El Frente Ecologista de Cipreses dio a conocer, mediante un comunicado de prensa del 13 de octubre, la denuncia formal que 227 personas vecinas, usuarias y trabajadoras de Cartago han suscrito sobre el estado de la ruta de travesía 30703, conocida como la ruta de La Puente, en el sector La Puente-Cipreses de Oreamuno. La campaña de recolección de firmas sigue activa.
La denuncia está dirigida al ministro de Obras Públicas y Transportes (MOPT), a la dirección ejecutiva del Consejo Nacional de Vialidad (CONAVI) y a la Contraloría de Servicios del MOPT y el CONAVI, con copia a la Alcaldía y al Concejo Municipal de Oreamuno. La iniciativa se ampara en el derecho de petición y de rendición de cuentas que establece la Constitución Política. Busca poner fin a lo que las personas firmantes califican como un “abandono sistemático” de una vía clave para la conectividad y el desarrollo de la zona alta de Cartago.
En la carta describen el estado de la ruta como “deplorable, ruinoso y sumamente peligroso”. Señalan que durante años las promesas de bacheo no se han concretado y que el asfalto se sigue deteriorando “hasta transformar una carretera vital en un campo de cráteres intransitable”.
Un impacto directo en la economía trabajadora
Las personas firmantes explican que la ruta dejó de ser un camino vecinal secundario y hoy es una vía de alto tránsito que conecta comunidades de la zona alta de Cartago y sirve de desahogo vial para miles de personas. El costo de su deterioro, señalan, recae sobre la clase trabajadora:
“Los ciudadanos de a pie, agricultores, comerciantes y trabajadores que a diario viajamos para ganarnos el sustento, estamos pagando facturas altísimas en reparaciones de suspensiones, llantas estalladas, aros rotos y dirección. Esto representa un golpe devastador para la economía de nuestras familias, en especial cuando ya pagamos puntualmente nuestros impuestos”, indica el documento.
Las preguntas a las autoridades
La comunidad pide respuestas concretas a dos preguntas:
¿Cuál es la razón técnica, administrativa o política para mantener en el abandono una ruta de tanta importancia para la conectividad de la zona alta de Cartago?
¿En qué fecha exacta (mes y año) está prevista una intervención integral y definitiva de la ruta 30703? Aclaran que no buscan “más parches temporales que se lavan con la primera lluvia”, sino una rehabilitación real de la estructura vial y de sus drenajes.
La carta advierte que “la paciencia de la clase trabajadora de Cartago llegó a su límite” y que no pueden seguir asumiendo “el costo de la inacción y del limbo competencial entre instituciones”. Las personas firmantes se reservan el derecho de tomar medidas de presión pacíficas si no reciben respuesta en los plazos de ley.
Respuesta del MOPT
El viernes 9 de octubre, el Despacho del Viceministerio de Infraestructura del MOPT acusó recibo de la denuncia y la trasladó, mediante el oficio MOPT-DVI-TC-1060-2026, a la Gerencia de Conservación de Vías y Puentes del CONAVI. El traslado se dirigió al Ing. Luis Alvarado Arce, director de la Región Central, y al Ing. Braulio Fonseca Ramírez, ingeniero de zona, para que atiendan la solicitud según sus competencias y respondan directamente al Frente Ecologista de Cipreses.
La recolección de firmas continúa
Las personas organizadoras hacen un llamado a más personas usuarias, vecinas y sectores afectados a sumarse en los próximos días. La campaña se difunde con la etiqueta #ReparacionRuta30703 y el lema “Cartago no se calla”. El comunicado concluye que “el desarrollo y la seguridad vial no son un favor, sino un derecho fundamental para quienes transitan y sostienen la economía de Cartago”.
Nicolas Boeglin Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho UCR nboeglin@gmail.com
A tres años de cumplirse el inicio de las operaciones de destrucción total de la Franja de Gaza por parte de Israel, en «venganza» al ataque perpetrado por Hamás el 7 de octubre del 2023, y que califica como genocidio según expertos y diversos órganos de Naciones Unidas, la responsabilidad de los medios de prensa plantea algunas interrogantes muy válidas en cuanto al tratamiento de la información cuando se trata de informar sobre lo que ocurre en Gaza.
La forma tan peculiar de «informar» al mundo por parte de diversas agencias internacionales de noticias y medios de prensa, sea a nivel nacional, sea a nivel internacional, y tendiente a minimizar las exacciones a las que se libra Israel en Gaza desde hace más de tres años, es analizada en el último informe de la Relatora Especial sobre el Territorio Palestino Ocupado, la jurista italiana Francesca Albanese.
El informe se centra en tres aspectos muy concretos que se interrelacionan: la eliminación física de periodistas palestinos y su intimidación, el control de la información en Israel y otro que debería (¡por fin…!) suscitar cierto debate en Europa, Estados Unidos y Canadá, pero también en América Latina, en particular en Costa Rica: la reproducción automática por parte de los medios de comunicación occidentales y las plataformas digitales del discurso israelí, que consiste en legitimar los crímenes.
Foto extraída de esta nota de la BBC titulada «El tribunal de la historia nos juzgará. Y su conclusión será implacable con los que niegan que hay genocidio en Gaza»: Francesca Albanese, relatora de la ONU», edición del 19 de diciembre del 2024
El informe: breves extractos
Su informe se titula «Truth under the rubble: media in the time of genocide«. El texto integral de este informe A/81/249 está disponible en este enlace(en francés) y en este otro (en inglés) y su lectura completa se recomienda.
Una rápida consulta con cualquier motor de búsqueda en la red evidencia la casi nula difusión de este último informe de Francesca Albanese, pese a haber sido traducido en todos los idiomas oficiales de Naciones Unidas (véase enlace).
Su versión integral en castellano está disponible en este enlace.
En el punto 15 de su informe, leemos que:
«15. Israel ha justificado los ataques contra periodistas presentándolos como combatientes. Según el derecho internacional humanitario, los periodistas solo pierden la protección de que gozan como civiles si participan directamente en las hostilidades, y la carga de demostrarlo recae en quien ataca, ya que se presume su condición de civiles. La afiliación, la relación laboral o las opiniones expresadas no alcanzan ese umbral. Israel ha invertido este criterio al calificar a los periodistas de “terroristas” o “agentes de Hamás” —a menudo de manera póstuma y sobre la base de pruebas no reveladas o desacreditadas— para dar apariencia de legitimidad a homicidios ilícitos«.
Más adelante, el punto 39 se lee como sigue:
«39. En virtud del derecho internacional humanitario se presume que la infraestructura de telecomunicaciones tiene carácter civil y la alegación general de Israel de que la conectividad beneficia a Hamás no puede desvirtuar esa presunción ni satisfacer los requisitos para atacar un bien de carácter civil. En consecuencia, estos ataques contra infraestructuras y trabajadores de las telecomunicaciones constituyen ataques ilícitos contra civiles y bienes de carácter civil. Al provocar reiteradamente apagones de las comunicaciones, Israel ha aislado, como era de esperar, a la población civil, impidiendo el acceso a información vital, alertas sobre ataques y servicios de emergencia, vulnera al mismo tiempo el derecho del público a buscar, recibir y difundir información«.
En el punto 66, se señala por parte de la relatora Francesca Albanese que:
«66. El acceso determina la influencia. El análisis de contenido demuestra que los medios occidentales dependen en gran medida de fuentes israelíes, y que los funcionarios y grupos de presión israelíes gozan de un acceso privilegiado a los responsables de la adopción de decisiones en los medios, incluida la BBC. Las directrices editoriales internas muestran cómo esa influencia se traduce en la práctica. La guía de estilo de la BBC, por ejemplo, excluye a Gaza del territorio ocupado y especifica que la descripción “preferida” por el Gobierno de Israel para la Ribera Occidental y Gaza es la de territorios “en disputa”, sin indicar que ello es contrario al derecho internacional. La BBC también afirma de manera engañosa que los “puestos de avanzada no equivalen a asentamientos” y que son “muy diferentes” porque los puestos de avanzada no están autorizados por el Gobierno de Israel y “lo desafían”. Sin embargo, distintos Gobiernos israelíes han protegido y legalizado retroactivamente puestos de avanzada ilegales, ampliando así la colonización ilegal. De manera similar, directrices internas filtradas de The New York Times aconsejan cautela respecto del uso de términos como “genocidio”, “limpieza étnica” y “territorio ocupado”, e instruyen a los periodistas a utilizar el término “Palestina” únicamente “en casos muy excepcionales” «.
En el punto 72, leemos que:
«72. Cuando ciertos hechos ya no pudieron seguir negándose ni “camuflándose”, la cobertura informativa con frecuencia omitió o minimizó la responsabilidad de Israel. Un análisis de contenido ha concluido que la BBC actuó de ese modo en el 83 % de los titulares pertinentes y The New York Times en el 65 %. Un ejemplo particularmente ilustrativo es el caso de Hind Rajab, asesinada por fuerzas israelíes, cuya muerte sigue siendo presentada por la BBC bajo el titular: “Hind Rajab, de 6 años, hallada muerta en Gaza días después de realizar llamadas pidiendo ayuda” «.
Nos permitimos reproducir sus últimas tres recomendaciones, las cuales deberían interpelar a muchos en el mundo de la comunicación y del periodismo:
«97. Las organizaciones de medios de comunicación y las plataformas en línea deben dejar de encubrir la propaganda bajo la apariencia de periodismo. Con ese fin, deben:
a) Verificar las afirmaciones de las partes beligerantes antes de publicarlas y emitir rectificaciones con la misma visibilidad;
b) Poner fin a las represalias contra periodistas por expresiones relacionadas con Palestina y reparar los daños causados;
c) Cesar la eliminación arbitraria de informaciones relativas a posibles crímenes internacionales y proporcionar explicaciones transparentes y mecanismos de recurso;
d) Llevar a cabo una diligencia debida reforzada en materia de derechos humanos y derecho internacional, especialmente en situaciones que presenten un riesgo grave de que se cometan crímenes atroces, incluido el genocidio;
e) Conservar los contenidos que documenten posibles crímenes internacionales y ponerlos a disposición de los mecanismos de rendición de cuentas, con sujeción a las salvaguardias adecuadas.
98. El Fiscal de la Corte Penal Internacional debe investigar la incitación directa y pública a cometer genocidio por parte de funcionarios gubernamentales y figuras mediáticas en el marco de la investigación en curso sobre Palestina.
99. Las organizaciones de periodistas, la sociedad civil y el público deben defender a quienes documentan atrocidades, exigir rendición de cuentas y mantener la atención sobre los periodistas detenidos y desaparecidos; asimismo, nunca deberían olvidar que el periodismo deja de cumplir su función pública cuando se limita a reproducir las afirmaciones del poder en lugar de someterlas a un escrutinio riguroso».
Algunas reflexiones sobre la inclaudicable labor de Francesca Albanese
La lectura integral de este último informe se recomienda para entender mucho mejor el proceso de deshumanización de las víctimas palestinas al que se han prestado innumerables salas de redacción en todo el mundo, y la instrumentalización política del dolor de las víctimas israelíes del ataque sufrido el 7 de octubre del 2023 por parte de las actuales autoridades israelíes. Adicionalmente, la poca solidaridad de importantes gremios de comunicadores con los periodistas asesinados deliberadamente por Israel en Gaza, pero también en el Líbano, evidencia el nivel al que se ha podido llegar por parte de algunos directivos de estas entidades (incluyendo los gremios de la prensa en Costa Rica). Dicho sea de paso, en el caso de Costa Rica, no se ha escuchado nada en tres largos años por parte del Colegio de Médicos sobre la situación imperante en Gaza, la destrucción sistemática de la red hospitalaria, el asesinato deliberado de médicos palestinos o su encarcelamiento injustificado por parte de Israel, o el hecho que Gaza concentre la mayor cantidad de niños amputados.
Recientemente tuvimos la ocasión de referirnos a la tercera conmemoración de esta fatídica fecha, haciendo ver que uno tras uno, los mitos de la narrativa oficial israelí poco a poco se van desvaneciendo, en particular gracias a la valiente y sostenida labor de periodistas de investigación israelíes: véase al respecto nuestra nota titulada «A tres años del 7 de octubre del 2023: genocidio, crímenes y límites de la manipulación de la información».
Pese a una intensa campaña de desprestigio contra la jurista Francesca Albanese por parte de Israel y de Estados Unidos, ampliada por los círculos afines y varias cadenas internacionales de noticias, España en mayo del 2026 le otorgó la máxima distinción del Orden al Mérito Civil (véase comunicado oficial del Palacio de la Moncloa). Se trata de un reconocimiento de España a su persistente labor de documentación y de denuncia, y que bien podría inspirar a muchos otros Estados y entidades en el mundo dada la contundencia de sus informes y sobre todo la justeza de sus análisis: desde su primer informe titulado «Anatomía de un genocidio» (véase enlace).
En el caso de Costa Rica, la UCR le otorgó su máxima distinción, el Doctorado Honoris Causa, que debería venir a recibir en los próximos meses (véase artículo del Semanario Universidad de marzo del 2026). En abril del 2025 se informó de un intento por parte de un egresado de la UCR de restarle validez a esta decisión del Consejo Universitario de la UCR, el cual como era de prever fracasó (véase notadel Semanario Universidad). No se tiene idea exacta del número de egresados de la UCR como para valorar la pertinencia de las «gestiones» realizadas por un solo egresado en contra de la decisión de la máxima instancia dentro de la UCR.
A modo de conclusión
Más allá de la importancia relativa otorgada a una gestión fracasada, este informe de Francesca Albanese debería interpelar en Costa Rica al gremio de la comunicación y del periodismo, así como en muchas otras partes del mundo.
Es muy posible que este nuevo informe le depare a su autora nuevas campañas de Israel y de Estados Unidos (y de sus círculos de influencia) tendientes a intimidarla y a desacreditarla, y esta vez con la complicidad de algunas salas de redacción de medios citados en su informe. En febrero del 2026, una «fake new» sirvió de pretexto para que Francia anunciara que la acusaría oficialmente de antisemitismo en Naciones Unidas: un burdo montaje al que se prestaron las actuales autoridades galas, analizado en esta notade este medio de prensa digital. Sin dejarse en lo más mínimo intimidar su «Réponse a mes détracteurs» publicada en Le Monde Diplomatique (véase enlace) un mes después, hizo ver lo maleable que puede resultar la diplomacia gala a veces cuando se trata de acusar de algo a los críticos al accionar insensato de Israel en Gaza. A raíz de tan indecoroso papelón de las máximas autoridades en Francia, una asociación de juristas depositó una demanda ante la justicia francesa contra las autoridades galas por propagación de hechos falsos (véase comunicadocuya lectura se recomienda).
Recientemente, la técnica que consiste en intimidar a voces críticas sobre lo que ocurre en Gaza y a periodistas de investigación israelíes se volvió a verificar en el caso de los directores del documental «Naza» presentado durante la Bienal de Venezia del 2026, y que provocó una larga ovación de los presentes (véase nota de RSF al respecto): este documental no solamente atemoriza a círculos políticos y militares en Israel, como bien lo apunta desde el mismo titular este artículo publicado en Magazine+972 en Israel. Cabe precisar que el estreno de este documental previsto para el pasado 10 de octubre en la capital costarricense fue sorpresivamente cancelado, sin explicación alguna por una sala de cine costarricense (véase nota del Semanario Universidad). Otras salas de cine confirmaron posteriormente su total anuencia y disposición a proyectarlo en días venideros, con lo cual las «gestiones» para impedir su proyección en Costa Rica también fracasaron para sus autores (véase nota de Delefoco): sobre estas últimas «gestiones«, agradecemos desde ya a nuestros estimables lectores ayudarnos a conocer más en detalle el origen de las mismas, que al parecer impresionaron a algunos directivos y ello pese al reconocimiento internacional generalizado obtenido por este valioso documental (enviando los documentos que se considere pertinentes a : cursodicr@gmail.com). Claro está, el cancelar a último momento esta proyección despertó el interés de muchos más en Costa Rica y se debe desde este punto de vista «agradecer» la publicidad adicional generada.
No sería la primera vez que se busca silenciar a Francesca Albanese e intimidarla: en efecto, en el mes de julio del 2025, tuvimos la oportunidad de analizar en una nota publicada en el portal de la misma UCR, las insólitas sanciones adoptadas por Estados Unidos en contra de esta valiente jurista italiana, titulada » Gaza-Israel: desde una Costa Rica omisa, apuntes sobre las sanciones de Estados Unidos contra Francesca Albanese» (véase enlace). Un texto que ya concluíamos en aquel momento señalando que:
«Las ya habituales vociferaciones y gesticulaciones de todo tipo a las que Israel y la actual administración norteamericana han procedido para descalificar la labor de Francesca Albanese, ya no impresionan mayormente, salvo algunos pequeños círculos que gravitan alrededor de las embajadas de Israel».
Inclaudicable e incansable, es también lo que fue recientemente reconocido a una jurista con el otorgamiento del Nobel de la Paz el pasado 9 de octubre a la jueza sudafricana Navanethem Pillay (más conocida como Navi Pillay): este prestigioso premio viene a premiar su imperturbable labor en favor del derecho y de la justicia para las víctimas, siendo en los últimos años llamada a presidir la Comisión de Investigación Independiente sobre la situación en Palestina, cuyos informes están disponibles desde el 2021 en este enlace oficial de Naciones Unidas. Una de sus primeras intervenciones públicas después del 7 de octubre del 2023 (en abril del 2024) resuena como una clara advertencia desoída por muchos: véase al respecto el texto integral de su intervención.
En el informe de septiembre del 2025, las conclusiones de esta comisión fueron contundentes: es un genocidio lo que se observa en Gaza (véase enlace oficial e informe presentado en aquella ocasión y videode su conferencia de prensa).
La cofundadora de SalveMonos dedicó más de dos décadas a impulsar soluciones para proteger a los animales silvestres y trabajó durante años por el bienestar de las comunidades costeras.
Comunicado de SalveMonos
Simona Daniele falleció el jueves 8 de octubre de 2026, dejando un legado importante en la protección de la fauna silvestre y el trabajo comunitario en Costa Rica.
En 2004, preocupadas por la muerte de monos congos por electrocución en Guanacaste, Simona Daniele y Patricia Sterman decidieron actuar. Con su tiempo y esfuerzo, impulsaron un proyecto que permitió construir los primeros 12 puentes de fauna silvestre en la zona. Aquella iniciativa marcó el inicio de un trabajo sostenido para reducir los riesgos que enfrenta la fauna silvestre. Su trayectoria reflejó la importancia del liderazgo comunitario y la participación ciudadana para impulsar cambios.
En Guanacaste, una provincia que enfrenta importantes presiones sobre sus ecosistemas y su biodiversidad fue una lideresa cuyo aporte a la conservación se manifestó en años de trabajo directo y constante. Participó en iniciativas de siembra de árboles, monitoreo de fauna silvestre y búsqueda de soluciones para reducir las amenazas que enfrentan los animales, además de atender de forma cotidiana los reportes de situaciones que requerían intervención. Su labor contribuyó a mantener la protección de la fauna silvestre en la agenda comunitaria e institucional, y representa el aporte de las mujeres que, desde el trabajo de campo y la acción ciudadana, han sido fundamentales para la conservación de los recursos naturales.
Desde su creación, SalveMonos ha instalado 313 puentes de fauna arbórea para facilitar el desplazamiento seguro de los animales silvestres. En los últimos tres años, también ha presentado más de 300 denuncias ambientales ante el Sistema Integrado de Trámite y Atención de Denuncias Ambientales (SITADA) del MINAE, como parte de su labor de incidencia y defensa de la fauna silvestre.
A estas acciones se suman más de 2.000 rescates de animales silvestres, de los cuales alrededor de 1.500 corresponden a casos de fauna afectada por electrocuciones, principalmente monos aulladores.
Quienes la conocieron recuerdan su determinación para actuar ante las injusticias y su convicción de que cada persona puede aportar desde su propio entorno. Como expresó Patricia Sterman al recordar a su amiga y compañera:
“Simona es una mujer irremplazable. Nadie podrá ocupar su lugar ni igualar el alcance de todo lo que hizo. Pero ella misma nos dejó un mensaje muy claro: ‘Dejen de preocuparse y ocúpense. Cada uno, desde su pequeño círculo, puede hacer algo’”.
Originaria de Italia, Simona llegó a Costa Rica en 1995 y encontró en Tamarindo un hogar. Su compromiso con el bienestar de las personas la llevó a involucrarse activamente en distintas iniciativas comunitarias. Fue presidenta de la junta directiva de CEPIA, organización que trabaja para mejorar las oportunidades y el bienestar de niñas, niños y adolescentes de comunidades costeras de Santa Cruz. También fue cofundadora de Halfway Home, una iniciativa dedicada a la protección de animales domésticos, entre otras contribuciones a la comunidad.
Simona deja a su esposo y a sus dos hijas, así como a una amplia comunidad de personas que compartieron sus proyectos y su compromiso con la protección de la vida silvestre, la defensa del territorio y el fortalecimiento de las comunidades, especialmente a través del empoderamiento de las mujeres.
Su legado permanece en las iniciativas que ayudó a impulsar, en las personas que inspiró y en quienes continúan trabajando para convertir la preocupación en acciones concretas.
Foto realizada por Gina Malavassi durante el conversatorio “Mujeres en la Conservación”. UCR Liberia, junio de 2025.
“Pasemos de las críticas a la acción”, dice el exmagistrado.
El exmagistrado de la Sala Primera Ricardo Zeledón Zeledón, especialista en derecho agrario, hizo un llamado a la ciudadanía para que se presente ante la Sala Constitucional a oponerse a la apertura del Centro de Alta Contención de la Criminalidad Organizada (CECCO). Según informa, la presidenta de la República, Laura Fernández Delgado, lo inaugurará el miércoles 14 de octubre al mediodía.
Zeledón sostiene que el CECCO es una copia del modelo carcelario de El Salvador, el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) impulsado por el presidente Nayib Bukele, al que califica como propio de un régimen autoritario y violatorio de los derechos humanos. Advierte que, tras la inauguración, el Ministerio de Justicia y Paz trasladaría a unas 5.100 personas privadas de libertad al nuevo centro bajo la clasificación de máxima seguridad, sin estudios previos y sin consulta a los jueces de ejecución de la pena.
Según el exmagistrado, el centro se construyó con planos y arquitectos salvadoreños y con financiamiento costarricense y extranjero, sin pasar por el Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos, la Municipalidad de Alajuela ni la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA). Afirma además que se han opuesto al CECCO la Defensoría de los Habitantes, un organismo contra la tortura y diversas instituciones internacionales.
Un recurso de amparo pendiente
Zeledón informa que el 30 de septiembre presentó un recurso de amparo ante la Sala Constitucional, expediente 26-036376-0007-CO, contra la presidenta Laura Fernández Delgado; el ministro de la Presidencia y de Hacienda, Rodrigo Chaves Robles; y el ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar Vargas. Señala que el recurso aún no ha sido cursado y que, a su juicio, la Sala ya debió dictar medidas cautelares para impedir la inauguración y el traslado de las personas privadas de libertad.
“Debemos pasar de las críticas a la acción”, plantea Zeledón, y recuerda que “todos estamos legitimados para oponernos a la apertura y a que se nos oiga”. Pide a la ciudadanía redactar cualquier escrito de oposición y presentarlo o enviarlo a la Sala Constitucional dentro de ese expediente. Señala que la Sala está abierta las 24 horas, los 7 días de la semana.
Cómo presentar el escrito
Según indica el exmagistrado, el escrito solo debe llevar este encabezado:
El suscrito (o la suscrita), NOMBRE, ESTADO CIVIL, PROFESIÓN U OFICIO, VECINO(A) DE …, CÉDULA …
SALA CONSTITUCIONAL AMPARO 26-036376-0007-CO RICARDO ZELEDÓN ZELEDÓN contra LAURA FERNÁNDEZ DELGADO, presidenta de la República; RODRIGO CHAVES ROBLES, ministro de la Presidencia y de Hacienda; y GABRIEL AGUILAR VARGAS, ministro de Justicia y Paz.
A continuación, se redacta la oposición a la apertura del CECCO y al traslado de las personas privadas de libertad.
La cárcel, en el siglo XIX francés, fue símbolo de modernidad y exclusión. Eugène Sue, en Los misterios de París (1842–1843), la retrató como destino inevitable de los marginados: “La prisión es el horizonte de los pobres, el lugar donde la miseria se convierte en delito.” Honoré de Balzac, en Esplendores y miserias de las cortesanas (1838–1847), la convirtió en escenario de corrupción y ruina moral, mostrando que los barrotes no eran más que prolongación del poder económico. Los hermanos Goncourt, en La fille Elisa (1877), mostraron la prisión como el último peldaño de la degradación femenina: “La mujer pobre no cae por el crimen, sino por la fatalidad social que convierte su miseria en culpa.” La literatura entendió pronto que la cárcel no era espacio de justicia, sino teatro donde la sociedad exhibía su desigualdad. La ironía histórica es que, mientras Europa se jactaba de haber dejado atrás los suplicios públicos, lo que realmente inauguraba era una maquinaria más sofisticada de control: muros, barrotes y reglamentos que disfrazaban la represión con el lenguaje del progreso.
En el siglo XX, Michel Foucault desmontó esa ilusión humanista con bisturí filosófico. En Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión (1975) escribió: “La prisión no corrige, vigila; no libera, disciplina.” El panóptico, esa metáfora de la mirada invisible, se convirtió en el emblema de una sociedad que controla sin necesidad de látigo. La ironía es que la cárcel, presentada como conquista civilizatoria, era en realidad el laboratorio de la dominación. Y hoy, Costa Rica repite la escena con un guion ya escrito: se levanta un nuevo centro penitenciario como promesa de seguridad, mientras se desmantelan las políticas sociales que prevenían la exclusión. La historia se repite, pero con disfraz tropical: la República que abolió el ejército ahora multiplica cárceles y entrega soberanía, como si la memoria de la paz fuera un lujo que ya no podemos permitirnos.
No es casual que Víctor Hugo, en Los Miserables (1862), mostrara que el destino de los pobres era la muerte prematura o la cárcel. Jean Valjean, condenado por robar un pan, encarna la paradoja de un sistema que castiga la miseria en lugar de combatirla: “El hambre no es delito, pero la justicia lo convierte en crimen.” Esa alegoría sigue vigente: los miserables de hoy no son criminales por naturaleza, sino víctimas de un Estado que recorta derechos y multiplica barrotes.
El presupuesto 2026 desnuda la lógica del subsuelo: se recortan pensiones, becas, comedores escolares, transporte estudiantil, vivienda y cuido infantil, mientras aumentan los gastos en Presidencia, Hacienda y Asamblea Legislativa, con asesores, vehículos y pines de oro. La república se desvanece: menos derechos, más cárceles, más cuchillos en la mano de la patria agraviada.
Defender la independencia judicial no es encubrir la corrupción ni negar la lentitud de la justicia laboral. Es impedir que la justicia se convierta en rehén del poder político. La Sala Constitucional, tantas veces protectora de derechos sindicales y laborales, está bajo amenaza. Si cae, ¿quién defenderá al trabajador despedido injustamente, a la mujer discriminada, al ciudadano frente al abuso del Estado?
Jorge Debravo escribió: “Yo no quiero que la patria tenga cuchillos en la mano.” Ese verso hoy es consigna política. No queremos una republiqueta punitiva al estilo Bukele, sino una patria que se parezca a la dignidad, a la memoria, a la justicia sin miedo.
El subsuelo de Dostoievski es nuestro espejo: alienación y resentimiento marcan la vida pública, diputados que rechazan candidatos, instituciones que callan, magistrados que guardan silencio cómodo. Y en medio de esa penumbra aparece el ministro de Justicia, que un día se arrodilló frente a los reos no para reconocer su humanidad, sino para insultarlos y negarles toda dignidad. Ese gesto, más teatral que político, fue la confesión de un poder que desprecia a los más vulnerables y convierte la justicia en espectáculo de humillación. Hoy ese mismo ministro está siendo investigado, como si la ironía quisiera recordarnos que quien niega humanidad termina negándose a sí mismo. Dostoievski escribió en Notas del subsuelo (1864): “Soy un hombre enfermo… soy un hombre malo.” Esa confesión es hoy la voz de una institucionalidad que se niega a defenderse.
Hoy, proyectos que legitiman la violencia institucional amenazan con destruir esa memoria. Quienes denuncian ante la Sala Constitucional estas políticas infrahumanas, como el Dr. Ricardo Zeledón, serán maltratados en las oficinas presidenciales como enemigos de la sociedad. El subsuelo costarricense nos advierte: pronto las cárceles estarán llenas de opositores políticos a este modelo autoritario, también de mujeres y hombres excluidos por las políticas económicas en nombre de la seguridad colectiva. Sin embargo, como Debravo, repetimos: no queremos cuchillos en la mano de la patria, queremos justicia libre, digna y humana.
Lo irónico es que, como en El Salvador, los votantes podrían quedarse con la última página del libro: la ilusión de haber recuperado las calles, aunque sea de manera temporal, mientras la democracia se reduce a barrotes y decretos punitivos. La historia se repite con disfraz distinto, pero con la misma moraleja: la seguridad que se compra con miedo termina siendo la antesala de la represión.
Hoy resuena La Marsellesa en las calles de París, no como ritual oficial, sino como grito revolucionario que de nuevo reclama la República. La melodía, que es himno oficial, hoy se convierte en canto de insurrección. Y junto a ella, la bandera francesa ondea en las marchas: no como adorno protocolario, sino como río de telas rojas, blancas y azules que se mezclan con pancartas estudiantiles y estandartes sindicales. La República, arrebatada por las políticas antisociales de austeridad y la represión, vuelve a ser reclamada por su propio pueblo.
Desde mediados de septiembre de 2026, Francia vive una nueva insurrección de la dignidad. Lo que empezó como bloqueos en los liceos de Créteil y Bretaña —por aulas saturadas, techos que se caen y profesores ausentes— se ha convertido en un movimiento nacional que sacude universidades, sindicatos y plazas públicas. Entre el 15 y el 17 de septiembre, los estudiantes encendieron la chispa: exigieron más docentes, menos hacinamiento y edificios dignos. Los sindicatos de educación respondieron con huelgas el 21 de septiembre, y pronto se sumaron los del sector público. La protesta dejó de ser solo educativa: se convirtió en una denuncia contra la austeridad y el abandono social. Como una represa que intenta contener el cauce de un río desbordado, el poder levantó muros de silencio y represión; pero cada obstáculo anuncia la inundación.
Entre el 28 y el 30 de septiembre, la tensión escaló. Hubo enfrentamientos, incendios y más de 600 detenidos. El 1 de octubre, las universidades —Sorbonne, Lyon, Rennes— se unieron al paro, y la policía respondió con más de 1.900 arrestos en un solo día. Para el 10 de octubre, el balance era brutal: más de 5.000 detenidos, cientos de heridos, y un gobierno que promete “medidas rápidas” mientras la represión se intensifica. El Estado, que debería tender la mano como un puente de justicia, prefirió el garrote: disparó perdigones contra estudiantes, arrastró jóvenes por el suelo y golpeó profesores en las marchas. Pero cada golpe, cada arresto, cada perdigón, lejos de apagar la protesta, la convierte en río desbordado que anuncia nuevas inundaciones de dignidad.
El martes 13 de octubre, la Bastilla vuelve a ser símbolo. Estudiantes y sindicatos marchan hacia esa plaza histórica, no como gesto nostálgico, sino como reedición de la memoria revolucionaria. La Bastilla de hoy no son muros de piedra, sino las estructuras de un sistema que pretende domesticar la dignidad. Y como en 1789, la multitud se levanta para recordar que la libertad no se concede: se conquista en la calle, al ritmo de un himno que ya no pertenece al Estado, sino al pueblo que lo canta bajo una bandera que ha dejado de ser oficial para convertirse en estandarte de insurrección.
El siglo XX terminó, pero muchas de sus heridas permanecen: dos guerras mundiales, la Guerra Fría, la caída de la URSS, la desintegración de Yugoslavia y las intervenciones de las grandes potencias dejaron fronteras, memorias, alianzas y conflictos que todavía condicionan el presente. Europa vuelve a escuchar los tambores de guerra.
La historia ayuda a comprenderlo: para muchos países del Este europeo, la memoria de la dominación soviética alimentó su búsqueda de seguridad en la OTAN; desde Moscú, ese proceso fue interpretado como pérdida de influencia y seguridad estratégica.
Dos memorias. Dos lecturas del pasado. Un mismo continente.
Putin no es simplemente “el nuevo Hitler”. La comparación puede servir para estudiar determinados mecanismos históricos, pero también puede ocultar las diferencias entre dos épocas. Lo importante es comprender cómo la memoria histórica puede convertirse en fuerza política en el presente.
¿Y Costa Rica?
Aquí aparece nuestra propia historia.
En 1948, después de una guerra civil, se abolió el ejército. En 1949, esa decisión quedó incorporada a la Constitución. Y aquel antiguo espacio militar, el Cuartel Bellavista, terminó convertido en Museo Nacional.
Una sociedad que había vivido la guerra transformó un cuartel en un espacio de cultura y memoria.
Ese hecho también forma parte de nuestra identidad.
A ello se suman una tradición educativa y civilista construida durante décadas y el papel diplomático que Costa Rica desempeñó en la búsqueda de la paz centroamericana durante los años ochenta.
Por eso, frente a un mundo que vuelve a hablar de armas, fronteras y rearme, nuestra historia plantea una pregunta:
¿Puede una sociedad aprender de sus conflictos sin quedar prisionera de ellos? Quizá esa sea una de las grandes preguntas sociológicas de nuestro tiempo.
Porque la paz no es simplemente ausencia de guerra.
También puede ser una construcción histórica, institucional y cultural. Europa carga con sus memorias de guerra.
Costa Rica carga con las suyas, pero también con una decisión histórica: convertir la paz en parte de su identidad.
Bajo el fuego mordaz del arcabuz, la espada metálica diabólica, la sed de riqueza y el evangelio, inició la conquista y la colonización de América.
La historiografía tradicional afirma, mediante su propia narrativa, la construcción de varias mentiras, respecto al hecho histórico que sucede el 12 de octubre de 1492. Mentiras que pondremos en el tapete, a fin de ejercitar un nuevo estado de lectura crítica a estos acontecimientos.
Se afirma que en esa fecha Cristóbal Colón “des(cubre) América”, lo que supone un gran salto y paso para dar lugar a la primera globalización del mundo. Globalización que, bajo la política de alianzas y la complicidad de los traidores, de algunos reyezuelos indígenas, aceleraron este doloroso parto de “encontronazo cultural”.
Pero hagamos un pequeño examen del vocablo que nos pone en contacto con Europa. Previamente señalemos algunos enclaves históricos de este genocidio:
14 de marzo de 1519, año 1 Caña (matlacti ihuan eyi acatl), la llegada de Hernán Cortés coincide con la profecía del calendario azteca. El presagio tiene como destino la caída de Tenochtitlán.
1524, derrota de los Kíche y caída de Tecún Umán, por parte de Pedro de Alvarado; más tarde, y nuevamente con la complicidad de otros jefes indígenas, caen los kaqchikeles, Tz´útjiles y los mames. Dichosamente los territorios mayas sostuvieron una larga resistencia en el Petén y Verapaz.
16 de noviembre de 1532, Francisco Pizarro doblega la resistencia del imperio incaico y cae Atahualpa bajo los dominios perversos de la corona española
Colombia quedará más tarde bajo el dominio de Gonzalo Jiménez de Quesada. Fue un largo proceso que inició en 1499 y se prolongó hasta 1550.
En 1540, Pedro de Valdivia, en la guerra del Arauco logra un triunfo sobre los mapuches. Pero a estos pueblos originarios, como a los pueblos de Talamanca en Costa Rica, nunca pudieron someterlos del todo.
Primera mentira. DESCUBRIMIENTO: El prefijo “des”, refiere y connota una negación o inversión de la palabra a la que va antepuesto. Como sinónimos podríamos poner a su lado otras palabras como desconfiar, deshacer. El sema que refiere al verbo “cubrir”, denota la acción de poner algo encima, ocultar, resguardar. Colón, independientemente del punto que asuma el historiador, construye su hazaña bajo un código de mentiras, que son las que sirven de base en la enseñanza de los Estudios Sociales. “Miento”, es el presente del verbo mentir.
10 mil años, antes que Cristóbal Colón, llegara a estos territorios originarios, ya había iniciado la cultura productiva, mediante el uso y domesticación de algunas plantas. Pero, además, estas tierras habían sido visitadas por fenicios, vikingos y chinos. Lo que desmiente la afirmación del crédito que se le quiere dar a Colón.
Segunda gran mentira con que se teje este acontecimiento. Colón llevó un diario paralelo (Moreno Fraginals, 1973)). Esto demuestra que no hubo transparencia a la hora de comunicar lo que este nuevo continente para los ojos europeos guardaba.
Tercera falsificación. En la escuela se nos dice que llegó a nuestras tierras en tres carabelas. Falso. Los especialistas en náutica y navegación nos confirman que la aventura española se realizó en tres tipos de naves diferentes: Una carabela, una nao y una carraca. Esto debe tenerse presente para poder dimensionar el verdadero sentido y objetivo de esta empresa comercial e imperialista.
Cuarta duda. Colón escondió muy sutilmente su origen familiar, pero, además, no fue lo suficientemente transparente con los objetivos suyos, que estaban detrás de la empresa que le financiaron los reyes de España.
La quinta situación de duda.Esta refiere a 1502, respecto a la llegada a tierras costarricenses. En su mismo diario Bartolomé de las Casas y el hijo de Cristóbal Colón, Diego Colón, afirman que: “Llegué a la tierra de Cariay en donde me detuve a remediar los navíos y dar bastimentos y alimentos a la gente que venía enferma”. Nuevamente aquí, los especialistas al hacer la suma de los nudos náuticos (Moreno Fraginals, 1973) que se desprenden del mismo diario o bitácora de Colón demuestran que no fue en estas tierras donde Colón llegó en su cuarto viaje, sino cerca de las costas de Venezuela.
Sexta crítica. Para esta tesis la fuente principal será el libro de Juan Gil: Mitos y Utopías del Descubrimiento. Si Colón conocía que la tierra era redonda, surge la duda que se nos ha querido afirmar que él creyó encontrar el Cipango y el Catay, en las tierras de América. La meta de las tres embarcaciones: La Pinta, La Niña y la Santa María, no puede ser, en modo alguno, la tierra de Catay ni laCorte del Gran Khan, por muchas cartas y mensajes que llevase para el soberano chino; Colón se dirige a Cipango, y una vez alcanzada esta isla, que no es otra que la Ofir bíblica, considera que ha cumplido su promesa.
Finalmente, el 7 de noviembre de 1504, se tiene como fecha del regreso definitivo de Cristóbal Colón a España. La ruta de la acumulación originaria sentaba así los primeros pasos del mercantilismo, para afirmar más tarde el expoliador, explotador y salvaje sistema capitalista, frente a estos nuevos territorios que habían hecho del buen vivir y el respeto a la ecología y la madre tierra, su propia razón de ser, su propia existencia.
En los comicios en Brasil cerca de 160 millones de ciudadanos están convocados a elegir presidencia.
Brasil es el gigante de nuestra América por la extensión territorial y economía y su sistema electoral es muy parecido al venezolano, mediante máquinas de votación que ya están siendo distribuidas en todo el país.
Ya se empiezan a sentir movimientos para enturbiar esas elecciones donde se enfrentan en segunda ronda el candidato izquierdista a la reelección Ignacio Lula y el hijo del exgobernante encarcelado por golpista Jair Bolsonaro, movimientos muy parecidos a los dados en los fraudes electorales en Perú, Bolivia, Chile, Honduras, Colombia, Perú; maquinados mediante diversos métodos por el movimiento trumpista internacional para montar presidentes de ultraderecha.
Precisamente fue en Venezuela donde la oposición derechista montó un sistema de actas falsificadas para anteponerlas al sistema automatizado venezolano y cuestionar la elección de Nicolás Maduro.
Tengo mis aprensiones sobre Lula da Silva por sus debilidades políticas e ideológicas, sin embargo, para la salud de la izquierda continental, es preferible sin duda al candidato ultraderechista Bolsonaro. Por cierto, no he visto reclamar porque sea el hijo de un expresidente el candidato por la ultraderecha en Brasil, pero si en Nicaragua pusieran a Laureano, el hijo de Daniel Ortega, como candidato presidencial, como es muy posible, los veríamos pegando el grito al cielo, dirán que es dinastía.
Para EEUU es muy importante traer esta potencia a su redil, país fundador de los BRICS y hará, sin ningún tipo de escrúpulos, todos los esfuerzos necesarios para ello… el fin justifica los medios.
Por su parte de los organismos multilaterales, para garantizar la pureza electoral, podemos esperar muy poco, sobre todo de la OEA, que es su subordinado.
No queda más que confiar en la entereza del pueblo brasileño y de cómo se plante para defender sus instituciones electorales y su democracia. También algo de acompañamiento, denuncia y solidaridad internacional en caso necesario.
La democracia sindical debería ser un río que alimenta a todos, pero algunos dirigentes la han convertido en telaraña. Se instalan en el centro como arañas viejas, tejiendo hilos de poder y devorando poco a poco a sus propios hijos: las organizaciones que dicen proteger.
No admiten oposición: son monarcas de bolsillo, pequeños dictadores rodeados de aduladores y subvencionados que repiten letanías como si fueran coro de iglesia. El sindicato, mientras tanto, pierde su naturaleza, su capacidad de lucha y sus objetivos, hasta convertirse en un cascarón vacío.
Lo que ocurre en algunas organizaciones es un espejo grotesco para el sindicalismo: allí donde la perpetuación se ha llevado a extremos que recuerdan a la República Dominicana en los años ochenta, cuando los dirigentes llegaban armados a las asambleas, como si la democracia sindical fuera un campo de batalla y no un espacio de solidaridad.
Pero no es un caso aislado. En Honduras, hubo sindicatos convertidos en feudos familiares, donde el apellido pesaba más que la memoria obrera. En Guatemala, algunos dirigentes se atrincheraron en sus cargos como si fueran fortines, mientras las bases quedaban reducidas a espectadores mudos. En México, la “dictadura sindical” se volvió caricatura: líderes eternos que negociaban más con los gobiernos que con sus propios trabajadores, transformando la lucha en un negocio de cuotas y favores. Y en Perú, las federaciones se fragmentaron en pequeños reinos, cada cual con su caudillo, incapaces de levantar una voz común.
La ironía es brutal: quienes se aferran al poder en nombre de la memoria obrera terminan siendo los sepultureros de esa memoria. La organización se convierte en medio de vida, en corte de favores, en teatro de gestos solemnes que ya nadie cree. Y así, la telaraña se cierra sobre sí misma, hasta que lo único que queda es la araña, sola, devorando lo que alguna vez fue sindicato.
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