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Impacto político-económico del golpe militar en Chile, Costa Rica y América Latina

Walter Antillón

  1. Antecedentes: los años de la Presidencia de Salvador Allende
  2. La represión policial y militar
  3. Instauración del neoliberalismo en Chile como “espejo” de América Latina. La brecha económica
  4. El sistema dictatorial del Cono Sur. El Plan Cóndor: instrumento de exterminio de la izquierda latinoamericana.
  1. Antecedentes: los años de la Presidencia de Salvador Allende

Hoy nadie duda de que la Guerra Fría, además de un conflicto entre Estados Unidos y la Unión Soviética, fue también una cruenta guerra no declarada que Estados Unidos desató por más de cuarenta años contra los pueblos de América Latina; y también sabemos que una de sus más trágicas víctimas fue el pueblo chileno.

Los documentos recién desclasificados en Washington acerca del gobierno del presidente Allende y el golpe de Estado de Pinochet han terminado por dejar en la más completa claridad la ilegítima, constante y funesta intervención del gobierno estadunidense en los asuntos de Chile; una intervención que se operó desde que los datos apuntaron hacia la posibilidad de que Allende ganara las elecciones en setiembre de 1970: el asesinato del general René Schneider, jefe del Ejército, en octubre de 1970; el boicot de los comerciantes para provocar escasez de los productos básicos desde 1971, hasta el paro de los camioneros en 1972: todas estas actividades fueron planeadas y financiadas por la CIA.

A comienzos de setiembre de 1970 Henry Kissinger escribía a Richard Nixon:

 “El ejemplo de un gobierno marxista electo y exitoso en Chile, ciertamente tendría un impacto -y serviría como precedente- en otras partes del mundo, especialmente Italia. La propagación de un fenómeno semejante en otro lugar afectaría significativamente el equilibrio del mundo y nuestra propia posición en él”

Acusándola de totalitaria, abrumaron a Cuba con bloqueos y embargos, pero en el caso de Allende vemos que, en realidad, lo que preocupaba a Nixon no era la democracia, sino que se demostrara al Mundo la viabilidad del socialismo democrático.

Por eso, una vez electo Allende, Nixon declaró que ‘haría crujir la economía chilena’. Y efectivamente en los años siguientes sus bancos congelaron los créditos y su gobierno congeló la ayuda económica. El Banco Mundial y otras instituciones financieras internacionales dominadas por Estados Unidos cancelaron unilateralmente los préstamos ya otorgados; y la ITT formó un comité de representantes de corporaciones estadounidenses para coordinar con el gobierno Nixon una estrategia contra Chile.

Sin embargo, aún con la severa crisis inflacionaria desatada en Chile por la alevosía nixoniana, como bien dice el compañero Ramón Vargas, de la Asociación Americana de Juristas, Rama Chilena:

“…A pesar de estos afanes reaccionarios, el gobierno de Salvador Allende pudo llevar adelante parte importante de su programa: la nacionalización del cobre, la Reforma Agraria, el control de la banca, un programa de construcción de viviendas que no ha sido igualado. Con la Reforma Agraria se puso término para siempre al dominio del latifundio en el campo chileno y se crearon las bases para un importante desarrollo de la AgroIndustria…”

Ello se confirma indirectamente en la comparamos dos períodos dentro de los últimos sesenta años: el de los gobiernos de Frei Montalva y Allende (1964-1973), que muestran un coeficiente de Gini enteramente favorable, y el que arranca en 1974, con la política neoliberal de la Dictadura y años siguientes: la brecha económica entre ricos y pobres se dispara, haciendo de Chile uno de los países más desiguales del Mundo.

En todo caso, dado el conjunto de dificultades y obstáculos políticos, económicos y financieros creados e implementados por Estados Unidos contra Allende desde el comienzo de su gobierno, la oligarquía chilena apostaba a provocar su impopularidad y su descrédito; pero, por el contrario, en las elecciones de diputados y senadores de marzo de 1973, la Unidad Popular subió espectacularmente en comparación con las elecciones presidenciales de 1970: del 36.2% que obtuvo Allende en el 70, al 44.2% que alcanzaron sus diputados y senadores en marzo del 73. Es decir, despues de dos años y 4 meses de ejercer un gobierno boicoteado y acosado por todos lados, el partido liderado por Allende había aumentado más de un 20 % su caudal de votos.

Así las cosas, para detener aquel ejemplo ‘funesto’ de socialismo democrático, a Nixon, a Kissinger y a Pinochet y compañía, sólo les quedaba el golpe de Estado. Y el golpe de Estado fue cuidadosamente planeado y ejecutado el 11 de setiembre de 1973: hoy hace cincuenta años.

  1. La represión policial y militar

El golpe de septiembre del 73 fue una acción militar ejecutada por el Ejército, la Fuerza Aérea, la Armada Naval y el Cuerpo de Carabineros de Chile, para derrocar al presidente Allende y su gobierno. Así, mientras un aparatoso despliegue por mar y tierra se extendía a lo largo del país, tropas del ejército y aviones de la Fuerza Aérea sitiaron y atacaron el Palacio de La Moneda, sede del gobierno constitucional. Tal como lo prometió en su último discurso, Salvador Allende murió durante el asalto de los militares al Palacio.

Este golpe despedazó el orden constitucional de la Repúblilca, y dio origen al establecimiento de la usurpadora junta militar liderada por Augusto Pinochet. El país fue sometido a una dictadura que se extendió hasta 1990 y se caracterizó por practicar una salvaje represión. Durante este periodo, fueron cometidas sistemáticas violaciones a los derechos humanos, se suspendieron los derechos civiles y políticos; miles de ciudadanos son detenidos, se producen allanamientos masivos y se cometen torturas, asesinatos y desaparición de personas; se establece la censura; se proscribe los partidos políticos y los sindicatos; los soldados queman miles de libros apilados en las calles de ciudades y pueblos; se disuelve el Congreso Nacional y el Poder Judicial se convierte en un instrumento dócil al gobierno. Una ‘Caravana de la Muerte’ recorre los pueblos deteniendo, torturando y asesinando ciudadanos, culpables del delito de ‘izquierdismo’. En suma, en ese período el régimen asesinó a más de 3 mil personas; un número considerable de chilenos se refugia en embajadas extranjeras y se calcula que cerca de doscientos mil fueron al exilio.

  1. Instauración y fomento del neoliberalismo en Chile, como “espejo” para América Latina. La brecha económica

Pinochet fue un peón servil del Imperio, verdugo de su propio pueblo. Para cumplir su triste papel, Pinochet necesitaba reconocimiento internacional, sustento financiero e inversión, y los obtuvo gracias al masivo apoyo del gobierno Nixon y del sector financiero estadunidense. Desde 1974 puso la economía en las manos de los Chicago Boys, quienes al año siguiente iniciaron la implementación del shock neoliberal, que implicó una drástica reestructuración de la economía, de la sociedad y del sistema político, con el pleno apoyo y bajo el control monolítico del propio Pinochet, a través de un programa que contemplaba:

a) La drástica reducción del sector público y el rediseño del aparato estatal, a fin de que cumpliera exclusivamente su papel de gendarme;

b) La reorientación de los excedentes hacia el mercado de capitales;

c) La apertura de la economía al libre mercado con rebaja arancelaria;

d) La liberalización paulatina de los bancos;

e) La devolución al sector privado de gran cantidad de empresas del Estado: metalúrgicas, bancarias, aceiteras, textiles, electrónicas, pesqueras, etc., por medio de ventas a conglomerados económicos tradicionales, o constituidos a propósito.

La ayuda financiera masiva para el despliegue de dicha política neoliberal produjo, entre 1977 y 1981 una notable mejora en la economía; lo que Milton Friedman se apresuró a calificar como el “Milagro Chileno”: el cual fue promocionado internacionalmente con bombos y platillos como el triunfo del neoliberalismo y la justificación del golpe de Estado y del régimen de Pinochet. Porque, efectivamente, durante ese tiempo se redujeron considerablemente la inflación y el déficit fiscal; la producción industrial y la construcción se recuperaron y el Pib tuvo un aumento notorio; nació una multitud de empresas por la privatización del sector empresarial público, y como consecuencia proliferaron los nuevos super ricos amigos del régimen, junto a las grandes fortunas tradicionales.

En cuanto al agro, un tercio de las tierras de la reforma de Allende fue devuelto a sus antiguos dueños; y en lo que concierne a los campesinos que habían sido favorecidos, la mayoría terminó vendiendo su parcela por falta de crédito y de asistencia técnica.

En todo caso, el gasto social (educación, salud, vivienda) cayó drásticamente, al igual que los salarios, mientras que aumentaba el desempleo.

En resumen, si a comienzos de 1973, el acosado Chile de Allende atravesaba ciertamente una severa crisis económica, con una inflación del 606%,​ pero con un índice de desempleo de tan solo un 4,3 %; en 1982, tras una década de reformas de libre-mercado, la época milagrosa de los Chicago Boys dio paso a una nueva crisis económica que llevó a un desempleo del 23,7 % y a una disminución del producto interno bruto en un 14,3 %; y al término de la Dictadura militar en 1990, el índice de pobreza había alcanzado al 40 % de la población.

 Todavía en la actualidad, la sombra de la brecha desigual persiste: los datos halagüeños registrados en los últimos años sólo han llevado a la conclusión de que Chile constituye un caso de crecimiento sin bienestar. Lo cual no impidió que, a través de los poderosos megáfonos del neoliberalismo se siga propagando por América Latina y el Mundo los ecos de un ‘milagro chileno’.

  1. El sistema dictatorial del Cono Sur. El Plan Cóndor: instrumento de exterminio de la izquierda latinoamericana.

En sus inicios de 1973, la dictadura chilena no estaba sola: una vez consolidada, pasó a formar parte de un sistema interregional constituido por Paraguay, Brasil, Bolivia, Uruguay y, poco después, Argentina, bajo la influencia y con el respaldo económico y militar de los Estados Unidos; sobre todo a través de la CIA y la Escuela de las Américas, que entonces ofrecía un postgrado en terrorismo de Estado, con énfasis en tortura y desaparición de personas.

La existencia y la disponibilidad de esos 6 regímenes militares pusieron las condiciones para el diseño de la gran operación estratégica del Plan Cóndor, fruto de la perspicacia de una de las grandes mentes criminales de hoy: el Premio Nobel de la Paz Henry Kissinger.

En efecto, en 1975 las dictaduras mencionadas, inspiradas por Kissinger, entonces Secretario de Estado, y bajo la tutela de Brasil, la hermana mayor, suscribieron la Operación Cóndor, también llamada ‘Plan Cóndor’: un pacto secreto de cooperación clandestina entre los aparatos de inteligencia y represión de las mencionadas dictaduras, cuyo objetivo era exterminar a todas las personas militantes en grupos u organizaciones de izquierda de la región, ya fueran partidos políticos, sindicatos, universidades, periódicos, revistas u otras agrupaciones. Se fundó secretamente en el Chile de Pinochet y duró catorce años, hasta 1989. Contagiados de filantropía, Perú y Ecuador ingresaron al ominoso cónclave en 1978.

En ejecución del Plan, las fraternales dictaduras practicaron más de 400.000 detenciones de personas, en las que se practicó sistemáticamente la tortura. Según la estimación de nuestro compañero de la AAJ profesor Martín Almada, descubridor en 1992 de los Archivos del Plan Cóndor en Paraguay (Archivos del Terror), más de 100.000 personas fueron asesinadas durante la vigencia del funesto Plan.

Pasado medio siglo desde el Golpe, sus secuelas son visibles en sectores del pueblo chileno que lo padecieron, y han transmitido a sus descendientes un mensaje de conformismo y pasividad, de temor y renuncia al pleno ejercicio de los derechos que, como seres humanos, les corresponde ejercer. Y esa es la realidad también en otros países de nuestro Subcontinente a consecuencia del Cóndor y de operaciones similares implementadas durante muchos años.

Los intereses de los Estados Unidos no constituyen la pauta que determine el destino del Planeta. Los pueblos de América Latina no merecían la suerte que les ha tocado vivir. Es preciso que lo sepamos, que no nos resignemos, que reaccionemos vigorosamente. Otro mundo es posible.

Óscar Aguilar Bulgarelli: «La independencia no nos la regalaron; presidente, no irrespete»

Óscar Aguilar Bulgarelli llama la atención del presidente Rodrigo Chaves Robles: «La independencia no nos la regalaron”.

El mandatario afirmó en los actos de celebración de la independencia este 14 de setiembre en Cartago que la independencia nos llegó como un regalo.

Por ello, el académico Óscar Aguilar Bulgarelli le llama la atención: “Presidente, no irrespete».

Le invitamos a ver el breve video de don Óscar.

La tercera guerra mundial, ¿comenzó el 4 de julio de 1776?

Edgar Chacón Morales

Edgar Chacón Morales
Setiembre 2023

Los viajeros del “Mayflower”, salieron el 16 de setiembre de 1620, de Plymouth, Inglaterra.

Como se sabe, muchos de éstos venían escapando de la persecución religiosa, otros iban aventurando y en pos de una nueva vida.

Soportando 66 días de incomodidades, enfermedades y molestias llegaron a América, la que posterium / posteriorum sería “para los americanos”.

Luego, después de “La guerra del té”, los abusos impositivos de Inglaterra, la masacre de Boston de 1770 y otras consideraciones y decisiones, llegó el 4 de julio de 1776, y en 1787 el gobierno republicano, representativo y federal.

El “Destino Manifiesto”

En 1845, John O´Sullivan publicó en “Democratic Review” de Nueva York un artículo apoyando la “inclusión” de Texas en Estados Unidos, en el que escribió esta sentencia.

De ahí, la extensión hasta el Pacífico y luego más allá. Esto implicó “Tratados de paz” que siempre se violaron, con las poblaciones originarias, asesinatos y exterminios sistemáticos, así como la reducción de estas poblaciones a reservaciones.

Estados Unidos es un país que tiene en la base de su expansión, la mentira y el engaño. Eso es parte del “American way of life”, del “Big stick”.

Continuadores del imperialismo inglés y de Halford Mackinder

En la historia queda Francis Drake e Isabel I de Inglaterra. Vayan a saquear el mundo para la grandeza de Inglaterra parecía ser la consigna.

“Quien domina el este de Europa, domina Heartland, quien domina Heartland, reina en la ´isla del mundo´, quien domina la ´isla del mundo´, gobierna el mundo entero” (18/1/1820), propuso este geopolítico de Gainsborough, Reino Unido, en su libro “Ideales democráticos y realidad”. ¿Ideales democráticos?

Con esta propuesta, también “el poder naval”, las “panregiones”, el Rimland” (“anillo de tierras”), “el poder aéreo”, el “equilibrio geopolítico”, el “imperialismo tropical”, la “geopolítica multipolar”, el “livingsroom”, por qué no y otras, componen estas “doctrinas” geopolíticas.

Nicholas Spykman (estadounidense), propuso su “anillo de tierras”, que comporta la “molestia” permanente, que implica no dejar en paz a quienes queden dentro del “anillo”, Eurasia, fundamentalmente la Federación Rusa y la República popular China, y tenerlos siempre en la mira.

En este marco debe entenderse la mentira y el engaño a Gorbachov, de que la OTAN no se extendería “ni una pulgada” hacia el este, luego de la disolución del “Pacto de Varsovia”, para lo que se tiene en la base la “contención” de George Kennan, y en la que debe traerse a colación a Henry Kissinger, Foster Dulles y Zbigniew Brzesinski en y en el marco de lo cual se entiende la asignación de roles a Turquía, Irán, Japón y otras zonas de Asia, a partir de la posguerra.

Ahí también están el QUAD (Diálogo de Seguridad Cuadrilateral que incluye a Estados Unidos, Japón Australia e India, por ahora) y el AUKUS (Australia, Reino Unido y Estados Unidos), tratado este segundo, en cual queda la ilusión de Francia de venderle submarinos nucleares a Australia, a lo que el complejo militar industrial de Estados Unidos le dijo no y que aún mantiene molestias, que quedan dejando huellas, en el marco de la hipocresía “occidental”.

El asunto no para. “Balcanizar” a todo el mundo. “Divide y vencerás”

En toda esta visión demencial de avorazamiento del mundo, que incluye un presupuesto militar de un billón de dólares de Estados Unidos, La Federación Rusa se ve como un territorio muy grande y extenso al que hay que “hacerlo en pedacitos”.

Después del conflicto en el escenario de Ucrania, de nuevo viene “Nagorno/Caravaj”, ese conflicto fomentado entre Azerbaiyán y Armenia, en las cercanías de Rusia, que también se inscribe en las “recomendaciones” de la Corporación Rand (“Extending Russia”).

Submarinos nucleares, portaaviones, misiles hipersónicos, la fantasía de la “guerra de las Galaxias” de Reagan, todo esto se inscribe en lo impulsado por la conducta “pac-man”, de Estados unidos y el mundo anglosajón encabezando G7/OTAN, lo que como bestia del apocalipsis, por el bien de la humanidad, es deseable que se detenga.

Oscar Espinoza, Un Trovador Del Pueblo

Aquí la persona que quiera crear cualquier tipo de arte tiene una historia, un bagaje y una materia prima casi que inagotable, casi que no sería necesario acudir a influencias anglosajones.

Escrito por Martín Rodríguez Espinoza

Trovador que ha recorrido los caminos más alejados de nuestra tierra, por montañas, pueblos y ciudades, con su guitarra al hombro y siempre llevando en su cabeza una nota para alguna canción, casi siempre relacionada a las vivencias de nuestro pueblo, del campo, el obrero, el habitante de una comunidad originaria, el artesano; ese es Oscar Daniel Espinoza Ramos, o simplemente, Oscar Espinoza, un trovador del pueblo.

También es un artista del pueblo, solidario con las causas que sabe justas e importantes. En los años de 2006, 2007, cuando el movimiento social costarricense se debatía entre el sí y el no al TLC, sus canciones, como las de otros trovadores y trovadoras de nuestra tierra se hicieron sentir y se convirtieron en himnos que todavía hoy, resuenan en las mentes y corazones de muchos. Junto a grupos como Factor Humano, Claro Oscuro, PeKueKas, JaKara, Malabares, Amigos Íntimos, Francisco Murillo, Bernardo Quesada, Perrozompopo (Nicaragua), Iván Pitti y Jazz, Rubén Pagura, Manuel Monestel, Esteban Monge, Wilson Arroyo, Bernal Villegas y su Grupo, entre muchos otros artistas, Oscar Espinoza aportó sus letras y su música también.

Se ha presentado en el Festival Internacional de las Artes en los años 2013 y 2014. Ha realizado conciertos en todo el país en Festivales, teatros, universidades, ferias, Cafés, bares, barrios, salones comunales, etc.

Conversamos con él previo a una presentación en el Lobo Mestizzo.

¿Dónde nace Oscar Espinoza?

Soy ateniense. Toda mi familia es de allá, del cantón de Atenas, en Grecia, en la provincia de Alajuela, donde hice toda mi infancia, escuela, juventud, en la Zona de Occidente.

¿Cómo inicia Oscar Espinoza y en qué momento decide que la música es parte de su vida?

La música es parte de mi vida desde toda la vida porque mi familia es de tradición musical. Allí ha habido varios artistas nacionales, miembros de varias bandas de esas que había antes, y todo tipo de grupos, y en mi casa siempre se cantaba, siempre hacíamos grupos con las tías, con las primas, y ensayábamos cancioncillas como una forma de entretenernos.

Ya en el periodo de colegio tuve la oportunidad de participar en una banda filarmónica donde aprendí música, teoría musical. Y participé en esa banda durante los años de colegio, también en rondallas estudiantiles, donde aprendí la guitarra y aprendí bases del canto. Y ahí fue cuando entendí que me gustaba lo que era la escritura de canciones, la composición. Y desde ahí vengo, podemos decir que ya desde 14, 16 años, desde ahí.

¿Cuándo decidiste, voy a escribir mi primera canción? ¿Recuerdas cuál canción fue?

Casi no la recuerdo porque fueron varios ensayos que hice y no los conservo, casi todo fue un periodo que estuve escribiendo cosillas que como que no terminaban de cristalizarse. Luego, empecé a hacer piecitas, de las cuales conservo algunas, y en ese tiempo tuve influencia, bastante influencia, de la música rock argentina.

Yo, como los jóvenes de la época, escuchaba mucho a los Beatles, pero ya en el periodo de universidad, fue cuando empecé a conocer toda la música sudamericana más a fondo, de Violeta Parra, de Víctor Jara, de cantantes argentinos. Entonces fue una mezcla que se refleja mucho cuando inicias en la música, hay bastantes influencias, tanto de Nuestra América, de raíces folclóricas como también de otros géneros, pueblos tal vez más que vienen de los 70’s, en cuanto a la música rock, lo podemos llamar folk rock tal vez. En algún momento me han definido como folk, porque es una amalgama de ritmos y de cosas que tengo, pero que siempre están como en el fondo, que es música muy de raíces, muy folclórica.

La cultura musical costarricense es muy rica y muy diversa. Desde las comunidades indígenas, los afrodescendientes y en todos los rincones del país hay una gran diversidad de músicas que enriquecen, que son la raíz de la cultura costarricense. ¿Cuándo decidís trabajar esta raíz musical costarricense?

Considero que es casi como una vocación o un deber al ser costarricense, por estar en una posición estratégica, todo concluye, todo llega y podemos escuchar de todo. En muchas partes del mundo se han perdido movimientos culturales musicales propios, aquí, con todo y todo, lo tenemos, entonces es una gran ventaja que no debemos desaprovechar, aparte del acervo natural musical que tenemos.

Los costarricenses, los caribeños, en fin los latinoamericanos, estamos en una posición bastante estratégica y bastante idónea para crear. Aquí la persona que quiera crear cualquier tipo de arte tiene un bagaje y una materia prima casi que inagotable, casi que no sería necesario acudir a influencias anglosajones, solo que lo queramos hacer con gusto, porque lo que tenemos aquí, nos basta para una vida entera.

¿Sos, aparte de músico, cantautor, una persona comprometida también con las causas de nuestros pueblos y del pueblo costarricense en general y latinoamericano?

Sí, es correcto. También desde joven, desde esa época, fue como un momento en que todo se vino, tanto la música como el arte, como la parte política social. Me di cuenta de que el arte, siendo yo bastante joven, que el arte tenía que servir para expresar, para proponer, para denunciar aquello que está mal y para cambiar la sociedad.

Entonces me di cuenta, de una forma muy incipiente, casi que, sin saber, sin tener, digamos, una educación formal, que el arte era esa herramienta, porque veía lo que estaba pasando, y había artistas que lo hacían. Entendí que esa era como una misión, el haber crecido viendo el ejemplo distintos artistas.

El artista costarricense no cuenta con el apoyo importante por parte del Estado. Incluso menos del 3% de la música costarricense se programa en los radios, y muchísimos artistas tienen pocas posibilidades para darse a conocer.

Exacto. Y entonces por eso es importante, digamos, todo el apoyo que pueda generarse, toda la estructura social que pueda crearse alrededor para apoyar las iniciativas culturales, musicales, de literatura, artísticas en todos los géneros y en todo el país.

Lo que pasa es que la gente necesita enterarse de lo que está pasando, ¿verdad?, y de parte de las instituciones y los medios encargados no lo hacen, o es un círculo muy cerrado en el que cuesta muy entrar, y por esa razón mucha gente no logra, o no logramos, llegar al gran público y que se conozca todo lo que hacemos.

Es que no podemos competir con lo que entra de afuera, es bastante fuerte y cuentan con todo un apoyo logístico y económico. Y los medios encargados, no hacen mucho para que lleguemos allá, para que la gente conozca lo que tenemos, lo que se produce en Costa Rica, que además es de gran calidad. Entonces, es como un círculo vicioso.

Nosotros, bueno, y yo en lo personal, he tenido la iniciativa de crear esta Revista Cultural En Vivo, que es un espacio exclusivamente para artistas nacionales, incluso la radio, En Vivo Radio, que va a programar música solo de artistas costarricenses. Este espacio, se puede contar dentro de lo que hay para apoyarlos, ojalá surjan muchos como este medio, pero está en ustedes, los artistas apoyarlo y divulgarlo para que su información llegue a más personas.

Esto es una gran iniciativa, y creo que es una forma de hacer trabajo de hormiga, que, al fin y al cabo, así es como funciona esto, ¿no?, la gente se va dando cuenta, porque ve en las redes sociales. Entonces, el impacto que puede tener una revista como esta puede ser bastante importante y es necesario también. Entonces, cuentas con todo mi apoyo.

Nosotros también tenemos, yo administro una página que se llama Nueva Canción Costarricense, y podríamos ahí entrar en algún tipo de colaboración para trabajar juntos.

Así será. Bueno, Oscar Espinoza, muchísimas gracias.

Muchas gracias a vos, Martín, y que sigas adelante con este proyecto, buenísimo, muy necesario y muy importante. Y un fuerte abrazo para todos.

 

Tomado de: https://revistaenvivo.com/2023/09/14/oscar-espinoza-un-trovador-del-pueblo/

Elecciones para la presidencia en México

Edgar Chacón Morales

Edgar Chacón Morales
Setiembre 2023.

Ya me parecía raro que Morena (Movimiento Regeneración Nacional) la tuviera tan fácil, en el camino hacia la substitución del presidente Andrés Manuel López Obrador en México, en el venidero 2024.

Por ahora, la “derecha prianista”, (PRI-PRD-PAN) con su candidata fantoche Xotchil Gálvez, que no convence ni a quienes la sacaron de quién sabe qué sombrero de mago de la más vulgar demagogia, no parece estar tranquila.

La cosa no podía seguir así, con Morena y su rostro Claudia Sheimbaum fortaleciéndose, ya sea con la aceptación de Adán Augusto López y Gerardo Fernández Noroña y con el berrinche por ahora de Marcelo Ebrard.

Ahora, al panorama se suma lo siguiente:

El poder financiero internacional occidental, la oligarquía financiera internacional para algunos, sacó otra de sus “caras”: Eduardo Verástegui con el apoyo de sectores conservadores y el de aquel sector en el que se inscribe Donald Trump, a última hora se inscribió como candidato independiente.

Este panorama hace recordar un poco aquel escenario de “La Guerra Cristera” (1926-1929), aunque ahora nadie está imponiendo límites a las opciones y libertades religiosas o de culto.

A Verástegui parece haberle aportado alguna popularidad la película “Sonido de libertad” (en la cual el poder financiero especulativo se vale de una desgracia humana para hacer demagogia, siendo que es uno de sus causantes), lo que el conservadurismo mexicano interpreta como un posible caudal de votos y de ahí su escogencia como figura electoral.

El liderazgo de Morena, puede que muy a su pesar, había llegado a negociaciones con la otra “cara” de ese poder financiero internacional occidental, que algunos llaman el “progresismo” (“cara progre”).

De ahí algunas “cucharadas decepcionantes” que el presidente López Obrador, les dio a algunos de sus simpatizantes, por ejemplo, con lo que parece el “bailoteo raro” ante los BRICS, que sí, que no.

O habiendo llegado incluso a manosear el decir que se le atribuye a Porfirio Díaz: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”, por algo así como que México no está tan lejos d Dios y lo manejablemente cerca de Estados Unidos (lo dijo en una “Mañanera”).

En Estados Unidos, esta “cara progre”, se puede decir que coopta a algunas personas de lo que en sus inicios fue una protesta y sectores de poder la han reducido a una pose sociocultural para consumidores: el movimiento “woke” (“Desperté o despertado” de wake up).

El asunto es que quienes están más “asustados”, son el “prian” y su poco afortunada candidata, pues Verástegui, les puede “quitar” una buena tajada de ese voto conservador.

Siendo esto así, por ahora, Morena, el Prian y el Movimiento Ciudadano, que son los que dan algo de qué hablar, conforman el panorama electoral mexicano.

Como para los del “prian” todo lo “malo” que sucede en el paisaje electoral de México es “culpa” del presidente López Obrador, la actitud actual de Ebrard, es sólo una maniobra más de ese cuño.

Para grandes sectores de mexicanos el “lopezobradorismo” es una esperanza y a mi entender Claudia Sheimbaum no es la mejor “continuidad”.

Veremos cómo se sigue componiendo el panorama.

La gran conspiración

Óscar Madrigal

Oscar Madrigal

El 15 de setiembre de 1970 en una reunión de 15 minutos, entre las 3:25 y las 3:40 de la tarde, el presidente Richard Nixon ordenó a la CIA que iniciara una intervención en Chile para impedir que llegase al poder y se mantuviese en él, el presidente electo Salvador Allende. En ese encuentro en la Casa Blanca estaban presente Henry Kissinger, John Mitchell, fiscal general, y Richard Helms director de la CIA. Las órdenes fueron explícitas de promover un golpe de estado.

Kissinger se convirtió en el principal arquitecto de las políticas de desestabilización del gobierno de Allende.

“Allende fue elegido legítimamente, el primer gobierno marxista que ha llegado al poder a través de elecciones libres” señaló el propio Kissinger a Nixon en un memorando decisivo, de carácter confidencial/delicado, fechado el 5 de noviembre de 1970, explicando por qué Estados Unidos no podía permitir que tuviera éxito la pionera “vía pacífica” de Allende a favor del cambio. “Cuenta con legitimidad a los ojos de los chilenos y de la mayor parte del mundo; no hay nada que podamos hacer para negarle esa legitimidad o alegar que no la tiene”. Pero, si Allende generaba un ejemplo exitoso de gobernabilidad, “la propagación imitativa de fenómenos similares en todos lados”, argüía Kissinger “afectaría a su vez de manera significativa el equilibrio mundial y nuestra posición dentro de él”. El gobierno de la Unidad Popular de Allende representaba un peligro para Estado Unidos, advertía, porque “su efecto en tanto “modelo” puede resultar insidioso”. Ese modelo, pues, debía ser destruido”.

Los dos párrafos anteriores son básicamente del libro “Pinochet desclasificado. Los archivos secretos de Estado Unidos sobre Chile”, del escritor estadounidense Peter Kornbluh.

En 2003 el entonces Secretario de Estado de EEUU, Colin Powell ante una pregunta respecto a la validez moral de la intervención estadounidense en Chile decía:

“No es un capítulo de la historia de Estados Unidos del que estemos precisamente orgullosos”.

Sin embargo, esos capítulos no han dejado de seguir escribiéndose. El mismo Powell lo hizo con Irak, Afganistán y muchos otros países.

Dicen que existieron discrepancias entre los militares sobre la duración que debían mantenerse en el poder. Para algunos debía ser una medida que terminara con el gobierno de Allende y al cabo de un año se volviera a las elecciones; otros en cambio, entre ellos Pinochet, pensaban en un periodo más largo. La política de Nixon y Kissinger alentó un gobierno dictatorial y genocida por un largo tiempo como al final resultó. El propósito fue no solo acabar con toda la izquierda, sino tomar a Chile como campo de experimentación de las políticas de los Chicago Boys.

Pinochet, además, fue promotor del Plan Cóndor con el apoyo de los gobiernos gringos. El Plan proponía a las otras dictaduras genocidas del Cono Sur, eliminar a sus opositores en el exterior. Así fue como Pinochet personalmente ordenó el asesinato de Carlos Prats, exjefe del ejército chileno, en Buenos Aires y de Orlando Letelier, ex ministro de Allende en la misma capital de EEUU, Washington, dentro de los casos más sonados.

Actualmente no existe ninguna duda de la participación del gobierno de Estado Unidos en el derrocamiento de Salvador Allende.

La experiencia que queda es que la política de los gobiernos estadounidenses es de injerencia en los asuntos internos de los países, en especial de América Latina. La política exterior gringa es de irrespeto a la autodeterminación de los países, de la soberanía nacional, en gran o menor medida, de forma abierta o encubierta, pero siempre está presente.

Los gobiernos democráticos y las fuerzas de izquierda y democráticas deben considerar esta influencia por definición. Hasta dónde llegue depende de varias condiciones, pero siempre estará ahí. Alguna vez se le oyó decir a Kissinger: “Nosotros establecemos los límites de la diversidad”.

Antes de la medianoche del 16 de octubre de 1998, dos agentes de Scotland Yard penetraron una clínica privada, desarmaron a los guardaespaldas privados, impusieron 8 policías ante la puerta de la habitación y le leyeron una orden de Interpol de detención al convaleciente Augusto Pinochet. Después se le abrieron procesos judiciales por genocida, torturador y asesino. Una declaración forense de Demencia Senil, lo salvó de la cárcel.

Los avatares de setiembre y octubre de 1821

Vladimir de la Cruz

El mes de la Patria se le ha llamado generalmente a este mes de Setiembre, asociada esa denominación a la celebración que se ha hecho tradicionalmente del 15 de setiembre, cuando en Guatemala en 1821, se declaró la Independencia de esa Provincia, que era a la vez parte y capital de la Capitanía General de Centroamérica, que estaba constituida por las provincias de Chiapas, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y el Partido de Nicoya.

Los sucesos de Guatemala, de acuerdo al Acta misma de ese día, provocan la declaración de la Independencia de Guatemala, en la que dispone comunicar al resto de las provincias de la Capitanía General de Guatemala, lo que se hace, para que resuelva cada región lo que estime a su conveniencia.

Hecho es que, si la cabecera de la región resolvía independizarse, la Capitanía en sentido estricto se desintegraba, y dejaba libremente al resto de las provincias para que tomaran sus respectivas decisiones.

Chiapas lo había hecho con anterioridad al 15 de setiembre. A finales de agosto y a principios de setiembre de 1821 los pueblos de Chiapas habían declarado su Independencia, agregándose al Imperio mexicano de Agustín de Iturbide. El 28 de agosto el Cabildo de Comitán así se había pronunciado; el 3 de setiembre lo hizo el ayuntamiento de Ciudad Real, hoy San Cristóbal; el 5 de setiembre lo hizo el Ayuntamiento de Tuxtla, y el 8 de setiembre, la Provincia de Chiapas, como un todo, se pronunció por la Independencia.

Comunicadas estas decisiones de las comunidades de Chiapas a Guatemala, contribuyeron, para que en los días 13, 14 y 15 de setiembre, bajo la presión popular del pueblo guatemalteco, se tomara la decisión de declarar la Independencia, que desde agosto, por un enviado de Agustín de Iturbide, se presionaba también para declarar la Independencia y su anexión a México.

En Guatemala, desde el 4 de setiembre se recogían firmas para presionar por la declaratoria de la Independencia, lo que se discutía en el Ayuntamiento de Guatemala. En El Salvador sucedía lo mismo por iniciativa del padre José Matías Delgado.

El Acta de Independencia de Guatemala se hace circular al resto de las provincias. El 21 de setiembre se conoció en El Salvador, en que, ese mismo día, se pronunció por Independencia, en los mismos términos que lo había hecho Guatemala. El 28 de setiembre la noticia de la Independencia de Guatemala llegó a Honduras, a la ciudad de Comayagua, y a la Villa de Tegucigalpa, con copia también del Acta de Ciudad Real de Chiapas, pronunciándose Comayagua y Tegucigalpa por la Independencia, integrándose a México.

En Nicaragua el 23 de setiembre el Jefe Político Miguel González Saravia, enemigo de la Independencia, envió a Guatemala, un documento declarando la fidelidad a la monarquía española. El 27 de setiembre les llegó la noticia de la Independencia de Guatemala lo que obligó a que se convocara a las autoridades para definir su situación, reunión que se hizo el 28 de setiembre, que se pronunció dubitativamente sobre la Independencia, declarando acordarla hasta que “se aclararan los nublados del día”, situación que se mantuvo hasta mediados de octubre cuando rectificaron esa acta declarando su Independencia.

En Costa Rica, el 13 de octubre se conoció la noticia de lo sucedido en Guatemala, el 15 de setiembre; y, en León de Nicaragua el 28 de setiembre. A partir de ese momento se alteró el ambiente nacional entre los principales pueblos del Valle Central, Cartago, San José, Heredia, Alajuela, Escazú, Barva y Ujarraz.

Desde el 14 de octubre San José se pronunció por integrar una Junta, que tuvo su primera reunión el 25 de octubre. El día siguiente se volvieron a reunir momento en que se propuso integrar una Junta Superior Gubernativa de carácter provisional, lo que impulsó a reunirse urgentemente en Cartago, donde descansaba la capital de la Provincia de Costa Rica, el 29 de octubre, para resolver en definitiva la situación.

El 28 de octubre se conoció en San José la decisión de Nicaragua de octubre que declaraba en definitiva la Independencia, lo que sumó al entusiasmo por declarar la Independencia absoluta del imperio y del gobierno español.

Así, el 29 de octubre, en Cartago, reunidos los representantes de los pueblos que se habían convocado tomaron la decisión de declarar la Independencia de Costa Rica. De esta manera, la fecha del 29 de octubre 1821 se impuso como la fecha de la Independencia nacional, la que debe celebrarse este día.

Sin embargo, por la decisión del Acta de Independencia de Guatemala, en la cual se convocaba a la integración de un Congreso, con representantes, diputados, de los pueblos para definir en forma absoluta la Independencia y en caso de que así se hiciera, formar un Gobierno y establecer una Ley, una Constitución, que lo sustentara.

El Congreso, Asamblea Nacional Constituyente, se constituyó hasta julio de 1823. Así empezó a funcionar las Provincias Unidas de Centro América y la República Federal de Centroamérica, que al integrarnos constituimos, como experiencia histórica institucional, el Estado de Costa Rica, como parte de esta organización centroamericana.

En la Asamblea Constituyente del primero de julio de 1823 se volvió a afirmar la Declaratoria de Independencia absoluta de España y de México, como de cualquier “otra potencia del mundo nuevo y antiguo”.

La Asamblea Nacional Constituyente de las Provincias Unidas de Centroamérica recordó memorar el 15 de setiembre de 1821 “en que el pueblo de Guatemala proclamó su independencia del gobierno español”, de manera que “se celebre con todas las demostraciones”, y se “declare feriado en esta capital”, Guatemala.

Igualmente, acordó “celebrar la Memoria en que todos los pueblos de las Provincias Unidas de Centroamérica, el día en que cada uno proclamó su Independencia del gobierno español”.

De esta manera, celebramos el 15 de setiembre el día que Guatemala declaró su Independencia, detonante de las declaraciones de Independencia del resto de las provincias centroamericanas. Pero, en el caso costarricense nos corresponde celebrar la Independencia de Costa Rica el 29 de octubre del 1821 próximo, así también decretado por la Asamblea Nacional Constituyente de las Provincias Unidas de Centroamérica.

 

Compartido con SURCOS por el autor.

La verdadera muerte de un presidente

Gabriel García Márquez*

A la hora de la batalla final, con el país a merced de las fuerzas desencadenadas de la subversión, Salvador Allende continuó aferrado a la legalidad.

La contradicción más dramática de su vida fue ser al mismo tiempo, enemigo congénito de la violencia y revolucionario apasionado, y él creía haberla resuelto con la hipótesis de que las condiciones de Chile permitían una evolución pacífica hacia el socialismo dentro de la legalidad burguesa.

La experiencia le enseñó demasiado tarde que no se puede cambiar un sistema desde el gobierno, sino desde el poder.

Esa comprobación tardía debió ser la fuerza que lo impulsó a resistir hasta la muerte en los escombros en llamas de una casa que ni siquiera era la suya, una mansión sombría que un arquitecto italiano construyó para fábrica de dinero y terminó convertida en el refugio de un Presidente sin poder.

Resistió durante seis horas con una metralleta que le había regalado Fidel Castro y que fue la primera arma de fuego que Salvador Allende disparó jamás.

El periodista Augusto Olivares que resistió a su lado hasta el final, fue herido varias veces y murió desangrándose en la asistencia pública.

Hacia las cuatro de la tarde el general de división Javier Palacios, logró llegar hasta el segundo piso, con su ayudante el capitán Gallardo y un grupo de oficiales. Allí entre las falsas poltronas Luis XV y los floreros de Dragones Chinos y los cuadros de Rugendas del salón rojo, Salvador Allende los estaba esperando. Llevaba en la cabeza un casco de minero y estaba en mangas de camisa, sin corbata y con la ropa sucia de sangre. Tenía la metralleta en la mano.

Allende conocía al general Palacios. Pocos días antes le había dicho a Augusto Olivares que aquel era un hombre peligroso, que mantenía contactos estrechos con la Embajada de los EE.UU. Tan pronto como lo vio aparecer en la escalera, Allende le gritó: «¡Traidor!» y lo hirió en la mano.

Allende murió en un intercambio de disparos con esa patrulla. Luego todos los oficiales en un rito de casta, dispararon sobre el cuerpo. Por último un oficial le destrozó la cara con la culata del fusil.

La foto existe: la hizo el fotógrafo Juan Enrique Lira, del periódico El Mercurio, el único a quien se permitió retratar el cadáver. Estaba tan desfigurado, que la Sra. Hortencia Allende, su esposa, le mostraron el cuerpo en el ataúd, pero no permitieron que le descubriera la cara.

Había cumplido 64 en el julio anterior y era un Leo perfecto: tenaz, decidido e imprevisible.

Lo que piensa Allende sólo lo sabe Allende, me había dicho uno de sus ministros. Amaba la vida, amaba las flores y los perros, y era de una galantería un poco a la antigua, con esquela perfumadas y encuentros furtivos.

Su virtud mayor fue la consecuencia, pero el destino le deparó la rara y trágica grandeza de morir defendiendo a bala el mamarracho anacrónico del derecho burgués, defendiendo una Corte Suprema de Justicia que lo había repudiado y había de legitimar a sus asesinos, defendiendo un Congreso miserable que lo había declarado ilegítimo pero que había de sucumbir complacido ante la voluntad de los usurpadores, defendiendo la voluntad de los partidos de la oposición que habían vendido su alma al fascismo, defendiendo toda la parafernalia apolillada de un sistema de mierda que el se había propuesto aniquilar sin disparar un tiro.

El drama ocurrió en Chile, para mal de los chilenos, pero ha de pasar a la historia como algo que nos sucedió sin remedio a todos los hombres de este tiempo, que se quedó en nuestras vidas para siempre.

 

Publicado en varias fuentes, compartido con SURCOS por la doctora Carmen Camacho Rodríguez.

Imagen: https://americat.barcelona/es/

¿Quién inventó lo del 8% a la educación pública?

Margarita Bolaños Arquín

Bien sabemos que hacer cambios en nuestra Constitución Política es muy complejo. Se requiere de arduas y prolongadas negociaciones, y esperar el momento oportuno de alineación de los planetas. Pues ese fenómeno astral ocurrió precisamente el 26 de mayo del 2011, cuando se dieron las condiciones necesarias para la aprobación de la REFORMA DEL ARTÍCULO 78 DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA PARA EL FORTALECIMIENTO DEL DERECHO A LA EDUCACIÓN, Ley No.8954 y, con ella, el aumento al 8% del PIB.

La reforma del 2011 establece claramente el derecho y refuerza la visión de la educación pública como un sistema. Además, condiciona que “El Estado facilitará el acceso tecnológico a todos los niveles de la educación, así como la prosecución de estudios superiores a quienes carezcan de recursos pecuniarios”.

Pero hay que retroceder en el tiempo para entender las razones que justificaron la aprobación del 8%. En el año 1997, el artículo 78 de la Constitución Política fue reformado según Ley No. 7676, para darle rango constitucional al 6%. El porcentaje alcanzado tampoco fue una ocurrencia, fue corolario de las presiones, propuestas y negociaciones de los movimientos sociales, que, desde distintas posiciones, se opusieron a la privatización de los servicios públicos como la panacea neoliberal para modernizar al Estado y acabar con la pobreza.

Recordemos la huelga de cinco semanas del magisterio nacional en julio-agosto 1995. Esta inicia con la reforma al régimen de pensiones, pero deja al descubierto las debilidades del sistema educativo para enfrentar las amenazas de la globalización y la creciente desigualdad social, producto de los cambios en la estructura agroindustrial promovidos por los PAES. En un ambiente de tensiones políticas y críticas al Pacto Calderón-Figueres, se aumenta el porcentaje del PIB destinado a la educación y se decreta la Política hacia el siglo XXI que marca la llegada de INTEL a Costa Rica, como bien lo describe el ex ministro de educación de esos años, Eduardo Doryan en sus memorias.

La gradualidad del aumento del PIB al 8% a la educación está ligada a las presiones y negociaciones promovidas por los movimientos sociales y las fuerzas políticas representadas en el legislativo y en el ejecutivo por mantener, por un lado, sus intereses y la estabilidad política y por otro, el mejoramiento de la calidad y la pertinencia de la educación pública como motor del desarrollo económico y la movilidad social.

Con la aprobación en primer debate de la “Ley para el Mejoramiento de los Servicios Públicos de Electricidad y Telecomunicaciones y de la Participación del Estado” (Combo del ICE), en marzo del 2000, se reactivan de nuevo los movimientos de defensa de la institucionalidad democrática y la educación pública ante un escenario global y nacional incierto. Sin dar tregua, dos años después se abre un nuevo capítulo: el Tratado de Libre Comercio (CAFTA), otra amenaza, esta vez de naturaleza extraterritorial. El país vivió un periodo de siete años de análisis, debates y recomendaciones múltiples para enfrentar el futuro. Durante la discusión del CAFTA sí hubo cambios importantes en la arquitectura institucional, pero no se dieron los resultados económicos prometidos por sus defensores.

Firmado el CAFTA, el aumento al 8% para el financiamiento de la educación se valoró como una medida necesaria para afrontar la apertura y sus consecuencias: automatización del trabajo, rezago tecnológico, infraestructura limitada y los intereses corporativos nacionales y transnacionales por cooptar el mercado de las telecomunicaciones. Desde las universidades públicas y los gremios de educación, la propuesta de aumento se consideraba clave. El partido Acción Ciudadana para la campaña electoral del 2006-2010, lanza en su programa de gobierno el aumento al 8% y lo justifica reconociendo los aciertos y las falencias del sistema educativo en las décadas anteriores. Su fracción legislativa (2010-2014) continuó trabajando la propuesta. Gracias a la creación de la Alianza Parlamentaria por Costa Rica, que aglutinó la mayoría de la oposición al Partido Liberación Nacional, y con Juan Carlos Mendoza en la presidencia del directorio, se logra aprobar la reforma escalonada para alcanzar el 8%.

Es un logro de muchos años de negociaciones, manifestaciones, cambios político-electorales y esfuerzos de diversos sectores del espectro ideológico costarricense. Es, estemos de acuerdo o no con los logros y alcances de las negociaciones, un triunfo político en democracia que siguió la vía constitucional.

Señora ministra Anna Katharina Müller Castro, La Ley Fundamental de Educación aprobada en 1957, con algunas modificaciones en los últimos años, continúa siendo faro y luz para no perderse en la oscuridad del Universo, los vertiginosos cambios tecnológicos, las amenazas del cambio climático y la pérdida de esperanza en el futuro.

Chile a los cincuenta años

Manuel Delgado, filósofo, periodista y escritor

Conocí a Joaquín Gutiérrez Mangel, ilustre novelista costarricense, en Chile en el año de 1973. Él dirigía la editorial del estado Quimantú, y me comentaba muy emocionado, con su vozarrón de bajo y sus dos metros de altura, que la editorial había logrado la meta de publicar libros al precio de una cajetilla de cigarrillos. Y agregaba: “Jo, jo, jo, y lo que ahora vamos a hacer es publicar libros al precio de una cajetilla de fósforos (cerillas)”. Ese sueño suyo no pudo hacerse realidad pues el proyecto fue truncado por el golpe militar.

Esta simple anécdota dice mucho de lo ocurrido en Chile en aquel año aciago y de su impacto. Eran libros contra fusiles, cultura contra sangre, esperanza contra vida.

Después de la revolución cubana victoriosa y de una cadena de levantamientos armados fracasados, después de convivir con el terror de las dictaduras militares (la izquierda costarricense estaba apenas saliendo de la ilegalidad de tres décadas; a nuestro lado, Somoza seguía asesinando patriotas), Chile había abierto una esperanza. ¿Era posible pensar en un mundo mejor sin recurrir a las armas, sin derramar sangre, armados solo con el apoyo popular y no con bombas y bayonetas?

Chile dio una respuesta contundente a esta pregunta: sí es posible vender en unas elecciones y acceder al gobierno de manera pacífica. Así zanjó una de las grandes polémicas de la izquierda.

Decir que la “vía pacífica” hacia la felicidad es un sueño derrotado es un exceso verbal. El gobierno de la Unidad Popular fue derrotado, pero no fracasó; fue hundido en la sangre, pero no por ser fracaso, sino precisamente por lo contrario. Por eso las alamedas anegadas de gente y la voz suave y amigable de Allende nos siguen acompañando.

Pero también se zanjó la otra gran polémica de la izquierda, aquella según la cual una revolución solo es verdadera si sabe defenderse. En Chile, el enemigo encontró la forma de destruir ese gobierno progresista y las fuerzas populares no tuvieron la fuerza para impedirlo. La vieja confrontación entre la vía electoral y la vía armada fue superada por la experiencia de que la revolución social no poder hacerse con conspiraciones aventureras, sino que debe edificarse en el apoyo de las masas, pero que la quimera de que las fuerzas armadas tradiciones puedan cambiar de hombro su fusil, esa quedó enterrada y en tal caso, hay que buscar otra alternativa de defensa de la institucionalidad.

Esa convicción ha ayudado mucho al encuentro de las fuerzas de izquierda latinoamericanas. En mi país, las unió en el plano electoral y en la solidaridad activa y unida con el Frente Sandinista de Liberación Nacional, que combatía entonces, fusil en mano, la última batalla contra la dictadura somocista.

El derrocamiento de Allende hace medio siglo nos deparó otra enseñanza, y fue el hundimiento de la quimera de que Estados Unidos podía ser un factor de progreso y democracia o, por lo menos, de protección de las libertades y los derechos ciudadanos. Quedó claro para todos que el imperialismo sigue siendo el factor del retroceso, que sigue siendo una fuerza guerrerista y de respaldo a las dictaduras. Poco después, llenó de gobiernos sanguinarios el continente, creando una especia de internacional del terror. Y ese rasgo fundamental del imperialismo no ha cambiado ni cambiará nunca. Por eso es tan decepcionante la posición internacional del actual gobierno chileno, que critica a gobiernos progresistas, pero deja incólume la política agresiva del imperialismo. Esas críticas no ayudan en nada ni a los pueblos de esos gobiernos criticados ni a sus amigos en esos países, pero ayuda a la labor del imperialismo por dividir la lucha antiimperialista, que será el verdadero y eterno norte de la liberación latinoamericana.

El golpe de estado en Chile tuvo y tiene para nosotros otra herencia, porque fue en este país donde dio inicio un cambio continental y mundial, la inauguración de un despeñadero que nos sigue arrastrando al abismo social y a la dependencia geopolítica. Me refiero al neoliberalismo.

Esta política económica se puso en práctica de la única manera que le era posible: por la fuerza de las armas. Y por la fuerza de la represión y la barbarie se fue imponiendo en los demás países. Además de las razones económicas y sociales, es por esta razón política que el neoliberalismo está históricamente acabado, por más que pretenda seguir dando manazos de moribundo: porque no se puede seguir sosteniendo en democracia.

La experiencia chilena, impuesta por el gobierno de Estados Unidos a través del grupo de los Chicago Boys, significó un sacrificio enorme para el pueblo chileno.

El gobierno de Pinochet dejó un resultado del 68% de pobreza en 1988. Fíjense que en Costa Rica, que empezaba a entrar en el neoliberalismo, tenía ese año una cifra de pobreza del 24%.

Esa herencia de pobreza dejada por Pinochet y su doctrina neoliberal fue luego corregida en parte por los gobiernos de la democracia, introduciendo algunos correctivos a esa política económica.

En 1971, el gasto social del gobierno de Allende era del 28.8%; en 1979, con Pinochet, había descendido hasta el 12.2%. El gasto en salud per cápita era de 241 dólares en 1972 y descendió a 170 en 1978.

La reducción en ayuda a los jóvenes estudiantes fue patética. La ayuda en almuerzos bajó de 28,8% en 1971 a 12,2% en 1979. La repetición y el abandono de los estudios subieron en ese mismo periodo de 11% a 14,5% y del 4% al 7,1%, respectivamente.

No hace falta decir más para mostrar el gran sacrificio económico que Pinochet y su política representaron para el pueblo chileno. Pero el peor costo fue en democracia, en libertad, en seguridad, en sangre. Ese es un sacrificio que ni América Latina ni el mundo van a olvidar nunca.

Hay otra huella de la dictadura menos palpable, y es la que está escrita en el alma de los chilenos. No se trata solo de la constitución o del apoyo enorme con que cuenta la derecha. Se trata de algo quizá más profundo.

Hace poco celebramos en Costa Rica la visita de Víctor Jara en 1971. Cantó en la universidad como es costumbre, pero lo llevamos a la zona del banano, que es para nosotros como la mina en Chile, pero enclavada en medio no del desierto sino de la selva tropical. Yo estuve a cargo de esta parte de la gira, y recuerdo cómo los trabajadores tarareaban al día siguiente sus canciones, en especial la titulada “Abre la ventana”. Entonces me venían a la mente sus versos:

María, mira hacia afuera,
nuestra vida no ha sido hecha
para rodearla de sombras
y tristezas.

Sombras y tristezas estrujan el alma latinoamericana en este aniversario del golpe de estado.

María, abre la ventana
y deja que el sol alumbre
por todos los rincones
de tu casa.

Con el recuerdo de esos versos, hago llegar hasta Chile mi cariño y mi solidaridad.

(Publicado originalmente en le revista chilena DES CENTRADOS)