Ir al contenido principal

La SUTEL ataca al ICE

Freddy Pacheco León

Sentimos que en relación con el gran negocio privado que se vislumbra con las «AUTOPISTAS DE 5G», los miembros de la Superintendencia de Telecomunicaciones (SUTEL) se están enredando en sus funciones.

Si su deber es velar por el uso eficiente del espectro radioeléctrico y vigilar y controlar el ordenamiento jurídico de las telecomunicaciones, es muy cuestionable que enfilen baterías indignas contra el ICE cual, si fuere éste, y no los que asoman por las esquinas, los invasores.

Hay decisiones subjetivas tomadas en una mesa de cualquier sodita, que tienen consecuencias muy relevantes para la Patria y por ende, para el pueblo costarricense. Hacemos pues, un llamado para que reconozcan que sus actitudes y acciones podrían dar al traste con la ejemplar labor del ICE, y para que, con un poquititico de humildad, los estimables miembros de la SUTEL reconozcan sus errores y, si es del caso, su incompetencia.

Quizá otros podrían cumplir mejor los deberes inherentes a esa vital superintendencia.

Consejo de SUTEL: Federico Chacón, Gilbert Camacho, Walther Herrera y Hannia Vega.

Agua en la COP27: sigue disputa entre negocios y derechos de los pueblos

Osvaldo Durán-Castro/ Sociólogo ITCR
FECON Costa Rica/Rivers for Climate Coalition

Entre el 7 y el 18 de noviembre de 2022, en Sharm el-Sheij, Egipto, se realizará la Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27), dando seguimiento a las 26 conferencias anteriores; la última realizada en Glasgow, Escocia. Como siempre, la gente optimista espera que los gobiernos y el mundo corporativo, dialoguen y regresen a sus países a aplicar acciones efectivas para frenar y en el mejor de los casos, revertir las causas y efectos del cambio climático.

El agua está relacionada al cambio climático por su uso energético y productivo, porque es el elemento más determinante para la vida humana y porque de ella depende la sobrevivencia de los ecosistemas. El agua es también el origen de las más desafiantes disputas económicas y la desigualdad en el acceso a ella, delata la inaceptable inequidad social que vivimos.

LA FARSA DE LAS REPRESAS “SOSTENIBLES”

En todo el planeta el agua sigue siendo explotada de manera ilimitada en la producción de hidroelectricidad, que es una energía sucia y destructiva. En la “Declaración Global de Ríos por el Clima” presentada en la COP26 en Glasgow, Escocia por 340 organizaciones de 78 países, explicamos con detalle el aporte de esta energía a la contaminación y el calentamiento global. Un solo dato: “Las represas y embalses emiten cantidades masivas de metano, un gas de efecto invernadero 86 veces más potente a corto plazo que el dióxido de carbono”. Las represas impiden que los ríos cumplan su “papel vital en el secuestro de carbono y la creación de resiliencia climática”.

Algunos de los estudiosos más calificados, entre ellos Patrick Mc Cully, en su extenso y elogiado trabajo, y particularmente en su clásico libro “Ríos silenciados. Ecología y política de las grandes represas” (Proteger Ediciones. Argentina. 2004), explica que, si consideramos la definición de desarrollo sustentable de la Comisión Brundtland, se llegará a la conclusión de que “mediante la destrucción de los ríos y estuarios y la extinción de especies, las represas afectan las posibilidades de las generaciones futuras para satisfacer sus necesidades”. El autor explica que, contrario a la tesis oficial de gobiernos y empresarios, los embalses “…consumen y emiten grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2) y metano (CH4), los dos gases de efecto invernadero no sintéticos más importantes” (pág. 169).

En la “Declaración por los derechos de los ríos y los pueblos” de la “Movida global” realizada en Costa Rica en setiembre 2021, más de 2000 personas de organizaciones de América, Europa y África, expusimos también sobre la destrucción social generada por las represas hidroeléctricas, pues esa explotación del agua provoca el “desplazamiento forzado y violento de muchos pueblos del mundo que han quedado sin agua para tomar, pescar, cultivar y con sus culturas y tejido social destruidos. Muchas de las víctimas son pueblos indígenas originarios, cuyos ríos y territorios son un botín para las corporaciones”.

En la COP27 es indispensable reconocer que el negocio de las hidroeléctricas además de acelerar el calentamiento del planeta, ni siquiera asegura el acceso al servicio básico de electricidad a la gente más pobre. “Actualmente en América Latina y el Caribe, 17 millones de personas no tienen acceso a la electricidad”, dice la Comisión económica para América Latina, CEPAL. Es una tragedia humana para “el 15% de la población que reside en viviendas precarias sin acceso a electricidad” y en Bolivia, Chile, El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua esta carencia la viven entre el 30 y 40% de las personas. Esta carencia reafirma que la hidroelectricidad es una fuente de exclusión social y miseria, lo cual no impide que la presenten cono energía “sostenible” y “verde”, ni que empresas nacionales y transnacionales continúen acumulando fortunas.

SIN AGUA Y MÁS POBRES

Los modelos económicos excluyentes han provocado que miles de millones de personas vivan con agua de mala calidad, con escasa cantidad o sin agua. Los datos de la ONU siguen siendo alarmantes, pero las respuestas efectivas no llegan a pesar de los diagnósticos repetidos:

  • “2.200 millones de personas carecen de acceso a servicios de agua potable gestionados de forma segura.
  • Casi 2.000 millones de personas dependen de centros de atención de la salud que carecen de servicios básicos de agua.
  • Más de la mitad de la población -4.200 millones de personas- carecen de servicios de saneamiento gestionados de forma segura.
  • 2.000 millones de personas viven en países que sufren escasez de agua.
  • El 90% de los desastres naturales están relacionados con el agua”.

Según la CEPAL, en América Latina “161 millones de personas (equivalente a 2,5 de cada 10 personas) no tienen acceso adecuado a agua potable”. Aún más grave, es que 431 millones de personas (equivalente a 7 de cada 10) en la región no tienen acceso a saneamiento “gestionado de manera segura”. La falta de agua de buena calidad está relacionada directamente con la inequidad. En muchas ciudades de América Latina y el Caribe millones de personas “no solamente no tienen acceso al agua potable, sino que tampoco tienen acceso a instalaciones de higiene para lavarse las manos: más de 9 millones de personas en Colombia, casi 5 millones en Bolivia y 2 millones en México”.

En países de África la situación es igual o peor. “En el África subsahariana“un 40% de sus 783 millones de habitantes -viven- sin acceso a una fuente de agua potable mejorada”. Con datos de 35 países, la ONU señala que “en las zonas rurales, el agua canalizada no existe en el 40% de las viviendas de los más pobres y menos de la mitad de la población tiene acceso a una fuente mejorada de agua”. En la vida cotidiana de gente como Issiaka Konate de Mali la existencia no puede ser peor como ella misma explica: “la situación del agua en nuestra comunidad es insoportable, la gente bebe agua sucia directamente. En algunas localidades de nuestro país, cuando una mujer da a luz, hay que caminar varios kilómetros para sacar agua del río para lavar al bebé y a la madre” (Com. Pers.).

Ya estamos viviendo en una “catástrofe climática” y con “la biodiversidad que se derrumba”, como advirtió el secretario general de la ONU António Guterres en 2021. A esto se suma que el abismo entre la élite ultrarrica y la mayoría sigue creciendo, pues “en el último año se ha producido un aumento de cinco billones de dólares en el patrimonio de los más ricos del mundo”, y por tanto urge un «cambio de paradigma que permita alinear al sector privado con las metas globales para hacer frente a los retos futuros”, dice Guterres. Pero esto será imposible si no se pasa de los diagnósticos y los discursos, a las obligaciones para gobiernos y empresas.

Si se mantienen las condiciones actuales de destrucción de la vida en el planeta y de inequidad social, será del todo imposible, como ha sido hasta hoy, cumplir objetivos de la Agenda 2030 como “6. Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos” y “7. Asegurar el acceso a energías asequibles, fiables, sostenibles y modernas para todos”. El acceso justo al agua es imposible dentro de sistemas aberrantes que privilegian la opulencia y exacerban la miseria extrema. Por eso no se pueden desligar los objeticos climáticos de las COP, de un cambio social radical orientado a la equidad. La justicia climática, antes que nada, debe ser justicia social.

En la COP27, los pueblos del mundo pueden reafirmar que no necesitamos “adaptarnos” al cambio climático. Esa adaptación es una falacia que tras 26 cumbres climáticas no arroja resultados positivos. Por el contrario, lo único comprobable es que los sistemas de producción siguen operando con energías sucias originadas en petróleo, gas, carbón, minerales, hidroelectricidad, etc, que implican la explotación ilimitada del planeta, de la gente y de los elementos más vitales y frágiles como el agua. Si las acciones contra el cambio climático siguen siendo voluntarias, no podemos esperar nada positivo.

NEGOCIANDO EL FUTURO DEL AGUA

Otra amenaza directa contra el agua que no debemos descuidar, es la creación del índice NQH2O para negociar futuros del agua en California, Estados Unidos. Este es otro paso alarmante que consolida negocios privados con el agua y eleva la disputa global y nacional por el control del agua entre corporaciones y gobiernos -muchas veces asociados- y los pueblos. Todas las formas de privatización atentan contra el dominio público del agua y su condición de derecho humano. Esta es una línea promovida por corporaciones privadas y también facilitada por entidades financieras como el Banco Mundial y hasta organizaciones no gubernamentales transfronterizas y sus referentes nacionales, con el pretexto de mejorar la “gobernanza” del agua.

Las disputas en los mercados del agua en California, Australia, Sudáfrica y muchos más países y regiones, permiten confirmar que el acceso al agua es una cuestión de riqueza y poder, frente a los derechos sociales y de la naturaleza. El agua privatizada en Chile está escribiendo un nuevo y brutal capítulo con la agroindustria del aguacate o palta, que en regiones como Petorca, al norte de Santiago, ha dejado innumerables ríos muertos, ecosistemas desaparecidos y sin agua a pueblos enteros. Los extensos monocultivos agroindustriales también acaparan el agua en otros países de Sur América, y hasta en países pequeños como Costa Rica, la agroindustria del monocultivo de piña dejó extensos territorios y pueblos sin bosques, sin agua, con agua envenenada y literalmente fumigados con tóxicos.

Esos, y todos los demás conflictos asociados con el agua, deberían discutirse y sobre todo ser materia de acuerdos y resoluciones vinculantes para los gobiernos que no hacen justicia con el agua y las corporaciones que la explotan. Por la urgencia de asegurar una agenda del agua verdaderamente inclusiva y democrática, es que la Conferencia del Agua de la ONU, que se realizará en marzo de 2023, podría tener una importancia relevante, pero, dado que los acuerdos de esa cumbre no serán vinculantes, es poco lo que podemos esperar. Es lo mismo que ocurre con las COP: los compromisos siguen siendo apenas voluntarios.

¿QUÉ PODEMOS ESPERAR DE LA COP27 en 2022?

Hasta ahora, tras 26 cumbres no hay evidencia de acciones efectivas, aunque sí, miles de escritos y discursos de diagnósticos científicos y políticos que aclaran sobre la catástrofe en curso. Si en la COP27 los gobiernos, las entidades de financiamiento y las corporaciones verdaderamente quisieran asumir compromisos reales para detener las causas estructurales que aceleran el cambio climático y la miseria, deberían obligarse a desafíos como:

  • Excluir de cualquier línea de financiamiento la explotación de agua para la industria hidroeléctrica, pues mientras ésta no se reconozca como energía sucia y contaminante, la tercera parte de los ríos del planeta que quedan libres, podrán ser represados o drenados.
  • Garantizar que las industrias energéticas y agroindustriales sean controladas y del todo excluidas de territorios vulnerables, y que respeten los derechos de los ecosistemas, de la gente, del agua y de los ríos. Europa, por ejemplo, no deja de hablar de “compromisos” pero se está “re-carbonizando” y pospuso el cierre de minas de carbón de 2030 hasta 2049.
  • Impedir que se legisle, facilite y justifique la explotación del agua para cualquier negocio privado de uso productivo como los monocultivos extensivos, o el megaturístico de los llamados “polos” de desarrollo, que en muchos casos conllevan al establecimiento de enclaves de inversión externa, o bien privados nacionales.
  • Asegurar que el agua y los servicios sociales derivados de ella sean reconocidos y operados efectivamente como un derecho humano. Esto implica que los Gobiernos y la institucionalidad internacional controlen y limiten cualquier negocio local, nacional o global, que no cumpla este requisito.
  • Es impostergable que el agua sea distribuida con equidad, solidaridad y entregada sin costo a la gente más pobre que no pueda pagarla. Todas las vías de privatización son peligrosas, pero en este momento merece cuidado especial la transacción de “futuros del agua”, se si bien se localiza geográficamente, es un negocio global que amenaza la totalidad de fuentes de agua del planeta.
  • Los usos prioritarios del agua deben iniciar con la protección de los ecosistemas, seguida del consumo humano, la producción para la seguridad alimentaria y otros usos de carácter colectivo y solidario.
  • Una urgencia prioritaria en todo el mundo es iniciar la eliminación del negocio del agua embotellada que no es más que una estafa que ha servido para privatizarla, y es, además, un foco de conflictos en los que los pueblos y los ecosistemas generalmente pierden ante los gobiernos y las empresas privadas.

Mes del adulto mayor y nuestro compromiso con esta población

José Luis Pacheco Murillo

En octubre celebramos el Día del Adulto Mayor y se acostumbra ahora a llamarlo el mes del adulto mayor.

Al finalizar este festejo es importante llamar la atención acerca de la forma en que tratamos a los adultos mayores. No se puede negar que no somos todo lo amorosos, dedicados y cuidadosos con ellos. No podemos ocultar las formas despectivas y omisivas con que actuamos con los adultos mayores.

La pandemia ocasionó serios daños en la salud física, mental y emocional de los adultos mayores y mucho más en esta última forma ya que si algo les afectó fue el distanciamiento y la lejanía de sus seres queridos. Aún hoy en día muchos adultos mayores se sienten solos y abandonados y no por tema de pandemia sino por una actitud malsana de sus seres queridos. Hijos y nietos han hechas en el olvido, en el abandono a sus papás y abuelos, no disimulan para nada el estorbo que les causan y tampoco disimulan el desprecio con el que los tratan.

Somos más agradecidos con aquellos que dieron alma, vida y corazón por tenernos en buenas condiciones y por brindarnos amor y cariño. Hoy, en muchos casos nos olvidamos de ellos. Hay quienes los dejan olvidados en hospitales o en hogares de ancianos. Es decir, que otros se haga cargo de ellos y que no nos molesten.

Es muy doloroso para ellos. Ellos, nuestros viejitos sienten esas formas de menosprecio que se les hacen y sufren en silencio, pero a pesar de ello, nos siguen amando y con cualquier gesto cariñoso, perdonan todo.

No sigamos siendo irresponsables y no sigamos siendo tan duros y miserables con nuestros adultos mayores. Demostrémosles el amor y el cariño que merecen como una forma de agradecerles todo lo que hicieron por nosotros.

Dios quiera que cambiemos de actitud y de comportamiento para con nuestros adultos mayores y seamos agradecidos con ellos y se lo demostremos con cuidado, atención y con darles la mejor calidad de vida que podamos. Insisto, ellos se lo merecen.

El estilo geren-dictatorial del presidente Chaves

Luis Fernando Astorga Gatjens

El día, jueves, 27 de octubre escuché decir, en una entrevista que realizó la periodista, Evelyn Fachler al presidente Rodrigo Chaves, que él había destituido a Álvaro Ramos como presidente ejecutivo de la CCSS porque no cumplió sus expectativas como gerente y que lo había remplazado por una excelente gerente.

Se refería a quien ocupaba el cargo de ministra de Trabajo, Marta Eugenia Esquivel, quien ha sido jueza y magistrada suplente en la Sala Constitucional. A decir verdad, no se le conoce una trayectoria significativa en puestos de carácter gerencial.

Lo que dijo don Rodrigo para justificar el despido de don Álvaro Ramos no se lo cree ni el mismo presidente Chaves. Aunque posee algunos dotes de actor no fue nada convincente. Quizás a quien si pudo convencer es a su legión de troles y a su séquito de seguidores fanatizados.

Lo que realmente sucedió es que don Álvaro Ramos no siguió los dictados unilaterales del señor presidente con respecto al aumento salarial, el cual fue adoptado con amparo legal por la Junta Directiva que presidía el destituido.

La nueva presidenta ejecutiva de la Caja llegó con dos únicas misiones: ser súbdita del “gerente general”, Rodrigo Chaves, que la única línea que le complace es la vertical y evitar que se haga efectivo el incremento salarial a las y los trabajadores de la institución, buscando violar con ello un acuerdo adoptado por la Junta Directiva de la Caja que está en firme y está plenamente fundamentado en estudios técnicos, económicos y jurídicos.

Afirmar que don Álvaro no es buen gerente y que doña Marta Eugenia es excelente, no es de ninguna manera justo, ni tiene fundamento alguno. Cuando el señor presidente nombró a don Álvaro, se deshizo en merecidos elogios con respecto a su trayectoria, formación académica y compromiso con la institución. Por supuesto que fue antes de la justa insubordinación de don Álvaro.

Es seguro que, por formación, experiencia en responsabilidades ejecutivas y trayectoria, don Álvaro merece el calificativo de excelente gerente. Contrario a ello, afirmar eso con respecto a doña Marta Eugenia, de cara su pasado como funcionaria, no se sostiene. Se trata de una afirmación antojadiza para justificar una decisión política errónea. Quizás la señora Esquivel podrá convertirse en una “excelente gerente”, pero eso por ahora, está en el orden de las expectativas y no de los hechos.

Cuando don Álvaro Ramos se despidió de su cargo –para el infortunio de la Caja y del país—, mostró en un texto enteramente patriótico que si entendía perfectamente el papel histórico y actual de la institución, tanto como baluarte de la salud de los habitantes de Costa Rica como de la salud de nuestro desvencijado Estado Social de Derecho.

Considero que esta parte del estilo del presidente Chaves relacionada con el despido de don Álvaro Ramos, retrata el todo. Estilo vertical, intolerante, marcado por la arrogancia y por formas irónicas inoportunas, que no son ni buenas, ni útiles para alguien que quiera gobernar, en un país democrático. Dialogar y negociar (especialmente, con la Asamblea Legislativa y sus distintas fracciones), con un partido que solo cuenta con diez diputados, requiere sustituir la prepotencia de un gobernante, que contó para ser electo solo con el 10 % del padrón, por la humildad y el incremento de su capacidad de escucha.

Han transcurrido menos de seis meses y ese ha sido el estilo del presidente, Rodrigo Chaves. Si quiere gobernar bien debe empezar a flexibilizarse y estar dispuesto a negociar con todos los sectores: Políticos (partidos y Congreso), sociales y judiciales. No hacerlo significará un progresivo e inevitable aislamiento.

Esperemos que no haya que esperar que el apoyo social actual disminuya tanto ante el incumplimiento de las efectistas promesas que ha hecho, y que no le quede más que el apoyo de sus seguidores fanatizados y su legión de troles.

(29 de octubre, 2022)

La bancomundialización de Costa Rica

Luis Paulino Vargas Solís

Inicios de los años ochenta del pasado siglo: la elevación, a niveles récord, de las tasas de interés en el mundo, gatilló la crisis de la deuda externa, en América Latina -incluida Costa Rica- y en otros países del sur, especialmente en África. Vinieron entonces los “programas de ajuste estructural”, y, con estos, la “década perdida de América Latina”, según el concepto que la CEPAL formuló para designar la devastación ocasionada.

Año 1989: el economista británico John Williamson propone el concepto “Consenso de Washington” para designar ese pernicioso conjunto de políticas estandarizadas que, bajo el epígrafe de “ajuste estructural”, le habían sido impuestas a los países endeudados del sur, especialmente nuestro América Latina. El término hacía referencia al hecho de que esas políticas eran promovidas, y de hecho impuestas, por tres organizaciones cuya sede principal está en Washington: el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Departamento del Tesoro del gobierno de Estados Unidos. Williamson lo dejó planteado como un conjunto de diez políticas de inequívoca inspiración neoliberal.

Años noventa: favorecida por la caída del muro de Berlín, el derrumbe del socialismo real y la agresiva globalización de la economía mundial, la propuesta neoliberal, convertida en poderosa marejada, arrasa por doquier en América Latina. Salinas de Gortari en México, Menem en Argentina, Collor de Mello en Brasil, Fujimori en Perú son las figuras más descollantes. Privatizaciones masivas, total liberalización de los capitales, desregulación financiera. En Costa Rica, Calderón Fournier y Figueres Olsen también lo intentan, pero la resistencia de los movimientos sociales solo les permite un avance parcial de su agenda.

Así, los noventas fueron una segunda década pérdida, cuya herencia fue sociedades aún más desiguales y violentas.

Las experiencias de los gobiernos latinoamericanos de izquierda y centroizquierda en el nuevo siglo, dejan un legado heterogéneo: algunas relativamente exitosas (el Brasil del PT, pero, sobre todo, el Uruguay del Frente Amplio); otros con una mixtura de logros y desaciertos (Ecuador, Bolivia, inclusive la Argentina de Cristina y Kirchner). Otros, simplemente fallidos.

Y en lo que a Costa Rica compete, entramos, a partir de 2009, en una crisis que se cronificó. La crisis pasó a ser normalidad, y no ruptura momentánea de esa normalidad. Quienes pensábamos que eso podía resultar terreno fértil para la emergencia de algún “outsider” con aires de redentor, tristemente acertamos.

El “outsider” llegó, vio y ganó. Y con él, un programa que reproduce en Costa Rica la experiencia latinoamericana de los noventa: una propuesta neoliberal extremista y autoritaria.

Misma propuesta, dije. Y, con seguridad, los mismos nefastos resultados.

 

Compartido con SURCOS por el autor y publicado en su página de Facebook.

Mirar a la par y con empatía

Por Memo Acuña (Sociólogo y escritor costarricense)

Los trajes que llevan puestos delatan un origen, un lugar de procedencia. Antes que cualquier cosa son mujeres que por diversas situaciones han debido marcharse de su hogar y aventurarse a buscar nuevas oportunidades donde sea.

Ahí están, entonces, con la representación de lo que son, de lo que sienten, de lo que traen. Los trajes que visten esa mañana les recuerdan que vienen de lugares con historia, con olores y sabores, con humanidad.

Participan en un espectáculo teatral denominado “MigrArte: historias de vuelo”. No son actrices profesionales. Son mujeres cuya historia de vida las ha llevado a atravesarse en un país como Costa Rica y tratar de enraizar, acoplarse, vivir aquí.

En un afiche promocional que anuncia la actividad se indica:

“Se trata de un espectáculo en el que 10 mujeres de diferentes nacionalidades latinoamericanas, nos narran cómo es el país en el que nacieron y crecieron pero que tuvieron que dejar por diversas razones, en su mayoría la seguridad y bienestar de sus vidas y la de sus familias”.

El grupo ya ha ido modificando sus integrantes pues algunas de ellas lo han abandonado por distintas razones. Finalmente son mujeres que continúan sus luchas diarias, sus caminos.

Escrita y dirigida por la actriz costarricense Raquel Hernández Castro, la pieza de aproximadamente una hora con treinta minutos rememora un viaje en un avión imaginario en cuyo tránsito las distintas mujeres van tejiendo historias alrededor del lenguaje, la comida, los rituales de celebración de la vida y muerte que se reproducen en cada país del que provienen.

Representando a Colombia, Venezuela, Panamá, Costa Rica, Nicaragua y Honduras, los personajes interpretados proponen una forma sencilla de entender las movilidades humanas. Lo hacen si con un mensaje directo en el que el humor es el combustible que hace posible tocar las fibras de quien observa esta excelente pieza teatral, que lleva irremediablemente a la reflexión y la sensibilización.

Hace unas semanas recibí una llamada de la psicóloga Estela Paguagua, funcionaria del Departamento de Gestión Social Inclusiva de la Municipalidad de Heredia, ciudad donde está ubicada nuestra Universidad Nacional.

Me habló del proyecto y de la necesidad de buscar un espacio en el que se pudiera presentar este trabajo.

De inmediato pensé en el curso optativo Migraciones en Costa Rica, impartido por el Instituto de Estudios en Población (IDESPO) de la Facultad de Ciencias Sociales, conversé con su docente la Doctora Cynthia Mora y organizamos la presentación de este material a sus estudiantes.

Considero que este tema debe trabajarse más fuerte desde la sensibilidad, buscando llegar al entendimiento. Y por eso una vez más el arte puede ser un excelente vehículo para hacerlo.

Acompañada por su esposo Luis Diego Solórzano, cantautor costarricense y está vez el sonidista del espectáculo, Raquel explica que durante cuatro meses impartió un taller de actuación y técnicas teatrales a las mujeres, pero ante todo, observó como esa acción se fue convirtiendo en un espacio de reflexión, conversación y encuentro.

Costa Rica debe asumirse como eso precisamente. Debe mirar a la par y con empatía las historias de aquellos y aquellas que han llegado a nuestro territorio buscando una vida mejor. Convertirse en ese espacio de encuentro cálido que tantas personas buscan y necesitan.

El espectáculo termina con un enunciado directo y franco: “No es nuestra culpa haber llegado aquí”. Atendamos pues las causas de sus historias de movilidad. Las verdaderas. Mirémoslas a los ojos con amor, abracemos sus luchas, que son nuestras también.

Imágenes de representación del espectáculo teatral “MigrArte: historias de un vuelo” realizada el jueves 27 de octubre en el marco del curso Migraciones en Costa Rica, impartido por IDESPO de la Universidad Nacional.

El 29 de octubre de 1821 las autoridades firmaron el acta de la Independencia en el Ayuntamiento de Cartago

Hoy 29 de octubre se debería de celebrar con mayor regocijo y satisfacción el día de nuestra independencia de España. Fue el 29 de octubre de 1821 que las autoridades de aquel momento reunidas en el Ayuntamiento de Cartago decretaron y firmaron, según lo dice expresamente el acta: “Que se publique, proclame y jure solemnemente el jueves 1 de noviembre la independencia, absoluta del Gobierno español:» y como se lee también es el 1 de noviembre el día dispuesto para que esa independencia se diera oficialmente.

Sin embargo, por mera tradición seguimos celebrando nuestra independencia el día 15 de setiembre rememorando un acontecimiento en el que no tuvimos participación y del que no se supo nada hasta en octubre, incluso cuando ya había pasado, el 11 de octubre de 1821, en León Nicaragua otro acontecimiento en el que si estábamos representados y que fue precisamente el que se conoce en su momento en Costa Rica.

Otro elemento sorprendente que se registra en dicha acta fue el acuerdo segundo que expresamente dice: “Que absolutamente se observarán la Constitución y leyes que promulgue el imperio mexicano en el firme concepto de que en la adopción de este plan consiste la felicidad y verdaderos intereses de esta provincia”. Afortunadamente eso no sucedió y Costa Rica inició su vida independiente con una disputa sobre dicho sometimiento al imperio de Iturbide que afortunadamente ganó el criterio de no hacerlo. Republicanos e imperialistas en 1823 se disputaban el futuro del país y fueron los republicanos los victoriosos.

Nuestra historia debería estar más presente y al menos en esta fecha rendir tributo a los que valientemente tomaron ese primer acuerdo y oficializar de alguna manera nuestra independencia de España.

Quizá esa decisión pudiera darnos un mayor arraigo nacionalista a esta Patria y se diera en nosotros un mayor deseo de defenderla de tantos que quieren hacerle daño, aunque hayan nacido en esta tierra.

Hoy más que nunca se requiere de ese amor al país y especialmente por los que tienen el poder político y económico, que no son siempre los mismos y que se enfrentan entre sí causando mucho daño, en ocasiones a esta Costa Rica que merece mejor presente y que añora un mejor futuro.

Conocer la historia podría ayudar a lograr esa unidad que tanto necesitamos y que fue ejemplo que dieron nuestros antepasados, especialmente después de ese enfrentamiento fugaz.

Dios quiera podamos lograrlo.

https://surcosdigital.com/suscribirse/

El hijo de Pablo Escobar, la formación y las telenovelas

José Luis Pacheco Murillo

Escuché hace unos días al hijo de Pablo Escobar dando una charla sobre la vida de su padre y la suya propia. Es de admirar que este hombre haya tomado la senda de la Paz y del perdón, para darlo a las víctimas de su padre y también para perdonar él a quienes mataron a su padre. Dos momentos de la conferencia fueron impactantes: primero, el comentar sobre la vida tan desgraciadamente que vivió su familia en medio de la opulencia y el derroche económico, pero sin felicidad y sin seguridad.

Expuestos a la ser víctimas a cada instante. Segundo, el hacer referencia a las narco novelas y su impacto en la juventud. Indicó que no son ciertas las cosas que se transmiten en ellas y que el mensaje para los jóvenes es que es una vida fácil y llena de dinero, lo que no es cierto.

Este hombre que nació llamándose Juan Pablo Escobar Henao, y por las circunstancias de la vida y según explicó por la imposibilidad de ser aceptado en muchos lugares por su apellido Escobar, prefirió cambiar de nombre y por eso ahora es Juan Sebastián Marroquín Santos.

Hay que resaltar que luego de la muerte de su padre y teniendo apenas 16 años manifestó su propósito para su vida futura: “Quiero personalmente dejar muy en claro que no vengaré, no vengaré la muerte de mi padre porque ahora lo único que me preocupa es el futuro de mi sufrida familia. Voy a luchar por sacarla adelante y por educarnos, por ser personas de bien y si puedo hacer algo para que reine la paz, por los siglos de los siglos en este país, lo haré». Y hoy con 45 años de vida sigue cumpliendo esa promesa y llamando la atención a los padres de familia para que den ejemplo que valga la pena para sus hijos y que hagan lo posible para que no entren a esa “vida” del narcotráfico en donde solo sufrimiento y muerte encontrarán.

Es una pena que las televisoras transmitan esas novelas en las que hacen creer que el narcotráfico es una actividad que permite una vida de lujos y opulencia sin castigo alguno. Hoy vivimos en nuestros países las consecuencias de esa desgraciada actividad, tenemos homicidios como si se tratara de una guerra, en Costa Rica a esta fecha estamos llegando casi a los 600 homicidios lo que convierte esa situación en un problema de salud pública.

La historia sirve fundamentalmente para enseñarnos a hacer lo que es bueno y no repetir errores que pongan en peligro nuestro futuro.

Aprendamos lo bueno de la historia tal y como lo ha hecho el señor Escobar hoy Marroquín y que siga llevando ese mensaje de paz y perdón al mundo entero y en especial a Colombia.

¿Por qué Costa Rica carece de gobernanza?

Alberto Salom Echeverría

  • El Instituto de Gobernanza de los Recursos Naturales (NRGI por sus siglas en inglés) es una organización sin ánimo de lucro, independiente, dedicada a mejorar la gobernanza de los países sobre sus recursos naturales (en particular petróleo, gas y minerales) para promover un desarrollo sostenible e inclusivo.

Gobernanza.

Arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía.

Una Aclaración Necesaria.

Expresamos en el artículo anterior que, no solo hay diferencias de consideración entre los conceptos de Gobernabilidad y Gobernanza, también expresamos que, variadas son las acepciones que cada uno de estos conceptos posee en sí mismos.

Dejaremos atrás la distancia entre Gobernabilidad y Gobernanza, porque ya dejamos ampliamente caracterizados cada uno de estos conceptos en nuestra anterior edición. Por lo que, antes de referirnos a la situación costarricense, haré algunas precisiones sobre las diferencias (algunas de consideración), al interior del concepto de la Gobernanza. Sin embargo, todas parten de un rasero común.

El vértice común que, según mi consideración las engloba a todas ellas radica en los siguientes postulados del PNUD: “…La misma (la gobernanza) comprende los mecanismos, los procesos y las instituciones a través de las cuales los ciudadanos y los grupos articulan sus intereses, ejercen sus derechos legales, cumplen sus obligaciones y resuelven sus diferencias. Desde este punto de vista, la gobernanza adecuada se caracteriza como participativa, transparente […] con control público […], efectiva y equitativa […] promotora del Estado de derecho [que] asegura que las prioridades políticas, sociales y económicas estén basadas en un amplio consenso en la sociedad”. (Cfr. UNDP, 1997, “Governance for Sustainable Human Development”. Nueva York, UNDP.)

Resaltaremos ahora, las diferencias entre corrientes de pensamiento. En los años ochenta, aparecieron las llamadas “reformas estatales de primera generación”. Apenas se comenzaba a establecer en el continente americano los primeros matices de alguna consideración respecto de la gobernabilidad. Frente a la situación imperante en diferentes países de la región, caracterizada por la ineficacia e ineficiencia del aparato estatal que condujo a su inestabilidad e ilegitimidad, surgieron las propuestas conducentes a desregular la economía, reducir el gasto público y con ello, el tamaño del Estado en la economía y la sociedad.

No obstante, estudios serios concluyeron que estas reformas arrojaron apenas resultados limitados en cuanto al crecimiento económico y la reducción de la pobreza y de la misma desigualdad. Fue entonces, en el decenio de los años 90, que surgen las “reformas de segunda generación”. Aun cuando mantuvieron ciertas orientaciones de contenido neoliberal, trascendieron las anteriores reformas en cuanto que, se orientaron a fortalecer la capacidad del Estado y a conformar instituciones eficientes que garantizaran mercados competitivos. Las reformas se orientaron a la administración pública, el aparato judicial, la legislación laboral, los mercados de capitales y una renovada atención a la salud y la educación. (Cfr. En digital: https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S018876532011000200002).

Aunque estas segundas reformas se habían orientado a fortalecer las capacidades del Estado, la esfera del Estado en casi todas partes tendió a disminuir, incrementándose tanto el papel jugado por los entes privados, así como el de las ONG. En lo que toca al sector privado su rol se dirigió a competir en licitaciones para ganar las obras de infraestructura y sustraerlas de la inversión del Estado. Por su parte, los entes de la sociedad civil comprometieron sus esfuerzos en programas de desarrollo local y en las políticas sociales.

Aquí también, como había ocurrido con las reformas de la primera generación, las evaluaciones constataron que, en la mayoría de los países latinoamericanos, las inversiones privadas para proveer de agua a la población, en los nuevos formatos de la gobernanza de mercados, no tuvieron los resultados esperados. A ello contribuyeron: “…la ausencia de un marco institucional, ineficiencias de los sistemas legales y de planificación, escasa disponibilidad de recursos, ausencia de un sistema regulatorio para limitar las decisiones arbitrarias y aumentar la credibilidad del sistema, débil capacidad de regulación y control de las compras y contratos con las compañías del sector, limitado acceso a la información, débil capacidad de evaluación, supervisión y rendición de cuentas”. (Cfr. OCDE, 2008, En búsqueda de esquemas apropiados de participación del sector privado en el suministro de agua potable y saneamiento. Experiencias recientes en América Latina, México, Instituto Mexicano de Tecnología del Agua. También puede consultarse: CEO, 2005, Reclaiming Public Water: Achievements, Struggles and Visions from Around the World, Nueva York, TNI-CEO. Y, finalmente: Hall, D., E. Lobina y R. de la Motte, 2005, Public Resistance to Privatisation in Water and Energy, Nueva York, Routledge/Taylor and Francis Group).

En conclusión, los estudios de impacto de las reformas a las que nos hemos referido muestran resultados muy pobres en la aplicación de políticas de reducción de la desigualdad, en cuanto a la reducción de la pobreza se muestran resultados dispares entre los países de la región. Quizás la conclusión más contundente que modifica en forma considerable la percepción que había acerca del papel del Estado en el conjunto de la sociedad, estriba en que, los países en los que conservaron al Estado como el principal aportador de los servicios sociales, alcanzaron mejor desempeño en los indicadores económicos y sociales que aquellos otros que privilegiaron al mercado. Este acabó generando más polarización de la sociedad que redundó en mayores desigualdades económicas.

El resultado más relevante de este estudio consiste en que los países que mantuvieron al Estado como proveedor de servicios sociales, han logrado un mejor desempeño en los indicadores económicos y sociales que aquellos que privilegiaron el papel del mercado. Es muy revelador que el mercado tiende a generar altos niveles de polarización, que potencialmente replican y profundizan las desigualdades económicas. Esto indicaría que la gobernanza de mercado por sí sola no genera altos niveles de cohesión social…Se concluiría que los procesos de descentralización bajo el predominio del paradigma neoliberal han creado un marco institucional que poco ayuda al fortalecimiento democrático y al desarrollo territorial. Como ha dicho Barrientos, en dicho proceso tuvo lugar una transferencia acrítica de los formatos de gobernanza, sin suponer que la construcción de ciudadanía no se limita a la creación acotada de un ámbito de deliberación en los asuntos públicos, sino que hay que considerar el contexto político-institucional en que aquélla se desarrolla. (Cfr. Barrientos A., J. Gideon y M. Molyneux, 2008, «New Developments in Latin America’s», Development & Change, vol. 39, Issue 5, La Haya, pp. 759-774).

El Concepto de la Gobernanza después de la crisis inmobiliaria del 2008 y nuevos indicadores de la estadística.

Lo expresado muestra que, los conceptos son construcciones sociales que responden a realidades cambiantes. Al tenor de esta dinámica entre teoría y práctica, surgen las diferentes corrientes con interpretaciones diversas de la realidad. Un episodio que sirve de ejemplo para comprender estos cambios en la teoría fue la crisis mundial del sistema capitalista en el 2008; se trata de la gran recesión que tuvo su origen en los Estados Unidos debido al colapso de la burbuja inmobiliaria del 2006, pero después se concatenó mundialmente, especialmente en los países de la Unión Europea.

Como lo explican Pierre y Peters (2000) y Meuleman (2009) , en lo tocante a la teoría, el término de la “gobernanza” se conceptúa desde finales de la primera década de este siglo, desde una perspectiva más amplia; el concepto se aparta de los enfoques normativos propios de los organismos internacionales y se acerca más al enfoque europeo, centrado en redes de políticas públicas, la gobernanza adquiere ahora un enfoque analítico que otorga mayor capacidad para describir las diversas formas de interacción entre el Estado, la sociedad y el mercado en un nuevo contexto histórico. (Pierre, J. y G. Peters, 2000, Governance, Politics and the State, Basingstoke, Macmillan. Véase además, Meuleman, L., 2009, «The Cultural Dimension of Metagovernance: Why Governance Doctrines May Fail», Public Organization Review, DOI: 10.1007/s11115-009-0088-5.)

A partir de allí, no solamente se introdujeron cambios en las teorías sobre el desarrollo en los países, sino también en los sistemas de medición, es decir, en las estadísticas que nos ayudan a determinar con mayor exactitud los niveles de progreso social alcanzados por un país. Uno de los documentos más señeros fue el que encargó el presidente de presidente de la República Francesa, Nicolas Sarkozy, en febrero de 2008, quien insatisfecho con el estado de la información estadística sobre economía y sociedad, “…solicitó a los Señores Joseph Stiglitz (presidente de la comisión), Amartya Sen (consejero) y Jean-Paul Fitoussi (coordinador) que establecieran una comisión que adoptó el nombre de Comisión sobre la Medición del Desarrollo Económico y del Progreso Social (CMPEPS, por sus siglas francesas). Se le encomendó la misión de determinar los límites del PIB como indicador de los resultados económicos y del progreso social, reexaminar los problemas relativos a la medición, identificar datos adicionales que podrían ser necesarios para obtener indicadores del progreso social más pertinentes, evaluar la viabilidad de nuevos instrumentos de medición y debatir sobre una presentación adecuada de datos estadísticos. (Cfr. Stiglitz, J, Sen, Amartya, Fitoussi, JP.“Informe de la Comisión Sobre la Medición del Desarrollo y del Progreso Social.” Chrome extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.fundacionhenrydunant.org/images/stories/biblioteca/Politicas-Publicas/Commission%20Stiglitz_ES.pdf)

El mencionado informe consideró que, los sistemas estadísticos anteriores habían fallado, o bien, que los agentes de los mercados o los dirigentes políticos no se centraron en los indicadores estadísticos correctos. El informe también apuntó que los responsables de las políticas públicas y los agentes de los mercados no se habían percatado que el “boom” que se dio entre el 2004 y el 2007, se produjo en detrimento del crecimiento futuro. Se dejaron llevar por un espejismo. Tampoco fueron capaces de advertir la profundidad de la crisis medioambiental del planeta, en particular el calentamiento global. El informe aconsejó que las estadísticas debían centrarse más en indicadores como los siguientes: tomar en cuenta la medición del bienestar social de las personas más que la medición de la producción económica, aconsejó hacer hincapié en la perspectiva de los hogares, en el ingreso real de estos más que en el PIB real por habitante, prestar atención al patrimonio de los hogares al mismo tiempo que el consumo y los ingresos, otorgar más importancia a la distribución de los ingresos, del consumo y de la riqueza, adoptar una perspectiva pluridimensional, tomando en cuenta al menos las siguientes dimensiones de manera simultánea: condiciones de vida materiales (ingresos, consumo y riquezas), salud y educación, actividades personales dentro de ellas el trabajo, la participación en la vida política y la gobernanza, los lazos y relaciones sociales, el medio ambiente en su estado presente y en el porvenir, y la inseguridad tanto económica como física, para proporcionar una evaluación exhaustiva de las desigualdades. Así mismo se adoptó la medición de la sustentabilidad aportando para ello un conjunto de indicadores. (Cfr. Ibidem).

Medición de indicadores en Costa Rica:

Nuestro país posee un sistema de indicadores muy completo. Se dice que, entre los países de América Latina, contamos con uno de los mejores sistemas de información estadística. No obstante, aunque conocemos puntualmente información como la medición de la pobreza, la pobreza extrema y la desigualdad, solo que medida ésta considerando los salarios de las personas, no su patrimonio o riqueza. Por razones de orden político, ni los agentes del mercado, ni la mayor parte de los liderazgos políticos han incorporado en forma sistemática las evaluaciones sustentadas en estas mediciones, para plantear políticas públicas que se orienten a paliar o corregir las tendencias regresivas o insuficientemente progresivas de las políticas tributarias, por ejemplo. El descuido del sistema de educación pública se ha tornado patético, su deterioro ha traspasado los límites de la mediocridad, salvo el sistema de educación superior universitaria, aunque requiere reformas sustanciales. El sistema de salud pública también está experimentando graves fallos, cuyo impacto afecta la calidad de vida de los estratos más vulnerables de la sociedad, si bien, las deficiencias no llegan a los niveles de deterioro del sistema educativo.

Como resultado de lo anterior, han aflorado fuertes tendencias privatizadoras en lo político, sin haber sido capaces siquiera de apuntar a los verdaderos problemas de los sistemas institucionales mencionados; las propuestas privatizadoras se han conformado en convertir las propuestas en un fin en sí mismas, sin haber aquilatado las consecuencias perniciosas que se pueden producir en la calidad de vida de los sectores más rezagados social y económicamente de la población.

En cuanto a las políticas medioambientales, aunque se han obtenido conquistas de consideración en el país, todavía no se ha logrado concebir una política integral que impida cualquier retroceso y más bien asegure el desarrollo integralmente sostenible y sustentable con la Naturaleza. Ya hemos sentido desde hace varios años, el impacto de los fenómenos extremos como los incendios, las tormentas y huracanes y otros fenómenos propios de la época de cambio climático que vivimos.

Por otra parte, el desempleo se ha convertido en una carga pesada para miles de hogares costarricenses, favorecido primero por el impacto de la pandemia del COVID-19 y, más recientemente por el estallido de la guerra ruso-ucraniana en el este europeo.

Igualmente existe un gran retroceso en las interrelaciones entre las redes institucionales e inclusive entre los poderes públicos que han dado muestras recientes de serios enfrentamientos, entre el poder ejecutivo frente al parlamentario y cada uno de ellos a su vez con el poder judicial. Entre las instituciones encargadas de la política social se han detectado desde hace varios años duplicidades, así como otras manifestaciones de incapacidades burocráticas y de corrupción localizada; no obstante que, el nivel de desempeño del funcionariado público, en términos generales da muestras de mantener un alto nivel comparativamente con los países de América Latina. Creemos que los problemas son más de tipo estructural y legal (las duplicidades, por ejemplo).

En el sistema político también se evidencia un deterioro, especialmente en lo tocante a los partidos políticos, por regla general, cada vez más heterogéneos; por esa razón, en lugar de presentar programas sólidos y coherentes al electorado, que continúa expectante y apático, tienden a convertirse en “maquinarias electorales” que, en su mayoría solo son capaces de formular propuestas de gobierno superficiales que no muestran sustento en un verdadero análisis de la realidad. Estas maquinarias se orientan más bien, pragmáticamente, a satisfacer con promesas muchas infundadas, determinadas expectativas ciudadanas que, no hacen sino fomentar el clientelismo político. Como ocurre con el gobierno actual, los equipos gubernamentales no escapan de la heterogeneidad ideológica de la que adolece el partido que ganó las elecciones, evidenciándose ya desavenencias en su interior y una centralización de las decisiones en el presidente. Hay que señalar sin embargo que, la ciudadanía en un porcentaje del 79%, continúa adhiriendo al sistema democrático como forma de gobierno. (Cfr. https://www.nacion.com/el-pais/politica/encuesta-expone-amplio-respaldo-de-costarricenses/KU632YZCK5EZRBLEGUAIGBRTQ/STORY/).

Por mucho, los indicadores más recientes continúan mostrando una creciente y preocupante desigualdad social que flagelando e impidiendo la “gobernanza” en Costa Rica, igual que el crecimiento del porcentaje de hogares que padecen la pobreza y pobreza extrema, merced a los datos de las zonas rurales. Abordaremos este tema crucial en el próximo artículo.

 

Compartido con SURCOS por el autor.

De la preciada memoria de un médico y amigo muy querido. El poliedro de la vida. Dr. Óscar Morera Madrigal

Óscar Morera Madrigal

La vida humana es producto de un largo proceso, de millones de años, que se inicia con la unión de elementos de la Tabla Periódica de Mendeleiev, «en el caldo de la vida», para continuar con la formación de moléculas orgánicas elementales y, luego su fusión, con el logro de otras más complejas, para la formación de seres vivientes elementales: virus, bacterias y, a partir de ellos la vida más compleja, de seres multicelulares, gusanos, insectos, invertebrados, vertebrados y, por fin, el ser humano. Todo este proceso, de desarrollo de la vida es producto de la evolución autónoma de la materia, con sus cualidades energéticas y de espacio-tiempo y, sobre todo, de su memoria constructiva, que le permite replicarse, gracias a que construyó la molécula de la doble hélice, la escalera de la vida, el ADN.

La vida humana, es como un poliedro, externamente compuesta por vértices, aristas y caras, que encierran múltiples polígonos, es el núcleo duro de la vida.

Rogelio Cedeño Castro, sociólogo y escritor costarricense.

A David Morera Herrera, con afecto y especial reconocimiento.

La noticia de su deceso, ocurrida en la segunda semana de este mes de octubre de 2022, no por anunciada por parte de su hijo, y por algunas personas cercanas al entorno en que me muevo, me resultó menos dolorosa tanto como se ha tornado evocadora de las dimensiones y entretelones de una amistad que se remonta a seis décadas, cuando el doctor Óscar Morera Madrigal participaba en una campaña electoral, la de 1962, pocos años después de haber concluido sus estudios de Medicina en la Ciudad de México, para a su regreso dar inicio a su larga y fructífera vida profesional en nuestro país.

Ahora que me doy cuenta, no sin gran pesar de mi parte, ante lo inevitable, dentro de las dimensiones o los marcos de referencia de nuestra condición humana, que nuestro interminable diálogo, no siempre en vivo y en directo como se dice en estos tiempos, ha terminado sin que él pueda replicar a las afirmaciones que yo me haga o me permita exteriorizar, como tampoco a las de sus familiares cercanos, en cuanto a sus creencias o no creencias acerca de la vida y de la muerte, cuando el escenario no estaba para traer a cuenta mi agnosticismo en materia religiosa y de rituales de despedida, sólo puedo reconocer en la persona de su hijo David la honestidad que tuvo para presentar a su padre en la justa dimensión de lo que había sido su vida, la que permanecerá en nuestros recuerdos mientras vivamos. Sé que a pesar de la creencia generalizada que se pone de manifiesto, a partir de la puesta en escena a que da lugar la partida definitiva de un ser humano en medio de los suyos, a contrario sensu quien asumió una actitud cristiana en estricto sentido fue David, presentándolo de una manera secularizada y revolucionaria en toda la extensión de esos términos, como la síntesis de la vida de un hombre cuyo único “pecado”, en estos tiempos anómicos, de confusión de valores y falta de tolerancia hacia el pensamiento libre, fue la honestidad y la consecuencia de sus actos.

Su vida de apasionado estudioso de las dimensiones científicas de su quehacer profesional, las que iban mucho más allá de las preocupaciones de orden clínico, lo llevaban hacia las lecturas más diversas que iban desde las ciencias físicas y naturales hasta la literatura clásica, sin dejar de lado sus inquietudes de transformar el orden social y político que lo condujeron a ser una especie de “comunista” o “socialista” muy singular: Uno, al que conocí de cerca, a quien sus militancias y su actitud consecuente en el terreno de la acción, a lo largo de varias décadas, no lo condujeron a mantener una actitud adocenada, o meramente seguidista de expresiones o consignas lanzadas por algunos de los más importantes líderes de la izquierda costarricense que fueron amigos suyos. En ese plano político, tanto como en el de su quehacer profesional lo suyo fue acudir a las referencias históricas más clásicas (a mi entender histórico-genéticas): la revolución francesa o la estadounidense, ambas del siglo XVIII o Siglo de las Luces, siempre atinentes a las circunstancias o desafíos a los que nos enfrentábamos, sin que necesariamente coincidiéramos siempre en lo partidario, ni en lo organizativo. Su actitud fue la de quien se mantuvo vigilante y activo, como un participante decidido de las coyunturas históricas del siglo anterior, tanto como de las de las primeras décadas del presente, cuando se hicieron mucho más evidentes los orígenes y consecuencias de la profunda crisis en la que se ha visto sumida la izquierda contemporánea.

Su diálogo constante con su hijo, el sociólogo y dirigente político David Morera Herrera, del Partido Revolucionario de los Trabajadores(PRT), de orientación marxista-trotskista, lo llevó a mantenerse equidistante, tanto de las posturas estalinistas que influenciaron durante mucho tiempo a la izquierda local como de las posturas trotskistas más radicales -por así decirlo-, pero sin adoptar posturas complacientes o eclécticas con el statu quo imperante, como las asumidas por una parte importante de la izquierda que extravió el rumbo de la lucha social, en momentos en que una exitosa ofensiva reaccionaria de corte totalitario está poniendo en peligro las ahora satanizadas conquistas sociales de las clases trabajadoras, expresadas en el estado social de derecho, y en las posibilidades de alcanzar una democracia efectiva, que vaya mucho más del hipócrita del discurso liberal de la “democracia representativa”.

Su dedicación a la especialidad de la endocrinología en hospitales y clínicas de la Caja Costarricense de Seguro Social transcurrió con una mirada atenta y dialogante hacia sus “pacientes” con quienes dialogaba constantemente, como también hacia la obtención de un posgrado en esa especialidad en la Universidad de Chile, durante los primeros años de la década del setenta. Es así como nos encontramos en distintos momentos de nuestras vidas sin que necesariamente fuera paciente suyo, como un amigo a quien recordaré siempre por su disposición a cooperar para enfrentar las más complejas e intrincadas situaciones que se nos presentaron algunas veces. Adiós querido amigo, seguiremos dialogando, aún en el silencio de los tiempos históricos de la larga duración y en el de las eras geológicas que vendrán, siempre con la esperanza de que el propio ser humano no le ponga fin a su propia existencia sobre el tercer planeta del sistema solar, donde desde hace millones de años se vino forjando la síntesis de la vida, tanto como de la muerte su inevitable contraparte dialéctica.