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Autor: María José Ferlini Cartín

Amigos en las alturas: José Figueres, Estados Unidos y la construcción de la Costa Rica de la postguerra

La Escuela de Historia, el Programa de Posgrado en Historia de la UCR y el CIHAC le invitan a su lección inaugural del primer semestre del 2021 «Amigos en las alturas: José Figueres, Estados Unidos y la construcción de la Costa Rica de la postguerra», a realizarse este próximo 14 de abril a las 5 p.m. y será impartida por el Dr. Leon Fink, profesor distinguido de la Universidad de Illinois en Chicago.

Más información en la siguiente imagen:

Usuarios del Centro de Salud de Rey Curré ya están más cómodos en sus servicios de atención médica

Por Uriel Rojas

El Centro de Atención Médica de la comunidad indígena de Rey Curré ha recibido unas notables mejoras en su infraestructura.

La sala de espera ha sido ampliada y se han colocado más espacios en la sala de espera de los pacientes que llegan por una cita médica a este lugar.

La parte de la cocina fue remodelada y cuenta con mayor espacio y ventilación, lo que da mayores comodidades a las cocineras y ayudantes.

En la parte frontal, se está construyendo un pasillo principal techado, que servirá para que las unidades de ambulancia y de emergencias puedan hacer ingreso sin dificultad a este centro médico.

Todas estas mejoras es el resultado de un esfuerzo coordinado entre la Asociación de Desarrollo Indígena de Rey Curré y las entidades afines, quienes han puesto su granito de arena en esta inversión que contribuye en una mejor atención a los usuarios de esta comunidad.

Onvrez de fe y el derecho a decidir o de cómo la psicosis se disfraza de neurosis política

Escrito por Roberto Acuña

Inicialmente, pensaba utilizar el sustantivo Hombre, en mayúscula, porque de esta forma se representan, en sus cabezas, aquellos preocupados por la calidad vital del mundo, la reproducción del H. sapiens y, ciertamente, el mantenimiento de las costumbres más valiosas para la sociedad… patriarcal. Tal vez así, cediéndoles ese tratamiento artificioso, quienes se sintieran Hombres podrían siquiera entender que este artículo intenta entablar una conversación con ellos. Sin embargo, probablemente, del titular no pasen, así que, utilizaré esa categoría que los movimientos feministas han elaborado para referirse a ese colectivo abstracto, con límites difusos y a veces con alcance universal, es decir, la de onvre. Esta categoría, cuya intención es desvelar/satirizar la realidad del mundo imaginario que los contingentes de alfas y omegas han ideado para sí mismos, y han plasmado en las Leyes y las Culturas, no es para nada gratuita. Desde este entendido, en todos los estratos institucionales y en todas las estructuras de poder hay onvrez, redes de onvrez, incapaces de ceder a la construcción imaginaria y material que les ha asegurado, históricamente, el poder y la reproducción de sus delusiones.

Ahora bien, no es mi intención aquí profundizar en la tipología de masculinidades y, por ende, por asociación, en los significantes masculinos asociados, generalmente, a los hombres en su pluralidad, porque primero (1) la categoría de ‘hombre’ en la actualidad presenta muchas encarnaciones que no se pueden reducir a un sujeto con pene y (2) el ‘ser hombre’ es por sí mismo una abstracción del poder que en la práctica puede revertirse o potenciarse. Así, mi interés es hablar de un perfil peligroso de Hombre que ha ido tomando fuerza geopolíticamente en las Américas, y, donde Costa Rica, por más excepcionalista que sea, no es una excepción: el onvre de fe. Esto enmarcado, también, en un debate que, si por la víspera se saca el día, los partidos neopentecostales y fundamentalistas utilizarán para ganar almas y votos en las próximas elecciones nacionales: la iniciativa popular del aborto legal, seguro y gratuito.

Los onvrez de fe, criados Hombres, y consolidados como tales por su hegemonía totalizante, son aquellos que presentan las siguientes características agentivas: (1) instrumentalizan las creencias de las personas para inmiscuir sus ideales eugenésicos y biopolíticos; (2) creen oportunistamente en el modelo tradicional de la familia, donde la mujer es una incubadora y reproductora de la simiente, y el Hombre es un baluarte de la sostenibilidad institucional; (3) vehiculizan la palabra del Dios Padre y la interpretan según una hermenéutica que favorezca la multiplicación del capital material y simbólico adueñado, naturalmente, por quien porta pene y tiene el “don” seminal de las gentes; (4) encubren, perspicazmente, delitos y corrupciones de sus redes espirituales porque, a la larga, no son tan espirituales ni tan perspicaces, más bien cínicos y fascistas; y  (5), aunque se podrían enumerar tantas características como falacias en sus discursos y acciones, tienen como objetivo, estratégico y final, asegurar, por todos los medios y niveles, que el útero continúe siendo un lugar donde la Iglesia y el Estado, compenetrados, tengan la última palabra, es decir, la prohibición.

El onvre de fe concibe el género como una ideología postmodernista —para él esto es de calidad risible, pues no puede dimensionar el desplazamiento del Hombre como molde de toda la estructura existencial— organizada por ‘feminazis’; o, en sus propios términos burlescos, porque de discusiones argumentativas y horizontales no conoce, pues solo utiliza la invectiva y la parodia misógina para elucubrar, como una invención de las agendas LGBT y ‘comunistas’ para asegurar la no reproducción de hombrecitos y mujercitas para sus proyectos tradicionales. Esta es la concepción más sofisticada. Sin embargo, concepciones hay muchas, y no necesariamente son planificadas y estructuradas, otras son discretas, mentales e inerciales, histórica y culturalmente; tal como, por ejemplo, el onvre que en redes sociales afirma que el aborto no es un derecho y que quienes promueven tal abominación son grupos de ‘aborteras’, o también quien afirma, vehementemente, que ojalá que Dios reprenda al Diablo, quien posiciona estos temas. Por su parte, no debemos olvidar que la jerarquía de los onvrez opera a partir de la dominación y la subordinación de otros onvrez, incapaces de vislumbrar las tácticas de dominación de las cuales son operarios pero al mismo tiempo víctimas. Probablemente, estos últimos sean onvrez de fe que suscriben las características anteriormente prescritas, pero: ¿por qué los onvrez de fe se resisten a perder o favorecer la pérdida del poder sobre la capacidad reproductiva de las mujeres o los cuerpos con útero?

Ciertamente, y esto ha sido formalmente estudiado e investigado por las investigadoras feministas[1], el Onvre ha construido históricamente en el útero un sistema biopolítico y eugenésico para la reproducción de la simiente y el derecho del Padre sobre su descendencia; y esto último no se agota en temas de paternidad o corresponsabilidad paterna, sino, más bien, atraviesa el patrimonio y el poder en las comunidades humanas, principalmente aquellas confesas y clericales. Paralelamente, sobre estas estructuras, también, ha arreglado un conjunto de códigos morales para asegurar que las costumbres también recaigan sobre el útero de las mujeres y los cuerpos matriciales; de manera que, toda mujer o persona gestante que quiera ejercer poder en su propio cuerpo para decidir sobre su vida sea atrapada en un acto contra la moral, las buenas costumbres y, ciertamente, contra el Estado y la familia. Para el Onvre, el derecho del esperma se antepone ante la valoración de la vida de las mujeres y quienes tengan matriz, no es casualidad que un feto, signo victorioso de la fecundación del esperma sobre ese territorio político que es el óvulo, sea tan importante para los grupos pro-aborto clandestino, potencialmente pro-femicidas y fascistas.

En este marco, los Onvrez han hecho de una psicosis política, actual e históricamente, una política y discusión de Estado. Desean, obsesivamente, que entendamos esa psicosis como una neurosis por el bienestar anímico de la ciudadanía (que en realidad es el bienestar patrimonial de los Hombres); se devanan los sesos pensando cómo comunicar evasivamente esa finalidad de sus palabras y acciones: inventan artificios discursivos, partidos políticos, canciones, oraciones, datos estadísticos, marchas, películas, muñecos, performances, publicaciones en redes sociales, anuncios, y hasta son capaces de representar una intermediación divina, gradualmente heredera del absolutismo monárquico, de los intereses de ese Dios tan lejano y egoísta que hasta ellos mismos burlan. Ciertamente, los onvrez son peligrosos, pero al mismo tiempo son muy evidentes en sus construcciones imaginarias; su único interés es asegurarse poder político y económico, de la forma más efectiva e incandescente: manipulando la fe de las personas.

En ellos, la psicosis de la realidad y su apalabramiento está motivada en estructuras institucionales y mentales que permean y movilizan a muchas personas. Los onvrez de fe son potenciales promotores de máximas coloniales; no es casualidad que quienes sean pro-aborto clandestino también tengan una agenda muy delimitada en cuanto a las discusiones étnicas o en relación con la realidad etnodemográfica de las tasas de natalidad y adopción en Costa Rica. No es el interés de los onvrez el bienestar superior de la niñez ni su cuidado, es en cambio la extensión de sus paradojas institucionales y de la concepción del Estado como un Padre que cobija a quien lo merezca por obediencia y alineación. El Estado hermanado, ciertamente, de los intereses corporativos y transnacionales: ahora, ya no importa el desempleo o el hambre, la realización de las personas y su futuro, lo que interesa es estratificar bien a las personas, darles un valor y estatus según su procedencia y nivel de adherencia a sus lugares en la pirámide social. El Estado de los Onvrez es un enigma que solo se fragua con la globalización, la transnacionalización y la adueñación de la vida y el cuerpo de las personas, pero también de la dominación de sus creencias y sus espiritualidades.

En fin, los onvrez de fe seguirán consolidando redes de estrategia, formación y producción política. Asegurarán bases que resuenen y repitan memorísticamente ideologías psicóticas con dosis de neurosis política para evidenciar una preocupación que nunca ha sido auténtica ni real: el bienestar social. La única y siempre presente majadería es la manutención del poder sobre el cuerpo de las mujeres, los cuerpos con úteros, y de toda aquella persona que represente una afrenta contra el fundamentalismo neopentecostal, pero también cristiano. Todos los onvrez son antiderechos, pero no todos los antiderechos son onvrez: también hay mujeres y hombres que desde sus disidencias no aportan a los debates feministas ni tampoco favorecen atmósferas de movilización.

Para aquellos hombres que quieran renunciar y desligarse de estas prácticas, o personas con significantes masculinos, a continuación, una posible orientación para navegar estos tiempos venideros:

  • Investigue de teoría feminista de calidad, es decir, toda aquella que se desprenda de las vivencias de quienes producen desde ese lugar. Lea, pero también escuche y tome nota.
  • Infórmese sobre colectivas que tengan por consigna los derechos de las mujeres. Informarse pasa por un proceso de concientización, no es algo aislado, debe encontrar motivación para empatizar y entender. Por ejemplo, puede leer contenido de Aborto Legal Costa Rica (@abortolegalcostarica) en Facebook, y firmar la iniciativa popular para que sea proyecto de ley en la Asamblea Legislativa.
  • Concientice a sus redes más próximas, de iguales, sobre la importancia de priorizar políticamente el derecho a decidir.
  • No emita comentarios o críticas que desplacen o deslegitimen la vivencia de quienes tienen útero ni sus luchas, por más informado o consciente que sea usted de la situación, desde su lugar de privilegio.
  • Comprenda que el aborto es un tema que pasa por el cuerpo de las mujeres y de quienes tengan útero; si usted no tiene útero, por tanto, no tiene autoridad para establecer el hacer, el pensar, el saber o el vivir de quienes sí lo tienen; dicho esto, su tarea es respaldar en calidad ciudadana una lucha civil por un derecho humano.
  • ¡Renuncie a sus privilegios!

Bien podríamos decir, en tono beauvoriano: “No se nace onvre, se deviene”, y, de tal forma, se debe evitar. Una amiga transfeminista, segura de su pensamiento, al mostrarle este escrito me dijo que, a pesar de que el uso de la categoría onvre le da un giro a la forma en la que los hombres han desplazado, nombrado y desnombrado a las feministas y sus luchas desde la mismidad, es importante no utilizarla en sustitución de la categoría de hombre, pues su consecuencia sería naturalizar esencialmente un destino biológico y político que, de por sí, en la actualidad, está cada vez más en crisis por las demandas y las exigencias que los sectores feministas hacen al contingente de hombres. En todo caso, la pregunta siempre es la misma: ¿cómo construir una forma de ser y vivir con cuerpo sexuado masculino que renuncie a los privilegios históricos de su constitución cultural y jurídica?

[1] Léase fundamentalmente a Gayle Rubin, Gerda Lerner, Mithu Sanyal, Kate Millet, Rita Segato, entre otras.  

Imagen: https://malvestida.com/2020/08/onvre-significado-que-es/

Hablaron los Arias, ajústense los cinturones que arrancamos

Óscar Madrigal

Ayer al mediodía los hermanos Arias Sánchez anunciaron su apoyo a Carlos Ricardo Benavides, quien ha sido su incondicional sirviente. (Algunos, no sé si exagerando, dicen que hasta para ir a orinar les pide permiso). Buena parte del gran capital ya se alineó y seguramente los grandes medios de comunicación. Antonio Álvarez se quedó pasmado; los Arias fueron sus principales propulsores en la pasada campaña por lo que ese hecho lo terminó de liquidar. Para conservar alguna vigencia, renegando de todo lo dicho y con la respiración sostenida no ha tenido más remedio que unirse a Figueres, sobre todo para sacarse el clavo. El otro arista incondicional, el exalcalde alajuelense Thompson también quedó alelado, aunque dispondrá de la estructura electoral-clientelar de los alcaldes. Y para redondear el motete, Rodrigo menciona que conversa regularmente con Figueres, dejando la sensación de coincidencia y complicidad. El pleito promete.

Dos cosas a tomar en consideración que dijo Rodrigo Arias: la primera es que Liberación Nacional NO gana en primera vuelta, ni ninguno. Hay que afinar estrategias.

La segunda es que él dirigió a la actual fracción liberacionista que ha aprobado los proyectos de la contrarreforma neoliberal. En consecuencia, fue parte del gran juego junto con el Gobierno de Alvarado y el PAC para aprobar la legislación contra los trabajadores y trabajadoras. Para recordar: los Arias, Alvarado y Garnier, son los grandes artífices del ataque contra las conquistas democráticas y sociales.

Los ramashekos se convirtieron en el tercer elemento político partidario del entramado antipopular, que como era de esperar, son tan neoliberales como los otros, solo que más baratos e incultos. El PUSC es cada vez más corrupto y una caricatura de partido.

Se me olvidaba otro aspecto importante que apuntaba Rodrigo Arias: que una tercera derrota consecutiva del PLN los enterraría.

¿Podemos echar alguna ayudita al réquiem?

Las falacias de una supuesta leyenda urbana

José Manuel Arroyo Gutiérrez. Ex magistrado y profesor catedrático UCR

Pese a las semanas transcurridas, y dada la autoridad que le reconozco al Dr. Rubén Hernández Valle en el foro nacional, me referiré a su reflexión sobre la autonomía universitaria como “leyenda urbana” (La Nación, 22 de febrero 2021), pues estimo pertinente hacer un ejercicio de crítica razonada de las múltiples falacias -explícitas e implícitas- que su texto contiene.

  1. De entrada, el título del artículo referido, es en sí mimo cuestionable. Se afirma que la autonomía es una especie de falsedad instalada en el pensamiento colectivo, con unos alcances que no tiene y con aviesas intenciones que sólo buscan defender privilegios. He aquí una manera habilidosa, pero falaz, de procurar descalificar determinada posición sobre el tema de la autonomía, simplemente sosteniendo que el alcance de este instituto jurídico es el que don Rubén dice, y punto. Esto le permite eludir el tema de fondo acerca de las justificaciones de su afirmación y profundizar en el contenido de la autonomía administrativa, política y organizativa que la Constitución vigente proclama y, de paso, aprovechar para soltar una falacia ad hominen (“cualquiera que no esté de acuerdo con mi interpretación está motivado en intereses egoístas y privilegios inaceptables”)
  2. Es llamativo ya en el cuerpo de su artículo, que el autor empiece por hacernos aclaraciones y justificaciones que no vienen directamente al caso. Sin embargo, una atenta lectura nos permite seguir descubriendo falacias de diferente tipo y calado. ¿Quién puede afirmar que, por haber estudiado y recibido una excelente educación en la Universidad de Costa Rica, está libre de prejuicios ideológicos, o lo autoriza a opinar con mayor propiedad?
  3. Es más, la aclaración que se nos brinda en el sentido de que ejerció como profesor y se jubiló “sin pensión de lujo”, reproduce el prejuicio –falacia de no atinencia-, de que cualquiera que tenga un determinado monto de pensión también está descalificado para opinar sobre el tema de las autonomías. Espero dejar claro que, de lo primero, no puede deducirse razonablemente lo segundo. Desconocemos, por otra parte, si el monto de la pensión del Profesor Hernández está por debajo de los parámetros arbitrarios que algunos medios de comunicación han ido fijando, y que consideran “de lujo” incluso dos millones de colones. Tampoco sabemos si esa pensión corresponde a una jornada de tiempo completo, o sólo a una fracción, lo que explicaría su modesto monto. Es público y notorio que don Rubén se ha dedicado, aparte de las actividades académicas, al litigio y la asesoría jurídica de alto nivel, y no con exclusividad a la docencia, la investigación y la acción social.
  4. La cuestión central está, no obstante, en el tema de la interpretación jurídica como técnica de razonamiento compleja. La Constitución Política es un organismo vivo y dinámico, ciertamente un producto histórico-cultural, pero a la vez, evolutivo y adaptable en sus justos alcances al devenir de los tiempos. Su correcta interpretación es un arte difícil de alcanzar. NUNCA puede pretenderse una interpretación única e inequívoca en el campo del derecho. En la argumentación jurídica y su aplicación no hay premisas absolutas (verdaderas o falsas), no se impone una lógica simplemente formal; prevalece, por el contrario, la lógica de lo razonable, donde debemos atenernos a las mejores razones expuestas y no a la mera letra de las normas y mucho menos conformarnos con criterios de autoridad (falacia ad baculum).
  5. Incluso, para una sola norma caben diversas interpretaciones. Esto se confirma cotidianamente en todos los tribunales de la República y particularmente en la Sala Constitucional, plagados de votos salvados y anotaciones aclaratorias de los integrantes que se apartan del criterio de mayoría en determinado asunto. Pretender que “yo, el especialista”, puedo mandar a un curso introductorio de derecho constitucional al cuerpo de rectores del país, o a cualquiera que se atreva a tener una interpretación distinta “a la mía”, es no sólo un acto de soberbia intelectual, un gesto profundamente autoritario, sino también constituye una falacia rotunda que ignora la naturaleza dinámica y relativa de toda constructo jurídico, y de la interpretación constitucional en particular, dado el carácter general y abstracto de sus enunciados normativos, constantemente confrontados con los casos concretos que la realidad obliga a resolver. Por supuesto que la interpretación constitucional puede bien servir para ampliar y consolidar derechos, o bien para restringirlos y debilitarlos, según sea la ideología y visión de mundo que tenga el intérprete. De ahí la importancia de que los tribunales constitucionales estén integrados por la gente más preparada, que tenga diferentes formaciones y puntos de vista, ideológicamente diversos y ojalá portadores de una vasta cultura general, única vía de contar con representatividad legítima y democrática en las decisiones que afectan a toda la sociedad. Este es sólo un ideal, más o menos realizado.
  6. La Constitución no sólo nos rige, sino que nos pertenece, a todas y todos, al menos como otro ideal democrático. No es propiedad de nadie en particular, aunque algunos ejemplos de nuestra jurisprudencia constitucional, como el de la reelección presidencial, les haya hecho creer a algunos que, construyendo las mayorías indicadas, se pueden lograr las interpretaciones “convenientes”, aunque de paso se sacrifiquen principios fundamentales. Pero dejemos al juicio de la historia el caso de esta “intervención-interpretación” con consecuencias negativas, en mi opinión, no sólo para Costa Rica, sino para toda América Latina donde cualquier mandatario que ha querido perpetuarse en el poder, al margen de su tendencia ideológica, ha echado mano al precedente costarricense.
  7. Se equivoca el Dr. Hernández cuando interpreta literalmente el mandato contenido en el artículo 191 C.P. Si bien es cierta la decisión del constituyente del 49 al crear una Dirección de Servicio Civil para regir las relaciones entre los empleados públicos y el Estado, el propósito esencial era evitar que el Poder Ejecutivo, directamente, pudiera festinar y manipular, como había venido ocurriendo por décadas, la elección y estabilidad de los empleados públicos. La evolución histórica de esta cuestión hizo que en lugar de un único estatuto se implementaran varios, legalmente previstos y confirmados por jurisprudencia de la Sala Constitucional, cosa que no contradice la intención del constituyente, sino que la ha venido desarrollando y fortaleciendo. Por tanto, volver a una entidad única, controlada de manera exclusiva por el ejecutivo en ejercicio, es una regresión inadmisible a esta altura del desarrollo de la institucionalidad nacional. Esto no tiene nada que ver con la necesidad de realizar los correctivos en abusos y asimetrías que ha habido en regímenes salariales o de jubilaciones. Ese movimiento de enmendar errores ha venido ocurriendo ya, y hay expresa manifestación, por ejemplo, de las autoridades universitarias y judiciales, para avanzar en esa dirección.
  8. Por último, la mención que el Dr. Hernández hace al Convenio sobre el Derecho de Sindicalización y de Negociación Colectiva de la O.I.T. (No. 98, artículo 6), afirmando que “prohíbe” las convenciones colectivas para el sector público, sobrepasa todo problema de argumentación para incursionar en lo que simplemente no es cierto. Pongo en manos del lector la literalidad de esa norma: “Artículo 6. El Presente convenio no trata de la situación de los funcionarios públicos en la administración del Estado y no deberá interpretarse, en modo alguno, en menoscabo de sus derechos o de su estatuto. Ya el numeral 5 anterior había mandado respetar los estatutos militar y de policía pre-existentes al momento de entrar en vigencia este Convenio y, con el artículo 6, es claro que no hay prohibición alguna, Todo lo contrario, señala que la relación entre empleo público y el Estado no es materia que se desarrolle en este tratado, pero quedan eso sí a salvo, los derechos y los estatutos previamente reconocidos para los empleados públicos frente al Estado. Es el caso constitucionalmente reconocido en Costa Rica. Es además de sentido común entender que la Organización Internacional del Trabajo no existe para restringir, sino para ampliar, consolidar y respetar todo tipo de derechos adquiridos entre trabajadores y patronos, independientemente de quién sea el empleador.

El gato al que hay que poner el cascabel es otro, y para lograr esto no es necesario pasar por encima de la complejidad, diversidad y especialidad de las instituciones autónomas del país.

Publicado en el Semanario Universidad, compartido con SURCOS por el autor.

Autonomía – Economía Social Solidaria

SURCOS comparte la siguiente publicación hecha por Voces Nuestras en su página de Facebook:

Economía Social Solidaria – [AUTONOMÍA]
Compartimos una serie de conceptos importantes de la Economía Social Solidaria, esta vez sobre la Autonomía.

[AUTONOMÍA]
Gestar autonomía, mi vida es mía
¡yo me cuido con mis manos!
Hacer magia heredada de recetas y herbolarios:
hojas de romero maceradas, hojas verdes de ensalada,
para no comprar el químico de la transnacional importada.
Cómo si nada importara consumimos lo que la alacena impone a la mirada,
olvidamos la importancia de una vida liberada.

Producción: AnónimA.

Espacio web: https://bit.ly/39o0yub

Sin democracia económica no hay democracia política

Santiago de Chile Roberto Pizarro

El régimen de abusos y desigualdades tiene su origen en la Constitución, la que reduce el rol del Estado a un mero agente subsidiario de la iniciativa económica. Subsidiario para los más débiles, pero activo en favor de los ricos.

El discurso del crecimiento como paradigma del progreso de Chile perdió toda credibilidad. La rebelión del 18-0 y el apruebo de una nueva Constitución lo enviaron al tacho de la basura, poniendo al desnudo los abusos, desigualdades y engaños de ese crecimiento.

El pueblo se dio cuenta que la Constitución y todas las instituciones derivadas (Código Laboral, AFP, ISAPRES, educación mercantilizada y agua privatizada), permitieron que una minoría se apropiara de los frutos del crecimiento.

La Constitución chilena ha constitucionalizado una economía de mercado neoliberal al servicio de unos pocos. Así las cosas, el 1% más rico se apropia del 30% de la riqueza, mientras el 50% más pobre sólo se lleva el 2%.

La base de ese enriquecimiento ha sido, por una parte, la producción y exportación de recursos naturales, con concesiones generosas del Estado; y, por otra parte, la expoliación inmisericorde que sufre la ciudanía en manos del gran empresariado, que monopoliza los servicios, el comercio y las finanzas y que gracias a la colusión roba a consumidores, clientes y estudiantes.

La acumulación de riqueza de los grupos económicos les ha otorgado un inmenso poder fáctico en el país gracias a la propiedad de los principales medios de comunicación, al control ideológico de las universidades y sobre todo a su determinante influencia en la vida política. Ello ha afectado el despliegue de una democracia política plena en el país.

Por cierto, lo más grave ha sido la utilización de ese poder para comprar políticos y economistas para favorecer sus negocios. Así las cosas, el Estado y la clase política no cumplen con su tarea: no controlan al gran empresariado, no lo regulan, no le cobran royalties por la explotación rentista de nuestros recursos naturales, le facilitan la colusión y la elusión impositiva y, además, le han abierto el camino para que operen, sin control, en paraísos fiscales.

Es preciso reconocer entonces que el gran capital es el que manda en Chile. Aquí radica el problema central del país: en la inexistencia de democracia económica lo que debilitado la democracia política.

El régimen de abusos y desigualdades tiene su origen en la Constitución, la que reduce el rol del Estado a un mero agente subsidiario de la iniciativa económica. Subsidiario para los más débiles, pero activo en favor de los ricos.

Fundado en la subsidiaridad, el Estado entregó sin costo al gran capital la concesión de nuestra tierra, ríos y mares; y, también, permitió un sistema comercial y financiero oligopólico que extrae inmensos excedentes gracias a la colusión y a la desregulación; y, finalmente, inventó una política social (que la llaman focalización), que entregó al gran capital la educación, salud y previsión para la ganancia empresarial directa.

Por su parte, la política macroeconómica (de equilibrio y estabilidad) ha sido generosa con los impuestos al gran capital y de alto costo para el funcionamiento de las pymes. Desde luego el Banco Estado dejo de ser un organismo promotor de las pymes y no se inhibe en financiar a la gran empresa, mientras las instituciones regulatorias como el SERNAC, la FNE e incluso Impuestos Internos han sido complacientes con las grandes empresas.

Por las razones expuestas Chile necesita democratizar la economía. Y, todo comienza con una nueva Constitución, porque un nuevo texto constitucional debe frenar el poder del 1% y de sus grupos económicos.

Es preciso colocar en su sitio al gran capital, subordinándolo a los intereses de la mayoría nacional. Se le debe empujar hacia la industrialización, asegurar un régimen regulatorio que impida la colusión, que cierre las puertas a los paraísos fiscales e independice a los medios de comunicación del poder económico. Y, por cierto, no puede continuar el empresariado haciendo negocios con la educación, salud y previsión. No es tarea fácil, pero ahora es el momento.

Para alcanzar esos objetivos se precisa:

. Un Estado vigoroso, protagonista de la economía y promotor del desarrollo. Subsidiario para las grandes empresas y activo para el resto de la sociedad.
. Un nuevo modelo productivo, fundado en la industria de transformación y no en la exportación de materias primas.
. Una macroeconomía para el desarrollo, con una política fiscal, monetaria y tributaria favorable a la industria, a las Pymes y defensora de la mayoría nacional.
. Garantizar la sindicalización y negociación colectiva.
. Una política social fundada en derechos universales
. La separación de los negocios de los medios comunicación.
. Sanciones implacables contra la colusión y la corrupción.
. El cuidado de la naturaleza, el medio ambiente, de los territorios y las comunidades que los habitan.
. El derecho de los pueblos originarios a construir su destino económico y político
. Los mismos derechos políticos, económicos y sociales de hombres y mujeres.
. Condiciones y límites de la propiedad privada, en el entendido que su función social es ineludible.
. Convertir la educación, la ciencia, tecnología e innovación en instrumentos fundamentales para hacer realidad un nuevo proyecto de desarrollo, con equilibrios económicos, sociales y medioambientales.

Una propuesta de democracia económica exige una mayoría nacional, desafiante y activa, que reúna a hombres y mujeres, trabajadores, pueblos originarios, estudiantes, pequeños y medianos empresarios, organizaciones ciudadanas. Y, requiere también una patriótica articulación de todas aquellas organizaciones políticas (hoy dispersas), comprometidas con una nueva Constitución y con el cambio del modelo económico de injusticias constituyente.

 

Imagen de: lavozdelosquesobran.cl

Fuente: https://www.pressenza.com/

Compartido con SURCOS por José Rafael Quesada.

Homenaje a Carlos Lanz: Enfoque de Género

Lic. José A. Amesty R.

En Homenaje y Reconocimiento al camarada y profesor Carlos Lanz Rodríguez, artífice de la Formación Sociopolítica, conjuntamente con un equipo interdisciplinario, quienes nos dimos a la tarea de Facilitar los Talleres de Formación Sociopolítica, por todo el territorio venezolano, compuesta por varios Ejes Temáticos, y continuamos este recorrido por ellos con el de Enfoque de Género.

Presentación

Es necesario aclarar que el enfoque de género referido en el presente cuaderno, está enmarcado específicamente en el plan de formación sociopolítica, haciendo importante el desarrollo del tema desde su trasfondo ideológico. Su propósito fundamental es develar desde un enfoque crítico emancipador, las relaciones de poder y dominación entre los seres humanos que integran la sociedad capitalista que queremos superar en la Venezuela bolivariana.

Si hacemos un recorrido por la cotidianidad, podemos comprobar que desde la primera etapa de vida, a todos los seres humanos se nos imponen roles condicionados única y exclusivamente por la naturaleza biológica y anatómica, entonces se nos habla de una cierta manera, se nos trata distinto y se depositan sobre nosotros y nosotras expectativas y deseos diferentes, siendo la base a partir de la cual se construyen las características de nuestras relaciones sociales. Así, en el transcurso de nuestras vidas se van creando una serie de convencionalismos que son parte de la sociedad en la que estamos inmersos e inmersas.

De esta manera, los viejos modelos sociales definen el accionar y las funciones de hombres y mujeres, estableciendo las relaciones existentes entre nosotros y nosotras, así como los espacios propios de cada rol según su identidad sexual. Históricamente se relaciona lo femenino con lo “delicado, frágil, sensible, pasivo, sumiso”, ubicando a la mujer en el espacio doméstico con tareas bien definidas como por ejemplo la crianza de los hijos e hijas. Tradicionalmente se asocia lo masculino con lo “fuerte, lo activo, lo dinámico o lo agresivo”, adjudicándole el espacio público o laboral, con tareas bien definidas como la manutención del hogar y el rol de autoridad, cuyos aspectos le permitieron al hombre en las distintas civilizaciones, ostentar el poder dentro del contexto social y asociar el poder con masculinidad. Por tal motivo, desde el mismo momento que la sociedad define dichos roles y marca trascendentalmente las características de las relaciones sociales, define también una relación de dominación que prevalece durante el transcurso de la historia entre hombres, mujeres, niños, niñas, ancianos, ancianas y adolescentes.

Esta relación de dominación considerada como “normal”, se encuentra inmersa en nuestro comportamiento y generalmente no percibimos en ella la existencia de injusticia social, de este modo, todos los seres humanos que nos vamos formando en esta sociedad, continuamos reproduciendo estas contradicciones y perpetuando dicha relación social de dominación. En el nuevo modelo de sociedad que estamos impulsando, tratamos de complementar las distintas capacidades de todos y todas, con el objetivo estratégico de lograr la acumulación de fuerza social consciente y unirnos con el propósito de cambiar el modelo hegemónico (dominante) capitalista existente y la cultura que lo ha mantenido. Desde el presente programa de formación sociopolítica queremos destacar que es necesario estudiar desde el enfoque de género y la teoria crítica emancipadora, las relaciones entre hombres y mujeres para afectar las relaciones de dominación capitalista e impulsar la construcción de una nueva sociedad en el marco del socialismo del siglo xxi.

Contenidos

Para facilitar la mayor comprensión del eje temático enfoque de género lo hemos estructurado de la siguiente manera: partimos de clarificar la diferenciación entre género y sexo, pues ambos términos generan confusión, con estos términos básicos claros, explicaremos brevemente de donde se originó el enfoque de género para luego develar las relaciones de dominación y de poder que se encuentran inmersas en nuestro quehacer desde la dinámica social de las luchas de clases. Posteriormente indagamos nuestra realidad, para presentar una propuesta de cambio desde un enfoque crítico emancipador, donde hombres y mujeres luchen juntos y juntas en pro de la superación de las condiciones de explotación y opresión que todavía existen. Esta propuesta se encuentra enmarcada dentro de las bases jurídicas que nos da la constitución de la república bolivariana de Venezuela para aportar a La Construcción del socialismo del Siglo xxi.

Género y Sexo

Esta definición toma forma en un conjunto de prácticas, ideas, discursos y representaciones sociales, que dan atribuciones a la conducta de las personas en función de su sexo y que a partir de los saberes, prácticas, valores y costumbres son trasmitidos durante el proceso de socialización. Así, desde esta visión de género, el modelo capitalista fabrica las ideas de lo que deben ser los hombres y las mujeres, según lo que es “propio” de cada sexo. El género es diferente al sexo: cuando se habla del primero la diferenciación de mujer y hombre, niño o niña, anciana o anciano, se establece en base a su comportamiento y desenvolvimiento dentro de un contexto y por un proceso cultural; en cambio cuando nos referimos al sexo hacemos la diferencia en base a la conformación biológica que distingue anatómicamente a un macho de una hembra, por un proceso genético. Según andrea d’atri (1997), el género es una categoría histórica y relacional. No se trata de un atributo filosófico sino instrumental. Es decir, el género comprende al conjunto de las conductas que se construyen socialmente sobre la diferencia sexual y que hacen que mujeres y hombres se comporten femenina o masculinamente.

Las funciones y características que se asocian generalmente al sexo identifican el género femenino y/o masculino. Esta diferenciación encierra asimismo la trampa de una jerarquización, es decir una valoración positiva y/o negativa asociada a tales propiedades o conductas. En este sentido, “… el género no es una categoría descriptiva sino una normativa que determina la posición social de las mujeres y de los hombres”. coincidimos con J. Scott, cuando plantea que el género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales, basado en las diferencias que se perciben entre los sexos y es una manera primaria de significar las relaciones de poder que se aprehenden en la vida familiar y que se experimentan asimismo, por ejemplo en diferentes instituciones.

Origen del Enfoque de Género

En el transcurso de la historia de la humanidad las mujeres han luchado por lograr la igualdad de oportunidades, la no discriminación y la justicia social y de género, participando junto a los hombres en insurrecciones, revueltas y alzamientos de las que se conocen sólo algunas de ellas, ya que la gran mayoría de estas luchadoras fueron condenadas al olvido, como consecuencia de las relaciones de género de la época, en las que la esfera política y la labor intelectual de contar la historia también era dominada exclusivamente por los hombres. Es necesario dejar claro que esta lucha por la justicia de género no es de ahora, sino que ha tenido una trayectoria histórica que surgió a partir de mujeres que emprendieron desde sus propias realidades, caminos para impulsar el nacimiento de las primeras organizaciones de mujeres y estos fueron los que generaron el movimiento feminista, que luchaba por los derechos y el lugar de la mujer en la sociedad y que tuvo tanto auge en el pasado. Sin embargo, el movimiento feminista luchó desde un planteamiento de superioridad de la mujer a partir de la exaltación de sus potencialidades, después de revisar esta corriente, surgió lo que hoy llamamos enfoque de género, que a diferencia de los planteamientos feministas postula: la equidad, la complementariedad y la lucha en conjunto de hombres y mujeres por la superación de la exclusión social. El enfoque de género, se basa en la teoría de género y se inscribe en tres modelos o paradigmas: el paradigma teórico histórico-crítico, el paradigma cultural del feminismo y el paradigma del desarrollo humano. El enfoque de género tiene sus raíces en el materialismo histórico, la antropología, la teoría crítica y el psicoanálisis. Su desarrollo continúa hoy en los mismos terrenos, enlazándose con el estudio de la sociología, visto no con un interés técnico o interpretativo para solamente comprender la realidad, sino más bien con un interés crítico emancipador que busca transformar las relaciones sociales de producción capitalista.

Género y Lucha de Clases

En la lucha por lograr la justicia social y la igualdad de oportunidades que siguen desempeñando las mujeres en la actualidad, es necesario develar las causas fundamentales que nos oprimen a todos y todas como sujetos políticos, porque la base actual de esta desproporción y diferenciación cultural entre hombres y mujeres está en el modelo capitalista, por ello la lucha va dirigida contra el sistema capitalista y contra sus valores de dominación y opresión, estos valores hegemónicos desde el enfoque de género, incluyen:

  • El manejo del poder en pocas manos, la verticalidad y la exclusión de las clases desposeídas a detentar el poder y la doble exclusión de la mujer por la discriminación sexual a la que ha sido sometida históricamente. La mayor cantidad de ganancia económica a partir de la explotación de la mujer.
  • La comercialización de su imagen como mercancía y como elemento propagandístico, sobre el cual el capitalismo ha logrado grandes riquezas.
  • La banalización de la violencia hacia la mujer como un trato normal y cotidiano a través de los medios de comunicación masivos.
  • La desarticulación de la sociedad, expresada en el individualismo, en pequeños grupos parcelados y la competencia entre sexos que busca enfrentar a hombres y a mujeres para dividir sus intereses de clase “divide y vencerás” y debilitar así, las posibles luchas populares en pro de una nueva sociedad.

Estos valores propios del capitalismo de los que está impregnada esta sociedad de dominación, son los que debemos confrontar y construir otros en el marco de una sociedad más equilibrada y con justicia social, a favor de concretar la premisa:

“una civilización que entre a competir con el capitalismo a partir de los valores de este, está condenada al fracaso… solamente a partir de valores distintos y metas distintas sería posible salir de la presencia todopoderosa del universo desvalorizado del capitalismo globalizador… a la globalización del chantaje militar y financiero deberá enfrentarse la internacionalización alterna de las luchas y los proyectos de los oprimidos, los endeudados, los atrasados”. Pedro Duno

Desde nuestra concepción de luchadores y luchadoras sociales, abordaremos el Enfoque de Género en el marco de la lucha de clases como eje dinamizador de la historia, en este devenir se establecen relaciones de dominación, explotación, opresión donde las mujeres forman parte de las diferentes clases sociales en pugna. En este sentido, las mujeres no constituirían una clase diferenciable. Según Andrea D’Atri (1997), la explotación puede definirse como: “aquella relación entre clases sociales que hace referencia a la apropiación del producto del trabajo excedente de las masas trabajadoras por parte de la clase poseedora de los medios de producción. Se trataría, en este caso, de una categoría que hunde sus raíces en los aspectos estructurales económicos”. De allí que el imperio no distingue sexo ni edad para lograr sus fines, que no es otro, que la acumulación de riquezas a expensas de los sacrificios de mujeres y hombres que pueblan los países sometidos de nuestro planeta.

Este enfoque persigue la lucha por la equidad y la justicia, solo que ninguna lucha debe abordarse desde lo individual o lo grupal, las luchas históricas que han derrotado al poder hegemónico y la opresión han sido las luchas de la unidad de los pueblos, donde se unifican todos los sectores oprimidos, hombres, mujeres, niños, niñas, ancianos, ancianas, sin distinción étnica, religiosa y sexual, por lo que consideramos que cualquier intención aislada o parcelada no tendría la fuerza suficiente para derrotar al poderoso imperio explotador.

Nuestra Realidad

Debido a las prácticas de discriminación social, a las que han estado sometidas las mujeres frente a las condiciones de explotación que nos impone el capitalismo, la situación de estas se ha complejizado, como lo evidencian los índices de feminización de la pobreza, que expresan que: “entre todos los pobres, las más pobres son las mujeres”. Dicha situación se agudiza aún más en los países en vías de desarrollo que enfrentan depresión en sus condiciones socioeconómicas. Dentro del contexto explicado anteriormente, las mujeres han hecho frente a las contingencias económicas, mediante la asunción de una triple jornada de trabajo, (la remunerada, la doméstica y la comunitaria) poniendo en práctica todo un conjunto de estrategias de sobrevivencia para resguardar a su familia y así mejorar sus condiciones de vida.

En la esfera del trabajo remunerado, en algunos casos dentro de la empresa privada, las mujeres también enfrentan formas de explotación propias de género, expresadas en la violación de sus derechos reproductivos, al ser objeto de abusivos condicionamientos patronales, como el estar esterilizada para poder ser empleadas, ya que para el empresario el tiempo legalmente establecido para el pre y post-parto no resulta rentable para sus intereses de acumulación del capital, lo que trae como consecuencia que el mayor porcentaje de la fuerza de trabajo en labores de mayor explotación como las “maquilas” termino árabe que significa ensamblar, trabajo en serie fábricas… colocar a quienes incluye, donde las mujeres ven en estas la única alternativa de trabajo. Todo esto, sin citar los índices de maltrato y acoso físico, psicológico y moral al que son objeto las mujeres, tanto en la esfera doméstica como laboral.

Dentro del capitalismo, se institucionaliza la ideología de la dominación y la división social del trabajo, se parcela el conocimiento y se fragmentan los saberes, además se mantiene la división entre teoría y práctica, entre trabajo intelectual y trabajo manual, como elementos para la explotación del hombre y la mujer. De aquí se potencia la división sexual del trabajo, (la división entre trabajo femenino y masculino) como herramienta de explotación y exclusión de la mujer. Según los estereotipos sociales, existen una serie de trabajos o profesiones exclusivamente asociadas a los hombres tales como: la ingeniería, la construcción, la medicina, la milicia, entre otras, pero visiblemente se aprecian roles que implican poder o cargos de dirección, aunque hoy se encuentren mujeres ejerciendo este tipo de cargos, esto no significa que es consecuencia de un cambio en las condiciones de opresión de la sociedad.

De igual manera, se institucionalizan una serie de oficios y profesiones asociadas a las mujeres tales como: la pedagogía, la enfermería, los oficios domésticos, el secretariado, la confección, entre otras, las cuales en su mayoría corresponden a roles o labores de subordinación. Pese a que esta realidad, contradice nuestra amplia capacidad humana para realizar cualquier tarea sin distingo de sexo, en la sociedad esta división se aprecia con gran “normalidad”, ya que para la mayoría de las personas es difícil detectar dicha contradicción.

Propuesta de Cambio

El enfoque de género es fundamental para entender el origen de nuestras posiciones ideológicas. Es un enfoque de vida que nos da herramientas para entender nuestra realidad y así poder transformarla. Por ello resulta prioritario analizar la lógica capitalista desde este enfoque, para visualizar propuestas alternativas que involucren cambios de actitud desde la autodeterminación conciente, que se fundamenten en la equidad y la justicia social, en donde se practiquen los principios y valores bolivarianos de la solidaridad, la corresponsabilidad, la cooperación y la transparencia, para avanzar hacia la construcción de nuevas formas de organización social y el logro de la afectación de las estructuras de dominación, para ello proponemos el método Invedecor:

En lo investigativo, pasa por un proceso constante de indagación reflexión y a partir de un diagnóstico participativo, junto con los otros y otras, para avanzar en el análisis de la forma como la sociedad nos construye y la forma como todos y todas respondemos y reproducimos esta forma de socialización. Es necesario internalizar que los cambios sociales propuestos, comienzan con la transformación individual y colectiva de nuestras prácticas e ideas en la cotidianidad y revisar, desde un punto de vista crítico las estructuras mentales instauradas por la sociedad, para impulsar coherentemente la construcción de la “patria buena”.

En lo educativo, revisamos críticamente los roles que asumimos los hombres y las mujeres que interactuamos, tomando en cuenta los principios de justicia social, en nuestras familias, en nuestro trabajo, otros. Reflexionar sobre nuestra labor como padres y madres en la crianza de nuestros hijos e hijas, asumida como responsabilidad compartida y no exclusiva de la mujer, implica un cambio en el concepto de familia, vida y sexualidad, una nueva forma de ver al ser humano, una nueva perspectiva desde la cual se redimensionan los conceptos de hombre y mujer dentro de la sociedad, asumida ya como una dinámica social en la que cada ser aporta la riqueza de su identidad masculina y femenina, sin condicionamientos ni preceptos.

En lo comunicacional, un potencial elemento generador del enfoque de género es la incorporación del lenguaje inclusivo dentro de nuestros modos de comunicación, que deben ser horizontales e incluyentes donde todos y todas estemos reflejados y reflejadas, que permita seguir nutriendo ideológicamente nuestras prácticas y luchas, desde la forma como escribimos, hablamos, leemos, otros, que incorpore permanentemente elementos de igualdad y equidad en el lenguaje, visibilizando el hacer y el conocer de la mujer al igual que el hombre en nuestro hacer, conocer, ser y convivir.

En lo organizativo es vital entender que para poder impulsar el nuevo modelo de desarrollo, tenemos que construir espacios de articulación en base al respeto, la inclusión y la cooperación para ir tejiendo redes sociales, asumiendo que hombres y mujeres somos diferentes, mutuamente complementarios y que tenemos los mismos intereses de clase que son: construir juntos espacios de justicia y transformar las estructuras del sistema capitalista que nos oprime.

Bases Jurídicas del Enfoque de Género

Desde las premisas históricas queremos presentar algunos hechos que han valorado la lucha de la mujer por alcanzar sus reivindicaciones humanas de clase, al igual que la participación de hombres que han abogado por el derecho de las mujeres, como es el ejemplo de Francisco de Miranda, quien en 1792 se dirigió a la asamblea nacional de Francia en estos términos: «¿cómo es posible que constituyendo la mujer la mitad del género humano no se la tome en cuenta para participar de la elaboración de las leyes.. Pero sí tiene que cumplirlas?».

Las mujeres han desencadenado innumerables luchas en pro de sus reivindicaciones entre las que figuran: la conquista del voto en 1948 que viene a favorecer su participación política, la reforma del código civil en 1982 que equipara los derechos y deberes en la comunidad conyugal y en el compartir de los bienes, la ley orgánica del trabajo promulgada en 1997 en la cual la mujer adquirió inamovilidad laboral durante el embarazo y el periodo pre y post natal. Hoy con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, se establecen contribuciones sin precedentes entre las que destacan: la redacción desde su preámbulo hasta las disposiciones finales, con un lenguaje inclusivo que hace visible la presencia de las mujeres en todas las áreas del desarrollo y la valoración del trabajo doméstico. De igual forma, en esta se reconoce la equidad y la igualdad de hombres y mujeres al ejercicio y acceso al trabajo, además se validan los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y se les reconoce a las amas de casa su seguridad social. Por tal motivo invitamos a la revisión de algunos artículos que favorecen condiciones de justicia social:

De la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela:

Disposiciones generales: artículo 21.
De los derechos sociales y de las familias: artículos 75, 76, 77, 78, 80 y 88.

En el Código Civil:

De los deberes y derechos de los cónyuges: artículos 137, 138 y 140.
De la comunidad de los bienes: artículos 148 y 149.
De los bienes propios de los cónyuges: artículos 151,152, 156 y 168.
Del divorcio: artículo 187.
De la comunidad concubinaria: artículo 767.

Enfoque de Género hacia la Construcción del Socialismo del Siglo XXI

Nuestra condición de pueblo explotado nos exige compromiso, lucha y conciencia para asumir el momento histórico y revolucionario que vive nuestro país, donde aún coexiste el modelo capitalista hegemónico, que queremos desmontar, con el nuevo modelo democrático, participativo y protagónico que reivindica la condición humana y los valores bolivarianos, en esta transición, es importante tomar parte activa en la construcción del desarrollo endógeno, enmarcado en una sociedad de justicia social que construya contrahegemonía. En esta oportunidad somos la concreción de muchos de los caminos andados por innumerables movimientos de lucha social en nuestro país. En esta lucha, es vital reconocer que aun cuando históricamente las mujeres han sido relegadas y sometidas a permanecer ocultas como protagonistas en el proceso transformador, durante siglos han luchado por su liberación, trascendiendo la fatiga del espacio doméstico e incorporándose decididamente junto a sus compatriotas de clase al espacio político, en la tarea emancipadora por la defensa de la soberanía de su patria y en la defensa de su pueblo.

Por ello la lucha es del hombre y la mujer contra este sistema de dominación y no de la mujer contra el hombre y viceversa, por lo que se trata de desmontar esta lógica capitalista para construir una nueva sociedad, la de los valores bolivarianos y la justicia social. Esta es una lucha de todos los sectores excluidos, pero no será posible, si dichos sectores abordan aisladamente la lucha por la emancipación, de allí que la lucha de la mujer tampoco es sola o aislada por la reivindicación de sus derechos como ser humano, sino que su lucha va de manos de sus compatriotas excluidos y es contra la opresión, esta debe ser la lucha de los pueblos por su emancipación del dominio capitalista.

Imagen: https://www.alainet.org/

Voz experta UCR: Con el inicio de este ciclo lectivo se reactivan esperanzas y sueños

Buenos días tengan todas y todos. La inauguración del primer ciclo lectivo de 2021 es un momento que esperábamos con grandes ansias, por el alto valor simbólico de este acto.

El 2020, como todos sabemos, fue un año muy difícil y todos añoramos un regreso a la cotidianidad tal como la conocíamos. Por eso hoy, que volvemos a ver a más personas en el campus, sentimos la alegría que caracteriza a la vida universitaria. Regresamos a una presencialidad parcial, con la cautela y las condiciones que en los últimos meses se han convertido en parte de nuestro comportamiento diario, pero que a la vez nos garantizan una convivencia segura y adaptada al contexto que atravesamos. Esto es una oportunidad para retomar esa añorada vida universitaria, protegiéndonos a nuestros compañeros y compañeras y a nosotros mismos. La Universidad de Costa Rica se ha comprometido a otorgar los insumos y medios para favorecer esta integración, pero instamos a que cada persona se comprometa consigo misma y con los demás para hacerlo realidad. Esto es esencial para garantizar que quienes ocuparán las oficinas, aulas, laboratorios, salas y demás instalaciones tengan un regreso seguro.

Con el inicio de este ciclo lectivo se reactivan esperanzas y sueños que, para muchos, fueron interrumpidos por la pandemia. Nuestro anhelo es que puedan reanudarse esos anhelos con mayor fuerza y vigor, pues estoy seguro de que en estos últimos meses todas y todos nos hemos sorprendido de lo mucho que somos capaces de perseverar, adaptarnos y ser resilientes ante las adversidades.

Sé que quienes sumamos más años de vida universitaria nos vimos desafiados por los cambios de esta nueva realidad, pero quiero extender un reconocimiento particular por cómo lo ha sobrellevado nuestra comunidad estudiantil. El entusiasmo que les caracteriza en las aulas, en las variadas actividades, amistades y encuentros que ofrece el ambiente universitario, tuvo que ser transformado por las y los estudiantes de forma radical hacia el espacio virtual, en sus dinámicas de aprendizaje y socialización. Estos cambios han tenido efectos en los aprendizajes y en la dimensión emocional y por ello hoy quiero reconocer a nuestros jóvenes en este complejo proceso.

Estoy convencido de que este nuevo ciclo académico los recibe más maduros, sensibles ante la realidad nacional y mundial, y solidarios con las personas e instituciones que conforman nuestro Estado Social de Derecho. Espero que también se sientan agradecidos con el acompañamiento que han recibido por parte de su Universidad de Costa Rica, la cual ha hecho significativos esfuerzos por facilitar dispositivos y acceso tecnológicos, acompañamiento emocional e incluso mejores ayudas socioeconómicas para facilitar esta transición. Este es un motivo fundamental para seguir defendiendo a la educación superior pública, que es un privilegio y un honor recibir.

Con el brío de este nuevo año queremos animar a la comunidad estudiantil a continuar sus estudios; a ser perseverantes y pacientes para favorecer una mejor integración y adaptación a las lecciones bajo distintas modalidades; a generar colectivamente espacios de aprendizajes en conjunto con sus docentes, que también hacen grandes esfuerzos para innovar y enseñar en este contexto; a tener empatía con los demás, a cuidarnos entre todos, pues la vida universitaria es todo menos aislada, solitaria o individualista: en momentos en que nuestra salud emocional se ve amenazada, tendamos una mano a quienes más la puedan necesitar.

Las sanas relaciones no solo deben favorecerse entre las personas, sino también entre ellas y el ambiente en el cual viven. Por eso no quiero dejar de resaltar que el Consejo Universitario declaró el 2021 como “Año de la Protección Ambiental y la Mitigación de los Efectos del Cambio Climático Antropogénico”, con el fin de contribuir a la protección del ambiente, a la conservación de la naturaleza y a la generación de acciones para vincular el quehacer universitario con el desarrollo sostenible social, biológico y físico en el país. Por eso, en pocos minutos, haremos un recorrido simbólico en bicicleta por el campus, para reactivar este contacto con la naturaleza y los espacios que nos han sido familiares durante mucho tiempo, y así apropiarnos de ellos nuevamente, al tiempo que disfrutamos de una actividad segura al aire libre.

Sin más, deseo para todas las personas universitarias un exitoso 2021, de modo que encuentren una plena satisfacción académica, laboral y personal, en un entorno resguardado y sereno. En este tiempo nuestra comunidad nunca dejó de ‘construir’ universidad; con esta certeza, les insto a seguir construyendo juntos y a hacerlo de forma responsable y solidaria. Muchas gracias.

 

Gustavo Gutiérrez Espeleta
Rector de la Universidad de Costa Rica