psíquica del ser idiosincrásico (don Luis Barahona lo llamaba el gran incógnito) costarricense, la visión socio histórica del desarrollo de la comunidad costarricense como entidad cultural cohesionada en el mestizaje, la proximidad ideológica más allá de la prédica a favor del socialismo. Fue además de mi maestro, como lo fue de tantos, mi amigo y tuve la alegría de que me compartiera exquisiteces de su pensamiento. Cuando murió, por cierto, asumiendo la hora de la partida con una entereza pasmosa, le lloré a mi manera, escribiéndole una canción que lo proyectara en su grandeza de costarricense, literato y libre soñador.

EH- ¿Conoce usted «la nueva camada» de escritores y poetas costarricenses?

DC- Diríase mejor los nuevos lotes de escritores y poetas. Pues la verdad, no mucho, algunos nombres me suenan con más fuerza que sus poemas o sus cuentos y novelas. En estos tiempos uno no puede confiarse porque se maneja mejor el mercadeo que la disciplina sobre el papel. En la poesía hay quien escribe un libro por mes o tres por año, eso no es malo, lo malo es que los publican, ya como libro, ya como recital. Es agobiante tanta pirotecnia de ingeniosidad verbal, tanto tono calculadamente iconoclasta y pseudo irreverente. En la novela hay más seriedad y logros, Rodrigo Soto, Dorelia Barahona, Fernando Contreras, Alexander Obando, Carlos Cortés, y un importante etcétera.

EH- ¿Qué proyectos tiene en mente realizar, donde la literatura esté en medio?

DC- Bueno, seré atrevido, en 1986 inicié una novela que creo puedo atreverme a publicar, han pasado sobradamente más de los siete años que el gran poeta latino recomendaba como tiempo de reposo para una obra antes de darla al público. También publicaré una novela que no es exactamente para niños, sino más bien una “novela de niño”, la escribí a los 12 años de edad. Me la encontré y me pareció rescatable, no tocaré una sola palabra y depositaré el original (escrito a mano, con lápiz de grafito en un cuaderno empastado), en la Biblioteca Nacional o donde corresponda.

Estoy en vísperas de dar a conocer la obra del compositor campesino Evelio Granados, de Soledades de Sabanas de Acosta, el disco lleva por título “Evelio Granados, la nueva lírica campesina”, todo un hallazgo según mi entender. Publicaré también la obra casi completa del ramonense Carlos Alfaro Solano, el poeta popular más importante de nuestro país desde Aquileo Echeverría hasta hoy, y cuya obra por cierto tiene un estilo nada en común con las concherías. Publicaré el cuarto tomo de la Colección Emilia Prieto, dedicado al estudio de las retahilas. Pero lo más importante por ahora es un gran homenaje al poeta Antidio Cabal, cuya muerte pasó inadvertida para los medios de prensa costarricense pero no para miles de personas que desde distintas partes del mundo siguen haciendo sus manifestaciones afectuosas.

EH- ¿Dionisio, ¿cómo nace el hecho de unir su mundo literario con la música? ¿cómo cataloga esto que Usted hace y convoca lo mejor de las personas?, ¿qué peso encuentra al unir poesía, lírica, literatura, con música?

DC- Luis Fernando Mata encontró en casa de su novia -que era hermana de mi novia de entonces- unos poemas míos. Sin conocerme casi, se acercó a decirme que él era músico y que aquello le parecía excelente para ser cantado… así empezó… o, mejor dicho, así empecé… empezamos. Entonces decidí cantar, ya marcado por el llamado Nuevo Canto que despertaba con gran fuerza en América Latina, porque creía útil la posibilidad de poder comunicar mi rebeldía en forma de ideas y emociones.

Soy hijo de iconoclastas y formal heredero de muchas luchas cabales y antillones. Me atrae la acción justiciera tanto como la belleza de un hecho estético; creo como Martí en la hora de pedirle peso a la prosa y condición al verso; creo como Alí Primera que un verdadero artista no puede convertirse en comediante de su propio espíritu; creo como Brecht que toda voz genial viene del pueblo, del colectivo y que alguien la asume y sintetiza; creo como Gramsci que debe desterrarse la idea de que el arte es un accesorio de la vida; creo como Silvio Rodríguez que se debe tener claridad en el modo de proceder con todos y cada quien. Por eso canto lo que canto, y no canto para ser cantante. Soy continuador, emulador, seguidor de quienes uniendo la poesía y la música encuentran ocasión de impulsar a los seres humanos a humanizarse realmente en la búsqueda del bien, la belleza y la justicia. Y ello implica la rebelión ante lo injusto y la proclamación de la alegría ante lo bueno y lo bello -que según Platón se contienen el uno al otro-.

A FABIÁN:

OH MUSA IMPERTÉRRITA:

Erika Henchoz es periodista; productora, gestora y difusora cultural. Trabajó para la Editorial Costa Rica y la Editorial Universitaria Centroamericana, EDUCA, en los años ochenta y noventa. Redactora para la Tribuna Económica y el Semanario UNIVERSIDAD; además de colaboradora en otros medios de comunicación impresos y digitales. Actualmente trabaja en la Universidad de Costa Rica.

En tiempo de pandemia

Álvaro Vega Sánchez, sociólogo

  1. Estados Unidos, la primera potencia económica mundial, con una vacunación que supera el 70%, se apresta a aplicar el refuerzo de una tercera vacuna, mientras que en Haití el porcentaje de la población vacunada solo alcanza a un 0.24%. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud tiene que llamar la atención para que no se aplique esa tercera dosis con el propósito de favorecer el acceso a las vacunas a los países más pobres. No hay iniciativas de solidaridad sustantivas por parte por parte del mundo rico. Se confirma lo dicho por Joseph Stiglitz que el 1% más rico solo alcanza a entender que su destino está vinculado inexorablemente a cómo vive el restante 99% cuando ya es demasiado tarde.
  2. Un 45% de las vacunas contra el coronavirus han sido aplicadas en países ricos del G7 (Estados Unidos, Canadá, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia y Japón) aunque solo representan un 10% de la población mundial. El G7 acumula el 70% de la riqueza mundial y apenas producen el 30%, y ahora con ideas como la de aportar 500 millones de vacunas y cobrar el 15% a las empresas tecnológicas buscan presentarse como los “salvadores del mundo” (José Luis Cava).
  3. Hasta ahora, han muerto 4.550.000 de personas por casusa del virus Sars Cov-2, y en un período similar han muerto 5. 400.000 de niños por desnutrición en el mundo. Asimismo, 10 millones de niños mueren por año antes de cumplir los 5 años, la mayoría por causa de enfermedades curables. En América Latina hay más de 5.000.000 de niños con desnutrición crónica y 700.000 en riesgo de muerte (Julio Berdagué).
  4. El número de pobres ascendió a 209 millones de personas en América Latina en el año 2020, es decir 22 millones más que el año anterior, según datos de la CEPAL. Asimismo, se anuncian dramáticas catástrofes provocadas por un cambio climático que se intensifica, cuyas principales víctimas son, precisamente, los más pobres. Según el científico Noah Diffenbaugh, los países más pobres de la tierra son considerablemente más pobres de lo que hubieran sido sin el calentamiento global, mientras los más ricos son más ricos con el calentamiento global.
  5. Costa Rica ha obtenido merecidos reconocimientos internacionales por sus esfuerzos conservacionistas en defensa de los derechos de la naturaleza, así como de los derechos humanos. Sin embargo, el Estado continúa retardando el cumplimiento de la ley que otorga a los pueblos indígenas el derecho a sus territorios ancestrales, siendo los pueblos que más han contribuido a forjar una cultura de conservación y sostenibilidad bio-ecosistémica.
  6. La “pandemia” neoliberal de los años 1980 nos heredó una “generación perdida”, que no tuvo oportunidades para concluir los estudios secundarios. Y hoy, cuando contamos con mejores condiciones para evitar una segunda “generación perdida”, por negligencia o cálculos políticos no se han utilizado los dineros disponibles en caja, para facilitar acceso a internet y equipo a los estudiantes pobres del país. Hay un proyecto de ley con el rimbombante título de “alfabetización digital”, que al parecer fue un invento innecesario, y cuyo trámite está pendiente; solo pretende justificar lo injustificable: no haber ejecutado esos recursos por parte de las instancias que les corresponde.
  7. El gobierno se apresta a celebrar el bicentenario de la independencia, después de haber firmado un acuerdo de financiamiento con el FMI por 1.750 millones de dólares, entregando un pedazo de nuestra soberanía a un Organismo Financiero Internacional al servicio de los poderes fácticos financieros globales, y obligando a los sectores populares y a la clase media a sacrificarse para pagar este préstamo.

“No tengo miedo de caer enfermo. ¿Y de qué tengo miedo? De todo lo que el contagio puede cambiar. De descubrir que el andamiaje de la civilización que conozco es un castillo de naipes. De que todo se derrumbe, pero también de lo contrario: de que el miedo pase en vano, sin dejar ningún cambio tras de sí” (Paolo Giordano).

 

Imagen ilustrativa, UCR.

Gobierno se somete a generadores privados de electricidad

(2 de 3) Por Osvaldo Durán-Castro, Sociólogo, profesor ITCR, ecologista FECON

Reinicio del negocio privado de la electricidad

En términos generales podemos decir que, a partir del 8 de abril de 1949, cuando se creó el ICE con el Decreto Ley No. 449, en Costa Rica se empezó a perfilar una supremacía relativa de la electricidad pública frente a la privada, y que el 18 de octubre de 1990, cuando se publicó la Ley 7.200, iniciamos un retroceso hacia la electricidad privada.

A modo de resumen varias fechas son indispensables: el 18 de octubre de 1990, durante la administración Calderón Fournier, entró en vigor la “Ley n° 7200 Ley que autoriza la generación eléctrica autónoma o paralela”. Esta ley fue modificada durante el gobierno de Figueres Ólsen. El cambio del capítulo II de la Ley 7.200 se conoce como Ley. No.7.508 y rige desde el 9 de mayo de 1995. En 2011 el gobierno de Laura Chinchilla Miranda le dio el mandato al ICE de “llenar el porcentaje de generación privada de la Ley 7200”. Esta directriz ya no está vigente, pero sí las leyes indicadas. De acuerdo con el capítulo I de la Ley 7.200, los privados pueden operar y venderle al ICE electricidad proveniente de proyectos de no más de 20.000 kW (20 MW). Otros contratos pueden ser de hasta 50.000 kW (50 MW) gracias a la Ley 7.508 (capítulo II de la 7.200), y entre ambas modalidades, la generación privada no puede ser superior al 30% de la capacidad de generación de todo el Sistema Eléctrico Nacional (15% cada tipo de contratos).

La diferencia entre ambos contratos es que los proyectos de hasta 50 MW, denominados “Build, Operate and Transfer” o B.O.T, siglas en inglés para Construcción, Operación y Transferencia, deben pasar a propiedad del ICE luego de los veinte años de su duración. Los contratos, el precio de compra por parte del ICE, su renovación y las condiciones, que hemos tildado de extremadamente favorables para los privados en detrimento de la sociedad costarricense, los hemos revisado en otros textos como “Mentiras, estafas y el delirio de exportar electricidad privada”, en el que analizamos los supuestos bajo los cuales se justifica la generación privada de electricidad y su posible exportación.

Asociado directamente con esa pretensión de apertura para la exportación, fue presentado a la Asamblea Legislativa el Expediente n° 21.606, “Ley para una efectiva integración de Costa Rica al mercado eléctrico regional”. El objetivo de esta propuesta es modificar el artículo 3 del Segundo Protocolo al Tratado Marco del Mercado Eléctrico de América Central N° 9004, para permitirle a los generadores privados exportar electricidad, y ya no sólo a las empresas del grupo ICE, como es en la actualidad. Ese proyecto busca que puedan exportar electricidad “todas las empresas costarricenses generadoras, distribuidoras y/o comercializadoras de electricidad, sean públicas, privadas o mixtas, así como los grandes consumidores”. En el artículo “Gobierno blindaría la estafa privada con exportación de electricidad”, explicamos cómo la falta de controles del ICE y “errores” de cálculo de tarifas por parte de ARESEP, favorecieron directamente a los generadores privados con cientos de miles de millones de colones. A modo de ejemplo, según la Contraloría General de la República se trata de “sumas estimadas giradas de más por compra de energía a privados: a mayo 2019 por USD 5,3 millones, a diciembre 2018 por USD 6,0 millones y a diciembre 2017 por USD 12,5 millones”, sólo para algunos contratos.

Otros intentos de privatizar la electricidad

Durante la segunda Administración de Óscar Arias (2006-2010) fue relevante el proyecto “Ley general de electricidad” que tenía un clarísimo barniz privatizador. Hacia mediados de 2009 parecía inminente su presentación al Poder Legislativo, pero fue postergada hasta el siguiente gobierno. Fue presentado a la Asamblea Legislativa como expediente N.° 17.812 en el gobierno Chinchilla Miranda. Pretendía abrir el mercado a los generadores privados eliminando “trabas” de la legislación vigente. Enfatizaba la meta de propiciar condiciones para la exportación de electricidad al mercado regional centroamericano por parte de los generadores privados. El artículo 3 de la propuesta “Acceso al Mercado Eléctrico Regional, MER”, señalaba que “Las empresas generadoras nacionales que utilicen energías renovables para producir electricidad podrán colocar sus excedentes de energía en el MER, una vez cumplidos sus compromisos de suministro nacional, bajo la reglamentación que promulgue la Aresep”.

Tras la no aprobación del Proyecto Ley general de electricidad, el ya expresidente Oscar Arias, en un artículo titulado “Cuestión de sentido común” (La Nación. 17/03/2013), dijo que ese proyecto hubiera acabado “con esas absurdas limitaciones a la generación eléctrica privada”, y se lamentó de que “…Costa Rica perdió la oportunidad de contar con una legislación que nos habría permitido aumentar significativamente la inversión en energías limpias y garantizarle al país el abastecimiento de electricidad por muchos años más…”.

Las presiones para que en Costa Rica opere un mercado eléctrico abierto y con cada vez mayor participación privada, no sólo han estado permanentemente en la agenda de los empresarios privados de la electricidad. También han sido un anhelo antiguo de distintas administraciones. Es decir, privados y gobiernos coincidían, y siguen coincidiendo, en debilitar al ICE y fortalecer la generación privada. El 23 de setiembre de 2010, Teófilo de la Torre, titular del MINAE, expuso en el Foro Apertura y Desarrollo del Sector Electricidad. Reforma del Subsector Electricidad, un “modelo de mercado” en el que el ICE, “privados” y “alianzas”, serían competidores del mercado eléctrico en condiciones de plena igualdad, con una inversión (ideal) de 9.000 millones de dólares dividido en 3 partes iguales.

Otro intento privatizador fue un nuevo proyecto de “Ley de contingencia eléctrica”, Expediente N.° 18.093, que la presidenta Laura Chinchilla Miranda y su Ministro de ambiente, energía y telecomunicaciones, Teófilo De La Torre Argüello, presentaron a la Asamblea Legislativa el 11 de mayo de 2011. Esa propuesta abogaba por “una participación más activa del sector privado en el desarrollo de proyectos” y “la participación de múltiples actores en la industria eléctrica e incentiva la inversión en este subsector”. Una nueva variante de proyecto de ley para atender una supuesta “contingencia eléctrica” nacional, fue publicado en La Gaceta el 27 de enero de 2014 y presentado a la Asamblea Legislativa. Ambas iniciativas fracasaron gracias a múltiples oposiciones, que en su momento discutimos.

De manera amenazante contra el servicio público de electricidad, las propuestas de ley de contingencia avanzaron notoriamente hacia la privatización, pues pretendían declarar “…de interés público y conveniencia nacional los proyectos de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica que se encuentren en el Plan Nacional de Energía”. Esta idea hubiera flexibilizado de manera letal las regulaciones y permisos para la generación de electricidad privada. Hasta hoy la “idea” es que esa declaratoria sea el resultado de un exhaustivo análisis de variables que permitan decidir sobre la aprobación o rechazo de un proyecto. Es una “idea” porque la historia reciente registra tanto usos nefastos como positivos de esta figura legal. 2 ejemplos son la declaratoria ilegal conveniencia nacional para el proyecto minero Crucitas, y otro fue el rechazo de la conveniencia nacional para el PH San Rafael, de la constructora HSolís, firmado por el otrora ministro de ambiente Carlos Manuel Rodríguez, el lunes 15 de julio 2019, tras casi 7 años de disputas en las que organizaciones sociales y comunidades demostramos la absoluta inconveniencia de ese proyecto. Ese negocio hidroeléctrico privado de 7,2 megavatios le hubiera costado a la sociedad costarricense 57 millones de dólares.

 

Imagen ilustrativa, ICE.

Clamor ciudadano para bajar precio de los medicamentos

Luis Fernando Astorga Gatjens

Un asunto a flor de piel en la ciudadanía es el alto precio de los medicamentos que expenden las farmacias, sean las organizadas en grandes cadenas o individuales. Es un clamor y un justo reclamo que viene desde hace algún tiempo y que ha crecido, con mucha fuerza, a raíz de la pandemia de la Covid-19.

Eso se ha puesto en evidencia en las últimas semanas cuando se propagandizó una iniciativa con tal propósito, impulsada por el candidato oficialista, Welmer Ramos. Sin embargo, esta propagandización de una iniciativa necesaria desde largo tiempo, ha sido contaminada por la campaña electoral, que, aunque el TSE no ha dado el banderillazo oficial de salida, para algunas agrupaciones políticas ya empezó hace meses.

Mientras esto sucede, en la agenda de Gobierno como en la legislativa se han buscado invisibilizar dos iniciativas impulsadas por el diputado, Walter Muñoz Céspedes y la fracción del Partido Integración Nacional (PIN). Una de ellas busca regular el precio de los medicamentos y otra que impactaría de inmediato en su precio para los consumidores, porque se orienta a bajarle el Impuesto de Valor Agregado (IVA). Ambos proyectos de ley fueron presentados en el año 2020 e, incluso, fueron oportunamente dictaminados.

Realmente, se trata de dos proyectos urgentes y que eran impostergables desde que se presentaron el año anterior, cuando era previsible la necesidad imperiosa de bajar el precio de los medicamentos tanto para atender la enfermedad pandémica como para tratar otro tipo de padecimientos. Asimismo, esta urgencia estaba asociada a que la crisis económica agravada por la pandemia se traduciría en una reducción brusca de ingresos como la que han experimentado millares de familias costarricenses en los últimos meses.

Sin embargo, para muchos medicamentos ha sucedido lo contrario, en el último año y medio que llevamos de pandemia, ya que han sido incrementados sus precios. Ejemplo de ello lo constituyen algunos analgésicos y anti-inflamatorios, que en algunos casos han subido hasta en un 57 %. Es oportuno destacar aquí que Costa Rica tiene los precios más caros en medicamentos de toda Centroamérica.

En abril del año 2020, el diputado Muñoz Céspedes le solicitó al Poder Ejecutivo que incluyera en las sesiones extraordinarias de la Asamblea Legislativa, el proyecto para bajar el precio de las medicinas. El presidente Alvarado no lo hizo cuando la pandemia apenas mostraba en forma incipiente los peligros a los que se enfrentaba el país y tampoco lo hizo más adelante. Era un momento oportuno tanto porque la rebaja de los medicamentos se convertiría en un factor coadyuvante para enfrentar la enfermedad como por el hecho indiscutible de que la campaña electoral no se iba a levantar como un freno ante cualquier iniciativa de esta naturaleza.

Hoy día la polarización política creciente y que crecerá aún más al calor del desarrollo de la campaña electoral, es posible que se convierta en un valladar insuperable para una iniciativa de tanta urgencia.

Esta situación que afecta tanto a una gran mayoría de la población del país, debe fijar responsabilidades en una Administración como la de Carlos Alvarado, que ha manejado tan deficitariamente la pandemia como de quienes ocupando responsabilidades en el Parlamento no colocaron a este tipo de proyectos en el debate para su urgente aprobación.

Desde que se produce el medicamento en los laboratorios hasta que llega al consumidor, los distribuidores y las farmacias, obtienen ganancias que está muy por encima de lo justo y racional. No se trata de arruinar a nadie y menos a las pequeñas farmacias, que, si son afectadas y empujadas a su cierre, no es por el precio de los medicamentos sino por las acciones oligopólicas de las grandes cadenas que se han venido apoderando del mercado.

Esto no es ni más ni menos que un asunto de salud pública que debe formar parte del interés nacional con respecto al derecho a la salud, pero hace rato algunos pocos que detentan gran poder económico como político, han degradado avances en derechos humanos que singularizaron a Costa Rica, en simples ganancias que engrosan sus abultadas cuentas bancarias. Sin duda que su ambición desmesurada es un poderoso disolvente del Estado Social de Derecho, que tanto nos costó construir como sociedad y como país.