La Sede Regional Chorotega de la Universidad Nacional (UNA), y la Universidad Federal del Estado de Río Grande del Sur de Brasil, invitan al seminario: “Turismo rural, inclusión social y espacial para el desarrollo de las regiones”, el cual se llevará a cabo del 14 al 16 de noviembre de 2018, de 8:30 a.m. a 5 p.m. en el Auditorio Campus Nicoya de la UNA
Este seminario se llevará a cabo dentro del marco del XI Congreso Internacional de Turismo Rural y Desarrollo Sustentable (CITURDES-2018), cuyo tema central se basa en la declaratoria del 2018 como el año por la autonomía, la regionalización y los derechos humanos, organizado entre el Sede Regional Chorotega de la UNA, Campus Nicoya y la Universidad Federal del Estado de Río Grande del Sur.
El objetivo de este evento consistirá en reflexionar sobre el estado y avances de las investigaciones interdisciplinarias sobre el turismo en los espacios rurales a nivel internacional con énfasis en América Latina y el Caribe, con vistas al análisis y difusión de los conocimientos, resultados y aportes más recientes.
Ejes temáticos:
Bases epistemológicas y estudios críticos del turismo rural
Multi, inter y transdisciplinariedad del turismo rural
Tecnologías de la información y comunicación en el turismo rural
Innovación y supervivencia empresarial en el turismo rural
Políticas públicas, planeación y gestión del turismo en los espacios rurales
Turismo rural inclusivo y Derechos Humanos
Desarrollo regional e impacto socio territorial del turismo rural: estudios comparativos y de casos
Cultura, identidad y conservación patrimonial en los espacios rurales
Turismo, educación y formación en los espacios rurales
Dirigido a:
Investigadores del turismo tanto de América Latina como del resto del mundo
Miembros de universidades, centros e institutos de investigación turística o disciplinas relacionadas al turismo
Estudiantes de grado y posgrado interesados en el estudio de turismo
Empresas privadas y sociales de servicios turísticos
Instituciones gubernamentales y no gubernamentales y gobiernos locales
Público en general interesado
***Mayor Información con: Aurora Hernández (8719-5131) o con la Oficina de Comunicación de la Universidad Nacional, (2277-3464).
*Imagen ilustrativa tomada de http://www.pequenasdonacionescr.org
Uno puede sorprenderse al confirmar que aún estamos en huelga de empleados públicos y el Ejecutivo, ni el legislativo, buscan una negociación seria con los sindicatos y demás sectores involucrados.
Puede ser que la juventud gobernante se considera iluminada por algún fenómeno mágico, o porque sus asesores de agencias internacionales les han lavado el cerebro, diciéndoles que si no lo hacen, sin dar tregua a quienes exigen mayor participación y discusiones, van a caer por defecto en el abismo de endeudamiento internacional sin poder superarse, como el caso de Argentina. Desde luego, no esperamos mucho de algunos altos ejecutivos de quienes sabemos las escuelas de pensamiento de donde se originan, particularmente la coordinadora del gabinete económico, la dirección del Banco Central y otros. Su liberalismo a ultranza es obvia. Pero hay algunos cuadros del PAC que nos empujan al desengaño, después de haber creído en otro perfil de sus personalidades mientras estaban en la Asamblea.
Los líderes sindicales también deben reflexionar sobre la lucha que se libera sin tomar oxígeno. Esto apenas está en una etapa inicial. Ahora vienen otras contiendas que requerirán de mucha energía, participación ciudadana, del sindicalismo y de toda persona informada y racional. No cabe dudas que los conservadores y asesores internacionales neoliberales tienen preparado el paquete de leyes para reducir al mínimo a nuestras instituciones de Estado, pasando la responsabilidad de los servicios rentables a la empresa privada.
Esto nos llevará el 2019 en fuertes discusiones. Huir de esa discusión sería irresponsable. Solamente hay que ver lo ocurrido en los países vecinos, para saber sus consecuencias. Se le quitan servicios esenciales a la ciudadanía, se reducen los derechos de las personas retiradas, se cierran y privatizan hospitales, los servicios educativos se convierten en centros de negocios, se imponen mayores impuestos indirectos y se invierte lo mínimo en el sector social por parte del Estado.
La juventud que ahora se queja porque siente haber envejecido varios años en éste 2018, debe saber que los «buitres» internacionales de la economía de nuestros países, están a la espera de las defunciones institucionales y la decaída económica nuestra. Ahora, los evangélicos politizados, conservadores y ultra derechistas se sienten exitosos en Brasil, Colombia, Ecuador, Argentina, Honduras, Guatemala y otros países. A excepción de los Demócratas de los Estados Unidos, los demás países del continente estamos viviendo una embestida sin precedentes de la ultra-derecha. Así que Costa Rica no puede quedar afuera, según ellos.
Por primera vez, el país es anfitrión de la actividad
Espacio dio lugar al análisis y la discusión de la literatura y cultura caribeña y latinoamericana. Foto: Karla Richmond.
Académicos nacionales e internacionales participaron de la inauguración de la XVIII Conferencia Internacional sobre la Literatura Caribeña (ICCL por sus siglas en inglés), actividad que tuvo lugar los días 7, 8 y 9 de noviembre en las instalaciones de la Universidad de Costa Rica (UCR).
La conferencia se realiza cada año y en esta ocasión, se propuso construir un espacio para el análisis y la discusión de la literatura y cultura caribeña y latinoamericana a través de una diversidad de charlas con expositores internacionales.
Por primera vez, el país es anfitrión de la ICCL gracias a un esfuerzo en conjunto de Morehouse College, de Georgia en Estados Unidos, y la Cátedra de Estudios de África y el Caribe (CEAC) de la UCR.
Para celebrar esta ocasión, el director y co fundador de la ICCL, Dr. Melvin Rahming, agradeció la bienvenida que el país les ha dado y recalcó la importancia que esta actividad tiene para todo el Caribe y Latinoamérica; ya que su criterio, sirve como fuerza unificadora para la región.
“Hemos logrado exaltar la riqueza de las relaciones creadas en el camino (…) el sentimiento de camaradería que se ha generado entre las personas de los distintos países que hemos visitado. En el corazón, sabemos que a pesar de nuestras diferencias, estamos hechos de cosas similares; moldeados por la misma fuerza mágica. ” afirmó el académico.
Por su parte, la directora de la CEAC, Dra. Marva Spencer, coincidió con Rahming explicando la relevancia que tiene esta conferencia y el tema de este año para unir, crear diálogos y compartir conocimiento de la literatura caribeña y latinoamericana, la cual tiende a ser rezagada.
El auditorio de la Facultad de Educación acogió la actividad Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
“El tema que marca la Conferencia denota un idioma en común, refleja un interés por generar estrechas relaciones, construir puentes en pro del desarrollo de esta disciplina así como generar conocimiento, rescatar experiencias y saberes que eventualmente constituyan las bases de un intercambio fructífero entre el Caribe y Latinoamérica.” aseveró Spence.
De la misma manera, la vicerrectora de Vida Estudiantil de la UCR, Mag. Ruth de la Asunción, externó el papel que juega la literatura en la formación del ser humano y explicó también cómo el éxito de esta disciplina radica en la variedad de conocimientos.
“La importancia de esta riqueza cultural hacedora de personalidades no se limita únicamente a los elementos tangibles o los materiales que se posean, sino también a la diversidad que cada quien pueda tergiversar en su condición de individuo para construirse así mismo como miembro de esta sociedad, y en ese proceso la literatura es simplemente fundamental.” manifestó la jerarca.
Afro-realismo como reivindicación literaria
El escritor afro costarricense, Dr. Quince Duncan, estuvo a cargo de la charla inaugural de la ICCL, en la cual se refirió al “afro realismo”, género literario que introduce a la literatura hispanoamericana nuevos simbolismos que surgen desde la memoria ancestral afrodescendiente.
Duncan explicó el panorama racista que existe en Latinoamérica y la manera en la que se desarrolla alrededor del eurocentrismo y la etnofobia. Estos factores causan que la literatura regional replique el rechazo de las raíces propias y refuerce las tendencias europeas.“Etnofobia equivale al rechazo de la cultura latinoamericana, su propia herencia. Y en algunos casos esto causa el auto desprecio”, explicó Duncan.
Dr. Quince Duncan se refiere al afro realismo en su charla Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
El afro realismo no utiliza los referentes tradicionales de la literatura popular como en los escritos del “boom latinoamericano” y tampoco es literatura negrista ni de la corriente de negritude.
Según Duncan, este género realiza una “alteración africanizante del idioma recurriendo a referentes míticos inéditos o marginales, como el Muntu, el Samanfo, el Ebeyiye” a partir de las cuales se busca desmitificar las parcialidades, victimizaciones es incluso mentiras que la historia oficial eurocentrista.
De esta manera, autores como Pilar Barrios, Manuel Zapata, Cubena, y el propio Duncan, escriben desde una auto reflexión honesta, con el objetivo de contar las historias que en la región han sido calladas por mucho tiempo.
“La poesía afro realista es crítica y autocrítica, y busca humanizar y digerir los terribles hechos con una compresión clara que en Latinoamérica tendemos a ser, en palabras de Guillén, ‘el bisnieto de un esclavo’.” concluyó el escritor.
Instituto de Investigaciones en Salud de la Universidad de Costa Rica (Inisa-UCR) impulsó la actividad
El taller «Técnicas citomoleculares aplicadas a la toxicología genética» estuvo dirigido a profesionales y estudiantes en ciencias biológicas y carreras afines.
La Sección de Genética del Instituto de Investigaciones en Salud de la Universidad de Costa Rica (Inisa-UCR), organizó el Taller “Técnicas citomoleculares aplicadas a la toxicología genética”. Esta actividad se realizó en las instalaciones del instituto y de la Escuela de Biología de la UCR.
Las investigadoras que estuvieron a cargo fueron: Luisa Valle, Melissa Vásquez y Rebeca Vindas del Inisa-UCR.
De acuerdo con las especialistas, la importancia de la capacitación radica en que las técnicas citomoleculares permiten conocer la presencia de marcadores cromosómicos y moleculares en el genoma que se relacionan con las patologías.
“El taller tuvo como objetivo introducir a las personas participantes conocimientos teóricos-prácticos mediante la adquisición de destrezas en cultivo celular”, explicaron.
Con dichas habilidades, se facilita el análisis de alteraciones cromosómicas y de micronúcleos -fragmentos de cromosoma-, con el fin de ser utilizados como biomarcadores en estudios de toxicología genética (rama de la ciencia que busca conocer el efecto de las exposiciones ambientales en el ADN).
Las 20 horas del taller se realizaron los días 30 y 31 de julio y del 06 al 10 de agosto.
Las radiaciones y las sustancias químicas como reactivos que se utilizan en laboratorios de investigación, en hospitales o los mismos agroquímicos pueden causar daños en el ADN. Esto, se relaciona con los procesos o conjunto de fenómenos que determinan la aparición y desarrollo de un cáncer.
“Las personas que trabajan aplicando agroquímicos como plaguicidas o que manipulan productos a los que se le aplican, están en contacto directo con este tipo de sustancias químicas y por lo tanto están expuestos a sufrir daños en su material genético”, señalaron.
Profesionales y estudiantes convergieron en el aprendizaje
El taller desarrolló lecturas y presentaciones de publicaciones de investigadores del Inisa que han trabajado con mujeres expuestas a plaguicidas debido a su ámbito laboral. De igual manera, se realizaron cultivos celulares en el laboratorio y análisis con microscopio de alteraciones cromosómicas.
El taller tuvo una duración de 20 horas y gratuito para los 12 profesionales y estudiantes que participaron. Entre sus participantes se encuentran profesionales en ciencias biológicas de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), así como de la Universidad de Ciencias Médicas (Ucimed), estudiantes del Programa de Capacitación en Histocitotecnología. También, asistieron alumnos de la licenciatura de Enfermería, Biología y de la maestría en Física Médica de la UCR.
Asimismo, se contó con la colaboración del Dr. Pablo Bolaños y Fabio Baudrit Moreno de la Estación Experimental Agrícola, y Andrés Chaves, estudiante de la maestría en Ciencias Biomédicas.
El estudio Beneficios del bilingüismo en el mercado laboral: el caso de Costa Rica estima el efecto de saber inglés sobre: el salario neto mensual, el salario por hora, la cantidad de horas trabajadas, la probabilidad de tener vacaciones, la probabilidad de tener seguro de salud y la probabilidad de recibir aguinaldo.
La pregunta está circunscrita dentro de la política de desarrollo que han impulsado los distintos gobiernos desde la década de los noventa, en cuanto a atraer inversión extranjera directa (IED) de alto valor agregado y fomentar el turismo; ambas actividades intensivas en el uso del inglés.
Para esto, se utilizaron las encuestas de hogares del INEC entre 2005 y 2017. Las estimaciones consideran el sexo, año de nacimiento, tipo de zona donde habita la persona, región de planificación donde habita la persona y nivel educativo.
Se encuentra que una persona que habla inglés, gana en promedio ¢185 000 más al mes que una persona que no lo habla. Similarmente, gana ¢1 069 más por hora y trabaja una hora menos a la semana. Por si esto fuera poco, tiene mayores probabilidades de tener vacaciones, seguro de salud y aguinaldo. Estos resultados se mantienen sin importar el sexo, si la persona vive en una zona urbana o rural, y el nivel educativo de las personas.
Gráfico 1: Prima salarial por el dominio del inglés, 2005-2017
Al considerar el nivel educativo, una persona que comparte las mismas características con otra (edad, sexo, región, etc…), salvo el dominio del inglés, aquella que domina el idioma gana:
Primaria incompleta: ¢128 000 adicionales al mes.
Primaria completa: ¢108 000 adicionales al mes.
Secundaria incompleta: ¢86 000 adicionales al mes.
Secundaria completa: ¢131 000 adicionales al mes.
Educación superior: ¢234 000 adicionales al mes.
Bilingüismo y el mercado laboral
Los resultados anteriores muestran que el bilingüismo es universalmente beneficioso en el mercado laboral costarricense. Al ser esto así, se esperaría que sea una habilidad que se adquiera cada vez más.
En esta línea, un fenómeno usual que ocurre en los mercados labores, es que a mayor abundancia de una destreza específica entre los trabajadores, la recompensa por esta habilidad disminuye en el tiempo.
Sin embargo, tal como se observa en el gráfico 1, a pesar de todos los beneficios que otorga el dominio del inglés, las primas salariales del bilingüismo no presentaron una tendencia decreciente en el tiempo.
Interesantemente, cuando se analiza en detalle el comportamiento de estos beneficios laborales con el comportamiento de la economía, no se encuentra una relación alguna. Esto sugiere que el bilingüismo en Costa rica está determinado por otros factores distintos del estado de la economía, y que el mercado labora no se ha ajustado ante la mayor demanda por inglés en el país. Asimismo, esta escasez relativa, tampoco ha sido resuelta a través del sistema educativo.
¿Está aprendiendo inglés la población costarricense?
Los resultados llevan a analizar si en efecto la población está aprendiendo más el idioma. El gráfico 2 muestra la variación entre los años 2005-2017. En todo el período, la comprensión del inglés se ha estancado, y es un resultado que se mantiene a pesar de diferencias etarias o regionales. Aun la población joven, y la población joven urbana, tampoco presentan una tendencia creciente significativa en el manejo del idioma.
Gráfico 2: Porcentaje de la población costa que habla inglés
Todo lo anterior, lleva a estudiar el efecto de las políticas educativas que se han desarrollado para aumentar el bilingüismo. Como se constata en el Gráfico 3, aunque la cobertura de las clases de inglés han aumentado en el tiempo y el país ha dedicado recursos para mejorar su enseñanza, esto no se refleja en porcentajes más altos de una población trabajadora bilingüe.
Gráfico 3: Cobertura de inglés en escuelas y colegios públicos, 2003-2017
Así, estos resultados constituyen una advertencia –y una oportunidad- para revisar y diseñar mejores políticas públicas con respecto a las habilidades en un segundo idioma y, en un sentido más amplio, impulsar el desarrollo en Costa Rica.
Durante más de 60 años, desde la promulgación del Código de Trabajo, las huelgas en Costa Rica NO fueron un derecho de los trabajadores. En todo ese periodo, si acaso 1 ó 2 fueron declaradas legales, porque la legislación imponía tantos obstáculos que incluso las penalizaba. Gloria, mi esposa, junto con otras trabajadoras y trabajadores fueron llevados a un juicio penal por participar en la huelga de Adaptación Social allá por los 80, siendo defendidos por la licenciada Ligia Arce y finalmente un juez (de los vilipendiados ahora) las salvó de ir a prisión, las absolvió. La penalización de las huelgas fue derogada hasta los años 90.
El trabajador nunca pudo hacer efectivo el derecho a la huelga que está consagrado en la Constitución Política y era un derecho fundamental, como tanto otros, que solo significan papel mojado. La Reforma Procesal Laboral recogió en el derecho positivo algunos aspectos que ya venía sosteniendo de antaño la Sala Constitucional, tales como que a los trabajadores que participan en una huelga, se les debe rebajar los salarios a partir de la firmeza de la ilegalidad de la misma. Asimismo, la definición acerca de los servicios públicos ESENCIALES que se incluyó en la RPL es la misma que había sostenido la Sala Constitucional. En ese Reforma se recogen, además, las posiciones del Comité de Libertad y los convenidos de la OIT o los más modernos avances de la legislación laboral.
Algunos expresan con gran preocupación, los grandes daños que causa y ha causado la huelga contra el proyecto fiscal. Lo primero que hay que tener en cuenta es que toda huelga produce pérdidas. No conozco ninguna huelga en alguna parte del mundo que se realice generando beneficios para el patrono; si ese fuera el caso las promoverían. El segundo punto es que si bien esta huelga ha durado mucho tiempo, diría que demasiado, ello se debe a dos razones: porque se pensaba que las huelgas serían como en el pasado, es decir, que eran un derecho inexistente, sin entender que la legislación había cambiado. Por esta razón, el Gobierno se orientó a matarla por hambre, siguiendo el consejo del expresidente Rodríguez. Como no comprendieron que la huelga es un derecho constitucionalmente asentado, no creyeron en su prolongación, porque en el pasado todas eran ilegales y se liquidaban por hambre o represión. Fundamentado en este criterio, el Gobierno nunca aceptó sentarse a negociar seriamente con el movimiento sindical sino que mandó a mandos medios a darle largas al asunto. Y un Gobierno que no dialoga con seriedad, acaba enredado en sus propias truculencias.
Algo había cambiado en el país. A pesar de la feroz campaña del Gobierno, de los medios de comunicación y de algunos incondicionales, denigrando a los sindicalistas, a sus dirigentes o creando un miedo atroz, la mayoría de las y los docentes se han mantenido firmes en sus posiciones. La prolongación de esta huelga es única responsabilidad del Gobierno que no ha mostrado flexibilidades ni espíritu de diálogo. En 1970 estalló la gran huelga bananera del Pacífico Sur que rápidamente se declaró ilegal. La Nación, las cámaras patronales y los sectores más reaccionarios exigían al Presidente José Figueres reprimirla. De allí es su famosa frase de, “Huelga es Huelga” y obligó a la Yunai a sentarse a dialogar con la UTG, el sindicato.
Un gobierno que se diga representante del pueblo, tendría que dialogar con un grupo importante de trabajadores y no simplemente segregarlos mediante la ofensa o el matonismo.
El PLN y el PUSC (nada extraña de ellos) en conjunto con el PRN y el PAC (del que se esperaba algunas distinciones) se aprestan a derogar el derecho de huelga y el derecho de sindicalización. Y pretenden darle un trámite expedito mediante la aprobación de la aplicación del artículo 208bis.
La libertad sindical seguirá siendo motivo de lucha.
Frente a las penurias fiscales, el plan que nos ofrece el gobierno de Carlos Alvarado –el proyecto 20.580 más la “hoja de ruta” definida por la Ministra Aguilar– resulta, en el mejor de los casos, un paliativo extremadamente limitado. Es mucho menos que un verdadero “plan fiscal”, aunque, en lo ideológico sí es muy agresivo.
1) Embarrialar la cancha
Lo ideológico permea a profundidad la propuesta formulada, especialmente en los apartados de “empleo público” y “regla fiscal”. En el primer caso, se opta por la restricción aplicada en forma indiscriminada, dejando de lado que la institucionalidad pública es un todo complejo, con muchos componentes heterogéneos a su interior. Cierto que la dispersión actualmente vigente en esta materia, propicia incoherencias indeseables. Pero desde ahí se quiere dar un violento salto para imponer irrestricta uniformidad. Esto último solo es comprensible desde lo ideológico –atizado por el odio hacia la gente empleada en el sector público– pero de ninguna manera responde a un compromiso con la mejora, para lo cual es indispensable tener en cuenta apropiadamente la diversidad de funciones y responsabilidades que competen a las diversas instituciones públicas. Se opta entonces por la centralización de decisiones y la generalización de las normas, sin ningún matiz ni selectividad.
Estas propuestas sobre empleo público, así como las atinentes a la “regla fiscal” –cuestiones teñidas de ideología en tonos realmente chillones– resultan inevitablemente polémicas. Quienes las introdujeron en este proyecto 20.580 se dejaron llevar por sus prejuicios ideológicos: contra empleados y empleados del sector público más su indisimulado antiestatismo. Acaso imaginaron –en lo que ha sido un cálculo de perniciosas implicaciones– que las urgencias fiscales podrían servir de cubierta para disimular sus objetivos ideológicos. En cambio, sus propuestas orientadas a atacar en lo inmediato el problema fiscal –que debió ser lo prioritario– quedaron reducidas a un mínimo intrascendente y anodino.
De esta forma se introdujo un factor de disenso y conflicto que ha polarizado la sociedad costarricense, dificultando en consecuencia avanzar en aquello realmente urgente, con lo que, de paso, se bloquea la construcción de los espacios de diálogo y entendimiento que ahora, como nunca, resultan indispensables.
Desde luego, si así lo desean, es legítimo que se ponga en discusión esos dos temas –empleo público y regla fiscal– siendo lo apropiado que ambos se diriman en procesos de debate democrático, amplios y transparentes. En su lugar, se opta por meterlos por la ventana de la cocina, y utilizar la difícil situación fiscal como herramienta de chantaje para forzar su aprobación.
2) El orden institucional-democrático en tensión
Hablar de chantaje, como acabo de hacerlo, no es exagerar en absoluto. En lo que, en rigor, se ha venido haciendo, lo cual se resuelve en un mensaje catastrofista, que asimismo gira alrededor de un discurso único. Un renacer agresivo del TINA (“there is no alternative”) de Margaret Thatcher. “El caos o yo” nos dice Carlos Alvarado y lo repiten en coro Rocío Aguilar, Rodolfo Piza y un largo etcétera de ecos, incluso, y en forma unánime, los economistas de la ortodoxia y la prensa comercial más poderosa. Dicho de otra forma: “el caos o su 20.580”. El único “Plan B” que se nos ofrece es ese: todos los desastres en un solo paquete.
Eso ha propiciado un nerviosismo generalizado, en mucho mayor grado de lo que el solo problema fiscal –sin duda grave– podría haber provocado. La incontinencia verbal de las altas autoridades de gobierno, la torpeza e irresponsabilidad con que manejan sus estrategias de comunicación, generan precisamente lo que dicen querer evitar: el caos. En economía las palabras importan, sobre todo cuando vienen de personajes políticamente muy encumbrados. Una cosa es que la situación sea delicada, lo que daría lugar, justificadamente, a un sentimiento de duda y vacilación. Otra bien distinta es que tan importantes señores y señoras imprudentemente incentiven la histeria colectiva.
Esa “operación chantaje” se ha aplicado incluso al Poder Judicial. Sin ningún disimulo se le está exigiendo que dé luz verde al proyecto 20.580 independientemente de cualquier irregularidad que pudiera tener. Buena ilustración nos la aporta las reacciones suscitadas ante lo resuelto por la Corte Plena, cuando, con arreglo al artículo 167 de la Constitución, hizo ver (con toda razón) que sí hay una afectación a la organización del Poder Judicial. Efectivamente la hay, pero eso fue invisibilizado totalmente a favor de un ataque bastante vulgar centrado en los elevados sueldos de magistrados y magistradas. Esto último puede ser todo lo cuestionable que queramos. Pero la cuestión de fondo era otra, y eso fue totalmente acallado.
Hoy el mismo procedimiento de chantaje –“20.580 o caos”– le es aplicado a la Sala Constitucional, como también a los tribunales que deben decidir sobre la legalidad de las huelgas. La división de poderes y todo el juego de pesos y contrapesos –base fundamental de cualquier orden institucional que se precie de democrático– es entonces puesto en tensión. La cuestión adquiere entonces una tonalidad abiertamente antidemocrática, la cual queda vea bien sintetizada en las bravatas de “hombre fuerte” a las que el presidente Alvarado se ha hecho tan aficionado.
La jefa del equipo económico de C. Alvarado.
3) Poner a la democracia contra la democracia
La democracia, siendo el menos malo de los sistemas políticos que la humanidad ha logrado inventar, sin duda tiene limitaciones y puede incurrir en vicios. Los presupuestos públicos pueden dar testimonio de ello, cada vez que, ante la presión de algún grupo en particular o propiciados por objetivos electorales, se toman decisiones que de alguna manera implican ineficiencias, despilfarros e, incluso, corrupción.
El neoliberalismo es una ideología que desconfía mortalmente de la democracia, precisamente porque ésta propicia intervenciones y limitaciones sobre los mecanismos del mercado capitalista, y, sobre todo, porque conlleva el “peligro” de que quienes en esos mercados carecen de voz, puedan tenerla en el territorio de la deliberación política. Los automatismos mercantiles que pueblan el imaginario ideológico neoliberal, y que se alimentan de las teorizaciones –al cual más alucinada e incoherente– de la economía neoclásica, no admiten el juego político que la democracia promueve y, sobre todo, la injerencia que propicia por parte de las clases menos favorecidas. Es algo inserto en el genoma del liberalismo económico, que, agudizado, sobrevive en el neoliberalismo. De ahí que resulte tan esclarecedora la lectura de “La gran transformación” –magna obra de Karl Polanyi– no obstante haberse publicado en 1944.
La “regla fiscal” recoge esas incomodidades ideológicas e intenta implantar en la institucionalidad pública de Costa Rica todos los mortales equívocos derivados de la fallida teorización neoclásica.
Primero, restringe a priori la capacidad de la propia Asamblea Legislativa, para decidir en materia presupuestaria y de gasto.
Segundo, propicia un alto grado de centralización del poder de decisión en instancias burocráticas, señaladamente el Ministerio de Hacienda (en materia de personal, el 20.580 concede también enorme poder al Ministerio de Planificación). Seguramente se trata de cuadros técnicos muy calificados, y de seguro bienintencionados. Pero carecen de la legitimidad democrática que nace del voto popular, no obstante lo cual se les entrega un enorme poder de decisión sobre asuntos que podrían afectar amplia y significativamente, las políticas en materia social y económica.
Tercero, se limita severamente el ejercicio de las políticas económicas. Incluso las “cláusulas de escape”, que el 20.580 introduce en relación con situaciones de emergencia nacional o recesión económica, quedan definidas dentro de parámetros sumamente astringentes.
Los puntos primero y segundo anteriores claramente restringen los mecanismos de la democracia. O sea: frente a las fallas de la democracia, se opta por empobrecerla y limitarla. En cambio pudo optarse por buscar mejorarla: una democracia más participativa e informada; más transparente y deliberativa; en mayor grado asentada en la educación cívica, la responsabilidad ciudadana, la reflexión bien fundamentada. Pero, sin duda, esas son ideas demasiado perturbadoras para el talante neoliberal y el sentido común que éste impone.
El punto tres recoge el imaginario que la teoría económica ortodoxa o neoclásica ha creado alrededor de los mercados capitalistas, con el presunto virtuosismo de sus mecanismos automáticos de ajuste y equilibrio. Aunque la enorme mayoría de economistas de Costa Rica todavía no se enteran, esa es una teorización comprobadamente falaz, incoherente e insostenible.
Y, sin embargo, es sobre esas peligrosísimas bases teóricas e ideológicas que Carlos Alvarado nos propone refundar el sector público de Costa Rica.
(*)Director Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE-UNED)
Discurso ofrecido en la inauguración II Foro Institucional ‘Impacto de la Investigación y la Innovación en la transformación de la sociedad’
En la foto aparece parte del público al Foro sobre el Bicentenario de la República que se realizó este 05 de noviembre en el auditorio de la Plaza de la Autonomía de la UCR. Foto: Laura Rodríguez, ODI-UCR.
Quisiera empezar estas palabras compartiendo con ustedes una experiencia que he tenido hoy (5 de noviembre, 2018), temprano en la mañana. En este momento se está llevando a cabo en Buenos Aires, Argentina, la Reunión Regional de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL), en la Universidad de Avellaneda. Y yo he participado en la sesión inaugural, de manera virtual. Quería compartir con ustedes que los cinco rectores que participaron en esta sesión inaugural en Buenos Aires hicieron una mención muy directa al hecho de que las condiciones para desarrollar la educación superior pública en América Latina están en un franco deterioro.
Hace apenas cinco meses nos reunimos en Córdoba, Argentina, para celebrar la Conferencia Regional de Educación Superior 2018 y celebrar también el centenario de la Reforma de Córdoba. Y en ese momento, 10.000 universitarios de todo el continente y del Caribe nos reunimos allí para reafirmar los valores de la autonomía universitaria y acentuar que la educación superior juega un papel absolutamente clave, radical, en el desarrollo tecnológico, social, económico y cultural de nuestras naciones.
El gran júbilo que sentimos en los primeros días de junio, ahora ha sido sustituido, sin embargo, por un clima que es absolutamente contrario. Porque lo que vemos en América Latina es justamente una reducción de los espacios para el desarrollo adecuado de la educación superior pública. Véase el caso de Argentina, que prácticamente de la noche a la mañana ha visto reducidos los salarios y presupuestos de las universidades nacionales en un 50%. Véase el caso de Chile, en donde el nuevo presidente está impulsando una nueva legislación sobre ciencia y tecnología que le pondrá límites la reforma universitaria que impulsó la presidenta Michelle Bachelet – reforma universitaria que, desde el punto de vista de la universidad costarricense, fue una reforma verdaderamente pequeña y tímida. Veamos lo que está sucediendo en Brasil, en donde también universidades tan prestigiosas como la de Campinas han visto reducido su presupuesto dramáticamente de la noche a la mañana. Lo mismo sucede en otros países como Perú. Sucede también en Guatemala, donde la Universidad de San Carlos en días pasados hizo un llamado a que su presupuesto fuese respetado. Y sucede en Costa Rica, en donde la Asamblea Legislativa aprobó una moción que entrará ahora a ser discutida en plenario de esa instancia, y ha aprobado una moción mediante la cual se redujo el reajuste del presupuesto universitario, que fue acordado en la Comisión de Enlace como un reajuste (como lo dice en la Constitución Política) correspondiente a la diferencia en el aumento del costo de la vida. Es decir, un 3%, como señala el Banco Central de Costa Rica. Y se nos está reconociendo un reajuste del 1%. Esto significa una disminución del presupuesto universitario y, por lo tanto, una clara lesión de los preceptos constitucionales.
El optimismo que sentíamos cuando la nación costarricense decidió dedicarle un 8% del producto interno bruto (PIB) a la educación en general, y en la Comisión de Enlace se llegó a acordar que el 1,5% del PIB sería para la educación superior pública, todo ese optimismo está encontrando ahora barreras para su concreción, para lo que creo que todos consideramos que es posible hacer en Costa Rica. Y es que, a través del conocimiento sistemático en todas las disciplinas, podamos avanzar hacia una sociedad plena, desarrollada, y que pueda distribuir de manera equitativa y justa la riqueza que produce, con la participación muy destacada de la educación superior pública y la educación en general.
Creo que eso hay que señalarlo, por un lado, pero por otro hay que denunciarlo y defenderse ante estas medidas. Y precisamente esta circunstancia es lo que hoy nos lleva a todas y todos nosotros a recordar que es gracias a la investigación y la innovación que se genera en las universidades públicas, y específicamente en la Universidad de Costa Rica, que podemos lograr el aseguramiento de la calidad de muchos bienes y servicios que utiliza la sociedad costarricense. Esa calidad está garantizada por nuestro accionar y nuestras muy diferentes contribuciones en prácticamente todas las disciplinas académicas y científicas.
Como lo decimos ahora con frecuencia, la Universidad de Costa Rica está presente. Está presente en el control de la calidad de los combustibles de nuestros vehículos. Nuestros laboratorios verifican que cumpla con los estándares nacionales e internacionales de calidad requeridos para resguardar la seguridad de los usuarios.
La calidad de granos que nuestra comunidad consume, tales como el arroz, los frijoles y el maíz, cumple con la calidad necesaria para preservar nuestra salud. En cada plato de gallo pinto que se sirva en este país, la UCR está presente Además, cuidamos de la calidad de las semillas que utilizan los agricultores para producir nuestros alimentos.
En los medicamentos que consumimos la UCR también está presente, pues contribuye con el Ministerio de Salud en la tarea de garantizar la calidad y la seguridad de los medicamentos que consumen los costarricenses.
Estas son apenas algunas pinceladas de la gran presencia que tiene la Universidad de Costa Rica en la vida cotidiana de cada uno de nosotros, en cualquier lugar del país. Y podría continuar con decenas de ejemplos más, pero precisamente el enfoque de este segundo Foro Institucional está centrado en evidenciar los aportes de esta institución para el desarrollo social, científico y tecnológico de nuestro país.
Como saben, los Foros Institucionales son la ocasión propicia para dar a conocer los temas más relevantes del quehacer universitario, con una visión de desarrollo y de pertinencia hacia los problemas más apremiantes de nuestra sociedad.
La excelencia y el nivel de la universidad es producto de un esfuerzo mancomunado de la sociedad costarricense. A ella nos debemos. Por ello, como siempre, estas actividades representan una manera de presentar la vasta actividad científica de una de las universidades más prestigiosas de la región, cuyo nivel de investigación es prominente y cuyo vínculo social es muy fuerte. En un ejercicio de transparencia, pero también de responsabilidad, es importante rescatar los resultados de estas investigaciones, pues a pesar de que en el marco de la academia comprendemos los procesos –a veces largos- que suelen acontecer, quienes no sean investigadores ni investigadores no necesariamente conocen la justificación de esos tiempos, ni sus objetivos.
La Universidad de Costa Rica promueve una investigación garante de la atención de las necesidades de la sociedad costarricense, donde ciencia y conocimiento empoderan la toma de decisiones y el bienestar ciudadano hacia sus objetivos de desarrollo personal, profesional, social y económico. Además, pretendemos que la investigación contribuya a la generación de conocimiento académico, al desarrollo con equidad y en donde prevalezca el bien común, así como transferir su impacto para la apropiación crítica, el empoderamiento y la transformación de la sociedad.
La investigación va mucho más allá de las meras publicaciones. Hemos hecho ingentes esfuerzos por trascender las fronteras institucionales, dialogar con las comunidades y con actores sociales (en nuestro país y fuera de nuestras fronteras), y dejar de lado la visión de que la investigación se acaba con una publicación. En efecto, ¿de qué nos sirve investigar, si finalmente sus resultados se engavetan? Con mucho orgullo podemos decir que las investigaciones que hemos generado han impactado en políticas públicas, en emprendimientos, en innovación, y por supuesto, para nutrir más investigaciones y productos, en el círculo virtuoso de la generación del conocimiento.
Un estudio elaborado por la Vicerrectoría de Investigación para conocer la visibilidad y el impacto científico de la Universidad de Costa Rica observó que hay una tendencia creciente en la producción científica y su impacto, entre los años 2000 y 2017. De acuerdo con este estudio, sabemos que tenemos una alta producción e impacto académico, con un gran potencial para crecer. Asimismo, contamos con elevados niveles de colaboración científica internacional, que tenemos el reto de preservar en un entorno estimulante y tendiente a la generación conjunta de conocimientos. Debemos mejorar mucho más nuestro liderazgo internacional, y proyectarnos como una institución que realmente cree en la importancia de la diversidad cultural, para la mejora de los procesos creativos y la apertura en todas las dimensiones.
Según el Ranking de Universidades QS para América Latina, la UCR se encuentra entre las mejores universidades de la región en el 2018, logrando la posición 19, gracias al puntaje alcanzado en indicadores como la reputación académica, basada en entrevistas a académicos, así como la calificación que le dan generadores de empleo a la calidad de sus egresados. También se evalúan otros aspectos sobre la producción de ciencia, como cuántos estudios genera cada universidad, o qué tanto se citan esas investigaciones en otros estudios.
Auditorio de la Ciudad de la Investigación, durante el Segundo Foro Institucional del 2018. Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
Asimismo, en la última edición del Times Higher Education World University Rankings del 2019, la UCR ascendió en la clasificación mundial de universidades, pasando de estar en el rango de 801 a 1000 mejores universidades en el 2018, a estar entre las 601 a 800 mejores universidades del mundo para el 2019. La UCR es la única en nuestro país y de Centroamérica en estar incluida en esta clasificación. En la edición del 2019 tuvo mejorías en la evaluación de todos los indicadores, pero resalta la calificación en influencia de la calificación, que analiza el papel de las universidades en la difusión de nuevos conocimientos e ideas.
La UCR se cuenta entre las dos o tres instituciones de este país con mayor prestigio internacional.
A enero de este año, teníamos más de 1400 proyectos de investigación, 300 actividades de investigación, 52 programas, 133 prestaciones de servicio, más de 1700 personas investigadoras, y más de 7500 producciones científicas disponibles en el Repositorio Kérwá, el cual almacena, difunde y preserva la producción científica y académica de la UCR y ofrece acceso abierto a libros, documentos técnicos y de trabajo; artículos, tesis, registros de audio y vídeo, informes de investigación, entre otros.
Sin duda, los números son positivos pero pueden ser mejores. El entorno es un factor importante de influencia para una institución; una sociedad cuyo ecosistema de investigación fomente la participación e induzca a la producción continua del conocimiento, es un entorno estimulante que no temerá invertir recursos y tiempo en mejorar las condiciones de investigación. Sin embargo, un entorno que se mantiene al margen del quehacer académico, y que además ignora sus procesos, como si se llevaran a cabo en una caja negra, es un entorno que desfavorece la investigación, desanima la cooperación y genera mayor endogamia.
Por ello, hemos procurado hacer primero un cambio desde adentro, para refrescar y renovar la visión de investigación que promovemos, y hacerla cada vez más pertinente y al alcance de la población. Mediante procesos internos hemos reajustado la distribución de los fondos concursables para la investigación, de modo que podamos favorecer a aquellos grupos de investigación menos consolidados y facilitarles los acompañamientos necesarios para que puedan competir con grupos a su nivel e ir escalando en la consecución de objetivos mayores. Además, hemos mejorado la forma de evaluar las propuestas de investigación, promoviendo que desde los procesos iniciales existan revisiones exhaustivas y se pueda dar un seguimiento a lo largo del proyecto, e incluso después. Esto nos permitirá tener propuestas verdaderamente pertinentes, y recopilar todos los productos que una investigación genere, aún después de haber culminado su período de vigencia.
Queremos fortalecer a nuestras y nuestros investigadores, promoviendo desde el inicio una formación de alto nivel con aspiraciones a incrementar la masa crítica en nuestra institución. La investigación no despega si no empieza por contar con un recurso humano fuerte, creativo e inquieto; ahí queremos depositar nuestros mayores esfuerzos, pues estamos seguros que los procesos subsecuentes serán de gran calidad en tanto tengamos a profesionales de gran calidad. Sin embargo, la mirada debe estar más allá. Sabemos que la investigación tiene impacto en la transformación de la sociedad, pues es gracias a ella que los cambios surgen para el beneficio de la calidad de vida de las personas. La Universidad de Costa Rica desarrolla investigaciones en todas las áreas del conocimiento, con espacios interdisciplinarios que se traslapan para generar nuevas preguntas de investigación y por ende nuevas respuestas con la consideración de múltiples variables. Las nuevas tendencias de investigación también responden a los cambios de nuestra sociedad, y se retroalimentan mutuamente. Así, los problemas que enfrentan un país o una región generarán nuevas preguntas, que deberán ser abordadas de forma interdisciplinar, para abordar la gran complejidad que les da origen.
Quedarnos encasillados con viejas formas de investigar es un peligro que no estamos dispuestos a correr. Al contrario, los esfuerzos deben estar cada vez más enfocados en abordar esta complejidad, y en promover impactos reales con nuevos productos, servicios o dinámicas sociales que generen cambios para bien. Esta, en realidad, es la definición de innovación, y hacia allá debemos encaminarnos.
En el año 2005 iniciamos un proceso de renovación de nuestro equipo científico y tecnológico. A partir de ese momento, nuestras unidades de investigación han podido adquirir equipamiento que responde al estado del arte de las diferentes disciplinas. Y ello ha hecho posible que muchos hallazgos hayan tenido una repercusión internacional verdaderamente amplia. Los ejemplos son muchos, pero quisiera referirme a uno que se me viene a la mente: el laboratorio de proteómica del Instituto Clodomiro Picado, sin el cual no hubiera sido posible la caracterización proteómica del veneno de muchas de nuestras serpientes, o incluso de la mamba negra, que permitirá que se desarrolle un antiveneno.
Este tipo de equipamiento precisamente es el que ahora estaría en peligro de continuar su adquisición, si se mantiene vigente la reducción del Fondo Especial para la Educación Superior. Es este tipo de avance científico y tecnológico que tenemos que mantener, y mantener las condiciones para sostenerlos.
Una sociedad que presume dirigirse hacia una economía basada en el conocimiento no puede asumir por completo este compromiso si primero no se compromete consigo misma a fomentar la innovación. Un país como el nuestro, que durante décadas ha invertido en educación y que ha generado un sistema de educación superior pública para la formación de profesionales y la investigación, debe aprovechar estas plataformas para generar innovación: la academia es la que más investiga en nuestro país, tanto en términos de cantidad de proyectos como en los fondos que invierten, por lo que no es de extrañar que desde aquí surjan las principales ideas innovadoras.
Reconocemos que el deber de la academia, y de una universidad pública como la nuestra, debe ser la transmisión del conocimiento. Sin embargo, en un mundo globalizado como el que vivimos, el conocimiento es el poder. Y lamentablemente me atrevo a decir que muchos de los conocimientos producto de la investigación de países en desarrollo no son reinvertidos por la sociedad, sino que son capturados por terceros para lucrar con ellos. La protección del conocimiento, en realidad, no es un acaparamiento sino un resguardo para poder decidir qué hacer con él. Tener la posibilidad de elegir a qué empresa ofrecer licenciamientos para producir determinados productos, o inclusive decidir cómo distribuir los retornos económicos para generar más innovación, son solo algunos de los beneficios de la protección del conocimiento, siendo el más importante la oportunidad de decidir cómo llevar a cabo esa idea que hemos protegido. Lejos de apoderarnos del conocimiento para nosotros mismos, protegerlo es evitar que un tercero lo haga.
Actualmente contamos con aproximadamente 350 derechos de propiedad intelectual vigentes, entre los que contamos patentes, contratos de licenciamiento, diseños y modelos industriales registrados, y marcas registradas, entre otros. Esto no es más que un indicador de cuánto necesitamos seguir protegiendo el conocimiento, como una manera de resguardar el enorme esfuerzo que tanto el país como la universidad invierten en contar con resultados que le den un verdadero impacto a la población.
La innovación no solo proviene de la investigación, sino de cualquier otra área de interacción humana. Ciertamente una universidad no es el único lugar donde se gestan estos procesos, pero es ahí – ya que hay investigación que trata de mover la frontera del conocimiento- que hay muchas posibilidades de generar innovación disruptiva; un tipo de innovación que cambia cómo se hacen las cosas. Y desde una universidad con tanto potencial como la nuestra, en donde hay investigación de primer nivel, hay grandes posibilidades de generar conocimiento que impacte de maneras más contundentes.
Los desafíos para una institución como la nuestra son muchos, especialmente en un momento en que parece que tenemos que justificar cada una de nuestras acciones. La Universidad de Costa Rica siempre ha sido transparente, y esta coyuntura no es la excepción. Sin embargo, hay límites entre el ejercicio de la transparencia y la imposibilidad de crecer por continuos cuestionamientos inútiles que atentan contra una ya delicada atmósfera de trámites que, paralelamente, debemos simplificar. Cuestionar la inversión en cultura, en ciencia, es cuestionar nuestras posibilidades de desarrollo y crecimiento para contar con mejores espacios para la educación y para la generación del conocimiento. Esto es llegar al límite de la autonomía, y debemos hacer lo posible para garantizar que esta autonomía no sea violentada.
Deseo que los próximos días, en los que el II Foro Institucional se lleve a cabo, cada asistente pueda reflexionar sobre el valor y la unicidad de esta institución, y del enorme impacto que genera a la sociedad. Aquí empieza el cambio, como un eslabón más en la cadena que vincula al Estado, al sector empresarial y a la ciudadanía con la academia. Hay retos y desafíos, pero son más las oportunidades que tenemos para seguir impactando al país. Ya no solo en las áreas clásicas de nuestros campos de acción, sino en campos multidisciplinarios con propuestas más sólidas y cada vez mejor fundamentadas ante los cambios de la sociedad.
Aprovecho este espacio para agradecer a cada persona que se acercará a este podio en los próximos días, y que compartirá su quehacer desde las múltiples áreas de investigación, para ayudar a comprender y visibilizar este impacto que transforma y que se transforma con cada nuevo salto social y con cada nueva innovación de nuestra universidad y contribución al desarrollo de la sociedad.
Conferencia abordó la responsabilidad de la sociedad en las dolencias de las mujeres
Expositoras denunciaron que, a lo largo de la historia, la mujer ha sido sometida a través del dolor impuesto por cánones machistas.(Foto con fines ilustrativos) Foto: Laura Rodríguez Rodríguez.
En una sala llena de hombres y mujeres en la Biblioteca Carlos Monge, varias académicas de la Universidad de Costa Rica (UCR) plantearon una reflexión sobre cómo la mujer ha sido sujeto del sufrimiento social.
El espacio, denominado “Debate feminista: El sufrimiento en las mujeres” y organizado por el Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM), contó con la participación de la estudiante de Sociología y Trabajo Social, Ana Beatriz Peralta; la directora del Doctorado en Estudios de la Sociedad y la Cultura, Dra.Roxana Hidalgo; la directora del Programa de Investigación sobre Violencia y Sociedad, Dra, Mónica Vul; y la directora del Instituto de Investigaciones Psicológicas, Dra. Vanessa Smith, como moderadora de la actividad.
Para iniciar la actividad, la directora del CIEM, Dra. Montserrat Sagot, contextualizó la posición de la mujer a lo largo de la historia y la forma en que ha sido sometida a través del dolor impuesto por cánones machistas.
“El patriarcado necesita de sujetos subyugados, y una de las formas en las que las mujeres hemos sido subyugadas es a través de la dolencia en sus distintas manifestaciones, que termina produciendo mujeres dolientes.” comentó Sagot.
Panel de académicas discuten sobre las distintas manifestaciones del sufrimiento de la mujer Foto: Anel Kenjekeeva.
Este dolor se extiende a distintas partes de la sociedad y se manifiesta en diferentes maneras, dentro de las que forma parte el escenario de la guerra. Según Vul Galperín en este espacio el cuerpo de la mujer es tomado como arma de guerra y se vuelve sujeto al dolor físico y psicológico.
A través de una serie de recuentos de mujeres salvadoreñas, hondureñas y congoleñas, la académica explicó que las mujeres no solo son expuestas a humillaciones y a asesinatos de sus seres queridos, sino que también sufren violaciones y agresiones que son ejecutadas como tácticas bélicas a costa de su integridad.
Su ponencia también destacó la manera en que estos conflictos son generados por intenciones capitalistas de hombres en el poder que excluyen de la narrativa a la mujer y sin embargo, son ellas las que más sufren las consecuencias de sus acciones.
“¿Son estas mujeres las que planifican la guerra? No. Allí donde se concibe la guerra, ellas no están, sin embargo, en su territorio cuerpo está el emblema de todo el territorio (…) Es la economía de muerte sobre las relaciones de producción y poder; son intereses internacionales y económicos para explotar los recursos mineros que financian esta muerte.” afirmó Vul Galperín.
La directora del CIEM, Dra. Montserrat Sagot, abrió el espacio compartiendo unas palabras sobre el tema. Foto: Anel Kenjekeeva.
No obstante, en otros ámbitos como el de la maternidad, las mujeres son señaladas como gestoras de la muerte En su presentación, Hidalgo exploró este tema buscando el trasfondo familiar y psicológico de las madres que cometieron crímenes de infanticidio.
A partir de la recopilación de entrevistas con madres encarceladas por infanticidio, la experta mostró que estas personas proceden de contextos marcados por violencia doméstica, aislamiento, y trabajo en la calle prematuro desde la infancia hasta su adultez.
“Sus vidas también nos hablan de asfixia, torturas, traumatismos, hemorragias, y heridas cicatrizadas. ¿Quién se enteró de la vida de estas mujeres cuando eran niñas? ¿Quien escuchó sus gritos desesperados pidiendo ayuda? Posiblemente nadie. Estas realidades a menudo se ignoran mientras no provoquen un quiebre en las normas morales que gobiernan las relaciones sociales.” resaltó la investigadora.
Lejos de justificar el accionar de las mujeres, la ponencia de Hidalgo problematizó las razones por las que estas mujeres cometieron crímenes y hasta qué punto la sociedad les falló e ignoró su sufrimiento hasta que las convirtió y condenó como “leonas homicidas”.
“Es el asesinato del hijo en manos de la propia madre el que horroriza, el que levanta las voces de una ‘moral’. Y de esta forma se logra canalizar el odio colectivo hacia alguien vivido como extranjero, o sea, estas ‘mujeres monstruos’.”, aseveró Hidalgo.
Desde una perspectiva sociológica, Peralta exploró la raíz de este dolor, al cual las mujeres han sido sometidas, a través de la visualización del sufrimiento como cuestión social.
En su ponencia, “La que sufre sola, pero sostiene a todxs”, Peralta explicó cómo a la mujer desde pequeña se le enseña a apoyar emocionalmente a las personas a su alrededor siendo tierna y discreta, pero también se le instruye a nunca enseñar su dolor y admitir su sufrimiento.
“Se culpabiliza a la mujer que sufre (…) Vemos que se nos enseña a sufrir, pero también se nos enseña a sostener a quién está sufriendo (…) Se refuerza ser mujer débil, pero no ser humana con condición de humana vulnerable.” concluyó la estudiante.
El espacio abrió la oportunidad para comentarios del público, el cual destacó la forma en que el sufrimiento de la mujer es impuesto a través de la socialización desde su nacimiento y luego, se esparce y afecta los distintos aspectos de sus vidas.