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Autor: María José Ferlini Cartín

Asamblea de Trabajadores y Trabajadoras rechaza proyectos de ley que amenazan la banca social

La Asamblea de Trabajadores y Trabajadoras del Banco Popular y de Desarrollo Comunal (ATTBPDC), junto con los sectores productivos y sociales de Costa Rica, rechazan enfáticamente proyectos de ley que proponen modificar el destino de los fondos provenientes del 0.25% del aporte patronal, los cuales pertenecen a las personas trabajadoras y gestionada por nuestra institución financiera.

Para ser más precisos, la población trabajadora aporta un 1% de su salario, mientras que los patronos realizan una contribución adicional del 0.50%. De este monto, el 1.25% se destina a la pensión complementaria de cada trabajadora y trabajador. El 0.25% restante, queda depositado en el Banco Popular con el objetivo de fondear la proyectos que son iniciativa de organizaciones laborales y sociales y productivas, a través de nuestra Banca Social, lo que nos permite seguir siendo un actor clave en el bienestar de las familias costarricenses.

Este esquema es fundamental para la sostenibilidad de nuestra Banca Social, que financia proyectos de gran relevancia para nuestra comunidad, tales como la vivienda social, fondos de avales, BP Bienestar, entre otros programas. Estas iniciativas son esenciales para mejorar las condiciones de vida de los sectores más vulnerables de Costa Rica, asegurando acceso a soluciones financieras justas y accesibles para la población trabajadora y sus familias.

Sin embargo, es preocupante e inaceptable que legisladores no reconozcan la importancia y el impacto positivo del 0.25% y estén promoviendo proyectos de ley que intentan destinarlo a otros fines. En particular, los proyectos de ley propuestos por Monserrat Ruiz Guevara, diputada de Liberación Nacional (PLN); Alejandro Pacheco diputado de la Unidad Social Cristiana (PUSC); y Eliécer Feinzaig, diputado del partido Liberal Progresista (PLP), que buscan despojar de estos recursos a población trabajadora generando un desequilibrio financiero en la única institución financiera que por ley tiene como objetivo fundamental dar protección económica y bienestar a los trabajadores y trabajadoras, mediante el fomento del ahorro y la satisfacción de sus necesidades de crédito, protegiendo proyectos productivos y sociales, lo que históricamente ha significado un fortalecimiento de la Banca Social del Banco Popular y Desarrollo Comunal.

A lo largo de más de 50 años de gestión, el Banco Popular y de Desarrollo de Comunal ha demostrado un firme compromiso con la eficiencia y efectividad en la administración de estos recursos, siempre en beneficio de todos los sectores productivos y sociales del país. Modificar el destino de estos fondos sería un retroceso en nuestro objetivo fundamental de promover el bienestar social y económico de Costa Rica.

El Banco Popular y Desarrollo Comunal, hoy más que nunca, sigue siendo la opción más sólida y responsable para la población trabajadora de Costa Rica, y debe continuar siendo un aliado estratégico en el desarrollo económico y social del país.

Del monroísmo al trumpismo, ¿una nueva Doctrina del Imperialismo en el siglo XXI, The Donroe Doctrine?

Vladimir de la Cruz

Eran los días finales del colonialismo español en América, cuando en el Caribe el quinto presidente desde su Independencia, quien había participado en las luchas de la separación de las colonias británicas en el norte de América. Le tocó debatirse entre el esclavismo y el abolicionismo que se daba en el expansionismo hacia el oeste de las 13 colonias.

La esclavitud se había afincado en los estados sureños, con una economía basada en la producción de algodón. La expansión hacia del oeste se hacía de manera equilibrada, un estado en el sur, otro en el norte, para garantizar equilibrio en el Senado, señalando el paralelo 36°30′ N como la frontera de la esclavitud entre los estados en desarrollo.

La lucha anticolonial española y por su independencia facilitó que España no pudiera defender los territorios de la Florida, que había sido invadida por colonos ingleses, por lo que terminaron los españoles vendiendo la Florida por 5 millones de dólares.

El dilema para la naciente Federación Americana era el reconocimiento de las naciones independientes de Hispanoamérica, en el período 1817-1825, cuando el presidente James Monroe ejercía su mandato. España se debatía en la restauración absolutista. La Constitución de Cádiz de 1812, que había sido suspendida entre 1814 y 1820, de nuevo había sido establecida este año.

Para el presidente Monroe, España no estaba en condiciones, como efectivamente sucedió, de recuperar sus colonias, por lo que impulsó misiones diplomáticas hacia Chile, Argentina, entonces llamada La Plata, Perú, México y la Gran Colombia, de acercamiento político y económico.

En los días iniciales de la lucha independentista latinoamericana, el imperio inglés enfrentó a España, en 1806 y 1807, en el Virreinato del Río de la Plata, tratando de segregarlo de España. Inglaterra en esos años vivía un período de guerras con España, prolongado desde 1804 hasta 1809, aprovechado por Napoleón para su invasión en España desde 1808 hasta 1814, que enfrentó también a Inglaterra con Francia.

En este contexto geopolítico, Inglaterra consideraba los territorios de Hispanoamérica, desde una perspectiva estratégica y de gran importancia económica. La invasión inglesa en el Virreinato del Río de la Plata en 1806 permitió la ocupación de Buenos Aires y en 1807 la de Montevideo.

Inglaterra, desde esta perspectiva, a pesar de haber perdido sus 13 colonias, disputaba territorios con España, Portugal y Francia. Cuando no pudo dominar las regiones, las reconoció en época independiente, lo que llegó a preocupar a los Estados Unidos.

Inglaterra desde el siglo XVIII había visualizado a Sur América como un objetivo para desarrollar colonias, lo que facilitó en este mar de contradicciones que Francisco Miranda actuara ante Inglaterra buscando apoyo para la lucha emancipadora de las colonias españolas.

Las invasiones inglesas contribuyeron al desarrollo de la Revolución de Mayo, de 1810, en Argentina, replanteando la estrategia inglesa sobre la región. La división del imperio colonial español, Inglaterra quería aprovecharla en su beneficio económico, lo que fue obstaculizado por el embargo estadounidense a productos ingleses que impuso hacia 1812, que no pudiendo dominar los territorios facilitaron financiamiento para las luchas independentistas.

Frente a ese interés británico, que seguía existiendo, el presidente Monroe elaboró su estrategia para evitar que los europeos no pudieran invadir el continente ni desarrollar otras colonias. Así, lanzó su frase “América para los americanos” de manera ambigua, insinuando la defensa de los procesos de independencia que ya eran exitosos y los que todavía estaban en marcha de las colonias hispanoamericanas, al mismo tiempo que proyectaba la exclusividad de la presencia de los Estados Unidos, de manera dominante, en el continente americano.

Así surgió lo que se ha conocido como la Doctrina Monroe, que ha justificado la intervención directa de los Estados Unidos en diversos lugares del continente, desde que así fue lanzada esa frase en 1825.

América Latina aun así, desde el siglo XIX, ya independientes la mayoría de sus regiones y países, fue intervenida por ingleses, españoles, franceses, alemanes y por los dinamarqueses, que desde aquel siglo se apoderaron de Groenlandia.

Una respuesta inmediata a estas políticas imperialistas y neocolonialistas de inicios del siglo XIX, fue la convocatoria del Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, orientado a tratar de lograr la unión de los nuevos estados independientes, en una gran Confederación. El Congreso fue convocado por Simón Bolívar el 7 de diciembre de 1824, cuando estaba en Lima, Perú.

En el Congreso de Panamá estuvieron presentes Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, representadas por la República Federal de Centroamérica, ya existente desde 1824, México y Perú. Las Provincias Unidas del Río de la Plata, Chile y el Imperio del Brasil, no mostraron interés en participar. Gran Bretaña y los Países Bajos participaron con un observador. Las Provincias Unidas del Río de la Plata y Bolivia no participaron por problemas internos y contradicciones políticas que enfrentaban. Tampoco Chile porque su gobierno no simpatizaba con Bolívar. Los Estados Unidos no se hizo presente por presión de los estados sureños esclavistas. Paraguay no fue invitado al Congreso por el aislacionismo que impulsaba su presidente Gaspar Rodríguez de Francia. Del Congreso de Panamá, en los años siguientes se desarrolló el panamericanismo.

Inglaterra aprovechó su presencia para fortalecer acuerdos comerciales.

La Doctrina Monroe facilitó de esa manera el expansionismo de los Estados Unidos, que amplió sus fronteras hacia el oeste y limitó la intervención europea en el continente.

La preocupación de los Estados Unidos, después del Congreso de Viena, 1814-1815, en Europa, era el resurgir de los imperios coloniales proyectados en Hispanoamérica, cuando las monarquías de Prusia, Austria y Rusia, que formaban la Santa Alianza simpatizaban con la idea de que España fortaleciera sus dominios en América donde estaba debilitada por los procesos de independencia. De igual modo, la Doctrina Monroe neutralizó las acciones políticas de la Santa Alianza y a la misma Inglaterra.

A la Doctrina Monroe, como gran correlato, como complemento, se desarrolló en los Estados Unidos la llamada Doctrina del Destino Manifiesto, que justificó su expansión por toda la parte norte del continente, considerando que los Estados Unidos era una “nación elegida”.

Así, en el contexto de la Doctrina del Destino Manifiesto se dio la guerra de Estados Unidos contra México para anexar, por la vía del robo, la ocupación y compra, los territorios de Texas, California, Nuevo México, Arizona, Nevada, Utah, Colorado, desde la década de 1840. Justo en la incorporación de los territorios de Texas y Oregón el entonces presidente James Polk revivió la Doctrina Monroe, como se validó esa doctrina en los avances filibusteros en Centroamérica en la década siguiente.

La esencia de la Doctrina Monroe también descansaba en mantener la idea de que ninguna potencia europea tuviera más influencia y dominio que la de Estados Unidos en la región, aspecto que el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, agita constantemente enfrentando especialmente la presencia de la República Popular China.

Se dio también la presencia de los filibusteros norteamericanos en Centroamérica, llegados a Nicaragua en 1855 y expulsados de Centroamérica en 1857, con intentos posteriores de regresar hasta que su líder William Walker fue fusilado en Honduras en 1860. En esta década Estados Unidos se proyectaba dominantemente sobre República Dominicana, pretendiendo el control de la Bahía de Samaná.

En el siglo XIX Estados Unidos con sus políticas de las Doctrina Monroe y del Destino Manifiesto no pudo impedir la presencia de potencias europeas de la época en el continente, Inglaterra en la Malvinas, en 1833, Francia en Argentina en 1839 y 1840, Inglaterra y Francia en el Río de la Plata, desde 1845 hasta 1850, España en República Dominicana desde 1861 hasta 1865, Francia en México desde 1862 hasta 1867, y la ocupación inglesa de la Mosquitia caribeña y de la región de la Guayana en Venezuela, en la zona de Esequiba, desde 1855.

En 1880 el Caribe y Centroamérica se consideraban parte de la región de influencia exclusiva y casi única de los Estados Unidos, como lo esbozó el presidente de los Estados Unidos, Rutherford Hayes, cuando dijo: “«Para evitar la injerencia de imperialismos extra continentales en América, los Estados Unidos deben ejercer el control exclusivo sobre cualquier canal interoceánico que se construyese», diseñando su proyección en el Canal de Panamá, cuando apreciaba la salida de los franceses de esa región. Roosevelt en 1904 igualmente afirmó que ante la amenaza de algún país europeo que pusiera en peligro los intereses de los Estados Unidos, estaban en la obligación de intervenir en ese país para “reordenarlo” restableciendo los derechos y el patrimonio de sus empresas. El presidente Trump no ha ido muy lejos en su lenguaje al referirse de cómo recuperar el canal de Panamá, incluso amenazando con una intervención militar, ni tampoco ha estado lejos cuando somete a los actuales presidentes centroamericanos a una alianza con su gobierno, señalándoles las ventajas de esa relación, como hizo el vicepresidente Vance con el presidente de Costa Rica, que lo llamó su aliado más seguro contra la presencia de la República Popular China.

A partir de Roosevelt, al inicio del siglo XX Estados Unidos impuso una nueva era de colonialismo y de intervencionismo político y militar directo de gran escala en todo el continente y donde tuviera necesidad.

Igual fue la guerra Hispanoamericana desde 1898, con la intención de apoderarse de Cuba, Puerto Rico y las Filipinas.

Parte de este proceso fue intervenir en la separación de Panamá de Colombia para impulsar la construcción del Canal de Panamá y apropiarse de ese país.

La Enmienda vigente hasta 1934, impuesta por los Estados Unidos a Cuba en 1901, como apéndice a su Constitución Política, la de Cuba, le dio facultades para una ocupación militar imponiéndole restricciones soberanas, dándole control sobre la política interna, la externa y la económica de la Isla. De allí surgió la imposición de la Base Naval militar de Guantánamo desde 1903.

A finales del siglo XIX se desarrolló la fase económica superior del capitalismo, el imperialismo, cuando el desarrollo de la revolución industrial condujo a una lucha por la apropiación y control de áreas de materias primas estratégicas, de regiones de mano de obra barata y de países donde colocar los productos de esa forma elaborados. Empresas de nuevo tipo se desarrollaron, carteles, monopolios, oligopolios, trusts. El núcleo fundamental de este desarrollo y la disputa por las áreas de materias primas fue el desenlace de la I Guerra Mundial.

De esta guerra salió fortalecido los Estados Unidos. También surgió la primera república socialista soviética, con la Revolución Rusa de 1917, marcando a partir de entonces el siglo XX como el siglo del enfrentamiento Capitalismo-Socialismo, situación que llegó hasta 1991, con la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, que habían surgido como federación en 1922.

Con el desenlace de la II Guerra Mundial, a su término, se constituyó un Sistema Mundial Socialista en el cual una docena de países europeos se sumaron a la construcción política socialista, fortaleciendo más esa división internacional ya surgida y desarrollando nuevos niveles de contención contra el avance del socialismo y el comunismo. A ello se sumaba la lucha de la revolución China, la independencia de la India y el desarrollo de las luchas anticoloniales a nivel mundial, que caracterizaron las décadas siguientes a la II Guerra Mundial, de manera que en 1945 la constitución de las Naciones Unidas tuvo 52 países fundadores y hoy tiene 193 países, la inmensa mayoría surgidos de la lucha anticolonial.

El fracaso de la construcción francesa del Canal de Panamá fue aprovechado, en esas nuevas condiciones internacionales, lograda la Independencia de Panamá de Colombia, en 1903, de visualizar por parte de los Estados Unidos, de nuevo, la construcción del Canal en el istmo centroamericano. Hoy se plantea en boca del presidente Trump la necesidad de controlar al 100% la administración del Canal y de mantener nuevamente la zona de exclusividad territorial que tenían antes de 1999, como de ejercer el control administrativo de los cinco puertos que gravitan alrededor del Canal, para ejercer igualmente el control de las tasas de pago por el paso del Canal.

Ese territorio fue controlado por Colombia, desde que Panamá se independizó en 1821 de España, inmediatamente porque se agregó a la Gran Colombia, hasta que en 1903, Panamá se independizó de Colombia.

El interés por la construcción del Canal, en Panamá, lo tuvieron Francia y los Estados Unidos. Francia intentó construirlo en 1881, fracasando por una serie de problemas empresariales y por la ingeniería diseñada. Los Estados Unidos empezaron a participar en el proyecto de la construcción del Canal, en 1904, recién declarada la separación de Panamá de Colombia.

El 3 de noviembre de 1903 se dio la separación panameña de Colombia, con apoyo de los Estados Unidos y del presidente Theodore Roosevelt, que firmó el Tratado Hay-Bunau Varilla que facilitó la construcción del Canal que se inauguró el 15 de agosto de 1914.

Con este Tratado Estados Unidos le impuso a Panamá los derechos posesorios a perpetuidad del Canal con una zona de ocho kilómetros a ambos lados del canal, bajo su dominio, a cambio de un pago de 10 millones de dólares y de una renta anual de 250.000 dólares. Consecuencia de los cambios operados con la derrota del nazifascismo en la segunda II Guerra Mundial, Estados Unidos hizo de esa zona un emplazamiento de bases militares para un mejor control político de los países latinoamericanos, estableciendo allí el Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos, que tenía que velar por la planificación de contingencia, operaciones, y la cooperación de seguridad para América Central y del Sur, el Caribe

El Tratado Hay-Bunau Varilla fue firmado por el francés Phillippe Bunau y John M. Hay, ninguno de ellos panameño. Bunau lo hizo en nombre del gobierno naciente en 1903, de Panamá. John M. Hay era el Secretario de Estado de los Estados Unidos. A Bunau se le nombró luego Ministro Plenipotenciario de Panamá en Estados Unidos.

Con el inicio del siglo XX se desarrolló por parte de los Estados Unidos la Doctrina del Gran Garrote, The Big Stick, impulsada por el presidente Theodore Roosevelt, 1901-1909, quien dirigía el Departamento de la Armada, durante la guerra hispanoamericana, 1898-1902, que le dio control sobre Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam.

La Doctrina del Gran Garrote fue dominante en la política exterior de los Estados Unidos hasta 1939. Esta doctrina se impuso en las relaciones internacionales de los Estados Unidos, especialmente en el Caribe.

El presidente Roosevelt hizo circunnavegar el mundo con la llamada Gran Flota Blanca para mostrar el poderío de la nación norteamericana, y ponerla a jugar un papel en la finalización de la guerra ruso japonesa, que le valió el Premio Nobel de la Paz.

La Doctrina del Gran Garrote se caracterizó por justificar que los Estados Unidos podían intervenir en cualquier parte del mundo para defender sus intereses, lo que le justificaba incluso intervenir en asuntos internos de los países.

La Doctrina de Gran Garrote se proyectó principalmente en los países latinoamericanos y especialmente del Caribe. El Gran Garrote era por el fortalecimiento naval que tenía. Todavía la aviación militar ni comercial se había desarrollado. A ello acompañaba el papel del control que tenía o que podía influir de los medios de comunicación, de los periódicos, de la opinión pública, que cobraban auge.

En el Caribe y en Centroamérica la política del Gran Garrote se complementó con el desarrollo de las grandes inversiones monopólicas, especialmente en el campo de la agricultura como fue el de las plantaciones bananeras, que con la constitución de la United Fruit Company, en 1899, por el peso e influencia que tuvo en la vida política interna de las naciones centroamericanas, les dio apellido, paternidad y maternidad, las Bananas Republics o Repúblicas Bananeras, donde esta empresa ponía y quitaba presidentes, ponía y quitaba dictadores y militares gobernantes, controlaba Congresos legislativos y Cortes Supremas de Justicia.

La presencia de estas empresas y de la política del Gran Garrote dio origen a los movimientos antiimperialistas en todo el continente americano, con mucha fuerza en las primeras décadas del siglo XX,

En su diplomacia del Gran Garrote, el presidente Roosevelt además de sus fortalezas militares, le daba importancia a las relaciones diplomáticas y al cuidado con sus interlocutores de manera que en su relación no parecieran derrotados, debilitados o sometidos ante él.

La nueva política de dominación de Trump no se distancia en nada de sus antecesores, en la conceptualización de dominación mundial que quiere ejercer. La doctrina Monroe fue un diseño de una visión global de dominación.

La Doctrina de Gran Garrote se hizo sentir en el Caribe desde diciembre de 1902 cuando Alemania, Inglaterra e Italia bloquearon el puerto de Maracaibo, en Venezuela, en que Estados Unidos les impuso un arbitraje ante el Tribunal de la Haya.

La derrota de España en 1898 por parte de los Estados Unidos rearticuló alianzas, en ese momento, de algunos países latinoamericanos con europeos.

Frente al intervencionismo norteamericano no hay posibilidad real de detenerlo si se quiere imponer por la fuerza en el continente americano. La alianza de Estados Unidos con Inglaterra, en 1982, con motivo de la ocupación inglesa de las Malvinas, puso en evidencia que el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, de las naciones latinoamericanas, en la Organización de Estados Americanos, OEA, que no pudo invocarse a favor de Argentina, es letra muerte para la defensa de los intereses de los países de la OEA, si se ponen en juego los intereses imperiales.

La nueva política global de Donald Trump, de un nuevo Garrote, que marca gravemente sus intereses en sus relaciones internacionales, específicamente en el campo económico, de los tratados de comercio y de sus relaciones militares es un hecho real. Las visitas de sus enviados de gobierno, a modo de procónsules, tanto a países latinoamericanos como europeos, es muy clara. Se está con él o contra él. Se hace el mundo o se rehace bajo su visión, siguiendo a Lincoln de que la mejor esperanza de La Tierra es con los Estados Unidos.

Las políticas intervencionistas y militaristas fueron el sello de las relaciones internacionales de los Estados Unidos en el siglo XX y durante el siglo XXI, donde han continuado y se diseña actualmente el andamiaje de las relaciones internacionales bajo la “Doctrina Donroe”, la del bicentenario de la Doctrina Monroe.

 

Artículo publicado en la revista internacional MEER. Compartido con SURCOS por el autor.

El “proyecto jaguar” de la electricidad

Luis Paulino Vargas Solís

El proyecto de ley número 23.414, llamado de “Armonización del Sistema Eléctrico”, es, en realidad, un “proyecto jaguar” de la electricidad: tan chapucero como lo eran los “proyectos jaguar” del presidente Chaves y, por lo demás, un adefesio y un mamarracho similares.

Voy a sintetizarlo en 10 puntos:

1. Al modo de premisa de base, una precisión importante: el servicio de electricidad es de grandísima importancia estratégica: para el eficaz funcionamiento de la economía, para la promoción de formas equilibradas de desarrollo y desde el punto de vista de la calidad de vida de la población. Por lo tanto, es deseable y necesario que este sector se regule con base en políticas de Estado, o sea, políticas que den lugar a una planificación integral y de largo plazo, libre de influencias politiqueras cortoplacistas y sin intrusión de intereses privados localizados.

2. Puede que el sistema actualmente vigente no cumpla a plenitud con esas condiciones. Necesitamos mejorarlo, sobre todo para blindarlo de cualquier influencia politiquera cortoplacista, pero de ninguna manera se debe desmantelar, como se pretende en este proyecto.

3. Este proyecto tiene tres defectos fatales: subordina el desarrollo del sistema eléctrico a los antojos y ocurrencias del gobierno de turno; lo hace vulnerable a los intereses de las empresas privadas que participen en este negocio; y lo subordina a criterios de mercado, o sea, a criterios cortoplacistas de rentabilidad privada.

4. Los mecanismos de planificación que se incorporan son débiles, laxos e imprecisos. Se habla de “planificación indicativa” y a la hora de explicar qué se entiende por tal cosa, se recurre a la siguiente estratagema: a) explícitamente se indica lo que no es (artículo 13), definido de acuerdo con las mejores conveniencias privadas; b) pero cuando se trata de definir lo que sí es, se recurre a abstracciones vaporosas e inaprensibles, haciendo imposible saber de qué va realmente la cuestión.

5. Aparte la vaguedad, esa “planificación indicativa” viene a ser un gatito (que jamás un jaguar) destentado: nada obliga a los actores participantes en el mercado eléctrico a acatar lo que se “indique”, con lo que, al cabo, el asunto viene siendo “un saludo a la bandera”, una bocanada de humo en el viento. Las cosas quedan libradas a la voluntad, anónima y caótica, del mercado.

6. Una vez que se separa el grano de la paja, lo que tenemos es un sistema regido por criterios cortoplacistas de rentabilidad. Eventualmente esto provocaría un desarrollo desordenado proclive a la creación de sobrecapacidad instalada, que tendría indeseables consecuencias ambientales, y cuya salida presuntamente estaría en la venta a otros países centroamericanos…siempre que estos lo necesiten y quieran comprarlo (algo que nadie, a priori, puede garantizar).

7. No puede entonces descartarse que terminemos subsidiando a las empresas cuya producción, por excedentaria, carece de demanda. Pero es que, además, el sistema tarifario quedaría estructurado desde la determinación del costo marginal, en función, por lo tanto, del productor menos eficiente, generando o bien ganancias extraordinarias para quienes sean más eficientes o bien tarifas excesivas para las personas usuarias, o quizá ambas cosas. Porque si no se hace de esa forma, seguramente algunas inversiones resultarían redundantes y las empresas quebrarían.

8. Pero es que, además, la ley contempla, de forma explícita o solapada, diversos mecanismos de subsidio, que, de una u otra forma, impactarían sobre las finanzas públicas o sobre las tarifas que pagan las personas usuarias. Artículo 48: la capacidad contratada deberá pagarse, sea que se utilice o no.

9. Absolutamente nada en el proyecto garantiza universalidad del servicio ni equidad en el acceso y disponibilidad. De hecho, se desmantela el sistema de subsidios cruzados que, en su propio funcionamiento, incorpora estructuralmente el ICE, gracias a lo cual el servicio adquiere universalidad y llega a grupos sociales carenciados y a regiones alejadas, poco habitadas y empobrecidas. La preeminencia del criterio de rentabilidad privada hace imposible dar cumplimiento a este objetivo.

10. En correspondencia con lo anterior, las personas usuarias no tienen ninguna incidencia ni representación, como tampoco lo tienen entidades u organizaciones que aporten criterios técnicos y científicos independientes.

Sería una gravísima irresponsabilidad que esto se apruebe.

Ante la trágica muerte de una joven madre en Alto Telire

José Atencio Caballero nos deja esta reflexión en relación con la trágica muerte de una joven madre en Alto Telire. Él es docente de Alto Bley (una comunidad del Territorio de Alto Telire) y es quien tomó la foto que acompaña esta nota.

Que tristeza, esa foto la tomé ayer a las 5:10 de la tarde, esa y otras más donde se evidencia la mordedura de la serpiente y estoy muy dolido con los miembros que tienen que ver con la salud de esta población de Alto Telire.

Me pregunto para qué tanta inversión millonaria en infraestructura de la CCSS si sólo vienen a atender tres días cada tres meses y se van quedando todo enllavado y no queda ninguna persona que pueda socorrer a las personas cuando tengan una emergencia como la de ayer.

Sí en Alto Telire se dejaran sueros antiofídicos, hoy nuestra escuela no estuviera de luto, esta madre dejó huérfanos tres estudiantes nuestros, sin saber quién va a alistar a esos niños cuando vengan a la escuela, cómo le decimos a nuestros estudiantes que esos Ebais no están siendo de beneficio para la población; lástima la inversión porque solo en estructura se quedó́.

¿Cuántas más personas tendrán que fallecer para que se le dé una verdadera atención a esta zona?

No saben lo impotente que se siente uno sin poder hacer nada ante estos casos.

Como docente de Alto Bley levantaré mi voz e iré́ adonde tenga que ir para que otros niños y niñas no se queden huérfanos. He entendido con esta situación que los docentes no somos solo para enseñar a leer y sumar en un pueblo como estos, aquí́ también viven seres humanos que tienen derecho a todos los beneficios que tienen los costarricense”.

 

Información compartida con SURCOS por Gerardo Badilla.

Hablemos de «territorios disonantes», más allá de la gentrificación

Esteban Barboza Núñez*

La popularización del término gentrificación nos convoca a discutir la situación que enfrenta el litoral guanacasteco en la actualidad, con un explosivo desarrollo inmobiliario a lo largo de sus costas, principalmente de residencias y condominios de lujo. Parte de la cobertura que se le ha dado a este fenómeno tiene que ver, precisamente, con el uso del vocablo en cuestión para describirlo, incluso en contextos académicos.

Ahora bien, ¿qué tan adecuado resulta denominar el fenómeno inmobiliario de Guanacaste, y otras zonas costeras del país como gentrificación o causante de esta? ¿Es el uso de este término suficiente para entender las dinámicas que suceden en torno al acelerado desarrollo inmobiliario en la región? ¿Deberíamos pensar en otros enfoques para así entender mejor las particularidades del litoral guanacasteco?

El término gentrificación, acuñado por la socióloga británica Ruth Glass en los años sesenta del siglo pasado, se refiere al reacondicionamiento de espacios urbanos para ser ocupados por personas de clases sociales más privilegiadas que sus habitantes tradicionales, quienes son expulsados.

A lo largo de las décadas, el término se utilizó para describir este fenómeno, causado no solamente por las movilidades de las clases más pudientes, sino también de estudiantes, inversionistas especuladores y turistas. Estos últimos son los que han popularizado el vocablo, sobre todo en ciudades como Venecia, Barcelona, Londres o Nueva York, en donde inmobiliarias han adquirido y remodelado casas y apartamentos en las zonas más turísticas para alquilarlas, por medio de plataformas como Airbnb o Booking, a visitantes que solo están de paso, pero que les producen mayores ingresos que los residentes permanentes.

Esta combinación de turistificación, es decir, la conversión de un lugar en un enclave dedicado y dependiente del turismo, y del cambio de uso de viviendas existentes o la demolición de viviendas y la construcción de nuevos apartamentos de alquileres temporales, es lo que genera la gentrificación en ciudades de alta visitación.

Ahora bien, ¿sucede esto en el litoral de Guanacaste, muy dependiente del turismo? En Guanacaste hay lugares muy turistificados, como Tamarindo o El Coco, pero no exactamente ha ocasionado la compra, por parte de nuevos residentes y especuladores, de viviendas ocupadas por locales y su reacondicionamiento, como sucedió en Venecia o Barcelona. Lo que se da más bien es el uso de territorios abiertos y sin construcciones existentes, cerca de la costa, dedicados a actividades agrícolas, o que permanecían ociosos, para construir viviendas y condominios de lujo.

Esto acontece a través de un cambio de uso del territorio, que no necesariamente provoca la salida de los habitantes locales, sino que genera la formación de lo que hemos llamado “territorios disonantes”, caracterizados por los contrastes escandalosos entre la opulencia y la carencia, el lujo y la precariedad, la desigualdad y la exclusión en contextos muy próximos entre sí, en donde conviven, en condiciones muy desiguales, barrios populares y empobrecidos con condominios cerrados y residencias de lujo.

En la gentrificación en contextos urbanos es claro que esta exclusión y desigualdad también se dan, pero existen más posibilidades de movilidad por parte de las personas que ya no pueden permitirse vivir en un barrio gentrificado. En contextos rurales—y en el guanacasteco en particular—estas posibilidades son mucho más limitadas. La falta de opciones laborales y la alta dependencia del turismo, así como las distancias mayores, limita que las personas puedan desplazarse a vivir a otras comunidades más accesibles y menos encarecidas.

Al anunciarse Costa Rica como un paraíso verde, con selvas y playas a entera disposición del turista y del inversionista—así nos hemos promocionado desde los ochenta—, la inversión y el desarrollo inmobiliario van a procurar los territorios que reúnan esas características.

Entonces, el auge de la construcción relacionada con el sistema turístico en Guanacaste hace que se construyan espacios en territorios que calzaban con ese imaginario: abiertos y naturales, de gran belleza escénica y próximos o con vista al mar. Esto no necesariamente va a provocar la salida de las poblaciones locales—los espacios donde viven los habitantes locales no son del interés de estos desarrolladores—pero sí los van a dejar en una situación de exclusión y desigualdad persistentes, y eso puede ser aún peor que la gentrificación.

La disonancia se manifiesta en el condominio de lujo, con su propio acueducto, encerrado en su propia burbuja de amenidad, con servicios de ocio hechos a su medida, a una calle de distancia de una población local con todo tipo de problemas y carencias como la de escasez de agua, la falta de alcantarillado, calles sin asfaltar, viviendas deterioradas, amenaza de desastres naturales, violencia y crimen organizado.

Vivir en estas condiciones por supuesto que encarece el costo de la vida, debido a que aumenta la oferta de servicios destinados a los nuevos ocupantes, pero no la dedicada a los locales. Todo esto conduce a la precarización de las condiciones de vida de los habitantes locales y de los migrantes internos o del sur global, dedicados a trabajos de servicio de menor remuneración.

Ahora bien, ¿deberíamos abandonar el término gentrificación al hablar de lo que sucede en Guanacaste? No necesariamente. Usar la palabra facilita que nos entendamos, en términos generales, y también ayuda a la divulgación de este tipo de problemas; tiene una ventaja en la escena política y activista.

Sin embargo, Guanacaste y otras regiones costeras del país tienen particularidades que también deben verse con cuidado, para no caer en las generalizaciones que nos llevan a ver realidades muy distintas como si fueran la misma cosa.

*Coordinador del Observatorio de Turismo y Migraciones (Obtur) de la Sede Regional Chorotega de la Universidad Nacional (UNA).

Oficina de Comunicación
Universidad Nacional, Costa Rica

Teófilo Stevenson: el héroe del boxeo amateur

Gabe Abrahams

El boxeador cubano Teófilo Stevenson fue tres veces campeón olímpico y del mundo de boxeo amateur. Y, además, tuvo un compromiso permanente con su país. Este artículo recuerda su trayectoria.

Teófilo Stevenson Lawrence nació el 29 de marzo de 1952 en Puerto Padre, provincia de Las Tunas, Cuba. Su padre, Teófilo Stevenson Patterson, fue un inmigrante que llegó a Cuba desde la isla caribeña de San Vicente, una colonia de Gran Bretaña hasta 1979. Y su madre fue una cubana nativa, con ancestros que procedían de la isla de San Cristóbal, también una colonia británica hasta 1983.

Teófilo Stevenson empezó a entrenar muy joven con el ánimo de dedicarse al boxeo. Y, bajo la dirección del excampeón nacional cubano del peso semipesado John Herrera, inició su carrera peleando con boxeadores más mayores y experimentados que él.

Con el paso del tiempo, Stevenson mejoró poco a poco como boxeador y, en 1968, logró la medalla de oro del Campeonato Nacional Juvenil cubano en la categoría de los pesos pesados (más de 81 kilos).

Ese primer éxito de Stevenson provocó que los responsables del deporte cubano se empezasen a fijar en él. Andrei Chervonenko, entrenador principal del sistema estatal de deportes de Cuba tras la Revolución Cubana, se volcó con el joven boxeador.

En los dos años siguientes a su triunfo en el campeonato juvenil, Stevenson se preparó a conciencia, aumentó sus horas diarias de entrenamiento físico y técnico y perfeccionó algunos de sus golpes. Y los grandes resultados no se hicieron esperar.

En los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972, Teófilo Stevenson arrasó a sus rivales y se proclamó Campeón Olímpico de los pesos pesados. Los fulminó literalmente, convirtiendo cada uno de sus combates en una exhibición. En su pelea inaugural, el polaco Ludwik Denderys le duró treinta segundos. En su pelea de cuartos de final, el estadounidense Duane Bobick no pasó del tercer asalto, cayendo tres veces en la lona. En su pelea de semifinales, el alemán Peter Hussing le duró dos asaltos. Y la pelea por el oro olímpico la ganó sin subir al ring, porque el rumano Ion Alexe alegó estar lesionado, tal vez para evitar un duro correctivo.

Los Juegos Olímpicos de Múnich consagraron a Teófilo Stevenson como el mejor boxeador amateur del peso pesado del mundo.

Dos años más tarde, en el primer Campeonato Mundial de Boxeo Amateur disputado en La Habana, en el cual participaron 274 atletas de 45 países, Stevenson volvió a vencer en la categoría de los pesos pesados con gran autoridad, lo cual le situó como el máximo favorito para alcanzar la medalla de oro en los siguientes Juegos Olímpicos de Montreal. En la cita olímpica, Stevenson finalmente cumplió con las expectativas que estaban depositadas en él, realizando una nueva exhibición ante sus rivales y colgándose su segunda medalla de oro olímpica.

Entre sus dos primeros Juegos Olímpicos, Stevenson empezó a ser tentado en repetidas ocasiones desde Estados Unidos para pasarse al boxeo profesional. Pero él rechazó cada una de las ofertas que recibió. Stevenson fue fiel a Cuba y a su revolución.

Tras los Juegos Olímpicos de Múnich, al enterarse de que un estadounidense le había realizado una oferta de un millón de dólares por pelear con el campeón mundial de los pesos pesados del boxeo profesional Joe Frazier, se limitó a decir que “no me iré de mi país ni por un millón de dólares ni por mucho más. ¿Qué es un millón de dólares comparado con el amor de ocho millones de cubanos?”. Su decisión impresionó a Fidel Castro. “Merece el reconocimiento de nuestro pueblo por su éxito deportivo. Y dejó un ejemplo todavía más valioso que eso y es el instante en que le hablaron de la posibilidad de ganar un millón de dólares. Dijo que él no cambiaba a su pueblo por todos los dólares del mundo”, afirmó el líder cubano el 28 de septiembre de 1972.

Ya en 1978, Stevenson acudió al segundo Campeonato Mundial de Boxeo Amateur celebrado en Belgrado, Yugoslavia, y venció, de nuevo, en los pesos pesados.

Dos años después, Stevenson acudió a sus terceros Juegos Olímpicos, los de Moscú 1980, y se colgó otra vez la medalla de oro con una buena prestación. Lo habitual en el campeón cubano. Stevenson se convirtió de esta forma en el segundo boxeador de la historia en ganar tres medallas de oro.

El boicot de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) y los países comunistas como Cuba a los Juegos de Los Ángeles de 1984, una respuesta al boicot de Estados Unidos contra los Juegos de Moscú de 1980, le impidieron a Stevenson ganar su cuarta medalla olímpica. Pero, en 1986, el púgil cubano se desquitó de lo ocurrido en el tercer Campeonato Mundial de Boxeo Amateur, disputado en la ciudad de Reno, Estados Unidos. Se proclamó por tercera vez Campeón del Mundo, aunque, en esta ocasión, en el peso superpesado (más de 91 kilos). Stevenson dejó claro en su último mundial quién fue el mejor boxeador amateur del planeta durante las casi dos décadas que duró su carrera deportiva.

Finalizada esta, la vida prosiguió para Teófilo Stevenson, siendo fiel a su país y a la Revolución Cubana en todo momento. En esos años, Stevenson mantuvo una gran amistad con Fidel Castro y una admiración compartida con personajes de la talla de Nelson Mandela. Cuando Mandela visitó Cuba en julio de 1991, un año después de recuperar su libertad, solicitó con insistencia conocerle.

Además de sus medallas olímpicas y mundiales, Stevenson aglutinó a lo largo de su carrera deportiva otros triunfos en los Juegos Panamericanos, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, etc.

Entre los galardones que recibió por sus gestas deportivas, uno sobresale especialmente. En 1972, la URSS le concedió una distinción que muy pocos deportistas no soviéticos recibieron, la de Maestro Merecido del Deporte de la URSS.

Teófilo Stevenson murió en La Habana en 2012 víctima de un ataque cardíaco a la edad de 60 años. Su muerte conmocionó a Cuba y al mundo del deporte. Le sobrevivieron sus dos hijos.

Desde esa fecha, los homenajes a su figura se han sucedido. En febrero de 2025, la prensa internacional ha anunciado el último: una película de coproducción cubano-rusa que narrará su vida. Parece evidente que Teófilo Stevenson sigue muy presente en la memoria de los cubanos y de los aficionados al boxeo. Su talento deportivo y su fidelidad a una causa lo eternizan.

¿Qué es el implante coclear?

Dr. Julián Chaverri Polini
Otorrinolaringólogo
Miembro de Número
Academia Nacional de Medicina

El lenguaje oral que los seres humanos adquirimos, se debe entre otras cosas, a que tenemos una buena audición desde el nacimiento. Los dos primeros años de vida son básicos para la adquisición del lenguaje, debido a la gran plasticidad cerebral que hay en ese periodo. Si un recién nacido nace sin audición, anomalía sensorial congénita más frecuente, este bebé no adquirirá lenguaje oral espontáneamente, (sordera pre lingual). Por lo tanto, debe ser valorado por diferentes profesionales con el fin de emitir un diagnóstico médico sobre su audición; liderado por un otorrinolaringólogo, en donde colaboran además el audiólogo, el terapeuta del lenguaje, el radiólogo y un pediatra para los infantes (equipo multidisciplinario).

El oído está compuesto por un oído externo, un oído medio y un oído interno con funciones diversas. Una estructura del oído interno es el caracol (cóclea). La cirugía del implante coclear se puede realizar a niños y adultos que presenten una sordera importante producto de una lesión de las células sensoriales que se encuentran en las cócleas (sordera neurosensorial bilateral); también está indicada en aquellos que tengan sordera neurosensorial unilateral. El implante coclear se puede llevar a cabo en niños antes del primer año de vida y dicha implantación puede ser bilateral, ya sea simultánea (ambos oídos en la misma cirugía) o secuencial (los dos oídos implantados en diferentes cirugías).

Si el niño o niña nace con problemas auditivos, el paciente no va a adquirir el lenguaje oral por sí solo, requiere de ayuda profesional y de una eventual cirugía (implante coclear). Entre menos tiempo pase el niño sin audición, mejor será el resultado de la cirugía del implante coclear en lo que a la adquisición del lenguaje se refiere. Si realizamos cirugía del implante coclear a un paciente con sordera pre lingual antes de los 2 años de edad y a otro con 4 años de edad que tiene sordera pre lingual, los resultados en la adquisición del lenguaje serán muy diferentes, obteniendo mejores resultados en el que se implanta a la edad más temprana.

Por otra parte tenemos candidatos que habiendo adquirido el lenguaje, pierden la audición en forma importante y por ende se tornan candidatos al implante coclear. A estos pacientes (niños y adultos) se les cataloga como sordera pos lingual. Igualmente, entre menos tiempo transcurra entre la pérdida auditiva y la cirugía del implante coclear, mejor será el resultado para el paciente en retomar el lenguaje y los sonidos en general.

El implante coclear es un dispositivo electrónico que tiene dos partes. Una porción interna y otra externa. Se requiere de un acto quirúrgico para colocar la parte interna, la cual consta de dos partes: un transformador con un imán, el cual se coloca en la región mastoidea, debajo del cuero cabelludo y de electrodos que se insertan dentro de la cóclea.

El dispositivo externo se le coloca al paciente cuatro semanas posteriores a la cirugía al mismo nivel donde fue colocado el dispositivo interno. Esta porción externa consta de tres partes: un micrófono que capta los sonidos y los transforma en señales eléctricas; un microprocesador del sonido y del lenguaje el cual codifica las señales eléctricas y un transmisor que se encarga por medio de ondas de radio de transmitir la información a las partes internas del implante coclear. Con esto, se logra que la información pueda ser transmitida del medio ambiente al oído interno y a los centros de la comprensión del lenguaje en el cerebro.

UCR. Así suena y se escribe la música tradicional guanacasteca

Así suena y se escribe la música tradicional guanacasteca

Muy pocas partituras existían para resguardar los sonidos de una música que forma parte del alma regional de la música tradicional de Guanacaste. Un nuevo libro de la editorial UCR hace la tarea de escribir la música de la filarmonía de Santa Cruz.

 

Gabriela Mayorga López
Editora digital y periodista, Oficina de Comunicación Institucional, UCR

Indicadores de una gestión fallida que ponen en riesgo las conquistas de las mujeres

SURCOS recibió el documento Indicadores de una gestión fallida que ponen en riesgo las conquistas de las mujeres. Se trata de un análisis de la gestión pública a cargo de la presidenta ejecutiva del INAMU y de la ministra de la Condición de la Mujer.

El documento se refiere a dos ejes:

Violencia en contra de las mujeres e Igualdad y equidad de género. Ambas temáticas se subdividen en varios puntos. El documento cuenta con gráficos y tablas.

Le invitamos a descargar el documento desde el enlace del primer párrafo, o bien del siguiente vínculo.

Apertura de la VII Promoción de la Maestría en Gerencia de la Seguridad Alimentaria y Nutricional

La Maestría en Gerencia de la Seguridad Alimentaria y Nutricional (MGSAN) anuncia el inicio de su VII promoción, un programa diseñado para ofrecer una formación que combina teoría y práctica, mediante un plan de estudios innovador que comprende las siguientes áreas de formación:

Sustentabilidad de la Seguridad Alimentaria y Nutricional, que aborda los pilares de la SAN, disponibilidad, acceso, consumo, aprovechamiento biológico y estabilidad alimentaria, integrando la Seguridad Alimentaria y Nutricional (SAN) como un derecho humano y la perspectiva de las dimensiones del desarrollo sostenible.

Políticas de Seguridad Alimentaria y Nutricional, comprende el análisis de las políticas y de sus instrumentos en el ámbito global, nacional y local. Enfatiza en el análisis de las redes de políticas públicas y de actores estratégicos en el diseño, gestión y evaluación de las estrategias en SAN.

Gerencia y gestión holística de planes, programas y proyectos, vislumbra desde la identificación de ideas y espacios de acción en SAN, planes, programas y proyectos, hasta su diseño, formulación, planificación, dirección y evaluación de las acciones desde una perspectiva integral, participativa y multiactoral, así́ como de los conceptos e instrumentos de gerencia social y empresarial para su ejecución eficaz y sostenible.

La MGSAN plantea un abordaje holístico, multidisciplinario y actualizado de las diversas dimensiones de la SAN, entendida como una acción fundamental para el desarrollo pleno e integral del ser humano, mediante la reducción del hambre y la malnutrición, sustentado en los pilares de disponibilidad, estabilidad, acceso, utilización y consumo alimentario saludable y sostenible, como condición necesaria para la prosperidad socioeconómica, la equidad social, la protección ambiental y la preservación cultural, planteamiento enmarcado en los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS).

Por tal razón, la formación incorpora el desarrollo de capacidades humanas y sociales para llevar a cabo eficientemente procesos de diseño, gestión social, gobernanza multiactoral y gerencia de planes, programas y proyectos que contribuyan al mejoramiento de la calidad de vida y de la sociedad en general, dentro de los ámbitos comunitarios, nacional y regional, ante los actuales y permanentes desafíos del mundo globalizado.

Las competencias desarrolladas a lo largo del posgrado conllevan a un perfil ocupacional profesional, capaz de desempeñarse en ambientes universales o focalizados desde organismos públicos, académicos y privados relacionados con la SAN, entre ellos instituciones estatales de diversos ámbitos, empresas privadas, Organizaciones No Gubernamentales, asociaciones comunales, organismos internacionales e instituciones de docencia e investigación universitaria.

La MGSAN se imparte de manera virtual, con un modelo de enseñanza-aprendizaje centrado en el aprendizaje colaborativo entre estudiantes y profesores que facilita la creación de ambientes sociales dinámicos y de comunidades virtuales de aprendizaje, favoreciendo el intercambio de experiencias y optimizando el aprendizaje significativo. Además, permite la utilización de métodos de enseñanza y medios didácticos diversos y modernos estimulando el desarrollo de la creatividad y de nuevas habilidades y destrezas en los estudiantes.

Esta modalidad, a su vez, reduce la distancia geográfica entre los participantes, permitiendo involucrar a personas de diferentes países y lugares distantes, aumentando las posibilidades de acceso a la educación superior y ahorrando recursos por el impacto del proceso educativo.

El programa está dirigido a profesionales con título de pregrado y experiencia en el sector, interesados en potenciar sus habilidades y contribuir a la transformación del sistema de salud.

Para obtener más detalles sobre el proceso de admisión, fechas y el contenido del programa, los interesados pueden visitar el sitio web oficial de la MGSAN o ponerse en contacto directamente con la coordinación académica.

Sitio web: www.mgsan.org
Correo electrónico: mgsan@una.cr
Facebook: www.facebook.com/MGSAN.UNA

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Universidad Nacional, Costa Rica