El presidente del Partido Liberación Nacional ha expresado su repudio hacia el presidente ruso, Vladimir Putin, en un artículo que parece estar impulsado más por la emoción que por un análisis objetivo. Sin embargo, es importante señalar que el artículo carece de fundamentos sólidos en cuanto a su crítica hacia Putin y su administración.
En vez de presentar argumentos razonados, el artículo parece estar impulsado por sentimientos negativos hacia Putin, lo cual resta credibilidad a las opiniones expresadas. Además, parece evidente una falta de comprensión de los complejos asuntos geopolíticos que rodean a Rusia, particularmente en relación con el conflicto en Ucrania y la posición de la OTAN y Estados Unidos. Hubiese sido más constructivo que el presidente del Partido Liberación Nacional ofreciera argumentos fundamentados y análisis profundos sobre la situación en Rusia y sus relaciones internacionales. Esto permitiría un debate más enriquecedor y productivo sobre estos temas importantes.
En su reciente comparación entre Rusia y países como Nicaragua o Venezuela, el señor parece hacer una asociación superficial que solo encuentra sentido en un contexto arraigado en mentalidades de la Guerra Fría. Sin embargo, es importante considerar varios aspectos que invalidan esta comparación. Es importante desmitificar la idea de que Rusia y su presidente, Vladimir Putin, representan una continuidad con la era comunista. Primero, es un error asumir que Rusia es una continuación de la Unión Soviética. Putin y su partido, Rusia Unida, se identifican más con una ideología de centro-derecha, en contraste con el pasado comunista del país. De hecho, si buscamos equivalencias en el espectro político costarricense, podríamos comparar a Rusia Unida con partidos de derecha como el PUSC, históricamente conservador.
En segundo lugar, Rusia posee una historia rica y compleja que abarca más de 800 años, lo que la distingue profundamente en términos de cultura, tradición y pensamiento político respecto al enfoque occidental e imaginario al cual el señor hace referencia. Este contexto histórico único de Rusia no se puede subestimar al evaluar sus políticas y acciones actuales. Por otro lado, es crucial reconocer el papel de Rusia como una potencia mundial que está forjando un camino alternativo en el escenario internacional junto con China. Este camino desafía el tradicional orden unipolar basado en la hegemonía estadounidense y europea, que es el verdadero tema de fondo de esta triste guerra en suelo ucraniano, lo que añade una capa adicional de complejidad a cualquier comparación simplista con países latinoamericanos y sus coyunturas internas.
En tercer lugar, es importante examinar los indicadores de desarrollo y calidad de vida al evaluar la posición de Rusia en relación con países como Nicaragua y Venezuela. En términos del PIB, Rusia, con una economía de mercado y abierta, supera significativamente a ambos países, con cifras que reflejan una economía mucho más robusta, abierta al mundo y diversificada. Por ejemplo, el PIB ruso en 2022, según datos del Banco Mundial, fue de $2,240 billones, mientras en Nicaragua y Venezuela, los valores son considerablemente menores; $15,7 y $482,4 billones, respectivamente.
Es evidente que, al comparar estos aspectos económicos, sociales y políticos, se revela la inadecuación de equiparar a Rusia con Nicaragua o Venezuela. Tal comparación no solo carece de fundamento en términos históricos y culturales, sino que también pasa por alto las diferencias significativas en términos de desarrollo y posicionamiento geopolítico de estos países. Es fundamental reconocer las diferencias contextuales, así como los matices inherentes a los procesos electorales en Rusia, Nicaragua y Venezuela. Si bien es cierto que existen críticas y preocupaciones legítimas sobre la transparencia y la democracia en todos estos países, es necesario abordar cada caso con un análisis detallado y contextualizado.
Mi reciente participación en febrero pasado en el Congreso Mundial de la Multipolaridad en Rusia, donde tuve la oportunidad de interactuar con una amplia gama de colegas de más de 130 países, me permitió obtener una visión más profunda de la situación política en ese país. Durante este evento, y los intercambios que pude tener personalmente con costarricenses que viven allá, así como con ciudadanos rusos, quedó patente que una mayoría significativa del pueblo ruso respalda al presidente Putin y su gestión.
Ahora bien, es importante tener en cuenta también que mi experiencia personal, aunque reveladora, representa sólo una perspectiva limitada y no puede extrapolarse para representar la totalidad de la opinión pública en Rusia, pero sí demuestra contundentemente, que las cosas no son como las pintan los medios occidentales, en guerra contra ese país.
El contraste entre el sistema político y electoral de Rusia con los de Nicaragua y Venezuela revela importantes diferencias que no pueden ser pasadas por alto. Mientras que en Rusia persisten críticas respecto a la falta de pluralismo político y competencia real en las elecciones, es esencial reconocer que aún existe la participación de múltiples partidos políticos y candidatos en el proceso electoral.
Es importante destacar que, en Rusia, a pesar de la influencia del gobierno sobre instituciones clave como la Duma, aún se mantienen ciertos mecanismos institucionales que permiten cierto grado de independencia y capacidad de deliberación. En contraste, en Nicaragua y Venezuela, los poderes legislativos han sido subordinados al ejecutivo, lo que ha socavado el equilibrio de poderes y la separación de poderes, elementos esenciales para el funcionamiento efectivo de la democracia.
El segundo argumento esgrimido y totalmente carente de fundamento real, es el de, y cito textualmente: “Lo peor de todo fueron unas elecciones en medio de una guerra invasora genocida contra Ucrania. Putin llamó a las urnas usando la guerra es un acto de cobardía porque cada muerto del enemigo se paga con votos inducidos por el odio. Fueron urnas manchadas de sangre”. El argumento presentado simplifica una vez más una situación compleja por lo cual es importante considerar varios puntos para refutar esta afirmación:
1- La convocatoria de elecciones durante un conflicto no es necesariamente un acto de cobardía por parte de un líder político. Las elecciones pueden ser vistas como un intento de mantener la estabilidad interna y la legitimidad del gobierno en medio de circunstancias adversas. Además, las elecciones son un derecho fundamental de los ciudadanos y su celebración no debería ser obstaculizada por la presencia de conflictos. A diferencia de lo que dice Occidente, Rusia es un país civilizado y su gente es culta. En última instancia, si realmente existiera un rechazo generalizado del pueblo ruso hacia la guerra y el presidente Putin, como algunos afirman sin presentar pruebas, esto habría quedado patente a través del abstencionismo y la apatía en las elecciones. Sin embargo, lo que vimos fue todo lo contrario: la participación activa en las elecciones mostró que no se pudo ocultar ninguna supuesta «mentira del Kremlin». La realidad es que la alta participación electoral refleja un respaldo significativo al sistema político y liderazgo actual en Rusia.
2- Es importante evitar asumir que todos los votantes rusos fueron influenciados por el «odio hacia Ucrania». Más bien a Ucrania lo ven como a Bielorrusia, un pueblo hermano. Las motivaciones para participar en unas elecciones son diversas y no se pueden generalizar. Muchos ciudadanos pueden haber tomado decisiones electorales basadas en consideraciones internas y domésticas, sin necesariamente estar directamente influenciados por el conflicto con Ucrania. Además, es crucial reconocer el impacto positivo del liderazgo del presidente Putin en Rusia posterior a la década de la humillación que vivió ese país en los años noventa. Este cambio ha generado un sentimiento de gratitud entre la mayoría de los ciudadanos rusos, lo que puede haber influido en su respaldo al liderazgo actual. Es evidente que el desconocimiento de esta transformación interna puede llevar a una interpretación incompleta de la dinámica política en Rusia.
3- Criticar las elecciones en Rusia y calificar las urnas de estar «manchadas de sangre» debido al conflicto con Ucrania es una simplificación subjetiva y poco fundamentada. Es válido señalar que sería deseable haber visto posturas críticas similares durante elecciones anteriores en Estados Unidos, especialmente durante períodos en los que el país estuvo involucrado en invasiones ilegales en Oriente Medio. Este tipo de posturas habrían reflejado un compromiso más consistente con los principios de justicia, democracia y responsabilidad internacional.
Además, catalogar a Putin como genocida es una afirmación que carece de respaldo sustancial, especialmente considerando que ni siquiera la ONU ha hecho tal declaración. En contraste, recientemente la relatora especial de la ONU en Israel, Francesca Albanese, durante la sesión ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, dijo que considera que hay motivos razonables para creer que se ha alcanzado el umbral que indica la comisión del delito de genocidio contra los palestinos como grupo en Gaza, situación frente a la cual este señor y su partido guardan silencio.
Por último, es crucial destacar que calificar las elecciones en Rusia como el derrumbe de la civilización es una afirmación absurda y paradójica. Rusia se destaca hoy en día como uno de los principales defensores de la verdadera civilización cristiana en Occidente, en contraposición a la ideología liberal atea occidental tanto de izquierda como de derecha. Mientras que en Occidente se promueven valores que desprecian la tradición y la fe, Rusia aboga por la preservación de las raíces cristianas, el orden, la familia y la moralidad.
La ideología rusa actual se basa en principios que valoran la estabilidad social, la cohesión familiar y el respeto por la tradición, en oposición al materialismo desenfrenado y el consumismo que caracterizan a la sociedad occidental. Además, mientras Occidente tiende hacia el nihilismo y la deshumanización, Rusia se esfuerza por promover una visión más equilibrada y humanista de la civilización.
Antes de terminar, y no sin dejar de lado el tema del lamentable conflicto en Ucrania, es menester considerar que responsabilizar exclusivamente a Rusia por la guerra en Ucrania es ignorar por completo la complejidad de la historia reciente y la implicación directa de países occidentales desde el golpe de estado de 2014 en Kiev. Es importante abordar abiertamente los intereses geopolíticos de Estados Unidos en la región, que claramente apuntan a contener a Rusia como un actor global de peso.
Además, no se puede pasar por alto el hecho de que la CIA ha estado operando en Ucrania durante más de una década, con el objetivo de socavar a Rusia, lo cual fue titular del prestigioso medio estadounidense, The New York Times, el pasado 28 de febrero. Pero parece que esto no refleja, ante los ojos de algunos, una amenaza para la seguridad nacional de Rusia. De igual manera, es crucial reconocer la presencia de laboratorios de experimentación biológica occidentales en las regiones ucranianas fronterizas con Rusia, lo cual añade una capa adicional de complejidad al conflicto.
Sumado a esto, es fundamental considerar el interés de convertir a Ucrania en un miembro de la OTAN para legitimar la instalación de misiles en las fronteras rusas apuntando hacia Moscú. Para comprender mejor esta situación, podemos plantear una analogía: ¿Cómo reaccionaría Estados Unidos si México se uniera a una alianza militar con Rusia y China, y decidiera establecer bases militares en la frontera con Texas? Esta perspectiva nos permite entender la sensibilidad de Rusia ante la posibilidad de una expansión de la OTAN hacia sus fronteras, similar a la situación que provocó la crisis de los misiles en Cuba en 1962, en este caso para los Estados Unidos.
La idea de que Putin y su ministro de defensa decidieron invadir Ucrania por mera voluntad es una simplificación absurda y refleja la decadencia del pensamiento occidental en su máxima expresión. Es necesario un análisis más profundo y equilibrado que considere todos los factores en juego, incluidos los intereses geopolíticos y las acciones de todas las partes involucradas, antes de tomar una postura al respecto.
Es importante no caer en el juego de la guerra psicológica ni en las campañas de rusofobia occidentales. Por estas y muchas otras razones yo no cuestiono el viaje de las diputadas a Moscú, sino que lo reconozco como un acto de valentía, pensamiento independiente y buena fe en el marco de una coyuntura geopolítica histórica y compleja. El hecho de comprender las razones detrás de las acciones de Rusia y reconocer la guerra mediática lanzada por Occidente no implica necesariamente un respaldo ciego a todas las acciones de Rusia o su presidente. Tampoco equivale a apoyar a dictadores, como erróneamente afirman algunos. Más bien, implica tener una comprensión más profunda de la complejidad del mundo y un intento de superar el pensamiento simplista de «buenos y malos» que a menudo prevalece en el pensamiento occidental.
Hay que tener cuidado con el fundamentalismo democrático, al igual que cualquier extremo ideológico, representa un riesgo significativo para la misma democracia. Si las cosas fueran de buenos y malos, entendidas desde una visión puramente idealizada de la democracia, países como Costa Rica, que no tienen ejército ni enemigos en el mundo, se vería obligada a aislarse del mundo, paradójicamente, como Corea del Norte, porque todas las naciones, independientemente de su sistema político, tienen sus propios intereses y participan en juegos geopolíticos en los cuales podemos o no estar de acuerdo, y donde no todos son democráticos.
Reconocer estas complejidades significa entender que hay más oportunidades de promover la paz a través del diálogo y la negociación que mediante sanciones unilaterales o la suposición de superioridades morales. La búsqueda de soluciones pacíficas requiere un compromiso con la comprensión mutua y el respeto por las perspectivas divergentes, en lugar de caer en la trampa de la demonización, la confrontación y la cultura de la cancelación que dañan y enferman a la democracia real en nuestras latitudes.
Eran las tres y media de la mañana cuando lo despertó una llamada del presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski anunciando la invasión de su país. Al oír su voz sombría, el presidente del Consejo Europeo (el órgano que agrupa a los jefes de Estado y de gobierno de los 27 estados miembros), el belga Charles Michel, comprendió que el orden internacional surgido de la II Guerra Mundial había cambiado para siempre.
Michel, un conservador que encabezó un gobierno de coalición en su país entre 2014 y 2019 antes de asumir la presidencia del Consejo Europeo, lo cuenta en un artículo que publicó el pasado 19 de marzo en el diario español El País.
En su visión del mundo, ante las nuevas amenazas que enfrenta Europa, “es necesario reforzar nuestra capacidad de defender el mundo democrático, tanto por Ucrania como por Europa”.
Hoy, en Europa, esa defensa es entendida casi exclusivamente como un desafío militar. Michel lo resume con un viejo cliché: “Si queremos la paz, debemos prepararnos para la guerra”.
Son frases potentes, uno de cuyos efectos principales es eximirnos de pensar. ¿De qué guerra nos habla Michel? ¿De la OTAN contra Rusia?
Michel repite afirmaciones que oímos con frecuencia hoy: “Rusia no se detendrá en Ucrania, del mismo modo que no se detuvo hace diez años en Crimea”.
“Rusia constituye una grave amenaza militar para nuestro continente europeo y para la seguridad mundial”. Prosigue con sus tácticas de desestabilización en todo el mundo, en Moldavia, en Georgia, en el Cáucaso meridional, en los Balcanes Occidentales e incluso en el continente africano”.
Ningún analista serio, ni político ni militar, confirma la idea de que Rusia, una vez finalizada la guerra en Ucrania, se disponga a avanzar sobre sus vecinos europeos. Estaríamos hablando de una guerra contra la OTAN, de un conflicto nuclear. Eso no tiene sentido y es precisamente la naturaleza nuclear de esa guerra lo que le quita todo sentido a la frase de Michel. A menos que estemos todos dispuestos a la tragedia que eso significaría.
Pero Michel no tiene dudas: –Nos enfrentamos a la mayor amenaza a nuestra seguridad desde la Segunda Guerra Mundial, asegura.
Otras visiones del mundo
David Milband, exsecretario de Estado para Asuntos Exteriores del Reino Unido (2007-2010), publicó, hace un año, un artículo con el título de “El mundo más allá de Ucrania” (“The World Beyond Ukraine”. Foreign Affairs, abril 2023).
Ahí dice que la invasión de Ucrania produjo una notable unidad de acción de las democracias liberales del mundo. Pero –agregó– esa unidad de Occidente no fue respaldada por el resto del mundo. Dos tercios de la población mundial, dice Miliband, vive en países oficialmente neutrales, o apoyan a Rusia en este conflicto, incluyendo notables democracias como Brasil, India, Indonesia o Sudáfrica.
Esa distancia entre Occidente y el resto del mundo –agrega el político inglés– “es el resultado de una profunda frustración –ira, en realidad– por la forma como Occidente condujo la globalización desde finales de la Guerra Fría”.
Algo similar ha dicho el presidente ruso, Vladimir Putin. Es una de las razones por las que explica su decisión de irrumpir en el escenario internacional de tal manera, que ha hecho a Michel decir que el orden internacional, heredado de la II Guerra Mundial, “había cambiado para siempre”.
Lo cierto es que una guerra con la OTAN es vista como poco probable por muy diversos analistas. Aunque, naturalmente, dada la naturaleza de la guerra en Ucrania, no se puede descartar, incluyendo la posibilidad de que se desate por un mal cálculo o hasta por accidente.
El pasado 24 de marzo, por ejemplo, Polonia afirmó que un proyectil ruso lanzado contra una base ucraniana cerca de la frontera polaca, había sobrevolado su espacio aéreo por cerca de 40 segundos. Y pedía explicaciones al gobierno ruso, que al final decidió no dárselas, porque Polonia no presentó prueba alguna de lo que estaba afirmando.
Dos días antes, un ex oficial norteamericano, Stanislav Krapivnik, dijo al medio ruso RT, que el gobierno polaco estaba preparando a su población para una guerra con Rusia. Recordó afirmaciones del jefe del Estado Mayor polaco, general Wieslaw Kukula, de que Rusia “se estaba preparando para un conflicto con la OTAN” en la próxima década. Lo que, para Krapivnik, es parte de la preparación psicológica del pueblo para la guerra. No descartó tampoco que Polonia pueda descargar un ataque preventivo contra Rusia, con apoyo de países como la República Checa, o los países bálticos, lo que desataría un inevitable conflicto con la OTAN.
En todo caso, un estudio hecho para la Rand Co. por Samuel Charap y Miranda Priebe, publicado en enero del año pasado, con el título de “Avoid a long war”, concluye que, para Estados Unidos, es más importante evitar tanto una guerra entre la OTAN y Rusia, como una guerra de larga duración entre Rusia y Ucrania.
Todos se sienten amenazados
Predomina entre diversos políticos europeos una misma visión alarmista. Joschka Fischer, exministro de Relaciones Exteriores de Alemania y líder de los verdes, ha insistido en que “no se trata solo de la libertad de Ucrania. Se trata de todo el continente europeo”. Rusia quiere borrar a su vecino del mapa, asegura.
¿Cómo imaginar una guerra de Rusia para conquistar el continente europeo? Fischer se siente amenazado. Michel también. No fue Rusia la que se acercó a las fronteras de la OTAN. Fueron las fronteras de la OTAN las que se fueron acercando a Rusia durante 40 años. Pero esa es una reflexión que no está en el razonamiento de esos políticos europeos.
Como dice el ministro de Relaciones Exteriores sueco (el último país a incorporarse a la OTAN), Tobias Billstrom, “armar a Ucrania es una forma de enfrentar los apetitos de Moscú”. Me parece que Moscú podría pensar que esa es una forma de alimentar los apetitos de la OTAN en su contra.
Para el ministro sueco, en todo caso, no son su país, ni la OTAN, los que constituyen un problema; es el comportamiento irresponsable e imprudente de Rusia, que procura reconstruir su viejo imperio en el Báltico.
¿No se les ocurre pensar que Rusia también se siente amenazada y que antes de invadir Ucrania advirtió muchas veces del riesgo que representaba para ellos el avance sistemático de la OTAN hacia sus fronteras?
Un asomo de sensatez
El tono belicista ocupa cada vez más el espacio del debate. La cumbre de la Unión Europea, el pasado 22 de marzo, “llegó precedida de un ambiente belicista como no se recordaba en Bruselas en muchos años”, dijeron los corresponsales de El País.
La UE pidió a la sociedad civil que se prepare para “todos los peligros”. Michel pidió a Europa pasar “a un régimen de economía de guerra”. En Alemania, una ministra sugirió introducir en los colegios cursos de preparación para enfrentar conflictos.
Se va creando un ambiente de histeria belicista que ha terminado por asustar a algunos de los mismos dirigentes europeos. “No me siento reconocido cuando se habla de convertir Europa en una economía de guerra, ni con expresiones como la tercera guerra mundial”, dijo, en Bruselas, el jefe de gobierno español, Pedro Sánchez.
No es que discrepe de la sugerencia de Michel, de prepararse para la guerra, aunque no comparte el tono que ha adoptado el debate. Pero su propia ministra de Defensa, Margarita Robles, recordaba hace unos días, en una entrevista, que “un misil balístico puede llegar perfectamente desde Rusia a España”.
El mismo representante de la política exterior de la UE, Josep Borrell, quién, con frecuencia, ha alimentado ese ambiente guerrerista, ha preferido ahora advertir contra la tendencia de andar asustando a los ciudadanos europeos con una guerra, exagerando la amenaza de un conflicto directo con Rusia.
“He oído voces que hablan de una guerra inminente. Gracias a dios la guerra no es inminente. Vivimos en paz. Apoyamos a Ucrania, pero no somos parte de esa guerra”. No se trata, para Borrell, de que los soldados europeos “vayan a morir a Donbass”.
Un riesgo que el presidente de Francia y otros países, especialmente los bálticos y Polonia, parecen dispuestos a correr. El canciller de Ucrania, Dimitry Kuleba, en entrevista para Politico, el pasado 25 de marzo, no descartó que países europeos decidan desplegar tropas en Ucrania para contener los avances rusos. “Si Ucrania pierde –aseguró–, Putin no se detendrá”.
Es evidente que la afirmación de Borrell está cargada de contradicciones. Es difícil entender que viven en paz mientras la participación de la OTAN es cada vez mayor en una guerra a la que han desviado recursos que multiplican muchas veces los destinado a cualquier otro de sus proyectos en el mundo.
Fascismo como extrema derecha
«Los políticos europeos están perdiendo la cabeza. La voz de la paz está retrocediendo por completo. Muchos líderes políticos europeos están sufriendo una psicosis de guerra», en opinión el ministro húngaro de Asuntos Exteriores, Peter Szijjarto, el pasado domingo 24.
Hungría –a la que, con frecuencia, acusan en Europa de “populista” y de “extrema derecha”– es un país opuesto a los proyectos de enviar armas a Ucrania.
“Populismo”, un concepto que ha alimentado miles de muy variadas páginas académicas, tiene la ventaja de evitar muchas complicaciones a los periodistas. El calificativo, inútil para explicar el escenario político, sirve para salir del paso sin necesidad de mayores elaboraciones. Les ahorra mucho pensar a ciertos periodistas.
En Alemania le dedican particular atención al papel de un partido al que ubican en la “extrema derecha”: Alternativa para Alemania, AfD por sus siglas en alemán.
El Grand Continent (publicación del Groupe d’études géopolitiques, un centro de investigación independiente con sede en la École Supérieure de París, fundado en mayo de 2019), ha decidido acompañar los abundantes procesos electorales previstos para este año con una serie de entrevistas. Para el caso alemán, entrevistó al historiador Johann Chapoutot (la entrevista puede ser vista aquí: https://legrandcontinent.eu/es/2024/03/24/que-significa-la-afd-en-alemania-una-conversacion-con-johann-chapoutot/)
Chapoutot habló sobre lo que significa AfD para Alemania. “La AfD pasó de un enfoque centrado en cuestiones monetarias a una postura populista más pronunciada”, asegura. “Como muchos partidos de extrema derecha, propone un discurso populista que promete devolver el poder al pueblo frente a una élite que supuestamente se apresura a oprimirlo”.
Pero el mismo Chapoutot –que acude aquí al concepto de “populismo”– aporta elementos para un análisis más profundo sobre esa derecha alemana, extrema, ciertamente, pero representada en las más diversas formaciones políticas del país, no solo en AfD.
En Baviera, donde los muy conservadores socialcristianos de la CSU dominan el panorama electoral, AfD encuentra “poco o casi ningún espacio” para desarrollarse. El fuerte particularismo bávaro parece limitar su avance en una región donde el dominio de una derecha bastante radical (CSU y Freie Wähler) es “abrumador”, dice Chapoutot.
Tras la reunificación de Alemania, en 1990 –insiste Chapoutot–, jóvenes del Este se volcaron al nacionalismo, en respuesta a lo que percibían como un robo de identidad de cara a la dominación occidental, tras la caída de la RDA.
Un desempleo del 30%, la liquidación de la industria y de la artesanía de Alemania Oriental, la violencia de la “toma del poder” (Übernahme) o de la “anexión” (Anschluss) por parte de las empresas de Alemania Occidental provocaron un trauma social “cuya intensidad nos cuesta medir, y cuyas secuelas culturales y políticas siguen muy vivas 35 años después”, agrega.
Helmut Kohl, canciller demócrata cristiano que condujo el proceso de unificación, y su ministro de Hacienda, Wolfgang Schäuble (el mismo que, años después, impondría condiciones leoninas en la renegociación de la deuda griega, para salvar a los bancos alemanes comprometidos con esos préstamos) habían permitido a las empresas renunciar a la legislación laboral, a cambio de que se instalasen en el Este. Y que se volvieron un laboratorio de “políticas sociales”, impuestas a continuación en el Oeste por los socialdemócratas Gerhard Schröder y Peter Hartz, con sus ofertas de “mini jobs” para os alemanes desempleados.
Chapoutot nos recuerda el acercamiento de los verdes a la CDU, los mismos verdes que integran la actual coalición de gobierno con los socialdemócratas y liberales, y defienden una agresiva política contra Rusia.
Los liberales (FDP), cada vez más extremistas en sus posiciones conservadoras, asumen las propuestas más duras de la AfD, dice Chapoutot. Al igual que la extrema derecha, el FDP es anti-ecologista, pro-empresa, anti-impuestos, anti-estándares… La propuesta de bajar impuestos tiene como corolario la destrucción de los servicios públicos y el abandono de las infraestructuras.
Esa es la extrema derecha alemana y europea que, según las más diversas estimaciones, no solo se consolidará en el escenario político europeo (en el Parlamento, en la Comisión y en el Consejo) en las elecciones de junio próximo, sino que se inclinará aún más hacia la derecha, sin que haga falta, para comprender lo que está en juego, acudir a “populismos”, ni a la búsqueda de posiciones más extremas, porque no las hay (aunque se discrepe sobre migración y algún otro tema).
Los mismos que luchan contra Rusia, sostienen a Ucrania y a Israel, y piensan que para conseguir la paz hay que prepararse para la guerra, en vez de negociar una paz que ofrezca a los europeos (y al resto del mundo) seguridad y garantías de un desarrollo común.
No es necesario reforzar la capacidad europea “de defender el mundo democrático, tanto por Ucrania como por Europa”, como pretende Michel. El problema, esta vez, es que una nueva guerra europea nos arrastrará a todos, pondrá fin a la humanidad, tal como la conocemos. En una guerra así no habrá espectadores. Seremos todos víctimas.
Al hablar de la convocatoria a una Asamblea Constituyente, corresponde precisar conceptos tales como ¿Qué significa una Asamblea Constituyente?
No es cierto que en la Constitución Política de 1.991 (CP91) se haya pasado de una democracia representativa a una de participativa directa. Quedó en un enunciado de “formas de participación democrática” y mecanismos, como el voto, ha sido vilipendiado, depreciado, avergonzado y reducido a practica de casino. El “cabildo abierto” fue desnaturalizado cuando su verdadera razón de ser es, como pueblo soberano en las calles, desplazar el engranaje legislativo municipal corrupto. El cabildo abierto, va de la mano con la aplicación de lo decidido en la consulta popular. La revocatoria del mandato, convertido en el hazmerreír de la voluntad popular y la no aplicación, en la práctica, de ese instrumento. Todo, por cuanto fueron mecanismos reglamentados por leyes originadas en una piara congresional que las entretejieron de marañas y enredaderas jurídicas.
La participación ciudadana fue convertida en una caricatura. No se ve asomo de ejercicio de la soberanía popular. Se dice que se tradujo en la posibilidad de elegir alcaldes y gobernadores. Con un sistema electoral corrupto, clientelista, asistimos al aquelarre de la consolidación de las oligarquías locales y regionales en el control estatal por el narco poder y sus mafias. No se encuentra- aunque es viable en conjunto- la participación ciudadana para crear un nuevo sistema de salud. Ni que mencionar los diversos mecanismos existentes para proteger a la familia y a las minorías étnicas, dotar de educación, favorecer a la juventud, etc. etc.
Lo de fortalecer el Estado y su capacidad institucional no se ha dado. No ha permitido erradicar la situación de olvido y de violencia exacerbada. Nos ufanamos de la existencia de un Estado de Derecho. Pues hagámoslo viable de la mano y hombro a hombro con un pueblo soberano.
Al tratar de reformas corresponde abordar lo de derechos esenciales
Se equivocan quienes colocan a la propiedad como primordial. Esos Derechos Fundamentales, taxativamente hablando son: Derecho a la vida, a la supervivencia y al desarrollo; Derecho de prioridad (que es variado e incluye el de los niños, por ejemplo); Derecho a la identidad; Derecho a vivir en familia; Derecho a la igualdad sustantiva; Derecho a no ser discriminado; Derecho a vivir en condiciones de bienestar y a un sano desarrollo integral.
Al hablar de Asamblea Constituyente se abarca un todo; no esencialmente lo relacionado a reformas. Una Asamblea Nacional constituyente se convoca para conciliar las normas con la realidad. Conlleva un salto cualitativo de nuevo pacto social. No tiene límites ín genere, puesto que su accionar desborda, acorde con el interés soberano popular en ejercicio. Una Constituyente Popular conlleva a un cambio radical acelerado. Es revolucionario. En tanto, que un proceso de reforma de la Constitución puede abarcar diferentes clases de cambios en lo político, económico, social, judicial, educativo e incluso de orden institucional estructural constitucional. Es decir, la reforma constitucional es modificación parcial. La Asamblea Constituyente popular conlleva un cambio total y si se quiere revolucionario.
Bajo el principio de Bloque de Constitucionalidad, la CP91 contempla la vía de Reforma Constitucional que opera mediante Acto Legislativo y la Vía de Convocatoria de Asamblea Constituyente, que es nacional y de convocatoria popular. Aquí radica el calificativo de osado, que es una cualidad de presentación política, por parte del presidente G. Petro, como progresista que es y en modo alguno “hasta ahora”, socialista o revolucionario. Por ello es que se desgarran las vestiduras los fariseos y se toman de los cabellos hasta los calvos ex constituyentes del 91. Ello también explica las reacciones de la derecha y aquí es donde corresponde contribuir a hacer claridad.
Análisis y caracterización jurídica
La Convocatoria de una Asamblea Constituyente no tiene prevista tramite congresional o legislativo, como si lo observa la propuesta de una Reforma Constitucional; o cuando se convoca una asamblea constituyente por el legislativo. Esta prevé el camino del Referéndum.
A La Corte Constitucional, en función de jurisdicción constitucional, en estrictos y precisos términos, se le confía la guarda e integridad de la Constitución Política. El artículo 241-2 de la CP91, le da a la Corte Constitucional la función de: “Decidir, con anterioridad al pronunciamiento popular, sobre la constitucionalidad de la convocatoria a un referéndum o a una asamblea nacional constituyente para reformar la Constitución, solo por vicios de procedimiento en su formación”.
De tal manera que la Convocatoria de Asamblea Constituyente que hace el presidente G. Petro, está basado en mandato expreso constitucional: el Artículo 376-2, que textualmente transcribo y resalto en negrilla, dice: “Se entenderá que el pueblo convoca la Asamblea, si así lo aprueba, cuando menos una tercera parte de los integrantes del censo electoral”.
Lo anterior significa que el señor presidente, como Máxima Autoridad Administrativa, puede convocar ya, mediante Decreto presidencial, con debida instrucción de forma y contenido, la Asamblea Constituyente. Y ese Acto pasará primae faciae a decisión de aprobación por la Corte Constitucional. Ajustándose a los calificativos de contenido y procedimiento la Corte Constitucional lo aprueba y no es menester acudir al conciliábulo del desprestigiado Congreso nacional. Tampoco hacer eco a lo de tan en moda “uso de los tiempos”, cual fiasco para la dictadura opositora mediática y dejar “con los crespos hechos” a los voceros y áulicos de la retrograda y militarista derecha colombiana.
Del riesgo a asumir
Así lo dado, el censo electoral colombiano puede estar en 39 millones de sufragantes. La tercera parte seria que votaran 13 millones; que sobrepasa un poco a la de votantes que eligieron al presidente G. Petro y la vicepresidenta Francia Márquez. Luego de ese paso, sobreviene la Conformación de la Asamblea Constituyente en la que se elegirá, mediante el voto universal, a los Delegados Constituyentes. La derecha militarista lanza retos que el progresismo liberal y la izquierda en Colombia no cuenta con esos votos. Y que se le miden a la contienda. Lo afirman con convicción por contar con un sistema electoral corrupto, clientelista, de casino y además genocida y criminal. Están atornillados. Detentan el poder narco estatal institucional. Algunos afirman que las fuerzas del progresismo y la izquierda no cuentan con un Partido único. Tampoco con un trabajo organizacional cualificado políticamente y de masas. Pero si tiene a su favor condiciones objetivas y subjetivas en el entorno de la realidad colombiana. La movilización y el movimiento callejero y de masa, las mingas, la clase obrera y el movimiento sindical y de las organizaciones de la sociedad civil, en amplio espectro, se han cualificado políticamente. Se cuenta con un timonel gubernamental. De otro lado, destaca como elemento de análisis y de peso político especifico la existencia de un movimiento armado insurgente, de característica político-militar, en una actitud consecuente y seria de búsqueda por una salida política definitiva al conflicto armado interno colombiano. Las conversaciones con las guerrillas no se circunscriben a casa, carro y becas para ellas, como en el pasado. Predomina una conducción de participación popular y todo indica que los llamados “diálogos regionales” a nada conducen; pero en cambio empoderan proyectos de Asambleas Populares Locales con carácter decisorio de participación política regionales-territoriales. Todo, a mi modo de ver, concatena de modo universal, asomando y creciendo la audiencia, por la liberación nacional y popular de la nación colombiana.
El presidente Rodrigo Chaves Robles (ROCHA) sale de su casa entre las 10 y 11 de la mañana, si le restamos viajes al exterior, sábados, domingos, feriados, la campaña política a las puertas, le quedan más o menos cuatro meses efectivos de labores.
Se echa el mañanero.
En tanto, Andrés Manuel López Obrador, (AMLO) su colega de México, a sus 70 años se tira el mañanero todos los días (entiéndase encuentro de verdad con los periodistas, sin preguntas amañadas) ROCHA salió dormilón.
La tarea de sacar clavos pareciera agotadora, máxime si se le suma la ardua labor de periódicamente dejar sus títeres sin cabeza.
Pero… no se enoje
Una vecina del mandatario se encabronó por el desplante de seguridad del gobernante, en tiempo de aumento de la criminalidad, digamos, es razonable.
La señora de marras puede sufrir un patatús coronario o hepático, le recomiendo matrícula urgente en la escuela de mentiritas de Pilar Cisneros Gallo, antes peleona delante de las cámaras de televisión. Ahora, santa paloma ante los desplantes, metidas de escarpines, recurrentes safis de su amigo.
A lo mejor, aprobado el curso, en unos días vemos a la ahora furibunda dama, aplaudiendo el paso del gobernante, ondeando la banderita tricolor con sus manos.
El expositor Vladimir de la Cruz de Lemos, politólogo e historiador, ejerció docencia universitaria en el campo de la historia por más de 40 años en la Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional, donde ha desempeñado cargos académicos de coordinador de cátedra de historia de las instituciones de Costa Rica.
Por otra parte, fue miembro de la asamblea colegiada y en la UCR decano de la facultad de Ciencias Sociales. Además, fue director del Instituto de Estudios del Trabajo y miembro del Consejo Académico de la UNA.
Ha sido distinguido con el Premio Nacional Aquileo J Echeverría en la rama de la historia y con el premio Cleto Gonzalez en el área de la historia y la geografía.
Ahora bien, Vladimir de la Cruz de Lemos, realizó una video transmisión, donde se plantea conceptos filosóficos que surgieron hace siglos pero que se siguen reflejando en el presente, estos conceptos expuestos por escritores como Platón o Aristoteles, introducen esta dinámica de razonamiento y pensamiento. Por otra parte, en la video transmisión se aprecian aspectos y variables como: el nacimiento, la vida familiar, el proceso educativo, el entorno religioso, los medios informativos y de comunicación. Estos aspectos, se analizan desde puntos que reflejan los comportamientos de las personas y la determinación de sus valores, percibiendo así la temática del diálogo “Ética y Cultura: Su importancia para fortalecer los valores éticos en la sociedad costarricense”.
Para visualizar esta video transmisión ingresar al siguiente enlace:
Puede que usted no juegue fútbol ni le interese, apúntese con su familia, amigos, conocidos, a lo mejor metemos el gol digno de aplauso, hasta para el mismo Cristo, quien ciertamente en su paso terrenal, ni por asomo conoció la bola del popular deporte.
VA DE TITULAR.
Imagínese, va a entrar en la alineación titular, cuestión se ponga el uniforme, no requiere tacos, con los pies descalzos o los zapatos puestos le entramos a la mejenga o cascarita, como le dicen los argentinos a esos juegos todos contra todos.
Vinicius Junior, a sus 23 años dejó atrás la vida de privaciones materiales, actual jugador del Real Madrid y de la selección brasileña.
Sus ingresos anuales multimillonarios en dólares o euros, aún así, entre lágrimas confiesa, cada vez tiene menos ganas de entrar al terreno de juego, otros, menos afortunados ni famosos, simplemente no querrán ingresar a la vida.
EL PECADO.
Un día sí, otro también carga con el pecado original del color negro de su piel, muchos sufren, son amarillos, cobrizos, nicas, sudacas (como le llaman despectivamente a los suramericanos en el Viejo Continente), latinos, palestinos, africanos.
CÓMPLICES.
No se requiere el campo de fútbol para escarnecer al prójimo, lo depellejamos con chistes, comentarios, la risa cómplice cuando soltamos la carcajada a costa de los semejantes.
Hace unos días en el estadio alguien se despacho con el grito racista, de las graderías salieron los dedos acusadores para señalar al autor del desaguisado.
TAN SÓLO.
Si en las reuniones sociales, colegios, comercios, bares, paseos, advertimos la mofa al prójimo por nacionalidad, color de piel, preferencias sexuales, baja escolaridad, condición socioeconómica, años encima, aspecto, si tan sólo nos sentimos mal, ya sonó la primera campanada en la conciencia.
Bola en mano, en el punto penal, nos aprestamos a anotar el gol más importante de la vida.
Las lágrimas de Vinicius Junior, son el grito silencioso de quienes sufren escarnio, a veces consciente otras inconscientemente, sin tocar el balón, pateamos vilmente al prójimo.
El líder filibustero William Walker con varios de sus compinches, en su oficina en Granada, Nicaragua. Fuente: Frank Leslie᾽s Illustrated Newspaper.
Artículo publicado originalmente en la revista digital europea MEER
Luko Hilje (luko@ice.co.cr)
Hace unos meses, una noche en que hurgué en mi biblioteca para leer algo de poesía, me topé con una antología del escritor nicaragüense Ernesto Cardenal, publicada por EDUCA en 1972. Recuerdo que la había adquirido allá por 1975, en su segunda edición, pero después de leerla la presté y —como es usual en asuntos de libros—, nunca retornó a mis manos. No obstante, hace unos años pude conseguir un ejemplar en una compraventa josefina y, sin siquiera darle una hojeada, la dejé reposar por años en el anaquel de donde la tomé aquella noche.
En realidad, el reencuentro con dicho poemario resultó afortunado, pues se inicia con el poema Con Walker en Nicaragua, y durante los últimos casi 20 años he dedicado incontables horas a leer e investigar acerca de la arremetida expansionista de William Walker y su ejército filibustero, que tanto dolor traería a los países centroamericanos a mediados del siglo XIX.
De hecho, nomás de entrada, en dicho poema se lee lo siguiente: «En una cabaña solitaria en la frontera, / yo, Clinton Rollins, sin pretensión literaria, / me entretengo en escribir mis memorias. / Y mis pensamientos de viejo retroceden: / Las cosas que hace cincuenta años sucedieron… / Hispanoamericanos que he conocido / —a los que he aprendido a querer… / Y aquel olor tibio, dulzón, verde, de Centro América. / Las casas blancas con tejas rojas y con grandes aleros llenas de sol, / y un patio tropical con una fuente y una mujer junto a la fuente. / Y el calor que hacía crecer más nuestras barbas. / ¡Las escenas que hoy vuelven a mi memoria!». Y, en efecto, son remembranzas con formato de versos, que alcanzan nada menos que 20 páginas, y casi todas con imágenes líricas muy bien logradas.
Conviene destacar que la mención de un lugar fronterizo en el poema obedece a que Rollins residía por entonces en Cocopah, una reserva indígena localizada en Arizona, colindante con el territorio mexicano de Baja California, como se verá posteriormente.
Filibusteros a la espera de acción, en San José, Chontales. Fuente: Harper´s Weekly.
Ahora bien, aparte del valor literario e histórico del poema, desde el inicio me llamó la atención el apellido de ese anciano filibustero. Eso fue así porque, poco antes de emprender mis estudios de postgrado en California tomé un curso de inglés en Pittsburgh, Pensilvania, y ahí tuve una novia con ese apellido —por cierto, muy bella e inteligente—, oriunda de Virginia. Este estado, ubicado en la costa oriental de EE. UU., tuvo una fuerte inclinación esclavista y, en consecuencia, aportó numerosos soldados a las huestes filibusteras de Walker, quien se proponía implantar la esclavitud en Centro América, y hasta lo logró hacer en Nicaragua. Es decir, pensé que podría tratarse de un antepasado de ella. Sin embargo, al indagar en internet, no sería así —por fortuna—, como se relatará pronto.
Antes de profundizar, es pertinente destacar que —con formato de libro—, el propio Walker escribió un amplio relato intitulado La guerra en Nicaragua, acerca de su presencia en dicho país. Asimismo, también lo hicieron sus contemporáneos y hasta correligionarios William Vincent Wells (Walker´s expedition to Nicaragua: A history of the Central American war; and the Sonora and Kinney expeditions), Charles W. Doubleday (Reminiscences of the “filibuster” war in Nicaragua) y James Carson Jamison (With Walker in Nicaragua); cabe acotar que otros escritores, como Jeffrey J. Roche (Historia de los filibusteros) y William O. Scroggs (Filibusters and financers: the story of William Walker and his associates), no fueron soldados. Estos libros están disponibles en Internet y —al menos en mi caso—, aquellos que corresponden a testimonios de primera mano me han sido muy útiles para esclarecer ciertos asuntos nebulosos de la campaña antifilibustera emprendida por Costa Rica y los demás países centroamericanos entre 1856 y 1860, año en que Walker fue fusilado en Honduras.
¿Quién era Rollins, realmente?
Para retornar a Rollins, al buscar en Internet si había un libro escrito por él, pues Cardenal debió haber elaborado su poema a partir de algún testimonio del veterano filibustero, me llevé una enorme sorpresa: el tal Rollins no solo nunca publicó un libro al respecto, sino que ni siquiera existió. Sin embargo, Cardenal ignoraba esto, al igual que los historiadores nicaragüenses y centroamericanos. En realidad, Cardenal escribió su poema en 1950 —a sus 25 años de edad— y lo publicó en 1967 en la Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano, y no sería sino exactamente un decenio después que se aclararía la situación, como se verá posteriormente.
Para retroceder en el tiempo, en 1945 la Editorial Nuevos Horizontes publicó en Nicaragua un libro intitulado Clinton Rollins-William Walker, en español. Sin embargo, su supuesto autor, Rollins, nunca escribió un libro, sino una serie de crónicas que aparecieron en la prensa; habían visto la luz en 15 entregas semanales consecutivas —entre e1 31 de octubre de 1909 y el 6 de febrero de 1910—, en el suplemento dominical del diario Chronicle, de San Francisco, California. Con el título genérico Filibustering with Walker (De filibustero con Walker), las narraciones estaban suscritas por Clinton Rollins, quien indicaba residir en Baja California. Es de suponer que, por motivos históricos, las crónicas tuvieron gran acogida entre el público, pues fue de ese puerto que en 1855 Walker izó velas en el bergantín Vesta con rumbo a Nicaragua, para iniciar su aventura militar y política, que incluso lo convertiría en presidente de dicho país al año siguiente.
Ahora bien, por un cuarto de siglo nadie cuestionó la veracidad del contenido del libro publicado en Nicaragua, ni la verdadera identidad de Rollins, hasta que apareció una mente acuciosa y bien informada, que descifraría el acertijo al que pronto nos referiremos en detalle.
El médico e historiador Alejandro Bolaños Geyer. Fuente: Wikipedia.
En efecto, en 1971 Alejandro Bolaños Geyer —cuyo hermano Enrique fue presidente de Nicaragua entre 2002 y 2007— tuvo sospechas de que algo no andaba bien, y se propuso efectuar indagaciones al respecto. Cabe destacar que él, médico de formación e historiador por afición, fue el mayor estudioso de Walker en nuestra región; por cierto, en 2003 el Museo Histórico Cultural Juan Santamaría publicó su sobresaliente y voluminoso libro William Walker: el predestinado en su tercera edición, bellamente diagramada.
Para contextualizar el origen del asunto, Bolaños Geyer explica que «ningún historiador norteamericano tomó en cuenta los artículos del Chronicle; nadie se molestó, tampoco, en incluirlos en ningún índice ni catálogo. Si su existencia se conoce hoy, débese únicamente al esfuerzo conjunto de dos cónsules centroamericanos en San Francisco, el costarricense don Guillermo Figueroa y el nicaragüense don Arturo Ortega. Ambos cónsules siguieron con interés las crónicas de Rollins, y, viendo en ellas un valioso aporte para la historia de sus países, decidieron recopilarlas y colaboraron en traducirlas, para presentarlas después en español».
Sin embargo, debido a su valor histórico, en Nicaragua las crónicas fueron compiladas y convertidas en el libro ya indicado, el cual alcanzó gran popularidad dentro y fuera de dicho país. Su legitimidad fue refrendada de manera tácita con las menciones en publicaciones formales escritas por historiadores, tanto nicaragüenses como centroamericanos. Uno de ellos fue el abogado e historiador costarricense Enrique Guier Sáenz, quien en su libro William Walker incluyó más de 40 citas textuales de Rollins —según Bolaños Geyer—, además de calificar a este aventurero nada menos que como «el Bernal Díaz del Castillo de la expedición filibustera», en alusión a ese célebre cronista de la conquista española.
Narra Bolaños Geyer que el contenido del libro fue enriquecido con una introducción y un análisis del connotado historiador Carlos Cuadra Pasos, y añade que éste «encontró y señaló algunos errores del autor Rollins, pero aceptó, sin vislumbrar la menor duda, que éste había sido uno de los filibusteros que acompañara a Walker». Es decir, hasta ahí todo marchaba sin contratiempos ni dudas de fondo.
Sin embargo, con una envidiable habilidad detectivesca, Bolaños Geyer inició sus prolijas pesquisas en muy diversas fuentes, todas fuera de su país —como él mismo lo indica—, las cuales tendrían un final feliz poco más de cuatro años después. Tan ingente como provocador esfuerzo culminaría con la publicación del libro El filibustero Clinton Rollins (1977), en el que demuestra de manera incontrovertible que el tal Rollins fue un personaje ficticio.
Como erudito en la materia, inicialmente Bolaños Geyer detectó numerosas incongruencias en cuanto a la mescolanza de personajes —unos reales y otros ficticios—, hechos, paisajes, etc. y, peor aún, percibió que plagiaba al ya citado libro La guerra en Nicaragua, de Walker. Cotejados de manera puntillosa ambos textos, y comprobado dicho remedo, así como la ausencia del nombre de Rollins en varias listas oficiales de filibusteros, la tarea pendiente era identificar al verdadero autor de las crónicas.
El escritor Henry Clinton Parkhurst. Fuente: Wikipedia
Y, aunque pareciera que esto sería lo más difícil, en realidad no lo fue, pues a partir de la novena entrega de la serie de crónicas, Bolaños Geyer notó que al pie de éstas figuraba una anotación que decía «Copyright by H. C. Parkhurst», por lo que quedaba por esclarecer la relación entre el dueño de los derechos de autor y Rollins. Eso desató una búsqueda casi frenética —muy bien narrada por su autor— en varias bibliotecas y archivos en EE. UU., lo que le permitió dar con el nombre de un escritor llamado Henry Clinton Parkhurst, quien naciera en Iowa en 1844, y falleciera ahí mismo en 1933, casi a los 89 años de edad. Mejor aún, después halló un poemario suyo, intitulado Songs of a man who failed (Cantos de un hombre fracasado), publicado en 1921, que aportaría la estocada final al asunto.
En efecto, en la introducción Parkhurst narra sus antecedentes y avatares como escritor, y confirma lo que Bolaños Geyer buscaba con tanto afán. Entre otras cosas, relata que «escribí una novela militar sobre los filibusteros americanos en Cuba antes de la guerra con España. En Baltimore, borracho, se me perdió la primera parte del libro. Lo volví a escribir desde el principio, y lo revisé cuidadosamente, pero se me perdió en Washington, cuando iba para Nueva York. ¡Los tragos!, y cuatro años de trabajo perdidos. Después escribí Episodios marciales en Centro América, una larga narración de las tribulaciones, hazañas y conquistas de los filibusteros americanos de Walker y otros líderes famosos. Publiqué diez o doce artículos de ese libro en los suplementos dominicales del Chronicle, de San Francisco, pero el libro entero se me perdió en Des Moines, Iowa. ¡El licor!». Así que, a confesión de parte, relevo de prueba, como dicen los abogados. Y…, ¡caso cerrado!
No obstante, en mi mente subsiste una duda, debido a que no me fue posible conseguir y leer el libro publicado, pues ahí quizás se aclaren estos hechos. Y la pregunta es esta: ¿por qué, al percatarse de que al pie de varias crónicas aparecía la leyenda «Copyright by H. C. Parkhurst», los traductores Figueroa y Ortega no contactaron al Chronicle para indagar acerca de esta persona, y solicitarle el respectivo permiso para traducirlas y publicarlas? Tampoco es claro por qué, si la traducción se efectuó cuando ambos eran cónsules, Ortega esperó 35 años para publicar las crónicas con formato de libro, para lo cual —según las reglas internacionales en la materia— era obligatorio contar con el permiso formal del titular de los derechos de autor. Aún más, si esto se hubiera hecho como procedía, ahí mismo se hubiera aclarado la existencia de Parkhurst y la inexistencia de Rollins.
Filibusteros descansando en un templo de Granada. Fuente: Frank Leslie᾽s Illustrated Newspaper.
¿Fue Parkhurst un impostor?
Tras su detallado análisis crítico, Bolaños Geyer concluyó que «el relato de Clinton Rollins es un folletín fantasioso sin valor alguno como fuente de información para la historia de los filibusteros o de Nicaragua». Eso es cierto, por la tergiversación que hace de numerosos acontecimientos y personajes, según se narró previamente. Sin embargo, esa no fue culpa de Parkhurst, sino de quienes, de buena fe, dieron como cierta su historia y la divulgaron ampliamente, al punto de legitimarla.
En sus indagaciones acerca de la vida de Parkhurst, Bolaños Geyer halló que, antes de escribir las célebres crónicas, había mostrado interés por el mundo del filibusterismo, como él mismo lo expresa, al indicar que escribió una novela ambientada en Cuba. Asimismo, otra faceta muy curiosa es que a partir de 1862 fue combatiente voluntario durante la Guerra de Secesión, pero en contra de los sureños —partidarios de la esclavitud—, y sufrió serias vejaciones en varios campos de prisioneros.
Al respecto, llama mucho la atención que, aunque en sus crónicas arremete contra Walker una y otra vez, al que califica de «extremadamente repugnante, plagado de defectos y desprovisto de toda cualidad» —en palabras de Bolaños Geyer—, atribuía grandes méritos a los filibusteros, de quienes resalta sus «tribulaciones, hazañas y conquistas». Bien es sabido que, como la Guerra de Secesión se inició a mediados de 1861, muchos de los mercenarios que habían acompañado a Walker en Nicaragua se unieron a las filas sureñas, de modo que es sumamente contradictorio que Parkhurst alabara a quienes durante esa guerra fueran sus enemigos.
Otro hecho a destacar acerca de Parkhurst es que, en su vida de trotamundos y alcohol, en 1874-1875 emprendió un viaje que lo llevó a Guatemala y Nicaragua, cuando tenía unos 30 años de edad. Es lógico suponer que la visita a poblados que fueron escenarios de batallas, así como el trato con los lugareños —muchos de ellos excombatientes en la guerra—, más las lecturas de los libros de Walker y de algunos de sus compinches, lo incentivaron a escribir las crónicas que publicaría en California 14 años después.
Eso fue lo que hizo, con toda naturalidad, como una especie de «divertimento», por lo que creo que no se le podría calificar de impostor. Actuó como lo hacen casi todos los novelistas: inventarse una trama que sea sugerente o atractiva, y narrarla de buena manera. Y, si está basada en hechos históricos pero se cometen yerros de naturaleza fáctica —lo cual es casi inevitable—, pueden argumentar siempre que se trata de una licencia literaria, con lo cual resultan indemnes. Es decir, simplemente alegan que el suyo no es un libro de historia, sino tan solo una novela. ¿No fue así como actuó Parkhurst?
Este ejemplo permite reflexionar acerca de los evidentes riesgos de incursionar en la novela o el cuento históricos, pues el lector le podría conferir veracidad a algo imaginado o hipotético, y aceptarlo y perpetuarlo como tal. Expresado de manera figurada, eso es como transitar por un terreno de arenas movedizas, o balancearse como lo hace un equilibrista sobre la cuerda floja en un circo. En lenguaje popular, habría que parodiar el célebre aforismo y decir: «para escribir literatura histórica y comer pescado, hay que tener mucho cuidado».
En fin, pareciera que lo que sí es censurable en Parkhurst es el plagio en que incurrió, sobre todo de ese Walker a quien tanto detestaba, irónicamente. Y el error sucesivo no fue de él, sino de los historiadores que, ingenuamente, aceptaron sus crónicas como verídicas.
El traductor, Guillermo Figueroa Valverde. Fuente: Archivo Luko Hilje
¿Quién era Figueroa, el traductor?
Como se indicó previamente, las crónicas del supuesto Rollins fueron traducidas por dos cónsules residentes en San Francisco, el costarricense Figueroa y el nicaragüense Ortega.
Al respecto, conviene destacar el siguiente aserto de Bolaños Geyer: «En las primeras etapas, se supuso que el verdadero autor pudo haber sido el cónsul costarricense Figueroa, quien había estudiado en Boston y hablaba excelente inglés. Sin embargo, al no encontrarse evidencia que confirmara esa suposición, ni en los Estados Unidos ni en Costa Rica, se desechó la idea». Esto, así como otros pasajes del libro de Bolaños Geyer, sugieren que Figueroa —quien no tenía formación en el campo histórico—, efectuó la traducción completa, en tanto que su colega diplomático Ortega revisó el texto e hizo algunos ajustes o retoques aclaratorios, pues sí sabía de la historia ahí narrada; de hecho, en 1945 él disertó sobre el libro de Rollins para su incorporación como miembro de la Academia de la Historia de Granada.
Ahora bien, se ignora si Figueroa había aprendido inglés en dicha ciudad, o antes en Costa Rica, aunque lo cierto es que fue nombrado cónsul en Boston en marzo de 1907, en el primer gobierno de Cleto González Víquez (1906-1910). Dos años después, en febrero de 1909, fue transferido y elegido como cónsul general en San Francisco, California. Debo esta información al amigo Jorge Sáenz Carbonell, abogado e historiador, así como destacado funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Para entonces Figueroa frisaba los 26 años de edad, pues nació en 1883. Esparzano de cuna, vino al mundo en el hogar formado por el colombiano Clodomiro Figueroa Candanedo (1860-1941) y la lugareña Neria Valverde Cordero; sus hermanos fueron Rafael Ángel (1896-1961) y Deyanira (1901-1985), esta última abuela de mi esposa Elsa. Cabe señalar que, nacido en Chiriquí, el patriarca de la familia había arribado a Puntarenas con su hermano Aníbal; eran nietos de Tomás Cipriano de Mosquera y Arboleda, tristemente célebre dictador colombiano. Exitoso comerciante, agricultor y ganadero, don Clodomiro era de convicciones liberales y masón, así como una destacada figura pública; en diferentes épocas fungió como presidente municipal y jefe político de Esparza, gobernador de Puntarenas, dos veces diputado y una vez senador de la República.
Como una curiosidad histórica, en el segundo mandato de Cleto González Víquez (1928-1932) se acordó erigir una estatua a don Juanito Mora —conductor y héroe en la Campaña Nacional contra el ejército filibustero de Walker—, la cual se develó el 1º de mayo de 1929. De manera complementaria, se encomendó al naturalista Anastasio Alfaro González, director del Museo Nacional, localizar y exhumar los restos del Dr. Karl Hoffmann, alemán que fungiera como Cirujano Mayor en la primera etapa de la Campaña Nacional, para trasladarlos a la capital y enterrarlos con honores de General de Brigada.
Como los restos estaban en Esparza, Alfaro viajó hasta allá y, en presencia de cuatro personalidades de la localidad, procedió a exhumarlos, y uno de ellos era don Clodomiro Figueroa. Aunque suscribió la respectiva acta, por alguna razón se ausentó del acto en cierto momento, por lo que fue sustituido por su hijo Guillermo, quien quedó retratado en la fotografía que se tomó en ese momento, la cual aparece en mi reciente libro Karl Hoffmann, médico y héroe en la Campaña Nacional. Es decir, 20 años después de que tradujera en California las crónicas de Clinton Rollins, el destino lo hizo converger en un acto cívico alusivo a la guerra libertaria contra Walker, de la cual estaba muy bien enterado, sin duda.
Conocido en el ámbito familiar como Guillermón —por lo fornido que era—, se dedicó a la cría de ganado en Hervideros, su finca en San Jerónimo de Esparza, mientras residía en el centro de la ciudad, al lado de donde estuvo la casona paterna, exactamente detrás de la iglesia de la localidad.
Un hecho que amerita destacarse es que él mantuvo una amistad de por vida con el otrora cónsul nicaragüense Ortega. Y, como producto de esa relación, éste posiblemente más de una vez lo visitó en Esparza.
En una de esas ocasiones, a fines de octubre de 1928, cuando su hermana Deyanira —casada con el portorriqueño-costarricense Eustoquio Villalón Montero— dio a luz a la segunda de sus cinco hijas, Ortega fue su padrino de bautizo. Asimismo, sugirió que la denominaran Mabel, al argumentar que era un nombre muy bonito, y que se escribe igual en varios idiomas, lo cual fue acogido por los padres de la niña. Como una simpática curiosidad, tras su visita a Guatemala y Nicaragua, en 1876 el errabundo Parkhurst había sentado cabeza en San Francisco, California, donde ese año se casó con Annie Shannon, con quien tres años después procrearía a una niña llamada Mabel; esto Ortega quizás nunca lo supo, ya que fue Bolaños Geyer quien lo reveló, y hasta 1977.
Para retornar a Guillermo, murió en su natal Esparza en 1969 —cuando frisaba los 86 años—, dos años antes de que Bolaños Geyer emprendiera sus excelentes y esclarecedoras averiguaciones acerca de Clinton Rollins.
Y, para concluir, ¡ya ven lo que son las vueltas de la vida, amigos lectores! Por interesarme en ese fantasmal filibustero, debido a que su apellido coincidía con el de una gringa exnovia mía, terminé metido en asuntos de la familia de mi esposa, incluido el bautizo de mi recordada y amada suegra, doña Mabel Villalón Figueroa.
Filibusteros quemado cadáveres de soldados centroamericanos en Granada, en abril de 1857. Fuente: Frank Leslie᾽s Illustrated Newspaper.
No pensaba escribir al respecto de las protestas en Cuba, hace pocos días atrás, pero hay que resaltar que EEUU y sus aliados contra Cuba, siempre hacen lo mismo, y tropiezan con la misma piedra.
El domingo 17 de marzo por la tarde, los ciudadanos/as de Santiago de Cuba y otras provincias, salieron a la calle a protestar por el aumento de los apagones, por falta de electricidad y la escasez de alimentos.
Normal en un país bloqueado por EEUU hace 65 años; y como se hace un poco en Venezuela por la misma causa. Normal, igualmente, en países con gobiernos de derecha y neoliberales que protestan contra un gran sinnúmero de problemas económicos, sociales, políticos y otros.
Lo que sí es repetitivo es la acción por parte de EEUU y sus aliados, al querer maximizar tal protesta, como un reclamo a la revolución cubana, o como un hartazgo de ella.
Prueba de tal acción reiterativa es la publicación de la Embajada de EEUU en la Habana: «Instamos al gobierno cubano a respetar los derechos humanos de los manifestantes y abordar las necesidades legítimas del pueblo cubano».
E inmediatamente, viene la guerra mediática de los aliados de EEUU, que no repetiremos aquí, pero sí diremos lo que sucede en realidad, por ejemplo:
Luego del apagón, regresó la electricidad y llegaron dos camiones con arroz para las bodegas. Alimentos que el gobierno cubano entrega mensualmente a cada habitante a precio subsidiado.
Desde principios de marzo, Cuba enfrenta una nueva racha de cortes por los trabajos de mantenimiento que se realizan a la planta termoeléctrica Antonio Güiteras, la más importante de la isla y ubicada en la central provincia de Matanzas. Por cierto, para el lunes 18 de marzo, el gobierno revolucionario tenía previsto entregar dicha planta, luego de diversas reparaciones.
Se agrega que, el problema eléctrico se agudizó por la escasez de combustible que hay en el país, necesario para alimentar las demás termoeléctricas.
Recordar que, tanto a nivel nacional, como en EEUU y otros países, han proliferado personas individuales y organismos-ONGs que buscan cualquier protesta, por mínima que sea para desestabilizar, maximizar y provocar caos.
Realmente un interés detrás del bloqueo de EEUU, es dar protagonismo a estas personas, y lo más difícil de contrarrestar es que tienen financiados equipos y personas estudiando la sociedad cubana (y otras) para encontrar los puntos vulnerables.
Algunas de estas personas, lamentablemente, sirven de quinta columna al enemigo, protestando contra las políticas egoístas y criminales de EEUU; además que algunos de estos personajes se llenan los bolsillos fungiendo como mercenarios del imperio, y otros llevando a los ciudadanos/as confundidos a manifestaciones absurdas.
En este sentido, hay que desenmascarar a estos apátridas y vende patrias, que llevan a cabo una guerra a muerte contra el pueblo cubano; existen muchas manifestaciones en las redes sociales, de esos personeros que intentan por todos los medios de desprestigiar el sistema político cubano.
Es una gran incoherencia de EEUU, que estrangulan con un bloqueo criminal y asesino, que fue ferozmente intensificado por la primera potencia del mundo contra este pequeño país, y entonces salgan a decir que respeten los Derechos Humanos; que por cierto allí nadie fue reprimido como sí hacen en el imperio inmoral.
Por otro lado, si es cierto que recientemente, producto que el imperio agudiza cada vez más el bloqueo, las autoridades buscaron la ayuda de un programa de asistencia alimentaria de las Naciones Unidas para garantizar el suministro de leche en polvo subvencionada para los niños. El organismo tiene desde hace tiempo proyectos en la isla.
También es cierto que, producto del bloqueo, y hay que reiterarlo hasta lo sumo, Rusia, socio de Cuba, ha enviado a la isla un buque con 650.000 barriles de crudo para hacer frente a la crisis energética, con apagones que afectan a la mitad del territorio y que se han extendido por varias horas.
Por otro lado, el gobierno cubano se ha visto en la obligación de rentar siete centrales eléctricas flotantes a las empresas turcas Karpowership y Karandeniz Holding, como parte de un plan de cooperación internacional a desarrollarse durante los próximos dos años.
El bloqueo además ha afectado las entregas de productos, como la carne de res deshuesada, las carnes en conservas, el pollo, el café y el yogur de soya.
En fin, hay múltiples cosas que no se dicen, pero lo que sí es cierto es que, si no hubiera bloqueo contra Cuba heroica, las cosas cambiarían radicalmente, en beneficio del pueblo cubano.
Enfatizamos entonces, EEUU insiste en provocar un estallido social en Cuba, al reforzar el cerco económico y sabotear la capacidad del Estado para responder a los requerimientos de la población, incitando a la desestabilización mediante plataformas mediáticas tóxicas y promoviendo una campaña difamatoria contra Cuba, en franca violación del derecho internacional, y los propósitos y principios de la carta de Naciones Unidas.
Como indicamos anteriormente, EEUU y sus aliados, torpemente vuelven a repetir su guion anunciado y conocido ante las protestas en Cuba, el mismo cuento de siempre, que ya nadie les cree, y, además, tropiezan y tropiezan con la misma piedra, sin tener en cuenta que el pueblo cubano defiende su revolución, prueba de ello es que, como en otras ocasiones, salieron a las calles no fueron solo manifestantes antigubernamentales, sino también los que apoyan al Gobierno.
Los principales instigadores de estas protestas no quieren algo positivo para Cuba, sino un cambio de régimen para imponer el modelo neoliberal, el mismo modelo que ha impedido que miles de personas accedan a los medios indispensables para sobrevivir.
Una pregunta, ¿Por qué es tan difícil de comprender que los bloqueos de EEUU, son los causantes de los males, a los países que se les aplican?
Finalmente, ratificar nuestro compromiso con la denuncia del bloqueo estadounidense contra Cuba que torpedea la soberanía e impide desarrollar plenamente las capacidades económicas, productivas y creativas de la isla-país. Un bloqueo que pretende condenar al sufrimiento a todo un pueblo y es una cobardía contra la humanidad.
«Documento de cultura, documento de barbarie«, sentencia, dialéctica y universal, del gran filósofo Walter Benjamin (1892-1943), desarrollada y popularizada en el texto homónimo de Frederic Jameson (1989).
Advierto que no suelo utilizar esas categorías de «cultura» y «barbarie», en ese sentido tan tradicionalmente eurocéntrico. Sin embargo, mi profunda admiración por la obra de Walter Benjamin y su trágica muerte, me dan licencias. Ya Enrique Dussel, dijo en este nuevo siglo, en nuestra UNA (Heredia, Costa Rica), que la nueva Escuela de Frankfurt debería ser la Filosofía de la Liberación Latinoamericana, pues es evidente la relocalización periférica de las nuevas subjetividades políticas.
Aclaro que tampoco conozco personalmente aún, esas ruinas, y me despojo por anticipado de cualquier romantización sacrificial religiosa, –no espiritual–, del tema.
Contemplando una hermosa fotografía del Coliseo Romano, junto a un texto histórico descriptivo, y reflexionando estas complejas ruinas arqueológicas, me surgieron imperiosas, ciertas reflexiones. No pude contenerlas, brotaron, y aquí están.
Toda una serie de avances tecnológicos de la Antigüedad, convergen en esta maravilla arquitectónica del antiguo Imperio Romano. Batallas navales recreadas, gladiadores peleando hasta morir, espectáculos violentos estetizados, luchas entre fieras feroces y prisioneros, sin olvidarnos de los mártires torturados por el Imperio Romano, recordados por el «Kitsch» de las películas de la próxima Semana Santa.
La impresionante combinación estética, de solidez en el diseño que ha perdurado por siglos, y de ingenio arquitectónico con una especie de antigua «industria cultural de masas» parafraseando a la moderna polémica Adorno/Benjamin, suele provocar un trágico olvido: Cuál es el que la mano de obra esclava, fue la base material que posibilitó, a los CollegiaFabrorum, y a los deseos estéticos y arquitectónicos de las clases dominantes de Roma, sus grandes logros en Arquitectura.
Este «Coliseo» no es el cine urbano demolido de otra ciudad centroamericana en crisis, San José. Donde las películas porno alternaban con películas chinas de Kung Fu. Y no es casualidad que esté de pie casi entero, después del terremoto de Roma en el 1349, y de casi dos milenios de violencia histórica.
En particular, El Coliseo o Anfiteatro Flavio, fue construido después de Nerón, -junto a su estatua gigante que luego fue derribada-, por Vespasiano, después de la toma y destrucción de Jerusalén por Tito. Curiosa forma de celebrar y conmemorar una victoria y masacre militar.
Sumemos otra reflexión. Se habla mucho y de forma poco seria, de «Teoría Crítica«. Se nos invita alegremente a ser críticos y a tener o desarrollar «espíritu crítico» (sic).
Pero la llamada «Teoría Crítica» está realmente asociada a una particular corriente filosófica y científica- social (Spinoza, Kant, Fichte, el Joven Schelling, Hegel, Marx, Freud, Weber, Lukács, y las Vanguardias literarias, musicales y artísticas). No vale la pena introducirnos a la filosofía de Kant, del Sujeto, y a su influencia más reciente. Basta recordar que no todo lo que se dice “crítico”, realmente lo es. (Lo “crítico” después de Kant, presupone al menos una Teoría del Sujeto).
Sin embargo, sí encontramos acá, una buena oportunidad, para demostrar una de las tesis sociológicas fundamentales de la Escuela de Frankfurt. La misma hilvanada posteriormente, a partir de la clásica distinción en Kant, entre Entendimiento («Verstand«) y Razón Sustancial («Vernunft«). (No citamos a la otra obligada instancia sensorial del conocimiento en Kant, traducida como la «Sensibilidad», porque no es relevante acá.)
Esta tesis fue construida posteriormente por la «Teoría Crítica» de Max Horkheimer, Theodor Adorno, Bloch, Marcuse, y olvidada cómodamente por Habermas, convertido en «pop star» de la filosofía y apologeta de las barbaridades del Estado de Israel.
Simple: Para la Escuela de Frankfurt hay un peligroso divorcio práctico en la sociedad contemporánea hegemónica, entre «Racionalidad Instrumental» y «Razón Sustancial«. (Las nuevas burguesías globales no son ilustradas, suelen ser tecnocráticas. Y viceversa, no son ilustradas, ni humanistas, porque ya no pueden ser estructuralmente, la clasesocial revolucionaria y universal.)
Así, el «Entendimiento«, por el desarrollo histórico patológico del Capitalismo Tardío, se convirtió en la mera «Razón Instrumental«. No necesita ningún meta- discurso racional o ético. Rechaza inercialmente, cualquier meta-relato. No necesita ninguna regulación. Ni pública, ni estatal, ni ética. Ése es el discurso delirante de Milei en Argentina.
El «logos» capitalista, que nunca leyó a Kant, controla el desarrollo técnico-científico, bajo el modo de producción capitalista. O sea, bajo la lógica estructural del Mercado Total. Si da ganancia capitalista, es bueno.
Lo bueno y lo malo, antes sólo relativos (y dejados a la supuesta autonomía racional del Sujeto Moderno), se invierten axiológicamente (Franz Hinkelammert) en términos absolutos. Manda el dios del Mercado Total.
Es el reino de la racionalidad de los medios, no de los fines. Una suerte de «racionalidad» unidimensional y alienada. Una «racionalidad» profundamente irracional. Es la eficiencia escindida de la eficacia. La ganancia mercantil generalizada se pregunta: ¿Cuántos muertos puede producir esta nueva tecnología de punta, porque así se vende mejor?
El resultado estructural es muy sencillo. La industria militar, da mucho más margen de ganancia. Sólo el Narcotráfico y la gran especulación financiera compiten o le ganan, pero son, obviamente, muy compatibles.
Es el fin anunciado de la Razón Sustancial. Por eso vuelvo a citar a Adorno, –otro filósofo judío-alemán de izquierda no Sionista y con mejor suerte que Walter Benjamin–, cuando dijo en 1951: «Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie«.
Por eso Herbert Marcuse, otro filósofo sobreviviente del Nazismo, nos advierte que el Fascismo sólo es el mismo Capitalismo Imperialista, pero sin la administración democrática liberal burguesa. Con más demagogia, con desinformación sistemática pero menos sofisticada que la actual, y con un discurso abiertamente racista y ultra- nacionalista, y acuerpado con discursos tomados de las filosofías irracionalistas. Más allá de la estructuración de una, digamos, Psicología de masasdel Fascismo (W. Reich), el Anticomunismo es su objetivo estratégico principal.
Umberto Eco desde Italia, insinuaba que, Nazismo hubo uno solo, pero que «Fascismos» hay muchos. América Latina está llena de fascismos sin capacidad imperialista, por ser periféricos.
El mismo Marcuse que luchaba contra sobre-represión sexual, inspira luego a Zizek para hablar del fetichismo compulsivo e híper-mercantil, de la genitalidad cooptada. La pulsión sexual y la economía política son dos pilares sociales e históricos de la dominación.
El Capitalismo en sus diferentes facetas se reinventa, se resemantiza, y se recrea así mismo, tanto estructuralmente, como en los microespacios. Aquí no hay ‘afuera’ social posible, aquí, «Todo lo sólido, se desvanece en el aire«, nos recordaría antes Marshall Berman (1982), a partir de su lectura de Marx.
Para Marcuse, lo irracional e inmoral de la «sociedad industrial avanzada», no es la violencia histórica ‘per se’, sino que actualmente existan tecnológicamente, todas las condiciones productivas para eliminarla racionalmente. Con más razón podemos afirmar esto de las sociedades capitalistas post- industriales.
Pero Marcuse hablaba del giro totalitario del Capitalismo Monopólico occidental apenas, para la segunda mitad del Siglo XX, en guerra contra los regímenes burocráticos del campo socialista. Hablaba de la crisis del Estado de Bienestar Social en las economías centrales. Apenas podía tener idea, del «Nuevo Orden Mundial» (expresión literal de George Bush Padre) que se gestaba a partir de la caída del Socialismo Histórico. G. Orwell resultó profético, sólo que nunca vaticinó la caída del llamado Bloque Socialista.
Sin embargo, la deriva irracional, acaso la falta de «Razón Sustancial» de las élites capitalistas, nos conduce en pleno Siglo XXI a un proyecto global de destrucción ecológica y pauperización social. Un proyecto colectivo suicida, donde el Tánatos se impone al Eros.
Permítasenos una última reflexión. Un «Excursus» final, sobre la llamada Escuela de Frankfurt y su contexto:
Para estos autores que presenciaron aún jóvenes, el infierno de la Primera Guerra Mundial, la disolución del Imperio Alemán, del Imperio Austro-húngaro y del Imperio Turco Otomano. Pero que vivieron la derrota de la Revolución Espartaquista y el asesinato vil de Rosa Luxemburgo y de Karl Liebknecht, así como el fracaso de la Revolución en Europa occidental. Occidente, pese a sus privilegios económicos originados en la llamada «acumulación originaria» colonialista, se condenaría así a un realismo opaco.
Esta derrota popular europea, sólo dio paso a otra tragedia mayor, a la «contrarrevolución preventiva» (Marcuse) y a la consolidación barbárica del Franquismo, del Fascismo y del Nazismo y demás totalitarismos de derecha. Esto como consecuencia directa de la manipulación de la crisis capitalista de 1929 y de sus posterior y permanente crisis financiera. (Recordemos que el estilo populista de comunicación política no es tan nuevo).
Ya antes su (nuestro) Mundo se tornaba aún más distópico, cuando la lucha por el Socialismo como alternativa al Capitalismo y al Imperialismo, tenía como referente a las purgas de Stalin y el «Gulag«. Siguió la derrota del Fascismo europeo con la brutalidad de la Segunda Guerra Mundial, la Bomba Atómica, la Guerra Fría, la lucha anticolonial de los pueblos, India, China Popular, Corea, Cuba, Argelia, Vietnam, África, Medio Oriente y Palestina. La Guerra Fría se tornaba caliente en el Tercer Mundo. (Aun así, se perdieron por razones biológicas la Caída del «Socialismo Histórico» y la nueva Globalización Capitalista).
Volvamos ahora, a la analogía con Antigua Roma. Hoy casi 2000 años después, en lugar de un gran Circo Romano o Coliseo, tenemos a los medios de comunicación virtuales. No bastaba con el espectáculo de la guerra fratricida en Yemen o Ucrania. Peor en el Congo/ Zaire, sólo que más discreta e invisibilizada…
Hoy, en lugar de mártires cristianos tenemos a los niños y niñas y civiles en Gaza masacrados y televisados, y en lugar de Nerón, Vespasiano, Mussolini o Hitler, tenemos a Netanyahu y a sus Aliados. Ayer eran civiles judíos, eslavos, gitanos o ciudadanos soviéticos masacrados por el Nazismo, hoy como en 1948, son otra vez Palestinos.
El público del «Imperio» (Negri) en «Occidente» y su periferia neocolonial (Nosotros), frente a este espectáculo atroz y deshumanizado, aplaude, evade, comenta, sublima, legitima, condena o reza por Israel, pero no puede dejar de contemplar morboso, impotente y temeroso, el sacrosanto poder del Sionismo (Revisionista). Es una violación sexual mediática permanente. Es un acto de Sadismo colectivo, por lo tanto, también de Masoquismo, impuesto a la llamada «Opinión Pública» (cualquier cosa que esto quiera significar más acá de Habermas).
Dos mil años antes de Freud y la Modernidad, los antiguos romanos sabían cómo administrar el «Tánatos» colectivo. Como transformar el «instinto», la «Pulsión de Muerte», en una especie de perversa «Erótica» de la Dominación. La crucifixión de Espartaco se convierte en el nuevo Mito de Sísifo sin Camus.
Lo explicó académicamente la Escuela de Frankfurt, acaso inspirada en el «El Asalto a La Razón» del filósofo marxista húngaro, György Lukács, pero «post festum», lo instaló y publicitó en la cultura ‘pop‘ globalizada, la saga de películas de «Star Wars» del director norteamericano George Lucas: La ilusión universal de una «República de Iguales«, de una Federación Galáctica, cosmopolita y pluralista, terminó con el triunfo del «Imperio del Mal«.
Por eso El Coliseo se construyó en el año 72 d.C. usando aproximadamente entre 60000 y 100000 esclavos y prisioneros, muchos de los cuales curiosamente, eran judíos, derrotados en la guerra, ocupación, y saqueo romano por Tito de Jerusalén (70-73 d. C.).
Claro, no habían inventado el Fútbol. Además, todos sabemos que los/las Trabajadores/as contemporáneos/as somos «libres» y «felices».
La diferencia entre la Plebe junto a los Libertos romanos, para con los Esclavos, entre muchas, es que iban sólo como espectadores al Circo, y no eran víctimas directas de la lógica sacrificial, de las élites de Roma. También la oligarquía romana iba al Circo, claro, en sus palcos diferenciados. Igualmente, nuestros pueblos se domestican, y se adaptan a las disfunciones del Capitalismo Tardío en su periferia.
Integrantes de la Asociación Nacional pro Sufragio de la Mujer encabezadas por Elizabeth Cady Stanton y Susan B. Anthony.
Vladimir de la Cruz de Lemos
El 8 de marzo se celebraba antes de 1975 como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Era un día de convocatoria política de las mujeres trabajadoras movilizadas en lucha por la defensa y ampliación de sus derechos laborales y también políticos. En esa tarea, los partidos revolucionarios de todo tipo, especialmente socialistas, comunistas y organizaciones anarquistas, eran los que abanderaban estas luchas y la movilización de esta celebración.
Desde 1975, bajo el amparo de la Organización de las Naciones Unidas, por la presencia entonces de los países socialistas donde se conmemoraba este día, se aprobó celebrar el 8 de marzo como una fecha internacional. Su celebración actual es para reivindicar, defender y ampliar los derechos de las mujeres en todas partes del mundo, al menos de los países integrantes de la ONU, que además irían firmando, en lo sucesivo las Declaraciones y Convenios internacionales relacionados con las mujeres en particular.
Este día, 8 de marzo, se asocia originalmente a las luchas, a partir del siglo XIX, de los trabajadores en general y de las mujeres trabajadoras en particular. Sin embargo, se reconoce que en la Historia anterior hubo importantes mujeres que de distintas maneras defendieron sus derechos y se hicieron presentes en los escenarios políticos, sociales e intelectuales de las sociedades anteriores.
Así, por ejemplo, según nos cuenta la literatura, en la antigua Grecia, Lisístrata, como lo narra Aristófanes, convocó a una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra civil que vivían los atenienses, destacándose a la vez como un símbolo a favor de la paz. Proponía un juramento de las mujeres frente a sus hombres:
Lisístrata: Lampitó, todas las mujeres toquen esta copa, y repitan después de mí: no tendré ninguna relación con mi esposo o mi amante. Cleónica: No tendré ninguna relación con mi esposo o mi amante. Lisístrata: Aunque venga a mí en condiciones lamentables. Cleónica: Aunque venga a mí en condiciones lamentables (¡Oh, Lisístrata, esto me está matando!). Lisístrata: Permaneceré intocable en mi casa. Cleónica: Permaneceré intocable en mi casa. Lisístrata: Con mi más sutil seda azafranada. Cleónica: Con mi más sutil seda azafranada. Lisístrata: Y haré que me desee. Cleónica: Y haré que me desee. Lisístrata: No me entregaré. Cleónica: No me entregaré. Lisístrata: Y si él me obliga. Cleónica: Y si él me obliga. Lisístrata: Seré tan fría como el hielo y no le moveré. Cleónica: Seré tan fría como el hielo y no le moveré […] Lisístrata: ¿Todas han jurado? Mirrina: Todas.
Otro ejemplo, el sacrificio de Ifigenia, cuando el esposo decide quitarle la vida porque la mujer no acepta la vida que lleva, o las reinas Amazonas, que nos recuerdan a las mujeres guerreras, como lo relata Heródoto, o Aspasia, la mujer más famosa, inspiradora de la política de Atenas, en tiempos de Pericles; o Safo, de la Isla de Lesbos, como bien nos la recuerda el Dr. Juan Jaramillo, como la mujer bien admirada cuya conducta a nadie le importaba en su tiempo; o Sukaina, que desafió a Mahoma, su bisabuelo, demostrándole que en ninguna parte del Corán se le exigía a las mujeres cubrirse la cara con un velo; o Sherezade, la gran tejedora de la narrativa popular, la creadora del cuento oral.
Durante días de la Gran Revolución de 1789, de la Revolución francesa, las parisienses que pedían «libertad, igualdad y fraternidad» y marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino.
En 1791 Olympe de Gouges, que era el nombre literario o el seudónimo de Marie de Gouze, escritora, dramaturga, filósofa y política francesa, redacta la «Declaración de los derechos de la Mujer y la Ciudadana», del 5 de septiembre de 1791, en idénticos términos que la «Declaración de los derechos del Hombre y el Ciudadano», del 26 de agosto de 1789, donde reclama para las mujeres los mismos derechos que allí se habían establecido para los hombres, documento que planteaba la emancipación política y la equidad de la mujer, la igualdad entre el hombre y la mujer en la vida privada y en la vida pública, el derecho al voto y al trabajo público, el derecho a hablar en público de temas políticos, a acceder a puestos políticos, a poseer propiedades y el derecho a la educación.
A ella le debemos la expresión: «Si la mujer puede subir al cadalso, también se le debería reconocer el derecho de poder subir a la tribuna», Cabe decir que cayó sobre su nuca la guillotina bajo el período del terror revolucionario.
En Inglaterra, en ese mismo período, Mary Wollstonecraft, en 1790 y en 1792 publica Vindicación de los derechos del hombre, en 1790, y Vindicación de los derechos de la mujer, en 1792, levantando banderas republicanas y de igualdad de la mujer.
En la historia costarricense recordamos a la indígena Biriteca, cuyo valor le dio la seguridad a los caciques y guerreros indígenas, Coyoche, para que, con Pabru Presberi, mantuvieran la resistencia más grande a la invasión española, a principios del siglo XVIII.
Lo mismo, durante el período colonial en América Latina, en la lucha por la Independencia que se asocian nombres de mujeres como Ana de Tarna, María Gregoria, Juana Moreno, Micaela Bastidas Puyuqawa, Tomasa Tito Condemayta, Bartolina Sisa, Cecilia Tupac Amaru.
A partir de la Independencia, la construcción del Estado nación fue lograda, en parte, también por la participación de las mujeres, como fueron, entre otras, Juana de Azurduy, en Alto Perú, a la cual la historia refiere como la máxima heroína de la Independencia de América. Pero, en este orden, destaca el compromiso de Manuela Sáenz, a la lucha bolivariana, o de Pancha Carrasco, en la gesta nacional contra los filibusteros en Costa Rica y en Centroamérica.
El siglo XIX fue, también, el siglo del impacto de la Independencia de las colonias inglesas y de la Revolución norteamericana, de la Revolución francesa, de sus ideales, su republicanismo, sus valores de libertad, igualdad y fraternidad, de la Ilustración, el Iluminismo y el Enciclopedismo, de las revoluciones de Independencia en la América española, de las revoluciones europeas de 1820, 1830 y 1848; del industrialismo en Europa y Estados Unidos, particularmente, haciendo surgir la clase obrera, y con ella las luchas sociales por mejorar las condiciones de trabajo y de seguridad e higiene ocupacional, así como los seguros sociales a finales de ese siglo. Del mismo modo, fue el origen de las organizaciones laborales y sus luchas, las sociedades de socorros mutuos, de mutuo auxilio, ayudas mutuas, las Fraternelles, el cooperativismo, las sociedades de trabajadores, de artesanos y de obreros, las primeras asociaciones sindicales, la I y la II Internacional obreras; las luchas cartistas, ludistas y las propiamente sindicales. Es el siglo del surgimiento de la clase obrera organizada con sus partidos obreros, socialistas, socialdemócratas, anarquistas, con referencia al Manifiesto Comunista, de 1848, los revolucionarios de distintos tipos o denominaciones, junto a los partidos liberales, y al final del siglo de los movimientos socialcristianos al calor de la Encíclica Rerum Novarum.
Un siglo de grandes luchas, entre ellas, las luchas por la rebaja de la jornada de trabajo a 8 horas, lo que se logra entre 1886 y 1890, de manera más generalizada, gracias a las grandes jornadas de lucha del movimiento obrero de los Estados Unidos, en Chicago, y de las luchas obreras en Europa.
Fue también el tiempo del inicio de las luchas políticas y electorales donde las mujeres se movilizan para que se les reconozcan sus derechos políticos, a la par de las reivindicaciones obreras y laborales.
Así, el origen del Día de la Mujer se remonta a los movimientos y luchas obreras del siglo XIX y principios del XX, principalmente en Estados Unidos y Europa.
En el contexto de industrialización temprana de las fábricas, de los trabajadores, que incluían mujeres y niños, sin grandes distinciones con el trabajo de los hombres, se celebraron sucesivas manifestaciones para exigir mejores condiciones de trabajo y salarios, jornadas laborales más cortas y la prohibición del trabajo infantil.
A las pocas semanas de la publicación del Manifiesto Comunista, en los días del 19 al 20 de julio, de 1848, nace el movimiento sufragista en la primera Convención Feminista sobre los Derechos de la Mujer, llamada Convención de Seneca Falls, que produjo el documento conocido como «Manifiesto de Seneca Falls», que se considera la primera convención por los derechos de la mujer, que se celebró en los Estados Unidos, donde participaron 300 activistas por los derechos de la mujer, cuya declaración final fue firmada por más de 100 mujeres. En 1848, las norteamericanas Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott protestaron contra el impedimento que tenían de hablar en público, y en una convención que trataba la abolición de la esclavitud, acto que se asocia al origen del movimiento feminista de los Estados Unidos.
En marzo de 1857, una ola de huelgas masivas recorrió el Estado de Nueva York, en Estados Unidos. La industria textil se nutría de la explotación esclavista de la población afrodescendiente en los campos algodoneros del Sur, y explotaba a les trabajadores del Norte con jornadas de más de 10 horas diarias.
El 8 de marzo, de 1857, las obreras de New York fueron brutalmente reprimidas, al luchar por mejores condiciones de trabajo, aumento de salarios y rebaja de la jornada de trabajo a 10 horas diarias.
Fue una lucha política para poder influir en la determinación y en la decisión del gobierno de fijar salarios, jornadas y condiciones de trabajo.
En esos mismos días, en 1858, Emmeline Pankhurst, activista política británica y líder del movimiento sufragista, levantó banderas de participación política. Manifestó. «No queremos quebrantar las leyes, queremos redactarlas y refrendarlas».
La situación de las mujeres trabajadoras se agravaba. Se agitaban sus condiciones de vida y de trabajo. A las luchas obreras y las grandes jornadas de las 8 horas de Chicago, de 1886 y 1890, siguieron las luchas obreras y las luchas políticas de las mujeres.
En 1893, en Nueva Zelanda, se autoriza el derecho al voto de las mujeres, y el 28 de noviembre de 1893, Elizabeth Yates se convierte en la primera alcaldesa en el mundo, electa popularmente.
En Inglaterra, igualmente, aparecen las suffragettes, que eran las activistas por los derechos civiles, lideradas por Emmeline Pankhurst, que van a llevar el feminismo, en Inglaterra y Estados Unidos, al terreno del activismo por la igualdad de derechos frente al Estado.
Las luchas del momento, la discusión que giraba en torno a la eliminación de la esclavitud, va a influir en el futuro del movimiento feminista, estableciéndose una correlación entre la lucha por la abolición y la lucha por los derechos de la mujer: muchas de las líderes de esta segunda corriente son esposas de líderes abolicionistas.
Lograda la abolición se producen contactos estrechos entre las feministas y las mujeres negras, en las que destaca Sojourner Truth. Con la abolición de la esclavitud no se igualó la raza, el género, por lo que las luchas feministas electorales siguieron su propio camino.
La lucha desarrollada por las mujeres trabajadoras, en Europa y Estados Unidos, por obtener mejores condiciones de trabajo, era impulsada bajo las banderas de los partidos socialistas y comunistas ya existentes.
En 1900, las mujeres alemanas hicieron una serie de peticiones al Reichstag para exigir el acceso a la universidad y a la posibilidad de presentarse a oposiciones.
En 1903, surgió la Liga Sindical Femenina, una organización de trabajadoras asalariadas estructurada por mujeres socialistas, sufragistas y profesionales liberales norteamericanas. El último domingo de febrero, de 1908, las mujeres de esta Liga Sindical celebraron una manifestación denominada «Día de la Mujer», reivindicando el derecho al voto y mejores condiciones laborales. El acto se repitió al año siguiente en Manhattan donde se reunieron 2000 personas.
En 1907, en Austria, los landstag deciden establecer el voto general y obligatorio.
El 8 de marzo de 1908, 146 mujeres trabajadoras de la fábrica Cotton, de Nueva York, protestaban por los bajos salarios y las malas condiciones laborales, manteniéndose en la fábrica hasta que se lograran sus peticiones. El dueño no aceptó estas protestas laborales, cerró las puertas de la fábrica y le prendió fuego a las instalaciones con las mujeres en su interior, quemándose todas ellas.
A finales de marzo, el 25 de marzo de 1911, en Estados Unidos se produjo incendio que asoló la fábrica Triangle Blouse Company, en Nueva York, en él murieron casi 150 mujeres, muchas de ellas inmigrantes, lo que tuvo una gran resonancia mundial en las legislaciones obreras, y en los propios Estados Unidos. El día del incendio, algunas puertas de la fábrica, que ocupaba los tres pisos superiores de un edificio de diez plantas, estaban cerradas para impedir que los trabajadores salieran a la huelga. Murieron 146 personas de las cuales 125 eran mujeres y 21, hombres. Se dijo que el humo que expedía el edificio en llamas era de color morado por los tejidos que se usaban en la fábrica textil, motivo por el cual el color morado se usa, en las marchas del 8 de marzo, como símbolo que recuerda a estas mujeres y su lucha.
Las líderes del Partido Socialista de los Estados Unidos, antecedente del Partido Comunista de ese país, que se funda en 1919, como Corinne Brown y Gertrude Breslau-Hunt, organizan actos de solidaridad y en conmemoración de las luchas de las trabajadoras textileras de Chicago, que en 1908 exigían la reducción de la jornada de trabajo, mejores salarios y mejores condiciones de trabajo, junto con la reivindicación del sufragio.
Entre noviembre de 1909 y febrero de 1910 se produjo la huelga de las camiseras conocida como el Levantamiento de las 20,000. La huelga fue dirigida por Clara Lemlich y apoyada por la Liga Nacional de Sindicatos de Mujeres Estados Unidos. Su lucha fue por reducir la jornada laboral, obtener mejores salarios y lograr derechos políticos, como el voto.
Una declaración del Partido Socialista de los Estados Unidos de América, del día 28 de febrero, originó el primer Día Nacional de la Mujer, tradición que se siguió celebrando el último domingo de febrero, hasta el año 1913. El Comité Nacional de la Mujer de EE. UU. fue el que recomendó establecer el último domingo de febrero a favor del sufragio femenino.
En 1910, en Copenhague, Dinamarca, se reunió la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, que era la organización que representaba a las mujeres de los partidos socialistas, de los partidos obreros socialistas, de los partidos obreros socialdemócratas y de los partidos laboristas, y de una variedad de organizaciones de mujeres, que pertenecían o estaban vinculadas a la II Internacional Socialista, originalmente fundada por Carlos Marx, en 1864, conocida como la I Internacional, que luego evolucionó a la II Internacional, en la década de 1870, que duró hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial, que la desintegró por las divisiones causadas en torno al papel que debían tener los trabajadores frente a la Guerra Mundial.
Las luchas principales de esta organización internacional de mujeres giraban alrededor de la igualdad de género y de los derechos de las mujeres. La dirigente comunista Clara Zetkin dirigía esta asociación internacional, desde 1907, cuando se había constituido su Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas.
En esta II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas se realiza la Proclamación del Día Internacional de la Mujer, en Copenhague. Con esta proclamación se reiteró la demanda del sufragio universal y se proclamó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
En esta reunión, de Copenhague, Clara Zetkin y Kathy Duncker, dirigentes del Partido Socialista alemán, propusieron que se celebrara un Día Internacional de la Mujer Trabajadora, lo que se hizo en solidaridad con la lucha de las trabajadoras de Estados Unidos. En este Congreso se destacaron otras mujeres socialistas y comunistas, Rosa Luxemburgo, Aleksandra Kolontái, Nadezhda Krúpskaya, la esposa de Vladimir Lenin, e Inessa Armand.
La propuesta fue aprobada unánimemente por la conferencia con más de 100 mujeres procedentes de 17 países. Esta Conferencia Internacional de Mujeres, existe hoy como una Organización No Gubernamental, que reúne 150 asociaciones de mujeres de todo el mundo y forma parte del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas.
La propuesta recuperaba la lucha de las mujeres estadounidenses e iniciaba la lucha feminista y socialista, que tendría como bandera los derechos laborales y políticos de las mujeres.
Como Día Internacional se empezó a celebrar en 1911, un 19 de marzo ese año en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines a los que asistieron más de 1 millón de mujeres y hombres. Además del derecho de voto y de ocupar cargos públicos, exigieron el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.
En 1913-1914, en el marco de los movimientos pro de la paz, que surgieron en vísperas de la Primera Guerra Mundial, las mujeres rusas celebraron su primer Día Internacional de la Mujer el último domingo de febrero de 1913, de conformidad a calendario juliano que todavía tenían. En el resto de Europa, las mujeres celebraron mítines en torno al 8 de marzo del año siguiente para protestar por la guerra o para solidarizarse con las demás mujeres.
En la Rusia pre revolucionaria lo empezaron a celebrar en 1913, el último domingo de febrero, y a partir de 1914, en Rusia, Alemania y Suecia se unificó la celebración al 8 de marzo, como Día Internacional de la Mujer Trabajadora, también para protestar contra la guerra, a la que estaban siendo arrastrados los países europeos.
En Rusia, en el año revolucionario de 1917, aprovechando las luchas obreras de inicio de año, y del proceso democrático revolucionario de febrero de 1917, se celebró el 8 de marzo.
Con el triunfo de la Revolución Socialista de octubre de 1917, Lenin le asignó un importante reconocimiento al papel de la mujer en la lucha política, y en la lucha por el socialismo.
En 1917, ante los 2 millones de soldados rusos muertos en la guerra, las mujeres rusas escogieron de nuevo el último domingo de febrero para declararse en huelga en demanda de «pan y paz», parte de las tres principales consignas revolucionarias que agitaba Lenin en esos días. La tercera consigna era «tierra», las cuales se llevaron a la ejecución con los tres primeros decretos de la Revolución Rusa de octubre, en 1917. Unas 90,000 trabajadoras se manifestaron contra las malas condiciones de trabajo, el hambre, la participación rusa en la Primera Guerra Mundial.
Los dirigentes políticos criticaron la oportunidad de la huelga, pero las mujeres la hicieron de todos modos. A los cuatro días de la huelga, el zar se vio obligado a abdicar y el gobierno provisional concedió a las mujeres el derecho de voto. Esta lucha de las mujeres rusas fue considerada como uno de los primeros momentos de la Revolución bolchevique.
Con la Revolución, las mujeres conquistaron en Rusia derechos que los estados capitalistas negaban a sus compañeras. El sufragio y el derecho para participar en política, el aborto legal libre y gratuito, el derecho al divorcio y al reconocimiento de los niños nacidos fuera del matrimonio, la despenalización de la homosexualidad.
El 23 de septiembre de 1919 Lenin hizo un importante discurso donde trazó «Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética». Allí señaló que «todavía la situación de la mujer sigue siendo penosa debido a sus tareas domésticas. Para lograr la total emancipación de la mujer y su igualdad real y efectiva con el hombre, es necesario que la economía nacional sea socializada y que la mujer participe en el trabajo general de producción. Entonces sí la mujer ocupará el mismo lugar que el hombre». Claro está, señalaba Lenin:
Aquí no hablamos de igualar a la mujer con el hombre en lo que se refiere a la productividad del trabajo, la cantidad de trabajo, la duración de la jornada, las condiciones de trabajo, etc.; sostenemos que la mujer no debe, a diferencia del hombre, ser oprimida a causa de su posición en el hogar. Todas ustedes saben que incluso cuando las mujeres gozan de plenos derechos, en la práctica siguen esclavizadas, porque todas las tareas domésticas pesan sobre ellas. En la mayoría de los casos las tareas domésticas son el trabajo más improductivo, más embrutecedor y arduo que pueda hacer una mujer. Es un trabajo extraordinariamente mezquino y no incluye nada que de algún modo pueda contribuir al desarrollo de la mujer.
En la búsqueda del ideal socialista, luchamos por la realización total del socialismo, y en este camino se abre un amplio campo de acción para la mujer. Nos disponemos ahora a emprender concretamente la tarea de desbrozar el terreno para la construcción del socialismo, y la edificación de la sociedad socialista solo comienza allí donde, después de haber logrado la igualdad completa de la mujer, abordamos las nuevas labores junto a ella, libre y de esas faenas mezquinas, embrutecedoras e improductivas. Y estas labores nos ocuparán durante muchos, muchísimos años.
Decimos que la emancipación de los obreros debe ser lograda por los obreros mismos, y ocurre otro tanto con la emancipación de las mujeres trabajadoras: debe ser fruto de su propio esfuerzo. Las trabajadoras deben preocuparse de desarrollar las instituciones a que nos referimos, y esta actividad de la mujer conducirá a hacer cambiar radicalmente la situación que ocupaba en la sociedad capitalista.
Para poder intervenir en política, en el viejo régimen, capitalista, se requería una preparación especial, de modo que el papel de las mujeres en la vida política era insignificante incluso en los países capitalistas más avanzados y libres. Nuestra tarea es lograr que la política sea accesible a toda mujer trabajadora.
En 1921, Lenin, de nuevo abordó el tema de las mujeres el 8 de marzo, en la celebración de esta fecha. Enfatizó en que «bajo el capitalismo, la mitad femenina del género humano esta doblemente oprimida. La obrera y la campesina son oprimidas por el capital y, además, incluso en las repúblicas burguesas más democráticas no tienen plenitud de derechos, ya que la ley les niega la igualdad con el hombre. Esto, en primer lugar, y, en segundo lugar —lo que es más importante—, permanecen en la «esclavitud casera», son «esclavas del hogar», viven agobiadas por la labor más mezquina, más ingrata, más dura y embrutecedora: la de la cocina y, en general, la de la economía doméstica familiar individual». A propósito de la jornada de trabajo 4-3 que se quiere imponer, estas reflexiones de Lenin siguen cobrando gran actualidad.
La Revolución rusa, como parte de su lucha por la liberación y la igualdad de la mujer, estableció, por iniciativa de Alexandra Kollontai, que había sido nombrada Comisaria del Pueblo para la Asistencia Pública, el voto de la mujer, el divorcio y el aborto legal, y que se estableciera en Rusia el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. A partir de aquí se empezó a celebrar en distintos países, al impulso también de la III Internacional, organización que impulsó Lenin para desarrollar partidos comunistas y organizaciones sindicales.
En 1918, en Inglaterra, se regula el voto para mujeres mayores de 30 años y poseedoras de una casa. En 1928, la edad para votar se equipara a la de los hombres. Por su parte, en Estados Unidos, la Decimonovena Enmienda de 1920 otorga derecho al voto en todos los estados del país.
Junto al derecho al voto, la lucha feminista tuvo como objetivo los derechos educativos.
Desde 1922 hasta 1975 se institucionalizó el Día Internacional de la Mujer en el contexto de las luchas socialistas y comunistas en todo el mundo. A partir de 1975, con apoyo de la ONU se celebra en todo el mundo. En 1922 en China se celebra este día. En 1924, el 10 de mayo, Ecuador estableció el sufragio femenino.
En España, en 1936 impulsado bajo el período de la II República, por la dirigente comunista Pasionaria, Dolores Ibarruri, se empezó a celebrar el 8 de marzo. En Costa Rica el Partido Comunista, fundado en 1931, se inició la celebración de esta fecha.
Con la Constitución de las Naciones Unidas se abrió un escenario para atender a nivel internacional la situación de las mujeres. Desde el 24 de octubre de 1945 las Naciones Unidas han consagrado el desarrollo y promoción de «las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión»; de la igualdad de derechos de mujeres y hombres como aspecto fundamental de su razón de ser. En la sesión inaugural de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Londres, Reino Unido, Frieda Dalen de Noruega se convirtió en la primera mujer delegada en intervenir y Eleanor Roosevelt, de los Estados Unidos de América, pronunció su célebre «Carta abierta a las mujeres del mundo» en la que las llamó a participar más en los asuntos nacionales e internacionales.
Como parte de su atención la ONU creó una comisión funcional del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC), la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW), como el primer organismo intergubernamental mundial dedicado exclusivamente a la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, organismo que ha sido decisivo para supervisar la condición de los derechos de las mujeres en todo el mundo y definir los estándares internacionales sobre igualdad de género. La Comisión reúne a Estados Miembros, a organizaciones de la sociedad civil y diversas entidades.
En diciembre de 1947, la Asamblea General aprobó una resolución por la que se proclamaba el Día de las Naciones Unidas para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional, que los Estados Miembros deben observar todos los días del año, en conformidad con su tradiciones históricas y nacionales. Así se dio, el 10 de diciembre de 1948, la histórica Declaración Universal de Derechos Humanos como el primer reconocimiento mundial de que existen derechos inalienables y libertades fundamentales que se aplican a todos los seres humanos.
En 1952 la ONU aprobó la Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer, donde se estableció que las mujeres tienen derecho a votar en todas las elecciones, en igualdad de condiciones con los hombres, sin discriminación alguna, que las mujeres tienen derecho a ser elegidas para puestos públicos de elección, en igualdad de condiciones que los hombres y sin discriminación, y que tienen derecho a ejercer puestos públicos y toda función pública.
En 1972, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución 3010, declaró a 1975 «Año Internacional de la Mujer».
En 1975, la ONU comenzó a celebrar el ocho de marzo, como el Día Internacional de la Mujer.
En México, en 1975, del 19 de junio al 2 de julio tuvo lugar la primera Conferencia Mundial sobre la Mujer, donde se formuló el Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer: Igualdad, Desarrollo y Paz a fin de implementarlo, 1976-1985, un plan de acción para la promoción de la mujer.
En 1977, la Asamblea General de la ONU proclamó el ocho de marzo como el Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional, lo que oficializó, para los países, este día dentro de sus calendarios. Así, la ONU reconoció los orígenes de las luchas de las mujeres que, en Europa, y Estados Unidos, reclamaban a comienzos del a finales del siglo XIX y principios del siglo XX el derecho al voto, mejores condiciones de trabajo y la igualdad entre los sexos.
En 1979, la ONU aprobó la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, conocida como «Declaración de Derechos de la Mujer», que es el instrumento jurídico internacional más exhaustivo para proteger los derechos humanos de las mujeres. Aquí se define el significado de discriminación contra las mujeres y establecen obligaciones legales para los países que forman parte de ella con el objetivo de poner fin a esta discriminación; se exige que los Estados Miembros eliminen la discriminación contra las mujeres en la esfera pública y privada, incluido el ámbito familiar, y se propone alcanzar una igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, tanto en las leyes como en la vida real. Se indica también que la discriminación contra la mujer viola los principios de igualdad de derechos y el respeto de la dignidad humana. Con relación al matrimonio y las relaciones familiares, se faculta a las mujeres a elegir libremente el cónyuge y a contraer matrimonio con su pleno consentimiento; otorga igualdad de derechos y responsabilidades durante el matrimonio y como progenitoras, a decidir libre y responsablemente el número de hijos, a elegir su apellido, a la vez que garantiza los mismos derechos en materia de propiedad y administración de bienes.
En 1984 el Convenio Internacionales por la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, fue ratificado por Costa Rica.
En materia de derechos reproductivos, la ONU, junto con la Organización Mundial de la Salud, ha reconocido la salud reproductiva como «..un estado general de bienestar físico, mental y social», y reconoce que la salud reproductiva supone la capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riesgos, la capacidad de procrear y la libertad para decidir hacerlo o no hacerlo, cuándo y con qué frecuencia, y el derecho básico de cada pareja, e individuo, a decidir con libertad y responsabilidad el número, frecuencia y tiempo de sus hijos y a tener la información y medios para hacerlo, así como el derecho de todos de tomar decisiones acerca de la reproducción, sin discriminación, coerción ni violencia.
El reconocimiento de estos derechos es un logro importante de las organizaciones de mujeres de todo el mundo, a pesar de la fuerte oposición de los fundamentalistas religiosos, como los que existen en Costa Rica.
En 1994 se había constatado que por lo menos tres mujeres y niñas sufren violencia a lo largo de su vida, lo que constituye una de las violaciones de los derechos humanos más generalizadas que las Naciones Unidas deben priorizar.
En la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, en El Cairo, Egipto, en 1994, se reafirmó que el cumplimiento de los derechos de las mujeres y las niñas como un motor fundamental del desarrollo sostenible, y situó el empoderamiento de las mujeres en el centro del desarrollo, considerando el derecho de las mujeres y las parejas a controlar su propia fertilidad como el núcleo fundamental de las políticas y los programas sobre población. Este año, 1994, se reconoció el Día Internacional de la Mujer en los Estados Unidos.
Del 4 al 15 de septiembre de 1995 se realizó la Cuarta Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, en Beijing, China, donde acudieron 17,000 participantes y 30,000 activistas, la cifra más alta del mundo en reuniones de este tipo. Las tres conferencias anteriores se organizaron en Ciudad de México (1975), Copenhague (1980) y Nairobi (1985). En China 189 países aprobaron por unanimidad una referencia progresista a favor del empoderamiento de las mujeres.
En septiembre del 2000 se dio la Cumbre del Milenio donde se proclamó la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas, con ocho objetivos diseñados para reducir la pobreza extrema con plazos y una fecha límite de 2015. Entre ellos el Objetivo 3 insta específicamente a fomentar la igualdad de género y el Objetivo 5 a mejorar la salud materna. En el 2015 la ONU había conseguido comprobar que la vida de las mujeres y las niñas en casi todas las regiones en desarrollo había alcanzado la paridad de género en la educación primaria, y los índices de mortalidad materna habían disminuido en un 45 por ciento.
En octubre del 2000 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 1325 reconociendo que la guerra afecta a las mujeres de manera diferente e instaba a que las mujeres sean parte fundamental de la prevención, la gestión y la resolución de conflictos. Desde entonces, se han aprobado seis resoluciones más de apoyo —1820, 1888, 1889, 1960, 2106 y 2122—, atendiendo diversos matices, entre ellos, el reconocimiento de la violencia sexual como táctica de guerra hasta la disposición de un sistema de rendición de cuentas con el objetivo de implementar medidas más firmes que permitan a las mujeres participar en la resolución de conflictos y en la recuperación.
En julio del 2010 la ONU crea la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres) para acelerar el progreso en la atención de las necesidades de las mujeres y las niñas de todo el mundo.
En el 2011 la ONU, considerando las violaciones de derechos humanos sufridas por la comunidad de lesbianas, gais, bisexuales y personas transgénero, aprobó la primera resolución de las Naciones Unidas sobre orientación sexual e identidad de género, y en el 2014 sobre vulnerabilidad ante la exclusión social o la violencia, como, por ejemplo, las «violaciones correctivas», las agresiones y la negación de servicios básicos, entre ellas las prácticas nociva como la mutilación genital femenina, que afecta hoy a más de 230 millones de mujeres y niñas que sobreviven a la mutilación genital, solo en África más de 144 millones, en Asia 80 millones, y en Oriente Medio 6 millones, en una totalidad de 31 países que realizan esta práctica. En países como Somalia, Guinea y Yibuti más del 90% de mujeres sufren esta práctica.
En el 2013 la ONU aprobó el Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos (C189) en materia de derechos laborales entra en vigor, ofreciendo a las trabajadoras y los trabajadores domésticos —en su mayoría mujeres— los mismos derechos laborales básicos que al resto de trabajadoras y trabajadores. Desde la aprobación del Convenio 22 países han aprobado leyes que mejoran los derechos sociales y laborales de las trabajadoras y los trabajadores domésticos.
Este tratado de derechos humanos de las Naciones Unidas es el más ratificado después de la Convención sobre los Derechos del Niño.
Todavía queda mucho pendiente. Diariamente 800 mujeres mueren por causas relacionadas con el embarazo que podrían evitarse; una de cada tres mujeres sufre violencia física o sexual; las mujeres ocupan únicamente el 22 por ciento de escaños parlamentarios y actualmente representan más del 60 por ciento de la población analfabeta del mundo.
El 8 de marzo de 2017, se produjo el Primer Paro Internacional de Mujeres para visibilizar la violencia machista en todas sus formas y expresiones: sexual, social, cultural, política y económica.
En Costa Rica se desarrollaron distintos grupos de mujeres y luchadoras, en distintos frentes, incluido el político, como lo fueron las mujeres sufragistas durante las décadas de 1910 y 1920, las mujeres opositoras a los gobiernos de Rafael Ángel Calderón Guardia y Teodoro Picado, y las mujeres organizadas a favor de los presidentes de la Reforma Social, en los años de 1940-1948.
La sociedad costarricense antes de 1949 era muy excluyente. Durante todo el siglo XIX hasta 1913 el voto era público, indirecto y de segundo grado, sin participación de mujeres, lo que se logró hasta 1949. En 1890 el presidente José Joaquín rodríguez planteó la posibilidad de reconocer el voto de las mujeres, sin que se lograra, por la participación que habían tenido en los sucesos del 7 de noviembre de 1889, cuando se movilizaron, junto a los hombres para evitar un posible fraude electoral.
Durante el período de 1890 a 1910 se dieron luchas por la ciudadanía femenina y sobre los derechos políticos de las mujeres, ante el Congreso de la República. Entre 1890 y 1949 se presentan catorce proyectos a la Asamblea Legislativa para otorgarle o reconocerle a las mujeres el derecho al voto.
En 1923, siguiendo los movimientos internacionales se constituyó la Liga Feminista.
En 1925 se intenta aprobar, en el Congreso de la República, el reconocimiento del voto de la mujer, obteniéndose un resultado de 15 diputados a favor y 24 en contra.
El 20 de junio de 1949 en la Asamblea Nacional Constituyente se aprueba el reconocimiento del voto de la mujer. Se universaliza el voto. Se amplía y fortalece el proceso democrático. 33 diputados votaron a favor; 8 lo hicieron en contra.
Por primera ejercen el derecho al sufragio las mujeres en Costa Rica en un plebiscito distrital, de 1951, durante el gobierno de Ulate, para decidir en La Tigra y La Fortuna de San Carlos a cuál cantón pertenecían: si a San Ramón o San Carlos. Fue Bernarda Vázquez Méndez la primera mujer en ejercer y Amelia Alfaro Rojas, la segunda.
A partir de 1953 participan en procesos electorales nacionales. Las tres primeras diputadas fueron, ese año, María Teresa Obregón, Ana Rosa Chacón y Estela Quesada, todas del PLN. En 1998 fueron electas 11 mujeres. Hoy hay 26 de 57 diputadas.
Cada situación de estas, voto directo y secreto, significó mayor desarrollo de la democracia, más participación ciudadana y, menos control oligárquico del poder.
Sobre las mujeres se ejercía presión social y cultural para excluirlas de la vida política. Se les señalaba que su lugar era el corazón del hombre; el hogar y la maternidad; no la política.
En la primera década del siglo XX, se decía que la participación de la mujer en la coeducación conducía a la masculinización de las mujeres y a la feminización de los hombres.
Se afirmó que con la incorporación de la mujer a la política la familia se dividiría y debilitaría.
La universalización del voto en Costa Rica no fue solo una estrategia de los distintos partidos políticos por fortalecer su poder y ampliar el número de electores. Fue el resultado de una lucha democrática y de mayor participación ciudadana.
En la vida ciudadana y democrático las mujeres han tenido un papel destacado. Lucharon contra dictaduras y gobiernos que se consideraron antidemocráticos.
En la década de 1920 se discutió si las mujeres debían constituir un movimiento único de lucha política (las feministas) o, si debían participar más ampliamente, junto a los hombres en todas las luchas sociales, como lo proponía Carmen Lira.
En la década de 1940 en algunos acontecimientos especiales destacan las mujeres organizadas políticamente: en las Jornadas de mayo del 43, en contra de reformas electorales propuestas por Calderón que se consideraban facilitadoras de fraude electoral; el 2 de agosto de 1947 cuando las mujeres de la oposición culminan las luchas de la Huelga de Brazos Caídos con una marcha a la Casa Presidencial donde son reprimidas, con la organización que impulsa el partido comunista, Vanguardia Popular, la Unión de Mujeres del Pueblo en 1947, después llamada Alianza de Mujeres Costarricenses, y en la guerra civil de 1948 cuando las mujeres luchan en ambos bandos políticos, especialmente en la parte logística de la retaguardia de los combates.
En el escenario político electoral, y organizativo, los partidos políticos costarricenses han creado sus frentes femeninos, muy débiles, y que funcionan más para períodos electorales.
Para esos años el Partido Comunista había impulsado su frente femenino y en la década de 1950 hizo surgir la Alianza de Mujeres Costarricenses, donde destacaron, entre otras, Luisa González y Alicia Albertazzi, y bajo su conducción se celebró el 8 marzo como Día Internacional de la Mujer.
En las décadas de 1970 y 1980 en el país los gobiernos atendieron cada vez más políticas de mujeres, especialmente cuando la ONU acogió esta fecha como parte de sus celebraciones anuales e internacionales.
Bajo el primer Gobierno de Oscar Arias Sánchez, en 1986-1990, se desarrollan las leyes más importantes que dinamizan y aceleran la mayor participación e igualdad de la mujer en Costa Rica. Otras leyes son: la de Promoción de la Igualdad Real de la Mujer, de 1990; la Ley contra la Violencia Doméstica, de 1996; la creación del Instituto nacional de Mujeres, en 1998; la Ley de Penalización contra la Violencia de la Mujer, de 1977. En materia electoral se avanzado muchísimo hasta obligar a la paridad vertical y horizontal de candidaturas políticas.
Hoy hay en el país más de 200 organizaciones de mujeres, de diversa naturaleza, que expresan la riqueza de su presencia, aunque muchas de estas organizaciones son más de papel que de la realidad. No se sienten en esta fecha del 8 de marzo, ni se vinculan a las luchas históricas y políticas que originaron esta fecha, ni se ven ni se sienten cotidianamente, ni se movilizan, alrededor de las luchas políticas actuales de las mujeres.
El 8 de marzo debe servir para reflexionar sobre el papel de las mujeres en la vida política, social, económica, cultural, educativa, y especialmente en el papel familiar, y de las nuevas familias, que hoy existen.
La celebración del Día Internacional de la Mujer debe servirnos para impulsar las reformas legislativas que eliminen las trabas que puedan existir para la mejor realización de las mujeres costarricenses, con plenitud de todos sus Derechos y con garantía de los Derechos Humanos de las Mujeres.
El 8 de marzo es un día internacional y nacional de lucha. No es un día de fiesta. Es un día de lucha en tanto todavía haya restricciones, exclusiones, discriminaciones, violencias, opresiones de todo tipo, ejercidas contra las mujeres.
Es un día de lucha para procurar que las mujeres y las niñas tengan el derecho al disfrute pleno, y en las condiciones de igualdad de todos sus Derechos Humanos, para vivir libres de todas las formas de discriminación y violencia.
Los 8 de marzo nos obligan a repasar las jornadas heroicas de las mujeres obreras en sus luchas reivindicativas para exigir y arrancar mejores condiciones de vida y trabajo al voraz sistema opresor, machista, misógino, del capitalismo explotador, cuya lógica es absolutizar la ganancia por encima de cualquier otra condición.
Los convenios e instrumentos jurídicos internacionales, lamentablemente, en muchos países siguen siendo letra muerta y son ineficaces en sus alcances.
El impacto de esta lucha y significado del Día Internacional de la Mujer hace que hoy todos los problemas de nuestra vida diaria se traten desde la perspectiva de las mujeres y se valore de modo más fuerte su importante presencia en todos los ámbitos de la sociedad.
La legislación costarricense ha avanzado notablemente en este sentido, así como gran cantidad de instituciones y organizaciones, de diversa naturaleza, que se han desarrollado con relación a las mujeres, pasando desde las organizaciones precursoras, como la Unión de Mujeres Carmen Lira y la Alianza de Mujeres Costarricenses hasta la Agenda Política de Mujeres Costarricenses, la Defensoría de la Mujer y el Instituto Nacional de la Mujer.
Los Derechos Humanos de las mujeres a la Educación, a la Salud, al Desarrollo, al Trabajo, a la Participación Política, a una Vida Libre de Violencia, a sus Derechos Sexuales y Reproductivos, debe ser realidades y no letras en papel.
El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es una jornada que, para muchos, significa simplemente rendir homenaje y hacer regalos a las mujeres, descontextualizada de las luchas que originaron este día. Es una fecha celebrada desde hace más de un siglo marcada por la lucha, los fuertes movimientos de reivindicación política y laboral, por huelgas, marchas y persecuciones y por muertes y represión de mujeres que se movilizaron por estos derechos.
Como fecha internacional declarada por las Naciones Unidas, en todos los países miembros, entre ellos Costa Rica, uno de los países fundadores de la ONU, se celebra oficialmente desde 1975. Antes de esta fecha era una celebración de las fuerzas comunistas, socialistas, anarquistas y revolucionarias, y de movimientos políticos que se sumaban a recordar cada 8 de marzo las luchas de las mujeres que en Europa originaron, con sus causas, esta fecha, y con la que esos partidos y movimientos se identificaban y defendían.
La fecha del 8 de marzo está asociada a las luchas revolucionarias de la clase obrera, de la mujer obrera y trabajadora, y en paralelo a ellas, las luchas sufragistas de las mujeres.
Para las fuerzas revolucionarias, comunistas y socialistas, la emancipación de la mujer se daba simultáneamente, con la emancipación de toda la clase obrera.
La lucha por la igualdad de la mujer en todos los órdenes, incluido el electoral, se debía lograr en la lucha total, en la lucha emancipadora que enarbolaban los comunistas como lucha social y política, lado a lado, hombres y mujeres, trabajadores y trabajadoras. Por eso el Partido Comunista de Costa Rica, al proclamar su Programa Político, recién fundado, en 1931, propuso la igualdad política de la mujer.
Costa Rica tiene más mujeres que hombres, 2,638,345 mujeres, el 17.6% menores de 12 años, el 34.9 % entre los 13 y 35 años, el 36.4% entre los 36 y 64 años y un 11.1% mayores de 65 años. En extrema pobreza viven 8.5%, en pobreza 17.1%, con escuela primaria completa o menos hay un 42.1%, con estudios secundarios incompletos hay 15.4% y fuera de la fuerza laboral 52.4%. La tasa de desempleo afecta más a las mujeres, 9%, que a los hombres, 7.5%; en el subempleo las mujeres son el 6.8% y los hombres el 4.2%; aseguradas pro-trabajo están un 70.8% mientras los hombres tienen una cobertura del 73.5%.
En Costa Rica todavía nos falta mucho que logar y qué ganar.
Sojourner Truth, abolicionista y activista por los derechos de la mujer nacida en la esclavitud.Manifestaciones del Día Internacional de la Mujer alrededor del mundo.Lucretia Mott, abolicionista y defensora de los derechos de la mujer que pasó a la historia por participar en la organización de la Convención de Seneca Falls.Manifestaciones del Día Internacional de la Mujer alrededor del mundoEmmeline Pankhurst, activista política británica y líder del movimiento sufragista, el cual ayudó a las mujeres a ganar el derecho a votar en Gran Bretaña.Manifestaciones del Día Internacional de la Mujer alrededor del mundo.