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Autor: María José Ferlini Cartín

Catedrático llama a dar estabilidad a Programa Kioscos

Mediante una nota, el doctor Jorge Lobo, catedrático de la Escuela de Biología de la Universidad de Costa Rica solicita a la Rectoría asegurar la estabilidad del Programa Kioscos Ambientales y su personal.

Lobo señala en su mensaje: “Me preocupa las noticias sobre el manejo que la VAS ha hecho del programa de Kioskos Ambientales, en particular la inestabilidad laboral en que se encuentran los profesores y administrativos a cargo del programa. Siento que el debilitamiento de este programa será un duro golpe para los esfuerzos que la UCR está haciendo en el área de extensión”.

“He trabajado con ellos varias veces, agrega el docente, con muy buenas experiencias. En esas ocasiones promovieron y divulgaron información científica sobre amenazas ambientales que preocupaban a las comunidades, cumpliendo con los objetivos esenciales de la Universidad. Puedo citar los casos del TLC, la minería en Crucitas, la especulación inmobiliaria en la Fila Costeña de Osa, la lucha contra el proyecto de Aeropuerto Internacional de Osa y el caso de proyectos hidroeléctricos como Diquís y Reventazón. Eso solo para mencionar los casos en que trabajé con ellos, el proyecto de Kioskos Ambientales ha interaccionado con comunidades en decenas de lugares de nuestro país y sobre muchos temas ambientales. En particular se han destacado en la lucha contra la expansión piñera, de primerísima importancia en la realidad ambiental de Costa Rica”.

“En mi experiencia personal, dice Lobo en su nota, de nada sirve el conocimiento científico y académico si no es llevado a las comunidades en forma práctica y didáctica. También la Universidad debe nutrirse de las experiencias y del conocimiento comunitario. Esta fue la esencia del mensaje que Boaventura de Sousa Santos expuso recientemente en la UCR”.

 

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La derrota del sindicalismo costarricense

SURCOS comparte este artículo del historiador Iván Molina Jiménez, publicado en su espacio https://delpasadoydelpresente.wordpress.com/ y compartido con SURCOS por Juan Carlos Cruz Barrientos.

 


 

Finalizada la guerra civil de 1948, los sectores lideradas por José Figueres se dieron a la tarea de desarticular el sindicalismo comunista que empezó a desarrollarse en el país desde inicios de la década de 1930 y arraigó con especial fuerza entre los trabajadores del sector privado.

Luego de su fundación en 1951 y de su ascenso al poder en 1953, el Partido Liberación Nacional (PLN) persistió en ese desmantelamiento, pero con un cambio fundamental: en el contexto de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, comenzó a fortalecer un sindicalismo “democrático”, especialmente entre los empleados públicos y, en particular, entre los educadores.

Como resultado de esa política liberacionista, dirigida a diferenciar a los sindicalistas democráticos (provenientes de las capas medias) de los comunistas (pertenecientes a las clases trabajadoras), los funcionarios estatales pronto empezaron a disfrutar de una serie de ventajas que no tenían quienes laboraban en la empresa privada.

Al promover esa diferenciación, el PLN logró no solo que ese sindicalismo democrático se convirtiera en una valla frente a los comunistas, sino que a los sindicalistas del sector público les resultaran indiferentes tanto las condiciones de vida y laborales de los trabajadores del sector privado, como el virulento antisindicalismo practicado por los empresarios.

Frente a tales desafíos, los comunistas, que siempre lograron mantener alguna influencia sindical en el sector privado (sobre todo entre los trabajadores bananeros), respondieron con una estrategia dirigida a ampliar su influencia en las comunidades populares, en el movimiento estudiantil y entre las categorías más bajas de empleados públicos.

Resquebrajamiento

Todo el trabajo realizado por el PLN para utilizar a los empleados públicos como una estratégica contención frente a los trabajadores del sector privado empezó a resquebrajarse durante la administración de Rodrigo Carazo (1978-1982), cuando los efectos de la crisis económica no diferenciaron a los afiliados al sindicalismo democrático de quienes militaban en los sindicatos comunistas.

Hasta entonces, los conflictos sociales se habían caracterizado por manifestarse de dos maneras claramente distintas y separadas: huelgas localizadas en empresas o actividades específicas, y movilizaciones de comunidades que demandaban mejores servicios públicos o una reducción de sus tarifas.

Ambos tipos de protesta social empezaron a combinarse en los últimos años de la década de 1970 cuando, desde la vertiente de los movimientos comunales, se agregó un nuevo instrumento de lucha: el bloqueo de vías públicas.

Crisis

Durante la crisis económica de 1980, este nuevo modelo de conflictividad se consolidó como la forma básica de protesta social frente a políticas públicas que afectaban directamente las condiciones de vida de las clases trabajadoras y de los sectores medios.

Tales políticas, precisamente por su alcance nacional, actuaron como un eficaz catalizador que logró unificar en la lucha común a grupos sociales muy diversos, desde campesinos hasta profesores universitarios.

Poco después, los gobiernos de Luis Alberto Monge (1982-1986) y de Óscar Arias (1986-1990) terminaron de resquebrajar el pacto entre el llamado sindicalismo democrático y el PLN, al apoyar no solo una reforma neoliberal del Estado y la economía, sino al impulsar el movimiento solidarista (que promovía la colaboración de trabajadores y patronos bajo la hegemonía de estos últimos).

Con la crisis de los partidos de izquierda, ocurrida durante la década de 1980, y con la desaparición de la Unión Soviética en 1991 (que supuso el final de la Guerra Fría), los dirigentes sindicales del sector público, pese a que ahora debían competir con el solidarismo, se vieron catapultados a una extraordinaria posición de poder.

Radicalización

Inesperadamente, esas dirigencias no solo dejaron de tener competidores por el lado del sindicalismo comunista, sino que heredaron toda la infraestructura construida por sus rivales tanto entre los trabajadores del sector privado, como entre las organizaciones comunales y estudiantiles.

Evidentemente, para poder hacer un uso más efectivo de tales recursos y fortalecer su nuevo protagonismo, esos dirigentes, que en el pasado se caracterizaron por la moderación, tendieron a radicalizarse, aunque en un sentido socialdemócrata más que comunista.

Como resultado de esa radicalización limitada, que en parte respondía a una cultura de clase media contrapuesta a los sectores populares, los dirigentes del sindicalismo estatal nunca se interesaron por empoderar a los trabajadores del sector privado e incorporarlos, en pie de igualdad, a sus luchas.

Tampoco esas dirigencias –tendencialmente gremialistas, clientelistas y divisionistas– se integraron a la nueva generación de partidos de izquierda surgida después de 1990 (Fuerza Democrática, Frente Amplio), pero sí se aproximaron al Partido Acción Ciudadana (PAC), fundado en el año 2000 por ex liberacionistas que soñaban con retornar a las políticas socialdemócratas del período anterior a 1978.

Tregua

Entre 1990 y 2014, el modelo de conflictividad social prevaleciente en Costa Rica se caracterizó por una confrontación sistemática entre las dirigencias sindicales del sector público y los gobiernos del PLN y del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), identificados con las cámaras empresariales.

La única tregua que hubo en ese casi cuarto de siglo fue durante la administración de Luis Guillermo Solís (electo presidente por el PAC para el período 2014-2018), cuando empezó a reconstruirse el pacto que existió entre esas dirigencias y el PLN antes de 1978.

Dicho proceso fue interrumpido en el año 2018, cuando un nuevo gobierno del PAC, ahora encabezado por Carlos Alvarado, promovió, en alianza con el PUSC, una regresiva reforma fiscal que lo llevó a una confrontación directa con los trabajadores del sector público y con esas dirigencias sindicales.

Proyecto

Como resultado de ese conflicto, políticos vinculados al PLN decidieron impulsar un proyecto de ley que prácticamente ilegalizaría las huelgas en el sector público y facilitaría la disolución de los sindicatos respectivos, el cual fue aprobado por la Asamblea Legislativa el pasado 16 de enero.

Tal aprobación constituye la mayor derrota del movimiento sindical en el país desde las persecuciones posteriores a la guerra civil de 1948. Se ha dado en un contexto en el cual, mientras el Gobierno de Alvarado adopta posiciones progresistas frente a los derechos de las comunidades sexualmente diversas, centra su atención en satisfacer los intereses de las cámaras empresariales y desatiende las demandas provenientes de otros sectores sociales.

El descontento generado por este tipo de gestión gubernamental ha sido políticamente capitalizado por las iglesias y los partidos evangélicos, que han logrado radicalizar en contra de la administración de Alvarado no solo a importantes sectores de educadores, sino también de estudiantes de secundaria y de padres de familia.

Costo

De esta manera, mientras el Gobierno utiliza su progresismo en asuntos relacionados con los derechos de las comunidades sexualmente diversas para tratar de desviar la atención de sus políticas regresivas en términos sociales e institucionales, las iglesias y los partidos evangélicos explotan el descontento generado por esa regresividad para atacar el progresismo cultural de la administración de Alvarado.

Luego de conocido el proyecto legislativo antisindical, que ahora ya es ley de la República, las dirigencias sindicales estatales, en vez de procurar vías que les permitieran articularse directamente con los trabajadores del sector privado, optaron por una estrategia muy diferente: a partir del año 2019, procuraron instrumentalizar a su favor la infraestructura creada por las iglesias evangélicas y los procesos de politización promovidos por sus líderes.

Al final, esta insólita alianza no terminó de fraguarse. Si bien todavía está por verse cuál será el desempeño de los evangélicos en las próximas elecciones municipales, el intento de convertirlos en aliados no logró neutralizar la nueva legislación antisindical.

Ciertamente, el PLN, al legislar ahora en contra del sindicalismo estatal, cerró el proceso que abrió en el período anterior a 1978, cuando lo empoderó para contener a los comunistas; pero el costo para la institucionalidad democrática de la nueva legislación antisindical podría ser muy alto, ya que en lugar de frenar el descontento social, quizá lo incentive a discurrir, en el futuro inmediato, por vías cada vez más incontenibles y violentas.

Historia / Iván Molina Jiménez

Descargar en PDF: https://www.academia.edu/41683527/La_derrota_del_sindicalismo_costarricense

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Manifestación global en contra de la guerra

Costa Rica se une a la Manifestación Global en contra la guerra, este sábado 25 de enero 11 a.m. – 1 p.m. frente la embajada EEUU, Pavas.

Será una protesta en contra de las amenazas de los Estados Unidos en contra de Irán, que llevaría todo el mundo a una guerra desastrosa. Nosotr@s de varios grupos de paz y derechos humanos invitamos a todos y todas a participar en la manifestación para preservar la paz en el medio oriente y el mundo.

Contacto:

Mary Ann Stark, 2433-7078, mitzstar@gmail.com

Socia de LIMPAL CR

Imagen ilustrativa tomada de https://okdiario.com/

Enviado por Olive Branch.

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UCR: Conozca lo que se sabe hasta ahora sobre el nuevo coronavirus

Especialistas en virología de la UCR explican algunos elementos del virus que se deben considerar

En tan solo el primer mes de este 2020, ya el mundo ha experimentado varias situaciones de tensión. Ahora, un nuevo enemigo se suma a la lista. Se trata del coronavirus llamado, momentáneamente, 2019-nCov.

El microorganismo se conoce a nivel popular como “coronavirus de Wuhan”. Su nombre se debe al lugar donde fue detectado en un inicio: la ciudad de Wuhan, ubicada en la provincia Hubei al sur de China.

De acuerdo con los más recientes reportes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el jueves 22 de enero se registró un total de 314 casos confirmados. De esa cifra, 309 fueron reportados de China, dos de Tailandia, uno de Japón y uno de la República de Corea.

Actualmente, esta cantidad asciende a los 581 casos, según confirmó este 23 de enero el tercer reporte de la OMS, publicado a las 2:40 p. m.

En términos sencillos, en un plazo cercano a las 24 horas, hubo un aumento de 267 nuevos infectados. Este dato debe interpretarse con cuidado pues ahora, al estar disponible la prueba diagnóstica, se facilita la detección temprana y, por tanto, los casos aumentan.

En cuanto al número de muertes, el 22 de enero la OMS contabilizó seis fallecimientos, cifra que ya ascendió a 17 decesos, todos ocurridos en la provincia de Hubei.

Aunque los números van en aumento, el Comité Internacional de Emergencia aconsejó aún no declarar el evento como una “Emergencia de salud pública de preocupación internacional”. Sin embargo, si acordaron abordar la situación con urgencia.

“Lo que estamos coordinando son una serie de redes y asociaciones de expertos mundiales ocupados en el desarrollo de ensayos de diagnóstico de laboratorio, prevención y control de infecciones, gestión clínica, recopilación de datos estandarizados, investigación y desarrollo de modelos matemáticos y muchos otros pilares de la respuesta”, manifestó el Dr. Michael Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, durante la reunión de emergencia convocada por teleconferencia.

¿Por qué se le llama coronavirus?

Estudios por medio de microscopía electrónica dieron a conocer que el microorganismo tiene un tipo de “corona” alrededor. Esa corona son espículas o proteínas virales. El virus las usa como receptor para poder entrar a las células del hospedero.

La imagen es una representación de un coronavirus.

Los coronavirus son una familia de más de 200 virus descritos en diversas especies de animales que van desde murciélagos, roedores, ballenas y vacas hasta gatos. Estos virus se encuentran en su mayoría en animales silvestres.

¿Un nuevo caso en Costa Rica?

En las últimas, horas trascendió un posible caso en Costa Rica. Sin embargo, las autoridades del Ministerio de Salud descartaron esa posibilidad y reiteraron la importancia de informarse desde las fuentes oficiales.

En cuanto a las probabilidades de que ingrese este coronavirus al país, dos especialistas en virología de la Facultad de Microbiología de la Universidad de Costa Rica (UCR) consideran que estas expectativas son limitadas.

El primero es el Dr. Andrés Moreira Soto, quien explicó que el «Wuhan» se detectó por primera vez en diciembre del 2019 y está emparentado con el coronavirus del síndrome respiratorio agudo y grave (SARS), así como con el virus que causa el síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS).

Ambos se manifestaron en el 2003 y 2012, respectivamente. “Se podría hasta decir que es una variante del SARS”, resaltó el Dr. Moreira.

No obstante, ninguno de esos dos virus similares al de Wuhan (SARS o MERS) llegaron a Costa Rica. Aun así, el experto destaca que el país debe estar preparado para su llegada, pero sin perder de vista la existencia de otros virus que cobran muchas vidas cada año. Uno de ellos es la influenza, que se estima que causa al menos medio millón de decesos anuales en el mundo.

“Si seguimos el ejemplo de lo que aconteció con el SARS y el MERS a nivel global, podríamos considerar que la respuesta internacional al nuevo virus es mucho más rápida. Por lo tanto, se está más preparado, en cuanto a pruebas diagnósticas y experiencias, para controlarlo de una manera más eficiente. Esto podría reducir el número de casos”, manifestó el Dr. Moreira.

Además, el experto agregó que al ser el «Wuhan» una variante de un virus conocido, los exámenes diagnósticos específicos son mucho más rápidos de estandarizar y distribuir. «En el Instituto de Virología (Charité – Centro Médico Universitario de Berlín) donde trabajo y realizo mi posdoctorado, ya se validó un ensayo molecular para la detección específica de este nuevo virus, el cual se encuentra publicado en la página de la OMS”, amplió el Dr. Moreira.

La Dra. Eugenia Corrales Aguilar, también viróloga de la UCR, opina lo mismo y dijo que la probabilidad del ingreso del virus es baja, pero no improbable.

Se considera que el virus no es motivo de alarma extrema en Costa Rica, pero sí se debe estar alerta. Los virus respiratorios se transmiten muy fácilmente entre las personas y pueden ser introducidos a nuevos territorios. Por ejemplo, todos los años tenemos ingreso de virus de influenza y más al vivir en un mundo interconectado y globalizado”, señaló la Dra. Corrales Aguilar.

Hasta el momento, siete distintos coronavirus han logrado infectar a los seres humanos. De estos siete, cuatro causan infecciones respiratorias leves que se presentan anualmente y dos (SARS y MERS) provocan neumonías o problemas respiratorios más graves. Por ahora, el nuevo coronavirus produce neumonía.

Especulación científica

En los últimos días se sostuvo que el brote inicial se desencadenó en un mercado de mariscos de Wuhan. Sin embargo, solo el 15 % de los nuevos casos informaron haber visitado ese sitio.

¿Qué quiere decir este dato? Que cada vez es más evidente que el coronavirus se expande por el contacto humano directo, expone la OMS.

Ahora bien, lo anterior tuvo que tener un origen. Una de las especulaciones científicas más fuertes es la posibilidad de que el virus hubiese saltado de un animal silvestre a un animal doméstico o peridoméstico (aquellos que habitan en los alrededores de las viviendas), para luego llegar al humano.

La razón la da la experiencia. Los coronavirus SARS y MERS hicieron un salto al humano desde dos animales. El felino de civeta en el primero y el camello dromedario para el segundo. El “Wuhan”, al ser tan parecido al MERS y al SARS, podría tener una procedencia similar.

El 72 % de las enfermedades virales que afectan a los seres humanos tienen su origen en un animal silvestre. Esto quiere decir que estos virus han logrado realizar ese brinco entre especies”, ahondó la Dra. Corrales Aguilar.

Pero, ¿por qué los virus logran saltar de una especie a otra? Esta es la explicación científica:

Los virus, grosso modo, se clasifican en dos grupos: uno que posee su material genético en forma de ADN y otro que tiene su información genética en forma de ARN. El dogma central de la replicación del material genético implica que del ADN se pasa al ARN y las enzimas que realizan este proceso tienen un sistema de «control de calidad» para evitar errores. Luego, del ARN se pasa a las proteínas, que son por ejemplo bloques que construyen nuestras células o moléculas necesarias para casi todos los procesos biológicos. Es, en este último eslabón, de ARN a proteína, donde no existe ese control de calidad.

Como resultado, los virus que tienen ARN están más dados a introducir errores durante su replicación. Esos errores son conocidos como mutaciones y no se producen con una intención específica, sino que es por el azar y otros eventos de selección. Alguna de estas mutaciones le puede dar una mayor capacidad evolutiva al virus y usar, por lo tanto, otro receptor para entrar a la célula de otro hospedero diferente al original. En este caso, el humano.

Información de la Dra. Eugenia Corrales Aguilar, viróloga de la UCR.

Pero eso no es suficiente. Para que un virus pueda lograr dicha evolución, otra serie de factores también deben reunirse. Muchas son causadas por el ser humano. La deforestación, la agricultura descontrolada, la urbanización extrema y el cambio climático son ejemplos de las probables causas.

“Ese origen muchas veces es producto de la invasión a los ambientes en los que no entramos normalmente los seres humanos. Por ejemplo, el turismo de aventura como adentrarse en una cueva, cuando esta es un hábitat normal de animales silvestres o, en el caso de China, la convivencia de animales silvestres, domésticos y el ser humano en un área muy limitada como un mercado”, destacó.

Por el momento, lo que Costa Rica debe fortalecer son las medidas de higiene. El Ministerio de Salud está realizando un importante esfuerzo de comunicación, en el cual resalta el lavado de manos con agua y jabón, así como seguir el protocolo de tos y estornudo.

“Con respecto al virus, el Ministerio de Salud ya está coordinando los diferentes componentes de respuesta y de abordaje de esa situación en caso de que se presentara en Costa Rica”, indicó a través de las redes sociales el Dr. Daniel Salas, ministro de Salud.

CONOZCA TODOS LOS REPORTES DE LA OMS AQUÍ

 

Jenniffer Jiménez Córdoba

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Visiones de universidad pública

Por José María Gutiérrez

El año 2019 fue testigo de noticias, discusiones y análisis diversos alrededor del tema de las universidades públicas. Quizá como nunca antes estas instituciones de educación superior estuvieron en la palestra de la opinión pública, la agenda legislativa, los medios de comunicación y diversos sectores de nuestra sociedad. Ese protagonismo permitió que afloraran concepciones variadas y contrapuestas de lo que son, y deberían ser, las universidades públicas en Costa Rica. Por la importancia de estas instituciones, conviene analizar críticamente algunas ‘visiones’ de universidad que se manifestaron el año pasado y proponer otras alternativas de mayor amplitud.

Emerge en este escenario una primera visión, que se podría considerar más bien una ‘anti-visión’. Es la perspectiva de diversos sectores de la prensa y de la clase política, así como de ciertos entornos empresariales. Son quienes no aprecian la relevancia de las universidades públicas en la vida nacional y más bien procuran disminuir a toda costa su dimensión y su aporte. Empujan una agenda tendiente a reducir el presupuesto asignado a las universidades, cuestionan su papel en la vida del país y promueven una ‘minimización’ de las mismas.

En este contexto, se ha gestado una campaña mediática sin precedentes de desprestigio contra las universidades públicas. La educación superior, desde esta perspectiva, debe recibir cada vez menos apoyo del estado y reducir su injerencia en el acontecer nacional. Para esta ‘anti-visión’, el escenario ideal en la educación superior debería apuntar a la reducción de estas instituciones y el consecuente fortalecimiento de la educación superior privada.

Dentro de los sectores que valoran el aporte de las universidades públicas, existe una segunda visión, que se podría calificar de ‘profesionalizante’. Es la perspectiva que comparten quienes ven a estas instituciones básicamente como una fuente de formación de profesionales. Es decir, enfocan en la función docente el eje central del trabajo universitario, de manera casi excluyente.

Es cierto que, desde la fundación de la Universidad de Costa Rica (UCR) en 1940, y de las demás universidades públicas a partir de la década de 1970, el aporte de amplios contingentes de profesionales ha constituido una misión esencial de estas instituciones y un aporte fundamental al país. Las universidades públicas continuarán siendo centros de formación profesional de alto nivel, y requieren depurar continuamente su oferta académica docente para adaptarse a la evolución de las disciplinas, la aparición de nuevas áreas de estudio y las necesidades del país.

Pero esta visión ‘profesionalizante’ se queda corta puesto que, desde el siglo XIX, sobre todo al calor de las reformas académicas impulsadas en las universidades alemanas y luego difundidas en otros países, la función de formación de profesionales se vio complementada por la de generación de conocimiento a través de la investigación. Fue así como surgió el concepto de ‘universidad de investigación’ (research university).

A partir de esos procesos, la investigación científica y tecnológica en todos los campos del conocimiento ha sido una marca indeleble de las universidades públicas y es uno de los principales aportes de estos centros de educación superior a la sociedad. No es casual que las universidades públicas de Costa Rica sean, sin duda, el principal reservorio de ciencia y tecnología del país. Entonces, a la misión ‘profesionalizante’, nuestras universidades le han agregado la de generación de conocimiento original, en todas las disciplinas, como una de sus funciones esenciales.

Esta característica se pierde de vista con frecuencia entre quienes cuestionan el papel y el desempeño de estas instituciones. Lo anterior se hace evidente cuando se efectúan análisis de la ‘eficiencia’ de las universidades en términos exclusivos de cuántos profesionales gradúan y cuál es el costo promedio por profesional graduado, omitiendo que buena parte del presupuesto universitario se dirige a labores de creación y generación de conocimiento, o sea a la investigación. Igualmente resulta paradójico que sectores políticos que repiten la retórica de que el país requiere un desarrollo basado en el conocimiento sean los que cuestionan la asignación de presupuestos a estas instituciones, afectando precisamente los principales nichos de ciencia y tecnología del país.

Además, las universidades públicas han agregado otra dimensión que se suma y complementa la formación de profesionales y la investigación. Se trata del establecimiento de vínculos estrechos con amplios sectores de la sociedad, a través de lo que se conoce como ‘acción social’ o ‘extensión’. En América Latina esta dimensión cobró una enorme vitalidad a partir de la Reforma de Córdoba, en 1918.

Mediante múltiples mecanismos y procesos, las universidades públicas establecen vasos comunicantes con sectores comunitarios, económicos, sociales, culturales e institucionales. Al hacerlo, comparten los saberes generados mediante la investigación y, a la vez, se nutren del conocimiento que emana de la práctica cotidiana en estos sectores, en una auténtica ‘ecología de saberes’. Las universidades han de estar bien sintonizadas con las necesidades variadas y en permanente evolución de la sociedad.

Se tiene, entonces, que la visión ‘profesionalizante’ debe enriquecerse con la generación de conocimiento y la proyección al entorno societario. Se va completando así una perspectiva mucho más rica y compleja de lo que es una universidad pública, lo que se podría llamar una visión ‘integral’.

Ahora bien, cuando se discute esa función de vínculo con la sociedad, emerge, por parte de sectores a lo externo y a lo interno de las universidades, una visión que se podría calificar de ‘económico-reduccionista’. Desde esta perspectiva, el aporte principal de las universidades al país se relacionaría, casi exclusivamente, con la transferencia de conocimiento y la prestación de servicios a determinados sectores del mundo económico productivo, vale decir a las empresas. Aparejado a esto, se promueve que la formación de profesionales se priorice en las carreras que tengan una alta demanda por parte de dicho universo empresarial.

Pareciera estar implícito, en esta visión, que el desarrollo nacional se circunscribe a la esfera económica y que otros ámbitos de la vida del país ocupan una posición subordinada. Se ha llegado a proponer incluso que la eficiencia en el desempeño de las universidades se mida con base en los aportes que las mismas hacen al sector económico-productivo, nada más, omitiendo de esa forma múltiples aportes adicionales que realizan estas instituciones a la sociedad. Llama la atención que esta perspectiva reduccionista sea acogida no solo por sectores políticos y económicos externos, sino también por grupos al interior de las universidades, incluyendo autoridades de algunas universidades.

Esta visión, que parte de un ‘sentido común’ imperante de lo que es el desarrollo, pierde de vista que, si bien el desempeño económico es esencial en la vida nacional y la universidad debe contribuir significativamente a su impulso, el bienestar colectivo y la calidad de vida son fenómenos multifactoriales que incluyen otros aspectos. En última instancia, se trata de crear condiciones en la sociedad que permitan que todas las personas desarrollen sus potencialidades humanas fundamentales. Esto va mucho más allá del crecimiento económico.

Las universidades públicas, en su relación con la sociedad, deben manejar un abanico de interacciones muy amplio. Además de lo económico, se requiere atender muchos otros aspectos de la vida en sociedad, y particularmente prestar atención a las necesidades de los sectores sociales más vulnerables, en procura de la construcción de una sociedad más justa, marcada por la equidad, el respeto a la diversidad y la racionalidad ambiental. Es necesario cambiar la visión estrechamente economicista del vínculo universidad-sociedad por uno de mayor amplitud y sensibilidad.

Esta visión económico-reduccionista con frecuencia se empata con otra de carácter ‘corporativista’ de las universidades públicas, la cual ha adquirido mucha fuerza en la educación superior del primer mundo. Se plantea que, cada vez más, el financiamiento de estas instituciones debe surgir de sus relaciones con el universo empresarial, en sustitución del financiamiento público.

Desde esta perspectiva, las universidades requieren priorizar ámbitos académicos que favorezcan esta interacción y, paralelamente, debilitar espacios universitarios alejados de esta lógica, como las humanidades, las ciencias sociales, las ciencias básicas y las artes. Las consecuencias de esta tendencia han encendido las señales de alarma a nivel global, ya que se está distorsionando la integralidad universitaria al priorizar solo ciertas áreas del conocimiento y debilitar otras muy importantes. Mal haríamos en Costa Rica en caminar por estos senderos.

Hay otro tema que ha estado casi ausente en las discusiones recientes. Se refiere a la visión de que estas instituciones públicas tienen objetivos que van mucho más allá de temas coyunturales y planes de desarrollo vigentes. Esas necesidades inmediatas deben ser atendidas, pero las universidades aportan al país en un ámbito de mayor amplitud y de más largo aliento. Esto incluye la formación de profesionales que, además de ser técnicamente competentes, sean también personas con formación amplia y con la capacidad de pensar y actuar creativa y críticamente. Que cultiven la sensibilidad, la empatía y la solidaridad, que sean capaces de apreciar la injusticia y promover formas de convivencia más generosas y solidarias.

Aparejado con esto, las universidades públicas cumplen un papel fundamental, que a veces deja de apreciarse, y es el de pensar críticamente la realidad y proyectar luces hacia el futuro, apartando la mirada de las coyunturas del momento para alumbrar a la distancia y otear horizontes más plenos para todas y todos. Tener un ojo en la realidad inmediata, y aportar para que esta sea mejor, mientras el otro mira hacia adelante e imagina escenarios más íntegros, con base en el estudio de la realidad, el pensamiento crítico, la discusión permanente y la creatividad.

Una sociedad democrática necesita que las universidades asuman dicho papel. Esta faceta se alimenta de la libertad de cátedra y de investigación, de la existencia de espacios para el debate y la reflexión, para la discusión abierta y respetuosa de formas diferentes de pensar los temas de la sociedad. Dicha función se suma a las de formación de profesionales, generación de conocimiento y proyección a la sociedad, a partir de lo cual surge una visión ‘integral-humanista’ de universidad pública.

Conviene destacar que esa posibilidad la da, en gran medida, la autonomía universitaria, la cual, pese a estar claramente establecida en la Constitución Política y representar un valor esencial del ethos universitario, se encuentra en un terreno de franco cuestionamiento por algunos sectores. La superficialidad con que con frecuencia se visualiza el concepto de autonomía debe dar paso a una comprensión cabal de lo esencial de este precepto constitucional y filosófico. Sólo una institución que funcione con base en la autonomía es capaz de trascender modas coyunturales y presiones de grupos de interés y de poder, para aportar al país desde esta óptica más amplia.

Frente a las anti-visiones, y a las visiones profesionalizante, económico-reduccionista y corporativista, se requiere fortalecer estas perspectivas de corte ’integral-humanista’, que integren responsable y creativamente la docencia, la investigación y la acción social o extensión, que favorezcan el trabajo interdisciplinario y el respeto a todas las áreas del conocimiento, y que se relacionen de manera amplia, diversa y dialógica con la sociedad en la que se insertan estas instituciones.

Que las universidades públicas sean centros de pensamiento libre y de debate amplio, de visión a futuro, formadoras de profesionales competentes que sean a la vez personas críticas y socialmente comprometidas. Y que estos centros de educación superior tengan la capacidad de aportar a las necesidades del presente, pero también de proyectarse hacia el futuro, en asocio con amplios sectores sociales, para imaginar y promover senderos más generosos por donde transite nuestro país.

 

(*) José María Gutiérrez, Profesor emérito, Universidad de Costa Rica.

Publicado también en http://www.elpais.cr/2020/01/21/visiones-de-universidad-publica/

Enviado a SURCOS por el autor.

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UCR: Jóvenes proponen nuevas ideas productivas desde la Ingeniería Química

Los proyectos que participaron en la segunda EXPO IQ 2019 demuestran la gran creatividad de los estudiantes

Los estudiantes Cristopher Aragón Alvarado, Karina Ramírez Monge, Laura Ocampo Cruz, Roberto Marín Sosa y André Rodríguez Gómez evaluaron la extracción de aceites esenciales del Romero y el Limón para crear productos, como por ejemplo cremas corporales. Foto Anel Kenjekeeva.

Durante el segundo semestre del 2019, equipos de estudiantes diseñaron y desarrollaron los proyectos de investigación para los cursos de laboratorio de la carrera de Ingeniería Química, los cuales son presentados al final en la tradicional Expo IQ.

Profesores, compañeros de estudio, egresados, representantes del sector industrial y productivo del país y público en general son los encargados de ponerlos a prueba, les realizan todo tipo de preguntas sobre sus novedosas propuestas y son testigos del funcionamiento del producto final.

La segunda edición de la Expo IQ 2019 se realizó en el mes de diciembre, en los pisos superiores del edificio de parqueos de la Ciudad de la Investigación de la UCR; allí fueron expuestos 20 proyectos pertenecientes a los cursos denominados: Mediciones y tratamientos de datos experimentales, Laboratorio de operaciones de transferencia de fluidos y calor, Laboratorio de operaciones por separación de fases y Laboratorio de operaciones por separación por métodos difusionales.

 

Otto Salas Murillo

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Un total de 595 estudiantes ingresan a la UCR mediante el proceso de admisión diferida para promover la equidad

La UCR recibirá a 9 341 alumnos de nuevo ingreso en el 2020

Este 2020, 9 341 estudiantes iniciarán sus estudios en la Universidad de Costa Rica.

En el 2020, 595 estudiantes cursarán sus estudios en la Universidad de Costa Rica gracias al proceso de «Admisión Diferida para Promover la Equidad».

Este es el sexto año consecutivo que la UCR implementa una segunda fase de ingreso, con el fin de promover la representación equitativa de estudiantes de todos los centros educativos de secundaria del país, de Bachillerato por Madurez Suficiente, de Educación Diversificada a Distancia (EDAD) y de colegios del exterior, en los cuales solo un 15 % o menos del alumnado que realizó la prueba de aptitud académica fue admitido en la fase de ingreso ordinaria a la UCR.

Según el M. B. A. José Rivera, jefe de la Oficina de Registro e Información (ORI), durante estos seis años la Universidad ha promovido una serie de acciones, como análisis y estudios, para fortalecer esta alternativa.

Asimismo, la M. Sc. Ruth de la Asunción Romero, vicerrectora de Vida Estudiantil, también califica esta segunda fase de ingreso como un proceso exitoso.

«La admisión diferida es una fase adicional de asignación de cupos que se implementó por primera vez en el 2015. En esa oportunidad, el proceso permitió asignar 224 cupos en diferentes carreras. Al año siguiente, logramos un aumento del 50 % al asignar 336 cupos. Es así como cada año analizamos con muchísimo rigor, y con un equipo multidisciplinar, los resultados de esta fase y hemos ido definiendo diferentes ajustes a sus variables, con el objetivo de ir haciéndola más efectiva. Un ejemplo de esto es que el presente año, fruto de todos los esfuerzos, alcanzamos un máximo de asignación de 595 cupos en una diversidad de carrera en todas las sedes y recintos universitarios”, explicó la vicerrectora.

Datos importantes para estudiantes aceptados por medio de la Admisión Diferida

Desde este miércoles 23 de enero, los estudiantes admitidos en este proceso fueron notificados por la Oficina de Registro e Información (ORI) de la UCR mediante el correo electrónico y por la dirección https://ori.ucr.ac.cr.

Adicionalmente, funcionarios de la Vicerrectoría de Vida Estudiantil están contactando por vía telefónica al alumnado para ampliarles la información relacionada con los procesos de admisión y de becas.

La solicitud de beca socioeconómica para quienes ingresaron gracias a la Admisión Diferida será del 24 de enero a las 8:00 a. m. al 28 de enero a las 9:00 a. m. en el sitio web www.becas.ucr.ac.cr.

De igual manera, la población estudiantil puede consultar los resultados de la Admisión Diferida en la página www.ori.ucr.ac.cr y despejar sus dudas por medio de los teléfonos 2511-4671 y 2511-5517 o en la dirección electrónica admision.ori@ucr.ac.cr .

El estudiantado también puede examinar las notas de corte de la fase de Admisión Diferida, así como la lista de instancias de procedencia que participaron en esta modalidad, en el siguiente enlace: http://vd.ucr.ac.cr/documento/resolucion-vd-11268-2020/.

 

Tatiana Carmona Rizo

Periodista, Vicerrectoría de Vida Estudiantil

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Más de 6 000 estudiantes de nuevo ingreso realizan el proceso de solicitud de beca en la UCR

El proceso de recepción de documentos para gestionar becas socioeconómicas en el 2020 cierra el próximo 31 de enero.

Con el objetivo de guiar y apoyar a 6 439 estudiantes de primer ingreso que solicitaron una beca socioeconómica para este 2020, el personal de la Universidad de Costa Rica de las diferentes sedes y recintos está recibiendo (desde el 22 de enero) los documentos necesarios para otorgar dicho beneficio.

Tal proceso se caracteriza por la atención integral que se le brinda al alumnado, así como por la revisión y validación minuciosa de los datos que recibe la UCR con el fin de asignar algún tipo de beca socioeconómica.

Según la M. B. A. Anabelle León, directora de la Oficina de Becas y de Atención Socioeconómica, la Universidad ha desplegado todos sus esfuerzos y las gestiones necesarias para brindar “una atención personalizada a cada uno de los estudiantes que realizan la solicitud de beca”.

“Un ejemplo de estas acciones radica en el desplazamiento de funcionarios de la UCR hasta la zona sur, específicamente a Pérez Zeledón (donde la UCR no tiene una sede), para facilitarle el proceso de entrega de documentos a los 175 solicitantes de beca que residen en ese lugar”, explicó León.

Por su parte, Brittany Salazar Chavarría, una de las estudiantes que gestionó una beca, aseguró que “es muy bueno que la Universidad de Costa Rica cuente con un sistema de becas, porque hay muchas personas que no tienen el dinero necesario para poder cursar una carrera”.

Asimismo, Fernando Ramírez, alumno de nuevo ingreso, recalcó que “las becas son una parte muy importante a la hora de estudiar, pues muchos jóvenes no tienen la preparación económica para pagar la universidad”.

El sistema de becas de la UCR constituye un pilar fundamental para lograr la equidad en el ingreso, permanencia y graduación de la población estudiantil, y es un modelo en América Latina.

Actualmente, más del 50 % de la población estudiantil de la UCR posee algún tipo de beca socioeconómica. El objetivo es que culminen con éxito su proyecto académico.

Los resultados del proceso de solicitud de beca socioeconómica se publicarán el 24 de febrero del 2020 en el sitio web www.becas.ucr.ac.cr.

 

Tatiana Carmona Rizo

Periodista, Vicerrectoría de Vida Estudiantil

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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La UCR acoge a más de 60 especialistas en física nuclear que participan en un encuentro internacional

Por primera vez, Costa Rica es la sede del XIII Simposio Latinoamericano de Física Nuclear y sus Aplicaciones

La instalación del equipo del ciclotrón en la Universidad de Costa Rica se encuentra en su etapa final y se espera que este año el proyecto sea inaugurado en la Ciudad de la Investigación. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

El XIII Simposio Latinoamericano de Física Nuclear y sus Aplicaciones (Lasnpa, por sus siglas en inglés) se realiza cada dos años desde 1995 en diferentes países del subcontinente. El primer país donde se efectuó fue en Venezuela.

Este año, es la primera vez que este evento se desarrolla en Centroamérica, del 20 al 24 de enero, en la Universidad de Costa Rica (UCR). A esta institución se le reconoce su aporte para el desarrollo académico, científico y social del país.

Alrededor de 60 personas participan en la actividad, entre estas reconocidos especialistas en física nuclear de Latinoamérica, aunque también se cuenta con la asistencia de académicos de Estados Unidos y de Europa. Entre ellos se encuentran científicos, profesionales y estudiantes de las diferentes áreas de física nuclear, física médica y sus aplicaciones.

El Centro de Investigaciones en Ciencias Atómicas, Nucleares y Moleculares (Cicanum) tiene a su cargo la organización del simposio. Anteriormente, esta actividad se ha realizado en Cuba, Uruguay, Colombia, Ecuador, Chile, Perú, Argentina, Venezuela, Brasil y México.

Este simposio continúa la tradición de realizar un encuentro internacional en el que se aborden los últimos resultados de la investigación experimental y teórica sobre física nuclear y sus aplicaciones, manifestó Mario Cubero Campos, coordinador del simposio e investigador del Cicanum.

Especialistas en física nuclear de diversos países de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa se encuentran reunidos esta semana en el XIII Simposio de Física Nuclear y sus Aplicaciones, en la Universidad de Costa Rica. La actividad se realiza en el auditorio de la Ciudad de la Investigación. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

“Desde su creación, este simposio es el ‘buque insignia’ de los grupos latinoamericanos y se dedica a difundir los avances de la ciencia nuclear y los campos relacionados, desde la investigación fundamental hasta la aplicada, con énfasis en los temas desarrollados por los equipos de investigación latinoamericanos”, destacó Cubero.

Algunas de las áreas teóricas que se tratan en el encuentro son física de partículas y de neutrinos, estructura nuclear, reacciones nucleares, física médica (radioterapia, medicina nuclear, radiodiagnósticos, protección ante la radiación y ultrasonidos), aplicaciones de la física nuclear en datación, instrumentación y las instalaciones, como los ciclotrones.

Asimismo, se analizan las técnicas de análisis nuclear y sus aplicaciones en arte, arqueología, oceanografía ambiental, energía, espacio y seguridad, así como la educación sobre física nuclear y sus aplicaciones.

El Cicanum posee varios proyectos de investigación sobre física nuclear aplicada, que tienen impacto en la sociedad y contribuyen a generar conocimiento en otras disciplinas. Es el caso de un proyecto con el Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar), en el que se requiere determinar la edad de sedimentos marinos mediante el análisis del plomo 210 presente en este material biológico.

“Esto ha implicado que dos centros de investigación ubicados uno a la par del otro empiecen a trabajar de forma conjunta y ellos no se vean obligados a enviar sus muestras a analizar fuera del país, pues nosotros podemos desarrollar la parte técnica”, expresó el doctor en física. En el campo de la física médica, la UCR ha estado trabajando en la instalación de un ciclotrón que este año se inaugurará para la producción de radiofármacos y su uso en la detección temprana de cáncer, por ejemplo.

Los avances más recientes en Latinoamérica y otras latitudes en torno a la investigación sobre física de partículas, estructura nuclear y las reacciones nucleares, entre otras áreas, se conocen en el simposio que se realiza en la UCR, del 20 al 24 de enero. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.

“Esto es un gran desarrollo académico y nacional, porque le da muchas ventajas al país producir sus propios radiofármacos, es un gran esfuerzo que ha costado muchos años. Nosotros vamos a iniciar con radionucleidos (átomos con un exceso de energía nuclear) ya probados, pero en el futuro se puede avanzar en la producción de nuevos”, agregó.

 

Patricia Blanco Picado

Periodista, Oficina de Divulgación e Información

Información tomada de: http://www.ucr.ac.cr/

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Primer reunión ecologista

Este próximo 23 de enero se llevará a cabo la primer reunión ecologista 2020 a las 6 p.m. en el Centro de Amigos para la Paz.

Los temas a tratar serán:

  • Pesca de arrastre
  • Ley de aguas
  • Neonicotinoides

 

Imagen ilustrativa de UCR.

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